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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Bioética, investigación y salud pública, desde una perspectiva social]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Nowadays, it is indispensable in the approach to new biomedical problems, to make the analysis of their social context, and also to consider the role of scientific research in assistance through the new pieces of knowledge that it provides and their realization in the development of new technologies. Although it is evident that science enriches by several ways, the process known as scientific research is recognized as the main procedure to develop and expand its wealth of knowledge. The present paper was intended to assess some bioethical aspects of public health and the biomedical research but seen from a more global perspective.In addition to addressing general ethical aspects, new recently incorporated terms were mentioned such as equity and ethical imperialism, and besides, the main motivations of and limitations to the performance of clinical and epidemiological research studies in developing countries were examined.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p><img src="/img/revistas/rcsp/v33n1/v04_206.jpg" width="330" height="47"></p>     
<p>Instituto Nacional de Oncolog&iacute;a y Radiobiolog&iacute;a (INOR) </p> <h2>Bio&eacute;tica, investigaci&oacute;n y salud p&uacute;blica, desde una perspectiva social </h2>     <p><a href="#cargo">Madelaine Sarria Castro<span class="superscript">1</span> </a><a name="autor"></a></p> <h4>Resumen  </h4>     <p align="justify">Actualmente es imprescindible en el planteamiento de los nuevos problemas biom&eacute;dicos el an&aacute;lisis del contexto social en el que estos se insertan y considerar, adem&aacute;s, el papel de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en la asistencia a trav&eacute;s de la incorporaci&oacute;n de los nuevos conocimientos que ofrece y su materializaci&oacute;n en el desarrollo de nuevas tecnolog&iacute;as. Si bien es obvio que la ciencia se enriquece por diversas v&iacute;as, el proceso conocido como investigaci&oacute;n cient&iacute;fica se reconoce como el procedimiento principal del cual se vale la ciencia para desarrollar y enriquecer su acervo de conocimientos. El presente trabajo se propone valorar algunos aspectos bio&eacute;ticos en el marco de la salud p&uacute;blica y las investigaciones biom&eacute;dicas, analizados desde una perspectiva global. Para ello, adem&aacute;s de abordar aspectos &eacute;ticos generales, se alude a nuevos t&eacute;rminos que han sido incorporados en el debate: equidad e imperialismo &eacute;tico, y se analizan las principales motivaciones y limitaciones para la realizaci&oacute;n de investigaciones cl&iacute;nicas y epidemiol&oacute;gicas en los pa&iacute;ses en v&iacute;a de desarrollo. </p>     <p><em>Palabras clave</em>:  Bio&eacute;tica, salud p&uacute;blica, investigaci&oacute;n. </p> <h4>Juicio &eacute;tico y contexto social, fundamentos esenciales en la investigaci&oacute;n </h4>     <div align="justify">Los principios de la &eacute;tica hipocr&aacute;tica, basados fundamentalmente en el reconocimiento de la persona humana en todas sus dimensiones, materiales y espirituales, permit&iacute;an un enfoque hol&iacute;stico del proceso salud-enfermedad, pero a partir del siglo <tt>XV</tt>, con el Renacimiento, generador de una revoluci&oacute;n en el pensamiento humano, este enfoque cambi&oacute;. La medicina, ya constituida como saber cient&iacute;fico, desarroll&oacute; cada vez con m&aacute;s fuerza su paradigma biom&eacute;dico.<span class="superscript">1</span> </div>     <p align="justify"><em>Rudolph Virchow, </em> cient&iacute;fico que tom&oacute; parte en el movimiento revolucionario alem&aacute;n de 1848, paviment&oacute; el camino para importantes reformas m&eacute;dicas al acu&ntilde;ar la sentencia: “Los m&eacute;dicos son los abogados naturales de los pobres, y los problemas sociales caen en gran medida, dentro de su jurisdicci&oacute;n”. De este modo, comienzan a generarse nuevos puntos de vista que denotan cambios en la &eacute;tica hipocr&aacute;tica y se promueven, entonces, los enfoques sociales de las causas de las enfermedades.<span class="superscript">2</span> </p>     <p align="justify">Es plausible considerar que la bio&eacute;tica, como disciplina cient&iacute;fica, tiene sus ra&iacute;ces en la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social del mundo emergido de la segunda conflagraci&oacute;n b&eacute;lica global y el decursar impetuoso de la Revoluci&oacute;n Cient&iacute;fico T&eacute;cnica. A <em>Potter </em><em>R, </em> a principios de los a&ntilde;os 70 del pasado siglo se debe su introducci&oacute;n.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">En la salud p&uacute;blica y biomedicina este proceso se expres&oacute; por el acelerado ritmo de los avances cient&iacute;ficos y t&eacute;cnicos en terapia intensiva, trasplantolog&iacute;a, biolog&iacute;a molecular, ingenier&iacute;a gen&eacute;tica, tecnolog&iacute;as reproductivas y neurociencias; as&iacute; como por la acentuada comercializaci&oacute;n de la medicina, el creciente peligro de la deshumanizaci&oacute;n ante el tecnologismo desenfrenado, la injusticia social en la asignaci&oacute;n de recursos y el acceso desigual a los servicios de salud.<span class="superscript">4</span> </p>     <p align="justify">Obviamente, los progresos logrados en las ciencias biom&eacute;dicas, en la tecnolog&iacute;a, y su aplicaci&oacute;n en la pr&aacute;ctica, plantean nuevos desaf&iacute;os y problemas &eacute;ticos a la sociedad que deben ser debidamente considerados en la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El t&eacute;rmino bio&eacute;tica citado inicialmente con un sentido ecol&oacute;gico y poblacional, r&aacute;pidamente se aplic&oacute; a los problemas de la salud p&uacute;blica y las investigaciones biom&eacute;dicas, de manera tal, que incluy&oacute; el campo de estudios de la educaci&oacute;n m&eacute;dica y lo trascendi&oacute; en su proyecci&oacute;n social.<span class="superscript">5</span> Es importante no restringir su concepto, sino entenderlo en la amplitud en el que se ha presentado y a partir de &eacute;l realizar estrategias para la protecci&oacute;n de la vida en toda su diversidad. </p>     <p align="justify">Las cuestiones &eacute;ticas que deben ser discutidas en las ciencias m&eacute;dicas, no pueden quedar circunscritas a la cl&aacute;sica relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente; tampoco su evaluaci&oacute;n puede ser exclusiva de la labor asistencial que realiza el personal de la salud. Ellas exigen ser evaluadas en el marco de la investigaci&oacute;n teniendo en consideraci&oacute;n el contexto social en que se desarrolla, pues en este sentido, igualmente, pueden ser violados los derechos m&aacute;s elementales de un individuo. </p>     <p>Es ineludible el reconocimiento de la &nbsp;investigaci&oacute;n &nbsp;cient&iacute;fica como un &nbsp;fen&oacute;meno social; no admitirlo implica negar su car&aacute;cter din&aacute;mico y atomizar el proceso de la naturaleza humana que le da sentido.<span class="superscript">6</span> </p>     <p align="justify">Excluir el contexto social del proceso de investigaci&oacute;n es la causa de cierta y peligrosa especializaci&oacute;n que produce, como se&ntilde;ala <em>Mart&iacute;nez M, </em> citando a <em>Ortega </em> y <em>Gasset, </em>“genios tontos que saben absolutamente todo acerca de la qu&iacute;mica de las enzimas, pero que, debido a esa formaci&oacute;n, hace mucho tiempo han dejado de funcionar adecuadamente como personas”. Se trata del investigador neutro y fr&iacute;o, calculador, que todo lo centra en la objetividad, sin reconocer el complejo mundo de las influencias sociales y human&iacute;sticas, pretendiendo patrones absolutos que se alejan de la realidad.<span class="superscript">7</span> </p>     <p align="justify">La ciencia necesita una postura epistemol&oacute;gica y metodol&oacute;gica, que permita incorporar el saber de la humanidad, sin que ello se convierta en un compuesto ecl&eacute;ctico, sin orientaci&oacute;n ni sentido (<em>&Aacute;lvarez C. </em> Epistemolog&iacute;a. Monograf&iacute;a. CeeS “Manuel F. Grant”, 1995). </p>     <p align="justify">Otros motivos para el examen cr&iacute;tico y reflexi&oacute;n sobre el protagonismo del componente social en las ciencias, pueden ser hallados en la obra de m&uacute;ltiples fil&oacute;sofos. Es preciso resaltar como especialmente persuasivas las reflexiones de <em>Mainetti, </em> refiri&eacute;ndose espec&iacute;ficamente a la medicina: “El caduceo, el estetoscopio y la doble h&eacute;lice del c&oacute;digo de la vida son s&iacute;mbolos de la transformaci&oacute;n y s&iacute;ntesis de la medicina en clave human&iacute;stica. La concepci&oacute;n posmoderna de la ciencia reclama el arte de crear un nuevo instrumento, el <em>ethoscopio, </em> o visor de valores para revelar el axiograma en las relaciones medico-paciente y medicina-sociedad. Se trata de corregir la <em>ethoscopenia </em>o ceguera moral y axiol&oacute;gica de la secular empresa reproductivamente cient&iacute;fica de la salud”. Deber&aacute; ser considerado, adem&aacute;s, el papel sustancial de la investigaci&oacute;n en la asistencia m&eacute;dica a trav&eacute;s de la incorporaci&oacute;n de los nuevos conocimientos que ofrece y su materializaci&oacute;n en el desarrollo de nuevas tecnolog&iacute;as. </p>     <p align="justify">La Declaraci&oacute;n Universal sobre Bio&eacute;tica y Derechos Humanos adoptada por la UNESCO, el 19 de Octubre de 2005, propone la instauraci&oacute;n internacional de principios comunes respecto a las cuestiones &eacute;ticas relacionadas con la medicina, las ciencias de la vida y las tecnolog&iacute;as aplicadas a los seres humanos, teniendo en cuenta sus dimensiones sociales, jur&iacute;dicas y ambientales. La Declaraci&oacute;n propicia nuevos enfoques de la responsabilidad social para garantizar que el progreso de la ciencia y la tecnolog&iacute;a contribuyan a la justicia y a la equidad, y sean empleados en beneficio e inter&eacute;s de la humanidad. De igual modo insta a fomentar la solidaridad, de manera que los pa&iacute;ses en desarrollo puedan disponer de la capacidad necesaria para participar en la creaci&oacute;n y el intercambio de conocimientos cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos, as&iacute; como el aprovechamiento compartido de sus beneficios.<span class="superscript">8,9</span> </p>     <p align="justify">El tercer documento normativo adoptado por la UNESCO en materia de bio&eacute;tica podr&iacute;a ser, por error para algunos, el reflejo de un pensamiento ut&oacute;pico. La Declaraci&oacute;n pretende contribuir a universalizar un marco &eacute;tico ante una ciencia que cada vez tiene menos fronteras. La aplicaci&oacute;n de sus postulados, reclama el an&aacute;lisis y reflexi&oacute;n de cl&iacute;nicos y salubristas sobre aspectos bio&eacute;ticos, que comprenden los problemas afines con valores personales y profesionales y que se corresponden, en general, con los principios sociales asumidos por la sociedad en que vivimos y que de manera inequ&iacute;voca se expresan en la investigaci&oacute;n y en el estado de salud de las poblaciones. </p> <h4>Problemas &eacute;ticos universales, una mirada salubrista </h4>     <p align="justify">La salud p&uacute;blica debe entenderse como un punto de encuentro donde confluyen las ciencias biol&oacute;gicas, sociales y de la conducta en poblaciones determinadas, se ocupa de las respuestas sociales e institucionales a determinadas condiciones epidemiol&oacute;gicas. Se trata, por tanto, de una disciplina que articula simult&aacute;neamente un modelo medicalizado (concepto salud-enfermedad), un sistema institucional de respuestas y un conjunto de terapias espec&iacute;ficas que combina enfoques biol&oacute;gicos, pol&iacute;ticos y sociales. As&iacute;, tiene como fin la promoci&oacute;n de la salud, la prevenci&oacute;n de la enfermedad, el diagn&oacute;stico y tratamiento de padecimientos y la rehabilitaci&oacute;n f&iacute;sica y social.<span class="superscript">10</span> </p>     <p align="justify">En estos t&eacute;rminos, el planteamiento bio&eacute;tico de <em>Potter, </em> signific&oacute; un gran avance en su momento que permiti&oacute; ampliar el campo de la &eacute;tica en la salud, reducido hasta entonces a la <em>deontolog&iacute;a </em> en las diferentes especialidades m&eacute;dicas. Luego se fue consolidando una tendencia dominante a fundamentar el edificio bio&eacute;tico en algunos principios generales, tres hasta el Informe de Belmont (1978): beneficencia, autonom&iacute;a y justicia, formulados por dos fil&oacute;sofos norteamericanos, <em>Beauchamp </em> y <em>Childress. </em> A esta corriente se le ha denominado <em>principalista, </em> justamente para resaltar su apego a los principios mencionados y su intento de abordar con ellos b&aacute;sicamente los problemas &eacute;ticos a nivel individual.<span class="superscript">11</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">A partir de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 90 del pasado siglo, el auge del <em>principalismo </em>estimul&oacute; el desarrollo de diferentes vertientes en el campo de la &eacute;tica y la salud en busca de respuestas a problemas de predominio colectivo y social, con fundamentaciones diferentes o complementarias a los principios se&ntilde;alados. Europa y los Estados Unidos han realizado importantes contribuciones en la refundamentaci&oacute;n de la bio&eacute;tica, ampliaci&oacute;n de su perspectiva y su problem&aacute;tica y el esclarecimiento de sus aplicaciones en salud p&uacute;blica. Especialmente relevantes han sido los aportes de <em>Giovanni Berlinguer, </em> quien ante la interrogante de si es posible desarrollar principios universales en bio&eacute;tica, respond&iacute;a: “Si pensamos en principios universales en bio&eacute;tica, el fundamental ser&iacute;a, probablemente, igual dignidad de todos los individuos y equidad frente a la vida, la enfermedad y la muerte”.<span class="superscript">12</span> </p>     <p align="justify">Ante los cuantiosos apremios que sufren los sistemas de salud en Am&eacute;rica Latina y el Caribe, examinar la situaci&oacute;n de esta regi&oacute;n desde la perspectiva bio&eacute;tica, puede parecer, una preocupaci&oacute;n secundaria, salvo para los acad&eacute;micos. Pero, lejos de ser un nicho filos&oacute;fico de poca utilidad en la vida, la bio&eacute;tica ofrece una v&iacute;a para examinar los problemas morales que plantean la medicina y la salud p&uacute;blica en la actualidad.<span class="superscript">13</span> </p>     <p align="justify">Los pa&iacute;ses en desarrollo son las principales v&iacute;ctimas de los cambios ocurridos en la econom&iacute;a internacional y el sector de la salud se halla entre las &aacute;reas que han quedado relegadas. Las pol&iacute;ticas de ajuste econ&oacute;mico repercuten, fundamentalmente, en el desarrollo social, produciendo un sostenido d&eacute;ficit de recursos que se refleja en reducidos presupuestos de salud. A ello se adiciona la persistencia de una desigual distribuci&oacute;n del ingreso nacional, de forma tal, que amplios sectores de la poblaci&oacute;n quedan marginados al acceso de nuevas tecnolog&iacute;as e incluso, a los m&aacute;s elementales servicios de salud.<span class="superscript">14</span> </p>     <p><em>Rojas Ochoa </em> anunci&oacute; el siglo <tt>XXI</tt> como el siglo de la aplicaci&oacute;n de las ciencias sociales a la soluci&oacute;n de los problemas de salud. Pero advierte: </p>     <blockquote>       <p align="justify">El discurso neoliberal puede tomar la idea del enfoque de salud de la poblaci&oacute;n y en una t&aacute;ctica diversionista proponer acciones consecuentes con ese discurso, a la vez que propone no tomar acci&oacute;n en lo relativo a la asistencia a enfermos y discapacitados, dejando esta esfera a la pr&aacute;ctica privada. Tal es la concepci&oacute;n que nos ofrece la tesis de las funciones esenciales de la salud p&uacute;blica, que al enumerarlas no las incluye y define otras once, ciertas, pero dejando la cuesti&oacute;n asistencial a la reforma neoliberal que privatiza estos servicios y otros que deben ser p&uacute;blicos. El enfoque de salud de la poblaci&oacute;n, bien entendido y aplicado, no deja fuera de la responsabilidad estatal y de las funciones de la salud p&uacute;blica la funci&oacute;n asistencial.<span class="superscript">15</span> </p> </blockquote>     <p align="justify">Los gobiernos neoliberales iniciaron estrategias a&uacute;n vigentes en pa&iacute;ses subdesarrollados. La salud se convirti&oacute; entonces en una mercanc&iacute;a que se regula seg&uacute;n los principios de oferta y demanda, en funci&oacute;n de la capacidad adquisitiva de la poblaci&oacute;n y a su vez est&aacute; supeditada a la posici&oacute;n econ&oacute;mica, social y pol&iacute;tica que se ocupe. As&iacute; se acent&uacute;a la estratificaci&oacute;n social de los servicios, por lo que a cada clase social corresponde una forma de atenci&oacute;n, &iquest;es esto &eacute;tico? </p>     <p align="justify">La respuesta negativa a dicha interrogante es irrebatible. Al ignorar el tema de la deuda externa, el ALCA y los Tratados de Libre Comercio, se est&aacute; ignorando las devastadoras consecuencias que estas pol&iacute;ticas o estrategias neoliberales producen en las poblaciones m&aacute;s vulnerables y se a&iacute;sla el contexto econ&oacute;mico y social del cimiento donde se sustentan los principales determinantes de la salud p&uacute;blica. </p>     <p align="justify">Reconocidos expertos, acad&eacute;micos, dirigentes pol&iacute;ticos y sociales, organismos no gubernamentales y a&uacute;n organismos internacionales como la OPS, han advertido en la regi&oacute;n sobre los riesgos generales y en particular, en salud p&uacute;blica, que entra&ntilde;an los tratados de esta naturaleza. Dichos riesgos se refieren en especial a los costos y disponibilidad de medicamentos, a los usos y vigencias de las patentes, al mercado de tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas, a la eventual expropiaci&oacute;n de elementos de la biodiversidad y a un posible incremento de la exclusi&oacute;n social para ciertos sectores. </p>     <p align="justify">Las decisiones pol&iacute;ticas por parte de los gobiernos de las naciones del hemisferio sur -los llamados pa&iacute;ses perif&eacute;ricos-, el fundamentalismo econ&oacute;mico consecuente de la globalizaci&oacute;n desordenada y unilateral, empujar&aacute; a las poblaciones pobres, cada vez m&aacute;s, rumbo a la discriminaci&oacute;n social. Al mismo tiempo, el ejercicio del fundamentalismo econ&oacute;mico por parte de los pa&iacute;ses ricos terminar&aacute; proporcionando un inevitable imperialismo &eacute;tico.<span class="superscript">16 </span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">&Aacute;frica Subsahariana tiene 16 pa&iacute;ses con econom&iacute;as m&aacute;s abiertas que la de Estados Unidos, pero no le quitan el primer lugar a Am&eacute;rica Latina (insuperable disc&iacute;pula neoliberal) que tiene 17 pa&iacute;ses en esa condici&oacute;n.<span class="superscript">17</span> No pueden los voceros de la apertura comercial acusar de rebeld&iacute;a o siquiera de falta de cooperaci&oacute;n a buena parte de los gobiernos de los pa&iacute;ses del sur en los a&ntilde;os del neoliberalismo en auge. De all&iacute; resultan realidades tan absurdas que causar&iacute;an risa si no tuvieran un significado tan doloroso para los pueblos. </p>     <p align="justify">En Am&eacute;rica Latina los principales problemas de la organizaci&oacute;n de los servicios en salud incluyen, adem&aacute;s de la limitada cobertura, insuficientes medios para cubrir las demandas sanitarias de la poblaci&oacute;n en t&eacute;rminos de accesibilidad, integridad y calidad, as&iacute; como asignaci&oacute;n, uso inadecuado y poco equitativo de los recursos, que derivan en grandes desperdicios. As&iacute;, la crisis que afecta a los pa&iacute;ses pobres ha alcanzado cifras alarmantes. La OMS informa que m&aacute;s de 2 000 millones de personas viven en la pobreza (40 % de la poblaci&oacute;n mundial), otros 1 000 millones sobreviven sin ingresos para satisfacer las necesidades b&aacute;sicas, cientos de millones padecen de malnutrici&oacute;n, el mas cruento e injusto de los padecimientos con que el subdesarrollo atormenta a la mayor&iacute;a de los latinoamericanos.<span class="superscript">18 </span></p>     <p align="justify">El liderazgo mundial, en este aspecto lo tiene Hait&iacute;. Re&uacute;ne varias cualidades que revelan una coherencia impresionante. Es el pa&iacute;s mas pobre del hemisferio occidental y uno de los mas pobres del mundo. Su pobreza es antol&oacute;gica, dolorosa y cruel. Pero desde 1986, Hait&iacute; alcanz&oacute; el galard&oacute;n como econom&iacute;a totalmente abierta, seg&uacute;n clasificaci&oacute;n del Fondo Monetario Internacional. Ha recibido c&aacute;lidos elogios por su ejemplar voluntad aperturista. Es un ejemplo irrefutable de que la obediencia al modelo neoliberal de libre comercio es incapaz de resolver la pobreza y el subdesarrollo. Con la realidad social descrita, sobran los comentarios sobre los niveles de salud de su poblaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Ejemplo como los antes citados, llevan a considerar como axioma que los modelos socioecon&oacute;micos neoliberales subrayan las diferencias entre los pa&iacute;ses desarrollados y los pa&iacute;ses en desarrollo, y hacen perecer las econom&iacute;as de las regiones m&aacute;s vulnerables. Estas diferencias se extrapolan a la organizaci&oacute;n y financiaci&oacute;n de los sistemas y servicios de salud y se advierten en el antag&oacute;nico comportamiento de los indicadores de salud entre ricos y pobres, dentro de pa&iacute;ses y entre pa&iacute;ses; fuertemente vinculados a la clase econ&oacute;mica que se estudie, incluso en pa&iacute;ses que gozan de un buen nivel de salud. Tal y como ha planteado en reiteradas ocasiones la OMS, los pobres no s&oacute;lo tienen vidas m&aacute;s cortas que los ricos, sino que adem&aacute;s una enorme parte de su vida esta abocada a la incapacidad. </p>     <p align="justify">Como se ha podido apreciar, toda soluci&oacute;n de mercadeo para la atenci&oacute;n en salud conducir&aacute; inevitablemente a mayor iniquidad en esta materia, pues las prioridades para el establecimiento de los sistemas de salud no se fundamentan en la realidad social, sino en las exigencias del mercado y en los intereses de sus actores mas fuerte.<span class="superscript">19-21 </span></p>     <p align="justify">En tanto la salud no sea considerada como un derecho fundamental del hombre y un deber de la comunidad, en tanto no se reconozca la responsabilidad del Estado en la atenci&oacute;n y cuidado de la salud, en tanto no desaparezcan las desigualdades en la distribuci&oacute;n de los recursos para la salud a escala nacional e internacional, en tanto no se luche frontalmente contra la pobreza, el hambre la ignorancia y la insalubridad, poco ser&aacute; lo que podr&aacute; lograrse con el mejoramiento de la salud humana en el mudo subdesarrollado.<span class="superscript">18 </span></p>     <p align="justify">La iniquidad es un elemento fundamental cuando se discute sobre bio&eacute;tica en salud p&uacute;blica. Las desigualdades innecesarias y evitables, existentes entre poblaciones, se traducen en desigualdades en t&eacute;rminos de salud que van desde la adquisici&oacute;n de los productos farmac&eacute;uticos hasta el beneficio adquirido por la participaci&oacute;n en determinadas investigaciones. La iniquidad social es el elemento medular en la mayor&iacute;a de los problemas bio&eacute;ticos que se vislumbran en la actualidad. Obviamente, son las diferencias marcadas por los niveles de desarrollo socioecon&oacute;mico, entre regiones o entre individuos, las que suponen la diferencia entre la vida y la muerte. </p> <h6><strong>&Eacute;tica e investigaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica </strong></h6>     <p align="justify">Aunque la discusi&oacute;n se encauza, fundamentalmente, hacia problemas &eacute;ticos globales de &iacute;ndole social que repercuten en la salud de las poblaciones, el problema que en este contexto plantea la investigaci&oacute;n no puede ser desde&ntilde;ado, pues la actividad cient&iacute;fica igualmente ha sido victima de numerosas violaciones de los principios bio&eacute;ticos establecidos internacionalmente. </p>     <p align="justify">La historia de la investigaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica no cuenta con tantos episodios no &eacute;ticos como la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica, pero no por ello han sido menos espeluznantes. Es obligado citar el esc&aacute;ndalo internacional provocado por la tr&aacute;gica investigaci&oacute;n realizada en la ciudad de Tuskegee (1932-1972), en el sur de Estados Unidos, cuyo informe revel&oacute; el estudio de la evoluci&oacute;n de la s&iacute;filis sin medicamentos en una poblaci&oacute;n socialmente vulnerable, la poblaci&oacute;n negra. Este genocidio fue santificado por el gobierno norteamericano durante d&eacute;cadas.<span class="superscript">22-24 </span></p>     <p align="justify">A principios de los a&ntilde;os noventa del pasado siglo, la preocupaci&oacute;n por la &eacute;tica de las investigaciones se extendi&oacute; a los estudios epidemiol&oacute;gicos en poblaciones humanas. Poco despu&eacute;s, trascendi&oacute; a las investigaciones multicentros o colaborativas internacionales, especialmente las ejecutadas o financiadas por pa&iacute;ses desarrollados y realizadas en pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El Consejo de Organizaciones Internacionales de Ciencias M&eacute;dicas (CIOMS), organismo afiliado a la OMS, reuni&oacute; a expertos de varias regiones del mundo y en 1993 promulg&oacute; las Normas Internacionales para las Investigaciones Biom&eacute;dicas con Sujetos Humanos. El documento, adem&aacute;s de establecer los principios individuales a considerar en este tipo de estudio, analiza con detalles todos los aspectos &eacute;ticos relacionados con investigaciones en las que participa m&aacute;s de un pa&iacute;s. Asimismo, dedica atenci&oacute;n especial a las investigaciones en &quot;comunidades subdesarrolladas&quot; advirtiendo que antes de iniciar cualquier investigaci&oacute;n debe tenerse certeza de que se puedan realizarse por igual en comunidades desarrolladas (protecci&oacute;n al vulnerable), el estudio debe responder a las necesidades de salud de la comunidad y el proyecto de investigaci&oacute;n debe ser examinado y aprobado por una comisi&oacute;n de evaluaci&oacute;n &eacute;tica que incluya a personas que conozcan bien las costumbres y tradiciones de la regi&oacute;n. Estas medidas se consideraron imprescindibles en su momento para evitar la explotaci&oacute;n de las comunidades subdesarrolladas por los investigadores de pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados.<span class="superscript">25</span> </p>     <p align="justify">No obstante, la existencia de las pautas &eacute;ticas internacionales antes referidas, continua la realizaci&oacute;n y publicaci&oacute;n de estudios que violan los principios y acuerdos establecidos. Se podr&iacute;a citar, por ejemplo, las pesquisas relacionadas con el SIDA realizadas en los llamados pa&iacute;ses perif&eacute;ricos. Tal es el caso de los proyectos ejecutados en las poblaciones rurales de Uganda con el objetivo de determinar los factores de riesgo asociados a la transmisi&oacute;n heterosexual de HIV-1, y tambi&eacute;n, verificar la relaci&oacute;n entre dicha transmisi&oacute;n y la carga viral. Es importante destacar que en estos estudios centenas de personas infectadas por el virus fueron observadas durante 30 meses, sin que se les suministrara tratamiento alguno con la intenci&oacute;n de obtener informaci&oacute;n precisa y completa de la enfermedad.<span class="superscript">26,27</span> Apenas transcurri&oacute; una d&eacute;cada de la proclamaci&oacute;n de las Normas Internacionales para las Investigaciones Biom&eacute;dicas con Sujetos Humanos (CIOMS), y se repiti&oacute; el siniestro “Caso Tuskegee”. Es infame la aprobaci&oacute;n de estos estudios por los “grupos de revisi&oacute;n &eacute;tica” de los pa&iacute;ses involucrados y de los patrocinadores. Investigaciones como estas jam&aacute;s ser&iacute;an aprobadas en regiones desarrolladas, al parecer, los patrones &eacute;ticos son diferentes para los pa&iacute;ses “pobres”, “perif&eacute;ricos”, “vulnerables” o “en v&iacute;a de desarrollo”. </p>     <p align="justify">Otro criterio, no menos significativo, es la evaluaci&oacute;n del beneficio individual que reciben los sujetos participantes en los estudios epidemiol&oacute;gicos observacionales. Se ha enunciado en m&uacute;ltiples ocasiones como dificultad fundamental que plantean los estudios de salud p&uacute;blica que los “pacientes” no son sujetos, sino poblaciones y lo que a veces es bueno para las poblaciones, a menudo viola los derechos de los individuos. Un ejemplo de esto lo constituyen los ya referidos estudios de pesquisaje para el SIDA y las investigaciones que incluyen pruebas gen&eacute;ticas.<span class="superscript">28,29 </span></p>     <p align="justify">Apoyados en los juicios citados, autores como <em>Bayer </em> y <em>Fairchild</em>, seguidores de una vertiente que intenta delimitar la <em>&eacute;tica de la salud p&uacute;blica, </em> cuestionan el individualismo bio&eacute;tico y se&ntilde;alan las dificultades que pone a la investigaci&oacute;n epidemiol&oacute;gica el consentimiento informado, la casi imposibilidad de compatibilizar la vigilancia epidemiol&oacute;gica con el derecho a la privacidad y toman como ejemplo la epidemia del VIH/SIDA, las tensiones entre la libertad y el confinamiento y las cuarentenas impuestas por ciertas epidemias tales como la reciente del s&iacute;ndrome agudo respiratorio (SARS) y las tensiones entre el paternalismo y la autonom&iacute;a.<span class="superscript">30,31</span> </p>     <p align="justify">La carencia del debate en Cuba y la no profundizaci&oacute;n en temas tan sensibles como los mencionados demandan una valoraci&oacute;n cr&iacute;tica sobre el conocimiento y actualizaci&oacute;n de los salubristas en los aspectos discutidos. Aunque no es menos cierto que la presencia de la bio&eacute;tica en la formaci&oacute;n curricular de los profesionales de la salud sigue siendo un tema insuficientemente abordado, tanto en el orden te&oacute;rico, como pr&aacute;ctico. Los epidemi&oacute;logos calificados que provienen de las ciencias m&eacute;dicas, usualmente han requerido para su pr&aacute;ctica profesional, estar suscritos a un c&oacute;digo de &eacute;tica m&eacute;dica, lo que les otorga la categor&iacute;a como algunos autores plantean de “profesiones autorreguladas”, aunque estos c&oacute;digos de &eacute;tica se relacionan fundamentalmente y en algunos casos casi exclusivamente con la atenci&oacute;n m&eacute;dica y la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente. No obstante, resulta com&uacute;n que la mayor&iacute;a de las personas que se forman en epidemiolog&iacute;a y provienen de otras disciplinas, jam&aacute;s hayan estudiado &eacute;tica ni est&aacute;n suscritos a un c&oacute;digo de &eacute;tica espec&iacute;fico para el desarrollo de sus funciones como especialistas y menos a&uacute;n para el desarrollo de investigaciones en esta esfera.<span class="superscript">32</span> Sin embargo, son m&uacute;ltiples las cuestiones bio&eacute;ticas que pueden ser abordadas en el contexto de las investigaciones epidemiol&oacute;gicas que abarcan desde el manejo de la informaci&oacute;n procedente del sujeto que participa en el estudio hasta elementos metodol&oacute;gicos y de dise&ntilde;o. </p>     <p align="justify">Si bien las consideraciones &eacute;ticas de la investigaci&oacute;n en salud p&uacute;blica corresponden principalmente al campo del conocimiento, los mayores cuestionamientos &eacute;ticos emergen de la acci&oacute;n y de los indicadores de la situaci&oacute;n de bienestar. La indagaci&oacute;n te&oacute;rica en salud p&uacute;blica se cruza inevitablemente con la reflexi&oacute;n &eacute;tica tanto por los conceptos que la fundamentan, como por los temas que aborda, las realidades que devela y reconoce y las posibles aplicaciones e implicaciones del saber producido. Equidad, justicia, libertad, bienestar, responsabilidad, participaci&oacute;n, diversidad, derechos, son algunas de las categor&iacute;as esenciales de cualquier indagaci&oacute;n seria en salud p&uacute;blica, y todas ellas hacen parte tambi&eacute;n del abecedario b&aacute;sico de la &eacute;tica. Pero la investigaci&oacute;n no es un juego conceptual, la materia prima es la realidad. </p>     <p align="justify">La &eacute;tica de la investigaci&oacute;n en salud p&uacute;blica no s&oacute;lo tiene que ver con la consistencia del planteamiento con ciertos valores universales. La cotidianidad de la investigaci&oacute;n se traduce tambi&eacute;n en la respuesta que se de a preguntas tales como: &iquest;Qu&eacute; investigar? &iquest;C&oacute;mo investigar? &iquest;Cu&aacute;ndo investigar? &iquest;Para qui&eacute;n investigar? Ninguna de las respuestas a estos cuestionamientos es neutra, detr&aacute;s de cada una, impl&iacute;cita o expl&iacute;citamente, hay no s&oacute;lo intereses cient&iacute;ficos as&eacute;pticos sino tambi&eacute;n adscripciones ideol&oacute;gicas, escalas de valores y obviamente se incluyen los intereses pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos particulares. </p>     <p align="justify">Respetando las motivaciones cient&iacute;ficas y la amplia diversidad de temas, problemas y m&eacute;todos, es preciso que la respuesta a las interrogantes planteadas, adem&aacute;s de ser coherente con los principios &eacute;ticos ya enunciados, sea socialmente pertinente y metodol&oacute;gicamente correcta, adem&aacute;s de ponerse al servicio del inter&eacute;s sanitario de la colectividad. </p>     <p align="justify">La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica objetiva, a menudo es utilizada como base para decisiones pol&iacute;ticas y est&aacute; cada vez m&aacute;s amenazada por intereses creados que intentan controlar las consecuencias o el impacto de sus resultados. <em>Rosenstock </em>ilustra las amenazas reales a las investigaciones y el impacto sobre la sociedad mediante el an&aacute;lisis de diversos casos y describe c&oacute;mo ciertos grupos de inter&eacute;s han influido en pol&iacute;ticas relativas a programas de intercambio de agujas para la prevenci&oacute;n del VIH (no financiar este tipo de programas), ergonom&iacute;a (rechazar el est&aacute;ndar ergon&oacute;mico) y mamograf&iacute;as para la detecci&oacute;n de c&aacute;ncer de mama (recomendar a las mujeres entre 40 y 50 a&ntilde;os realizarlas cada uno o dos a&ntilde;os, cuando es insuficiente). Son muchos los intereses creados -financieros, ideol&oacute;gicos o pol&iacute;ticos- adem&aacute;s de los intereses corporativos.<span class="superscript">33</span> </p>     <p align="justify">La b&uacute;squeda de respuestas pr&aacute;cticas y &eacute;ticas, que hagan &eacute;nfasis en las necesidades de los que est&aacute;n excluidos del proceso de desarrollo, se ha convertido en una prioridad para los pa&iacute;ses del hemisferio sur. Se necesita un nuevo marco cr&iacute;tico vinculado directamente con las necesidades de la mayor&iacute;a. En un marco de este tipo, los dilemas que se plantean a diario a los especialistas en salud p&uacute;blica y en bio&eacute;tica del mundo menos desarrollado se abordar&iacute;an con mayor objetividad. Los objetivos no ser&iacute;an como lo son ahora, invariablemente perjudiciales para los m&aacute;s vulnerables. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La racionalidad bio&eacute;tica debe ser un acicate intelectual y moral para la transformaci&oacute;n del sistema, del que no podr&aacute;n mantenerse al margen la teor&iacute;a y la pr&aacute;ctica de la justicia social como nueva filosof&iacute;a de la salud.<span class="superscript">18 </span></p> <h6><strong>El sepulcro de los vivos </strong></h6>     <p align="justify">Actualmente la experimentaci&oacute;n en humanos no constituye una novedad, como tampoco es una primicia la reflexi&oacute;n de dilemas &eacute;ticos vinculados con la violaci&oacute;n de los principios y regulaciones establecidas internacionalmente en esta materia. Sin embargo, es insuficiente el escrutinio sobre los conflictos &eacute;ticos globales presentes en las investigaciones cl&iacute;nicas, engendrados por las diferencias socioecon&oacute;micas entre comunidades y regiones; estos contin&uacute;an siendo los problemas &eacute;ticos menos abordados. </p>     <p align="justify">El creciente desarrollo de la industria farmac&eacute;utica, as&iacute; como su ingreso al mercado mundial, desvirtu&oacute; el objetivo fundamental de muchas investigaciones cl&iacute;nicas, asciende entonces al primer esca&ntilde;o la venta del producto y queda marginado el beneficio al ser humano. La mercantilizaci&oacute;n de las tecnolog&iacute;as sanitarias ha provocado la necesaria incorporaci&oacute;n de los an&aacute;lisis econ&oacute;micos en las investigaciones, al punto de llegar a considerarse parte esencial en el dise&ntilde;o de los ensayos cl&iacute;nicos, algo por lo que se aboga en la actualidad. </p>     <p align="justify">Sin embargo, la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica necesita el cumplimiento de requisitos &eacute;ticos especiales, pues su prop&oacute;sito es obtener un recurso diagn&oacute;stico o terap&eacute;utico para el mejoramiento de la salud y el bienestar y/o aumentar la comprensi&oacute;n de la biolog&iacute;a humana. Luego, los sujetos que participan en este tipo de investigaciones son s&oacute;lo un medio para asegurar tal empe&ntilde;o, sobre todo cuando participan aquellos que se encuentran en estadios irreversibles de determinada enfermedad. En consecuencia, en todo ensayo cl&iacute;nico existe el potencial de explotaci&oacute;n, al colocar a los sujetos incluidos en el estudio en una situaci&oacute;n de riesgo de ser perjudicados en aras del bien de otros. Por ello, los requisitos &eacute;ticos para la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica demandan reducir al m&aacute;ximo la posibilidad de explotaci&oacute;n, con el fin de asegurar que los sujetos de investigaci&oacute;n sean tratados con respeto mientras contribuyen al bien social. Los derechos, seguridad y bienestar de los sujetos que participan en el ensayo son los aspectos m&aacute;s importantes que se deben tener en cuenta y deben prevalecer sobre los intereses de la ciencia y la sociedad.<span class="superscript">34,35</span> </p>     <p align="justify">Hace algunos a&ntilde;os la mayor&iacute;a de los ensayos cl&iacute;nicos se realizaban en los pa&iacute;ses desarrollados, por ser estos los que cuentan con los medios econ&oacute;micos y tecnol&oacute;gicos necesarios para asumir estudios de tal naturaleza. Igualmente, los resultados obtenidos en muchas de las investigaciones cient&iacute;ficas realizadas se polarizaron y en consecuencia, el desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico era amargamente excluyente. Los beneficios aportados por los descubrimientos del siglo pasado siguen siendo inaccesibles para m&aacute;s de las dos terceras partes de la poblaci&oacute;n mundial. </p>     <p align="justify">Una de las declaraciones de la Asamblea Mundial de la Salud expresaba que los aspectos &eacute;ticos de los ensayos cl&iacute;nicos fueron concebidos esencialmente para ser puestos en pr&aacute;ctica en los pa&iacute;ses desarrollados o en las zonas m&aacute;s urbanizadas de los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo.<span class="superscript">36,37</span> Sin embargo, en la actualidad con frecuencia se recurre a las comunidades m&aacute;s pobres para llevar a cabo este tipo de estudios. </p>     <p align="justify">Son varias las razones que condujeron al cambio de estrategia y no es posible evaluarlas de otra manera sino de oportunistas, pues los motivos no son justamente extender el desarrollo tecnol&oacute;gico a las regiones vulnerables y mucho menos brindar posibilidad de tratamientos de primera l&iacute;nea a sus poblaciones. Es obvio, por ejemplo, que la realizaci&oacute;n de los ensayos cl&iacute;nicos en pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo se hace mucho menos costosa para el financista. Adem&aacute;s, existen mayores facilidades para eludir las restricciones &eacute;ticas exigidas en los pa&iacute;ses desarrollados, pues en muchas naciones del tercer mundo todav&iacute;a no se han expedido las normas jur&iacute;dicas que establecen la vigilancia &eacute;tica de los ensayos cl&iacute;nicos y en algunos casos los profesionales responsables de asumir la labor de vigilancia no son debidamente identificados o carecen de la preparaci&oacute;n adecuada.<span class="superscript">38,39</span> </p>     <p align="justify">La ausencia de concepciones &eacute;ticas claramente definidas, para afrontar todos los retos de la salud p&uacute;blica, la asistencia sanitaria y la investigaci&oacute;n -en especial, aunque no &uacute;nicamente- la experimentaci&oacute;n con sujetos humanos, debilitan la capacidad de los pa&iacute;ses en desarrollo de responder a esos fen&oacute;menos y, sobre todo, ponen a la poblaci&oacute;n regional en riesgo de ser utilizada como “conejillo de Indias” por grupos de intereses inescrupulosos, que aprovechan el vac&iacute;o legal para realizar pr&aacute;cticas prohibidas en sus pa&iacute;ses de origen.<span class="superscript">40</span> &iquest;C&oacute;mo definir tama&ntilde;a actitud que aprovecha la vulnerabilidad de las regiones pobres en nombre de la ciencia? &iquest;No es esto explotaci&oacute;n de los pa&iacute;ses en desarrollo en virtud de sus debilidades sanitarias, econ&oacute;micas, unido en muchos casos a las peculiaridades hist&oacute;ricas, religiosas y culturales que los identifican? Algunos autores claramente lo definen como <em>Imperialismo &Eacute;tico</em>.<span class="superscript">41-46</span> </p>     <p align="justify">Por ejemplo, <em>Garrafa </em> y <em>Machado, </em> afirman que “algunos pa&iacute;ses desarrollados unidos a poderosos complejos empresariales internacionales de medicamentos y bioderivados, interesados exclusivamente en el mercado y el lucro, hacen valer su poder econ&oacute;mico en detrimento de las prioridades sociales con el consecuente usufructo de los beneficios del mundo contempor&aacute;neo. Reconocen, adem&aacute;s que vivimos una era de globalizaci&oacute;n y fundamentalismo econ&oacute;mico caracterizada por una intensa asimetr&iacute;a cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica, y por un imperialismo &eacute;tico hacia las naciones m&aacute;s pobres”.<span class="superscript">21</span> </p>     <p align="justify">Tales consideraciones tienen lugar a partir de situaciones tan discriminantes e inhumanas como las que se ilustra a continuaci&oacute;n: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En 1994 fue publicada la primera intervenci&oacute;n efectiva para reducir la transmisi&oacute;n perinatal de VIH, investigaci&oacute;n cl&iacute;nica, realizada en Francia y Estados Unidos. Consist&iacute;a en la administraci&oacute;n a la embarazada seropositiva de Zidovudina (AZT) por v&iacute;a oral, durante el segundo trimestre del embarazo junto con la administraci&oacute;n endovenosa durante el parto, y al neonato, por v&iacute;a oral por seis semanas asociado a la suspensi&oacute;n de la lactancia. Dicho r&eacute;gimen, conocido por ACTG 076 redujo la incidencia de infecci&oacute;n neonatal en dos tercios (de 25 % en el grupo control a 8 % en el grupo de tratamiento). El ensayo fue suspendido tras un an&aacute;lisis intermedio debido a la magnitud de la diferencia observada. Desde ese momento el nuevo esquema se convirti&oacute; en el tratamiento est&aacute;ndar de la embarazada HIV positiva. Sin embargo, los altos costos del medicamento hac&iacute;an inviable su aplicaci&oacute;n en los pa&iacute;ses en desarrollo, por lo que un panel de expertos convocado por la OMS decidi&oacute; recomendar que se probaran otras modalidades terap&eacute;uticas m&aacute;s simples usando inclusive un placebo en poblaciones control. Poco despu&eacute;s se iniciaron investigaciones con antiretrovirales en 18 pa&iacute;ses, en 15 de los cuales se utiliz&oacute; placebo. </p>     <p align="justify">Todos estos ensayos se realizaron en pa&iacute;ses en desarrollo (Costa de Marfil, Uganda, Tanzania, entre otros). <em>Laurie </em> y <em>Wolf </em> publicaron en 1997, algunas particularidades de estos estudios, y destacaron que a diferencia de los estudios realizados en pa&iacute;ses tercermundistas, en los ensayos ejecutados en Estados Unidos, el grupo control recibi&oacute; el esquema ACTG 076. Los resultados se hicieron p&uacute;blicos en revistas importantes y de notable factor de impacto. Ello suscit&oacute; un intenso debate a nivel internacional, en el cual se enfrentaron dos posiciones con respecto a si la utilizaci&oacute;n de placebo en las regiones pobres constituye o no una violaci&oacute;n a los derechos humanos fundamentales y a los acuerdos internacionales en investigaci&oacute;n humana ya suscritos. Realmente, se escucharon muy poco en el debate las voces de los pa&iacute;ses en desarrollo, y la discusi&oacute;n se centr&oacute; m&aacute;s en las regulaciones vigentes que en los problemas b&aacute;sicos que subrayan las iniquidades en salud y los derechos humanos en estos pa&iacute;ses.<span class="superscript">47,48 </span></p>     <p align="justify">El empleo de placebo produjo una pol&eacute;mica que se ha mantenido perenne en la comunidad cient&iacute;fica internacional. Sin embargo, a partir de situaciones como la antes descrita, cabe analizar c&oacute;mo es posible que el ensayo cl&iacute;nico con placebo sea analizado de manera diferente, cuando se incorporan al debate “la econom&iacute;a” y “las iniquidades sociales”. </p>     <p align="justify">Una de las justificaciones arg&uuml;idas para el empleo de placebo en las comunidades pobres es la ausencia de un tratamiento est&aacute;ndar, por tanto no hay “incremento del riesgo”, de cualquier manera los pacientes reclutados no recibir&iacute;an la droga, ingresaran o no al protocolo. Es decir, tal dise&ntilde;o siempre resultar&iacute;a &eacute;tico en pa&iacute;ses pobres porque en ellos la ausencia de retrovirales representa la situaci&oacute;n normal, lo que no ocurre as&iacute; en los pa&iacute;ses industrializado.<span class="superscript">22</span> Por fortuna, no son pocos los que discrepan de tales planteamientos. Justificaciones como la ofrecida pueden ser evaluadas como una especie de &eacute;tica biom&eacute;dica transcultural, que recuerda la &eacute;tica pol&iacute;tica de ciertos estadistas y pol&iacute;ticos europeos que sobrellevaban la existencia de reg&iacute;menes dictatoriales en Sudam&eacute;rica, argumentando que las condiciones sociales no daban para m&aacute;s. </p>     <p align="justify">Establecer el dise&ntilde;o del ensayo cl&iacute;nico, decidir el uso de placebo, determinar el esquema de tratamiento a emplear en los controles, a partir del desarrollo econ&oacute;mico de la poblaci&oacute;n y las iniquidades sociales consecuentes es, simplemente, explotaci&oacute;n. La falta de equidad no puede convertirse en una virtud cient&iacute;fica-metodol&oacute;gica. En la investigaci&oacute;n, m&aacute;s importante que las consideraciones de utilidad y eficiencia, es el compromiso con el paciente involucrado. Si se permite el ingreso del utilitarismo en una relaci&oacute;n que debe ser guiada por el altruismo y la virtud, el peligro de injusticia ser&aacute; inminente, y de ninguna manera se estar&aacute; contribuyendo al beneficio y desarrollo de la humanidad. </p>     <p align="justify"><em>Franco </em>plantea algunos cuestionamientos sobre el tecnologismo desenfrenado y la cotidianidad tercer mundista, que es interesante exponer: “&iquest;Somos investigadores activos, o potenciales pasivos implementadores de algunas t&eacute;cnicas en serie? &iquest;Somos sujetos de los usos saludables de los avances logrados, o sujetos de experimentaci&oacute;n menos costosos que ciertos ratones de laboratorio primer mundistas?”<span class="superscript">11,40</span> Cabe a&ntilde;adir una interrogante m&aacute;s, &iquest;Son acaso las muertes en &Aacute;frica o en cualquier otro pa&iacute;s del tercer mundo un beneficio para la civilizaci&oacute;n? </p>     <p align="justify">Los or&iacute;genes de la Declaraci&oacute;n de Helsinki, no deben ser desde&ntilde;ados jam&aacute;s. Bajo el <em>slogan</em> “Todo en nombre del Progreso y la Ciencia”, las trasnacionales y las grandes compa&ntilde;&iacute;as farmac&eacute;uticas est&aacute;n incurriendo en el mismo cataclismo &eacute;tico producido durante la Segunda Guerra Mundial. </p> <h4>Consideraciones finales </h4>     <p align="justify">La polarizaci&oacute;n del mundo actual con respecto al nivel de desarrollo socioecon&oacute;mico y el consecuente desarrollo cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico ha establecido brechas muy perceptibles que muestran a la luz la fragilidad de los pa&iacute;ses en desarrollo. Es por ello que hoy, la investigaci&oacute;n requiere compromisos m&aacute;s serios revestidos de un sentido social y de principios de solidaridad humana. No deben ser las desigualdades econ&oacute;micas y sociales las que fomenten el enriquecimiento de la ciencia y la tecnolog&iacute;a. </p>     <p align="justify">A pesar de la nobleza y el beneficio potencial para las poblaciones que entra&ntilde;a el desarrollo de investigaciones tanto en pacientes como en sujetos sanos no se deben despreciar los aspectos bio&eacute;ticos a considerar para su ejecuci&oacute;n. Por estas razones, es responsabilidad tanto de los investigadores participantes como de las autoridades que aprueban y financian estos estudios, garantizar que el aspecto t&eacute;cnico y la vertiente &eacute;tica y moral est&eacute; presente. La investigaci&oacute;n es una actividad de car&aacute;cter eminentemente social, cuyos resultados han de servir al progreso de la sociedad y para ello, deben existir razones cient&iacute;ficas y sociales que la justifiquen y l&oacute;gicamente estar dirigida a la soluci&oacute;n de los principales problemas de salud identificados en el &aacute;mbito institucional, nacional o internacional seg&uacute;n su proyecci&oacute;n. </p> <h4 align="justify">Summary</h4> <h6>Bioethics, research and public health from a social perspective </h6>     <p align="justify">Nowadays, it is indispensable in the approach to new biomedical problems, to make the analysis of their social context, and also to consider the role of scientific research in assistance through the new pieces of knowledge that it provides and their realization in the development of new technologies. Although it is evident that science enriches by several ways, the process known as scientific research is recognized as the main procedure to develop and expand its wealth of knowledge. The present paper was intended to assess some bioethical aspects of public health and the biomedical research but seen from a more global perspective.In addition to addressing general ethical aspects, new recently incorporated terms were mentioned such as equity and ethical imperialism, and besides, the main motivations of and limitations to the performance of clinical and epidemiological research studies in developing countries were examined. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><em>Key words</em>: Bioethics, public health, research. </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;f&iacute;cas </h4>     <!-- ref --><p> 1. S&aacute;nchez L, Amaro MC, Cruz N, Barriuso A. Introducci&oacute;n a la Medicina General Integral. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas;2001.     </p>     <!-- ref --><p> 2. Amaro MC, Marrero A, Valencia ML Principios b&aacute;sicos de la bio&eacute;tica. Rev Cubana Enfermer. 1996;12(1):11-2.     </p>     <!-- ref --><p> 3. Potter VR. Bioethics: bridge to the future. Englewood Cliffs, New Jersey: Pretince Hall;1971.     </p>     <!-- ref --><p>4. Lolas F. Bio&eacute;tica y vejez. El proceso de desvalimiento como constructo biogr&aacute;fico. Bio&eacute;tica II. Santiago de Chile [serie en Internet]. [citada 1996]. Disponible en: <a href="http://www.gerontologia.uchile.cl/docs/lolas_02.pdf"><strong>http://www.gerontologia.uchile.cl/docs/lolas_02.pdf </strong></a><!-- ref --><p> 5. Navarro V, Col&aacute;s M, Alonso M. Algunas reflexiones de la Bio&eacute;tica en las Ciencias M&eacute;dicas. Educ Med Sup. 1999;13(1):15-8.     </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 6. Bunge M. La investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Buenos Aires: Editorial Ariel;1975.     </p>     <!-- ref --><p> 7. Mart&iacute;nez M. Comportamiento humano, nuevos m&eacute;todos de investigaci&oacute;n. M&eacute;xico: Editorial Trillas;1997.     </p>     <!-- ref --><p> 8. Organizaci&oacute;n de las Naciones Unidas para la Educaci&oacute;n, la Ciencia y la Cultura. Actas de la Conferencia General. Resoluciones. 33 Reuni&oacute;n Paris: La Organizaci&oacute;n;2005 (Oct 3-21).     </p>     <!-- ref --><p>9. La Declaraci&oacute;n Universal sobre Bio&eacute;tica y Derechos Humanos adoptada por la UNESCO [editorial]. Revista de Bio&eacute;tica y Derecho. 2006;(6):1-2.     </p>     <p> 10. Ju&aacute;rez S. (s/f). &Eacute;tica y salud en el marco de la globalizaci&oacute;n [serie en Internet]. [citada 15 Jun 2006]. Disponible en: <a href="http://monografias.com/trabajos12/ensfin/ensfin.shtml#LISTA">http://monografias.com/trabajos12/ensfin/ensfin.shtml#LISTA </a></p>     <!-- ref --><p> 11. Franco A. &Eacute;tica de la investigaci&oacute;n en Salud p&uacute;blica. Simposio Investigaci&oacute;n en seres humanos y Salud P&uacute;blica. Bogota: UNESCO-REDBIOETICA; 2005.     </p>     <!-- ref --><p>  12. Berlinguer G. Bioethics, health, and inequality. Lancet. 2004;364:1086-91.     </p>     <!-- ref --><p> 13. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Bio&eacute;tica: &iquest;es importante para las Am&eacute;ricas? Washington, D.C. [serie en Internet]. [citada 24 Ene 2002]. Disponible en: <a href="http://www.ops-oms.org/">http://www.ops-oms.org </a><!-- ref --><p> 14. Llorens JA. El juicio &eacute;tico, un componente obligado en la atenci&oacute;n m&eacute;dica. Ateneo. 2000;1(1):43-9.     </p>     <!-- ref --><p> 15. Rojas F. El componente social de salud p&uacute;blica en el siglo<tt> XXI</tt>. Rev Cubana Salud P&uacute;blica. 2004;30(3).     </p>     <!-- ref --><p> 16. Garrafa V, Machado do Prado M. Mudan&ccedil;as na Declara&ccedil;&atilde;o de Helsinki: fundamentalismo econ&ocirc;mico, imperialismo &eacute;tico e controle social. Cad. Sa&uacute;de P&uacute;blica. 2001;17(6):1489-96.     </p>     ]]></body>
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