<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>0864-3466</journal-id>
<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Salud Pública]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[Rev Cubana Salud Pública]]></abbrev-journal-title>
<issn>0864-3466</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S0864-34662007000200011</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Reflexiones teóricas sobre las diferencias en salud atribuibles al género]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Theoretical reflections on differences in health attributable to gender]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castañeda Abascal]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ileana Elena]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Escuela Nacional de Salud Pública  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[La Habana ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>06</month>
<year>2007</year>
</pub-date>
<volume>33</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>0</fpage>
<lpage>0</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0864-34662007000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S0864-34662007000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S0864-34662007000200011&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El género surge a través de un proceso de construcción social que define lo masculino y lo femenino a partir de los sexos biológicos, hasta establecer las posiciones de poder entre los mismos. Agendas políticas nacionales y organismos internacionales han tratado la situación de desventaja de las mujeres, en relación con las desigualdades a las que han sido sometidas a lo largo de la historia, respecto a los hombres. En la Tercera Conferencia de la Mujer celebrada en Nairobi en 1985 se reconoció la discriminación de este sexo en la vida económica, política y social, lo que se considera como un hecho natural. La Cuarta Conferencia de la Mujer celebrada en Beijing en 1995 discutió acerca de la equidad de género y el empoderamiento de la mujer, aceptados como piedra angular para la planificación de políticas de salud y programas de población. En este artículo se realiza una reflexión sobre el enfoque de género en el campo de la salud pública que se sustenta en el sistema teórico sexo-género.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Gender emerges from a process of social construction that defines what is masculine and what is feminine on the basis of biological sexes to the extent of setting the positions of power between them. National political agendas and international bodies have addressed the unfavorable situation of women with respect to men caused by inequalities to which females have been subjected to throughout the history. In the Third Conference on Woman held in Nairobi in 1985, discrimination of females in the economic, political and social contexts was recognized, which is considered as a natural event. The Fourth Conference on Woman held in Beijing in 1995 discussed gender equity and woman empowerment, both accepted as a milestone for the planning of health policies and population programs. The UN General Assembly session held from June to July, 1999 in New York City called upon the scientific community to focus its efforts on the design and use of indicators capable of measuring the real health situation in general and the reproductive health in particular, paying special attention to gender approach. This article made a reflection on gender approach in the field of public health based on the theoretical sex-gender system.]]></p></abstract>
<kwd-group>
<kwd lng="es"><![CDATA[Salud pública]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[género]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[desigualdades]]></kwd>
<kwd lng="es"><![CDATA[salud]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[Public health]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[gender]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[inequalities]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[indicators]]></kwd>
</kwd-group>
</article-meta>
</front><body><![CDATA[ <p><img src="/img/revistas/rcsp/v33n2/v03_207.jpg" width="330" height="47"></p>      
<p>Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica </p>  <h2>Reflexiones te&oacute;ricas sobre las diferencias en salud atribuibles al g&eacute;nero </h2>      <p><a href="#cargo">Ileana Elena Casta&ntilde;eda Abascal<span class="superscript">1</span> </a><a name="autor"></a></p>  <h4 align="center">Resumen </h4>      <p align="justify">El g&eacute;nero surge a trav&eacute;s de un proceso de construcci&oacute;n social que define lo masculino y lo femenino a partir de los sexos biol&oacute;gicos, hasta establecer las posiciones de poder entre los mismos. Agendas pol&iacute;ticas nacionales y organismos internacionales han tratado la situaci&oacute;n de desventaja de las mujeres, en relaci&oacute;n con las desigualdades a las que han sido sometidas a lo largo de la historia, respecto a los hombres. En la Tercera Conferencia de la Mujer celebrada en Nairobi en 1985 se reconoci&oacute; la discriminaci&oacute;n de este sexo en la vida econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social, lo que se considera como un hecho natural. La Cuarta Conferencia de la Mujer celebrada en Beijing en 1995 discuti&oacute; acerca de la equidad de g&eacute;nero y el empoderamiento de la mujer, aceptados como piedra angular para la planificaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de salud y programas de poblaci&oacute;n. En este art&iacute;culo se realiza una reflexi&oacute;n sobre el enfoque de g&eacute;nero en el campo de la salud p&uacute;blica que se sustenta en el sistema te&oacute;rico sexo-g&eacute;nero. </p>      <p><em>Palabras clave</em>:  Salud p&uacute;blica, g&eacute;nero, desigualdades,salud. </p>  <h4>Introducci&oacute;n</h4>      <p align="justify">El g&eacute;nero se manifiesta a partir de la construcci&oacute;n social que define lo masculino y lo femenino, sobre las caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicas establecidas por el sexo. Posee aspectos subjetivos como los rasgos de la personalidad, las actitudes, los valores y aspectos objetivos o fenomenol&oacute;gicos como las conductas y las actividades que diferencian a hombres y mujeres.<span class="superscript">1-11</span> </p>      <p align="justify">Como categor&iacute;a de an&aacute;lisis, el g&eacute;nero, explica los factores que conducen a las desigualdades entre mujeres y hombres; pone de manifiesto el car&aacute;cter jerarquizado de las relaciones entre los sexos, construidos en cada cultura, y por tanto facilita el cambio de esa realidad. El conocimiento profundo de los factores que condicionan las desigualdades de g&eacute;nero relacionados con la salud, permite la realizaci&oacute;n de acciones tendientes a su eliminaci&oacute;n o disminuci&oacute;n.<span class="superscript">12</span> </p>      <p align="justify">El sistema te&oacute;rico sexo-g&eacute;nero surge a partir de corrientes del pensamiento como el psicol&oacute;gico, que explica las diferencias entre mujeres y hombres desde el an&aacute;lisis de los comportamientos sexuales. La definici&oacute;n de g&eacute;nero que ofrece este sistema es tal como aparece en el primer p&aacute;rrafo de esta introducci&oacute;n. </p>      <p align="justify">El sexo hace referencias a las caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicamente determinadas ya sean anat&oacute;micas como fisiol&oacute;gicas, tales como, el sexo cromos&oacute;mico, el gonadal, el genital, el endocrino, el hipotal&aacute;mico-hipofisiario que establecen las diferencias de las especies sexuadas, hembra y macho.<span class="superscript">1-11</span> </p>      <p align="justify"><em>Sandra Bem, </em> en 1989, defini&oacute; que el sexo expresa diferencias biol&oacute;gicas y el g&eacute;nero sirve para representar la elaboraci&oacute;n cultural de esa diferencia como la apariencia personal, el uso del pelo y la ropa y afirmaba que el sexo se conserva, el g&eacute;nero no.<span class="superscript">13</span></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><em>Marta Lamas </em> en su art&iacute;culo “Usos, dificultades y posibilidades de la categor&iacute;a G&eacute;nero”, cita la definici&oacute;n de g&eacute;nero dada por <em>Scott </em> que complementa la aceptada en esta revisi&oacute;n y expresa que se utiliza para identificar los s&iacute;mbolos y mitos culturalmente disponibles que evocan representaciones m&uacute;ltiples; conceptos normativos entendidos como doctrinas religiosas, educativas, cient&iacute;ficas, legales y pol&iacute;ticas del significado entre lo femenino y lo masculino; instituciones y organizaciones sociales como el sistema de parentesco, la familia, el mercado de trabajo diferenciado por sexos e instituciones educativas; identidad individual y grupal de g&eacute;nero que definen y relacionan los &aacute;mbitos del ser y el quehacer femeninos y masculinos dentro de contextos espec&iacute;ficos.<span class="superscript">1,11,14,15</span></p>      <p align="justify">La autora entiende que el &eacute;nfasis en lo social dentro del g&eacute;nero no implica la exclusi&oacute;n del elemento biol&oacute;gico, por el contrario, el foco del an&aacute;lisis dentro de esta perspectiva se dirige al examen de ambos factores que conducen a situaciones de ventaja o desventaja para uno u otro sexo. </p>      <p align="justify">Por otra parte, el pensamiento antropol&oacute;gico puso de manifiesto que las relaciones de g&eacute;nero establecidas y aprobadas por cada sociedad dependen de su cultura y organizaci&oacute;n. </p>      <p align="justify">Agendas pol&iacute;ticas nacionales y organismos internacionales han tratado, desde hace m&aacute;s de dos d&eacute;cadas, la situaci&oacute;n de desventaja de las mujeres, en cuanto a las desigualdades y las injusticias a las que han sido sometidas a lo largo de la historia, respecto a los hombres. </p>      <p align="justify">Un momento culminante fue la Tercera Conferencia de la Mujer celebrada en Nairobi en 1985, donde se reconoci&oacute; a escala mundial la discriminaci&oacute;n de este sexo en la vida econ&oacute;mica, pol&iacute;tica y social, lo cual se consideraba como un hecho natural y no como un problema social evitable. En esta conferencia, se trazaron importantes estrategias para el desarrollo de la mujer, que fueron adoptadas por algunos pa&iacute;ses. En ellos, como resultado de esto, se obtuvo una mejor&iacute;a en la situaci&oacute;n econ&oacute;mica y pol&iacute;tica de las mujeres. No obstante, dichas estrategias consideraron al sexo femenino como el centro del problema, es decir, como v&iacute;ctimas pasivas que demandan bienestar y tratamientos especiales.<span class="superscript">1,16</span></p>      <p align="justify">En la Cuarta Conferencia de la Mujer celebrada en Beijing en 1995, se enfatiz&oacute; en el enfoque de g&eacute;nero como reflejo de las discusiones de la Conferencia Internacional de Poblaci&oacute;n y Desarrollo (CIPD) llevada a cabo, en el Cairo, Egipto, el a&ntilde;o anterior. En esta conferencia, la equidad de g&eacute;nero y el empoderamiento de la mujer fueron aceptados como piedra angular para la planificaci&oacute;n de pol&iacute;ticas de salud y programas de poblaci&oacute;n. Se asumi&oacute; el enfoque de g&eacute;nero, que considera que las relaciones entre hombres y mujeres forman parte de la estructura que conforma las desigualdades sociales.<span class="superscript">17</span> (Conferencia Internacional sobre Poblaci&oacute;n y Desarrollo. Programa de acci&oacute;n. El Cairo, 13 de Septiembre, 1994), (IV Conferencia Mundial sobre la mujer. Plataforma de acci&oacute;n. Beijing, 14 de Septiembre, 1995). </p>      <p align="justify">Los beneficios de la pol&iacute;tica del Gobierno de la Rep&uacute;blica de Cuba, basada en la igualdad para todos, han conllevado al incremento de la presencia de la mujer en esferas pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales del pa&iacute;s. Del total de los graduados universitarios, el 56,5 % son mujeres y de los t&eacute;cnicos de nivel medio y superior, el 64,6 %. El 52,5 % de los dirigentes sindicales de base son f&eacute;minas y la fuerza laboral activa en el sector estatal civil cuenta con el 42,5 % de mujeres.<span class="superscript">18,19</span> </p>      <p align="justify">En la esfera de la militancia pol&iacute;tica y en la gubernamental, la presencia femenina se mantiene en niveles m&aacute;s bajos. El acceso de la mujer a los cargos de decisi&oacute;n y poder es ventajosa si se compara con otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina, pero no es lo esperado en el contexto cubano actual que cuenta con una masa femenina de elevado nivel t&eacute;cnico y profesional. <em>Mayda &Aacute;lvarez </em> y <em>Patricia Ares </em> han expuesto en varios trabajos que la sobrecarga de roles de la mujer dentro del hogar como patr&oacute;n actual de la cotidianidad, junto a las dificultades relacionadas con los recursos materiales y de los servicios de apoyo al hogar, son factores objetivos relacionados con las limitaciones en cuanto a la promoci&oacute;n a cargos de direcci&oacute;n, a lo que se suman los sentimientos de culpa que generan las actividades que ocupan parte del tiempo disponible para la atenci&oacute;n a la familia.<span class="superscript">18,20</span></p>      <p align="justify">Cuba ha sido, en los &uacute;ltimos 40 a&ntilde;os, un escenario social de cambio donde la situaci&oacute;n de la mujer respecto al hombre se ha transformado dentro de un patr&oacute;n cultural que se mantiene patriarcal.<span class="superscript">21</span>  Aunque las mujeres has asumido roles sociales que les han proporcionado niveles visibles de independencia y poder, existen aspectos de la vida relacionados con la cotidianidad en los que se manifiestan desigualdades entre los sexos. </p>      <p align="justify">La comunidad de residencia es el lugar donde se expresa, m&aacute;s n&iacute;tidamente, la cotidianidad de las personas, se refiere al conjunto de relaciones e interacciones que les confiere la identidad social, cultural, hist&oacute;rica, moral y &eacute;tica que se expresan en la pr&aacute;ctica social intra y extra domiciliaria.<span class="superscript">3</span> Las comunidades poseen las condiciones de vida diferenciadas que imponen a las personas formas de actuar en correspondencia con ellas, las que se aprenden desde el nacimiento. La distribuci&oacute;n de las tareas dentro del hogar, el acceso al poder y los recursos de hombres y mujeres en la vida dom&eacute;stica, as&iacute; como las posibilidades de superaci&oacute;n, la realizaci&oacute;n de actividades laborales y comunitarias son el resultado de la organizaci&oacute;n familiar establecida, como reflejo de la organizaci&oacute;n de la comunidad a la que pertenecen. El estado de salud diferenciado entre las f&eacute;minas y los varones es un producto de dicha organizaci&oacute;n social. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Otro abordaje del g&eacute;nero, que pudiera resultar complementario, es cuando se estudian poblaciones que realizan una misma profesi&oacute;n u oficio. La concepci&oacute;n de que los hombres poseen m&aacute;s aptitud para desempe&ntilde;ar algunas profesiones y las mujeres otras, se sustenta sobre todo en los procesos de socializaci&oacute;n a los que se someten las personas desde su nacimiento y que determinan las formas de pensar y actuar ante la vida. En muchas ocasiones, se asocia al sexo femenino con tareas que se pudieran considerar como extensi&oacute;n del rol reproductivo, como por ejemplo, el cuidado de la salud en enfermer&iacute;a o el cuidado de los hijos en las tareas relacionadas con el sector educacional; estas actividades agrupan un importante n&uacute;mero de mujeres.<span class="superscript">3,4,22</span>  Otras profesiones como t&eacute;cnicos agr&iacute;colas, muchas ingenier&iacute;as e incluso algunas especialidades m&eacute;dicas, como las quir&uacute;rgicas, que demandan de esfuerzo f&iacute;sico o enfrentamiento a situaciones agresivas y cruentas, son mayormente realizadas por hombres, a&uacute;n en Cuba. Todo esto es un reflejo de la divisi&oacute;n sexual del trabajo que se aprecia no solamente en la vida privada del hogar, sino tambi&eacute;n en el espacio p&uacute;blico, as&iacute; como, por la manifestaci&oacute;n de los estereotipos, de acuerdo a lo aceptado por la sociedad. </p>      <p align="justify">Se han realizado investigaciones en el pa&iacute;s, en las que se aborda la influencia del g&eacute;nero en la salud de la mujer y en su sexualidad; otros investigadores han enfatizado el estudio de las iniquidades de g&eacute;nero en el &aacute;mbito dom&eacute;stico, sin embargo, son escasos los estudios nacionales que exploran las diferencias entre mujeres y hombres que realizan una profesi&oacute;n com&uacute;n.<span class="superscript">23-25</span>  (Gonz&aacute;lez S. Comportamiento sexual en la mujer de la mediana edad. Trabajo presentado en el VII Congreso Iberoamericano de Educaci&oacute;n y Terapia Sexual. La Habana, 1994). </p>      <p align="justify">Otra arista relacionada con los patrones de g&eacute;nero son las etapas del ciclo vital. La demarcaci&oacute;n de dichas etapas se establece a partir de las caracter&iacute;sticas particulares que hay que enfrentar ante la vida, por la manifestaci&oacute;n de las relaciones de g&eacute;nero y su implicaci&oacute;n en la salud en cada periodo.<span class="superscript">26,27</span></p>      <p align="justify">En la adolescencia es cuando se produce el inicio de la actividad sexual, por lo que aparecen, para ambos sexos, las enfermedades transmitidas por esta v&iacute;a. Frecuentemente, las adolescentes se enfrentan a los abortos y los embarazos precoces. El mantenimiento de la est&eacute;tica femenina es muy importante para ellas, muchas veces se logra a trav&eacute;s de la bulimia y la anorexia provocadas, que pueden producir serias complicaciones como la desnutrici&oacute;n. En algunos pa&iacute;ses, la priorizaci&oacute;n dentro del hogar del llamado sexo fuerte, hace que sean suministrados preferentemente a los varones, la mayor cantidad de alimentos y los de mejor calidad, lo que conlleva a que la desnutrici&oacute;n en el sexo femenino sea un fen&oacute;meno com&uacute;n. Por otro lado, los adolescentes tienen m&aacute;s riesgo a sufrir lesiones por la pr&aacute;ctica de juegos y deportes rudos y son m&aacute;s propensos a enfermar o morir por causas violentas y el consumo de drogas y alcohol.<span class="superscript">28</span></p>      <p align="justify">En la juventud y en la edad adulta, las mujeres padecen de causas relacionadas con el embarazo, el parto y el puerperio, as&iacute; como infecciones del tracto reproductivo, tumores malignos de los &oacute;rganos reproductores y mama, adem&aacute;s, son m&aacute;s propensas que los varones a sufrir de trastornos depresivos. El control de la natalidad recae mayormente sobre la mujer con el uso de anticonceptivos como dispositivos intrauterinos, p&iacute;ldoras, diafragma y esterilizaciones quir&uacute;rgicas fundamentalmente, mientras los hombres utilizan el cond&oacute;n y rara vez se someten a esterilizaciones quir&uacute;rgicas. El sexo masculino est&aacute; m&aacute;s expuesto a riesgos ocupacionales y del tr&aacute;nsito.<span class="superscript">29,30</span></p>      <p align="justify">En la edad mediana y en la vejez, aparecen los problemas relacionados con la longevidad de la mujer que se acompa&ntilde;a de una calidad de vida peor que la de los hombres. Las mujeres padecen con m&aacute;s frecuencia de diabetes, enfermedad cerebro vascular, osteoporosis, incontinencia urinaria, artritis reumatoide y trastornos depresivos. </p>      <p>Esta revisi&oacute;n se propone exponer referentes te&oacute;ricos relacionados con el enfoque de g&eacute;nero con &eacute;nfasis en su relaci&oacute;n con la salud. </p>  <h4>Enfoque de g&eacute;nero </h4>      <p>El enfoque de g&eacute;nero sustenta que una de las dimensiones de la desigualdad social es la relaci&oacute;n entre mujeres y hombres, junto a otras como la clase social, etnia, regi&oacute;n de residencia. Todo lo cual est&aacute; en dependencia de las circunstancias hist&oacute;ricas, el lugar y el momento que se trate.<span class="superscript">31-35</span> La utilizaci&oacute;n de este enfoque enriquece los marcos explicativos del proceso salud-enfermedad. </p>      <p align="justify">El enfoque de g&eacute;nero nace de la idea de que la mujer hab&iacute;a quedado fuera de los procesos de desarrollo, siendo necesario reconocer que lejos de esto, la mujer hab&iacute;a sido parte invisible e indispensable de dicho proceso.<span class="superscript">24</span></p>      <p align="justify"><em>Carlos Marx </em> expres&oacute; en la Sagrada Familia que el grado de emancipaci&oacute;n femenina constituye la medida natural de la emancipaci&oacute;n general, posteriormente <em>Fidel Castro </em> profundiz&oacute; que no puede haber desarrollo social (...) <em>donde la mujer, el indio, el negro son discriminados </em>(...)<span class="superscript">36-38</span></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En un primer momento, se entendi&oacute; como g&eacute;nero s&oacute;lo a la problem&aacute;tica de la vida de las mujeres, lo cual se sostiene en muchas ocasiones en la actualidad. En un segundo momento se us&oacute; para interpretar tambi&eacute;n la problem&aacute;tica de los hombres. En un tercer momento se ha logrado consolidar el enfoque de g&eacute;nero a trav&eacute;s de la relaci&oacute;n entre las mujeres y los hombres, por lo que se ha puesto acento en los hechos relacionados entre ambos, es decir, lo espec&iacute;fico de este an&aacute;lisis es lo que acontece a las mujeres, a los hombres y a todos entre s&iacute;.<span class="superscript">14,39,40</span></p>      <p align="justify">Junto a los cambios y transformaciones econ&oacute;micas, sociales, culturales y pol&iacute;ticas, ocurre el cambio en el modo de relaci&oacute;n de hombres y mujeres, as&iacute; como el lugar que ocupa cada uno de ellos en la sociedad, que han determinado las diversas formas de subordinaci&oacute;n de la mujer. </p>      <p align="justify">El enfoque de g&eacute;nero en las investigaciones surge desde dos procesos, uno de car&aacute;cter social y otro relacionado con el pensamiento. La Antropolog&iacute;a tuvo un aporte significativo en el surgimiento del enfoque de g&eacute;nero. <em>Norma Vasallo </em> cita un trabajo realizado en la d&eacute;cada del 30 del siglo <tt>XX</tt>, por <em>Margaret Mead, </em> en Nueva Guinea donde encontr&oacute; que las sociedades estudiadas ten&iacute;an caracter&iacute;sticas particulares en su organizaci&oacute;n social que produc&iacute;an relaciones entre mujeres y hombres diferentes a las occidentales, lo que cuestion&oacute; el car&aacute;cter natural de la situaci&oacute;n de la mujer.<span class="superscript">41</span>  Estos an&aacute;lisis se hicieron en un momento en que la teor&iacute;a de g&eacute;nero no era a&uacute;n comprendida y la explicaci&oacute;n de las diferencias entre los sexos era solamente desde lo biol&oacute;gico. </p>      <p align="justify">Los estudios antropol&oacute;gicos han permitido comprender las definiciones actuales de g&eacute;nero a partir del orden simb&oacute;lico en que cada cultura elabora la diferencia sexual hasta llegar a la feminidad y la masculinidad.<span class="superscript">14</span></p>      <p align="justify">El enfoque de g&eacute;nero surge tambi&eacute;n con el aporte de la Psicolog&iacute;a, en el proceso del pensamiento. Los psic&oacute;logos se preguntaban por qu&eacute; exist&iacute;an personas que ten&iacute;an comportamientos extra&ntilde;os desde el punto de vista sexual, que no se correspond&iacute;an con lo esperado y que no se ajustaban ni a la cultura ni a las normas sociales establecidas. Se propuso la teor&iacute;a del g&eacute;nero para explicar que lo m&aacute;s frecuente son los comportamientos sexuales semejantes, sistem&aacute;ticos; cualquier otra desviaci&oacute;n se deb&iacute;a a algo que hab&iacute;a pasado en la formaci&oacute;n del g&eacute;nero. As&iacute;, llamaron g&eacute;nero a la relaci&oacute;n entre las caracter&iacute;sticas sexuales y psicol&oacute;gicas.<span class="superscript">40,42</span></p>      <p align="justify">A principio de la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 50 del siglo pasado, <em>John Money, </em> estudioso de los trastornos de identidad sexual, atribuy&oacute; al sexo su propiedad biol&oacute;gica y reserv&oacute; para el t&eacute;rmino g&eacute;nero la influencia cultural, fundamentalmente la educativa en la formaci&oacute;n de la identidad sexual y para nombrar un conjunto de conductas referidas a la mujer y otras a los hombres. Luego, en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 60, otro psicoanalista, <em>Robert Stoller, </em> elabor&oacute; conceptualmente el t&eacute;rmino, siguiendo el pensamiento de <em>Money, </em> para explicar la imposibilidad de clasificar a algunos individuos como hembras o machos por su dimorfismo sexual y otros que morfol&oacute;gicamente estaban bien definidos sexualmente, pero, no se sent&iacute;an bien con su cuerpo.<span class="superscript">15,41</span>  Estos an&aacute;lisis dieron un importante paso hacia la comprensi&oacute;n de que los procesos de la sexualidad no son solamente biol&oacute;gicos, aunque en ese momento, era la idea que prevalec&iacute;a. </p>      <p align="justify">El proceso social en el surgimiento del enfoque de g&eacute;nero est&aacute; vinculado con las luchas feministas que comenzaron desde el siglo <tt>XlX</tt> y tuvieron un auge notable en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 60 del siglo pasado cuyo prop&oacute;sito fundamental ha sido alcanzar mejores niveles de vida para la mujer e igualdad entre los dos sexos. El feminismo acad&eacute;mico se consolida a partir de la d&eacute;cada del a&ntilde;o 70 del siglo <tt>XX</tt> como una corriente del pensamiento que trata de explicar los factores que conducen a la opresi&oacute;n sobre la mujer. Han existido enfoques diferentes como el feminismo liberal que argumenta que las causas de opresi&oacute;n de la mujer est&aacute;n en la injusta discriminaci&oacute;n legal; el feminismo radical encuentra la explicaci&oacute;n en la divisi&oacute;n sexual del trabajo y el patriarcado, como forma de poder del hombre condicionado por la naturaleza biol&oacute;gica masculina, el feminismo marxista o socialista atribuye a la propiedad privada, los or&iacute;genes de la subordinaci&oacute;n femenina.<span class="superscript">41,43-45</span> En la regi&oacute;n se est&aacute;n manifestando otras corrientes feministas como la poscolonial que estudia la situaci&oacute;n desventajosa de las mujeres que viven sobre todo en Estados Unidos y que provienen de las antiguas Colonias Brit&aacute;nicas. </p>      <p align="justify">La teor&iacute;a social feminista, que emana del feminismo acad&eacute;mico, cuestiona, de un modo fundamental, la teor&iacute;a masculina en la forma de hacer ciencia, lo que se ha puesto de manifiesto en publicaciones recientes que afirman que hasta la d&eacute;cada del 90 del pasado siglo, se sol&iacute;a excluir a las mujeres de la investigaci&oacute;n m&eacute;dica, incluyendo los estudios de medicamentos. Se basaban en el supuesto, para esos fines, de que mujeres y hombres s&oacute;lo eran diferentes en cuanto a sus &oacute;rganos reproductivos y descuidaban las particularidades fisiol&oacute;gicas e inmunol&oacute;gicas que diferencian a los dos sexos. <span class="superscript">33,35,38,42,46-51</span> </p>      <p align="justify">Por otra parte, con frecuencia se tiende a equiparar de forma autom&aacute;tica y err&oacute;nea las cuestiones de g&eacute;nero con las de sexo. Se tiende a pensar que s&oacute;lo las mujeres pueden desarrollar una ciencia feminista y que los hombres, por ser tales, est&aacute;n necesariamente excluidos de esta empresa; por lo tanto, se asume “que lo que est&aacute; en juego no es la fuerza del g&eacute;nero sino la fuerza del sexo”.<span class="superscript">25,52-54</span></p>  <h4>Iniquidad y desigualdad de g&eacute;nero </h4>      <p align="justify">La identificaci&oacute;n de diferencias de g&eacute;nero conlleva a la b&uacute;squeda de las desigualdades o iniquidades que la originan, de ah&iacute; la importancia de incursionar en estas definiciones de trascendental importancia para el tratamiento de la salud. La iniquidad se refiere a las diferencias innecesarias, evitables e injustas que pueden ser disminuidas, evitadas o eliminadas. <em>Jorge Alderegu&iacute;a </em> y otros entienden como equidad a la imparcialidad y justicia en la distribuci&oacute;n de beneficios y responsabilidades entre mujeres y hombres; constituye, por tanto, un imperativo de car&aacute;cter &eacute;tico y moral asociado a los principios de los derechos humanos y de la justicia social. Las mujeres y los hombres tienen diferentes necesidades que pueden ser rectificadas en aras de disminuir el desbalance entre sexos y lograr la equidad. Cuando los recursos son limitados, el aseguramiento de la equidad no depende de entregar algo para todos, sino para los m&aacute;s necesitados, es por ello, que la identificaci&oacute;n de factores de riesgo ayuda al establecimiento de prioridades y por tanto, a garantizar la equidad.<span class="superscript">55-61</span></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La equidad de g&eacute;nero toma en cuenta las diferencias entre los sexos y evita que se transformen en manifestaciones de exclusi&oacute;n social. Considera la igualdad en el acceso a las oportunidades, pero no, la de los resultados, pues lo que cada uno haga con sus oportunidades entra en la esfera de la capacidad individual.<span class="superscript">62</span></p>      <p align="justify">Los afrontamientos te&oacute;ricos expresados anteriormente permitieron arribar al posicionamiento te&oacute;rico acerca de las desigualdades que producen las diferencias de g&eacute;nero. De esta forma, se entiende que se dirigen hacia la existencia de dos tipos fundamentales, las desigualdades biol&oacute;gicas, dif&iacute;cilmente modificables y las desigualdades sociales o iniquidades de g&eacute;nero que agrupan las desigualdades entre mujeres y hombres que pueden ser evitadas, son injustas e innecesarias. Las iniquidades de g&eacute;nero se producen a su vez, a partir de dos fuentes: la desigualdad de derechos y la de oportunidades. La desigualdad de derechos est&aacute; relacionada con la justicia, se puede solucionar cuando existe la voluntad de crear un sistema de leyes dirigido hacia la igualdad entre mujeres y hombres. Mientras, que la de oportunidades depende de los diferentes posicionamientos, condicionamientos y capacidades de cada ser humano en funci&oacute;n de su forma de pensar y de vivir; su eliminaci&oacute;n no se logra tan solo con la igualdad de derechos, al contrario, muchas veces se agrava. Se logra con el compromiso social de ayudar a cada quien, de acuerdo a sus caracter&iacute;sticas particulares. </p>  <h4>Aspectos de la vida donde se manifiestan diferencias de g&eacute;nero </h4>      <p align="justify">Existen aspectos subjetivos, sociales y de comportamiento donde se manifiestan de forma irrebatible las diferencias de g&eacute;nero originadas por iniquidades o desigualdades de g&eacute;nero. A continuaci&oacute;n se mencionan un grupo de los m&aacute;s representativos. </p>      <p align="justify"><em>Los roles </em><em>de g&eacute;nero </em>son uno de los aspectos fenomenol&oacute;gicos m&aacute;s importantes. Se desarrollan en la vida cotidiana relacionados &iacute;ntimamente con la divisi&oacute;n sexual del trabajo. Se han descrito tres tipos de roles que se definir&aacute;n a continuaci&oacute;n:<span class="superscript">1,63</span></p>      <p align="justify"><em>Rol reproductivo</em>, se refiere a la reproducci&oacute;n biol&oacute;gica y a todas las actividades necesarias para garantizar el bienestar y la supervivencia de los individuos que componen la familia, tales como, la crianza, la educaci&oacute;n, la alimentaci&oacute;n, la atenci&oacute;n y el cuidado de sus integrantes, as&iacute; como la organizaci&oacute;n y mantenimiento del hogar. </p>      <p align="justify"><em>Rol productivo</em>, se refiere a las actividades que producen ingresos personales y para el hogar que pueden ser en dinero o en especies. </p>      <p align="justify"><em>Rol de gesti&oacute;n comunitaria</em>, se refiere a todas las actividades que se realizan para aportar al desarrollo de la comunidad. Toma las formas de participaci&oacute;n comunitaria en la promoci&oacute;n y manejo de actividades sociales.<span class="superscript">24,63</span></p>      <p align="justify">El rol reproductivo, caracterizado por las tareas dom&eacute;sticas, las obligaciones con la familia y los enfermos, se desarrolla en el mundo privado del hogar. Estas actividades han sido realizadas mayormente por las mujeres, ha llegado a ser considerado el rol natural de ellas, el hombre generalmente realiza labores de ayuda y mantiene una distancia prudencial y una conciencia de seres servidos, mientras las f&eacute;minas mantienen posici&oacute;n de servidoras.<span class="superscript">1</span> </p>      <p align="justify">El hogar debe funcionar como una unidad socioecon&oacute;mica en la que debe existir igual acceso, control y poder de decisi&oacute;n de los miembros adultos de la familia sobre los recursos. Se entiende como acceso a la oportunidad de usar los recursos, que pueden ser materiales como el trabajo, los cr&eacute;ditos, la tierra, el dinero, los equipos, las herramientas y los servicios de salud; pol&iacute;ticos como el liderazgo, la credibilidad, la confianza en si mismo, la capacidad de movilizaci&oacute;n; los recursos de informaci&oacute;n que representan insumos para tomar decisiones y los recursos de tiempo incluso los dedicados al propio individuo.<span class="superscript">64</span> Es indiscutible que la din&aacute;mica antes mencionada no se cumple frecuentemente, lo que agudiza la situaci&oacute;n de desventaja de la mujer, agravada, por la sobrecarga actual producida por el trabajo fuera del hogar. </p>      <p align="justify">El sexo masculino es considerado por muchos responsable del rol productivo, propio del mundo p&uacute;blico, lo que les confiere ventajas, al obtener a cambio del trabajo bienes que determinan en definitiva, su poder.<span class="superscript">1</span> </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En estos momentos se aprecia aumento de la incorporaci&oacute;n de la mujer al trabajo fuera del hogar. En la sociedad cubana es un objetivo concreto encaminado a lograr que alcancen la mayor realizaci&oacute;n posible, adem&aacute;s, se hace cada vez m&aacute;s necesaria la ayuda monetaria que esto representa para el mantenimiento econ&oacute;mico de la familia. Este &uacute;ltimo motivo es el que prevalece en otros pa&iacute;ses del mundo donde las diferencias en relaci&oacute;n con el trabajo remunerado del sexo femenino y el masculino est&aacute;n dadas en la ocupaci&oacute;n y el puesto de trabajo que desempe&ntilde;a cada uno y por el salario diferenciado que perciben. A&uacute;n, en la actualidad, hay lugares donde se considera que la mujer s&oacute;lo puede desempe&ntilde;ar labores auxiliares a pesar de que se conoce, que es capaz de lograr niveles de conocimiento cient&iacute;fico tan altos como los hombres.<span class="superscript">65,66</span> </p>      <p align="justify">Algunos autores piensan que los hombres tienen m&aacute;s tiempo y menos dificultades personales para desarrollar determinadas tareas en el &aacute;mbito del rol productivo e incluso opinan que est&aacute;n f&iacute;sicamente mejor preparados.<span class="superscript">67</span>  El &uacute;ltimo criterio no es totalmente cierto, porque en muchas ocasiones el desempe&ntilde;o de una actividad depende m&aacute;s del empe&ntilde;o que preste el individuo ante su realizaci&oacute;n, que a las posibilidades biol&oacute;gicas que se poseen. </p>      <p align="justify">En la ejecuci&oacute;n de las tareas comunitarias, los hombres hacen generalmente funciones de direcci&oacute;n relacionadas con el liderazgo y las mujeres se dedican a actividades que son proyecciones del rol reproductivo, como provisi&oacute;n de agua, educaci&oacute;n, sanidad, es decir, labores de aseguramiento del bienestar de la colectividad.<span class="superscript">24</span></p>      <p align="justify">La mujer es el centro de la din&aacute;mica familiar porque es la responsable de la atenci&oacute;n y cuidado de los hijos, ancianos y nietos, as&iacute; como de la administraci&oacute;n de la econom&iacute;a del hogar y del trabajo dom&eacute;stico lo que se combina con la jornada laboral y las responsabilidades sociales. </p>      <p align="justify">La realizaci&oacute;n de un tipo de rol no excluye que se haga otro tipo. Es muy frecuente que, sobre todo, las mujeres tengan que realizar dos o m&aacute;s roles simult&aacute;neamente, lo que se ha denominado la triple carga o la carga m&uacute;ltiple. Esta pr&aacute;ctica sistem&aacute;tica afecta en gran medida la utilizaci&oacute;n del tiempo dedicado al descanso y la recreaci&oacute;n individual y repercute desfavorablemente sobre la salud f&iacute;sica y mental.<span class="superscript">7,9,24</span> </p>      <p align="justify"><em>El estereotipo </em> es otro de los aspectos donde se manifiestan diferencias entre mujeres y hombres. Se refiere a las caracter&iacute;sticas f&iacute;sicas, psico&shy;l&oacute;&shy;gicas, positivas y/o negativas que son representa&shy;tivas de una persona o grupo social. Constituyen ideas fijas sobre los comporta&shy;mientos &quot;t&iacute;picos&quot; que caracteri&shy;zan a determinados grupos. Los estereotipos de g&eacute;nero consiguen proyectar la masculinidad o la feminidad a trav&eacute;s de las conductas en funci&oacute;n de los sentimientos y la autoimagen.<span class="superscript">52,53,68</span> Se considera que establecen una dicotom&iacute;a de lo masculino y lo femenino, condicionado por la diferencia sexual, de acuerdo con lo que la sociedad aprueba. </p>      <p><em>El nivel de instrucci&oacute;n o escolarizaci&oacute;n </em> se manifiesta de forma diferente entre mujeres y hombres. Los estudios sobre la educaci&oacute;n plantean que las ni&ntilde;as tienen un mejor aprovechamiento que los varones para algunas &aacute;reas del saber, son m&aacute;s disciplinadas, requieren de menos atenci&oacute;n de los maestros y se mueven en espacios escolares espec&iacute;ficos m&aacute;s limitados por su tendencia a desarrollar los juegos en un menor espacio f&iacute;sico que los varones.<span class="superscript">69</span></p>      <p align="justify">Cuando las f&eacute;minas alcanzan altos niveles de educaci&oacute;n son mucho m&aacute;s receptivas a los cambios necesarios relacionados con la salud, la planificaci&oacute;n familiar y el medio ambiente, son tambi&eacute;n capaces de trasmitir sus conocimientos a otras mujeres, sus familiares e hijos.<span class="superscript">70,71</span> </p>      <p align="justify"><em>En relaci&oacute;n con la salud, </em> en Cuba el 80,4 % de los t&eacute;cnicos y el 90,8 % de los enfermeros son f&eacute;minas. El 72,2 % de los puestos de trabajo est&aacute;n ocupados por mujeres, aproximadamente la mitad corresponden a los m&eacute;dicos especialistas, con mayor representa&shy;ci&oacute;n en las especialidades de Medicina General Integral, Pediatr&iacute;a y Medicina Interna.<span class="superscript">72</span>  Estos datos concuerdan con los de Am&eacute;rica, donde las especialidades de mayor representaci&oacute;n femeni&shy;na son la Pediatr&iacute;a, Ginecolog&iacute;a y Obstetri&shy;cia y Cl&iacute;nica M&eacute;dica.<span class="superscript">73,74</span> Esta situaci&oacute;n no se da por casualidad o por simple influencia de mercado, sino por una marcada influencia de determinaci&oacute;n sociocul&shy;tural de los papeles femeninos cristalizados y legiti&shy;ma&shy;dos por la sociedad. La atenci&oacute;n a la salud tiene como referente el cuidado de los hijos y de la familia que la mujer ha realizado hist&oacute;ricamente en el espacio privado del hogar, de ah&iacute; que en este sector haya una representaci&oacute;n femenina muy marcada. </p>      <p align="justify">Otro de los aspectos en que existe una manifestaci&oacute;n diferente entre varones y mujeres <em></em>son los relacionados con <em>la salud sexual y reproductiva. </em> Las mujeres tienen m&aacute;s dificultades para acceder al ejercicio pleno de su sexualidad, para ellas, se presenta una limitaci&oacute;n considerable en el contacto y manipula&shy;ci&oacute;n de su cuerpo y resulta alarmante su desconocimiento como fuente de placer, todo lo cual, influye en la salud y la calidad de vida.<span class="superscript">21,63,72</span>  Las condicio&shy;nes de vida de las f&eacute;minas y algunas circunstancias vincula&shy;das al transcur&shy;so vital repercu&shy;ten en la posibilidad de asumir y vivir plenamente la sexuali&shy;dad que se ha reducido, en muchas ocasiones a los fines reproductivos. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La capacidad biol&oacute;gica de concebir hijos, permite a la mujer recibir m&aacute;s cuidados de salud espec&iacute;ficos en la esfera reproductiva que el hombre. No obstante, en los pa&iacute;ses en desarrollo, los cuidados de salud relacionados con el embarazo y el puerperio no son suficientes, lo que unido a las cargas sociales provocan gran n&uacute;mero de defunciones maternas. </p>      <p align="justify">En otras latitudes, se realizan pr&aacute;cticas nocivas para la salud de la mujer, como la mutilaci&oacute;n genital femenina que provoca complicaciones como hemorragias, shock, infecciones, retenci&oacute;n urinaria y muerte a cerca de un mill&oacute;n de mujeres, unido a esto, la p&eacute;rdida de las posibilidades del ejercicio pleno de la sexualidad.<span class="superscript">1,16,42,75-77</span></p>      <p align="justify">La panor&aacute;mica que se aprecia en el mundo var&iacute;a de una cultura a otra, expresi&oacute;n de ello se pueden encontrar en investigaciones referidas a la salud sexual como la realizada en Juliaca, M&eacute;xico, en 1996 donde se encontr&oacute; que no existen diferencias entre los sexos en cuanto al nivel de conocimiento y las pr&aacute;cticas sexuales en escolares secundarios. En algunas regiones de &Aacute;frica, la pr&aacute;ctica de la heterosexualidad se proh&iacute;be en gran medida, lo que hace que la homosexualidad se acent&uacute;e como una soluci&oacute;n a la necesidad.<span class="superscript">77</span> </p>      <p align="justify">En Cuba, existen pol&iacute;ticas de salud, espec&iacute;ficamente la dirigida a la salud sexual y reproductiva, que establecen las estrategias que garantizan el derecho a la asistencia m&eacute;dica gratuita para la atenci&oacute;n de problemas del aparato reproductivo y del embarazo, as&iacute; como, la libertad de la pareja en cuanto a la determinaci&oacute;n del tama&ntilde;o de la familia y las facilidades para elegir los m&eacute;todos de control de la natalidad. </p>  <h4>Diferencias de g&eacute;nero en las etapas del ciclo vital </h4>      <p align="justify">Existen cuatro periodos que marcan relaciones de g&eacute;nero en correspondencia con la propia din&aacute;mica de la vida: adolescencia media y tard&iacute;a, entre 14 y 19 a&ntilde;os, etapa reproductiva, de 20 a 49 a&ntilde;os; edad adulta mediana, de 50 a 64 a&ntilde;os y edad adulta avanzada, de 65 a&ntilde;os y m&aacute;s.<span class="superscript">1,24</span></p>      <p align="justify">En la presente revisi&oacute;n se aborda el ciclo vital desde la adolescencia media y tard&iacute;a en adelante, atendiendo que, en la adolescencia temprana, de 11 a 13 a&ntilde;os, es cuando se consolida la identidad de g&eacute;nero. La adolescencia debe ser vista como un momento en la etapa evolutiva de crisis y crecimiento, tanto para el adolescente, como para los padres. El adolescente, en su tarea de descubrir nuevas direcciones y formas de vida, desaf&iacute;a y cuestiona el orden familiar preestablecido; en su dicotom&iacute;a independencia-dependencia, crea inestabilidad y tensi&oacute;n en las relaciones familiares, lo que a menudo resulta en conflictos intensos que eventualmente pueden tornarse cr&oacute;nicos.<span class="superscript">78</span></p>      <p align="justify">Los problemas de salud de los adolescentes, deben ser analizados de forma particular. La manifestaci&oacute;n y la solicitud de los servicios de salud no son similares a la edad adulta. Es frecuente que los padres soliciten ex&aacute;menes generales para su hija, cuando en realidad desean saber si la ni&ntilde;a es activa sexualmente. Otra demanda de la atenci&oacute;n m&eacute;dica frecuente en esta etapa de la vida es la solicitada para la interrupci&oacute;n de embarazos no deseados. Se han descrito s&iacute;ntomas o actitudes de los adolescentes que no se corresponden con la presencia de verdaderas enfermedades, uno de ellos es la manifestaci&oacute;n de dolores en el pecho como la expresi&oacute;n som&aacute;tica de duelo por la perdida de un ser querido o las hospitalizaciones frecuentes de los asm&aacute;ticos como mecanismo para neutralizar conflictos presentes en la familia, m&aacute;s que por la gravedad de la crisis.<span class="superscript">78</span></p>      <p align="justify">En la etapa 20 a 49 a&ntilde;os la mujer est&aacute; sometida a diversos riesgos, como el embarazo, el trabajo en el hogar y fuera de &eacute;l, cuidado de los ni&ntilde;os y enfermos, entre otros. Mientras, los hombres est&aacute;n en la plenitud de su vida laboral, son v&iacute;ctimas frecuentes de invalidez y muerte provocadas por el trabajo que realizan y son presa f&aacute;cil de pr&aacute;cticas inadecuadas para la salud como el consumo de sustancias t&oacute;xicas, lo que se ha intensificado cada vez m&aacute;s con la creciente ruptura de los preceptos de la religi&oacute;n.<span class="superscript">1,79,80</span> Lo anterior muestra diferencias en las formas de vivir, enfermar y morir de cada sexo. </p>      <p align="justify">Las edades entre 50 a 64 a&ntilde;os est&aacute;n enmarcadas en un per&iacute;odo de tr&aacute;nsito dentro de la vida, una parte de la poblaci&oacute;n se acoge al retiro, en Cuba est&aacute; legislado que sea, 55 a&ntilde;os para las mujeres y 60 a&ntilde;os para el hombre. Estas razones conllevan a que este periodo se caracterice por un proceso de preocupaci&oacute;n por los problemas que conlleva la jubilaci&oacute;n. Otras de las caracter&iacute;sticas es que los hijos son generalmente adultos por lo que no demandan de la atenci&oacute;n directa de los padres que es una de las tareas del rol reproductivo m&aacute;s importantes en las edades m&aacute;s j&oacute;venes. En esta etapa aparecen los cambios biol&oacute;gicos, endocrinos y hormonales, as&iacute; como, los psicosociales del climaterio. Adem&aacute;s, se aprecia con m&aacute;s fuerza la p&eacute;rdida del atractivo y el vigor f&iacute;sico, hay temores a una vejez inmediata, hay preocupaci&oacute;n al pensar en lo que se ha conseguido y en lo que no, as&iacute; como dudas en la forma en que se ha vivido.<span class="superscript">81</span></p>      <p align="justify">Las generaciones de mujeres al final de la vida reproductiva y en la etapa anterior a la vejez han sido denominadas “generaci&oacute;n s&aacute;ndwich &oacute; mujeres en el medio“, porque adem&aacute;s de estar en muchas ocasiones incorporadas a la vida laboral activa y ocuparse de las tareas del hogar, tienen que brindar cuidados a sus familiares ancianos u otros representantes de la descendencia por lo que disponen de menos tiempo para el descanso. Por otra parte, sufren los cambios biol&oacute;gicos propios de su edad y los de su pareja. Todo lo cual conlleva a un mayor deterioro de su salud, a que se automedique m&aacute;s y acuda m&aacute;s frecuentemente a las consultas m&eacute;dicas.<span class="superscript">82</span></p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En la etapa de 65 a&ntilde;os y m&aacute;s se alcanza el envejecimiento poblacional que representa un &eacute;xito para la humanidad. La longevidad se ha convertido en un indicador que refleja desarrollo. Entonces, lo importante es la garant&iacute;a de la calidad de vida de los ancianos. La mujer logra mayor esperanza de vida al nacer que los hombres, lo que se explica por las ventajas de tipo biol&oacute;gico que se mantienen desde el nacimiento hasta la menopausia. La longevidad femenina trae consigo la aparici&oacute;n de mayor n&uacute;mero de discapacidades y enfermedades en las edades avanzadas.<span class="superscript">1,81</span></p>      <p align="justify">Las diferencias entre mujeres y hombres que se presentan en los aspectos de la vida, se explican a partir de las desigualdades e iniquidades de g&eacute;nero; de ah&iacute; la necesidad de puntualizar en esas definiciones. Se dio especial importancia al ciclo vital porque las diferencias de g&eacute;nero se manifiestan de forma particular, en funci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas del periodo que se vive. La construcci&oacute;n de indicadores sint&eacute;ticos capaces de medir las diferencias de g&eacute;nero tiene que tomar en consideraci&oacute;n dichos aspectos de la vida productores de diferencias entre los sexos. </p>  <h4>G&eacute;nero y salud </h4>      <p align="justify">En muchos pa&iacute;ses el tema del g&eacute;nero ha sido reducido al conocimiento de la salud materno-infantil, al estudio de indicadores de morbilidad y mortalidad de la mujer y en el mejor de los casos a la descripci&oacute;n de diferenciales de la salud de la mujer con respecto al var&oacute;n. El an&aacute;lisis del proceso salud-enfermedad desde la perspectiva de g&eacute;nero permite identificar las diferencias entre mujeres y hombres y a partir de las mismas hallar los factores que act&uacute;an de forma particular sobre cada sexo y aplicar las acciones para la soluci&oacute;n de los problemas y necesidades de cada uno con la finalidad de que todos los seres humanos logren alcanzar altos niveles de salud y desarrollo humano.<span class="superscript">1,17,40,83</span> El presente estudio aporta herramientas &uacute;tiles para la realizaci&oacute;n de investigaciones y el desempe&ntilde;o de la direcci&oacute;n de la salud con perspectiva de g&eacute;nero. </p>      <p align="justify">Las iniquidades en salud se refieren, en gran medida, a las oportunidades desiguales de ser saludable, por pertenecer a grupos sociales distintos, como mujeres, negros, campesinos. Se relacionan con cuatro afrontamientos diferentes: el estado de salud de la poblaci&oacute;n, expresado en los perfiles epidemiol&oacute;gicos, que se presentar&aacute;n posteriormente, en funci&oacute;n de la presencia y frecuencia de los problemas de salud de cada sexo; la posibilidad de la utilizaci&oacute;n de los recursos y los servicios para satisfacer las necesidades de hombres y mujeres; la gesti&oacute;n de salud referida a la oportunidad de desarrollar responsabilidades y ocupar cargos de decisi&oacute;n en el sector, de acuerdo a sus expectativas y aspiraciones de los individuos; y por &uacute;ltimo, el financiamiento de la atenci&oacute;n de salud.<span class="superscript">56</span></p>      <p align="justify">La perspectiva de g&eacute;nero permite abordar la salud como resultado de la organizaci&oacute;n y funcionamiento de la sociedad. Desborda el an&aacute;lisis de la determinante biol&oacute;gica, es decir, la dife&shy;ren&shy;cia sexual anat&oacute;mica y fisiol&oacute;gica; presupone un nivel de an&aacute;lisis dirigido a contextualizar la influencia de los factores sociales que conforman la subjeti&shy;vidad diferen&shy;cial entre hombres y mujeres y por ende, los modos de vivir, enfermar y morir, a lo que se ha llamado perfiles epidemiol&oacute;gicos de g&eacute;nero.<span class="superscript">9,24,71,84,85</span></p>      <p align="justify">La salud se define a trav&eacute;s de un proceso din&aacute;mico que se extiende desde la mortalidad prematura como peor expresi&oacute;n de la enfermedad hasta el elevado nivel de bienestar f&iacute;sico, mental y social y la capacidad &oacute;ptima de funcionamiento, como m&aacute;xima expresi&oacute;n posible de salud.<span class="superscript">85-88</span> Este proceso est&aacute; influenciado por factores biol&oacute;gicos y psicol&oacute;gicos y del ambiente f&iacute;sico y social que pueden producir da&ntilde;os a la salud que se expresan fundamentalmente en la percepci&oacute;n de enfermedad y el acceso a los servicios de salud. </p>      <p align="justify">La salud no puede ser tratada de la misma manera en hombres y mujeres, no s&oacute;lo por las caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicas, sino porque ambos desempe&ntilde;an distintos roles, se les han asignado diferentes espacios para llevarlos a cabo, tienen distintos estilos de vida y responsabilidades y las circunstancias que moldean la existencia social de la mujer distan de ser las mismas que para el hombre. Es decir, viven de manera diferente, lo que conlleva a que las enfermedades y la exposici&oacute;n a riesgos tales como h&aacute;bitos de alimentaci&oacute;n, ambiente de trabajo, estr&eacute;s cotidiano, entre otros, los coloquen en situaciones de salud diferentes.<span class="superscript">55,89</span></p>      <p>Los denominados perfiles epidemiol&oacute;gicos de g&eacute;nero, mencionados anteriormente, se pueden clasificar en las cuatro categor&iacute;as que se describen a continuaci&oacute;n: </p>  <ul>        <li><em>Exclusivos para cada sexo</em>: est&aacute;n relacionado con las caracter&iacute;sticas biol&oacute;gicas de hombres y mujeres. Las mujeres son las &uacute;nicas que sufren de c&aacute;ncer cervicouterino, menopausia, mortalidad materna, son las que tienen la capacidad de embarazarse y padecer de complicaciones relacionados con los abortos y los partos. Los hombres, por su parte, son los &uacute;nicos que pueden sufrir de c&aacute;ncer de pr&oacute;stata y de hemofilia.<span class="superscript">9,90</span></li>        <li><em>M&aacute;s relevantes en uno de los dos sexos</em>: se refiere a las causas que son padecidas por ambos sexos pero que son m&aacute;s frecuentes en uno de ellos, se refleja con tasas de prevalencia diferentes entre hombres y mujeres. Se pueden mencionar como m&aacute;s frecuentes en el femenino la obesidad, la incontinencia urinaria, la osteoporosis que es ocho veces m&aacute;s alta que en los varones y los trastornos &oacute;seos como fractura de la pelvis que se manifiestan frecuentemente en las edades adultas. Los hombres cubanos poseen  riesgo de morir por diabetes mellitus de 60,0 %, respecto a las mujeres. En cuanto a las enfermedades cerebrovasculares, asciende al 90,0 %.<span class="superscript">91</span> El hombre sufre m&aacute;s frecuentemente de esquizofrenia y enfermedades coronarias. </li>        ]]></body>
<body><![CDATA[<li><em>Con caracter&iacute;sticas diferentes entre los sexos</em>: es un perfil de salud que tiene correspondencia con el afrontamiento cultural del individuo ante el medio que lo rodea. Est&aacute; influenciado por diferentes factores de riesgo y produce manifestaciones y consecuencias de diferente naturaleza y severidad. Los hombres se afectan m&aacute;s frecuentemente que las mujeres por cirrosis hep&aacute;tica ocasionada fundamentalmente por abuso del consumo de alcohol; c&aacute;ncer de pulm&oacute;n, asociado con el tabaquismo; hernias, relacionadas con el esfuerzo f&iacute;sico en las actividades que desempe&ntilde;an. </li>      </ul>      <p align="justify">Es conocido que la mujer sufre con m&aacute;s frecuencia que los hombres de algunas afecciones relacionadas con el estilo de la vida. Ellas padecen, en muchas ocasiones, de anemia por deficiencia de hierro provocada por pr&aacute;cticas culturales que privilegian al hombre en la distribuci&oacute;n de alimentos ricos en prote&iacute;nas. En el 50 % de los pa&iacute;ses de la regi&oacute;n, el sexo femenino est&aacute; afectado por mala nutrici&oacute;n, sobre todo en la ni&ntilde;ez, lo que provoca importante aporte a la mortalidad por esta causa, en esas edades.<span class="superscript">90,91</span>  Las enfermedades de transmisi&oacute;n sexual son asintom&aacute;ticas por m&aacute;s tiempo en las mujeres y tienen consecuencias m&aacute;s severas para ellas, como la esterilidad. </p>      <p align="justify">Se han reconocido la presencia de alteraciones respiratorias y cardiovasculares cr&oacute;nicas provocadas por las condiciones adversas donde las mujeres de escasos recursos desarrollan sus actividades dom&eacute;sticas.<span class="superscript">1,16,90,91</span> </p>      <p align="justify">Los accidentes son otras de los problemas de salud propios de este perfil. Las mujeres est&aacute;n m&aacute;s afectadas por los que ocurren en el hogar debido a que frecuentemente est&aacute;n en contacto con los factores de riesgo relacionados con el trabajo dom&eacute;stico, en el espacio privado.<span class="superscript">88</span>  Los hombres sufren m&aacute;s los accidentes asociados con actitudes y conductas estereotipadamente mascu&shy;li&shy;nas sobre todo, a partir del primer a&ntilde;o de edad, lo que provoca que la mortalidad prematura, la incapacidad por accidentes del trabajo, del tr&aacute;nsito y los ocasionados por deportes peligrosos sean elevados en ese sexo.<span class="superscript">9,72,73,90,91</span> </p>      <p align="justify">Dentro de este perfil se puede incluir a la violencia. Se entiende como tal a la utilizaci&oacute;n de la fuerza f&iacute;sica o moral por parte de un individuo o grupo contra s&iacute; mismo, otra persona o grupo de personas. Pueden ocasionar la muerte de seres humanos o afectar su integridad f&iacute;sica, moral, mental o espiritual. La violencia es una forma de ejercicio del poder para eliminar los obst&aacute;culos que se interponen en las decisiones y acciones donde se usa la fuerza. Lleva por tanto impl&iacute;cita una condici&oacute;n de asimetr&iacute;a de poder.<span class="superscript">87,92-95</span> </p>      <p align="justify">La violencia contra la mujer o violencia de g&eacute;nero puede entenderse como cualquier acto de poder, basado en el g&eacute;nero, que resulta o puede resultar en da&ntilde;o f&iacute;sico, psicol&oacute;gico o sexual, que incluye la amenaza a dichos actos, la coerci&oacute;n o la privaci&oacute;n de la libertad tanto en la vida p&uacute;blica o como en la privada. Ocurre en todas las esferas de la sociedad en mayor o menor grado sin distinci&oacute;n de ingresos, clase social y cultura. Las mujeres suelen ser v&iacute;ctimas de abuso sexual, como las violaciones por conocidos o extra&ntilde;os y el acoso sexual, la esterilizaci&oacute;n y el aborto forzado. Los factores que la originan pueden estar relacionados con la din&aacute;mica interpersonal y familiar, las situaciones econ&oacute;micas, las desigualdades sociales o los patrones culturales.<span class="superscript">9,72,92-96</span></p>      <p align="justify">La salud mental es muy vulnerable a las interacciones entre el individuo y el medio en que vive. En la Regi&oacute;n, la depresi&oacute;n grave afecta al doble de las mujeres, al ser las menos favorecidas dentro de la sociedad, por sufrir con m&aacute;s fuerza que los hombres de escasa autoestima, pocas aspiraciones y marcada sobrecarga laboral.<span class="superscript">59</span> </p>      <p align="justify">El &uacute;ltimo perfil epidemiol&oacute;gico de g&eacute;nero se refiere a <em>causas que reciben diferentes respuestas en el sistema de salud </em> de acuerdo al hecho de ser var&oacute;n o mujer. La esterilizaci&oacute;n voluntaria se realiza con m&aacute;s frecuencia en mujeres que en hombres. Los problemas cardiovasculares se reconocen como enfermedades t&iacute;picas del hombre, por lo que son tratados con mucho m&aacute;s inter&eacute;s en pacientes de ese sexo, que cuando son mujeres. </p>      <p align="justify">Se ha descrito que mujeres y hombres no solicitan atenci&oacute;n m&eacute;dica por los mismos motivos y que la demanda es tambi&eacute;n diferente por especialidad. La condici&oacute;n distintiva de la mujer de embarazarse, parir y amamantar a los hijos hace que acudan a los servicios de salud para recibir atenci&oacute;n referida a la funci&oacute;n reproductiva con m&aacute;s frecuencia que los hombres. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por otra parte el acceso y control de los recursos dedicados a la salud son diferentes para ambos sexos, a veces desfavorables para el sexo masculino y otras para el femenino, este &uacute;ltimo con m&aacute;s posibilidades en todo lo relativo a la salud reproductiva.<span class="superscript">9,24</span>  Las mujeres son afectadas en muchos pa&iacute;ses del mundo por sistemas financieros que impiden solucionar adecuadamente sus necesidades de salud a trav&eacute;s del acceso a los servicios, por tener menos participaci&oacute;n en la fuerza de trabajo remunerada, mayor desempleo y concentraci&oacute;n en ocupaciones de baja remuneraci&oacute;n, ocupaci&oacute;n en plazas no cubiertas por la seguridad social, pocas posibilidades de promover a cargos mejor pagados y discontinuidad de la historia de trabajo ocasionadas por la gestaci&oacute;n y el cuidado de los hijos. </p>      <p align="justify">Las mujeres consumen de tres a cuatro veces m&aacute;s analg&eacute;sicos que los hombres, utilizan en mayor medida los psicof&aacute;rmacos y se automedican con m&aacute;s frecuencia, como medidas para disminuir los malestares de la cotidianidad y la depresi&oacute;n, sin tratar de actuar sobre los factores sociol&oacute;gicos y psicol&oacute;gicos que la produce.<span class="superscript">6-9,22,72,90,91</span></p>      <p align="justify">Otro aspecto relacionado con la salud trata sobre las diferencias del desempe&ntilde;o de los m&eacute;dicos de distintos sexos. Las mujeres son m&aacute;s receptivas, escuchan m&aacute;s detenidamente a los pacientes, que se sienten m&aacute;s ayudados y comprendidos que cuando son atendidos por hombres. </p>      <p align="justify">Se afirma por algunos autores que las desigualdades en salud se manifiestan no solo en t&eacute;rminos de la exposici&oacute;n diferencial al riesgo, sino de manera fundamental en la cuota de poder que disponen las mujeres y hombres de enfrentar dichos riesgos, proteger su salud e influir en la direcci&oacute;n del proceso de desarrollo sanitario, esa cuota ha privilegiado a los varones y ha situado a las mujeres en desventaja. La identificaci&oacute;n de factores de riesgo ayuda al establecimiento de prioridades y por tanto, a garantizar la equidad.<span class="superscript">5,55</span>  El afianzamiento del significado de la hip&oacute;tesis central de la perspectiva de g&eacute;nero sobre la influencia que confiere la sociedad al hecho de ser hombre o mujer y lo que esto representa para la salud de las poblaciones puede provocar comportamientos y actitudes que determinen diferentes formas de exposici&oacute;n al riesgo. </p>      <p>Los problemas de salud son otros de los aspectos de la vida que deben considerarse en el proceso de construcci&oacute;n de indicadores sint&eacute;ticos para medir diferencias de g&eacute;nero, aspecto que ser&aacute;n discutidos en otros art&iacute;culos. </p>  <h4>Summary</h4>  <h6>Theoretical reflections on differences in health attributable to gender  </h6>      <p align="justify">Gender emerges from a process of social construction that defines what is masculine and what is feminine on the basis of biological sexes to the extent of setting the positions of power between them. National political agendas and international bodies have addressed the unfavorable situation of women with respect to men caused by inequalities to which females have been subjected to throughout the history. In the Third Conference on Woman held in Nairobi in 1985, discrimination of females in the economic, political and social contexts was recognized, which is considered as a natural event. The Fourth Conference on Woman held in Beijing in 1995 discussed gender equity and woman empowerment, both accepted as a milestone for the planning of health policies and population programs. The UN General Assembly session held from June to July, 1999 in New York City called upon the scientific community to focus its efforts on the design and use of indicators capable of measuring the real health situation in general and the reproductive health in particular, paying special attention to gender approach. This article made a reflection on gender approach in the field of public health based on the theoretical sex-gender system.</p>      <p><em>Key words</em>:  Public health, gender, inequalities, indicators. </p>  <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>      <!-- ref --><p> 1. Gender and Health, a Technical Paper. Women&acute;s Health: WHO[serie en Internet]. [citado octubre 2001. Disponible en: <a href="http://www.who.int/frh-%20whd/GandH/GHreport/genderlech.htm//Acknowledgements">http://www.who.int/frh- whd/GandH/GHreport/genderlech.htm//Acknowledgements</a><!-- ref --><p> 2. El Foro de La Haya y el Consenso del Cairo [serie en Internet]. [citado Feb 2001]. Disponible en: <a href="http://www.unfpa.un.hn/notiinfpa/ene/cap1.htm">http://www.unfpa.un.hn/notiinfpa/ene/cap1.htm</a><!-- ref --><p>3. &Aacute;lvarez M. La familia cubana, cambios, actualidad y retos. La Habana: Centro de Investigaciones Psicol&oacute;gicas y Sociol&oacute;gicas;1996. <!-- ref --><p> 4. Lagarde M. G&eacute;nero e identidades. Metodolog&iacute;a del trabajo con mujeres. M&eacute;xico, D.F.: UNICEF;1994. <!-- ref --><p> 5. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. G&eacute;nero, Mujer y Salud en las Am&eacute;ricas. Washington: OPS;1994 (publicaci&oacute;n Cient&iacute;fica No. 541). <!-- ref --><p> 6. Shallat L. Concepto de g&eacute;nero en la planificaci&oacute;n y desarrollo. Washington: Naciones Unidas;1995. <!-- ref --><p> 7. Artiles Visbal L. Pol&iacute;ticas de salud con perspectiva de g&eacute;nero a las puertas del milenio. En: G&eacute;nero: Salud y Cotidianidad. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica; 2000. <!-- ref --><p> 8. S&aacute;nchez M. Cuando el sexo marca diferencias. La pr&aacute;ctica cl&iacute;nica depende de si el paciente es hombre o mujer y var&iacute;a entre m&eacute;dicos y m&eacute;dicas. Madrid: El Pa&iacute;s [serie en Internet]. [citado Nov 2001]. Disponible en: <a href="http://www.%20nodo%2050.org/mujeresred/salud-diferencias_de_sexo.html">http://www. nodo 50.org/mujeresred/salud-diferencias_de_sexo.html</a><!-- ref --><p> 9. Gender mainstreaming in EU public health. Relator&iacute;a del Gender Equity Conference [serie en Internet]. [citado Nov 2001]. Disponible en: <a href="http://www.%20eurohealth.ie/gender">http://www. eurohealth.ie/gender</a><!-- ref --><p> 10. Legato M. The impact of gender of health. International Women&acute;s Health [serie en Internet]. [citado 28 Sep 2001]. Disponible en: <a href="httl://www-personal.iuowa.edu/(denegke/gender.html">httl://www-personal.iuowa.edu/(denegke/gender.html</a><!-- ref --><p> 11. Artiles L. Consideraciones epidemiol&oacute;gicas y psicol&oacute;gicas: impacto de los procesos sociales en el climaterio. Menopausia y longevidad. Santiago de Chile: Editorial Baywaters;1998. <!-- ref --><p> 12. Ostlin P, George A, Sen G. G&eacute;nero, salud y equidad: las intersecciones. Desaf&iacute;o a la falta de equidad en la salud de la &eacute;tica a la acci&oacute;n. Washington: OPS;2002. <!-- ref --><p>13. &iquest;C&oacute;mo se define la identidad de g&eacute;nero?. La Habana: Instituto Superior Pedag&oacute;gico “Enrique Jos&eacute; Varona”;1995. <!-- ref --><p> 14. Lamas M. Usos, dificultades y posibilidades de la categor&iacute;a de g&eacute;nero. Cuerpo: Diferencia sexual y g&eacute;nero. M&eacute;xico,D.F.: Editora Tauros; 2002. <p> 15. Money J, Ehrhardt A. Desarrollo de la adridad humana. adridadci&oacute;n y dimorfismo de la adridad de g&eacute;nero. adrid: Ediciones Morata;1992. </p>      <!-- ref --><p> 16. Ahmed Obaid T. Acuerdos mundiales sobre derechos humanos, medio ambiente, desarrollo, salud reproductiva e igualdad de g&eacute;nero. El Estado de la Poblaci&oacute;n Mundial 2001. Poblaci&oacute;n y Cambios del Medio Ambiente. New York: FNUAP;2001. <p> 17. La investigaci&oacute;n en salud para el desarrollo y el enfoque de g&eacute;nero: una contribuci&oacute;n necesaria para la equidad en salud.. Conferencia Internacional sobre investigaci&oacute;n en salud para el desarrollo, Bangkok, 2000. Santiago de Chile: RSMLAC [serie en Internet]. [citado Mar 2005]. Disponible en:     <br>    <a href="http://www.laneta.apc.org/cgi-bin/WebX?230@78.oDMXa99KmCT%5EO@ee730bo">http://www.laneta.apc.org/cgi-bin/WebX?230@78.oDMXa99KmCT%5EO@ee730bo</a></p>      <!-- ref --><p>18. &Aacute;lvarez M. Mujer y Poder en Cuba. G&eacute;nero Salud y Cotidianidad. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica; 2000. <!-- ref --><p>19. &Aacute;lvarez M. Mujer y Poder en Cuba. Revista Temas. 1998;(14):113-25. <!-- ref --><p> 20. Ares Muzio P. Ser mujer en Cuba. Riesgos y conquistas. G&eacute;nero: Salud y Cotidianidad. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica;2000. <!-- ref --><p> 21. Esp&iacute;n V. La mujer en Cuba: Historia. La Habana: Editorial de la Mujer;1990. <!-- ref --><p> 22. Helman CG. Culture, Health and Illness. Gender and reproduction. Oxford: Planta Tree; 2000:108. <!-- ref --><p> 23. Artiles Visbal L. La contribuci&oacute;n de los roles de g&eacute;nero en la determinaci&oacute;n del s&iacute;ndrome climat&eacute;rico [tesis]. La Habana: Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas de La Habana; 2001. <!-- ref --><p> 24. Carpeta metodol&oacute;gica del Taller de Capacitaci&oacute;n en G&eacute;nero, Salud y Desarrollo. Washington: OPS;1995. <!-- ref --><p> 25. Presno Labrador MC, Casta&ntilde;eda Abascal l. Consideraciones organizativas y funcionales del sistema municipal de salud de Ciudad de La Habana desde la &oacute;ptica de directores de diferentes sexos. Rev Med Gen Integr.2004;20(3). <!-- ref --><p> 26. Casta&ntilde;eda Abascal l, Sol&iacute;s Sol&iacute;s S. Desigualdades atribuibles al g&eacute;nero en cirujanos(as) de Ciudad de La Habana. Rev Cubana Salud P&uacute;blica. 2002;2(28):112-48. <!-- ref --><p>27. The gender and Health Group. Gender and Analysis Framework. Liverpool : School of Tropical Medicine;2000. <!-- ref --><p> 28. Gran &Aacute;lvarez M. Interrupci&oacute;n voluntaria del embarazo y la anticoncepci&oacute;n. Dos m&eacute;todos de regulaci&oacute;n de la fecundidad [tesis]. La Habana: Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica;2004 [serie en Internet]. [citado Abr 2005]. Disponible en: <a href="http://www.sld.cu/sitios/revsalud/temas.php?idv=1148">http://www.sld.cu/sitios/revsalud/temas.php?idv=1148</a><!-- ref --><p> 29. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. G&eacute;nero, salud y desarrollo, un enfoque en construcci&oacute;n. Washington: OPS;1994 (publicaci&oacute;n cient&iacute;fica No. 541). <!-- ref --><p>30. &iquest;Desaparecer&aacute;n los g&eacute;neros cuando desaparezca el sexismo?. Revista Sexolog&iacute;a y Sociedad. 1995; (2):18-9. <!-- ref --><p> 31. Casta&ntilde;eda Abascal l. Algunas reflexiones sobre g&eacute;nero. Rev Cubana Salud P&uacute;blica. 1999;1(2):129-42. <!-- ref --><p> 32. Sarduy C. Postmodernidad, genero y salud. G&eacute;nero: Salud y Cotidianidad. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica;2000. <!-- ref --><p> 33. Rohlfs I. La importancia de la perspectiva de g&eacute;nero en las encuestas de salud. Espa&ntilde;a: Gaceta Sanitaria. 2000;14 (2):146-55. <!-- ref --><p> 34. Breilh J. La sociedad, el debate de la modernidad y la nueva epidemiolog&iacute;a. Quito: CEAS;1998. <!-- ref --><p> 35. D&iacute;az E. Socialismo cubano: los ajustes y las paradojas. La Habana: FLACSO;1995. <!-- ref --><p> 36. Engels F, Marx C. Sagrada familia y otros escritos filos&oacute;ficos de la primera &eacute;poca. M&eacute;xico,D.F.: Grijalbo;1958. <!-- ref --><p> 37. Caner Rom&aacute;n A. Mujeres cubanas: el largo camino hacia la libertad. Narrative femminili cubane tra mito e realt&aacute;. Comitato per le pari opportunit&aacute;. Materiali e studi. Venezia: Universit&aacute; Ca' Foscari;2003. <!-- ref --><p> 38. Castro Ruz F. Discurso en la Conferencia Mundial sobre Desarrollo Social. Copenhague, Marzo, 1995. Por un mundo de paz, justicia y dignidad. Discursos en conferencias cumbres 1991-1996. La Habana: Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado;1996. <!-- ref --><p> 39. Presno Labrador MC, Casta&ntilde;eda Abascal l. Enfoque de g&eacute;nero en salud. Algunas consideraciones [CD-ROM]. La Habana: MINSAP, Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica;2003. <!-- ref --><p> 40. Robles SC. Desarrollos metodol&oacute;gicos en el An&aacute;lisis de la Situaci&oacute;n de Salud seg&uacute;n condiciones de Vida. Washington: OPS;1996. <!-- ref --><p> 41. Vasallo Barrueta N. Un an&aacute;lisis de la naturalizaci&oacute;n de las desigualdades [CD-ROM]. La Habana: Centro de Estudios de Salud y Bienestar Humanos de la Universidad de La Habana;2004. <!-- ref --><p> 42. Caram T. Mujer cubana y participaci&oacute;n social: un estudio sobre el empoderamiento femenino en Cuba [tesis]. La Habana: Facultad latinoamericana de Ciencias Sociales. Programa Cuba;2000. <!-- ref --><p> 43. Giddens A. G&eacute;nero y sexualidad. Sociolog&iacute;a. Cultura, individuo e interacci&oacute;n social. Madrid: Alianza;1997.<!-- ref --><p>44. de Beauviour S. El segundo sexo. M&eacute;xico,D.F.: Editorial Patria;1990. <!-- ref --><p> 45. Toledo C. Mujeres, el g&eacute;nero que nos une, las clases nos divide. Marxismo Vivo[serie en Internet]. [citado 24 Sep 2004]. Disponible en: <a href="http://www.%20mrxismaline.org/toledo2esp.html">http://www. mrxismaline.org/toledo2esp.html</a><!-- ref --><p> 46. D&iacute;az E. G&eacute;nero y Poder en Cuba. La Habana: Universidad de La Habana;1997. <!-- ref --><p> 47. Escalante Herrera AC. Las relaciones entre mujeres y el poder en el gran caribe. Revista de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica. 1997(76):89-97. <!-- ref --><p> 48. D&iacute;az E. Turismo y prostituci&oacute;n en Cuba. La Habana: FLACSO;1997. <!-- ref --><p> 49. Bengelsdorf C. Terreno en debate: la mujer en Cuba. Un ensayo bibliogr&aacute;fico. Revista Temas. 1997(9):121-3. <!-- ref --><p> 50. Herrera G. Los dilemas de la diferencia. Revista Iconos. 1999 (6):1-122. <!-- ref --><p> 51. Pamias Gonz&aacute;lez E, Vega Botana M. An&aacute;lisis de diferencias entre hombres y mujeres con relaci&oacute;n a las enfermedades[serie en Internet]. [citado 27 Sep 2004]. Disponible en: <a href="http://jama.ama-assn.org">http://jama.ama-assn.org</a><!-- ref --><p> 52. Vald&eacute;s T. Masculinidades y equidad de g&eacute;nero en Am&eacute;rica Latina. Chile: UNFPA; 1998. <!-- ref --><p> 53. Kaufman M. Las experiencias contradictorias del poder entre los hombres. Chile: ISIS 1997(24). <!-- ref --><p> 54. Ziegel J. The gender gap health care&acute;s next frontier. Business&amp;health on nov. 1998 [serie en Internet]. [citado Sep 2001]. Disponible en: <a href="http://www%20bnh.pds.net/bnh/public.htn?path=content/journal/b/data/1998/bba/bba029.html">http://www bnh.pds.net/bnh/public.htn?path=content/journal/b/data/1998/bba/bba029.html</a><!-- ref --><p> 55. Alderegu&iacute;a Henr&iacute;quez J, N&uacute;&ntilde;ez Jover J, Fern&aacute;ndez Felipe R. Salud, mujer y desarrollo. Enfoque epidemiol&oacute;gico de riesgo y estado de salud de la poblaci&oacute;n femenina. La Habana: Editorial de Ciencias M&eacute;dicas;1995. <!-- ref --><p> 56. Braveran P, Gruskin S. Poverty, equity, human rigths and health. Bull WHO. 2003; 81(7):539-45. <!-- ref --><p> 57. El Enfoque de g&eacute;nero en la producci&oacute;n de estad&iacute;sticas sobre familias, hogares y viviendas en M&eacute;xico. Una gu&iacute;a para el uso y una referencia para la producci&oacute;n de informaci&oacute;n. M&eacute;xico,D.F.: Instituto Nacional de las Mujeres;2003. <!-- ref --><p> 58. CEPAL. Estad&iacute;sticas de G&eacute;nero. Actualizado en Noviembre 2003. Naciones Unidas [serie en Internet]. [citada Enero 2004]. Disponible en: <a href="http://www.eclac.cl/mujer/proyectos/perfilesdefault/htm">http://www.eclac.cl/mujer/proyectos/perfilesdefault/htm</a><!-- ref --><p> 59. FAO. Women in Development Services, Women and Population Division. Gender sensitive indicator: a key tool for gendermainstreaming, June 2001[serie en Internet]. [citada Enero 2004]. Disponible en: <a href="http://www.fao.org/sd/2001/PEO602a_en.htm">http://www.fao.org/sd/2001/PEO602a_en.htm</a> <!-- ref --><p> 60. Amaro Cano M del C. G&eacute;nero e Iniquidades desde la perspectiva de la Bio&eacute;tica. Bolet&iacute;n de la Red Cubana de G&eacute;nero y Salud Colectiva de la Asociaci&oacute;n Latinoamericana de Medicina Social. 2003;2(1):1-3. <!-- ref --><p> 61. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Desaf&iacute;o a la falta de equidad en la salud. De la &eacute;tica a la acci&oacute;n. Washington: OPS; 2002 (publicaci&oacute;n cient&iacute;fica No. 585). <!-- ref --><p> 62. Investigaci&oacute;n sobre desarrollo humano y equidad en Cuba,1999. La Habana: Editorial Caguayo;2000. <!-- ref --><p> 63. Colectivo de autores. La investigaci&oacute;n en salud sexual y reproductiva. Propuestas metodol&oacute;gicas y experiencias. La Habana: Publicaciones Azucareras;2004.    P&eacute;rez C&aacute;rdenas M. &Eacute;tica M&eacute;dica y Bio&eacute;tica. Perspectiva. Filos&oacute;fica. Lecturas de Filosof&iacute;a, Salud y Cotidianidad. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 2000. </p>      <p> 64. Moser C. G&eacute;nero y Desarrollo. Cuaderno de Ciencias Sociales 60. Programa de Costa Rica. La Habana: FLACSO;1995. </p>      <p> 65. Hasselhan M. Ocupational health for health workers. Estocolmo: Instituto de Karolinska;1999. </p>      <p> 66. Veleda da Silva SM. Trabajo informal, g&eacute;nero y cultura. Barcelona: Biblioteca Universitaria [serie en Internet]. [citado Mar 2005] Disponible en: <a href="http://www.tdx.cesca.es/TDX-0701104-170835">http://www.tdx.cesca.es/TDX-0701104-170835 </a></p>      <p> 67. Ruiz X. Sociedad,cCultura y g&eacute;nero. Sexolog&iacute;a y Sociedad. La Habana: Editor9al Publicitur;1998;3-7. </p>      <p> 68. Almaguer L. Categorizaci&oacute;n y constancia de g&eacute;nero en ni&ntilde;os de siete a nueve a&ntilde;os de la escuela primaria M&aacute;rtires del Corinthia. [tesis]. La Habana: Facultad de Salud P&uacute;blica;1997. </p>      <p> 69. Fondo de las Naciones Unidas. Informe Anual. Washington: FNUD; 2002. </p>      <p> 70. Seminario Nacional de Evaluaci&oacute;n y Difusi&oacute;n: Las cubanas de Beijing al 2000. Acceso a la direcci&oacute;n en niveles decisorios. La Habana: Editorial de la Mujer;1996. </p>      <p>71. &Aacute;lvarez M. G&eacute;nero Salud y Cotidianidad [pr&oacute;logo]. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico T&eacute;cnica; 2000. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 72. Giddens A. Estructuras de Poder. Sociolog&iacute;a. Cultura, individuo e interacci&oacute;n social. Madrid: Alianza Editorial;1997. </p>      <p> 73. Plan de Acci&oacute;n Nacional de Seguimiento a la Conferencia de Beijing. Rep&uacute;blica de Cuba. La Habana: Gaceta Oficial de la Rep&uacute;blica de Cuba [serie en Internet]. [citado Mar 2005]. Disponible en: <a href="http://www.ain.cubaweb.cu/mujer/beijing.htm">http://www.ain.cubaweb.cu/mujer/beijing.htm</a> </p>      <p> 74. Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. La mujer en el mercado del trabajo en el sector salud en las Am&eacute;ricas. &iquest;Hegemon&iacute;a Femenina? Washington: OPS; 1993 (publicaci&oacute;n cient&iacute;fica N0. 541). </p>      <p> 75. Las barreras m&eacute;dicas suelen ser necesarias. Netwok en Espa&ntilde;ol. 2002;21(3):4- 6. </p>      <p> 76. El g&eacute;nero y la reforma del sector salud. G&eacute;nero, equidad y salud. Washington: OPS/OMS;2000 ( publicaci&oacute;n ocasional No. 3). </p>      <p> 77. Vargas W. Conocimientos sobre sexualidad y pr&aacute;cticas sexuales en escolares adolescentes de cuarto y quinto a&ntilde;o de secundaria de la ciudad de Juliaca. M&eacute;xico,D.F.: UNAS;1996. </p>      <p> 78. Casta&ntilde;eda Abascal I, Segura Sardi&ntilde;as O, P&eacute;rez Pi&ntilde;ero J. Construcci&oacute;n de un indicador sint&eacute;tico para medir diferencias de g&eacute;nero en la etapa media y tard&iacute;a de la adolescencia. Temas de Actualizaci&oacute;n en Salud P&uacute;blica [CD-ROM]. La Habana: MINSAP, ENSAP; 2004. </p>      <p> 79. Garc&iacute;a Qui&ntilde;ones R, Alfonso Le&oacute;n AC. Disimilitudes en las actitudes y conductas de las cubanas frente a los factores de riesgo para la salud [CD-ROM]. La Habana: Centro de Estudios de Salud y Bienestar Humanos de la Universidad de La Habana;2004. </p>      <p> 80. Hartigan P. Enfermedades transmisibles, g&eacute;nero y equidad en la salud. G&eacute;nero, equidad y salud. Washington: OPS/OMS;2001 (publicaci&oacute;n ocasional No. 7). </p>      <p> 81. Danuay G. La mujer de edad avanzada. Urgencia de cambios para el desarrollo social. Ciudad de La Habana: Centro Iberoamericano de la Tercera Edad;1997. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 82. Valdespino F. Alimentaci&oacute;n, nutrici&oacute;n y cotidianidad. Enfoque de G&eacute;nero: una necesidad de la investigaci&oacute;n gerontol&oacute;gica en el contexto cubano. G&eacute;nero: Salud y cotidianidad. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica; 2000. </p>      <p> 83. Sen G, George A, Ostlin P. Incorporar la perspectiva de g&eacute;nero en la equidad en salud. Un an&aacute;lisis de la investigaci&oacute;n y las pol&iacute;ticas. Washington: Harvard Center for Population and Development Studies;2005. </p>      <p> 84. Presno Labrador C, Casta&ntilde;eda Abascal I. Perspectiva de g&eacute;nero en la gesti&oacute;n en salud. Temas de Actualizaci&oacute;n en Salud P&uacute;blica [CD-ROM]. La Habana: MINSAP, ENSAP; 2004.</p>      <p> 85. Fortalecimiento de las capacidades nacionales para la identificaci&oacute;n y reducci&oacute;n de las inequidades de g&eacute;nero en el contexto de las reformas de salud y la seguridad social. Washington: OPS;1997. </p>      <p> 86. Proceso Salud Enfermedad en Salud P&uacute;blica: generalidades de la salud p&uacute;blica y el estado de salud de la poblaci&oacute;n. La Habana: Editorial de Ciencias M&eacute;dicas;1999. </p>      <p> 87. Franco S. El quinto: no matar. Contextos explicativos de la violecia en Colombia: Colombia: Tercer Mundo;1999. </p>      <p> 88. La Salud en Las Am&eacute;ricas. Conceptos, an&aacute;lisis del desempe&ntilde;o y bases para la acci&oacute;n. Washington: OPS/OMS;2002. </p>      <p> 89. Paz M. Seminario regional sobre enfoque de g&eacute;nero y las fuentes de informaci&oacute;n estad&iacute;sticas. Posibilidades de an&aacute;lisis de la informaci&oacute;n en salud desde una perspectiva de g&eacute;nero. M&eacute;xico,D.F.: Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer;1997. </p>      <p> 90. Promoci&oacute;n de la salud. Mejoramiento del estado de salud de la mujer. Washington, D.C.: OPS;1993. </p>      <p> 91. Anuario Estad&iacute;stico de Salud. La Habana: FNUAP; 2004. </p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>92. Artiles de Le&oacute;n I. Violencia y sexualidad. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica;1998. </p>      <p> 93. de Souza MC. A violencia como desafio a sa&uacute;de p&uacute;blica. Rio de Janeiro: Escola Nacional de Sa&uacute;de P&uacute;blica da Funda&ccedil;&atilde;o Oswaldo Cruz;2000. </p>      <p>94. Divisi&oacute;n de Salud Familiar y Reproductiva. Violencia contra la mujer. Un tema de salud prioritaria. Washington DC: OPS; 1998. </p>      <p>95. Vel&aacute;squez S. Violencias cotidianas, violencias de g&eacute;nero. Escuchar, comprender y ayudar. Buenos Aires: Paid&oacute;s;2003. </p>      <p>96. Santana Vega L, Gonz&aacute;lez Herrera AL. &iquest;Tienen sexo las profesiones? Revista Sexolog&iacute;a y Sociedad. 1997;2 (8):20-3. </p>      <p>Recibido: 12 de octubre de 2006. Aprobado: 31 de octubre de 2006.     <br>    <em>Ileana Elena Casta&ntilde;eda Abascal. </em> Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica. Calle L&iacute;nea esq. I, El Vedado. La Habana 10400, Cuba. e-mail: <a href="mailto:ileca@infomed.sld.cu">ileca@infomed.sld.cu</a><em>&nbsp; </em></p>      <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">DraC., Especialista de II Grado en Bioestad&iacute;stica, Profesora de la Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
<ref-list>
<ref id="B1">
<label>1</label><nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Gender and Health, a Technical Paper]]></article-title>
<source><![CDATA[Women´s Health: WHO]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B2">
<label>2</label><nlm-citation citation-type="">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Foro de La Haya y el Consenso del Cairo]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B3">
<label>3</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Álvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La familia cubana, cambios, actualidad y retos]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B4">
<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lagarde]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Género e identidades. Metodología del trabajo con mujeres]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[México, D.F. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UNICEF]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B5">
<label>5</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Organización Panamericana de la Salud</collab>
<source><![CDATA[Género, Mujer y Salud en las Américas]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B6">
<label>6</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Shallat]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Concepto de género en la planificación y desarrollo]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Naciones Unidas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B7">
<label>7</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Artiles Visbal]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Políticas de salud con perspectiva de género a las puertas del milenio]]></article-title>
<source><![CDATA[Género: Salud y Cotidianidad]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B8">
<label>8</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sánchez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cuando el sexo marca diferencias]]></article-title>
<source><![CDATA[La práctica clínica depende de si el paciente es hombre o mujer y varía entre médicos y médicas]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[El País]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B9">
<label>9</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<source><![CDATA[Gender mainstreaming in EU public health]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[ Relatoría del Gender Equity Conference]]></conf-name>
<conf-loc> </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B10">
<label>10</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Legato]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The impact of gender of health]]></article-title>
<source><![CDATA[International Women´s Health]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B11">
<label>11</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Artiles]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Consideraciones epidemiológicas y psicológicas: impacto de los procesos sociales en el climaterio. Menopausia y longevidad]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Santiago de Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Baywaters]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B12">
<label>12</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ostlin]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[George]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Género, salud y equidad: las intersecciones: Desafío a la falta de equidad en la salud de la ética a la acción]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B13">
<label>13</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[¿Cómo se define la identidad de género?]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B14">
<label>14</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Lamas]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Usos, dificultades y posibilidades de la categoría de género: Cuerpo: Diferencia sexual y género]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[México,D.F. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editora Tauros]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B15">
<label>15</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Money]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ehrhardt]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Desarrollo de la adridad humana: adridadción y dimorfismo de la adridad de género]]></source>
<year>1992</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Ediciones Morata]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B16">
<label>16</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ahmed Obaid]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Acuerdos mundiales sobre derechos humanos, medio ambiente, desarrollo, salud reproductiva e igualdad de género: El Estado de la Población Mundial 2001. Población y Cambios del Medio Ambiente]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[New York ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FNUAP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B17">
<label>17</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<source><![CDATA[La investigación en salud para el desarrollo y el enfoque de género: una contribución necesaria para la equidad en salud]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[ Conferencia Internacional sobre investigación en salud para el desarrollo, Bangkok, 2000]]></conf-name>
<conf-loc>Santiago de Chile </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B18">
<label>18</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Álvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Mujer y Poder en Cuba: Género Salud y Cotidianidad]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B19">
<label>19</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Álvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mujer y Poder en Cuba]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Temas.]]></source>
<year>1998</year>
<numero>14</numero>
<issue>14</issue>
<page-range>113-25</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B20">
<label>20</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ares Muzio]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ser mujer en Cuba: Riesgos y conquistas]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B21">
<label>21</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Espín]]></surname>
<given-names><![CDATA[V]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La mujer en Cuba: Historia]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial de la Mujer]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B22">
<label>22</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Helman]]></surname>
<given-names><![CDATA[CG]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Culture, Health and Illness: Gender and reproduction]]></source>
<year>2000</year>
<page-range>108</page-range><publisher-loc><![CDATA[Oxford ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Planta Tree]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B23">
<label>23</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Artiles Visbal]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La contribución de los roles de género en la determinación del síndrome climatérico]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B24">
<label>24</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[ Carpeta metodológica del Taller de Capacitación en Género, Salud y Desarrollo]]></conf-name>
<conf-date>1995</conf-date>
<conf-loc>Washington </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B25">
<label>25</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Presno Labrador]]></surname>
<given-names><![CDATA[MC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Castañeda Abascal]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Consideraciones organizativas y funcionales del sistema municipal de salud de Ciudad de La Habana desde la óptica de directores de diferentes sexos]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Med Gen Integr]]></source>
<year>2004</year>
<volume>20</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B26">
<label>26</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castañeda Abascal]]></surname>
<given-names><![CDATA[l]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Solís Solís]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Desigualdades atribuibles al género en cirujanos(as) de Ciudad de La Habana]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Salud Pública.]]></source>
<year>2002</year>
<volume>2</volume>
<numero>28</numero>
<issue>28</issue>
<page-range>112-48</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B27">
<label>27</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>The gender and Health Group</collab>
<source><![CDATA[Gender and Analysis Framework]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Liverpool ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[School of Tropical Medicine]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B28">
<label>28</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Gran Álvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Interrupción voluntaria del embarazo y la anticoncepción]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B29">
<label>29</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Organización Panamericana de la Salud</collab>
<source><![CDATA[Género, salud y desarrollo, un enfoque en construcción]]></source>
<year>1994</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B30">
<label>30</label><nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Desaparecerán los géneros cuando desaparezca el sexismo?]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Sexología y Sociedad]]></source>
<year>1995</year>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>18-9</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B31">
<label>31</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castañeda Abascal]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Algunas reflexiones sobre género]]></article-title>
<source><![CDATA[Rev Cubana Salud Pública.]]></source>
<year>1999</year>
<volume>1</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>129-42</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B32">
<label>32</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sarduy]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Postmodernidad, genero y salud: Género: Salud y Cotidianidad]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B33">
<label>33</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Rohlfs]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La importancia de la perspectiva de género en las encuestas de salud]]></article-title>
<source><![CDATA[España: Gaceta Sanitaria.]]></source>
<year>2000</year>
<volume>14</volume>
<numero>2</numero>
<issue>2</issue>
<page-range>146-55</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B34">
<label>34</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Breilh]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La sociedad, el debate de la modernidad y la nueva epidemiología]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Quito ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[CEAS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B35">
<label>35</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díaz]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Socialismo cubano: los ajustes y las paradojas]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FLACSO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B36">
<label>36</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Engels]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Marx]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sagrada familia y otros escritos filosóficos de la primera época]]></source>
<year>1958</year>
<publisher-loc><![CDATA[México,D.F. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Grijalbo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B37">
<label>37</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Caner Román]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mujeres cubanas: el largo camino hacia la libertad]]></article-title>
<collab>Comitato per le pari opportunitá</collab>
<source><![CDATA[Narrative femminili cubane tra mito e realtá]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Venezia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universitá Ca' Foscari]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B38">
<label>38</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castro Ruz]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Discurso en la Conferencia Mundial sobre Desarrollo Social]]></source>
<year>Marz</year>
<month>o,</month>
<day> 1</day>
<conf-name><![CDATA[ Por un mundo de paz, justicia y dignidad]]></conf-name>
<conf-date>1996</conf-date>
<conf-loc>La Habana </conf-loc>
<publisher-loc><![CDATA[Copenhague ]]></publisher-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B39">
<label>39</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Presno Labrador]]></surname>
<given-names><![CDATA[MC]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Castañeda Abascal]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Enfoque de género en salud: Algunas consideraciones]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Escuela Nacional de Salud Pública]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B40">
<label>40</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Robles]]></surname>
<given-names><![CDATA[SC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Desarrollos metodológicos en el Análisis de la Situación de Salud según condiciones de Vida]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B41">
<label>41</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vasallo Barrueta]]></surname>
<given-names><![CDATA[N]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Un análisis de la naturalización de las desigualdades]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Estudios de Salud y Bienestar Humanos de la Universidad de La Habana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B42">
<label>42</label><nlm-citation citation-type="confpro">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Caram]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
<conf-name><![CDATA[ Mujer cubana y participación social: un estudio sobre el empoderamiento femenino en Cuba]]></conf-name>
<conf-date>2000</conf-date>
<conf-loc>La Habana </conf-loc>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B43">
<label>43</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Giddens]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Género y sexualidad: Sociología. Cultura, individuo e interacción social]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B44">
<label>44</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[de Beauviour]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El segundo sexo]]></source>
<year>1990</year>
<publisher-loc><![CDATA[México,D.F. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Patria]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B45">
<label>45</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Toledo]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mujeres, el género que nos une, las clases nos divide: Marxismo Vivo]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B46">
<label>46</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díaz]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Género y Poder en Cuba]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Universidad de La Habana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B47">
<label>47</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Escalante Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[AC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las relaciones entre mujeres y el poder en el gran caribe]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica]]></source>
<year>1997</year>
<numero>76</numero>
<issue>76</issue>
<page-range>89-97</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B48">
<label>48</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Díaz]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Turismo y prostitución en Cuba]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FLACSO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B49">
<label>49</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Bengelsdorf]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Terreno en debate: la mujer en Cuba: Un ensayo bibliográfico]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Temas]]></source>
<year>1997</year>
<numero>9</numero>
<issue>9</issue>
<page-range>121-3</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B50">
<label>50</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los dilemas de la diferencia]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Iconos]]></source>
<year>1999</year>
<numero>6</numero>
<issue>6</issue>
<page-range>1-122</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B51">
<label>51</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pamias González]]></surname>
<given-names><![CDATA[E]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Vega Botana]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Análisis de diferencias entre hombres y mujeres con relación a las enfermedades]]></article-title>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B52">
<label>52</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Valdés]]></surname>
<given-names><![CDATA[T]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Masculinidades y equidad de género en América Latina]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UNFPA]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B53">
<label>53</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Kaufman]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Las experiencias contradictorias del poder entre los hombres]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Chile ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[ISIS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B54">
<label>54</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ziegel]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[The gender gap health care´s next frontier]]></source>
<year>nov.</year>
<month> 1</month>
<day>99</day>
<publisher-name><![CDATA[Business & health]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B55">
<label>55</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Aldereguía Henríquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Núñez Jover]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Fernández Felipe]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Salud, mujer y desarrollo: Enfoque epidemiológico de riesgo y estado de salud de la población femenina]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial de Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B56">
<label>56</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Braveran]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Gruskin]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Poverty, equity, human rigths and health]]></article-title>
<source><![CDATA[Bull WHO.]]></source>
<year>2003</year>
<volume>81</volume>
<numero>7</numero>
<issue>7</issue>
<page-range>539-45</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B57">
<label>57</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[El Enfoque de género en la producción de estadísticas sobre familias, hogares y viviendas en México.: Una guía para el uso y una referencia para la producción de información]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[México,D.F. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto Nacional de las Mujeres]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B58">
<label>58</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>CEPAL</collab>
<source><![CDATA[Estadísticas de Género]]></source>
<year>Novi</year>
<month>em</month>
<day>br</day>
<publisher-name><![CDATA[Naciones Unidas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B59">
<label>59</label><nlm-citation citation-type="">
<collab>FAO^dWomen in Development Services, Women and Population Division</collab>
<source><![CDATA[Gender sensitive indicator: a key tool for gendermainstreaming]]></source>
<year>June</year>
<month> 2</month>
<day>00</day>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B60">
<label>60</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Amaro Cano]]></surname>
<given-names><![CDATA[M del C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Género e Iniquidades desde la perspectiva de la Bioética]]></article-title>
<source><![CDATA[Boletín de la Red Cubana de Género y Salud Colectiva de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social]]></source>
<year>2003</year>
<volume>2</volume>
<numero>1</numero>
<issue>1</issue>
<page-range>1-3</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B61">
<label>61</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Organización Panamericana de la Salud</collab>
<source><![CDATA[Desafío a la falta de equidad en la salud: De la ética a la acción]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B62">
<label>62</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Investigación sobre desarrollo humano y equidad en Cuba,1999]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Caguayo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B63">
<label>63</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Colectivo de autores</collab>
<source><![CDATA[La investigación en salud sexual y reproductiva: Propuestas metodológicas y experiencias]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Publicaciones Azucareras]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B64">
<label>64</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Pérez Cárdenas]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ética Médica y Bioética: Perspectiva. Filosófica]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B65">
<label>65</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Moser]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Género y Desarrollo: Cuaderno de Ciencias Sociales 60]]></source>
<year>1995</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FLACSO]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B66">
<label>66</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hasselhan]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Ocupational health for health workers]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Estocolmo ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Instituto de Karolinska]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B67">
<label>67</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Veleda da Silva]]></surname>
<given-names><![CDATA[SM]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Trabajo informal, género y cultura]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[Barcelona ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Biblioteca Universitaria]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B68">
<label>68</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Ruiz]]></surname>
<given-names><![CDATA[X]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Sociedad, Cultura y género: Sexología y Sociedad]]></source>
<year>1998</year>
<page-range>3-7</page-range><publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Publicitur]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B69">
<label>69</label><nlm-citation citation-type="">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Almaguer]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[]]></source>
<year></year>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B70">
<label>70</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Fondo de las Naciones Unidas</collab>
<source><![CDATA[Informe Anual]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FNUD]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B71">
<label>71</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Seminario Nacional de Evaluación y Difusión: Las cubanas de Beijing al 2000. Acceso a la dirección en niveles decisorios]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial de la Mujer]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B72">
<label>72</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Álvarez]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Género Salud y Cotidianidad (prólogo)]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B73">
<label>73</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Giddens]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Estructuras de Poder: Sociología. Cultura, individuo e interacción social]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Madrid ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Alianza Editorial]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B74">
<label>74</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Plan de Acción Nacional de Seguimiento a la Conferencia de Beijing: República de Cuba]]></source>
<year></year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Gaceta Oficial de la República de Cuba]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B75">
<label>75</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Organización Panamericana de la Salud</collab>
<source><![CDATA[La mujer en el mercado del trabajo en el sector salud en las Américas: ¿Hegemonía Femenina?]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B76">
<label>76</label><nlm-citation citation-type="journal">
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Las barreras médicas suelen ser necesarias]]></article-title>
<source><![CDATA[Netwok en Español.]]></source>
<year>2002</year>
<volume>21</volume>
<numero>3</numero>
<issue>3</issue>
<page-range>4- 6</page-range></nlm-citation>
</ref>
<ref id="B77">
<label>77</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[El género y la reforma del sector salud: Género, equidad y salud]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS/OMS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B78">
<label>78</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Vargas]]></surname>
<given-names><![CDATA[W]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Conocimientos sobre sexualidad y prácticas sexuales en escolares adolescentes de cuarto y quinto año de secundaria de la ciudad de Juliaca]]></source>
<year>1996</year>
<publisher-loc><![CDATA[México,D.F. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[UNAS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B79">
<label>79</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Castañeda Abascal]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Segura Sardiñas]]></surname>
<given-names><![CDATA[O]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Pérez Piñero]]></surname>
<given-names><![CDATA[J]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Construcción de un indicador sintético para medir diferencias de género en la etapa media y tardía de la adolescencia: Temas de Actualización en Salud Pública]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MINSAP, ENSAP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B80">
<label>80</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[García Quiñones]]></surname>
<given-names><![CDATA[R]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Alfonso León]]></surname>
<given-names><![CDATA[AC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Disimilitudes en las actitudes y conductas de las cubanas frente a los factores de riesgo para la salud]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro de Estudios de Salud y Bienestar Humanos de la Universidad de La Habana]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B81">
<label>81</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hartigan]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Enfermedades transmisibles, género y equidad en la salud: Género, equidad y salud]]></source>
<year>2001</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS/OMS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B82">
<label>82</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Danuay]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[La mujer de edad avanzada: Urgencia de cambios para el desarrollo social]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Ciudad de La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Centro Iberoamericano de la Tercera Edad]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B83">
<label>83</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Valdespino]]></surname>
<given-names><![CDATA[F]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Alimentación, nutrición y cotidianidad. Enfoque de Género: una necesidad de la investigación gerontológica en el contexto cubano. Género: Salud y cotidianidad]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B84">
<label>84</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Sen]]></surname>
<given-names><![CDATA[G]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[George]]></surname>
<given-names><![CDATA[A]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Ostlin]]></surname>
<given-names><![CDATA[P]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Incorporar la perspectiva de género en la equidad en salud: Un análisis de la investigación y las políticas]]></source>
<year>2005</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Harvard Center for Population and Development Studies]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B85">
<label>85</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Presno Labrador]]></surname>
<given-names><![CDATA[C]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[Castañeda Abascal]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Perspectiva de género en la gestión en salud: Temas de Actualización en Salud Pública]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[MINSAP, ENSAP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B86">
<label>86</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Fortalecimiento de las capacidades nacionales para la identificación y reducción de las inequidades de género en el contexto de las reformas de salud y la seguridad social]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B87">
<label>87</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Proceso Salud Enfermedad en Salud Pública: generalidades de la salud pública y el estado de salud de la población]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial de Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B88">
<label>88</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Franco]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[El quinto: no matar]]></source>
<year>1999</year>
<publisher-loc><![CDATA[Colombia ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Tercer Mundo]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B89">
<label>89</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[La Salud en Las Américas: Conceptos, análisis del desempeño y bases para la acción]]></source>
<year>2002</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS/OMS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B90">
<label>90</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Paz]]></surname>
<given-names><![CDATA[M]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Seminario regional sobre enfoque de género y las fuentes de información estadísticas: Posibilidades de análisis de la información en salud desde una perspectiva de género]]></source>
<year>1997</year>
<publisher-loc><![CDATA[México,D.F. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B91">
<label>91</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Promoción de la salud. Mejoramiento del estado de salud de la mujer]]></source>
<year>1993</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington, D.C. ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B92">
<label>92</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[Anuario Estadístico de Salud]]></source>
<year>2004</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[FNUAP]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B93">
<label>93</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Artiles de León]]></surname>
<given-names><![CDATA[I]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Violencia y sexualidad]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[La Habana ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Editorial Científico-Técnica]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B94">
<label>94</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[de Souza]]></surname>
<given-names><![CDATA[MC]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[A violencia como desafio a saúde pública. Rio de Janeiro]]></source>
<year>2000</year>
<publisher-name><![CDATA[Escola Nacional de Saúde Pública da Fundação Oswaldo Cruz]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B95">
<label>95</label><nlm-citation citation-type="book">
<source><![CDATA[División de Salud Familiar y Reproductiva: Violencia contra la mujer. Un tema de salud prioritaria]]></source>
<year>1998</year>
<publisher-loc><![CDATA[Washington DC ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[OPS]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B96">
<label>96</label><nlm-citation citation-type="book">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Velásquez]]></surname>
<given-names><![CDATA[S]]></given-names>
</name>
</person-group>
<source><![CDATA[Violencias cotidianas, violencias de género: Escuchar, comprender y ayudar]]></source>
<year>2003</year>
<publisher-loc><![CDATA[Buenos Aires ]]></publisher-loc>
<publisher-name><![CDATA[Paidós]]></publisher-name>
</nlm-citation>
</ref>
<ref id="B97">
<label>97</label><nlm-citation citation-type="journal">
<person-group person-group-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Santana Vega]]></surname>
<given-names><![CDATA[L]]></given-names>
</name>
<name>
<surname><![CDATA[González Herrera]]></surname>
<given-names><![CDATA[AL]]></given-names>
</name>
</person-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Tienen sexo las profesiones?]]></article-title>
<source><![CDATA[Revista Sexología y Sociedad]]></source>
<year>1997</year>
<volume>2</volume>
<numero>8</numero>
<issue>8</issue>
<page-range>20-3</page-range></nlm-citation>
</ref>
</ref-list>
</back>
</article>
