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</front><body><![CDATA[ <P>      <P>      <P align="right"><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>CL&Aacute;SICO</B></font>     <P align="right">&nbsp;     <P>      <P>      <P><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ambiente y enfermedad:    &#191;Asociaci&oacute;n o causaci&oacute;n?*</font></b>     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Environment    and disease: Association or acusation?</b></font>     <P>&nbsp;     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;     <P>      <P><b><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Austin Bradford    Hill&#134; </font></b>      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Profesor Em&eacute;rito    de Estad&iacute;stica M&eacute;dica. Universidad de Londres.</font>      <p>     <p>     <p>    <br>       <br>       <br>       ]]></body>
<body><![CDATA[<br> <hr size="1" noshade>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El pr</font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">imer    objetivo de la Secci&oacute;n de Medicina Ocupacional reci&eacute;n organizada    es &quot;constituir un foro de discusi&oacute;n para que los m&eacute;dicos    y los cirujanos con especial conocimiento de la relaci&oacute;n entre enfermedades,    lesiones y condiciones de trabajo puedan discutir sus problemas, no solo entre    ellos sino tambi&eacute;n con colegas de otras especialidades, en reuniones    conjuntas con otras secciones de la Sociedad&quot;. El segundo objetivo es &quot;hacer    accesibles los conocimientos sobre riesgos f&iacute;sicos, qu&iacute;micos y    psicol&oacute;gicos del trabajo, en particular los que son raros o dif&iacute;ciles    de reconocer&quot;. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En esta primera    reuni&oacute;n de la Secci&oacute;n, y antes de que con loables intenciones    comencemos a adoctrinar colegas de otros campos, es fundamental que consideremos    un problema b&aacute;sico de nuestra especialidad. &#191;C&oacute;mo detectamos    la relaci&oacute;n entre enfermedades, lesiones y condiciones de trabajo? &#191;C&oacute;mo    definimos los riesgos f&iacute;sicos, qu&iacute;micos y psicol&oacute;gicos    del puesto de trabajo, en particular cuando son riesgos raros o que no se reconocen    f&aacute;cilmente? </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por supuesto, hay    veces en la que es f&aacute;cil dar respuesta a estas preguntas a partir del    cuerpo general del saber m&eacute;dico. Ciertos ambientes f&iacute;sicos, a    veces extremos, son inevitablemente nocivos; una sustancia que se sabe t&oacute;xica    para las personas ser&aacute; sospechosa cuando se encuentre en las instalaciones    de la f&aacute;brica. Otras veces lo que hemos de considerar son los efectos    potenciales de un ambiente determinado sobre los seres humanos y, de seguido,    determinar esos efectos, si es que existen. Pero lo m&aacute;s frecuente es    que no tengamos ninguna de esas orientaciones ni gu&iacute;as para proceder.    Lo habitual es que dependamos de nuestras observaciones y del registro de ciertos    sucesos para los que luego buscamos antecedentes. En otras palabras, vemos que    el suceso B se asocia con la caracter&iacute;stica ambiental A. Pongamos un    ejemplo concreto. Imaginemos que cierta forma de enfermedad respiratoria se    asocia con la presencia de polvo en el ambiente. &#191;En qu&eacute; circunstancias    podemos determinar la existencia de <I>causaci&oacute;n</I> a partir de la <I>asociaci&oacute;n</I>    observada? &#191;En qu&eacute; debemos fundarnos para proceder de esa manera?    </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No tengo deseos    ni capacidad para embarcarme en una discusi&oacute;n filos&oacute;fica sobre    lo que significa &quot;causaci&oacute;n&quot;. La &quot;causa&quot; de enfermedad    puede ser inmediata y directa, o remota e indirecta, subyacente a la asociaci&oacute;n    observada. Pero desde el punto de vista de la medicina ocupacional, que es casi    como decir de la medicina preventiva, la cuesti&oacute;n decisiva es si la frecuencia    del suceso indeseable B resulta modificada por un cambio en la caracter&iacute;stica    ambiental A. Determinar <I>c&oacute;mo</I> es posible que ese cambio ejerza    tal influencia puede exigir una investigaci&oacute;n enorme. Sin embargo, para    concluir &quot;causaci&oacute;n&quot; y tomar medidas, no siempre tenemos que    esperar sentados los resultados de dicha investigaci&oacute;n. Puede ser necesario    desenredar toda la cadena, pero a veces es suficiente con poner a la luz unos    cuantos eslabones. Depender&aacute; de las circunstancias. </font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Dejemos a un lado    cualquier problema sem&aacute;ntico que pueda presentarse en tal situaci&oacute;n.    Las observaciones de dos variables revelan una asociaci&oacute;n perfectamente    definida y que sobrepasa en </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">mucho    lo que podr&iacute;amos atribuir al azar. &#191;Qu&eacute; aspectos de dicha    asociaci&oacute;n debemos tener en cuenta para decidir que la interpretaci&oacute;n    m&aacute;s aceptable es la existencia de una relaci&oacute;n causal? </font>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>Intensidad.</B>    La intensidad de asociaci&oacute;n ser&iacute;a para m&iacute; el primer criterio.    Ejemplo ya cl&aacute;sico es el de Percival Po&#134;, que al comparar las ocupaciones    de pacientes con c&aacute;ncer de escroto con las de pacientes con otras enfermedades    pudo sacar una conclusi&oacute;n correcta, por el <I>enorme</I> incremento del    c&aacute;ncer de escroto en los deshollinadores. &quot;Todav&iacute;a en lo    a&ntilde;os veinte del presente siglo&quot;, escribe Richard Doll (1964), &quot;la    mortalidad por c&aacute;ncer escrotal de los deshollinadores era unas 200 veces    la de los trabajadores no especialmente expuestos a alquitranes o hidrocarburos    pesados, y en el siglo XVIII la diferencia relativa probablemente era mucho    mayor.&quot; </font> </p>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Un ejemplo mucho    m&aacute;s moderno y general sobre el que yo mismo he reflexionado durante 15    a&ntilde;os es el del tabaco. Los estudios prospectivos han mostrado que la    mortalidad por c&aacute;ncer de pulm&oacute;n en fumadores de cigarrillos es    9 &oacute; 10 veces la de los no fumadores; en grandes fumadores es 20 &oacute;    30 veces mayor. Por otra parte, la mortalidad por trombosis coronaria en fumadores    no excede o quiz&aacute; no llegue al doble de la tasa correspondiente en no    fumadores. Hay datos que van a favor de una relaci&oacute;n causal, pero en    este caso es mucho m&aacute;s f&aacute;cil pensar en ciertas caracter&iacute;sticas    vitales que pueden asociarse a ser fumador y que podr&iacute;an ser la causa    subyacente real o, al menos, un factor contribuyente importante, ya fuera falta    de ejercicio, tipo de alimentaci&oacute;n o alg&uacute;n otro factor. Pero explicar    el gran exceso de c&aacute;ncer de pulm&oacute;n en funci&oacute;n de cualesquiera    otros factores ambientales exigir&iacute;a alguna caracter&iacute;stica de modo    de vida &iacute;ntimamente asociada con el hecho y con la cuant&iacute;a del    h&aacute;bito de fumar. Tal caracter&iacute;stica ser&iacute;a f&aacute;cilmente    detectable. En circunstancias en las que no podemos reconocerla o inferirla    espec&iacute;ficamente estamos razonablemente autorizados a rechazar las vagas    impugnaciones del cr&iacute;tico de sal&oacute;n: &quot;Podr&iacute;a existir    ese tipo de factor, no es posible demostrar lo contrario&quot;. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ciertamente, en    esa situaci&oacute;n yo rechazar&iacute;a el argumento a veces o&iacute;do que    lo que importa es la diferencia absoluta entre las tasas de mortalidad de los    distintos grupos y no la raz&oacute;n entre esas tasas. Eso depende de lo que    queremos demostrar. Si lo que queremos saber es el exceso en n&uacute;mero de    muertes por c&aacute;ncer de pulmonar debido al tabaco (lo cual supone una hip&oacute;tesis    de cusaci&oacute;n), est&aacute; claro que debemos usar la diferencia absoluta    entre las tasas de mortalidad: 0,07, por 1 000 al a&ntilde;o en m&eacute;dicos    no fumadores; 0,57 en fumadores de 1 a 14 cigarrillos diarios; 1,39 en fumadores    de 15 a 24 cigarrillos diarios, y 2,27 en fumadores de 25 o m&aacute;s. Pero    de esto no se sigue en este caso o en problemas ocupacionales m&aacute;s espec&iacute;ficos    que esta medida ideal del efecto sobre la mortalidad sea tambi&eacute;n la mejor    medida en relaci&oacute;n a la etiolog&iacute;a. A este respecto, la raz&oacute;n    de mortalidad de fumadores en relaci&oacute;n con no fumadores, que es de 8,    20 y 32 a 1, respectivamente, es mucho m&aacute;s informativa. Por supuesto,    no hay que deducir que las diferencias reveladas por estas razones de mortalidad    tengan ninguna importancia pr&aacute;ctica. Puede que s&iacute; o puede que    no, pero eso es otro asunto. </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Conviene mencionar    aqu&iacute; el an&aacute;lisis ya cl&aacute;sico de John Snow respecto a la    epidemia de c&oacute;lera de 1854 (Snow 1855). La mortalidad que Snow registr&oacute;    en los clientes abastecidos con el agua extremadamente contaminada de la compa&ntilde;&iacute;a    Southwark &amp; Vauxhall fue bastante baja, solo 71 muertes por 10 000 viviendas.    Lo que destaca claramente es el hecho de que esta peque&ntilde;a tasa es 14    veces mayor que la de 5 fallecimientos por 10 000 viviendas abastecidas por    la compa&ntilde;&iacute;a competidora Lambeth, cuya red no hab&iacute;a sufrido    contaminaci&oacute;n con aguas fecales del alcantarillado. </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hacer hincapi&eacute;    en la intensidad de la asociaci&oacute;n obliga tambi&eacute;n a mirar la otra    cara de la moneda. No se debe descartar a la ligera la hip&oacute;tesis de causalidad    solo por el hecho de que la asociaci&oacute;n observada no parezca muy intensa.    En medicina esto se ve en muchas ocasiones. Son relativamente pocas las personas    que portan el meningococo y que enferman de meningitis meningoc&oacute;cica.    Tambi&eacute;n pocas personas expuestas durante su trabajo a orina de ratas    contraen consiguientemente la enfermedad de Weil (leptospirosis). </font>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>Consistencia.</B>    En la lista de caracter&iacute;sticas que deben tenerse en cuenta, yo colocar&iacute;a    a continuaci&oacute;n la consistencia del fen&oacute;meno. &#191;Se trata de    una asociaci&oacute;n repetidamente observada por diferentes personas, en diferentes    lugares, circunstancias y momentos? </font> </p>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Este requisito    puede ser de especial importancia en el caso de ciertos riesgos raros a los    que se refieren los estatutos de nuestra Secci&oacute;n de Medicina Ocupacional.    Hay muchas mentes alertas a los posibles riesgos de la industria actual, de    manera que aparecer&aacute;n muchos riesgos asociados con factores ambientales.    Las pruebas habituales de significaci&oacute;n estad&iacute;stica indicar&aacute;n    que algunas de estas asociaciones resultan dif&iacute;cilmente atribuibles al    azar. Que la verdadera explicaci&oacute;n sea una coincidencia casual o un riesgo    verdadero, a menudo solo es posible decidirlo tras la repetici&oacute;n de las    circunstancias y las observaciones. </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En el ejemplo del    tabaco anteriormente citado, el Comit&eacute; Asesor del Director General de    Sanidad del Servicio de Salud P&uacute;blica de los Estados Unidos encontr&oacute;    la asociaci&oacute;n del tabaco con el c&aacute;ncer de pulm&oacute;n en 29    estudios retrospectivos y 7 prospectivos (US Department of Health, Education    &amp; Welfare 1964). La lecci&oacute;n es que, en l&iacute;neas generales, se    obtuvo la misma respuesta en varias situaciones y con t&eacute;cnicas relativamente    diversas. En otras palabras, est&aacute; justificado inferir que la asociaci&oacute;n    no es debida a alg&uacute;n error o falacia agazapada en cada uno de los estudios.    Y por supuesto, hay que precaver contra esa posibilidad. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tomemos el ejemplo    citado por Heady (1958). Se interroga a pacientes admitidos al hospital para    ser operados de &uacute;lcera p&eacute;ptica sobre ansiedades o crisis dom&eacute;sticas    que puedan haber precipitado la enfermedad aguda. Los controles o testigos son    pacientes admitidos para ser operados por una simple hernia, a los que se les    hace un interrogatorio similar. Pero, como se&ntilde;ala Heady, ambos grupos    pueden no ser comparables. Una &uacute;lcera perforada obliga a acudir al hospital    sin demora, incluso aunque haga pocos d&iacute;as que la esposa de uno se haya    fugado con el vecino. Con una hernia, uno quiz&aacute; prefiriera quedarse en    casa alg&uacute;n tiempo hasta que pasara la pena (o la alegr&iacute;a). Por    mucho que se repitiera el estudio, no habr&iacute;a manera de eliminar o poner    de manifiesto este tipo de falacia. </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por lo tanto, nos    encontramos aqu&iacute; ante la parad&oacute;jica situaci&oacute;n en la que    resultados de otra investigaci&oacute;n no valen para refutar la evidencia original.    </font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Incluso id&eacute;nticos    resultados derivados del mismo tipo de investigaci&oacute;n no necesariamente    apoyan la evidencia original. En mi opini&oacute;n, resultados similares de    estudios de distinto tipo -prospectivos y retrospectivos- tienen mucho peso.    </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si miramos la otra    cara de la moneda, hemos de decir otra vez que en ocasiones no hay repetici&oacute;n    alguna a la que acudir o es imposible hacer un estudio similar, y a pesar de    ello no dudamos en sacar determinadas conclusiones. La experiencia de las plantas    refinadoras de n&iacute;quel de Gales del Sur es un buen ejemplo. Cito de la    Conferencia Conmemorativa de Alfred Watson que pronunci&eacute; en 1962 en el    Instituto de Actuarios: </font>     <P>      <blockquote>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La poblaci&oacute;n      expuesta a riesgo, formada por trabajadores y pensionistas, era de aproximadamente      un millar. Entre 1929 y 1938, 16 de ellos murieron de c&aacute;ncer de pulm&oacute;n      y 11 de c&aacute;ncer de senos paranasales. Lo esperado, seg&uacute;n las      tasas de mortalidad espec&iacute;ficas por edades que se registraban en aquel      entonces en Inglaterra y Gales, hubiera sido una sola muerte por c&aacute;ncer      de pulm&oacute;n (en vez de 16) y una fracci&oacute;n de fallecimiento por      c&aacute;ncer paranasal (en vez de 11). En las dem&aacute;s localizaciones      org&aacute;nicas los certificados de defunci&oacute;n revelaron c&aacute;nceres      en 11 ocasiones, cuando lo esperado eran precisamente 10 u 11 casos. Se registraron      67 muertes debidas a todas las dem&aacute;s causas; en los 10 a&ntilde;os      del per&iacute;odo considerado se esperaban 92. Por &uacute;ltimo, la divisi&oacute;n      por ocupaciones de la poblaci&oacute;n expuesta a riesgo mostr&oacute; que      el exceso de c&aacute;ncer de pulm&oacute;n y senos paranasales se hab&iacute;a      producido entre los obreros que trabajaban en procesos qu&iacute;micos. </font>    </p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <blockquote>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Recientemente      mi colega, el Dr. Richard Doll, ha profundizado en este tema. Doll vio que      en los nueve a&ntilde;os del per&iacute;odo 1948 a 1956 hab&iacute;a habido      48 muertes por c&aacute;ncer de pulm&oacute;n y 13 muertes por c&aacute;ncer      nasal. Su c&aacute;lculo de las cantidades esperadas a las tasas de mortalidad      habituales fue de 10 y 0,1 fallecimientos, respectivamente. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En 1923, mucho      antes de que se hubiera reconocido ning&uacute;n riesgo espec&iacute;fico,      hubo ciertos cambios en la planta refinadora. No se ha observadado ning&uacute;n      caso de c&aacute;ncer nasal en ninguno de los obreros que comenzaron a trabajar      en la planta despu&eacute;s de ese a&ntilde;o, y en esos hombres no ha habido      exceso alguno de c&aacute;ncer de pulm&oacute;n. En otras palabras, el exceso      en ambas localizaciones fue una caracter&iacute;stica &uacute;nica en los      hombres que trabajaron en la refinadora durante, <I>grosso</I> <I>modo</I>,      los 23 primeros a&ntilde;os de este siglo. </font></p>       <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">No se ha identificado      el agente causal de estas neoplasias. Hasta hace poco no se hab&iacute;a hecho      ning&uacute;n experimento con animales que diera alguna pista o alg&uacute;n      indicio a favor de esta evidencia estad&iacute;stica. &#191;Dudar&iacute;a      alguno de nosotros en aceptarla como prueba de un riesgo industrial grave?      (Hill 1962). </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En relaci&oacute;n    con lo expuesto, no conozco ninguna investigaci&oacute;n similar. En este caso    tenemos (o tuvimos) que razonar sobre una situaci&oacute;n &uacute;nica. Tambi&eacute;n    poco fue tan dif&iacute;cil hacerlo. </font>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B> Especificidad.</B>    Es evidente que el tercer aspecto que siempre debemos considerar es la especificidad.    Si, como en el caso reci&eacute;n citado, la asociaci&oacute;n se circunscribe    a ciertos trabajadores y a localizaciones y tipos concretos de enfermedad, y    no hay asociaci&oacute;n entre el trabajo y otros tipos de fallecimiento, todo    ello habla a favor de una relaci&oacute;n causal. </font> </p>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Sin embargo, no    se debe sobrevalorar la importancia de esta caracter&iacute;stica. En el ejemplo    reci&eacute;n tra&iacute;do a colaci&oacute;n hay una relaci&oacute;n de causa-efecto    con dos tipos diferentes de c&aacute;ncer, pulmonar y nasal. La leche como portadora    de infecci&oacute;n y, en ese sentido, causa pat&oacute;gena, puede producir    todo un caj&oacute;n de sastre de enfermedades como escarlatina, difteria, tuberculosis,    fiebre ondulante, resfriados, disenter&iacute;a y fiebre tifoidea. Antes del    descubrimiento del factor subyacente -el origen bacteriano de la enfermedad-    hubiera sido nocivo exigir con demasiada insistencia un efecto espec&iacute;fico    como requisito para poder echarle la culpa a la lecher&iacute;a. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los estudios prospectivos    sobre consumo de cigarrillos y c&aacute;ncer de pulm&oacute;n han sido criticados    recientemente por no mostrar especificidad, es decir, por el hecho de que la    mortalidad de fumadores es mayor que la de no fumadores debido a diversas causas    de muerte (aunque, en realidad, los resultados de Doll y Hill, 1946, no muestran    eso exactamente). Llegados a este punto, habr&iacute;a que volver a donde comenzamos,    a la intensidad de la asociaci&oacute;n. Si otras causas de muerte se elevan    10, 20 o incluso </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">50    % en los fumadores mientras que el c&aacute;ncer de pulm&oacute;n se eleva entre    900 y 1000 %, tenemos especificidad, una especificidad que es de la magnitud    de la asociaci&oacute;n. </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Tambi&eacute;n    hemos de tener en mente que las enfermedades pueden tener m&aacute;s de una    causa. Es perfectamente posible padecer c&aacute;ncer de escroto sin limpiar    chimeneas o trabajar en una planta textil en Lanchashire. Las correspondencias    exactas no son frecuentes. Incluso, en mi opini&oacute;n, la multicausalidad    suele ser m&aacute;s probable que la unicausalidad. De todas formas, si conoci&eacute;ramos    todo el proceso a fondo, quiz&aacute; podr&iacute;amos aislar un factor &uacute;nico.    </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En resumen, en    presencia de especificidad de efecto, podemos sacar conclusiones inequ&iacute;vocas.    Si la especificidad no es aparente, tampoco se justifica quedarse cruzado de    brazos sin resolver nada. </font>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>Secuencia temporal.</B>    En mi opini&oacute;n, el cuarto aspecto es la secuencia temporal de la asociaci&oacute;n:    cu&aacute;l es el carro y cu&aacute;les son los bueyes. Esta cuesti&oacute;n    puede ser especialmente importante para enfermedades que tardan mucho en desarrollarse.    &#191;Es la causa de la enfermedad una dieta particular o son los estadios primarios    de la enfermedad los que llevan a adoptar unos h&aacute;bitos diet&eacute;ticos    peculiares? Una profesi&oacute;n determinada o cierto ambiente de trabajo, &#191;promueve    la infecci&oacute;n por el bacilo tuberculoso? &#191;O son las personas que    eligen ese tipo de trabajo m&aacute;s susceptibles de contraer la tuberculosis    en cualquier ambiente, o incluso han contra&iacute;do ya la enfermedad? Este    problema temporal puede no ser muy frecuente pero requiere consideraci&oacute;n,    sobre todo cuando entran en juego factores de selecci&oacute;n en el lugar de    trabajo o en la industria. </font> </p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B> Gradiente biol&oacute;gico.</B>    En quinto lugar, si la asociaci&oacute;n revela un gradiente biol&oacute;gico    (o sea, si muestra una curva dosis-respuesta) tendremos que tomarla m&aacute;s    en serio. Por ejemplo, el hecho de que la tasa de mortalidad por c&aacute;ncer    de pulm&oacute;n aumente linealmente con el n&uacute;mero de cigarrillos fumados    diariamente apoya en gran medida el argumento mucho m&aacute;s simple de que    los fumadores tienen una mortalidad mayor que los no fumadores. La comparaci&oacute;n    resultar&iacute;a m&aacute;s d&eacute;bil, aunque no necesariamente eliminada,    si estuviera basada, digamos, en una tasa de mortalidad mucho m&aacute;s alta    en quienes fuman poco y menor en quienes fuman mucho m&aacute;s. En ese caso    habr&iacute;a que imaginar alguna relaci&oacute;n mucho m&aacute;s compleja    para satisfacer la hip&oacute;tesis de causaci&oacute;n. El notable efecto dosis-repuesta    admite una explicaci&oacute;n muy simple y, obviamente, aclara mucho las cosas.    </font> </p>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Lo mismo ser&iacute;a    v&aacute;lido para cualquier polvo industrial presuntamente nocivo. Cuanto m&aacute;s    polvo en el ambiente, mayor incidencia de enfermedad ser&aacute; previsible.    A menudo, la dificultad radica en garantizar alguna medida cuantitativa ambiental    que sea satisfactoria para valorar la relaci&oacute;n dosis-respuesta. En cualquier    caso, siempre debemos buscar ese tipo de par&aacute;metro. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>Verosimilitud.</B>    Es conveniente que la causa que suponemos sea biol&oacute;gicamente veros&iacute;mil,    pero estoy convencido de que no podemos ser muy exigentes en este terreno. Lo    que es biol&oacute;gicamente veros&iacute;mil depende de los conocimientos biol&oacute;gicos    del momento. </font> </p>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cito de nuevo de    mi Conferencia Conmemorativa de Alfred Watson (Hill 1962), en la que indiqu&eacute;    que </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">&quot;&#133;    en el siglo XVIII no hab&iacute;a conocimiento biol&oacute;gico alguno para    apoyar (o refutar) la observaci&oacute;n de Pott del exceso de c&aacute;ncer    en los deshollinadores. La ignorancia decimon&oacute;nica llev&oacute; a un    afamado ensayista, cr&iacute;tico de las &quot;falacias&quot; y de las asociaciones    &quot;absurdas&quot; de la estad&iacute;stica, a concluir que &quot;no podr&iacute;a    haber nada m&aacute;s rid&iacute;culo para el extranjero que pasara la noche    en el camarote de proa de un barco de emigrantes que achacar el tifus all&iacute;    contra&iacute;do a los bichos que pudiera haber en los cuerpos de los enfermos&quot;.    Y en tiempos m&aacute;s cercanos, ya en el siglo XX, no hab&iacute;a conocimiento    biol&oacute;gico alguno que apoyara los datos [de nocividad terat&oacute;gena]    que apuntaban a la rub&eacute;ola&quot;. </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">En resumen, la    asociaci&oacute;n que observamos puede ser nueva para la ciencia o la medicina    y no debemos descartarla a la ligera solo porque parezca rara. Como Sherlock    Holmes aconsejaba al Dr. Watson, &quot;cuando se ha descartado lo imposible,    lo que resta, <I>aunque sea improbable</I>, debe ser cierto&quot;. </font>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>Coherencia.</B>    La interpretaci&oacute;n de las observaciones como relaci&oacute;n causa-efecto    no debe ser contradictoria con los hechos conocidos de la historia natural y    la biolog&iacute;a de la enfermedad. En expresi&oacute;n del Comit&eacute; Asesor    del Director General de Sanidad de los Estados Unidos, debe ser coherente. </font>  </p>     <P>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">As&iacute;, en    la discusi&oacute;n del c&aacute;ncer de pulm&oacute;n el Comit&eacute; consider&oacute;    que su asociaci&oacute;n con el consumo de cigarrillos es coherente con el incremento    progresivo de las dos variables durante la pasada generaci&oacute;n y con las    diferencias de mortalidad en los dos sexos. Estas son las caracter&iacute;sticas    que podr&iacute;an aplicarse muy bien a problemas ocupacionales. La conocida    diferencia de mortalidad por c&aacute;ncer de pulm&oacute;n entre zonas rurales    y urbanas no impide mantener la coherencia. Con la restricci&oacute;n del efecto    al pulm&oacute;n ocurre lo mismo. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Personalmente,    considero que la histopatolog&iacute;a del epitelio bronquial de los fumadores    y el aislamiento en el humo de tabaco de factores generadores de c&aacute;ncer    cut&aacute;neo en animales de laboratorio son datos muy coherentes con todo    lo dem&aacute;s. Este tipo de pruebas de laboratorio puede apoyar enormemente    una hip&oacute;tesis y, claro est&aacute;, puede identificar el verdadero agente    causal. Pero su falta no anula el valor de las observaciones epidemiol&oacute;gicas    en seres humanos. Es indudable que el ars&eacute;nico puede generar c&aacute;ncer    cut&aacute;neo en seres humanos, pero nunca ha sido posible mostrar tal efecto    en ning&uacute;n otro animal. En t&eacute;rminos generales, las observaciones    epidemiol&oacute;gicas de John Snow sobre la transmisi&oacute;n del c&oacute;lera    por medio del agua de la bomba de Broad Street nunca hab&iacute;an sido cuestionadas    si Robert Koch hubiera estado all&iacute; para aislar el vibri&oacute;n col&eacute;rico    de los pa&ntilde;ales de los ni&ntilde;os, del propio pozo o del caballero de    Brighton en estado delicado de salud. El hecho de que el trabajo de Koch tuviera    que aguardar a&uacute;n otros 30 a&ntilde;os no debilit&oacute; los argumentos    epidemiol&oacute;gicos, pero los hizo m&aacute;s dif&iacute;ciles de establecer    frente a las cr&iacute;ticas -justas e injustas- del momento. </font>      <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>Experimento.</B>    A veces es posible acudir a pruebas experimentales o semiexperimentales. Por    ejemplo, cuando se toma alguna acci&oacute;n preventiva por haberse observado    alguna asociaci&oacute;n, &#191;se comprueba alg&uacute;n efecto de las medidas    tomadas? Se reduce el polvo del taller, se cambia de aceites lubricantes, las    personas dejan de fumar. &#191;Cambia la frecuencia de los eventos asociados?    Este puede ser el hecho m&aacute;s demostrativo de la hip&oacute;tesis de causaci&oacute;n.    </font> </p>     <p><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>Analog&iacute;a.</B>    En algunas circunstancias puede ser apropiado juzgar por analog&iacute;a. Ahora    que conocemos los efectos de la talidomida y la rub&eacute;ola, seguramente    estaremos dispuestos a aceptar pruebas m&aacute;s d&eacute;biles respecto a    otro medicamento u otra enfermedad v&iacute;rica durante la gestaci&oacute;n.    </font> </p>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">He aqu&iacute;    nueve perspectivas de lo que debemos estudiar en la asociaci&oacute;n antes    de pregonar una relaci&oacute;n causal. No obstante, no creo que se pueda especificar,    como alguien ha sugerido, un conjunto de reglas estrictas, de f&aacute;cil aplicaci&oacute;n    <I>y</I> <I>de obligado uso</I> para determinar si existen una relaci&oacute;n    causa-efecto. Ninguna de las nueve perspectivas que he mencionado puede servir    como prueba indiscutible de la hip&oacute;tesis de causaci&oacute;n y ninguna    puede ser exigida como <I>conditio sine qua non</I>. A lo que pueden contribuir    estos criterios es a clarificar la cuesti&oacute;n fundamental de si alguna    otra manera de explicar el conjunto de hechos observados es igual o m&aacute;s    probable que la posible relaci&oacute;n causa-efecto. </font>     <P>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>Pruebas de significaci&oacute;n</B>**    </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Ninguna de las    pruebas formales de significaci&oacute;n puede responder a estas cuestiones.    Estas pruebas pueden y deben indicarnos el efecto que podr&iacute;a tener el    azar y la probable magnitud de dicho efecto. Pero no contribuyen ni un mil&iacute;metro    m&aacute;s a demostrar nuestra hip&oacute;tesis. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Uno de los estudios    de salud ocupacional que hice hace 40 a&ntilde;os para la Junta de Investigaciones    Sanitarias del Consejo de Investigaciones M&eacute;dicas tuvo que ver con los    trabajadores de las hilander&iacute;as de algod&oacute;n de Lacanshire (Hill    1930). La cuesti&oacute;n que tuve que responder, mediante el uso de los archivos    del Seguro Nacional de Salud, fue la siguiente: los trabajadores de las salas    de carda que atienden las m&aacute;quinas procesadoras de algod&oacute;n en    bruto, &#191;experimentan trastornos distintos a otros operarios de las mismas    f&aacute;bricas textiles relativamente no expuestos al polvo y a las fibras    habituales en la sala de carda? La respuesta fue un &quot;s&iacute;&quot; rotundo.    Entre los 30 y los 60 a&ntilde;os de edad los trabajadores de la sala de carda    sufr&iacute;an m&aacute;s del triple de enfermedades respiratorias que los dem&aacute;s    trabajadores, mientras que respecto a causas no respiratorias su experiencia    no difer&iacute;a de los dem&aacute;s. Esta diferencia marcada en cuanto a causas    respiratorias sali&oacute; a la luz no por per&iacute;odos de enfermedades excesivamente    largos, sino a partir de un absentismo excesivo y repetido de los trabajadores    de la sala de carda. </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Todo esto se olvid&oacute;    hace ya mucho, pero hoy me interesa lo siguiente. Expuse mis resultados en 36    tablas, para varones y mujeres por separado y para media docena de grupos de    edad. Hab&iacute;a un mont&oacute;n de sumas. Sin embargo, en ninguna parte    pens&eacute; que fuera necesaria una prueba de significaci&oacute;n. La evidencia    era tan obvia, las diferencias entre grupos eran tan importantes, el contraste    entre causas respiratorias y no respiratorias era tan espec&iacute;fico que    ninguna prueba formal pod&iacute;a a&ntilde;adir absolutamente nada al razonamiento.    Entonces, &#191;para qu&eacute; usarlas? </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">&#191;Actuar&iacute;amos    hoy de la misma manera? Me permito dudarlo. Entre las dos guerras mundiales    se hizo mucho hincapi&eacute; entre cl&iacute;nicos e investigadores respecto    a la importancia de no pasar por alto los efectos del azar sobre las observaciones.    Quiz&aacute; demasiado a menudo se hab&iacute;an deducido principios generales    de una tanda de dos hombres y un perro de laboratorio; o se hab&iacute;a concluido    el tratamiento de elecci&oacute;n a partir de una diferencia entre dos rimeros    de pacientes, que lo m&aacute;s probable es que no tuviera significado alguno.    Por lo tanto, fue un correctivo &uacute;til que los estad&iacute;sticos ense&ntilde;aran    las pruebas de significaci&oacute;n e hicieran hincapi&eacute; en su necesidad,    aunque solo fuera para que sirvieran como precauci&oacute;n previa a la deducci&oacute;n    de una conclusi&oacute;n, en el momento de pasar de lo particular a lo general.    </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Me pregunto si    el p&eacute;ndulo no ha llegado hasta el extremo contrario, no solo en lo referente    a los atentos alumnos, sino tambi&eacute;n en cuanto a los estad&iacute;sticos    mismos. &#191;No es una tonter&iacute;a negarse a sacar conclusiones porque    no consta el error est&aacute;ndar? Afortunadamente, creo que no hemos ido tan    lejos como nuestros amigos de los Estados Unidos, donde, seg&uacute;n se dice,    algunos editores de revista devuelven un original porque no consta que se hayan    aplicado pruebas de significaci&oacute;n. Lo cierto es que muchas veces esas    pruebas son totalmente in&uacute;tiles, porque la diferencia es obvia hasta    lo grotesco; o porque es insignificante o, porque significativa o no, carece    completamente de importancia pr&aacute;ctica. Peor a&uacute;n es que el brillo    de la tabla de valores <I>t</I> distrae la atenci&oacute;n de los problemas    de recuento. Solo una fracci&oacute;n -adem&aacute;s de desconocida- del personal    de la f&aacute;brica se ofreci&oacute; voluntaria para un procedimiento o entrevista,    o 20% de los pacientes sometidos a cierta terap&eacute;utica se perdieron en    el seguimiento, o no se toma contacto con 30% de una muestra aleatoriamente    seleccionada. Las muestras que se nos describen son a veces como la de aquel    hombre que en una historia de Jonathan Swift &quot;quer&iacute;a vender su casa    y llevaba un ladrillo en el bolsillo para ense&ntilde;arlo como muestra y animar    a posibles compradores &quot;. Si las f&oacute;rmulas m&aacute;gicas aparecen,    el autor, el editor y los lectores se quedan tan tranquilos. </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por supuesto que    exagero. Pero a menudo sospecho que malgastamos el tiempo, nos aferramos a una    sombra y perdemos la sustancia, y debilitamos nuestra capacidad para interpretar    los datos y tomar decisiones razonables, sea cual sea el valor P. Y, demasiadas    veces, de &quot;no hay diferencias significativas&quot; deducimos que &quot;no    hay diferencias&quot;. Como el fuego, la prueba de x<sup>2 </sup>es un siervo    excelente, pero un mal amo.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>La necesidad    de acci&oacute;n</B> </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Finalmente, en    la vida real, al pasar de la idea de asociaci&oacute;n a la de causaci&oacute;n    hemos de considerar las consecuencias. No habr&iacute;amos de hacerlo en aras    de razones cient&iacute;ficas. Las pruebas han de ser juzgadas por sus m&eacute;ritos    y el juicio (en ese sentido) debe ser completamente independiente de lo que    se derive de &eacute;l o de a qui&eacute;n pueda afectar. Pero, en un sentido    m&aacute;s pr&aacute;ctico, de seguro que hemos de preguntarnos qu&eacute; se    deriva de nuestra decisi&oacute;n. En medicina ocupacional nuestro objetivo    suele ser tomar medidas. Si hay una causa operante y un efecto delet&eacute;reo,    estaremos deseosos de intervenir para eliminar o reducir la muerte o la enfermedad.    </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Esa ambici&oacute;n    es de lo m&aacute;s loable, pero lleva inevitablemente a usar distintos raseros    al emitir un veredicto. Con pruebas relativamente escasas podemos restringir    el uso de un medicamento para las n&aacute;useas matutinas de la embarazada.    Si nos equivocamos y deducimos una relaci&oacute;n causal donde solo hab&iacute;a    una asociaci&oacute;n, no habremos hecho mucho da&ntilde;o. La buena se&ntilde;ora    y la industria farmac&eacute;utica seguro que sobrevivir&aacute;n. </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Con pruebas apropiadas    podr&iacute;amos tomar medidas en algo que parezca un riesgo ocupacional. Por    ejemplo, en un ambiente limitado y sin demasiadas injusticias si estamos equivocados,    podr&iacute;amos sustituir un lubricante tal vez carcin&oacute;geno por otro    no carcin&oacute;geno. Pero necesitaremos pruebas de mucho peso para hacer que    la gente queme en su casa un combustible que no le guste, o que dejen de fumar    los cigarrillos o de comer las grasas y dulces que les encantan. Cuando digo    pruebas de peso, he de subrayar de nuevo que no se trata de poner el punto sobre    todas la &iacute;es y batirse con cada cr&iacute;tico antes de actuar. </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Toda labor cient&iacute;fica,    sean estudios observacionales o experimentales, es incompleta. El trabajo cient&iacute;fico    siempre es susceptible de alteraci&oacute;n o modificaci&oacute;n por los conocimientos    nuevos. Eso no nos da licencia para desconocer los conocimientos que ya existen,    o para posponer la acci&oacute;n claramente necesaria en un momento dado. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">&#191;No puede    ser, preguntaba Robert Browning, que el mundo se acabe esta noche? S&iacute;,    pero, bas&aacute;ndonos en las pruebas disponibles, casi todos nos prepararemos    para llegar al trabajo ma&ntilde;ana a las 8:30. </font>     <P>&nbsp;     <P>      <P><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>REFERENCIAS    BIBLIOGR&Aacute;FICAS </B></font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">    </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">1. Doll R (1964)    In: Medical Surveys and Clinical Trials. Ed. L J Witts. 2<sup>nd</sup> ed. London:    p 333. </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">2. Doll R &amp;    Hill AB (1964) <I>Britt med</I>. J. I, 1399, 1460. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">3. Heady JA (1958)    Med. World. Lond. 89, 305. </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">4. Hill AB (1930)    Sicknessamongst Operatives in Lancanshire Spinning Mills. Industrial Health    Research Board Report No. 59. HMSO, London. (1962) <I>J</I>. <I>Inst. Actu</I>.    88, 178. </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">5. Snow J (1855)    On the Mode of Communication of Cholera, 2<sup>nd</sup> ed. London (Reprintes    1936. New York). </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">6. US Department    of Health, Education &amp; Welfare (1964) Smoking and Health. Public Health    Service Publication No. 1103. Washington. </font>     <P>     <P>      <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P>      <P>      <P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">*Publicado originalmente    con el t&iacute;tulo &quot;The enviroment and disease: association or causation?&quot;    (<I>Proceedings of the Royal Societe of Medicine. 1965;58:295-300</I>). Se reproduce    la traducci&oacute;n de Bolet&iacute;n de la Oficina Sanitaria Panamericana    Vol. 113, No. 3, 1992:233-242. </font>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Por tratarse de    un documento considerado cl&aacute;sico, se publica sin cambios en su contenido    ni en su estrucrura (N. de la redactora editora). </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">**<I>Tests of significance</I>    en el original. Esta expresi&oacute;n estad&iacute;stica a veces se ha traducido    como &quot;contrastes&quot; o &quot;docimasias de significaci&oacute;n&quot;    (Milton &amp; Tsokos<I>: Estad&iacute;stica para biolog&iacute;a y ciencias    de la salud</I>, Madrid: Interamericana; 1987, trad. de A. P&eacute;rez de Vargas;    Cramer: <I>M&eacute;todos matem&aacute;ticos de estad&iacute;stica</I>, Madrid:    Aguilar; 1953, trad. de E. Cansado). En nuestro idioma, el t&eacute;rmino &quot;prueba&quot;    puede referirse a un m&eacute;todo &quot;con el que se pretende mostrar y hacer    patente la verdad o falsedad de algo&quot;, o indicar un &quot;inicio, se&ntilde;al    o muestra con el que pretende mostrar y hacer patente la verdad o falsedad de    algo&quot;, o indicar un &quot;indicio, se&ntilde;al o muestra que se da de    una cosa&quot;. Estos dos significados distintos corresponden en ingl&eacute;s    a <I>test y proof.</I> (o <I>evidence</I>). Los t&eacute;rminos &quot;contraste&quot;    y docimasia&quot; no se han generalizado como traducci&oacute;n de <I>tests    of</I> <I>significance</I>, que suele traducirse como &quot;pruebas de significaci&oacute;n    &quot;o, incluso, con un anglicismo antifon&eacute;tico, como &quot;<I>tests</I>    de significaci&oacute;n&quot;. Aqu&iacute; se sigue la traducci&oacute;n m&aacute;s    habitual que, por desgracia, dada la ambivalencia de &quot;prueba&quot;, genera    cierta ambig&uuml;edad. (N. del t.)</font>      ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
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