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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><font face="Verdana" size="2"><b>ART&Iacute;CULO </b></font>     <P>     <P><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>La Academia    y la Homeopat&iacute;a<a href="#da">*</a></b></font>    <a name="nr"></a>     <P>     <P><B><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3">The Academy    and Homeopathy</font></B>      <P>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Redacci&oacute;n    de Anales</b></font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Real Academia de    Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana, Cuba.</font>      <P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;     <br>     <br> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>    <br>   <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">    <br>   Por segunda vez se ha presentado en el seno de nuestra Academia la cuesti&oacute;n    de la homeopat&iacute;a. Si en la primera, habiendo recibido aquella un trabajo    concerniente al sistema Habanero, le fue f&aacute;cil devolverlo &aacute; su    autor, signific&aacute;ndole as&iacute; cuanto distaba la Academia de ocuparse    de muy atr&aacute;s juzgado desfavorablemente y con sobra de razones por las    personas y las corporaciones m&aacute;s competentes &eacute;l ilustradas,-en    la ocasi&oacute;n actual, en que ha debido respetarse la procedencia de la consulta,    se nombr&oacute; una comisi&oacute;n ad hoc, de la cual ha sido relator el Dr.    D. Luis M<SUP>a </SUP>Cowley. </font> </p>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Bien corta y bien    sabida de todos era la respuesta que le correspond&iacute;a dar &aacute; la    Academia, trat&aacute;ndose no de un sistema, no tampoco de un verdadero m&eacute;todo,    sino de un conjunto de hip&oacute;tesis gratuitas que, por un lado, acusan la    ausencia de conocimientos sobre la constituci&oacute;n de la sustancia organizada,    sus propiedades y los cambios &oacute; trastornos de que es susceptible, y que,    por otro lado, pleg&aacute;ndose &aacute; toda clase de modificaciones, seduce    la imaginaci&oacute;n de algunos hombres y envuelve el esp&iacute;ritu de otros    con las tinieblas de lo misterioso y de lo sobrenatural.-El Dr. Cowley, sin    embargo, al fijar su atenci&oacute;n en el cuaderno &aacute; que aludimos y    que est&aacute; destinado &aacute; combatir el c&oacute;lera morbo con armas    homeop&aacute;ticas, tuvo sin duda en cuenta que &aacute; las sesiones de la    Academia concurren &aacute; menudo no solo m&eacute;dicos &oacute; individuos    que se dedican &aacute; este g&eacute;nero de estudios, sino otras personas    deseosas de saber y &aacute; quienes siempre conviene suministrar los antecedentes    indispensables para formarse una opini&oacute;n basada en la verdad de los hechos.    De otro modo &#191;era posible que la Academia sometiese &aacute; examen un    trabajo que no necesitaba en realidad de &eacute;l para hallarse de antemano    rechazado? &#191;era l&oacute;gico, siquiera oportuno, que el Dr. Cowley se    entretuviese en refutarlo &aacute; la luz de un criterio superior y con todos    los datos que al efecto ha reunido en su interesante informe? Muy ajenos estamos    de creerlo. </font>      <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los experimentos    hechos por el ilustre Andral en el hospital de la Piedad de Paris con m&aacute;s    de cien enfermos, los cuales dieron por resultado que <I>la medicaci&oacute;n    homeop&aacute;tica fu&eacute; constantemente nula en sus efectos</I>; </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los que en su cl&iacute;nica    del H&ocirc;tel-Dieu verific&oacute; el venerable Dr. Bally, confiando sudirecci&oacute;n    &aacute; dos home&oacute;patas, los Sres. Currie y Sim&oacute;n. Trat&oacute;    el primero de estos &aacute; sus enfermos durante cuatro &oacute; cinco meses    con medicamentos enviados &aacute; buscar la misma botica de Alemania donde    hacia Hahnemann preparar los suyos, y se retir&oacute; al fin espont&aacute;neamente    <I>sin que se curase uno solo de los enfermos</I> sometidos &aacute; dicho sistema;    </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los que sin el    menor &eacute;xito efectu&oacute; el inmortal Broussais en Val-de-Gr&acirc;ce;    </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las observaciones    que en un hospital de Lyon recogi&oacute; el Dr. Pointe bajo la inmediata vigilancia    del Sr. Gueyrard, home&oacute;pata, &aacute; cuya disposici&oacute;n se pusieron    treinta camas: quince enfermos fueron asistidos por este en el transcurso de    diez y siete d&iacute;as, retir&aacute;ndose el experimentador voluntariamente    cuando vi&oacute; que <I>ning&uacute;n resultado favorable</I>, ning&uacute;n    alivio sensible se hab&iacute;a notado que pudiera atribuirse &aacute; la homeopat&iacute;a;    </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La experimentaci&oacute;n    establecida por &oacute;rden del gobierno de N&aacute;poles con todas las precauciones    necesarias para evitar las menores causas de error, administr&aacute;ndose por    el Dr. de Horatiis los remedios cuarenta d&iacute;as sucesivos en presencia    de una comisi&oacute;n formada de las personas m&aacute;s instruidas, <I>cuyo    resultado fue completamente nulo</I>; </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Los ensayos que    practicaron en multitud de alumnos los Sres. Trousseau y Goureaud, y en los    cuales se vi&oacute; que ochenta gl&oacute;bulos de los m&aacute;s fuertes medicamentos    <I>no produjeron la m&aacute;s leve sensaci&oacute;n patol&oacute;gica</I>;    </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La opini&oacute;n    de Bouchardat, Dumas, Bouillaud, &amp;c., considerando &aacute; los home&oacute;ptas    como m&eacute;dicos expectantes que dejan que la naturaleza lo haga todo y no    emplean remedios sino para enga&ntilde;ar al p&uacute;blico; </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La de Orfila, asegurando    que si en el an&aacute;lisis de los medicamentos homeop&aacute;ticos no ha encontrado    sustancia alguna apreciable, no le queda tampoco la menor duda de que muchos    partidarios de Hahnemann suelen administrar medicamentos &aacute; dosis alop&aacute;ticas,    cuyos efectos no tardan entonces en hacerse sentir; </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Las infructuosas    tentativas que en el c&oacute;lera de 1849 permiti&oacute; el profesor Nathalis    Guillot en sus salas de la Salp&ecirc;trier&egrave;, trat&aacute;ndolos por    su cuenta el Sr. Teisier, <I>y muriendo todos los enfermos muy r&aacute;pidamente</I>;    </font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El desenga&ntilde;o    sufrido en Marsella por el Dr. Charg&eacute;, cuando arreciando all&iacute;    el c&oacute;lera (1855) el Maire le concedi&oacute; dos salas con el objeto    de comprobar los brillantes triunfos anteriormente decantados por los m&eacute;dicos    home&oacute;patas, consign&aacute;ndose despu&eacute;s en una comunicaci&oacute;n    oficial que <I>durante ocho d&iacute;as de experimentaci&oacute;n, 26 enfermos    entraron y murieron 21, mientras que en las salas de los m&eacute;dicos al&oacute;patas    se recibieron 25 col&eacute;ricos, sucumbiendo 14</I>; </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La inutilidad de    los esfuerzos que entre nosotros hizo el Dr. D. Jos&eacute; Lletor Castro Verde    para curar &aacute; los invadidos del c&oacute;lera en 1850, y demostrar de    este modo la excelencia del sistema enunciado: &quot;si hemos de dar cr&eacute;dito    &aacute; lo que se susurra, dice el Dr. Cowley, parece que las defunciones fueron    superiores &aacute; las entradas que ocurrieron en dicha sala, pues de 14 enfermos    murieron 15; la explicaci&oacute;n es muy sencilla; el pobre enfermero fue &aacute;    reunirse con los fallecidos;&quot;</font>      <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">La hilaridad y    hasta el desd&eacute;n con que recientemente se acogi&oacute; en el Senado franc&eacute;s    una petici&oacute;n presentada por los home&oacute;patas y relativa al ejercicio    de sus sistema en los hospitales, informando acerca de las pretensiones el eminente    qu&iacute;mico Dumas; &amp;c. &amp;c. &amp;c.- </font>     <P>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><I>Rechazando la    Academia enteramente la se-diciente doctrina homeop&aacute;tica como contraria    &aacute; la raz&oacute;n y &aacute; la experiencia, &aacute; m&eacute;nos de    incurrir en una grave inconsecuencia no debe descender &aacute; la cr&iacute;tica    de ning&uacute;n trabajo que est&eacute; basado en los principios de dicha doctrina</I>.</font>     <P>     <P>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><a href="#nr">*</a><a name="da"></a>Reproducido    de Anales de la Real Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales    de La Habana. Revista. Febrero de 1866 (Tomo 2 de la colecci&oacute;n en la    Academia de Ciencias de Cuba, p&aacute;gs. 393-396). Directores de la Revista    D. Antonio Mestre y D.J. Joaqu&iacute;n Mu&ntilde;oz (m&eacute;dicos, acad&eacute;micos).    </font>       ]]></body>
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