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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Doctor Gustavo Aldereguía Lima: luchador e higienista social]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <P align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>SIMPOSIO    &quot;DOCTOR GUSTAVO ALDEREGU&Iacute;A LIMA, <i>IN MEMORIAM: </i>    <br>   LA LUCHA ANTITUBERCULOSA&quot;</b></font>      <P align="right">&nbsp;     <P align="left"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4">Doctor    Gustavo Alderegu&iacute;a Lima: luchador e higienista social</font></b>      <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Doctor Gustavo    Alderegu&iacute;a Lima: social fighter and hygienist</b></font>      <P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Dr. Gregorio    Delgado Garc&iacute;a </b></font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Ministerio de Salud    P&uacute;blica. La Habana, Cuba. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;     <P>&nbsp; <hr size=1 width="100%" noshade color="#aca899" align=center>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><font size="3"><b>INTRODUCCI&Oacute;N</b></font>    </font> </p>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">No es nada f&aacute;cil,    lo hemos manifestado en otros momentos tambi&eacute;n abordar cr&iacute;ticamente    el rico quehacer de una vida tan &uacute;til como la del doctor <I>Gustavo Alderegu&iacute;a    Lima</I> en su doble aspecto de incansable luchador social y eminente cient&iacute;fico.    Para muchos ha sido esta dualidad al parecer imposible de lograr y hasta antag&oacute;nica,    una prueba de que no le est&aacute; vedado a quien dedica su vida a dar soluci&oacute;n    a los problemas pol&iacute;ticos y sociales de su pa&iacute;s, sobre todo en    el mundo subdesarrollado, el lograr un lugar prominente ya sea en el &aacute;mbito    de las letras o en el de las ciencias. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En nuestra historia    abundan los ejemplos en el campo de las letras donde son paradigmas nuestro    h&eacute;roe nacional <I>Jos&eacute; Mart&iacute;,</I> genio a la vez pol&iacute;tico    y literario y nuestro <I>Juan Marinello Vidaurreta,</I> figura mayor de la ensay&iacute;stica    latinoamericana y a la vez dirigente revolucionario de proyecci&oacute;n internacional.    </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero en el campo    de las ciencias donde sin duda se necesita mayor dedicaci&oacute;n para lograr    una obra de valor, los ejemplos no son tan numerosos y yo me atrever&iacute;a    a afirmar que solo es comparable al doctor <I>Gustavo Alderegu&iacute;a</I>    en esa doble vertiente, el doctor <I>Eusebio Hern&aacute;ndez P&eacute;rez,</I>    que en las luchas por la independencia de nuestra patria contra Espa&ntilde;a,    alcanz&oacute; el grado de General de Brigada, que durante la etapa de la rep&uacute;blica    liberal burguesa mantuvo una conducta intransigente frente a la injerencia imperialista    norteamericana en nuestros destinos nacionales y que en el I Congreso Nacional    Estudiantil de 1923, ya muy viejo y enfermo, se situ&oacute; como profesor al    lado de los estudiantes m&aacute;s radicales dirigidos por <I>Julio Antonio    Mella</I> e hizo p&uacute;blica profesi&oacute;n de fe marxista en un valiente    discurso ante la Asamblea Universitaria, y que no abjur&oacute; de ella en el    resto de su vida y que junto a esta larga trayectoria revolucionaria desarroll&oacute;    una notable labor cient&iacute;fica que ha permitido catalogarlo como el iniciador    en nuestro pa&iacute;s de la moderna obstetricia y de la puericultura y creador    indiscutible de la Escuela de Obstetras Cubanos. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es interesante    decir que <I>Alderegu&iacute;a,</I> que fue disc&iacute;pulo de <I>Eusebio Hern&aacute;ndez</I>    en la C&aacute;tedra de Obstetricia con su Cl&iacute;nica durante el curso 1916-1917,    mantuvo desde esa &eacute;poca y hasta la muerte del viejo revolucionario una    inquebrantable amistad que se estrech&oacute; m&aacute;s en la Asociaci&oacute;n    de Amigos de Rusia, que fund&oacute; <I>Alderegu&iacute;a</I> en 1920 con <I>Eusebio    Adolfo Hern&aacute;ndez,</I> hijo del general mamb&iacute; y durante el I Congreso    Nacional Estudiantil de 1923.</font>     <P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>LUCHADOR E HIGIENISTA    SOCIAL</b> </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En la personalidad    y en el quehacer futuro de la vida del doctor <I>Alderegu&iacute;a</I> van a    influir, reconocido por &eacute;l mismo, tres hechos dolorosos, dos de ellos    en los mismos comienzos de su existencia, que aunque indiscutiblemente no lo    constituyen todo, s&iacute; van a ser determinantes en la formaci&oacute;n de    su car&aacute;cter y de su voluntad de lucha frente a la tuberculosis y a la    injusticia social. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Estos hechos lo    fueron, la muerte por tuberculosis de su madre cuando solo contaba seis meses    de edad y sin apenas haber recibido algunos besos de ella, como le escribir&iacute;a    su padre al dorso de un retrato que el hijo guard&oacute; amorosamente toda    su vida; la muerte de su progenitor en accidente de ferrocarril ocurrido en    su presencia cuando contaba solamente diez a&ntilde;os y la muerte de su primer    hijo de meningitis tuberculosa a edad muy temprana. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Su orfandad, sin    embargo, fue mitigada en gran medida por el cari&ntilde;o que siempre le demostr&oacute;    su t&iacute;o paterno <I>Alfredo Alderegu&iacute;a,</I> quien fue para &eacute;l    un verdadero padre y le coste&oacute; todos sus estudios hasta graduarse de    m&eacute;dico. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En su etapa de    estudiante va a comenzar a forjarse, unida a su formaci&oacute;n cultural y    cient&iacute;fica, su faena revolucionaria. En el Instituto de Segunda Ense&ntilde;anza    de Matanzas es elegido presidente de la Asociaci&oacute;n de Estudiantes y en    la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana, funda en 1917, con tres    compa&ntilde;eros, la Revista de la Asociaci&oacute;n de Estudiantes de Medicina,    donde van a aparecer sus primeros art&iacute;culos. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Una vez graduado    de m&eacute;dico inicia su ejercicio profesional en el central azucarero &quot;Santa    Gertrudis&quot;, situado en los alrededores de Banag&uuml;ises, peque&ntilde;o    caser&iacute;o de la provincia de Matanzas, donde va a permanecer durante cuatro    a&ntilde;os y es esto indiscutiblemente otro factor determinante para el futuro    de su vida. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es all&iacute;    donde van a cuajar los moldes definitivos de su pensamiento pol&iacute;tico    y social y donde va a decidir su pr&oacute;xima especializaci&oacute;n. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En este mismo ambiente    de caciquismo de hacendados y politiqueros, donde con tanta frecuencia el m&eacute;dico    hund&iacute;a su dignidad en el servicio a los explotadores para entrar a formar    parte finalmente de ellos, <I>Gustavo Alderegu&iacute;a</I> no se deja ahogar    por el medio sino que muy lejos de esto se adentra en el estudio profundo de    los males sociales de su pa&iacute;s y de su tiempo bebiendo esos conocimientos    en la fuente abundante que constitu&iacute;a la <I>Revista de Filosof&iacute;a    Argentina</I>, fundada por <I>Jos&eacute; Ingenieros,</I> una de las mas valiosas    publicaciones que sobre esta materia se han impreso en lengua hispana, lo que    le permite muy pronto poder adentrarse en el conocimiento de los cl&aacute;sicos    del marxismo y tambi&eacute;n por el contacto &iacute;ntimo no con los poderosos    y explotadores de la zona, sino con los infelices y explotados, que le dan,    como a &eacute;l le gustaba decir, su experiencia ganada en el trabajo y en    la lucha por la vida y su temperatura de hombre. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es en este medio    rural y por propia iniciativa, que se aleja del ejercicio exclusivo de la medicina    asistencial privada para emprender una aleccionadora labor de higienista social,    que a&uacute;n hoy puede servir de programa para nuestros j&oacute;venes facultativos    en su ejercicio m&eacute;dico social rural. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En &quot;Santa    Gertrudis&quot; en marzo de 1921 escribe el primer art&iacute;culo que le conocemos,    &quot;La crisis de un sistema pol&iacute;tico&quot;, en el que se puede apreciar,    n&iacute;tidamente ya, el marco de su pensamiento pol&iacute;tico definitivo,    all&iacute; se lee: </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <blockquote>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Francia... es      el republicanismo decadente, la antorcha que vacila... es la negaci&oacute;n      actual de los principios que sent&oacute; como mejores. Rusia es el ma&ntilde;ana,      la eterna esperanza, la afirmaci&oacute;n m&aacute;s rotunda de la humanidad      hacia mejores destinos, es la 'obra gigantesca cumplida por gigantes', es      la ruta a seguir en medio de la noche, puestos los ojos en la fraternidad      humana&#133; Europa rehuye la rep&uacute;blica hist&oacute;rica y la degrada,      Am&eacute;rica la pervierte y la desv&iacute;a; los constructores, en tanto,      se aprestan a levantarla pujante y remozada, liber&aacute;ndola del capitalismo,      d&aacute;ndole por base el universo con la socializaci&oacute;n de los medios      de producci&oacute;n y de cambio. </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Y como nunca dej&oacute;    de unir la palabra a los hechos, un a&ntilde;o antes hab&iacute;a fundado en    1920, como ya dejamos dicho en uni&oacute;n de <I>Eusebio Adolfo Hern&aacute;ndez,</I>    la Asociaci&oacute;n de Amigos de Rusia y logra colectar y mandar dinero en    ayuda a la naciente Revoluci&oacute;n de Octubre. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Tambi&eacute;n    en &quot;Santa Gertrudis&quot; el 15 de abril de 1922, escribe un art&iacute;culo    en contestaci&oacute;n a la conferencia de divulgaci&oacute;n pronunciada en    la Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana    por el sacerdote jesuita <I>P. Franganillo Balboa,</I> quien tiene publicado    estudios valiosos sobre artropodolog&iacute;a y que sobre ellos basa su prestigio    cient&iacute;fico, pero que en dicha conferencia que titula &quot;Las maravillas    del cuerpo humano a la luz de la biolog&iacute;a&quot;, que se publica en el    <I>Diario de la Marina</I> el 31 de marzo de ese a&ntilde;o y despu&eacute;s    en los <I>Anales de la Academia de Ciencias</I>, <I>F&iacute;sicas y Naturales    de La Habana</I>, se trataban de explicar los fen&oacute;menos biol&oacute;gicos    por medio de las concepciones metaf&iacute;sicas mantenidas por la Iglesia Cat&oacute;lica.    </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En este art&iacute;culo,    el segundo cronol&oacute;gicamente hablando que conocemos de <I>Alderegu&iacute;a,</I>    que titula: &quot;Comentarios a una conferencia. El anti-Franganillo&quot;,    refuta una por una todas las ideas en que el sacerdote bi&oacute;logo apoya    su tesis y demuestra un conocimiento tan acabado del desarrollo hist&oacute;rico    del pensamiento cient&iacute;fico, materia de la que no le ense&ntilde;aron    nada en ninguna de las c&aacute;tedras de la Facultad de Medicina habanera,    que nos lleva a pensar que estos estudios los realiza por propia orientaci&oacute;n    en su casa de Banag&uuml;ises. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En esta etapa de    su vida, a la cual se debe reconocer la importancia que tiene en su formaci&oacute;n    pol&iacute;tica y cient&iacute;fica, <I>Gustavo Alderegu&iacute;a</I> va a aumentar    sus conocimientos m&eacute;dicos te&oacute;ricos con el estudio asiduo y detenido    de obras actualizadas; a sedimentar los conocimientos que trajo de la Universidad    y relacionarlos con los factores que los engendran y extienden, para llegar    a lograr un conocimiento temprano y bien sistematizado de la higiene social    que comenzar&iacute;a a exponer un a&ntilde;o despu&eacute;s de su partida de    Banag&uuml;ises en sus clases de Medicina Social de la Universidad Popular &quot;Jos&eacute;    Mart&iacute;&quot;, de la que es uno de los fundadores con <I>Julio A. Mella,</I>    y en la que permanece como tal profesor durante toda su corta existencia de    1923 a 1927. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Este conocimiento    de la higiene social, del que es indiscutiblemente un precursor en Cuba en su    concepci&oacute;n materialista dial&eacute;ctica, lo va a acrecentar con el    estudio y el ejercicio de la medicina interna en general y de la tuberculosis    en particular al lado de dos grandes maestros de la cl&iacute;nica como fueron    los profesores <I>Luis Ortega Bola&ntilde;os</I> y <I>Pedro Castillo Mart&iacute;nez,</I>    con los que trabaj&oacute; dos a&ntilde;os de 1923 a 1925 en las c&aacute;tedras    de Cl&iacute;nica M&eacute;dica, a una de las cuales arriba por oposici&oacute;n    como ayudante graduado en 1923, a un a&ntilde;o escaso de haber salido de su    ejercicio m&eacute;dico rural. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En 1925, y esto    da la medida de los progresos de sus conocimientos sobre tuberculosis, obtiene,    por oposici&oacute;n tambi&eacute;n, una plaza de tisi&oacute;logo de la Quinta    de Salud &quot;Nuestra Se&ntilde;ora de la Covadonga&quot;, plaza extraordinariamente    ambicionada en esos tiempos, donde va a ganarse el respeto y la consideraci&oacute;n    de todos los m&eacute;dicos de la instituci&oacute;n por su habilidad y conocimientos    en el manejo del neumot&oacute;rax artificial, aun de quien estaba tan lejos    de sus convicciones m&eacute;dico sociales y pol&iacute;ticas como el archirreaccionario    doctor <I>Octavio Montoro Saladrigas,</I> quien es indiscutiblemente un internista    notable y hombre de cultura vasta y profunda. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero a pesar de    esta dedicaci&oacute;n al estudio, su labor pol&iacute;tica es de una actividad    asombrosa por estos a&ntilde;os. El d&iacute;a 4 de diciembre de 1922 pronuncia    en el Aula Magna de la Universidad de La Habana un vibrante discurso en pro    de la reforma universitaria con el que presenta al profesor argentino doctor    <I>Jos&eacute; Arce,</I> entonces Rector de la Universidad de Buenos Aires,    quien lee su famosa conferencia sobre la reforma universitaria en la Argentina,    acto que constituye la chispa que hizo detonar la revoluci&oacute;n estudiantil    de 1923. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Participa en la    organizaci&oacute;n y desarrollo del I Congreso Nacional Estudiantil, al que    asiste, a pesar de ser graduado, como delegado de la Asociaci&oacute;n de Estudiantes    de Manzanillo y por la revista universitaria <I>Juventud</I> fundada y dirigida    por <I>Julio Antonio Mella</I> y all&iacute; se va a enfrentar con encendidos    discursos a la peor reacci&oacute;n de derecha representada por la desde entonces    figura retr&oacute;grada de <I>Emilio N&uacute;&ntilde;ez Portuondo,</I> que    no solo es graduado de abogado y diplom&aacute;tico sino candidato a Representante    a la C&aacute;mara por el Partido Liberal. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Tambi&eacute;n    en esta &eacute;poca asiste a las reuniones del famoso Grupo Minorista integrado    por intelectuales y artistas de ideas progresistas y de izquierda, entre ellos,    <I>Emilio Roig de Leuchsenring, Juan Marinello, Rub&eacute;n Mart&iacute;nez    Villena, Jos&eacute; Z. Tallet, Juan Antiga, El&iacute;as Entralgo</I> y otros,    y adem&aacute;s se relaciona con prohombres de nuestra cultura como <I>Enrique    Jos&eacute; Varona </I>y<I> Fernando Ortiz. </I> </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En 1925 est&aacute;    presente en la fundaci&oacute;n de la Federaci&oacute;n M&eacute;dica de Cuba    junto al insigne m&eacute;dico, profesor <I>Juan Guiteras Gener</I> y siempre    seguir&aacute; unido a ella y despu&eacute;s al Colegio M&eacute;dico Nacional    como uno de sus activos y combativos dirigentes. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Por su preparaci&oacute;n    cient&iacute;fica y su amor probado a la Universidad de La Habana, no es extra&ntilde;o    que deseara llegar hasta una de sus c&aacute;tedras para llevar con &eacute;l    los aires renovadores, no solo de sus conocimientos m&eacute;dicos s&oacute;lidos    y actualizados, sino de sus ideas pol&iacute;ticas tan ajenas a aquel profesorado    que se caracterizaba por su pensamiento reaccionario y del que ya se hab&iacute;an    hecho saltar algunas figuras deshonestas en la depuraci&oacute;n universitaria    de 1923, a instancias del estudiantado con <I>Julio Antonio Mella</I> a la cabeza.    </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">No obstante estos    antecedentes, <I>Gustavo Alderegu&iacute;a</I> concurre en 1928 a las oposiciones    para la c&aacute;tedra auxiliar de Patolog&iacute;a, Cl&iacute;nica e Higiene    Terap&eacute;utica de las Enfermedades Tuberculosas, c&aacute;tedra No. 22 de    la Escuela de Medicina. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Llevaba a ella    todo lo que debe reunir un profesor de ense&ntilde;anza superior: conocimientos    bien cimentados y actualizados de la materia que va a explicar, cultura general    amplia y profunda penetrada de las ideas y de las concepciones de su &eacute;poca,    memoria feliz que le facilita utilizar con soltura sus conocimientos, elocuencia    que le permite exponer con claridad y facilidad sus ideas y una conducta moral    p&uacute;blica y privada que ayuda con el ejemplo a formar ciudadanos en el    m&aacute;s alto sentido de esta palabra. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Todo lo reun&iacute;a    <I>Alderegu&iacute;a,</I> pero era temido por una gran parte de aquel claustro    que conoc&iacute;a sus hechos y su ideolog&iacute;a. El mismo nos ha dejado    en p&aacute;ginas luminosas como surgi&oacute; la zancadilla que le arrebat&oacute;    la c&aacute;tedra y c&oacute;mo fue su reacci&oacute;n limpia y valiente, pues    ese relato es verdaderamente antol&oacute;gico para la historia de los ejercicios    de oposici&oacute;n a c&aacute;tedras en la Universidad de aquella &eacute;poca.    </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aquel aparente    rev&eacute;s que hoy podemos catalogar como un triunfo revolucionario pues dio    paso a la &uacute;nica protesta viril y frontal que se realiz&oacute; en la    Universidad de La Habana contra estos inmorales procedimientos, no amilana su    esp&iacute;ritu cient&iacute;fico y as&iacute; publica en 1930, su libro &quot;Estudios    sobre tuberculosis&quot; que contiene ocho de sus m&aacute;s importantes trabajos    m&eacute;dicos, sobre esta enfermedad y que dedica con palabras conmovedoras:    </font>     <P>      <blockquote>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Al recuerdo de      todos los m&iacute;os que fallecieron tuberculosos. A todos los enfermos que      pasaron por mi servicio del Sanatorio &quot;Covadonga&quot;; por cuyo recobramiento      luch&eacute; cuanto pude; a la memoria de los que sucumbieron, a los que viven      en salud actual, a los que sufren y conf&iacute;an esperanzados. </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">No conforme nunca    con sus conocimientos viaja entonces a los Estados Unidos y en la <I>Trudeau    School of Tuberculosis</I> se grad&uacute;a de especialista en 1931. Ya est&aacute;    convertido en un prestigioso cient&iacute;fico y publicista m&eacute;dico que    presenta el resultado de sus estudios en congresos nacionales e internacionales,    a cuyo consultorio concurre desde el rico burgu&eacute;s que busca en &eacute;l    la calidad de su ciencia, sin importarle sus ideas, hasta el m&aacute;s pobre    obrero, a quien nada cobra por sus servicios, entre ellos a cuanto l&iacute;der    proletario se enferme de tuberculosis, como el humilde <I>Joaqu&iacute;n Vald&eacute;s</I>,    obrero tabacalero y uno de los fundadores del Partido Comunista de Cuba. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero la tragedia    del pueblo cubano, en aquel momento bajo las garras ensangrentadas del dictador    <I>Gerardo Machado Morales,</I> no espera de sus mejores hijos solamente el    cultivo brillante de las ciencias o letras, por muy &uacute;til que esto sea,    demanda actitudes firmes y en&eacute;rgicas y los mayores sacrificios. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Gustavo Alderegu&iacute;a,</I>    que labora junto a <I>Mella</I> en sus actividades revolucionarias, que es su    m&eacute;dico en la famosa huelga de hambre y que logra salvarlo moment&aacute;neamente    para la Revoluci&oacute;n y sacarlo clandestinamente de Cuba, rompe lanzas definitivamente    contra la dictadura. Cierra su consulta particular nada menos que durante siete    a&ntilde;os a partir de 1931. Empu&ntilde;a las armas y desembarca en Gibara    junto a los legionarios de <I>Emilio Laurent,</I> es herido y al fracasar la    invasi&oacute;n es detenido y encarcelado durante seis meses. Pierde su plaza    de especialista en la Quinta &quot;Covadonga&quot; en agosto de 1932 al secundar    la huelga m&eacute;dica contra los centros regionales y sufre su primer exilio    pol&iacute;tico. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">A la ca&iacute;da    de <I>Machado, Alderegu&iacute;a,</I> que se hab&iacute;a iniciado en las luchas    federativas m&eacute;dicas en la Asamblea de Sancti Sp&iacute;ritus, en la que    en uni&oacute;n de otros facultativos de ideas progresistas y opositores al    r&eacute;gimen constituye el grupo de los &quot;jibaritos&quot;, contin&uacute;a    en su cargo desde el que ayuda a barrer a todos los comprometidos con la dictadura.    </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En aquellos momentos    existe un grave problema para la Federaci&oacute;n pues la gran mayor&iacute;a    de sus afiliados padecen una situaci&oacute;n dif&iacute;cil, pues sumada a    la grave crisis econ&oacute;mica que se cierne sobre el pa&iacute;s, est&aacute;    el problema espec&iacute;fico de los desplazamientos por la huelga de los centros    regionales y de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, todo lo cual provoca    un af&aacute;n muy justificado de procurarse trabajo, lo que da nacimiento a    un n&uacute;mero extraordinario de cooperativas m&eacute;dicas y a una competencia    desleal entre ellas, en menoscabo de la atenci&oacute;n a los enfermos. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Gustavo Alderegu&iacute;a,</I>    que se hab&iacute;a negado a regresar a su antigua plaza de la &quot;Covadonga&quot;    en desacuerdo con la soluci&oacute;n dada al conflicto por las directivas de    las Quintas Regionales, pero que no es un desempleado pues labora en el Instituto    Cl&iacute;nico de La Habana, propone a la Federaci&oacute;n, como una soluci&oacute;n    que atenuara el peligro que corren los enfermos, a la vez que daba salida a    la situaci&oacute;n laboral de los m&eacute;dicos, la creaci&oacute;n de una    &quot;Mutualidad Nacional de Asistencia M&eacute;dica&quot;, de la que formar&iacute;an    parte la totalidad de los facultativos federados para darle servicio a todos    los socios <I>mutualizables,</I> que pudieran corresponder a una gran parte    del pueblo cubano por lo m&oacute;dico del precio de su cuota. Este proyecto    fue uno de los primeros intentos por socializar la medicina en Cuba. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es entonces cuando    es nombrado el 16 de agosto de 1933, director del Sanatorio Antituberculoso    &quot;La Esperanza&quot;. All&iacute; es donde va a tener posibilidad de aplicar,    aunque sea en una escala limitada, sus ideas de higienista social. A &eacute;l    no se le oculta la tremenda verdad que encierra la frase del famoso profesor    y tratadista ingl&eacute;s de la medicina interna <I>William Osler</I> de que    &quot;la tuberculosis es un problema social con un solo aspecto m&eacute;dico&quot;,    pero &eacute;l sabe tambi&eacute;n por experiencia ganada en las luchas estudiantiles    junto a <I>Mella</I> la raz&oacute;n que este tiene al decir que los males de    la universidad eran el reflejo de la sociedad a la que pertenec&iacute;a y que    era in&uacute;til por lo tanto tratar de mejorar aquella sin cambiar esta y    que esa soluci&oacute;n era la misma para la tuberculosis y no en balde, para    cambiarla, hab&iacute;a empu&ntilde;ado hasta las armas y estaba en cada momento    exponiendo su vida. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Pero no pod&iacute;a    perder aquella oportunidad y la supo aprovechar en la medida que se lo permiten    las m&iacute;nimas posibilidades con las que pudo contar durante todo el tiempo    de su gesti&oacute;n. Lo que &eacute;l encontr&oacute; en el sanatorio lo deja    plasmado en un art&iacute;culo que escribe, para que nada se perdiera para la    historia, con el t&iacute;tulo de &quot;El Infierno y La Esperanza&quot; y que    publica en la revista <I>Bohemia</I> el 24 de diciembre de 1933. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Con escasos recursos    todo lo mejora en poco tiempo. Se realizan obras de reparaci&oacute;n en la    totalidad de los pabellones y casetas, se instalan servicios para neumot&oacute;rax    artificial, cardiolog&iacute;a, metabolismo basal y bacteriolog&iacute;a. Los    ingresados llegan hasta la cifra de 420 a principios de 1935. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">All&iacute; tambi&eacute;n    va a convertir en realidad el sue&ntilde;o que la Universidad le hab&iacute;a    negado llevar a cabo, ense&ntilde;ar tisiolog&iacute;a a los m&eacute;dicos    cubanos. El verdadero virtuoso de la semiolog&iacute;a y la patolog&iacute;a    del aparato respiratorio tiene entonces la oportunidad de crear disc&iacute;pulos    aunque fuera por muy corto tiempo. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El doctor <I>Jos&eacute;    L&oacute;pez S&aacute;nchez</I> ha dejado escrita esta habilidad para la Cl&iacute;nica,    que no queremos dejar de transcribir: </font>     <P>      <blockquote>       <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Gustavo perteneci&oacute;      a aquella falange de m&eacute;dicos que hac&iacute;an verdaderos prodigios      de diagn&oacute;sticos con las manos y los o&iacute;dos. Los que tuvieron      alguna vez la dicha de verlo auscultar a un enfermo no podr&aacute;n olvidar      su paciencia, su fineza de modales, su atenci&oacute;n escudri&ntilde;adora,      su bondad exquisita; si lo notaba cansado interrump&iacute;a el examen y ese      lapso de tiempo lo utilizaba para darle &aacute;nimo, para impregnarle de      fe en s&iacute; mismo. Ni un gesto ni una palabra molesta o desusada. </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Nada      de brusquedades ni indiscreciones. Parece parad&oacute;jico que el Gustavo      orador y polemista, con ce&ntilde;o adusto, voz bronca y gestos violentos,      como cabe a un tribuno agitador, cuando actuaba como m&eacute;dico fuese un      hombre tan sereno, ensimismado en su quehacer. Quien era capaz de provocar      una conmoci&oacute;n en la calle, cuando ten&iacute;a el estet&oacute;scopo      en sus o&iacute;dos o miraba en la pantalla fluorosc&oacute;pica no se inmutaba      ante ning&uacute;n estampido ni prestaba la menor atenci&oacute;n a ning&uacute;n      vocer&iacute;o, lo &uacute;nico valedero era el enfermo. </font> </p> </blockquote>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Su presencia destacada    en la huelga de marzo de 1935 le cost&oacute; su cargo de director del Sanatorio,    casi perder la vida y un nuevo destierro. De su estancia en &quot;La Esperanza&quot;    dejar&iacute;a dicho: </font>     <P>      <blockquote>        <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Trabaj&eacute;      todo el tiempo como si fuera a ser director toda la vida y viv&iacute; siempre      como si tuviera que irme todas las ma&ntilde;anas, con las manos limpias y      la frente alta, satisfecho de haber cumplido m&iacute; deber. </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">A pesar de que    no regresa jam&aacute;s a &eacute;l, su ejemplo perdura siempre y muchos a&ntilde;os    despu&eacute;s, uno de aquellos m&eacute;dicos que iniciaron su formaci&oacute;n    a su lado dir&iacute;a: &quot;Gustavo continu&oacute; siendo una sombra ben&eacute;fica    para el Sanatorio.&quot;</font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Y continu&oacute;    el camino de la lucha social aquel eterno condotiero, como le gustaba llamarse    a s&iacute; mismo el <I>Che Guevara.</I> Combate a la mediaci&oacute;n intervencionista    de <I>Summer Welles,</I> primero y a la de <I>Cafferi,</I> despu&eacute;s, as&iacute;    como a su engendro <I>Fulgencio Batista</I> desde el momento mismo de su aparici&oacute;n    en la vida p&uacute;blica hasta su estrepitosa huida en la madrugada del 1ro.    de Enero de 1959. Igualmente combate los gobiernos corrompidos de <I>Grau San    Mart&iacute;n </I>y <I>P&iacute;o Socarr&aacute;s</I> sin debilidades ni claudicaciones    de ning&uacute;n tipo. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Su pluma de panfletario    insobornable ni halagable le gana fama de polemista temido y muchos de sus art&iacute;culos,    no publicados por la prensa timorata de la &eacute;poca, son dados a la estampa    en folletos pagados de su propio peculio. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La tragedia social    del enfermo tuberculoso en nuestro medio y la explotaci&oacute;n de que fueron    v&iacute;ctimas por entidades privadas y estatales, as&iacute; como por farsantes    y malversadores de toda laya, son denunciadas y desenmascarados valientemente    sus autores por su pluma, al extremo de que es proverbial que los desmanes fraguados    por el tristemente c&eacute;lebre Consejo Superior de Tuberculosis no son mayores    porque encuentran siempre en la cr&iacute;tica de <I>Gustavo Alderegu&iacute;a</I>    un firme muro de contenci&oacute;n. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El consultorio    de<I> Alderegu&iacute;a</I> es siempre lugar de curaci&oacute;n para todo revolucionario    y los cuidados que le prodiga a su entra&ntilde;able compa&ntilde;ero de luchas    <I>Rub&eacute;n Mart&iacute;nez Villena</I> durante su clandestinidad, perseguido    por los sicarios de <I>Machado,</I> hasta su muerte ocurrida en sus brazos,    en el Sanatorio &quot;La Esperanza&quot; el 24 de enero de 1934, son un ejemplo    de dedicaci&oacute;n y desinter&eacute;s. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En esta instituci&oacute;n    ingresa a <I>Mart&iacute;nez Villena</I> en el pabell&oacute;n &quot;Dr. Guiteras&quot;,    frente a la casa que ocupa como director para poder atenderlo en todo momento    del d&iacute;a o de la noche. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Su hogar es tambi&eacute;n    refugio abierto para todo revolucionario, no importa el trance peligroso en    que se encontrara, en su consultorio vivieron, sin medir tiempo, exiliados latinoamericanos    <I>como Carlos Aponte, Esteban Pavletich, Luis Bustamante </I>y<I> Manuel Monteros    Valdivieso. </I> </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Por eso no es de    extra&ntilde;ar que <I>Fidel</I> en la Sierra Maestra hubiera querido contar    con un hombre como &eacute;l, a pesar de haber rebasado <I>Alderegu&iacute;a</I>    los sesenta a&ntilde;os de edad cuando le hizo llegar su invitaci&oacute;n con    <I>Carlos Rafael Rodr&iacute;guez</I> en 1958 y solo pudo impedir que se incorporara    a los rebeldes el estar convaleciente de una intervenci&oacute;n quir&uacute;rgica.    </font>     <P>    <br>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>LA CULMINACI</B></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><font size="3"><b>&Oacute;</b></font></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>N    DE SU OBRA</B></font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Con el triunfo    de la Revoluci&oacute;n Cubana culmina la obra de este gran luchador e higienista    social. Ahora pondr&iacute;a en practica todas las ideas que ha ido madurando    con el tiempo y que le hicieron expresar, en uno de sus m&aacute;s logrados    trabajos de esta &uacute;ltima etapa de su vida, &quot;Epidemiolog&iacute;a    y Tuberculosis&quot;, con palabras compartidas con <I>Etienne Burnet: </I> </font>     <P>      <blockquote>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Que a la enfermedad      social -y lo es la tuberculosis- le corresponde la higiene social que es:      1o. una higiene de masas, cuya aplicaci&oacute;n no puede ser asegurada por      el individuo ni por la familia; 2o. una higiene que teniendo en cuenta la      desigualdad econ&oacute;mica de las clases, en una palabra, el hecho de que      hay ricos y pobres, compense las desigualdades desde el punto de vista de      la higiene. Se ha podido afirmar que la Higiene Social consiste en la igualizaci&oacute;n      de las clases en relaci&oacute;n a la salud. </font> </p> </blockquote>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Este trabajo lo    ley&oacute; en la Primera Reuni&oacute;n Nacional de Directores de Hospitales,    Dispensarios Antituberculosos y Jefes de Servicios de Tisiolog&iacute;a celebrada    en La Habana en noviembre de 1961 y que m&aacute;s tarde recoge en su libro,    en colaboraci&oacute;n, &quot;Estudios sobre tuberculosis pulmonar&quot;, publicado    en 1963. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La instauraci&oacute;n    del socialismo en Cuba y la desaparici&oacute;n progresiva de las diferencias    de clases permiten la aplicaci&oacute;n sin l&iacute;mites de estos principios    de los que &eacute;l es uno de los principales impulsores desde sus cargos de    Jefe del Departamento de Tuberculosis, primero en la Subsecretar&iacute;a de    Asistencia M&eacute;dica y despu&eacute;s en el Viceministerio de Higiene y    Epidemiolog&iacute;a y en el Grupo Nacional de Neumotisiolog&iacute;a. </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Antes de bajar    a la tumba el 7 de septiembre de 1970 pudo sentir la profunda satisfacci&oacute;n    de ver el socialismo establecido en su patria y la tuberculosis batida en retirada.    Ya las madres del futuro no morir&iacute;an de tuberculosis y podr&iacute;an    besar por muchos a&ntilde;os a sus hijos y los ni&ntilde;os no morir&iacute;an    en Cuba de meningitis tuberculosa. La obra de su vida estaba cabalmente cumplida.    </font>     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><font size="3"><b>BIBLIOGRAF&Iacute;A    CONSULTADA </b></font> </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Alderegu&iacute;a    Lima G. Relato hist&oacute;rico y Curriculum Vitae. La Habana, 1960. Folleto    mecanografiado. Pp. 10-11. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Alderegu&iacute;a    Lima G. La crisis de un sistema pol&iacute;tico. Reproducido en: El Mundo del    Domingo. Noviembre 25 de 1962. P. 8. </font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Alderegu&iacute;a    Lima G. Comentarios a una conferencia. El anti-Franganillo. Rev Espa&ntilde;a    Nueva. La Habana, abril 15 de 1922. Pp. 21-25. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Alderegu&iacute;a    Lima G. Carta al presidente de la Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas    y Naturales de La Habana. Archivo de la Oficina del Historiador del MINSAP.    La Habana. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Alderegu&iacute;a    Lima G. La explotaci&oacute;n de los tuberculosos. Ed. Cenit. </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La    Habana, 1949. Pp. 27-30. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Alderegu&iacute;a    Lima G. Estudios sobre tuberculosis. Primera p&aacute;gina sin </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">numerar.    La Habana, 1930. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Alderegu&iacute;a    Lima G. Epidemiolog&iacute;a y tuberculosis. En: Estudios sobre tuberculosis    pulmonar&#187;. La Habana, 1963. P. 70. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> L&oacute;pez S&aacute;nchez    J. Gustavo Alderegu&iacute;a G. Singular luchador contra las enfermedades humanas    y sociales. Oraci&oacute;n Finlay 1971. Pronunciada el 20 de enero de 1972 en    el Paraninfo del Museo Hist&oacute;rico de las Ciencias &quot;Carlos J. Finlay&quot;.    Copia mecanografiada. Archivos de la Oficina del Historiador del MINSAP. La    Habana. P. 18. </font>      <P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Recibido: 1ro.    de noviembre de 2011.     <br>   Aprobado: 15 de noviembre de 2011. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Gregorio Delgado    Garc&iacute;a.</I> Historiador M&eacute;dico del MINSAP. Ministerio de Salud    P&uacute;blica. Calle 23 No. 201. El Vedado 10400, Plaza. La Habana, Cuba. </font>       ]]></body>
</article>
