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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Mesa Redonda de presentación del Movimiento Sanitario Argentino (MOSA)]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <b>COMUNICACI&Oacute;N BREVE</b></font></p>     <p>&nbsp; </p>     <P>      <P><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4">Mesa Redonda    de presentaci&oacute;n del Movimiento Sanitario Argentino (MOSA)</font></b>      <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Round table    for the presentation of the Argentinean Health Movement (MOSA)</b></font>      <P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Dr. Jos&eacute;    Carlos Escudero </b></font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Universidad de    Luj&aacute;n. Buenos Aires, Argentina.</font>      <P>&nbsp;     <P>&nbsp;     <P><hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp; </p>     <P>      <P>      <P align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>La    actividad se realiz&oacute; en la Facultad de Ciencias Sociales </I></font>    <br>   <i><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">de l</font></i><i><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">a    Universidad de Buenos Aires, el 14 de noviembre de 2011.</font></i>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="left">&nbsp;     <P align="left">&nbsp; <i></i>      <P>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Compa&ntilde;eros    y compa&ntilde;eras: mi primer comentario es que los que trabajamos el tema    de la &quot;salud&quot; llevamos una pesada mochila: nos ocupamos de la vida    y de la muerte. Si trabajamos el tema de la &quot;comunicaci&oacute;n&quot;    podemos ocuparnos de los sat&eacute;lites, de la bandas de frecuencia, de la    digitalizaci&oacute;n, temas de tecnolog&iacute;a. Salud es cualitativamente    distinta, sus fallas extremas se traducen en muertes que pod&iacute;an no haber    ocurrido, y que suceden las 24 h del d&iacute;a, todos los d&iacute;as. Llevamos    adem&aacute;s, en la Argentina K de hoy otra mochila, que esperamos sea solamente    coyuntural: yo tengo cierta edad m&aacute;s o menos avanzada, y hasta hace poco    pensaba que me iba a morir sin llegar a ver en nuestro pa&iacute;s cosas que    deseaba y que est&aacute;n en el centro de mi vida. Muchas de esas cosas que    yo considero maravillosas- han ocurrido o est&aacute;n tendencialmente ocurriendo    en nuestro pa&iacute;s desde el 2003, con la llegada al gobierno de los compa&ntilde;eros    <I>Nestor </I>y<I> Cristina</I>&#133; pero lo que me pregunto, y creo que muchos    entre ustedes se preguntan, por qu&eacute; estas cosas maravillosas no est&aacute;n    sucediendo en el sector de la salud, mejorando nuestra salud colectiva. Uno    hubiera pensado que, por ejemplo, en estos a&ntilde;os la oferta estatal gratuita    de salud hubiera aumentado significativamente en efectores p&uacute;blicos de    salud, y con prestaciones provistas por funcionarios estatales con trabajo en    blanco e integrantes del Servicio Civil del Estado. Nada de esto sucedi&oacute;,    y no es porque el Estado nacional no tuviera dinero. Lo tiene, a una escala    mucho mayor que hace diez a&ntilde;os, gracias sobretodo a las maravillosas    macropol&iacute;ticas econ&oacute;micas <I>kircheneristas,</I> con algunos detalles    menores adicionales: sin modificar de ra&iacute;z el sistema impositivo nacional,    solamente con apretar las clavijas al existente, y con el c&iacute;rculo virtuoso    keynesiano en funcionamiento, el peso impositivo del Estado en el PBI nacional    aument&oacute; -creo recordar- siete puntos. Hay plata, hay un mont&oacute;n    de plata que parece inconcebible para quienes mir&aacute;bamos la cosa hace    diez a&ntilde;os. Asociado con esto, insistamos que, para el sector de la salud,    hay que terminar con los financiamientos que tan generosamente nos proponen    los organismos internacionales de cr&eacute;dito y que tan emprendedoramente    aceptan nuestros funcionarios sanitarios. Estos programas aumentan el endeudamiento    externo, son puntuales y recortados, tienen altos gastos administrativos, est&aacute;n    sobrepoblados por asesores, consultores, consultoras; y est&aacute;n programados    para que los funcionarios argentinos viajen mucho, sobre todo a Washington.    Pareciera que ciertos funcionarios sanitarios tienen debilidad por estos viajes    que aparentemente los sensibilizan a aceptar el paquete de los programas que    se les ofrecen all&iacute;. Esta es una peque&ntilde;a corrupci&oacute;n que,    junto con otras corrupciones mucho mas grandes, aceita los engranajes de las    decisiones p&uacute;blicas y privadas en el sector de la salud. No deber&iacute;a    haber financiaciones internacionales para nuestra salud estatal, todo el gasto    debe efectuarse con recursos del Estado argentino. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Unas reflexiones    sobre <I>Per&oacute;n, Carrillo</I> y la salud en el primer peronismo. <I>Per&oacute;n</I>    gan&oacute; las elecciones presidenciales de 1946, luego de 18 a&ntilde;os con    elecciones fraudulentas que imposibilitaban que el radicalismo partido mayoritario    pudiera ganar. En 1946 no hab&iacute;a encuestas de intenciones de voto, ni    bocas de urna, ni escrutinios inmediatos en las mesas de votaci&oacute;n. Se    fue escrutando de a poco, los primeros resultados favorec&iacute;an a la Uni&oacute;n    Democr&aacute;tica, que unificaba a la oposici&oacute;n, a la cual pertenec&iacute;an,    recordemos, partidos autocalificados de &quot;progres&quot;, como el Socialista,    Comunista, Dem&oacute;crata Progresista, m&aacute;s las fracciones de izquierda    llam&eacute;moslas populistas- del radicalismo, como el &quot;sabatinismo&quot;.    Cuando se escrut&oacute; toda la votaci&oacute;n, result&oacute; que <I>Per&oacute;n</I>    hab&iacute;a ganado, para estupefacci&oacute;n de la oposici&oacute;n, que no    se anim&oacute; a llamar fraudulentas a las elecciones m&aacute;s limpias de    la historia argentina hasta ese momento. <I>Per&oacute;n</I> le dio toda su    confianza y much&iacute;simo dinero a <I>Carrillo,</I> que no era sanitarista,    pero que con poder e inteligencia para usarlo, gast&oacute; ese dinero de la    manera m&aacute;s r&aacute;pida y eficiente: aumentando enormemente la oferta    p&uacute;blica de salud gratuita, en un sistema de ofertores estatales a los    que se acced&iacute;a por derecho de ciudadan&iacute;a; lo que maximizaba la    eficiencia, en parte por econom&iacute;as de escala. Esto se hizo en el mundo    un par de a&ntilde;os antes de la implementaci&oacute;n del <I>National Health    Service</I> (NHS) de Gran Breta&ntilde;a, ese otro enclave socialista de salud    en un contexto capitalista, que al d&iacute;a de hoy casi monopoliza este tema    en los escritos de la Academia internacional. <I>Per&oacute;n </I>aprovech&oacute;    el desconcierto de la oposici&oacute;n, que perdi&oacute; mientras cre&iacute;a    que ganaba, y aprovech&oacute; a <I>Carrillo,</I> que combinaba una cultura    y una capacidad de trabajo excepcionales con una honradez extrema, que lo llev&oacute;    a la muerte en la miseria cuando tuvo que exiliarse. Vinculado con todo esto,    debemos reflexionar muy seriamente hoy para calibrar la situaci&oacute;n argentina,    mundial y a nuestros enemigos actuales, que en el a&ntilde;o 1946 ten&iacute;an    menos capacidad de da&ntilde;o que ahora: no hab&iacute;a entonces organismos    internacionales de cr&eacute;dito, el capitalismo no ve&iacute;a en la salud    a un &aacute;rea para invertir, las intervenciones desestabilizadoras de EE.    UU. no hab&iacute;an empezado (en Am&eacute;rica Latina, la primera, en Guatemala,    fue en 1954), y los Medios internacionales no eran tan monol&iacute;ticamente    voceros de las necesidades capitalistas y mentirosos como hoy. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Una reflexi&oacute;n    sobre la actual Europa ajustadora y neoliberal. &#191;Se acuerdan cuando la    sabidur&iacute;a convencional calificaba de &quot;serios&quot; a los pa&iacute;ses    europeos, diferenci&aacute;ndolos de nuestra &quot;poca seriedad&quot; argentina?    Esta visi&oacute;n est&aacute; en el ADN de la clase media argentina, especialmente    la porte&ntilde;a y la descendiente de inmigrantes europeos. Lo que est&aacute;    sucediendo ahora en Europa es una crisis tremenda, cuyo sufrimiento humano est&aacute;    apenas empezando. El desempleo y la precarizaci&oacute;n laboral aumentan, las    certezas se vuelven incertidumbres, los hijos dejan de tener un futuro mejor    que los padres, su nivel educativo baja, la salud colectiva buena y segura se    vuelve cara y de dif&iacute;cil acceso. Pensemos en las autoagresiones, las    agresiones, los insomnios, las enfermedades psicosom&aacute;ticas que aumentan,    la salud colectiva preventiva que se dificulta. En todos lados hay crecientes    restricciones para lograr la salud que daban los sistemas universales y gratuitos.    En todos los pa&iacute;ses europeos las distancias entre ricos y pobres est&aacute;n    aumentando. Esto es un acicate adicional para que los cada vez m&aacute;s escasos    ricos afortunados compren seguros privados de salud, para llenar el vac&iacute;o    que dejan los sistemas universales, desfinanciados y saboteados, que se retiran.    </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Una reflexi&oacute;n    sobre nuestros enemigos. No nos enga&ntilde;emos. Si uno es capitalista, gana    m&aacute;s plata invirtiendo en salud que invirtiendo en cualquier otra &aacute;rea    de la econom&iacute;a, y es casi imposible auditar la forma en que se gasta    el dinero en el sector. En estos d&iacute;as, por primera vez en la historia,    los salarios y beneficios de los empresarios de salud en EE. UU. ha llegado    a ser superior a los de los banqueros de <I>Wall Street.</I> Esto ayuda a explicar    el alto costo y la gran ineficiencia de la salud colectiva de ese pa&iacute;s.    Nuestro Estado argentino debe no solo regular lo que sucede en el sector sino    tambi&eacute;n ser el efector predominante en nuestra salud, lo cual adem&aacute;s    minimiza la corrupci&oacute;n. En salud capitalista hay v&iacute;a libre para    que en medicamentos se vendan muchos productos innecesarios, independientemente    de su iatrogenia. Adem&aacute;s, el capitalismo crea subjetividad a trav&eacute;s    de sus Medios, que aprovechan la ansiedad sobre la salud individual de la poblaci&oacute;n.    Todo esto pronostica que, si queremos meter justicia social en la salud colectiva    argentina, el listado de nuestros enemigos va a ser mucho m&aacute;s largo que    el que <I>Per&oacute;n </I>y<I> Carrillo</I> tuvieron que enfrentar en 1946.    </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Debemos prever    todo esto cuando empiecen a aparecer las medidas importantes. Debemos publicitarlas,    trabajar en la organizaci&oacute;n de un poder territorial <font color="#000000">que    las apoye -salud se presta mucho para esto- y </font>apoye al gobierno que las    toma. Afortunadamente, <i>salud</i> crea una legitimidad mucho m&aacute;s r&aacute;pidamente    que, por ejemplo, educaci&oacute;n o vivienda. Debemos saber que el menor de    los errores o lo que puede ser vendido a la poblaci&oacute;n como error- va    a ser publicitado al m&aacute;ximo en los Medios. En cuanto a la situaci&oacute;n    general, y a la correlaci&oacute;n desfavorable de fuerzas para el campo popular    en el sector, hay que insistir: tengamos la cabeza fr&iacute;a, hagamos <I>realpolitik    </I>en el buen sentido. Debemos pensar donde est&aacute; la contradicci&oacute;n    principal, donde la secundaria, y donde no hay contradicci&oacute;n sino diferentes    cronolog&iacute;as para tomar ciertas medidas. Que quede claro que la historia    argentina no es la de Suecia, Cuba, Chile, Uruguay o EE. UU. Tenemos particularidades:    que los dos movimientos populares, cuya acci&oacute;n potencial era mucho m&aacute;s    amenazadora para los intereses de los due&ntilde;os del pa&iacute;s que la verba    de minor&iacute;as esclarecidas, fueron proscriptos por 18 a&ntilde;os cada    uno. Que una rama de las Fuerzas Armadas nacionales asesin&oacute;, por bombardeo    a&eacute;reo sin aviso a la plaza m&aacute;s importante de la capital del pa&iacute;s,    a m&aacute;s de 300 ciudadanos totalmente desprevenidos. La excusa que se ha    venido diciendo hasta hoy -un magnicidio para librar el pa&iacute;s de un tirano    sanguinario- es falsa, no hab&iacute;a la menor posibilidad de matar a <I>Per&oacute;n</I>    con los aviones, las bombas y las espoletas que se usaron. Se trataba de asesinar    gente al descubierto para imponer el terror, de manera de no tener movilizaciones    en la calle. Esta lecci&oacute;n con ba&ntilde;o de sangre incluido fue un antecedente    para el golpe militar que tres meses despu&eacute;s derroc&oacute; a un gobierno    democr&aacute;tico y e impuso una proscripci&oacute;n de 18 a&ntilde;os. </font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En la <I>realpolitik</I>    a aplicar en la salud colectiva argentina est&aacute; la problem&aacute;tica    de las Obras Sociales. En Argentina estas se constituyeron de abajo para arriba,    en el resto de Latinoam&eacute;rica se hicieron de arriba para abajo, para aumentar    la legitimidad de los gobiernos en la clase media, diferenciando a la salud    colectiva (especialmente la atenci&oacute;n) de la de los pobres. Los pobres    de Argentina ya estaban contenidos por el excelente modelo <I>Carrillo</I> y    esta b&uacute;squeda de legitimidad ya estaba asegurada. Teniendo en cuenta    esta historia, toda reforma en las obras sociales, que son centrales en la construcci&oacute;n    y defensa de un proyecto nacional y popular, debe planificarse con suma cautela,    con medidas puntuales para eliminar la corrupci&oacute;n y para cortar el flujo    de recursos generados por toda la sociedad y por los trabajadores que se est&aacute;    canalizando hacia la salud privada y hacia los medicamentos y las tecnolog&iacute;as    ofrecidos desde el lucro. Voy a plantear donde creo que en el a&ntilde;o 2012    y siguientes se plantea la principal contradicci&oacute;n que hay que vencer    para que tengamos una salud colectiva m&aacute;s eficiente, <I>inclusora</I>    y equitativa: los medicamentos. Estamos gastando en ellos un tercio del gasto    total en salud. Una suma que, ante ciertos escenarios de poder, podr&iacute;a    reducirse a una peque&ntilde;a fracci&oacute;n, reasignando el dinero ahorrado    donde es realmente eficaz. En los &uacute;ltimos tiempos hubo desarrollos alentadores    que han debilitado a este enemigo estructural de una buena salud colectiva,    la fabricaci&oacute;n comercial de medicamentos. A nivel internacional, se nota    una creciente fragmentaci&oacute;n del bloque hegem&oacute;nico, entre fabricantes    multinacionales, fabricantes nacionales, fabricantes de gen&eacute;ricos y fabricaci&oacute;n    dentro de los Estados nacionales. Este &uacute;ltimo grupo es especialmente    pujante en Argentina, y la reciente sanci&oacute;n de una ley de fabricaci&oacute;n    p&uacute;blica lo ha fortalecido. Pueden ofrecer medicamentos esenciales y otros,    a un precio m&aacute;s bajo y con una calidad <I>promedial </I>mayor que los    de la industria comercial. Adem&aacute;s, pueden mostrar con su ejemplo la existencia    al interior de la industria comercial, de repetidas violaciones a la validaci&oacute;n    cient&iacute;fica de las drogas, y de repetidas violaciones a la &eacute;tica    de la Investigaci&oacute;n Cient&iacute;fica; ambas efectuadas con el fin de    ganar m&aacute;s dinero. Que podamos denunciar estos delitos con ejemplos, y    que podamos demostrar que el Estado no los comete, es una forma de legitimaci&oacute;n    de nuestro proyecto nacional y popular ante personas que por ah&iacute; no lo    comparten, pero que toman en serio a la ciencia y a la &eacute;tica, y que pueden    convertirse en nuestros aliados.</font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;     <P>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Recibido: 16 de    enero de<font color="#000000"> 2012</font>.     <br>   Aprobado: 25 de abril de 2012.</font>     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Jos&eacute;    Carlos Escudero.</I> Universidad<font color="#FF0000"><font color="#000000">    de Lujan.</font></font> Buenos Aires, Argentina.</font>       ]]></body>
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