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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font size="2" face="Verdana"><b>CL&#193;SICO</b></font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"> <b><font size="4">La sanidad cubana y la opini&#243;n    extranjera<a href="#LlamAst1_14">*</a><a name="ast1_14"></a></font></b> </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana" size="3"><b><font color="#000000">Cuban public health    and the foreign opinion</font><font color="#FF0000"> </font></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"> <b>Juan Guiteras<sup>&#8224;</sup><a href="#LlamAst2_14">**</a><a name="ast2_14"></a></b>    </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana"> El que estas l&#237;neas escribe ha viajado    como Inspector representante del Gobierno Federal Americano por diversos Estados    de la Uni&#243;n en una &#233;poca en que el Gobierno Federal carec&#237;a de    autoridad para intervenir en los asuntos sanitarios de los respectivos Estados    de Luisiana, Alabama y la Florida, como representante de Cuba, y nunca encontr&#243;    obst&#225;culo alguno a sus investigaciones. De la misma manera nos toca hoy    prestarnos cort&#233;smente a facilitar las inspecciones que entre nosotros    quieran hacer nuestros vecinos, y a&#250;n podemos dar, por a&#241;adidura,    algunos consejos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Entretanto el tiempo va llevando al &#225;nimo    de todos el convencimiento de la extinci&#243;n de la fiebre amarilla en Cuba.    La aparici&#243;n hoy de un nuevo caso significar&#237;a la reimportaci&#243;n    del germen amarillo, ya en forma de un mosquito infectado, ya en la de un individuo    atacado de la enfermedad. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Es muy de lamentarse que las circunstancias    especiales por que, atraviesa nuestro pa&#237;s, impidan que se aproveche de    lleno la lecci&#243;n que ense&#241;an los tres a&#241;os (1905-08) de la reciente    visitaci&#243;n de nuestro antiguo enemigo, la llamada endemia antillana. En    efecto, todo lo que pasa en Cuba suele verse, desde el extranjero, a trav&#233;s    del prisma de las sospechas que despiertan intereses encontrados y no siempre    de buena ley. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Angustia el alma y llega a desesperarla, el    ver a corresponsales de peri&#243;dicos recorriendo nuestros pueblos y lanzando    a los cuatro vientos, en descr&#233;dito nuestro, lo que a sus intereses conviene    y lo que encuentra f&#225;cil o&#237;do, antes que la demostraci&#243;n de los    hechos. En medio de los augurios funestos que o&#237;mos a cada paso, conviene    recordar que continuamos presentando una cifra de mortalidad que apenas pasa    de 12 por mil a&#241;o. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La reciente manifestaci&#243;n de la fiebre    amarilla entre nosotros arrastr&#243;, desde su principio hasta su fin, una    existencia precaria. Nuestra antigua endemia vivi&#243; muriendo. Ya de anta&#241;o    sab&#237;amos c&#243;mo viv&#237;a la fiebre amarilla; ahora nos tocaba estudiar    c&#243;mo muere: estudio de trascendental importancia para la declaraci&#243;n    de patente limpia, y para la suspensi&#243;n de las costosas medidas profil&#225;cticas    o de las trabas cuarentenarias. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Tan dominada estuvo siempre, durante este brote,    la fiebre amarilla, tan cohibida sus energ&#237;a epid&#233;mica, que no lleg&#243;    nunca a propagarse, sino excepcionalmente, fuera del elemento donde se introdujo    desde el principio: el elemento extranjero. Antes suced&#237;a que las irrupciones    violentas y ruidosas en el elemento nativo, que corr&#237;an con el nombre de    epidemias de fiebre de borras, se presentaban principalmente en los a&#241;os    de vigoroso florecimiento epid&#233;mico. Por el contrario, no es dif&#237;cil    explicar por qu&#233;, en los per&#237;odos de constre&#241;ida actividad epid&#233;mica,    suele ser excepcional la introducci&#243;n de la enfermedad en la familia criolla.    El extranjero reci&#233;n llegado vive aqu&#237; por lo com&#250;n en posadas,    en establecimientos de comercio o de industria, urbanos o rurales, apartado    generalmente de la familia cubana; mientras que al ni&#241;o cubano podemos    considerarlo como rodeado de una barrera de gente inmune que reducen a un <i>m&#237;nimun</i>    las probabilidades de que sea picado el ni&#241;o, cuando el n&#250;mero de    estegom&#237;as infectadas no es crecido. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La evidente exenci&#243;n de la familia cubana    fue un fen&#243;meno alentador durante nuestra reciente campa&#241;a, y nos    ha permitido, aun cuando hemos sido, despu&#233;s del ingl&#233;s <i>Blair,</i>    tal vez los que m&#225;s importancia le hemos dado al ni&#241;o como factor    importante de la llamada endemicidad; nos ha permitido, decimos, reconocer a    su debido tiempo, el t&#233;rmino feliz de la pasada manifestaci&#243;n epid&#233;mica.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> De manera que es un error en que caen algunos    extranjeros el suponer que todav&#237;a pudiera mantenerse latente y oculta    entre nuestros ni&#241;os la infecci&#243;n amarilla; pues no podemos admitir    ese estado latente por un per&#237;odo de tiempo indefinido, en los Tr&#243;picos    y en medio de una poblaci&#243;n no inmune, sin que ocurra una explosi&#243;n    epid&#233;mica. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> Para los fines de la declaraci&#243;n de indemnidad    de un territorio, es decir, para considerarse libre ya de la fiebre amarilla,    parece que convendr&#237;a fijar un t&#233;rmino de tiempo, como intentamos    ya hacerlo en la Convenci&#243;n Sanitaria de Washington de 1905. Tal vez hoy,    con juicio m&#225;s seguro, podr&#237;amos decir que, en los Tr&#243;picos,    se considerar&#225; extinguida la fiebre amarilla cuando hayan transcurrido    tres meses desde la terminaci&#243;n del &#250;ltimo caso, con la condici&#243;n    de que dos de dichos meses, por lo menos, se encuentren comprendidos en el semestre    mayo a octubre, y con la condici&#243;n, adem&#225;s, de que haya la seguridad    de que el pa&#237;s ha empleado todos los medios posibles para descubrir si    existen focos ocultos. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Los dos factores principales en que descansa    el &#233;xito alcanzado por nosotros en Cuba son: la declaraci&#243;n franca    de todo caso de fiebre amarilla, con la consiguiente e inmediata implantaci&#243;n    de las medidas profil&#225;cticas, y el mantenimiento de una campa&#241;a continua    contra la estegom&#237;a. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Desgraciadamente para nuestros vecinos del Sur    de la Uni&#243;n, no se les ha permitido ver claro lo que nosotros hemos hecho    y estamos haciendo, ni aprovechar, por consiguiente, la lecci&#243;n de nuestro    &#233;xito. Hoy mismo por ejemplo, se est&#225; haciendo todo lo posible por    hacerles creer que no hay tal &#233;xito. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En ninguna parte se ve en los Estados del Sur    el esfuerzo continuado, mantenido aun cuando no hay epidemias, por inculcar    las lecciones de la experiencia en la lucha contra la fiebre amarilla y el paludismo.    As&#237; vemos que las ciudades del Golfo est&#225;n fiando toda su seguridad    exclusivamente en las medidas cuarentenarias, que tantas veces resultaron ineficaces.    </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> All&#237;, m&#225;s que en ninguna parte, hace    falta una campa&#241;a educadora. As&#237; lo hace ver, en reciente trabajo,    el Dr. <i>G.M. Guiteras,</i> del Servicio de los Hospitales de Marina de los    Estados Unidos, y tambi&#233;n el Dr. <i>Bruny,</i> Jefe de Sanidad de Texas.    Convendr&#237;a, sobre todo, que el pueblo de aquellos Estados se familiarizase    con los m&#233;todos que constituyen el plan de campa&#241;a, y que los viese    ensayar con frecuencia, para que no vengan a constituir, en el momento de peligro,    un mecanismo tan inusitado y alarmante que la autoridad sanitaria se demora,    temerosa de ponerlo en acci&#243;n. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Pero desgraciadamente, no se le ha dado su justo    valor al &#233;xito que aqu&#237; se ha alcanzado, haciendo de nuestra reciente    invasi&#243;n amarilla casi una manifestaci&#243;n espor&#225;dica, si se compara    con la epidemia anual del tiempo de la colonia, y con los brotes epid&#233;micos    recientes de los Estados Unidos, en Nuevo Laredo, Nueva Orle&#225;ns y Pensacola.    En nuestra epidemia, el n&#250;mero mayor de invasiones que ocurri&#243; en    un solo d&#237;a, en toda la Isla, fue de seis; hubo otro d&#237;a de cinco    invasiones, y muy pocos de cuatro. El promedio de invasiones diarias se expresa    en el decimal 0,33, y las defunciones en todo el territorio solo alcanzaron    la cifra de 3,3 al mes. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> En vez de estudiar cuidadosamente estos trabajos,    la opini&#243;n p&#250;blica en los Estados Unidos se vio con frecuencia llevada    a creer que la denuncia y declaraci&#243;n de los casos se hacia por intervenci&#243;n    de las autoridades americanas. Al p&#250;blico se le informaba en frases por    este estilo: &#8220;El representante de la Junta de Sanidad de la Luisiana informa    hoy de dos casos nuevos en la Habana&#8221;. Otro oficial telegrafiaba, por    ejemplo: &#8220;Hoy he encontrado un caso de fiebre amarilla en el Hospital    Las Animas&#8221;. Y as&#237; es el prisma por donde ha visto el p&#250;blico    de la costa del Golfo lo que pasa en Cuba. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Todo esto era, desde luego, una tergiversaci&#243;n,    inconciente muchas veces, de los hechos, porque los casos todos, fueron, sin    excepci&#243;n alguna, declarados y mostrados por las autoridades sanitarias    cubanas a quienes mov&#237;a el deseo vehemente de hacer resaltar lo que consideraban    como un factor esencial en su m&#233;todo para combatir con &#233;xito favorable    la fiebre amarilla. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> Al presentar los hechos de otra manera, se hac&#237;a    una injusticia a Cuba, y una injusticia y un gran perjuicio a las poblaciones    del Sur de la Uni&#243;n que perd&#237;an, por ese sistema, la ense&#241;anza    que resulta del estudio de una campa&#241;a triunfante fundada en la pronta    declaraci&#243;n de los casos; sin contar con que, adem&#225;s, se ver&#237;an    obligados a mantener constantemente inspectores ambulantes, en la creencia de    que ellos eran los descubridores de la enfermedad en Cuba. </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> La segunda raz&#243;n de la diferencia de resultados    por nosotros obtenidos, en contraste con los obtenidos en otras ocasiones, fue    la campa&#241;a sistem&#225;tica y persistentemente mantenida contra los criaderos    de la estegom&#237;a. Mucho me temo que muy poco o nada se est&#225; haciendo    en este sentido en los Estados del Sur de la Uni&#243;n, y que tal vez ser&#237;a    de grand&#237;sima utilidad para ellos el dedicar a sus inspectores al estudio    del sistema por el cual se ha logrado mantener el n&#250;mero de estegom&#237;as    en Col&#243;n, Panam&#225;, y en nuestros puertos principales, por debajo de    lo que <i>Gorgas</i> ha llamado el nivel de la fiebre amarilla. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font size="2" face="Verdana"> No debo concluir este trabajo sin enviar nuestras    expresiones de afecto y consideraci&#243;n hacia las personas que han sido designadas    por nuestros vecinos del Norte para prestar entre nosotros el servicio de inspectores    a nombre de sus respectivos gobiernos. No cabe mayor correcci&#243;n ni mejor    conocimiento del asunto que los que ellos han demostrado; y a ellos les debemos,    en parte, que se nos haya hecho justicia. Creemos, sin embargo, que el sistema    es contraproducente a los fines para que fue creado.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font size="2" face="Verdana">_______________________ </font></p>     <p><font size="2" face="Verdana"> <a name="LlamAst1_14"></a><a href="#ast1_14">*</a>    Publicado en: Sanidad y Beneficencia. Bolet&#237;n Oficial de la Secretar&#237;a.    Tomo II, A&#241;o 1. La Habana, julio a diciembre de 1909:1-4 (editorial). </font>    <br>   <font size="2" face="Verdana"><a name="LlamAst2_14"></a><a href="#ast2_14">**</a>    Director de Sanidad. </font></p>      ]]></body>
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