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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El Chauvinismo en la medicina]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <b>CL&#193;SICO</b></font></p>     <p align="left">&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> <b><font size="4">El    Chauvinismo<sup><a href="#enl_astA_14">A</a><a name="AstA_14"></a></sup> en    la medicina<sup><a href="#enl_astB_14">B</a></sup><a name="astB_14"></a> </font></b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><b>Chauvinism in    the medical field </b></font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Sir William    Osler&#8224; </b> </font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <hr>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Raro y precioso    don es el arte de la Abstracci&#243;n, por virtud del cual un individuo puede    divorciarse del ambiente que lo circunda toda su vida a tal punto que le permite    obtener una vista panor&#225;mica de las condiciones en que ha vivido y se ha    agitado; sac&#225;ndolo del estudio de Plat&#243;n, por tiempo suficiente para    contemplar las realidades como son y las sombras como parecen. Si pudiera un    m&#233;dico alcanzar tal arte, encontrar&#237;a en el estado de su profesi&#243;n    un tema que exigir&#237;a, por igual, el ejercicio de las facultades m&#225;ximas    de descripci&#243;n e imaginaci&#243;n, a la par que la m&#225;s profunda intuici&#243;n    filos&#243;fica. Poseyendo puramente la sabidur&#237;a que se adquiere en el    despacho y la que comparto con mis camaradas de prisi&#243;n, esta tarea resulta    superior a mi ambici&#243;n y a mis fuerzas, pero a fin de recalcar como procede    lo que deseo grabar en vuestros corazones, debo primeramente referirme a ciertas    caracter&#237;sticas distintas de nuestra <font color="#FF0000">profesi&#243;n.x&#237;maco</font>    </font></p>     <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>    <br>   I.</b> <b>CUATRO GRANDES CARACTER&#205;STICAS DEL GREMIO</b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> NOBLE LINAJE </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Como todo lo que    es bueno y duradero en este mundo, la Medicina moderna representa un producto    del intelecto griego, que tuvo su origen cuando aquel pueblo maravilloso cre&#243;    la ciencia positiva o racional, cabiendo en gran parte la gloria de ello a los    m&#233;dicos que, seg&#250;n observa el profesor Gomperz (en el brillante cap&#237;tulo    dedicado a "La edad de la ilustraci&#243;n," <i>Greek Thinkers</i>, tomo 1),    desde muy temprano enfocaron la luz del esp&#237;ritu de la cr&#237;tica sobre    las opiniones arbitrarias y supersticiosas que reinaban acerca de los fen&#243;menos    de la vida. Si la ciencia iba a adquirir alg&#250;n d&#237;a "h&#225;bitos exactos    constantes en vez de perderse en un laberinto de fantas&#237;a, ten&#237;a que    ser por medio de la tranquila investigaci&#243;n met&#243;dica." "Es gloria    inmortal de la escuela de Cos que introdujo esta innovaci&#243;n en el dominio    de su Arte, y ejerci&#243; as&#237; el influjo m&#225;s beneficioso sobre toda    la vida intelectual del g&#233;nero humano. &#161;La ficci&#243;n a la derecha!    &#161;La realidad a la izquierda! He ah&#237; el grito de combate de esa escuela    en la guerra que fue la primera en librar contra los excesos y defectos de la    filosof&#237;a natural" (Gomperz). El sentido cr&#237;tico y la actitud esc&#233;ptica    de la escuela hipocr&#225;tica establecieron los fundamentos de la medicina    moderna dot&#225;ndola de vastos contornos, y les debemos: <i>primero</i>, la    emancipaci&#243;n de la medicina de los grillos del sacerdocio y de la casta;    <i>segundo</i>, la concepci&#243;n de la medicina como arte basado en la observaci&#243;n    exacta, y como ciencia, parte integrante de la ciencia del hombre y la naturaleza;    <i>tercero</i>, los elevados ideales morales expresados en el m&#225;s "memorable    de los documentos humanos" (Gomperz), el juramento de Hip&#243;crates; y <i>cuarto</i>,    el concepto y comprensi&#243;n de la medicina como profesi&#243;n de un caballero    cultivado.<sup><a href="#enl_astC_14">C</a><a name="astC_14"></a></sup> Ninguna    otra profesi&#243;n puede vanagloriarse de la misma continuidad de m&#233;todos    e ideales, y en verdad podemos sentirnos bien orgullosos de nuestra sucesi&#243;n    apost&#243;lica. Escuelas y sistemas han florecido y desaparecido, escuelas    que rigieron por generaciones enteras las doctrinas de nuestro gremio y sistemas    que murieron antes que sus fundadores; las filosof&#237;as de una &#233;poca    se han convertido en los absurdos de las siguientes, y la necedad de ayer ha    pasado a ser la sabidur&#237;a de ma&#241;ana a trav&#233;s de largas edades    que aprendieron lentamente lo que nos apresuramos a olvidar en medio de todos    los cambios y venturas de veinticinco siglos, a la profesi&#243;n jam&#225;s    le han faltado miembros que vivieran a la altura de esos ideales griegos, que    fueron los de Galeno y Areteo, de los m&#233;dicos de las escuelas de Alejandr&#237;a    y de Bizancio, de los mejores &#225;rabes, de los m&#233;dicos del Renacimiento,    y que son los nuestros hoy d&#237;a. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   NOTABLE SOLIDARIDAD </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Otra caracter&#237;stica    distintiva es la <i>notable solidaridad</i>, y a ninguna otra profesi&#243;n    puede aplicarse en el mismo sentido la palabra universal. La c&#233;lebre frase    usada acerca de la Iglesia Cat&#243;lica resulta en verdad mucho m&#225;s propia    cuando se aplica a la medicina. No es la prevalencia de la enfermedad o la existencia    en todas partes de grupos especiales de individuos que la tratan lo que expresa    esa solidaridad, sino la identidad de nuestras ambiciones, nuestros m&#233;todos    y nuestro trabajo en todo el mundo civilizado. El arrancar a la naturaleza los    secretos que han preocupado a los fil&#243;sofos de todas las edades, perseguir    hasta sus guaridas las causas de la enfermedad, correlacionar los vastos caudales    del saber a fin de poderlos utilizar sin tardanza para la profilaxis y curaci&#243;n    de la enfermedad, he ah&#237; nuestras ambiciones. El cuidadoso observar de    los fen&#243;menos de la vida en todas sus fases, normales y pervertidas, perfeccionar    ese m&#225;s dif&#237;cil de todos los artes, el arte de la observaci&#243;n,    pedir su ayuda a la ciencia de la experimentaci&#243;n, cultivar la facultad    pensante, a fin de poder distinguir lo verdadero de lo falso, de ah&#237; nuestros    m&#233;todos. Impedir la enfermedad, aliviar el sufrimiento y curar a los enfermos,    he ah&#237; nuestro trabajo. La profesi&#243;n es en efecto una especie de gremio    o hermandad, todo miembro del cual puede desempa&#241;ar su oficio en cualquier    parte del mundo, y encontrar all&#237; hermanos cuyos m&#233;todos y lenguaje,    y cuyos prop&#243;sitos e ideales son id&#233;nticos a los suyos. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   CAR&#193;CTER PROGRESISTA </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Basada en la ciencia,    la Medicina ha seguido y participado de sus fortunas, de modo que en el despertar    que ha hecho el siglo <font size="1">XIX</font> memorable entre todos los siglos,    la profesi&#243;n recibi&#243; un impulso avivador m&#225;s poderoso que en    ning&#250;n otro per&#237;odo de su historia. Con la &#250;nica excepci&#243;n    de las ciencias mec&#225;nicas, ning&#250;n otro departamento del saber humano    ha experimentado una transformaci&#243;n tan profunda, tan profunda que nosotros    los que hemos crecido en ella apenas si apreciamos su naturaleza trascendental.    Y no tan s&#243;lo en lo que se ha logrado realmente en lo relativo a desenredar    las causas de la enfermedad, perfeccionar los m&#233;todos de la prevenci&#243;n,    y aliviar en gran escala los sufrimientos, sino tambi&#233;n en la eliminaci&#243;n    de las viejas f&#243;rmulas, y la substituci&#243;n del esp&#237;ritu cient&#237;fico    de la investigaci&#243;n por los dogmas f&#233;rreos, vemos una promesa de proezas    a&#250;n mayores y de un porvenir m&#225;s glorioso. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   PECULIAR BENEFICENCIA </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Y por fin, la    profesi&#243;n m&#233;dica se distingue de todas las dem&#225;s pos su <i>peculiar    beneficencia</i>, pues es la &#250;nica que realiza la obra curativa en una    forma joviana y cuasi-divina, repartiendo gratuitamente dones verdaderamente    prometeicos. Entre los que me escuchan no faltan quienes hayan visto llegar    tres de los regalos m&#225;s beneficiosos que recibiera la raza desde que el    gran Tit&#225;n rob&#243; el fuego a los cielos. Buscad las escrituras de la    obra humana, y no encontrar&#233;is nada que se iguale en beneficio a la introducci&#243;n    de la anestesia, el saneamiento, con todo lo que esto comprende, y la asepsia    -aporte apenas de un breve medio siglo a la soluci&#243;n pr&#225;ctica de los    problemas del sufrimiento humano, considerado como eterno e insoluble. En este    negocio tenemos un monopolio casi exclusivo, pues nadie compite activamente    con nosotros, y menos que nadie las otras profesiones liberales que contin&#250;an    marchando por sus viejos cursos. Cada pocos a&#241;os vemos alguna conquista    nueva, de modo que hemos dejado de asombrarnos. La labor de media docena de    individuos, encabezados por Laveran, ha convertido los desiertos de la tierra    en habitables, y hecho florecer el yermo como la rosa. La labor de Walter Reed    y sus compa&#241;eros probablemente har&#225; la fiebre amarilla tan rara en    el viejo continente hispano como lo es el tifo entre nosotros. No parece que    haya l&#237;mite a las posibilidades de la medicina cient&#237;fica, y en tanto    que los fil&#225;ntropos se dirigen a ella como si fuera la esperanza de la    humanidad, los fil&#243;sofos contemplan como en una visi&#243;n lejana, una    ciencia con la cual pueden cumplirse las palabras prof&#233;ticas del hijo de    Sirac. "Paz a toda la tierra". </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Jam&#225;s ha    sido m&#225;s brillante el horizonte de la profesi&#243;n. En todas partes el    m&#233;dico est&#225; mejor preparado y mejor instalado que hace veinticuatro    a&#241;os. La enfermedad es comprendida m&#225;s perfectamente, estudiada m&#225;s    cuidadosamente, y tratada m&#225;s diestramente. La suma media del sufrimiento    humano ha sido reducida en una forma que hace regocijar a los &#225;ngeles.    Han desaparecido las enfermedades conocidas de nuestros padres y abuelos, la    mortalidad de otras va descendiendo casi hasta cero, y las medidas sanitarias    han mermado las tristezas y alegrado las vidas de millones de seres. Las extravagancias    y modas, profanas y m&#233;dicas, tal vez no hayan disminuido en n&#250;mero    ni menguado en su capacidad para desanimar a los d&#233;biles de coraz&#243;n    que no se dan cuenta de que hasta el final de los tiempos la gente tiene que    imaginarse cosas vanas, pero bien &#237;nfimas parecen si las comparamos con    los adelantos colosales del &#250;ltimo medio siglo. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Sin embargo, tan    vasta y compuesta se ha vuelto la profesi&#243;n que la separaci&#243;n fisiol&#243;gica    en la cual las partes interdependientes est&#225;n debidamente unidas, tiende    a volverse patol&#243;gica, y aunque algunas partes experimentan esfacelo y    degeneraci&#243;n, otras, traspasando sus l&#237;mites normales, constituyen    tumores desfigurantes y peligrosos del cuerpo m&#233;dico. Son internos, no    externos los peligros y males que amenazan la armon&#237;a entre las unidades    y sin embargo, en esta profesi&#243;n m&#225;s que en ninguna otra, debido a    las circunstancias que he mencionado, es posible obtener la completa unidad    org&#225;nica. De los muchos obst&#225;culos que obstruyen la senda me falta    tiempo para hablar, pero hay una fase del asunto sobre la cual me gustar&#237;a    llamar vuestra atenci&#243;n abrigando la esperanza de que lo que diga parezca    oportuno. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Quiz&#225;s no    haya pecado que nos asedie tan f&#225;cilmente como es la idea de una superioridad    engre&#237;da sobre los dem&#225;s. No podemos llamarle siempre orgullo, ese    pecado capital, sino que m&#225;s a menudo tratase de una actitud mental que    o bien conduce al fanatismo o al prejuicio, o a una fe tan absurda en las creencias    y opiniones propias que no deja tolerar h&#225;bitos y pensamientos que no se    conformen a los nuestros. No hay poder humano que pueda evitar en absoluto las    manchas de ese vicio; todos estamos enfangados en &#233;l, algunos muy poco    y otros sobremanera. Participando en su naturaleza de la inquina, no tiene la    intensidad de la envidia, el odio y la malicia, pero lo separan de ellos matices    delicados. Tal vez sea rasgo perfectamente inocuo, y hasta divertido tanto en    las naciones como los individuos y tan bien lo pintaron Charelt, Horace Vernet,    y otros en el car&#225;cter de un sectario entusiasta llamado Chauvin, que el    vocablo se ha convertido en un mote que denota esp&#237;ritu fan&#225;tico e    intolerante. El significado del t&#233;rmino ha sido ampliado, convirti&#233;ndose    en sin&#243;nimo de cierto nacionalismo, de un provincialismo estrecho, o de    un parroquialismo mezquino. No expresa el brioso apasionamiento del jingo&#237;smo,    que estalla en frases sonoras, mientras que el chauvinismo es una propiedad    del esp&#237;ritu, una fase intelectual mucho m&#225;s sutil y peligrosa. El    primero suele afectar m&#225;s las clases educadas, mientras que el otro es    pand&#233;mico entre la loca multitud -"ese enorme y monstruoso fragmento, que    dividido est&#225; compuesto de hombres y criaturas razonables de Dios, pero    mezclados forman una gran bestia, un monstruo m&#225;s prodigioso que la Hidra"    (<i>Religio Medici</i>). </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Dondequiera que    se encuentre, y en cualquier forma, el chauvinismo representa un gran enemigo    del progreso y de la paz y la concordia entre las distintas unidades. No tengo    tiempo, y aun teni&#233;ndolo, me falta capacidad para retratar esa flaqueza    en todas sus variedades, y no har&#233; m&#225;s que tocar a la ligera algunos    de sus aspectos nacionales, provinciales y parroquiales. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>    <br>   II.</b> <b>EL NACIONALISMO EN MEDICINA</b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El nacionalismo    ha sido la gran plaga de la humanidad, sin que en ninguna de sus otras encarnaciones    haya tomado proporciones m&#225;s horribles el Demonio de la Ignorancia, y a    ninguna otra obsesi&#243;n nos entregamos tan f&#225;cilmente. &#191;Por qui&#233;n    se elevan tedeums m&#225;s resonantes que por el carnicero que deg&#252;ella    docenas de miles de pobres muchachos obligados a cruzar los fuegos de la hoguera    encendida a ese Moloc del nacionalismo? Vicio de la sangre, del plasma m&#225;s    bien, devora a la raza, y ruge tan desenfrenado hoy como antiguamente a pesar    de todos los preceptos de la religi&#243;n y la pr&#225;ctica de la democracia.    Tampoco vemos esperanzas de un cambio; el p&#250;lpito calla, la prensa agita    la llama, la literatura se le prostituye, y a la humanidad le gusta que siga    la danza. No es que el nacionalismo resulte pernicioso en todas sus fases. &#191;Respira    en alguna parte del globo un individuo de alma tan m&#237;sera que no se enorgullezca    de saber lo que ha hecho y sufrido la gente de su sangre para convertir a su    pa&#237;s en lo que es? Un individuo est&#225; suficientemente justificado en    sentir justo orgullo en su patria y en el lugar de su nacimiento. Lo que yo    condeno es ese maldito esp&#237;ritu de la intolerancia, concebido en la desconfianza    y cultivado en la ignorancia, que crea una actitud mental eterna y hasta acerbamente    antag&#243;nica a todo lo extranjero, que subordina en todas partes la raza    a la naci&#243;n, olvidando los derechos superiores de la fraternidad humana.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Aunque la medicina    h&#225;llase empapada en todas partes en caracter&#237;sticas nacionales, esas    fases m&#225;s amplias de la profesi&#243;n a las que me he referido </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> -nuestro linaje    com&#250;n y la comunidad de intereses- deben siempre protegernos contra las    tendencias m&#225;s viciosas de ese pecado, si no las vedan del todo. Y sin    embargo, no puedo declarar, como me gustar&#237;a hacerlo, que estamos absolutamente    libres de esta forma del chauvinismo. &#191;Podemos decir que en nuestra capacidad    de m&#233;dicos, ya ingleses, franceses, alemanes o americanos, nuestra cultura    es siempre cosmopolita y no nacional, que nuestra actitud mental es siempre    franca, abierta y amistosa hacia los franceses como hacia los ingleses, hacia    los americanos como hacia los alemanes, y que estamos a todas horas y en todos    los sitios libres de prejuicios y a todas horas exentos de esa sensaci&#243;n    de complacida superioridad sobre los dem&#225;s? En los &#250;ltimos a&#241;os    han tejido una uni&#243;n m&#225;s &#237;ntima entre la profesi&#243;n de los    diversos pa&#237;ses el Congreso Internacional y las reuniones internacionales    de las sociedades especiales, pero no basta con esto ni ha desaparecido ni mucho    menos la actitud hostil. En la ignorancia tiene esto su ra&#237;z. Cuando un    m&#233;dico habla despectivamente de la posici&#243;n y trabajo de su profesi&#243;n    en cualquier pa&#237;s, o cuando un profesor os dice que no haya inspiraci&#243;n    en la labor de sus colegas extranjeros, hay que repetir las palabras del proverbio    &#225;rabe: es un mentecato, &#161;rehuidle! El conocimiento completo, que es    lo &#250;nico que dispersa las nieblas de la ignorancia, s&#243;lo puede obtenerse    por medio de los viajes o con una familiaridad profunda con la literatura de    los diversos pa&#237;ses. La mejor vacunaci&#243;n contra el mal que condeno    consiste en mantener relaciones personales con sujetos de diversas tierras en    la edad en que la mente todav&#237;a es joven y pl&#225;stica. El m&#233;dico    que una vez se sentara a los pies de Virchow, o que escuchara a Traube, o Helmholtz,    o Cohnheim, jam&#225;s contemplar&#225; con ojos enemigos la medicina o las    t&#233;cnicas de Alemania. &#191;Qui&#233;n dio jam&#225;s con un disc&#237;pulo    ingl&#233;s o americano de Louis o de Charcot que no amara la medicina francesa,    si no por s&#237; misma, al menos por la reverencia sentida hacia el gran maestro?    &#161;Que vayan al extranjero nuestros j&#243;venes, en particular los que aspiran    a ense&#241;ar! Cierto es que en su patria encontrar&#225;n laboratorios y hospitales    tan bien montados como los mejores del mundo, pero tambi&#233;n pueden encontrar    fuera de ella m&#225;s que lo que sab&#237;an que buscaban: simpat&#237;as m&#225;s    dilatadas, ideales m&#225;s elevados, y algo quiz&#225;s de una <i>Weltcultur</i>    que les servir&#225; toda su vida como el mejor escudo contra el vicio del nacionalismo.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Despu&#233;s del    conocimiento personal de los hombres, el conocimiento de la literatura profesional    de diferentes pa&#237;ses har&#225; mucho para contrarrestar la intolerancia    y el chauvinismo. No son tantos los grandes trabajos disponibles en el departamento    de la medicina en que un sujeto est&#225; interesado que no pueda familiarizarse    con su contenido, aunque est&#233; en tres o cuatro idiomas. Pensad en el &#237;mpetu    que la medicina francesa dio a la profesi&#243;n en la primera mitad del siglo    pasado, en la deuda que todos debemos a la ciencia alemana en la &#250;ltima    mitad, y en la lecci&#243;n que ofrece la aplicaci&#243;n pr&#225;ctica del    saneamiento y la asepsia. Una de las principales glorias y de las caracter&#237;sticas    &#250;nicas de nuestra profesi&#243;n es que, poco importa en qu&#233; parte    del mundo se ejecute un trabajo, si posee alg&#250;n valor, es utilizado r&#225;pidamente.    Nada ha contribuido m&#225;s a desnacionalizar la profesi&#243;n del continente    que por un lado la cordial recepci&#243;n brindada a los buenos m&#233;dicos    de los pa&#237;ses europeos que unieron su destino al nuestro; y por otro, el    influjo de los j&#243;venes de este pa&#237;s que han regresado de Europa con    una mentalidad tan amplia como la profesi&#243;n misma. Reina as&#237; aqu&#237;    un esp&#237;ritu de sabio eclectismo y una inclinaci&#243;n a tomar lo bueno    dondequiera que se encuentre, lo cual augura bien para el futuro. Un individuo    se beneficia inmensamente si es gran admirador de los h&#233;roes y la historia    de los maestros de la medicina contribuye mucho a estimular nuestra ambici&#243;n    y a despertar nuestras simpat&#237;as. Si la vida y trabajos de hombres tales    como Bichat y La&#235;nnec no hacen vibrar el coraz&#243;n de un joven y lo    hacen sentirse orgulloso de Francia y de los franceses, debe ser un tunante    sin caletre. Al leer la vida de Hunter, de Jenner, &#191;qui&#233;n piensa en    la nacionalidad que se esfuma y desvanece en nuestro inter&#233;s en el hombre    y en su trabajo? En los d&#237;as gloriosos del Renacimiento no hab&#237;a nacionalismo    en medicina, sino un hermoso esp&#237;ritu cat&#243;lico que permit&#237;a que    lumbreras como Vesalio, Eustaquio, Stensen y otros se sintieran en su patria    en todos los pa&#237;ses de Europa. Aunque esto resulta imposible hoy d&#237;a,    un gran profesor de cualquier pa&#237;s puede conquistarse un p&#250;blico universal    en nuestra literatura peri&#243;dica, que tanto ha hecho para convertir la medicina    en cosmopolita. </font></p>     <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>    <br>   III. EL PROVINCIALISMO EN LA MEDICINA</b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Aunque podemos    felicitarnos de que el nacionalismo va despoj&#225;ndose, en la medicina, de    sus m&#225;s feas caracter&#237;sticas, ante la cultura amplia y el conocimiento    m&#225;s &#237;ntimo y abierto que imponen las relaciones m&#225;s estrechas    entre los pa&#237;ses de habla inglesa, ciertas circunstancias han favorecido    el desarrollo de una subvariedad muy repugnante, y que podemos llamar provincialismo    o seccionalismo. En cierto sentido, la profesi&#243;n de este continente es    muy homog&#233;nea. Un joven puede prepararse para su curso m&#233;dico en Luisiana    e ingresar en el Colegio McGill, o llegado del Estado de Oreg&#243;n, puede    ingresar en el Colegio Dalhousie, de Halifax, y no en uno ni en otro se sentir&#225;    extra&#241;o o entre extra&#241;os, apenas coja el pie. En la vida universitaria    existe un frecuente intercambio de maestros y profesores en todas partes del    pa&#237;s. Para mejorar sus conocimientos, el estudiante va, sin obst&#225;culo,    donde se le antoja: a Harvard, McGill, Yale o Johns Hopkins. Las varias sociedades    m&#233;dicas de los dos pa&#237;ses de Norteam&#233;rica est&#225;n sin excepci&#243;n    abiertas a los miembros de la profesi&#243;n en conjunto. El Presidente de la    Asociaci&#243;n de M&#233;dicos Americanos este a&#241;o (Dr. James Stewart),    es un vecino de esta poblaci&#243;n, la cual, seg&#250;n creo, dio tambi&#233;n    el a&#241;o pasado presidentes a dos de las sociedades especiales. Las principales    revistas est&#225;n sostenidas por m&#233;dicos de todas las secciones. Los    mismos tratados y manuales se encuentran por igual en todas partes; es m&#225;s,    existe una notable homogeneidad en la profesi&#243;n de habla inglesa, no tan    s&#243;lo en este continente, sino en todo el mundo. Naturalmente, en comunidades    muy esparcidas el seccionalismo -la impresi&#243;n o convicci&#243;n de que    la parte es mayor que el todo- existe, pero va de capa ca&#237;da; una gran    funci&#243;n de las asociaciones nacionales consiste en engendrar un esp&#237;ritu    de armon&#237;a y de confraternidad entre las unidades esparcidas por estas    vastas tierras. Pero padecemos por dem&#225;s de un provincialismo que gradualmente    nos ha subyugado, y que tuvo primitivamente su origen en el esfuerzo realizado    para aliviar condiciones intolerables en s&#237; mismas. He elogiado la unidad    de la profesi&#243;n de este continente, notable en todos sentidos, y sin embargo,    desde otro punto de vista es lo m&#225;s heterog&#233;neo jam&#225;s conocido.    La democracia en todo su auge se aproxima a la tiran&#237;a, y seg&#250;n observa    Milton, los que m&#225;s proclaman la libertad pueden convertirse en sus peores    explotadores (o esclavizadores). La tiran&#237;a de las uniones obreras, de    los trusts, y de una prensa irresponsable pueden oprimir tan pesadamente al    pueblo como la peor de las autocracias. Y &#161;extra&#241;a iron&#237;a del    destino! La democracia de las Juntas de Licenciatura de las Provincias y Estados    ha impuesto en algunos a&#241;os un yugo m&#225;s duro que el que soportan nuestros    hermanos en la Gran Breta&#241;a, y que tard&#243; generaciones en forjarse.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> La deleitable    libertad de relaciones a que me refer&#237;, aunque amplia y generosa, se limita    a la vida intelectual y social, y del lado pr&#225;ctico no tan s&#243;lo faltan    afabilidad y cortes&#237;a, sino que vemos alzarse las vallas de un provincialismo    r&#237;gido y circunscrito a cada Estado, como si fuera el gran muro de la China.    En el Dominio del Canad&#225; hay ocho puertas de entrada a la profesi&#243;n,    en los Estados Unidos casi tantas como Estados, en el Reino Unido de la Gran    Breta&#241;a diecinueve seg&#250;n creo, pero en el &#250;ltimo la licencia    otorgada por cualquiera de esos organismos autoriza a un individuo para inscribirse    en cualquier parte del reino. La democracia en todo su auge ha producido en    este hemisferio una situaci&#243;n mucho peor que aqu&#233;lla en que el conservadurismo    de muchas generaciones ha sumido a la profesi&#243;n de la Gran Breta&#241;a.    Pero no me propongo tocar el origen y desarrollo de las juntas a que me he referido.    En lo tocante a organizaci&#243;n ya se ha alcanzado el ideal; es decir, que    la profesi&#243;n elige su propio Parlamento, al cual se le encomienda la fiscalizaci&#243;n    de todo lo relativo a la licenciatura. El reconocimiento, en alguna forma, de    este principio democr&#225;tico, ha constituido un gran medio de elevar el nivel    de la ense&#241;anza m&#233;dica, y en la mayor&#237;a de los Estados de la    Uni&#243;n ya se exige un m&#237;nimo de cuatro a&#241;os de estudios y un examen    del Estado para obtener permiso para ejercer. Todo esto est&#225; muy bien.    Sin embargo, ha llegado la hora de que la profesi&#243;n se d&#233; cuenta de    la anomal&#237;a representada por la existencia de ocho juntas de licenciatura    en el Dominio del Canad&#225;, en el cual las juntas han existido por m&#225;s    tiempo, y ha existido siempre mayor uniformidad en el programa de estudios m&#233;dicos.    Al cabo de tantos a&#241;os un joven diplomado en Toronto, m&#233;dico inscrito    en la provincia de Ontario, no puede ejercer en la provincia de Quebec, en su    propio pa&#237;s, sin someterse a una multitud de vej&#225;menes de la mente    y la bolsa; o un diplomado en Montreal e inscrito como m&#233;dico en esta provincia,    no puede ir a Manitoba, tambi&#233;n en su propia patria, y seguir su carrera    profesional sin m&#225;s desembolsos y penalidades -esto es, repito, un insulto;    es el provincialismo desbocado. El hecho de que subsista una situaci&#243;n    tan pest&#237;fera en las varias provincias de este Dominio y en tantos Estados    de la Uni&#243;n, pone de manifiesto lo que he dicho acerca de la tiran&#237;a    de la democracia, y de c&#243;mo los grandes esclavizadores de la libertad son    los que m&#225;s la proclaman. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El hecho de que    haya que buscar el remedio para esta situaci&#243;n viciosa en proyectos de    ley en el Dominio y en las juntas de ex&#225;menes de Estados Unidos, indica    hasta donde nos hemos hundido en el m&#225;s angosto provincialismo. La soluci&#243;n    parce sencilla, en particular en este pa&#237;s, con su uniformidad de m&#233;todos    de ense&#241;anza y de duraci&#243;n de los cursos. Un esp&#237;ritu generoso    que diera a las leyes locales interpretaci&#243;n liberal, que limitara su hostilidad    a la ignorancia y al vicio, que prestara tanta consideraci&#243;n al bien del    gremio en conjunto como al de la profesi&#243;n de cualquier provincia -un esp&#237;ritu    semejante cerni&#233;ndose sobre las aguas pronto calmar&#237;a las obras furiosas    de la discordia. La soluci&#243;n del problema depende de la actitud mental    del m&#233;dico general en todas las provincias. Si lo consideran en forma amistosa    y desapasionada, pronto se eliminar&#225;n los obst&#225;culos que parecen tan    duros. En cambio, si los abord&#225;is con un esp&#237;ritu chauvinista, plenamente    convencidos de que las condiciones superiores y sin paralelo de vuestra provincia    se ven amenazadas por la reciprocidad o por la legislaci&#243;n federal, el    actual anticuado y vergonzoso sistema tendr&#225; que esperar para desaparecer    hasta que se levante una generaci&#243;n m&#225;s joven y m&#225;s inteligente.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Har&#237;a mal    en alejarme de este tema, que me es familiar desde mis d&#237;as de estudiante    por el inter&#233;s que en &#233;l tomara aquel clarividente y noble individuo,    el Dr. Palmer Howard, har&#237;a mal, digo, si no rindiera tributo al Dr. Roddick    por el celo y perseverancia con que se ha esforzado para fomentar la consolidaci&#243;n    de la fractura cominuta y compuesta de la profesi&#243;n de este Dominio. He    aqu&#237; mi actitud en lo relativo a la inscripci&#243;n internacional, intercolonial    e interprovincial: todo m&#233;dico que presente pruebas de preparaci&#243;n    apropiada y est&#233; inscrito en su propio pa&#237;s, y que posea credenciales    de buena conducta expedidas a la fecha de su partida, debe ser acogido como    hermano, tratado como tal en cualquier pa&#237;s, e inscrito una vez que pague    los honorarios habituales. El tratamiento poco generoso que reciben los m&#233;dicos    ingleses en Suiza, Francia e Italia, y el estado ca&#243;tico de lucha intervecinos    que reina en este continente, indican hasta qu&#233; punto un chauvinismo miserable    puede corromper los grandes y nobles h&#225;bitos que deben caracterizar a una    profesional liberal. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Aunque no germano    al tema, perm&#237;taseme referirme a otro punto en relaci&#243;n con las juntas    de los Estados, o sea una tergiversaci&#243;n, seg&#250;n creo, de sus funciones.    La profesi&#243;n pide que el m&#233;dico que se presenta para el ingreso en    sus filas sea de buena conducta y apto para ejercer la ciencia y el arte de    la medicina. Lo &#250;ltimo es f&#225;cil de averiguar si m&#233;dicos pr&#225;cticos    cuentan con un sitio y dotaci&#243;n apropiados para realizar ex&#225;menes    pr&#225;cticos. Muchas de las juntas no se han mantenido a la altura de los    tiempos, y las preguntas que formulan revelan a menudo desconocimiento de los    m&#233;todos modernos, lo cual quiz&#225;s haya sido inevitable, dado que al    designar a los examinadores, no siempre ha sido posible escoger peritos. Lo    cierto es que, por bien organizadas e instaladas que est&#233;n dichas juntas,    no pueden examinar debidamente en las ramas cient&#237;ficas, ni hay tampoco    para qu&#233; recargar a los candidatos con nuevos ex&#225;menes en anatom&#237;a,    fisiolog&#237;a y qu&#237;mica. Las Juntas de Provincias y de los Estados han    hecho una gran obra en pro de la ense&#241;anza m&#233;dica en este continente,    la cual coronar&#237;an y extender&#237;an eliminando desde ahora todos los    ex&#225;menes te&#243;ricos y limitando las pruebas exigidas para la rev&#225;lida    a un r&#237;gido examen pr&#225;ctico en medicina, cirug&#237;a y obstetricia,    que comprendiera todas las asignaturas menores. </font></p>     <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>    <br>   IV. EL PARROQUIALISMO EN LA MEDICINA</b> </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Sobre los aspectos    parroquiales y m&#225;s personales del chauvinismo vacilo en hablar; todos nosotros    exteriorizamos, por regla general, inconscientemente algunas de sus variedades.    Las condiciones con que nos rodeas y aprisiona la vida, ya sea en la ciudad    o en el campo, en la universidad u otra instituci&#243;n, imprimen casi inevitablemente    hasta a los sujetos m&#225;s liberales un dejillo de parroquialismo, como la    tierra en que vivimos nos hace copiar el acento que o&#237;mos. El dicho atribuido    a Ulises: "Parte soy de todo lo que a diario encuentro," expresa el positivo    influjo que ejerce sobre nosotros el ambiente social, pero no encarna toda la    verdad, puesto que las dimensiones de la parroquia que representan el n&#250;mero    de puntos de contacto, revisten menos importancia que la fibra mental del individuo.    &#191;Qui&#233;n no ha conocido vidas de la mayor nobleza y vigor tratadas en    todos sentidos y encadenadas por lo m&#225;s s&#243;rdido y vulgar? Vidas esas    que reflejan la libertad e independencia disfrutadas por las mentes inocentes    y tranquilas a pesar de aprisionarlas muros de piedra y rejas de acero? En cambio,    repasemos la historia del progreso de la profesi&#243;n, y encontraremos que    individuos de lo m&#225;s reaccionario y retr&#243;grado, saturados por el m&#225;s    pernicioso chauvinismo, han figurado entre los profesores y m&#233;dicos de    las grandes ciudades y de los grandes centros m&#233;dicos, lo cual comprueba    que la mente constituye su propia ciudadela, y puede por s&#237; misma independizar    a un hombre del medio en que se debate. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Hay ciertos matices    y variedades del parroquialismo que distan mucho de ser odiosos, y pueden inspirar    muchos excelentes rasgos del car&#225;cter de una persona. Por ejemplo, &#191;qu&#233;    hay m&#225;s natural que el orgullo que sentimos en nuestros profesores, en    la universidad en la cual estudiamos, y en el hospital en que se nos adiestra?    Malucho es aquel ser que no albergue tales sentimientos, que solo traducen una    lealtad honorable, m&#225;s que tambi&#233;n degeneran f&#225;cilmente en una    baja tolerancia que mira con desd&#233;n a los m&#233;dicos de otras escuelas    y de otras t&#233;cnicas. El orgullo puede igualmente hallarse en raz&#243;n    inversa a lo justo de las pretensiones. Hay suficiente campo para una rivalidad    honesta y amistosa entre las escuelas y hospitales, y s&#243;lo un ciego chauvinismo    hace que una persona revista una actitud hostil e intolerante apenas oiga mencionar    cierto nombre. Tanto los alumnos y los m&#233;dicos deben recordar que todo    elogio exagerado de una instituci&#243;n o de una persona acaso engendre la    actitud mental tan bien representada en aquel ateniense ignorante que, cansado    de o&#237;r siempre llamar justo a Ar&#237;stides, ech&#243; con todo placer    mano a la concha del ostracismo y hasta le pregunt&#243; al mismo Ar&#237;stides,    a quien no conoc&#237;a, que se la marcara. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Un tipo bastante    com&#250;n del chauvinismo universitario se manifiesta en el mezquino esp&#237;ritu    desplegado demasiado a menudo al llegar el momento de hacer nombramiento para    alg&#250;n cargo. El profesorado, la columna m&#225;s m&#243;vil del gran ej&#233;rcito    de la profesi&#243;n, debe ser reclutado previo cuidadoso estudio de la actitud,    y haciendo caso omiso de los factores locales tan propensos a afectar la selecci&#243;n.    Los cruces consangu&#237;neos son tan da&#241;inos para los colegios como para    el ganado. El intercambio, en particular de j&#243;venes, estimula sobremanera,    y la completa emancipaci&#243;n de las c&#225;tedras que ha tenido lugar en    la mayor parte de nuestras universidades debe extenderse a las facultades de    medicina. Nada quiz&#225;s haya hecho m&#225;s para colocar a la medicina alemana    al frente de la ciencia hoy d&#237;a que su profesorado peripat&#233;tico, que    rindiendo su &#250;nico vasallaje a la profesi&#243;n en conjunto, est&#225;    independiente de restricciones c&#237;vicas, y a veces hasta de limitaciones    nacionales. Ya reconocemos este principio con respecto a las c&#225;tedras cient&#237;ficas    y cada vez lo observamos con mayor frecuencia, pero cuando tratamos de extenderlo    a otras c&#225;tedras da origen de cuando en cuando a manifestaciones del parroquialismo    m&#225;s desenfrenado. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Otra lastimera    expresi&#243;n del chauvinismo universitario quiz&#225;s sea fruto de la concurrencia    extremada que existe actualmente de los c&#237;rculos cient&#237;ficos. En vez    de una generosa apreciaci&#243;n de la labor realizada en otros sitios, vemos    una hostilidad latente y una mezquindad de criterio que armoniza muy poco con    el verdadero esp&#237;ritu de la ciencia. Peor a&#250;n es el laboratorio cerrado    a piedra y lodo, en el cual imperan la sospecha y la desconfianza, y en que    todos se muestran hura&#241;os y temerosos de que alguien averig&#252;e o descubra    algo sobre el trabajo all&#237; llevado a cabo. No vemos &#161;gracias a Dios!    a menudo con esp&#237;ritu espurio y bajo, pero existe, e insto asiduamente    a todo joven que se encuentre involuntariamente en un laboratorio saturado en    esa atm&#243;sfera, que lo abandone antes de que se le infiltre el contagio    en el alma. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El chauvinismo    en la unidad, en el m&#233;dico general, reviste mucho m&#225;s inter&#233;s    e importancia. No deja de ser divertido el leer y o&#237;r hablar de la desaparici&#243;n    del m&#233;dico de familia, cuando jam&#225;s hubo una &#233;poca de nuestra    historia en que estuviera m&#225;s en evidencia, en que gozara de m&#225;s prosperidad,    en que tuviera tanto porvenir o en que su poder fuera tan absoluto en la comunidad.    &#161;El p&#250;blico hasta se ha vuelto sentimental al discutir a su m&#233;dico!    Sin embargo, es el que todav&#237;a sigue haciendo el trabajo; los consultores    y los especialistas hablan y escriben, y &#161;cobran los honorarios! Cuando    digo trabajo, me refiero a ese gran volumen de pr&#225;ctica rutinaria que lleva    al doctor a todas las casas de la tierra, y lo convierten no tan s&#243;lo en    consejero, sino en amigo valioso. &#161;Por &#233;l es que se nos mide y cotiza    a todos! Lo que &#233;l es, nosotros somos, y ante los ojos del p&#250;blico    la estima de que es objeto la profesi&#243;n es la estima que a &#233;l se le    tributa. Un doctor entendido y bien preparado es uno de los haberes de m&#225;s    alta cotizaci&#243;n en una colectividad, y vale hoy d&#237;a, como en la &#233;poca    de Homero, por otros muchos hombres. Como profesores, nuestra ambici&#243;n    m&#225;xima es hacerlo competente y nuestra preocupaci&#243;n constante como    gremio debe ser salvarlo de todo mal. S&#243;lo puedo referirme aqu&#237; a    ciertos puntos en que es susceptible de mostrar un chauvinismo mezquino que    es perjudicial para &#233;l y para nosotros. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En ninguna otra    esfera de la vida muestra el m&#233;dico general un esp&#237;ritu m&#225;s reaccionario    que en lo tocante a s&#237; propio. No me refiero tanto a sus h&#225;bitos descuidados,    a la falta de sistema en su trabajo, o a no dedicar suficiente atenci&#243;n    al aspecto econ&#243;mico de la profesi&#243;n -faltas &#233;sas que tan f&#225;cilmente    lo asedian- pero deseo s&#237; mencionar el no darse cuenta: <i>primero</i>,    de la necesidad de un perfeccionamiento personal vitalicio, y <i>segundo</i>,    del peligro que corre de que en aras de las exigencias de la pr&#225;ctica sacrifique    el bien m&#225;s precioso de todos, su independencia mental. La medicina es    un arte dificil&#237;simo de adquirir. Todo lo que el colegio puede hacer es    ense&#241;ar al estudiante principios basados en los hechos de la ciencia, y    proporcionarle buenas t&#233;cnicas de trabajo. Esto no sirve m&#225;s que para    iniciarle por el buen camino, pero no lo convierten en buen m&#233;dico- esto    le incumbe a &#233;l. Como el vuelo del ave depende de la acci&#243;n incesante    de las alas, la maestr&#237;a del arte exige esfuerzo sostenido, pero este esfuerzo    sostenido es tan tremendo que muchos abandonan la contienda en su desesperaci&#243;n.    Y sin embargo, s&#243;lo por virtud del estudio inteligente y persistente de    la enfermedad, conforme a un plan met&#243;dico de ex&#225;menes, es que un    individuo aprende gradualmente a correlacionar sus lecciones diarias con sus    propias observaciones y las de sus compa&#241;eros, y as&#237; adquiere el juicio    cl&#237;nico. Hoy d&#237;a, en realidad no es dif&#237;cil para un individuo    bien preparado mantenerse al tanto de la mejor labor realizada en su &#233;poca.    No tiene ni que ser muy cient&#237;fico en tanto que posea el verdadero aprecio    de la relaci&#243;n de su arte con la ciencia, porque es verdad que en cierto    sentido, un buen doctor puede tener pr&#225;ctica sin teor&#237;a, y arte sin    ciencia. La familiaridad con el empleo de los instrumentos de precisi&#243;n    es una ayuda important&#237;sima en su arte, y estoy profundamente convencido    de que el laboratorio debe contar con tanto espacio como el dispensario. Una    gran dificultad es que, mientras espera que los a&#241;os le traiga el yugo    inevitable, un joven se queda parado y pierde la constante familiaridad con    la t&#233;cnica que infunde confianza. Me gustar&#237;a que los m&#233;dicos    m&#225;s viejos recordaran cu&#225;n importante es alentar y utilizar a los    j&#243;venes que se les establecen cerca. En toda clientela numerosa hay una    docena o m&#225;s de casos que exigen ayuda diestra en el diagn&#243;stico,    y el m&#233;dico general la puede tener a mano y tiene la obligaci&#243;n de    utilizarla, y si no lo hace procede en una forma muy retr&#243;grada e injusta    para s&#237; propio y para la profesi&#243;n en conjunto. No tan s&#243;lo puede    el m&#233;dico viejo, si lleva arterias el&#225;sticas en su corteza gris, averiguar    muchas cosas por conducto del joven, sino que en cada parroquia flota en el    aire mucha sabidur&#237;a cl&#237;nica que hoy d&#237;a se malgasta o muere    con el doctor viejo, por no haberse hecho amigo de los j&#243;venes. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> En la lucha que    tenemos que librar incesantemente contra la ignorancia y el charlatanismo entre    las masas y las fatuidades de todo g&#233;nero entre todas las clases, el <i>diagn&#243;stico</i>    y no la <i>medicaci&#243;n</i>, es nuestra principal arma ofensiva. <i> La falta    de preparaci&#243;n sistem&#225;tica en los m&#233;todos de reconocimiento de    la enfermedad conduce al empleo err&#243;neo de los remedios, a largas tandas    terap&#233;uticas cuando &#233;stas son in&#250;tiles, y as&#237; directamente    a esa falta de confianza en nuestros m&#233;todos que es susceptible de colocarnos    ante los ojos del p&#250;blico al mimo nivel que los emp&#237;ricos y los charlatanes</i>.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Pocas personas    llevan vidas de abnegaci&#243;n m&#225;s devota que el m&#233;dico de familia,    pero puede dejarse absorber a tal punto en el trabajo que desconozca el ocio;    apenas le queda tiempo para comer o para dormir, y como dice el Dr. Drummond    en uno de sus poemas: "&#218;nico es, bien lo s&#233;, que no tenga d&#237;as    de fiesta". Esa vida de esclavitud encierra su peligro que puede hacerle perder    algo m&#225;s que la salud y el tiempo y el descanso: su independencia intelectual.    M&#225;s que la mayor parte de la gente siente el m&#233;dico la tragedia del    aislamiento (ese aislamiento interno tan bien expresado en la estrofa de Matthew    Arnold: "Millones de mortales vivimos solos"). Hasta en los distritos populosos    el ejercicio de la medicina es un camino solitario que sube, torci&#233;ndose,    hasta la cresta del monte y es f&#225;cil extraviarse, sin jam&#225;s alcanzar    las Monta&#241;as Deleitables<sup><a href="#enl_astD_14">D</a><a name="astD_14"></a></sup>    a menos que encuentre bien pronto a aquellos pastores-gu&#237;as de quienes    habla Bunyan: <i>Conocimiento, Experiencia, Vigilante y Sincero</i>. Las circunstancias    de la vida se combinan para fundirlo en un individuo dominante, lleno de confianza    y concentrado en s&#237; mismo, cuyas peores faltas a menudo participan de sus    mejores cualidades. El peligro reside en que, si deja de pensar por su cuenta,    se convierte en mero aut&#243;mata, cuyos movimientos mec&#225;nicos lo ponen    a la altura del dependiente de botica, que puede despachara espec&#237;ficos    para todos los males, desde la pepita a la papada. La salsa de la vida para    &#233;l est&#225; constituida por un juicioso escepticismo, no burdo y grosero,    sino el sobrio esp&#237;ritu de duda honesta expresado en la m&#225;xima de    aquel viejo y astuto siciliano, Epicarmo: "Sed sobrios y desconfiados, he ah&#237;    los fundamentos de la comprensi&#243;n". Una gran ventaja tambi&#233;n derivada    de un escepticismo mental es que, seg&#250;n observa el historiador Green: "Uno    jam&#225;s se sorprende o enfurece mucho al descubrir que los oponentes tienen    raz&#243;n". Esto puede impedir que se enga&#241;e a s&#237; propio, y que caiga    en esa somnolencia m&#233;dica que a tantos afecta, tan profunda como la somnolencia    teol&#243;gica que fustigara Erasmo, y que no impide escribir cartas, entregarse    al libertinaje, emborracharse y hasta ganar dinero -somnolencia &#233;sa tan    profunda a veces que no puede despertar de ella ni la explosi&#243;n de un torpedo.    </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Cierto escepticismo    tambi&#233;n puede mantener al m&#233;dico fuera de las garras del viejo enemigo    de su independencia profesional: la perniciosa literatura de nuestros vivanderos,    literatura &#233;sa que aumenta en volumen, en encantos chillones, y en imp&#250;dica    audacia. A la farmacia moderna mucho le debemos, y a las t&#233;cnicas farmac&#233;uticas    les deberemos mucho m&#225;s en el futuro, pero la profesi&#243;n no tiene enemigo    m&#225;s insidioso que esas grandes casas farmac&#233;uticas establecidas en    la l&#237;nea divisoria de la moral m&#233;dica. Dejando de ser un comensal    honorable, la farmacia de este tipo amenaza convertirse en un enorme par&#225;sito    que devora las entra&#241;as del cuerpo m&#233;dico. Demasiado bien conocemos    la literatura espuria que inunda los correos y cada p&#225;gina de la cual refleja    la verdad del axioma de que a mayor ignorancia, mayor dogmatismo. Gran parte    de la misma est&#225; constituida por anuncios de panaceas lanzadas a los brazos    de la profesi&#243;n por individuos que trafican con la inocente credulidad    del m&#233;dico, m&#225;s o menos en la misma forma en que el charlat&#225;n    hace presa en el p&#250;blico inocente. Hasta las casas m&#225;s respetables    no evaden en su literatura este pecado de la arrogancia y del ignorante dogmatismo.    Un enemigo todav&#237;a m&#225;s peligroso de la virilidad mental del m&#233;dico    general es el representante de la casa de productos farmac&#233;uticos. Aunque    muchos de ellos son sujetos inteligentes, no faltan otros tan volubles como    Casio, tan imp&#250;dicos como Aut&#243;lico, y tan idiotas como Calib&#225;n,    que describir&#225;n locuazmente las virtudes del extracto de la gl&#225;ndula    cox&#237;gea para fomentar el metabolismo pineal, y est&#225;n dispuestos a    emitir opiniones rotundas acerca de asuntos sobre los cuales todav&#237;a abrigan    dudas los m&#225;s grandes maestros de nuestro arte. Ning&#250;n grupo de individuos    con que tengamos que luchar patentiza mejor esa ignorancia m&#225;xima, la ignorancia    que es el amor propio que hace que un individuo crea que sabe lo que no sabe,    pero el esclavizamiento del m&#233;dico por el qu&#237;mico manufacturero y    por la renacida polifarmacia seudocient&#237;fica son temas demasiado vastos    para discutirlos al final de un discurso. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Sin embargo, hay    un sacrifico todav&#237;a mayor que muchos de nosotros ofrecemos, descuidada    e irreflexivamente, olvidando que "no s&#243;lo de pan vive el hombre". No se    puede ejercer exclusivamente la medicina y ejercerla a todas horas, como tantos    de nosotros tenemos que hacer, y evitar el maligno influjo que ejerce una vida    rutinaria. Por interesante que sea la incesante concentraci&#243;n del pensamiento    en un tema, aherroja la mente en un campo angosto. El m&#233;dico necesita cultura    as&#237; como erudici&#243;n. El cuadro m&#225;s antiguo que contiene la literatura,    de un m&#233;dico cient&#237;fico, en nuestro concepto del t&#233;rmino, es    el de un caballero griego cultivado; no importa si el joven trabaja entre las    casas m&#225;s bellas de la poblaci&#243;n o en los barrios pobr&#237;simos,    o en alg&#250;n despoblado distrito campestre, no puede pas&#225;rselas con    mera ciencia. En ninguna profesi&#243;n representa la cultura tanto como en    la medicina, y nadie la necesita m&#225;s que el m&#233;dico general, que trabaja    entre toda clase de personas, muchas de las cuales se ven influidas tanto por    su capacidad general, que pueden apreciar, como por su erudici&#243;n, la cual    no pueden medir. Ha pasado el d&#237;a en que "el practicante de la medicina"    puede ser como el Sr. Robert Levet, el amigo del Dr. Johnson, "obscuramente    sabio y groseramente bondadoso". Mientras m&#225;s amplia y liberal sea la educaci&#243;n    general de un individuo, mejor m&#233;dico probablemente ser&#225;, en particular    para las clases superiores, para las cuales la simpat&#237;a y seguridad de    un caballero cultivado del tipo de Erix&#237;maco tal vez signifiquen mucho    m&#225;s que las p&#237;ldoras y las p&#243;cimas. Pero &#191;qu&#233; diremos    de los sujetos del tipo del Sr. Robert Levet, o del viejo Dr. Fiset, cuyas virtudes    se debaten en un c&#237;rculo estrecho, de los m&#233;dicos que atienden a las    dif&#237;ciles clientelas generales en los distritos m&#225;s pobres de las    grandes ciudades, en las poblaciones industriales y en las despobladas regiones    agr&#237;colas?-&#191;qu&#233;, os oigo decir, qu&#233; tiene la cultura que    ver con ellos? Pues todo. Es el bicloruro que puede impedir la infecci&#243;n    y mantener a un individuo sano y salvo en medio del ambiente m&#225;s deprimente.    De muy poco valor directo en su clientela, aunque los pobres tienen una percepci&#243;n    muy aguda del caballero, puede servir para impedir que sobrevenga la degeneraci&#243;n    que suele agobiar al pr&#225;ctico atareado, y cuya naturaleza ya de por s&#237;    se inclina demasiado a dejarse guiar como la mano del tintorero por el material    en que trabaja. Si un hombre no vende el alma, si no trafica su legado de independencia    por un plato de potaje a los Ismaelitas que hostigan nuestra frontera y nos    oprimen con sus exacciones, si &#250;nicamente puede mantenerse <i>libre</i>,    las condiciones de la pr&#225;ctica no son en modo alguno incompatibles con    las dotes que adornan al noble Cristiano de San Pablo o al caballero perfecto    de Arist&#243;teles (Sir Thomas Browne). </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> El que un individuo    trate a sus hermanos profesionales caballerosamente o en forma ruin y mezquina,    procede en parte del temperamento, y en parte de la educaci&#243;n. Si no tuvi&#233;ramos    m&#225;s que luchar contra nosotros mismos, pocas dificultades habr&#237;a,    pero tenemos que confesar que el ejercicio de la medicina entre nuestros semejantes    resulta a menudo ser una tarea ardua e irritante. Cuando hemos hecho todo lo    que podemos o cuando si hemos cometido un error d&#233;bese a faltarnos ciertos    conocimientos especiales, pero m&#225;s en particular cuando, como sucede a    menudo, hemos empe&#241;ado los m&#225;s nobles sentimientos de nuestro coraz&#243;n,    toda tergiversaci&#243;n a manos del enfermo y de sus amigos y toda la imputaci&#243;n    de motivos bajos y toda calumnia hacen rebosar el vaso de la resistencia humana    y justifican la indignaci&#243;n m&#225;s justa. Las mujeres, nuestros mejores    amigos y peores enemigos, son las principales culpables, y una agotar&#225;    aqu&#237; los recursos del lenguaje para describir nuestros errores y fracasos,    en tanto que otra all&#225; elogiar&#225; tan indiscretamente a su m&#233;dico    favorito que sobre todos los dem&#225;s vendr&#225; a recaer una especie de    ataque oblicuo. "Feminae sunt medicorum tubae", he ah&#237; un dicho viejo y    verdadero. Es dif&#237;cil saber si en conjunto no sufrimos precisamente por    igual de esos elogios inmesurados. Pero contra ese mal estamos desamparados.    Sucede algo muy distinto cuando dejamos desvanecerse la palabra o&#237;da; no    escuchar es mejor, aunque no resulta siempre posible, pero el silencio s&#237;    lo es, y no tenemos en nuestro arsenal ninguna arma mejor que esta contra la    mentira, la calumnia y la murmuraci&#243;n. Lo triste es cuando se presta fe    al cuento, y &#233;ste afecta la reputaci&#243;n de un colega. As&#237; comienza    el peor maltrato que reciba el m&#233;dico, y &#161;a sus propias manos! Deja    que se apodere de su alma el demonio del resentimiento, cuando una conversaci&#243;n    franca de cinco minutos le hubiera podido conquistar un hermano. En una colectividad,    ya grande o peque&#241;a &#191;qu&#233; hay m&#225;s placentero que ver unidos    a los hermanos? La amargura, el rencor, la hostilidad personal que muchos de    nosotros recordamos de nuestros d&#237;as de la juventud, han sido en gran parte    reemplazados por un sentimiento mejor, y aunque la regla de oro no es siempre,    como debiera ser, nuestro c&#243;digo de moral profesional, ciertamente nos    hemos vuelto m&#225;s caritativos unos para otros. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Al m&#233;dico    m&#225;s antiguo de nuestras filas nos dirigimos para que nos sirva de ejemplo    y si recuerda en las poblaciones m&#225;s peque&#241;as y distritos campestres    que es deber suyo dar la bienvenida al joven que se establece cerca, que debe    estar dispuesto a actuar como mentor y no a considerarlo como rival, puede hacerse    de un buen amigo, y quiz&#225;s hasta obtener un hermano. Al hablar de la armon&#237;a    profesional es dif&#237;cil evitar las perogrulladas y las nimiedades, pero    olvid&#225;ndome de los viejos rancios de h&#225;bitos ya fijos, y apostrofando    a los j&#243;venes a quienes tan caros son la simpat&#237;a y el aliento, y    cuya manera de vivir tanto significa para la profesi&#243;n que amamos, los    instar&#237;a a seguir a San Agust&#237;n, de quien se dice en la <i>Leyenda    de Oro</i> que "hizo grabar estos versos en su mesa: </font></p>     <blockquote>       <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Quisquis      amat dictis absentum rodere vitam, </i> </font></p>       <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Hane mensam      indignam ese sibi</i> </font></p> </blockquote>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">     <br>   Es decir: "A todo aqu&#233;l a quien le guste zaherir a alguna criatura que    no est&#233; presente, puede dec&#237;rsele que esta mesa le est&#225; negada    en absoluto". </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> A la luz de todas    nuestras Historias, Tradiciones, Proezas y Esperanzas, bien poco espacio queda    para el Chauvinismo en la medicina. La mente abierta, el libre esp&#237;ritu    de la ciencia, la f&#225;cil aceptaci&#243;n de lo mejor de una y todas partes,    una actitud de receptividad racional m&#225;s bien que de antagonismo a las    nuevas ideas, la relaci&#243;n liberal y amistosa entre diversas naciones y    diferentes secciones de la misma naci&#243;n, el sentimiento fraternal que debe    caracterizar a los miembros del gremio m&#225;s antiguo, m&#225;s ben&#233;fico    y universal que la raza haya producido en su marcha ascendente, estos conceptos    deben neutralizar las tendencias que apenas he tocado ligeramente. </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> Comenc&#233; refiri&#233;ndome    al arte de la abstracci&#243;n como esa rara y preciosa cualidad exigida de    todo aqu&#233;l que desee obtener una vista filos&#243;fica de la profesi&#243;n    en conjunto. En otra forma y en otro sentido este arte puede ser todav&#237;a    m&#225;s precioso. A cada uno de nosotros le es posible obtener un tipo m&#225;s    alto de abstracci&#243;n o desprendimiento intelectual, una especie de separaci&#243;n,    de la vida vegetativa del mundo de cada d&#237;a, que nos envuelve siempre demasiado,    y quedando as&#237; capacitado cada individuo para obtener un verdadero conocimiento    de s&#237; propio y de sus relaciones con sus semejantes. Una vez obtenido,    el autoenga&#241;o es imposible, y es posible hasta contemplarse a s&#237; propio    como lo ven los dem&#225;s, y no siempre como le gustar&#237;a que lo vieran,    y sus propios actos y los actos ajenos se destacan en su verdadera luz. En esta    atm&#243;sfera la compasi&#243;n para s&#237; propio se confunde a tal punto    con la simpat&#237;a y el amor para los dem&#225;s, que no hay lugar a cr&#237;ticas    o juicios severos de sus hermanos. Pero seg&#250;n observa Sir Thomas Browne,    el m&#225;s liberal de los hombres y m&#225;s distinguido de los m&#233;dicos    generales: "Hay Pensamientos de cosas que los Pensamientos apenas tocan suavemente",    y tal vez baste con recordar a esta audiencia, formada de m&#233;dicos pr&#225;cticos,    <i> que la voz de la acci&#243;n es m&#225;s poderosa que la voz del habla</i>.</font></p>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> _________________________    </font></p>     <p> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="enl_astA_14"></a><a href="#AstA_14">A</a>    </sup> Definici&#243;n: un esp&#237;ritu estrecho y mezquino en asuntos nacionales,    provinciales, colegiales y personales. </font>    <br>   <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="enl_astB_14"></a><a href="#astB_14">B</a>    </sup> Asociaci&#243;n M&#233;dica Canadiense, Montreal 1902. Reproducido de:    Aequanimitas, The Blakiston Company. Filadelfia. Tercera Edici&#243;n. </font>    <br>   <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><sup><a name="enl_astC_14"></a><a href="#astC_14">C</a></sup>    En ninguna parte de la literatura encontramos un cuadro tan encantador que muestre    la posici&#243;n del m&#233;dico cultivado en la sociedad como el retrato trazado    por Plat&#243;n en los <i>Di&#225;logos</i>, de Erix&#237;maco, hijo tambi&#233;n    de un m&#233;dico, Acumeno. En aquella &#233;poca tan brillante el m&#233;dico    era el compa&#241;ero y el amigo, y en los cert&#225;menes intelectuales el    igual de los esp&#237;ritus m&#225;s escogidos. <br/>   <sup><a name="enl_astD_14"></a><a href="#astD_14">D</a> </sup> En el relato    aleg&#243;rico <i>El Progreso del Peregrino</i>.-Tr. </font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[ ]]></body>
</article>
