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</front><body><![CDATA[ <!-- ref --><DIV ALIGN=right> </DIV>  <H2> S&iacute;ndrome: un concepto en evoluci&oacute;n*</H2> <I>Stanley Jablonski<SUP>1</SUP></I> <OL><I>*Los antecedentes y la nomenclatura del t&eacute;rmino </I>s&iacute;ndrome <I>se analizaron en forma m&aacute;s amplia en un art&iacute;culo anterior (Jablonski S. Syndrome: le mot du jour. Am J Med Genet 1991;39(3):342-6).</I>    <LI> <I>Fue responsable de la confecci&oacute;n de &iacute;ndices en la Biblioteca Nacional de Medicina, Bethesda, Maryland. Stanley Jablonski. 8603 Virginia Avenue, Annandale, Virginia 22003, USA.</I></LI>     </OL>       <P>El t&eacute;rmino <I>s&iacute;ndrome </I>se ha utilizado para designar los trastornos caracteriza dos por series similares de s&iacute;ntomas etiol&oacute;gicamente no espec&iacute;ficos. El uso del t&eacute;rmino se mantuvo razonablemente estable durante m&aacute;s de dos milenios, hasta mediados del siglo XX, cuando se ampli&oacute; su significado para incluir tambi&eacute;n todos los estados patol&oacute;gicos caracterizados por una sintomatolog&iacute;a compleja, hasta el punto que casi cualquier estado patol&oacute;gico puede calificarse ahora de <I>s&iacute;ndrome</I>. Los referencistas e investigadores de la literatura m&eacute;dica se enfrentan pues a una situaci&oacute;n en la que algunos autores contin&uacute;an utilizando el t&eacute;rmino en su forma tradicional, restringi&eacute;ndolo a trastornos cong&eacute;nitos que entra&ntilde;an &oacute;rganos o sistemas m&uacute;ltiples, mientras que otros lo consideran un modificador no espec&iacute;fico que denota una complejidad especial de cuadros cl&iacute;nicos ya designados o, incluso, como una expresi&oacute;n humor&iacute;stica. Se ha comprometido seriamente el valor de la palabra <I>s&iacute;ndrome</I>, como t&iacute;tulo de un tema espec&iacute;fico o par&aacute;metro de b&uacute;squeda. El objetivo que persigue este documento es examinar el uso actual del t&eacute;rmino <I>s&iacute;ndrome </I>haciendo &eacute;nfasis especial en los problemas de referencia e investigaci&oacute;n que resultan de las incongruencias e imprecisiones en el uso del t&eacute;rmino. <H4> ANTECEDENTES</H4> El t&eacute;rmino <I>s&iacute;ndrome </I>(de la palabra griega <I>syndrome </I>"simultaneidad") se defini&oacute; tradicionalmente como un estado patol&oacute;gico asociado a una serie de s&iacute;ntomas simult&aacute;neos, generalmente tres o m&aacute;s. La utilizaci&oacute;n de la palabra sol&iacute;a tener un car&aacute;cter provisional, con la esperanza de que una vez confirmado ese estado, se remplazar&iacute;a por un t&eacute;rmino m&aacute;s preciso. Es una de las palabras m&aacute;s antiguas que con mayor frecuencia se ha utilizado y mal emplea do en el vocabulario m&eacute;dico moderno.      <P>El significado de <I>s&iacute;ndrome </I>sigui&oacute; siendo en gran medida el mismo desde los tiempos de Hip&oacute;crates hasta bien avanzado el siglo XVII, cuando Thomas Sydenham lleg&oacute; a la conclusi&oacute;n de que<I> s&iacute;ndrome </I>y <I>enfermedad </I>eran sin&oacute;nimos, y la primera de estas palabras desapareci&oacute; virtualmente de la literatura durante casi dos siglos por considerarse una denominaci&oacute;n superflua. A finales del siglo XIX se produjo un redescubrimiento del t&eacute;rmino, al comprobarse que los m&eacute;todos existentes para designar los estados patol&oacute;gicos mediante la combinaci&oacute;n de los nombres de los &oacute;rganos afectados con prefijos y sufijos apropia dos resultaban inadecuados para enfrentar trastornos complejos como anomal&iacute;as m&uacute;ltiples, problemas con el metabolismo y trastornos que abarcan a varios sistemas u &oacute;rganos. Muchos <I>s&iacute;ndromes</I> recibieron denominaciones ep&oacute;nimas, fundamentalmente porque su complejidad no admit&iacute;a nomenclaturas descriptivas simples y, en parte, para procurar otorgar el reconocimiento adecuado a aquellos que fueron los primeros en descubrirlos.1      <P>Esto no quiere decir que todos los m&eacute;dicos del siglo XX aceptaron el t&eacute;rmino <I>s&iacute;ndrome</I>. La apat&iacute;a hacia el t&eacute;rmino se aprecia perfectamente en el<I> Index-Catalogue of the Library of Surgeon General's Office </I>(Cat&aacute;logo de materias de la biblioteca de la oficina del director de servicios de salud), que ni siquiera reconoce el concepto en su primera colecci&oacute;n de 1893.2 En la segunda colecci&oacute;n de 1912 s&oacute;lo se menciona cinco veces con el t&iacute;tulo de SINDROME.3 En la tercera colecci&oacute;n de 1932 todas las entradas de la palabra <I>s&iacute;ndrome </I>se remit&iacute;an a conceptos no relacionados con el t&eacute;rmino.4 As&iacute; mismo, en la primera edici&oacute;n de <I>The American Medical Dictionary </I>de Dorland (1900) se enumeran solamente treinta y dos s&iacute;ndromes.5 No obstante, con el tiempo, la palabra pas&oacute; gradualmente a ser un t&eacute;rmino aceptado, particularmente &uacute;til para designar cuadros cl&iacute;nicos reciente mente descritos que se caracterizaban por presentar s&iacute;ntomas m&uacute;ltiples aparentemente no relacionados que se producen en grupos.      <P>A mediados del siglo XX varios acontecimientos modificaron dr&aacute;stica mente el significado y uso del t&eacute;rmino, como por ejemplo, la acumulaci&oacute;n excesiva de s&iacute;ndromes con los nombres de algunos m&eacute;dicos, las dificultades para diferenciar s&iacute;ndromes con el nombre de diferentes personas que ten&iacute;an los mismos apellidos, y el argumento de que los t&eacute;rminos descriptivos son superiores a los basados en la eponimia. Los redactores de algunas revistas importantes hicieron campa&ntilde;a para remplazar la pr&aacute;ctica de designar los s&iacute;ndromes con los nombres de m&eacute;dicos, que hab&iacute;an sido los primeros en describirlos, por la de denominarlos de forma descriptiva. La mayor&iacute;a de los argumentos opuestos a la eponimia estaban bien fundamenta dos. Por ejemplo, existen m&aacute;s de quince denominaciones basadas en la eponimia atribuidas a Fanconi, y, por lo menos, trece atribuidas a Smith, quienes describieron por separado s&iacute;ndromes diferentes y completamente no relacionados. De esta forma, pierden pr&aacute;ctica mente todo el sentido los ep&oacute;nimos de <I>s&iacute;ndrome de Fanconi </I>y <I>s&iacute;ndrome de Smith</I>.6 Se ha criticado tambi&eacute;n el empleo de la forma posesiva en los nombres ep&oacute;nimos ya existentes, y se ha indicado que la forma nominativa es m&aacute;s apropiada. <H4> USO ACTUAL DEL TERMINO</H4> El intento de sustituir los ep&oacute;nimos por denominaciones descriptivas de los s&iacute;ndromes ha tra&iacute;do como resultado una reducci&oacute;n significativa de la cantidad de s&iacute;ndromes nuevos designados con los nombres de los m&eacute;dicos; no obstante, ese esfuerzo se ha visto contrarrestado con la creaci&oacute;n de nuevas clases de ep&oacute;nimos, seg&uacute;n los cuales pr&aacute;cticamente cualquier nombre propio puede ser un candidato potencial para la denominaci&oacute;n del s&iacute;ndrome basada en la eponimia: por ejemplo, los apellidos de pacientes (ya sea completo o abreviado, como el s&iacute;ndrome Johnie McL, el s&iacute;ndrome G, o s&iacute;ndrome de Pascuas); temas de pinturas (s&iacute;ndrome Mona Lisa); personalidades (s&iacute;ndrome Lou Gehrig); lugares geogr&aacute;ficos (s&iacute;ndrome Tangier); instituciones (s&iacute;ndrome de Floating Harbor) y de personajes b&iacute;blicos (s&iacute;ndrome de Job), hist&oacute;ricos (s&iacute;ndrome de Di&oacute;genes) y literarios (s&iacute;ndrome de Rip Van Winkle).6      <P>Con todo, la mayor&iacute;a de los autores lograron designar con nombres descriptivos apropiados los s&iacute;ndromes reciente mente observados, como por ejemplo el s&iacute;ndrome de la ataxia-telangiectasia, el s&iacute;ndrome del oto-palato-digital, el s&iacute;ndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA), y otros. Los s&iacute;ndromes que resultaban demasiado complejos o que conten&iacute;an demasiados elementos para incorporarlos en denominaciones de una longitud aceptable se identificaban mediante la creaci&oacute;n de iniciales y siglas a veces ingeniosas, como el S&iacute;ndrome de Lentiginosis-anomal&iacute;as Electrocardiogr&aacute;ficas-hipertelorismo Ocular-estenosis Pulmonar-anomal&iacute;as de los genitales-Retraso en el crecimiento- Deficiencia auditiva sensorineural (s&iacute;ndrome LEOPARD).      <P>Sin embargo, algunos cuadros cl&iacute;nicos como el de la disfunci&oacute;n leucoc&iacute;tica polimorfonuclear provocada por la ausencia de glicoprote&iacute;na en la membrana, impiden que los autores puedan crear denominaciones concisas para los s&iacute;ndromes. Estos cuadros no tienen denominaciones seg&uacute;n se muestra en<I> Mendelian Inheritance in Man </I>(La herencia mendeliana en el hombre) de McKusick.7 Antes de que pasara de moda la costumbre de asignar el nombre de los m&eacute;dicos a los s&iacute;ndromes, todos estos trastornos dif&iacute;ciles de nombrar probablemente hubieran sido designados con ep&oacute;nimos.      <P>Ampliar el significado de la palabra<I> s&iacute;ndrome </I>fue otra de las etapas de la evoluci&oacute;n del t&eacute;rmino que tuvo una influencia muy profunda en la manera en que ahora se utiliza. Su definici&oacute;n originalmente estrecha (estado caracterizado por un conjunto espec&iacute;fico de s&iacute;ntomas) se ampli&oacute; para designar las complejidades especiales y, en ocasiones, indefinidas (&iquest;caracter&iacute;sticas del s&iacute;ndrome?) de enfermedades ya designadas, donde casos muy conocidos, como la malaria y la tuberculosis, pasaron a ser el s&iacute;ndrome de la malaria y el s&iacute;ndrome de la tuberculosis, respectivamente. Esta pr&aacute;ctica, que en sus inicios se observ&oacute; fundamentalmente en la literatura rusa de la posguerra, se lleg&oacute; a utilizar gradualmente en la mayor&iacute;a de las publicaciones m&eacute;dicas a escala mundial. En una ulterior ampliaci&oacute;n del alcance del t&eacute;rmino, <I>s&iacute;ndrome</I> se suele utilizar ahora como sin&oacute;nimo de una amplia diversidad de t&eacute;rminos, entre los que se incluyen enfermedad, complejo de s&iacute;ntomas, signo, manifestaci&oacute;n y asociaci&oacute;n.      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Cuando se utiliza solamente para denotar cuadros cl&iacute;nicos espec&iacute;ficos, el t&eacute;rmino <I>s&iacute;ndrome </I>tambi&eacute;n se aplica con frecuencia como concepto para describir grupos de enfermedades similares o conexas; por ejemplo, el s&iacute;ndrome mielodispl&aacute;stico representa una clase amplia de citopenias, y el s&iacute;ndrome del dolor de cabeza no es un s&iacute;ndrome en el sentido tradicional, sino m&aacute;s bien un conjunto amplio de enfermedades neurol&oacute;gicas que incluyen la cabeza, el cuello y la garganta que tienen, en otro respecto, poco en com&uacute;n. En definitiva,<I> s&iacute;ndrome </I>, de su funci&oacute;n tradicional como t&eacute;rmino exclusivamente m&eacute;dico, se convirti&oacute; en una palabra para todo uso que denota todo aquello que sea extra&ntilde;o, fuera de lo com&uacute;n, o humor&iacute;stico ya sea desde el punto de vista m&eacute;dico, de la conducta, social o cultural. En su uso actual, el t&eacute;rmino se asemeja mucho a Proteo, dios de la mitolog&iacute;a griega que pose&iacute;a el don de tomar varias formas, y, por tanto, es indefinido, probablemente indefinible, porque presenta un rostro diferente cuando lo enfrentamos y porque significa lo que se desee que signifique.      <P>No existe una definici&oacute;n &uacute;nica que refleje adecuadamente todas las variantes de uso del t&eacute;rmino <I>s&iacute;ndrome</I>.8 Una de las acepciones aplicadas generalmente por los dismorf&oacute;logos y genetistas, quienes son los principales usuarios del t&eacute;rmino, lo describe como un "cuadro cl&iacute;nico etiol&oacute;gicamente definido de patog&eacute;nesis desconocida que no debe confundirse con el 'complejo de s&iacute;ntomas de una enfermedad', o 'secuencia', que se refiere solamente a aquellas afecciones caracterizadas por conjuntos de s&iacute;ntomas similares o id&eacute;nticos".9,10 En otras esferas, el t&eacute;rmino se utiliza de manera diferente y su definici&oacute;n y alcance se est&aacute;n adaptando a las necesidades de cada autor.      <P>Una de las consecuencias inmediatas del uso de este t&eacute;rmino es el considerable incremento de literatura donde se emplea la palabra <I>s&iacute;ndrome. </I>De s&oacute;lo cinco casos en la segunda serie del<I> Index-Catalogue </I>de 1912,11 como se indic&oacute; anteriormente, a m&aacute;s de 1 500 art&iacute;culos mensuales que se incorporaron a la base de datos MEDLARS en 1991. As&iacute; mismo, la primera edici&oacute;n del diccionario Dorland publicada en 190012 dedic&oacute; s&oacute;lo 12 entradas al t&eacute;rmino, en tanto la edici&oacute;n de 1991 del diccionario Jablonski incluy&oacute; m&aacute;s de 15 000 nombres de s&iacute;ndromes.13 <H4> PROBLEMAS EN LA CONFECCION DE INDICES Y LA BUSQUEDA</H4> Para el confeccionador de &iacute;ndices el t&eacute;rmino <I>s&iacute;ndrome </I>constituye un concepto particularmente dif&iacute;cil. Al confeccionar &iacute;ndices, el primer problema que hay que resolver es la diferenciaci&oacute;n del verdadero s&iacute;ndrome de aquellos casos en que el t&eacute;rmino se emplea de modo impreciso, de forma jocosa o como expresi&oacute;n humor&iacute;stica. El <I>s&iacute;ndrome </I>del<I> viejo doctor, ay el s&iacute;ndrome de mi dolor de espalda </I>y el <I>s&iacute;ndrome de la virgen embarazada </I>son f&aacute;cilmente reconocibles como cuadros cl&iacute;nicos que no son s&iacute;ndromes y que mejor pudieran clasificarse bajo el ac&aacute;pite "INGENIO Y HUMOR". As&iacute; mismo, los s&iacute;ndromes de la hipertensi&oacute;n y de la tuberculosis se clasifican correctamente s&oacute;lo bajo los ac&aacute;pites de "HIPERTENSION" y "TUBERCULOSIS PULMONAR" sin necesidad de incluirlos bajo el t&iacute;tulo de "SINDROME".      <P>Algo m&aacute;s dif&iacute;ciles son aquellas situaciones en que el t&eacute;rmino s&iacute;ndrome se emplea como sin&oacute;nimo de otros t&eacute;rminos, por ejemplo, &iquest;son realmente los cuadros cl&iacute;nicos s&iacute;ndromes como el s&iacute;ndrome de moyamoya o Kawakita (manifestaciones angiogr&aacute;ficas de algunos trastornos cerebrovasculares), el s&iacute;ndrome de Clerc-Levy-Cristesco (manifestaciones electrocardiogr&aacute;ficas de taquicardia parox&iacute;stica) y el s&iacute;ndrome de Swyer-James (la transferencia anormal de un pulm&oacute;n), o sencillamente se emplea el t&eacute;rmino <I>s&iacute;ndrome </I>como sin&oacute;nimo de <I>manifestaciones</I>?      <P>S&iacute;ndromes verdaderos que se representan en el MeSH14 con otros t&iacute;tulos no se clasifican bajo el ac&aacute;pite de "SINDROME", por ejemplo, el s&iacute;ndrome de Von Gierke se clasifica s&oacute;lo con el t&iacute;tulo de "TRASTORNO EN EL ALMACENAMIENTO DE CLICOCI NA, TIPO I", y los s&iacute;ndromes tris&oacute;micos se incluyen s&oacute;lo en el ac&aacute;pite de "TRISOMIA" y ac&aacute;pites relativos a los cromosomas y no con el t&iacute;tulo de "SINDROME".      <P>Los ep&oacute;nimos m&uacute;ltiples son otra esfera dif&iacute;cil. Existen dos s&iacute;ndromes de Forestier que no guardan relaci&oacute;n alguna entre s&iacute;; el s&iacute;ndrome de Forestier I, que se clasifica bajo "POLIMIALGIA REUMATICA" y el s&iacute;ndrome de Forestier II, que se incluye bajo "HIPEROSTOSIS DIFUSA, ESQUELETO IDIOPATICO". Pocas veces la literatura identifica el tipo espec&iacute;fico. En una categor&iacute;a similar se incluyen los ep&oacute;ni mos m&uacute;ltiples que deben su nombre a personas diferentes. El s&iacute;ndrome de Sj&ouml;gren (t&eacute;rmino incluido en el MeSH) informado originalmente por Henrik Samuel Sj&ouml;gren, que se caracteriza por la resequedad en la boca y los ojos, aumento de las gl&aacute;ndulas salivales y gastritis, puede confundirse con el s&iacute;ndrome descrito por Karl Gustaft Torsten Sj&ouml;gren, que se caracteriza por la presencia de ictiosis, eritrodermas y retraso mental y se clasifica con el nombre de "ERITRODERMA ICTIO SIFORME, CONGENITO". En otro ejemplo, el s&iacute;ndrome de Munchausen por un tercero es en realidad una forma de maltrato a los ni&ntilde;os y no es el mismo cuadro cl&iacute;nico que presenta el s&iacute;ndrome de Munchausen.15      <P>La diferenciaci&oacute;n de s&iacute;ndrome con fenotipos superpuestos constituye tambi&eacute;n un problema dif&iacute;cil. Por ejemplo, el s&iacute;ndrome de Jaffe-Lichtenstein cuando se presenta asociado con pigmentaci&oacute;n de la piel y precosidad sexual se considera un cuadro cl&iacute;nico diferente al que se conoce como leucosis, es otro nombre que se da al s&iacute;ndrome de McCune-Albright, y el s&iacute;ndrome de Jadassohn-Lewandoswski con leucosis es otro nombre que se da al s&iacute;ndrome Jackson-Lawler.      <P>En la actualidad existen en la literatura alrededor de 20 000 cuadros cl&iacute;nicos que en una u otra ocasi&oacute;n se han clasificado como s&iacute;ndromes, algunos de los cuales son conocidos y sobre los cuales se ha escrito con frecuencia, acumulando as&iacute; miles de obras de referencias. En el otro extremo del espectro se encuentran los s&iacute;ndromes que raras veces se mencionan en la literatura, ocasionalmente una o dos veces, y no se vuelve jam&aacute;s a hacer referencia a ellos.      <P>El formato controlado para el vocabulario en MeSH puede asimilar s&oacute;lo aquellos s&iacute;ndromes que son de vital importancia y aparecen en la literatura con considerable frecuencia. El MeSH tiene registrados en la actualidad 366 s&iacute;ndromes representados por ac&aacute;pites de materia concretos y varios cientos de otros cuadros cl&iacute;nicos de s&iacute;ndromes que se clasifican bajo ac&aacute;pites espec&iacute;ficos no relacionados con los s&iacute;ndromes.16 Los s&iacute;ndromes no representa dos en el MeSH se clasifican conforme a las disposiciones establecidas en el<I> MEDLARS Indexing Manual</I>:      <P>Confeccione el &iacute;ndice a partir de los rasgos sobresalientes del s&iacute;ndrome seg&uacute;n los haya descrito el autor y c&oacute;mo se analizan en el texto. No utilice, como regla, m&aacute;s de tres enfermedades en el espectro del s&iacute;ndrome. A&ntilde;ada el t&iacute;tulo SINDROME.17      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Estas reglas para la confecci&oacute;n de &iacute;ndices son razonables y quiz&aacute;s sean las mejores que puedan concebirse a la luz de las limitantes que impone la complejidad y el volumen de la base de datos MEDLARS y sin sobrecargar el sistema con un excesivo volumen de datos adicionales. Sin embargo, como todo en la vida el procedimiento no es perfecto.      <P>La tarea de identificar los rasgos sobresalientes de un s&iacute;ndrome no siempre es sencilla. Los fenotipos de muchos s&iacute;ndromes, en particular los relativos a anomal&iacute;as m&uacute;ltiples, pueden constar de un gran n&uacute;mero de elementos (en ocasiones m&aacute;s de 50) que con frecuencia se clasifican en diferentes grados de importancia para reflejar la especialidad del autor, las esferas de inter&eacute;s y los prejuicios, haciendo que resulte en extremo dif&iacute;cil la labor de identificar los rasgos dominantes de un s&iacute;ndrome con cierto grado de coherencia. En un intento por normalizar la indizaci&oacute;n de los s&iacute;ndromes, en la edici&oacute;n de 1974 del <I>Integrated Authority File</I>, un medio auxiliar interno de indizaci&oacute;n de la Secci&oacute;n de Indices de la Biblioteca Nacional de Medicina, se incluyeron grupos de ac&aacute;pites fijos para designar s&iacute;ndromes no incluidos en el MeSH.18 El instrumento de indizaci&oacute;n fue de gran utilidad para los confeccionadores de &iacute;ndices y los investigadores, ya que ofrec&iacute;a instrucciones que tambi&eacute;n pod&iacute;an emplearse como par&aacute;metros en la b&uacute;squeda de s&iacute;ndromes por separado. Sin embargo, su utilidad se limitaba s&oacute;lo a los que ten&iacute;an acceso directo a los medios de indizaci&oacute;n. Por otra parte, el mantenimiento de este tipo de medio auxiliar demostr&oacute; ser demasiado costoso en tiempo y personal para justificar su continuaci&oacute;n.      <P>Los investigadores comparten muchos de los problemas que enfrentan los confeccionadores de &iacute;ndices. Uno de estos problemas es la abundancia de sin&oacute;nimos. El diccionario de Jablonski incluye m&aacute;s de 15 000 nombres de s&iacute;ndromes, de los cuales m&aacute;s de 5 000 son t&eacute;rminos b&aacute;sicos y los 10 000 restantes son sin&oacute;nimos. Existe un promedio de tres sin&oacute;nimos por s&iacute;ndrome y algunos cuadros cl&iacute;nicos tienen tanto como 50 nombres diferentes.19 En la nomenclatura del s&iacute;ndrome no existe una terminolog&iacute;a preferida universal mente aceptada; la selecci&oacute;n de los nombres var&iacute;a seg&uacute;n las pol&iacute;ticas editoriales de las diferentes publicaciones, las especialidades, los idiomas y la nacionalidad de las publicaciones. La enfermedad conocida en los Estados Unidos como el s&iacute;ndrome de Beckwith se conoce en Europa como el s&iacute;ndrome de Wiedemann, y los editores de revistas con fuertes pol&iacute;ticas en contra de los ep&oacute;nimos emplean para trastornos similares denominaciones tales como el s&iacute;ndrome EMG de exoftalm&iacute;a-macrogl&oacute; sico-gigantismo, el s&iacute;ndrome de omfalo celia-macrogl&oacute;sica-familiar o el s&iacute;ndrome de macrogl&oacute;sica-onfalocelia-viscero megalia. En este ejemplo, los editores del MeSH solucionaron el problema al combinar las dos versiones epon&iacute;micas bajo un solo ac&aacute;pite "SINDROME DE BECKWITH-WIEDEMANN". Otros s&iacute;ndromes no aceptan las soluciones sencillas. Por ejemplo, el s&iacute;ndrome de Uehlinger puede aparecer en la literatura como el s&iacute;ndrome de Roy, el s&iacute;ndrome de Roy-Jutras, el s&iacute;ndrome de Touraine-Solente-Gole (TSG), el s&iacute;ndrome del cuero cabelludo de bulldog, el megalia ossium et cutis, el s&iacute;ndrome del cuero cabelludo estriado y algunos otros treinta sin&oacute;nimos. Corresponde al confeccionador de &iacute;ndices clasificar estos sin&oacute;nimos y determinar si esta manifestaci&oacute;n se clasifica con el t&iacute;tulo "OS TEOARTROPATIA PRIMARIA HIPERTROPICA", de forma tal que el investigador pueda localizarla con ese nombre independientemente del nombre que se emplee en la literatura.      <P>No obstante, los investigadores gozan de cierta ventaja sobre los confeccionadores de &iacute;ndices, ya que pueden tener acceso a conceptos concretos en la literatura con el uso de la t&eacute;cnica de localizaci&oacute;n de palabras en el texto. El s&iacute;ndrome de Gorlin-Chaudhry-Moss (craneosinostosis, hipoplasia de la l&iacute;nea media facial, hipertricosis y anomal&iacute;as del coraz&oacute;n, los ojos, la dentadura y los genitales externos) se indiza en la mayor&iacute;a de los casos con los t&iacute;tulos "ANOMALIAS MULTIPLES", "CRANIOSINOSTOSIS", "CARA/Anomal&iacute;as", "HIPERTRICOSIS", y "SINDROME", excepto en aquellos casos en que es posible distinguir otros aspectos m&aacute;s importantes del fenotipo, lo que exige la aplicaci&oacute;n de un m&eacute;todo distinto de la indizaci&oacute;n. A diferencia de ello el investigador puede obviar el procedimiento de indizaci&oacute;n e ir directamente al t&eacute;rmino S&iacute;ndrome de Gorlin-Chaudhry-Moss.      <P>Una pr&aacute;ctica relativamente nueva pero que se aplica m&aacute;s es la de nombrar a los s&iacute;ndromes a&ntilde;adiendo el prefijo "pseudo" o la frase "del tipo" a nombres de s&iacute;ndromes harto conocidos y que presentan fenotipos similares, aun cuando manifiestan cuadros cl&iacute;nicos distintos con etiolog&iacute;as totalmente diferentes. El s&iacute;ndrome del pseudo Addison (o del tipo Addison) es un tipo de nefropat&iacute;a con p&eacute;rdida de sales que no deber&iacute;a confundirse con el s&iacute;ndrome de Addison; as&iacute; mismo, el s&iacute;ndrome del tipo talidomida que se caracteriza por s&iacute;ntomas similares a los del s&iacute;ndrome de talidomida no tiene nada que ver con la embriopat&iacute;a inducida por la talidomida, y, por ende, se indiza y su b&uacute;squeda deber&aacute; ser diferente.      <P>En la misma categor&iacute;a se incluyen los s&iacute;ndromes "inversos". El s&iacute;ndrome inverso de Sj&ouml;gen (o Creyx-L&eacute;vy) se diferencia del s&iacute;ndrome de Sj&ouml;gren en que la resequedad de la boca es sustituida por hipersecreci&oacute;n, y por ello presenta un cuadro cl&iacute;nico totalmente diferente.      <P>Otros s&iacute;ndromes que pueden exigir cierta reflexi&oacute;n por parte del investigador son aqu&eacute;llos que poseen fenotipos coincidentes. Por ejemplo, los s&iacute;ntomas del s&iacute;ndrome de Harada coinciden con los s&iacute;ntomas del s&iacute;ndrome de Vogt-Koyanagi, y algunos consideran que el s&iacute;ndrome de Heiderlhain es an&aacute;logo al s&iacute;ndrome de Nevin, ambos son variantes del s&iacute;ndrome de Jakob-Creutzfeld.      <P>Estos son algunos ejemplos de los problemas a que se enfrentan los confeccionadores de &iacute;ndices y los investigadores en relaci&oacute;n con la nomenclatura del s&iacute;ndrome. Estos problemas se exponen y analizan no porque se disponga de soluciones adecuadas, sino porque las personas que trabajan diariamente con la literatura deben ser conscientes de las complejidades de los t&eacute;rminos que la conforman. A lo largo de los tres &uacute;ltimos decenios hemos sido testigos de un significativo desarrollo de la inform&aacute;tica, no obstante, la inteligencia, la experiencia, la ingeniosidad y la familiaridad con la materia de que se trate siguen siendo las armas m&aacute;s importantes del arsenal de un bibli&oacute;grafo m&eacute;dico. <H4> AGRADECIMIENTOS</H4> Desear&iacute;a expresar mi agradecimiento al colectivo de la Biblioteca Nacional de Medicina por su generosa ayuda en la preparaci&oacute;n de este art&iacute;culo. Estoy especialmente en deuda con Eve Marie Lacroix, Karen Patrias, Kristine Scan nell, Robert Mehnert, Peri Schuyler, la doctora Nancy Wright, Mary Hantzes, la doctora Mar&iacute;a Farkas, Atsuko Craft y Mina Smith. <H4> REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</H4>  <OL>     <LI> Jablonski S. Syndrome: le mot du jour. Am J Med Genet 1991;39(3):342-6.</LI>      <!-- ref --><LI> Index-catalogue of the Library of the Surgeon-General's Office, United States Army. 1st. Series, v.14. 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