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</front><body><![CDATA[ <DIV ALIGN=right> </DIV>  <H3> EDITORIAL</H3>  <H2> Por un enfoque ecol&oacute;gico y epidemiol&oacute;gico en la actividad cient&iacute;fico informativa</H2> <I>El estudio de las relaciones entre los organismos y de &eacute;stos con su medio, constituye el objeto de estudio de la ecolog&iacute;a.<SUP>1</SUP></I>      <P><I>La relaci&oacute;n entre los organismos que pueblan una regi&oacute;n es tan estrecha, que cualquier alteraci&oacute;n en la poblaci&oacute;n de una especie o del medio afecta de una forma u otra a toda la comunidad a la que pertenece. En un sistema ecol&oacute;gico influyen dos grupos de factores fundamentales: abi&oacute;ticos -de naturaleza f&iacute;sico-qu&iacute;mica- como la temperatura, la luz, la gravedad, la presi&oacute;n y las diversas sustancias presentes en el medio, y bi&oacute;ticos !que se derivan de la presencia de otros organismos que forman parte del ambiente.<SUP>1</SUP></I>      <P><I>Un tercer grupo de factores de capital importancia en dichos sistemas pueden ser los de &iacute;ndole informacional, referidos a las alteraciones que se producen en los individuos como resultado del constante intercambio de informaci&oacute;n que se opera entre los seres vivos y de &eacute;stos con el medio. A esta vertiente de la ecolog&iacute;a se le pudiera llamar "ecolog&iacute;a informativa".</I>      <P><I>La evoluci&oacute;n de la vida y, en especial, de la humanidad, corre junto con el desarrollo de la capacidad para captar, procesar y utilizar la informaci&oacute;n para organizar el comportamiento de los organismos vivos. Es as&iacute; que en la sociedad moderna resulta imposible vivir al margen de la informaci&oacute;n.</I>      <P><I>Ahora bien, sucede que en el contexto actual, el crecimiento geom&eacute;trico del conocimiento y, por tanto, de la informaci&oacute;n, ha originado un conjunto de manifestaciones en el comportamiento del hombre que van, desde el hast&iacute;o y el temor por el recibo de nueva informaci&oacute;n !sobre todo cuando &eacute;sta puede aparecer en una etapa del trabajo en que ya no resulta conveniente! producida por la saturaci&oacute;n del nivel de procesamiento permisible para el hombre promedio, hasta la ansiedad que genera no hallar un dato que &eacute;l conoce que existe, pero que la organizaci&oacute;n que dispone de la informaci&oacute;n lo hace inaccesible.</I>      <P><I>Hasta el momento, se han valorado s&oacute;lo los trastornos que en el plano psicol&oacute;gico producen tales situaciones, sin considerar las p&eacute;rdidas que se generan en las esferas econ&oacute;mica, comercial, social, pol&iacute;tica u otras que, aunque resultan de gran inter&eacute;s para la gerencia de las instituciones de informaci&oacute;n, no constituyen actualmente objeto de estudio de ninguna subdisciplina del sector informativo-bibliotecario.</I>      <P><I>Es en este entorno donde se establece un punto de contacto entre la psicolog&iacute;a, la gerencia y las ciencias de la informaci&oacute;n, potencialmente provechoso para la investigaci&oacute;n de los efectos que sobre el hombre y la sociedad moderna producen las desviaciones que tienen lugar en el proceso de suministro de la informaci&oacute;n y la determinaci&oacute;n de las formas y de los niveles adecuados de su entrega.</I>      <P><I>Sin embargo, si bien resulta importante conocer los efectos negativos que genera el suministro inadecuado de la informaci&oacute;n, como un medio para concientizar a aquellos que en la sociedad ostentan la responsabilidad de la administraci&oacute;n de dichos procesos, es mucho m&aacute;s importante hallar nuevas formas de identificaci&oacute;n, selecci&oacute;n y organizaci&oacute;n de este recurso que propicien el logro de una armon&iacute;a o correspondencia entre la informaci&oacute;n que se entrega y la necesidad de acceder a &eacute;sta por parte del que la recibe.</I>      <P><I>En el logro de este objetivo, es de especial importancia que las instituciones de informaci&oacute;n cuenten en su estructura con un subsistema que funcione de forma semejante a como lo hacen los sistemas de vigilancia epidemiol&oacute;gica en el sector de la salud.</I>      <P><I>La epidemiolog&iacute;a constituye la rama de la medicina que estudia la evoluci&oacute;n de las enfermedades en las agrupaciones humanas en el tiempo y en el espacio, y que analiza todos los factores que contribuyen a modificar los &iacute;ndices de morbilidad, mortalidad y letalidad.<SUP>2</SUP></I>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>La aportaci&oacute;n fundamental de la epidemiolog&iacute;a es la identificaci&oacute;n de los problemas, la comprensi&oacute;n de su causa y el conocimiento de la din&aacute;mica de su distribuci&oacute;n.<SUP>3</SUP> Facilita la identificaci&oacute;n de las &aacute;reas geogr&aacute;ficas y los grupos de poblaci&oacute;n que presentan mayores necesidades y que, por tanto, requieren una mayor atenci&oacute;n. Permite conocer la distribuci&oacute;n y la importancia de los factores que operan en el aumento de las necesidades y en el consumo de los recursos, que no son necesariamente los mismos en todos los grupos de la poblaci&oacute;n, as&iacute; como identificar grupos de riesgo o prioritarios, cuyo reconocimiento supone la selecci&oacute;n de intervenciones sociales para disminuir o eliminar los factores de riesgo espec&iacute;ficos en cada uno de ellos.<SUP>4</SUP> Es, por tanto, una disciplina capaz de producir un cuadro que representa las necesidades que, en materia de salud, tiene una determinada poblaci&oacute;n.</I>      <P><I>Ahora bien, en la medida que los servicios de una instituci&oacute;n de informaci&oacute;n tengan como objetivo final atender las verdaderas necesidades de una poblaci&oacute;n, el enfoque epidemiol&oacute;gico del trabajo y la direcci&oacute;n son aliados l&oacute;gicos. Las decisiones relativas a la asignaci&oacute;n de recursos, a la definici&oacute;n de las prioridades y de los objetivos que los servicios deben lograr, no pueden tomarse sin una base de informaci&oacute;n que permita conocer los problemas y su distribuci&oacute;n en una poblaci&oacute;n objetivo.<SUP>3</SUP></I>      <P><I>Es necesario definir pol&iacute;ticas de informaci&oacute;n y no de servicios, es decir, definir pol&iacute;ticas cuyas metas se formulen en t&eacute;rminos de indicadores de satisfacci&oacute;n de las necesidades o de impacto en la soluci&oacute;n de problemas sociales determinados, y no s&oacute;lo en t&eacute;rminos de los servicios que hay que ofrecer y de los recursos que hay que movilizar. El objetivo de tales pol&iacute;ticas ha de ser la obtenci&oacute;n de un efecto mensurable en el estado informacional de una poblaci&oacute;n espec&iacute;fica. Esta concepci&oacute;n es muy diferente a la que s&oacute;lo se propone como objetivo satisfacer la demanda espont&aacute;nea de las personas.<SUP>3</SUP></I>      <P><I>As&iacute;, pues, el trabajo de la instituci&oacute;n ha de organizarse en torno a programas con fines espec&iacute;ficos ante un problema determinado. En tal sentido, debe adoptarse un enfoque poblacional, cuyos prop&oacute;sitos se expresen en t&eacute;rminos de los indicadores en los que hay que influir. Esta concepci&oacute;n resulta muy diferente al enfoque institucional y profesional, donde los objetivos se establecen en torno al suministro de unos servicios que, a juicio de los que los dirigen, satisfacen las necesidades de la comunidad a la que atienden. <SUP>3</SUP></I>      <P><I>Todo esto implica una reorganizaci&oacute;n de los servicios, para dar respuesta a las necesidades insatisfechas; la identificaci&oacute;n y puesta en pr&aacute;ctica de las intervenciones m&aacute;s adecuadas, as&iacute; como la evaluaci&oacute;n del impacto de dichas intervenciones a nivel de la poblaci&oacute;n.<SUP>3</SUP></I>      <P><I>Sin la existencia de un subsistema epidemiol&oacute;gico que proporcione datos sobre la evoluci&oacute;n del estado informacional en la comunidad de usuarios a la que sirve la instituci&oacute;n, no se puede hablar de enfoque poblacional. A menos que se piense que las impresiones de los administradores, de los profesionales o de algunos representantes de la poblaci&oacute;n constituyen una fuente fiable, v&aacute;lida y suficiente de datos sobre el estado de satisfacci&oacute;n de las necesidades de informaci&oacute;n de una poblaci&oacute;n determinada.<SUP>3</SUP></I>      <P><I>La distribuci&oacute;n equitativa de los recursos en una comunidad necesita de la epidemiolog&iacute;a informacional, por lo menos para:</I> <DIR>     <LI> <I>la identificaci&oacute;n de las diferencias en el perfil epidemiol&oacute;gico-informacional de los distintos sectores y categor&iacute;as de usuarios de la poblaci&oacute;n a la que sirve la instituci&oacute;n;</I></LI>      <LI> <I>la evaluaci&oacute;n de la repercusi&oacute;n que producen las distintas opciones de intervenci&oacute;n, para evitar el desperdicio de los escasos recursos;</I></LI>      <LI> <I>la introducci&oacute;n de la informaci&oacute;n en la toma de decisiones.<SUP>3</SUP></I></LI> </DIR> <I>Una instituci&oacute;n de informaci&oacute;n requiere, por consiguiente, de un sistema de informaci&oacute;n &aacute;gil, que le permita identificar &aacute;reas y poblaciones con mayores necesidades insatisfechas, de manera tal que pueda focalizar sus intervenciones hacia esos grupos prioritarios.</I>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>Indudablemente, el sector informativo-bibliotecario necesita de un enfoque ecol&oacute;gico y epidemiol&oacute;gico en su actividad para la obtenci&oacute;n de un mayor impacto en la satisfacci&oacute;n de las necesidades y en la soluci&oacute;n de los problemas sociales.</I> <H4> REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>  <OL>     <!-- ref --><LI> Diccionario enciclop&eacute;dico Salvat universal. Barcelona: Salvat, 1989.</LI>    <!-- ref --><LI> Dorland. Diccionario de ciencias m&eacute;dicas. Barcelona: El Ateneo, 1985:468.</LI>    <!-- ref --><LI> Dussault G. La epidemiolog&iacute;a y la gesti&oacute;n de los servicios de salud. Bolet&iacute;n Epidemiol&oacute;gico 1995;16(2):1-5.</LI>    <!-- ref --><LI> OPS. Uso de los sistemas de informaci&oacute;n geogr&aacute;fica en epidemiolog&iacute;a (SIG-Epi). Bolet&iacute;n Epidemiol&oacute;gico 1996;17 (1):1-6.</LI>    </OL> Lic. Rub&eacute;n Ca&ntilde;edo Andalia     <BR>Departamento de Recursos Informativos     <BR>Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas     <DIV ALIGN=right>  </div>     ]]></body><back>
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