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</front><body><![CDATA[ <H3> EDITORIAL</H3>  <H2> Un mensaje de despedida</H2> <I>Hace algo m&aacute;s de nueve a&ntilde;os, redact&eacute; un escrito a la direcci&oacute;n del Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas (CNICM) en el cual manifest&eacute; mi intenci&oacute;n de crear una revista, en la que se pudieran registrar los resultados de la labor cient&iacute;fica de los profesionales del Sistema Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas (SNICM). Tal iniciativa tuvo una favorable acogida, a pesar de que Cuba comenzaba a sufrir los embates de una profunda crisis econ&oacute;mica.</I>      <P><I>En circunstancias tan poco propicias, tuve la fortuna de contar con algo m&aacute;s eficaz que la audacia y el entusiasmo personal para acometer dicho empe&ntilde;o; pues en el esfuerzo desinteresado, en la frase alentadora y en la inapreciable colaboraci&oacute;n de indulgentes compa&ntilde;eros, encontr&eacute; el apoyo necesario para vencer los obst&aacute;culos impuestos por los rigores que acompa&ntilde;aron a los primeros a&ntilde;os del "per&iacute;odo especial".</I>      <P><I>Por eso, deseo manifestar a trav&eacute;s de estas l&iacute;neas mi gratitud al doctor Jerem&iacute;as Hern&aacute;ndez Ojito, Director General del CNICM, por haberme dado su anuencia para darle nacimiento a ACIMED, y haber confiado en m&iacute; como iniciador de una gesta que hoy d&iacute;a trasciende las fronteras nacionales. Por otra parte, no encuentro palabras o frases adecuadas para agradecer como merecen a mis tan estimados colegas integrantes del Comit&eacute; de Redacci&oacute;n durante estos a&ntilde;os y, muy especialmente, al licenciado Rub&eacute;n Ca&ntilde;edo Andalia, cuyo tes&oacute;n y laboriosidad se han hecho sentir con vehemencia desde los d&iacute;as inolvidables de 1993, a&ntilde;o en que vio la luz por primera vez la revista, y cuya actividad ha sido determinante en su desarrollo posterior.</I>      <P><I>Cuando redact&eacute; el primer editorial de ACIMED para presentarla, lo hice consciente del gran reto que deb&iacute;a enfrentar, al tener sobre mis hombros la m&aacute;xima responsabilidad en el compromiso contra&iacute;do con la direcci&oacute;n del CNICM de crear y hacer permanecer un medio de difusi&oacute;n de la cultura cient&iacute;fica y de est&iacute;mulo del esp&iacute;ritu investigativo en los colegas del SNICM.</I>      <P><I>Aunque no pretendo atribuirle proporciones exageradas a la labor realizada hasta ahora en ese sentido, no puedo negar mi orgullo como individuo, por haber trabajado con un colectivo tan valioso, al volver la vista atr&aacute;s y contemplar la utilidad de su esfuerzo. Con esto quiero dejar sentado que han sido ellos los principales protagonistas en el cumplimiento del mencionado compromiso.</I>      <P><I>Ahora bien, la vida tiene sus leyes independientes de la voluntad y de la conciencia de los hombres, y casi siempre ocurre que, por uno u otro motivo, m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano, estas se imponen. De acuerdo con esas leyes, las obras iniciadas un d&iacute;a, podr&aacute;n tener otro d&iacute;a su final inevitable, al igual que todo lo existente. De ah&iacute; mi gran asombro por la permanencia de las pir&aacute;mides de Egipto y de todo lo que se les asemeja.</I>      <P><I>Con estos renglones que escribo un d&iacute;a de junio del a&ntilde;o 2000, doy a conocer a los estimados lectores el cese de mis funciones como director de ACIMED, al igual que un d&iacute;a de enero de 1993 redact&eacute; el primer editorial para presentarla. Otra obra est&aacute; esperando mi tiempo y esfuerzo, cuya mayor parte he consagrado hasta ahora a mi querida revista, la cual es por cierto mi mayor satisfacci&oacute;n, en cuanto a logros se refiere, en m&aacute;s de 20 a&ntilde;os como profesional de las ciencias de la informaci&oacute;n.</I>      <P><I>La decisi&oacute;n de retirarme de esta cautivadora actividad responde a la imposibilidad real de dedicarme a ella como hasta ahora, dadas las exigencias de las nuevas tareas que tengo por delante, vinculadas a la investigaci&oacute;n de la historia de la bibliograf&iacute;a m&eacute;dica cubana; a la necesidad de ACIMED de que se le contin&uacute;e brindando la merecida atenci&oacute;n; y a la certeza de que hay ya muchos compa&ntilde;eros capaces de cumplir tal requisito igual o mejor que yo, pues su competencia, experiencia y deseos de hacer aseguran un futuro luminoso a la publicaci&oacute;n.</I>      <P><I>Por ello, estoy convencido de que ACIMED mantendr&aacute; y ser&aacute; capaz de superar la trascendencia lograda bajo mi direcci&oacute;n, en virtud de las personalidades tan prestigiosas que fortalecer&aacute;n su Comit&eacute; de Redacci&oacute;n, unidas a los colegas que hasta hoy me acompa&ntilde;aron en esta empresa.</I>      <P><I>S&oacute;lo me resta exhortar a los autores para que contribuyan a este empe&ntilde;o, con el env&iacute;o de contribuciones cada vez mejores, as&iacute; como a los lectores para que contin&uacute;en haciendo llegar a la Redacci&oacute;n sus valiosas sugerencias. Con esto est&aacute; garantizado el destino de la Revista Cubana de los Profesionales de la Informaci&oacute;n en Salud.</I>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>Hasta siempre.</I>      <P><B>Lic. Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa</B>     <BR><B>Departamento Procesamiento de la Documentaci&oacute;n</B>     <BR><B>Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas</B>     <BR><B></B>&nbsp;        ]]></body>
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