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</front><body><![CDATA[ <H3> EDITORIAL</H3>  <H2> Medicina basada en la evidencia: un nuevo reto al profesional de la informaci&oacute;n en salud</H2> <I>Lejos estaban de imaginar, los epidemi&oacute;logos all&aacute; por la d&eacute;cada de los 80, cuando pensaron en la necesidad de acercar la ciencia al arte de la medicina, que el t&eacute;rmino evidencia cobrar&iacute;a tan alto valor y presencia en las publicaciones sobre metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica, la ense&ntilde;anza de la medicina, la gesti&oacute;n y la pol&iacute;tica sanitaria.</I>      <P><I>Durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, determinadas &aacute;reas m&eacute;dicas y sanitarias han experimentado un r&aacute;pido desarrollo, entre ellas cabe mencionar las siguientes: evaluaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas, investigaci&oacute;n de los servicios de salud, validaci&oacute;n de los resultados m&eacute;dicos y de la efectividad de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, an&aacute;lisis de la calidad de la asistencia y otras con denominaciones m&aacute;s sofisticadas que contribuyen a soportar lo que se ha dado en llamar medicina basada en la evidencia (MBE)<SUP>1,2</SUP> o su denominaci&oacute;n m&aacute;s cercana: cuidados de salud basados en la evidencia. Dicho concepto, esencialmente se fundamenta en los principios de la epidemiolog&iacute;a cl&iacute;nica en la cual los aspectos bioestad&iacute;sticos de la evidencia de los datos y la informaci&oacute;n ocupan un lugar preponderante.</I>      <P><I>Aunque, su evoluci&oacute;n hist&oacute;rica ocurri&oacute; bajo un enfoque emp&iacute;ricamente tradicional, experiment&oacute; un cambio radical en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas, a partir de la revoluci&oacute;n operada en materia de gesti&oacute;n documental, entendida esta como la preparaci&oacute;n, publicaci&oacute;n (presentaci&oacute;n), diseminaci&oacute;n, evaluaci&oacute;n y consumo de la literatura m&eacute;dica.</I>      <P><I>Las propuestas conceptuales de la MBE se corresponden perfectamente con dos de los m&aacute;s recientes presupuestos filos&oacute;ficos en materia de progreso social e informacional: el establecimiento de una poderosa infraestructura tecnol&oacute;gica que sirva de base al intercambio amplio de informaci&oacute;n en la sociedad y el enfoque mercadol&oacute;gico de las actividades cuyos procesos b&aacute;sicos son el estudio de los clientes y las necesidades, as&iacute; como la elaboraci&oacute;n de productos y servicios de alto valor agregado, en correspondencia con los requerimientos establecidos, a partir, por ejemplo, de la transformaci&oacute;n de informaci&oacute;n en conocimiento -gesti&oacute;n del conocimiento. Ambos fundamentos son parte de un nuevo paradigma de desarrollo, establecido a escala mundial durante los a&ntilde;os 90, con centro en el perfeccionamiento de la calidad y la satisfacci&oacute;n del consumidor, base de la subsistencia y el crecimiento econ&oacute;mico y social.</I>      <P><I>La MBE aporta un marco conceptual nuevo para solucionar los problemas cl&iacute;nicos. En &eacute;l se aproximan los datos de la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica a la pr&aacute;ctica m&eacute;dica mediante la b&uacute;squeda sistem&aacute;tica, evaluaci&oacute;n cr&iacute;tica y aplicaci&oacute;n de los hallazgos de los estudios cient&iacute;ficos a la pr&aacute;ctica asistencial cotidiana, la investigaci&oacute;n, la docencia o la toma de decisiones. Constituye una v&iacute;a para enlazar dos componentes de la medicina a menudo distantes: la investigaci&oacute;n y la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica. Es, por tanto, un b&aacute;lsamo para contrarrestar los retos de la medicina actual, a saber: el creciente volumen de informaci&oacute;n cient&iacute;fica existente, la necesidad de servicios sanitarios competitivos, as&iacute; como de desarrollar la investigaci&oacute;n y la docencia m&eacute;dica con la mayor calidad y el menor costo posibles.</I>      <P><I>Ahora bien, la piedra angular de la MBE es la revisi&oacute;n sistem&aacute;tica de la informaci&oacute;n, a la vez que una actividad cient&iacute;fica de importancia clave, tanto en la investigaci&oacute;n como en su aplicaci&oacute;n.<SUP>3</SUP></I>      <P><I>No es l&oacute;gico que los cl&iacute;nicos, gestores o los propios pacientes, que desean obtener informaci&oacute;n v&aacute;lida sobre los efectos de la atenci&oacute;n de salud, revisen directamente las evidencias relevantes en los estudios originales; &eacute;stos, adem&aacute;s, son tan numerosos y dispersos que impiden su uso pr&aacute;ctico. La mayor&iacute;a de los que necesitan informaci&oacute;n en salud deben confiar en la revisi&oacute;n de las investigaciones originales como una v&iacute;a para enfrentar la sobreabundancia de informaci&oacute;n por contrastar. Ocupan, entonces, las revisiones una posici&oacute;n clave en la cadena que enlaza los resultados de la investigaci&oacute;n en un extremo con los mejores resultados sanitarios en el otro.<SUP>4</SUP></I>      <P><I>La abrumadora cantidad de informaci&oacute;n existente, su crecimiento exponencial y variedad de soportes; la necesidad de localizarla y reducirla a unidades de tama&ntilde;o asimilables, as&iacute; como el hecho de que los cl&iacute;nicos, gestores, responsables de pol&iacute;tica sanitaria, investigadores y docentes precisan de informaci&oacute;n sistem&aacute;tica, rigurosa y actualizada para realizar su labor con la m&aacute;xima calidad; han motivado que muchas instituciones de renombre y agencias de financiamiento hayan comenzado a considerar el trabajo de revisi&oacute;n como proyectos cient&iacute;ficos independientes.<SUP>3</SUP></I>      <P><I>Lamentablemente, la calidad de las revisiones es deficiente, porque la mayor&iacute;a de sus editores no realizan su tarea sistem&aacute;ticamente, con respeto a los principios cient&iacute;ficos, en especial en el control de los sesgos y los errores aleatorios. La pobre calidad de muchas revisiones ha generado que la recomendaci&oacute;n sobre algunas formas de atenci&oacute;n altamente efectivas se demore a&ntilde;os y que algunas pr&aacute;cticas asistenciales fueran recomendadas durante mucho tiempo despu&eacute;s que estudios controlados hubieran demostrado que eran inefectivas o incluso perjudiciales.<SUP>4</SUP></I>      <P><I>En fecha tan temprana como el a&ntilde;o 1976, el Ministerio de Sanidad de Canad&aacute;, pa&iacute;s pionero en estos estudios, constituy&oacute; una comisi&oacute;n de trabajo, formada por cl&iacute;nicos, epidemi&oacute;logos e investigadores sanitarios para analizar fundamentalmente un conjunto de medidas beneficiosas para toda la poblaci&oacute;n en el &aacute;rea de la prevenci&oacute;n. Durante los dos primeros a&ntilde;os ellos desarrollaron una metodolog&iacute;a para jerarquizar la calidad de las evidencias, un verdadero hito en la historia de la evaluaci&oacute;n de la literatura m&eacute;dica; prueba de ello es que unos a&ntilde;os m&aacute;s tarde una comisi&oacute;n nombrada por el gobierno de los Estados Unidos, tambi&eacute;n compuesta por un equipo multidisciplinario, adopt&oacute; dicha metodolog&iacute;a.<SUP>1,5</SUP> Entre los centros y agencias que encabezan dicho trabajo, se destaca la </I>National Library of Medicine<I>. Otras incluso han editado varias gu&iacute;as metodol&oacute;gicas. Una de estas publicaciones es la ?Gu&iacute;a para el tratamiento del dolor agudo?, elaborada por una agencia norteamericana que emple&oacute; b&aacute;sicamente la propuesta canadiense, pero incorpor&oacute; un elemento innovador, la t&eacute;cnica del metan&aacute;lisis para los ensayos cl&iacute;nicos aleatorios. Varios pa&iacute;ses europeos como Espa&ntilde;a y Gran Breta&ntilde;a desarrollan esta l&iacute;nea de investigaci&oacute;n con prioridad a nivel de sus respectivos ministerios de salud.</I>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>Como colof&oacute;n de este esfuerzo, se cre&oacute; en 1993 la Colaboraci&oacute;n Cochrane, una organizaci&oacute;n internacional nacida en respuesta al llamado del m&eacute;dico y epidemi&oacute;logo ingl&eacute;s </I>Archie Cochrane,<I> pionero en reclamar en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 70, "una revisi&oacute;n cr&iacute;tica de los ensayos cl&iacute;nicos controlados relevantes, que se actualizara peri&oacute;dicamente, seg&uacute;n especialidades". Durante la d&eacute;cada siguiente, algunos grupos de investigadores, concientes de aquella necesidad, comenzaron a desarrollar peri&oacute;dicamente revisiones sistem&aacute;ticas en el campo de la obstetricia y la perinatolog&iacute;a para asegurar una transferencia adecuada de los resultados de la investigaci&oacute;n a la pr&aacute;ctica, en tanto se establec&iacute;an las bases para reducir la investigaci&oacute;n redundante.<SUP>4</SUP></I>      <P><I>A partir de aquellas experiencias, individuos e instituciones de todo el mundo se sumaron a esta iniciativa con la finalidad de consolidarla y desarrollarla adecuadamente. El principal objetivo de la organizaci&oacute;n es preparar, mantener, as&iacute; como divulgar revisiones sistem&aacute;ticas y actualizadas de la evidencia cient&iacute;fica, si fuera posible, de los ensayos cl&iacute;nicos existentes, o en su defecto, de los estudios disponibles basados en otros dise&ntilde;os. Varios expertos revisan cada tema, todos pertenecen a un ?grupo colaborador de revisi&oacute;n? constituido por individuos de diversas partes del mundo con un inter&eacute;s tem&aacute;tico espec&iacute;fico (por ejemplo, embolia). Un equipo editorial coordina cada grupo con lo cual se asegura que la selecci&oacute;n de los estudios sea lo m&aacute;s exhaustiva posible -no s&oacute;lo mediante la b&uacute;squeda en las bases de datos bibliogr&aacute;ficas sino tambi&eacute;n en todas las fuentes posibles de informaci&oacute;n, publicadas o no, existentes en el conjunto de pa&iacute;ses, que el an&aacute;lisis de aquellos sea cr&iacute;tico y homog&eacute;neo (de acuerdo con un protocolo previamente acordado) y que la utilizaci&oacute;n de las t&eacute;cnicas de s&iacute;ntesis de la literatura -por ejemplo el metan&aacute;lisis- se instrumente correctamente.<SUP>4</SUP></I>      <P><I>Aunque nacida como pr&aacute;ctica basada en la evidencia, la MBE se ha extendido progresivamente a otros niveles organizacionales de la salud como la docencia, la direcci&oacute;n y la investigaci&oacute;n, as&iacute; como a otras ramas de la medicina. La mayor&iacute;a de los autores consultados coinciden en que &eacute;sta puede aplicarse no solo a la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica sino a cualesquiera de las intervenciones sanitarias mediante cuatro pasos fundamentales:</I> <OL>     <LI> <I>La formulaci&oacute;n de una pregunta clara a partir del problema que se analiza.</I></LI>      <LI> <I>La b&uacute;squeda sistem&aacute;tica de las ?evidencias? para identificar las mejores y m&aacute;s relevantes de ellas.</I></LI>      <LI> <I>La evaluaci&oacute;n cient&iacute;fica de la evidencia para determinar de forma cr&iacute;tica la validez y utilidad de los resultados descritos.</I></LI>      <LI> <I>La puesta en pr&aacute;ctica de los hallazgos obtenidos.</I></LI>     </OL> <I>Ahora bien, para cumplir cada uno de los pasos mencionados es importante la participaci&oacute;n del trabajador de la informaci&oacute;n y, en especial, de los bibliotecarios cl&iacute;nicos -aquel cuya actividad profesional est&aacute; dirigida a dar soporte directamente a las acciones relacionadas con la asistencia m&eacute;dica, dentro de los equipos multidisciplinarios que prestan los servicios de salud.</I>      <P><I>En el primero de los pasos, por ejemplo, se exige conocer las necesidades de informaci&oacute;n del profesional sanitario y elaborar estrategias de b&uacute;squeda correctas. En la segunda etapa se puede preguntar: ?existe un especialista m&aacute;s capaz que el profesional de la informaci&oacute;n para determinar las fuentes m&aacute;s adecuadas y sus diferentes v&iacute;as de acceso? Evidentemente, no. De igual forma sucede con la evaluaci&oacute;n de las evidencias y la puesta en practica de los resultados, donde el apoyo del experto en informaci&oacute;n es de gran valor. Sin embargo, la entrega de informaci&oacute;n como medio para elevar la calidad de los cuidados de salud, el requerimiento b&aacute;sico de medicina moderna, precisa ineludiblemente de la participaci&oacute;n del especialista en informaci&oacute;n en las tareas de orden cl&iacute;nico.</I>      <P><I>La introducci&oacute;n de los enfoques de la MBE, como medio para promover el cambio profesional, establece nuevos retos y oportunidades a los bibliotecarios. Sin embargo, la capacidad para responder a esta nueva agenda de trabajo est&aacute; limitada por sus dificultades para adquirir nuevas habilidades y t&eacute;cnicas en su ocupado puesto de trabajo, <SUP>6</SUP> el car&aacute;cter hist&oacute;ricamente emp&iacute;rico del trabajo bibliotecario y su apat&iacute;a para realizar investigaciones propiamente cient&iacute;ficas como las que exige esta nueva filosof&iacute;a. Para sobrevivir necesitar&aacute; dominar con maestr&iacute;a su &aacute;rea del conocimiento, pero adem&aacute;s deber&aacute; incorporar un grupo de nuevos conocimientos sobre metodolog&iacute;a de la investigaci&oacute;n, bioestad&iacute;stica, epidemiolog&iacute;a, gesti&oacute;n de salud por solo mencionar algunos de ellos, igualmente necesarios.</I>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>No ha desaparecido el trabajador de la informaci&oacute;n ni la actividad biblioteco-informacional. No est&aacute;n condenados a desaparecer, sin embargo, ahora se necesitan nuevos conocimientos, habilidades y actitudes, capaces de auxiliar al m&eacute;dico en la identificaci&oacute;n y el acceso a las fuentes de informaci&oacute;n. El reto nuevo consiste en la necesidad de preparar un profesional con formaci&oacute;n, tanto m&eacute;dica como en informaci&oacute;n, capaz de actuar en un contexto cl&iacute;nico complejo como el que caracteriza a las instituciones actuales de salud.</I>      <P><I>En los tiempos actuales y los venideros, donde las nuevas tecnolog&iacute;as de informaci&oacute;n y de telecomunicaciones constituyen la infraestructura esencial de la sociedad, los profesionales del sector no solo habr&aacute;n de ser buenos gestores de informaci&oacute;n sino del conocimiento, mediante el dise&ntilde;o y la entrega de productos y servicios de muy alto valor a&ntilde;adido.</I>      <P><I>Los planteamientos de la MBE han tratado de resolver las limitaciones de la literatura tradicional, su poca exhaustividad, la carencia de m&eacute;todos sistem&aacute;ticos para valorar la evidencia cient&iacute;fica, los sesgos de publicaci&oacute;n y otros, a partir del uso de m&eacute;todos cuantitativos o no, pero siempre con el criterio de la necesidad de emplear toda la informaci&oacute;n disponible y de la mejor manera posible, esto se consigue en ocasiones mediante el llamado metan&aacute;lisis, la alquimia estad&iacute;stica del siglo XXI,<SUP>1,2,4,7</SUP> como le llaman algunos autores a estos procedimientos, parte de una metodolog&iacute;a que se conoce como s&iacute;ntesis de estudios con dise&ntilde;os cruzados la cual emplea las fortalezas y debilidades complementarias de los ensayos aleatorios y de las b&uacute;squedas en bases de datos bibliogr&aacute;ficas automatizadas, respectivamente.</I>      <P><I>La MBE no es una vara m&aacute;gica, como todo m&eacute;todo cient&iacute;fico presenta requerimientos para su introducci&oacute;n:</I> <OL>     <LI> <I>El tiempo y la pr&aacute;ctica para su aprendizaje.</I></LI>      <LI> <I>Las inversiones para adquirir computadoras, medios de telecomunicaciones, accesorios e insumos necesarios y otros gastos como los relacionados con la conectividad a las redes inform&aacute;ticas, especialmente a INTERNET, y el acceso a los recursos.</I></LI>      <LI> <I>La ejecuci&oacute;n de b&uacute;squedas complejas de informaci&oacute;n y la elaboraci&oacute;n de profundas estrategias para identificar la literatura adecuada.</I></LI>      <LI> <I>El cambio de mentalidad y de cultura, aspecto que exige de un tiempo considerable, sobre todo en el caso de los profesionales de la salud con una formaci&oacute;n tradicional que pueden percibir en la MBE una amenaza a su autoridad profesional.</I></LI>     </OL> <I>A pesar de las exigencias de la implementaci&oacute;n de la MBE, es un esfuerzo muy significativo para un soporte de la pr&aacute;ctica m&eacute;dica en los resultados s&oacute;lidos de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. La MBE es el instrumento te&oacute;rico y pr&aacute;ctico que faltaba para vincular de forma correcta dos &aacute;reas con frecuencia vinculadas emp&iacute;ricamente: la producci&oacute;n y el consumo de la literatura cient&iacute;fica.</I>      <P><I>Este nuevo enfoque, con centro en la valoraci&oacute;n metodol&oacute;gica de los estudios cuyos resultados desean aplicarse, permite reducir un problema com&uacute;n: el m&eacute;dico se enfrenta a la lectura de un trabajo relacionado con su especialidad sin un arma consistente, sin una metodolog&iacute;a cient&iacute;fica apropiada para determinar la validez de los resultados expuestos que, por dem&aacute;s, se emplear&aacute;n para comprender o cambiar el curso de la enfermedad de un paciente cuya vida y bienestar pueden verse sensiblemente afectados.</I>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>Durante las d&eacute;cadas de los a&ntilde;os 80 y 90, la evaluaci&oacute;n de la literatura cl&iacute;nica recibi&oacute; un fuerte impulso, en particular a causa de los estudios realizados por el Departamento de Bioestad&iacute;stica y Epidemiolog&iacute;a de la Universidad de Mc Master, que dieron lugar a la aparici&oacute;n del </I>American College of Physicians-American Society of Internal Medicine (la ACP Journal Club)<I>. Con posterioridad nacieron </I>Clinical Evidence<I> del BMJ </I>Publishing Group,<I> </I>Evidence Based Medicine,<I> una co-publicaci&oacute;n del BMJ </I>Publishing Group<I> y el</I> American College of Physicians-American Society of Internal Medicine<I> y </I>Cochrane Library de Updated Software<I> Ltd., todas con un objetivo particular: difundir literatura evaluada en el campo de la salud como medio de enfrentar la incapacidad de los individuos para acceder, evaluar y utilizar el exceso de informaci&oacute;n existente; la prestaci&oacute;n de cuidados de salud sobre evidencias inadecuadas y la necesidad de divulgar aquellas intervenciones que funcionan.</I>      <P><I>ACP </I>Journal Club<I> (1991, http://www.acponline.org./journals/acpjc/jcmenu.htm?wni), publicada bimensualmente bajo los auspicios de la </I>Health Information Research Unit<I> del </I>Department of Clinical Epidemiology and Biostatistics<I> de la Universidad de McMaster, se propone detectar, a partir de un conjunto de criterios preestablecidos, los mejores art&iacute;culos originales y de revisi&oacute;n sobre causa, curso, diagn&oacute;stico, pron&oacute;stico, prevenci&oacute;n, tratamiento y otros de inter&eacute;s inmediato en el campo de la medicina interna. Los res&uacute;menes estructurados describen los objetivos, m&eacute;todos, resultados y conclusiones basados en las evidencias, en forma reproducible, exacta y aplicable; proveen adem&aacute;s un comentario de un experto sobre el contexto, los m&eacute;todos y las aplicaciones cl&iacute;nicas de los hallazgos en cada art&iacute;culo. <SUP>8</SUP></I>      <P>Evidence Based Medicine<I> (1995, http://www.acponline.org/journals/ebm/pastiss.htm) pretende alertar a los cl&iacute;nicos sobre avances importantes en medicina interna, pr&aacute;ctica familiar y general, cirug&iacute;a, pediatr&iacute;a, obstetricia y ginecolog&iacute;a mediante la selecci&oacute;n de aquellos estudios originales y de revisi&oacute;n cuyos resultados son m&aacute;s ciertos y &uacute;tiles.<SUP>9</SUP></I>      <P>Clinical Evidence<I> (1999, http://www.clinicalevidence.com/), publicada por el BMJ </I>Publishing Group<I> semestralmente, es un compendio actualizado de evidencias sobre los efectos de intervenciones cl&iacute;nicas comunes. Provee relatos concisos sobre el estado actual del conocimiento, la ignorancia y la incertidumbre sobre la prevenci&oacute;n y el tratamiento de un amplio rango de condiciones cl&iacute;nicas, a partir de la b&uacute;squeda en la literatura existente.<SUP>10</SUP></I>      <P><I>El contenido de todos los n&uacute;meros de ACP </I>Journal Club<I> y de su publicaci&oacute;n compa&ntilde;era, </I>Evidence-Based Medicine<I> (ambas desde su creaci&oacute;n), est&aacute; incluido en una base de datos electr&oacute;nica, </I>Best Evidence<I> (www.acponline.org).</I>      <P><I>La Biblioteca Cochrane (2000, http://www.cochranelibrary.com/cochrane/cochrane-frame.html) es una publicaci&oacute;n electr&oacute;nica dise&ntilde;ada para suministrar evidencias de alta calidad a aquellos que proveen y reciben cuidados m&eacute;dicos, a los responsables de la investigaci&oacute;n, la ense&ntilde;anza, el financiamiento y la administraci&oacute;n a todos los niveles. Se publica trimestralmente en CD-ROM y en Internet. Se distribuye mediante suscripci&oacute;n.<SUP>11</SUP></I>      <P><I>En todos los casos, los expertos valoran los trabajos publicados. Ellos son capaces de determinar la solidez de los art&iacute;culos, as&iacute; como de comentar sus bondades y limitaciones. Las publicaciones mencionadas constituyen un nuevo tipo de literatura secundaria. En estas, a diferencia de las tradicionales, donde se valoraban las publicaciones como un todo y sin particularizaciones, se eval&uacute;an expl&iacute;citamente cada uno de los art&iacute;culos que aparecer&aacute;n en ellas mediante un conjunto de criterios p&uacute;blicos preestablecidos.</I>      <P><I>Entre los aportes te&oacute;ricos de la MBE, resultan sumamente significativos: el establecimiento de la informaci&oacute;n ?antes considerada como un factor de acci&oacute;n complementaria en el perfeccionamiento de los cuidados de salud? , su procesamiento y validaci&oacute;n, como un recurso esencial para la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, la creaci&oacute;n de una relaci&oacute;n de trabajo profesional s&oacute;lida entre el m&eacute;dico y el especialista en informaci&oacute;n y la uni&oacute;n, en un mismo equipo multidisciplinario, de campos frecuentemente separados como las ciencias de la informaci&oacute;n, la epidemiolog&iacute;a, la bioestad&iacute;stica y la medicina. Sin embargo, su aporte m&aacute;s importante es el constituir una v&iacute;a apropiada para enlazar recursos dispersos en un solo empe&ntilde;o: el mejoramiento de la salud.</I>      <P><I>A tal punto llega el impacto actual de los presupuestos de la MBE que se han extendido desde los cuidados primarios de salud hasta alcanzar las ciencias de la informaci&oacute;n bajo la denominaci&oacute;n de bibliotecolog&iacute;a basada en la evidencia y sus posibles extensiones: actividad informacional y ciencias de la informaci&oacute;n, ambas basadas en la evidencia.<SUP>12</SUP></I>      <P><I>La preparaci&oacute;n de gu&iacute;as cl&iacute;nicas para la asistencia, de algoritmos para evaluar la literatura cl&iacute;nica, convertidos m&aacute;s recientemente en programas filtros para evaluar la literatura sobre diagn&oacute;stico, etiolog&iacute;a, pron&oacute;stico y terapia,<SUP>6</SUP> como los que emplea la </I>National Library of Medicine<I> de los Estados Unidos para responder a las solicitudes de informaci&oacute;n cl&iacute;nica a MEDLINE, de nuevos tipos de art&iacute;culos originales como son los informes sobre el mejoramiento de la calidad ?una nueva forma de art&iacute;culo original de investigaci&oacute;n, cuyo formato difiere del formato IMRYD, dirigido a la exposici&oacute;n de los procesos c&iacute;clicos de perfeccionamiento de la calidad en contextos espec&iacute;ficos?; as&iacute; como la creaci&oacute;n de unidades de informaci&oacute;n sobre cuidados de salud basados en la evidencia son claras manifestaciones del impacto de las propuestas de la MBE en el campo de la medicina y de las ciencias de la informaci&oacute;n aplicadas en este sector.<SUP>13</SUP></I>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>Como quiera que es una disciplina cient&iacute;fica relativamente joven ser&aacute; necesario trabajar a&uacute;n m&aacute;s por acercar la ciencia al arte de la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica, la informaci&oacute;n al m&eacute;dico pr&aacute;ctico y el bibliotecario a la medicina.</I> <H4> REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>  <OL>     <!-- ref --><LI> Guerra L. La Medicina Basada en la Evidencia: un intento de acercar la ciencia a la pr&aacute;ctica m&eacute;dica. Med Clin 1996;107:377-82.</LI>    <!-- ref --><LI> Rodr&iacute;guez del Castillo M. La informaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica aplicada a la pr&aacute;ctica m&eacute;dica. El Profesional de la Informaci&oacute;n 1998;7(5):10-4.</LI>    <!-- ref --><LI> Granados A. La evaluaci&oacute;n de tecnolog&iacute;as sanitarias. Med Clin 1995;104:581-5.</LI>    <!-- ref --><LI> Centro Cochrane Iberoamericano. Sobre la Colaboraci&oacute;n Cochrane. Disponible en: http://www.cochrane.es/Castellano/CC_Resumen</LI>    <!-- ref --><LI> Sackett DL. Evidence-based Medicine. Approach to teaching the practice of Medicine. 2da ed. Boston: s.e.1991.</LI>    <!-- ref --><LI> Hicks A, Booth A, Sawers C. Becoming ADEPT: delivering distance learning on evidence-based medicine for librarians. Health Libr Rev 1998;15(3):175-84. Disponible en: http://bubl.ac.uk/journals/lis/fj/hlr/v15n0398.htm#6becoming</LI>    <!-- ref --><LI> Cochrane A. Effectivity and efficiency. Random reflections on health services. Londres: Nutfell Provincial Hospital Trust, 1972.</LI>    <!-- ref --><LI> American Society of Internal Medicine. ACP Journal Club. Purpose and Procedure (Abbreviated). Disponible en: http://www.acponline.org./journals/acpjc/purproc.htm</LI>    <!-- ref --><LI> American Society of Internal Medicine. Evidence-Based Medicine. Purpose and Procedure (Abbreviated). Disponible en: http://www.acponline.org/journals/ebm/novdec99/purpproc.htm</LI>    <!-- ref --><LI> BMJ Publishing Group. What is clinical evidence. Disponible en: http://www. clinicalevidence.com/</LI>    <!-- ref --><LI> Updated software. The Cochrane Library. Disponible en: http://www.cochrane library.com/cochrane/cochrane-frame.html</LI>    <!-- ref --><LI> 12.Eldredge JD. Evidence-based librarianship: an overview. Bull Med Libr Assoc 2000;88(4):28. Disponible en: http://www.allenpress.com/mla/issues/vol88/number4/88-4-289.html</LI>    <!-- ref --><LI> Rose S. Challenges and strategies in getting evidence-based practice into primary health care - what role the information professional? Health Libr Rev 1998;15(3):165-74. Disponible en: http://bubl.ac.uk/journals/lis/fj/hlr/v15n0398.htm#5challenges</LI>    </OL> Lic. <I>Mar&iacute;a del Carmen Hinojosa &Aacute;lvarez</I>     <BR>Instituto Nacional de Higiene, Epidemiolog&iacute;a y Microbiolog&iacute;a     <BR>Lic. <I>Rub&eacute;n Ca&ntilde;edo Andalia</I>     <BR>Red Telem&aacute;tica de Salud en Cuba (INFOMED)     <BR>Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas     <BR>&nbsp;      ]]></body>
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