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</front><body><![CDATA[ <h2>Desarrollo hist&oacute;rico del derecho de autor en la traducci&oacute;n </h2>     <P><A HREF="#cargo"><I>Olga Lidia Machado Torres<span class="superscript">1</span><span class="superscript"></span></I> </A><span class="superscript"><A NAME="autor"></A></span></P>     <P>Seg&uacute;n el glosario de t&eacute;rminos sobre derecho de autor de la Organizaci&oacute;n Mundial de la Propiedad Intelectual, la traducci&oacute;n «es la expresi&oacute;n de obras escritas u orales en un idioma distinto al de la versi&oacute;n original.»<span class="superscript">1</span></P>     <P>En ling&uuml;&iacute;stica no es m&aacute;s que el proceso de llevar a la lengua de llegada un texto elaborado en otra lengua, la de partida. Ahora bien, sea cual fuera la definici&oacute;n: ling&uuml;&iacute;stica o jur&iacute;dica; la totalidad de las legislaciones del mundo protegen a la traducci&oacute;n como obra derivada, pues la creaci&oacute;n que hace el traductor sobre la obra preexistente no va en detrimento del derecho de su autor, siempre que haya obtenido su autorizaci&oacute;n para realizarla. As&iacute; mismo el autor de la traducci&oacute;n deber&aacute; ser consultado para realizar otra traducci&oacute;n de la suya. </P>     <P>La traducci&oacute;n ha desempe&ntilde;ado, en la historia de la humanidad, una funci&oacute;n sumamente importante en el desarrollo, tanto en general como en la interpenetraci&oacute;n de las culturas. Desde una panor&aacute;mica cultural, todos los idiomas se interfecundan. La traducci&oacute;n como fen&oacute;meno social halla la forma de establecer una identidad entre situaciones, a partir de la noci&oacute;n de equivalencias.<span class="superscript">2</span> Es en ese proceso de establecimiento de las equivalencias, donde se encuentra la creaci&oacute;n; es la forma personalizada de crear a partir de un texto original en una lengua de partida, donde surge el fen&oacute;meno de que se ocupa el derecho de autor: el reconocimiento a la paternidad de una obra derivada.</P>     <P>Es bien conocido en este campo, el postulado de la ling&uuml;&iacute;stica, que una traducci&oacute;n nunca es, por supuesto, un original. En la relaci&oacute;n entre el objeto y las palabras se funden no solamente objeto y nombre, sino concepto, codificaci&oacute;n, decodificaci&oacute;n e imagen ac&uacute;stica las cuales reflejan la experiencia humana universal.<span class="superscript">2</span></P>     <P>El derecho de autor es el producto de una larga y complicada evoluci&oacute;n hist&oacute;rica que expresa la prolongada evoluci&oacute;n de la humanidad hacia el establecimiento de normas legales en los asuntos p&uacute;blicos y privados. Los etn&oacute;logos han admitido la hip&oacute;tesis de que desde los per&iacute;odos m&aacute;s remotos de la historia de la humanidad exist&iacute;a alguna noci&oacute;n de propiedad literaria.</P>     <P>Desde mucho antes de que se reconociera el derecho patrimonial del autor, se hab&iacute;a tomado conciencia de su derecho moral. En este sentido algunos expertos sostienen que la noci&oacute;n de derecho de autor siempre ha existido, aunque no se contemplara durante largo tiempo, en el campo de la legislaci&oacute;n.<span class="superscript">3 </span></P> <H4>Or&iacute;genes de la traducci&oacute;n </H4>     <P>Se considera el siglo XX el de la traducci&oacute;n, aunque esta denominaci&oacute;n corresponde, &uacute;nicamente a su auge y no a su origen, creaci&oacute;n, ni recreaci&oacute;n, pues esta actividad tuvo su asiento y florecimiento hacia los a&ntilde;os 3500 a.n.e. en el valle situado entre los r&iacute;os Tigris y &Eacute;ufrates, en la llanura central que actualmente ocupa Turqu&iacute;a.</P>     <P>La cultura mesopot&aacute;mica podr&iacute;a considerarse como una cultura de traducci&oacute;n. El sumerio por ser un idioma cuyos elementos eran cortos y abundantes en hom&oacute;nimos, permiti&oacute; desarrollar con cierta facilidad su forma de escritura fon&eacute;tica y al ser sustituida por la asiria, se elaboraron diccionarios; luego de sucesivas adaptaciones y reestructuraciones, su alfabeto se adapt&oacute; al antiguo persa.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La impresi&oacute;n sobre barro blando hizo que hubiera escuelas en las que futuros escribas y traductores se hicieron expertos en la escritura. El hecho de que los escribas de Sumeria y Akkadia se reconozcan como los creadores de los primeros glosarios de que se tienen noticias, da una medida del reconocimiento moral aunque no legislado, de la propiedad sobre una obra creada por el intelecto humano. Igualmente ha llegado hasta nuestros d&iacute;as una traducci&oacute;n del pr&oacute;logo a la Sabidur&iacute;a de Jes&uacute;s ben Sira, traducido del hebreo al griego en el a&ntilde;o 132 a.n.e., en la que por primera vez se hace referencia en la obra al traductor. </P> <H4>La interpretaci&oacute;n </H4>     <P>El arte de la interpretaci&oacute;n es tan antiguo como el de la traducci&oacute;n escrita, y por supuesto anterior a este por su car&aacute;cter oral raz&oacute;n por lo que ha dejado menos huellas, aunque es tambi&eacute;n parte de la obra humana con suficiente creaci&oacute;n a partir de una representaci&oacute;n ac&uacute;stica en lengua de llegada, la que para el derecho de autor ser&iacute;a &quot;obra originaria&quot;. </P>     <P>En el proceso de interpretaci&oacute;n se debe escoger entre transmitir mayor cantidad de informaci&oacute;n en un tiempo espec&iacute;fico, o repetir y explicar, cuando el mensaje ha llegado cargado de interferencias, sin embargo, en cualquier caso siempre se realiza atendiendo a la noci&oacute;n de fidelidad y manejando las ideas con una notaci&oacute;n cablegr&aacute;fica, porque la interpretaci&oacute;n debe hacerse en funci&oacute;n de un receptor; en este caso el int&eacute;rprete impone su sello personal en la forma de expresi&oacute;n y por ello tambi&eacute;n goza de protecci&oacute;n como obra derivada.</P>     <P>Con la evoluci&oacute;n de los medios de comunicaci&oacute;n, se internacionaliz&oacute; la pr&aacute;ctica del derecho de autor. En un inicio la protecci&oacute;n era meramente nacional y el respeto a la autor&iacute;a sobre bases rec&iacute;procas. Se sabe que las leyes nacionales de muchos pa&iacute;ses proteg&iacute;an las obras extranjeras, pero fue necesario firmar una serie de acuerdos internacionales de diversos tipos. </P>     <P>La continua agresi&oacute;n a las obras de autores extranjeros, divulgadas sin autorizaci&oacute;n y ni referencia al autor de la obra original, motiv&oacute; a los intelectuales, reunidos en Par&iacute;s, bajo el auspicio de la Asociaci&oacute;n Literaria y Art&iacute;stica Internacional (ALAI), presidida por V&iacute;ctor Hugo, a promover sucesivas reuniones con la finalidad de celebrar una convenci&oacute;n internacional para proteger los derechos de los autores.</P>     <P>Una vez que se obtuvo el apoyo del gobierno suizo, se re&uacute;nen en Berna, en 1886, delegados de Alemania, B&eacute;lgica, Francia, Inglaterra, Italia, Suiza, Liberia y T&uacute;nez. Nace as&iacute; la Uni&oacute;n de Berna, inspirada en la Uni&oacute;n de Par&iacute;s, creada dos a&ntilde;os antes para la protecci&oacute;n de la propiedad industrial, y se firma el primer acuerdo internacional en la materia: el Convenio de Berna para la Protecci&oacute;n de Obras Literarias y Art&iacute;sticas, que en sus art&iacute;culos 5, 6 y 7 regulaba las traducciones de revistas, boletines, folletos literarios y obras de dominio p&uacute;blico en los pa&iacute;ses que conformaron la uni&oacute;n. A partir de entonces este convenio quedaba abierto a todos los estados que estuvieran dispuestos a garantizar su acci&oacute;n rec&iacute;proca. </P>     <P>Este acuerdo se ha modificado en numerosas oportunidades. A principios de 1981, contaba en su membres&iacute;a con 72 estados; actualmente el n&uacute;mero asciende a 144. Atrae la atenci&oacute;n que entre los primeros signatarios, el &uacute;nico pa&iacute;s del nuevo continente fue un pa&iacute;s del Caribe, no angl&oacute;fono: Hait&iacute;.<span class="superscript">4</span> </P>     <P>Adem&aacute;s del Convenio de Berna, se celebraron otras convenciones sobre derecho de autor. A estas se les conoce como convenciones panamericanas, debido a que se celebraron en Montevideo (1889), M&eacute;xico (1902), R&iacute;o de Janeiro (1906), Buenos Aires (1910), Caracas (1911), La Habana (1928) y Washington (1946); ninguna respondi&oacute; al sistema universal de protecci&oacute;n que deb&iacute;a regir.</P>     <P>Hasta la Segunda Guerra Mundial los estados estaban divididos en tres grupos: los que eran partes en el Convenio de Berna, los que eran partes en las Convenciones Panamericanas y los que no se hab&iacute;an adherido a ning&uacute;n sistema internacional de protecci&oacute;n del derecho de autor, sin embargo, los primeros esfuerzos por unificar la acci&oacute;n internacional en materia de derecho de autor datan de 1928.<span class="superscript">2 </span></P>     <P>La UNESCO fue la que asumi&oacute; la tarea de elaborar una Convenci&oacute;n Universal de Derecho de Autor, que se aprob&oacute; en Ginebra en 1952. Su intenci&oacute;n no era sustituir los acuerdos existentes, aunque s&iacute; establec&iacute;a las bases de un sistema de protecci&oacute;n que rigiera las relaciones entre los pa&iacute;ses con tradiciones culturales diferentes, como los de la Uni&oacute;n de Berna y los del continente americano. Dicha convenci&oacute;n contiene pocas precisiones sobre el nivel m&iacute;nimo de protecci&oacute;n. La &uacute;nica de ellas, que especifica un m&iacute;nimo en materia de protecci&oacute;n, se refiere al derecho de traducci&oacute;n, debido a su importancia internacional. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Es de se&ntilde;alar que de los 144 estados parte del Convenio de Berna, 12 son del Caribe y todos cuentan en sus territorios con oficinas de derecho de autor. Siete de esas oficinas pertenecen a instituciones jur&iacute;dicas (Antigua y Barbuda, Bahamas, Belice, Dominica, Granada, Sant Kiss y Nevis, Santa Luc&iacute;a y Trinidad y Tobago), dos a culturales (Rep&uacute;blica Dominicana y Cuba) y dos a instituciones relacionadas con el comercio (Barbados y Jamaica). Su pertenencia a una u otra esfera no le resta importancia en sus funciones esenciales.</P>     <P>Los pa&iacute;ses en desarrollo, dentro de los cuales se incluyen los del Caribe, precisan mejorar sus condiciones de vida y ello, en gran medida depende del progreso de la educaci&oacute;n, la ciencia y la cultura. En el citado convenio, del que ellos forman parte, se autoriza la realizaci&oacute;n de traducciones con fines educativos, que s&oacute;lo pueden exportarse a otros pa&iacute;ses bajo determinadas condiciones. </P>     <P>La Declaraci&oacute;n Universal de Derechos Humanos tambi&eacute;n estipula que toda persona tiene derecho a la protecci&oacute;n de los intereses morales y materiales que le correspondan por raz&oacute;n de las producciones cient&iacute;ficas, literarias o art&iacute;sticas de que sea autora.<span class="superscript">5</span> Esta protecci&oacute;n, por supuesto, se extiende a los traductores cuya labor, m&aacute;s all&aacute; de las fronteras ling&uuml;&iacute;sticas, proporciona el v&iacute;nculo esencial entre los autores y un p&uacute;blico m&aacute;s amplio, adem&aacute;s de resultar indispensable para asegurar los derechos del propio autor. </P> <H4>El Caribe </H4>     <P>Todos los pa&iacute;ses tienen el derecho de expresar su cultura, por eso es importante que adem&aacute;s de alentar a los autores en su funci&oacute;n creadora, se facilite, mediante la traducci&oacute;n, un mayor acceso a las riquezas contenidas en la literatura de otros idiomas. </P>     <P>En el &aacute;mbito caribe&ntilde;o la traducci&oacute;n es parte de la integraci&oacute;n, sobre todo, de su geograf&iacute;a cultural y de la cultura de di&aacute;spora, en sus conceptos antiguos y recientes, de «diseminaci&oacute;n» de nuestra entidad regional. Loable es el papel desempe&ntilde;ado por Cuba en este camino, con la promoci&oacute;n de la obra literaria escrita, promovida por Casa de las Am&eacute;ricas y el Centro de Estudios del Caribe. Muchas de las obras traducidas en Cuba constituyen la primera versi&oacute;n a otros idiomas que sus autores han visto, a la vez, que han motivado el estudio y la investigaci&oacute;n de un entorno del cual formamos parte. </P> <H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </H4> <OL>      <!-- ref --><LI>OMPI. Glosario de derecho de autor y derechos conexos. Ginebra: OMPI, 1980:259. </LI>    <!-- ref --><LI>Arencibia L. Reflexiones acerca de la traducci&oacute;n y la interpretaci&oacute;n. Cuadernos H. Ling&uuml;&iacute;stica 1975:7-30. </LI>    <!-- ref --><LI>UNESCO. ABC de derecho de autor. Par&iacute;s: UNESCO, 1982:71.</LI>    <!-- ref --><LI>The Berne convention for the protection of Literary and Artistic works from 1886 to 1996. </LI>    <!-- ref --><LI>ONU. Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. Art&iacute;culo 21(2).    Lic. Olga Lidia Machado Torres. Centro Nacional de Derecho de Autor (CENDA). Calle 15 No. 604 e/ B y C Vedado. Ciudad de La Habana. Cuba. </LI>    </OL>      <P>&nbsp;</P>     <P><span class="superscript"><A HREF="#autor">1</A></span><A HREF="#autor"> Licenciada en Lengua Rusa. Centro Nacional de Derecho de Autor (CENDA). Cuba.</A><A NAME="cargo"></A></P>     ]]></body><back>
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