<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1024-9435</journal-id>
<journal-title><![CDATA[ACIMED]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[ACIMED]]></abbrev-journal-title>
<issn>1024-9435</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1024-94352001000200010</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[¿Por dónde anda la investigación en interpretación?]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Arencibia Rodríguez]]></surname>
<given-names><![CDATA[Lourdes]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Unión de Escritores y Artistas de Cuba.  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Ciudad de La Habana, ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>08</month>
<year>2001</year>
</pub-date>
<volume>9</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>155</fpage>
<lpage>162</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1024-94352001000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1024-94352001000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1024-94352001000200010&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <h2>¿Por d&oacute;nde anda la investigaci&oacute;n en interpretaci&oacute;n? </h2>     <P><A HREF="#cargo"><I>Lourdes Arencibia Rodr&iacute;guez<span class="superscript">1</span></I> </A><A NAME="autor"></A></P>     <P>En primer lugar, quiero agradecer la gentil invitaci&oacute;n que me formularon mis colegas de la Editorial Jos&eacute; Mart&iacute;/Arte y Literatura a impartir nuevamente una conferencia de comienzo de jornada y en particular a la querida amiga Cecilia Infante, el alma de este evento. La elevada competencia, la eficiencia organizativa y el encanto particular que ponen Cecilia y su equipo de colaboradores son proverbiales y contribuyen decisiva y consecutivamente al &eacute;xito de estos encuentros que en s&oacute;lo tres ediciones se han convertido en cita obligada para los profesionales de la traducci&oacute;n y la interpretaci&oacute;n en este lado de la geograf&iacute;a. Sean pues, para ellos, mis palabras iniciales con un reconocimiento muy especial a su labor.</P>     <P>El oficio de mediador ling&uuml;&iacute;stico entre individuos o grupos humanos de distintos hablares, –paso por alto solamente aqu&iacute;, en esta observaci&oacute;n puntual, la distinci&oacute;n entre lo oral y lo escrito que es de rigor a medida en que nos vamos adentrando en el &aacute;mbito de este tipo de mediaci&oacute;n– si no se le reconoce como el quehacer m&aacute;s antiguo del mundo, se disputa el lugar con honores con el que lo ocupe por decisi&oacute;n de los &aacute;rbitros.</P>     <P>En cambio, s&iacute; parece ser uno de los m&aacute;s controvertidos menesteres, a juzgar por la cantidad de opiniones que se han vertido hist&oacute;ricamente a favor y en contra de su legitimidad y valores, asombra las veces que se ha definido o intentado definir. En fin, que sobre la mediaci&oacute;n ling&uuml;&iacute;stica todo el mundo –entendido o profano– se ha sentido en el deber de opinar, ser&aacute; porque en el fondo, los seres pensantes somos comuni-cadores y traducimos e interpretamos constantemente de mil y una maneras la realidad que nos circunda. Todos los que estamos aqu&iacute; sabemos de esa avalancha de criterios que no parece hallar tregua y la hemos padecido. Todav&iacute;a hoy, en el siglo XXI, un encuentro reci&eacute;n celebrado en Espa&ntilde;a colocaba en su t&iacute;tulo convocatorio al traductor «en entredicho» y se llamaba as&iacute;, con clara intenci&oacute;n provocativa y apelatoria: «El traductor en entredicho».</P>     <P>Como el t&iacute;tulo me hab&iacute;a llamado mucho la atenci&oacute;n desde que lo vi por primera vez y creo que de eso se trataba; de que picara y sacudiera, por esa deformaci&oacute;n profesional que aqueja a los traductores e int&eacute;rpretes, fui de inmediato al Diccionario de la Real Academia para ver de qu&eacute; m&aacute;s nos titul&aacute;bamos y leo all&iacute; que «se trata de la duda que pesa sobre el honor, la virtud, calidad o veracidad de alguien o algo». Es evidente que tambi&eacute;n este antiguo oficio, como el otro, cojea del mismo pie. </P>     <P>Valga el comentario inicial para entrar en calor. Aqu&iacute;, sin embargo, no voy a definir, una vez m&aacute;s, la interpretaci&oacute;n, que ya sabemos de qu&eacute; se trata. Tampoco voy a evocar su historia como sucesi&oacute;n de fechas, nombres, hitos o tendencias desde los pr&iacute;ncipes de la Elefantina, pasando por Marina y Felipillo en el Nuevo Mundo; el proceso de N&uuml;remberg y la Sociedad de las Naciones, hasta nuestros d&iacute;as, que eso har&aacute; correr la tinta de otro tintero, por lo pronto, el del colega, profesor y amigo Jes&uacute;s Baigorri, quien acaba de publicar una obra de consulta muy abarcadora y de m&eacute;ritos extraordinarios: «La Interpretaci&oacute;n de conferencias: el nacimiento de una profesi&oacute;n. De Paris a Nuremberg» que est&aacute; llamada a convertirse, lo es ya, en un cl&aacute;sico del tema.</P>     <P>Se se&ntilde;alar&aacute; muy brevemente la conveniencia de distinguir la interpretaci&oacute;n de la traducci&oacute;n, no s&oacute;lo por aquello que las diferencia en la pr&aacute;ctica, sino sobre todo por el fundamento que las calza. La diferencia m&aacute;s importante de la que se desgaja cualquier investigaci&oacute;n seria sobre una u otra vertiente de la comunicaci&oacute;n, sin duda estriba en que la traducci&oacute;n trabaja sobre enunciados escritos, esto es, sobre lo dicho y por lo tanto su quehacer se mueve en el &aacute;mbito de la utilizaci&oacute;n de la lengua fijada en un texto est&aacute;tico; mientras que la interpretaci&oacute;n lo hace con magnitudes orales, es decir, tiene que v&eacute;rselas con la lengua en proceso de enunciaci&oacute;n, durante su puesta en funcionamiento, en un hecho de habla, lo que le confiere al quehacer un car&aacute;cter eminentemente din&aacute;mico. Pero hay m&aacute;s. El int&eacute;rprete no s&oacute;lo asiste al acto de habla, sino que lo asume y encadena un proceso generador sobre otro proceso generador anterior y ajeno al suyo. Y todos sabemos cu&aacute;n hu&eacute;rfana de profundizaci&oacute;n y cu&aacute;n plagada de ambig&uuml;edades est&aacute; la investigaci&oacute;n sobre el fen&oacute;meno del habla desde Saussure hasta nuestros d&iacute;as. </P>     <P>Seguimos adelante pues, descartando por defecto, aquellos aspectos relacionados de cierta manera con la investigaci&oacute;n en materia de interpretaci&oacute;n que tampoco tocaremos aqu&iacute; y es la pesquisa a que se obliga el int&eacute;rprete de cara a cada nuevo tema en el que habr&aacute; de adentrarse para intervenir como mediador en una conferencia o de cara al saber en general para mantenerse vigente y al d&iacute;a en las tem&aacute;ticas m&aacute;s variadas y en las culturas de partida y de llegada como parte de su oferta profesional. Esa investigaci&oacute;n, nunca se insistir&aacute; bastante, forma parte indisoluble de su perfil profesional y habr&aacute; de incorporarla permanentemente a su quehacer con el mismo apremio que el conocimiento de sus lenguas de trabajo.</P>     <P>¿De qu&eacute; entonces se va a hablar aqu&iacute;, se preguntar&aacute;n ustedes? Pues de un tema que se suele tocar poco. Intentaremos entonces trazar un marco general que lo encuadre y se&ntilde;alar sus rasgos m&aacute;s sobresalientes tanto fundacionales como actuales. Empecemos por trazar sus objetivos y repasar lo que se ha hecho y lo que est&aacute; por hacerse con relaci&oacute;n a:</P>  <UL>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>la afimaci&oacute;n de una l&iacute;nea de pensamiento profunda y sistem&aacute;tica que posea la suficiente coherencia y rigor para alcanzar base cient&iacute;fica; </LI>     <LI>que se encamine a sustentar una reflexi&oacute;n te&oacute;rica f&aacute;cil de asimilar; </LI>     <LI>que resulte visiblemente &uacute;til y se pueda aplicar en la pr&aacute;ctica y sin agobios al ejercicio de la profesi&oacute;n de int&eacute;rprete; </LI>     <LI>que proporcione a la par sustrato real para configurar los programas de formaci&oacute;n de este tipo particular de especialistas de la comunicaci&oacute;n interling&uuml;&iacute;stica mediada a partir de sus resultados. </LI>     <LI>Respiro hondo y despacio y me pregunto, ¿qu&eacute; cabe esperar de la investigaci&oacute;n sobre la interpretaci&oacute;n? </LI>    </UL>      <P>Sobre todo: una mejor comprensi&oacute;n del fen&oacute;meno con miras a optimizar su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica en la formaci&oacute;n. Por tanto, se mueve en el campo de la investigaci&oacute;n aplicada. En muy escasos trabajos se habla de investigaci&oacute;n de base o fundamental; por lo que me interrogo, ¿cu&aacute;ndo y c&oacute;mo surge? </P>     <P>Comienza a hacerse sentir en el per&iacute;odo que media entre dos guerras mundiales, a partir de la d&eacute;cada de los cuarenta del siglo que acabamos de dejar atr&aacute;s. Tiene un origen euroc&eacute;ntrico, salida de la pr&aacute;ctica m&aacute;s bien que de la observaci&oacute;n y del an&aacute;lisis de hechos y rasgos con una &oacute;ptica cient&iacute;fica, fue avanzando a golpes de intuiciones por as&iacute; decir, con una din&aacute;mica de personas; quiero insistir, personalizada en individuos de fuerte impronta profesional que dieron nombre y escuela a sus propuestas, a menudo contendientes, en Ginebra, en Par&iacute;s, en la Sociedad de Naciones, en Bruselas, en Georgetown, en Alemania, en Austria, en Rusia, en Jap&oacute;n, en Trieste. Esa circunstancia no favoreci&oacute; el marcaje de los circuitos de progresi&oacute;n, ni el trazado de los grandes ejes exploratorios resultantes de un trabajo interdisciplinario; de suerte que trajo una falta de integraci&oacute;n y por consiguiente de evoluci&oacute;n de los resultados parciales en una adquisici&oacute;n global. </P>     <P>El conjunto de tesis de grado, art&iacute;culos, conferencias, capillas, influencias que gener&oacute; esos comienzos, no propici&oacute; una evoluci&oacute;n verdadera de la reflexi&oacute;n, ni constituye un corpus investigativo real que permita conocer la din&aacute;mica del proceso ni identificar sus posibilidades evolutivas. Entonces, ¿a qui&eacute;nes va dirigida?</P>     <P>Se trata de una investigaci&oacute;n que ata&ntilde;e y beneficia a una poblaci&oacute;n reducida de personas, toda vez que la comunidad de profesionales de la interpretaci&oacute;n constituye un grupo relativamente minoritario y selectivo en todas partes del mundo, si bien actualmente los trabajos se han extendido a otros actores de la situaci&oacute;n comunicativa, cuales son: el beneficiario o usuario directo de la mediaci&oacute;n que incorpora un segmento mucho m&aacute;s amplio; e incluyen tambi&eacute;n al contratista o empleador de los servicios, lo cual ha abierto considerablemente las posibilidades y el alcance de esta investigaci&oacute;n. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>A estos factores se a&ntilde;aden otros que inciden restrictivamente sobre el terreno, como son:</P>  <UL>     <LI>un por ciento bajo de graduados en las escuelas de interpretaci&oacute;n </LI>     <LI>un mercado todav&iacute;a restringido, si bien en expansi&oacute;n </LI>     <LI>un campo de trabajo parcialmente desconocido por la serie y el car&aacute;cter de las operaciones autom&aacute;ticas y no autom&aacute;ticas en que interviene el cerebro humano en el proceso de interpretaci&oacute;n </LI>     <LI>el car&aacute;cter multidisciplinario de la investigaci&oacute;n (ling&uuml;&iacute;stica, neurofisiolog&iacute;a, psicoling&uuml;&iacute;stica). </LI>    </UL>      <P>Asimismo, desde sus comienzos, este pensamiento razonado, que no llega a ser te&oacute;rico ni alcanza validez cient&iacute;fica, aparece ligado a la interpretaci&oacute;n llamada de conferencias (simult&aacute;nea, consecutiva, susurrada, de enlace) como prestaci&oacute;n de un servicio comunicativo que satisface una necesidad social, con una demanda determinada por el mercado, previsible y cuantificable, una funci&oacute;n dial&oacute;gica que no excluye relaciones de preminencia o poder. Por ejemplo, con gran esfuerzo y una gran presi&oacute;n sobre las casas editoriales puede lograrse que se reconozca y publique con difusi&oacute;n limitada, obras escritas en las llamadas lenguas minoritarias como el papiamento, el guaran&iacute; o el fin&eacute;s; pero no se presente usted en una conferencia internacional hablando s&oacute;lo una de esas lenguas porque sencillamente los idiomas de trabajo est&aacute;n preestablecidos en funci&oacute;n de la demanda mayoritaria con car&aacute;cter taxativo para los dem&aacute;s. De manera que las leyes del mercado operan m&aacute;s fuerte y restrictivamente y la investigaci&oacute;n se adapta por supuesto a esas leyes. </P>     <P>Reflexionemos en cu&aacute;les fueron sus grandes l&iacute;neas tem&aacute;ticas. Si vamos a analizar la orientaci&oacute;n que ha seguido la investigaci&oacute;n en materia de interpretaci&oacute;n, vemos que sigue dos tendencias fundamentales: las que priorizan el proceso y las que estudian la capacidad de reaccionar profesionalmente ante la situaci&oacute;n comunicativa. Recientemente se a&ntilde;ade una tercera que tiene que ver con el car&aacute;cter pactado de la prestaci&oacute;n al que nos referiremos m&aacute;s adelante. </P>     <P>Los pioneros de la investigaci&oacute;n, por as&iacute; decir, centraron su atenci&oacute;n en el primer tema, o sea, que comenzaron estudiando el proceso all&aacute; por el decenio de los 60. Esta corriente precient&iacute;fica era lidereada sobre todo por psic&oacute;logos, socioling&uuml;istas, psicoling&uuml;istas, neurofisi&oacute;logos cuya especializaci&oacute;n nada ten&iacute;a que ver por lo general con la profesi&oacute;n de int&eacute;rprete. Por las propias caracter&iacute;sticas del proceso, era evidente y ya lo se&ntilde;alamos, que el estudio de las operaciones autom&aacute;ticas y no autom&aacute;ticas realizadas por el cerebro humano que intervienen en la interpretaci&oacute;n, pertenec&iacute;a al campo de varias disciplinas, de manera que fue a estos especialistas a quienes se debieron los primeros textos exploratorios y por ende de car&aacute;cter emp&iacute;rico sobre la interpretaci&oacute;n.</P>     <P>Oleron y Nampon (1964) trataron de medir la distancia temporal que supuestamente debe transcurrir entre el momento en que se formula el discurso original y en el que lo restituye el int&eacute;rprete, e intentaron estudiar tambi&eacute;n la repetitividad de ciertos errores de traducci&oacute;n. Treisman (1965) midi&oacute; la rapidez de int&eacute;rpretes biling&uuml;es, en la restituci&oacute;n del ingl&eacute;s al franc&eacute;s y viceversa. Goldman-Eisler (1967) se&ntilde;al&oacute; que las pausas ocupaban el 30 % del tiempo total del discurso. Gerver (1969) y Chernov (1969) se preocuparon por establecer un rango m&aacute;ximo de 100 a 120 palabras por minuto como el l&iacute;mite cuantitativo de informaci&oacute;n a restituir mientras que Stenzl, Barik, Pinter y Kade atendieron por su parte a otros aspectos del proceso.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>As&iacute; las cosas, ya adelantado el decenio de los 70, tiene lugar en Venecia, m&aacute;s precisamente en 1977, un encuentro por iniciativa de los psic&oacute;logos Daniel Gerver y H. Wallace Sinaiko, mediante el cual se pretendi&oacute; conciliar las corrientes investigativas que lidereaban los especialistas de las ciencias ling&uuml;&iacute;sticas y del comportamiento con los criterios de la gente «del gremio», es decir, con los int&eacute;rpretes. Este entendimiento no se logr&oacute; y no s&oacute;lo no se logr&oacute;, sino que abri&oacute; una brecha entre ambas comunidades que parecieron ignorarse mutuamente y que dur&oacute; diez largos a&ntilde;os, espacio que fue conquistado por los docentes y por los titulares de la profesi&oacute;n. Aqu&iacute; entra a jugar su papel la segunda corriente arriba se&ntilde;alada que se encamina fundamentalmente a estudiar la capacidad del mediador de reaccionar profesionalmente ante la situaci&oacute;n comunicativa y por ende a tratar de dar respuesta a dos preguntas claves: ¿se trata de una profesi&oacute;n que se adquiere?. En caso afirmativo: ¿c&oacute;mo? Puede decirse que la investigaci&oacute;n entra por entonces en una nueva etapa que va a caracterizar los a&ntilde;os siguientes.</P>     <P>Al ser con creces su campo de aplicaci&oacute;n m&aacute;s importante y reconocido, –la investigaci&oacute;n sobre la formaci&oacute;n profesional del int&eacute;rprete en puridad hab&iacute;a dado lugar de todas maneras y paralelamente no s&oacute;lo a los estudios m&aacute;s antiguos sobre el tema– en su mayor&iacute;a generados en un marco acad&eacute;mico, sino a la bibliograf&iacute;a m&aacute;s copiosa y al asunto de mayor presencia y perdurabilidad en textos y reuniones. A partir de los 80, pues la necesidad de entender mejor lo que se iba a ense&ntilde;ar recomendaba ir m&aacute;s all&aacute; de la teorizaci&oacute;n intuitiva.</P>     <P>Por esos a&ntilde;os, Danica Selescovich, defiende el primer doctorado franc&eacute;s sobre el tema de la interpretaci&oacute;n y crea en la Escuela Superior de Int&eacute;rpretes y Traductores (ESIT) de Par&iacute;s el primer programa doctoral sobre la traducci&oacute;n y la interpretaci&oacute;n en Francia, que sent&oacute; c&aacute;tedra con su c&eacute;lebre teor&iacute;a del sentido, dio a la estampa m&uacute;ltiples trabajos suyos y de sus seguidores que conocieron una gran difusi&oacute;n. </P>     <P>Sus propuestas y aportes te&oacute;ricos, basados en descripciones intuitivas extra&iacute;das de las observaciones del comportamiento con los alumnos y fundamentadas en la experiencia personal de sus autores, van a marcar de manera decisiva el per&iacute;odo ulterior en el &aacute;mbito acad&eacute;mico.</P>     <P>Nuevas escuelas se suman en Europa y en otros continentes (Trieste, Australia, Turku, Espa&ntilde;a) y se van abriendo paso no sin trabajo en un terreno que aspira a pasar de la reflexi&oacute;n «especulativa» a la investigaci&oacute;n emp&iacute;rica.</P>     <P>Si me fuera dado emitir un juicio de conjunto sobre esta producci&oacute;n relativamente vasta, partiendo del criterio de que la formaci&oacute;n es un tema lo suficientemente noble como para propiciar una flexibilidad muy grande en cuanto al componente te&oacute;rico sin menoscabo de la profundidad del an&aacute;lisis, se&ntilde;alar&iacute;a que saltan a la vista algunos rasgos comunes referidos a la repetitividad de temas y enfoques a partir de los mismos elementos de base, su car&aacute;cter reflexivo y normativo que refleja la voluntad com&uacute;n de los centros de ense&ntilde;anza y de la comunidad docente de dotar a la formaci&oacute;n de elementos s&oacute;lidos que sustenten la validez de su trabajo, se lleva a cabo fundamentalmente desde los criterios de la profesi&oacute;n y se tiende a uniformar las condiciones de selecci&oacute;n y admisi&oacute;n, los par&aacute;metros de calidad, los m&eacute;todos de formaci&oacute;n, los ejercicios de aptitud, los m&eacute;todos de evaluaci&oacute;n de resultados, la cuantificaci&oacute;n y an&aacute;lisis de las p&eacute;rdidas de informaci&oacute;n; a analizar los efectos de los mecanismos de apropiaci&oacute;n del texto original, la escasa creatividad de la prestaci&oacute;n por efectos de la repetici&oacute;n, la anticipaci&oacute;n, el perfeccionamiento ling&uuml;&iacute;stico, las modalidades conocidas: simult&aacute;nea, consecutiva, susurrada, enlace, etc&eacute;tera.</P>     <P>Ahora bien si nos atenemos a las exigencias que rigen la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica en un sentido ortodoxo, esto es, de validar un m&eacute;todo para la formulaci&oacute;n de hip&oacute;tesis que se base en la observaci&oacute;n repetitiva de una serie de hechos evaluados y comprobados sistem&aacute;ticamente, la mayor&iacute;a de estos aportes si bien se basan en la observaci&oacute;n de determinados rasgos tomados como se dice «a ojo de buen cubero», no han sido sometidos a mecanismos de comprobaci&oacute;n y evaluaci&oacute;n que les permita convertirse en premisas v&aacute;lidas y controlar sus resultados. Am&eacute;n de que en el &aacute;mbito acad&eacute;mico, una buena parte de los trabajos animados por estas c&aacute;tedras, son resultado de investigaciones realizadas por los propios estudiantes que no suelen tener un conocimiento profundo de los m&eacute;todos de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. </P>     <P>Se produce tambi&eacute;n una falta de continuidad en la investigaci&oacute;n, toda vez que en este medio la motivaci&oacute;n surge a partir de la necesidad de generar trabajos de grado o tesis doctorales o de oposiciones para aspirar a una posici&oacute;n superior en el escalaf&oacute;n acad&eacute;mico. Por lo regular, una vez logrado el objetivo, la motivaci&oacute;n cesa y la investigaci&oacute;n no se contin&uacute;a. Otras veces, la conciencia de que la investigaci&oacute;n por lo regular no trae aparejada ninguna ventaja financiera para quien la emprenda, apaga cualquier iniciativa, de manera que es oportuno se&ntilde;alar algunas de las desmotivaciones que debe superar el investigador para realizar exitosamente su tarea:</P>  <UL>     <LI>La observaci&oacute;n sistem&aacute;tica de hechos consume tiempo, esfuerzos, medios t&eacute;cnicos e insumos relativamente importantes; </LI>     <LI>precisa de replicaciones, modelos de simulaci&oacute;n, verificaciones m&uacute;ltiples; </LI>     ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>tropieza con las inc&oacute;gnitas que dimanan de la complejidad del fen&oacute;meno estudiado </LI>     <LI>el sujeto de investigaci&oacute;n no resulta accesible; </LI>     <LI>en tiempo real, se desenvuelve en un entorno que no es favorable a la investigaci&oacute;n </LI>     <LI>la prestaci&oacute;n se desarrolla en un per&iacute;odo corto; </LI>     <LI>la observaci&oacute;n se refiere al contenido de trabajo de una sola persona; </LI>     <LI>el proceso no es f&aacute;cil de observar; </LI>     <LI>presenta una variabilidad considerable de situaciones y </LI>     <LI>no suele disponer de financiamiento que le permita medir los resultados de sus investigaciones en la comunidad internacional mediante su presentaci&oacute;n en eventos y coloquios especializados. De manera que muchos de esos aportes suelen quedar como compartimentos estancados en las facultades en que han sido generados, pr&aacute;cticamente sin ninguna divulgaci&oacute;n. </LI>    </UL>      <P>Resumiendo, con excepci&oacute;n de algunos centros universitarios (Par&iacute;s, Trieste, Alemania, Jap&oacute;n, Estados Unidos, Turku, Australia, Austria, Canad&aacute;, B&eacute;lgica, Chile, M&eacute;xico, Argentina, Cuba, Ginebra, Espa&ntilde;a); por lo general la investigaci&oacute;n en materia de interpretaci&oacute;n no ha encontrado un terreno muy favorable ni en los medios acad&eacute;micos, ni entre los profesionales en ejercicio y carece de marco institucional. (no hay, que sepamos, centros de estudio dedicados a la investigaci&oacute;n en materia de interpretaci&oacute;n).</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>A todo esto se suma que en muchas universidades, sobre todo en Europa, los hoy institutos de lenguas y de traducci&oacute;n que mantienen una fuerte vocaci&oacute;n hacia la traducci&oacute;n de los g&eacute;neros literarios –pr&aacute;cticamente ausentes de la interpretaci&oacute;n–, son resultado de una evoluci&oacute;n de las facultades de filolog&iacute;a y no ven todav&iacute;a con muy buenos ojos a esta criatura extra&ntilde;a que es la interpretaci&oacute;n. </P>     <P>Consecuentemente, para cerrar el cap&iacute;tulo de lo hecho, si fu&eacute;ramos a clasificar la relativamente copiosa bibliograf&iacute;a que pese a todo se ha generado a la altura del fin de siglo XX, cabr&iacute;a agruparla (y aqu&iacute; me sirvo de la clasificaci&oacute;n de Gile) de la manera siguiente: </P>  <UL>     <LI>Textos introductorios (Paneth, Herbert) </LI>     <LI>Textos anecd&oacute;ticos (Bowen, Mura-matsu, 1978) </LI>     <LI>Textos hist&oacute;ricos (Baigorri; 1999, Kurz, Bertone; 1987) </LI>     <LI>Textos normativos (Herbert, Rozan, Van Hoof) </LI>     <LI>Textos de reflexi&oacute;n emp&iacute;rica (Seles-covitch; 1989, Lederer; 1981, Le F&eacute;al, Garc&iacute;a Landa; 1978, Ilg, Galer; 1974, Cartelleri; 1983, Quicheron; 1985, Arencibia; 1992, Coleman-Jones; 1971, Capaldo; 1980, Viaggio; 1990, Bertone; 1987 y Dollerup, Cay; 1992) </LI>     <LI>Textos experimentales, de modelaci&oacute;n Gile (1989), Kirchhoff (1976), B&aacute;rbara Moser (1978) y Shiryaev (1979). </LI>    </UL>      <P>Ahora bien, en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas del per&iacute;odo que acabamos de describir, se esboza lo que constituye una neta transformaci&oacute;n en el mercado de la interpretaci&oacute;n con una din&aacute;mica distinta: la aparici&oacute;n de nuevas modalidades y con ella, otra conformaci&oacute;n de la demanda determinada por la proliferaci&oacute;n de organismos internacionales con una programaci&oacute;n bien nutrida de conferencias anuales de todo tipo y la incorporaci&oacute;n de nuevas lenguas de trabajo; movimientos no previstos en el comercio internacional que pone frente a frente a negociadores hablantes de lenguas diversas, la interpretaci&oacute;n en las cortes, o en pa&iacute;ses con conflictos fronterizos entre comunidades pluriling&uuml;es o en aquellos donde la corriente migratoria debida a su nueva conformaci&oacute;n geopol&iacute;tica y econ&oacute;mica ha dado lugar a procesos judiciales de toda &iacute;ndole y magnitud. Casos flagrantes son las fronteras de Estados Unidos, Canad&aacute; y M&eacute;xico; las que dividen el Este y el Oeste de Europa, la antigua Yugoeslavia; por no hablar de los nuevos perfiles de la profesi&oacute;n vinculados a los soportes t&eacute;cnicos que se han introducido en la comunicaci&oacute;n entre cuyas muestras est&aacute;n las video conferencias que constituyen el primer resultado de esta estampida, especie de «s&aacute;lvese quien pueda»: la falta de homogeneidad en los programas de formaci&oacute;n que ahora han de hacerse «a la medida» con la consiguiente desaparici&oacute;n de los est&aacute;ndares de la profesi&oacute;n. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>La industria de la interpretaci&oacute;n se mueve en un terreno muy deslizante en lo que unos y otros entienden por nivel adecuado de competencia profesional a alcanzar para acceder a ese mercado.</P>     <P>El segundo resultado, es el boom de la demanda en algunos lugares el cual ha tra&iacute;do tambi&eacute;n aparejado que de repente, personas que ten&iacute;an simplemente conocimiento de dos lenguas, se consideren int&eacute;rpretes profesionales. Estos casos se ven con frecuencia en los mediadores que intervienen en los conflictos fronterizos.</P>     <P>A consecuencia de esa neta visibilidad de la demanda aparecen con perfiles m&aacute;s delineados no s&oacute;lo los problemas que se derivan de la intervenci&oacute;n de dos lenguas y dos polisistemas que no son pocos, sino de las incidencias de las tres instancias: el enunciador, el mediador y el destinatario lo que pone de inmediato sobre el tapete el car&aacute;cter pactado de la prestaci&oacute;n.</P>     <P>¿Qu&eacute; quiere decir esto? Quiere decir que si bien la enunciaci&oacute;n del discurso original puede considerarse un acto espont&aacute;neo de habla, la interpretaci&oacute;n es un acto pactado, es una suerte de negociaci&oacute;n en el que el enunciador por lo regular sabe que va a ser reenunciado y acepta someterse, al menos te&oacute;ricamente, a una serie de restricciones formales en lo que podr&iacute;a considerarse, como lo denomina el profesor de Alicante, Diego Carrasco, un «contrato enunciativo» previo al acto de la enunciaci&oacute;n y de la interpretaci&oacute;n misma. Este pacto de interpretaci&oacute;n encubre una serie de problemas que frecuentemente son identificados por los propios estudiantes y que requieren una explicaci&oacute;n razonada.</P>     <P>Entre otras interrogantes y sigo citando a mi colega alicantino est&aacute;n las siguientes: ¿cu&aacute;l de las instancias es en definitiva la responsable del contenido formal de la enunciaci&oacute;n del original?, ¿qui&eacute;n y c&oacute;mo se determina lo que son los contenidos formales?, ¿qu&eacute; se quita y qu&eacute; se deja y con arreglo a qu&eacute; criterios?, ¿son pactables esos criterios?, ¿tiene derecho el mediador a actuar como sujeto generador de su propia estrategia enunciativa?, ¿est&aacute; dispuesto a asumir la responsabilidad enunciadora? </P>     <P>Estos y otros criterios, que tienen que ser establecidos antes de que se adquieran las t&eacute;cnicas y se automaticen los mecanismos, no han sido tampoco lo suficientemente estudiados. </P>     <P>Es un hecho entonces que los resultados de la investigaci&oacute;n, aplicables en la formaci&oacute;n, no cubren ni dan respuesta a los requerimientos de la demanda actual. No hay suficiente versatilidad en los programas de formaci&oacute;n a la disposici&oacute;n de los candidatos a int&eacute;rpretes «de tercera generaci&oacute;n». En otras palabras, la demanda nos ha agarrado a todos «movidos».</P>     <P>Ante esa emergencia, muchas agencias de contrataci&oacute;n de int&eacute;rpretes han organizado de manera individual sus propios programas de investigaci&oacute;n, de formaci&oacute;n o de reciclaje, pero es evidente que los centros de estudios universitarios que disponen institucionalmente de todos los elementos y conocimientos para asumir profesio-nalmente esta ense&ntilde;anza son los llamados a aceptar este reto y a prepararse para incorporar esos nuevos perfiles en los programas de formaci&oacute;n.</P>     <P>La distancia entre «lo hecho» y «lo por hacer» en materia de investigaci&oacute;n no debiera seguirse agrandando de cara a los desaf&iacute;os del milenio. ¿Qu&eacute; cabr&iacute;a hacer para evitar que los esfuerzos se dispersen y que lo logrado no se convierta en un terreno bald&iacute;o? </P>     <P>Es evidente que el futuro de la investigaci&oacute;n est&aacute; muy asociado en cada lugar concreto a la existencia de un mercado local de la interpretaci&oacute;n que propicie la observaci&oacute;n sobre el terreno de las diferentes situaciones comunicativas y la verificaci&oacute;n de las hip&oacute;tesis, pero creo que se ganar&iacute;a much&iacute;simo si en las universidades pudieran funcionar centros o grupos encargados de fomentar esta tarea, de constituir bases factuales, mecanismos de comprobaci&oacute;n de hip&oacute;tesis, de propiciar los intercambios entre los diferentes grupos que investigan, facilitar la divulgaci&oacute;n de los resultados, acoger en sus boletines y revistas, art&iacute;culos que traten de estos temas, abrirles un espacio mayor en sus reuniones y coloquios. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Cabr&iacute;a ganar asimismo el apoyo de otros institutos o fundaciones que disponen de fondos para la investigaci&oacute;n si se les presentan proyectos pluridisciplinarios en los que puedan trabajar profesores, int&eacute;rpretes, psicoling&uuml;istas, ling&uuml;istas, especialistas de las ciencias de la comunicaci&oacute;n, con la participaci&oacute;n quiz&aacute;s de varios pa&iacute;ses que aunen esfuerzos y saberes para lograr un resultado m&aacute;s coherente y provechoso con una base cient&iacute;fica s&oacute;lida. En suma, separar la paja del trigo. Muchas gracias.</P>     <P>Recibido: 10 de abril del 2001. Aprobado: 4 de junio del 2001. Dra. Lourdes Arencibia Rodr&iacute;guez. Uni&oacute;n de Escritores y Artistas de Cuba. Calle 17 No. 357 (altos) esquina a G. El Vedado. Ciudad de La Habana, Cuba. CP 10400. </P>     <P><span class="superscript"><A HREF="#autor">1</A></span><A HREF="#autor"> Doctora en Filosof&iacute;a y Letras. Presidenta de la Secci&oacute;n de Traducci&oacute;n Literaria de la Uni&oacute;n de Escritores y Artistas de Cuba. Profesora Titular adjunta de la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana. </A><A NAME="cargo"></A></P>     ]]></body>
</article>
