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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Cuatro reliquias bibliográficas de la medicina cubana]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Four bibliographic relics of the Cuban medicine This article intends to save from oblivion and ignorance four important documents running the risk of being wiped out from memory. To this end, the antecedents and principal formal and content characteristics of the first printed work, of the first periodical in Cuba, of the monograph that opened up the national scientific literature in Medicine and of the first medical journal made in Cuba are outlined. These documents are real treasures of the Cuban cultural heritage in general and of the island’s medical literature in particular due to the fact that they are the first fruits of the ingenuity of the Cuban physicians in the 18th and 19th centuries and the sources that make it possible to find out what was thought and written at that time regarding the prevention and treatment of diseases.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[BIBLIOGRAFIA DE MEDICINA]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Secci&oacute;n hist&oacute;rica </h3> <H2>Cuatro reliquias bibliogr&aacute;ficas de la medicina cubana </H2>     <P><A HREF="#cargo"><I>Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa1</I> </A><A NAME="autor"></A></P> <H4>Resumen</H4>     <P>En este art&iacute;culo se trata de rescatar del olvido y de salvar de la ignorancia la existencia de cuatro documentos importantes en peligro de extinci&oacute;n en la memoria. Al efecto se esbozan los antecedentes y las principales caracter&iacute;sticas formales y de contenido de la primera obra impresa y de la primera publicaci&oacute;n peri&oacute;dica de Cuba, as&iacute; como de la monograf&iacute;a que inaugur&oacute; la literatura cient&iacute;fica nacional en el campo de la medicina y de la primera revista m&eacute;dica producida en el pa&iacute;s. Estos documentos constituyen verdaderas joyas del patrimonio cultural cubano en general y de la literatura m&eacute;dica de la isla en particular, en virtud de su condici&oacute;n de primicias del ingenio de los galenos criollos de los siglos xviii y xix y de fuentes que posibilitan conocer c&oacute;mo se pensaba y se escrib&iacute;a entonces en relaci&oacute;n con la prevenci&oacute;n y el tratamiento de las enfermedades. </P>     <P>DeCS: BIBLIOGRAFIA DE MEDICINA/historia; DOCUMENTOS IMPRESOS; MONOGRAFIAS; PUBLICACIONES PERIODICAS; CUBA.</P>     <P>Uno de los mayores deleites que proporciona el estudio de los hechos y manifestaciones de la actividad humana pasada, es poder advertir la reaparici&oacute;n de acontecimientos, asuntos o personas a veces olvidados, poco o nada conocidos y hasta menospreciados en su justo valor. Al pasar la mirada por la historia, conforta el &aacute;nimo saber la asiduidad con que han aparecido individuos de poderoso y elevado intelecto, capaces de sondear los problemas del universo y de encontrarles soluci&oacute;n con un invento, un descubrimiento o una acci&oacute;n que luego queda para la posteridad. Por ello esas personas, a m&aacute;s de ser cumplidos exponentes del medio y de la &eacute;poca en que existieron y se formaron, permanecen en el tiempo y en la eternidad.</P>     <P>Por ejemplo, el invento de la imprenta por el alem&aacute;n Johannes Gutenberg ha sido uno de los m&aacute;s fecundos de los realizados por el hombre, pues gracias a &eacute;l se pudo difundir con rapidez la cultura y pasar, a partir de finales de la primera mitad del siglo xv, de la etapa del manuscrito reservado a unos pocos afortunados, a la de la edici&oacute;n de miles de ejemplares de documentos al alcance de todos. Este invento fue de taltrascendencia, que junto con el descubrimiento de Am&eacute;rica se&ntilde;al&oacute; una nueva era en la historia de la humanidad: la Edad Moderna.</P>     <P>Una de las ciencias m&aacute;s beneficiadas en principio con la aparici&oacute;n de la imprenta fue la medicina, pues como ciencia eminentemente pr&aacute;ctica y basada en la observaci&oacute;n, necesitaba un medio para divulgar los &uacute;ltimos conocimientos a quienes la ejerc&iacute;an. Fue precisamente en virtud de la existencia de la imprenta que los m&eacute;dicos tuvieron la posibilidad de aplicar por primera vez un tratamiento en cualquier parte del entonces mundo civilizado al poco tiempo de su descubrimiento.<span class="superscript">1</span></P>     <P>Otro aspecto importante en cuanto a la significaci&oacute;n de la imprenta, aparte de su funci&oacute;n inicial de unir a los m&eacute;dicos de todos los confines del planeta a trav&eacute;s de la comunicaci&oacute;n cient&iacute;fica, es la de haber sido el veh&iacute;culo fundamental para evaluar la evoluci&oacute;n de la medicina y de las ciencias de la salud en general desde los tiempos de Hip&oacute;crates hasta la &eacute;poca actual.</P>     <P>Los inicios del movimiento cient&iacute;fico cubano se remontan al siglo XVII y el primer libro de este tipo producido en la isla se escribi&oacute; por el m&eacute;dico de origen espa&ntilde;ol L&aacute;zaro de Flores y Navarro -por cierto el &uacute;nico galeno con que cont&oacute; Cuba hasta 1655.<span class="superscript">2</span> Este libro, titulado Arte de Navegar, se imprimi&oacute; en Madrid, Espa&ntilde;a, en 1673, por cuanto la t&eacute;cnica de la impresi&oacute;n de Gutenberg no hab&iacute;a llegado todav&iacute;a a la mayor de las Antillas.<span class="superscript">3</span></P> <H4>La primera obra impresa en Cuba </H4>     <P>Seg&uacute;n los resultados de estudios de la bibliograf&iacute;a m&eacute;dica nacional hechos por el doctor Manuel P&eacute;rez Beato, la imprenta se introdujo en Cuba aproximadamente en 1720, es decir, casi tres siglos despu&eacute;s de haberse inventado.4 En 1910, este erudito historiador m&eacute;dico de origen espa&ntilde;ol descubri&oacute; el primer documento impreso en el pa&iacute;s, a saber, un folleto que con el t&iacute;tulo de Tarifa general de precios de medicinas, fue mandado a reproducir en el taller del impresor Carlos Habr&eacute; en La Habana por el protom&eacute;dico doctor Francisco de Teneza y Rovira, y en el cual se relacionan en orden alfab&eacute;tico los nombres de los medicamentos con sus respectivos precios puestos en vigor durante 1723.<span class="superscript">5,6</span></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Este folleto, adem&aacute;s de constituir una verdadera e indiscutible reliquia de la bibliograf&iacute;a cubana en general, tiene la importancia particular de ser una obra m&eacute;dica, en la cual se consignan muchos datos curiosos de las medicinas empleadas por los galenos de aquella &eacute;poca. En la relaci&oacute;n de las drogas, se observa un gran n&uacute;mero de medicamentos, adem&aacute;s de un singular vocabulario de sus nombres, algunos de los cuales no se han encontrado en las antiguas farmacopeas.</P>     <P>Entre las p&aacute;ginas v y vii del folleto y con el t&iacute;tulo de Elucidario, se exponen los argumentos que justificaban su publicaci&oacute;n y el auto del doctor Teneza, donde ordenaba la formaci&oacute;n del arancel. A este le siguen 26 p&aacute;ginas, en las cuales aparecen los 187 medicamentos que se deb&iacute;an vender y sus precios. Esta informaci&oacute;n tiene hoy d&iacute;a un gran valor, pues permite conocer la terap&eacute;utica aplicada en aquella &eacute;poca, as&iacute; como las posibilidades de beneficiarse con ella por parte de las capas m&aacute;s pobres de la poblaci&oacute;n de entonces.<span class="superscript">7</span></P>     <P>El &uacute;nico ejemplar de este documento, conservado todav&iacute;a en la Biblioteca Nacional "Jos&eacute; Mart&iacute;", tiene algunas partes remendadas, adem&aacute;s de manuscritos con tinta varios renglones desaparecidos por la rotura del papel original. No est&aacute; foliado ni tiene signaturas y se imprimi&oacute; en hojas sueltas. En la parte superior de su portada se ve el escudo real espa&ntilde;ol y debajo se lee con la ortograf&iacute;a de la &eacute;poca:</P>     <P>"Tarifa general de precios de medicinas. En la Havana, con licencia de los superiores, en la imprenta de Carlos Habr&eacute;, 1723" (fig. 1). La primera publicaci&oacute;n peri&oacute;dica cubana.</P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/aci/v9n2/f0113301.jpg"><IMG SRC="/img/revistas/aci/v9n2/f0113301.jpg" BORDER=0></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">Fig. 1. Primera obra impresa en Cuba. </P>     <P>Antes de la ocupaci&oacute;n de La Habana por los ingleses en 1762, constitu&iacute;an una rareza los documentos que se publicaban, a&uacute;n despu&eacute;s de la introducci&oacute;n de la imprenta en 1720 y del comienzo de la vida intelectual en Cuba con la fundaci&oacute;n de la Universidad Pontificia en 1728. Es necesario llegar pues al gobierno de don Luis de las Casas, para comenzar a hablar de los factores que condicionaron las acciones sistem&aacute;ticas en tal sentido. Al tomar posesi&oacute;n del mando de la isla en julio de 1790, este gobernante encontr&oacute; que no hab&iacute;a en ella un solo papel donde insertar siquiera las noticias oficiales. Por ello pens&oacute; establecer un peri&oacute;dico y, puesto de acuerdo con su amigo, el c&eacute;lebre m&eacute;dico cubano, doctor Tom&aacute;s Romay y Chac&oacute;n, y con don Diego de la Barrera –quien ya en 1782 hab&iacute;a dado a la publicidad una hoja de anuncios denominada La Gazeta– decidi&oacute; fundar la que hab&iacute;a de ser la primera publicaci&oacute;n peri&oacute;dica de Cuba.</P>     <P>El 24 de octubre de 1790 comenz&oacute; a circular con el t&iacute;tulo de Papel Peri&oacute;dico de la Havana esta publicaci&oacute;n, en cuyas p&aacute;ginas se conserva mucha informaci&oacute;n valiosa para la historia de Cuba. En ellas aparecen, entre otras cosas, discursos, tratados, poes&iacute;as, inventos en ciencias y artes, compras y ventas, avisos de hallazgos y p&eacute;rdidas, aranceles, estad&iacute;sticas en general, salidas de embarcaciones y observaciones meteorol&oacute;gicas, adem&aacute;s de art&iacute;culos sobre moral y religi&oacute;n, agricultura, comercio, hidr&aacute;ulica, derecho y legislaci&oacute;n, taquigraf&iacute;a, arquitectura, pirot&eacute;cnica, qu&iacute;mica, f&iacute;sica, higiene y medicina (fig. 2).</P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/aci/v9n2/f0213301.jpg"><IMG SRC="/img/revistas/aci/v9n2/f0213301.jpg" BORDER=0></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">Fig. 2. Primer n&uacute;mero del Papel Peri&oacute;dico de la Havana. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Los art&iacute;culos m&eacute;dicos abordaban principalmente las afecciones prevalecientes en cada mes y su relaci&oacute;n con los cambios climatol&oacute;gicos. Se reproduc&iacute;an tambi&eacute;n trabajos publicados en revistas europeas y se emit&iacute;an opiniones sobre algunas enfermedades como la tisis, el t&eacute;tanos del reci&eacute;n nacido y la fiebre amarilla, entre otras.<span class="superscript">8</span> </P>     <P>Despu&eacute;s de erigida la Sociedad Patri&oacute;tica de Amigos del Pa&iacute;s de la Havana por el propio de las Casas el 9 de enero de 1793, este propuso al cuerpo directivo de la nueva corporaci&oacute;n se ocupara del manejo del peri&oacute;dico. As&iacute;, con la acertada direcci&oacute;n de su fundador y con el valioso apoyo de los intelectuales Agust&iacute;n de Ibarra, Joaqu&iacute;n Santa Cruz, Antonio Robredo y Tom&aacute;s Romay, quienes lo acompa&ntilde;aron desde entonces en la magna empresa, la publicaci&oacute;n adquiri&oacute; mucho m&aacute;s auge. El 10 de noviembre del mismo a&ntilde;o, el doctor Romay public&oacute;, con el seud&oacute;nimo de Tom&aacute;s Moro, su primer art&iacute;culo de car&aacute;cter m&eacute;dico en el Papel Peri&oacute;dico de la Havana, en el cual se opuso a las pretendidas virtudes de una receta general contra la elefancia, la alferec&iacute;a, la hidropes&iacute;a y otras enfermedades.<span class="superscript">9</span></P>     <P>En su primer a&ntilde;o de circulaci&oacute;n (1790), vieron la luz s&oacute;lo diez n&uacute;meros que se publicaron los domingos. A partir de 1791 comenz&oacute; a salir los jueves y domingos y as&iacute; se mantuvo hasta 1805.</P>     <P>Procede destacar que con parte de los beneficios obtenidos con las 196 suscripciones del peri&oacute;dico hasta finales de 1793, se compraron en Espa&ntilde;a los primeros libros que sirvieron para crear la Biblioteca P&uacute;blica de la actual Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s, con sede en la Ciudad de La Habana.</P>     <P>El Papel Peri&oacute;dico de la Havana se mantuvo con ese t&iacute;tulo hasta 1805, cuya identificaci&oacute;n comenz&oacute; a variar como se expone a continuaci&oacute;n:<span class="superscript">10</span></P>     <P>El Aviso (1805-1808)     <BR> Aviso de la Habana (1809-1810)    <BR> Diario de la Habana (1810-1812)     <BR> Diario del Gobierno de la Habana (1812-1820)     <BR> Diario Constitucional de la Habana (1820)     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> Diario del Gobierno Constitucional de la Habana (1820-1823)     <BR> Diario del Gobierno de la Habana (1823-1825)    <BR> Diario de la Habana (1825-1848)     <BR> Gaceta de la Habana (1848)</P>     <P>El primer documento cient&iacute;fico de la bibliograf&iacute;a m&eacute;dica cubana. </P>     <P>La fundaci&oacute;n de la Real Sociedad Patri&oacute;tica de Amigos del Pa&iacute;s de la Havana en 1793, trajo consigo la publicaci&oacute;n de sus Memorias a partir del a&ntilde;o siguiente y, con ello, la aparici&oacute;n de una fuente de inestimable valor para todo aquel que quiera conocer en detalle la historia de Cuba. Tanto en el Papel Peri&oacute;dico de la Havana, como en las Memorias de la Sociedad Patri&oacute;tica de Amigos del Pa&iacute;s, aparec&iacute;a en primera l&iacute;nea el nombre de Tom&aacute;s Romay, quien dio a conocer desde sus p&aacute;ginas muchas particularidades sobre las vacunas, los cementerios y la fiebre amarilla, entre otros aspectos.</P>     <P>En la Junta Ordinaria de la Sociedad Patri&oacute;tica de Amigos del Pa&iacute;s, celebrada el 5 de abril de 1797, el doctor Romay ley&oacute; su Disertaci&oacute;n sobre la fiebre maligna llamada vulgarmente v&oacute;mito negro, enfermedad epid&eacute;mica de las Indias Occidentales. Esta conferencia produjo tal entusiasmo y fervor cient&iacute;fico, que los m&eacute;dicos asistentes a dicha reuni&oacute;n la consideraron la memoria con la que mejor tino y erudici&oacute;n se hab&iacute;a tratado una enfermedad sobre la cual tanto se trabajaba. Por ello recomendaron su impresi&oacute;n y reproducci&oacute;n en el m&aacute;s breve plazo y la remisi&oacute;n de varios ejemplares al Real Tribunal del Protomedicato. Dicho sea de paso, esta Junta del 5 de abril de 1797, fue la primera reuni&oacute;n cient&iacute;fica de los m&eacute;dicos cubanos.<span class="superscript">11 </span></P>     <P>En la sesi&oacute;n siguiente se ley&oacute; la apolog&iacute;a de varios m&eacute;dicos a la memoria escrita por Romay y se acord&oacute; se imprimiera en su oportunidad. Lamentablemente el acuerdo no se cumpli&oacute;, lo cual impidi&oacute; conocer el juicio cr&iacute;tico de estos m&eacute;dicos a la citada disertaci&oacute;n, la cual qued&oacute; impresa el 2 de noviembre de 1797 (fig. 3).</P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/aci/v9n2/f0313301.jpg"><IMG SRC="/img/revistas/aci/v9n2/f0313301.jpg" BORDER=0></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">Fig. 3. Primera monograf&iacute;a cient&iacute;fica de la medicina cubana. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>El autor de esta monograf&iacute;a hizo atinadas observaciones sobre las &eacute;pocas m&aacute;s propicias para la ocurrencia del v&oacute;mito negro o fiebre amarilla; describi&oacute; en forma brillante sus s&iacute;ntomas y brind&oacute; un adecuado fundamento del m&eacute;todo preventivo, seg&uacute;n el criterio por &eacute;l sostenido, del car&aacute;cter no contagioso de la enfermedad.12 En el documento se pueden apreciar tambi&eacute;n los profundos conocimientos de Romay sobre la historia natural, el clima, los insectos, las maderas, la agricultura y el comercio de la isla, expuestos con bello estilo y elevado poder de s&iacute;ntesis. </P>     <P>La disertaci&oacute;n tiene un significado inapreciable, pues a su condici&oacute;n de una de las mejores monograf&iacute;as publicadas en aquella &eacute;poca sobre fiebre amarilla –al punto que le mereci&oacute; a su autor el premio de Socio Corresponsal de la Real Academia de Madrid–,<span class="superscript">13</span> une la de ser el documento que inaugur&oacute; la bibliograf&iacute;a cient&iacute;fico-m&eacute;dica en Cuba, a pesar de que desde 1790 el propio Romay y otros m&eacute;dicos de la &eacute;poca ten&iacute;an la oportunidad de plasmar por escrito sus observaciones en el Papel Peri&oacute;dico de la Havana y en las ya mencionadas Memorias de la Sociedad Patri&oacute;tica de Amigos del Pa&iacute;s. As&iacute; pues qued&oacute; para la historia que la fecha de despegue de la bibliograf&iacute;a cient&iacute;fico-m&eacute;dica cubana fue el 5 de abril de 1797, d&iacute;a en que se reunieron por primera vez los m&eacute;dicos cubanos, para discutir temas de car&aacute;cter cient&iacute;fico. </P> <H4>La primera revista m&eacute;dica cubana </H4>     <P>Otro ilustre m&eacute;dico cubano, el doctor Nicol&aacute;s Jos&eacute; Guti&eacute;rrez Hern&aacute;ndez, fue protagonista de innumerables acontecimientos importantes para la historia de la medicina nacional. Entre muchos otros de sus aportes se pueden mencionar que como cirujano se destac&oacute; por haber sido el primero en practicar en su pa&iacute;s la talla hipog&aacute;strica, la tenotom&iacute;a y la litotricia; extraer un p&oacute;lipo uterino; tratar las fracturas con el vendaje inmovilizador; curar la hidrocele con inyecci&oacute;n de tintura de yodo y emplear el cloroformo para la ablaci&oacute;n del c&aacute;ncer de mama.<span class="superscript">14</span> Como Regidor y Teniente Alcalde del Cabildo habanero contribuy&oacute; notablemente al desarrollo cultural de la ciudadan&iacute;a y a favor de la educaci&oacute;n de la ni&ntilde;ez.<span class="superscript">15</span> Como docente aplic&oacute; m&eacute;todos que transformaron la teor&iacute;a en pr&aacute;ctica e inaugur&oacute; el primer curso de cl&iacute;nica quir&uacute;rgica impartido en La Habana y como cient&iacute;fico se distingui&oacute; como fundador de la Real Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana –la actual Academia de Ciencias de Cuba– y de la primera revista m&eacute;dica cubana.<span class="superscript">8</span></P>     <P>En particular, el surgimiento de esta revista que comenz&oacute; a circular en 1840 con el t&iacute;tulo de Repertorio M&eacute;dico Habanero, signific&oacute; una verdadera haza&ntilde;a cultural en Cuba, pues antes de ese a&ntilde;o los m&eacute;dicos criollos s&oacute;lo pod&iacute;an divulgar los resultados de sus investigaciones en los pocos espacios disponibles en el Papel Peri&oacute;dico de la Havana y en las Memorias de la Sociedad Patri&oacute;tica de Amigos del Pa&iacute;s. Por ello esta revista, que fue la pionera de m&aacute;s de 60 t&iacute;tulos dedicados a las ciencias de la salud surgidos durante la segunda mitad del sigloXIX, sali&oacute; a la arena period&iacute;stica con el objetivo de dar a conocer los avances de la medicina cubana y con el deseo de que los m&eacute;dicos del patio contaran con un lugar donde ofrecer sus aportes para el auge de la profesi&oacute;n.</P>     <P>Bajo la direcci&oacute;n de su fundador, quien cont&oacute; para la redacci&oacute;n con el apoyo de los doctores Ram&oacute;n Manuel Zambrana Vald&eacute;s y Luis Costales Govantes, vio la luz su primera entrega en noviembre de 1840. Cada n&uacute;mero, con un formato de 25 por 16 cent&iacute;metros y 16 p&aacute;ginas en principio, se divid&iacute;a en cuatro secciones. La primera, titulada Cl&iacute;nica M&eacute;dico Quir&uacute;rgica, brindaba informaci&oacute;n sobre la constituci&oacute;n m&eacute;dica, las enfermedades prevalecientes en el mes anterior, el estado de los hospitales y las observaciones y reflexiones en relaci&oacute;n con los efectos de los medicamentos aplicados a distintas afecciones. La segunda secci&oacute;n estaba dedicada a divulgar trabajos originales de medicina y de otras ramas afines de la ciencia. La tercera, con el nombre de Bibliograf&iacute;a, daba a conocer obras nuevas de las que a veces se hac&iacute;an rese&ntilde;as cr&iacute;ticas o extractos de su contenido. La cuarta y &uacute;ltima secci&oacute;n, con el t&iacute;tulo de Variedades, conten&iacute;a b&aacute;sicamente anuncios de medicamentos permitidos y prohibidos en Francia, adem&aacute;s de otras noticias que por su naturaleza no cab&iacute;an en las dem&aacute;s secciones.<span class="superscript">16</span></P>     <P>El primer tomo, que incluy&oacute; 12 entregas con periodicidad mensual, abarc&oacute; de noviembre de 1840 a octubre de 1841 (fig. 4). Ah&iacute; se interrumpi&oacute; la publicaci&oacute;n por problemas financieros hasta el 16 de julio de 1842, fecha en que inici&oacute; una segunda serie con frecuencia quincenal y el doctor Cayetano Lanuza como redactor en sustituci&oacute;n de Zambrana. De la segunda serie, que se extendi&oacute; hasta el 16 de febrero de 1843 –ese a&ntilde;o asumi&oacute; la direcci&oacute;n de la revista el doctor Manuel Vald&eacute;s Miranda– se editaron tambi&eacute;n 12 n&uacute;meros que sal&iacute;an los d&iacute;as 1 y 16 de cada mes. La tercera serie abarc&oacute; del 1 de marzo al 16 de agosto de 1843, mientras de la cuarta y &uacute;ltima s&oacute;lo hubo cuatro entregas del 1 de septiembre al 16 de octubre del mismo a&ntilde;o.</P>     <P ALIGN="CENTER"><A HREF="/img/revistas/aci/v9n2/f0413301.jpg"><IMG SRC="/img/revistas/aci/v9n2/f0413301.jpg" BORDER=0></A></P>     
<P ALIGN="CENTER">Fig. 4. Primer n&uacute;mero del Repertorio M&eacute;dico Habanero </P>     <P>Un an&aacute;lisis bibliom&eacute;trico del Repertorio M&eacute;dico Habanero permiti&oacute; comprobar que entre noviembre de 1840 y octubre de 1843 se produjeron de este 40 n&uacute;meros, en cuyas p&aacute;ginas se atesoran 355 trabajos sobre 294 temas generales. El promedio de trabajos por entrega fue de 6,7 y los aspectos m&aacute;s abordados fueron morbilidad con 51 apariciones, mortalidad con 49, as&iacute; como admisi&oacute;n y alta del paciente, tratados en 35 ocasiones cada uno. Los autores de m&aacute;s productividad fueron M. S. Chamorro con 29 contribuciones, Manuel Vald&eacute;s Miranda con 22, Cayetano Lanuza con 19, Luis Costales con 21 y Ram&oacute;n Zambrana con 12. </P>     <P>Se patentiz&oacute; asimismo que la entrega con m&aacute;s trabajos fue la primera de la segunda serie, del 16 de julio de 1842, con 12 colaboraciones. El n&uacute;mero con menos trabajos fue el &uacute;ltimo de la cuarta serie, correspondiente al 16 de octubre de 1843, con s&oacute;lo dos art&iacute;culos. Todos los n&uacute;meros del primer tomo salieron con 16 p&aacute;ginas. La segunda serie fue muy inestable en cuanto a la paginaci&oacute;n, pues si bien los tres primeros n&uacute;meros presentaron 16 p&aacute;ginas, los siguientes salieron indistintamente con 10, 12 y 14. Casi todas las entregas de la tercera serie aparecieron con 12 p&aacute;ginas. S&oacute;lo variaron en este sentido los n&uacute;meros 9 y 12, con 14 y 10 p&aacute;ginas, respectivamente. El primer n&uacute;mero de la cuarta serie se public&oacute; con 12 p&aacute;ginas, el segundo con 20, el tercero con ocho y el cuarto con cuatro. </P> <H4>Consideraciones generales </H4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Con el presente art&iacute;culo se trata de que los t&eacute;cnicos y profesionales del Sistema Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas, gerentes de la salud, m&eacute;dicos, publicistas, historiadores y dem&aacute;s interesados dispongan de un punto de referencia acerca de los cuatro documentos en &eacute;l presentados. Tambi&eacute;n sirvi&oacute; de motivaci&oacute;n a la realizaci&oacute;n de este trabajo, el af&aacute;n de dar a la publicidad una peque&ntilde;a fracci&oacute;n de la herencia bibliogr&aacute;fica legada por las generaciones anteriores de m&eacute;dicos cubanos, la cual se debe conservar y estudiar para el disfrute y el beneficio de las generaciones actuales y futuras. En otras palabras, los resultados del estudio realizado a estas reliquias bibliogr&aacute;ficas de la medicina cubana, se han puesto a la disposici&oacute;n de los lectores de ACIMED en un esfuerzo encaminado a evitar que estas se desconozcan o se lleguen a olvidar. </P> <H4>Abstract </H4>     <P>Four bibliographic relics of the Cuban medicine</P>     <P>This article intends to save from oblivion and ignorance four important documents running the risk of being wiped out from memory. To this end, the antecedents and principal formal and content characteristics of the first printed work, of the first periodical in Cuba, of the monograph that opened up the national scientific literature in Medicine and of the first medical journal made in Cuba are outlined. These documents are real treasures of the Cuban cultural heritage in general and of the island’s medical literature in particular due to the fact that they are the first fruits of the ingenuity of the Cuban physicians in the 18th and 19th centuries and the sources that make it possible to find out what was thought and written at that time regarding the prevention and treatment of diseases. </P>     <P>Subject headings: BIBLIOGRAPHY OF MEDICINE/history; IN PRINT DOCUMENTS; MONOGRAPHS; PERIODICALS; CUBA. </P> <H4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </H4> <OL>      <!-- ref --><LI>Odio de Granda G. Datos curiosos publicados en las primeras revistas m&eacute;dicas que se editaron en Cuba. Vida Nueva 1940;45(1):13-29.</LI>    <!-- ref --><LI>Mena CA. Siglo xviii. En: Historia de la medicina en Cuba. Ejercicio y ense&ntilde;anza de las ciencias m&eacute;dicas en la &eacute;poca colonial. Miami: Ediciones Universal, 1993:79-99.</LI>    <!-- ref --><LI>L&oacute;pez Serrano E. Anales de la Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana (1864-1958). RESUMED 1992;5(2):86-7. </LI>    <!-- ref --><LI>P&eacute;rez Beato M. Impresores cubanos desde la fundaci&oacute;n de la imprenta hasta el a&ntilde;o de 1840. El Curioso Americano 1893;1(14):228-33. </LI>    <!-- ref --><LI>____. Una joya bibliogr&aacute;fica: el primer impreso cubano. El Curioso Americano 1910;4(5-6):136-40. </LI>    <!-- ref --><LI>____. La primera obra impresa en Cuba. A&ntilde;o 1723. La Habana: F. Verdugo, 1936:i-vii, 5-30.</LI>    <!-- ref --><LI>Delgado Garc&iacute;a G. El primer documento impreso de la salud p&uacute;blica en Cuba. RESUMED 1988;1(1):151-3. </LI>    <!-- ref --><LI>L&oacute;pez Serrano E. Prensa m&eacute;dica en Cuba. Publicaciones del siglo xix. Rev Cubana Adm Salud 1984;10(4):364-71. </LI>    <!-- ref --><LI>Moro T. Cum ver&oacute; affectus numerosi sint ciuque eorum sua est curationis Indicatio. Papel Peri&oacute;dico de la Havana 1793;(12):45-7. </LI>    <!-- ref --><LI>Llaver&iacute;as J. La primera publicaci&oacute;n peri&oacute;dica de Cuba. En: Contribuci&oacute;n a la historia de la prensa peri&oacute;dica. La Habana: Archivo Nacional, 1959;t2:176-80 (Publicaciones del Archivo Nacional de Cuba; 48). </LI>    <!-- ref --><LI>L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Iniciador del movimiento cient&iacute;fico. En: Tom&aacute;s Romay y el origen de la ciencia en Cuba. La Habana: Academia de Ciencias. Museo Hist&oacute;rico de las Ciencias M&eacute;dicas "Carlos J. Finlay", 1964:53-137. </LI>    <!-- ref --><LI>Romay T. Disertaci&oacute;n sobre la fiebre maligna llamada vulgarmente v&oacute;mito negro, enfermedad epid&eacute;mica de las Indias Occidentales. Havana: Imprenta de la Capitan&iacute;a General, 1797:1-49. </LI>    <!-- ref --><LI>Costales M. Elogio del Dr. Tom&aacute;s Romay. Cuad Hist Salud Pub 1964;(26):11-21. </LI>    <!-- ref --><LI>Guti&eacute;rrez NJ. Noticias concernientes a la historia de la medicina en La Habana. An Acad Cien Med Fis Nat Habana 1885;22:461-9. </LI>    <!-- ref --><LI>Roig de Leuchsenring E. Homenaje al ilustre habanero doctor Nicol&aacute;s Jos&eacute; Guti&eacute;rrez en el cincuentenario de su muerte. Cuad Hist Hab 1941;(21):12-4.</LI>    <!-- ref --><LI>Guti&eacute;rrez NJ, Zambrana R, Costales L. Introducci&oacute;n. Rep Med Hab 1840;1(1):1-2</LI>    </OL>      <P>Recibido: 16 de mayo del 2001.     <BR> Aprobado: 29 de mayo del 2001. Lic. Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa. Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas Calle E No. 454 e/ 19 y 21, El Vedado, Ciudad de La Habana CP 10400 Cuba. </P>     <P>&nbsp;</P>     <P><span class="superscript"><A HREF="#autor">1</A></span><A HREF="#autor"> Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a. Departamento Procesamiento de la Documentaci&oacute;n. Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas. </A><A NAME="cargo"></A></P>     ]]></body><back>
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