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</front><body><![CDATA[ <h2>Internet y las bibliotecas: &iquest;mayor cantidad de informaci&oacute;n o    m&aacute;s dificultades para satisfacer las necesidades? <span class="superscript">*</span></h2>     <P><A HREF="#autor"><I>V&iacute;ctor &Aacute;ngel Fern&aacute;ndez<span class="superscript">1</span></I></A><A NAME="cargo"></A></P>     <P>Cuando hace apenas unos 10 &oacute; 15 a&ntilde;os se hablaba de vivir en una &eacute;poca de &quot;boom&quot; de la informaci&oacute;n, no se estaba ni medianamente cerca de imaginar lo que ocurrir&iacute;a a corto plazo con el acceso real y la popularizaci&oacute;n de los medios tecnol&oacute;gicos. Todav&iacute;a en fecha tan cercana como los inicios de la d&eacute;cada del 90, se trataba de entender el &quot;nuevo orden internacional de la informaci&oacute;n&quot;, el &quot;flujo transfronteras de la informaci&oacute;n&quot; o las &quot;autopistas de la informaci&oacute;n&quot;, pero m&aacute;s como ejercicio profesional que en funci&oacute;n de una realidad, muy superada en estos momentos. Entonces surge una pregunta b&aacute;sica: &amp;iquest;qu&eacute; funci&oacute;n desempe&ntilde;ar&aacute;n, aunque de hecho ya realizan, los bibliotecarios en las condiciones de este nuevo entorno informacional?</P> <H4>Las telecomunicaciones</H4>     <P>La implementaci&oacute;n de los servicios de telecomunicaci&oacute;n repercutieron inmediatamente en el trabajo de los bibliotecarios, al aumentar los vol&uacute;menes de informaci&oacute;n a los que se puede acceder. Internet permiti&oacute; llegar a un ampl&iacute;simo universo de datos, bien en forma de referencias o como fuentes de texto completo, todo ello con independencia de su ubicaci&oacute;n geogr&aacute;fica. Se rompieron as&iacute; las fronteras y se accedi&oacute; a los fondos bibliogr&aacute;ficos mediante un nuevo canal de comunicaci&oacute;n de alcance global.</P>     <P>No quedan dudas que esto fue una especie de &quot;panacea o para&iacute;so&quot; para todos aquellos que se dedicaban a la actividad de proveer servicios documentarios.     <BR>     <BR> Ahora me vuelvo a referir a un tiempo tan cercano como la segunda mitad de la d&eacute;cada de los 80, todav&iacute;a se trazaba como meta establecer el mejor sistema posible de intercambio bibliotecario. Si se recuerda la situaci&oacute;n de un pa&iacute;s como Cuba, limitado de recursos, en el que se ve&iacute;a como &uacute;nica soluci&oacute;n el establecer un buen trabajo de canje, cuyo resultado generar&iacute;a un intercambio capaz de engrosar los fondos con obras las cuales no se pod&iacute;an comprar. La otra variante, obvia por dem&aacute;s, era lograr unas buenas relaciones con entidades capaces de realizar donativos. En aquellos tiempos disponer de una obra de referencia actualizada, incluso un buen diccionario, se convert&iacute;a en un logro y aseguraba, de hecho, una alta concurrencia a la instituci&oacute;n. Claro, no es posible olvidar tampoco que los bibliotecarios ten&iacute;an que actuar como guardianes permanentes para que no se mutilaran las obras porque las fotos y las gr&aacute;ficas en general, eran muy llamativas.    <BR>     <BR> Una d&eacute;cada m&aacute;s ac&aacute;, cuando a trav&eacute;s del Instituto de Informaci&oacute;n Cient&iacute;fica y Tecnol&oacute;gica (IDICT) se estableci&oacute; en Cuba el acceso remoto a bases de datos, radicadas principalmente en los pa&iacute;ses de Europa Oriental, se abri&oacute; un caudal de informaci&oacute;n que advert&iacute;a lo que ocurrir&iacute;a despu&eacute;s. Eran tiempos en que nos sent&iacute;amos satisfechos con cantidades &quot;impresionantes&quot; de textos acompa&ntilde;ados por alg&uacute;n que otro gr&aacute;fico, las referencias nos hac&iacute;an &quot;la boca agua&quot; por un respaldo a texto completo que llegar&iacute;a tal vez un mes o varias semanas despu&eacute;s.    <BR>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> Hasta aquel momento no hab&iacute;a variado en ninguna forma el papel del bibliotecario o del especialista en documentaci&oacute;n o informaci&oacute;n, como desee llam&aacute;rsele. Si bien su trabajo era m&aacute;s &aacute;gil, y las computadoras, las comunicaciones, as&iacute; como otros medios tecnol&oacute;gicos comenzaban a hacerse parte tan imprescindible como los kil&oacute;metros de estantes o los metros cuadrados de tarjeteros, todav&iacute;a su omnipresencia como intermediario, como el ente que organizaba todo aquel universo documental y lo pon&iacute;a al servicio del usuario, era algo imprescindible y, de hecho, indiscutible.    <BR>     <BR> Pero el tiempo, nunca decidido a detenerse, y mucho menos unido a las nuevas tecnolog&iacute;as, continu&oacute; su ya r&aacute;pido y <I>digitalizado </I>decursar, entonces apareci&oacute; de pronto con una palabrita alguien que empezaba a exigir su lugar en el desarrollo humano: <I>INTERNET</I> tan nueva que todav&iacute;a los hispanoparlantes no se ponen de acuerdo si la hacemos femenina o masculina. Surgi&oacute; un nuevo juguete que sin saberlo ubicar, nos pon&iacute;a ante la disyuntiva de utilizarlo, analizarlo, volverlo a utilizar y entenderlo, siempre a menor velocidad de lo que cada d&iacute;a tra&iacute;a como aporte nuevo, porque el problema a enfrentar no est&aacute; s&oacute;lo en Internet, pues las nuevas tecnolog&iacute;as, incluso sin estar conectado a ning&uacute;n servidor, llegan al lector por medio de las m&aacute;s diversas formas: la compra de sistemas multimediales, el recibo de adjuntos gratuitos a publicaciones suscritas y otros que ampl&iacute;an el horizonte y complican el problema, pues, como dice un reciente cable de AFP, &quot;…el mundo se hunde bajo un oc&eacute;ano de datos, a causa de la multiplicaci&oacute;n de ordenadores y del desarrollo de Internet, se produce el equivalente de 250 millones de ‘mega-octetos’ de datos por cada habitante de la Tierra...&quot; (un ‘octeto’ es la representaci&oacute;n de un car&aacute;cter alfanum&eacute;rico).<span class="superscript">1</span>    <BR>     <BR> El mismo cable expresa la contradicci&oacute;n, no desde el punto de vista del bibliotecario, sino de un investigador, que plantea: &quot;…la explosi&oacute;n de informaci&oacute;n es una semibendici&oacute;n. Lo positivo es que la informaci&oacute;n digital representa el 93 % del total y que la informaci&oacute;n disponible en Internet est&aacute; accesible a todo el mundo, pero no existen los instrumentos para encontrarla, la mayor parte de las veces se ubica en la parte oscura de Internet, no est&aacute; registrada en los exploradores de la red y en consecuencia, no est&aacute; accesible, esa parte sumergida de la red abarca casi 2 500 millones de documentos y se incrementa diariamente a un ritmo de 7,3 millones de nuevas p&aacute;ginas de Internet. Si se consideran las informaciones no sistematizadas, se encuentran 550 000 millones de documentos en Internet, seg&uacute;n el estudio…&quot;    <BR>     <BR> Pero, &amp;iquest;qu&eacute; hacer? Lo m&aacute;s interesante comienza ahora. Estamos en la disyuntiva que siempre pareci&oacute; lejana e incluso imposible de analizar en el tiempo. Internet ofrece hoy una gran facilidad de acceso, el lector pantalla-teclado-conexi&oacute;n mediante, accede a lo mejor y m&aacute;s importante del acervo de la humanidad. Cuando nadie habla de ficheros de autor, t&iacute;tulo o materia, de fondos activos o pasivos, de kardex, entradas, salidas, pr&eacute;stamos o plazos de vencimientos y devoluciones, porque un click lo lleva a la Real Academia de la Lengua, la Enciclopedia Brit&aacute;nica, a los fondos de la C.I.A. o el Pent&aacute;gono, &amp;iquest;para qu&eacute; hacen falta las bibliotecas y los bibliotecarios? &amp;iquest;Y qu&eacute; respondemos? Porque no quedan dudas de que lo dicho con anterioridad, es todo cierto, tanto desde el punto de vista del lector como desde el del bibliotecario. M&aacute;s informaci&oacute;n, m&aacute;s v&iacute;as de acceso, m&aacute;s variantes de soluci&oacute;n. &amp;iquest;Tenemos un papel en esta puesta en escena? &amp;iquest;Podr&aacute; ser, incluso, un papel protag&oacute;nico? Las respuestas, <I>a priori,</I> son afirmativas.     <BR>     <BR> Lo que est&aacute; sucediendo es que para lograr esos resultados nos vemos cambiando y adapt&aacute;ndonos, queramos o no; empezando el camino por nosotros y, como se dir&iacute;a en lenguaje militar, preparando el teatro de operaciones a nuestro favor, que no ser&aacute; otro que hacerlo, como buenos trabajadores de servicios, a favor de las personas que debemos servir.    <BR>     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR> Una tarea de cambio que no lleve s&oacute;lo a hablar de una biblioteca de los tiempos actuales, en su equivalente de repertorios digitalizados con m&eacute;todos de gesti&oacute;n de la informaci&oacute;n, o como repertorios de objetos digitales, m&aacute;s o menos organizados que sirven a&nbsp; una comunidad de usuarios definida, sino que lleva impl&iacute;cito un proceso de innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica que modifica la producci&oacute;n, la organizaci&oacute;n y la difusi&oacute;n de la informaci&oacute;n, tanto en funci&oacute;n de los receptores, como en su relaci&oacute;n con los emisores.     <BR>     <BR> La posici&oacute;n de la biblioteca y de todos sus trabajadores en estos tiempos globalizadores (en el sentido m&aacute;s t&eacute;cnico de la palabra), es la de generar una nueva estructura de la informaci&oacute;n que la haga evolucionar desde el concepto lineal del libro y los documentos tradicionales al concepto hipertextual, donde la informaci&oacute;n llegue al usuario de formas muy variadas y provista de todo tipo de v&iacute;nculos que permitan ampliar, concretar o explicar los contenidos de forma simult&aacute;nea y diferente. Para alcanzar esto, deben cambiar nuestras mentalidades, nuestras formas de acceder al saber que unos recibir&aacute;n como parte de su formaci&oacute;n inicial b&aacute;sica y otros vivir&aacute;n como un problema personal de adaptaci&oacute;n a un mundo cambiante. La biblioteca no puede ser ajena al potencial que los nuevos espacios de relaci&oacute;n virtual aportan. Ante la rapidez de la evoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica, ahora m&aacute;s que nunca, se debe situar la tecnolog&iacute;a en el lugar que le corresponde como medio eficaz para garantizar la comunicaci&oacute;n, la interacci&oacute;n, la informaci&oacute;n y el aprendizaje.    <BR>     <BR> Entonces comienza a introducirse por s&iacute; solo un tema&nbsp;&quot;viejo&quot;: la educaci&oacute;n de usuarios, pero no de aquella en que s&oacute;lo se trataba de ense&ntilde;ar al usuario c&oacute;mo utilizar mejor los servicios dise&ntilde;ados previamente, sino una educaci&oacute;n interactuante o bipolar, donde adem&aacute;s de ense&ntilde;ar, aprendamos de un ambiente que cambia y donde obviamente los componentes del entorno se transforman continuamente; sus necesidades tambi&eacute;n lo har&aacute;n, porque la sociedad var&iacute;a a consecuencia de las nuevas tecnolog&iacute;as.     <BR>     <BR> Y, &amp;iquest;c&oacute;mo est&aacute; la sociedad?. Cuando se dice que estamos pasando de la sociedad industrial a la sociedad del conocimiento, &amp;iquest;qu&eacute; queremos decir?     <BR>     <BR> En esta sociedad del conocimiento &amp;iquest;cu&aacute;les son las nuevas exigencias y qu&eacute; implican ellas? La sociedad padece de un exceso de informaci&oacute;n, de una falta de habilidad para procesarla y, por ende, carece de los conocimientos que nos hace regresar a la importancia, qui&eacute;rase o no, de un intermediario, procesador, organizador y sintetizador de ese c&uacute;mulo informativo.</P> <H4>El nuevo papel del bibliotecario</H4>     <P>Ante la enorme cantidad de informaci&oacute;n disponible ahora, tienen que introducirse nuevas pautas; es fundamental la elecci&oacute;n de la calidad. En el mundo del futuro ser&aacute; esencial el papel de los intermediarios cuya tarea ser&aacute; filtrar informaci&oacute;n y no me refiero, ni mucho menos, a cualquier tipo de censura &quot;suprasocial&quot;, sino a la selecci&oacute;n de fuentes de conocimiento en inter&eacute;s y a la satisfacci&oacute;n de necesidades previamente conocidas del usuario.     ]]></body>
<body><![CDATA[<BR>     <BR> Al valerse de las nuevas tecnolog&iacute;as, el antiguo trabajo de analista y referencista se potencia; siguen siendo necesarias personas que escojan y valoren la informaci&oacute;n y que en funci&oacute;n de esa valoraci&oacute;n, separen el grano de la paja, que establezcan las fuentes de conocimiento, pero el cambio estar&aacute; dado por su mayor interacci&oacute;n tanto con las fuentes como con el destinatario y aqu&iacute;, bueno es decirlo, habr&aacute; momentos en que se ser&aacute; m&aacute;s educador que gestionador de informaci&oacute;n, ser&aacute; una labor en la que al mismo tiempo se eduque y se aprenda por ambas partes.    <BR>     <BR> En una nueva variante, todos tendr&aacute;n que aprender a &quot;desaprender&quot;, es decir, aceptar que lo que se sabe puede en un momento no valer, y eso es una actitud que no todo el mundo est&aacute; dispuesto a aceptar; pero que tiene que crearse, por su car&aacute;cter de renovaci&oacute;n, de flexibilidad, de relativismo respecto a determinados conocimientos.    <BR>     <BR> Para el investigador el problema ha cambiado ante la avalancha de informaci&oacute;n, hoy no sabe todo lo que necesita, pues es m&aacute;s adecuado para &eacute;l, tratar de saber d&oacute;nde est&aacute; lo que necesita y tenerlo a su alcance cuando lo necesite.     <BR>     <BR> En gran medida, algunas de estas transformaciones tendr&aacute;n que hacerse atendiendo a que el dise&ntilde;o de nuevas maneras de hacer o de nuevos entornos podr&aacute; servirse de unas herramientas que hasta ahora no exist&iacute;an. Los nuevos tiempos podr&aacute;n aprovechar esos novedosos recursos que ahora han hecho tambalear la demanda, pero que tambi&eacute;n ofrecen elementos para redise&ntilde;ar todos los &aacute;mbitos de una forma nueva y m&aacute;s positiva.&nbsp;</P> <H4>El futuro</H4>     <P>Al decir de Federico Mayor, &quot;…vivimos en un momento en el que normalmente s&oacute;lo somos espectadores, receptores de informaci&oacute;n. Nos dicen que estamos en la sociedad del conocimiento, pero no es cierto. Estamos en la sociedad de la informaci&oacute;n. Hay algunos ciudadanos privilegiados y tenemos unos medios de informaci&oacute;n fant&aacute;sticos, pero son medios de informaci&oacute;n, no de conocimiento. Hay una gran diferencia. El conocimiento es el que se produce como consecuencia de la reflexi&oacute;n, del pensamiento, y se convierte en una respuesta personal.…&quot;<span class="superscript">2</span> Y ah&iacute; est&aacute; el papel al que se ve abocado el bibliotecario, que no es m&aacute;s que introducirse en ese proceso de asimilaci&oacute;n y generalizaci&oacute;n de las inmensurables cantidades de informaci&oacute;n y ayudar a convertirlas en una verdadera respuesta personal satisfactoria de las simples necedidades cognoscitivas o de los m&aacute;s complejos procesos de asimilaci&oacute;n tecnol&oacute;gica en funci&oacute;n de la actividad humana correspondiente.    <BR> No hay que temer a los horizontes abiertos por las nuevas tecnolog&iacute;as, el reto est&aacute; en saberlos utilizar, introduci&eacute;ndose como piedra angular del macrosistema generaci&oacute;n-asimilaci&oacute;n-proyecci&oacute;n, definido para el cambio de la sociedad de informaci&oacute;n hacia la sociedad del conocimiento a la cual seguimos aspirando.</P> <H4>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</H4> <OL>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI>Agencia AFP. 11 de septiembre, 2000. [Disponible en: www.afp.com]</LI>    <!-- ref --><LI>Mayor Zaragoza F. La educaci&oacute;n, base de la democracia. Zdnet Espa&ntilde;a, agosto 2000. </LI>    </OL>      <P>Recibido: 27 de septiembre del 2001. Aprobado: 5 de octubre del 2001.    <BR> Lic. V&iacute;ctor &Aacute;ngel Fern&aacute;ndez. Ave 47 No. 2804. Playa. Ciudad de La Habana. Cuba. E.Mail: victor@cubaweb.cu</P>     <P><A HREF="#cargo"><span class="superscript">*</span> Esta conferencia se present&oacute; en el V Taller de Bibliotecas Universitarias de Am&eacute;rica Latina y el Caribe, realizado en el mes de noviembre del a&ntilde;o 2000, en la Biblioteca Central de la Universidad de La Habana.    <BR> <span class="superscript">1</span> Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica. Director CUBAWEB. Empresa Teledatos.</A><A NAME="autor"></A></P>     ]]></body><back>
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<collab>Agencia AFP</collab>
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