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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Publicación de revistas electrónicas: economía de su producción, distribución y uso]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[This paper analyses economic aspects of the scientific scholarly journal publishing, based on production costs and use data. It compares the production of traditional journals with electronic journals, discussing price policies for subscriptions and providing a guide to assess breakeven points, helping libraries to face the option of subscribing to journals or obtaining separate copies through intelibrary borrowing or document delivery.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[PUBLICACION ELECTRONICA]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[COSTOS DE DISTRIBUCION]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[   <H2> Publicaci&oacute;n de revistas electr&oacute;nicas: econom&iacute;a de su producci&oacute;n, distribuci&oacute;n y uso<I><SUP>*</SUP></I></H2> <B>Donald W. King<SUP>1</SUP> y Carol Tenopir<SUP>1</SUP></B> <H4> RESUMEN</H4> Se analizan aspectos econ&oacute;micos de la actividad de publicaci&oacute;n de revistas acad&eacute;micas y cient&iacute;ficas, a partir de los costos de producci&oacute;n y de la revisi&oacute;n de los datos disponibles al respecto. Se establece una comparaci&oacute;n entre la producci&oacute;n de revistas impresas en papel y en formato electr&oacute;nico. Se discuten las pol&iacute;ticas de precios de suscripci&oacute;n y se ofrece una gu&iacute;a para establecer un punto de equilibrio que ayude a las bibliotecas a optar entre suscribirse a las revistas y obtener copias de art&iacute;culos mediante los servicios de pr&eacute;stamo interbibliotecario y de env&iacute;o de documentos.      <P><I>Descriptores</I>: PUBLICACION ELECTRONICA/econom&iacute;a; POLITICA DE PRECIOS; COSTOS DE DISTRIBUCION; IMPRESION; EDICION.     <BR>&nbsp; <H4> <B><I>Uso, utilidad y valor de las revistas acad&eacute;micas y cient&iacute;ficas</I></B></H4>       <P>Los cient&iacute;ficos con frecuencia leen las revistas de mayor nivel cient&iacute;fico para mantenerse actualizados en sus disciplinas y para aplicar la informaci&oacute;n en sus investigaciones, en labor docente y en otras actividades. Los art&iacute;culos de revistas acad&eacute;micas se leen con mucha mayor frecuencia que otros tipos de materiales, tales como revistas comerciales, libros, informes t&eacute;cnicos, etc. De hecho, los cient&iacute;ficos de las universidades leen un promedio de 188 art&iacute;culos por a&ntilde;o, mientras que los no vinculados a las universidades promedian 96. Las evidencias obtenidas en encuestas realizadas a cient&iacute;ficos entre 1977 y 1996, indican que el nivel de lectura se mantuvo relativamente constante en ese per&iacute;odo. Un art&iacute;culo se lee o se consulta entre 500 y 1 500 veces como promedio, en dependencia del campo de la ciencia de que se trate. De esta forma, una revista producida en 1995 con 123 art&iacute;culos, probablemente se ha consultado hasta ahora m&aacute;s de 100 000 veces. No obstante, es importante tener en cuenta que las distintas disciplinas cient&iacute;ficas pueden producir entre 100 y 100 000 art&iacute;culos, cuesti&oacute;n que se refleja en el nivel de lectura de las revistas que las representan.      <P>Los cient&iacute;ficos universitarios usan la informaci&oacute;n acad&eacute;mica para muchos prop&oacute;sitos: m&aacute;s de la mitad de las lecturas tienen como objetivo la actualizaci&oacute;n o el desarrollo profesional; el 75 % se hace con fines investigativos; el 41 % para las actividades docentes y el 13 % para apoyar labores administrativas y otras.<SUP>1</SUP> Gran parte de la informaci&oacute;n es muy importante para la ense&ntilde;anza y la investigaci&oacute;n. De las 188 lecturas anuales por cient&iacute;fico se dice que 13 son absolutamente esenciales para la actividad docente y 23 son absolutamente esenciales para las investigaciones.      <P>Los cient&iacute;ficos universitarios, cuyas actividades docentes o de investigaci&oacute;n se han premiado o reconocido de modo especial, leen m&aacute;s que los cient&iacute;ficos no recompensados (su volumen de lecturas es del 25 al 33 % superior). El valor econ&oacute;mico de las revistas acad&eacute;micas se puede considerar en t&eacute;rminos del valor de compra, de acuerdo con lo que se est&aacute; dispuesto a pagar por la informaci&oacute;n, y del valor de uso en relaci&oacute;n con los resultados obtenidos con el uso de esa informaci&oacute;n. Estos cient&iacute;ficos, adem&aacute;s de pagar un promedio de 3,9 subscripciones por a&ntilde;o, "pagan" un promedio de 182 horas de su tiempo en la lectura de esa informaci&oacute;n. El tiempo de los cient&iacute;ficos es un recurso sumamente valioso y la forma en que ellos deciden utilizarlo es un indicador del valor de la actividad a la cual lo dedican. Indicadores del valor de uso muestran que el 95 % de los lectores afirman que algunos de sus resultados positivos se deben a la lectura de art&iacute;culos; que casi las dos terceras partes reconoce que su &uacute;ltima lectura redund&oacute; en una mejor calidad de sus investigaciones , de su actividad docente al ayudarlos a realizar estas actividades de una mejor forma (33 %), de una manera m&aacute;s r&aacute;pida (19 %) o con mayor ahorro de tiempo o de dinero (16 %).      <P>Resultados similares se observaron entre los cient&iacute;ficos sin v&iacute;nculo directo con las universidades.<SUP>2</SUP> En este caso el objetivo principal de la lectura de art&iacute;culos acad&eacute;micos era la actualizaci&oacute;n y el desarrollo profesional (30 % de las lecturas), investigaci&oacute;n y desarrollo (57 %) y para ofrecer asesor&iacute;a, redactar trabajos o preparar exposiciones (13 %). Los cient&iacute;ficos atribuyen a esta informaci&oacute;n una gran importancia para todas las actividades que realizan. En realidad, cuando se compara con otros 6 recursos utilizados en su trabajo (por ejemplo, instrumentos de laboratorio, medios de computaci&oacute;n, asesor&iacute;a recibida de colegas, etc.), la informaci&oacute;n hallada en documentos se clasifica como la primera o la segunda fuente de mayor importancia para la realizaci&oacute;n de todas las actividades. Los cient&iacute;ficos ganadores de premios leen un 53 % m&aacute;s art&iacute;culos que sus colegas que no reciben esos reconocimientos; se ha observado tambi&eacute;n que todos los restantes indicadores de logros cient&iacute;ficos se correlacionan con el volumen de lecturas. Cuando se observan los valores en d&oacute;lares, el "valor" de compra de las revistas es de al menos 6 000 d&oacute;lares por cient&iacute;fico y se calcula que su valor de uso sobrepasa los 25 000 d&oacute;lares. Otros indicadores del valor de uso muestran que el volumen de lectura se relaciona con 5 medidas de la productividad, que el c&aacute;lculo de los ahorros alcanzados gracias a esas lecturas ronde los 380 d&oacute;lares por lectura y que una alta proporci&oacute;n de las lecturas dan como resultado una mejor calidad de las investigaciones.      <P>A lo largo de los a&ntilde;os se ha tratado de demostrar la utilidad y el valor de las revistas acad&eacute;micas a partir de diversos puntos de vista y de perspectivas, todas las cuales subrayan cu&aacute;n importantes son esas publicaciones para los cient&iacute;ficos y otros profesionales. Con el proceso de transformaci&oacute;n de las revistas acad&eacute;micas al formato electr&oacute;nico, se hace evidente la importancia de que dichas publicaciones mantengan su calidad y otros atributos que contribuyen a sus actuales altos niveles de uso, utilidad y valor. En verdad, el potencial de las tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n puede incluso incrementar su nivel de uso, utilidad y valor en el futuro, si se logra aprender de los errores del pasado y aprovechar lo que se ha aprendido. <H4> Algunas lecciones del pasado</H4> Un clara lecci&oacute;n del pasado es que la comunicaci&oacute;n por medio de las revistas acad&eacute;micas involucra a un sistema de autores, editores primarios, servicios secundarios, bibliotecas, lectores y financiadores, entre otros participantes. Por tratarse de un sistema, se producen interdependencias sist&eacute;micas y econ&oacute;micas, en las cuales una acci&oacute;n econ&oacute;mica o de otro tipo puede provocar un efecto reflexivo en todos sus componentes. Esto ha quedado claramente demostrado con las pol&iacute;ticas de precios del pasado. Con independencia de las razones que llevaron a la escala de precios en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 70, lo cierto es que las subscripciones personales (en particular) comenzaron a declinar; los ingresos se redujeron bruscamente; los editores aumentaron los precios a las bibliotecas; los lectores comenzaron a depender m&aacute;s de las bibliotecas (y otros medios) para leer los art&iacute;culos a un costo sustancial de su tiempo; las bibliotecas comenzaron primero a cancelar las subscripciones duplicadas y m&aacute;s tarde las subscripciones a revistas costosas poco consultadas, para luego depender de los pr&eacute;stamos interbibliotecarios y de los servicios de env&iacute;o de documentos para satisfacer la demanda de estos art&iacute;culos; y por &uacute;ltimo, los servicios secundarios cobraron mayor importancia como medio para identificar y localizar los art&iacute;culos demandados. Entretanto, el volumen de producci&oacute;n autoral y de lectura han permanecido m&aacute;s o menos en el mismo nivel en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os.      <P>Un aspecto lamentable es que con las dificultades econ&oacute;micas de los editores, las bibliotecas pagan m&aacute;s por menos revistas y cada vez son mayores sus gastos para la obtenci&oacute;n de copias, a la vez que los lectores tienen que dedicar mucho m&aacute;s tiempo para obtener sus art&iacute;culos. Todo parece indicar que se ha producido un aumento sustancial del costo total peri&oacute;dicas habi&eacute;ndose en todo el sistema de revistas, acompa&ntilde;ado de un cambio en la concepci&oacute;n de sus procesos y en el modo de actuar de sus integrantes. Pudieran haber existido v&iacute;as para evitar esta situaci&oacute;n de p&eacute;rdidas constantes. Para analizar las alternativas a las pol&iacute;ticas econ&oacute;micas del pasado, ser&iacute;a &uacute;til comprender los costos econ&oacute;micos implicados en la publicaci&oacute;n, los efectos de las pol&iacute;ticas de precios y los cambios en los patrones de distribuci&oacute;n.      <P>Los costos de publicaci&oacute;n de revistas se caracterizan con frecuencia por tener 2 componentes: costos fijos muy altos asociados con los procesos necesarios para producir la matriz (original) de un n&uacute;mero de revista, y costos menores necesarios para reproducir y distribuir los n&uacute;meros. Desafortunadamente, los editores se han mostrado reacios en dar a conocer sus costos, de manera que hay que recopilar datos fragmentados para saber el alcance de esos costos. Las evidencias sugieren que los costos de producci&oacute;n, edici&oacute;n, composici&oacute;n, etc. de las publicaciones cient&iacute;ficas y acad&eacute;micas pueden rondar los 4 000 d&oacute;lares por art&iacute;culo, si se tienen en cuenta todos los costos directos e indirectos. Los costos de impresi&oacute;n y distribuci&oacute;n se aproximan a los 40 d&oacute;lares por suscripciones. Por lo tanto, preparar la matriz de una revista con 100 art&iacute;culos, debe costar cerca de 400 000 d&oacute;lares (sin considerar otros textos en ella contenidos). Dado su elevado costo fijo, una revista con una reducida circulaci&oacute;n de 1 000 ejemplares requerir&iacute;a de un precio de 400 d&oacute;lares para cubrir su costo de producci&oacute;n, m&aacute;s 40 d&oacute;lares para cubrir los costos de impresi&oacute;n y distribuci&oacute;n. A medida que se incrementa la circulaci&oacute;n, se reducen de forma bastante r&aacute;pida los costos m&iacute;nimos por unidad: 80 d&oacute;lares con 10 000 suscripciones y 44 d&oacute;lares con 100 000 suscripciones.      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Las disciplinas cient&iacute;ficas y sus correspondientes necesidades de informaci&oacute;n acad&eacute;mica pueden variar desde unos pocos cientos hasta cientos de miles de cient&iacute;ficos. Por esta raz&oacute;n, las revistas tienden a "hacer paquetes" con art&iacute;culos que abordan tem&aacute;ticas de disciplinas con un amplio espectro. Esto significa que las revistas que se dedican a disciplinas con reducido personal cient&iacute;fico, deben hallar v&iacute;as para disminuir los costos de producci&oacute;n o cobrar un alto precio a los ejemplares. Las evidencias indican que, en cierto grado, se producen ambos fen&oacute;menos. Aunque la circulaci&oacute;n promedio de las revistas es de aproximadamente 5 800 suscripciones por t&iacute;tulo, alrededor de la mitad de ellas tienen menos de 1 900 suscriptores y un importante n&uacute;mero tiene menos de 1 000. Esto explica en parte por qu&eacute; muchas revistas tienen altos precios. Adem&aacute;s, los costos se han incrementado porque las revistas han aumentado considerablemente el n&uacute;mero de art&iacute;culos, p&aacute;ginas y ejemplares.      <P>Por otra parte, las estrategias de fijaci&oacute;n de precios han contribuido al aumento en espiral de esos valores y han provocado una menor circulaci&oacute;n que a su vez, genera precios aun m&aacute;s altos. No existe la menor duda de que los individuos y las peque&ntilde;as organizaciones en particular, no est&aacute;n dispuestos a pagar por revistas de alto precio y de relativa poca frecuencia de lectura dada la opci&oacute;n que tienen de acudir a las bibliotecas (y a otros lugares) para acceder a las revistas o art&iacute;culos que necesitan con un menor costo. Esta base de suscripci&oacute;n es altamente sensible a los cambios de precios debido a que el peque&ntilde;o volumen de lectura significa que el costo por consulta es relativamente alto. Este costo puede ser mucho menor, si se opta por la biblioteca. No obstante, como las revistas en las grandes bibliotecas tienen un c&iacute;rculo de lectores relativamente amplio (y creciente), con frecuencia cuesta menos (por lectura) suscribirse a la revista que pedirla en pr&eacute;stamo, aun cuando los precios de suscripci&oacute;n se incrementan constantemente. Por esta raz&oacute;n, las suscripciones a las grandes bibliotecas son mucho menos sensibles a los aumentos de precio.      <P>El costo de publicaci&oacute;n de revistas en formato electr&oacute;nico ser&aacute; menor que en el tradicional formato de papel, aunque no tanto como se piensa. Gran parte de los costos de producci&oacute;n de un art&iacute;culo ser&aacute; s&oacute;lo ligeramente menor, a menos que se descontin&uacute;en o modifiquen algunos procesos de valor agregado. Los costos de reproducci&oacute;n y distribuci&oacute;n ser&aacute;n sustituidos por los costos de almacenamiento y distribuci&oacute;n electr&oacute;nicos, los cuales son mucho menores. Sin embargo, los costos de almacenamiento y reproducci&oacute;n en papel son peque&ntilde;os en comparaci&oacute;n con los costos fijos de la mayor&iacute;a de las revistas cient&iacute;ficas, y los editores tienen que recuperar de todas maneras los altos costos de la producci&oacute;n de la matriz. Lo que pudiera cambiar son las v&iacute;as por medio de las cuales se proveen los art&iacute;culos y la forma en que los editores cobran por sus servicios.      <P>La red Internet y otras tecnolog&iacute;as de la comunicaci&oacute;n abren todo un espectro de nuevas formas de distribuci&oacute;n de los art&iacute;culos. Para comenzar, los editores pueden facilitar una base de datos de revistas, revistas individuales, art&iacute;culos por separado o partes de art&iacute;culos. Se puede disponer de varios niveles de informaci&oacute;n, que incluyen t&iacute;tulos, res&uacute;menes, rese&ntilde;as de art&iacute;culos, datos complementarios, ap&eacute;ndices, etc. Se pudiera enviar autom&aacute;ticamente a los lectores grupos de art&iacute;culos sobre la base de sus perfiles de inter&eacute;s. La calidad de los art&iacute;culos publicados puede medirse por el n&uacute;mero de citas de autores (antes o despu&eacute;s de la publicaci&oacute;n), por evaluaciones hechas por los propios lectores o por una comisi&oacute;n de especialistas. Como tales cambios inciden sobre los costos, sobre las caracter&iacute;sticas de la informaci&oacute;n y de los servicios y sobre el uso que se haga de ellos, se deben establecer estrategias de fijaci&oacute;n de precios para cada uno de esos cambios.      <P>Diferentes productos como los antes mencionados, exigen tambi&eacute;n precios distintos. Sin embargo, se pudiera adoptar otra forma de diferenciaci&oacute;n de los valores para evitar el aumento constante de precios observado durante las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas. Por lo menos algunos de los problemas podr&iacute;an haberse evitado si los individuos o las bibliotecas que sirven a grupos peque&ntilde;os de individuos hubieran tenido que pagar menos que las grandes bibliotecas, donde es alto el volumen de lectura de las revistas. Carece de sentido cobrar a un lector 500 d&oacute;lares por una revista que se consulta 10 veces (es decir, 50 d&oacute;lares por lectura) y cobrar lo mismo a una biblioteca donde la revista se consulta 100 veces (es decir, 5 d&oacute;lares por lectura). El individuo cancelar&iacute;a la subscripci&oacute;n y usar&iacute;a una copia de la biblioteca, lo cual disminuir&iacute;a los ingresos para el editor, har&iacute;a perder tiempo al lector y el costo para la biblioteca ser&iacute;a reducido por el uso de la revista. En el caso de las revistas impresas en papel, lo mejor ser&iacute;a cobrar al individuo 40 d&oacute;lares por la reproducci&oacute;n y distribuci&oacute;n, m&aacute;s determinada cantidad por la lectura, digamos 5 d&oacute;lares, o 90 d&oacute;lares en total, lo cual brindar&iacute;a un ingreso de 40 d&oacute;lares que pudiera ser utilizado para cubrir los costos fijos. Con las revistas en formato electr&oacute;nico, casi la totalidad de los 90 d&oacute;lares podr&iacute;a utilizarse para cubrir los costos fijos, se incrementar&iacute;an la circulaci&oacute;n y los ingresos y se reducir&iacute;an los precios de subscripci&oacute;n de las bibliotecas (reconociendo que tambi&eacute;n se producir&iacute;a cierta reducci&oacute;n en el c&iacute;rculo de lectores). De esta forma, tendr&iacute;a sentido aplicar alguna forma de diferenciaci&oacute;n de los precios sobre la base del volumen de lectura real o potencial. Este tipo de estrategia se opone a una mentalidad de ganancia a ultranza y se puede alcanzar debido a que la tecnolog&iacute;a electr&oacute;nica permite llevar un conteo y brinda mecanismos de pago razonables. M&aacute;s adelante se ofrecen algunos detalles que respaldan esta conclusi&oacute;n. <H4> Aspectos econ&oacute;micos de la producci&oacute;n de revistas electr&oacute;nicas Costo econ&oacute;mico de la producci&oacute;n</H4> Si se ha publicado una informaci&oacute;n muy escasa sobre el costo de publicaci&oacute;n de las revistas tradicionales, qu&eacute; decir entonces la publicaci&oacute;n de revistas electr&oacute;nicas. Esa informaci&oacute;n puede ser, adem&aacute;s, mal interpretada debido a 2 razones b&aacute;sicas: <OL>     <LI> Con frecuencia los costos se consideran como proporciones entre la producci&oacute;n de la matriz (antes de la impresi&oacute;n) y la tirada y distribuci&oacute;n (por ejemplo, el 80 % de los costos es de la matriz y el 20 % de la tirada y distribuci&oacute;n). El problema en esta descripci&oacute;n radica en que las proporciones dependen en gran medida de la circulaci&oacute;n (y en un menor grado de otras variables como el n&uacute;mero de art&iacute;culos, el n&uacute;mero de p&aacute;ginas, etc.). Por ejemplo, si se supone que el costo de la matriz de una revista es de 400 000 d&oacute;lares y el costo de impresi&oacute;n y distribuci&oacute;n es de 40 d&oacute;lares por suscripci&oacute;n, si la revista tiene 1 000 subscripciones sus proporciones ser&iacute;an del 91 % para la matriz y del 9 % para la impresi&oacute;n y distribuci&oacute;n. Una revista con 100 000 subscriptores tendr&iacute;a una situaci&oacute;n exactamente opuesta: el 9 % para la matriz y el 91 % para la tirada y la distribuci&oacute;n.</LI>      <LI> Los datos registrados sobre el costo de producci&oacute;n han fluctuado entre los 200 y los 8 000 d&oacute;lares por art&iacute;culo. Es evidente que tales datos no constituyen una representaci&oacute;n equivalente de lo que cubren esos costos.</LI>     </OL> Para abordar estos 2 problemas, se dise&ntilde;&oacute; un modelo del costo econ&oacute;mico de la publicaci&oacute;n de revistas. Este modelo se subdivide en 4 funciones b&aacute;sicas: (1) procesamiento del art&iacute;culo, (2) impresi&oacute;n y distribuci&oacute;n de la revista, (3) procesamiento no referente a los art&iacute;culos y (4) servicios de apoyo a la publicaci&oacute;n.      <P>El procesamiento de los art&iacute;culos incluye todas las actividades de edici&oacute;n, que comienzan con la recepci&oacute;n de un manuscrito y que terminan con la composici&oacute;n de la matriz. La mayor parte de estas actividades tienen como objetivo mejorar los atributos favorables de la informaci&oacute;n contenida en los art&iacute;culos y su presentaci&oacute;n. Los costos del procesamiento de un art&iacute;culo t&iacute;pico de revistas acad&eacute;micas y cient&iacute;ficas tradicionales son del orden de 2 000 d&oacute;lares por art&iacute;culo, o de aproximadamente 165 d&oacute;lares por p&aacute;gina publicada.      <P>La mayor&iacute;a de las actividades de procesamiento de art&iacute;culos que se realizan en revistas tradicionales, deben tambi&eacute;n realizarse en el caso de las revistas electr&oacute;nicas. Las mayores reducciones de costos alcanzadas por las revistas electr&oacute;nicas parecen localizarse en la parte de la composici&oacute;n, con un m&aacute;ximo del 10 %. Los defensores de la publicaci&oacute;n electr&oacute;nica sugieren que se pueden lograr ahorros con el procesamiento electr&oacute;nico de los manuscritos y su transmisi&oacute;n por Internet. Sin embargo, esto tambi&eacute;n puede lograrse con las publicaciones tradicionales. La duraci&oacute;n del proceso de publicaci&oacute;n puede reducirse por medio de la transmisi&oacute;n electr&oacute;nica, pero no en un grado considerable debido a que el gasto de tiempo se debe en gran medida a la intervenci&oacute;n humana (es decir, al proceso de edici&oacute;n, revisi&oacute;n, etc.). Los defensores de las revistas en formato electr&oacute;nico se&ntilde;alan tambi&eacute;n sus costos muy bajos (normalmente entre 200 y 500 d&oacute;lares por art&iacute;culo). No se sabe por qu&eacute; estos costos son tan bajos, aunque puede ser que en esto intervenga la donaci&oacute;n de algunos recursos. No obstante, una raz&oacute;n m&aacute;s plausible es que estas revistas con un bajo costo no incorporan todos los recursos de promoci&oacute;n que se encuentran en las revistas m&aacute;s establecidas. Se observa que las revistas peque&ntilde;as tienden a costar menos que las grandes (es decir, los costos por unidad son menores), incluso en el caso de las revistas tradicionales.      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En las revistas impresas en papel, los costos de impresi&oacute;n incluyen la preparaci&oacute;n de las planchas de grabado, la composici&oacute;n, la impresi&oacute;n propiamente dicha, la paginaci&oacute;n y la encuadernaci&oacute;n. Los costos t&iacute;picos son del orden de los 25 d&oacute;lares por revista al a&ntilde;o, con independencia de que pueden variar seg&uacute;n el n&uacute;mero de art&iacute;culos, p&aacute;ginas, ejemplares, calidad del papel, de la encuadernaci&oacute;n, etc. Entre los costos de distribuci&oacute;n se incluyen el proceso de env&iacute;o (inserci&oacute;n, clasificaci&oacute;n, sellaje y colocaci&oacute;n de r&oacute;tulos, etc.), franqueo y control de suscripciones. Los costos t&iacute;picos en este caso son de aproximadamente 15 d&oacute;lares por suscripci&oacute;n, aunque hay que tener tambi&eacute;n en cuenta el n&uacute;mero de ejemplares, el peso, etc. Estos costos son mucho menores en las revistas en formato electr&oacute;nico, cuyo almacenamiento es tambi&eacute;n electr&oacute;nico (sin costos de impresi&oacute;n); sus costos de distribuci&oacute;n son mucho menores en comparaci&oacute;n con las revistas tradicionales. Sin embargo, las reducciones de los costos atribuibles a la publicaci&oacute;n electr&oacute;nica, probablemente no sean mucho mayores que 35 d&oacute;lares aproximadamente por suscripci&oacute;n. Por lo tanto, una revista de 500 d&oacute;lares costar&iacute;a apenas el 7 % menos, manteni&eacute;ndose iguales todas las dem&aacute;s caracter&iacute;sticas.      <P>En el procesamiento no relacionado con los art&iacute;culos, se incluyen esencialmente las mismas actividades del procesamiento de art&iacute;culos, estas abarcan entre otras, tablas de contenido, los editoriales, las rese&ntilde;as de libros, las cartas al editor y las p&aacute;ginas de publicidad, No est&aacute; del todo claro si a la larga dicha informaci&oacute;n ser&aacute; incluida en las revistas electr&oacute;nicas. Actualmente, las revistas acad&eacute;micas y cient&iacute;ficas promedian unas 290 p&aacute;ginas por a&ntilde;o no dedicadas a art&iacute;culos (en comparaci&oacute;n con 1 439 p&aacute;ginas de art&iacute;culos). Los costos del procesamiento no relacionados con los art&iacute;culos son de aproximadamente 100 d&oacute;lares por p&aacute;gina no correspondiente a art&iacute;culo (en comparaci&oacute;n con 165 d&oacute;lares por p&aacute;gina de art&iacute;culo). Entre las actividades de apoyo a la publicaci&oacute;n se incluyen el mercadeo y la promoci&oacute;n (por ejemplo, publicidad, cat&aacute;logos, etc.), la administraci&oacute;n (por ejemplo, personal, contabilidad y otras asignaciones de recursos), control y protecci&oacute;n de derechos de autor y derechos gerenciales, financiamiento (por ejemplo, investigaci&oacute;n y desarrollo de nuevos productos, pagos de intereses, capitalizaci&oacute;n, pago de impuestos, etc.) y otros costos indirectos (por ejemplo, seguros, utilidades, estad&iacute;a, viajes, etc.). Estos costos tienden a alcanzar cerca del 40 % de los costos del procesamiento relacionado o no con los art&iacute;culos y el 21 % de los costos de impresi&oacute;n y distribuci&oacute;n. De nuevo se ve que los costos de apoyo pueden no ser mucho menores para las revistas electr&oacute;nicas, en comparaci&oacute;n con las revistas tradicionales.      <P>En su conjunto, una revista acad&eacute;mica y cient&iacute;fica puede tener un costo fijo de aproximadamente 403 500 d&oacute;lares y un costo variable de cerca de 40 d&oacute;lares por suscripci&oacute;n (en d&oacute;lares de 1995). El precio m&iacute;nimo necesario para recuperar los costos de publicaci&oacute;n para los diversos niveles de circulaci&oacute;n ser&iacute;a el siguiente: con 500 suscripciones el precio m&iacute;nimo ser&iacute;a de 847 d&oacute;lares, cifra que se reduce casi a la mitad para llegar a 444 d&oacute;lares con 1 000 suscripciones. Con 10 000 suscripciones, el precio m&iacute;nimo ser&iacute;a de 80 d&oacute;lares (fig.). La cuesti&oacute;n fundamental es que estos costos no se reducir&iacute;an sustancialmente con la publicaci&oacute;n en formato electr&oacute;nico, si permanecen igual todas las caracter&iacute;sticas de las revistas. El precio con 500 suscriptores se reducir&iacute;a aproximadamente en 110 d&oacute;lares (de 847 a 738 d&oacute;lares); sin embargo, el precio se reducir&iacute;a en aproximadamente la mitad con 10 000 suscripciones (de 80 a 42 d&oacute;lares).     <CENTER><A HREF="/img/revistas/aci/v9ns/f0111100.gif"><IMG SRC="/img/revistas/aci/v9ns/f0111100.gif" ALT="Fig.  Precio mínimo necesario en diversos niveles de circulación con un costo fijo de 403 500 dólares y un costo variable de 40 dólares por suscripción" BORDER=1 HEIGHT=169 WIDTH=271></A></CENTER>      
<CENTER>Fig.&nbsp; Precio m&iacute;nimo necesario en diversos niveles de circulaci&oacute;n con un costo fijo de 403 500 d&oacute;lares y un costo variable de 40 d&oacute;lares por suscripci&oacute;n</CENTER>       <P>Puede ser que Internet y sus servicios complementarios incidan sobre la producci&oacute;n en forma m&aacute;s importante que la reducci&oacute;n de los costos de las revistas. Las nuevas tecnolog&iacute;as pueden brindar la flexibilidad de acceso a m&uacute;ltiples productos, tales como la venta de una base de datos de revistas, revistas independientes, art&iacute;culos independientes, p&aacute;ginas de art&iacute;culos o p&aacute;rrafos de art&iacute;culos. Otros tipos de productos podr&iacute;an ser precopias de los art&iacute;culos antes de ser editados y versiones editadas posteriormente; se pudiera evaluar la calidad de los art&iacute;culos (por el n&uacute;mero de citas de autores, por los lectores, por una comisi&oacute;n de especialistas, etc.); se pudiera poner a disposici&oacute;n de los lectores grupos de art&iacute;culos sobre la base de sus perfiles de inter&eacute;s (como la diseminaci&oacute;n selectiva de informaci&oacute;n); o bien diversos niveles de informaci&oacute;n sobre un art&iacute;culo para su examen, tales como los t&iacute;tulos, res&uacute;menes, rese&ntilde;as, textos completos, datos complementarios, ap&eacute;ndices, etc. <H4> Establecimiento de los precios de las revistas electr&oacute;nicas</H4> No hay dudas de que los precios de las revistas se han incrementado de modo considerable durante los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os.<SUP>3</SUP> Se calcula que los precios de las revistas acad&eacute;micas y cient&iacute;ficas de los Estados Unidos aumentaron de un promedio de 39 d&oacute;lares en 1975 a 284 d&oacute;lares en 1995. Por lo tanto, los precios promedio aumentaron en un factor de 7,3 d en 2,6 veces en d&oacute;lares constantes. Parte del incremento en el precio se atribuye a un aumento en el tama&ntilde;o de las revistas (tabla 1). No obstante, este constituye una proporci&oacute;n relativamente peque&ntilde;a de los aumentos totales.      <P>Una explicaci&oacute;n mucho m&aacute;s veros&iacute;mil es que los primeros aumentos de los precios en este per&iacute;odo de 20 a&ntilde;os se produjeron producto de la alta inflaci&oacute;n, de las fluctuantes tasas de cambio monetario internacional y de los cortes en compa&ntilde;&iacute;as y agencias de los fondos discrecionales disponibles para las subscripciones. Cuando los precios se incrementaron con una rapidez mayor que la inflaci&oacute;n, las suscripciones comenzaron a caer, especialmente las suscripciones personales. De hecho, las suscripciones personales de los cient&iacute;ficos norteamericanos cayeron de un promedio de 5,8 suscripciones por individuo en 1975 a 2,9 en 1995. Aunque el n&uacute;mero total de suscripciones aument&oacute; durante ese per&iacute;odo, la circulaci&oacute;n promedio por t&iacute;tulo se redujo. Esto trajo como consecuencia p&eacute;rdidas anuales de miles de millones de d&oacute;lares en ingresos para los editores.      <P>Como resultado de la disminuci&oacute;n de los ingresos por la reducci&oacute;n en el n&uacute;mero de suscripciones personales, los editores elevaron a&uacute;n m&aacute;s los precios de las subscripciones institucionales, para compensar las p&eacute;rdidas financieras. Se ha observado que esta estrategia ha alcanzado cierto &eacute;xito, en virtud de que la demanda institucional de revistas es considerablemente menos sensible a los cambios de precios que la demanda de suscripciones personales.<SUP>3</SUP> Por ejemplo, para una buena base de 2 500 suscripciones, el aumento del precio de 150 a 250 d&oacute;lares reducir&iacute;a las suscripciones individuales en aproximadamente 1 800; mientras que la circulaci&oacute;n institucional se reducir&iacute;a s&oacute;lo en aproximadamente 200 suscripciones. El problema estriba en que las estrategias de fijaci&oacute;n de precios que llevaron a la actual crisis han tra&iacute;do como resultado menos ingresos para los editores y costos m&aacute;s altos para los individuos, bibliotecas y contribuyentes financieros de las bibliotecas y sus usuarios (es decir, p&eacute;rdidas, p&eacute;rdidas y m&aacute;s p&eacute;rdidas).      <P>Los editores de revistas electr&oacute;nicas pueden continuar con las actuales pol&iacute;ticas de precios y cobrar s&oacute;lo por las subscripciones en l&iacute;nea, quiz&aacute;s a un precio m&aacute;s bajo.      <P>Sin embargo, las nuevas tecnolog&iacute;as pueden flexibilizar la entrega del producto, como se ha mencionado anteriormente, lo cual sugiere la necesidad de nuevas estrategias de fijaci&oacute;n de precios y nuevos mecanismos de pago.<SUP>4,5</SUP> Es probable que el establecimiento de los precios para las revistas electr&oacute;nicas se haga a partir de diversas formas de c&aacute;lculo basadas en diferentes productos y en sus cantidades (es decir, varias revistas, una revista, un art&iacute;culo, una p&aacute;gina, etc.); en los medios de distribuci&oacute;n (impreso, en l&iacute;nea o una combinaci&oacute;n); en las caracter&iacute;sticas del servicio (por ejemplo, procesamiento variable o regular) y en la adaptaci&oacute;n del producto seg&uacute;n las necesidades del usuario (por ejemplo, preprints, versiones editadas, etc.). Los precios diferenciales pueden tambi&eacute;n incluir los tipos de consumidores sobre la base del volumen de lectura potencial. Los mecanismos de pago pueden tambi&eacute;n adaptarse a la oferta de los servicios y a las necesidades de los usuarios.<SUP>6</SUP>     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER></CENTER>      <CENTER>TABLA 1.<B> Par&aacute;metros de la publicaci&oacute;n de revistas acad&eacute;micas 1975 y 1995</B></CENTER>      <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 > <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">Par&aacute;metros del modelo de costos&nbsp;</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>1975</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>1995</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">Cantidad de n&uacute;meros</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>6,5</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>8,3</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">No. de art&iacute;culos/t&iacute;tulos</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>85</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>123</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">No. de manuscritos presentados</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>90</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>205</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">No. de p&aacute;ginas de art&iacute;culos</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>630</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>1 434</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">No. de p&aacute;ginas especiales</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>114</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>260</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">No. total de p&aacute;ginas</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>820</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>1 723</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">No. de suscripciones</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>6 100</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="33%">     <CENTER>5 800</CENTER> </TD> </TR> </TABLE></CENTER>      <CENTER>Fuentes: King, McDonald y Roderer<SUP>7</SUP> y Tenopir y King.<SUP>3</SUP></CENTER>  <H4> Aspectos econ&oacute;micos de la distribuci&oacute;n</H4> Tanto el volumen de autores como el de lectores de las revistas acad&eacute;micas se mantuvieron relativamente constantes entre 1975 y 1995. Por ejemplo, en 1975 el promedio de art&iacute;culos publicados por cient&iacute;ficos en los Estados Unidos por a&ntilde;o se aproximaba a los 0,118; en 1995 esa cifra fue de 0,101. Aunque el n&uacute;mero promedio de suscripciones por cient&iacute;fico se ha reducido a la mitad, las evidencias indican que el volumen de lectura no ha decrecido (tabla 2). M&aacute;s que una declinaci&oacute;n en el volumen de lectura, lo que se ha producido es un apreciable cambio en las fuentes de lectura de los art&iacute;culos (tabla 3). La mayor parte de este cambio en las fuentes de lectura se observa en el desplazamiento de las suscripciones personales hacia las revistas facilitadas por las bibliotecas. En 1977, cerca de la cuarta parte de las lecturas de cient&iacute;ficos de las universidades se realizaron en revistas facilitadas por las bibliotecas (seg&uacute;n una encuesta nacional). Sin embargo, este &iacute;ndice se elev&oacute; hasta el 54 % (seg&uacute;n los resultados de un estudio realizado en la Universidad de Tennessee en 1993). Para los cient&iacute;ficos sin v&iacute;nculo con las universidades esta proporci&oacute;n creci&oacute; del 10,4 al 37,4 % (seg&uacute;n investigaciones realizadas con cient&iacute;ficos de 7 compa&ntilde;&iacute;as).     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER></CENTER>      <CENTER>TABLA 2. <B>N&uacute;mero promedio de lecturas de revistas acad&eacute;micas y cient&iacute;ficas por cient&iacute;fico por a&ntilde;o</B></CENTER>      <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 > <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">&nbsp;</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     <CENTER>1977</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     <CENTER>1984</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     <CENTER>1985-1990</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     <CENTER>1991-1997</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">Cient&iacute;ficos de universidades</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     <CENTER>150</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     <CENTER>172</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     <CENTER>-</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>188</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">Cient&iacute;ficos sin v&iacute;nculo</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     <CENTER>90</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     <CENTER>99</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     <CENTER>90</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="20%">     <CENTER>96</CENTER> </TD> </TR> </TABLE></CENTER> Fuentes: King, McDonald y Roderer<SUP>7</SUP> y Tenopir y King<SUP>3</SUP> (las cifras de 1977 y 1984 fueron tomadas de encuestas nacionales; las cifras del per&iacute;odo de 1985 y 1997 fueron tomadas de encuestas realizadas dentro de las organizaciones).      <P>Es evidente que las bibliotecas se utilizan mucho m&aacute;s ahora que en el pasado. Casi todos los cient&iacute;ficos de las universidades (97 %) afirman haber utilizado la colecci&oacute;n de revistas de su biblioteca, mientras que este &iacute;ndice es del 69 % entre los cient&iacute;ficos sin v&iacute;nculo con las universidades. Una explicaci&oacute;n de esto es que el aumento en los precios llev&oacute; a los cient&iacute;ficos a cancelar sus suscripciones y a depender de las bibliotecas para conseguir sus art&iacute;culos. Las evidencias indican que estos cient&iacute;ficos est&aacute;n m&aacute;s dispuestos a dedicar su tiempo a visitar la biblioteca que a pagar un alto precio por una revista, incluso cuando su organizaci&oacute;n pagara por ella.<SUP>3</SUP>     <CENTER></CENTER>      <CENTER>TABLA 3. <B>Tendencias en la proporci&oacute;n de lecturas de art&iacute;culos acad&eacute;micos y cient&iacute;ficos realizadas por cient&iacute;ficos de universidades y sin v&iacute;nculos con ellas</B></CENTER>      <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 > <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">Fuente de los art&iacute;culos&nbsp;</TD>  <TD VALIGN=TOP COLSPAN="3" WIDTH="38%">Cient&iacute;ficos de universidades</TD>  <TD VALIGN=TOP COLSPAN="4" WIDTH="50%">Cient&iacute;ficos sin v&iacute;nculo con universidades</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">&nbsp;</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">1977      <P>%</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">1984      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>%</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">1993      <P>%</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">1977      <P>%</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">1984      <P>%</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">1985-1990      <P>%</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">1991-1997      <P>%</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">Suscripci&oacute;n personal</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">60,0</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">53,0</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">35,5</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">72,0</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">66,3</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">43,9</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">40,1</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">Colecciones de bibliotecas</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">24,8</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">30,1</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">53,8</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">10,4</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">20,5</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">32,1</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">37,4</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">Otras (autor, etc.)</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">15,2</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">16,9</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">10,7</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">17,6</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">13,2</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">24,0</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">22,5</TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">Total</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">100,0</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">100,0</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">100,0</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">100,0</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">100,0</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">100,0</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">100,0</TD> </TR> </TABLE></CENTER> Fuentes: King, McDonald y Roderer<SUP>7</SUP> y Tenopir y King<SUP>1</SUP> (las cifras 1977 y 1984 fueron tomadas de encuestas nacionales; las cifras de 1985-1997 fueron tomadas de encuestas realizadas dentro de las organizaciones).      <P>TABLA 4. <B>Punto de equilibrio del volumen de lecturas entre la subscripci&oacute;n a una revista y la obtenci&oacute;n de copias de art&iacute;culos: gu&iacute;a para revistas individuales</B>     <CENTER><TABLE CELLPADDING=4 > <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">Precio de la suscripci&oacute;n (d&oacute;lares)</TD>  <TD VALIGN=TOP COLSPAN="7" WIDTH="88%">     <CENTER>Obtenci&oacute;n de copias Costo por unidad (USD)</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">&nbsp;</TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>5</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>10</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>5</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>20</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>25</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>30</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>35</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>100</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>47</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>20</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>13</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>9</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>7</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>6</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>5</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>250</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>89</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>37</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>24</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>17</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>14</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>11</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>10</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>500</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>158</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>66</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>42</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>31</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>24</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>20</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>17</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>750</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>228</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>95</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>60</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>44</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>38</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>29</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>24</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>1 000</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>297</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     ]]></body>
<body><![CDATA[<CENTER>124</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>79</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>58</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>45</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>37</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>32</CENTER> </TD> </TR>  <TR> <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>1 250</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>367</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>153</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>97</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     ]]></body>
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<body><![CDATA[<CENTER>55</CENTER> </TD>  <TD VALIGN=TOP WIDTH="13%">     <CENTER>47</CENTER> </TD> </TR> </TABLE></CENTER> Por encima del punto de equilibrio, una biblioteca debe suscribirse a la revista y, por debajo de dicho punto, la biblioteca debe optar por las copias.      <P>Los investigadores equilibran sus gastos al suscribirse a revistas de bajos precios que leen con frecuencia, y visitar la biblioteca para leer revistas costosas que leen ocasionalmente. En realidad, desde la perspectiva del costo por lectura, los cient&iacute;ficos toman por regla general un camino econ&oacute;micamente racional; el costo promedio por consulta de una revista atesorada en una biblioteca es de aproximadamente 11,50 d&oacute;lares por lectura.      <P>Por lo tanto, deben realizarse al menos 33 consultas de una revista de 250 d&oacute;lares para que una suscripci&oacute;n personal tenga valor (teniendo en cuenta el precio, el costo de procesamiento y el costo de acceso). Para una revista de 1 000 d&oacute;lares el volumen de consultas tendr&iacute;a que ser de al menos 128 lecturas. No obstante, el n&uacute;mero promedio de consultas relativas a las suscripciones personales es de apenas 18,8 lecturas por revista por cient&iacute;fico.      <P>Con las revistas electr&oacute;nicas se pueden aplicar un an&aacute;lisis similar de los costos para orientar a los usuarios en cuanto a si deben suscribirse a una revista (ya sea en papel o en formato electr&oacute;nico), u obtener copias en l&iacute;nea independientes. De igual forma, si una biblioteca puede facilitar revistas y distribuir copias de art&iacute;culos por medio de redes locales, se puede observar un equilibrio similar de los costos en el uso de estas revistas, en comparaci&oacute;n con la obtenci&oacute;n de suscripciones personales.      <P>La bibliotecas se encuentran tambi&eacute;n ante la opci&oacute;n de suscribirse a las revistas u obtener copias separadas por medio de los pr&eacute;stamos interbibliotecarios o por el env&iacute;o de documentos (en fotocopias o por medios electr&oacute;nicos). La elecci&oacute;n es v&aacute;lida con la suscripci&oacute;n a revistas poco costosas de frecuente lectura y la obtenci&oacute;n de copias separadas de revistas muy costosas y de poca frecuencia de consulta. Con todas las actividades en ellos impl&iacute;citas a una biblioteca le cuesta aproximadamente 70 d&oacute;lares por suscripci&oacute;n el procesamiento de una revista y un promedio de 1,40 d&oacute;lares por lectura la colocaci&oacute;n de los ejemplares en los anaqueles y/o la fotocopia de un art&iacute;culo.<SUP>3</SUP> El costo total del pr&eacute;stamo interbibliotecario o del uso de un servicio de env&iacute;o de documentos, oscila entre los 15 y los 25 d&oacute;lares por producto informativo obtenido. Se puede calcular el balance en el volumen de lectura, si se conoce el precio de una revista (y los costos de su procesamiento) y el costo de obtenci&oacute;n de copias separadas de los art&iacute;culos. El problema es que el costo del acceso electr&oacute;nico var&iacute;a extraordinariamente entre las diversas fuentes. Por esta raz&oacute;n, se brinda una gu&iacute;a para evaluar los puntos de equilibrio basada en precio de la suscripci&oacute;n (m&aacute;s los costos de procesamiento mencionados anteriormente) y en costo por unidad para obtener copias separadas (tabla 4). Por ejemplo, una revista cuyo precio es de 250 d&oacute;lares, requerir&iacute;a de al menos 17 lecturas, si costara 20 d&oacute;lares obtener copias separadas. A 5 d&oacute;lares el punto de equilibrio es de 89 lecturas, y a 35 d&oacute;lares el punto de equilibrio es de 10 lecturas. De esta forma, a un precio determinado de suscripci&oacute;n, el punto de equilibrio disminuye a medida que aumenta el costo de obtenci&oacute;n de las copias. Si hay que elegir entre obtener una suscripci&oacute;n en formato electr&oacute;nico y utilizar un servicio de env&iacute;o de copias de art&iacute;culos por v&iacute;a electr&oacute;nica, el an&aacute;lisis para saber d&oacute;nde se encuentra el punto de equilibrio es similar, teniendo en cuenta que los costos de procesamiento son probablemente menores para ambas opciones.      <P>El n&uacute;mero promedio de consultas de las revistas atesoradas en bibliotecas, parece ser de aproximadamente de 150 lecturas por revista (a lo largo de su vida). El an&aacute;lisis de la tabla 4 muestra que incluso, a un precio de 1 500 d&oacute;lares, se debe comprar una revista de volumen de lectura promedio (150 lecturas), si el costo de las copias separadas es mayor que 15 d&oacute;lares cada una. Sin embargo, la lectura de revistas en bibliotecas tiende a variar enormemente; es decir, pocas revistas tienen un gran volumen de lectura y muchas revistas se leen con poca frecuencia. Por ejemplo, varios estudios demuestran que aproximadamente la mitad de las revistas en las bibliotecas se consulta menos de 50 veces; que apenas el 25 % se lee m&aacute;s de 150 veces y que el 15 % tiene m&aacute;s de 250 lecturas.      <P>En virtud de los costos previstos de las revistas en formato electr&oacute;nico, consideramos que algunas revistas perder&aacute;n sus suscripciones tradicionales y depender&aacute;n mucho m&aacute;s de los ingresos por la distribuci&oacute;n de separatas. Es propable que estas revistas sean aquellas m&aacute;s costosas, que normalmente sirven a una peque&ntilde;a comunidad de estudiosos. Sin embargo, los editores que hagan esto deben estar dispuesto a poner un precio que cubra el costo, tanto de los art&iacute;culos solicitados con frecuencia, como de los art&iacute;culos menos consultados. Esto es, por supuesto, lo que actualmente se hace en las revistas tradicionales, al empaquetar los art&iacute;culos. De lo contrario, se perder&iacute;an para el proceso de publicaci&oacute;n los art&iacute;culos de alta calidad que son de inter&eacute;s para un p&uacute;blico reducido. <H4> REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>  <OL>     <!-- ref --><LI> Tenopir C, King DW. The transformation of scientific scholarly journals: trends in the economics, production, information seeking, and use. [en prensa].    </LI>      ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><LI> Griffths JM, King DW. Special libraries: increasing the information edge. Washington: Special Libraries Association, 1993.    </LI>      <!-- ref --><LI> Tenopir C, King DW. Trends in scientific sholarly publishing. J Schol Publis 1997;48(3):135-70.    </LI>      <!-- ref --><LI> Varian HR. Differential pricing and efficiency. First Monday: peer reviewed journal on the Internet [http://www.firstmonday.dk/issue2/different/]</LI>      <!-- ref --><LI> King DW. Some economic aspects of the Inrternet. JASIS 1998. [en prensa].    </LI>      <!-- ref --><LI> Sirbu MA. Creating an open market for information. J Acad Libr 1995; (Managing Technology Issue): 467-71.    </LI>      <!-- ref --><LI> King DW, Mc Donald DD, Roderer RK. Scientific journals in the United States: their production, use, and economics Stroudsbourg: Hutchinson Ross Publishing, 1981.    </LI>     </OL>  <DIR><B>Donald W. King</B>      <P>DWKING@UMICH.EDU</DIR>  <H4> Abstract</H4> This paper analyses economic aspects of the scientific scholarly journal publishing, based on production costs and use data. It compares the production of traditional journals with electronic journals, discussing price policies for subscriptions and providing a guide to assess breakeven points, helping libraries to face the option of subscribing to journals or obtaining separate copies through intelibrary borrowing or document delivery.      <P>Subject headings: ELECTRONIC PUBLISHING/economic; PRICE POLICY; DISTRIBUTION COSTS; PRINTINGS; EDITION.      <P>&nbsp; <DIR><A NAME="x"></A><SUP>*</SUP> Trabajo presentado en el IV Congreso Panamericano de Informaci&oacute;n en Ciencias de la Salud, celebrado en San Jos&eacute;, Costa Rica, del 25 al 27 de marzo de 1998.     <BR><SUP>1</SUP> School of Information Sciences, University of Tennessee.  </dir>     ]]></body><back>
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