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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Carta encontrada en un email "colectivo" infectado por el virus W2004-BiblioTK.InfoALL conocido como "I need you"]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <h3>P&aacute;gina del editor </h3><h2>Carta encontrada en un email &quot;colectivo&quot;  infectado por el virus <i>W2004-BiblioTK.InfoALL</i> conocido como &quot;<i>I  need you</i>&quot;     <br> </h2><h4>Pre&aacute;mbulo editorial</h4>    <p>Los que tuvimos  la oportunidad de asistir a la presentaci&oacute;n de la conferencia del profesor  <i>Manuel Calvi&ntilde;o</i>, realizada con motivo de la celebraci&oacute;n de  la V Jornada Cient&iacute;fica en la Biblioteca M&eacute;dica Nacional, coincidimos  en que su presentaci&oacute;n constituy&oacute; una formidable argumentaci&oacute;n  sobre las bases filos&oacute;fico-conceptuales del servicio bibliotecario a la  luz de los nuevos paradigmas de desarrollo organizacional.    <br> </p>    <p>Por ello,  gustosamente, el comit&eacute; editorial de Acimed, cede sus p&aacute;ginas a  la presentaci&oacute;n de dicha conferencia. Muchas gracias.    <br> Comit&eacute;  Editorial Acimed</p>    <p><a href="#cargo">Dr C. Manuel Calvi&ntilde;o Vald&eacute;s-Fauly  </a><a name="autor"></a></p>    <p>Hace muchos a&ntilde;os, hurgando en los textos  de<i> Ortega y Gasset</i> en busca de su pensamiento psicol&oacute;gico, encontr&eacute;  un escrito al que entonces no conced&iacute; mucha importancia. Hoy, ante la imposibilidad  de decirle &quot;<i>no</i>&quot; a quienes con tanta amabilidad y cari&ntilde;o  me invitaron a participar en este encuentro, reedito a escala personal lo que  el gran pensador espa&ntilde;ol parece que sinti&oacute; un 20 de mayo de 1935,  en el paraninfo de la Universidad de Madrid, al comenzar el discurso inaugural  del II Congreso Internacional de IFLA, conocido como &quot;<i>Misi&oacute;n del  bibliotecario</i>&quot;:     <br> </p>    <p>&quot;N<i>o puedo intentar ense&ntilde;aros  nada sobre las t&eacute;cnicas complej&iacute;simas que integran vuestro trabajo,  las cuales vosotros conoc&eacute;is tan bien y que son para m&iacute; herm&eacute;tico  misterio</i>&quot;.<span class="superscript">1</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>M&aacute;s a&uacute;n,  siguiendo una analog&iacute;a en la que obviamente salvo las diferencias reconocibles  entre el genio madrile&ntilde;o y este aprendiz de comunicador que intento ser,  me limitar&eacute; a &quot;<i>buscar contacto eficaz con vuestras almas y no haceros  perder por completo una hora </i>- no se preocupen, para nosotros ser&aacute;  algo m&aacute;s de media hora - <i>de vuestras vidas, que las tienen tan contadas&#133;  hacer un esfuerzo y exponerme a la aventura de hablaros en una lengua que conozco  muy poco, en la que tendr&eacute; que balbucir y tropezar muchas veces, que ni  siquiera pronuncio bien</i>&quot;.<span class="superscript">1</span>    <br> </p>    <p>En  mi caso, no se trata de un idioma extranjero, sino de ese universo ling&uuml;&iacute;stico  que identifica a las personas cultivadas en las profesiones asociadas a la bibliotecolog&iacute;a  y las ciencias de la informaci&oacute;n, sobre todo a partir del impacto de la  inform&aacute;tica -odont&oacute;logos, ingenieros, cirujanos, psic&oacute;logos;  una unidad sincr&oacute;nica en la que otros podr&iacute;an ver el &quot;<i>remake</i>&quot;  de <i>Babel</i>. </p>    <p>Entonces, hago constar que estoy aqu&iacute; como elemental  y sentida educaci&oacute;n de reciprocidad -&quot;infomed.sld.cu&quot; es algo  que agradecer&eacute; siempre-, y como acto de &quot;atrevimiento reverente&quot;  -no me pidan que hable, porque hablo. No es este un acto de falsa modestia. Es  un acto de legitima reflexi&oacute;n informada: soy asiduo lector, entre otras  publicaciones electr&oacute;nicas, de &quot;Acimed&quot; y he visto en sus p&aacute;ginas  como ha crecido un pensamiento creativo, profundo y comprometido entre especialistas  dedicados al contempor&aacute;neo mundo de redes, virtualidades, IPs, y todo lo  dem&aacute;s que ustedes saben. Quien sabe si mi presencia en parte tiene que  ver con la &quot;convergencia medi&aacute;tica&quot;. Aunque yo espero que &quot;Vale  la pena&quot; se vaya del aire antes del &quot;apag&oacute;n anal&oacute;gico&quot;  del 2012.<span class="superscript">2</span> En cualquier caso, cuento con su benevolencia.      <br> </p>    <p>El primer momento de mi intervenci&oacute;n, lo asociar&eacute; a  encuadrar mi, espero que sencilla, y sobre todo clara ponencia. Y al primero que  tengo que dar encuadre es a m&iacute; mismo: &iquest;Qu&eacute; hago aqu&iacute;?  &iquest;Qui&eacute;n soy aqu&iacute;? &iquest;Cu&aacute;l es mi funci&oacute;n?  Con un poco menos de psicosis todo hubiera quedado claro desde el t&iacute;tulo&#133;  pero tengo evidencias de que no es as&iacute;:<i> B&aacute;rbara</i>, -se refiere  a la licenciada <i>B&aacute;rbara Lazo Rodr&iacute;guez</i>, Directora de la Biblioteca  M&eacute;dica Nacional y coordinadora del evento-, hace unos d&iacute;as me mand&oacute;  un correo electr&oacute;nico pidi&eacute;ndome el t&iacute;tulo de mi conferencia.  Como era de esperar, con la mayor brevedad posible, le respond&iacute; por la  misma v&iacute;a:</p>    <p align="center">&nbsp;</p>    <p>B&aacute;rbara</p>    <p>Necesito, por  favor, me digas con la mayor brevedad posible d&iacute;a, hora y lugar. El tiempo  se me est&aacute; complicando y no quiero quedar mal. Necesito ajustar con detalle  para no fallar.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Aqu&iacute; va el t&iacute;tulo de mi conferencia.    <br>     <br>  Mensaje encontrado en un email &quot;colectivo&quot; infectado por el virus W2004-BiblioTK.InfoALL  conocido como &quot;I need you&quot;    <br>     <br> Saludos    <br> Calvi&ntilde;o    <br> </p>    <p>Siendo  &quot;la educaci&oacute;n de los usuarios de la red&#133;la mejor forma de controlar  una infecci&oacute;n. &#133;saber qu&eacute; hacer en el momento justo&quot;,<span class="superscript">3</span>  siendo B&aacute;rbara no s&oacute;lo &quot;educada en materia de virus&quot; sino  tambi&eacute;n &quot;educadora&quot;, era de esperar cu&aacute;l ser&iacute;a  el car&aacute;cter de su respuesta. Recib&iacute; entonces de regreso otro &quot;emilio&quot;  -dicen que en Espa&ntilde;a le llaman as&iacute; a un &quot;email&quot;- de B&aacute;rbara:</p>    <p align="center">&nbsp;</p>    <p>Hola...    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>Mira parece que hubo alg&uacute;n problema pues no me lleg&oacute; el t&iacute;tulo,  solo la alerta de virus... Tu conferencia se incluy&oacute; en el programa para  las 2:00 p.m. hasta las 2:30, d&iacute;a 7 de junio.</p>    <p>Cari&ntilde;os    <br>  B&aacute;rbara    <br> </p>    <p>Me declaro culpable absoluto: todo usuario responsable  de correo electr&oacute;nico tiene un &quot;antivirus activado&quot; en la pupila,  un filtro, dir&iacute;an los adeptos a la Programaci&oacute;n Neurolingu&iacute;stica  (PNL). Presiente (prev&eacute;, previene) la posibilidad de virus antes que el  contenido del mensaje llegue a su cerebro. Lo identifica con emisores desconocidos,  mensajes colectivos, propuestas interesantes, y otros. Porque para todo usuario  responsable de correo electr&oacute;nico esto es &quot;una necesidad&quot;. De  esto, seg&uacute;n entiendo, les habl&oacute; mi colega, compa&ntilde;ero de curso  y amigo, <i>Israel N&uacute;&ntilde;ez Paula</i> - en buena parte culpable de  mis intromisiones en este campo.     <br> </p>    <p>Con esto, se me adelanta el camino  y me siento eximido de precisiones que adem&aacute;s de hacerlo quien sabe si  engorroso, al menos a m&iacute; me lo har&iacute;a m&aacute;s conceptual. S&oacute;lo  me atrever&eacute; a una precisi&oacute;n m&aacute;s. Yo dir&iacute;a, sumando  a lo expuesto por Israel, que no es s&oacute;lo una necesidad. Se trata de una  necesidad activada con car&aacute;cter de &quot;demanda&quot;: necesidad con clara  definici&oacute;n de objeto, exigencia de satisfacci&oacute;n urgente y posibilidad  tangible de realizaci&oacute;n. Desde ya quiero entonces dejar mi primera afirmaci&oacute;n  con car&aacute;cter de tesis: un instituyente clave del proceso de informaci&oacute;n  del lado del receptor, como seguro del lado del emisor -estoy asumiendo dos de  los polos interrogados por el modelo de Laswell tres a&ntilde;os antes de yo nacer-  es la necesidad. Que por cierto es siempre necesidad de alguien y necesidad de  algo. No hay necesidad sin sujeto.     <br> </p>    <p>Pero en esta an&eacute;cdota, y  aunque no lo crean, en el t&iacute;tulo de mi intervenci&oacute;n, esta inscrita  (no escrita) la respuesta al quien &iquest;Qui&eacute;n soy aqu&iacute; entre  tantos especialistas - gente buena? Ustedes lo saben. Soy el usuario. Cambio el  t&eacute;rmino con un prop&oacute;sito que espero descubrir m&aacute;s adelante:  Soy el cliente. El sujeto de la necesidad estructurante de todo el proceso. Podr&iacute;a  haberle llamado a mi intervenci&oacute;n algo as&iacute; como &quot;Aproximaci&oacute;n  al an&aacute;lisis de algunos problemas fundamentales de la bibliotecolog&iacute;a  y las ciencias de la informaci&oacute;n desde la perspectiva del usuario de los  servicios informatizados de la biblioteca m&eacute;dica de Cuba. Aportaciones  desde la Psicolog&iacute;a&quot;. Pero no es mi estilo.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Soy el cliente:  principio y fin de todo lo que ustedes hacen (hacemos). Quien los condena y los  absuelve. Quien les agradece y les critica. El centro de gravedad -s&iacute;,  eso de &quot;gravedad&quot; me parece que viene muy bien- de los nuevos retos,  exigencias y demandas a su trabajo. No es un acto de petulancia prepotente, ni  tampoco es una invenci&oacute;n personal. Me lo dijeron ustedes. </p>    <p>As&iacute;  lo le&iacute; en su web: &quot;lograr el uso adecuado de las nuevas tecnolog&iacute;as  de la informaci&oacute;n y la comunicaci&oacute;n, en funci&oacute;n de los servicios  de informaci&oacute;n cient&iacute;fico - t&eacute;cnica en las bibliotecas de  APS del Sistema Nacional de Informaci&oacute;n en Salud&#133;facilitar el acceso  a la informaci&oacute;n y el conocimiento para lograr servicios de salud a la  altura de nuestro pueblo&quot;.<span class="superscript">4 </span>    <br> </p>    <p>As&iacute;  lo confirma <i>Spindler</i> &quot;La informaci&oacute;n o, m&aacute;s precisamente,  el hecho de estar informado, puede ser, a la vez, una bendici&oacute;n y una maldici&oacute;n.  Tenemos sed de m&aacute;s informaci&oacute;n, pero al mismo tiempo nos sentimos  inundados, invadidos y privados de todo control. La cuesti&oacute;n esencial para  el futuro es asegurar que el verdadero usuario final tenga el control del producto.  Es el consumidor - y no cualquier experto en tecnolog&iacute;a . quien debe seguir  siendo el &uacute;nico juez de la demanda y el consumo en este mundo m&aacute;s  medi&aacute;tico que est&aacute; por nacer&quot;.<span class="superscript">5</span>    <br>  </p>    <p>Soy adem&aacute;s un cliente &quot;target&quot;. D&eacute;jenme explicarme,  no es megaloman&iacute;a -todav&iacute;a no tengo, y espero no tener nunca, razones  suficientes para la &quot;enfermedad de los genios&quot;. &iquest;Que quiero decir  con esto de &quot;cliente target&quot;?: Tengo 52 a&ntilde;os (&iexcl;atr&eacute;vanse  a dudarlo!). Pertenezco al segmento de poblaci&oacute;n que abarca el 68 % en  la pir&aacute;mide poblacional del pa&iacute;s. M&aacute;s espec&iacute;ficamente  estoy en el 44,1% si se reduce el segmento a los comprendidos entre los 25 y 59.  Es el segmento en el que predominan los profesionales en activo, los que ya no  pueden representarse (yo dir&iacute;a que ni realizar) su trabajo sin una computadora,  sin un acceso a las redes de informaci&oacute;n digitalizadas.     <br> </p>    <p>Soy  padre de familia (tengo hijos e hijas: <i>Elyn, Bikiyan, Claudia, Jos&eacute;  Manuel, Manuel Ernesto</i>). Tengo tambi&eacute;n una nieta (Luc&iacute;a). Intento  ser un buen padre y buen abuelo, lo que quiere decir que dedico tiempo a realizarme  como tal. Amo y soy amado. Milito en las filas del PCC. Soy profesor universitario  de coraz&oacute;n y de aula. Participo en las actividades del CDR, en las acciones  de mi circunscripci&oacute;n. Escribo y realizo un programa de televisi&oacute;n.  Soy asesor de recursos humanos de una empresa muy seria y exigente con su trabajo.  Escribo art&iacute;culos, libros. Hago conferencias. Hago ejercicios cuatro veces  por semana. Aunque no lo crean duermo, veo la televisi&oacute;n (sobre todo los  viernes en la noche). Por suerte (casi en el estricto sentido de la palabra) no  soy usuario del &quot;camello&quot;, vivo en el centro de una circunferencia que  en su &aacute;rea contiene la inmensa mayor&iacute;a de los lugares significativos  para mi vida (si la ciencia avanza lo suficiente el d&iacute;a de mi entierro  podr&eacute; ir a pie al cementerio).     <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A&uacute;n as&iacute; el consumo  de tiempo de transportaci&oacute;n, soluci&oacute;n de demandas alimenticias,  pago del tel&eacute;fono, la electricidad, etc. ha aumentado en los &uacute;ltimos  a&ntilde;os. Tambi&eacute;n por suerte, tengo una computadora y una cuenta en  infomed, sin la cual ya no podr&iacute;a vivir (otra vez gracias a los &quot;infomedistas&quot;).  Y para sellar un pacto de conflicto entre mis exigencia y mis posibilidades, reconozco,  como <i>Rossellini</i>, que &quot;el incre&iacute;ble e incontrolable aumento  de las informaciones en todas las disciplinas, durante el &uacute;ltimo cuarto  de siglo, ha desbordado todas las posibilidades de absorci&oacute;n no ya por  parte del ciudadano medio, sino de los propios especialistas&quot;.<span class="superscript">6</span>  He recibido e impartido cursos de &quot;gesti&oacute;n eficiente del tiempo&quot;.  &quot;Soy feliz, soy un hombre feliz&#133;&quot; Pero&#133; no me alcanza el tiempo.    <br>  </p>    <p>Soy &quot;cliente significativo&quot; para ustedes, y obviamente ese &quot;soy&quot;  es un recurso metaf&oacute;rico que supone al universo de cong&eacute;neres del  que soy parte, porque represento su &quot;cliente medio&quot;, me aventuro a decir  que su cliente &quot;par excellence&quot;. Y dentro de unos a&ntilde;os lo ser&eacute;  m&aacute;s a&uacute;n, afirmaci&oacute;n esta que sustento en esa m&aacute;s que  interesante reflexi&oacute;n de otro colega y amigo, <i>Pedro Urra</i>, en su  brillante &quot;Internet a la cubana: el ser humano en el centro de la red&quot;:<span class="superscript">7</span>    <br>  </p>    <p>&quot;Cada vez que me piden hablar de Internet, pienso en el proceso de  envejecimiento que experimenta la poblaci&oacute;n cubana&#133;En 25 &oacute;  30 a&ntilde;os, los que nacimos al Triunfo de la Revoluci&oacute;n ya deber&iacute;amos  retirarnos, pero eso no va a ser posible, habr&aacute; que cambiar el concepto  y habr&aacute; que extender la vida laboral activa. Para esa fecha se podr&iacute;an  producir valores, habr&iacute;a un espacio de sostenibilidad econ&oacute;mica  y de desarrollo en manos de gente que hay que preparar desde ahora&#133; Para  una poblaci&oacute;n que envejece en un pa&iacute;s, con recursos naturales limitados,  pero que ha invertido una enorme cantidad de sus recursos en el capital social  y humano -que se relacionan pero son diferentes-, y donde las redes sociales existentes  tienen un peso fundamental, incluso en su forma de sobrevivir y desarrollarse,  es imprescindible entender la llamada nueva econom&iacute;a, la econom&iacute;a  de red y la denominada sociedad de informaci&oacute;n&#133;.La pregunta es c&oacute;mo  extender la vida &uacute;til de esas personas que est&aacute;n envejeciendo, c&oacute;mo  extender sus conocimientos, c&oacute;mo configurar un modelo que aproveche esa  ventaja comparativa que tiene un pa&iacute;s en el que hay una cultura social,  un capital social, una inversi&oacute;n social en los recursos humano&quot;.     <br>  </p>    <p>Por si todo esto fuera poco soy nacido bajo la &eacute;gida paradigm&aacute;tica  de la &quot;biblioteca de Alejandr&iacute;a&quot;. Soy de la generaci&oacute;n  de &quot;la memoria vegetal&quot; (al decir de <i>Humberto Eco</i>). Me form&eacute;  en las bibliotecas. Descubr&iacute; la desnudez del cuerpo femenino en las bibliotecas.  En las bibliotecas, aprend&iacute; la diferencia entre aprobar y suspender. Conoc&iacute;  mi especialidad en bibliotecas. En la biblioteca &quot;Lenin&quot; de Mosc&uacute;,  descubr&iacute; que podr&iacute;a parafrasear a un poeta: &quot;T&uacute;, solamente  t&uacute;, eres capaz de retener el universo en un beso&quot;, digo &quot;en un  libro&quot;. Soy deudor de las bibliotecas &quot;ad infinitud&quot;.     <br> </p>    <p>Para  mi (mi generaci&oacute;n, y las de antes) las bibliotecas, dicho otra vez con  Umberto Eco, &quot;han sido, a lo largo de los siglos, las formas mas importantes  de preservar la sabidur&iacute;a colectiva. Fueron y siguen siendo una suerte  de cerebro universal en el que podemos recuperar lo que tenemos olvidado y adquirir  lo que a&uacute;n no sabemos. Si me permiten una met&aacute;fora la biblioteca  es la mejor imitaci&oacute;n posible, hecha por un ser humano, de la mente divina,  donde la totalidad del universo es vista y comprendida al mismo tiempo&quot;.<span class="superscript">8</span>      <br> </p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo &uacute;nico que no perdono a las bibliotecas es dejarme esa sensaci&oacute;n  de &quot;inalcanzabilidad&quot;: tantos libros no pueden leerse por una sola persona  en una sola vida. En todo caso, la culpa no es de la biblioteca, sino del inagotable  talento humano (&iexcl;que no se apague nunca!). Pero tambi&eacute;n la biblioteca  me oblig&oacute; a una pregunta que ahora, en la tesis que defender&eacute; aqu&iacute;,  paso a ustedes: &quot;&iquest;qu&eacute; tengo que leer?&quot;    <br> </p>    <p>En los  primeros a&ntilde;os de mi vida, la respuesta ven&iacute;a de la mano de mi padre  y de mis maestros. El &quot;viejo&quot; se encargo de ponerme un librerito en  el cuarto y llen&aacute;rmelo con lo que hoy son mis recuerdos infantiles y parte  de mi savia intelectual y cosmovisiva. En mi &quot;memoria org&aacute;nica&quot;  -sigo refiri&eacute;ndome a la clasificaci&oacute;n del autor de &quot;El nombre  de la Rosa&quot;-, una historia de libros est&aacute;n mezclados y fundidos (que  no confundidos) &quot;Sandokan&quot; y otros cl&aacute;sicos de <i>Salgari, Julio  Verne</i> con su &quot;Capit&aacute;n Nemo&quot; (ahora convertido en un buen  pap&aacute; de escamas), &quot;Coraz&oacute;n&quot; de <i>Edmundo de Amicis</i>.  En fin, todos saben o pueden imaginar de qu&eacute; les habl&oacute;. Luego dej&eacute;  mi librerito para pasear mi vista por el librero de &eacute;l. Entonces me encontr&eacute;  con <i>Freud, Fromm, Horney</i> y muchos m&aacute;s. En la &eacute;poca, los discos  se guardaban como &quot;en libreros&quot;. All&iacute; ten&iacute;a a <i>Paul  Anka</i> con <i>Lucho Gatica</i>. Siempre un espacio f&iacute;sico cercado por  y para los libreros con sus libros. Era, de alguna manera, una suerte de metonimia  de &quot;biblioteca&quot;, y lo que hab&iacute;a que leer era lo que estaba all&iacute;.      <br> </p>    <p>Despu&eacute;s, y durante a&ntilde;os, con mucho esmero y cuidado  me fui haciendo mi biblioteca personal. Una biblioteca con m&aacute;s libros ansiados  y ausentes, que los contados en los estantes. Tengo all&iacute; libros robados,  libros prestados y no devueltos, la inmensa mayor&iacute;a comprados. Algunos  espacios est&aacute;n vac&iacute;os, esperando a que me devuelvan libros que he  prestado (&iexcl;vaya que soy optimista!). Tengo tambi&eacute;n libros dedicados  por sus autores. Libros en espa&ntilde;ol, en ingl&eacute;s, en ruso, en franc&eacute;s,  en portugu&eacute;s. </p>    <p>Libros en su gran mayor&iacute;a de Psicolog&iacute;a,  Comunicaci&oacute;n, Filosof&iacute;a y obviamente mis novelas, cuentos, poes&iacute;as  de identidad. Caprichosamente ubicados y encabezando mis decisiones tengo a <i>Mart&iacute;</i>  y a <i>Freud</i>. Todo esto existe en un peque&ntilde;o mundo personal, que ocupa  un diminuto espacio f&iacute;sico en el que si engordo unos kilos m&aacute;s no  cabr&eacute;, un &quot;espacito&quot; del que siempre digo &quot;aqu&iacute; ya  no cabe ni un libro m&aacute;s&quot;, pero al que constantemente traigo un nuevo  inquilino.     <br> </p>    <p>Esto ha sido motivo de &quot;discordias&quot; con varias  de las personas que han tenido el &quot;desdichado prop&oacute;sito&quot; de tener  m&aacute;s espacio en la casa. La l&oacute;gica de las contrincantes ha sido,  sin dudas, inteligente: &quot;Esos libros no los lees diariamente, ni tan siquiera  semanalmente. Existe la biblioteca de la Facultad de Psicolog&iacute;a a la que  tienes acceso total diario, con retiro ambulante. Si los libros est&aacute;n all&iacute;,  los seguir&aacute;s teniendo cuando los necesites&quot;. Mis respuestas: &quot;Quiero  tenerlos a mano en cuanto los necesite (recurso infantil ansioso egoc&eacute;ntrico).  Esos libros son parte de mi escenario existencial (recurso manipulador emocional  filosofante). No los voy a sacar! (recurso hegem&oacute;nico atrevido - digo atrevido  porque de aqu&iacute; se desprende algo as&iacute; como &quot;o nos condenan juntos  o nos salvamos los dos&quot; - , en cuyo caso estoy en la calle. Ahora los estoy  usando, en cuanto termine reviso los que puedo llevarme (recurso embaraje temporal)&quot;.  Resultado (ya saben, la profesi&oacute;n me ha convencido de que hay que ser &quot;transactivo&quot;):  saco cuatro cajones de libros en un d&iacute;a&#133; Cuatro semanas despu&eacute;s,  he metido cuatro cajones y una cajita. Tengo una biblioteca siempre nueva, pero  que no deja de ser la misma. Unidad y ruptura, como el desarrollo social: en espiral.    <br>  </p>    <p>Pero entre la implacable l&oacute;gica de los que me convocan a sacar y  la inevitable tendencia que tengo a meter&#133;libros (por favor, estamos entre  adultos), hay algo que tengo que reconocer: Mi biblioteca no es un fin en s&iacute;  mismo. Mi biblioteca es un medio, un &quot;para algo&quot;. Tiene una misi&oacute;n.  La biblioteca no es un almac&eacute;n en el que se realiza &quot;la simple administraci&oacute;n  de la cosa libro, sino el ajuste, la mise au point de la funci&oacute;n vital  que es el libro&quot;.1 No creo desde aqu&iacute; desacertado generalizar: la  biblioteca no es un fin en s&iacute; mismo.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Sin abandonar el hilo de  mi historia llego a un nuevo punto de mi intervenci&oacute;n. Resulta que un buen  d&iacute;a, por efecto de la llegada a mi escritorio de una computadora, mi &quot;biblioteca  personal&quot; se extendi&oacute; mucho m&aacute;s all&aacute; de lo que con mi  imaginaci&oacute;n hubiera alucinado a&ntilde;os atr&aacute;s. Se convirti&oacute;  en digital y virtual. Puso en mis manos otra opci&oacute;n de memoria, la &quot;memoria  mineral&quot; -ya saben que hablo de la trilog&iacute;a mn&eacute;mica de Humberto  Eco: &quot;la memoria electr&oacute;nica de las computadoras actuales, basada  en el silicio&quot;. &iquest;Qui&eacute;n duda de la revoluci&oacute;n paradigm&aacute;tica,  ling&uuml;&iacute;stica, tecnol&oacute;gica, y m&aacute;s que el desarrollo de  la cibern&eacute;tica y de la inform&aacute;tica han tra&iacute;do consigo? &iquest;Qui&eacute;n  de mi segmento et&aacute;reo, de mi grupo de pertenencia, en este pa&iacute;s  -y esto es importante, porque si habl&aacute;ramos del mundo &quot;otro gallo  cantar&iacute;a&quot;-, entre nosotros, puede imaginarse su despliegue profesional  sin una computadora a la mano?     <br> </p>    <p>Con la computadora, los libros aprenden  a caminar, aumenta su accesibilidad, se tornan quien sabe si econ&oacute;micamente  m&aacute;s sustentables -en dependencia de las pol&iacute;ticas que dictaminan  las reglas de su consumo. Pero no es suficiente. No soy un &quot;intenetadicto&quot;  ni un &quot;computomano&quot;, sobre todo porque reconozco que &quot;la computadora  es un instrumento mediante el cual uno puede producir y editar im&aacute;genes,  ciertamente las instrucciones son prove&iacute;das mediante &iacute;conos&#133;..  pero es igualmente cierto que la computadora ha devenido ante todo en instrumento  alfab&eacute;tico. En la pantalla circulan palabras y l&iacute;neas, y para usar  la computadora usted tiene que ser capaz de escribir y leer&quot;.<span class="superscript">8</span>      <br> </p>    <p>Nadie lo dude, la computadora actualiza y extiende, en t&eacute;rminos  de eficiencia y posibilidades, la lectura y la escritura. Puede incluso optimizar  la comunicaci&oacute;n -aunque m&aacute;s de uno estar&aacute; de acuerdo en no  contradecirme si digo que el aumento de la &quot;interconectividad&quot; va de  la mano con el de la &quot;incomunicaci&oacute;n&quot;. La computadora es un instrumento.  Como lo es el correo (electr&oacute;nico o no). Como lo es Internet (limitada  o total). Pero, y seguro que esto les suena conocido, &quot;Internet per se no  es el asunto&quot;.<span class="superscript">7</span> Todo esto es tecnolog&iacute;a:  un sema &quot;tecno&quot;, sujeto a un sujeto &quot;logo&quot; - ser pensante.  Un sujeto sujetado que sujeta al instrumento como su objeto. Sigo con <i>Urra</i>:  &quot;la tecnolog&iacute;a <i>per se</i> no es ni buena ni mala, es tecnolog&iacute;a&quot;.      <br> </p>    <p>El valor de la computadora, as&iacute; como de todo lo que la contiene  como exigencia t&eacute;cnica, est&aacute; en lo que el hombre sea capaz de depositar  en ella -dise&ntilde;o, construcci&oacute;n, explotaci&oacute;n, desarrollo. Insisto,  la computadora es un instrumento. Y como instrumento al fin y al cabo, de una  parte hay que saber &quot;como&quot; utilizarlo (esto ya esta a nivel de &quot;dummies&quot;).  De otra, mucho m&aacute;s importante y compleja, hay que saber &quot;para qu&eacute;&quot;  utilizarlo. Ya no recuerdo qui&eacute;n sentenci&oacute; con sumo acierto: &quot;No  hay viento a favor para quien no sabe cu&aacute;l es el puerto de destino&quot;,  yo agregar&iacute;a &quot;aunque sepa manejar el velero&quot;.     <br> </p>    <p>Pero  no hay lugar a dudas de que el impacto cibern&eacute;tico es la opci&oacute;n  instrumental fundamental para una nueva biblioteca. Ustedes mismos lo tienen como  realidad y reto. La creaci&oacute;n de una nueva biblioteca pasa por la asimilaci&oacute;n  de las nuevas tecnolog&iacute;as. B&aacute;rbara, a quien solicite ayuda para  contextualizar esta mi intervenci&oacute;n, me hablaba de &quot;un programa de  la revoluci&oacute;n que consiste en la informatizaci&oacute;n de las bibliotecas  de policl&iacute;nicos en todo el pa&iacute;s&quot; y que &quot;se debe extender  poco a poco a todas las dem&aacute;s bibliotecas del sector salud&quot;. Pero  no nos equivoquemos. No coqueteemos con &quot;fantasilandia&quot;. La respuesta  al &quot;para qu&eacute;&quot; es siempre una construcci&oacute;n de sentido.  Entonces, &iquest;cu&aacute;l es el sentido de la utilizaci&oacute;n de la inform&aacute;tica  en la gesti&oacute;n bibliotecaria? Me permito una respuesta, que no seguramente  la &uacute;nica probable. La informatizaci&oacute;n es el medio para optimizar  un servicio. El centro es la prestaci&oacute;n de un servicio. Y es un desprop&oacute;sito  tomar al pie de la letra la expresi&oacute;n &quot;las m&aacute;quinas prestan  un servicio&quot;. Definitivamente me niego. S&oacute;lo presta servicios un ser  humano.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Entonces, ya ven porque somos requeridos los psic&oacute;logos  en este empe&ntilde;o. &quot;Todos los caminos conducen a Roma (R&oacute;mulo  y Remo)&quot;. Y Roma no es otra que la persona, el ser humano. El camino que  parte de las necesidades de informaci&oacute;n y no s&oacute;lo de informaci&oacute;n,  por cierto, parte del sujeto. El que tiene como arranque la prestaci&oacute;n  de una servicio, digamos por ahora, informativo, parte tambi&eacute;n de un sujeto.  En una punta estoy yo (sigo con el &quot;yo metaf&oacute;rico&quot;), el cliente.  En la otra est&aacute;n ustedes los &quot;bibliotecarios&quot;. En el centro,  la biblioteca. Ahora, hemos llegado a la &quot;biblioteca inform&aacute;tizada&quot;,  esa por la que ustedes tanto hacen y nosotros le agradecemos, no porque la inform&aacute;tica  est&eacute; de moda, no porque tengamos computadoras, modems, Internet, etc.,  sino porque partiendo del ser humano la informatizaci&oacute;n se revela como  una mejor opci&oacute;n para afrontar la satisfacci&oacute;n de las necesidades  en los escenarios concretos, reales, en los que ellas se convierten (o son convertidas)  en demandas.     <br> </p>    <p>No es entonces raro que algunos de los problemas que  enfrentamos hoy sean los mismos que otros enfrentaron ayer, solo que en un nivel  cualitativo abismalmente diferente de su referente de contenido: &quot;buena parte  de los terribles problemas p&uacute;blicos que hay hoy planteados proceden de  que las cabezas medias est&aacute;n atestadas de ideas inercialmente recibidas,  entendidas a medias, desvirtualizadas -atestadas, pues, de pseudo-ideas&quot;.  Esto no es m&iacute;o. Es una cita. Una cita del mismo <i>Ortega y Gasset </i>de  hace 69 a&ntilde;os. Ninguno de los presentes pensaba entonces ser bibliotecario.  Creo que ni &quot;pens&aacute;bamos&quot;. Siendo por profesi&oacute;n hurgador  del alma humana puedo suponer que si bien tenemos retos tecnol&oacute;gicos, tenemos  tambi&eacute;n por delante retos humanos. Si, como he dicho antes, la biblioteca  no es un fin en s&iacute; mismo, si la informatizaci&oacute;n es sobre todo un  instrumental para el logro de prop&oacute;sitos, entonces el eslab&oacute;n clave,  que no el &quot;eslab&oacute;n perdido&quot;, es el bibliotecario.     <br> </p>    <p>El  bibliotecario/a no es el portador de una misi&oacute;n de la biblioteca. Esto  es literatura de ciencia ficci&oacute;n y no de la mejor. La biblioteca es la  expresi&oacute;n de la misi&oacute;n del bibliotecario. Y la misi&oacute;n del  bibliotecario es la prestaci&oacute;n de un servicio de alta calidad a los clientes.  &iquest;y qu&eacute; servicio es ese? &iquest;y c&oacute;mo brindar ese servicio?  Si tuviera mucho m&aacute;s tiempo, me detendr&iacute;a m&aacute;s en lo que a  partir de este momento ser&aacute;n apenas ideas enunciadas -llevo trece a&ntilde;os  hablando algo menos de quince minutos. De modo que cuando me dan una oportunidad  m&aacute;s bondadosa en cuanto a minutos y segundos (me dijeron que media hora),  me explayo de manera casi abusiva. Disc&uacute;lpenme. Voy terminando.     <br> </p>    <p>En  las miradas m&aacute;s extendidas acerca del servicio que brinda el bibliotecario  se reconoce como punto de referencia &quot;la satisfacci&oacute;n de necesidades  informativas&quot;. &quot;Ser bibliotecario es realizar una actividad profesional  compleja cuya finalidad, en un sentido amplio, ser&iacute;a saber diagnosticar  los problemas de informaci&oacute;n de los usuarios y plantear soluciones a los  mismos. Ser&iacute;a aplicar una metodolog&iacute;a a las necesidades de informaci&oacute;n  parecida a la que aplica un m&eacute;dico respecto a la salud&quot;.<span class="superscript">9</span>  Se abre bastante m&aacute;s la propuesta cuando se le mira m&aacute;s que como  un &quot;informador&quot; -inform&aacute;tico en el peor sentido de la palabra-,  como un &quot;gerente de informaci&oacute;n: un profesional moderno, receptivo  y dispuesto a aplicar sus conocimientos de forma cr&iacute;tica y objetiva. Capaz  de aplicar las herramientas pertinentes de cada proceso -inform&aacute;tica, marketing,  relaciones p&uacute;blicas, recursos humanos, idiomas...; convirti&eacute;ndose  en un profesional multi-disciplinar e interdisciplinar&quot;.<span class="superscript">10</span>    <br>  </p>    <p>Sobre el tema quisiera agregar una reflexi&oacute;n personal (en realidad  otra). Tomar&eacute; como c&oacute;mplice al estructurante b&aacute;sico: la necesidad  del cliente, mi necesidad &quot;de informaci&oacute;n&quot; y me hago acompa&ntilde;ar  de una sentencia martiana: &quot;Todo esfuerzo por difundir la instrucci&oacute;n  es vano ,cuando no se acomoda la ense&ntilde;anza a las necesidades, naturaleza  y porvenir del que la recibe&quot;.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Es necesario tener en cuenta, de una  parte, la diferencia entre &quot;necesidad&quot; y &quot;conciencia de la necesidad&quot;.  Los clientes no siempre (no hay tiempo para polemizar, pero dir&iacute;a que muy  pocas veces) tienen consciencia de su &quot;necesidad de informaci&oacute;n&quot;.  En algunos casos no es informaci&oacute;n lo que sentimos que necesitamos. Puede  que se sienta que se necesita algo que resulta inalcanzable sin informaci&oacute;n.  Puede incluso que se necesite conocer algo (aqu&iacute; se abrir&iacute;a, por  cierto, otra brecha de sumo inter&eacute;s. Me limito a citar a Bunge: &quot;La  informaci&oacute;n en s&iacute; misma no vale nada, hay que descifrarla. Hay que  transformar las se&ntilde;ales y los mensajes&#133;en ideas y procesos cerebrales,  lo que supone entenderlos y evaluarlos. No basta poseer un c&uacute;mulo de informaci&oacute;n&#133;la  informaci&oacute;n no es conocimiento. Y lo que importa es el conocimiento. No  tiene inter&eacute;s, creo yo, insistir en la informaci&oacute;n. Hay que insistir  m&aacute;s bien en la relaci&oacute;n que &eacute;sta tiene con el conocimiento&#133;&quot;<span class="superscript">11  </span>    <br> </p>    <p>No es lo mismo &quot;tener la necesidad de&#133;&quot; que  reconocerla, que aprehenderla. Esto es algo que sabemos perfectamente. Est&aacute;  marcando el desarrollo infantil ante alg&uacute;n que otro estilo de ense&ntilde;anza  didactista y formalista. Est&aacute; en nuestro cotidiano de vida. </p>    <p>En los  escritos de los &quot;corta y pega&quot;, tan duramente criticados por <i>Ca&ntilde;edo</i>,<span class="superscript">12</span>  podremos decir que hay informaci&oacute;n, pero no conocimiento.     <br> </p>    <p>De  otra parte no hay que olvidar que la necesidad que no tiene condici&oacute;n de  realizaci&oacute;n, no es como tal necesidad. Yo digo, no es una demanda. Voy,  como siempre lo he hecho, con Marx, ahora en cita: &quot;Si no tengo dinero para  viajar, no tengo la necesidad - es decir, ninguna necesidad real que se satisfaga  - de viajar. Si tengo vocaci&oacute;n por el estudio, pero no dispongo del dinero  para ello, no tengo vocaci&oacute;n de estudioso: es decir, no tengo vocaci&oacute;n  efectiva, verdadera&quot;.<span class="superscript">13</span> Es el encuentro  de la necesidad con su &quot;objeto de satisfacci&oacute;n&quot; y la existencia  de una condici&oacute;n m&iacute;nima de realizaci&oacute;n qui&eacute;nes la  hacen necesidad real, efectiva, movilizadora de comportamiento: demanda.    <br> </p>    <p>Entonces,  para el bibliotecario, no se trata s&oacute;lo de &quot;favorecer la satisfacci&oacute;n  de las necesidades&quot;. Mucho m&aacute;s. Se trata de &quot;ayudarles&quot;  a encontrarse a s&iacute; mismas en sus objetos factibles de satisfacci&oacute;n.  Promover el encuentro entre algo que se desconoce como necesario y el instituyente  de su car&aacute;cter de ser necesario. Se trata sobre todo de crear necesidades.    <br>  </p>    <p>Lo digo de otro modo. Como cliente quiero una biblioteca que &quot;venga  a mi&quot;. No es vagancia. Y aunque lo fuera. Quiero un bibliotecario que me  gu&iacute;e en el encuentro de lo que necesito y no se. Que me salve de lo que  puedo saber sin necesitarlo. Que gestione mi desarrollo &quot;m&aacute;s all&aacute;  del principio del placer&quot; intercept&aacute;ndolo con el &quot;principio de  la realidad&quot;. Que no me deje detenerme. Un bibliotecario que con todo el  instrumental inform&aacute;tico ponga en el punto rojo del colimador mi direcci&oacute;n  electr&oacute;nica y me convoque, me instigue, se haga coautor de mis haza&ntilde;as,  rectificador de mis derrotas, explorador de mis ansias. Quiero un bibliotecario  con vocaci&oacute;n de servicio. Y digo vocaci&oacute;n, porque el servicio, el  buen servicio, el que satisface y educa, el que llena el esp&iacute;ritu y la  laguna de la necesidad se sustenta en una vocaci&oacute;n. Solo as&iacute; se  hacen prof&eacute;ticas aquellas palabras de Gabriela Mistral: &quot;Existe la  alegr&iacute;a de ser puro, y la de ser justo. Pero existe, sobre todo, la maravillosa,  la inmensa alegr&iacute;a de servir&quot;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Y creo que he llegado a  un punto clave. La biblioteca de nuevo tipo no ser&aacute; tal por ponerse zapatillas  <i>Nike</i>, <i>New Balance</i>, <i>ADIDAS</i>, enti&eacute;ndase porque tenga  como sustrato operativo el <i>Windows XP</i>, una <i>Pentium </i>4 o cualquiera  de los aditamentos que componen la &quot;red neuronal instrumental externa&quot;  del cerebro humano. La biblioteca ser&aacute; de nuevo tipo cuando haya roto el  cerco de sus paredes y el de su &quot;epistemolog&iacute;a asistencialista&quot;  que suponen esperar a que venga el paciente. &quot;Lo nuevo&quot; de la biblioteca  no esta en su fachada, en su puesta en escena, en sus instrumentos de faena. Lo  nuevo esta en &quot;el nuevo bibliotecario&quot;. Como bien sentenci&oacute; Ortega  y Gasset, &quot;ahora va a surgir ante nosotros el perfil de una tarea incomparable  m&aacute;s alta, m&aacute;s grave, m&aacute;s esencial. Cabr&iacute;a decir que  vuestra profesi&oacute;n ha vivido s&oacute;lo las horas de juego y preludio...  Ahora viene lo serio, porque el drama empieza&quot;.<span class="superscript">1</span>      <br> </p>    <p>Esto, queridas compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros, es un cambio  &quot;epistemol&oacute;gico&quot;, disc&uacute;lpenme la gravedad del t&eacute;rmino.  Esto supone no solo otra forma de pensar, sino, lo que es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil,  otra forma de pensarnos. Y &quot;si queremos materializar este tr&aacute;nsito  de un sistema intelectual a otro, tenemos una sola opci&oacute;n: concebir nuevas  formas de informaci&oacute;n, nuevas modalidades de preparaci&oacute;n al pensamiento&quot;.<span class="superscript">6</span>  Y como ya estoy bien a un paso de la &quot;guillotina opin&aacute;tica&quot; (cosa  que nunca me ha preocupado), bien al de convertirme en un &quot;colaborador intelectual&quot;  de ustedes (ojal&aacute; opten por esta variante), les digo a&uacute;n m&aacute;s.  Prep&aacute;rense para la herej&iacute;a. En esta &quot;revoluci&oacute;n en la  revoluci&oacute;n&quot;, habr&aacute; que pasar por un tr&aacute;nsito de nomenclatura  que, como todos, es sobre todo s&iacute;ntoma de un cambio de pensamiento. El  concepto estructurante de una actividad de servicio, de un profesional que deja  su lugar para ponerse en el lugar del otro y desde all&iacute; reconstruye su  lugar, el concepto estructurante de una funci&oacute;n que sin lugar a dudas llamo  educativa, constructiva, generativa y movilizadora, no es &quot;informaci&oacute;n&quot;,  sino &quot;comunicaci&oacute;n&quot;.    <br> </p>    <p>El bibliotecario, la funci&oacute;n  bibliotecol&oacute;gica que vislumbro al interpretar sus ansias y sus proyectos,  sus metas y sus retos, sus angustias y certezas, esa funci&oacute;n descansa en  &quot;la comunicaci&oacute;n&quot;. Cuando hablamos de &quot;volcarse m&aacute;s  hacia los servicios&quot;, hablamos de comunicaci&oacute;n. Cuando hablamos de  &quot;no esperar a que lleguen los usuarios a la biblioteca&quot;, hablamos de  comunicaci&oacute;n. Cuando el ser humano es puesto en el &quot;centro de la red&quot;,  entonces, definitivamente, no hay lugar a dudas, hablamos de comunicaci&oacute;n.      <br> </p>    <p>Tocando los dos minutos finales de mi intervenci&oacute;n no puedo  dejar de mencionar nuestro contexto actual en materia de comunicaci&oacute;n.  Hay un mundo medi&aacute;tico que se empe&ntilde;a en consumir nuestros esfuerzos  y dominar a su antojo. Hoy todos los eventos de la vida humana tienen una existencia  &quot;medi&aacute;tica&quot;. Para muchos &quot;los medios&quot; son el espacio  de la verdad. &quot;El efecto de realismo de la noticia televisiva (si recibo  la noticia de que un avi&oacute;n se ha precipitado en el mar, es indudablemente  cierta, de la misma forma que es verdad que veo las sandalias de los muertos flotar,  y no importa si por casualidad son las sandalias de una cat&aacute;strofe precedente,  usadas como material de repertorio), hace que se sepa y se crea s&oacute;lo aquello  que dice la televisi&oacute;n&quot;.<span class="superscript">14 </span>    <br> </p>    <p>Esta  tendencia viene reforzada por las acciones medi&aacute;ticas &quot;on line&quot;,  en tiempo real. Una comunicaci&oacute;n &quot;sincr&oacute;nica&quot;. Lo &quot;on  line&quot; ha pasado a ser sin&oacute;nimo de &quot;verdad&quot;. Pero sabemos  que la realidad esta escondida. Peor a&uacute;n, esta siendo intencionalmente  escondida. Esta siendo sustituida por la realidad medi&aacute;tica: la prensa,  la radio, la televisi&oacute;n. Los due&ntilde;os del espacio audiovisual se perfilan  como los constructores de la realidad, no en el sentido constructivista, sino  maquiav&eacute;lico. Como afirma Kane: &quot;Los que controlan el mercado de producci&oacute;n  y distribuci&oacute;n de la informaci&oacute;n determinan antes de la publicaci&oacute;n  qu&eacute; productos se producir&aacute;n en masa, y por consiguiente, qu&eacute;  opiniones se introducir&aacute;n oficialmente en el mercado de opini&oacute;n&quot;.<span class="superscript">15</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>  </p>    <p>La realidad se mezcla con la ficci&oacute;n, la ciencia con la especulaci&oacute;n,  la raz&oacute;n con el absurdo. Entre <i>Spielberg</i> e Internet llegamos a creer  que todo es posible. Conservamos la capacidad de maravillarnos, pero ya casi nada  nos sorprende. Y no vayamos a culpar a la comunicaci&oacute;n por el show. Lo  hacedores del show son los due&ntilde;os hegem&oacute;nicos de los medios de comunicaci&oacute;n.  </p>    <p>Los medios &quot;informan&quot; sobre la realidad que ellos mismos generan.  Una suerte de &quot;egocentrismo comunicativo medi&aacute;tico&quot;. La informaci&oacute;n  alucina al conocimiento, pretende usurpar su lugar. La informaci&oacute;n juega  a ser el conocimiento. El conocimiento son los medios de informaci&oacute;n. La  transculturaci&oacute;n es apenas un proceso ingenuamente inocuo. Ahora se trata  de &quot;hipnosis social medi&aacute;tica&quot;.    <br> En el informe del 2001 del  Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo se se&ntilde;al&oacute;:<span class="superscript">16  </span>    <br> </p>    <p>&quot;Las redes tecnol&oacute;gicas est&aacute;n en v&iacute;as  de transformar el mapa del desarrollo y de crear las condiciones que permitan  realizar en un periodo de diez a&ntilde;os progresos que en el pasado habr&iacute;an  llevado varias generaciones&quot;. Sin embargo, &quot;existe una l&iacute;nea  de tel&eacute;fono por cada dos habitantes en los pa&iacute;ses ricos contra una  cada 15 en los pa&iacute;ses en v&iacute;as de desarrollo y una cada 200 en los  pa&iacute;ses menos desarrollados. La tercera parte de la humanidad a&uacute;n  no cuenta con electricidad, y qu&eacute; decir de los &iacute;ndices de analfabetismo&quot;.      <br> </p>    <p>La voz de Cuba tambi&eacute;n lo ha denunciado: &quot;Mucho ha logrado  el hombre en las ciencias y las tecnolog&iacute;as desde el comienzo de la historia.  Impresionan los descubrimientos del &uacute;ltimo siglo y su incesante din&aacute;mica.  Pero lo realmente sorprendente es el contraste entre el progreso material reservado  s&oacute;lo a algunos, y el atraso cada vez m&aacute;s agudo en el desarrollo  del humanismo y la solidaridad&quot;. [<i>Ricardo Alarc&oacute;n</i>. Discurso  en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Informaci&oacute;n].    <br> </p>    <p>Es esto  lo que quiero subrayar en este final, con la esperanza de que quede &quot;martillando&quot;  en la cabeza de todos nosotros: los comunicadores (ya los sum&eacute;): el desarrollo  del humanismo y la solidaridad. Esta es la supramisi&oacute;n. Lo que m&aacute;s  all&aacute; o m&aacute;s ac&aacute; de la biblioteca, la informaci&oacute;n y  la comunicaci&oacute;n ha de presidir todo lo que hagamos. El ser humano, la humanidad.  Esa es la cuesti&oacute;n. Se trata de creaci&oacute;n y educaci&oacute;n de valores.  Algo que nos corresponde a todos. Cultivar la inteligencia humana, no la que se  escuda en una saturaci&oacute;n de informaci&oacute;n sin compromiso ni proyecto,  sino la inteligencia que se funda en los valores esenciales del ser humano, esa  que en palabras de <i>Mart&iacute; </i>es el &uacute;nico poder definitivo: &quot;el  derecho mismo, ejercitado por gentes incultas, se parece al crimen. Los hombres  fuertes que se sienten torpes, se abrazan a las rodillas de los hombres inteligentes&#133;La  inteligencia da bondad, justicia y hermosura: como un ala, le levanta el esp&iacute;ritu&#133;Del  pu&ntilde;al hace espada, de la exasperaci&oacute;n, derecho; del gobierno, &eacute;xito;  de lo lejano, cercan&iacute;a&quot;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>    <p>Muchas felicidades en esta su  jornada. Mucho &eacute;xito en su empe&ntilde;o. Que los acompa&ntilde;e siempre  la certeza de que Vale la pena.    <br> </p>    <p>Muchas gracias.</p><h4>Referencias  bibliogr&aacute;ficas</h4><ol>     <li> Ortega y Gasset J. Misi&oacute;n del bibliotecario.  Disponible en: http://www.cddhcu.gob.mx/bibliot/publica/libros/mision/indiceco.htm  Consultado: 28 de mayo del 2004.    <br> </li>    <li> P&eacute;rez A, Acosta H. La convergencia  medi&aacute;tica: un nuevo escenario para la gesti&oacute;n de informaci&oacute;n.  ACIMED 2003;11(5). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol11_5_03/aci03503.htm  Consultado: 5 de junio del 2004.    <br> </li>    <li> Bello RO, Alfonso I. Elementos  te&oacute;rico-pr&aacute;cticos &uacute;tiles para conocer los virus inform&aacute;ticos.  ACIMED 2003;11(5). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol11_5_03/aci04503.htm  Consultado: 1 de junio del 2004.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Portal de Infomed. [sitio en Internet].  Disponible en: www.sld.cu Consultado: 7 Junio del 2004.    <br> </li>    <li> Spindler  M. Nuestra diversidad creativa. En: Comisi&oacute;n Mundial de Cultura y Desarrollo.  Informe de la Comisi&oacute;n Mundial de Cultura y Desarrollo. Par&iacute;s: Ediciones  UNESCO, 1997. pp. 69.    <br> </li>    <li> Rossellini R. Un esp&iacute;ritu libre no  debe aprender como esclavo. Escritos sobre cine y educaci&oacute;n. Barcelona:  Ediciones Paid&oacute;s, 2001. pp.10,17.    <br> </li>    <li> Urra P. Internet a la cubana:  el ser humano en el centro de la red. Acimed 2003;11(1). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol11_1_03/aci06103.htm  Consultado: 28 de mayo del 2004.     <br> </li>    <li> Eco H. Vegetal and Mineral Memory:  The Future of Books. Disponible en: http://weekly.ahram.org.eg/2003/665/bo3.htm  Consultado: 5 de junio del 2004.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li> G&oacute;mez Hern&aacute;ndez JA.  Biblioteconom&iacute;a e investigaci&oacute;n aplicada a la mejora de las bibliotecas.  Disponible en: http://www.um.es/gtiweb/jgomez/ Consultado: 4 de junio del 2004.    <br>  </li>    <li> Pereira PM. Biblioteconomia e o Bibliotec&aacute;rio: quem &eacute;  o bibliotec&aacute;rio? Qual sua forma&ccedil;&atilde;o?! E quais s&atilde;o suas  distintas fun&ccedil;&otilde;es no mercado de trabalho? Disponible en: http://www.ufrgs.br/cebi/bib.htm  Consultado: 2 de junio del 2004.     <br> </li>    <li> Bunge M. La concentraci&oacute;n  medi&aacute;tica, peligro para la democracia. M&eacute;xico DF: Etc&eacute;tera,  2003.    <br> </li>    <li> Ca&ntilde;edo Andalia R. Corta y pega: una nueva revelaci&oacute;n  de la improductividad cient&iacute;fica. Acimed 2003;11(4). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol11_4_03/aci01403.htm  Consultado: 7 de junio del 2004.     <br> </li>    <li> Marx C. Manuscritos economicos  y filosoficos de 1844. La Habana: Editora Pol&iacute;tica, 1965.    <br> </li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>  Eco H. A un r&eacute;gimen medi&aacute;tico no le hace falta meter en la c&aacute;rcel  a sus opositores, los reduce al silencio. Disponible en: http://www.stecyl.es/Opinion/040124_op_ep_Umberto_Eco_Ojos_del%20Duce.htm  Consultado: 4 de junio del 2004.    <br> </li>    <li> Kane J. La democracia y los medios  de comunicaci&oacute;n. Revista Internacional de Ciencias Sociales 1991;129.     <br>  </li>    <li> Mattelart A. Comunicaci&oacute;n, poderes, resistencias. Disponible  en: http://catedras.fsoc.uba.ar/mastrini/mattelart.htm Consultado: 5 de junio  del 2004.    <br> </li>    </ol>    <p>Recibido 5 de octubre del 2004:    <br> Aprobado: 13 de  octubre del 2004</p>    <p></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Dr C. Manuel Calvi&ntilde;o Vald&eacute;s-Fauly.    <br>  Facultad de Psicolog&iacute;a. Universidad de La Habana.    <br> Calle San Rafael  No. 1168 entre Maz&oacute;n y Basarrate    <br> Plaza, Ciudad de La Habana, Cuba.      <br> Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:calvino@infomed.sld.cu">calvino@infomed.sld.cu</a></p>    <p>    <br>  <a href="#autor"><span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a href="#autor">  </a></span><a href="#autor">Doctor en Ciencias Psicol&oacute;gicas. Facultad de  Psicolog&iacute;a. Universidad de La Habana.</a><a name="cargo"></a></p>    <p></p>    <p>Ficha  de procesamiento</p>    <p>&iquest;C&oacute;mo citar esta contribuci&oacute;n seg&uacute;n  el estilo Vancouver?    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Calvi&ntilde;o Vald&eacute;s-Fauly M. Carta encontrada  en un email &quot;colectivo&quot; infectado por el virus W2004-BiblioTK.InfoALL  conocido como &quot;I need you&quot;. Acimed 2004; 12(5). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1024-94352004000500001&amp;lng=es&amp;nrm=iso&amp;tlng=es  Consultado: d&iacute;a/mes/a&ntilde;o.</p>    <p>T&eacute;rminos sugeridos para la  indizaci&oacute;n     <br> Seg&uacute;n DeCS<span class="superscript"> 1</span>    <br>  PSICOLOGIA APLICADA; CIENCIAS DE LA INFORMACION; BIBLIOTECOLOGIA.    <br> PSYCHOLOGY,  APPLIED; INFORMATION SCIENCE; LIBRARY SCIENCE.</p>    <p>Seg&uacute;n DeCI <span class="superscript">2</span>    <br>  CONFERENCIAS; BIBLIOTECOLOGIA; CIENCIAS DE LA INFORMACION; PSICOLOGIA DE LA INFORMACION    <br>  CONFERENCES; LIBRARY SCIENCE; INFORMATION SCIENCES; INFORMATION PSYCHOLOGY</p>    <p>    <br>  <span class="superscript">1</span> BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud  (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm    <br>  <span class="superscript">2</span> D&iacute;az del Campo S. Propuesta de t&eacute;rminos  para la indizaci&oacute;n en Ciencias de la Informaci&oacute;n. Descriptores en  Ciencias de la Informaci&oacute;n (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf</p>      ]]></body><back>
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