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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La biblioteca pública cubana en el período 1959-1989]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Cuban public library from 1959 to 1989]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena. Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[An analysis is made on the development of the public library in Cuba between 1959 and 1989. The political, economic and socio-cultural factors influencing the most on the evolution of the libraries in the country during the studied period are stressed. The links between the environment and the internal life of the public library reveal the advances and results reached by this entity in three significant phases of their development that defined their formation, boom and consolidation as an information unit.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <h2>La biblioteca p&uacute;blica cubana en el per&iacute;odo 1959-1989 </h2>     <p><a href="#cargo">MsC. Miguel Viciedo Vald&eacute;s<span class="superscript">1 </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p> <h4>Resumen </h4>     <p align="justify">Se aborda el desarrollo de la biblioteca p&uacute;blica en Cuba entre los a&ntilde;os 1959 y 1989. Se precisan los factores econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos y socioculturales con mayor influencia en la evoluci&oacute;n de las bibliotecas en el pa&iacute;s durante el per&iacute;odo estudiado. Los nexos entre el entorno y la vida interna de la biblioteca p&uacute;blica revelan los avances y resultados alcanzados por esta entidad en tres etapas significativas de su desarrollo, que definieron su formaci&oacute;n, auge y consolidaci&oacute;n como unidad de informaci&oacute;n. </p>     <p>  <em>Palabras clave</em>: Bibliotecas p&uacute;blicas, historia, Cuba. </p> <h4>Abstract </h4>     <p align="justify">An analysis is made on the development of the public library in Cuba between 1959 and 1989. &nbsp;The political, economic and socio-cultural factors influencing the most on the evolution of the libraries in the country during the studied period are stressed. &nbsp;The links between the environment and the internal life of the public library reveal the advances and results reached by this entity in three significant phases of their development that defined their formation, boom and consolidation as an information unit. <strong></strong></p>     <p><em>Key words</em>:  Public libraries, history, Cuba. </p>     <p align="justify">Copyright: &copy; ECIMED. Contribuci&oacute;n de acceso abierto, distribuida bajo los t&eacute;rminos de la Licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Compartir Igual 2.0, que permite consultar, reproducir, distribuir, comunicar p&uacute;blicamente y utilizar los resultados del trabajo en la pr&aacute;ctica, as&iacute; como todos sus derivados, sin prop&oacute;sitos comerciales y con licencia id&eacute;ntica, siempre que se cite adecuadamente el autor o los autores y su fuente original. </p>     <p>Cita (Vancouver): Viciedo Vald&eacute;s M. <strong></strong>La biblioteca p&uacute;blica cubana en el per&iacute;odo 1959-1989. Acimed 2005;14(1). Disponible en: <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol14_1_06/aci05106.htm">http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol14_1_06/aci05106.htm </a> Consultado: d&iacute;a/mes/a&ntilde;o. </p>     <p align="right"><em>La biblioteca debe ser el coraz&oacute;n de la vida cultural de la localidad     <br> Luis Suard&iacute;az </em></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El triunfo revolucionario de 1959 marc&oacute; un giro de 180 grados en la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, social y econ&oacute;mica que tuvo Cuba durante 58 a&ntilde;os de rep&uacute;blica mediatizada, de corrupci&oacute;n en la pol&iacute;tica administrativa, de subdesarrollo econ&oacute;mico y de deterioro social en sentido general. “Con el triunfo de la revoluci&oacute;n se abrieron nuevas v&iacute;as para el desarrollo cultural del pueblo”.<span class="superscript">1 </span></p>     <p align="justify">El gobierno revolucionario elabor&oacute;, dict&oacute; e implant&oacute; leyes, medidas y reformas anunciadas en el “<em>Programa del </em>Moncada” en 1953. Leyes y reformas de car&aacute;cter general y espec&iacute;ficas que beneficiaron a la sociedad cubana y que, en forma directa o indirecta, tuvieron un efecto positivo sobre las bibliotecas p&uacute;blicas y propiciaron su cambio paulatino, la transformaci&oacute;n del panorama de deterioro que presentaban; ellas contribuyeron al rescate de su esencia y misi&oacute;n socio cultural para el bien de la poblaci&oacute;n; se convirtieron entonces, en verdaderos centros de irradiaci&oacute;n de la cultura, en “una biblioteca p&uacute;blica moderna, no circunscrita a libros y peri&oacute;dicos, sino lanzada sobre los intereses culturales.<span class="superscript">2 </span></p>     <p align="justify">Ahora bien, como el entorno de las bibliotecas p&uacute;blicas en el per&iacute;odo comprendido entre los a&ntilde;os 1959 y 1989, experiment&oacute; profundas transformaciones en el terreno econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y socio cultural, y determinados acontecimientos han tenido una influencia significativa en esta clase de unidad de informaci&oacute;n, es preciso, para una mejor comprensi&oacute;n de su desarrollo, esclarecer cu&aacute;les fueron esos factores, entendiendo por &eacute;stos, aquellos elementos o circunstancias que contribuyan a producir un resultado relacionado con la cultura y la sociedad, con el desarrollo y la administraci&oacute;n de los recursos, bienes y servicios que satisfacen las necesidades humanas o con la pol&iacute;tica. </p>     <p align="justify">A continuaci&oacute;n, se expondr&aacute;n los principales factores de car&aacute;cter econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y socio culturales, en forma m&aacute;s o menos cronol&oacute;gica, en consonancia con el propio progreso de la sociedad cubana en aquellos a&ntilde;os y que tuvieron mayor influencia sobre el desarrollo de la biblioteca p&uacute;blica en Cuba como instituci&oacute;n. </p> <h4>El entorno de la biblioteca p&uacute;blica en cuba en el periodo 1959-1989 </h4> <h6>Factores socio-pol&iacute;ticos </h6>     <p align="justify">El primer factor a considerar en este periodo es el propio triunfo del movimiento de liberaci&oacute;n nacional devenido en Revoluci&oacute;n Cubana de 1959, un acontecimiento decisivo y trascendental. </p>     <p align="justify">La nueva legislaci&oacute;n revolucionaria y las leyes a favor de la cultura, promulgadas en los primeros a&ntilde;os de la Revoluci&oacute;n, como el Decreto Ley 684 del 23 de diciembre de 1959, que norm&oacute; el trabajo de los bibliotecarios y de los auxiliares de informaci&oacute;n, favorecieron el reconocimiento social de los bibliotecarios como profesionales. </p>     <p align="justify">Gran importancia tuvo tambi&eacute;n en estos primeros a&ntilde;os, la apertura de las relaciones con el antiguo campo socialista, que propici&oacute; el intercambio profesional y el conocimiento en el extranjero del desarrollo bibliotecario en el pa&iacute;s. </p>     <p align="justify">Asimismo, la nueva divisi&oacute;n pol&iacute;tico-administrativa, establecida por el gobierno revolucionario en 1976, favoreci&oacute; el incremento del n&uacute;mero de bibliotecas p&uacute;blicas en todo el pa&iacute;s y contribuy&oacute; a la desconcentraci&oacute;n de estas unidades de informaci&oacute;n en el occidente del pa&iacute;s, especialmente en La Habana. </p> <h6>Factores econ&oacute;micos </h6>     <p align="justify">El proceso de normalizaci&oacute;n y control de la calidad, que se generaliz&oacute; en Cuba en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80, posibilit&oacute; la conversi&oacute;n de los manuales de procesamiento y metodolog&iacute;as de trabajo en la “<em>Norma Cubana de Descripci&oacute;n Bibliogr&aacute;fica de Libros y Folletos </em>”. </p>     <p align="justify">Por otra parte, la entrada de Cuba en el Consejo de Ayuda Mutua Econ&oacute;mica (CAME) contribuy&oacute; al establecimiento de una colaboraci&oacute;n cient&iacute;fica y profesional con bibliotecas y bibliotecarios p&uacute;blicos de otros pa&iacute;ses. Se ampli&oacute; el horizonte de la profesi&oacute;n y el desarrollo bibliotecario cubano se insert&oacute; en el panorama internacional. </p> <h6>Factores socio-culturales </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La creaci&oacute;n de la Imprenta Nacional de Cuba en 1960 y de su red de casas editoriales como la Editora Nacional, la Editora Pol&iacute;tica, la Editorial Pedag&oacute;gica, la Editorial Universitaria y la Editorial Juvenil , proceso que se consolid&oacute; 15 a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1975, con su integraci&oacute;n en 7 editoriales, fue un factor significativo. La producci&oacute;n editorial favoreci&oacute; el incremento del n&uacute;mero de libros y folletos disponibles en diversas tem&aacute;ticas en las bibliotecas p&uacute;blicas, puestas al servicio de la comunidad de usuarios de las distintas localidades y provincias del pa&iacute;s. </p>     <p align="justify">Los cambios en el Sistema Nacional de Ense&ntilde;anza, que se tradujeron en la promulgaci&oacute;n de la Ley de Ense&ntilde;anza General y su car&aacute;cter gratuito, el 6 de junio de 1961, y en la primera Reforma Integral de este sector, el 26 de diciembre del mismo a&ntilde;o y que se materializaron en la Campa&ntilde;a Nacional de Alfabetizaci&oacute;n, iniciada en los primeros meses del a&ntilde;o 1961, adem&aacute;s de involucrar a los bibliotecarios, como a otros tantos cubanos, en la erradicaci&oacute;n del analfabetismo, asign&oacute; a las renacientes bibliotecas p&uacute;blicas del pa&iacute;s, la tarea de incorporar a la lectura a los individuos alfabetizados y de crear en ellos ese h&aacute;bito. </p>     <p align="justify">La Campa&ntilde;a por la Lectura Popular, entre 1963 y 1964, que lider&oacute; <em>Mar&iacute;a Teresa </em><em>Freyre de Andrade </em> y ejecut&oacute; el destacado intelectual <em>Salvador Bueno</em>, fue tambi&eacute;n una respuesta del movimiento bibliotecario del pa&iacute;s a los prop&oacute;sitos de la Campa&ntilde;a de Alfabetizaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">La creaci&oacute;n del Ministerio de Educaci&oacute;n, y dentro de &eacute;ste de la Direcci&oacute;n General de Cultura, que luego se independiz&oacute; como Consejo Nacional de Cultura en enero de 1961, estimul&oacute; el surgimiento de la Red de Bibliotecas P&uacute;blicas que tuvo su antecedente en la Organizaci&oacute;n Nacional de Bibliotecas Populares Ambulantes (ONBAP). Esta red de instituciones bibliotecarias se organiz&oacute; y orient&oacute; metodol&oacute;gicamente a instancias de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas del Consejo Nacional de Cultura que dirigi&oacute; <em> Mar&iacute;a Teresa </em><em>Freyre de Andrade </em> desde su sede en la Biblioteca Nacional “Jos&eacute; Mart&iacute;”. </p>     <p align="justify">La conversi&oacute;n del Consejo Nacional de Cultura en Ministerio de Cultura, al calor del proceso de institucionalizaci&oacute;n y la nueva divisi&oacute;n pol&iacute;tica administrativa, en 1976, favorecieron el incremento del total de bibliotecas p&uacute;blicas abiertas en los 169 municipios en que se dividi&oacute; al pa&iacute;s en aquel momento y la creaci&oacute;n de las Coordinaciones Provinciales de Bibliotecas que respond&iacute;an a la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas. </p>     <p align="justify">La fundaci&oacute;n del Instituto Cubano del libro y su red de librer&iacute;as en 1967, estimul&oacute; la adquisici&oacute;n de libros y otros documentos en las bibliotecas p&uacute;blicas y el incremento de sus colecciones en pro de los servicios bibliotecarios. </p>     <p align="justify">La creaci&oacute;n de la carrera de Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a (ICTB) con un dise&ntilde;o curricular m&aacute;s abarcador que el de la carrera antecedente en la Universidad de La Habana, en la d&eacute;cada del ‘70, abri&oacute; las puertas al desarrollo profesional de los bibliotecarios que se hab&iacute;an preparado como t&eacute;cnicos en las escuelas de nivel medio del Ministerio de Cultura y les concedi&oacute; la oportunidad de elevar su nivel acad&eacute;mico para mejorar as&iacute; su desempe&ntilde;o en las bibliotecas p&uacute;blicas. </p>     <p>La entrada oficial de la Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios a la IFLA, en 1986, porque desde principios de los a&ntilde;os 80 asist&iacute;an representantes bibliotecarios cubanos a sus eventos, ubic&oacute; a las bibliotecas p&uacute;blicas en el contexto internacional del mundo de la profesi&oacute;n, a la vez que permiti&oacute; medir el desarrollo alcanzado por estas instituciones con el de otros pa&iacute;ses del llamado primer mundo y con una larga tradici&oacute;n bibliotecaria. </p>     <p align="justify">Asimismo, la efervescencia de la actividad cient&iacute;fico investigativa en la sociedad fue un factor que estimul&oacute; el desarrollo de investigaciones en las bibliotecas p&uacute;blicas. </p>     <p align="justify">El an&aacute;lisis de los factores mencionados llevaron a considerar que para abordar los cambios que se produjeron en la biblioteca p&uacute;blica cubana durante estos a&ntilde;os de transformaciones revolucionarias significativas, es preciso establecer una serie de etapas o periodos, que ilustren de un modo m&aacute;s claro y coherente el desarrollo de esta instituci&oacute;n bibliotecaria. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Tanto los especialistas como los expertos consultados de una manera u otra, relacionaron sus ideas en la mayor&iacute;a de los casos a personas que marcaron y lideraron el movimiento bibliotecario cubano en cada periodo y cuya presencia fue determinante en los cambios y avances de la biblioteca p&uacute;blica. Estas personalidades son: <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre </em><em>de Andrade, Sidroc Ramos y Olinta Ariosa Morales. </em></p>     <p align="justify">Por ser justamente estas tres personas, las que en cada etapa dejaron su huella en el desarrollo de la biblioteca p&uacute;blica cubana, es imposible ignorarlos a la hora de analizar los nexos entre los cambios que se producen en esta clase de unidad de informaci&oacute;n y su entorno, entendiendo como entorno los factores sociopol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y socioculturales referidos. </p> <h4>Principales etapas del desarrollo de la biblioteca p&uacute;blica en cuba en el periodo 1959-1989 </h4>     <p>Primera etapa. <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre de Andrade </em> y la formaci&oacute;n del Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas (1959-1967). </p>     <p align="left">Mar&iacute;a Teresa Freyre de Andrade, realiz&oacute; estudios de la profesi&oacute;n en Paris durante los a&ntilde;os de la rep&uacute;blica. Fue directora de la biblioteca p&uacute;blica Lyceum Lawn Tennis Club, y desde all&iacute; realiz&oacute; una encomiable labor a favor de las bibliotecas p&uacute;blicas cubanas y de los servicios que estas deb&iacute;an ofrecer a la comunidad de usuarios en las localidades. Junto a otros bibliotecarios como Mar&iacute;a Villar Buceta, Vicentina Antu&ntilde;a, Jorge Aguayo y otros form&oacute; a bibliotecarios en los cursos convocados por el Lyceum. Fue una ardiente defensora de las bibliotecas sin paredes. Su labor al frente de la BNJM y la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas en los primeros a&ntilde;os de Revoluci&oacute;n dej&oacute; profunda huella en la bibliotecolog&iacute;a cubana. Su vida y obra profesional han trascendido como ejemplo para las diferentes generaciones de bibliotecarios cubanos. </p>     <p align="justify">A pocos d&iacute;as de haberse producido el triunfo revolucionario de 1959, <em>Maruja Iglesias </em>, conocida figura del mundo bibliotecario cubano y revolucionaria por convicci&oacute;n, intervino la Biblioteca Nacional “Jos&eacute; Mart&iacute;”, un acto que tal vez fue una de las primeras acciones culturales de la Revoluci&oacute;n. <em>Maruja </em><em> Iglesias </em> puso en manos de <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre de </em><em>Andrade </em> su direcci&oacute;n por considerar que era la persona indicada para asumir una tarea de esa envergadura. Se iniciaba as&iacute; uno de los per&iacute;odos m&aacute;s fruct&iacute;feros de la labor bibliotecaria en Cuba tanto de la Biblioteca Nacional como de las bibliotecas p&uacute;blicas. </p>     <p align="justify">Al referirse a <em>Mar&iacute;a Teresa</em>, el bibli&oacute;grafo <em>Tom&aacute;s Fern&aacute;ndez Robaina </em> afirma: “Ten&iacute;a una visi&oacute;n muy larga, y ella sab&iacute;a que el problema bibliotecario no era s&oacute;lo la Biblioteca Nacional a la que ella se dedic&oacute;…. Ella dec&iacute;a que la Biblioteca Nacional de Cuba ten&iacute;a que ser una biblioteca diferente a la del Congreso, a la del British Museum… porque nosotros &eacute;ramos una biblioteca de un pa&iacute;s socialista, de un pa&iacute;s en revoluci&oacute;n” [ <em>Fern&aacute;ndez Robaina </em><em>T </em>. 2002. Comunicaci&oacute;n personal]. </p>     <p align="justify">Se iniciaba as&iacute; esta primera etapa, fundacional, y decisiva, porque en ella, se sentaron las bases para que se produjeran los cambios posteriores en el sector bibliotecario p&uacute;blico del pa&iacute;s. </p>     <p align="justify">Primero, se puso de manifiesto una nueva concepci&oacute;n del trabajo bibliotecario que se generaliz&oacute; en toda la isla, una concepci&oacute;n profesional imbuida del esp&iacute;ritu, los cambios y transformaciones revolucionarias. El primer reconocimiento al nivel social del bibliotecario se produjo con la Ley No. 684 del gobierno revolucionario que norm&oacute; el trabajo bibliotecario y que abri&oacute; paso a esta nueva concepci&oacute;n. </p>     <p align="justify">En 1961, la reforma general de la ense&ntilde;anza cubana fue un factor decisivo para la creaci&oacute;n de la red de bibliotecas p&uacute;blicas del Consejo Nacional de Cultura. La nueva red tom&oacute; como antecedentes las bibliotecas creadas por la ONBAP, en 1954, intervenida por el gobierno revolucionario en 1959 y disuelta en 1960. Las 25 bibliotecas de dicha organizaci&oacute;n se reorganizaron y se crearon otras nuevas en diferentes regiones del territorio nacional, sobre todo en las zonas m&aacute;s apartadas y en los municipios o provincias donde no exist&iacute;a ninguna o se encontraban muy deterioradas. Para esta labor, se parti&oacute; desde el principio de la experiencia de la Biblioteca Nacional. </p>     <p align="justify">La Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas del Consejo Nacional de Cultura, surgida tambi&eacute;n en 1961 como ha se&ntilde;alado, estuvo a cargo de <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre</em>. En ella, se reuni&oacute; un grupo de especialistas de la Biblioteca Nacional con el prop&oacute;sito de organizar y preparar metodol&oacute;gica y administrativamente al personal de la nueva red de bibliotecas. “La creaci&oacute;n de la red es el resultado de todo el cambio que se produce en el campo cultural y educacional” [ <em>Seti&eacute;n Quesada E</em>. 2002. Comunicaci&oacute;n personal]. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por supuesto, los cambios generaron nuevas necesidades y muy pronto Mar&iacute;a Teresa y su equipo se percataron de que estas nuevas bibliotecas, nacidas tambi&eacute;n como consecuencia de la Campa&ntilde;a Nacional de Alfabetizaci&oacute;n y del aumento de la poblaci&oacute;n alfabetizada y lectora, &aacute;vida de conocimientos, requer&iacute;a de un personal preparado para asumir las tareas del servicio. El personal que se iniciaba en ellas no se encontraba suficientemente capacitado para cumplir adecuadamente sus funciones. </p>     <p align="justify">Es as&iacute;, como se inician los cursos de capacitaci&oacute;n bibliotecaria en la Biblioteca Nacional , el 7 de junio de 1962, en una escuela que dirigi&oacute; al principio, la bibliotecaria <em> Mar&iacute;a </em><em>Luisa Gil</em>, cuya labor luego continuar&iacute;a <em>Adelina L&oacute;pez Llerandi</em>, cuando esta se convirti&oacute; en Escuela Nacional de T&eacute;cnicos de Bibliotecas y que actualmente dirige <em>Esther Garc&iacute;a Mateo</em>. </p>     <p align="justify">Sobre esta singular escuela dice <em>Hortensia Goenaga </em> (Pupi), directora de la Biblioteca Provincial de Pinar del R&iacute;o. “La Escuela de Capacitaci&oacute;n Bibliotecaria era una escuela buen&iacute;sima, ten&iacute;a unos profesores que estaban vinculados directamente con el ejercicio de la profesi&oacute;n. <em>Cacha Lara, Israel Echevarria, Maruja Iglesias</em>, toda esa gente que era la gente fuerte, esos nos dieron clases a nosotros” [<em>Goenaga H</em>. 2003. Comunicaci&oacute;n personal]. </p>     <p align="justify">La Escuela Nacional de T&eacute;cnicos de Bibliotecas (ENTB) vino a resolver el problema de la superaci&oacute;n profesional de los nuevos bibliotecarios. Ten&iacute;a un dise&ntilde;o curricular que permit&iacute;a preparar y adiestrar profesional y culturalmente a los que trabajar&iacute;an en las bibliotecas que surg&iacute;an en correspondencia con los planes de desarrollo bibliotecario de la Direcci&oacute;n de Bibliotecas.<span class="superscript">3</span> </p>     <p align="justify">De aquellas bibliotecas creadas a partir de las que pose&iacute;a la ONBAP, con locales y condiciones apropiadas, as&iacute; como con importantes colecciones “la de Cienfuegos fue la primera en abrir sus puertas, desde su apertura, lo hizo con caracter&iacute;sticas totalmente diferentes; y as&iacute; sucedi&oacute; con cuanta biblioteca cre&oacute; la ONBAP ”.<span class="superscript">4</span> En el caso de la biblioteca de Cienfuegos su principal mentora fue <em>Olga Hern&aacute;ndez</em>, una notable bibliotecaria cienfueguera quien por sus m&eacute;ritos profesionales y revolucionarios fue llamada en varias ocasiones para sustituir interinamente al director de la Biblioteca Nacional cuando la situaci&oacute;n lo requiri&oacute;. </p>     <p align="justify">Bajo la direcci&oacute;n de <em>Mar&iacute;a Teresa</em>, la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas, la Red de Bibliotecas P&uacute;blicas y la Escuela de Capacitaci&oacute;n Bibliotecaria, unidas, emprendieron el desarrollo del Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas, que en 1963 contaba con 27 instituciones y que a finales de 1975, ascend&iacute;a a 121, 4 una cifra que por si sola ilustra su avance y crecimiento. </p>     <p align="justify">De significativa importancia en estos a&ntilde;os fue la labor realizada por la Biblioteca Nacional a favor de las bibliotecas p&uacute;blicas, porque adem&aacute;s de albergar a la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas y su Escuela de Capacitaci&oacute;n fue el laboratorio de donde partieron muchos de los cambios y mejoras de estas instituciones, y en ello tuvo un gran peso la labor de Mar&iacute;a Teresa y del equipo que seleccion&oacute; para este trabajo. Se&ntilde;ala Fern&aacute;ndez Robaina que “Por primera vez, en el pa&iacute;s, la biblioteca no era s&oacute;lo un lugar donde se iba a buscar libros, sino que, a partir de la pol&iacute;tica trazada por <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre de Andrade</em>, desde sus inicios, se abri&oacute; a la comunidad… y desarroll&oacute; m&uacute;ltiples actividades para atraer usuarios” [ <em>Fern&aacute;ndez Robaina T</em>. 2002. Comunicaci&oacute;n personal]. </p>     <p align="justify">Paralelamente a los avances del pa&iacute;s en la esfera cultural y educacional, en 1964, la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas convoc&oacute; el Primer Forum Nacional de Bibliotecarios que tuvo entre sus objetivos el unir al movimiento bibliotecario y hacer un balance del trabajo realizado hasta el momento en el ejercicio de la profesi&oacute;n y el quehacer bibliotecario. Los acuerdos m&aacute;s importantes versaron sobre la creaci&oacute;n de cursos y conferencias para la actualizaci&oacute;n de los bibliotecarios y la proposici&oacute;n de un plan de estudios para la creaci&oacute;n de una carrera bibliotecaria con un nivel universitario.<span class="superscript">4</span> El propio inter&eacute;s de convocar esta primera reuni&oacute;n corrobora lo positivo de los cambios ocurridos hasta esa fecha bajo la influencia del entorno revolucionario. Era evidente que surg&iacute;a en el pa&iacute;s otra mentalidad bibliotecaria, una nueva concepci&oacute;n profesional de trabajo, dirigida a la superaci&oacute;n constante del trabajador bibliotecario. </p>     <p align="justify">El crecimiento de las colecciones y el enriquecimiento de los fondos en la red de bibliotecas se vieron favorecidos por la producci&oacute;n editorial y la distribuci&oacute;n en la cadena de librer&iacute;as del Instituto Cubano del Libro fundado en 1967. Las bibliotecas del pa&iacute;s pudieron adquirir literatura variada para satisfacer las demandas de sus usuarios. Hubo una pol&iacute;tica editorial, adecuada para la &eacute;poca, que se reflej&oacute; en las Ferias del Libro con publicaciones a precios accesibles, en correspondencia con los presupuestos econ&oacute;micos asignados a las bibliotecas p&uacute;blicas. </p>     <p align="justify">Otro hecho importante, debido a la iniciativa de <em>Mar&iacute;a Teresa</em>, y que muestra los avances de la etapa, fue la sustituci&oacute;n del M&eacute;todo de Clasificaci&oacute;n Racional creado por <em>Jos&eacute; </em><em>Antonio Ramos </em> por el Sistema de Clasificaci&oacute;n Decimal de Melvin Dewey. Este sistema se adopt&oacute; en todas las bibliotecas p&uacute;blicas del pa&iacute;s y con ello, se logr&oacute; una organizaci&oacute;n homog&eacute;nea de los fondos bibliotecarios. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Como etapa de transformaciones sociales y culturales en la que los procesos de cambio pueden ser adecuados o no, cuesti&oacute;n que puede suceder en el avance de todo proceso revolucionario, no todos los factores externos incidieron positivamente, ni tampoco los cambios lo fueron igual. </p>     <p align="justify">En este sentido, la legislaci&oacute;n laboral que favoreci&oacute; la apertura de lugares y fuentes de trabajo para el beneficio de la mujer cubana, no propici&oacute; la entrada de los varones a la ense&ntilde;anza de nivel medio bibliotecario en estos a&ntilde;os. En la opini&oacute;n del autor esto conspir&oacute; contra el desarrollo de las bibliotecas p&uacute;blicas, instituciones que durante a&ntilde;os contaron con los graduados provenientes de la ENTB. El desequilibrio en la composici&oacute;n de g&eacute;nero provocado en el personal de las bibliotecas se padece a&uacute;n hoy. La integraci&oacute;n plenamente de la mujer al trabajo bibliotecario a veces tuvo tambi&eacute;n sus contratiempos, pues eran &eacute;pocas de constantes movimientos organizativos y no siempre la mujer pod&iacute;a asumir los trabajos pesados, sobre todo en los montajes y mudadas, que tambi&eacute;n eran necesarios en las bibliotecas. La aceptaci&oacute;n moderada de los varones pudo haber sido una contribuci&oacute;n significativa en estos a&ntilde;os, no s&oacute;lo desde el punto de vista organizativo, sino tambi&eacute;n desde la perspectiva de la profesi&oacute;n. </p>     <p align="justify">El dep&oacute;sito legal, establecido por Decreto Ley No. 3387 del 17 de mayo de 1964, en esta oportunidad, promovido desde la profesi&oacute;n, favoreci&oacute; en primera instancia a la Biblioteca Nacional y de manera indirecta a las bibliotecas p&uacute;blicas por ser esta instituci&oacute;n la su &oacute;rgano rector. Mediante este decreto, la Biblioteca Nacional deb&iacute;a recibir 5 ejemplares de cada obra publicada. Seg&uacute;n <em>Olga Vega </em> eso “fue el primer logro que garantiz&oacute; la conservaci&oacute;n de la bibliograf&iacute;a cubana, y de hecho la bibliograf&iacute;a provincial; sin embargo, ello no fue recibido con la debida seriedad y respeto por parte de los editores”. [<em>Vega Garc&iacute;a </em><em>O </em>. 2003. Comunicaci&oacute;n personal] La irregularidad en el env&iacute;o de los ejemplares de cada t&iacute;tulo que se publicaba en Cuba incidi&oacute; negativamente en el desarrollo sistem&aacute;tico de la bibliograf&iacute;a nacional. </p>     <p align="justify">El retiro de <em> Mar&iacute;a Teresa Freyre </em> de la Biblioteca Nacional en 1967, constituy&oacute; una p&eacute;rdida importante para el desarrollo profesional del trabajo bibliotecario del Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas. El trabajo realizado en el campo bibliotecario a partir de sus ideas y de la labor de su equipo en la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas no hall&oacute; continuidad en su sustituto, <em>Aurelio Alonso</em>, quien apenas ocup&oacute; la direcci&oacute;n de la biblioteca por un a&ntilde;o. Con posterioridad, la llegada de <em>Sidroc Ramos</em>, el Capit&aacute;n <em>Ramos </em> como le llamaron algunos, inici&oacute; un per&iacute;odo de nuevos cambios, nuevas metas y de continuidad de los logros alcanzados. </p> Segunda etapa. <em>Sidroc Ramos </em> y el ascenso del Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas (1967-1973)     <p align="left">Sidroc Ramos , quien dirigi&oacute; la Biblioteca Nacional entre 1967 y 1973, hered&oacute; la dif&iacute;cil tarea de continuar la obra bibliotecaria de Mar&iacute;a Teresa Freyre de Andrade. Su formaci&oacute;n profesional no era bibliotecaria pero su gran sensibilidad, su profunda convicci&oacute;n revolucionaria y su claridad lo llevaron a investigar y a conocer sobre esta actividad profesional. Cuentan sus antiguos subalternos que, cada ma&ntilde;ana, llegaba a la Biblioteca Nacional antes que esta abriera sus puertas y se reun&iacute;a con sus trabajadores para conocer cada detalle o debatir alg&uacute;n tema de car&aacute;cter profesional o laboral necesario para la realizaci&oacute;n del trabajo. El conocimiento del medio y su larga visi&oacute;n le valieron el respeto de los bibliotecarios y el reconocimiento a su per&iacute;odo de direcci&oacute;n como otra &eacute;poca de oro del trabajo bibliotecario en Cuba. </p>     <p align="justify">La &eacute;poca de <em>Sidroc Ramos </em> al frente de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas y de la Biblioteca Nacional se considera una de las &eacute;pocas de oro del Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas. Este hombre preclaro, de formaci&oacute;n militar y un verdadero comunista a decir de <em>Tom&aacute;s Fern&aacute;ndez Robaina</em>, lleg&oacute; para quedarse en la historia de la biblioteca p&uacute;blica del per&iacute;odo revolucionario por su profunda sensibilidad y su fe en el desarrollo bibliotecario cubano [ <em>Fern&aacute;ndez Robaina T </em>. 2002. Comunicaci&oacute;n personal], por su fe en “un bibliotecario que se proyecta diferente al de la vieja &eacute;poca, con sus responsabilidades cualitativamente nuevas sobre los hombros”.<span class="superscript">5</span> </p>     <p align="justify">Durante estos a&ntilde;os se intensific&oacute; el trabajo de atenci&oacute;n metodol&oacute;gica de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas al sistema, a la vez que se desarrollaron los Encuentros Nacionales de Bibliotecas P&uacute;blicas. En estos encuentros, que se realizaban en diferentes provincias cada 2 a&ntilde;os, se abordaban tem&aacute;ticas diversas dentro del campo de la profesi&oacute;n, unas veces sobre el trabajo en las salas juveniles, otras, sobre la extensi&oacute;n bibliotecaria, sobre el procesamiento anal&iacute;tico-sint&eacute;tico de la informaci&oacute;n, etc&eacute;tera. Tambi&eacute;n, posibilitaban el intercambio de conocimientos y experiencias, as&iacute; como el debate en torno a los asuntos medulares de la profesi&oacute;n o la actividad bibliotecaria, por ejemplo la jornada de 8 horas y su productividad en las bibliotecas. </p>     <p align="justify">En el IV Encuentro Nacional de Bibliotecas P&uacute;blicas, <em>Sidroc Ramos </em> al hacer una valoraci&oacute;n de este evento, expres&oacute;: “El IV Encuentro re&uacute;ne un n&uacute;mero mayor de representantes de las bibliotecas p&uacute;blicas cubanas que en los encuentros anteriores. Esto se explica, porque el a&ntilde;o 1972, A&ntilde;o Internacional del Libro, tuvo una importancia excepcional para la red, que vio crecer en un 40% el n&uacute;mero de sus bibliotecas y en un 50 % el de las mini bibliotecas”.<span class="superscript">5</span> Era evidente la importancia de estos encuentros para el desarrollo y el ejercicio de la profesi&oacute;n. La producci&oacute;n editorial y los presupuestos para la compra de libros tambi&eacute;n ayudaron al crecimiento de las colecciones y a la creaci&oacute;n de un fondo destinado a las mini bibliotecas en esta etapa. </p>     <p align="justify">Las mini bibliotecas integradas b&aacute;sicamente por colecciones de literatura de recreo y otras tem&aacute;ticas generales para ocupar el tiempo libre e incentivar el h&aacute;bito de la lectura fue una modalidad del trabajo de extensi&oacute;n bibliotecaria que se puso de moda. Fue <em>Ramos </em> uno de los principales promotores de este trabajo, porque consideraba que era mucho m&aacute;s importante ir a la b&uacute;squeda del usuario con el libro en la mano, que esperar pacientemente en las instituciones a que este llegara por su cuenta, deseo o necesidad. </p>     <p align="justify">“La modalidad que propugnamos mete a las bibliotecas en los hogares; cambia la espera por la b&uacute;squeda del lector simple posible, convierte al bibliotecario en un propagador tenaz de las mejores experiencias y las mejores ideas, en un incitador del enriquecimiento espiritual de las masas, en un colaborador activo en la divulgaci&oacute;n ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica”.<span class="superscript">5</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Para realizar esta labor de llevar el libro al lector en zonas de dif&iacute;cil acceso, &aacute;reas rurales, f&aacute;bricas u otros lugares, se utilizaron los bibliobuses, que fueron medios de transporte utilizados en la etapa de <em>Mar&iacute;a Teresa </em> para llevar las colecciones a las nuevas bibliotecas y al personal encargado de su organizaci&oacute;n y orientaci&oacute;n metodol&oacute;gica. Nuevamente, se puso en evidencia la continuidad del pensamiento bibliotecario de <em>Mar&iacute;a </em><em>Teresa Freyre</em>, porque la extensi&oacute;n bibliotecaria era la materializaci&oacute;n de sus ideas de crear las bibliotecas sin paredes. </p>     <p align="justify">El trabajo de extensi&oacute;n bibliotecaria dej&oacute; saldos positivos y, en muchos casos, como resultado de esta gesti&oacute;n, las autoridades administrativas de estas comunidades donde no hab&iacute;a bibliotecas, y este servicio ven&iacute;a a suplir esa ausencia, crearon bibliotecas como las de El Cobre y el Caney de las Mercedes en la antigua provincia de Oriente. </p>     <p align="justify">La entrada de Cuba en el Consejo de Ayuda Mutua Econ&oacute;mica de los pa&iacute;ses socialistas (CAME), propici&oacute; el incremento del intercambio profesional. Este hecho fue significativo por cuanto “a partir de nuestro acercamiento al campo socialista, la bibliotecolog&iacute;a cubana se vio m&aacute;s que como una t&eacute;cnica o un trabajo puramente pragm&aacute;tico, como un trabajo cient&iacute;fico” <em>[Fern&aacute;ndez Robaina T </em>. 2002. Comunicaci&oacute;n personal]. Los intercambios se hicieron m&aacute;s sistem&aacute;ticos con la presencia no s&oacute;lo de especialistas de la Biblioteca Nacional o de la Direcci&oacute;n de Bibliotecas, sino tambi&eacute;n del interior del pa&iacute;s, de provincias como Pinar del R&iacute;o, Villa Clara y Sancti Spiritus. </p>     <p align="justify">En cuanto al aspecto terminol&oacute;gico de la profesi&oacute;n, tambi&eacute;n estos intercambios fueron saludables. El uso de conceptos como Bibliografolog&iacute;a, Bibliolog&iacute;a o Bibliotecolog&iacute;a enriqueci&oacute; a las bibliotecas p&uacute;blicas desde el punto de vista conceptual, porque el esquema sovi&eacute;tico, como el de otros pa&iacute;ses socialistas, respond&iacute;a a las cuestiones que se reflejaban y debat&iacute;an en el mundo. </p>     <p align="justify">No obstante, en el contacto con estos pa&iacute;ses, el campo bibliotecario en Cuba no copi&oacute; el modelo socialista indiscriminadamente. Se asimil&oacute; cr&iacute;ticamente lo que era conveniente para el trabajo bibliotecario y se aplic&oacute; seg&uacute;n las necesidades no s&oacute;lo de los bibliotecarios sino del sistema social en general. Esta actitud cr&iacute;tica ante cuestiones de la profesi&oacute;n se manifest&oacute; en los profesionales de las bibliotecas p&uacute;blicas cubanas, desde la etapa de direcci&oacute;n de <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre</em>. </p>     <p align="justify">Es tambi&eacute;n bajo la direcci&oacute;n de <em>Ramos </em> que por vez primera, se legisl&oacute; sobre el salario del bibliotecario. Fue precisamente durante la celebraci&oacute;n del IV Encuentro Nacional de Bibliotecas P&uacute;blicas cuando se comunic&oacute; a los bibliotecarios asistentes que el Ministerio del Trabajo hab&iacute;a aprobado la Instrucci&oacute;n 120 que regulaba los salarios bibliotecarios; esto proporcion&oacute; a la Direcci&oacute;n de Bibliotecas un arma m&aacute;s en la lucha por dotar a las bibliotecas de la cantidad y la calidad del personal que ellas requer&iacute;an.<span class="superscript">6</span> Era la tercera ocasi&oacute;n en apenas 13 a&ntilde;os que se promulgaba una ley a favor del movimiento bibliotecario p&uacute;blico, &eacute;sta defin&iacute;a las distintas categor&iacute;as de bibliotecarios y sus salarios correspondientes. </p>     <p align="justify">La adecuaci&oacute;n salarial lograda por <em>Ramos </em> garantizaba la estabilidad laboral de los bibliotecarios y la estabilidad de las instituciones, porque contribu&iacute;a a atenuar el d&eacute;ficit de personal que pudiera existir en cualquier biblioteca. A su vez, la tenencia de una instituci&oacute;n estable fortalec&iacute;a su presencia en las comunidades y el desarrollo de los servicios bibliotecarios para satisfacer las demandas de informaci&oacute;n de los usuarios. </p>     <p align="justify">La distribuci&oacute;n en departamentos de las bibliotecas en la forma que hoy se conoce proporcion&oacute; a las bibliotecas p&uacute;blicas una estructura organizativa nueva, porque hasta finales de los a&ntilde;os 60, las bibliotecas ten&iacute;an sus colecciones organizadas de manera general por el Sistema Dewey, y fue justamente en la etapa de <em>Ramos </em>, que la Direcci&oacute;n de Bibliotecas orient&oacute; la separaci&oacute;n de las colecciones seg&uacute;n intereses de los usuarios. Es as&iacute;, como se crearon las salas de ciencia y t&eacute;cnica, literatura, juvenil, arte, general y referencia. Esta disposici&oacute;n de las colecciones posteriormente sufri&oacute; algunas variaciones, por ejemplo: las salas de ciencia y t&eacute;cnica tendieron a desaparecer, por considerarse que las colecciones existentes en las bibliotecas p&uacute;blicas no eran suficientes para separarlas del fondo general. A su vez, las salas de literatura y de arte se fusionaron por motivos similares. </p>     <p align="justify">La opini&oacute;n generalizada de los expertos consultados apunta a que la distribuci&oacute;n de las bibliotecas en departamentos ayud&oacute; a una mejor organizaci&oacute;n de las colecciones en funci&oacute;n del servicio, de los intereses de los usuarios. </p>     <p align="justify">Otro de los cambios favorables ocurrieron en el periodo de Sidroc Ramos fue la elevaci&oacute;n del nivel profesional de los bibliotecarios. La Escuela de Capacitaci&oacute;n Bibliotecaria, creada por Mar&iacute;a T. Freyre en 1962, se convirti&oacute;, en esta etapa, en escuela de nivel medio. Primeramente, se le denomin&oacute; Escuela de T&eacute;cnicos de Bibliotecas, y luego Escuela Nacional de T&eacute;cnicos de Bibliotecas del Ministerio de Cultura, porque en sus aulas no s&oacute;lo se formaron bibliotecarios para el Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas del pa&iacute;s, sino tambi&eacute;n para otros sistemas de informaci&oacute;n. Posteriormente, la ENTB cre&oacute; filiales en Santa Clara y Bayamo para facilitar a los interesados de otras provincias el ingreso a este tipo de estudios. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En el a&ntilde;o 1972, se cre&oacute; en la Universidad de La Habana , en la Facultad de Artes y Letras, la carrera de Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a. Y afirma Seti&eacute;n que se cre&oacute;: “en momentos en que hay un movimiento en el pa&iacute;s, como se form&oacute; en todo el mundo, a favor de la documentaci&oacute;n y la llamada informaci&oacute;n cient&iacute;fico-t&eacute;cnica, y criterios discordantes en cuanto a que si bibliotecarios y documentalistas o cient&iacute;ficos de la informaci&oacute;n, por otro lado”. [<em>Seti&eacute;n Quesada E </em>. 2002. Comunicaci&oacute;n personal]. En medio de estas tendencias y enfrentamientos entre disciplinas afines, los bibliotecarios p&uacute;blicos vieron materializarse la propuesta hecha en el Primer Foro Bibliotecario de 1964 para la continuidad de estudios superiores en la especialidad. Esta posibilidad de elevar la preparaci&oacute;n adquirida en la ENTB benefici&oacute; a los bibliotecarios p&uacute;blicos y a las bibliotecas, por cuanto un profesional con una calificaci&oacute;n de tercer nivel de ense&ntilde;anza elevar&iacute;a considerablemente las posibilidades de desarrollo de las bibliotecas. Algunos de los bibliotecarios cubanos no s&oacute;lo alcanzaron t&iacute;tulos universitarios en Cuba, sino que gracias al intercambio con los pa&iacute;ses del campo socialista como la URSS , Bulgaria, Polonia, Alemania y la Rep&uacute;blica Checa , pudieron realizar estudios superiores y de adiestramiento en bibliotecas e institutos de esos pa&iacute;ses, y aportar con ello sus conocimientos al desarrollo de la labor bibliotecaria cubana. </p>     <p align="justify">Los encuentros de trabajadores del sistema y del equipo de direcci&oacute;n se iniciaron y se sistematizaron con la direcci&oacute;n <em>de Ramos</em>. Estos encuentros y reuniones permitieron a la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas sondear el comportamiento del trabajo bibliotecario en el pa&iacute;s, intercambiar criterios y experiencias y llegar a acuerdos para la soluci&oacute;n de las dificultades y formular nuevas orientaciones sobre la base de los asuntos analizados de conjunto. Es decir, exist&iacute;a una direcci&oacute;n centralizada, pero enriquecida con el criterio colectivo para la toma de decisiones en el sistema. Esta forma de trabajo creada por Mar&iacute;a T. Freyre y retomada por <em>Ramos </em> fue un factor decisivo en el desarrollo del Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas. </p>     <p align="justify">En el a&ntilde;o 1973, <em>Sidroc Ramos </em> reces&oacute; en sus funciones como director de la Biblioteca Nacional y de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas. Su paso firme y seguro en estos seis a&ntilde;os dej&oacute; la impronta de la continuidad de una labor profesional antecedente. Su sabia conducci&oacute;n contribuy&oacute; al logro de los resultados expuestos y a la consolidaci&oacute;n de una concepci&oacute;n profesional bibliotecaria en correspondencia con las necesidades de la sociedad cubana. </p>     <p align="justify">En el per&iacute;odo que sigue, desde 1973 a 1977, la Biblioteca Nacional y la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas contaron con la presencia de tres directores indistintamente. El escritor e intelectual <em> Luis Suard&iacute;az </em> de 1973 a 1976, la Dra. <em>Olinta </em><em> Ariosa </em> que fue directora interina cuando ces&oacute; <em>Suard&iacute;az </em> y el Dr. <em>Julio Le Riverend, </em> quien se ocup&oacute; de la direcci&oacute;n de la Biblioteca Nacional de 1977 a 1988, cuando la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas se independiz&oacute; con el nombramiento oficial de <em>Olinta Ariosa </em> como su directora. <strong></strong></p>     <p align="justify">La labor desplegada por estos directores, con excepci&oacute;n de Olinta, no tuvo gran connotaci&oacute;n para el movimiento bibliotecario nacional. Es por esta raz&oacute;n que esta etapa del desarrollo de la biblioteca p&uacute;blica cubana se asocia al nombre de <em>Olinta</em>. </p> <h4><em>Luis Suard&iacute;az, Olinta Ariosa y Julio Le Riverend </em> y la creaci&oacute;n del Ministerio de Cultura (1973-1977) </h4>     <p align="justify">Uno de los acontecimientos de mayor trascendencia que tuvo lugar en esta etapa fue la creaci&oacute;n, en 1976, del Ministerio de Cultura. El proceso de institucionalizaci&oacute;n de la sociedad cubana promovido por el gobierno revolucionario convirti&oacute; en ministerios a organismos que a pesar de tener esa connotaci&oacute;n en la pr&aacute;ctica no lo eran oficialmente. Este era el caso del Consejo Nacional de Cultura, creado en los primeros a&ntilde;os de la Revoluci&oacute;n como una dependencia del Ministerio de Educaci&oacute;n. Las instituciones se independizaron y desde esa fecha se dispone de un ministerio que ampara la administraci&oacute;n y la actividad metodol&oacute;gica de las bibliotecas p&uacute;blicas. </p>     <p align="justify">El Ministerio de Cultura, al calor de este proceso y en la b&uacute;squeda de la propagaci&oacute;n de la cultura en toda la geograf&iacute;a nacional, implement&oacute; la creaci&oacute;n, con car&aacute;cter obligatorio, de 10 instituciones culturales b&aacute;sicas en los 169 municipios de la Isla de Cuba. Este movimiento contemplaba la creaci&oacute;n de un coro, una banda r&iacute;tmica, un grupo teatral, una galer&iacute;a de arte, una casa de la cultura, un museo, un cine, un taller literario, una librer&iacute;a y una biblioteca. </p>     <p align="justify">Era la primera vez que una disposici&oacute;n gubernamental establec&iacute;a la obligatoriedad de crear una biblioteca en cada municipio. Y esto obviamente beneficiaba el Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas de Cuba, porque los municipios que a&uacute;n no ten&iacute;an bibliotecas en sus cabeceras pudieron crearlas. El &uacute;nico municipio del pa&iacute;s que no cre&oacute; su biblioteca fue Plaza de la Revoluci&oacute;n, en la Ciudad de La Habana , porque las autoridades administrativas de aquel entonces conceptualizaron err&oacute;neamente a la Biblioteca Nacional como la biblioteca p&uacute;blica del municipio. </p>     <p align="justify">Los especialistas consultados sobre este movimiento y su repercusi&oacute;n en el desarrollo del sistema de bibliotecas en sentido general se pronunciaron favorablemente. </p>     <p align="justify"><em>Emilio Seti&eacute;n </em>, por ejemplo, al respecto expres&oacute;: “no creo que hayan sido mal establecidas… all&iacute; donde hay poblaci&oacute;n se necesita un servicio bibliotecario” [<em>Seti&eacute;n </em><em>Quesada E</em>. 2002. Comunicaci&oacute;n personal]. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por su parte, <em>Fern&aacute;ndez Robaina </em> se&ntilde;ala: “por primera vez hab&iacute;a una ley que dec&iacute;a que en cada municipio hab&iacute;a que tener una biblioteca. Desde el punto de vista profesional fue muy positivo en el campo de las bibliotecas”. [<em>Fern&aacute;ndez Robaina T </em>. 2002. Comunicaci&oacute;n personal]. </p>     <p align="justify"><em>Rebeca Brull </em>, opina que: “esto fue decisivo para el incremento y desarrollo del sistema porque en realidad habr&iacute;a una red de bibliotecas en todas las provincias que no exist&iacute;an”. <em>[Brull R </em>. 2003. Comunicaci&oacute;n personal]. </p>     <p align="justify">La fuerza del movimiento de las 10 instituciones b&aacute;sicas contribuy&oacute; al incremento de la cantidad de bibliotecas p&uacute;blicas en el pa&iacute;s. Basta comparar la cantidad existente en 1963, que era de 27, con la de 1975 donde hab&iacute;a ascendido a 121. Este logro se reflej&oacute; en el Informe Central al Primer Congreso del PCC celebrado ese a&ntilde;o. Entre 1976 y 1980, la cantidad promedio de bibliotecas se aproximaba a las 200, sobre la base de que eran 169 municipios y cada uno deb&iacute;a tener una biblioteca p&uacute;blica. </p>     <p align="justify">A pesar de la repercusi&oacute;n favorable que para el Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas tuvo este movimiento, sus resultados no siempre fueron halag&uuml;e&ntilde;os. Con la mejor intenci&oacute;n de responder a la obligatoriedad de crear estas instituciones, se crearon bibliotecas en lugares donde realmente no exist&iacute;an las condiciones para su desarrollo. Algunos locales seleccionados fueron inapropiados para salvaguardar las colecciones que, a su vez, eran insuficientes en cantidad, calidad y variedad tem&aacute;tica para esas comunidades. </p>     <p align="justify">A su vez, algunos de sus trabajadores carec&iacute;an de las condiciones necesarias para el desempe&ntilde;o de sus funciones. La ausencia de un estudio preliminar de las necesidades culturales y de informaci&oacute;n de las localidades conspir&oacute;, en algunos casos, contra la buena intenci&oacute;n con que naci&oacute; el movimiento. Muchas de las bibliotecas creadas en este per&iacute;odo, bajo las condiciones referidas, cerraron posteriormente, en especial durante el denominado periodo especial. </p>     <p align="justify">La creaci&oacute;n del Ministerio de Cultura unido al proceso de institucionalizaci&oacute;n, produjo la independizaci&oacute;n de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas de la Biblioteca Nacional. <em>Olinta </em><em>Ariosa </em>, bibliotecaria fundadora del Sistema de Bibliotecas Escolares en Cuba, fue designada como directora de esta instituci&oacute;n, a la vez que interinamente sustitu&iacute;a a <em>Luis Suard&iacute;az </em> en la Biblioteca Nacional y daba paso, en 1977, a <em>Julio Le Riverend</em>. El laboratorio profesional que fue la Biblioteca Nacional durante 16 a&ntilde;os, ces&oacute; con la separaci&oacute;n de ambas instituciones. </p>     <p align="justify">En este per&iacute;odo, se crearon las Coordinaciones Provinciales de Bibliotecas, que dirigidas y orientadas por la Direcci&oacute;n Nacional , orientar&iacute;an, a su vez, la labor metodol&oacute;gica bibliotecaria en sus respectivas provincias. </p>     <p align="justify">La separaci&oacute;n de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas de la Biblioteca Nacional se produjo con el paso de los especialistas que laboraban en el equipo profesional de la anterior a la nueva direcci&oacute;n. Al equipo, se incorporaron otros especialistas que tambi&eacute;n contribuyeron a la continuidad del desarrollo del trabajo bibliotecario para el Sistema Nacional de Bibliotecas. Especialistas como <em>Emilio Seti&eacute;n, Miriam Bendamio, Yolanda </em><em>Basterrechea, C&eacute;lida &Aacute;lvarez, Laura Rumbau, Aim&eacute; Fern&aacute;ndez, Alba Rosa Herrera, </em><em>Concepci&oacute;n Lorenzo, Dania Salvat, Norma Avalos, Cila Delia Pent&oacute;n </em> y la propia <em>Olinta </em><em>Ariosa </em> fueron responsables de la asesor&iacute;a y orientaci&oacute;n metodol&oacute;gica del sistema. </p>     <p align="justify">El desarrollo de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas, en su &uacute;nico per&iacute;odo como instituci&oacute;n independiente hasta su desintegraci&oacute;n, se abordar&aacute; en la etapa de <em>Olinta Ariosa </em>. </p> Tercera Etapa 1977-1985. <em>Olinta Ariosa Morales </em> y la consolidaci&oacute;n de la actividad bibliotecaria en Cuba     <p align="left">Olinta Ariosa  fue una destacada bibliotecaria que, en los primeros a&ntilde;os de Revoluci&oacute;n, cuando se produjeron las primeras reformas en la ense&ntilde;anza cubana, cre&oacute; las bibliotecas escolares para apoyar el proceso docente - educativo. Fue la primera presidenta de la ASCUBI en su segunda etapa y trabaj&oacute; incansablemente por incorporar a la Asociaci&oacute;n de Bibliotecarios a la IFLA. En los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada del 80, asisti&oacute; en compa&ntilde;&iacute;a de otros bibliotecarios a estas conferencias internacionales en representaci&oacute;n de los profesionales bibliotecarios cubanos. Prolog&oacute; la &uacute;nica versi&oacute;n traducida al espa&ntilde;ol que se ha publicado en Cuba del libro de O. S. Chubarian titulado “Bibliotecolog&iacute;a General”. En el a&ntilde;o 2004, se declar&oacute; el 14 de abril, d&iacute;a de su natalicio, como D&iacute;a del Bibliotecario Escolar, en un acto celebrado como parte de la celebraci&oacute;n en el Palacio de las Convenciones de Ciudad de La Habana en el Congreso INFO 2004. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Aunque la Direcci&oacute;n de Bibliotecas se cre&oacute; en 1977 con el proceso de institucionalizaci&oacute;n del Ministerio de Cultura, fue en la d&eacute;cada de los a&ntilde;os ‘80 cuando esta adquiri&oacute; mayor significaci&oacute;n para la profesi&oacute;n bibliotecaria dentro y fuera del territorio nacional. </p>     <p align="justify">En el contexto nacional, los problemas que se avizoraban desde la d&eacute;cada del ‘70 y que generaban contradicciones entre los profesionales del mundo de la informaci&oacute;n, aparecieron en la palestra p&uacute;blica. En el contexto internacional, se produjo una crisis en la Ciencia de la Informaci&oacute;n desde el punto de vista te&oacute;rico seg&uacute;n afirma <em>Linares Columbi&eacute; </em> en su tesis doctoral. <strong></strong><em>(Linares Columbi&eacute; R </em>. La ciencia de la informaci&oacute;n y sus matrices te&oacute;ricas: contribuci&oacute;n a su historia. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Doctor en Ciencias de la Informaci&oacute;n ]. Universidad de la Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, 2004). La documentaci&oacute;n, la tecnolog&iacute;a y la gesti&oacute;n, entraron en debate y provocaron una crisis epistemol&oacute;gica. Por otro lado, fue la etapa del florecimiento y consolidaci&oacute;n de la literatura bibliol&oacute;gico-informacional en Cuba. </p>     <p align="justify">Fue un periodo saludable para la biblioteca p&uacute;blica cubana que, bajo la orientaci&oacute;n de <em>Olinta Ariosa</em>, desarroll&oacute; un conjunto de actividades profesionales que mejoraron el panorama de este sector desde el punto de vista cient&iacute;fico y t&eacute;cnico. Por ejemplo, la creaci&oacute;n de las Coordinaciones Provinciales de Bibliotecas en las 14 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud. Estas coordinaciones fueron los &oacute;rganos cabeceras de las bibliotecas p&uacute;blicas en cada provincia cuyo &oacute;rgano rector era la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas. </p>     <p align="justify">Con la direcci&oacute;n de <em>Olinta</em>, se iniciaron institucionalmente las investigaciones de car&aacute;cter cient&iacute;fico en la esfera de la bibliotecolog&iacute;a en el pa&iacute;s. La investigaci&oacute;n tom&oacute; cuerpo y se convirti&oacute; en un programa nacional ramal, en un programa local de las bibliotecas o de la Biblioteca Nacional , particularmente. Se organizaron temas de investigaci&oacute;n de car&aacute;cter nacional con la participaci&oacute;n de las bibliotecas p&uacute;blicas. Especialistas integrados en equipos tem&aacute;ticos dirigieron y siguieron el desarrollo de las investigaciones as&iacute; como de la introducci&oacute;n de sus resultados. Como resultado de esta labor cient&iacute;fica, un reducido grupo de especialistas se categoriz&oacute; como investigadores a instancias del Centro de Investigaciones para la Cultura Cubana “Juan Marinello” del Ministerio de Cultura, entre los cuales puede citarse a <em>Emilio Seti&eacute;n y Zoila Lapique</em>. </p>     <p align="justify">Se crearon tambi&eacute;n, grupos metodol&oacute;gicos integrados por personal de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas y por expertos de provincias o personas de reconocida experiencia profesional. Estos grupos se encargaron de la asesor&iacute;a metodol&oacute;gica, as&iacute; como del chequeo y control del cumplimiento de las orientaciones y el funcionamiento de las bibliotecas. </p>     <p align="justify">A partir de la labor cient&iacute;fica realizada con el concurso de varios especialistas, se cre&oacute; el “<em>Registro Primario de Informaci&oacute;n</em>”, conocido entre los bibliotecarios p&uacute;blicos como los BP (biblioteca p&uacute;blica), un sistema de modelos de control estad&iacute;stico para la recogida y procesamiento de la informaci&oacute;n primaria por medio del cual las bibliotecas pod&iacute;an controlar toda la actividad bibliotecaria de manera inmediata. Con los modelos dise&ntilde;ados, se pudo obtener informaci&oacute;n sobre el incremento del fondo bibliotecario, los tipos de documentos existentes, la demanda insatisfecha, los tipos de pr&eacute;stamos, la circulaci&oacute;n y rotaci&oacute;n del fondo, as&iacute; como otros datos de inter&eacute;s. Esta informaci&oacute;n, clasificada, permiti&oacute; al bibliotecario no s&oacute;lo conocer el comportamiento estad&iacute;stico de los servicios y del fondo de su instituci&oacute;n, sino tambi&eacute;n la realizaci&oacute;n de estudios bibliotecol&oacute;gicos sobre el funcionamiento de la biblioteca. A&uacute;n, actualmente, estos modelos se emplean en las bibliotecas p&uacute;blicas y mantienen su vigencia. </p>     <p align="justify">Gran significaci&oacute;n para la retenci&oacute;n del personal tuvo un segundo momento en la mejor&iacute;a de los salarios, en 1981, cuando se realiz&oacute; la “<em>Reforma General de Salarios</em>” por el Comit&eacute; del Trabajo y Seguridad Social. Por medio de esta reforma, se estableci&oacute; para el t&eacute;cnico medio bibliotecario una escala salarial de tres niveles -$118.00, $127.00 y $138.00. Los t&eacute;cnicos graduados se evaluaron en dependencia de los a&ntilde;os de experiencia acumulados. Los reci&eacute;n graduados, que llegaron a la saz&oacute;n a las bibliotecas p&uacute;blicas, se beneficiaron tambi&eacute;n con el nuevo tratamiento salarial. Aquellos que trabajaban como bibliotecarios y que no reun&iacute;an los requisitos necesarios para participar del beneficio salarial, pero que ten&iacute;an a&ntilde;os de experiencia probada en el ejercicio de sus funciones, se les concedi&oacute; el status de t&eacute;cnico emp&iacute;rico con car&aacute;cter excepcional con la imposibilidad de moverse hacia otra plaza, porque perder&iacute;an esa condici&oacute;n. </p>     <p align="justify">Es tambi&eacute;n en esta etapa, en que las relaciones de Cuba con el campo socialista se intensifican, a la vez que se consolidan las relaciones entre los profesionales de la informaci&oacute;n cubanos y extranjeros. En este sentido, es necesario reconocer la labor de <em>Olinta Ariosa, </em> su actividad en pro del desarrollo de estas relaciones. Durante su direcci&oacute;n, se formaron en los pa&iacute;ses socialistas, los primeros cubanos como candidatos a doctores en la especialidad de bibliotecolog&iacute;a y bibliograf&iacute;a. </p>     <p align="justify">A <em>Olinta Ariosa, Miriam Mart&iacute;nez, Marta Terry </em>y otros especialistas de la Direcci&oacute;n de Bibliotecas, se deben las primeras participaciones de Cuba en IFLA, primero como grupo profesional y despu&eacute;s como Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios, inscrita en la federaci&oacute;n en 1986, a&ntilde;o en que se produjo el segundo momento de la fundaci&oacute;n de esta asociaci&oacute;n cuya membres&iacute;a pertenec&iacute;a mayoritariamente a las bibliotecas p&uacute;blicas. </p>     <p align="justify">La participaci&oacute;n de los profesionales cubanos en las conferencias y congresos generales de IFLA, celebrados en la etapa estudiada, prestigi&oacute; la bibliotecolog&iacute;a cubana. Algunos de nuestros especialistas formaron parte de las diferentes secciones profesionales como miembros correspondientes en teor&iacute;a bibliotecaria, libros raros y valiosos, bibliotecas infantiles y bibliograf&iacute;a, entre otras. La opini&oacute;n internacional con respecto a los profesionales cubanos cambi&oacute; y en ese cambio incidi&oacute; la labor cient&iacute;fica desarrollada por esos profesionales. <strong></strong></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><em>La especialista </em><em>Olga Vega </em>expres&oacute; al respecto: “nos permiti&oacute; adentrarnos en lo que suced&iacute;a en el mundo, a partir de aqu&iacute; comenzamos a obtener manuales y bibliograf&iacute;a que nos sirvi&oacute; para el trabajo”. [Vega Garc&iacute;a O.  2003. Comunicaci&oacute;n personal] </p>     <p align="justify">El contacto con las regulaciones y documentos emanados de la IFLA fue un paso de avance para las bibliotecas p&uacute;blicas, porque hizo posible el conocimiento de lo que acontec&iacute;a en el mundo, no s&oacute;lo en las bibliotecas m&aacute;s desarrolladas, sino tambi&eacute;n en bibliotecas similares en pa&iacute;ses del tercer mundo. La comparaci&oacute;n con otras unidades de informaci&oacute;n permiti&oacute; el establecimiento de puntos de referencia para el trabajo profesional nacional. </p>     <p align="justify">El Movimiento de Normalizaci&oacute;n y Control de la Calidad , que se generaliz&oacute; en la sociedad cubana en la d&eacute;cada del ‘80, tambi&eacute;n incidi&oacute; en la creaci&oacute;n de una “<em>Norma Cubana de Descripci&oacute;n Bibliogr&aacute;fica de Libros y Folletos</em>”, aprobada en 1982 y puesta en vigor en julio de 1983. Las metodolog&iacute;as y los diferentes manuales para el proceso anal&iacute;tico-sint&eacute;tico de la informaci&oacute;n, utilizados durante varios a&ntilde;os, se tomaron como antecedentes para unificar criterios y elaborar una norma &uacute;nica. El resultado fue un documento que se mantiene vigente con sus correspondientes modificaciones seg&uacute;n las necesidades de cada etapa y los resultados de su aplicaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Para la aplicaci&oacute;n de esta norma, la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas implement&oacute; seminarios y talleres dirigidos a los bibliotecarios p&uacute;blicos. Sin embargo, se presentaron dificultades con su aplicaci&oacute;n en algunas instituciones, debido a la falta de rigor en la exigencia de su aplicaci&oacute;n y al n&uacute;mero insuficiente de normas publicadas por la carencia de papel para la impresi&oacute;n. A pesar de estas dificultades fue un logro importante para el sistema, contar con un instrumento de trabajo elaborado con un lenguaje unificado para todos y, sobre todo, necesario. </p>     <p align="justify">El proceso de categorizaci&oacute;n de las bibliotecas fue otro cambio importante, ocurrido entre los a&ntilde;os 1985 y 1989. La propuesta contemplaba la categorizaci&oacute;n de las bibliotecas en tres niveles jer&aacute;rquicos: primero, segundo y tercero. Cada nivel condicionaba el salario que devengar&iacute;an los trabajadores, la cantidad de usuarios potenciales a atender, el rango que tendr&iacute;a la biblioteca y la plantilla de trabajadores entre otros indicadores. Los niveles y categor&iacute;as depender&iacute;an de la poblaci&oacute;n a servir, el n&uacute;mero de servicios, el trabajo con las mini bibliotecas, la atenci&oacute;n a &aacute;reas especiales de servicios, as&iacute; como de la cifra del fondo atesorado. Las que dispusieran de un mayor fondo bibliotecario tendr&iacute;an una categor&iacute;a m&aacute;s elevada. Este &uacute;ltimo elemento, se&ntilde;alado en relaci&oacute;n con el fondo bibliotecario, introdujo un ruido en el sistema que a la larga fue perjudicial para el desarrollo de las colecciones y de las bibliotecas, y lo que fue positivo en un momento se torn&oacute; negativo y se convirti&oacute; en un problema m&aacute;s tarde &iquest;Por qu&eacute;? </p>     <p align="justify">Las bibliotecas en su af&aacute;n de alcanzar categor&iacute;as m&aacute;s altas, que implicaba mejores salarios y una plantilla mayor, se dieron a la tarea de adquirir de modo indiscriminado hasta cinco ejemplares de t&iacute;tulos que, a veces, ni siquiera presentaban demanda entre sus usuarios, que no se encontraban registrados en los ficheros de desiderata ni eran el producto de estudios de perfiles de usuarios o de sus necesidades de informaci&oacute;n. Los t&iacute;tulos se hacinaban en los estantes y no circulaban ni con la m&aacute;s ingeniosa campa&ntilde;a de promoci&oacute;n de lectura, y muchos de ellos terminaron en los cestos de materia prima o fueron descartados en los inventarios de las colecciones que se realizan cada cierto tiempo en las bibliotecas. </p>     <p align="justify">Las dificultades que gener&oacute; el propio proceso cre&oacute; desniveles en las bibliotecas, una situaci&oacute;n que trasciende hasta nuestros d&iacute;as, donde bibliotecas con categor&iacute;a, salario y plantilla de sucursal realizan funciones y tareas de bibliotecas municipales y atienden una comunidad cuyo radio de acci&oacute;n rebasa el barrio o los concejos populares. <strong></strong></p>     <p align="justify">Es importante destacar que en esta etapa, y como resultado de la actividad cient&iacute;fico investigativa de la profesi&oacute;n, comenzaron a sistematizarse los <em>Encuentros Cient&iacute;ficos Bibliotecol&oacute;gicos </em>, en los cuales participaban profesionales de la informaci&oacute;n de diferentes sistemas con ponencias a partir de sus resultados parciales o finales de investigaci&oacute;n o de experiencias novedosas susceptibles de generalizarse. En estos encuentros, celebrados cada dos a&ntilde;os desde 1981, se insertaron los bibliotecarios p&uacute;blicos con temas relacionados con la promoci&oacute;n de la lectura, los procesos t&eacute;cnicos, la din&aacute;mica de la lectura, los estudios de usuarios, el trabajo de extensi&oacute;n bibliotecaria y los servicios de informaci&oacute;n. En 1989, se celebr&oacute; el &uacute;ltimo de estos encuentros porque la llegada del llamado per&iacute;odo especial impidi&oacute; su continuaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">En 1985, la desintegraci&oacute;n de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas provoc&oacute; un impacto negativo en el Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas. Este cambio abrupto, tal vez realizado sin profundo an&aacute;lisis, rompi&oacute; con todo un sistema de trabajo organizado y sistem&aacute;tico y dej&oacute; desorientadas a las provincias que no estaban lo suficientemente preparadas para el trabajo creativo independiente. </p>     <p align="justify">Al respecto <em>Rebeca Brull </em> expres&oacute;:”esa ruptura me parece que no le hizo nada bien al Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas, pienso que lo estanc&oacute;; a pesar de que cada cual en su provincia sigui&oacute; trabajando, los resultados no fueron iguales”. [<em>Brull, R </em>. 2003. Comunicaci&oacute;n personal]. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Por decisi&oacute;n del Ministerio de Cultura, desaparecieron las direcciones especializadas y regres&oacute; la Direcci&oacute;n de Bibliotecas a la Biblioteca Nacional. A partir de este momento, la Biblioteca Nacional pas&oacute; a ser el &oacute;rgano cabecera y a la vez &oacute;rgano rector del Sistema de Bibliotecas P&uacute;blicas. El director en funciones asumir&iacute;a la doble funci&oacute;n. </p>     <p align="justify">El personal que labor&oacute; junto a <em>Olinta Ariosa </em> se reubic&oacute; en la Biblioteca Nacional y en otras dependencias del sistema. El trabajo metodol&oacute;gico se circunscribi&oacute; a una Subdirecci&oacute;n Metodol&oacute;gica Nacional desde la cual un reducido grupo de especialistas, sin la experiencia de trabajo metodol&oacute;gico acumulada por el equipo anterior, desarroll&oacute; la labor de orientaci&oacute;n y asesor&iacute;a con la colaboraci&oacute;n de los especialistas de los distintos departamentos y subdirecciones de la Biblioteca Nacional. </p>     <p align="justify">Al desaparecer la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas, tambi&eacute;n desaparecieron, en un proceso que dur&oacute; hasta 1989, las coordinaciones provinciales de bibliotecas. Las bibliotecas provinciales asumieron la labor metodol&oacute;gica que desarrollaban las coordinaciones y pasaron a ser los &oacute;rganos cabeceras del sistema de bibliotecas en sus respectivas provincias, subordinadas metodol&oacute;gicamente a la Biblioteca Nacional y administrativamente a las dependencias provinciales y municipales de la Administraci&oacute;n de los Poderes Populares. Esta doble subordinaci&oacute;n a organismos diferentes ha generado no pocas dificultades en el desarrollo del trabajo de las bibliotecas p&uacute;blicas en el pa&iacute;s. </p>     <p>En 1987 se designa a <em>Marta Terry </em> como directora de la Biblioteca Nacional y rectora del Sistema Nacional de Bibliotecas. </p>     <p align="justify">En 1989, con el malogrado proceso de categorizaci&oacute;n de las bibliotecas, culminaba as&iacute; un per&iacute;odo de 30 a&ntilde;os de fruct&iacute;fera labor bibliotecaria, pese a las dificultades afrontadas. Se iniciaba un nuevo per&iacute;odo bajo condiciones econ&oacute;micas especiales, acrecentadas por el bloqueo econ&oacute;mico norteamericano, que no constituye objeto de estudio de esta investigaci&oacute;n. </p> <h4>Conclusiones </h4> <ol>       <li>En el per&iacute;odo colonial y durante la rep&uacute;blica, la biblioteca p&uacute;blica cubana, en general, afront&oacute; las dificultades generadas por la situaci&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social imperante. Esto repercuti&oacute; en la escasez de estas instituciones, la depauperaci&oacute;n de sus instalaciones, colecciones y servicios bibliotecarios, as&iacute; como en la pobreza de recursos materiales y humanos, a pesar del ligero incremento que se produjo a comienzos de 1950 con la creaci&oacute;n de la Organizaci&oacute;n Nacional de Bibliotecas Ambulantes Populares (ONBAP). </li>       <li>Los cambios que se produjeron en la biblioteca p&uacute;blica entre 1959 y 1989 se asociaron a tres per&iacute;odos y figuras significativas de la bibliotecolog&iacute;a cubana: la formaci&oacute;n del Sistema Nacional de Bibliotecas P&uacute;blicas bajo la direcci&oacute;n de <em>Mar&iacute;a </em><em>Teresa Freyre de Andrade</em>, un segundo momento de ascenso del Sistema de Bibliotecas en la direcci&oacute;n de <em>Sidroc Ramos </em> y un tercero de consolidaci&oacute;n del trabajo bibliotecario y de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas con <em>Olinta Ariosa </em> al frente de la direcci&oacute;n del sistema. </li>       <li>Los principales cambios y resultados obtenidos en la etapa de <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre</em>, se manifestaron en una nueva concepci&oacute;n del trabajo bibliotecario, el reconocimiento del status social del bibliotecario mediante el Decreto Ley 684, la creaci&oacute;n de la red de bibliotecas, la creaci&oacute;n de la Escuela de Capacitaci&oacute;n Bibliotecaria y, posteriormente, de la Escuela Nacional de T&eacute;cnicos de Bibliotecas del Ministerio de Cultura, la creaci&oacute;n de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas, la celebraci&oacute;n del primer Foro Bibliotecario, en 1964, la sustituci&oacute;n del M&eacute;todo de Clasificaci&oacute;n Racional de Jos&eacute; Antonio Ramos por el Sistema de Clasificaci&oacute;n decimal de Melvin Dewey y la aprobaci&oacute;n de la Ley de Dep&oacute;sito Legal. </li>       <li>En la etapa de <em>Sidroc Ramos </em>, esos cambios se evidenciaron en el desarrollo del trabajo de extensi&oacute;n bibliotecaria con la creaci&oacute;n de las mini bibliotecas, la regulaci&oacute;n del salario de los bibliotecarios, la distribuci&oacute;n por departamentos de las bibliotecas, el incremento de las bibliotecas p&uacute;blicas en todo el pa&iacute;s, la sistematizaci&oacute;n de los “<em>Encuentros Nacionales de Bibliotecas P&uacute;blicas</em>” <em></em>y la instrumentaci&oacute;n de encuentros entre el equipo de direcci&oacute;n y el director de la BNJM y la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas. </li>       <li>El primer cambio importante en la &eacute;poca de <em>Olinta Ariosa </em> fue la separaci&oacute;n de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas de la BNJM ; luego, la creaci&oacute;n de grupos metodol&oacute;gicos para el asesoramiento al trabajo profesional, el desarrollo de investigaciones cient&iacute;ficas, la creaci&oacute;n de la, la consolidaci&oacute;n de las relaciones y el intercambio profesional con pa&iacute;ses “<em>Norma Cubana de Descripci&oacute;n Bibliogr&aacute;fica de Libros y Folletos</em>” del campo socialista, la inclusi&oacute;n de algunos bibliotecarios en las secciones profesionales de la IFLA , la fundaci&oacute;n de la ASCUBI en su segunda etapa, as&iacute; como el proceso de categorizaci&oacute;n de las bibliotecas del sistema. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Los factores econ&oacute;micos, sociopol&iacute;ticos y socioculturales que incidieron en los cambios esenciales que se produjeron en el sector de las bibliotecas p&uacute;blicas en Cuba en los 30 a&ntilde;os estudiados fueron: en primer lugar, el triunfo de la Revoluci&oacute;n en 1959 y las leyes revolucionarias puestas en vigor por el nuevo gobierno. Posteriormente, la creaci&oacute;n de la Imprenta Nacional , los cambios en el Sistema Nacional de Ense&ntilde;anza, la Campa&ntilde;a Nacional de Alfabetizaci&oacute;n, la Campa&ntilde;a de Lectura Popular, la creaci&oacute;n del Ministerio de Educaci&oacute;n y el Consejo Nacional de Cultura, la creaci&oacute;n del Instituto Cubano del Libro con su red de librer&iacute;as, la apertura de las relaciones con el campo socialista, la entrada de Cuba en el Consejo de Ayuda Mutua Econ&oacute;mica (CAME), la fundaci&oacute;n del Ministerio de Cultura y el proceso de implementaci&oacute;n de las 10 instituciones culturales b&aacute;sicas en cada municipio del pa&iacute;s, la generalizaci&oacute;n del proceso de normalizaci&oacute;n y control de la calidad y la implementaci&oacute;n de la carrera de Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a con un dise&ntilde;o curricular m&aacute;s abarcador que el de la carrera antecedente. </li>       <li>El desarrollo general alcanzado por la sociedad cubana despu&eacute;s del triunfo de la Revoluci&oacute;n estimul&oacute; el desarrollo ascendente de la biblioteca p&uacute;blica en el per&iacute;odo de 1959 a 1989. El esplendor logrado durante aquellos 30 a&ntilde;os aun no se ha superado pese a los notables esfuerzos que se realizan. </li>     </ol> <h4>Investigadores participantes </h4>     <p>Los siguientes especialistas aportaron datos de gran utilidad para la elaboraci&oacute;n y perfeccionamiento de la presente contribuci&oacute;n: </p> <ul>       <li> Lic. Tom&aacute;s Fern&aacute;ndez Robaina </li>       <li> Dra. Marta Terry Gonz&aacute;lez </li>       <li> Dr. Emilio Seti&eacute;n Quesada </li>       <li> Lic. Hortensia Goenaga </li>       <li> Dra. Blanca Patallo Emperador </li>       <li> Dra. Araceli Garc&iacute;a-Carranza Bassetti </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Ms C. Margarita Le&oacute;n 0rtiz </li>       <li> Lic. 0lga Vega Garc&iacute;a </li>       <li> Lic. Rebeca Brull Ram&iacute;rez </li>       <li> T&eacute;c. Mar&iacute;a Esther Hern&aacute;ndez </li>       <li> Dra. Roselia Rojas Ricardo </li>       <li> Lic. Margarita Bellas Vilari&ntilde;o </li>       <li> T&eacute;c. Sara Moreno Rodr&iacute;guez </li>     </ul> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     <!-- ref --><p> 1. Partido Comunista de Cuba. Congreso 1&ordm;, Habana, 1975. Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba: memorias. La Habana: Departamento de Orientaci&oacute;n Revolucionaria del Comit&eacute; Central del PCC, 1976 . p.82. <!-- ref --><p> 2. Ramos S. El estado de la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas. Revista de la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute; 1972;64,14 (1):5-20. <!-- ref --><p> 3. Bueno S. El XV aniversario de la Escuela de T&eacute;cnicos de Bibliotecas. Revista de la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute; 1977;68(3):170-77. <!-- ref --><p> 4. Seti&eacute;n Quesada E. El desarrollo de la Biblioteca Nacional durante 75 a&ntilde;os y su influencia en el movimiento bibliotecario del pa&iacute;s. Revista de la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute; 1977;68,19 (1):59-94. <!-- ref --><p> 5. Ramos S. Las bibliotecas p&uacute;blicas: su misi&oacute;n social. Revista de la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute; 1973; 64,15 (2):117-136. <!-- ref --><p> 6. Sidroc R. Comunicado al IV Encuentro Nacional de Bibliotecas p&uacute;blicas. Revista de la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute; 1973;64,15(2):141-144. <p>Recibido: 12 de enero del 2006. Aprobado: 17 de enero del 2006. </p>     <p>MsC. <em>Miguel Viciedo Vald&eacute;s</em>. Biblioteca P&uacute;blica Rub&eacute;n Mart&iacute;nez Villena. Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Cuba. Obispo No. 59. Plaza de Armas. La Habana Vieja , Ciudad de La Habana, Cuba.     <br>   CP 10 100. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mviciedo@bpvillena.ohc.cu">mviciedo@bpvillena.ohc.cu </a></p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">M&aacute;ster en Bibliotecolog&iacute;a y Ciencias de la Informaci&oacute;n. Biblioteca P&uacute;blica Rub&eacute;n Mart&iacute;nez Villena. Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Cuba. </a><a name="cargo"></a></p>     <p>Ficha de procesamiento </p>     <p>Clasificaci&oacute;n: Art&iacute;culo original. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Original article </p>     <p>T&eacute;rminos sugeridos para la indizaci&oacute;n </p>     <p>Seg&uacute;n DeCS<span class="superscript">1</span> </p>     <p>BIBLIOTECAS/historia; CUBA. </p>     <p>LIBRARIES/history; CUBA. </p>     <p>Seg&uacute;n DeCI<span class="superscript">2</span> </p>     <p>BIBLIOTECAS P&Uacute;BLICAS/historia; CUBA. </p>     <p>PUBLIC LIBRARIES/history; CUBA. </p>     <p><span class="superscript">1</span>BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004. </p>     <p>Disponible en: <a href="http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm%20">http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm </a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><span class="superscript">2</span>D&iacute;az del Campo S. Propuesta de t&eacute;rminos para la indizaci&oacute;n en Ciencias de la Informaci&oacute;n. Descriptores en Ciencias de la Informaci&oacute;n (DeCI). Disponible en: <a href="http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf%20">http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf </a></p>      ]]></body><back>
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