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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Breve reseña sobre la biblioteca pública en Cuba antes de 1959]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena. Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The main antecedents of the Cuban public library in the pre-revolutionary period, before 1959, the main librarian institutions created in the colonial epoch, their impact on the cultural life of the Cuban society and their permanence in time, in spite of the failures and of the lack of financial state support; as well as the deterioration of the public libraries for 58 years, as a reflection of the social, economic, and political impoverishment of the Cuban republican period, are dealt with in this paper.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <h2>Breve rese&ntilde;a sobre la biblioteca p&uacute;blica en Cuba antes de 1959 </h2>     <p><a href="#cargo">MsC. Miguel Viciedo Vald&eacute;s<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p> <h4>Resumen </h4>     <p align="justify">Se abordan los principales antecedentes de la biblioteca p&uacute;blica cubana en el per&iacute;odo prerrevolucionario, antes de 1959; las principales instituciones bibliotecarias creadas en la &eacute;poca colonial y su repercusi&oacute;n en la vida cultural de la sociedad y su permanencia en el tiempo, a pesar de los fracasos y la falta de apoyo financiero estatal; as&iacute; como el deterioro de las bibliotecas p&uacute;blicas, durante 58 a&ntilde;os, como reflejo de la depauperaci&oacute;n pol&iacute;tica, econ&oacute;mica y social de nuestro lper&iacute;odo republicano. </p>     <p><em>Palabras clave</em>: Bibliotecas p&uacute;blicas, historia, Cuba. </p> <h4>Abstract </h4>     <p align="justify">The main antecedents of the Cuban public library in the pre-revolutionary period, before 1959, the main librarian institutions created in the colonial epoch, their impact on the cultural life of the Cuban society and their permanence in time, in spite of the failures and of the lack of financial state support; as well as the deterioration of the public libraries for 58 years, as a reflection of the social, economic, and political impoverishment of the Cuban republican period, are dealt with in this paper. <strong></strong></p>     <p> <em>Key words</em>:  Public libraries, history, Cuba. </p>     <p align="justify">Copyright: &copy; ECIMED. Contribuci&oacute;n de acceso abierto, distribuida bajo los t&eacute;rminos de la Licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Compartir Igual 2.0, que permite consultar, reproducir, distribuir, comunicar p&uacute;blicamente y utilizar los resultados del trabajo en la pr&aacute;ctica, as&iacute; como todos sus derivados, sin prop&oacute;sitos comerciales y con licencia id&eacute;ntica, siempre que se cite adecuadamente el autor o los autores y su fuente original. </p>     <p>Cita (Vancouver): Viciedo Vald&eacute;s M. <strong></strong>Breve rese&ntilde;a sobre la biblioteca p&uacute;blica en Cuba antes de 1959. Acimed 2005;14(1). Disponible en: <a href="http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol14_1_06/aci08106.htm">http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol14_1_06/aci10106.htm </a> Consultado: d&iacute;a/mes/a&ntilde;o. </p>     <p align="justify"><em>Emilio Roig de Leuchsenring, </em> en su obra “<em>Lo que es y para lo que es una verdadera Biblioteca P&uacute;blica</em>”, expres&oacute;: “Biblioteca p&uacute;blica creada y mantenida por el estado, no existi&oacute; ninguna en la Isla de Cuba, durante la colonia. En lo que medi&oacute; entre <em>Estrada Palma </em> y el final del gobierno de <em>Grau, </em> nada se hizo por superar la obra de etapa anterior, excepto en las instituciones que tienen sus or&iacute;genes en el siglo XIX”.<span class="superscript">1</span> </p>     <p align="justify">Esta aseveraci&oacute;n de <em>Emilio Roig</em>, contundente, fatalista, pero esclarecedora de la realidad de las bibliotecas p&uacute;blicas en Cuba desde finales del siglo XVIII hasta la d&eacute;cada de los 50 del pasado siglo XX, se coloca en el umbral de un “per&iacute;odo gris” para esta clase de instituciones en el pa&iacute;s. Sin embargo, es necesario se&ntilde;alar que algunas de ellas, surgidas en los a&ntilde;os de la colonia, contaron con cierto apoyo financiero privado y for&aacute;neo para su mantenimiento y el desarrollo de sus colecciones, mientras que otras, la minor&iacute;a, creadas a principios de 1950, recibieron una escasa ayuda del gobierno que apenas les alcanz&oacute; para adquirir libros. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">El acontecer de estas instituciones en Cuba, que se expondr&aacute; a continuaci&oacute;n, evidencia su realidad contrastante con el florecimiento de las bibliotecas en la arena internacional de regiones europeas y de Am&eacute;rica del Norte. </p> <h4>Per&iacute;odo colonial </h4>     <p align="justify">Si se considera que el per&iacute;odo colonial en Cuba abarca desde 1492, fecha del descubrimiento de la isla, hasta 1898, a&ntilde;o en que se produjo la intervenci&oacute;n norteamericana, entonces puede considerarse que en este lapso de tiempo se crearon dos bibliotecas p&uacute;blicas: la primera, la Biblioteca P&uacute;blica de la Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s, en 1793, y la segunda, la Biblioteca P&uacute;blica de Matanzas, en 1835. Pero, si se asume que la Rep&uacute;blica en Cuba no se estableci&oacute; hasta 1902, luego de aprobada y establecida la constituci&oacute;n, entonces a estos efectos fueron tres bibliotecas p&uacute;blicas las que se fundaron, porque habr&iacute;a que contemplar a la Biblioteca Municipal de Santiago de Cuba, inaugurada en 1899. </p>     <p align="justify">Estas tres instituciones bibliotecarias, con una marcada significaci&oacute;n para la cultura local y nacional, constituyen los antecedentes m&aacute;s inmediatos de la Biblioteca P&uacute;blica en Cuba. En este sentido, tuvo un significado especial la creada por la Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s, al ser la primera y la que mayor tiempo mantuvo un servicio sistem&aacute;tico en los a&ntilde;os de la colonia y la rep&uacute;blica, gracias al apoyo de personas e instituciones privadas y tambi&eacute;n a cierto apoyo estatal en la &eacute;poca de la rep&uacute;blica. </p> <strong>La Biblioteca P&uacute;blica de la Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s (SEAP) </strong>     <p align="justify">Las sociedades econ&oacute;micas de amigos del pa&iacute;s fueron un resultado de la cultura anglosajona que se propag&oacute; por toda Europa como consecuencia de la Revoluci&oacute;n Industrial Inglesa y el Iluminismo franc&eacute;s. Estas sociedades adoptaron diversos nombres, seg&uacute;n se consideraran sociedades econ&oacute;micas o patri&oacute;ticas, y su creaci&oacute;n se relacion&oacute; con necesidades de car&aacute;cter econ&oacute;mico, la b&uacute;squeda de soluciones para el mejoramiento econ&oacute;mico de un pa&iacute;s, la obtenci&oacute;n del reconocimiento como naci&oacute;n o al bien de la sociedad en general. Bajo este esp&iacute;ritu, nacieron las sociedades econ&oacute;micas de amigos del pa&iacute;s en Espa&ntilde;a y en su colonia de Cuba. “La fundaci&oacute;n de la SEAP en Cuba, al igual que en los dem&aacute;s pa&iacute;ses se debe a la propagaci&oacute;n de las ideas del “Siglo de las luces” y a la urgente necesidad de emprender las reformas de la vida de la sociedad en b&uacute;squeda de su propia personalidad y valor” <em>(Mart&iacute;nez Guti&eacute;rrez K, Reyes Le&oacute;n R. </em>La Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s: su incidencia en la bibliotecolog&iacute;a cubana. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico -T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a]. La Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, Universidad de La Habana, 1977). </p>     <p align="justify">La SEAP se form&oacute; e integr&oacute; con lo mejor de la intelectualidad cubana, los llamados hacendados o burgues&iacute;a terrateniente azucarera y cafetalera, amantes del progreso econ&oacute;mico, y por criollos y peninsulares en pro del bien de la Isla de Cuba a pesar de la monarqu&iacute;a espa&ntilde;ola. La SEAP naci&oacute; primero como sociedad patri&oacute;tica, en 1792, en una &eacute;poca de luchas y contradicciones pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas entre clases, as&iacute; como de influencia de importantes hechos for&aacute;neos como: La Gran Revoluci&oacute;n Francesa de 1789 y la Revoluci&oacute;n de Hait&iacute; de 1791. La primera insufl&oacute; en estas clases, el esp&iacute;ritu de libertad, fraternidad e igualdad que anim&oacute; a la peque&ntilde;a burgues&iacute;a francesa aliada al campesinado en la Francia de <em>Lu&iacute;s XVI</em>; la segunda, acrecent&oacute; el miedo al negro por parte de los terratenientes esclavistas ante la posibilidad de que un fen&oacute;meno de esa magnitud incentivara una sublevaci&oacute;n de esclavos en Cuba y pusiera en peligro el patrimonio econ&oacute;mico de sus due&ntilde;os. </p>     <p align="justify">El 11 de julio de 1793 se inaugur&oacute; la Biblioteca P&uacute;blica de la SEAP, la primera de Cuba, que cont&oacute; para el comienzo con un fondo bibliogr&aacute;fico de 1 402 vol&uacute;menes, una cifra importante si se considera que esta hasta 1794 biblioteca s&oacute;lo brind&oacute; servicios a los miembros de dicha sociedad. En 1794, el Capit&aacute;n General <em>Lu&iacute;s de las </em><em>Casas</em>, presidente de la sociedad, propuso abrir las puertas de la biblioteca a todo el que estuviera interesado en instruirse y recibir sus servicios ( <em>Mart&iacute;nez Guti&eacute;rrez K</em>, <em>Reyes Le&oacute;n R </em>. La Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s: su incidencia en la bibliotecolog&iacute;a cubana. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a]. La Habana: Facultad de Comunicaci&oacute;n, Universidad de La Habana, 1977). </p>     <p align="justify">Este servicio, p&uacute;blico a partir de junio de 1794, estuvo destinado a un grupo reducido de personas, porque en esa &eacute;poca en Cuba s&oacute;lo pod&iacute;an instruirse a los que su condici&oacute;n y clase se lo permit&iacute;a. No bastaba con estar interesado, la mayor parte de los habitantes eran negros y pardos de origen esclavo, este <em>status </em> limitaba, entre otras cosas, el derecho a la instrucci&oacute;n. </p>     <p align="justify">La Biblioteca de la SEAP, bajo la tutela de la iglesia, permaneci&oacute; en el Convento de Santo Domingo desde 1800 a 1844. Ese lugar confrontaba problemas con el espacio y su estado se hizo deplorable. Gracias a la labor de <em>Jos&eacute; de la Luz y </em><em>Caballero</em>, director de la SEAP en 1838, algunas personas contribuyeron econ&oacute;micamente y realizaron donaciones de libros para la biblioteca. </p>     <p align="justify">En 1844, la biblioteca se traslad&oacute; al Convento de San Felipe, bajo la administraci&oacute;n de la SEAP. All&iacute; permaneci&oacute; hasta 1856 en que sufri&oacute; un nuevo traslado. </p>     <p align="justify">Para el a&ntilde;o 1882, la biblioteca atesoraba 21 078 vol&uacute;menes. El apoyo recibido durante estos a&ntilde;os increment&oacute; considerablemente sus colecciones, las cuales ascend&iacute;an en 1899 a 41 487 vol&uacute;menes. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Los a&ntilde;os de la rep&uacute;blica, contradictoriamente al panorama del resto de las bibliotecas p&uacute;blicas cubanas, fueron de beneficio para la biblioteca p&uacute;blica de la SEAP. Los esfuerzos desplegados por ilustres personalidades y pr&oacute;ceres de las guerras de independencia en el siglo XIX, su incidencia en el ambiente cultural del pa&iacute;s y el prestigio ganado en sus relaciones con bibliotecas de pa&iacute;ses de Iberoam&eacute;rica y los Estados Unidos por medio del canje de sus memorias, contribuy&oacute; al crecimiento de sus fondos y a la cantidad de usuarios, as&iacute; como a la permanencia en el &aacute;mbito cultural con el respaldo de instituciones privadas y del gobierno de turno. </p>     <p align="justify">As&iacute; “en 1943, el presidente de la Rep&uacute;blica , Fulgencio Batista, acogi&oacute; los deseos de la SEAP de levantar un edificio apropiado para instalar la biblioteca p&uacute;blica, y le concedi&oacute; a la Sociedad los productos de un sorteo especial de la loter&iacute;a nacional. Como resultado del sorteo, se le entreg&oacute; a la SEAP la suma de $59 850,00” ( <em>Mart&iacute;nez </em><em>Guti&eacute;rrez K, Reyes Le&oacute;n R </em>. La Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s: su incidencia en la bibliotecolog&iacute;a cubana. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a]. La Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, Universidad de La Habana, 1977), cifra que no recibieron de conjunto, en los a&ntilde;os de creadas, las bibliotecas de la Organizaci&oacute;n de Bibliotecas Populares Ambulantes. </p>     <p align="justify">El dinero recibido permiti&oacute; a la biblioteca de la SEAP adquirir los terrenos ubicados en la avenida de Carlos III, para construir el edificio que acoge hoy a la biblioteca. Los fondos para estas labores se incrementaron, cuando en 1946 el entonces presidente de la rep&uacute;blica <em>Ram&oacute;n Grau San Mart&iacute;n, </em> decret&oacute; que la SEAP recibiera $131 098.42, fruto de otro sorteo especial, para culminar las obras constructivas pendientes. </p>     <p align="justify">El nuevo edificio de la biblioteca p&uacute;blica se inaugur&oacute; el 9 de enero de 1948. La flamante biblioteca, a la altura de cualquiera de sus semejantes en Hispanoam&eacute;rica, dispon&iacute;a de las condiciones adecuadas en espacio y equipamiento tecnol&oacute;gico de la &eacute;poca para el desarrollo del trabajo bibliotecario. La proyecci&oacute;n de una biblioteca infantil dentro de la centenaria instituci&oacute;n reafirmaba su condici&oacute;n de biblioteca p&uacute;blica, al ofrecer tambi&eacute;n sus servicios a este tipo de usuario. </p>     <p align="justify">La biblioteca p&uacute;blica de la SEAP con este nuevo empaque se convirti&oacute; entre 1950 y 1959 en el paradigma de lo que debieron ser las bibliotecas p&uacute;blicas cubanas en la rep&uacute;blica, si otro hubiera sido su contexto, si otra hubiera sido su suerte. Despu&eacute;s de 1959, la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute;, asumi&oacute; la direcci&oacute;n de esta instituci&oacute;n como parte de las bibliotecas p&uacute;blicas del pa&iacute;s. </p>     <p align="justify">Actualmente, el mencionado edificio alberga a la sede del Instituto de Literatura y Ling&uuml;&iacute;stica y a la SEAP, renacida en 1994. La biblioteca a&uacute;n contin&uacute;a siendo p&uacute;blica, el acceso es libre, pero el uso y recuperaci&oacute;n de sus colecciones s&oacute;lo est&aacute; disponible para profesionales e investigadores de las ciencias sociales. </p> <h6>Biblioteca P&uacute;blica de Matanzas </h6>     <p align="justify">La Biblioteca P&uacute;blica de la ciudad de Matanzas, tuvo un origen similar al de la Biblioteca P&uacute;blica de la SEAP , al ser el resultado de la gesti&oacute;n de personas ilustres, miembros de la Sociedad o Diputaci&oacute;n Patri&oacute;tica que, con car&aacute;cter de filial se hab&iacute;a fundado en Matanzas a instancias de la Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s en 1827. Fue el presidente de esta Diputaci&oacute;n Patri&oacute;tica, <em>Jos&eacute; Agust&iacute;n de Ibarra</em>, quien propuso la creaci&oacute;n de una biblioteca. Este proyecto estuvo obstaculizado durante seis a&ntilde;os por la falta de un local apropiado, situaci&oacute;n que se solucion&oacute; a principios de 1835 gracias a los notables esfuerzos de <em>Tom&aacute;s Gener y Domingo del Monte </em>, miembros de la Sociedad , y el desembolso de cerca de $ 3 000 que hizo la propia Diputaci&oacute;n. </p>     <p align="justify">“Tal como estaba previsto, el domingo 8 de febrero de 1835, a las 10 de la ma&ntilde;ana, se produjo la inauguraci&oacute;n de la Biblioteca P&uacute;blica de Matanzas. El acto fue recogido por el peri&oacute;dico La Aurora, en su edici&oacute;n del d&iacute;a 10”.<span class="superscript">2</span> </p>     <p align="justify">La segunda de las tres bibliotecas p&uacute;blicas, fundadas en el per&iacute;odo colonial cubano, abri&oacute; sus puertas al p&uacute;blico como resultado del empe&ntilde;o y la voluntad de intelectuales, personalidades y burgueses de la ciudad de Matanzas pero, para cerrarlas el 19 de febrero, a s&oacute;lo 11 d&iacute;as de su apertura. Las intrigas pol&iacute;ticas del Capit&aacute;n General de la Isla, <em>Miguel Tac&oacute;n</em>, quien no vio con buenos ojos la creaci&oacute;n de una biblioteca p&uacute;blica sin la anuencia oficial de su gobierno y el de Espa&ntilde;a, conspiraron contra tan noble acci&oacute;n. </p>     <p align="justify">El 12 de marzo de 1835 reanud&oacute; sus funciones la Biblioteca de Matanzas, y permaneci&oacute; abierta durante 16 a&ntilde;os para ofrecer sus servicios a un limitado circulo de lectores de clase acomodada, la burocracia citadina y alg&uacute;n que otro ciudadano de inferior estrato social. Esto evidencia las diferencias conceptuales de lo que se consideraba entonces una biblioteca p&uacute;blica y lo que se entiende actualmente. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Las dificultades financieras y las contradicciones en la b&uacute;squeda de soluciones para un espacio fijo donde radicarla, quebrantaron la vida activa de la Biblioteca de Matanzas que estuvo sujeta al cierre y traslado en varias oportunidades. Estas dificultades no impidieron que en el primer a&ntilde;o, los fondos de la biblioteca crecieran, principalmente a partir de donaciones de particulares.<span class="superscript">2 </span></p>     <p align="justify">Para el a&ntilde;o 1836, la biblioteca contaba con 100 vol&uacute;menes, pero ese crecimiento de los fondos se estanc&oacute;, porque despu&eacute;s de 5 a&ntilde;os, en 1841, s&oacute;lo se hab&iacute;an incrementado 60 vol&uacute;menes. </p>     <p align="justify">En 1851, la construcci&oacute;n de un nuevo edificio para el Ayuntamiento matancero repercuti&oacute; en el desalojo de la biblioteca del local que hab&iacute;a ocupado hasta esa fecha. Los libros fueron trasladados hacia la residencia del Regidor <em>Don Blas de la Cruz</em>, y la ciudad de Matanzas quedar&iacute;a nuevamente sin biblioteca por espacio de 13 a&ntilde;os. </p>     <p align="justify">La biblioteca reabri&oacute; en 1864, pero la felicidad de los matanceros dur&oacute; muy poco porque las inquietudes pol&iacute;ticas y la agudizaci&oacute;n de las contradicciones entre criollos y peninsulares, entre metr&oacute;poli y colonia, cuya expresi&oacute;n m&aacute;s radical fue el inicio de la Guerra de los Diez A&ntilde;os, ensombrecer&iacute;an el normal desarrollo de la instituci&oacute;n. “En la medida en que la contienda b&eacute;lica avanzaba, se fue acentuando la decadencia de la biblioteca. Estas circunstancias conducen finalmente a su clausura, en 1874”.<span class="superscript">2 </span></p>     <p align="justify">Despu&eacute;s de las guerras de 1868 y 1895, un nuevo plan de reapertura de la biblioteca fue puesto en marcha por <em>Eduardo D&iacute;az</em>, director del Instituto Provincial de Segunda Ense&ntilde;anza y gobernador civil. El plan fue aprobado a finales de 1898 con la designaci&oacute;n del bibli&oacute;grafo cubano <em>Carlos Manuel Trelles y Govin </em> como responsable de la biblioteca. <em>Trelles </em> contribuy&oacute; notablemente al cambio favorable de esta instituci&oacute;n y logr&oacute;, por concepto de donativos, principalmente, incrementar el fondo bibliotecario a la cifra de 12 400 vol&uacute;menes, a finales de 1899. </p>     <p align="justify">A pesar de que en el per&iacute;odo de 1898 a 1912, el crecimiento de sus fondos evidenci&oacute; el avance de la Biblioteca P&uacute;blica de Matanzas, ella no lleg&oacute; a convertirse en un apoyo para la educaci&oacute;n popular en la ciudad. La malograda independencia del yugo espa&ntilde;ol y el paso a la dependencia de los Estados Unidos fueron factores que entorpecieron el logro de este fin. </p>     <p align="justify">La “reanimaci&oacute;n econ&oacute;mica” de la biblioteca lleg&oacute; en el per&iacute;odo de 1906-1907. Por primera vez, desde su creaci&oacute;n la biblioteca ten&iacute;a un respaldo oficial del gobierno, al incluirse en el presupuesto econ&oacute;mico del pa&iacute;s para ese a&ntilde;o. La suma de $500 anuales fue asignada para la adquisici&oacute;n de libros, cantidad que lleg&oacute; a ser de $1 000 entre 1910 y 1921. Aunque posterior a esa fecha, el presupuesto se mantuvo con la cifra anterior, en dependencia de los vaivenes de la propia rep&uacute;blica, “pero representaba al menos un peque&ntilde;o apoyo material para la instituci&oacute;n”.<span class="superscript">2</span> </p>     <p align="justify">El 27 de febrero de 1940, la Asociaci&oacute;n de Amigos de la Cultura Cubana promovi&oacute; la imposici&oacute;n a la biblioteca del nombre Biblioteca P&uacute;blica Gener y Del Monte, para saldar as&iacute; una deuda hist&oacute;rica de los matanceros con los creadores de esta instituci&oacute;n en la ciudad. Al acto, asistieron prestigiosos intelectuales cubanos como: el Dr. <em>Jos&eacute; Mar&iacute;a Chac&oacute;n y Calvo</em>, Director de Cultura del Ministerio de Educaci&oacute;n, el Dr. <em>Emeterio Santovenia</em>; miembro de la Academia de la Historia de Cuba y el Dr. <em>Medardo Vitier</em>, ex secretario de educaci&oacute;n, entre otros. </p>     <p align="justify">En 1942, la Biblioteca Gener y Del Monte se reinstal&oacute; en una nueva edificaci&oacute;n en la que permaneci&oacute; hasta los primeros a&ntilde;os de la Revoluci&oacute;n Cubana. Luego, en 1962, como integrante de la Red de Bibliotecas P&uacute;blicas del Consejo Nacional de Cultura, inici&oacute; un per&iacute;odo de transformaciones que cambiaron su estructura y organizaci&oacute;n en beneficio de su labor bibliotecaria. </p>     <p align="justify">Los cambios se tradujeron en mejor&iacute;as que llevaron a la fusi&oacute;n de esta biblioteca con la biblioteca p&uacute;blica <em>Ram&oacute;n Guiteras</em>, fundada en 1955, y a su establecimiento definitivo en el edificio que hoy ocupa, con nuevas proyecciones de trabajo en beneficio de la poblaci&oacute;n de la ciudad. </p> <h6>Biblioteca P&uacute;blica de Santiago de Cuba </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La tercera y &uacute;ltima biblioteca p&uacute;blica, la de Santiago de Cuba, se fund&oacute; pr&aacute;cticamente en las postrimer&iacute;as del per&iacute;odo colonial. Cuando la etapa insurreccional de 1895 terminaba con el fracaso para los cubanos despu&eacute;s de varios a&ntilde;os de abnegada lucha por lograr la independencia, el alcalde municipal <em>Emilio Bacard&iacute; </em><em>Moreau</em>, “preocupado por la situaci&oacute;n cultural de la poblaci&oacute;n y la posible p&eacute;rdida de objetos y documentos provenientes de nuestras guerras de independencia, tuvo la idea de crear un museo y una biblioteca”.<span class="superscript">3 </span></p>     <p>La nueva instalaci&oacute;n museo-biblioteca se cre&oacute; el 12 de febrero de 1899, y como director se nombr&oacute; a <em>Jos&eacute; Boffil</em>, cargo que ocup&oacute; hasta 1927. </p>     <p align="justify">Como sus semejantes: la Biblioteca de la SEAP y la de Matanzas, la Biblioteca P&uacute;blica de Santiago de Cuba, padeci&oacute; los traslados de edificios en los a&ntilde;os 1900, 1903 y 1927. Pero a diferencia de aquellas y tal vez, precisamente por haber nacido a finales del siglo, cuando otros aires soplaban adem&aacute;s de las influencias extranjeras, la biblioteca-museo, en 1902, se encarg&oacute; de la organizaci&oacute;n de bibliotecas p&uacute;blicas en diversos lugares de la ciudad de Santiago. Esta labor, desarrollada por la incipiente biblioteca vino a ser, al paso de los a&ntilde;os, el antecedente hist&oacute;rico m&aacute;s remoto de la organizaci&oacute;n de la red de bibliotecas p&uacute;blicas en Santiago de Cuba, antes de 1959. </p>     <p align="justify">En 1922, luego de la muerte de <em>Emilio Bacard&iacute; Moreau</em>, su viuda <em>Elvira Cape</em>, junto a <em>Juan Mar&iacute;a Ravelo Asensio y Jorge Ch&aacute;vez Milan&eacute;s </em> se hizo cargo del proyecto para el nuevo edificio de la instituci&oacute;n. El 28 de octubre de 1922 se coloc&oacute; la primera piedra en el solar cedido para esta obra en construcci&oacute;n y el 28 de agosto de 1927 qued&oacute; inaugurado el edificio. </p>     <p align="justify">La biblioteca abri&oacute; sus puertas con el nombre de Biblioteca Municipal “<em>Elvira </em><em>Cape</em>” y el historiador y periodista catal&aacute;n <em>Ginest&aacute; Puncet </em> como su director. Los &uacute;nicos responsables de la atenci&oacute;n al p&uacute;blico fueron el director, su auxiliar y una empleada para la limpieza. </p>     <p align="justify">Desde su creaci&oacute;n hasta 1959, la biblioteca tuvo aproximadamente 17 directores diferentes con excepci&oacute;n de <em>Francisco Lara </em> quien la dirigi&oacute; en dos per&iacute;odos diferentes 1942-1954 y 1946-1950. Esta inestabilidad en la direcci&oacute;n de la biblioteca evidenciaba la influencia de la adversa situaci&oacute;n econ&oacute;mica social republicana en el desarrollo de la instituci&oacute;n. El cambio constante de directores no contribuy&oacute; al establecimiento de un plan o estrategia en funci&oacute;n de la organizaci&oacute;n y mejoramiento de la biblioteca, al crecimiento de sus colecciones. La falta de apoyo estatal se reflej&oacute; en la precariedad econ&oacute;mica y t&eacute;cnica que la caracteriz&oacute; durante los a&ntilde;os de rep&uacute;blica. </p>     <p align="justify">En 1956, la colecci&oacute;n de la biblioteca ascendi&oacute; a 22 000 vol&uacute;menes que no estaban clasificados ni catalogados. &iquest;C&oacute;mo entonces podr&iacute;an identificarlos para ponerlos al servicio del p&uacute;blico, si adem&aacute;s de esto el museo y la biblioteca compart&iacute;an un presupuesto anual de $800.00? </p>     <p align="justify">En este sentido, <em> Rafael De Nacimiento </em> se&ntilde;ala: “En toda la seudorrep&uacute;blica la biblioteca se mantuvo como un simple almac&eacute;n de libros, esto era el concepto m&aacute;s propagado que se ten&iacute;a de un establecimiento de esta &iacute;ndole en esa etapa hist&oacute;rica de nuestra ciudad”.<span class="superscript">3 </span></p>     <p align="justify">En estas condiciones, encontr&oacute; el Gobierno Revolucionario la Biblioteca P&uacute;blica “<em>Elvira Cape</em>”, en 1959. En 1962, como parte de los cambios que se produjeron en el pa&iacute;s, ella pas&oacute; a formar parte de la Red de Bibliotecas P&uacute;blicas del Consejo Nacional de Cultura al igual que la “Gener y Del Monte” de Matanzas. </p>     <p align="justify">El 19 de diciembre de 1963 la biblioteca fue inaugurada en su nuevo local de la calle Heredia, en el edificio de la antigua Sociedad Colonia Espa&ntilde;ola de Santiago de Cuba, luego de reorganizarse por el personal t&eacute;cnico de la Biblioteca Nacional. El discurso de apertura fue pronunciado por <em>Jos&eacute; Antonio Portuondo</em>, Rector de la Universidad de Oriente. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">En octubre de 1967, la Direcci&oacute;n Nacional de Bibliotecas que radicada en la Biblioteca Nacional design&oacute; al bibliotecario <em>Emilio Seti&eacute;n Quesada </em>como Director Provincial de Bibliotecas P&uacute;blicas de Oriente. La labor realizada por <em>Seti&eacute;n Quesada </em> en esta parte de la Isla, contribuy&oacute; a la creaci&oacute;n de nuevas bibliotecas y al fortalecimiento de las existentes. Al concluir su misi&oacute;n, el 10 de enero de 1973, &eacute;l dej&oacute; iniciados los planes para la creaci&oacute;n de esas bibliotecas, lo que se materializ&oacute; a partir de 1976 con la nueva divisi&oacute;n pol&iacute;tico-administrativa y la fundaci&oacute;n de las 10 instituciones culturales b&aacute;sicas en cada municipio, propuestas por el Ministerio de Cultura. </p> <h4>La biblioteca p&uacute;blica en el per&iacute;odo republicano </h4>     <p align="justify">Apenas finalizada la Guerra Grande en 1878, se apreciaban evidencias del control econ&oacute;mico que ejerc&iacute;an los Estados Unidos sobre el comercio exterior cubano en renglones econ&oacute;micos como el caf&eacute;, el tabaco y especialmente sobre el az&uacute;car. Este &uacute;ltimo producto, muy cotizado en el mercado mundial por su alta calidad a pesar de producirse en plantaciones azucareras con mano de obra esclava, y en ingenios donde a&uacute;n la tecnolog&iacute;a para la producci&oacute;n industrial no estaba a la altura de la utilizada en otras partes del mundo, compet&iacute;a con el az&uacute;car de menor calidad que produc&iacute;an, con mano de obra libre, pa&iacute;ses como Inglaterra, Francia y los Estados Unidos, los que en aquellos tiempos hab&iacute;an abolido la esclavitud en sus territorios. Los Estados Unidos, adem&aacute;s de controlar el comercio exterior, eran los suministradores de esclavos a los terratenientes esclavistas cubanos en un comercio il&iacute;cito y clandestino conocido como trata negrera, a&uacute;n despu&eacute;s de la prohibici&oacute;n del tr&aacute;fico ilegal por Inglaterra en 1835 y de haberse declarado la abolici&oacute;n de la esclavitud por la Rep&uacute;blica en Armas, en 1871. </p>     <p align="justify">El a&ntilde;o 1898 marc&oacute; un cambio de metr&oacute;poli y la adopci&oacute;n de un nuevo s <em>tatus</em>. La colonia espa&ntilde;ola se convirti&oacute; en neocolonia norteamericana. Los incidentes acaecidos con la explosi&oacute;n del acorazado norteamericano “Maine”, en aguas territoriales cubanas, “justific&oacute;” ante el mundo la intervenci&oacute;n de las fuerzas armadas estadounidenses en el territorio nacional. Como consecuencia de este hecho b&eacute;lico, conocido en la historia como Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana, se firm&oacute; el Tratado de Par&iacute;s en virtud del cual Espa&ntilde;a entreg&oacute; a los Estados Unidos la Isla de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y las Islas Guam. </p>     <p align="justify">En 1901, en asamblea constituyente fue aprobada la constituci&oacute;n que regir&iacute;a los destinos de la rep&uacute;blica bajo la fiscalizaci&oacute;n del gobierno interventor. En 1902, se inici&oacute; oficialmente la historia de la rep&uacute;blica mediatizada cuyo control econ&oacute;mico y pol&iacute;tico se mantuvo en manos de los Estados Unidos por espacio de 58 a&ntilde;os. </p>     <p align="justify">Una cadena de significativos acontecimientos de car&aacute;cter nacional e internacional, que se expondr&aacute;n a continuaci&oacute;n, marc&oacute; el paso de la Rep&uacute;blica y la decadencia de una naci&oacute;n que se sumi&oacute; en el subdesarrollo econ&oacute;mico y la depauperaci&oacute;n de la sociedad cubana. </p>     <p align="justify">En la primera d&eacute;cada del siglo, en 1906, se produjo la llamada “Guerrita de agosto” entre liberales y conservadores, que puso de manifiesto la inestabilidad pol&iacute;tica en el pa&iacute;s y provoc&oacute; la segunda intervenci&oacute;n norteamericana en Cuba. Seis a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1912, la sublevaci&oacute;n del partido Independientes de Color fue otra muestra de esa inestabilidad que amenaz&oacute; con poner a la isla al borde de una tercera intervenci&oacute;n norteamericana. </p>     <p align="justify">En el contexto internacional, en 1914, comenz&oacute; la Primera Guerra Mundial que culmin&oacute; con el triunfo de la Revoluci&oacute;n Socialista de Octubre en 1917, el surgimiento del primer pa&iacute;s socialista del mundo y una nueva formaci&oacute;n econ&oacute;mica- social. Bajo esta influencia, se cre&oacute; en 1921, la Internacional Comunista. </p>     <p align="justify">Por otra parte, en la isla, <em>Julio Antonio Mella y Rub&eacute;n Mart&iacute;nez Villena </em> crearon, en 1923, la primera universidad popular. En 1925, se fund&oacute; el primer Partido Comunista de Cuba a instancias de <em>Mella, Villena y Carlos Bali&ntilde;o</em>, entre otros. </p>     <p align="justify">En ese mismo a&ntilde;o, asumi&oacute; la presidencia <em>Gerardo Machado </em> para protagonizar uno de los per&iacute;odos m&aacute;s corruptos y cr&iacute;ticos de la historia de Cuba, per&iacute;odo de gobierno que reafirm&oacute; el car&aacute;cter monoproductor y monoexportador de la econom&iacute;a cubana, y propici&oacute; la huelga general y la Revoluci&oacute;n del 30 con marcada tendencia antimperialista, en medio de la crisis econ&oacute;mica desatada en el mundo, en 1929. </p>     <p align="justify">En 1939, se inici&oacute; una segunda conflagraci&oacute;n mundial que acrecent&oacute; la deuda e increment&oacute; las ganancias de la oligarqu&iacute;a cubana dominante. Las puertas de Cuba se abrieron a la entrada de inmigrantes extranjeros que hu&iacute;an de la guerra. Posteriormente, en 1940, se convoc&oacute; a la Asamblea Constituyente para la aprobaci&oacute;n de la constituci&oacute;n m&aacute;s progresista de Am&eacute;rica en su &eacute;poca, as&iacute; como a nuevas elecciones presidenciales. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">La sucesi&oacute;n de un grupo de gobiernos entreguistas como los de <em>Ram&oacute;n Grau </em><em>San Mart&iacute;n y Carlos Pr&iacute;o Socarr&aacute;s </em>, en 1944 y 1948 respectivamente, culminaron con el golpe de estado de <em>Fulgencio Batista </em> en 1952, hecho violento que tuvo como respuesta el Asalto al Cuartel Moncada, en 1953, por <em>Fidel Castro </em> y un grupo de revolucionarios y el desarrollo de un movimiento de liberaci&oacute;n nacional que tuvo su expresi&oacute;n m&aacute;s alta en el triunfo revolucionario de 1959. </p>     <p align="justify">Todos estos hechos ilustran el panorama socio-pol&iacute;tico interno de Cuba, muestran la imposibilidad de que Cuba pudiera so&ntilde;ar siquiera con tener bibliotecas p&uacute;blicas al estilo de las de Europa occidental, Estados Unidos o cualquier pa&iacute;s de Am&eacute;rica Latina con un entorno econ&oacute;mico m&aacute;s halag&uuml;e&ntilde;o. </p> <h4>Situaci&oacute;n de las bibliotecas p&uacute;blicas en la Rep&uacute;blica </h4>     <p align="justify">En 1938, se celebr&oacute; la Asamblea Nacional Pro Bibliotecas, evento organizado por un grupo de bibliotecarios e intelectuales cubanos entre los cuales se encontraba <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre de Andrade </em>, quien fue electa su vicepresidenta. Uno de los acuerdos m&aacute;s importantes tomados en la asamblea fue la creaci&oacute;n de la Asociaci&oacute;n Bibliotecaria Cubana. Este acontecimiento evidenci&oacute; la existencia de un movimiento bibliotecario en el pa&iacute;s, a pesar de los desmanes de la Rep&uacute;blica. </p>     <p align="justify"><em>Ferm&iacute;n Peraza</em>, destacado bibli&oacute;grafo cubano, fue uno de los defensores de la existencia de bibliotecas p&uacute;blicas organizadas y catalogadas, donde los actos de propaganda p&uacute;blica interesaran al ciudadano en la lectura (<em>Casero Mesa E, L&oacute;pez </em><em>Quintero B</em>. Bibliotecas p&uacute;blicas: Cuba 1933-1958. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a]. La Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, Universidad de La Habana, 2000). Pero las administraciones municipales, con el presupuesto que recib&iacute;an, en lugar de crear bibliotecas con los recursos materiales y humanos necesarios para su funcionamiento, montaban salones de lectura con insuficientes colecciones, debido a la pobre asignaci&oacute;n para cubrir las necesidades imprescindibles de servicios, adquisici&oacute;n de libros y salarios para el personal bibliotecario. Con relaci&oacute;n a este asunto, otro intelectual connotado, <em>Herminio </em><em>Portell Vil&aacute;</em>, aseguraba que hab&iacute;a fundadas sospechas de que los cr&eacute;ditos consignados en el presupuesto municipal se dedicaban a los gastos de politiquer&iacute;a sin considerar las necesidades de las bibliotecas instaladas en viejos edificios alquilados y sin condiciones adecuadas (<em>Casero Mesa E, L&oacute;pez Quintero B </em>. Bibliotecas p&uacute;blicas: Cuba 1933-1958. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a]. La Habana : Facultad de Comunicaci&oacute;n, Universidad de La Habana, 2000). </p>     <p align="justify">A pesar de esta cr&iacute;tica situaci&oacute;n, se realizaron esfuerzos por parte de profesionales, asociaciones e instituciones culturales en pro del avance de estas unidades de informaci&oacute;n desde el punto de vista de su organizaci&oacute;n y de la superaci&oacute;n profesional de los bibliotecarios. El panorama socioecon&oacute;mico cubano no fue un valladar para que la intelectualidad cubana se desarrollara en el campo de la bibliotecolog&iacute;a y que, en este sentido, pudiera estar a tono con el avance de otros pa&iacute;ses del mundo. </p>     <p align="justify">En medio de este entorno adverso, se aprob&oacute; en asamblea constituyente la Constituci&oacute;n de 1940 al mismo tiempo que el candidato a la presidencia <em>Fulgencio </em><em>Batista </em> ganaba las elecciones. Esta constituci&oacute;n, favoreci&oacute; la confecci&oacute;n de una legislaci&oacute;n relativa a las bibliotecas, su personal y asociaciones afines. El logro se debi&oacute; al empe&ntilde;o de asociaciones y de cubanos interesados en el desarrollo de estas instituciones p&uacute;blicas. </p>     <p align="justify">La materializaci&oacute;n de esta legislaci&oacute;n se produjo desafortunadamente en el segundo per&iacute;odo de mandato de <em>Fulgencio Batista </em>, en momentos en que la corrupci&oacute;n administrativa, el gangsterismo, la malversaci&oacute;n de los fondos p&uacute;blicos, la suspensi&oacute;n de garant&iacute;as constitucionales estaban a la orden del d&iacute;a; incluso se produjo la derogaci&oacute;n de la Constituci&oacute;n de 1940. Si durante el primer per&iacute;odo de gobierno, con la aprobaci&oacute;n de una nueva constituci&oacute;n, no hubo una verdadera soluci&oacute;n de los principales problemas que presentaba el pa&iacute;s, poco podr&iacute;a esperarse en una segunda vuelta, provocada por un golpe de estado, donde el ambiente se torn&oacute; s&oacute;rdido para las bibliotecas p&uacute;blicas. </p>     <p align="justify">A pesar de todo, se cre&oacute; la Organizaci&oacute;n de Bibliotecas Ambulantes Populares (ONBAP), mediante el Decreto Ley 1810-1954 publicado en la Gaceta Oficial No. 275 el 26 de noviembre de 1954. “Su soporte econ&oacute;mico ser&iacute;a el 40 % de la recaudaci&oacute;n del sello de cultura….., a pesar de lo cual durante el primer a&ntilde;o de la organizaci&oacute;n s&oacute;lo recibi&oacute; el 20 %” (<em>Casero Mesa E, L&oacute;pez Quintero B</em>. Bibliotecas p&uacute;blicas: Cuba 1933-1958. [Tesis para optar por el t&iacute;tulo de Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico - T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a]. La Habana: Facultad de Comunicaci&oacute;n, Universidad de La Habana, 2000). </p>     <p align="justify">Por primera vez en la historia de Cuba, se establec&iacute;a, por ley, la creaci&oacute;n de bibliotecas p&uacute;blicas con el apoyo econ&oacute;mico del gobierno. Pero lo que se logr&oacute; legalmente por medio de un documento no tuvo una expresi&oacute;n plena en la pr&aacute;ctica. Los fondos financieros destinados para estos menesteres no se entregaron seg&uacute;n las cantidades establecidas, y en las municipalidades que los recibieron, sus administraciones dispusieron de ellos como entendieron. Por tanto, no fue significativa la contribuci&oacute;n al crecimiento de la red de bibliotecas p&uacute;blicas ni al mantenimiento de las existentes. </p>     <p align="justify">Al referirse a esta situaci&oacute;n, en su art&iacute;culo “<em>El desarrollo de la Biblioteca Nacional durante 75 a&ntilde;os y su influencia en el movimiento bibliotecario del pa&iacute;s</em>”, <em>Seti&eacute;n </em> expres&oacute; que “de las 108 bibliotecas p&uacute;blicas existentes, 13 no llegaban a los 1 000 vol&uacute;menes despu&eacute;s de m&aacute;s de 20 a&ntilde;os de creadas, 12 no alcanzaban esa cifra despu&eacute;s de 10 a&ntilde;os de existencia. M&aacute;s de 12 no pod&iacute;an dar informaci&oacute;n sobre su colecci&oacute;n. De estas bibliotecas, 42 estaban concentradas en la provincia de La Habana , fundamentalmente en el &aacute;rea metropolitana”.<span class="superscript">4</span> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Para el a&ntilde;o 1958, s&oacute;lo se hab&iacute;an creado 21 bibliotecas populares con una asignaci&oacute;n mensual de un presupuesto que ascend&iacute;a a $225.00 para cubrir s&oacute;lo gastos de personal, alquiler y mantenimiento. </p>     <p align="justify">No obstante, en el duro bregar de las bibliotecas p&uacute;blicas por los entuertos de la rep&uacute;blica, se distingue la labor desplegada por la prestigiosa instituci&oacute;n femenina <em>Lyceum Lawn Tennis Club </em> desde su sede de Calzada y 8 en El Vedado habanero. Esta instituci&oacute;n, desde su biblioteca p&uacute;blica, desarroll&oacute;, a instancias privadas, un conjunto de servicios bibliotecarios y actividades dirigidas a elevar la cultura de la poblaci&oacute;n y a formar profesionalmente a bibliotecarios e interesados. Fue <em>Mar&iacute;a Villar </em><em>Buceta </em> la iniciadora de los estudios bibliotecol&oacute;gicos en Cuba junto a personalidades de la talla de <em>Mar&iacute;a Teresa Freyre de Andrade y Jorge Aguayo </em> entre otros. Estos profesionales organizaron los llamados “ <em>Cursos de iniciaci&oacute;n bibliotecol&oacute;gica </em>” con un programa de asignaturas que inclu&iacute;a “Lenguaje”, “Escritura”, “Burocracia bibliot&eacute;cnica”, “Encuadernaci&oacute;n”, “Clasificaci&oacute;n”, “Psicolog&iacute;a del lector”, “El Libro y la imprenta”, “Catalogaci&oacute;n”, “Musicalia” y “Mapoteca”. </p>     <p align="justify">El <em>Lyceum</em>, como com&uacute;nmente se le denomin&oacute;, realiz&oacute; una importante contribuci&oacute;n a la bibliotecolog&iacute;a cubana en la primera mitad del siglo XX. Paralelamente, un grupo de asociaciones trabajaron por lograr una mejor&iacute;a en la educaci&oacute;n y la cultura de Cuba, por ejemplo: la Asociaci&oacute;n Cubana de Bibliotecarios, la Federaci&oacute;n Nacional de Bibliotecas P&uacute;blicas, la Asociaci&oacute;n Cubana de Estudios Hist&oacute;ricos Internacionales, el Instituto del Libro, la Asociaci&oacute;n Bibliogr&aacute;fica Cultural de Cuba, Amigos de la Cultura Cubana e &Iacute;ndice de Matanzas, la Asociaci&oacute;n de Amigos de la Biblioteca Nacional, as&iacute; como otras radicadas en diferentes provincias. </p>     <p align="justify">No se puede dejar de mencionar algunas bibliotecas p&uacute;blicas que se fundaron a lo largo de 58 a&ntilde;os y que, independientemente de la precariedad econ&oacute;mica por la que pasaron, mantuvieron abiertas sus puertas, en la medida que las condiciones se lo permitieron, y brindaron servicios a la poblaci&oacute;n que acudi&oacute; a ellas. En este sentido, una de las primeras bibliotecas que se cre&oacute; reci&eacute;n estrenada la rep&uacute;blica fue la Biblioteca Nacional , el 18 de octubre de 1901, en su sede del Castillo de la Real Fuerza, con <em>Domingo Figarola-Caneda </em> como director. </p>     <p align="justify">En 1920, se fund&oacute; la Biblioteca Municipal de La Habana que dirigi&oacute; durante algunos a&ntilde;os <em>Ferm&iacute;n Peraza Sarausa </em>. Esta biblioteca, que fungi&oacute; como biblioteca central, ten&iacute;a 2 sucursales de barrios: una en Santos Su&aacute;rez y la otra en el Cerro. Ella ten&iacute;a capacidad para 22 000 vol&uacute;menes y un horario para los servicios de tarde-noche. Las sucursales ten&iacute;an capacidad para 2 000 vol&uacute;menes y solo ofrec&iacute;an servicio en el horario nocturno. </p>     <p align="justify">La Biblioteca Municipal de La Habana realizaba una serie de actividades culturales para los usuarios con grandes esfuerzos, la mayor&iacute;a dirigida a los adultos porque “le estuvo vedada siempre la organizaci&oacute;n de una secci&oacute;n especial para j&oacute;venes, porque ello implicaba gastos que no pod&iacute;an cubrir con las sumas que se le hab&iacute;an fijado en los presupuestos municipales”.<span class="superscript">5 </span></p>     <p align="justify">Otras bibliotecas que se crearon en el per&iacute;odo, seg&uacute;n se&ntilde;ala <em>Peraza </em>, fueron: la Biblioteca Municipal “Jos&eacute; de la Luz y Caballero” en Sancti Spiritus, en 1915; la Biblioteca Provincial “Mart&iacute;” de Santa Clara, en 1926; la Biblioteca Municipal de Cienfuegos, en 1935; la Biblioteca Municipal de Camag&uuml;ey, en 1938; la Biblioteca Municipal “Enrique Jos&eacute; Varona” de Marianao, en 1941, la Biblioteca P&uacute;blica de Santa Mar&iacute;a del Rosario, en 1941 y la Biblioteca P&uacute;blica Panamericana “Habana”, en 1943.<span class="superscript">6</span> </p>     <p align="justify">Las palabras de <em>Emilio Roig </em> con que se inici&oacute; este trabajo referido a las bibliotecas p&uacute;blicas en la etapa prerrevolucionaria sintetizan la atm&oacute;sfera de vicisitudes, calamidades, aciertos y desaciertos de un per&iacute;odo de la historia de Cuba nocivo para esta instituci&oacute;n, la m&aacute;s universal de las de su tipo como se expres&oacute;. </p>     <p align="justify">A la Biblioteca P&uacute;blica Cubana, le sucedi&oacute; lo que a la historia de la humanidad, salvando la distancia, en &eacute;poca del Feudalismo. Su desarrollo se estanc&oacute;, aunque por suerte el pujante movimiento de liberaci&oacute;n nacional que se gestaba como contrapartida a la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica y administrativa, transformar&iacute;a de manera radical la imagen antecedente. </p> <h4>Conclusiones </h4> <ul>       <li> De las tres bibliotecas p&uacute;blicas creadas en la colonia, s&oacute;lo la Biblioteca de la SEAP ofreci&oacute; servicios en ese per&iacute;odo. La “Gener y del Monte” de Matanzas y la “Elvira Cape” de Santiago de Cuba, debido a todas las dificultades por las que atravesaron durante la colonia, en la pr&aacute;ctica, s&oacute;lo pudieron realizar sus servicios bibliotecarios adecuadamente en la rep&uacute;blica. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> La Biblioteca de la SEAP , adem&aacute;s del apoyo financiero que recibi&oacute; de instituciones privadas cont&oacute;, con la subvenci&oacute;n del estado para su mantenimiento y funcionamiento en per&iacute;odo republicano. De sus coterr&aacute;neas, s&oacute;lo la “Gener y del Monte” tuvo cierto apoyo del gobierno en los primeros a&ntilde;os de la rep&uacute;blica. </li>       <li> Las bibliotecas p&uacute;blicas, en sentido general, padecieron la situaci&oacute;n de caos econ&oacute;mico social de la rep&uacute;blica y ello que repercuti&oacute; en la depauperaci&oacute;n general de sus instalaciones, colecciones y servicios, as&iacute; como en la escasez de sus recursos materiales y humanos. </li>       <li> Los esfuerzos de determinadas asociaciones e instituciones culturales creadas en la rep&uacute;blica, as&iacute; como de intelectuales y personalidades cubanas en pro de la cultura, contribuyeron a la aprobaci&oacute;n de leyes que favorecieron la creaci&oacute;n de bibliotecas p&uacute;blicas en los primeros a&ntilde;os de la d&eacute;cada de 1950. </li>       <li> La creaci&oacute;n de la ONBAP , increment&oacute;, en cierta medida, la cantidad de bibliotecas p&uacute;blicas en Cuba, en los a&ntilde;os 50 del pasado siglo, pero no resolvi&oacute; el problema de deterioro de las existentes ni de las reci&eacute;n creadas, producto del incumplimiento con la entrega de las asignaciones presupuestarias como consecuencia de desv&iacute;os y robos de las administraciones municipales. </li>     </ul> <h4>Investigadores participantes </h4>     <p>Los siguientes especialistas aportaron datos de gran utilidad para la elaboraci&oacute;n y perfeccionamiento de la presente contribuci&oacute;n: </p> <ul>       <li> Lic. Tom&aacute;s Fern&aacute;ndez Robaina </li>       <li> Dra. Marta Terry Gonz&aacute;lez </li>       <li> Dr. Emilio Seti&eacute;n Quesada </li>       <li> Lic. Hortensia Goenaga </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Dra. Blanca Patallo Emperador </li>       <li> Dra. Araceli Garc&iacute;a-Carranza Bassetti </li>       <li> MsC. Margarita Le&oacute;n 0rtiz </li>       <li> Lic. 0lga Vega Garc&iacute;a </li>       <li> Lic. Rebeca Brull Ram&iacute;rez </li>       <li> T&eacute;c. Mar&iacute;a Esther Hern&aacute;ndez </li>       <li> Dra. Roselia Rojas Ricardo </li>       <li> Lic. Margarita Bellas Vilari&ntilde;o </li>       <li> T&eacute;c. Sara Moreno Rodr&iacute;guez </li>     </ul> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><p> 1. Roig de Leuchsering E. Lo que es y para qu&eacute; es una verdadera biblioteca p&uacute;blica. Carteles 1941;22(23):81. <!-- ref --><p> 2. Vento S, Ruiz R. La Biblioteca P&uacute;blica de Matanzas. La Habana : Editorial Ciencias Sociales, 1980. (Historia de Cuba). <!-- ref --><p> 3. Nacimiento Colarte R de. Apuntes para la historia de la biblioteca provincial “Elvira Cape”. 2 ed. Santiago de Cuba: s.e., 1988. <!-- ref --><p> 4. Seti&eacute;n Quesada E. El Desarrollo de la Biblioteca Nacional durante 75 a&ntilde;os y su influencia en el movimiento bibliotecario del pa&iacute;s. Revista de la Biblioteca Nacional Jos&eacute; Mart&iacute; 1977;68,19 (1):59-94. <!-- ref --><p> 5. Robes Masses R. Bibliotecas juveniles. Revista Lyceum 1952;8 (31): 27-38 <!-- ref --><p> 6. Peraza Sarausa F. Directorio de bibliotecas de Cuba. La Habana : Ediciones Anuario Bibliogr&aacute;fico Cubano, 1944. (Biblioteca del bibliotecario). <p>Recibido: 1 de febrero del 2006. Aprobado: 7 de febrero del 2006.     <br> MsC.<em> Miguel Viciedo Vald&eacute;s</em>. Biblioteca P&uacute;blica Rub&eacute;n Mart&iacute;nez Villena. Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Cuba. Obispo No. 59. Plaza de Armas. La Habana Vieja, Ciudad de La Habana, Cuba.     <br> CP 10 100. Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:mviciedo@bpvillena.ohc.cu">mviciedo@bpvillena.ohc.cu </a></p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">M&aacute;ster en Bibliotecolog&iacute;a y Ciencias de la Informaci&oacute;n. Biblioteca P&uacute;blica Rub&eacute;n Mart&iacute;nez Villena. Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana. Cuba. </a><a name="cargo"></a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ficha de procesamiento </p>     <p>T&eacute;rminos sugeridos para la indizaci&oacute;n </p>     <p>Seg&uacute;n DeCS<span class="superscript">1</span> </p>     <p>BIBLIOTECAS/historia; CUBA. </p>     <p>LIBRARIES/history; CUBA. </p>     <p>Seg&uacute;n DeCI<span class="superscript">2</span> </p>     <p>BIBLIOTECAS P&Uacute;BLICAS/historia; CUBA. </p>     <p>PUBLIC LIBRARIES/history; CUBA. </p>     <p><span class="superscript">1</span>BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004. </p>     <p>Disponible en: <a href="http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm%20">http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm </a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><span class="superscript">2</span>D&iacute;az del Campo S. Propuesta de t&eacute;rminos para la indizaci&oacute;n en Ciencias de la Informaci&oacute;n. Descriptores en Ciencias de la Informaci&oacute;n (DeCI). Disponible en:<a href="http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf%20"> http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf </a></p>      ]]></body><back>
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