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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Agosto 14 de 1881: Presentación por Finlay del trabajo que lo inmortalizó]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[  <h5 align="justify"><a href="acisu407.htm">Indice</a> <a href="aci16407.htm">Anterior</a> <a href="aci18407.htm">Siguiente</a>    <br> <strong>Acimed 2007; 15(4)</strong> </h5> <h2 align="justify">Agosto 14 de 1881. Presentaci&oacute;n por Finlay del trabajo que lo inmortaliz&oacute; </h2>     <p align="justify"><a href="#autor">Lic. Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="cargo"></a>  </span></p>     <p align="justify">La ma&ntilde;ana del 14 de agosto de 1881 se present&oacute;    en La Habana con indicios amenazadores de un cicl&oacute;n que la rondaba. Los    grandes chubascos obligaron a quienes acostumbraban jugar en la calle a la pelota    a cambiar este entretenimiento por el del tradicional domin&oacute;. Los hombres    de negocios charlaban acerca de posibles soluciones para subsanar las considerables    p&eacute;rdidas que les causaba la Ley de abolici&oacute;n de la esclavitud    en Cuba, promulgada por el gobierno de Espa&ntilde;a el a&ntilde;o anterior.    Algunos j&oacute;venes se reunieron para hablar de la Junta General de la Asociaci&oacute;n    de Dependientes del Comercio, que se celebraba en horas de la tarde en el Casino    Espa&ntilde;ol, mientras otros esperaban ansiosos el comienzo del baile con    orquesta organizado por el Centro Gallego. Tambi&eacute;n hab&iacute;a quienes    pensaban en la puesta en escena de una buena obra teatral. Varias damas conversaban    acerca de la fastuosa festividad religiosa de la parroquia de Nuestra Se&ntilde;ora    de Monserrate; y algunos habaneros seducidos por el romanticismo sent&iacute;an    gran complacencia con el anuncio de la &uacute;ltima novela de V&iacute;ctor    Hugo, o disfrutaban la lectura de los poemas de amor de su preferencia. Mientras    todo eso ocurr&iacute;a, la misma ma&ntilde;ana del 14 de agosto de 1881, un    hombre delgado de baja estatura, de frente amplia y rostro dulce, adornado con    amplias patillas, asisti&oacute; muy temprano a la misa de la capilla de Bel&eacute;n,    sita en la calle Compostela y Luz. Consciente de la misi&oacute;n que se hab&iacute;a    propuesto cumplir ese d&iacute;a, ese hombre de 47 a&ntilde;os de edad tom&oacute;    luego su paraguas, un grupo de papeles y de revistas y, bajo lluvias m&aacute;s    fuertes y continuas que las ca&iacute;das durante la ma&ntilde;ana, se dirigi&oacute;    al exconvento de San Agust&iacute;n en la calle Cuba, en cuya planta alta radicaba    la sede de la Real Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales    de La Habana, que esa fecha celebraba sesi&oacute;n p&uacute;blica ordinaria.    Despu&eacute;s que se brindaron algunos informes sobre cartas y revistas y se    abordaron varias cuestiones relacionadas con la medicina legal, ese hombre llamado    Carlos Juan Finlay y Barr&eacute;s se puso de pie, tom&oacute; en sus manos    varios de los papeles que llevaba consigo y, con pronunciaci&oacute;n pausada    y algo defectuosa, dio lectura a un trabajo que lo inmortaliz&oacute;, pues    con &eacute;l escribi&oacute; el cap&iacute;tulo m&aacute;s brillante de la    patolog&iacute;a tropical y la p&aacute;gina m&aacute;s hermosa de la medicina    preventiva. En ese trabajo, presentado bajo el t&iacute;tulo de &quot;El mosquito    hipot&eacute;ticamente considerado como agente de transmisi&oacute;n de la Fiebre    Amarilla&quot;, el autor explic&oacute; la manera en que el <em>Aedes aegypti    </em>propaga la enfermedad, al picar a personas infectadas, portar el agente    pat&oacute;geno e inocularlo luego a otros individuos.</p>     <p align="justify">El doctor Finlay no se conform&oacute; con el simple enunciado de su teor&iacute;a, pues dedic&oacute; todas sus energ&iacute;as a demostrarla y a divulgarla, seg&uacute;n consta en los numerosos documentos que luego public&oacute; al respecto. Convencido de la verdad de su hallazgo, propuso un plan completo de campa&ntilde;a profil&aacute;ctica contra la fiebre amarilla, que si bien tuvo que esperar casi 20 a&ntilde;os para su aplicaci&oacute;n pr&aacute;ctica, sirvi&oacute; para reducir progresivamente las zonas de distribuci&oacute;n de la terrible enfermedad, salvar cientos de miles de vidas, abrir al emigrante las regiones tropicales despobladas de Am&eacute;rica y borrar el mal de la faz de la Tierra.     <br>       <br> Muchos de los numerosos cient&iacute;ficos cubanos de la medicina que hoy se consagran a investigar sin descanso los secretos de las enfermedades, estar&aacute;n quiz&aacute;s trabajando en un laboratorio o, al igual que el doctor Finlay hace m&aacute;s de un siglo, exponiendo los resultados de sus observaciones ante un auditorio, mientras que gran parte de la poblaci&oacute;n se recrea en una playa, en un teatro, en un estadio, en una fiesta o, simplemente disfruta en su hogar los placeres de unas merecidas vacaciones. La constancia y persistencia en funci&oacute;n de la felicidad de sus semejantes, es el mejor homenaje diario de estos cient&iacute;ficos a aquel hombre menudo que engrandeci&oacute; infinitamente su estatura, cuando en la tarde lluviosa del 14 de agosto de 1881 puso al descubierto a la fiebre amarilla. </p> <h4 align="justify">Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4> <ol>       <li> Agramonte A. Dr. Carlos J. Finlay. A biographical sketch. Trans Am Soc Trop Med. 1916;10:26-31. </li>       <li> Chac&oacute;n Calvo JM. Ideario de la colonizaci&oacute;n en Cuba. Diario de la Marina. 1932 (n&uacute;mero centenario):86-8. </li>       <li> Finlay C. El mosquito hipot&eacute;ticamente considerado como agente de transmisi&oacute;n de la fiebre amarilla. An Acad Cien Habana. 1881;18:147-69. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Leonard J. La vida de Carlos Finlay y la derrota de la bandera amarilla. Bol Of Sanit Panam. 1990;108:229-44. </li>       <li> Finlay CJ. Valoraci&oacute;n de su descubrimiento. En: Ciencia y medicina. Historia de la Medicina. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica. 1986:255-63. </li>       <li> _____.. Finlay. His life and work. La Habana: Editorial Jos&eacute; Mart&iacute;, 2000.     <br>     Roig de Leuchsenring E. Costumbrismo. En: M&eacute;dicos y medicina en Cuba. La Habana: Museo Hist&oacute;rico de las Ciencias M&eacute;dicas &quot;Carlos J. Finlay&quot;.1965:185-269. </li>     </ol>     <p><span class="superscript"><a href="#cargo">1</a></span><a href="#cargo">Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a. Investigador Agregado. Universidad Virtual de Salud de Cuba. Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas-Infomed.</a><a name="autor"></a> </p> <h5><a href="acisu407.htm">Indice</a> <a href="aci16407.htm">Anterior</a> <a href="aci18407.htm">Siguiente</a></h5>      ]]></body>
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