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</front><body><![CDATA[ <h2 align="justify">Enero 12 de 1726. Comienzo de la ense&ntilde;anza de la Medicina en Cuba</h2>     <p align="justify"><a href="#cargo">Lic. Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa<span class="superscript">1</span></a><a name="autor"></a>    <br>         <br>   De las &oacute;rdenes religiosas existentes en Cuba a principios de la &eacute;poca colonial,  fue la de los Predicadores (Dominicos), establecida en 1578, la primera en  edificar conventos, propiciar estudios de noviciado, que inclu&iacute;an materias como  Latinidad, Filosof&iacute;a y Sagrada Teolog&iacute;a, y en capacitar a estudiantes seglares  para estudios superiores en Universidades de otros pa&iacute;ses, principalmente  M&eacute;xico. La primac&iacute;a en el dominio cultural correspond&iacute;a a la Orden de los Dominicos; los Franciscanos  eran devotos del auxilio a enfermos; los Agustinos se constre&ntilde;&iacute;an a la  gram&aacute;tica como fundamento del idioma y los Jesuitas se mostraban indecisos y  renuentes a establecerse de modo definitivo en la isla, entonces con un  desarrollo industrial muy rudimentario, porque en ellos primaba el Inter&eacute;s  econ&oacute;mico.    <br>   &nbsp;    <br>   Estos antecedentes permiten comprender por qu&eacute; la Orden de los Dominicos fue la que asumi&oacute;  el protagonismo educativo y cultural en aquel per&iacute;odo y justifica la prioridad  que ellos dieron a promover y solicitar la erecci&oacute;n de una Universidad en su  convento similar a la que exist&iacute;a en Santo Domingo, en la Isla de La   Espa&ntilde;ola.     <br>       <br>   Por  otro lado, a pesar de que en el primer cuarto del siglo XVI se hab&iacute;an fundado  por el conquistador espa&ntilde;ol Diego de Vel&aacute;zquez (1465-1524) las villas de  Nuestra Se&ntilde;ora de Baracoa, San Salvador de Bayamo, Santiago de Cuba, Santa  Mar&iacute;a de Puerto Pr&iacute;ncipe, Sant&iacute;sima Trinidad, Sancti Sp&iacute;ritus y San Crist&oacute;bal de  La Habana, y contar ya en esa &eacute;poca varias de estas poblaciones  con m&aacute;s de dos mil vecinos, no hubo m&eacute;dicos ni boticarios en Cuba hasta que  ejerci&oacute; ambas funciones en la villa de La   Habana  el licenciado Gamarra, all&aacute; por 1569.    <br>   &nbsp;    <br>   En distintas ocasiones se solicit&oacute; a la   Metr&oacute;poli enviara un facultativo para que residiese en la colonia, que s&oacute;lo se  serv&iacute;a de los m&eacute;dicos de tr&aacute;nsito que llegaban con las flotas, hasta que  apareci&oacute; en La Habana el licenciado Juan de Tejada y de  Pina, a quien el Cabildo acord&oacute; el 3 de septiembre de 1610 darle 100 ducados al  a&ntilde;o para que permaneciese como m&eacute;dico en la ciudad. Luego se establecieron en  ella el boticario Francisco Alguerra y el cirujano Gabriel de Salas, a quienes  se les encomend&oacute; reconocer para ser recogidos a los lazarinos que estaban  mezclados en la poblaci&oacute;n.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   En 1514 hab&iacute;a llegado, procedente de la   Isla Espa&ntilde;ola, el Vicario Fray Gutierre de Ampudia con una comunidad de padres  Dominicos. Esta orden fue la que en 1578 fund&oacute; en La   Habana  el Convento de San Juan de Letr&aacute;n. Estos Predicadores, que contaban con varias  Universidades en Am&eacute;rica, fueron madurando la idea de crear en la ciudad  habanera otro centro de ense&ntilde;anza superior. As&iacute;, cuando en 1670 se reuni&oacute; el  Cap&iacute;tulo Definitorio de Provinciales en la Casa de La Habana, uno de los asistentes, Fray Diego  Romero, propuso invitar al Ayuntamiento solicitara al Rey se dignara conceder  la facultad de establecer en Cuba una Universidad semejante a la de la isla de  Santo Domingo.    <br>   &nbsp;    <br>   Aunque la propuesta obtuvo el informe favorable del Municipio, los resultados  no fueron satisfactorios. En 1688 se hicieron nuevas gestiones, pero no por  conducto del Ayuntamiento, sino realizadas directamente por los mismos  religiosos. A trav&eacute;s de Fray Diego de la Maza se dirigieron al Rey, a quien se le  manifest&oacute; que desde hac&iacute;a muchos a&ntilde;os se ten&iacute;an en el Convento de su orden de  San Juan de Letr&aacute;n estudios de Gram&aacute;tica, Artes y Sagrada Escritura, con la  ponderaci&oacute;n de que los concurrentes a esos estudios no se pod&iacute;an graduar por no  haber Universidad en la isla. Por eso se le suplic&oacute; que intercediese con Su  Santidad para que concediera al expresado Convento la facultad de otorgar  grados en la forma que se le dio al que su religi&oacute;n ten&iacute;a en la   Isla Espa&ntilde;ola. El Monarca orden&oacute; al Duque de Uzeda, su Embajador en la Corte de Roma, por Decreto del 15 de  febrero de 1700, pasar oficios al Papa con la solicitud de San Juan de Letr&aacute;n.    <br>   &nbsp;    <br>   Los Padres Dominicos esperaron en vano m&aacute;s de tres lustros. En 1717 el Rey, a  instancia de Fray Bernardino de Membrive, encarg&oacute; al Cardenal Aguaviva pedir a  Su Beatitud concediera la referida gracia por las favorables consecuencias que  resultar&iacute;an al servicio de Dios. Al fin el Papa Inocencio XIII, despu&eacute;s de  tener el informe del Obispo de la Catedral de Santiago de Cuba, dispens&oacute;  autorizaci&oacute;n, por breve de 12 de diciembre de 1721, a la orden de Predicadores, para la  erecci&oacute;n de Universidad en el Convento de San Juan de Letr&aacute;n de la ciudad de  San Crist&oacute;bal de La Habana.     <br>       <br>   Los  Predicadores, que desde el siglo anterior realizaban estudios conventuales,  comprendieron la premura que requer&iacute;a la ense&ntilde;anza m&eacute;dica. As&iacute;, sin esperar la  apertura de la Universidad y aprovechando la presencia del  doctor Don Francisco Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo y Mart&iacute;nez de Figueroa (1675-1728), un  cubano que se hab&iacute;a trasladado a la   Universidad de Santo Tom&aacute;s de Ciudad M&eacute;xico a fin de obtener los conocimientos que  en su &eacute;poca le era imposible adquirir en su pa&iacute;s natal, abrieron cursos de  Medicina que comenzaron el 12 de enero de 1726. Con Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo como iniciador  y con los luego incorporados Mart&iacute;n Hern&aacute;ndez Catategui y Ambrosio Medrano  Herrera (1674-1753), otros dos cubanos tambi&eacute;n procedentes de la   Universidad mexicana, se complet&oacute; la trilog&iacute;a de profesores que fundaron la  ense&ntilde;anza de la Medicina como ciencia en la Mayor de las Antillas.     <br>       <br>   Los primeros disc&iacute;pulos fueron tres alumnos de la carrera sacerdotal, los  cuales abandonaron la c&aacute;tedra teol&oacute;gica para convertirse en estudiantes de  Medicina. El hecho de que esos tres j&oacute;venes cubanos, nombrados Jos&eacute; Arango  Barrios Siscara (1701-1771), Esteban de los &Aacute;ngeles V&aacute;zquez (1692-1742) y Jos&eacute;  Melqu&iacute;ades Aparicio (1702-1781) cursaran por primera vez la carrera m&eacute;dica en  Cuba, fue de gran significaci&oacute;n para la vida intelectual del pa&iacute;s, por cuanto  ellos, conjuntamente con sus profesores Gonz&aacute;lez del &Aacute;lamo y Medrano y el  franc&eacute;s Louis Fontaine Cullembourg (1689-1736), formaron el primer claustro que  se encarg&oacute; de impartir la ense&ntilde;anza m&eacute;dica cuando dos a&ntilde;os despu&eacute;s tuvo lugar  la inauguraci&oacute;n de la Real y Pontificia Universidad de La   Habana  con sede en el mismo Convento de San Juan de Letr&aacute;n.     ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br> De lo anterior se desprende que fue la   Medicina lo primero que se ense&ntilde;&oacute; en Cuba con car&aacute;cter profesional y con nivel  superior. Igualmente se intuye que a las personas mencionadas en el p&aacute;rrafo  precedente les cupo el honor de haber sido los fundadores de un cuerpo docente  que posibilit&oacute; a la Medicina irse abriendo paso en la isla y se  fuera convirtiendo poco a poco de un simple arte de curar en una verdadera  ciencia. De ah&iacute; la motivaci&oacute;n para redactar este trabajo, con el cual se trata  de rendir un modesto homenaje al aniversario 280 de la fecha memorable en que  tuvo lugar el notorio acontecimiento que signific&oacute; para la cultura cubana la  primera clase de medicina impartida en La Habana. </p> <h4 align="justify">Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>      <!-- ref --><p>1. Abascal H. Los primeros estudios m&eacute;dicos en Cuba. Fundaci&oacute;n    de la Universidad. Rev Arg Hist Med. 1942;1(1):7-24.<!-- ref --><p>2. Delgado Garc&iacute;a G. Historia de la ense&ntilde;anza superior de la    Medicina en Cuba. Cuad Hist Salud Pub. 1990(75):9-29.<!-- ref --><p>3. Lanc&iacute;s S&aacute;nchez F. La etapa inicial de la ense&ntilde;anza    de la Medicina en Cuba. Rev Cubana Adm Salud. 1978;4(4): 271-79.<!-- ref --><p>4. Le Roy G&aacute;lvez LF. Dominicos habaneros en la Universidad de La Habana.    Univ Habana. 1962(158):143-70.<p>5. ___. Los or&iacute;genes de los estudios universitarios de las ciencias    m&eacute;dicas en Cuba. Finlay. 1966(7):39-46.</p>     <!-- ref --><p>6. L&oacute;pez Espinosa JA, L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Los primeros estudiantes    de medicina y el primer claustro m&eacute;dico en la Universidad de La Habana.    Univ Habana. 2003(258):57-75. <!-- ref --><p>7. L&oacute;pez S&aacute;nchez J. La fundaci&oacute;n de la Universidad, paradigma    del siglo XVII en La Habana. Rev Feria Dos Hnas. 2003:143-7.<!-- ref --><p>8. L&oacute;pez Serrano E. Efem&eacute;rides m&eacute;dicas cubanas. Cuad Hist    Salud Pub. 1985(69):16. 1</a></span><a href="#autor">Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y  Bibliotecolog&iacute;a. Investigador Agregado. Universidad Virtual de Salud.&nbsp; Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias  M&eacute;dicas-Infomed. Ciudad de La Habana. Cuba </a><a name="cargo"></a><a href="#autor">.     </a>      ]]></body><back>
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