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</front><body><![CDATA[ <h3>Diciembre 3 de 1833. Nacimiento del Dr. Carlos J. Finlay Barr&eacute;s</h3>     <p align="justify"><a href="#cargo">Dr. Jos&eacute; L&oacute;pez S&aacute;nchez<span class="superscript">&dagger; </span>y Lic. Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa<span class="superscript">1</span></a><a name="autor"></a><a href="#cargo">    <br>   </a>    <br> El 3 de diciembre de cada a&ntilde;o, con la conmemoraci&oacute;n del natalicio del sabio  cubano, doctor Carlos J. Finlay y Barr&eacute;s, se celebra el <em>D&iacute;a de la Medicina Latinoamericana y del Trabajador de la Salud</em>. Eso constituye un motivo m&aacute;s que  justificado para dedicar unos p&aacute;rrafos a la efem&eacute;rides.</p>     <p align="justify">Hurgar en la obra de Finlay  representa para todo historiador m&eacute;dico una sorpresa, motivada por la riqueza y  potencialidad de su pensamiento te&oacute;rico, en el que se advierte una ruptura  permanente con la sustentaci&oacute;n emp&iacute;rica de la medicina de su tiempo e, incluso,  de la modernidad.</p>     <p align="justify">En un intento por suplantar la  cl&aacute;sica tradici&oacute;n acad&eacute;mica de empezar por el aspecto biogr&aacute;fico, se abre este  breve ensayo con una primera visi&oacute;n de la obra de este gigante, nacido el 3 de  diciembre de 1833 en la ciudad de Puerto Pr&iacute;ncipe, hoy d&iacute;a Camag&uuml;ey, en lo que  fue su presupuesto: &ldquo;la subversi&oacute;n del concepto del contagio de las  enfermedades denominadas epid&eacute;micas y, posteriormente, infectocontagiosas&rdquo;.     <br>         <br>   Lo que Finlay se propuso fue el modo  de extinguir la enfermedad de la fiebre amarilla como un primer paso para  ulteriores investigaciones, es decir, no s&oacute;lo sobre su modo de propagaci&oacute;n,  sino tambi&eacute;n sobre sus dos vertientes: la inmunizaci&oacute;n y los m&eacute;todos o las  reglas para las campa&ntilde;as sanitarias de erradicaci&oacute;n.</p>     <p align="justify">El contenido del trabajo que expuso  en 1881 en la Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y  Naturales de La Habana fue el resultado de una  investigaci&oacute;n cient&iacute;fica bien concebida, que constituy&oacute; su primera y m&aacute;s  conocida praxis: la transmisi&oacute;n del mal por intermedio de un veh&iacute;culo  biol&oacute;gico, en este caso, el mosquito <em>Aedes aegypti,</em> con lo que sustitu&iacute;a, por  un lado, a la vieja y desacreditada conceptualizaci&oacute;n del contagio de los  humanos a trav&eacute;s del contacto entre sujetos enfermos y sanos y, por otro lado,  a la que estaba en boga en su tiempo que era la miasm&aacute;tico-anticontagionista.     <br>         ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Por raz&oacute;n de su descubrimiento,  ciudades tropicales como La Habana, antes cuna de mayor insalubridad,  se convirtieron en las m&aacute;s saludables del planeta y a ellas siguieron luego  todas las del tr&oacute;pico, donde se produjo un notable aumento de su coeficiente de  habitabilidad. Los resultados de su trabajo cient&iacute;fico, a la vez que libraron  al mundo del terrible azote, sentaron las bases para el estudio de epidemias  como las del paludismo, el dengue, la enfermedad de Chagas y otras.     <br>       <br>   Si Finlay hubiera escogido el camino  de la b&uacute;squeda del agente pat&oacute;geno, no habr&iacute;a alcanzado el &eacute;xito con el que  coron&oacute; su labor; tampoco habr&iacute;a podido identificar el virus causante de la  enfermedad ni recomendar medidas para su erradicaci&oacute;n, pues los medios de  investigaci&oacute;n existentes en su tiempo en todo el mundo eran impotentes ante la  tarea de reconocer adecuadamente un virus o de elaborar una vacuna contra estas  afecciones. El tiempo se ha encargado de demostrar que el conocimiento del  vector biol&oacute;gico y la lucha contra el mismo, son cuestiones imprescindibles  para el control efectivo de males como la fiebre amarilla.</p>     <p align="justify">El anuncio de la hip&oacute;tesis del sabio  y la posterior confirmaci&oacute;n experimental de su doctrina, que se adelant&oacute; a la  &eacute;poca y a los conocimientos generalmente aceptados por entonces, constituyen el  hecho cient&iacute;fico m&aacute;s importante ocurrido hasta ahora en Cuba, dada su  trascendencia para la humanidad. Por otra parte, esta nueva concepci&oacute;n  finla&iacute;sta del contagio a trav&eacute;s de un vector biol&oacute;gico, signific&oacute; un aporte de  valor imperecedero al estudio de las enfermedades, pues de hecho coloc&oacute; a la  epidemiolog&iacute;a sobre una base experimental.</p>     <p align="justify">Al rendir cada 3 de diciembre el  merecido reconocimiento a Finlay, no se debe obviar su magn&iacute;fica actividad de  investigaci&oacute;n en otros terrenos de las ciencias m&eacute;dicas. A su papel de  protagonista principal en la conquista de la fiebre amarilla, hay que agregar  su valiosa contribuci&oacute;n a la cirug&iacute;a oftalmol&oacute;gica y la admirable diversidad y  profundidad de su ejecutoria cl&iacute;nica, que abarc&oacute; apreciables y fruct&iacute;feros  estudios sobre la par&aacute;lisis infantil, el t&eacute;tanos del reci&eacute;n nacido, la  tuberculosis, la fiebre tifoidea, la lepra, el bocio exoft&aacute;lmico, la malaria y  otros muchos males que azotaban a la poblaci&oacute;n cubana en el siglo XIX. Al nombre de Finlay y a los de sus  m&aacute;s cercanos colaboradores est&aacute; tambi&eacute;n asociado el primer intento de crear en  Cuba un sistema de salud p&uacute;blica basado en la higiene y en la prevenci&oacute;n de  enfermedades.</p>     <p align="justify">Ese amplio universo donde el ilustre  m&eacute;dico desenvolvi&oacute; con tanto &eacute;xito su quehacer cient&iacute;fico, ese vasto campo de  actividades donde desarrollara su infatigable lucha por la vida, da fe de su  excepcional talento, de sus acertados m&eacute;todos de investigaci&oacute;n y de su elevado  sentido del deber profesional, el cual interpret&oacute; siempre como su compromiso  m&aacute;s sagrado con la humanidad.</p>     <p align="justify">Finlay, al igual que Tom&aacute;s Romay,  &Aacute;lvaro Reynoso y Felipe Poey, entre otros, dio un significativo aporte al  desarrollo de las ciencias en Cuba y sent&oacute; pautas luego asimiladas por otras  eminentes personalidades como Carlos de la Torre y Huerta, Antonio Bachiller y  Morales, Joaqu&iacute;n Albarr&aacute;n y Angel Arturo Aball&iacute;, por mencionar algunos, a los  cuales los especialistas de hoy deben el basamento de sus conquistas. Las  concepciones de este sabio han quedado pues plasmadas en el actual sistema de  salud p&uacute;blica cubano y han sido inspiraci&oacute;n a las actividades de prevenci&oacute;n de  las enfermedades. Por eso, apoyados en los notables  logros de la medicina cubana, los trabajadores de la salud son fieles al legado  de virtud profesional, de rigurosidad cient&iacute;fica, de desinter&eacute;s y de modestia  del doctor Carlos J. Finlay.</p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4>     <!-- ref --><p>1. Domingo P. Cuba, Estados Unidos y Espa&ntilde;a en el descubrimiento de    la fiebre amarilla. An Med Cir. 1966;46(198):369-84. <!-- ref --><p>2. Dom&iacute;nguez F. Carlos J. Finlay. Su centenario (1933), su descubrimiento    (1881), estado actual de su doctrina (1942). La Habana: Cultural. 1942. <!-- ref --><p>3. &nbsp;Finlay CE. Carlos Finlay and yelow fever. New York: Oxford University    Press. 1940. <!-- ref --><p>4. &nbsp;L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Finlay. El hombre y la verdad cient&iacute;fica.    La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica. 1987.<p>5. &nbsp;___. Carlos J. Finlay. His life and his work. La Habana: Editorial    Jos&eacute; Mart&iacute;. 1999.</p>     <!-- ref --><p>6. &nbsp;Rodr&iacute;guez Exp&oacute;sito C. Finlay. La Habana: Editorial Librer&iacute;a    Selecta. 1951. <p><a href="#autor"><span class="Estilo3">1</span>Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y  Bibliotecolog&iacute;a. Investigador Agregado. Universidad Virtual de Salud.&nbsp; Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias  M&eacute;dicas-Infomed. Ciudad de La Habana. Cuba.</a><a href="#autor"> </a><a name="cargo"></a></p>       ]]></body><back>
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