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<journal-title><![CDATA[Revista Archivo Médico de Camagüey]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[BACTERIEMIA OCULTA EN EL NIÑO]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Pediátrico Provincial Eduardo Agramonte Piña  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Advanced clinical studies propose and prove multiple immunological and non- immunological therapeutic directed to interfere proinflammatory cytokines so in this way to modulate and to reduce the inflammatory answer of the guest set against the insults of infectious origin. Nevertheless, these highly costly studies, forget the early intervention that can do the doctor on the first phase of the syndrome of systemic inflammatory answer and the diagnosis of the children with the risk of hidden bacteriemia. Update information on this novel and controversial theme, to compile the greater quantity of experiences in experts of the theme and to improve the quality of the attention to our sickpersons, was revised.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">      <div align="justify">        <div align="right"><b>ART&Iacute;CULOS DE REVISI&Oacute;N </b></div>           <p> <b><font size="4">BACTERIEMIA OCULTA EN EL NI&Ntilde;O</font></b>        <p>&nbsp;</p>   <b><i><font size="3">Hidden bactereriemia in the child</font></i></b>        <p>&nbsp;</p>   <b>Dr. Rainer Paulino Basulto</b><sup>I</sup>        <p>&nbsp;</p>   I. Especialista    de I Grado en Pediatr&iacute;a. M&aacute;ster en Infectolog&iacute;a Pedi&aacute;trica    y Enfermedades Tropicales. Hospital Pedi&aacute;trico Provincial Eduardo Agramonte    Pi&ntilde;a. Camag&uuml;ey.     <hr>       <p>&nbsp;       <p><b>RESUMEN      </b> </p>       <p>Estudios cl&iacute;nicos      avanzados proponen y prueban m&uacute;ltiples terap&eacute;uticas inmunol&oacute;gicas      y no inmunol&oacute;gicas dirigidas a interferir citoquinas proinflamatorias      y de esta forma modular y disminuir la respuesta inflamatoria del hu&eacute;sped      frente a los insultos de origen infeccioso. Sin embargo, estos estudios altamente      costosos, olvidan la intervenci&oacute;n temprana que puede hacer el m&eacute;dico      sobre la primera fase del s&iacute;ndrome de respuesta inflamatoria sist&eacute;mica      y el diagn&oacute;stico de los ni&ntilde;os con riesgo de bacteriemia oculta.      Se revis&oacute; informaci&oacute;n actualizada sobre este novedoso y pol&eacute;mico      tema, para recopilar la mayor cantidad de experiencias en expertos del tema      y mejorar la calidad de la atenci&oacute;n a nuestros enfermos. </p>   <b>DeCS</b>: BACTIEREMIA;    NI&Ntilde;O     <hr>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>       <p><b>ABSTRACT</b>    </p>       <p> Advanced clinical      studies propose and prove multiple immunological and non- immunological therapeutic      directed to interfere proinflammatory cytokines so in this way to modulate      and to reduce the inflammatory answer of the guest set against the insults      of infectious origin. Nevertheless, these highly costly studies, forget the      early intervention that can do the doctor on the first phase of the syndrome      of systemic inflammatory answer and the diagnosis of the children with the      risk of hidden bacteriemia. Update information on this novel and controversial      theme, to compile the greater quantity of experiences in experts of the theme      and to improve the quality of the attention to our sickpersons, was revised.       </p>   <b>DeCS</b>: BACTEREMIA;    CHILD        <p>&nbsp;</p>   <hr>       <p><b><font size="3">INTRODUCCI&Oacute;N</font></b> </p>       <p> La fiebre es      una manifestaci&oacute;n habitual de diversas enfermedades infecciosas de      gravedad variable. La evaluaci&oacute;n y el manejo del ni&ntilde;o con fiebre,      es uno de los desaf&iacute;os m&aacute;s frecuentes con los que el pediatra      se encuentra a diario y si no est&aacute; acompa&ntilde;ada de signos de focalizaci&oacute;n,      es un problema diagn&oacute;stico mayor, sobre todo cuando se atienden ni&ntilde;os      menores de 36 meses de edad. Y es en estos ni&ntilde;os con fiebre sin foco      aparente, que se plantea la posibilidad de bacteriemia oculta.<sup>1</sup>    </p>       <p>Se usa el t&eacute;rmino      bacteriemia oculta para indicar la presencia de una bacteria en sangre en      un ni&ntilde;o febril previamente sano, que luce &quot;bien&quot;, y cuyas      condiciones cl&iacute;nicas permiten tratarlo en forma ambulatoria en la mayor&iacute;a      de los pacientes. Las infecciones localizadas que suelen acompa&ntilde;arse      de bacteriemia (11 % a 1.5 %) como la neumon&iacute;a, la artritis, las infecciones      urinarias y la otitis media, son descartadas.<sup>1-3</sup> La frecuencia      de esta enfermedad est&aacute; en el 4 % de los ni&ntilde;os con &quot;buen      aspecto&quot; que tienen de tres a 36 meses de edad y presentan fiebre 38&ordm;      C. La elevada incidencia de bacteriemia en los ni&ntilde;os febriles de esta      edad puede deberse en parte a una maduraci&oacute;n inmunitaria insuficiente      para la formaci&oacute;n de anticuerpos IgG con propiedades opsonizantes contra      los ant&iacute;genos de tipo polisac&aacute;rido de bacterias encapsuladas.<sup>4</sup>    </p>       <p>Con excepci&oacute;n      de los lactantes muy peque&ntilde;os, las infecciones m&aacute;s graves se      pueden reconocer mediante una historia cl&iacute;nica muy cuidadosa y un examen      cl&iacute;nico. A pesar de ello, un porcentaje peque&ntilde;o pero significativo      de ni&ntilde;os con bacteriemia no pueden ser identificados por el examen      cl&iacute;nico de rutina. Espec&iacute;ficamente, el ni&ntilde;o no presenta      una infecci&oacute;n en tejido blando o una infecci&oacute;n local que pudiera      asociarse con una bacteriemia, como podr&iacute;a ser una neumon&iacute;a      o una epiglotitis, pero puede tener una infecci&oacute;n menor como una otitis      media. Aunque solo un 5 % de los ni&ntilde;os con fiebre sin foco presenta      una bacteriemia oculta, algo m&aacute;s del 50 % de los infantes con bacteriemia      oculta proviene del grupo con fiebre sin foco. Al principio se pens&oacute;      que la bacteriemia oculta era una enfermedad de los pobres, porque fue descrita      en hospitales ubicados en el centro de las ciudades, donde se atend&iacute;an      principalmente a pacientes de bajo nivel socioecon&oacute;mico. Estudios posteriores      demostraron que la bacteriemia oculta se produce con la misma frecuencia en      las poblaciones de clase media y alta. No existe evidencia de que tenga predilecci&oacute;n      racial, geogr&aacute;fica o socioecon&oacute;mica. La frecuencia m&aacute;s      elevada de bacteriemia oculta aparece en ni&ntilde;os menores de tres a&ntilde;os.5      Esta revisi&oacute;n hace &eacute;nfasis en los aspectos controvertidos de      su evaluaci&oacute;n y manejo, sin incluir la sepsis neonatal.<sup>1</sup>    </p>       <p>En los a&ntilde;os      60 se reportaron algunos casos de bacteriemia oculta en ni&ntilde;os, en los      cuales se observ&oacute; un patr&oacute;n com&uacute;n: fiebre, enfermedad      no detectada cl&iacute;nicamente y leucocitosis; en estos tiempos el Streptococcus      pneumoniae fue aislado en los hemocultivos de estos pacientes.<sup>1</sup>      La primera publicaci&oacute;n que report&oacute; ni&ntilde;os febriles con      enfermedad &quot;criptog&eacute;nica&quot;, con causas por neumococo, apareci&oacute;      en 1967, y es en 1970 cuando se introdujo el t&eacute;rmino bacteriemia oculta      en un estudio de 12 pacientes con igual cl&iacute;nica.<sup>5</sup>    </p>       <p>La mayor&iacute;a      de los pat&oacute;genos causantes de bacteriemia oculta en ni&ntilde;os son      organismos encapsulados, donde predominan el S. pneumoniae y Haemophilus influenzae      tipo b.; esto es particularmente cierto para la bacteriemia oculta, en las      cuales el neumococo es siempre el agente causal predominante (70 %), seguido      en frecuencia por Hib (20 %), Salmonella no typhi sp (5 %) y, Neisseria meningitidis      (5 %).<sup>1,3,5</sup> La introducci&oacute;n y cumplimiento de la vacuna      conjugada anti Hib tiene un gran impacto en el descenso de enfermedades producidas      por dichos agentes, el cual incluye las bacteriemias ocultas. En pa&iacute;ses      desarrollados y en la actualidad los agentes causales son poco frecuentes      en la enfermedad, en estos pa&iacute;ses actualmente se considera que el 90      % de las bacteriemias ocultas son causadas por S. pneumoniae, 5 % por Salmonella      no thypi sp y 1 % por N. meningitidis.<sup>3-6</sup> Otros agentes etiol&oacute;gicos      encontrados aunque menos frecuentes son Staphilococcus &aacute;ureos, Estreptococos      pyogenes, Moraxella catarralis y Kingella kingae.3 En lactantes menores de      tres meses de edad los microorganismos responsables de bacteriemia son Listeria      monocytogenes, Estreptococos hemol&iacute;tico del grupo B, Escherichia coli,      N. meningitidis, Enterococos, Strep. pneumoniae hib y S.aureus.<sup>4-7</sup>    </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para la evaluaci&oacute;n      del lactante febril y seg&uacute;n las directrices en la pr&aacute;ctica cl&iacute;nica,      es fundamental realizar una historia cl&iacute;nica detallada y examen f&iacute;sico      meticuloso, as&iacute; como pruebas de laboratorio seleccionadas. </p>       <p>El riesgo de      infecci&oacute;n se basa en la edad, en el aspecto cl&iacute;nico y en el      resultado de las pruebas anal&iacute;ticas. Entre las opciones terap&eacute;uticas      se incluye la hospitalizaci&oacute;n, el tratamiento hospitalario con o sin      antibi&oacute;ticos y la observaci&oacute;n con seguimiento meticuloso.<sup>8-12</sup>    </p>       <p>Todos los ni&ntilde;os      menores de un mes y los clasificados como bajo riesgo, necesitan evaluarlos      como sepsis (hemocultivo, urocultivo, LCR etc.) y hospitalizarlos con dos      opciones: tratamiento hospitalario con antibi&oacute;ticos por v&iacute;a      parenteral (ampicilina, asociado a un aminoglic&oacute;sido) mientras se espera      el resultado de los cultivos y la observaci&oacute;n en el hospital sin tratamiento      en espera del resultado de los cultivos (bajo riesgo).<sup>8-12</sup>    </p>       <p>Los lactantes      de un mes a tres meses y los clasificados como bajo riesgo, la probabilidad      de enfermedad bacteriana grave es de 0.2 %. Se pueden considerar dos opciones      de manejo extrahospitalario: el tratamiento con ceftriaxona por v&iacute;a      i.m. 50 mg/Kg/d&iacute;a como paciente extrahospitalario a la espera del resultado      de los cultivos y reevaluaci&oacute;n a las 24-48h y la observaci&oacute;n      como paciente extrahospitalario despu&eacute;s de la obtenci&oacute;n de urocultivo      y reevaluaci&oacute;n a las 24-48h.<sup>8-12</sup> </p>       <p>Los ni&ntilde;os      sin criterio de bajo riesgo, necesitan ingresar con cultivos de sangre, orina,      LCR y tratamiento antibi&oacute;tico parenteral.<sup>7,13</sup> </p>       <p>Muchos de los      estudios diagn&oacute;sticos a favor de la evaluaci&oacute;n de los ni&ntilde;os      con fiebre sin foco se dirigen a la exclusi&oacute;n de la presencia de bacteriemia.      El fracaso en la detecci&oacute;n de ni&ntilde;os con bacteriemia los expone      a las secuelas potencialmente nocivas de una bacteriemia no diagnosticada      y no tratada. Por otra parte, el empleo indiscriminado de pruebas diagn&oacute;sticas      representa para el paciente esfuerzos, gastos y molestias innecesarias. Numerosos      estudios sugieren una evaluaci&oacute;n cuidadosa del aspecto y de la conducta      del ni&ntilde;o, para lo que pueden ayudar a seleccionar a un subgrupo de      ni&ntilde;os que parecen estar bien y cuyo riesgo de bacteriemia o de una      enfermedad bacteriana grave es despreciable.<sup>4,5,10</sup> </p>       <p>Existen diferentes      pruebas de tamizaje indicativas de riesgo de bacteriemia, una de ellas es      el contaje total de leucocitos, &eacute;sta es la prueba de laboratorio m&aacute;s      frecuentemente usada en la evaluaci&oacute;n de ni&ntilde;os febriles con      sospecha de bacteriemia oculta. Un contaje mayor de 15.000 leucocitos/mm3      se acepta generalmente como indicador de un riesgo aumentado de bacteriemia      oculta, sin embargo, su sensibilidad es muy variable con un rango de 36 a      96 %, se describe en bacteriemias por neumococo una sensibilidad de 80 %,      una especificidad de 69 %, 6 % de valor predictivo positivo y 99.3 % de valor      predictivo negativo.<sup>14,15</sup> otra de las pruebas aplicables es el      contaje absoluto de neutr&oacute;filos y bandas (CAN), donde el contaje diferencial      de leucocitos se usa como preeditor de infecciones graves en ni&ntilde;os      e incluye bacteriemias. Un CAN mayor o igual a 10.500/UL debe llamar la atenci&oacute;n      y se considera una sensibilidad de 82 %, una especificidad de 74 % un valor      predictivo positivo de 7.5 % y un valor predictivo negativo de 99.4 % con      un riesgo relativo de 12.8 %.<sup>16,17</sup> </p>       <p> Strait et al16      establecen que en lactantes febriles de 0 a 36 meses el mejor predictor de      bacteriemia oculta es la combinaci&oacute;n de valores de IL6 y CAN con una      sensibilidad de 100 %, especificidad de 78 %, valor predictivo positivo de      10.4 % y valor predictivo negativo de 100 %. Los cambios morfol&oacute;gicos      en los neutr&oacute;filos son las granulaciones t&oacute;xicas y vacuolizaci&oacute;n,      las cuales representan cambios degenerativos celulares descritos en ni&ntilde;os      con infecciones bacterianas no espec&iacute;ficas. </p>       <p>Liu et al<sup>18</sup>      plantean que la observaci&oacute;n del hallazgo combinado de vacuolizaci&oacute;n      y granulaciones t&oacute;xicas tiene un mayor valor predictivo positivo (76      %) para bacteriemia. </p>       <p>La velocidad      de sedimentaci&oacute;n globular (VSG) es un valor de VSG mayor de 30mm/h      y es otro indicador de respuesta inflamatoria aguda con una sensibilidad de      75 %.<sup>17,18</sup> </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La prote&iacute;na      C reactiva (PCR) re&uacute;ne valores de 1:50 e indica respuesta inflamatoria      aguda, se encuentra generalmente elevada en pacientes con bacteriemia oculta      y sensibilidad variable de 65 a 75 %.<sup>1</sup> No debe jugar un rol diagn&oacute;stico      en este tipo de enfermedad. En un estudio realizado al comparar la sensibilidad      de la prote&iacute;na C reactiva, VSG, y contaje de leucocitos en el diagn&oacute;stico      de bacteriemia oculta, se concluy&oacute; que la prote&iacute;na C reactiva      a diluci&oacute;n 1:50 tiene una sensibilidad de 60 % y un valor de VSG mayor      o igual a 30mm/h o m&aacute;s, tiene una sensibilidad de 75 %.<sup>17,19</sup>      En otro estudio comparativo de la VSG y PCR como indicadores de bacteriemia      se indic&oacute; una sensibilidad de 89 % para un valor de PCR de 3.5mg/dl      o m&aacute;s y del 80 %, para una velocidad de sedimentaci&oacute;n de 55      o m&aacute;s.<sup>20</sup> </p>       <p> Se realizan      diversas pruebas espec&iacute;ficas para diagn&oacute;stico de bacteriemia      oculta, entre ellas se encuentra el hemocultivo, el cual hace el cultivo de      sangre y es la &quot;prueba de oro&quot; en la identificaci&oacute;n de bacteriemia.      Su desventaja es que no es 100 % sensible o espec&iacute;fica, ya que a trav&eacute;s      de esta prueba no se identifican todas las bacteriemias en ni&ntilde;os. El      crecimiento bacteriano usualmente se observa en 24 a 48h de su siembra por      lo que el hemocultivo no es un examen de ayuda en el manejo inicial de pacientes      con sospecha de bacteriemia oculta.<sup>1-3</sup> En un estudio de 30 ni&ntilde;os      febriles con bacteriemia y aislamiento por hemocultivo de agentes pat&oacute;genos,      la garant&iacute;a de la enfermedad fue mayor en quienes se tom&oacute; mayor      cantidad de muestra para hemocultivo (6cc) que en los que se tom&oacute; una      muestra menor (2cc) con informes positivos de 83 % contra 60 %, respectivamente.<sup>21,22</sup>    </p>       <p>El uroan&aacute;lisis      y urocultivo es tambi&eacute;n una prueba a realizar, aproximadamente el 7      % de los ni&ntilde;os mayores de un a&ntilde;o con fiebre sin causa aparente      tienen infecci&oacute;n urinaria y el 20 % de los lactantes con infecci&oacute;n      urinaria tiene un examen parcial de orinas normal, por lo que debe realizarse      un sedimento urinario como prueba de tamizaje de infecci&oacute;n urinaria.6      Es necesario tomar urocultivo en todo ni&ntilde;o con fiebre sin causa aparente      en los que se decida administrar antibi&oacute;ticos emp&iacute;ricamente,      as&iacute; como cuando la temperatura sea mayor de 40oC o cuando la fiebre      persista por m&aacute;s de 48h.<sup>6</sup> </p>       <p>La punci&oacute;n      lumbar debe indicarse en todo ni&ntilde;o que se sospeche sepsis o meningitis,      si el LCR es normal y no hay otra indicaci&oacute;n de hospitalizaci&oacute;n      se puede hacer manejo ambulatorio previa toma de cultivo.<sup>6</sup> La radiograf&iacute;a      de t&oacute;rax se recomienda realizarla en todos los pacientes que presenten      signos y s&iacute;ntomas pulmonares.23 La detecci&oacute;n de ant&iacute;genos      bacterianos son m&eacute;todos como la aglutinaci&oacute;n de l&aacute;tex      o inmunoensayo enzim&aacute;tico, estos no son suficientemente sensibles para      la detecci&oacute;n de bacteriemia oculta por neumococo, la aglutinaci&oacute;n      de l&aacute;tex es m&aacute;s sensible para la detecci&oacute;n de bacteriemias      causadas por H. influenzae tipo b. La reacci&oacute;n en cadena de la polimerasa      permite detectar bajos niveles de DNA bacteriano de neumococo y puede ser      un m&eacute;todo r&aacute;pido para diagn&oacute;stico temprano de bacteriemia      por dicho germen.<sup>5</sup> </p>       <p>Seg&uacute;n      el manejo del paciente con bacteremia oculta, el estudio del ni&ntilde;o febril      comienza con el interrogatorio y la exploraci&oacute;n f&iacute;sica minuciosa,      loa cuales son los aspectos m&aacute;s importantes de la valoraci&oacute;n;      los datos de laboratorio son secundarios y se ordenan con base en la valoraci&oacute;n      cl&iacute;nica.<sup>2</sup> </p>       <p>La decisi&oacute;n      del manejo del paciente con fiebre sin foco es controversial. Su baja prevalencia      y severidad con escaso potencial de secuelas necesidad de un tiempo considerable      para su diagn&oacute;stico definitivo y en ausencia de indicadores de laboratorio      100 % sensibles o espec&iacute;ficos, crean una situaci&oacute;n de incertidumbre      en la experiencia cl&iacute;nica8. En 1993 Baraff et al8 en un metaan&aacute;lisis      combinaron resultados de diferentes y m&uacute;ltiples estudios, donde se      propusieron realizar estrategias para el manejo del paciente de 0 a 36 meses      febriles sin foco. La mayor&iacute;a de los ni&ntilde;os con fiebre sin foco      y temperaturas menores de 39&ordm;C no necesitan de la realizaci&oacute;n      de ex&aacute;menes de laboratorio o de la administraci&oacute;n de tratamiento      antibi&oacute;tico, pero los padres deben ser instruidos de regresar si la      fiebre persiste por m&aacute;s de dos a tres d&iacute;as o si hay deterioro      de las condiciones cl&iacute;nicas. A los ni&ntilde;os con fiebre de 39&deg;C      o m&aacute;s se les debe realizar un contaje de leucocitos y si &eacute;ste      es mayor o igual a 15.000/mm3 debe hacerse hemocultivo y tratarlos con una      dosis de antibi&oacute;tico parenteral o antibi&oacute;ticos orales hasta      esperar los resultados del cultivo. La muestra para cultivo de orinas se debe      obtener por cateterismo o punci&oacute;n suprap&uacute;bica en todos los ni&ntilde;os      menores de seis meses de edad y en las ni&ntilde;as menores de dos a&ntilde;os,      quienes son tratadas con antibi&oacute;ticos. Estos conceptos podr&iacute;an      variar seg&uacute;n la circunstancia cl&iacute;nica e individualizaci&oacute;n      del paciente.<sup>8</sup> </p>       <p>La decisi&oacute;n      de iniciar antibioticoterapia emp&iacute;rica se basa en la consideraci&oacute;n      de los riesgos, beneficios, autolimitaci&oacute;n, la enfermedad y costos      de la misma. Existen numerosas controversias que son dif&iacute;ciles de resolver      en un futuro cercano, debido a que la mayor&iacute;a de los estudios en bacteriemia      oculta utilizan un n&uacute;mero peque&ntilde;o de pacientes, las metodolog&iacute;as      no son iguales y aparecen vacunas que modifican las posibilidades etiol&oacute;gicas.      El pron&oacute;stico de la bacteriemia oculta en ni&ntilde;os febriles mayores      de tres meses manejados en forma ambulatoria, mejor&oacute; notoriamente con      el uso de antibi&oacute;ticos orales (amoxicilina o amoxicilina/clavulanato      y ampicilina/sulbactan). Sin el uso de antibi&oacute;ticos la probabilidad      de bacteriemia oculta, bacteriemia persistente y meningitis es del 56, 21      y 9 % y con antibi&oacute;ticos orales es del 16, 4 y 5 %, respectivamente.18      En estudios de costo beneficio, Liu et al 18 plantean que la toma de decisiones      por riesgo es aceptable con el uso de antibi&oacute;ticos y la utilizaci&oacute;n      de hemocultivo rutinariamente en pacientes clasificables como bacteriemia      oculta. En la pr&aacute;ctica m&eacute;dica pedi&aacute;trica los antibi&oacute;ticos      que m&aacute;s se usan para el tratamiento de la bacteriemia oculta son la      amoxicilina a dosis de 100-150mg/kg./d&iacute;a, amoxicilina/clavulanato pot&aacute;sico      dosis de 50 a 75mg/Kg./d&iacute;a y ceftriaxona a 50-75mg/kg./d&iacute;a IM      u otras cefalosporinas de tercera generaci&oacute;n, la ceftriaxona se considera      ideal por su penetraci&oacute;n al nivel de SNC, vida media larga, y facilidad      de administraci&oacute;n por 48 a 72h hasta obtener resultados de los cultivos      realizados. Recientemente en estudios multic&eacute;ntricos que comparan el      uso de antibioticoterapia oral con el uso de ceftriaxona IM en el tratamiento      de pacientes con bacteriemia oculta, demuestran que la terapia parenteral      disminuye la duraci&oacute;n de la fiebre y las secuelas de la bacteriemia      oculta.<sup>1,11,12</sup> La antibioticoterapia parenteral es significativamente      m&aacute;s efectiva que el uso de antibi&oacute;ticos orales en la reducci&oacute;n      de riesgo de subsecuente meningitis bacteriana.<sup>11,12</sup> Los resultados      de un metaan&aacute;lisis para cuantificar los efectos de la terapia antibi&oacute;tica,      con relaci&oacute;n a la probabilidad de desarrollar meningitis bacteriana      en ni&ntilde;os con fiebre sin causa aparente manejados ambulatoriamente fueron:      la probabilidad promedio de desarrollar meningitis bacteriana y bacteriemia      oculta por H. influenzae tipo b sin tratamiento que por S. pneumoniae (26.6      % vs. 5.8 %), donde esta &uacute;ltima tuvo mayor influencia; la terapia antibi&oacute;tica      oral reduce significativamente el riesgo de meningitis por S. pneumoniae en      ni&ntilde;os con bacteriemia oculta por neumococo (5.8 % vs. 0.4 %); en cambio,      el tratamiento con antibi&oacute;ticos IM (ceftriaxona) disminuye significativamente      la incidencia de meningitis por H. influenzae tipo b (26.6 % vs. 1.8 %).<sup>20</sup>      En nuestro medio se tiene la limitante de costos que hace inaccesible su aplicaci&oacute;n      en la mayor&iacute;a de nuestra poblaci&oacute;n; en estas circunstancias      los antibi&oacute;ticos orales ocupan un lugar de mayor importancia. Baraff      et al8 recomiendan la estrategia de tratamiento para los lactantes febriles      mayores de tres meses, en la cual se recopilan los elementos antes mencionados.    </p>       <p> A ra&iacute;z      de estudios recientes, se puede recomendar que los ni&ntilde;os sin apariencia      de toxicidad, con fiebre 39&deg;C, sin foco aparente y un conteo de leucocitos      &gt;15.000/L, se les tome hemocultivo y se inicie tratamiento antibi&oacute;tico.      En los lactantes podr&iacute;a estarse enmascarando una meningitis bacteriana      temprana, al iniciar tratamiento antibi&oacute;tico sin hacer una punci&oacute;n      lumbar con el uso de antibi&oacute;ticos orales. Aunque es poco probable que      se alcancen concentraciones importantes en LCR. El otro problema que se plantea      con el uso de ceftriaxona es que se pudiera llevar a un tratamiento parcial      de la meningitis con efectos en la morbimortalidad, am&eacute;n de las repercusiones      sobre la resistencia bacteriana inducida por el uso inadecuado de esta droga.<sup>21-23</sup>      En nuestro medio donde la cobertura de vacunaci&oacute;n contra Hib es alta      y la capacidad para usar ceftriaxona es limitada, se plantea la necesidad      de hacer punci&oacute;n lumbar en los ni&ntilde;os antes de iniciar antibi&oacute;ticos      orales; otra alternativa podr&iacute;a ser la observaci&oacute;n cuidadosa      en forma ambulatoria. Cuando el resultado del hemocultivo sea positivo se      reval&uacute;a al ni&ntilde;o, se precisa si se a&iacute;sla H. influenzae      tipo b o N. meningitidis, se realiza nuevo hemocultivo, nueva punci&oacute;n      lumbar y evaluaci&oacute;n cl&iacute;nica general para detectar focos infecciosos,      luego se hospitaliza al paciente para tratamiento antibi&oacute;tico parenteral.      Si se a&iacute;sla S. pneumoniae y el paciente est&aacute; afebril y luce      bien, se pueden administrar un curso de diez d&iacute;as con penicilina oral      o aminopenicilinas; si contin&uacute;a febril o no luce bien, se hospitaliza      para una valoraci&oacute;n general de sepsis e iniciar antibi&oacute;ticos      parenterales de acuerdo con la sensibilidad local del neumococo o el antibiograma.    </p>       <p>&nbsp;</p>       <p><b><font size="3">REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</font></b> </p>       ]]></body>
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