<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1"?><article xmlns:mml="http://www.w3.org/1998/Math/MathML" xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xmlns:xsi="http://www.w3.org/2001/XMLSchema-instance">
<front>
<journal-meta>
<journal-id>1029-3019</journal-id>
<journal-title><![CDATA[MEDISAN]]></journal-title>
<abbrev-journal-title><![CDATA[MEDISAN]]></abbrev-journal-title>
<issn>1029-3019</issn>
<publisher>
<publisher-name><![CDATA[Centro Provincial de Información de Ciencias Médicas]]></publisher-name>
</publisher>
</journal-meta>
<article-meta>
<article-id>S1029-30192015000200019</article-id>
<title-group>
<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Crítica del libro El Che se viste de blanco]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Criticism to the book Che dresses of white]]></article-title>
</title-group>
<contrib-group>
<contrib contrib-type="author">
<name>
<surname><![CDATA[Hodelín Tablada]]></surname>
<given-names><![CDATA[Ricardo]]></given-names>
</name>
<xref ref-type="aff" rid="A01"/>
</contrib>
</contrib-group>
<aff id="A01">
<institution><![CDATA[,Hospital Provincial Docente Clinicoquirúrgico Saturnino Lora Torres  ]]></institution>
<addr-line><![CDATA[Santiago de Cuba ]]></addr-line>
<country>Cuba</country>
</aff>
<pub-date pub-type="pub">
<day>00</day>
<month>02</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<pub-date pub-type="epub">
<day>00</day>
<month>02</month>
<year>2015</year>
</pub-date>
<volume>19</volume>
<numero>2</numero>
<fpage>288</fpage>
<lpage>291</lpage>
<copyright-statement/>
<copyright-year/>
<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1029-30192015000200019&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1029-30192015000200019&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1029-30192015000200019&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri></article-meta>
</front><body><![CDATA[ <P  ALIGN="RIGHT">  <font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><B>RESE&Ntilde;A DE LIBROS </B></font>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <P><font size="2"><b><font size="4" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Cr&iacute;tica del libro <I>El Che se viste de blanco</I>   </font>   </b> </font>     <p>&nbsp;</p>     <P><font size="2"><b><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Criticism to the book <I>Che dresses of white</I>   </font>   </b> </font>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <P><font size="2"><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Dr.C. Ricardo Hodel&iacute;n Tablada</font></b></font>      <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hospital Provincial Docente Clinicoquir&uacute;rgico &quot;Saturnino Lora Torres&quot;, Santiago de    Cuba, Cuba. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p> <hr>     <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El 5 de diciembre de 1956, tres d&iacute;as despu&eacute;s del desembarco del yate Granma, en medio    de la sorpresiva batalla de Alegr&iacute;a del P&iacute;o, el Che tuvo ante s&iacute; un interesante dilema:    dedicarse al ejercicio de la medicina o continuar con su deber de soldado revolucionario,  al    tener delante una mochila llena de medicamentos y una caja de balas.  Como las dos eran    de mucho peso para transportarlas juntas, &eacute;l se decidi&oacute; por la caja de balas.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Si bien marc&oacute;, as&iacute;, el inicio de su destacada labor como guerrillero, no puede olvidarse        su desempe&ntilde;o como m&eacute;dico, del cual escribi&oacute; en sus <I>Pasajes de la guerra revolucionaria</I>:      &quot;En aquella &eacute;poca ten&iacute;a que cumplir mis deberes de m&eacute;dico, y en cada peque&ntilde;o poblado o        lugar donde lleg&aacute;bamos, realizaba mi consulta.  Era mon&oacute;tona, pues no ten&iacute;a        muchos medicamentos que ofrecer y no presentaban una gran diferencia los casos cl&iacute;nicos de        la Sierra; mujeres prematuramente avejentadas, sin dientes, ni&ntilde;os de vientres        enormes, parasitismo, raquitismo, avitaminosis en general eran los signos de la Sierra Maestra&quot;.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hago este pre&aacute;mbulo porque les confieso que al leer el t&iacute;tulo del libro que rese&ntilde;o:<em> El Che se viste de blanco</em>, imagin&eacute; que se trataba de un texto que reflejaba una faceta poco        conocida del Guerrillero Heroico, su trabajo como m&eacute;dico asistencial.  Sin embargo, para mi        sorpresa descubr&iacute; que se trata de interesantes cr&oacute;nicas sobre la labor de los m&eacute;dicos cubanos        que, con mucho sacrificio y siguiendo el ejemplo altruista del propio Che, laboran en        tierras bolivianas.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Este magn&iacute;fico ejemplar me hizo recordar la frase del educador brasile&ntilde;o Paulo Freire      &quot;leer un texto no es pasear en forma licenciosa e indolente sobre las palabras&quot;, y es        que precisamente se trata de uno de esos libros capaces de atrapar al lector desde la        primera p&aacute;gina, oblig&aacute;ndolo a pensar y a reflexionar sobre los diferentes planteos que realiza        su autor Jos&eacute; Antonio Fulgueiras.  Nacido en Sagua la Grande, en 1952, como reza en        la contracubierta, Fulgueiras es periodista de profesi&oacute;n, preside la Uni&oacute;n de Periodistas        de Cuba en la provincia de Villa Clara, es miembro de la Uni&oacute;n Nacional de Escritores y        Artistas de Cuba, tiene varios libros publicados, y ha recibido, entre otras distinciones, la R&eacute;plica        del Machete Mamb&iacute; del General&iacute;simo M&aacute;ximo G&oacute;mez.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Publicado por la Editorial Pablo de la Torriente Brau, el libro estructuralmente se divide        en un p&oacute;rtico y cuarenta peque&ntilde;as cr&oacute;nicas agrupadas en 153 p&aacute;ginas.  En el p&oacute;rtico        titulado &quot;Libro de los m&eacute;dicos para su m&eacute;dico&quot;, el autor asegura que &quot;de cari&ntilde;o, humor y ternura        han llenado los sitios de la Gran Bolivia los m&eacute;dicos de Cuba. No hay lugar por donde cruz&oacute;      la guerrilla que ya no hayan pasado los galenos martianos&quot;.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">He aqu&iacute; un volumen trascendente; lo es en raz&oacute;n de la singular figura que lo motiva y de        la forma fervorosa, sencilla y documentada en que se produce la exaltaci&oacute;n del trabajo        que realizan los galenos cubanos.  Con verdadera pericia t&eacute;cnica, el documento hist&oacute;rico        se interpola al testimonio original, y ambos nos llevan de la mano en una lectura amena      que permite transitar con facilidad entre los diferentes relatos contados.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Particularmente relevante es la cr&oacute;nica dedicada a Rosal&iacute;a Quispe, una ni&ntilde;a que        presentaba una grave malformaci&oacute;n de la columna lumbosacra (raquisquisis), semejante a una cola        de cerdo, como la descrita por Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez en <I>Cien a&ntilde;os de soledad</I>.  El neurocirujano Orestes L&oacute;pez, despu&eacute;s de estudiar el caso, decidi&oacute; el tratamiento quir&uacute;rgico.        Un equipo multidisciplinario logr&oacute; operar a Rosal&iacute;a, que luego de una compleja        intervenci&oacute;n y de intensivas sesiones de fisioterapia, pudo incorporarse a la vida social y poner fin a        esta triste historia garciamarquiana.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Merece consignarse el relato titulado &quot;Tania, la nueva guerrillera&quot;, donde se cuenta sobre        la Dra. Tania Cruz, neurocirujana, quien simultaneaba sus labores quir&uacute;rgicas con la        direcci&oacute;n de la Cl&iacute;nica del Colaborante, instituci&oacute;n en la que una veintena de especialistas        cubanos brindaban sus servicios a cientos de personas, entre ellos al presidente Evo Morales.         La especialista se&ntilde;al&oacute; que esos propios galenos que cuidaban de la salud de los        bolivianos, extend&iacute;an su trabajo a la comunidad y construyeron un Laboratorio de Microbiolog&iacute;a, a        pie de obra junto con los constructores.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Conmovedora es la cr&oacute;nica dedicada al Dr. Miguel &Aacute;ngel Borges, pediatra        guantanamero, quien tuvo que ascender uno de los cerros m&aacute;s altos de Cochabamba para atender        dos casos complicados.  Por el camino los campesinos lo confund&iacute;an con un sacerdote y        le ped&iacute;an la bendici&oacute;n para sus cosechas, en el nombre de San Ernesto de la Higuera.        Despu&eacute;s de una larga traves&iacute;a, el m&eacute;dico lleg&oacute; a un boh&iacute;o donde pudo constatar que        la fiebre alta se adue&ntilde;aba de la madre y de la ni&ntilde;a.  Eso lo comprob&oacute; con solo palpar        las mejillas de las asistidas.  En pocos minutos diagnostic&oacute; que, por falta de higiene en el        parto, estaba frente a una sepsis puerperal; proceso infeccioso que desencadena una        respuesta inflamatoria general.  Tres d&iacute;as pas&oacute; el Dr. Miguel al cuidado de sus pacientes, &eacute;l        mismo realizaba las curas locales y le administraba los antibi&oacute;ticos.  Resuelta la situaci&oacute;n de        salud, regres&oacute; al hospital con la satisfacci&oacute;n del deber cumplido.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">El volumen refleja adem&aacute;s interesantes y novedosos testimonios de muchos de        los protagonistas que estuvieron junto al Che en su hist&oacute;rico paso por Bolivia.  Destaco aqu&iacute;      el texto sobre Juan Enrique Coronel Quiroga, el hombre que en diciembre de 1969 traslad&oacute;      las manos del Che desde la Paz hasta Mosc&uacute;, y all&iacute; vio frustrado su anhelo de entregarlas        al Comandante Fidel Castro, cuando qued&oacute; anclado en la ciudad moscovita por una        redecilla de injustas tribulaciones.  El lector interesado puede as&iacute; aprender sobre este aspecto        poco conocido de la historiograf&iacute;a guevariana.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Interesante es el testimonio de Antonio Peredo, militante comunista desde hace m&aacute;s        de cincuenta a&ntilde;os, luchador clandestino y, hasta hace poco, senador en el gobierno de        Evo Morales.  Antonio, hermano de Inti y Coco, h&eacute;roes de la guerrilla del Che, dice: &quot;La        imagen del Che es tan importante en Bolivia que est&aacute; en todas partes. Pens&eacute; que ya        Ernesto Guevara era un extra&ntilde;o para los campesinos contempor&aacute;neos, pero en mis        campa&ntilde;as electorales me percat&eacute; de que es algo tan entra&ntilde;able que todos los dirigentes        agrarios cargan en su tarjeta la imagen del comandante guerrillero&quot;.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Asimismo, aportan elementos novedosos los testimonios de Nila Herrera, ministra de salud        y deportes; Salustio Choque, primer prisionero de la guerrilla del Che; Mary        Maemura, hermana de Freddy -- identificado en la guerrilla como M&eacute;dico o Ernesto --; Loyola        Guzm&aacute;n, dirigente juvenil que se entrevist&oacute; con el Che en &Ntilde;ancahuaz&uacute;; y Santos Espada,        quien expres&oacute; emocionado: &quot;Yo ten&iacute;a ocho a&ntilde;os cuando vi muerto al Che en la lavander&iacute;a        del hospital de Valle Grande. Pas&eacute; por debajo de la gente y logr&eacute; ponerme muy cerca de        donde &eacute;l estaba tendido. En ese momento para m&iacute; fue como si mirara a un Dios; ten&iacute;a los      ojos abiertos como si estuviera vivo, y desde ese instante lo empezamos a ver como a un Cristo&quot;.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Otro m&eacute;rito de este libro es la referencia trascendental con la que contribuye Ren&eacute; Cadina,        a quien le llaman el fot&oacute;grafo que retrat&oacute; a Dios.  Postrado sobre una cama, con la mitad        del hombre que antes fue, Cadina muestra el negativo original de la foto que le hizo        al Comandante Ernesto Guevara, ya sin vida y con el torso desnudo, en la lavander&iacute;a        del hospital Se&ntilde;or de Malta, en Valle Grande, los d&iacute;as 9 y 10 de octubre de 1967.  El        legendario fot&oacute;grafo, con amputaci&oacute;n de ambas piernas, quien ahora recibe el cuidado de los        m&eacute;dicos cubanos, asegur&oacute; que &quot;nom&aacute;s era un comandante de carne y hueso que muri&oacute; con los        ojos abiertos para seguir mirando y haciendo por los pobres del mundo&quot;.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Este compendio de marcada intenci&oacute;n &eacute;tica y humanista nos revela -- sin desdorar el        ilustre periodista que es su autor -- la elevada prosa po&eacute;tica de Jos&eacute; Antonio Fulgueiras, que        se basa en una voz intensa a nivel idiom&aacute;tico, comprensible por todos y escrupulosa en        su estilo.  En consecuencia, nos regala una exposici&oacute;n apasionante, donde desfilan        los internacionalistas cubanos, que alejados de la familia y de la tierra que los vio        nacer, escriben cada d&iacute;a gloriosas p&aacute;ginas de hero&iacute;smo y ponen muy en alto la bandera de        la estrella solitaria.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Escrito con un lenguaje sencillo, comprensible por el amplio p&uacute;blico, auguro que este        libro va a tener muchos admiradores.  Primero, por abordar una tem&aacute;tica muy sensible para        el cubano de hoy: la pr&aacute;ctica del internacionalismo proletario, y segundo, por recrear la        figura de uno de los m&aacute;s grandes paradigmas del siglo XX americano, el Guerrillero        Heroico Ernesto Guevara de la Serna.  Este texto que se lee de corrido, avanzando en &eacute;l como        quien navega entre agradables descubrimientos, es sin dudas una notable contribuci&oacute;n a        la destacada labor que desde el mismo triunfo de la Revoluci&oacute;n cubana, han desempe&ntilde;ado        los galenos cubanos en m&uacute;ltiples pa&iacute;ses.</font>     <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Se trata de un material que puede ser de utilidad para los m&eacute;dicos, para los        hombres amantes del saber, para los estudiantes a los que les est&aacute; reservada la direcci&oacute;n del futuro        y para todos aquellos que deseen conocer otros aspectos de la solidaridad brindada por        los cubanos.  Esta obra, donde se trasmiten valores, es un ejemplo alentador y de        alto est&iacute;mulo, en esta &eacute;poca en que tanto prima lo material sobre las cualidades del esp&iacute;ritu.</font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Hay todav&iacute;a otros argumentos para animar a la lectura de <I>El Che se viste de blanco </I>(<a href="#f1">figura</a>), me refiero a la organicidad que existe entre cada uno de los t&oacute;picos abordados a pesar        de su variedad, y a las interesantes fotograf&iacute;as que se muestran al final en el        testimonio gr&aacute;fico.  En este volumen el periodista nos muestra, una vez m&aacute;s, la habilidad que        posee para otorgar a sus observaciones una profundidad vivencial, pues en cada tema se        refleja una de las principales virtudes que debe acompa&ntilde;ar a un periodista, y es su capacidad        de informar sin dejar de asombrar al lector.  Finalmente, invitamos a disfrutar, con        verdadero placer y provecho, del Che vestido de blanco a trav&eacute;s de este libro tocado por la lucidez. </font>     <p align="center"><img src="/img/revistas/san/v19n2/f0119192.gif" width="221" height="310" longdesc="/img/revistas/san/v19n2/f0119192.gif"><a name="f1"></a></p>     
<p>&nbsp;</p>         <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Recibido: 1 de octubre de 2014.    <br>     </font><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif">Aprobado: 6 de octubre de 2014.     </font>         <p>&nbsp;</p>     <p>&nbsp;</p>         <P><font size="2" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><I>Ricardo Hodel&iacute;n Tablada</I>.  Hospital Provincial Docente Clinicoquir&uacute;rgico &quot;Saturnino        Lora Torres&quot;, avenida de los Libertadores s/n, entre calles 4ta y 6ta, reparto Sue&ntilde;o, Santiago        de Cuba, Cuba.  Correo electr&oacute;nico: <U><FONT  COLOR="#0000ff">rht@medired.scu.sld.cu</FONT></U>     </font>      ]]></body>
</article>
