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</front><body><![CDATA[  <h3>Editorial</h3> <h2>Importancia de los estudios de mortalidad en diab&eacute;ticos</h2>     <p>Se reconoce mundialmente que estamos en medio de una verdadera epidemia de    diabetes, mientras que a principios del siglo 20 la diabetes era una enfermedad    poco frecuente, en los inicios del siglo 21 las cifras de casos con esta enfermedad    son impresionantes. El aumento de la expectativa de vida, originado por el mejoramiento    de las condiciones de vida y de los servicios de salud, de la obesidad, por    la disponibilidad de alimentos de alto contenido cal&oacute;rico y del sedentarismo    ocasionado por el desarrollo tecnol&oacute;gico -es m&aacute;s probable que    veamos la serie de b&eacute;isbol delante de una pantalla de televisi&oacute;n,    que caminemos hasta el estadio- han sido las causas m&aacute;s universalmente    aceptadas como causantes de la actual alta prevalencia de la enfermedad, que    tambi&eacute;n ha afectado a nuestro pa&iacute;s, donde despu&eacute;s de los    60 a&ntilde;os las cifras de diab&eacute;ticos pueden alcanzar magnitudes superiores    al 20 % en algunas zonas urbanas.</p>     <p>Por supuesto que al existir m&aacute;s personas con diabetes, ellas tambi&eacute;n    estar&aacute;n m&aacute;s expuestas de que, al morir, esta enfermedad sea relacionada    con su muerte y, en muchos casos, esto es cierto, sin embargo el diab&eacute;tico,    como cualquier otro sujeto, tambi&eacute;n muere por enfermedades comunes en    la poblaci&oacute;n no diab&eacute;tica, lo cual en ocasiones hace dif&iacute;cil    al m&eacute;dico decidir cu&aacute;l fue la causa real de la muerte. En general,    ha medida que el deceso se produce en las edades m&aacute;s avanzadas, donde    es frecuente que est&eacute;n presentes en un mismo sujeto varias enfermedades    potencialmente mortales, como bronquitis cr&oacute;nica, aterosclerosis (en    toda su gama de manifestaciones cl&iacute;nicas, especialmente la cardiopat&iacute;a    isqu&eacute;mica), hipertensi&oacute;n, depresi&oacute;n ps&iacute;quica y del    sistema inmune, bronconeumon&iacute;as, etc, resulta evidente que la muerte    sobreviene por causas m&uacute;ltiples. Por tanto, estudios de mortalidad bien    dise&ntilde;ados para conocer con mayor exactitud el papel que le corresponde    a la diabetes como causa b&aacute;sica de muerte, son bien recibidos en estos    momentos. En nuestro pa&iacute;s se lleva a cabo un programa nacional de atenci&oacute;n    al diab&eacute;tico, que tiene, entre uno de sus objetivos, disminuir la mortalidad    prematura por esta enfermedad.</p>     <p>Un primer paso importante para analizar el peso de la diabetes en la mortalidad    de los pacientes que la padecen es la discusi&oacute;n cient&iacute;fica y multidisciplinaria    de fallecidos diab&eacute;ticos en todo el pa&iacute;s y en todo los niveles.    Esto ya ha dado resultado de inter&eacute;s, como por ejemplo, los riesgos de    muerte elevados que tienen los pacientes provenientes de hogares disfuncionales,    que viven solos, deprimidos, con retraso mental o son alcoh&oacute;licos, lo    que origina la decisi&oacute;n de una especial atenci&oacute;n social ha estos    tipos de enfermos. </p>     <p>Tambi&eacute;n se han detectado riesgos de confusiones diagn&oacute;sticas    de la presentaci&oacute;n de la diabetes con gastroenteritis, hepatitis e incluso    asma bronquial por s&iacute;ntomas de v&oacute;mitos y deshidrataci&oacute;n,    astenia y polipnea, lo que debe alertar a todos los m&eacute;dicos de la atenci&oacute;n    primaria y de los sistemas de urgencias, en pensar en la diabetes cuando ocurran    cuadros similares.</p>     <p>La evoluci&oacute;n de la mortalidad por diabetes y del tipo de causa de muerte    predominante, es un elemento importante para evaluar si las acciones de salud    preconizadas en el Programa Nacional de Atenci&oacute;n al Diab&eacute;tico,    est&aacute;n siendo eficaces.</p>     <p>En esencia, se espera que ha medida que el Programa se consolide deben disminuir    las causas de muerte en diab&eacute;ticos originadas por coma hiperosmolar y    cetoacidosis e incluso por infecciones. La mortalidad estar&aacute; m&aacute;s    relacionada con las causas derivadas de la aterosclerosis, que se acelera en    la enfermedad diab&eacute;tica si esta no tiene un control metab&oacute;lico    y de factores de riesgo vasculares m&aacute;s estrictos y de las causas derivadas    de la microangiopat&iacute;a diab&eacute;tica que esencialmente lleva a la nefropat&iacute;a    diab&eacute;tica y a la insuficiencia renal terminal. Sin embargo, con los conocimientos    actuales y la disponibilidad progresiva de medicamentos m&aacute;s eficaces    para el control metab&oacute;lico, hipotensores, hipolip&eacute;micos, el uso    de aspirina a bajas dosis, etc., y sobre todo de lograr una educaci&oacute;n    diabetol&oacute;gica excelente en las personas con diabetes y, por supuesto,    con la capacitaci&oacute;n al m&aacute;ximo de todos los m&eacute;dicos que    atiendan a estas personas, es de esperar que incluso las complicaciones propias    de la diabetes puedan posponerse de una manera considerabley que se logre prolongar    la vida &uacute;til de de los diab&eacute;ticos a edades muy similares a las    del resto de la poblaci&oacute;n que comparte su mismo h&aacute;bitat.</p>     <p align="right">    <br>   Dr. Oscar D&iacute;az D&iacute;az    <br>   Presidente de la Comisi&oacute;n Nacional de Diabetes    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Director del Instituto Nacional de Endocrinolog&iacute;a </p>      ]]></body>
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