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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Endocrinología]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Doctor Octavio Montoro y los primeros casos de diabetes tratados con insulina en Cuba]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Doctor Octavio Montoro and the first cases of diabetes treated with insulin in Cuba]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Nacional de Endocrinología  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The clinical use of insulin by Banting and Best represents a hallmark in the history of medical sciences. The advances in this field have been amazing and our country was also involved in this development. However, little is known about the first works carried out by Cuban physicians in the application of insulin therapy, a significant event in the history of Cuban endocrinology but practically unknown for the new generations of endocrinologists. This literature review is aimed at underlining the introduction of insulin in modern clinics as an important event in Cuban medical histography, disseminating the clinical evolution and therapeutical scheme applied to the first cases of diabetes mellitus treated with insulin in Cuba and emphasizing the determination and capacity of the health professionals who were the pioneers of the clinical use of insulin in those years, among them Doctor Octavio Montoro. We consulted the medical references, files and other sources of that time to make this paper. As a result, it was learned that the treatment with insulin of diabetic patients was introduced in Cuba on February,1923 by Doctor Montoro, who had been recognized by his medical pieces of knowledge and vast culture. He occupied several posts and received a number of decorations. It was concluded that Cuba was one of the first countries in the world that used insulin as a therapeutical weapon against diabetes. Doctor Octavio Montoro made important contributions to research on diabetes; therefore, according to our opinion, he deserves to be considered as father of diabetology in our country.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <h3>Historia    <br> </h3>     <p>Instituto Nacional de Endocrinolog&iacute;a    <br> </p> <h2>Doctor Octavio Montoro y los primeros casos de diabetes tratados con insulina    en Cuba    <br> </h2>     <p><i><a href="#cargo">Dr. Dagoberto &Aacute;lvarez Aldana<span class="superscript">1</span>    y Yuliet Rodr&iacute;guez Bebert<span class="superscript">2 </span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p> <h4>Resumen    <br> </h4>     <p>El uso cl&iacute;nico de la insulina por<i> Banting y Best</i> representa un    hito en la historia de las ciencias m&eacute;dicas. Los avances en este campo    han sido espectaculares y nuestro pa&iacute;s no est&aacute; ajeno a ellos.    Sin embargo, poco se conoce sobre los primeros trabajos realizados por los m&eacute;dicos    cubanos en relaci&oacute;n con la insulinoterapia, hecho trascendental en la    historia de la endocrinolog&iacute;a cubana, pero desconocido principalmente    para las nuevas generaciones de endocrin&oacute;logos. Esta revisi&oacute;n    tiene como objetivos destacar la introducci&oacute;n en la cl&iacute;nica moderna    de la insulina como un importante suceso en la historiograf&iacute;a m&eacute;dica    cubana y divulgar la evoluci&oacute;n cl&iacute;nica y el esquema terap&eacute;utico    aplicado a los primeros casos de diabetes mellitus tratados con insulina en    Cuba, as&iacute; como resaltar el empe&ntilde;o y la capacidad de los profesionales    de la salud pioneros en el uso cl&iacute;nico de la insulina en aquellos a&ntilde;os,    entre los que se destaca el Doctor <i>Octavio Montoro</i>. Para realizar este    trabajo fue consultada la bibliograf&iacute;a m&eacute;dica de la &eacute;poca,    archivos y otras fuentes. Como resultado se obtuvo que en Cuba se introdujo    la insulina en el tratamiento de los pacientes diab&eacute;ticos en febrero    de 1923, por el Doctor Montoro, quien fue reconocido por sus conocimientos m&eacute;dicos    y por su vasta cultura. Desempe&ntilde;&oacute; m&uacute;ltiples cargos y recibi&oacute;    numerosas condecoraciones. Se concluy&oacute; que Cuba fue uno de los primeros    pa&iacute;ses en el mundo que cont&oacute; con la insulina como arma terap&eacute;utica    contra la diabetes. El Doctor <i>Octavio Montoro</i> hizo importantes aportes    en la investigaci&oacute;n sobre la diabetes, por lo que merece ser considerado,    a nuestro juicio, como el padre de la diabetolog&iacute;a en nuestro pa&iacute;s.  </p>     <p></p>     <p></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>    <br> </p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p align="right">    <br>   Lo pasado es la ra&iacute;z de lo presente.     <br>   Ha de saber lo que fue, porque lo    <br>   que fue est&aacute; en lo que es.     <br>       ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Jos&eacute; Mart&iacute; </p>     <p>    <br>   La enfermedad llamada diabetes es muy rara y, para muchos, sorprendente... pero    una vez manifestada, al enfermo no le queda mucho tiempo de vida... la muerte,    que a veces es fulminante, pone fin a una vida plena de dolores y disgustos...    y no existe ning&uacute;n medio para impedirle beber y orinar a continuaci&oacute;n.<span class="superscript">1    </span></p> En esta, una de las primeras descripciones sobre la diabetes mellitus, hecha por  <i>Areteo de Capadocia </i>(130 - 200 d.c) en su libro De causis et signis morborum,  es evidente la incapacidad de los m&eacute;dicos de aquella &eacute;poca para  encontrar alguna medida que evitara, irremediablemente, el desenlace fatal en  estos enfermos.    <br>     <br> Lamentablemente tardaron miles de a&ntilde;os para que, despu&eacute;s de m&uacute;ltiples  esfuerzos, apareciera un producto que cambiara radicalmente la vida de estas personas.      <p>El 14 de noviembre de 1921, <i>Frederik Grant Banting</i> (1891-1941) y <i>Charles    Herbert Best</i> (1899-1978), anunciaron a la comunidad cient&iacute;fica, en    el Ateneo del <i>Toronto General Hospital</i> sus trabajos con un extracto que    denominaron Isletin y m&aacute;s tarde Insulina, que era efectivo en el tratamiento    de los pacientes diab&eacute;ticos.</p>     <p>El primer uso cl&iacute;nico de este preparado, aislado por los investigadores    canadienses, se produjo el 11 de enero de 1922. Un joven de 14 a&ntilde;os llamado    <i>Leonard Thompson</i> tuvo la fortuna de ser el primer humano afectado de    diabetes en utilizar la insulina; le hab&iacute;an diagnosticado la enfermedad    dos a&ntilde;os antes y se encontraba en grave estado de salud.</p>     <p>Este hecho representa, sin lugar a dudas, un hito en la historia de las ciencias    m&eacute;dicas y una contribuci&oacute;n suprema en la lucha contra las enfermedades.    Constituy&oacute; un escal&oacute;n de ascenso en la comprensi&oacute;n fisiopatol&oacute;gica    y cl&iacute;nica de la diabetes y un cambio radical en su tratamiento. Atr&aacute;s    quedar&iacute;a la concepci&oacute;n casi dogm&aacute;tica de que la diabetes    era siempre una enfermedad mortal.</p>     <p>En la era preinsul&iacute;nica, entre el 40 y el 60 % de los pacientes mor&iacute;an    a consecuencia de coma diab&eacute;tico. En los primeros treinta a&ntilde;os    del uso de la insulina, este indicador decreci&oacute; entre el 1 y el 8 %.    En 1897, la esperanza media de vida en un ni&ntilde;o de diez a&ntilde;os, al    que le hab&iacute;an diagnosticado diabetes, era de 1,3 a&ntilde;os. El diagn&oacute;stico    a los 30 a&ntilde;os significaba una esperanza de vida de 4,1 a&ntilde;os, y    si se diagnosticaba a los 50 se pod&iacute;a esperar una supervivencia de 8    a&ntilde;os m&aacute;s. En 1945, un ni&ntilde;o de 10 a&ntilde;os recientemente    diagnosticado de diabetes, ten&iacute;a una esperanza de vida de 45 a&ntilde;os;    un paciente de 30 a&ntilde;os pod&iacute;a alcanzar en su vida 30 a&ntilde;os    y medio m&aacute;s; y a uno de 50 le quedaba casi 16 a&ntilde;os por vivir.    El gran diabet&oacute;logo norteamericano <i>Elliot P. Joslin</i> (1869-1962)    dec&iacute;a que antes del empleo de la insulina, &eacute;l contaba la duraci&oacute;n    de los ni&ntilde;os diab&eacute;ticos por d&iacute;as, y que en 1914 les calculaba    las probabilidades de sobrevivir como iguales a las de un hombre de cien a&ntilde;os.<span class="superscript">2</span></p>     <p>Con el empleo rutinario de la insulina, los peligros en los pacientes diab&eacute;ticos    de la cirug&iacute;a, el embarazo y las infecciones quedar&iacute;an atr&aacute;s    y en la actualidad menos de un 5 % de los diab&eacute;ticos mueren por cetoacidosis.<span class="superscript">3</span>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En Cuba, la comunidad m&eacute;dica no estaba ajena a los avances que se ven&iacute;an    produciendo en el mundo en relaci&oacute;n con el tratamiento insul&iacute;nico    y tambi&eacute;n en otros campos de la medicina, si se tiene en cuenta que muchos    de los logros introducidos en la pr&aacute;ctica m&eacute;dica estaban motivados    por fines comerciales y no por el inter&eacute;s de resolver los problemas de    salud del pueblo.</p>     <p>En la tercera d&eacute;cada del siglo pasado, un grupo de talentosos m&eacute;dicos    se dedicaron al estudio de la diabetes mellitus, y por esos a&ntilde;os son    frecuentes los art&iacute;culos sobre m&uacute;ltiples aspectos de esta entidad    en las m&aacute;s prestigiosas revistas m&eacute;dicas de entonces.</p>     <p>Sin embargo, en la actualidad, poco se conoce sobre los primeros trabajos realizados    por los m&eacute;dicos cubanos en relaci&oacute;n con la insulinoterapia. Al    considerar la ausencia de publicaciones que reflejen este hecho trascendental    en la historia de la endocrinolog&iacute;a cubana, que lo hace desconocido principalmente    para nuevas generaciones de endocrin&oacute;logos, nos propusimos realizar una    b&uacute;squeda bibliogr&aacute;fica con el objetivo de destacar la introducci&oacute;n    en la cl&iacute;nica moderna de la insulina como un importante suceso en la    historiograf&iacute;a m&eacute;dica cubana y divulgar la evoluci&oacute;n cl&iacute;nica    y el esquema terap&eacute;utico aplicado a los primeros casos de diabetes mellitus    tratados con insulina en Cuba. Se pretende tambi&eacute;n en esta revisi&oacute;n    resaltar el empe&ntilde;o y la capacidad de los profesionales de la salud pioneros    en el uso cl&iacute;nico de la insulina en aquellos a&ntilde;os, entre los que    se destaca el Doctor <i>Octavio Montoro y Saladriga. </i></p> <h6>Los primeros casos</h6>     <p>Entre los primeros estudiosos de la diabetes mellitus en Cuba en ese per&iacute;odo,    se encuentra el Dr. R<i>am&oacute;n Grau San Mart&iacute;n </i>, quien el 8    de diciembre de 1922 present&oacute; un trabajo en la Academia de Ciencias M&eacute;dicas,    F&iacute;sicas y Naturales de La Habana, titulado &quot;Problemas actuales en    el tratamiento de la diabetes mellitus&quot;. All&iacute; mencionaba las investigaciones    que ven&iacute;an realizando importantes cient&iacute;ficos en el mundo para    sustituir la funci&oacute;n endocrina del p&aacute;ncreas, como son <i>Knowlton,    Starling, Kleiner, Murlin, Scott </i>y <i>Paulesco</i>. Relataba m&aacute;s    adelante el tratamiento en boga en aquellos a&ntilde;os, preconizado por el    afamado diabet&oacute;logo <i>Frederick M. Allen</i> (1879) consistente en el    reposo del p&aacute;ncreas por medio del ayuno y la obtenci&oacute;n del &iacute;ndice    de tolerancia alimenticia en estos pacientes.</p>     <p>Citaba tambi&eacute;n, y fue el primero en hacerlo en la literatura m&eacute;dica    en Cuba, las observaciones de los cient&iacute;ficos<i> Banting, Best, Collip    </i>y otros en el laboratorio de Fisiolog&iacute;a y Patolog&iacute;a y en la    cl&iacute;nica m&eacute;dica de la Universidad de Toronto &quot;con un extracto    de p&aacute;ncreas capaz de suprimir todos los s&iacute;ntomas cardinales de    la diabetes en animales y el hombre&quot;.<span class="superscript">4</span></p>     <p>Estos trabajos aparecieron publicados, seg&uacute;n refiri&oacute; el Dr. <i>Grau    San Mart&iacute;n, </i>en la revista <i>The Canadian Medicine Association Journal</i>,    en marzo de 1922.</p>     <p>Finalmente, en esta comunicaci&oacute;n informaba sobre los trabajos que &eacute;l    ven&iacute;a realizando desde hac&iacute;a un a&ntilde;o en cooperaci&oacute;n    con los laboratorios Bluhme-Ramos para la obtenci&oacute;n de &quot;un suero    que proceda de la sangre eferente del p&aacute;ncrea, cuyo suero contenga la    sustancia autacoide antidiab&eacute;tica en condiciones fisiol&oacute;gicas&quot;.<span class="superscript">5</span></p>     <p>Aunque con un proceder err&oacute;neo, estas investigaciones evidencian la    disposici&oacute;n de los m&eacute;dicos cubanos de buscar nuevas alternativas    de tratamiento para esta enfermedad de tan alta morbimortalidad en esos a&ntilde;os.</p>     <p>Otro m&eacute;rito indiscutible de este m&eacute;dico es el de haber introducido    en nuestro pa&iacute;s, en 1917 los m&eacute;todos de dietoterapia promulgado    por<i> Allen,</i> los m&aacute;s modernos para la &eacute;poca, y haber usado    por primera vez los derivados de la guanidina (Synthalin) para el tratamiento    de la diabetes mellitus.</p>     <p>En el acta de esa sesi&oacute;n, otro eminente diabet&oacute;logo cubano, en    el cual nos detendremos m&aacute;s adelante, el Doctor <i>Octavio Montoro y    Saladriga,</i> se refiri&oacute; a las investigaciones sobre la insulina como    un hecho trascendental y expres&oacute; que &quot;indudablemente dicho descubrimiento    traer&aacute; una verdadera revoluci&oacute;n en el tratamiento de algunos casos    de diabetes, especialmente los casos en j&oacute;venes con tendencia al enflaquecimiento    progresivo y la desnutrici&oacute;n y sobre todo en las complicaciones de la    diabetes: gangrena, acidosis, tuberculosis y la anestesia en los casos de operaci&oacute;n&quot;.<span class="superscript">6</span>    El Doctor Montoro anunci&oacute; a los all&iacute; presentes la inminente comercializaci&oacute;n    en Cuba de la insulina con el nombre de Isletin, procedente de Norteam&eacute;rica.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Cuando se hable de fechas trascendentales en la historiograf&iacute;a m&eacute;dica    en Cuba, en nuestra opini&oacute;n, se debe mencionar la de febrero de 1923.    A partir de ese momento, la naci&oacute;n se convert&iacute;a en uno de los    pocos pa&iacute;ses del mundo en contar con la insulinoterapia dentro del arsenal    de los m&eacute;dicos para combatir tan temible enfermedad. Este logro se alcanz&oacute;    a poco m&aacute;s de un a&ntilde;o de su empleo por primera vez en Canad&aacute;.    La gloria cient&iacute;fica le correspondi&oacute; a un destacado cl&iacute;nico    cubano, quien dedic&oacute; gran parte de su carrera al estudio de las enfermedades    de las gl&aacute;ndulas de secreci&oacute;n interna y en especial de la diabetes    mellitus: <i>Octavio Montoro y Saladriga.</i></p>     <p>Pero dejemos que sea el propio Doctor <i>Montoro</i> quien exprese el impacto    de este suceso en nuestro pa&iacute;s: &quot;Cuando se anunci&oacute; al mundo    el descubrimiento de <i>Banting </i>y<i> Best, Macleod</i> y<i> Noble </i>y<i>    Collip</i> de la insulina, las agencias cablegr&aacute;ficas se encargaron de    descubrir que en el mundo hab&iacute;a mucho m&aacute;s diab&eacute;ticos de    los que dicen las estad&iacute;sticas m&aacute;s exactas y en efecto, hab&iacute;a    sonado la hora de la curaci&oacute;n definitiva, la hora en que se podr&iacute;a    comer de todo previa una inyecci&oacute;n de insulina, como me vino a informar    un diab&eacute;tico cliente. Era natural el alborozo y de todos los rincones    de la Rep&uacute;blica se levantaron ansiosos los diab&eacute;ticos en busca    de la panacea. Fue por esta raz&oacute;n, que en diciembre pr&oacute;ximo pasado,    estando ya en correspondencia con Macleod, en la Academia de Ciencias y en un    peri&oacute;dico diario di una informaci&oacute;n, tratando de fijar los l&iacute;mites    a que deb&iacute;a aspirarse con la insulina y cortando de ra&iacute;z las ilimitadas    esperanza de los enfermos y las habilidosas combinaciones que pudieran haber    concebido algunos desaprensivos&quot;.<span class="superscript">7</span></p>     <p>Como se cita anteriormente, los primeros casos fueron atendidos en febrero    de 1923 y en una conferencia impartida en la Sociedad de Estudios Cl&iacute;nicos,    en noviembre de ese mismo a&ntilde;o, el Doctor <i>Montoro</i> describi&oacute;    la evoluci&oacute;n cl&iacute;nica y el tratamiento indicado a dos casos que    bien pudieran ser considerados como &quot;los Leonard Thompson cubanos&quot;.</p>     <p>El primer caso &quot; (...) era un desgraciado joven llamado Garrido, a quien    yo hab&iacute;a tratado por el m&eacute;todo de Allen-Joslin en 1919 en la cl&iacute;nica    Ortega y que despu&eacute;s hab&iacute;a tratado el propio Allen en su Instituto    de Morristown. Este pobre muchacho que comenc&eacute; a tratar con una glucosuria    de 480 gramos en las 24 horas, que hac&iacute;a el tipo cl&aacute;sico a sus    25 a&ntilde;os, de la diabetes flaca descrita por Lancereaux, pudo vivir cuatro    a&ntilde;os gracias al tratamiento restrictivo de Allen. Tengo el firme convencimiento    que de otra suerte su vida habr&iacute;a sido m&aacute;s breve, su vivir m&aacute;s    doloroso. Alcanz&oacute; a que llegase la insulina y fue uno de los primeros    casos tratados. El efecto fue brillante, la consabida desaparici&oacute;n de    la ketosis, el mejoramiento de su estado general, la reducci&oacute;n desde    402 gramos de glucosa hasta 43, la reducci&oacute;n desde 12 litros de diuresis    hasta 3 y medio. Este enfermo no pude seguir trat&aacute;ndolo y me enter&eacute;    despu&eacute;s que hubo necesidad de suspender la insulina por fen&oacute;menos    de anafilaxia. Posteriormente hab&iacute;a desmejorado y consecutivamente a    una gripe contrajo una bronconeumon&iacute;a de la que muri&oacute;. Aunque    solo tom&eacute; participaci&oacute;n en el primer per&iacute;odo del tratamiento,    considero que este enfermo no hubiera logrado vivir sin la insulina, ya que    su estado pancre&aacute;tico era muy precario. No obstante, con una dieta de    40 gramos de hidratos de carbono eliminaba de 400 a 500 gramos de glucosa en    las 24 horas. Despu&eacute;s de tres meses de inyectarse la insulina a la dosis    de 10 a 20 unidades diarias -tuvo per&iacute;odos de 30 unidades diarias- con    una dieta de 50 gramos de hidratos eliminaba solo 94 gramos de glucosa. Hay,    por tanto, que sospechar en una acci&oacute;n beneficiosa de la insulina bien    estimulante sobre los islotes o bien que habr&iacute;a actuado sobre la intimidad    metab&oacute;lica del proceso&quot;. <span class="superscript">8</span></p>     <p>&quot;El otro caso -seg&uacute;n Montoro- m&aacute;s afortunado es el del joven    L. estudiante de primer a&ntilde;o de medicina, el que solo ten&iacute;a tres    meses de enfermedad a pesar de lo cual eliminaba hasta 11 litros de orina con    224 gramos de glucosa y una glucemia de 480. Hab&iacute;a perdido m&aacute;s    de 20 libras de peso, su visi&oacute;n era escasa, la cantidad de acetona pasaba    de 3 gramos. Comenz&oacute; el tratamiento en el mes de marzo del corriente    a&ntilde;o, comenzando con una dosis de 20 unidades diarias repartidas en las    dos principales comidas, y una ingesta de 50 gramos de hidratos de carbono.    Solo he de a&ntilde;adir que actualmente, nueve meses despu&eacute;s, est&aacute;    libre de az&uacute;car, y de acetona y de diac&eacute;tico, y ha ganado 30 libras    de peso, esta &aacute;gil, dispuesto y fuerte, ha recobrado su antigua visi&oacute;n,    y tiene una ingesta de 50 gramos de hidrato de carbono poni&eacute;ndose actualmente    solo 3 unidades al d&iacute;a&quot;.<span class="superscript">9</span></p>     <p>Ya para noviembre de 1923, el Doctor <i>Montoro </i>hab&iacute;a tratado los    primeros 26 casos con esta novedosa terap&eacute;utica: la insulinoterapia.    Las primeras &aacute;mpulas de insulina comercializadas con el nombre de Isletin,    fueron suministradas por la casa comercializadora norteamericana <i>Eli Lilly    Co</i>., de Indian&aacute;polis, la primera en producir a escala industrial    este producto.</p>     <p>Para aquellos a&ntilde;os, la insulina se fabricaba en frascos de 5 cc en varios    tipos de concentraci&oacute;n (10, 20, 40 y 80 unidades por cc). Se calculaba    la unidad para 2 gramos de alimentos y se suministraba en dos dosis al d&iacute;a,    repartidas en 5/8 de la dosis total 15 min antes del desayuno y los 3/8 restantes    antes de la comida. </p>     <p>En el resumen que el Profesor <i>Octavio Montoro</i> hizo en su ponencia oficial    al Sexto Congreso M&eacute;dico Nacional, celebrado en 1924, titulada &quot;Diabetes    y su tratamiento actual&quot; expres&oacute;: &quot;La insulina, (...), no ofrece    peligro alguno y es la conquista m&aacute;s notable de la terap&eacute;utica    en este cuarto de siglo&quot;.<span class="superscript">10</span></p>     <p>A 80 a&ntilde;os del uso cl&iacute;nico de la insulina en Cuba, hoy m&aacute;s    que nunca la historia le ha dado la raz&oacute;n al reconocer el valor de esta    terap&eacute;utica.</p>     <p></p> <h4>Doctor Octavio Montoro y Saladriga (1891-1962). Apuntes biogr&aacute;ficos</h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Naci&oacute; en La Habana, el 19 de noviembre de 1891. Fue hijo del destacado    pol&iacute;tico y erudito cubano Don Rafael Montoro. Curs&oacute; sus estudios    secundarios en el Instituto de Segunda Ense&ntilde;anza, donde se gradu&oacute;    de bachiller y alcanz&oacute; el grado de Doctor en Medicina y Cirug&iacute;a    en La Universidad de La Haban, el 25 y 26 de junio de 1915. Fue interno durante    tres a&ntilde;os del sanatorio Covadonga del Centro Asturiano, y a partir de    1918 m&eacute;dico de visita.</p>     <p>Fue m&eacute;dico del dispensario &quot;Tamayo&quot; y del dispensario de ni&ntilde;os    en el Bando de Piedad de Cuba. A los dos a&ntilde;os de graduado ingres&oacute;    en la Sociedad de Estudios Cl&iacute;nicos, de la que luego fue presidente y    miembro de honor. Se gradu&oacute; en los cursos de electrocardiograf&iacute;a    en el New York Hospital, el 3 de noviembre de 1919, impartido por el doctor    Harold E. B. Pardee, y de calorimetr&iacute;a para determinar el metabolismo    basal, en el Bellevue Hospital New York a cargo del Dr. <i>Eugenio Dubois. </i></p>     <p>Introdujo en Cuba los estudios sobre el metabolismo basal por los cambios respiratorios    y fue el primero en utilizar el electrocardi&oacute;grafo como medio de diagn&oacute;stico    en las enfermedades del coraz&oacute;n en 1919. En el departamento de nutrici&oacute;n    de la cl&iacute;nica &quot;Ortega&quot; trat&oacute; por primera vez en Cuba,    junto con enfermeras especialistas, las enfermedades de la nutrici&oacute;n,    diabetes, obesidad, gota y otras, as&iacute; como de las gl&aacute;ndulas de    secreci&oacute;n interna.</p>     <p>Junto al Dr. D&iacute;az Albertini generaliz&oacute;, desde 1916, la pr&aacute;ctica    diaria del uso del esfigmoman&oacute;metro y de la determinaci&oacute;n de glicemia    sangu&iacute;nea en el tratamiento de la diabetes. Obtuvo el premio &quot;Domingo    Fern&aacute;ndez Cuba&quot; en el V Congreso M&eacute;dico Nacional con el trabajo    titulado &quot;Estudio del metabolismo basal. Calorimetr&iacute;a cl&iacute;nica&quot;    .</p>     <p>Fue acad&eacute;mico de n&uacute;mero desde el 25 de noviembre de 1927 de la    Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana.    Se destac&oacute; como uno de sus miembros m&aacute;s activos y fue designado    por esta corporaci&oacute;n como su representante en numerosas reuniones, congresos,    homenajes y otras actividades.</p>     <p>Fund&oacute;, junto al Dr. G<i>uillermo Garc&iacute;a L&oacute;pez,</i> la    Sociedad Cubana de Endocrinolog&iacute;a y la Sociedad Cubana de Cardiolog&iacute;a,    conjuntamente con el doctor Mart&iacute;nez Ca&ntilde;as. </p>     <p>Public&oacute; m&uacute;ltiples trabajos de dis&iacute;miles ramas de la medicina    como son: parasitolog&iacute;a, cardiolog&iacute;a, oncolog&iacute;a y, en especial,    de endocrinolog&iacute;a. Algunas de las publicaciones relacionadas con la diabetes    mellitus fueron traducidas a varios idiomas. </p>     <p>El Doctor <i>Montoro</i> no s&oacute;lo fue reconocido por sus conocimientos    m&eacute;dicos, sino tambi&eacute;n como un hombre de vasta cultura. Desempe&ntilde;&oacute;    m&uacute;ltiples cargos y responsabilidades y recibi&oacute; numerosas condecoraciones.</p>     <p>El Doctor <i>Montoro</i> hizo importantes aportes al desarrollo de la medicina    en Cuba y en especial a la investigaci&oacute;n sobre diabetes mellitus, por    lo que merece ser considerado, a nuestro juicio, como el padre de la diabetolog&iacute;a    en nuestro pa&iacute;s. </p>     <p> Con sus trabajos no s&oacute;lo resolvi&oacute; problemas pr&aacute;cticos,    sino que tambi&eacute;n estimul&oacute; el estudio y la investigaci&oacute;n    de esta enfermedad. Este m&eacute;rito tambi&eacute;n le fue reconocido y en    la apertura de una ponencia que imparti&oacute; en 1951, el Dr. <i>Guillermo    Garc&iacute;a L&oacute;pez</i>, eminente endocrin&oacute;logo cubano del siglo    pasado, expres&oacute;: &quot;Me atrevo a afirmar, y as&iacute; se lo he expresado    personalmente al ponente en varias oportunidades, que el m&eacute;dico en Cuba    que m&aacute;s ha contribuido a divulgar conceptos, exponer criterios y estimular    al estudio de la diabetes, con su metodolog&iacute;a, ordenamiento y periodicidad    en sus aportes, lo ha sido el Doctor Montoro.&quot;<span class="superscript">11</span>  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Doctor <i>Octavio Montoro y Saladriga</i> falleci&oacute; a la edad de 70    a&ntilde;os, el 27 de junio de 1962 en la ciudad de Miami, Estados Unidos de    Norteam&eacute;rica.</p> <h4>    <br>   Summary</h4>     <p>The clinical use of insulin by Banting and Best represents a hallmark in the    history of medical sciences. The advances in this field have been amazing and    our country was also involved in this development. However, little is known    about the first works carried out by Cuban physicians in the application of    insulin therapy, a significant event in the history of Cuban endocrinology but    practically unknown for the new generations of endocrinologists. This literature    review is aimed at underlining the introduction of insulin in modern clinics    as an important event in Cuban medical histography, disseminating the clinical    evolution and therapeutical scheme applied to the first cases of diabetes mellitus    treated with insulin in Cuba and emphasizing the determination and capacity    of the health professionals who were the pioneers of the clinical use of insulin    in those years, among them Doctor Octavio Montoro. We consulted the medical    references, files and other sources of that time to make this paper. As a result,    it was learned that the treatment with insulin of diabetic patients was introduced    in Cuba on February,1923 by Doctor Montoro, who had been recognized by his medical    pieces of knowledge and vast culture. He occupied several posts and received    a number of decorations. It was concluded that Cuba was one of the first countries    in the world that used insulin as a therapeutical weapon against diabetes. Doctor    Octavio Montoro made important contributions to research on diabetes; therefore,    according to our opinion, he deserves to be considered as father of diabetology    in our country. </p> <h4>    <br>   Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>     <!-- ref --><p>1. Disponible en: <a href="http://www.Resistencia%20insul%EDnica.Com/insulina/historia/fr-historia.htm">http://www.Resistencia  insul&iacute;nica.Com/insulina/historia/fr-historia.htm</a>.<!-- ref --><p>2. Roche. Diabetes mellitus: Agenda 2001. Espa&ntilde;a: Atlas Medical Publishing  Ltd; 2001.<!-- ref --><p>3. Krentz AJ. Acute metabolic complicacions of diabetes mellitus: diabetic      ketoacidosis, hyperosmolar non-ketotic. Syndrome and lactic acidosis. En:      Pickup JC, Williams G, ed. Textbook of Diabetes. 2 ed. U.K: Blackwell Science;  1998.39.1-39.22.<!-- ref --><p>4. Grau San Mart&iacute;n R. Problemas actuales en el tratamiento de la diabetes  mellitus Anal Acad Cienc Med F&iacute;s Nat 1923;59:145.<!-- ref --><p>5. Grau San Mart&iacute;n R. Problemas actuales en el tratamiento de la diabetes  mellitus Anal Acad Cienc Med F&iacute;s Nat 1923;59:147.<!-- ref --><p>6. Grau San Mart&iacute;n R. Problemas actuales en el tratamiento de la diabetes  mellitus Anal Acad Cienc Med F&iacute;s Nat 1923;59:141. <p>7. Montoro y Saladriga O. El tratamiento de la diabetes mellitus por la insulina.  Rev Med Cir Hab 1924;29:23. </p>     <p>8. Montoro y Saladriga O. El tratamiento de la diabetes mellitus por la insulina.  Rev Med Cir Hab 1924;29:24.</p>     <p>9. Montoro y Saladriga O. El tratamiento de la diabetes mellitus por la insulina.  Rev Med Cir Hab 1924;29:25.</p>     <p>10. Montoro y Saladriga O. Diabetes y su tratamiento actual. La Habana: &quot;La  Propagandista&quot; 1924:85. </p>     <!-- ref --><p>11. Garcia L&oacute;pez Guillermo. Nuevas ideas en el tratamiento de la diabetes.      Un cuarto de siglo de insulinoterapia. Anal Acad Cienc Med F&iacute;s Nat      Hab 1951;91:29. <p>Recibido: 8 de enero de 2003. Aprobado: 17 de febrero de 2003.    <br>   Dr. <i>Dagoberto Alvarez Aldana.</i> Instituto Nacional de Endocrinolog&iacute;a.    Calle D y Zapata, Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. </p>     <p></p>     <p></p>     <p><a href="#autor">1 Especialista de I Grado en Endocrinolog&iacute;a.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   2 Residente de II a&ntilde;o en la especialidad de Microbiolog&iacute;a. </a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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