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</front><body><![CDATA[ <h2>Epidemiolog&iacute;a de las enfermedades del tiroides en Cuba</h2>    <p> <em>DraC.  Daysi Navarro Despaigne </em>    <br> Investigadora Titular. Profesora Auxiliar.</p>    <p>El  t&eacute;rmino<i> Epidemiolog&iacute;a</i>, seg&uacute;n el Diccionario de Ciencias  M&eacute;dicas <i>Stedman</i> <i>1993</i>, se refiere al estudio de las relaciones  entre los diversos factores que determinan la frecuencia y distribuci&oacute;n  de las enfermedades en la poblaci&oacute;n humana o animal. Pensando en esta definici&oacute;n  y teniendo en cuenta el contexto de este Taller, consider&eacute; que ser&iacute;a  de mayor utilidad ofrecer una r&aacute;pida panor&aacute;mica hist&oacute;rica  (mundial y nacional) acerca de los aportes cient&iacute;ficos m&aacute;s importantes  para el diagn&oacute;stico y tratamiento de las afecciones del tiroides.</p><h4><b>Antecedentes  hist&oacute;ricos</b></h4>    <p>La gl&aacute;ndula tiroides, del griego <i>thyreos</i>  y <i>eidos</i>, significa <i>forma de escudo</i>. Su nombre fue dado por <i>Wharton  </i>en 1656. Aunque su descubridor fue <i>Vesalius</i> en 1534<b> </b>es de se&ntilde;alar  que desde 1500 se conoc&iacute;a la existencia del bocio. Pasar&iacute;an casi  2 siglos antes de que se precisara su importancia fisiol&oacute;gica<b>.</b></p>    <p>Entre  1825 y 1845, <i>Parry</i>, <i>Graves </i>y <i>Basedow</i> describieron el bocio  t&oacute;xico difuso. En 1884 se realiz&oacute; por <i>Rehn </i>la primera tiroidectom&iacute;a  subtotal como tratamiento del hipertiroidismo, y en 1888 <i>Ord</i> describi&oacute;  el cuadro cl&iacute;nico ya reportado por <i>Gull</i>, el cual se corresponde  con el hipotiroidismo primario; pero desde siglos atr&aacute;s, en China se conoc&iacute;a  el beneficio del consumo de algas marinas y esponjas, aunque para la literatura  occidental es en 1891 que se emplea el extracto del tiroides para el tratamiento  del hipotiroidismo.</p>    <p>En 1895 <i>Baumann</i> descubri&oacute; la presencia  de yodo en el tiroides unido a la globulina, y llam&oacute; a esa sustancia yodotirina;  <i>Oswald</i>, a&ntilde;os despu&eacute;s, aisl&oacute; una prote&iacute;na yodada  a la que llam&oacute; tiroglobulina. </p>    <p>En 1811 se describi&oacute; el carcinoma  primario del tiroides; en 1896 <i>Riedel</i> la tiroiditis cr&oacute;nica que  hoy lleva su nombre; en 1912 <i>Hashimoto</i> describi&oacute; la tiroiditis cr&oacute;nica;  en 1914 <i>Kendall </i>aisl&oacute; la tiroxina, aunque no fue hasta 1926 que  <i>Harrington </i>determin&oacute; que es un derivado de la tirosina con 4 &aacute;tomos  de yodo; a&ntilde;os m&aacute;s tarde <i>Pitt Rivers</i> y <i>Gross</i> identificaron  la T<span class="subscript">3</span>.</p>    <p>Entre 1917 y 1975 se report&oacute;:</p><ul>      <li> El efecto boci&oacute;geno del yodo y otras sustancias (desde un siglo antes  ya se asociaba el yodo con el bocio).    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </li>    <li>Hipertiroidismo por yodo.    <br>  </li>    <li>El efecto de las tioureas y las sulfonamidas sobre la funci&oacute;n  tiroidea y se inici&oacute; el empleo del metiltiouracilo, el propiltiouracilo  y el metimazol, como parte del tratamiento del hipertiroidismo.    <br> </li>    <li>Defectos  en las hormonos&iacute;ntesis del tiroides.    <br> </li>    <li>Los anticuerpos antitiroglobulina  y el LATS.    <br> </li>    <li> Se inici&oacute; el uso del<span class="superscript">  131</span>I.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> </li>    </ul><h4>Importancia de la radiaci&oacute;n externa  en el desarrollo del c&aacute;ncer del tiroides</h4>    <p>En Cuba, <i>Carlos J Finlay</i>  describi&oacute; en 1864 el primer caso de hipertiroidismo, as&iacute; como la  respuesta terap&eacute;utica al yodo, mientras el <i>Dr. Gonz&aacute;lez Echevarr&iacute;a  </i>sugiri&oacute;, tan temprano como en 1894, el origen tiroideo de la enfermedad,  y en 1879 se present&oacute; un caso de bocio exoft&aacute;lmico ante los miembros  de la Academia de Ciencias.<i> Garc&iacute;a Rojo</i> report&oacute; en 1912 el  primer caso de hipotiroidismo juvenil. Ya desde 1919 se realizaron estudios sobre  metabolismo basal (<i>Montoro</i>), y desde la segunda mitad del siglo XX se emplean  las tioureas (<i>Canosa</i> 1954) y el <span class="superscript">131</span>I<i class="superscript">  </i>(<i>Marinello</i> 1952) como tratamiento del hipertiroidismo.</p>    <p>Con posterioridad  a 1964, a partir de n&uacute;cleos de desarrollo formados en el Instituto Nacional  de Endocrinolog&iacute;a, el Instituto Nacional de Oncolog&iacute;a y el Hospital  &quot;Manuel Fajardo&quot;,se proyectaron y desarrollaron investigaciones sobre  las enfermedades del tiroides. Una revisi&oacute;n de los resultados de estas  investigaciones, de las publicaciones a nuestro alcance, del Anuario de Salud  P&uacute;blica y por comunicaciones personales de los investigadores de dichas  instituciones, me permiti&oacute; se&ntilde;alar:</p>    <p>1. <b>La frecuencia de  las afecciones del tiroides en Cuba</b></p><ul>     <li>En Cuba existen posibles zonas  con bocio end&eacute;mico, localizadas en San Andr&eacute;s, Pinar del R&iacute;o,  as&iacute; como en el Escambray, mientras en Baracoa (Im&iacute;as, Mais&iacute;,  La Sabrosa) existe bocio con criterio de endemia. Se identificaron algunas de  sus consecuencias (baja talla) y se estableci&oacute; el d&eacute;ficit de yodo  como su causa (Dres. <i>Alavez E</i>,<i> Perich P</i>,<i> Ochoa F, </i>1967),  lo que motiv&oacute; un cambio en la presentaci&oacute;n de la isla grande en  el mapa de la OMS, pues hasta esos momentos el pa&iacute;s se consideraba como  libre de BE. En otras regiones, como en Ciudad de La Habana, no existe endemia;  se demostr&oacute; una frecuencia de bocio espor&aacute;dico del 28,2 % en poblaci&oacute;n  infantil y adolescente, la que podr&iacute;a estar en relaci&oacute;n con el consumo  de aguas duras (<i>Navarro D</i>,<i> Alavez E</i>, 1975).</li>    <li>Las enfermedades  del tiroides est&aacute;n entre las 5 primera causas de asistencia a las consultas  de Endocrinolog&iacute;a, tanto en el Instituto Nacional de Endocrinolog&iacute;a  (Series cronolog&iacute;as INE) como en otros centros, y hasta la d&eacute;cada  de los a&ntilde;os 90 del pasado siglo las afecciones del tiroides, en particular  el n&oacute;dulo, estaban entre las 10 primeras causas de Cirug&iacute;a. </li>    <li>En  poblaci&oacute;n mayor de 50 a&ntilde;os con residencia permanente en el municipio  Plaza de la Revoluci&oacute;n, el 9-10 % de las personas tienen bocio. Los anticuerpos  antimicrosomales (TPO) positivos se reportaron en el 23,6 y los anticuerpos antitiroglobulina  en el 6 %. La prevalencia de hipertiroidismo fue de 4 x 1 000 mujeres cada a&ntilde;o  y la de hipotiroidismo de 39 x 1 000 (<i>Ripoll F</i>, <i>Navarro D</i>, 1989).</li>    <li>En  mujeres j&oacute;venes con bocios difusos, pertenecientes al municipio Plaza de  la Revoluci&oacute;n, la frecuencia de enfermedad autoinmune del tiroides fue  de 35 % (<i>Mateo de Acosta C</i>, <i>Navarro D</i>, <i>G&aacute;rciga F</i>).</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>10  a&ntilde;os despu&eacute;s del tratamiento del bocio t&oacute;xico difuso, de  cada 10 pacientes, 7-8 devienen hipotiroideos (<i>C&aacute;ceres H</i>, <i>Navarro  D</i>).</li>    <li>El c&aacute;ncer del tiroides NO se encuentra registrado entre  las 60 causas de egresos hospitalarios del a&ntilde;o 2002, aunque sus tasas en  poblaci&oacute;n femenina entre 15 y 44 a&ntilde;os lo sit&uacute;a entre la segunda  y la cuarta causa de c&aacute;ncer (Anuario estad&iacute;stico de Salud P&uacute;blica  2002).</li>    <li>Si bien no se conoce la frecuencia de disfunci&oacute;n tiroidea  en la mujer embarazada, existe un programa de atenci&oacute;n en este sentido  y se conoce el impacto de los trastornos de funci&oacute;n tiroidea sobre el embarazo,  el parto, el producto de la concepci&oacute;n y las dosis de hormonas tiroideas  permisibles para garantizar la lactancia materna (<i>Alavez E</i>).</li>    <li>Se  conoce la frecuencia del hipotiroidismo cong&eacute;nito menor en 1 x 4 500 (<i>Guell  R</i>, <i>&Aacute;lvarez MA</i>, <i>Carvajal F. </i>Ver conferencia del <i>Dr.  Carvajal</i>).</li>    </ul>    <p>2. <b>Factores relacionados con las enfermedades del  tiroides. Investigaciones realizadas fundamentalmente en el INE han permitido  comprobar :</b></p><ul>     <li>El efecto del estr&eacute;s sobre los niveles plasm&aacute;ticos  de hormonas tiroideas (<i>&Aacute;lvarez MA</i>).</li>    <li>El impacto de la disfunci&oacute;n  tiroidea sobre las subpoblaciones de linfocitos T (<i>Uriarte A</i>).</li>    <li>El  impacto de la hiperfunci&oacute;n tiroidea sobre los niveles de ansiedad y depresi&oacute;n  (<i>Alvisa R</i>, <i>Alvarez MA</i>, <i>D&iacute;az L</i>) y de la hipofunci&oacute;n  tiroidea sobre la depresi&oacute;n (<i>Lay</i>, <i>&Aacute;lvarez</i>, <i>Navarro</i>,  <i>Triguero</i>).</li>    </ul>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>3. <b>Medios diagn&oacute;sticos</b></p><ul>     <li>Evaluar,  introducir y desarrollar diferentes t&eacute;cnicas destinadas a mejorar el diagn&oacute;stico  y el tratamiento de las enfermedades del tiroides.</li>    </ul>    <p>4. <b>Recursos  humanos</b></p>    <p> El estudio de las enfermedades del tiroides permiti&oacute;  formar profesionales dedicados al tratamiento de estas afecciones, lo que se expresa  seg&uacute;n datos obtenidos en INFOMED y en el INE, en el n&uacute;mero de trabajos  de terminaci&oacute;n de residencia (n = 40), art&iacute;culos en revistas m&eacute;dicas  nacionales e internacionales (n = 140) y producci&oacute;n de textos, entre otros.</p>    <p>Los  resultados antes expuestos muestran: 1) la importancia para la pr&aacute;ctica  cl&iacute;nica cotidiana de las afecciones del tiroides, las que si bien no son  causa de mortalidad, su morbilidad y la complejidad de su manejo terap&eacute;utico  justifican la necesidad de su estudio, 2) la necesaria interrelaci&oacute;n entre  endocrin&oacute;logos y endocrin&oacute;logas, cirujanos y cirujanas, onc&oacute;logos  y onc&oacute;logas, imagen&oacute;logos e imagen&oacute;logas, pat&oacute;logos  y pat&oacute;logas, psic&oacute;logos y psic&oacute;logas, bioqu&iacute;micos  y bioqu&iacute;micas, qu&iacute;micos y qu&iacute;micas, farmac&oacute;logos y  farmac&oacute;logas, entre otros, para el abordaje multi e interdisciplinario  en el diagn&oacute;stico y el tratamiento de los pacientes con afecciones del  tiroides. Mantener esa unidad, analizando los resultados del trabajo realizado  hasta hoy, permitir&aacute; la uniformidad de nuestra labor, extenderla, y reevaluarla;  en fin, mejorar la calidad de la atenci&oacute;n a los pacientes con afecciones  del tiroides. </p>      ]]></body>
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