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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Terapia hormonal de reemplazo en el siglo XXI]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Editorial</h3><h2>Terapia hormonal de reemplazo en el siglo XXI</h2>    <p>La  mayor expectativa de vida, uno de los principales logros sociales del siglo XX,  tuvo una gran repercusi&oacute;n en la mujer lo que signific&oacute;, entre otros  aspectos, la preparaci&oacute;n necesaria para brindarle atenci&oacute;n m&eacute;dica  a una poblaci&oacute;n envejecida.</p>    <p>El cese de la funci&oacute;n reproductiva  en la mujer ocurre entre los 47 y los 52 a&ntilde;os de edad, y su esperanza de  vida entre los 75 y 80, lo que significa que casi un tercio de su vida transcurre  en etapa de posmenopausia, &eacute;poca en que el patr&oacute;n de morbilidad  y mortalidad femenina cambia, mientras enfermedades tales como la aterosclerosis,  la osteoporosis, el Alzheimer, las neoplasias malignas y las artropat&iacute;as  originan mortalidad temprana y discapacidad.</p>    <p>Dado que el hipoestrogenismo  constituye el aspecto biol&oacute;gico m&aacute;s importante de la posmenopausia  y se dispone desde hace m&aacute;s de 70 a&ntilde;os de f&aacute;rmacos con acci&oacute;n  estrog&eacute;nica, l&oacute;gicamente se emplearon los estr&oacute;genos para  revertir los cambios del d&eacute;ficit estrog&eacute;nico en los &oacute;rganos  diana.</p>    <p>Actualmente se cuenta, desde el punto de vista farmacol&oacute;gico,  con 2 preparados estrog&eacute;nicos para su uso en la mujer posmenop&aacute;usica:  los estr&oacute;genos conjugados equinos<span class="superscript">1</span> (obtenidos  de orina de yeguas pre&ntilde;adas y cuya constituci&oacute;n definitiva est&aacute;  a&uacute;n por esclarecer) y el 17 &szlig; estradiol, preparados que tienen efectos  cl&iacute;nicos parecidos pero con diferentes farmacocin&eacute;tica y farmacodinamia.</p>    <p>A  partir de paradigmas sociales relacionados con la &quot;imagen de la mujer&quot;  y basados en el hipoestrogenismo como elemento fisiol&oacute;gico, durante las  &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo pasado hubo una tendencia creciente a  considerar a la mujer posmenop&aacute;usica como &quot;una paciente nueva y diferente&quot;,  y a la terapia de reemplazo hormonal (THR) como la forma ideal para tratar simult&aacute;neamente  el llamado s&iacute;ndrome climat&eacute;rico y prevenir la osteoporosis, la enfermedad  cardiovascular y tal vez el Alzheimer.<span class="superscript">2</span></p>    <p>Entre  los efectos secundarios de esta terap&eacute;utica se se&ntilde;alan: molestias  mamarias, sensaci&oacute;n de hinchaz&oacute;n abdominal, sangrados ginecol&oacute;gicos  y un controvertido aumento del riesgo para padecer c&aacute;ncer mamario.</p>    <p>En  las 3 &uacute;ltimas d&eacute;cadas, m&uacute;ltiples investigaciones cl&iacute;nicas  y epidemiol&oacute;gicas, muchas de ellas capaces de aportar evidencia tipo A  acerca del efecto de una droga, confirmaban el efecto de la THR sobre el aparato  cardiovascular, l&iacute;pidos y fracturas &oacute;seas. Al mismo tiempo, diferentes  metaan&aacute;lisis mostraban resultados contradictorios relativos a la influencia  de dicha terap&eacute;utica sobre el riesgo y la evoluci&oacute;n del c&aacute;ncer  de mama.</p>    <p>En los a&ntilde;os 90 se dise&ntilde;&oacute; el WHI (iniciativa  de salud de la mujer),<span class="superscript">3</span> ensayo controlado doble  ciego, considerado por los investigadores como uno de los proyectos mejor dise&ntilde;ados  (aunque en mi opini&oacute;n estuvo mal desde el inicio, pues si bien todos los  a&ntilde;os que vive la mujer con posterioridad a la menopausia se consideran  posmenop&aacute;usicos, este per&iacute;odo no es igual antes que despu&eacute;s  de la tercera edad, es decir, que en poblaci&oacute;n mayor de 60 a&ntilde;os  resulta dif&iacute;cil realizar prevenci&oacute;n primaria de afecciones cr&oacute;nicas  no trasmisibles). El objetivo principal de dicho ensayo fue demostrar la utilidad  de la THR, el uso exclusivo de PREMPRO (estr&oacute;genos conjugados equinos 0,625  mg m&aacute;s acetato de medroxiprogesterona 2,5 mg) y PREMARIN (estr&oacute;genos  conjugados equinos 0,625 mg) para la prevenci&oacute;n primaria cardiovascular  y su efecto sobre hueso, cognici&oacute;n y c&aacute;nceres no ginecol&oacute;gicos.  El objetivo colateral fue precisar la incidencia de efectos secundarios (c&aacute;ncer  de mama, enfermedad tromboemb&oacute;lica venosa, etc&eacute;tera).</p>    <p>La rama  de la investigaci&oacute;n en la que las mujeres recib&iacute;an PREMPRO fue suspendida  en julio de 2002 de forma prematura, a los 5,2 a&ntilde;os de desarrollo (prevista  para 8 a&ntilde;os), porque se consider&oacute; que el riesgo del uso (aumento  de la incidencia de c&aacute;ncer mamario, de eventos no fatales coronarios y  vasculocerebrales y de tromboembolismo venoso) superaba sus beneficios (disminuci&oacute;n  de fracturas de caderas y c&aacute;ncer de colon). Dos a&ntilde;os m&aacute;s  tarde fue suspendida la rama que empleaba PREMARIN por no mostrar beneficios.<span class="superscript">4,5</span></p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La  respuesta mundial a los resultados de esta investigaci&oacute;n se movi&oacute;  y a&uacute;n se mueve en 2 extremos: 1) la prensa no especializada desat&oacute;  una campa&ntilde;a sensacionalista al se&ntilde;alar a los estr&oacute;genos como  causantes del c&aacute;ncer de mama y otras afecciones, lo que origin&oacute;,  origina y originar&aacute; durante mucho tiempo confusi&oacute;n, desconfianza  y p&aacute;nico entre mujeres y m&eacute;dicos, 2) los especialistas que prestan  atenci&oacute;n a la mujer climat&eacute;rica, tanto desde el punto de vista individual  como en las organizaciones y organismos relacionados con la menopausia (IMS, NAMS,  FLASCYN, Sociedad Europea de Menopausia, Sociedad Espa&ntilde;ola de Menopausia)  consideran que sus resultados son v&aacute;lidos solo para la poblaci&oacute;n  estudiada y para los medicamentos empleados, y por tanto no pueden ser extrapolados  a otros preparados farmacol&oacute;gicos ni a poblaciones diferentes (mujeres  m&aacute;s j&oacute;venes, menos obesas, con menos factores de riesgo, entre otros),  y abogan ahora por la individualizaci&oacute;n del tratamiento, cuando a&ntilde;os  atr&aacute;s preconizaban el uso universal de la THR.<span class="superscript">6-7</span></p>    <p>Considero  que los resultados de esta investigaci&oacute;n tienen aspectos positivos, pues  han contribuido a desmedicalizar el climaterio, a no considerar un evento fisiol&oacute;gico  como una &quot;endocrinopat&iacute;a tratable&quot; y, sobre todo, demuestra que  una mujer es algo m&aacute;s que un determinado nivel de estr&oacute;genos.</p>    <p>Teniendo  en cuenta que el climaterio es una etapa de la vida, una &eacute;poca de transici&oacute;n,  cada mujer la recorre de una manera particular, como refiere <i>Lolas </i>(1998),<span class="superscript">2</span>  est&aacute; m&aacute;s relacionada con su biograf&iacute;a que con su biolog&iacute;a,  y es por eso que en el consenso cubano de climaterio y menopausia (realizado a&ntilde;os  antes de la suspensi&oacute;n del WHI) se expres&oacute;:</p><ol>     <li> La mujer  durante la edad mediana deber&iacute;a recibir una atenci&oacute;n m&eacute;dica  particular destinada a evaluar su estado de salud actual y buscar factores de  riesgo para las afecciones m&aacute;s frecuentes (h&aacute;bitos alimentarios,  sedentarismo, antecedentes familiares y enfermedades asociadas).</li>    <li> Es necesario  precisar la influencia que sobre su estado de salud actual tienen factores de  su entorno inmediato (casa, trabajo) y social (condicionamiento de g&eacute;nero,  ingresos, creencias, reconocimiento social) y psicol&oacute;gica (autoestima,  personalidad).</li>    <li> Es imprescindible lograr que la mujer mantenga o adquiera  un estilo de vida saludable (ejercicios, habito de fumar, alcohol, cantidad y  calidad de alimento, etc&eacute;tera).</li>    <li> Se deber&aacute; desarrollar un  programa de educaci&oacute;n para la salud dirigido a los cuidados en esta &eacute;poca  de la vida, lo que posibilitar&aacute; que la mujer disponga de los conocimientos  necesarios para participar en la b&uacute;squeda de ayuda m&eacute;dica y en la  toma de la decisi&oacute;n terap&eacute;utica.</li>    <li> Se necesita contar con  un equipo de salud con conocimientos, habilidades y recursos necesarios para brindar  la atenci&oacute;n integral e individualizada que cada mujer requiere.</li>    </ol>    <p>En  fin, que el siglo XXI coloca en un lugar preferencial a la terapia hormonal para  la mujer posmenop&aacute;usica.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="right">    <br> Dra.CM Daysi A. Navarro  Despaigne    <br> Cl&iacute;nica de Climaterio y Osteoporosis.     <br> Instituto Nacional  de Endocrinolog&iacute;a.    <br> </p><h4>&nbsp;</h4><h4>    <br> Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>    <P>  1. Lippert T, Maeck A. Estradiol frente a estr&oacute;genos equinos conjugados.  Foro Ginecol 2002;5(1):13-6.    <br> </P>    <P> 2. Lolas Stepke F. Las ciencias sociales  como discurso de la salud reproductiva. Reports in Public Health 1998;14(Suppl  1):131-4.    <br> </P>    ]]></body>
<body><![CDATA[<P> 3. Morales A. La terapia de reemplazo hormonal y el estudio  WHI. Rev Iberoam Educ M&eacute;d Continuada 2003;22(2):36-8.    <br> </P>    <P> 4. Naftolin  F, Taylos HS, Karas P, Brenton E, Newman I. The women's health initiative could  not have detected cardio protective effects of starting hormone replacement therapy  during the menopausal transition. Fertil Steril 2004; 81(6)1498-501.    <br> </P>    <P>  5. Neuman F, Krameer P, Al-Ouf A. Breve historia de las investigaciones sobre  estr&oacute;genos. Foro Ginecolog&iacute;a 2002;5(1):16-21.    <br> </P>    <P> 6. Palacios  S, Calaf J, Cano A. Relevant results of the WHI study for the management of the  menopause in Spain. Maturitas 2003;44(2):83-6.    <br> </P>    <P> 7. Writing group for  the women's health initiative investigators. Risk and benefits of estrogen plus  progestin in healthy postmenopausal women. JAMA 2002;288:321-33.</P>    <p>Recibido:  2 de marzo de 2005. Aprobado: 24 de abril de 2005.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> Dra.CM<i> Daysi A. Navarro  Despaigne</i>. Instituto Nacional de Endocrinolog&iacute;a, Zapata y D, Vedado,  Ciudad de La Habana, Cuba. Email: <a href="mailto:dnvarro@inend.sld.cu">dnvarro@inend.sld.cu</a></p>       ]]></body>
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