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</front><body><![CDATA[ <p>Instituto Nacional de Endocrinolog&iacute;a</p><h2> <a href="#asterisco1"><font size="4">Aspectos  psicosociales en los trastornos del crecimiento*</font></a><a name="asterisco"></a>    <br>  </h2>    <p><a href="#cargo">Lic. Adriana Agramonte Machado<span class="superscript">1</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></p>    <p>&quot;El  tama&ntilde;o lo sufr&iacute; hasta la primaria o la secundaria; despu&eacute;s  me aprovech&eacute; de &eacute;l. Poco a poco me di cuenta de que el tama&ntilde;o  no era un impedimento para mis relaciones (...). La gente me mimaba, me sent&iacute;a  atendido. Las amistades me han ayudado a no sentirme solo, aunque en el fondo  me siento solo porque los amigos no son la pareja&quot; (paciente con d&eacute;ficit  de hormona de crecimiento. Universitario, 23 a&ntilde;os).</p>    <p>Los aspectos  psicol&oacute;gicos vinculados con la talla han sido ampliamente abordados por  la literatura cient&iacute;fica internacional. Los estudios en esta &aacute;rea  han proliferado desde la aparici&oacute;n de la hormona de crecimiento (GH) biosint&eacute;tica  en 1985, lo que hizo posible la extensi&oacute;n del tratamiento a un amplio espectro  de afecciones, y particularmente a pacientes con baja talla (BT) sin d&eacute;ficit  de GH, lo cual ha suscitado gran controversia. </p>    <p>Numerosos estudios han examinado  la asociaci&oacute;n entre la talla y el grado de ajuste psicosocial en los individuos,<span class="superscript">1-6</span>  ya que uno de los principales objetivos para la implementaci&oacute;n del tratamiento  ha sido mejorar el funcionamiento psicosocial, y en este sentido se cree que la  talla predispone a experiencias sociales negativas que provocan inadaptaci&oacute;n  psicosocial.<span class="superscript">4,6 </span></p>    <p>En los casos en que existe  BT moderada a severa, los problemas m&aacute;s com&uacute;nmente reportados<span class="superscript">  4,7 </span>incluyen:</p><ul>     <li>Socializaci&oacute;n de acuerdo con la talla  m&aacute;s que con la edad cronol&oacute;gica (inmadurez).</li>    <li>Experiencias  de estigmatizaci&oacute;n (descr&eacute;dito recibido a trav&eacute;s de la burla  y otras formas lacerantes de interacci&oacute;n social) y juvenilizaci&oacute;n  (ser tratado de manera incongruente con la edad, correspondiente a etapas anteriores  del desarrollo) por la apariencia f&iacute;sica.</li>    <li>Pobreza en las habilidades  sociales.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Aislamiento social por d&eacute;ficit en las experiencias de  socializaci&oacute;n.</li>    <li>Autoimagen negativa y dificultades en la formaci&oacute;n  del autoconcepto que conllevan dificultades para construir y desarrollar la identidad  personal.</li>    <li>Bajos resultados acad&eacute;micos.</li>    <li>Estilos de afrontamiento  inadecuados.</li>    <li>Trastornos emocionales.</li>    </ul>    <p>Si el problema es la  talla alta (TA), aparecen asociadas la sobreestimaci&oacute;n cronol&oacute;gica  de la edad y las expectativas y demandas excesivas no correspondientes a esta.  Los individuos pueden ser percibidos socialmente inmaduros, con lento aprendizaje,  y llegar a ser rechazados, lo que podr&iacute;a dejar como secuelas el aislamiento  y los trastornos psicoemocionales.</p>    <p>Se ha se&ntilde;alado que la causa m&aacute;s  frecuente de remisi&oacute;n al endocrin&oacute;logo pediatra est&aacute; relacionada  con el crecimiento,<span class="superscript">8</span> a pesar de que la mayor&iacute;a  de las veces la supuesta alteraci&oacute;n de la talla es una caracter&iacute;stica  f&iacute;sica aislada en un ni&ntilde;o saludable y no expresi&oacute;n de un  trastorno hormonal.</p><h6>Bases del tratamiento hormonal</h6>    <p>En la actualidad,  en los Estados Unidos el n&uacute;mero de pacientes tratados con GH sin tener  d&eacute;ficit de esta excede a aquellos que s&iacute; presentan un d&eacute;ficit  hormonal.<span class="superscript">1</span> <i>Sandberg</i><span class="superscript">6</span>  considera que existe un n&uacute;mero importante de suposiciones impl&iacute;citas  para que esto suceda:</p><ul>     <li><i>Suposici&oacute;n 1</i>: Pacientes con BT  experimentan estr&eacute;s cr&oacute;nico psicosocial.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li><i>Suposici&oacute;n  2:</i> Pacientes con BT muestran cl&iacute;nicamente m&aacute;s problemas de adaptaci&oacute;n  psicosocial.</li>    <li><i>Suposici&oacute;n 3</i>: El estr&eacute;s social relacionado  con la talla provoca problemas significativos de ajuste psicosocial.</li>    <li><i>Suposici&oacute;n  4</i>: Incrementos en la velocidad de crecimiento y la talla inducidos por la  terapia hormonal mejorar&aacute; la adaptaci&oacute;n psicosocial.</li>    </ul><h6>La  evidencia</h6>    <p><i>Suposici&oacute;n 1</i>. Los estudios en este campo corroboran  los estereotipos sociales, proceso mediante el cual son asignadas caracter&iacute;sticas  id&eacute;nticas a todos los individuos dentro de un grupo, y apoyan la creencia  de que la talla predispone a experiencias negativas (burla, rechazo de coet&aacute;neos)  que favorece la aparici&oacute;n de problemas sociales. Seg&uacute;n una investigaci&oacute;n  realizada por <i>Sandberg </i>y <i>Michae</i>l<span class="superscript">1</span>  en 1998 (N=522 varones y mujeres de 4 a 18 a&ntilde;os), reportes de padres indican  que m&aacute;s del 59 % de mujeres y varones experimentan estigma una vez por  semana, mientras el 72,0 de varones y el 66,0 de mujeres presentan juvenilizaci&oacute;n.</p>    <p><i>Suposici&oacute;n  2</i>. La literatura referida a la investigaci&oacute;n cl&iacute;nica muestra  hallazgos contradictorios. Sin embargo, varios estudios se&ntilde;alan que si  bien las personas con BT presentan insatisfacci&oacute;n con la talla, en su funcionamiento  diario no difieren significativamente con respecto a la poblaci&oacute;n general.  Por ejemplo, <i>Zimet</i>, 1995 (N=36: 5-12 a&ntilde;os) hall&oacute; que los  reportes en la escala de autoestima fueron m&aacute;s positivos en j&oacute;venes  con BT y estos revelaron relativamente menos problemas de conducta que la poblaci&oacute;n  general. </p>    <p><i>Suposici&oacute;n 3</i>. Los resultados de las investigaciones  son motivo de gran controversia; los estudios est&aacute;n sesgados. <i>Sandberg</i>,  <i>Bukowski</i> y <i>Fung</i>,<span class="superscript">3</span> 2004 (N=956 estudiantes  varones y mujeres) hallaron un efecto m&iacute;nimo de la talla en el funcionamiento  social y no relaciones significativas entre la talla y categor&iacute;as como  amistad, popularidad o reputaci&oacute;n social.</p>    <p><i>Suposici&oacute;n 4</i>.  Los reportes sugieren que la mayor&iacute;a de los pacientes tratados est&aacute;n  satisfechos con el tratamiento. La investigaci&oacute;n de <i>Theunissen N</i>,<span class="superscript">9-10</span>  2002: (N=36, 5-12 a&ntilde;os, varones y mujeres con BT idiop&aacute;tica) indic&oacute;  que la adaptaci&oacute;n psicosocial y la autoestima de personas con BT no difieren  significativamente del grupo control y que, a pesar del incremento relativo de  la talla despu&eacute;s del tratamiento, ni pacientes ni padres reportaron mejoramiento  de la salud vinculado a calidad de vida.</p><h6>Lo psicosocial</h6>    <p>Si bien  los aspectos psicosociales est&aacute;n en la base del tratamiento hormonal, la  implementaci&oacute;n de estos no ha estado exenta de paradojas, por la arrolladora  presencia de un conjunto de realidades que han estado en el centro de los debates  relacionados con el tratamiento y que se expresan en lo siguiente:</p><ul>     <li>La  talla no siempre es el determinante esencial del comportamiento psicosocial.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[<li>El  ajuste psicosocial de los ni&ntilde;os y adolescentes es variable y depende tambi&eacute;n  de las caracter&iacute;sticas de la persona, factores familiares, la condici&oacute;n  m&eacute;dica, entre otros, que mitigan o intensifican la carga psicosocial asociada  a la talla.</li>    <li>La edad y el g&eacute;nero pueden incrementar la probabilidad  de resultados de comportamientos negativos.</li>    <li>La presencia en la casa de  un hermano alto y joven puede conllevar m&aacute;s pobreza del funcionamiento  psicosocial.</li>    <li>La talla percibida est&aacute; m&aacute;s estrechamente relacionada  con la adaptaci&oacute;n psicosocial que la talla medida y es com&uacute;n su  sobreestimaci&oacute;n.</li>    </ul><h6>Estudios psicosociales sobre creencias </h6>    <p>Las  investigaciones sobre los aspectos psicosociales de la BT abarcan diferentes categor&iacute;as:</p>    <p><i>Caracter&iacute;sticas  psicol&oacute;gicas asociadas</i>. Los resultados aqu&iacute; muestran un sesgo  hacia la noci&oacute;n de que &quot;alto es mejor&quot;. Autores como <i>Jackson</i>  y <i>Ervin</i>, 1992 (en <i>Sandberg</i>, 2004)<span class="superscript">6</span>  encontraron que los individuos bajos fueron evaluados como menos inteligentes,  as&iacute; como los varones m&aacute;s bajos recibieron puntuaciones menos positivas  en cuanto a ajuste personal, orientaci&oacute;n atl&eacute;tica y masculinidad.  </p>    <p>Por otra parte, <i>Martel </i>y <i>Biller</i>, 1987 (en <i>Sandberg</i>,  2004)<span class="superscript">6</span> encontraron que los varones bajos eran  evaluados como m&aacute;s inhibidos, inmaduros, negativos, exitosos y capaces.</p>    <p><i>Relaciones  sociales</i>. En este grupo, los hallazgos indican que la distancia personal es  percibida como medida de respeto. De esta manera, &quot;los individuos altos inspiran  m&aacute;s distancia social&quot;. Varias investigaciones relacionadas con el  tema apoyan lo anterior. La desarrollada por <i>Rubinstein </i>y <i>Ervin</i>,  1998 (en <i>Sandberg</i>, 2004)<span class="superscript">6</span> hall&oacute;  que los adultos con baja talla fueron evaluados como menos respetables socialmente  y los varones bajos se percib&iacute;an como menos atractivos social y f&iacute;sicamente;  sin embargo, no hallaron diferencias en mujeres con diferentes tallas. </p>    <p>El  estudio realizado por <i>Pierce</i>, 1996 (en <i>Sandberg</i>, 2004)<span class="superscript">6</span>  mostr&oacute; que en las citas amorosas heterosexuales, la talla es un asunto  m&aacute;s importante para las mujeres que para los hombres, mientras que el de  <i>Hensley</i>, 1994 (en <i>Sandberg</i>, 2004)<span class="superscript">6</span>  report&oacute; que los varones perciben a mujeres bajas como m&aacute;s atractivas  que las altas; ambos resultados muestran la necesidad de considerar las diferencias  de g&eacute;nero en las valoraciones de la talla.</p>    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><i>Educaci&oacute;n y  ocupaci&oacute;n</i>. Numerosos estudios han examinado la asociaci&oacute;n entre  estatura y prestigio educacional o <i>estatus</i> social de los individuos. Al  ser interrogados para estimar la talla de su director de curso, <i>Jackson </i>y  <i>Ervin</i>, 1992 (en <i>Sandberg</i>, 2004)<span class="superscript">6</span>  hallaron que tanto mujeres como varones otorgaron m&aacute;s alto <i>estatus</i>  profesional a los individuos altos. <i>Brackbill </i>y <i>Nevill</i>, 1981 (en  <i>Sandberg</i>, 2004)<span class="superscript">6</span> presentaron dibujos de  ni&ntilde;os bajos y altos que deb&iacute;an ser evaluados por los padres y obtuvieron  que estos mostraron altas expectativas de realizaci&oacute;n art&iacute;stica  para ni&ntilde;os altos. Es entendible entonces por qu&eacute; los padres de ni&ntilde;os  con BT pueden estar preocupados acerca de la adaptaci&oacute;n educacional y psicosocial  de sus hijos.</p>    <p>El consenso social relacionado con el estigma asociado con  la BT se convierte en una realidad en s&iacute; mismo y dichas preocupaciones  son amplificadas en aquellos casos en los cuales los ni&ntilde;os y las ni&ntilde;as  informan experiencias sociales negativas.     <br> </p><h6>Valoraci&oacute;n psicol&oacute;gica  de los trastornos del crecimiento</h6>    <p>El manejo endocrino de los trastornos  del crecimiento (TC) puede facilitarse si se apoya en los resultados de la evaluaci&oacute;n  psicol&oacute;gica del paciente, focalizada en el examen de las caracter&iacute;sticas  y naturaleza de los estresores involucrados y c&oacute;mo estos son vivenciados,  el conocimiento de los recursos disponibles para afrontar los estresores y su  grado de adaptaci&oacute;n; tambi&eacute;n por una evaluaci&oacute;n de las caracter&iacute;sticas  individuales y del medio ambiente sociocultural, que podr&iacute;an ser mediadores  de la influencia de la talla en la adaptaci&oacute;n psicosocial.</p><h6>Sugerencias  al equipo de salud</h6>    <p>Son varias las tareas que podr&iacute;a desarrollar  el equipo de salud para optimizar el tratamiento y mejorar la calidad de vida  del paciente y su familia:</p><ul>     <li>En sus interacciones, combatir los estereotipos  sociales negativos asociados con la BT.</li>    <li>Aliviar las opiniones infundadas  de los padres (interpretadas por el ni&ntilde;o/a como evidencia de que &quot;hay  algo equivocado, mal en &eacute;l/ella).</li>    <li>Eliminar expectativas no realistas  relacionadas con los beneficios del tratamiento.</li>    <li>Tranquilizar a padres  al argumentar que la BT no tiene que limitar la felicidad, &eacute;xito y productividad  actual o futura.</li>    <li>Considerar la talla anticipada, percibida y medida en  decisiones sobre calidad de vida.</li>    ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>    <p>Podemos concluir que la identidad  personal es constantemente construida. Su construcci&oacute;n proactiva y positiva  se erige desde la m&aacute;s temprana infancia y crea las cimientes para un envejecimiento  exitoso. La clave del &eacute;xito radica en la forma en que una persona piensa  o simboliza su experiencia. Los proveedores de salud tenemos la responsabilidad,  entre otras, de facilitar el proceso de construcci&oacute;n de la identidad positiva  y cualquier individuo, a&uacute;n el m&aacute;s estigmatizado socialmente, puede  comprometerse con actitudes adaptativas que puedan influir en su calidad de vida,  y extenderlas.</p>    <p></p><h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas</h4>    <!-- ref --><P> 1. Sandberg  DE, Michael P. Psychosocial stresses related to short stature: does their presence  imply psychological dysfunction? In: Drotar D, editor. Measuring health-related  quality of life in children and adolescents: Implications for research and practice.  New Jersey: Lawrence Erlbaum Associates. 1998.<!-- ref --><P> 2. Sandberg DE, Mazur TA,  Hazen RA, Alliger DE, Buchlis J, MacGillivray. Promoting adherence to growth hormone  therapy among children with growth failure. In: Drotar D, editor. Adherence to  treatment in childhood chronic illness: interventions and methods. New Jersey.  Lawrence Earlbaum. 2000.<!-- ref --><P> 3. Sandberg DE, Bukowski WM, Fung CM, Noll RB.  Height and social adjustment: Are extremes a cause for concern and action? Pediatr.  2004;114(3):1-7.<!-- ref --><P> 4. Sandberg DE, Brook AE, Campos SP. Short Stature: a  psychosocial burden requiring growth hormone therapy? Pediatr.. 1994;94(6):832-40.<!-- ref --><P>  5. Hunt LH, Hazen RA, Sandberg DE. Perceived versus measured height. Horm Res.  2000;53:129-38.<!-- ref --><P> 6. Sandberg DE, Colsman MD, Voss LD. Short stature and  quality of life: a review of assumptions and evidence. In: Williams &amp; Willkins,  editors. Mechanisms, manifestations and management. Philadelphia. Pediatr Endocrinol.  2004.<!-- ref --><P> 7. Meyer-Bahlburg HF. Short stature: psychological issues. In: Lifshitz  F, editor. A Clinical Guide. New York: Pediatr Endocrinol. 1990:173-96.<!-- ref --><P>  8. Sandberg DE, Barrick C. Endocrine disorders in childhood: a selective survey  of intellectual and educational sequelae. School Psychology Review. 1995;24(2):146-70.<!-- ref --><P>  9. Zimet GD, Cutler M, Litvene M. Psychological adjustment of children evaluated  for short stature: a preliminary report. J Dev Behav Pediatr. 1995;16:264-70.<!-- ref --><P>  10. Theunissen NC, Kamp GA, Koopman HM. Quality of life and self-esteem in children  treated for idiopathic short stature. J Pediatr.. 2002;140:507-15.<p>Recibido:  3 de abril de 2005. Aprobado: 22 de mayo de 2005.     <br> Lic.<i> Adriana Agramonte  Machado</i>. Instituto Nacional de Endocrinolog&iacute;a, Zapata y D, Vedado,  Ciudad de La Habana, Cuba. Email: adriana. <a href="mailto:adriana.agramonte@infomed.sld.cu">adriana.agramonte@infomed.sld.cu</a></p>    <p><a href="#asterisco">*Conferencia  impartida en el Primer Taller Nacional de Trastornos del Crecimiento, 2004.</a><a name="asterisco1"></a></p>    <p><span class="superscript"><a href="#cargo">1</a></span><a href="#cargo">M&aacute;ster  en Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica.</a><a name="cargo"></a></p>      ]]></body><back>
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