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</front><body><![CDATA[ <h3>Art&iacute;culos originales </h3>     <p>Instituto Nacional de Endocrinolog&iacute;a, Cuba<br />   Universidad Peruana &quot;Cayetano Heredia&quot; (UPCH), Per&uacute;<br />   Hospital Nacional &quot;Guillermo Almenara Irigoyen&quot; (HNGAI),  Per&uacute;</p> <h2>Procesos de afrontamiento en personas con enfermedades  endocrinas</h2>     <p><a href="#cargo">Lic.  Loraine Led&oacute;n Llanes,<span class="superscript">1</span> Lic. Adriana Agramonte Machado, <span class="superscript">2</span> Lic. Madel&iacute;n Mendoza Trujillo, <span class="superscript">3</span> Lic. B&aacute;rbara Fabr&eacute; Redondo, <span class="superscript">4</span> Dr. Jos&eacute; Arturo Hern&aacute;ndez Yero <span class="superscript">5</span> y Dr. Jes&uacute;s L. Chirinos C&aacute;ceres <span class="superscript">6</span></a><span class="superscript"><a name="autor" id="autor"></a></span></p> <h4>RESUMEN  </h4>     <p align="justify">Considerando la importancia del afrontamiento de  enfermedades cr&oacute;nicas nos propusimos como objetivo describir los procesos de  afrontamiento a la enfermedad en personas con endocrinopat&iacute;as que provocan  cambios en la apariencia f&iacute;sica. Se realiz&oacute; un estudio exploratorio utilizando  la metodolog&iacute;a cualitativa de investigaci&oacute;n, en el que participaron 15 mujeres y varones de nacionalidad peruana. Los instrumentos  utilizados fueron: una gu&iacute;a de entrevista en profundidad,&nbsp; observaciones participantes y entrevistas  informales de car&aacute;cter abierto. La informaci&oacute;n se proces&oacute; en varios momentos:  ordenamiento de datos, creaci&oacute;n de categor&iacute;as emp&iacute;ricas y anal&iacute;ticas,  integraci&oacute;n en esquema interpretativo, triangulaci&oacute;n t&eacute;cnica y te&oacute;rica, y  conformaci&oacute;n del reporte de investigaci&oacute;n. Los aspectos &eacute;ticos fueron  considerados. Los sujetos utilizaron 2 tipos de estrategias (sociales y  personales). En las primeras encontramos la b&uacute;squeda de apoyo social (familia,  instituci&oacute;n sanitaria y relaciones interpersonales en general), y dentro de las  personales, aparecieron importantes diferencias de g&eacute;nero; mientras los varones  realizaban actividades &quot;normalizantes&quot;, utilizaron el chiste y la exculpaci&oacute;n;  las mujeres, por su parte, refirieron expl&iacute;citamente el uso de estrategias  dirigidas a manejar la emoci&oacute;n y a encubrir los cambios corporales. Tanto mujeres como varones utilizaron el acercamiento espiritual en  los momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos de su proceso de enfermedad. El amplio diapas&oacute;n de  estrategias utilizadas por los sujetos muestra no solo variedad sino tambi&eacute;n  interacci&oacute;n entre los 2 estilos tradicionalmente citados en la literatura: el  dirigido a manejar el problema y el dirigido a canalizar el impacto emocional,  desde el prop&oacute;sito final de recobrar el sentido de identidad quebrado por los  cambios vividos a ra&iacute;z de la enfermedad.  </p>     <p align="justify"><em>Palabras clave:</em> Proceso de afrontamiento, estrategia de  afrontamiento, estilo de afrontamiento, g&eacute;nero, identidad.</p>     <p align="justify">El tema  del afrontamiento es de gran importancia dentro del campo de la salud. Con &eacute;l  est&aacute;n relacionadas m&uacute;ltiples categor&iacute;as y procesos asociados a la estabilidad  ps&iacute;quica y al modo de vida de individuos y grupos, es expresi&oacute;n del papel  activo del ser humano ante los desaf&iacute;os de la vida cotidiana, y se ha  constatado que puede mediatizar los efectos adversos del estr&eacute;s sobre la salud,<span class="superscript">1</span> incluso sobre la competencia inmunol&oacute;gica del individuo.<span class="superscript">2</span></p>     <p align="justify">El t&eacute;rmino afrontamientofue trabajado desde una perspectiva  transaccional<span class="superscript"><a href="#leyenda">*</a><a name="asterisco" id="asterisco"></a></span> por <em>Lazarus</em> y <em>Folkman</em>, quienes lo definieron como los  esfuerzos cognitivos, emocionales y conductuales dirigidos a manejar las  demandas internas y ambientales que exceden los recursos de la persona.<span class="superscript">3 </span>Lo describieron como un proceso  relacionado con los significados que la persona construye sobre la situaci&oacute;n  demandante, y afirmaron que los estilos y estrategias de  afrontamiento no son constructivos o destructivos en sus consecuencias. Sus  costos y beneficios dependen de la persona, su momento y el contexto en que  surge la situaci&oacute;n estresante.<span class="superscript">4</span> </p>     <p align="justify">Cada vez se pone mayor &eacute;nfasis en  el estudio de las variables implicadas en la interpretaci&oacute;n de la situaci&oacute;n por  su potencial para determinar las reacciones subjetivas, conductuales, e  incluso, fisiol&oacute;gicas del sujeto.<span class="superscript">5</span> De ah&iacute; la importancia de los significados construidos alrededor  de las situaciones de vida.<strong></strong></p>     <p align="justify">Numerosos autores han descrito  diferentes estrategias de afrontamiento. M&uacute;ltiples tambi&eacute;n han sido los  intentos por estudiarlas y los instrumentos construidos desde este prop&oacute;sito.<span class="superscript">6-9</span> A  los efectos de este trabajo, partiremos de la descripci&oacute;n original de <em>Lazarus</em> y <em>Folkman,</em> quienes propusieron 2 estilos b&aacute;sicos de afrontamiento: el  focalizado en el problema (dirigido a modificar la situaci&oacute;n problem&aacute;tica para  hacerla menos estresante a trav&eacute;s de la confrontaci&oacute;n de la realidad y el  manejo de sus consecuencias); y el focalizado en la emoci&oacute;n (dirigido a reducir  la tensi&oacute;n, la activaci&oacute;n fisiol&oacute;gica y la reacci&oacute;n emocional para intentar  mantener el equilibrio afectivo).<span class="superscript">10</span> Seg&uacute;n los autores, utilizar un  estilo u otro depende de la percepci&oacute;n del sujeto respecto a la posibilidad de  cambio de la situaci&oacute;n estresante. No obstante, ambos grupos pueden combinarse  en el proceso de afrontamiento a una misma situaci&oacute;n.<span class="superscript">3</span></p>     <p align="justify">Desde nuestra perspectiva, los  estilos constituyen tendencias. Ello significa que, aunque en el afrontamiento  a situaciones demandantes siempre est&aacute;n involucrados elementos afectivos como  conductuales y cognoscitivos, los 2 estilos antes descritos expresan la  tendencia a centrarse m&aacute;s en la modificaci&oacute;n de la situaci&oacute;n problem&aacute;tica (estilo  focalizado en el problema), o&nbsp; la  tendencia a centrarse m&aacute;s en el manejo emocional (estilo focalizado en la  emoci&oacute;n).</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Se han acumulado evidencias acerca  de un grupo de factores determinantes del afrontamiento. <span class="superscript">3,6,10</span> La naturaleza espec&iacute;fica  de la situaci&oacute;n estresante parece ser de los m&aacute;s significativos y, dentro de  ella, las enfermedades cr&oacute;nicas y las situaciones que implican evaluaci&oacute;n  social se consideran  como los acontecimientos vitales m&aacute;s  demandantes.<span class="superscript">11</span> Debido a que las exigencias de las enfermedades  cr&oacute;nicas rebasan los marcos institucionales sanitarios y abarcan la vida  cotidiana de la persona&nbsp; y sus redes  sociales,<span class="superscript">12</span> los significados alrededor del cuerpo, las  construcciones de g&eacute;nero y los sentidos atribuidos al proceso salud-enfermedad  como categor&iacute;as psico-socio-culturales resultan b&aacute;sicos para comprender la  experiencia de afrontar el padecer.<span class="superscript">13</span> </p>     <p align="justify">La revisi&oacute;n de la literatura sobre el tema del afrontamiento  a enfermedades cr&oacute;nicas aporta una gran cantidad de resultados en el campo de  las enfermedades oncol&oacute;gicas, cardiovasculares y el VIH-SIDA (en menor grado,  nefropat&iacute;as, enfermedades gastrointestinales y neurol&oacute;gicas). Sin embargo, los  aportes desde el campo de las enfermedades endocrinas en general son menores, y  especialmente centrados en la diabetes mellitus. Sobre estos fundamentos, el  presente estudio se propuso describir los procesos de afrontamiento a la  enfermedad en un grupo de personas cuya apariencia f&iacute;sica se hab&iacute;a modificado  como resultado del padecimiento de enfermedades endocrinas. </p> <h4>M&Eacute;TODOS</h4>     <p align="justify">El presente  estudio forma parte de una investigaci&oacute;n de corte cualitativo que se propuso  explorar los procesos de vida de un grupo de personas que viv&iacute;an con  enfermedades endocrinas que provocan cambios en la apariencia f&iacute;sica. Se  desarroll&oacute; en las &aacute;reas de consulta externa y hospitalizaci&oacute;n pertenecientes al  Servicio de Endocrinolog&iacute;a, del Hospital Nacional &quot;Guillermo Almenara Irigoyen&quot;  (HNGAI), de Lima, Per&uacute;, y en &eacute;l participaron 15 personas adultas atendidas en  dicho servicio durante el &uacute;ltimo trimestre del a&ntilde;o 2002: 10 eran mujeres y 5 varones,  con una media de edad de 47 a&ntilde;os (intervalo de 32 a 63 a&ntilde;os de edad).</p>     <p align="justify">El diagn&oacute;stico endocrino de las  mujeres se compart&iacute;a entre hipertiroidismo, acromegalia, enfermedad de Cushing  y obesidad. Todos los hombres padec&iacute;an de diabetes mellitus y presentaban  amputaci&oacute;n de miembros inferiores como modificaci&oacute;n fundamental en su  apariencia f&iacute;sica. </p>     <p align="justify">La gu&iacute;a de entrevista en profundidad fue el principal  instrumento de recolecci&oacute;n de informaci&oacute;n, aunque los datos recogidos fueron  enriquecidos con observaciones participantes (de car&aacute;cter abierto) y  entrevistas informales. Desde el prop&oacute;sito de explorar el proceso de  afrontamiento a la enfermedad, tal y como sugieren <em>Lazarus</em> y <em>Folkman,</em><span class="superscript">3</span>  se estimul&oacute; a los sujetos a reconstruir el proceso de enfermedad (situaci&oacute;n  estresante) y describir lo que pensaron, sintieron e hicieron para afrontar sus  demandas. Toda la informaci&oacute;n fue recogida por la misma entrevistadora (autora  principal del presente trabajo). La informaci&oacute;n se proces&oacute; considerando varios  momentos: ordenamiento de los datos, creaci&oacute;n de categor&iacute;as emp&iacute;ricas y  anal&iacute;ticas, integraci&oacute;n de las categor&iacute;as dentro de esquema interpretativo,  triangulaci&oacute;n t&eacute;cnica y te&oacute;rica, y conformaci&oacute;n del reporte de investigaci&oacute;n.  </p>     <p align="justify">Se trabaj&oacute;,  desde el punto de vista &eacute;tico, con los principios de voluntariedad de  participaci&oacute;n, uso del consentimiento informado como proceso durante todo el  trabajo de campo (se conform&oacute; un documento escrito a estos efectos), y  confidencialidad de la informaci&oacute;n compartida. Como parte de este &uacute;ltimo  aspecto, en el presente trabajo (y en otros ya publicados), los fragmentos discursivos de los sujetos van seguidos de un  nombre no real. En el anexo aparecen datos de inter&eacute;s.&nbsp; La  entrevistadora cumpli&oacute; tambi&eacute;n las medidas universales de bioseguridad  necesarias para trabajar en el medio intra-hospitalario, y, dentro de las  caracter&iacute;sticas estructurales del servicio, garantiz&oacute; que las entrevistas se  realizaran en condiciones lo m&aacute;s privadamente posibles. Tomando en cuenta que  se exploraron contenidos relativos a la din&aacute;mica intraps&iacute;quica, la  entrevistadora utiliz&oacute; recursos profesionales para canalizar adecuadamente  cualquier movilizaci&oacute;n psico-emocional y referir a los sujetos, sobre la base  de su consentimiento, a servicios de atenci&oacute;n adecuados.</p> <h4>RESULTADOS Y DISCUSI&Oacute;N <strong></strong></h4>     <p align="justify">Partimos de la consideraci&oacute;n de  que los procesos de enfermedad que viv&iacute;an los pacientes eran situaciones  profundamente estresantes: por su car&aacute;cter cr&oacute;nico, por la intensidad de los  cambios corporales producidos, por la m&uacute;ltiples modificaciones acarreadas en  &aacute;reas de vida significativas (trabajo, familia, pareja, sexualidad y relaciones  interpersonales), por el car&aacute;cter novedoso de la mayor&iacute;a de estos cambios, por  la dificultad para predecir muchas de las situaciones vividas, especialmente  desde el punto de vista de la salud y, finalmente, por la sensaci&oacute;n de falta de  control sobre dichas situaciones.<span class="superscript">14,15</span> Veamos a continuaci&oacute;n c&oacute;mo  se perfil&oacute; el proceso de afrontamiento para estas personas.</p>     <p align="justify">La b&uacute;squeda de<strong> </strong>apoyo social fue la estrategia referida con mayor frecuencia tanto  por mujeres como por varones en el afrontamiento a la enfermedad. Nos hemos apropiado  ac&aacute; del concepto de apoyo social de <em>M. A.  &Aacute;lvarez,</em> quien lo concibe  como las relaciones sociales que proveen a las personas de soporte emocional,  material o ambos, en su interacci&oacute;n con el medio, incluyendo dentro de sus  funciones el mantener una identidad social positiva.<span class="superscript">1</span></p>     <p align="justify">Sin embargo, la literatura reporta  que son las mujeres quienes utilizan, con mayor frecuencia que los varones,  estrategias que involucran a otras personas en el afrontamiento a enfermedades  cr&oacute;nicas, lo cual incide de forma efectiva en t&eacute;rminos de ajuste psicol&oacute;gico y  calidad de vida.<span class="superscript">16-18</span> </p>     <p align="justify"> Desde nuestra experiencia espec&iacute;ficamente hemos encontrado  que ante la situaci&oacute;n de enfermedad, tanto mujeres como varones, recurren frecuentemente al apoyo social como  estrategia de afrontamiento. Un estudio realizado con un grupo de 20 personas  que viv&iacute;an con c&aacute;ncer de cabeza y cuello (19 de ellos varones con una media de  edad de 55 a&ntilde;os) mostr&oacute; que la b&uacute;squeda de apoyo social fue la estrategia de  afrontamiento a la enfermedad m&aacute;s utilizada (antes y despu&eacute;s de la cirug&iacute;a),  demostrando as&iacute; la importante funci&oacute;n de una interacci&oacute;n social satisfactoria  para estas personas (Led&oacute;n Llanes L, Castillo Duranza  Y, Roca Perara MA, Llant&aacute; MC, D&iacute;az Mart&iacute;nez JR. Proceso de afrontamiento en  pacientes con c&aacute;ncer de cabeza y cuello. Tesis de Grado, Facultad de  Psicolog&iacute;a, Universidad de La Habana,  1998). Los resultados mostrados en el presente art&iacute;culo apoyan estos  hallazgos. El &aacute;rea considerada como fuente de apoyo m&aacute;s importante para los  sujetos estudiados fue la familia. Reconocida como la red de apoyo social m&aacute;s cercana y de m&aacute;s f&aacute;cil  acceso a los individuos, usualmente ejerce una funci&oacute;n protectora y  amortiguadora en las situaciones estresantes de sus miembros.<span class="superscript">19</span>  Aunque dentro de sus funciones se pod&iacute;a  incluir como aspecto importante el apoyo econ&oacute;mico y material, sus roles m&aacute;s  significativos fueron el acompa&ntilde;amiento afectivo, la comunicaci&oacute;n y el  incentivo para realizar los ajustes necesarios en aras de mejorar la salud.  Consideramos que ello solo pudo hacerse realidad a partir de la existencia de  una estructura previa de funcionamiento familiar s&oacute;lida y, probablemente, de  experiencias de afrontamiento acumuladas durante el acompa&ntilde;amiento al sujeto  que padece la enfermedad:<span class="superscript">20</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><em>Mi esposa me conversa, me cuenta unos cuentos, me dice otra  cosa, porque yo extra&ntilde;o mucho a mi mam&aacute;, se&ntilde;orita, a mis padres, &iquest;no? (...) A  veces mis pap&aacute;s vienen a verme &iquest;no?, ellos vienen una vez al mes o dos veces,  vienen a mirarme &iquest;no? Ya me contento con eso, se&ntilde;orita, porque mis padres est&aacute;n  ac&aacute;. Despu&eacute;s cuando se van mis padres ya me siento triste de nuevo. (Gonzalo).</em></p>     <p align="justify">Nuestros hallazgos resultaron tambi&eacute;n consistentes con los  de <em>Kristofferzon</em> y otros para poblaci&oacute;n sueca con enfermedades cardiovasculares  (infarto del miocardio), en cuanto a las fuentes de las cuales varones y mujeres recabaron apoyo.<span class="superscript">21</span> Mientras los primeros tend&iacute;an m&aacute;s a involucrar a sus parejas en su proceso de recuperaci&oacute;n, para las mujeres, los/as  hijos/as encarnaron la principal fuente de apoyo dentro de la familia, y eran  considerados como la motivaci&oacute;n esencial para recuperar el sentido de la vida y  las fortalezas necesarias para enfrentar la realidad modificada desde los  diversos &aacute;mbitos, guiando hacia la recuperaci&oacute;n de la salud f&iacute;sica y emocional: </p>     <p align="justify"><em>Yo le pido gloria a  Dios tambi&eacute;n porque a veces yo le digo a mis hijos&hellip;, si no fuera por ustedes yo  creo que no me levanto de la cama porque hay veces que me levanto terrible  (...), pero creo que si no fuera por mis hijos creo que me echar&iacute;a a dormir  eternamente, de repente no me levantar&iacute;a, o sea ellos son mi aliciente, son mi  preocupaci&oacute;n pero es por ellos&hellip; (Maura).</em> </p>     <p align="justify">El servicio de salud fue la segunda &aacute;rea en importancia ubicada como  fuente de apoyo. Es importante precisar que aqu&iacute; nos estamos refiriendo a una  instituci&oacute;n de salud perteneciente a la red del seguro m&eacute;dico.&nbsp; En este &aacute;mbito algunos sujetos dar&iacute;an sus  primeros pasos de afrontamiento activo ante los signos percibidos de deterioro  de la salud, recibiendo apoyo material, informativo y emocional. Tanto mujeres  como varones refirieron  como estrategia el cumplimiento de las orientaciones del personal sanitario  desde el punto de vista terap&eacute;utico, educativo y paliativo. As&iacute;, al menos desde  el discurso, se produc&iacute;a el fen&oacute;meno de &quot;adhesi&oacute;n  al tratamiento&quot;,<strong> </strong>consistente  en la asunci&oacute;n comprometida de modos y pr&aacute;cticas de protecci&oacute;n de la salud, a partir  de las orientaciones m&eacute;dicas. </p>     <p align="justify">Algunas mujeres,<strong> </strong>por ejemplo, hac&iacute;an depender casi  absolutamente la recuperaci&oacute;n de la salud (f&iacute;sica y ps&iacute;quica) del tratamiento  m&eacute;dico indicado. Seg&uacute;n sus elaboraciones, el tratamiento a la vez que incid&iacute;a  en la atenuaci&oacute;n y/o desaparici&oacute;n de las manifestaciones de la enfermedad, de  manera concomitante influ&iacute;a sobre la recuperaci&oacute;n de las motivaciones, la  seguridad, la esperanza, incluso, el propio sentido de la vida. Percibir signos  de recuperaci&oacute;n de la imagen f&iacute;sica previa influ&iacute;a positivamente en su din&aacute;mica  psicoemocional, pues ello significaba recuperar una parte vital de la identidad  propia: la imagen corporal, la cual se ve&iacute;a quebrada profundamente por los  cambios corporales causados por la enfermedad.<span class="superscript">14</span> Todo ello, a su  vez, permit&iacute;a la recuperaci&oacute;n paulatina de las diferentes &aacute;reas de desempe&ntilde;o  (laboral, dom&eacute;stica y familiar), lo cual representaba otra arista importante en  la sensaci&oacute;n de que se estaba recuperando la propia identidad:</p>     <p align="justify"><em>Entonces, a medida que iba pasando ese tiempo hasta que  llegu&eacute; a endocrinolog&iacute;a, y mientras me hicieron los ex&aacute;menes, y ya empec&eacute; a  medicinarme, sobre todo, que empec&eacute; a sentirme mejor de la vista &iquest;no?, (...),  mi &aacute;nimo empez&oacute; a mejorar. Entonces empec&eacute;..., empec&eacute; a sentirme..., a querer  cambiar &iquest;no? Incluso dije: No, me estoy sintiendo mejor. Entonces, hay un  tratamiento &iquest;no?, que me va..., me va a sanar, o por lo menos me va a hacer  sentir mejor. Y decid&iacute;, pues, esto..., poner de mi parte, pues, poner de mi  parte todo lo..., lo que yo m&aacute;s pueda dar &iquest;no? Seguir al pie de la letra el  tratamiento, ir constantemente a mis consultas, incluso, opt&eacute; por arreglarme,  me cort&eacute; el cabello, empec&eacute; a comprarme ya algo de ropa que me que me quede  bien, no que me quede todo suelto &iquest;no? Y as&iacute; fue como ya poco a poco, a medida  que fui llevando el tratamiento, fui sinti&eacute;ndome mejor &iquest;no?, y a reanimarme  m&aacute;s. Ya mi &aacute;nimo cambi&oacute;, todo lo que me sent&iacute;a m&aacute;s deprimida fue calm&aacute;ndose  poco a poco, y ya pues, as&iacute; fue &iquest;no? (Daysi).</em></p>     <p align="justify">Un tercer y &uacute;ltimo espacio ubicado  como fuente de apoyo fue el vinculado con las interacciones sociales,  especialmente en los espacios intrahospitalarios. Ellas permit&iacute;an promover la  comunicaci&oacute;n, el intercambio, el aprendizaje, el soporte, la b&uacute;squeda de  respuestas y soluciones a las dificultades impuestas por la enfermedad, as&iacute;  como la canalizaci&oacute;n de estados emocionales negativos. A trav&eacute;s de esta v&iacute;a,  adem&aacute;s, se fortalec&iacute;an compromisos individuales y colectivos que permitieron  tomar importantes decisiones de salud:</p>     <p align="justify"><em>Conversar con mis compa&ntilde;eras de cama, buscar amistad,  conversar con ellas cont&aacute;ndonos nuestras dolencias, siempre cuando t&uacute; vas a un  hospital conoces a personas muy buenas &iquest;no? (&hellip;) Compartir, se ven cosas  bonitas, se ven cosas tristes &iquest;no?, las personas que vienen con enfermedades  complicadas, cosas que tambi&eacute;n te deprimen, pero como se dice no, todo, toda  persona que llega tiene que salir tambi&eacute;n. (Ana).</em></p>     <p align="justify">Hasta aqu&iacute; hemos visto la  relevancia que la b&uacute;squeda de apoyo social tuvo para el grupo estudiado como  estrategia de afrontamiento al proceso de enfermedad, desde diferentes espacios  de expresi&oacute;n. Ello es coherente con los resultados que aportan m&uacute;ltiples  estudios, los cuales exponen los efectos positivos del apoyo social y la  influencia de los recursos sociales en la forma de afrontar sucesos cr&iacute;ticos de  la vida, en especial, enfermedades de car&aacute;cter cr&oacute;nico<em>.</em> La b&uacute;squeda  de apoyo social es considerada como un importante predictor para el  ajuste psicol&oacute;gico y social positivo en enfermedades cr&oacute;nicas, que impacta  positivamente sobre el nivel de distr&eacute;s percibido, las respuestas emocionales  como la depresi&oacute;n, y la calidad de vida en sentido general. <span class="superscript">22-24</span> </p>     <p align="justify">En gran  medida, el car&aacute;cter beneficioso de dicha estrategia para la muestra que  estudiamos radic&oacute; en que potenciaba el sentido de logro y la adaptaci&oacute;n a las  situaciones estresantes que les impon&iacute;a el vivir con la enfermedad, as&iacute; como el  sentido de bienestar, incluyendo el bienestar f&iacute;sico, tal y como ha sido  descrito ampliamente en la literatura.<span class="superscript">2,25,26</span> Es por dichos efectos  beneficiosos que estas estrategias relacionadas con redes sociales son  usualmente consideradas como estrategias de afrontamiento activo: ellas est&aacute;n  encaminadas a manejar de forma directa el suceso conflictivo, y asociarlo,  incluso, a valoraciones positivas del mismo.<span class="superscript">7</span> Veamos a  continuaci&oacute;n otras estrategias que, seg&uacute;n definieron los sujetos, tuvieron un  car&aacute;cter m&aacute;s individual. El uso de recursos y fortalezas personol&oacute;gicas fue  referido por algunos varones. Para ellos, dichos recursos ten&iacute;an un car&aacute;cter  innato: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify"><em>Yo siempre en la casa  soy el m&aacute;s tranquilo de..., de to&rsquo; los hermanos. Ser&aacute; porque uno es gordito,  porque los gorditos siempre son m&aacute;s, m&aacute;s dulces&nbsp;  (sujeto e investigadora r&iacute;en). Soy pasivo pa&rsquo; todo. No soy desespera&rsquo;o.  (Rogelio).</em><strong>&nbsp; </strong> </p>     <p align="justify">Otra estrategia individual  referida por los varones fue la reincorporaci&oacute;n a actividades habituales que se vieron interrumpidas como  consecuencia de las limitaciones motoras. Esto representaba para ellos  &ldquo;normalizar&rdquo; sus vidas, es decir, atenuar las diferencias que su condici&oacute;n  corporal y de salud les impon&iacute;a. Algunas  de estas actividades se enmarcaron en el espacio dom&eacute;stico (por ejemplo,  cocinar o realizar reparaciones sencillas), lo cual les permiti&oacute; recuperar,  hasta cierto punto, el sentido de activismo y de utilidad, elementos muy  significativos en la construcci&oacute;n de sus masculinidades. Otras actividades se  desarrollaban en espacios p&uacute;blicos y constitu&iacute;an en s&iacute; mismas un reto para el  estado corporal de estos varones, fueron,&nbsp;  por ejemplo, la pr&aacute;ctica de deportes y el regreso a las actividades  laborales habituales (como taxista, como obrero de f&aacute;brica, como profesor): </p>     <p align="justify"><em>Y..., y entonces yo m&aacute;s practico el football. (&hellip;), como si  tuviera yo la pie..., el pie completo.</em> <em>(Rogelio).</em></p>     <p align="justify">Buscar informaci&oacute;n sobre la  enfermedad y los cambios provocados por ella, respondi&oacute; tambi&eacute;n a este  prop&oacute;sito de &quot;normalizaci&oacute;n&quot;. Conocer, por ejemplo, del n&uacute;mero creciente de  personas viviendo con diabetes mellitus les permit&iacute;a ubicar la enfermedad como  problema de salud a nivel nacional e internacional, pero tambi&eacute;n paliaba el  sentido de distinci&oacute;n respecto al resto de la sociedad.</p>     <p align="justify">Por su parte, coincidentemente con  lo referido en la literatura, <span class="superscript">8,27</span> las mujeres refirieron m&aacute;s el uso de estrategias dirigidas a manejar  la emoci&oacute;n, espec&iacute;ficamente para atenuar  o eliminar estados emocionales intensos como la ansiedad, la depresi&oacute;n y  la irritabilidad. Para ello, realizaban actividades como el deporte, el  trabajo, el autocontrol emocional, entre otras:</p>     <p align="justify"><em>Tratar, como te digo, pensar en cosas nuevas, cosas  positivas porque antes yo me preocupaba (&hellip;). (Eunice).</em> </p>     <p align="justify">Sin embargo, este prop&oacute;sito era dif&iacute;cilmente logrado: la  sensaci&oacute;n de que dichos estados emocionales eran inevitables e incontrolables  (lo cual se explica por los trastornos hormonales caracter&iacute;sticos de las  enfermedades que padec&iacute;an) terminaban por derrumbar cualquier intento para  eliminarlos a trav&eacute;s de estrategias personales. La literatura consultada  enmarca este tipo de estrategias centradas en el manejo de la emoci&oacute;n dentro de  las formas pasivas de afrontamiento,<span class="superscript">7</span> y son consideradas como menos  exitosas por estar usualmente asociadas a valoraciones negativas de los sucesos  cr&iacute;ticos, a un sentido de malestar, y por ser menos potenciadoras de la  adaptaci&oacute;n del individuo<span class="superscript">.2,28-30</span> El  encubrimiento o enmascaramiento  de los cambios corporales fue otra de las estrategias utilizadas por las  mujeres. Con ello pretend&iacute;an evitar que los cambios fuesen percibidos y  se&ntilde;alados por otras personas, para atenuar as&iacute; el estigma social consecuente, y  poder sostener los contactos sociales habituales. </p>     <p align="justify">Ya antes hemos trabajado el tema  del impacto de los cambios corporales desde el punto de vista social.<span class="superscript">14</span>  Esta es una de las situaciones m&aacute;s intensamente vividas en tanto est&aacute;n inmersos  procesos de identidad, interacci&oacute;n y evaluaci&oacute;n social.<span class="superscript">11</span> Estudios realizados  espec&iacute;ficamente con pacientes oncol&oacute;gicos muestran c&oacute;mo las diferencias en la  forma de estructurar la imagen corporal a partir de los cambios f&iacute;sicos vividos  por la enfermedad, pueden influir en las particularidades de su afrontamiento.<span class="superscript">31,32</span>  Consideramos que encubrir los cambios corporales vividos en las mujeres  estudiadas les estimulaba a pensarse a s&iacute; mismas como &quot;normales&quot; y les ayudaba  a re-establecer la cotidianidad de sus vidas.</p>     <p align="justify">Algunas mujeres y hombres utilizaron el acercamiento espiritual<strong> </strong>como estrategia, especialmente en los  momentos m&aacute;s cr&iacute;ticos del proceso de enfermedad. La figura de Dios se constru&iacute;a  como autoridad, mediador y decisor de los destinos humanos; como la &uacute;ltima  esperanza en las circunstancias m&aacute;s intensas, donde las soluciones &quot;terrenales&quot;  se mostraron impotentes. Estos comportamientos pueden incluirse dentro de la  estrategia de resignaci&oacute;n, que implica un estilo pasivo de afrontamiento.<span class="superscript">28</span>  Sin embargo, el acercamiento espiritual tambi&eacute;n inclu&iacute;a el cumplimiento activo  de ciertos ritos para lograr el equilibrio espiritual, considerado como vital  para recuperar la salud. De cualquier manera, lo que resultaba evidente era que  las creencias religiosas tambi&eacute;n impregnaron las experiencias de salud: </p>     <p align="justify"><em>Bueno, dentro de m&iacute; yo  tengo un Dios muy alto, un Dios verdadero, yo creo mucho en Dios y me lleno de  &eacute;l, me lleno completamente de &eacute;l, soy evang&eacute;lica y me lleno mucho del esp&iacute;ritu  del se&ntilde;or &iquest;no?, yo creo que por &eacute;l estoy aqu&iacute;. (Nora).</em> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Quisi&eacute;ramos ya por &uacute;ltimo referirnos a 2 estrategias  expresadas impl&iacute;citamente en los discursos de los varones, en el enfrentamiento  a la realidad que consideraron m&aacute;s cr&iacute;tica desde el punto de vista de su salud:  la p&eacute;rdida corporal por amputaci&oacute;n. Estas estrategias fueron la &quot;exculpaci&oacute;n&quot; y  el &quot;chiste&quot;. Con la primera los sujetos atenuaban su responsabilidad personal  sobre el deterioro de su estado de salud que hab&iacute;a conducido a las denominadas  &quot;complicaciones de la diabetes&quot; (pie diab&eacute;tico, lesiones ulcerosas e  infecciones) y, con ello, a la amputaci&oacute;n de miembros inferiores.&nbsp; As&iacute;, por ejemplo,  aun reconociendo que el origen de su enfermedad y de sus momentos de crisis  estaban relacionados con sus h&aacute;bitos de vida no saludables (dieta inadecuada,  sedentarismo, falta de cuidados de los pies o insostenibilidad de procesos de  atenci&oacute;n), ellos refer&iacute;an que desconoc&iacute;an los cuidados necesarios y el estado  de su salud (por ejemplo, que viv&iacute;an con diabetes mellitus o que estaban  descompensados metab&oacute;licamente). Este &quot;desconocimiento&quot; constitu&iacute;a el resultado  de circunstancias que se encontraban siempre m&aacute;s all&aacute; de la responsabilidad  personal: </p>     <p align="justify"><em>Yo no sab&iacute;a</em>, <em>no me hab&iacute;an explicado</em>, <em>nadie nunca me dijo</em>. <em>Mire ver, yo to&rsquo;esto esta&rsquo;o mi  enfermedad que tengo, se&ntilde;orita, yo me he cuida&rsquo;o bastante. Mejor si me he  cuida&rsquo;o en las comidas, en las bebidas, no tomo, no fumo, no como dulces, no  tomo gaseosas. Solamente mi comida, mi dieta que me dan. Nada m&aacute;s, se&ntilde;orita. Y  la dieta m&aacute;s, sobre todo, la dieta. (&hellip;). (Gonzalo).<strong> </strong></em></p>     <p align="justify">Con el uso del sentido del humor,  por su parte, se lograba satirizar, y hasta cierto punto dulcificar, el intenso  dramatismo de la realidad vivida a partir de la amputaci&oacute;n. Pero tambi&eacute;n el  chiste constituy&oacute; la expresi&oacute;n de profundos significados alrededor del proceso  de enfermedad y sus manifestaciones. En concreto, la p&eacute;rdida corporal  significaba ser y estar incompleto, quebrar la cercan&iacute;a del sujeto con su ideal  corporal, ser excluido de uno de los ejes de sentido medulares en la cultura  occidental: la &ldquo;normalidad&rdquo;; por todo ello, el no sentirse completos  corporalmente significaba tambi&eacute;n sentirse incompletos desde el punto de vista  psicol&oacute;gico, social y de g&eacute;nero, haciendo&nbsp;  emerger sentidos de marginaci&oacute;n, discriminaci&oacute;n  y estigma social:<span class="superscript">14</span> </p>     <p align="justify"><em>Ya las cosas est&aacute;n hechas solo  que..., que hay que comprar un par de zapatos y uno botarlo y otro dejarlo  (r&iacute;e). (&hellip;) Hasta ahora la estoy buscando la pierna (r&iacute;e).</em> <em>(Rogelio)</em>.<strong>&nbsp; </strong></p>     <p align="justify">Como hemos visto hasta aqu&iacute;, los  sujetos participantes en el estudio utilizaron un amplio diapas&oacute;n de  estrategias en el afrontamiento a la enfermedad y a los cambios provocados por  ella desde los diversos &aacute;mbitos. Dichas estrategias las podemos dividir en 2  grandes grupos, atendiendo al uso de recursos sociales o personales. Respecto a  los recursos sociales, tanto mujeres como varones coincidieron en la importancia de la  b&uacute;squeda de apoyo social, fuese ya desde el &aacute;mbito familiar, sanitario, como  desde el &aacute;mbito de las interacciones sociales en general. Ello demuestra que la  salud no es solo un asunto individual, sino que involucra a los grupos y a la  sociedad.<span class="superscript">1</span> Adem&aacute;s, a trav&eacute;s de dicha estrategia los sujetos  expresaron los 2 estilos b&aacute;sicos de afrontamiento:<span class="superscript">9</span> el focalizado  en el problema y el focalizado en la emoci&oacute;n. </p>     <p align="justify">Coincidimos con la opini&oacute;n de otros  autores respecto a que el estilo focalizado en el problema usualmente est&aacute;  asociado a mayor sentido de bienestar y de resoluci&oacute;n de las situaciones  cr&iacute;ticas;<span class="superscript">8,16,27,28</span> sin embargo, consideramos que el hecho de que para los  pacientes de nuestro estudio la b&uacute;squeda de apoyo social integrara ambas  funciones (centrada en el problema y centrada en la emoci&oacute;n), fue determinante  en que dicha estrategia fuese referida como la de mayor importancia en el  afrontamiento a la enfermedad. El hecho de que aportara los mayores beneficios  y de que incidiera positivamente en el sentido de bienestar y calidad de vida  de los sujetos, se relaciona con su potencial estimulador de su autoestima, su  ayuda en la regulaci&oacute;n de las respuestas emocionales, su capacidad para ofrecer  alternativas de tratamiento adecuado a la situaci&oacute;n y su potencial para  estimular una actitud de enfrentamiento activo.<span class="superscript">1</span></p>     <p align="justify">Respecto a las estrategias  relacionadas con los recursos personales es posible apreciar algunas  diferencias en el proceso de afrontamiento entre mujeres y varones. Sin embargo, aunque fueron las mujeres quienes refirieron  expl&iacute;citamente el uso del estilo focalizado en la emoci&oacute;n, tal y como aparece  en la literatura, <span class="superscript">2,8,27,28,30</span> tambi&eacute;n fue utilizado por el sexo  masculino. Esto se pudo vislumbrar en el hecho de que muchas de las estrategias  personales por ellos referidas, adem&aacute;s de incidir en la situaci&oacute;n problema  directamente, cumpl&iacute;an tambi&eacute;n la funci&oacute;n de canalizar las tensiones y  emociones provocadas por el proceso de enfermedad. Aqu&iacute;  podemos mencionar, desde la recuperaci&oacute;n de actividades habituales, pasando por la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n, hasta la  utilizaci&oacute;n del &quot;chiste&quot; y la &quot;exculpaci&oacute;n&quot;.</p>     <p align="justify">Pensamos que el hecho de que la expresi&oacute;n de las emociones    est&eacute; legitimada como cualidad femenina en la cultura occidental, a&uacute;n    m&aacute;s en contextos latinos, puede considerarse como aspecto significativo    que permite explicar las diferencias en cuanto al car&aacute;cter expl&iacute;cito    o no de la expresi&oacute;n y tratamiento de las tensiones emocionales por unas    y otros.&nbsp; En conclusi&oacute;n, el sistema de estrategias utilizadas por    las mujeres y varones estudiados privilegi&oacute; la interacci&oacute;n social,    y estuvo definido por la integraci&oacute;n entre las construcciones de g&eacute;nero,    los significados atribuidos al proceso de enfermedad y al cuerpo. El prop&oacute;sito:    restituir el equilibrio subjetivo, corporal y social quebrado por las vivencias    de la enfermedad. Recobrar el sentido de identidad. </p> <h6><strong>Anexo</strong></h6>     <p><strong>Breve descripci&oacute;n de los sujetos  participantes</strong> </p>     <div align="center">   <table width="74%" border="1" cellpadding="0" cellspacing="3">     <tr>       <td width="140" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Nombre </p></td>       <td width="495" valign="top">    <p><strong>&nbsp;</strong>Datos generales</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p><strong>&nbsp;</strong>Ana</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Mujer hospitalizada, de 35 a&ntilde;os    de edad, casada, con diagn&oacute;stico reciente de enfermedad de Cushing.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p>Antonio</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Hombre hospitalizado, de 60 a&ntilde;os    de edad, casado, con diagn&oacute;stico de diabetes mellitus II desde hace 3 &frac12; a&ntilde;os    aproximadamente.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p>Daysi</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Mujer atendida en consulta    externa, de 50 a&ntilde;os de edad, casada, con diagn&oacute;stico de hipertiroidismo desde    hace 9 meses aproximadamente.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p>Eunice</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Mujer hospitalizada, de 42 a&ntilde;os    de edad, soltera, con diagn&oacute;stico reciente de hipertiroidismo.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Gonzalo</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Hombre atendido en consulta    externa, de 51 a&ntilde;os de edad, casado, con diagn&oacute;stico de diabetes mellitus I    desde hace 31 a&ntilde;os aproximadamente.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p>Juli&aacute;n</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Hombre atendido en consulta    externa, de 48 a&ntilde;os de edad, casado, con diagn&oacute;stico de diabetes mellitus I    desde hace 12 a&ntilde;os aproximadamente.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p>Luisa</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Mujer hospitalizada, de 51 a&ntilde;os    de edad, casada, con diagn&oacute;stico reciente de enfermedad de Cushing.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p><strong>&nbsp;</strong>Manuel</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Hombre hospitalizado, de 43 a&ntilde;os    de edad, casado, con diagn&oacute;stico de diabetes mellitus I desde hace 10 a&ntilde;os    aproximadamente.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p>Maura</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Mujer atendida en consulta    externa, de 39 a&ntilde;os de edad, separada, con diagn&oacute;stico de acromegalia&nbsp; desde hace 12&nbsp; a&ntilde;os aproximadamente.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mercedes</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Mujer atendida en consulta    externa, de 63 a&ntilde;os de edad, soltera, con diagn&oacute;stico de acromegalia&nbsp; desde hace 28 a&ntilde;os&nbsp; aproximadamente.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p>Nora</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Mujer atendida en consulta    externa, de 32 a&ntilde;os de edad, soltera, con diagn&oacute;stico de lupus eritematoso    desde hace 9 a&ntilde;os y obesidad desde hace&nbsp;    1 a&ntilde;o aproximadamente.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p>Rogelio</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Hombre atendido en consulta    externa, de 57 a&ntilde;os de edad, soltero, con diagn&oacute;stico de diabetes mellitus II    desde hace 1 a&ntilde;o aproximadamente.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p><strong>&nbsp;</strong>Velma</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Mujer hospitalizada, de 48 a&ntilde;os    de edad, casada, con diagn&oacute;stico de hipertiroidismo desde hace 2 a&ntilde;os    aproximadamente.</p></td>     </tr>     <tr>       <td width="140" valign="top">    <p>Zulema</p></td>       <td width="495" valign="top">    <p>Mujer atendida en consulta    externa, de 32 a&ntilde;os de edad, casada, con diagn&oacute;stico de acromegalia&nbsp; desde hace 8 meses&nbsp; aproximadamente.</p></td>     </tr>   </table> </div> <h4 align="justify">SUMMARY</h4> <h6>Coping processes in persons with endocrine diseases </h6>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Taking into account the significance of coping chronic diseases,    we proposed ourselves to describe the disease coping processes in persons with    endocrinopathies that produce changes in the physcial appearance. An exploratory    study was conducted by using the qualitative research methodology. 15 Peruvian    females and males were recruited. The tools used were: a guide of in-depth interview,    observations from the participants and informal open interviews. Information    was processed at different moments: data arrangement, creation of empiric and    analytical categories, interpretative scheme integration, technical and theoretical    triangulation, and research report making. The ethical aspects were considered.    The subjects used two types of strategies (social and personal). In the first,    we found the search for social support (family, health institutions, and interpersonal    relations in general), whereas in the second,important gender differences were    observed. Males carried out &quot;normalizing&quot; activities, used jokes and    exculpation, while females referred explicitly to the use of strategies directed    to manage emotion and to hide body changes. The wide range of strategies used    by the individuals showed not only variety, but also interaction between the    two styles traditionally cited in literature: one directed to manage the problem,    and another to channel the emotional impact with the final end of recovering    the identity sense affected by the changes occurred as a result of the disease.</p>     <p><em>Key words:</em> Coping process, coping strategy, coping style, gender, identity.    <br> </p> <h4>REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</h4>     <div align="justify">        <p>1. Roca Perara MA, P&eacute;rez Lazo de la Vega M. Apoyo social: su significaci&oacute;n      para la salud humana. La Habana: Editorial &ldquo;F&eacute;lix Varela&rdquo;;      1999.</p>       <p>2. Vi&ntilde;as Poch F, Caparr&oacute;s Caparr&oacute;s&nbsp; B. Afrontamiento      del per&iacute;odo de ex&aacute;menes y sintomatolog&iacute;a som&aacute;tica      autoinformada en un grupo de estudiantes universitarios. Revista Electr&oacute;nica      de Psicolog&iacute;a. 2000;4(1). Disponible en URL: <a href="http://www.psiquiatria.com/psicologia/vol4num1/art_5.htm">http://www.psiquiatria.com/psicologia/vol4num1/art_5.htm</a>.&nbsp;      <br />     Consultado Abril 2, 2006.</p> </div>     <div align="justify">       <p>3. Lazarus RS, Folkman S. Estr&eacute;s y procesos cognitivos. Barcelona:      Ediciones Mart&iacute;nez Roca; 1986.</p>       <p>4. Rodr&iacute;guez Mar&iacute;n J. Psicolog&iacute;a social de la salud.      Madrid: Editorial S&iacute;ntesis; 1996.</p> </div>     <div align="justify">       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>5. Navarro Maestre M, Romero V&aacute;zquez D. Acercamiento al estr&eacute;s      en una muestra de estudiantes de medicina. Instituto Superior de Ciencias      M&eacute;dicas de La Habana. Facultad de Medicina &quot;Dr. Miguel Enr&iacute;quez&quot;,      Cuba, 2000. Disponible en URL: http://fcmfajardo.sld.cu/jornada/trabajos/estresII.html      &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Consultado&nbsp; Marzo 12, 2007.</p>       <p>6. Krzemien D, Urquijo S, Monchietti A. Aprendizaje social y estrategias      de afrontamiento a los sucesos cr&iacute;ticos del envejecimiento femenino.      Psicothema. 2004;16(3):350-6. </p> </div>     <div align="justify">       <p>7. Gonz&aacute;lez Barr&oacute;n R, Montoya Castilla I, Casullo MM, Bernab&eacute;u      Verd&uacute; J. Relaci&oacute;n entre estilos y estrategias de afrontamiento      y bienestar psicol&oacute;gico en adolescentes. Psicothema. 2002;14(2):363-8.</p>       <p>8. Cano-Vindel A, Miguel-Tobal JJ. Appraisal and coping: a critical evaluation      of Lazaru&rsquo;s model and its practical applications. International Congress      of Psychology. Madrid, 1992.</p> </div>     <div align="justify">       <p>9. Folkman S, Lazarus RS, Dunkel-Schetter C, DeLongis A, Gruen JR. Dynamics      of a stressful encounter: cognitive appraisal, coping and encounter outcomes.      Journal of Personality and Social Psychology. 1986;50(5):992-1003.</p>       <p>10. Moos RH, Schaefer J. Coping resources and processes: current concepts      and measures. En: Golberger L, Breznitz S, eds. Handbook of stress: theoretical      and clinical aspects. Nueva Cork: Kree Press; 1993.p.234-57. </p> </div>     <div align="justify">       <p>11. Mochales L&oacute;pez S, Guti&eacute;rrez Sebasti&aacute;n M. Estrategias      de afrontamiento al estr&eacute;s en un grupo de personas en proceso de reinserci&oacute;n      social. Centro de Psicoterapia y Asesoramiento Psicol&oacute;gico. 2003 &nbsp;&nbsp;&nbsp;Disponible      en URL: <a href="http://www.cop.es/colegiados/ca00088/pag10.htm">http://www.cop.es/colegiados/ca00088/pag10.htm</a>      Consultado Abril 2, 2006.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>12. Roca Perara MA. La familia ante la enfermedad cr&oacute;nica de uno de      sus miembros (I). Salud para la Vida. Disponible en. <a href="http://saludparalavida.sld.cu/modules.php?name=Sections&amp;sop=viewarticle&amp;artid=122">http://saludparalavida.sld.cu//modules.php?name=Sections&amp;sop=viewarticle&amp;artid=122</a>      Consultado Marzo 12, 2007.</p> </div>     <div align="justify">       <p>13. Led&oacute;n Llanes L. Cuerpo y g&eacute;nero: la enfermedad como punto      de encuentro. Revista de Psicolog&iacute;a LIBERABIT. 2001;7(7):79-90.</p>       <p>14. Led&oacute;n L, Chirinos J, Hern&aacute;ndez JA, Fabr&eacute; B, Mendoza      M. El precio de la transformaci&oacute;n: reflexiones desde la experiencia      de personas viviendo con endocrinopat&iacute;as. Rev Cubana Endocrinol. 2004;15(3).      Disponible en URL: <a href="http://www.bvs.sld.cu/revistas/end/vol15_3_04/endsu304.htm">http://www.bvs.sld.cu/revistas/end/vol15_3_04/endsu304.htm      </a>Consultado Enero 9, 2007.</p> </div>     <div align="justify">       <p>15. Led&oacute;n L, Agramonte A, Chirinos J, Mendoza M, Fabr&eacute; B, Hern&aacute;ndez      Yero JA, et al. Experiencia sexual de mujeres y varones viviendo con enfermedades      endocrinas. Rev Int Androl. 2006;4(2):60-9.</p>       <p>16. Willoughby DF, Kee CC, Demi A, Parker V. Coping and psychosocial adjustment      of women with diabetes. Diabetes Educ. 2000 Dec;26(1):105-12.</p> </div>     <div align="justify">       <p>17. Kristofferzon ML, Lofmark R, Carlson M. Perceived coping, social support,      and quality of life 1 month after myocardial infarction: a comparison between      Swedish women and men. Heart Lung. 2005 Jan-Feb;34(1):39-50.</p>       <p>18. Kristofferzon ML, Lofmark R, Carlson M. Coping, social support and quality      of life over time after myocardial infarction. J Adv Nurs. 2005 Oct;52(2):113-24.</p> </div>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div align="justify">       <p>19. Reyes Saborit A, Casta&ntilde;eda M&aacute;rquez V. Caracterizaci&oacute;n      familiar de los pacientes con insuficiencia renal cr&oacute;nica terminal.      MEDISAN. 2006;10(4). Disponible en URL: bvs.sld.cu/revistas/san/vol10_04_06/san05406.htm      Consultado Mayo 19, 2007. </p>       <p>20. Rodr&iacute;guez Herrera F. Afrontamiento de la enfermedad oncol&oacute;gica      por el grupo familiar. Disponible en URL: <a href="http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-81-1-afrontamiento-de-la-enfermedad-oncologica-por-el-grupo-famil.html">http://www.psicologiacientifica.com/bv/psicologia-81-1-afrontamiento-de-la-enfermedad-oncologica-por-el-grupo-famil.html</a>      Consultado Marzo 12, 2007.</p> </div>     <div align="justify">       <p>21. Kristofferzon ML, Lofmark R, Carlson M. Myocardial infarction: gender      differences in coping and social support. J Adv Nurs. 2003 Nov;44(4):360-74.</p>       <p>22. Desmond DM, MacLachlan M. Coping strategies as predictors of psychosocial      adaptation in a sample of elderly veterans with acquired lower limb amputations.      Soc Sci Med. 2006 Jan;62(1):208-16.</p> </div>     <div align="justify">       <p>23. Meijer SA, Sinnema G, Bijstra JO, Mellenbergh GJ, Wolters WH. Coping      styles and locus of control as predictors for psychological adjustment of      adolescents with a chronic illness. Soc Sci Med. 2002 May;54(9):1453-61.</p>       <p>24. Hansen NB, Tarakeshwar N, Ghebremichael M, Zhang H, Kochman A, Sikkema      KJ. Longitudinal effects of coping on outcome in a randomized controlled trial      of a group intervention for HIV-positive adults with AIDS-related bereavement.      Death Stud. 2006 Sep;30(7):609-36.</p> </div>     <div align="justify">       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>25. Rodr&iacute;guez Parra MJ, Esteve Zarazaga RM, L&oacute;pez Mart&iacute;nez      AE. Represi&oacute;n emocional y estrategias de afrontamiento en dolor cr&oacute;nico      oncol&oacute;gico. Psicothema. 2000;12(3):339-45.</p>       <p>26. Folkman S, Lazarus RS, Gruen R, DeLongis A. Appraisal, coping, health      status and psychological symptoms. Journal of Personality and Social Psychology.      1986;50:571-9. </p> </div>     <div align="justify">       <p>27. Degazon CE, Parker VG. Coping and psychosocial adaptation to Type 2 diabetes      in older Blacks born in the Southern US and the Caribbean. Res Nurs Health.      2007 Apr;30(2):151-63.</p>       <p>28. Aarstad AK, Aarstad HJ, Bru E, Olofsson J. Psychological coping style      versus disease extent, tumour treatment and quality of life in successfully      treated head and neck squamous cell carcinoma patients. Clin Otolaryngol.      2005 Dec;30(6):530-8.</p> </div>     <div align="justify">       <p>29. Moleiro P&eacute;rez O, Arce Gonz&aacute;lez M.A., Otero Ramos I, Nieves      Ach&oacute;n Z. El estr&eacute;s como factor de riesgo de la hipertensi&oacute;n      arterial esencial. Rev Cubana Hig Epidemiol. 2005;43(1). Disponible en URL:      &nbsp;bvs.sld.cu/revistas/hie/vol43_1_05/hie07105.htm Consultado Marzo 25,      2007.</p>       <p>30. Sikkema KJ, Kochman A, DiFranceisco W, Kelly JA, Hoffmann RG. AIDS-related      grief and coping with loss among HIV-positive men and women. J Behav Med.      2003 Apr;26(2):165-81.</p> </div>     <div align="justify">       <p>31. Pikler V, Winterowd C. Racial and body image differences in coping for      women diagnosed with breast cancer. Health Psychol. 2003 Nov;22(6):632-7.</p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>32. Larouche SS, Chin-Peuckert L. Changes in body image experienced by adolescents      with cancer. J Pediatr Oncol Nurs. 2006 Jul-Aug;23(4):200-9. </p> </div>     <p>Recibido: 9 de abril de 2007. &nbsp;&nbsp;&nbsp;Aprobado: 29 de mayo de 2007.<br /> Lic. <em>Loraine Led&oacute;n Llanes.</em> Calle  Zapata y D, Vedado, municipio Plaza de la   Revoluci&oacute;n, Ciudad de La   Habana, Cuba. E mail: <a href="mailto:loraine.ledon@infomed.sld.cu">loraine.ledon@infomed.sld.cu</a>, <a href="mailto:psicoine@infomed.sld.cu">psicoine@infomed.sld.cu</a></p>     <p><span class="superscript"><a href="#asterisco">*</a></span><a href="#asterisco"> Este enfoque sostiene la  idea de que el comportamiento del individuo debe ser comprendido e interpretado  a la luz de la relaci&oacute;n de la persona y el ambiente que la rodea.</a><a name="leyenda" id="leyenda"></a></p>     <p><span class="superscript"><a href="#autor">1</a></span><a href="#autor">Licenciada en Psicolog&iacute;a. M.Sc. en G&eacute;nero,  Sexualidad y Salud Reproductiva.&nbsp;  Investigadora Agregada del Departamento de Psicolog&iacute;a del INEN.<br />     <span class="superscript">2</span>Licenciada en Psicolog&iacute;a. M.Sc. en Psicolog&iacute;a  Cl&iacute;nica. Investigadora Agregada del Departamento de Psicolog&iacute;a del INEN.<br />     <span class="superscript">3</span>Licenciada en Educaci&oacute;n Especial. Aspirante a  Investigadora del Departamento de Psicolog&iacute;a del INEN.<br />     <span class="superscript">4</span>Licenciada en Educaci&oacute;n. Auxiliar de  Investigaci&oacute;n del&nbsp; Departamento de  Psicolog&iacute;a del INEN.<br />     <span class="superscript">5</span>Especialista de II Grado en Endocrinolog&iacute;a.  Investigador Auxiliar. Profesor Auxiliar.  Vicedirecci&oacute;n de Asistencia M&eacute;dica del INEN.<br /> <span class="superscript">6</span>Doctor en Salud P&uacute;blica (Dr.PH). Investigador Senior. Profesor  Principal.&nbsp;Jefe del Departamento Acad&eacute;mico de Salud P&uacute;blica de la Facultad de Salud P&uacute;blica y Administraci&oacute;n &ldquo;Carlos Vidal Layseca&rdquo; de la Universidad Peruana &ldquo;Cayetano Heredia&rdquo; (UPCH), Lima, Per&uacute;.  </a><a name="cargo" id="cargo"></a></p>      ]]></body>
</article>
