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<publisher-name><![CDATA[Editorial Ciencias Médicas]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Edad de ocurrencia de los fallecimientos por diabetes en Cuba]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Nacional de Endocrinología  ]]></institution>
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<country>Cuba</country>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Introduction: the increase of the gross mortality rate in Cuba in the last few years, together with the accelerated process of population aging, encouraged us to conduct the present study. Objective: to set the differences in the age of occurrence of deaths from diabetes in Cuba from 1990 to 2010. Methods: all the deaths occurred from diabetes in 1990,2000, 2005 and 2010 throughout the country were included, and on this basis, the following rates were estimated: rates of years of potential life lost from death per 1 000 pop; the years of potential life lost per each death, the mean of the age of the deceased people; the age of death distribution quartiles and the percentage of the total number of deceased from diabetes per five-year age groups. Results: the rate of years of potential life lost increased in males from 2.44 to 2.63 per 1 000 pop, whereas that of females experienced a very slight decrease (4.54 to 4.46 per 1 000 pop). The years of potential life lost per each death were reduced in both sexes (15.98 to 14.83 for men and 16.31 to 15.27 for women). The latter was directly related to the increased mean of the age of the dead people, from 67.51 and 69.31 in 1990 to 70.24 and 72.33 in 2010 for men and women, respectively, and to the fact that the three quartiles corresponded to an older age in the years 2005 and 2010 compared to the situation in 1990 in both sexes. The percentages of the total number of death in the 85 y and over age group were 9.9 and 16.2 % in 1990 and 2010, respectively. Death occurred later in females than in men, despite their higher rates of years of potential life lost. Conclusions: mortality from diabetes in Cuba in the last few years has shifted to older age groups.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>ART&Iacute;CULO    ORIGINAL </B></font></p>     <p><B> </B></p> <B>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4">Edad de ocurrencia    de los fallecimientos por diabetes en Cuba</font>     <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3">Age of occurrence    of deaths from diabetes in Cuba </font>      <P>&nbsp;      <P>&nbsp;      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Dra. Emma Dom&iacute;nguez    Alonso</font>  </B>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Instituto Nacional    de Endocrinolog&iacute;a. La Habana, Cuba. </font>     <P>&nbsp;     <P>&nbsp; <hr size="1" noshade>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>RESUMEN </B></font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>Introducci&oacute;n:</b>    el incremento de la tasa bruta de mortalidad en Cuba durante los &uacute;ltimos    a&ntilde;os, unido al acelerado proceso de envejecimiento poblacional, nos encauz&oacute;    en el presente estudio. <B>    <br>   Objetivo: </B>identificar diferencias en la edad de ocurrencia de las defunciones    por diabetes en Cuba<B> </B>del a&ntilde;o 1990 a 2010.     <br>   <B>M&eacute;todos:</B> se incluyeron todas las defunciones por diabetes ocurridas    en el pa&iacute;s durante los a&ntilde;os 1990, 1995, 2000, 2005 y 2010. A partir    de estas se calcularon: las tasas de a&ntilde;os de vida potencial perdidos    por mortalidad por 1 000, los a&ntilde;os de vida potencial perdidos por cada    defunci&oacute;n, la media de la edad de los fallecidos, los cuartiles de la    distribuci&oacute;n de la edad de la muerte, y el porcentaje del total de fallecidos    por diabetes por grupos quinquenales de edad.     <br>   </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>Resultados:</B>    la tasa de a&ntilde;os de vida potencial perdidos se elev&oacute; en el sexo    masculino de 2,44 a 2,63 por 1 000, mientras que en las mujeres tuvo un comportamiento    discretamente descendente (de 4,54 a 4,46 por 1 000). Los a&ntilde;os de vida    potencial perdidos por cada defunci&oacute;n disminuyeron en ambos sexos (de    15,98 a 14,83 en hombres, y de 16,31 a 15,27 en mujeres). Esto &uacute;ltimo    se relaciona directamente con el incremento de la media de la edad de los fallecidos,    de 67,51 y 69,31 en 1990, a 70,24 y 72,33 en 2010 en hombres y mujeres respectivamente,    as&iacute; como con que los tres cuartiles se correspondieron con una mayor    edad en los a&ntilde;os 2005 y 2010, en relaci&oacute;n con 1990 en ambos sexos.    El porcentaje del total de defunciones perteneciente al grupo de 85 a&ntilde;os    y m&aacute;s fue de 9,9 y 16,2 % en 1990 y 2010 respectivamente.<B> </B>Las    defunciones en las mujeres ocurrieron m&aacute;s tard&iacute;amente, a pesar    de mostrar mayores tasas de a&ntilde;os de vida potencial perdidos.    <br>   </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>Conclusiones:</b>    la mortalidad por diabetes en Cuba durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os se    ha desplazado a los grupos de edades m&aacute;s avanzadas. </font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>Palabras clave:    </B>mortalidad, a&ntilde;os de vida potencial perdidos por mortalidad, envejecimiento    poblacional, diabetes mellitus. </font>  <hr size="1" noshade>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>ABSTRACT    <br>   </b>    <br>   <b>Introduction: </b>the increase of the gross mortality rate in Cuba in the    last few years, together with the accelerated process of population aging, encouraged    us to conduct the present study.    <br>   <b>Objective:</b> to set the differences in the age of occurrence of deaths    from diabetes in Cuba from 1990 to 2010.     <br>   <b>Methods:</b> all the deaths occurred from diabetes in 1990,2000, 2005 and    2010 throughout the country were included, and on this basis, the following    rates were estimated: rates of years of potential life lost from death per 1    000 pop; the years of potential life lost per each death, the mean of the age    of the deceased people; the age of death distribution quartiles and the percentage    of the total number of deceased from diabetes per five-year age groups.    <br>   <b>Results:</b> the rate of years of potential life lost increased in males    from 2.44 to 2.63 per 1 000 pop, whereas that of females experienced a very    slight decrease (4.54 to 4.46 per 1 000 pop). The years of potential life lost    per each death were reduced in both sexes (15.98 to 14.83 for men and 16.31    to 15.27 for women). The latter was directly related to the increased mean of    the age of the dead people, from 67.51 and 69.31 in 1990 to 70.24 and 72.33    in 2010 for men and women, respectively, and to the fact that the three quartiles    corresponded to an older age in the years 2005 and 2010 compared to the situation    in 1990 in both sexes. The percentages of the total number of death in the 85    y and over age group were 9.9 and 16.2 % in 1990 and 2010, respectively. Death    occurred later in females than in men, despite their higher rates of years of    potential life lost.    <br>   <b>Conclusions:</b> mortality from diabetes in Cuba in the last few years has    shifted to older age groups.</font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b>Key words: </b>mortality,    years of potential life lost from death, population aging, diabetes mellitus.</font> <hr size="1" noshade>     <p>&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <P>     <P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>INTRODUCCI&Oacute;N</B>    </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La diabetes mellitus    (DM) afecta la expectativa y la calidad de vida, e impone una gran carga econ&oacute;mica    a la familia y los sistemas de salud. En el a&ntilde;o 2003 la prevalencia de    DM a nivel mundial fue estimada en 5,1 % en personas entre 20 y 79 a&ntilde;os,    mayor en los pa&iacute;ses desarrollados que en los en desarrollo. Parte de    las diferencias entre pa&iacute;ses y regiones en la afectaci&oacute;n por DM    es atribuida a la estructura por edad de las poblaciones y a la urbanizaci&oacute;n.<SUP>1</SUP>    </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Estimados para    el a&ntilde;o 2025 sit&uacute;an la prevalencia a nivel global en 6,3 % (24    % m&aacute;s que en 2003). En n&uacute;mero de casos el incremento proyectado    es de 194 a 333 millones (de un 72 %). De estos, 141 millones (el 72,5 % del    total de casos) residir&aacute;n en pa&iacute;ses en desarrollo.<SUP>1</SUP>    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La tasa de mortalidad    es 1,9 veces mayor en hombres con DM, en relaci&oacute;n con aquellos que no    padecen la enfermedad, y 2,6 veces mayor en el caso de las mujeres.<SUP>2</SUP>    Esta enfermedad est&aacute; asociada a una mortalidad prematura de 12 a 14 a&ntilde;os    de vida potencial perdidos (AVPP).<SUP>3</SUP> </font>      <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La OMS estim&oacute;    que en 2001 las defunciones como consecuencia de la DM a nivel mundial fueron    959 000, para un 1,6 % del total, y aproximadamente el 3 % de las muertes ocasionadas    por enfermedades no transmisibles. Estimados m&aacute;s actuales de la propia    OMS indican que esta cifra se ha triplicado, y que alrededor de las dos terceras    partes de estas defunciones ocurren en pa&iacute;ses en desarrollo.<SUP>4</SUP>    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El comportamiento    epid&eacute;mico de la DM a nivel mundial se ha explicado, esencialmente, por    el incremento de la prevalencia de los factores de riesgo para el desarrollo    de esta enfermedad, los que han sido perfectamente identificados. La DM 2, que    representa aproximadamente entre 85 y 90 % de los casos, se relaciona con factores    de riesgo modificables, como la obesidad o el sobrepeso, la inactividad f&iacute;sica    y los reg&iacute;menes alimentarios hipercal&oacute;ricos de bajo valor nutritivo.<SUP>5</SUP>    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las encuestas nacionales    en pa&iacute;ses de Las Am&eacute;ricas demuestran que la prevalencia de la    obesidad est&aacute; aumentando en todos los grupos de edad: entre 7 y 12 %    de los ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os y una quinta parte de los adolescentes    son obesos,<SUP>6</SUP> mientras que en los adultos las tasas de sobrepeso y    obesidad se aproximan a 60 %.<SUP>7-9</SUP> La obesidad es el principal factor    modificable de riesgo de padecer diabetes.<SUP>10</SUP> Se prev&eacute; que    el n&uacute;mero de personas que sufren diabetes en Am&eacute;rica Latina se    incremente en m&aacute;s de 50 %, de 13,3 millones en 2000 a 32,9 millones para    2030.<SUP>11</SUP> </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El envejecimiento    poblacional y un mejor diagn&oacute;stico han contribuido adicionalmente al    incremento de la prevalencia a nivel global.<SUP>12 </SUP>En Cuba, la prevalencia    de DM se increment&oacute; de 19,3 x 1 000 en el a&ntilde;o 1996,<SUP>13 </SUP>a    45,7 en 2011; en t&eacute;rminos de mortalidad se ha mantenido, consistentemente,    entre las 10 primeras causas durante las &uacute;ltimas d&eacute;cadas.<SUP>14    </SUP>En las Proyecciones de la Salud P&uacute;blica en Cuba para el a&ntilde;o    2015,<SUP>15</SUP> se comenta la situaci&oacute;n que exist&iacute;a en el a&ntilde;o    2001 seg&uacute;n la II Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (II ENFR), y    se proyectan las reducciones esperadas para 2015. Se destaca que la obesidad    y el sobrepeso mostraron un incremento entre 1995 y 2001. En este &uacute;ltimo,    las mujeres ten&iacute;an prevalencias de sobrepeso superiores a los hombres    (47,0 y 37,6 % respectivamente). Llama la atenci&oacute;n que en el caso de    los ni&ntilde;os de 1-14 a&ntilde;os se observa una prevalencia de sobrepeso    de un 13 %. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Es bien conocido    que la epidemia de la obesidad, causante del aumento de la afectaci&oacute;n    por diabetes, est&aacute; impulsada, en gran parte, por dos tendencias que van    de la mano: el cambio de los h&aacute;bitos alimentarios y la reducci&oacute;n    de la actividad f&iacute;sica. En el propio documento<SUP>15</SUP> se apunta    que los malos h&aacute;bitos alimentarios en la poblaci&oacute;n cubana son    varios y algunos de larga tradici&oacute;n: el 24 % de la poblaci&oacute;n encuestada    no tiene el h&aacute;bito de desayunar, el 28 % usa la manteca para cocinar    sistem&aacute;ticamente, solo el 14,5 % de la poblaci&oacute;n consume vegetales    y el 14,4 % frutas diariamente. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En cuanto a la    prevalencia del sedentarismo, se increment&oacute; de 1995 a 2001 de 39,8 a    45,1 %, y de 25,7 a 27,5 % en hombres y mujeres respectivamente. La obesidad,    por su parte, afecta a 14 % de las mujeres y al 8 % de los hombres.<SUP>16</SUP>    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Estimados de la    OMS para Cuba muestran mayores valores de prevalencia de sobrepeso y obesidad    en el a&ntilde;o 2008, que los reportados para 2001 por la II ENFR. De acuerdo    con estos, la obesidad se increment&oacute; a 13,7 % en los hombres y a 29,2    % en las mujeres, mientras que el sobrepeso alcanz&oacute; cifras de 48,6 %    en el sexo masculino y de 60,2 % en el femenino.<SUP>17</SUP> </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Como se coment&oacute;    antes, la edad constituye un factor de riesgo independiente para el desarrollo    de DM.<FONT  COLOR="#ff0000"> </FONT>En este sentido el panorama de nuestro pa&iacute;s amerita    ser comentado. La situaci&oacute;n demogr&aacute;fica de Cuba resulta peculiar    en el contexto de los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina. Se caracteriza    por una transici&oacute;n demogr&aacute;fica muy avanzada, en la cual la fecundidad,    como principal variable demogr&aacute;fica actuante en el crecimiento de la    poblaci&oacute;n, ha mostrado una disminuci&oacute;n significativa, reconocida    como de las m&aacute;s intensas a nivel internacional. Una evoluci&oacute;n    similar ha tenido la mortalidad. Lo interesante del caso cubano es que este    comportamiento se concentr&oacute;, fundamentalmente, en los &uacute;ltimos    40 a&ntilde;os del pasado siglo; y lo que resulta m&aacute;s significativo,    con una tendencia creciente a la homogeneizaci&oacute;n, seg&uacute;n diferentes    estratos sociales, territoriales, etc.<SUP>18</SUP> Por tal raz&oacute;n se    afirma que &quot;dentro del mundo en desarrollo, el caso de Cuba destaca tanto    por la naturaleza temprana del inicio de la transici&oacute;n demogr&aacute;fica    (a principios del siglo XX) como por su culminaci&oacute;n acelerada y homog&eacute;nea    en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas&quot;.<SUP>18</SUP> Esta transici&oacute;n    se ha caracterizado por un r&aacute;pido envejecimiento poblacional. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Conceptualmente,    el envejecimiento poblacional se define por la disminuci&oacute;n de la proporci&oacute;n    de poblaci&oacute;n menor de 15 a&ntilde;os y el incremento de la de 60 a&ntilde;os    y m&aacute;s. Desde el a&ntilde;o 1958 hasta 2011 la poblaci&oacute;n de 60    a&ntilde;os y m&aacute;s aument&oacute; en un 11 % (de 6,9 a 17,9 %). En t&eacute;rminos    absolutos, en este mismo per&iacute;odo, la poblaci&oacute;n menor de 15 a&ntilde;os    ha experimentado un descenso de algo m&aacute;s de 462 000 personas, mientras    que la de 60 a&ntilde;os y m&aacute;s se ha incrementado en cerca de 1,4 millones.<SUP>19</SUP>    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Lo anterior influye    de modo directo en el cuadro de mortalidad y morbilidad, con predominio de aquellas    entidades relacionadas con el envejecimiento,<SUP>20</SUP> dentro de las que    se encuentra la diabetes.<SUP> </SUP>Si bien el envejecimiento poblacional incrementa    el riesgo de enfermar y morir por diabetes, paralelamente, en una poblaci&oacute;n    envejecida, hay una mayor proporci&oacute;n de personas en el grupo de edad    en que la probabilidad de morir por casi todas las causas es mayor. En Cuba,    se ha reportado un incremento de la tasa bruta de mortalidad por DM de 22,9    a 23,5 por 100 000 del a&ntilde;o 1995<SUP>21</SUP> a 2010.<SUP>22</SUP> </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Aunque el incremento    de la prevalencia de DM que se ha observado en el pa&iacute;s en los &uacute;ltimos    a&ntilde;os puede ser una explicaci&oacute;n plausible para el incremento de    la mortalidad por esta enfermedad, no se debe ignorar que existe consenso en    que las personas con DM pueden tener una expectativa de vida similar a la de    las no diab&eacute;ticas cuando se logra un control metab&oacute;lico adecuado,<SUP>12    </SUP>por lo que un incremento del n&uacute;mero de personas con la enfermedad    no tiene necesariamente que ir acompa&ntilde;ado de un incremento equivalente    a la mortalidad como consecuencia de esta condici&oacute;n. Si a ello se a&ntilde;ade    que son bien conocidos los esfuerzos llevados a cabo por el sistema de salud    cubano (concretados en el Programa Nacional de Diabetes), que -a pesar de las    dif&iacute;ciles condiciones econ&oacute;micas y sociales que prevalecieron    durante una gran parte del per&iacute;odo que abarca este estudio, no dej&oacute;    de priorizar la atenci&oacute;n integral y multidisciplinaria a estos pacientes-    resulta indispensable que el estudio de la evoluci&oacute;n de la mortalidad    por DM se lleve a cabo sobre la base de un an&aacute;lisis m&aacute;s profundo    e integral, que el derivado de la simple interpretaci&oacute;n de las tasas.    </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Todas las consideraciones    anteriores conducen a una hip&oacute;tesis para explicar el ascenso de la mortalidad    por DM en los &uacute;ltimos a&ntilde;os: su dependencia, esencialmente, de    defunciones ocurridas en edades avanzadas (correspondientes con el l&iacute;mite    biol&oacute;gico para la vida). Los datos de poblaci&oacute;n y de mortalidad    general del pa&iacute;s apoyan el planteamiento anterior.<SUP>22</SUP> El porcentaje    de adultos mayores se increment&oacute; en el periodo de 11,9 % en 1990, a 17,6    % en el a&ntilde;o 2010, y llama la atenci&oacute;n que en los primeros 10 a&ntilde;os    (de 1990 a 2000) el ascenso fue de solo un punto porcentual (de 11,9 a 12,9    %), mientras que en la segunda d&eacute;cada (de 2000 a 2010) alcanz&oacute;    la cifra de 17,6 %. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En relaci&oacute;n    con la mortalidad general, en el per&iacute;odo que abarca este estudio, el    porcentaje de las defunciones totales correspondiente al grupo de 65 a&ntilde;os    y m&aacute;s se elev&oacute; de 65,32 % en el a&ntilde;o 1990 a 74,03 % en el    2010, de modo que nos planteamos un estudio que permitiera un mayor acercamiento    a las edades a expensas de las cuajes se produjo la sobremortalidad, con el    objetivo de identificar diferencias en la edad de ocurrencia de las defunciones    por diabetes en Cuba<B> </B>del a&ntilde;o 1990 a 2010. </font>     <P>&nbsp;     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>M&Eacute;TODOS    </B></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">A partir del total    de defunciones en que la diabetes fue consignada como causa b&aacute;sica de    muerte, ocurridas en el pa&iacute;s durante los a&ntilde;os 1990, 1995, 2000,    2005 y 2010 se calcularon: </font> <ul>       <li><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Las tasas de      AVPP por mortalidad (AVPP) por 1 000 habitantes. El c&aacute;lculo de los      AVPP se llev&oacute; a cabo utilizando la metodolog&iacute;a usual adaptada      por la OMS:<SUP>23</SUP> </font> </li>     ]]></body>
<body><![CDATA[</ul>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><IMG SRC="/img/revistas/end/v24n1/nd.jpg" WIDTH="116" HEIGHT="46" ALIGN="BOTTOM">    </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">donde, </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">L<SUB>x</SUB> es    la esperanza de vida a la edad x    <br>   </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">x es la edad    a la muerte    <br>   </font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">d<SUB>x</SUB>    es el n&uacute;mero de fallecidos a la edad x </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Y considerando    como l&iacute;mite para la vida los estimados de esperanza de vida (EV) para    los per&iacute;odos correspondientes a cada uno de los a&ntilde;os incluidos    para cada sexo. Se utilizaron las tablas de mortalidad completas (por edades    simples). Los c&aacute;lculos se llevaron a cabo por grupos quinquenales de    edad, y se tom&oacute; la EV de la edad intermedia del intervalo. Los c&oacute;digos    de la Clasificaci&oacute;n Internacional de Enfermedades (CIE) que se consideraron    fueron: </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">- A&ntilde;os 1990,    1995 y 2000, CIE-9, c&oacute;digos 2 500-2 509. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">- A&ntilde;os 2005    y 2010, CIE-10, c&oacute;digos E10-E14. </font>     <P>  <ul>       <li><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los AVPP por      cada defunci&oacute;n (D) como el cociente de ambos (AVPP/D). </font> </li>       <li><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La media y desviaci&oacute;n      est&aacute;ndar de la edad de los fallecidos. </font> </li>       <li><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los cuartiles      (percentiles 25, 50 y 75) de la distribuci&oacute;n de la edad de la muerte.      </font> </li>       <li><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El porcentaje      que representan las defunciones por diabetes correspondientes a cada intervalo      quinquenal de edad del total de defunciones por esta causa. </font> </li>     </ul>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Los datos de mortalidad    fueron obtenidos de la Direcci&oacute;n Nacional de Estad&iacute;stica del MINSAP    (DNE-MINSAP); y los datos de poblaci&oacute;n, as&iacute; como los estimados    de EV fueron obtenidos de la Oficina Nacional de Estad&iacute;sticas (ONE),    y est&aacute;n disponibles en: <U><FONT  COLOR="#0000ff"><a href="http://www.one.cu/" target="_blank">http://www.one.cu/</a></FONT></U>    </font>      <P>&nbsp;      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>RESULTADOS</B>    </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El n&uacute;mero    de defunciones por DM (resultados no mostrados) tuvo una evoluci&oacute;n ascendente    del a&ntilde;o 1990 a 1995, seguido de un descenso marcado en el a&ntilde;o    2000, para retomar el ritmo ascendente a partir de 2005. La cifra del a&ntilde;o    2010 supera la de 1990 (2 638 y 2 280 respectivamente). </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La <a href="#fig1">figura    1</a> muestra las tasas de AVPP por mortalidad por sexo para los 5 a&ntilde;os    estudiados. El an&aacute;lisis de esta figura evidencia un ascenso de la tasas    de AVPP del a&ntilde;o 1990 a 1995, seguido de un descenso notorio en el a&ntilde;o    2000. A partir de 2005 se retoma la evoluci&oacute;n ascendente de este indicador.    La evoluci&oacute;n es similar para ambos sexos, con la diferencia de que en    el sexo femenino el valor del a&ntilde;o 2010 (4,46 por 1 000) se mantiene ligeramente    inferior al de 1990 (4,54 por 1 000), mientras en el masculino lo supera (2,63    en el 2010 <I>vs.</I> 2,44 en 1990). Es importante destacar que los valores    de este indicador son consistentemente mayores en el sexo femenino para todos    los a&ntilde;os estudiados. </font>     <P align="center"><a name="fig1"></a><img src="/img/revistas/end/v24n1/f0102113.jpg" width="498" height="391">      <P>&nbsp;      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En la <a href="#fig2">figura    2</a> se representan los AVPP por cada defunci&oacute;n por sexo para los 5    a&ntilde;os. En el sexo masculino, despu&eacute;s de un ascenso de este indicador    del a&ntilde;o 1990 a 1995, la evoluci&oacute;n es descendente para el resto    del per&iacute;odo. En el sexo femenino, por su parte, la evoluci&oacute;n es    menos estable, aunque tambi&eacute;n descendente despu&eacute;s del a&ntilde;o    2000. En ambos sexos los valores m&aacute;s bajos del indicador se observan    en el a&ntilde;o 2010. Es importante hacer notar que para 3 de los 5 a&ntilde;os    estudiados, los hombres mostraron cifras m&aacute;s altas de AVPP por cada defunci&oacute;n    en relaci&oacute;n con las mujeres. </font>      <P align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a name="fig2"></a>    <img src="/img/revistas/end/v24n1/f0202113.jpg" width="498" height="391"></font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La <a href="#tab1">tabla    1</a> muestra la media y la desviaci&oacute;n est&aacute;ndar de la edad a la    que ocurren las defunciones por DM. En el sexo masculino se observa un descenso    de este indicador del a&ntilde;o 1990 al 2000, con un posterior ascenso a partir    de 2005. La evoluci&oacute;n en el sexo femenino es m&aacute;s irregular (elevaci&oacute;n    de 1990 a 1995), un descenso en el a&ntilde;o 2000 y una posterior elevaci&oacute;n    a partir de 2005. Resulta de inter&eacute;s resaltar que el a&ntilde;o 2010    fue en el que las defunciones ocurrieron como promedio a edades m&aacute;s tard&iacute;as,    con una menor variabilidad de los datos (menores valores de desviaci&oacute;n    est&aacute;ndar) en ambos sexos. Otro aspecto de marcado inter&eacute;s es que    la media de la edad de la muerte fue mayor en el sexo femenino para todos los    a&ntilde;os. </font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a name="tab1"></a>    <img src="/img/revistas/end/v24n1/t0102113.gif" width="538" height="340"></font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La <a href="#tab2">tabla    2</a> muestra los cuartiles de la distribuci&oacute;n de la edad de los fallecimientos    por DM. Aunque con algunas irregularidades en la evoluci&oacute;n, particularizadas    en los a&ntilde;os 1995 y 2000, es consistente el ascenso en los a&ntilde;os    2005 y 2010 en relaci&oacute;n con 1990 para los 3 cuartiles en ambos sexos.    De igual modo, se observa un comportamiento coherente para todos los cuartiles    durante los 5 a&ntilde;os en cuanto a su correspondencia con una edad mayor    en el sexo femenino. </font>      <P align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <a name="tab2"></a> <img src="/img/revistas/end/v24n1/t0202113.gif" width="531" height="320"></font>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En la <a href="#fig3">figura    3</a> se presenta la distribuci&oacute;n porcentual del total de defunciones    por DM por grupos quinquenales de edad para los a&ntilde;os 1990 y 2010. En    el a&ntilde;o 1990 se evidencia un porcentaje mayor de defunciones en varios    intervalos de edad, por debajo de los 65 a&ntilde;os en relaci&oacute;n con    el a&ntilde;o 2010. El pico de mortalidad en el a&ntilde;o 1990 ocurre en el    grupo de 75 a 79 a&ntilde;os de edad, a partir del cual se observa un descenso,    mientras que en el a&ntilde;o 2010 se produce un incremento en el grupo de 85    a&ntilde;os y m&aacute;s. Los porcentajes para ese grupo fueron de 9,9 y 16,2    en 1990 y 2010 respectivamente. </font>      <P align="center"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a name="fig3"></a>    <img src="/img/revistas/end/v24n1/f0302113.jpg" width="429" height="343"></font>      <P>&nbsp;     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>DISCUSI&Oacute;N</B>    </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El incremento de    los fallecimientos por DM del a&ntilde;o 1990 a 2010 que muestran nuestros resultados    est&aacute; en correspondencia con el ascenso de la tasa bruta reportada por    la DNE-MINSAP (de 22,9<SUP>21</SUP> a 23,5<SUP>22</SUP> por 100 000 del a&ntilde;o    1995 a 2010); sin embargo, es imprescindible insistir en que ni el n&uacute;mero    de fallecidos ni las tasas brutas permiten una adecuada comparaci&oacute;n en    el tiempo. El primero, por ser una frecuencia absoluta; y las segundas, por    estar afectadas por la estructura por edad de la poblaci&oacute;n, que suele    experimentar variaciones en el tiempo. En el caso de Cuba, cuya poblaci&oacute;n    ha experimentado un r&aacute;pido y notorio envejecimiento,<SUP>19</SUP> esto    &uacute;ltimo adquiere una particular relevancia. </font>     <P>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Cuando evaluamos    la tasa ajustada, que elimina la influencia de la estructura por edad de la    poblaci&oacute;n, la evoluci&oacute;n de la mortalidad por DM muestra un comportamiento    diferente al derivado del an&aacute;lisis de las tasas brutas. La tasa ajustada    evoluciona de 18,5<SUP>21</SUP> a 13,7<SUP>22</SUP> por 100 000 de 1995 a 2010.    </font>     <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Al analizar el    comportamiento de las tasas de AVPP, llama la atenci&oacute;n que la evoluci&oacute;n    es similar a la del n&uacute;mero de fallecidos, ascendente de 1990 a 1995,    desciende en el a&ntilde;o 2000, y posteriormente hay una elevaci&oacute;n a    partir de 2005. En el sexo masculino los valores del 2010 superan los del 1990,    lo que no ocurre en el femenino. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Un an&aacute;lisis    simplista de la evoluci&oacute;n de este indicador podr&iacute;a concluir que    la mortalidad prematura por DM se increment&oacute; en el per&iacute;odo de    estudio en el sexo masculino; sin embargo, se precisa de un an&aacute;lisis    m&aacute;s exhaustivo. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En este trabajo    los AVPP fueron calculados de acuerdo con la metodolog&iacute;a propuesta por    la OMS; o sea, a partir de la expectativa de vida para grupos quinquenales de    edad sin establecer un l&iacute;mite de edad (l&iacute;mite biol&oacute;gico    para la vida), el que s&iacute; consideran los enfoques metodol&oacute;gicos    convencionales. De modo que el incremento del n&uacute;mero de defunciones,    aun ocurriendo en edades avanzadas, puede ocasionar elevaci&oacute;n de este    indicador. El partir de un enfoque conceptual y metodol&oacute;gico que lleva    impl&iacute;cita la posibilidad de una expectativa de vida potencial a pesar    de la edad del fallecimiento, ocasiona que en contextos con niveles altos de    esperanza de vida, las defunciones en edades avanzadas aporten a&ntilde;os de    vida perdidos. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Esta situaci&oacute;n    se corresponde con lo que ocurre en el contexto cubano, en el que la esperanza    de vida es particularmente alta. Seg&uacute;n estimados de la ONE para el per&iacute;odo    2005-2007,<SUP>24</SUP> la expectativa de vida de la poblaci&oacute;n cubana    a los 60 a&ntilde;os era de 22,09 a&ntilde;os (20,82 en los hombres y 23,37    en las mujeres), y a los 85 a&ntilde;os de 6,56 a&ntilde;os (6,18 y 6,87 en    hombres y mujeres respectivamente). Este podr&iacute;a ser un motivo perfectamente    plausible para cuestionarse el hecho de que elevaci&oacute;n de la tasa de AVPP,    que se observa en ambos sexos a partir del a&ntilde;o 2005 (y que en los hombres    llega a superar la cifra del a&ntilde;o 1990), est&eacute; ocasionada por una    disminuci&oacute;n de la edad a la que ocurren las defunciones por DM. Un aspecto    que se destaca en el an&aacute;lisis de la <a href="#fig1">figura 1</a> es la    ca&iacute;da brusca de la mortalidad en el a&ntilde;o 2000. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En un trabajo previo    con el prop&oacute;sito de describir la carga de la DM en Cuba en el per&iacute;odo    1990-2005 utilizando varias alternativas metodol&oacute;gicas, se describi&oacute;    la evoluci&oacute;n descendente de la mortalidad por DM en t&eacute;rminos de    tasas de AVPP en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la d&eacute;cada de los 90s,    a la vez que se alert&oacute; sobre el ascenso que comenz&oacute; a evidenciarse    en el a&ntilde;o 2005.<SUP>25</SUP> En el citado trabajo se debate sobre la    posibilidad de que este comportamiento de la mortalidad pueda ser explicado    por lo argumentado en un art&iacute;culo publicado en <I>American Journal of    Epidemiology </I>en el a&ntilde;o 2007,<SUP>26 </SUP>en el que se analiz&oacute;    la mortalidad por diabetes y otras enfermedades cr&oacute;nicas no transmisibles    en Cuba en el per&iacute;odo 1980-2005, y su relaci&oacute;n con la disminuci&oacute;n    de la ingesta cal&oacute;rica, el incremento de la actividad f&iacute;sica y    la disminuci&oacute;n de la frecuencia de obesidad, consecuentes con el per&iacute;odo    de crisis econ&oacute;mica que sufri&oacute; el pa&iacute;s de 1989-2000. En    ese trabajo se comenta que la mortalidad por diabetes pas&oacute; por 4 etapas    durante el per&iacute;odo 1980-2005, haciendo hincapi&eacute; en el descenso    de un 51 % de 1997-2002, y en el posterior ascenso del a&ntilde;o 2003 a 2005.    Lo anterior puede aportar una explicaci&oacute;n plausible al descenso notorio    de la mortalidad en el a&ntilde;o 2000 evidenciada en este trabajo, el que se    manifiesta, de modo consistente a partir del an&aacute;lisis de los diversos    indicadores, y no resulta coherente con lo observado para el resto de los a&ntilde;os    analizados. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Otro aspecto de    inter&eacute;s que deriva del an&aacute;lisis de la<a href="#fig1"> figura 1</a>    son los valores m&aacute;s altos de las tasas de AVPP en el sexo femenino para    todos los a&ntilde;os analizados. La mayor afectaci&oacute;n por diabetes en    el sexo femenino obtenida como resultado de este trabajo, se corresponde totalmente    con lo reportado en la literatura nacional. Varias publicaciones en las que    se explor&oacute; la carga ocasionada por la DM en el pa&iacute;s, a partir    de enfoques metodol&oacute;gicos diversos y en diferentes per&iacute;odos, coinciden    en esta disparidad notoria entre sexos.<SUP>25,27-30</SUP> </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">De igual modo,    los Anuarios de la DNE-MINSAP reportan una raz&oacute;n de tasas de mortalidad    (M/F) de alrededor de la mitad de defunciones en los hombres en relaci&oacute;n    con las mujeres. Este valor fue de 0,6 en el a&ntilde;o 2011.<SUP>31</SUP> La    prevalencia, por su parte, fue de 35,7 por 1 000 y 55,8 por 1 000 en hombres    y mujeres respectivamente en el propio a&ntilde;o. </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">A nivel internacional    esta disparidad entre sexos no se manifiesta exactamente del mismo modo que    en nuestro pa&iacute;s. <I>King</I> y otros<SUP>32</SUP> reportaron una mayor    afectaci&oacute;n por DM en el sexo femenino a nivel mundial (73 <I>vs.</I>    62 millones) en 1995; no obstante, insisten en que este comportamiento no es    del todo coincidente en todas las regiones del mundo, pues se observan pa&iacute;ses    en los que el sexo masculino es el m&aacute;s afectado, y en aquellos en que    la afectaci&oacute;n es mayor en el femenino, las diferencias entre sexos son    de magnitud variable. En un an&aacute;lisis regional para el propio a&ntilde;o,    destacan a Latinoam&eacute;rica por lo excesivo de esas diferencias (9 <I>vs.</I>    6 millones en mujeres y hombres respectivamente). Por otro lado, hacen notar    que los estudios encaminados a establecer una predisposici&oacute;n gen&eacute;tica    a padecer diabetes relacionada con el sexo, no han llegado a resultados consistentes.    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En predicciones    de los propios autores, para el a&ntilde;o 2025, estiman una reducci&oacute;n    global de la mayor afectaci&oacute;n en el sexo femenino; sin embargo, except&uacute;an    a los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina de esta expectativa, y pronostican,    por el contrario, un incremento de las diferencias entre sexos para la regi&oacute;n.    La explicaci&oacute;n para el exceso de diabetes en el sexo femenino se asume    est&aacute; relacionada con diferencias en la distribuci&oacute;n de los factores    de riesgo, particularmente la dieta, la inactividad f&iacute;sica y la obesidad    abdominal, lo que incrementa su relevancia desde el punto de vista de salud    p&uacute;blica.<SUP>33</SUP> </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">La prevalencia    de diabetes es m&aacute;s alta entre las mujeres que entre los hombres en pa&iacute;ses    del Caribe angl&oacute;fono, con importantes segmentos de la poblaci&oacute;n    de origen africano, como Trinidad y Tobago, Barbados y Belice.<SUP>34</SUP>    Las mujeres tambi&eacute;n corren un mayor riesgo en los pa&iacute;ses no angl&oacute;fonos    del Caribe con una gran poblaci&oacute;n de origen africano, como Cuba y Hait&iacute;,    as&iacute; como en otros pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Latina con un perfil    demogr&aacute;fico similar: Brasil, Ecuador y Colombia. </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En los EE. UU.    las mujeres de origen africano tienen una prevalencia m&aacute;s alta de diabetes    que los hombres del mismo origen, que adem&aacute;s duplica con creces el de    las mujeres de origen europeo (blancas). Un panorama igualmente complejo se    plantea al analizar los factores de g&eacute;nero. Se ha expuesto que factores    de &iacute;ndole social vinculados a aspectos culturales y a bajos ingresos,    pueden explicar, en buena medida, las diferencias en la prevalencia de factores    de riesgo para DM entre sexos.<SUP>35</SUP> Adicionalmente, las mujeres tienen    menos probabilidades que los hombres de seguir su plan de control diab&eacute;tico.    En muchos casos, las mujeres con diabetes encuentran dificultades para afrontar    su afecci&oacute;n, a la vez que cumplen con su rol dentro de la familia. Tienden    a centrarse en cuidar de otras personas (familiares de m&aacute;s edad, ni&ntilde;os    o un esposo o compa&ntilde;ero) a costa de abandonar el control de su propia    vida, descuidar su dieta y su medicaci&oacute;n.<SUP>36</SUP> </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En el caso particular    de Cuba, donde las mujeres tienen las mismas posibilidades de acceder a la educaci&oacute;n    y servicios de salud de calidad que los hombres, y los niveles de participaci&oacute;n    social no difieren entre sexos, podr&iacute;a pensarse que la inequidad social    no resulta una explicaci&oacute;n para las diferencias entre sexos reportada    por este y otros trabajos; sin embargo, no se deben obviar factores de &iacute;ndole    cultural que mantienen actitudes discriminatorias en algunos contextos, y que    contin&uacute;an situando a la mujer como la m&aacute;xima responsable del cuidado    del resto de la familia, con el inevitable abandono del propio autocuidado.    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Casta&ntilde;eda</I>    plantea que las iniquidades de g&eacute;nero se producen a su vez, a partir    de dos fuentes: la desigualdad de derechos y la de oportunidades. La desigualdad    de derechos est&aacute; relacionada con la justicia, se puede solucionar cuando    existe la voluntad de crear un sistema de leyes dirigido hacia la igualdad entre    mujeres y hombres; mientras, que la de oportunidades depende de los diferentes    posicionamientos, condicionamientos y capacidades de cada ser humano en funci&oacute;n    de su forma de pensar y de vivir. Su eliminaci&oacute;n no se logra tan solo    con la igualdad de derechos.<SUP>37</SUP> </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">El an&aacute;lisis    del resto de los indicadores calculados en el presente trabajo reafirma, en    todos los casos, la evoluci&oacute;n a la ocurrencia de las defunciones por    DM en edades m&aacute;s avanzadas, lo que se evidencia particularmente en el    a&ntilde;o 2010. La<a href="#fig2"> figura 2 </a>muestra al a&ntilde;o 2010    como el de menores p&eacute;rdidas de a&ntilde;os de vida potencial por cada    defunci&oacute;n en ambos sexos, lo que confirma que las defunciones ocurrieron    a edades m&aacute;s avanzadas. De igual manera, en el a&ntilde;o 2010 se observan    los mayores promedios de la edad de los fallecidos, tanto en mujeres como en    hombres, lo que se evidencia en la <a href="#tab1">tabla 1</a>. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">En coherencia con    lo anterior, la <a href="#tab2">tabla 2</a> muestra que en el a&ntilde;o 2010    los valores de los 3 cuartiles se corresponden con una mayor edad, en relaci&oacute;n    con los a&ntilde;os precedentes en ambos sexos. De modo que en el sexo masculino    solo el 25 % de las defunciones por DM ocurri&oacute; antes de los 63 a&ntilde;os,    la mitad antes de los 72 a&ntilde;os y el 25 % ocurri&oacute; a partir de los    79 a&ntilde;os. Las correspondientes cifras en las mujeres fueron 65, 73 y 82;    o sea, que en estas el 25 % de las defunciones ocurri&oacute; despu&eacute;s    de los 82 a&ntilde;os, edad superior a la expectativa de vida al nacer de la    mujer cubana. </font>      ]]></body>
<body><![CDATA[<P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Por &uacute;ltimo,    la <a href="#fig3">figura 3</a> evidencia un porcentaje notoriamente superior    de defunciones ocurridas en el grupo de 85 a&ntilde;os y m&aacute;s en el a&ntilde;o    2010, en relaci&oacute;n con el 1990. </font>      <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Un aspecto que    no debe dejar de ser comentado es el hecho de que aunque nuestros resultados    confirman la mayor afectaci&oacute;n por DM en las mujeres, hay algunos elementos    indicativos de una evoluci&oacute;n m&aacute;s desfavorable de esta enfermedad    en el sexo masculino. En este sentido, puede destacarse que en 3 de los 5 a&ntilde;os    analizados los valores de AVPP por defunci&oacute;n fueron mayores en los hombres    (o sea, defunciones ocurridas a edades m&aacute;s tempranas); de igual manera,    la edad promedio de las defunciones fue mayor en el sexo femenino para todos    los a&ntilde;os, as&iacute; como las edades correspondientes a los 3 cuartiles.    Todo esto confluye en el hecho de que si bien hay m&aacute;s mujeres que hombres    enfermando, y consecuentemente, falleciendo por diabetes en Cuba, las defunciones    ocurren m&aacute;s tard&iacute;amente en las primeras que en los segundos. Una    explicaci&oacute;n para este hecho puede estar en la mayor solicitud de atenci&oacute;n    m&eacute;dica por las f&eacute;minas. Se ha planteado que en contextos como    el cubano en que las mujeres alcanzan niveles de educaci&oacute;n similares    a los de los hombres, son mucho m&aacute;s receptivas que ellos a los cambios    necesarios relacionados con la salud, lo que se manifiesta en una mayor adhesi&oacute;n    al tratamiento, y en ser m&aacute;s propensas a seguir las indicaciones m&eacute;dicas.<SUP>37</SUP>    </font>     <P>      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Todo<SUP> </SUP>lo    hasta aqu&iacute; expuesto permite arribar a las conclusiones siguientes: la    utilizaci&oacute;n de diversos enfoques metodol&oacute;gicos ha permitido evidenciar,    consistentemente, que el incremento de las defunciones por DM en Cuba en los    &uacute;ltimos a&ntilde;os se ha producido a expensas de los grupos de mayor    edad. Este constituye un aspecto indispensable a tener en cuenta para un an&aacute;lisis    exhaustivo de la evoluci&oacute;n de la mortalidad por esta enfermedad en el    pa&iacute;s. Las mujeres, a pesar de ser m&aacute;s afectadas por la DM en Cuba,    mueren m&aacute;s tard&iacute;amente que los hombres como consecuencia de esta.    </font>     <P>      <P>      <P>      <P>&nbsp;     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>REFERENCIAS    BIBLIOGR&Aacute;FICAS</B></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>    </B> </font>     <P>      <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">1. Venkat Narayan    KM, Zhang P, Kanaya Alka M, Williams Desmond E, Engelgau Michael M. Disease    Control Priorities in Developing Countries. 2da. ed. Chapter 30.<B> </B>Diabetes:    The Pandemic and Potential Solutions. Washington DC: Oxford University Press    and The World Bank; 2006. p. 591-603.     </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">2. Lee WL, Cheung    AM, Cape D, Zinman B. Impact of Diabetes on Coronary Artery Disease in Women    and Men: A Metaanalysis of Prospective Studies. Diabetes Care. 2000;23(7):962-8.        </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">3. Manuel DG, Schultz    E. Health-Related Quality of Life and Health-Adjusted Life Expectancy of People    with Diabetes in Ontario, Canada, 1996-1997. Diabetes Care. 2004;27(2):407-14.        </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">4. World Health    Organization. Global Burden of Disease for the Year 2001 by World Bank Region,    for Use in Disease Control Priorities in Developing Countries. 2nd ed. Ginebra:    OMS; 2004.     </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">5. World Health    Organization. The Prevention of Diabetes Mellitus and its Complications. Ginebra:    OMS; 2008.     </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">6. Pan American    Health Organization. The Who Global Strategy on Diet, Physical Activity and    Health (DPAS), Implementation Plan for Latin America and the Caribbean 2006-2007.    OPS; 2006.    <FONT  COLOR="#ff0000"> </FONT></font>      <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">7. Belize, Ministry    of Health, Pan American Health Organization. Central American Diabetes Initiative    (CAMDI). Survey of Diabetes, Hypertension, and Chronic Disease Risk Factors,    Belize City, Belize. Washington DC: OPS/OMS; 2007.     </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">8. Nicaragua, Ministerio    de Salud, Pan American Health Organization. Central American Diabetes Initiative    (CAMDI). Survey of Diabetes, Hypertension, and Chronic Disease Risk Factors,    Managua, Nicaragua. Washington DC: PAHO/WHO; 2007.     </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">9. EL Salvador,    Ministry of Public Health, Pan American Health Organization. Central American    Diabetes Initiative (CAMDI). Survey of Diabetes, Hypertension, and Chronic Disease    Risk Factors, Santa Tecla, El Salvador. Washington DC: OPS/OMS; 2007.     </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">10. Astrup A, Finer    N. Redefining type 2 diabetes: &quot;diabesity&quot; or &quot;obesity dependant    diabetes mellitus&quot;. Obes Rev. 2000;1:57-9.     </font>      <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">11. Wild S, Roglic    G, Green A, King H. Global prevalence of diabetes. Estimates for the year 2000    and projections for 2030. Diabetes Care. 2004;27(5):1047-53.     </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">12. Eschwege E.    Epidemiology of type II diabetes, diagnosis, prevalence, risk factors, complications.    Arch Mal Coeur Vaiss. 2000;93(4):13-1.     </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">13. Direcci&oacute;n    Nacional de Estad&iacute;stica. Ministerio de Salud P&uacute;blica. Anuario    Estad&iacute;stico. Cuba; 1996.     </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">14. Direcci&oacute;n    Nacional de Estad&iacute;stica. Ministerio de Salud P&uacute;blica. Anuario    Estad&iacute;stico. Cuba; 2011.     </font>     ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">15. Ministerio    de Salud P&uacute;blica. Proyecciones de la salud p&uacute;blica en cuba para    el 2015 [homepage en Internet]. Cuba; 2006 [citado 28 de agosto de 2012]. Disponible    en: <U><FONT COLOR="#0000ff"><a href="http://new.paho.org/hq/dmdocuments/2010/Politicas_Nacionales_Salud-Cuba_2015.pdf" target="_blank">http://new.paho.org/hq/dmdocuments/2010    /Politicas_Nacionales_Salud-Cuba_2015.pdf</a></FONT></U> </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">16. Cooper RS,    Ordu&ntilde;ez P, Iraola MD, Bernal JL, Espinosa-Brito A. Cardiovascular disease    and associated risk factors in Cuba: prospects for prevention and control. Am    J Public Health. 2006;96(2):94-101.     </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">17. Organizaci&oacute;n    Mundial de la Salud-ENT Perfiles de pa&iacute;ses [homepage en Internet]. Ginebra;    2011 [citado 23 de agosto de 2012]. Disponible en: <U><FONT COLOR="#0000ff"><a href="http://www.who.int/nmh/countries/cub_es.pdf" target="_blank">http://www.who.int/nmh/countries/cub_es.pdf</a></FONT></U>    </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">18. Alfonso JC.    Cuba: una transici&oacute;n demogr&aacute;fica temprana y completa. La evoluci&oacute;n    de su poblaci&oacute;n en el siglo XX. Antecedentes y perspectivas [monograf&iacute;a    en Internet]. Seminario Internacional de Poblaci&oacute;n y Sociedad. SEPOSAL;    2005 [citado 7 de diciembre de 2011]. Disponible en: <U><FONT  COLOR="#0000ff"><a href="http://www.one.cu/publicaciones/cepde/multimedia2009/poblacion_multimedia.htm" target="_blank">http://www.one.cu/publicaciones/cepde/multimedia2009/poblacion_multimedia.htm</a></FONT></U>    </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">19. Oficina Nacional    de Estad&iacute;sticas. El envejecimiento en Cuba [monograf&iacute;a en Internet]    [citado 10 de diciembre de 2011]. Disponible en:<u><font color="#0000ff"> </font></u></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><U><FONT COLOR="#0000ff"><a href="http://www.one.cu/publicaciones/cepde/multimedia2009/poblacion_multimedia.htm" target="_blank">http://www.one.cu/publicaciones/cepde/multimedia2009/poblacion_multimedia.htm</a></FONT></U>    </font>      <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">20. Rodr&iacute;guez    A, &Aacute;lvarez L. Repercusiones del envejecimiento de la poblaci&oacute;n    cubana en el sector salud. Rev Cubana Salud P&uacute;blica. 2006;32(2):178-82.        </font>     <!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">21. DNE-MINSAP.    Anuario Estad&iacute;stico de Salud, 1995. La Habana: Minsap; 1996.     </font>     ]]></body>
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