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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Higiene y Epidemiología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Dr. Carlos J. Finlay y de Barré, primer epidemiólogo de América Latina]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,. Facultad de Ciencias Médicas 10 de Octubre.  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The objective of this paper is to demonstrate how with a difference of 13 years Dr. John Sonw in England, in 1854, and Dr. Carlos J. Finlay y de Barré in Cuba, in 1867, used the same reasoning and the same approach that later will be know as epidemiological to solve disease outbreaks. The first epidemic occurred in Broad Street in Soho, a district of London, England, and the second one in the district of Cerro, outside Havana, Cuba. Only 13 years separated these great scientists in the utilization of the scientific method in its particular form, the Epidemiological Method, to investigate and resolve a severe problem that affected public health and that was connected with cholers this time. If that fact allowed John Snow to be considered as the "Father of modern epidemiology", with which we completely agree, we demand that Dr. Carlos J. Finlay y de Barré, who used the scientific method for the first time in Latin America to investigate and face an extremely serious health problem that was taking place in Cuba, be considered as the "First Latin American epidemiologist".]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <h3> <A HREF="/img/revistas/hie/v36n3/hie05398.htm"> </A>HISTORIA</h3>  Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas de La Habana. Facultad de  Ciencias M&eacute;dicas "10 de Octubre". Departamento de Salud  <H2>  Dr. Carlos J. Finlay y de Barr&eacute;, primer epidemi&oacute;logo de Am&eacute;rica  Latina</H2>  <I><A HREF="#autores">Dr. Gabriel J. Toledo Curbelo<SUP>1</SUP></A></I><A HREF="/img/revistas/hie/v36n3/#autores"></A>  <H4>  RESUMEN</H4>  Se pretende demostrar c&oacute;mo con 13 a&ntilde;os de diferencia, el  doctor <I>John Snow</I>, en Inglaterra, en el a&ntilde;o 1854 y el doctor  <I>Carlos J. Finlay y de Barr&eacute;</I>, en Cuba, en el a&ntilde;o 1867,  utilizaron el mismo m&eacute;todo de razonamiento, el mismo enfoque que  luego se conocer&iacute;a como epidemiol&oacute;gico, para solucionar brotes  epid&eacute;micos, el primero en la calle Broad Street, en el Soho londinense,  Inglaterra; el segundo, el brote epid&eacute;mico de la barriada del Cerro,  en la Habana Extramuros, Cuba. S&oacute;lo 13 a&ntilde;os separaron a ambos  grandes de la ciencia en la utilizaci&oacute;n del m&eacute;todo cient&iacute;fico  en su forma particular, el M&eacute;todo Epidemiol&oacute;gico, para la  investigaci&oacute;n y soluci&oacute;n de un problema grave que afectaba  la salud p&uacute;blica, en este caso relacionado con el c&oacute;lera.  Si ese hecho le vali&oacute; al doctor <I>John Snow</I> el ser considerado  por muchos como el "Padre de la epidemiolog&iacute;a moderna", con lo que  nosotros estamos plenamente de acuerdo, reclamamos para el doctor <I>Carlos  J. Finlay y de Barr&eacute;</I>, quien primero utiliz&oacute; el m&eacute;todo  cient&iacute;fico en la Am&eacute;rica Latina, para investigar y solucionar  un problema de salud de gran magnitud que se estaba produciendo en Cuba,  que se le considere como el "Primer epidemi&oacute;logo latinoamericano".        
<P><I>Descriptores DeCS</I>: COLERA/epidemiolog&iacute;a; COLERA/transmisi&oacute;n;  BROTES DE ENFERMEDADES; METODOS EPIDEMIOLOGICOS.      <BR>&nbsp;      <BR>Es necesario partir del hecho de que en el siglo xix no exist&iacute;an  epidemi&oacute;logos como tales, con ese rango cient&iacute;fico, aunque  s&iacute; se conoc&iacute;a la Epidemiolog&iacute;a, si bien &eacute;sta  se encontraba en etapa embrionaria y reci&eacute;n surg&iacute;a en la  Inglaterra victoriana con los trabajos del doctor <I>John Snow.</I>        <P>No tuvo un comienzo temprano esta joven ciencia, no intentaremos compararla  en su antiguedad, con la Cirug&iacute;a, la Cl&iacute;nica, la Pediatr&iacute;a,  la Obstetricia u otras ciencias que la antecedieron y muchas de las cuales  le aportaron conocimientos que hoy le resultan esenciales, pero s&iacute;  debemos recordar, que all&aacute; por el a&ntilde;o 460 a.n.e., bajo los  platanillos silvestres de su islita natal, el legendario cosense <I>Hip&oacute;crates,</I>  se expres&oacute; en t&eacute;rminos que no son ajenos y en poco difieren  de aspectos conceptuales esenciales de la Epidemiolog&iacute;a actual,  al relacionar de forma impresionante las enfermedades que aquejaban a los  hombres de aquel momento hist&oacute;rico con el medio natural y social  en que ellos se desenvolv&iacute;an.        <P>En cuanto a la denominaci&oacute;n de esta ciencia algunos se&ntilde;alan  que el uso espec&iacute;fico del t&eacute;rmino Epidemiolog&iacute;a se  remonta a la d&eacute;cada de 1870, aunque existen evidencias que sugieren  una utilizaci&oacute;n similar del t&eacute;rmino aun antes.<SUP>1,2</SUP>        <P>Por ejemplo, la Sociedad Epidemiol&oacute;gica de Londres, Inglaterra,  fue organizada en 1850 con el prop&oacute;sito espec&iacute;fico de determinar  las causas y los m&eacute;todos para prevenir el c&oacute;lera y otras  enfermedades epid&eacute;micas.<SUP>3</SUP>        <P>Tambi&eacute;n en 1876,<I> El Lancet</I> (revista de medicina inglesa  muy famosa) public&oacute; que el doctor <I>Le&oacute;n Colin</I>, era  un profesor de Epidemiolog&iacute;a en Valde-Grace, Francia.<SUP>4</SUP>        <P>Fue a mediados del siglo xix, en el a&ntilde;o 1854, en que el gran  <I>John Snow,</I> llamado por muchos "El Padre de la Epidemiolog&iacute;a  Moderna", al aplicar por vez primera lo que m&aacute;s tarde fuera denominado  como "M&eacute;todo Epidemiol&oacute;gico", a la investigaci&oacute;n y  soluci&oacute;n del brote de c&oacute;lera de Broad Street, en el Soho  londinense, sienta las bases te&oacute;rico-metodol&oacute;gicas de la  Epidemiolog&iacute;a.        <P>Si bien fue <I>John Snow,</I> cl&iacute;nico y obstetra de la Inglaterra  Victoriana, quien primero utiliz&oacute; el m&eacute;todo que m&aacute;s  tarde se denominar&iacute;a M&eacute;todo Cient&iacute;fico por el doctor  <I>Bertrand Russell</I>, y que hoy es conocido como M&eacute;todo Epidemiol&oacute;gico,  al estudiar y demostrar que &eacute;ste serv&iacute;a tanto para la investigaci&oacute;n  de las causas, como para la soluci&oacute;n de los brotes de c&oacute;lera  y por ende de todas las enfermedades transmisibles, y m&aacute;s recientemente  de todos los problemas de salud y enfermedad que afecten a las comunidades  humanas, pretendemos abudar en los hechos que nos hacen plantear que nuestro<I>  Carlos J. Finlay,</I> en Cuba y con un conocimiento pobre de los trabajos  que en Inglaterra desarroll&oacute; <I>John Snow,</I> en el a&ntilde;o  1854, tambi&eacute;n emple&oacute; el m&eacute;todo cient&iacute;fico o  M&eacute;todo Epidemiol&oacute;gico y arrib&oacute; a similares conclusiones,  en cuanto a los mecanismos de transmisi&oacute;n del c&oacute;lera se refiere  y a la funci&oacute;n del agua contaminada en su difusi&oacute;n, por lo  cual reclamamos que si al doctor <I>John Snow</I> le cabe el derecho a  ser nombrado como Padre de la Epidemiolog&iacute;a Moderna, por ser el  primero en emplearlo en el mundo, a nuestro <I>Carlos J. Finlay y de Barr&eacute;</I>,  por ser el primer latinoamericano en utilizarlo en este continente, se  le conceda el t&iacute;tulo de Primer Epidemi&oacute;logo Latinoamericano.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P><I>John Snow </I>fue una figura gloriosa en la Epidemiolog&iacute;a  mundial, pues sin auxilio de microscopio, ni de ninguna otra t&eacute;cnica  cient&iacute;fica conocida fue capaz, s&oacute;lo con su gran poder de  observaci&oacute;n y su enorme capacidad inductivo-deductiva, adelant&aacute;ndose  en 30 a&ntilde;os a la "Era bacteriol&oacute;gica", de sentar las bases  de la transmisi&oacute;n y de la prevenci&oacute;n del c&oacute;lera mediante  el empleo de la &uacute;nica forma de llegar a conocer la realidad objetiva,  o sea, ir de la "observaci&oacute;n viva, al pensamiento abstracto y de  nuevo a la pr&aacute;ctica" como sentara <I>V. I. Lenin</I> en su <I>Cuadernos  Filos&oacute;ficos</I>, o sea, aplicar el M&eacute;todo Dial&eacute;ctico  Materialista, &uacute;nico m&eacute;todo verdaderamente cient&iacute;fico,  que luego fuera denominado en su aplicaci&oacute;n a un objeto espec&iacute;fico  del campo de las ciencias m&eacute;dicas, M&eacute;todo Epidemiol&oacute;gico.        <P><I>Carlos J. Finlay,</I> tambi&eacute;n sin el auxilio del microscopio  y de las t&eacute;cnicas modernas de los g&eacute;rmenes, que fueron una  realidad a partir de los trabajos del gran bacteri&oacute;logo y "cazador  de microbios" (al decir del doctor <I>Paul de Kruif)</I> de todos los tiempos,  el doctor <I>Roberto Koch,</I> s&oacute;lo con el empleo de su gran poder  de observaci&oacute;n y mediante el uso de t&eacute;cnicas de inducci&oacute;n  y de deducci&oacute;n, tambi&eacute;n arrib&oacute; a similares conclusiones  que el doctor <I>John Snow,</I> utilizando el mismo m&eacute;todo que &eacute;ste  y lo hizo durante la epidemia de c&oacute;lera que azot&oacute; la Habana  de 1867 a 1868, 13 &oacute; 14 a&ntilde;os despu&eacute;s de<I> Snow y</I>  adelant&aacute;ndose casi 20 a&ntilde;os a la "Era bacteriol&oacute;gica"  surgida en el mundo a ra&iacute;z de los descubrimientos de<I> Louis Pasteur</I>  en Francia y de<I> Roberto Koch </I>en Alemania.        <P>En este trabajo pretendemos comparar el m&eacute;todo utilizado por  el doctor<I> John Snow,</I> en el Soho londinense en 1854, al estudiar  la epidemia por contaminaci&oacute;n de una noria (fuente de agua com&uacute;n)  que serv&iacute;a de agua a los vecinos de la calle Broad Street y sus  alrededores, y que le sirvi&oacute; para pasar a la posteridad como el  Padre de la Epidemiolog&iacute;a Moderna, con el m&eacute;todo empleado  por el doctor <I>Carlos J. Finlay y de Barr&eacute;</I> en Cuba, en el  a&ntilde;o 1867, en el estudio del brote de c&oacute;lera de la barriada  del Cerro, en la ciudad de la Habana y para quien reclamamos el t&iacute;tulo  de Primer Epidemi&oacute;logo de Latinoamerica.  <H4>  DESARROLLO</H4>  El doctor<I> John Snow,</I> es una figura grandiosa de la epidemiolog&iacute;a  mundial, porque en 1854, anticip&aacute;ndose 30 a&ntilde;os al descubrimiento  de los microbios como causa necesaria pero no suficiente de las enfermedades,  aport&oacute; una de las m&aacute;s evidentes pruebas de la teor&iacute;a  de la difusi&oacute;n del c&oacute;lera por el agua.        <P>Es cierto que <I>Snow</I> hac&iacute;a muchos a&ntilde;os ven&iacute;a  estudiando la relaci&oacute;n entre el c&oacute;lera y el agua de beber,  tan es as&iacute; que en los estudios efectuados por &eacute;l sobre la  distribuci&oacute;n del c&oacute;lera en Londres, en relaci&oacute;n con  las compa&ntilde;&iacute;as distribuidoras de agua "Lambeth y Southwalk  y Vauxhall", <I>Snow</I> pudo elaborar una hip&oacute;tesis de trabajo  y ella fue la siguiente:  <DIR>  <DIR>"La sustancia morbosa productora del c&oacute;lera se introduce en  el organismo sano por el tubo digestivo, creciendo y reproduci&eacute;ndose  en el interior del est&oacute;mago e intestino irrit&aacute;ndolos y adem&aacute;s  extrae fluidos de la sangre. El per&iacute;odo de incubaci&oacute;n del  c&oacute;lera es de 24 a 48 horas, evacu&aacute;ndose despu&eacute;s el  veneno morboso en gran cantidad por las heces fecales."</DIR>  </DIR>  Se bas&oacute; para establecer esta hip&oacute;tesis, en los siguientes  hechos, comprobados todos en la pr&aacute;ctica cotidiana:  <UL>      <LI>  El c&oacute;lera se propaga sobre todo entre las familias pobres que realizan  todas sus labores en un solo cuarto.</LI>        <LI>  Las labores de preparaci&oacute;n de los cad&aacute;veres las realizan  mujeres de la clase obrera que aprovechan la oportunidad para comer y beber,  siendo generalmente atacadas por el c&oacute;lera.</LI>        <LI>  Las personas que asisten al funeral y no tienen contacto con el cad&aacute;ver  se enferman a consecuencia de consumir alimentos manipulados por las personas  que atend&iacute;an al paciente enfermo.</LI>        <LI>  En la inspecci&oacute;n <I>post mortem</I> de los cuerpos de los pacientes  col&eacute;ricos los m&eacute;dicos no contraen la enfermedad, si despu&eacute;s  de esta tarea realizan un lavado cuidadoso de las manos.</LI>        <LI>  La mezcla de las evacuaciones col&eacute;rica con el agua usada para beber  y cocinar por diversas formas pueden dar origen a la enfermedad en forma  masiva.</LI>      </UL>  M&aacute;s tarde, <I>John Snow,</I> al producirse el brote epid&eacute;mico  de c&oacute;lera de Broad Strett, Soho, Londres, a partir del d&iacute;a  2 de septiembre de 1854 pudo contrastar sus experiencias anteriores, recogidas  durante largos a&ntilde;os, con lo que ocurr&iacute;a en el brote actual.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En su ya antol&oacute;gica y c&eacute;lebre investigaci&oacute;n, &eacute;l  recogi&oacute; informaci&oacute;n brindada por muchos colegas m&eacute;dicos,  experiencias de terreno recogidas por muchos vecinos y por &eacute;l personalmente,  sobre 616 casos de c&oacute;lera que se produjeron durante el brote, sobre  todo en relaci&oacute;n con su forma de adquirir el agua que consum&iacute;an  para beber.        <P>Se ver&aacute; ahora el procedimiento que sigui&oacute;<I> Snow</I>  en el estudio de la epidemia y que le dieron la fama internacional por  la que hoy es conocido en todos los pa&iacute;ses.        <P>En el curso de la "fase de observaci&oacute;n" o de recogida de toda  la informaci&oacute;n existente sobre el brote, por primera vez en la historia,  <I>Snow</I> utiliz&oacute; varios procedimientos o t&eacute;cnicas estad&iacute;stico-epidemiol&oacute;gicas  que han llegado a constituir partes fundamentales del m&eacute;todo epidemiol&oacute;gico  y ellas son:  <OL TYPE="a">      <LI>  Identificaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n expuesta. Se identific&oacute;  la poblaci&oacute;n expuesta ya que s&oacute;lo ten&iacute;an en com&uacute;n  el consumo del agua de la fuente de Broad Street y los que murieron fuera  del &aacute;rea tambi&eacute;n se demostr&oacute; que fue por consumo de  dicha agua.</LI>        <LI>  Comparaci&oacute;n entre tasas esperadas. La comparaci&oacute;n se realiz&oacute;  con las muertes ocurridas en el hospicio de Poland Street y las que deb&iacute;an  haber ocurrido en caso de haber consumido el agua de la fuente contaminada.</LI>        <LI>  M&eacute;todo prospectivo de razonamiento. Eliminando el manubrio de la  bomba, los casos nuevos decrecieron en forma mantenida y r&aacute;pidamente.</LI>        <LI>  M&eacute;todo retrospectivo de razonamiento. Al estudiar, despu&eacute;s  de hacer la lista de los casos fallecidos, de d&oacute;nde proven&iacute;an  &eacute;stos, la ubicaci&oacute;n de sus casas y la costumbre de consumir  el agua de alguna fuente, &eacute;l comprob&oacute; que todos hab&iacute;an  consumido el agua de la fuente de Broad Strett.</LI>      </OL>  <I>Snow </I>tom&oacute; tambi&eacute;n un mapa de Londres y sobre &eacute;l  se&ntilde;al&oacute; los casos que fueron apareciendo, comprob&oacute;  que la mayor&iacute;a de &eacute;stos se produjeron en las cercan&iacute;as  de la bomba de agua de Broad Street o en sus alrededores, los que ocurrieron  fuera o a gran distancia de &eacute;sta, &eacute;l comprob&oacute; que,  o mandaban a buscar el agua a la bomba o de alguna manera estaban relacionados  con ella.        <P>Como corolario de todas sus investigaciones sobre el brote, <I>Snow  </I>produjo una hip&oacute;tesis sobre su mecanismo de producci&oacute;n,  que resumida fue la siguiente:  <DIR>  <DIR>"El agua proveniente de la fuente de Broad Street se contamin&oacute;  con aguas cloacales procedentes del alcantarillado situado a pocas yardas  del pozo."</DIR>  </DIR>  Producto de todo este brillante estudio, que ahora constituye una pieza  antol&oacute;gica de la epidemiolog&iacute;a contempor&aacute;nea, <I>Snow</I>  produjo una acci&oacute;n, o vuelta a la pr&aacute;ctica, a comprobar sobre  el terreno si &eacute;l ten&iacute;a raz&oacute;n o no y esta acci&oacute;n  fue:  <DIR>  <DIR>"Eliminar el manubrio de la bomba de agua para que no se siguiera  consumiendo el agua conaminada."</DIR>  </DIR>  Observando despu&eacute;s que:  <DIR>  <DIR>"El efecto de esta medida fue muy efectivo, ya que al no estar expuesta  la poblaci&oacute;n se elimin&oacute; el brote, que en caso de estar contaminada  esta agua se hubiera mantenido un mayor tiempo porque se manten&iacute;a  la contaminaci&oacute;n en forma de cadena, o sea, al cortar la cadena  epidemiol&oacute;gica en el veh&iacute;culo de la transmisi&oacute;n, se  elimin&oacute; el brote epid&eacute;mico."</DIR>  </DIR>  El doctor <I>John Snow</I> fue el primero en utilizar este m&eacute;todo,  esta forma particular de guiar el raciocinio, el pensamiento humano, que  luego fuera reconocido como M&eacute;todo Epidemiol&oacute;gico, M&eacute;todo  Cient&iacute;fico o M&eacute;todo Dial&eacute;ctico Materialista, aplicaci&oacute;n  particular a un objeto preciso de las ciencias m&eacute;dicas, del &uacute;nico  m&eacute;todo capaz de permitirnos el conocimiento de la realidad objetiva.        <P>Si bien al doctor <I>John Snow</I> se le debe reconocer como el primer  cient&iacute;fico en la historia de la humanidad en aplicar el M&eacute;todo  Epidemiol&oacute;gico a la investigaci&oacute;n y soluci&oacute;n de un  problema de salud p&uacute;blica, como lo fuera en su momento el brote  epid&eacute;mico de c&oacute;lera de Broad Street, nosotros planteamos  que solamente 13 a&ntilde;os despu&eacute;s, el doctor <I>Carlos J. Finlay  y de Barr&eacute;, </I>en Cuba, fue capaz de utilizar tambi&eacute;n, brillantemente,  el m&eacute;todo epidemiol&oacute;gico en la investigaci&oacute;n y soluci&oacute;n  de un brote similar de c&oacute;lera en la barriada del Cerro, en la Habana,  siendo el primer latinoamericano en emplearlo con esta finalidad.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Se ver&aacute;n muy sint&eacute;ticamente, los diferentes pasos que  sigui&oacute; el doctor <I>Carlos J. Finlay</I> al estudiar este brote  de c&oacute;lera del Cerro, que nos permiti&oacute; establecer el paralelismo  necesario entre estas personalidades cient&iacute;ficas, que con una diferencia  de 13 a&ntilde;os, arribaron a similares resultados utilizando ambas el  m&eacute;todo epidemiol&oacute;gico. El doctor <I>Snow </I>lo emple&oacute;  en el a&ntilde;o 1854, en el mes de septiembre, el doctor <I>Carlos J.  Finlay</I> lo utiliz&oacute; en el mes de octubre de 1867.        <P>El doctor <I>Carlos J. Finlay,</I> durante la tercera de las epidemias  cubanas de c&oacute;lera, que comenz&oacute; en el a&ntilde;o 1867, el  19 de octubre, penetrando por Casablanca, en el puerto de la Habana, estudi&oacute;  el brote de dicha enfermedad que se produjo en la barriada del Cerro donde  &eacute;l viv&iacute;a y que afect&oacute; a 130 pacientes.        <P>Lo primero que hizo el doctor <I>Finlay,</I> y en la "etapa de observaci&oacute;n"  fue hacer un estudio comparativo de los casos de c&oacute;lera que ocurrieron  en el Cerro respecto de su proximidad a la Zanja Real y de la mayor o menor  facilidad que sus canales descubiertos proporcionaran a los vecinos, tanto  para arrojar en sus aguas l&iacute;quidos y s&oacute;lidos contaminados,  como para proveerse en esos mismos arroyos del agua indispensable para  los usos dom&eacute;sticos.<SUP>5</SUP>        <P>Continu&oacute; aportando el doctor<I> Finlay:</I>  <DIR>  <DIR>"Tuve ocasi&oacute;n de ver en algunas de las calles poco frecuentadas,  que en esas aguas suelen lavarse, vasijas de todas clases, ya pertenezcan  al dormitorio, ya a la mesa de comer; tambi&eacute;n mencionar&eacute;  el uso general que del agua de la Zanja Real hacen los lecheros para lavar  sus botijas y a veces quiz&aacute;s para adulterar la leche."        <P>"Mas hube de tropezar desde los primeros pasos con la dificultad de  no poder encontrar ning&uacute;n plano del Cerro con la distribuci&oacute;n  de los ramales de la Zanja Real, por cuyo motivo me vi precisado a hacer  yo mismo el que acompa&ntilde;a a ese trabajo, contando con que la Academia  no pondr&aacute; reparo en su defectuosa ejecuci&oacute;n siempre que le  permita comparar la situaci&oacute;n de esas aguas corrientes respecto  a las casas invadidas por el c&oacute;lera.        <P>"En cuanto a su exactitud, me fundo en que casi todas las ramificaciones  las he observado personalmente, complet&aacute;ndolas luego con indicaciones  verbales del sobrestante de la Zanja, quien desde largos a&ntilde;os desempe&ntilde;a  ese cargo.        <P>"He entregado tambi&eacute;n un cuadro que presenta por orden de fecha  todos los casos de c&oacute;lera ocurridos desde el 10 de noviembre de  1867 hasta el 29 de enero de 1868 en la parte del Cerro que se extiende  al Sur de la Quinta de Santovenia, de ambos lados de la calzada principal,  siendo mi objeto al poner ese l&iacute;mite, eliminar una causa de error  que hubiera podido resultar si hubiese incluido el Asilo de San Jos&eacute;,  cuyas comunicaciones eran casi exclusivamente con la Habana y se encuentra  fuera del curso de la Zanja.        <P>"El cuadro contiene la fecha de la invasi&oacute;n, hasta donde la he  podido averiguar por medio de los partes oficiales y de indagaciones directas;  el domicilio con indicaci&oacute;n, entre par&eacute;ntesis, de las casas  invadidas por segunda, tercera, cuarta y quinta vez, la raza, el sexo y  la edad de los individuos, y entre la columna de Domicilio y la de Blancos,  otra encabezada (Zanja) en que cada domicilio se halla designado con una  de las cuatro letras I, P, D, o D2:        <P>"la I significa que la Zona o alguno de sus ramales descubiertos se  halla muy inmediata, ya pasando por el inteior de la casa, ya por delante  de la puerte de la calle de esta;        <P>la P significa que esas aguas no se hallan tan inmediatas como en el  caso anterior, pero a menos de una cuadra de distancia y de f&aacute;cil  acceso para los vecinos de la casa;        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>la D expresa una distancia de una o dos cuadras de la Zanja o sus divisiones  y de dif&iacute;cil acceso para los vecinos;        <P>la D2 indica que las aguas de la Zanja distan dos o m&aacute;s cuadras  de la casa invadida, y escasa probabilidad de que sus vecinos acudan a  ellas.        <P>"El resultado general de este cuadro demuestra que en los 80 d&iacute;as  que dur&oacute; la epidemia, hubo 130 casos (conocidos) de c&oacute;lera,  de los cuales fallecieron 91, fueron curados 29, y no se supo el resultado  de los 10 restantes.        <P>"De 98 casas distintas, 78 no fuero invadidas m&aacute;s que una sola  vez; 11 dos veces; 7 tres veces; 1 cuatro veces y 1 cinco veces.        <P>"Respecto a sus distancias de la Zanja:        <P>"71 casos de los 130 correspondieron a la letra I;        <P>21 a la letra P;        <P>16 a la D;        <P>19 a la D2,        <P>"los atacados fueron 35 hombres blancos, 7 asi&aacute;ticos y 35 hombres  de color, 26 mujeres blancas y 27 de color.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>"A pesar de mis esfuerzos, todos estos pormenores no me hubieran permitido  hacer deducciones rigurosas, falt&aacute;ndonos un dato importante que  no he podido conseguir a&uacute;n, y es el n&uacute;mero total de casas  que corresponden a cada una de las cuatro divisiones que he establecido  (las I, P, D, D2), pero afortunadamente podemos hacer una comparaci&oacute;n  rigurosa bajo todos conceptos de los casos ocurridos en la Calzada principal.        <P>"Esta cuenta desde la calle del Auditor hasta el paradero del Ferrocarril  Urbano, en ambas aceras 204 casas, entre estas 204 casas, las comprendidas  entre los n&uacute;meros 466 y 568, acerca derecha, que son 51 casas, todas  reciben por el fondo un ramal importante de la Zanja Real, pues 12 de estas  51 sea un 23,5 % fueron invadidas (por el c&oacute;lera) presentando 13  enfermos, mientras que de las 153 casas restantes, que ninguna recibe el  agua de la Zanja ni tiene f&aacute;cil acceso a sus ramales descubiertos,  y a pesar de hallarse en condiciones higi&eacute;nicas al parecer inferiores,  muchas de ellas, a las 51 que he mencionado, solo 4 casas fueron invadidas,  2,62 %, presentando 6 enfermos.        <P>"De manera que las casas que reciben la Zanja sufrieron 9 veces m&aacute;s  las otras.        <P>"Al preparar la lista de los enfermos me llam&oacute; la atenci&oacute;n  que los primeros observados en el Cerro ocurrieran fuera del curso de la  Zanja (calle de Zaragoza No. 17), cuando los cuatro casos que se presentaron  en los cuatro d&iacute;as siguientes, fuera de la primera casa invadida,  se hallaban domiciliados en tres casas distantes una de otra, pero todas  las tres situadas en el curso de la Zanja, cuyas aguas penetran en su interior.        <P>"Por ese motivo procur&eacute; indagar los detalles del caso y averigu&eacute;  que el primero que enferm&oacute; del c&oacute;lera fue el moreno Benito,  perteneciente a la cuadrilla denominada de la Zanja y que se emplea constantemente  en la limpieza de esta; la casa calle de Zaragoza No. 17 es el dep&oacute;sito  donde duermen los de esa cuadrilla y me aseguran que el d&iacute;a que  precedi&oacute; a la noche en que fue invadido, Benito hab&iacute;a estado  trabajando en la parte alta de la Zanja, y fue trasladado a la Habana,  donde falleci&oacute;, el primer d&iacute;a de su enfermedad.        <P>"Su permanencia en la calle Zaragoza fue, sin embargo, suficiente para  infectar la casa que ocupaba, pues esto se desprende de los casos subsecuentes  en que la misma ocurrieron; as&iacute; podemos explicar los que se presentaron  en la calle Pe&ntilde;&oacute;n 2, Tulip&aacute;n 21 y Arzobispo 4, suponiendo  que el moreno Benito, en el &uacute;ltimo d&iacute;a en que fue a trabajar  en la Zanja, estaba ya afectado de la diarrea premonitoria, por muchos  considerada tan virulenta como las otras, contaminando as&iacute; las aguas  o las orillas de la Zanja Real.        <P>"Tambi&eacute;n se puede explicar en el concepto de que los compa&ntilde;eros  de Benito usaron ropa contaminada al ir los d&iacute;as siguientes a limpiar  la Zanja y principalmente el d&iacute;a 11 de Noviembre, que fue un lunes  en cuyo d&iacute;a se ocupa la cuadrilla en la limpieza del fondo de la  Zanja, para cuyo objeto se interrumpe el curso de las aguas."<SUP>5</SUP></DIR>  </DIR>  Como vemos hasta aqu&iacute;, todo lo que hizo el doctor <I>Carlos J. Finlay</I>  caer&iacute;a en lo que puede considerarse la primera etapa del m&eacute;todo  epidemiol&oacute;gico, etapa de Observaci&oacute;n, en que &eacute;l recogi&oacute;  datos e informaci&oacute;n detallada sobre todos y cada uno de los 130  casos de c&oacute;lera que se presentaron en el Cerro.        <P>Desde luego que <I>Finlay</I> ya debi&oacute; tener por sentado que  alguna relaci&oacute;n hab&iacute;a entre los casos de la enfermedad y  el agua, por ello trat&oacute; de relacionarlos con la forma de abastecimiento  de agua que cada uno de los casos ten&iacute;a.        <P>Al parecer, lo segundo que hizo <I>Finlay</I> fue analizar detenidamente  todas las investigaciones experimentales que en relaci&oacute;n con el  c&oacute;lera ten&iacute;a en sus manos, de la literatura internacional  que le hab&iacute;a llegado.        <P>As&iacute; estudia y eval&uacute;a las experiencias de <I>Lauder Lindsay</I>  (1854) en animales; las de <I>Thiersch </I>(1859) en ratones; las de <I>M.  Robin,</I> en perros; las de <I>Legros</I> y <I>Goujon,</I> durante la  misma epidemia que estudiara <I>Robin</I>, tambi&eacute;n en perros; las  de<I> Guttmann</I> y <I>Baginsky</I>, que obtuvieron similares resultados  que <I>Robin, Legros</I> y <I>Goujon;</I> las opiniones de<I> Marchan</I>  en investigadores humanos voluntarios; las de <I>Burdon Sanderson</I> (por  los a&ntilde;os 1866-1867) que perfeccion&oacute; los trabajos de<I> Thiersch</I>  y comprob&oacute; la diferente virulencia de las evacuaciones col&eacute;ricas  seg&uacute;n los d&iacute;as transcurridos desde su expulsi&oacute;n; el  luminoso informe rendido por <I>Briquet</I> en 1865 como ponente de una  Comisi&oacute;n nombrada por la Academia de Medicina de Par&iacute;s; los  trabajos de <I>Burrat,</I> que publicara en una excelente monograf&iacute;a  (<I>On Asiatic Cholera,</I> <I>1866)</I> y el informe que rindi&oacute;  el doctor <I>Wise,</I> citado por el doctor <I>Briquet </I>donde &eacute;ste  relata sus experiencias con el c&oacute;lera en Calcuta. Como ejemplo de  la transmisi&oacute;n por objetos contaminados citaremos las experiencias  de <I>Grimaud </I>que demostr&oacute; la transmisi&oacute;n a trav&eacute;s  de objetos contaminados; los trabajos de<I> Delburk, Pettenkoffer, Budd,  Snow, Griessinger</I> y otros, quienes afirmaron que las deyecciones del  col&eacute;rico conten&iacute;an la sustancia infectante.<SUP>5,6</SUP>        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Se hace necesario destacar que el doctor <I>John Snow,</I> de Londres  ya mencionado al inicio por nosotros, rechaz&oacute; completamente la posibilidad  de transmitir el c&oacute;lera por volatilizaci&oacute;n directa en sus  resultados generales, si bien admite que el virus o germen puede ser arrastrado  por el vapor de agua, concluye que los medios de propagaci&oacute;n del  c&oacute;lera son 4:  <OL>      <LI>  Las excreciones h&uacute;medas en la ropa o en la cubierta de cama de los  col&eacute;ricos pueden ser arrastradas por el vapor de agua hasta penetrar  en las narices o en la boca, y de all&iacute; llegar a los &oacute;rganos  digestivos.</LI>        <LI>  Las excreciones secas en la ropa, pueden ser llevadas a cortas distancias  por el aire al tiempo de desplegar o sacudir esa ropa.</LI>        <LI>  Los asistentes y enfermeros pueden introducir la sustancia t&oacute;xica  en su econom&iacute;a, cuando no se cuidan de lavarse las manos antes de  tomar sus alimentos.</LI>        <LI>  Las vasijas usadas por los enfermos y que no han sido debidamente purificadas,  pueden tambi&eacute;n contener el germen de la enfermedad.<SUP>5</SUP></LI>      </OL>  Con estos elementos y otros obtenidos y aportados sagazmente por<I> Finlay,</I>  su genio brillante elabora una hip&oacute;tesis que fue la siguiente:  <DIR>  <DIR>"Limit&aacute;ndose a las deducciones que directamente se desprenden  de los experimentos y datos que acabo de referir, considero que no deber&aacute;  presentarse sino muy excepcionalmente el caso de introducci&oacute;n de  la substancia espec&iacute;fica del c&oacute;lera debajo de la piel, o  en la tr&aacute;quea o en los vasos sangu&iacute;neos; por tanto, el modo  de transmisi&oacute;n m&aacute;s frecuente deber&aacute; consistir en su  introducci&oacute;n por las v&iacute;as digestivas en forma de part&iacute;culas  s&oacute;lidas o l&iacute;quidas contaminadas, llevadas a la boca quiz&aacute;s  por las manos cuando &eacute;stas no se hubieren lavado despu&eacute;s  del contacto con las excreciones col&eacute;ricas, pero m&aacute;s a menudo  sin duda por medio de alimentos y bebidas ya contaminadas en su preparaci&oacute;n,  o que hayan adquirido propiedades espec&iacute;ficas por conducto de vasijas  u otros recept&aacute;culos infectados.        <P>"Respecto a la predisposici&oacute;n individual que todos los observadores  admiten como condici&oacute;n importante, resulta de los experimentos de  <I>Robin</I> que ella deber&aacute; consistir principal, sino exclusivamente,  en cualquier alteraci&oacute;n de las funciones digestivas capaz de disminuir  la secreci&oacute;n del jugo g&aacute;strico.        <P>"Quien dudar&aacute; que el c&oacute;lera puede ser propagado por las  aguas corrientes y que &eacute;stas deban ser su principal conducto cuando,  como en el Cerro sucede, ellas se distribuyen por canales descubiertos,  convertidos como es notorio en recept&aacute;culo de basuras e inmundicias,  comunic&aacute;ndose a veces con los sumideros y letrinas, como tuvimos  la oportunidad de averiguarlo el doctor<I> Reyn&eacute;s </I>y yo, al practicar  un reconocimiento factultativo en un caso de gran inter&eacute;s p&uacute;blico."<SUP>5</SUP></DIR>  </DIR>  As&iacute; termina<I> Finlay </I>lo que constituye la parte del m&eacute;todo  epidemiol&oacute;gico que corresponde al pesamiento abstracto, o sea, la  parte elaborativa de la conciencia que es capaz, mediante los procesos  mentales consecuentes, de elaborar una hip&oacute;tesis congruente con  los hechos y conocimientos que <I>Finlay</I> ten&iacute;a sobre el c&oacute;lera.        <P>Con estos elementos en sus manos, producto todos de su brillante y sagaz  poder de observaci&oacute;n y su capacidad inductivo-deductiva, <I>Finlay  </I>produce una carta que remite al<I> Diario de la Marina</I> sobre el  brote de c&oacute;lera del Cerro, el d&iacute;a 27 de junio de 1868, en  la cual narra los pasos detallados que sigui&oacute; al estudiar este brote  que ocurri&oacute; en esa barriada, y sus deducciones, muy brillantes,  a la luz de los conocimientos que hab&iacute;an en ese entonces, sobre  la transmisi&oacute;n de esta enfermedad.        <P><I>Finlay</I> tiene que enfrentarse en el plano nacional a adversarios  muy famosos, que iban a tratar de opacar su descubrimiento y en el plano  internacional, tendr&iacute;a que enfrentar las cr&iacute;ticas de grandes  hombres de ciencia que, encabezados por el doctor <I>William Farr</I> de  Inglaterra, a&uacute;n defend&iacute;an la teor&iacute;a miasm&aacute;tica.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>A continuaci&oacute;n aparecer&aacute;n los p&aacute;rrafos finales  de esta carta, que no fue publicada por el <I>Diario de la Marina,</I>  pues el censor oficial estim&oacute; que su texto era una cr&iacute;tica  al Gobernador General y a las autoridades espa&ntilde;olas, que no hab&iacute;a  sabido combatir la epidemia de c&oacute;lera y se mantuvo in&eacute;dita  hasta el a&ntilde;o 1912, en que apareci&oacute; por primera vez en el  tomo <I>Trabajos Selectos del Dr. Carlos J. Finlay:</I>  <DIR>  <DIR>"El objetivo pr&aacute;ctico de cuanto llevo referido es llamar la  atenci&oacute;n del p&uacute;blico y de nuestras autoridades hacia algunas  precauciones muy urgentes para preservarse del contagio y para evitar que  una desgracia personal resulte una calamidad p&uacute;blica"        <P>"Contra la predisposici&oacute;n al C&oacute;lera he dado en otro lugar  los consejos que me parecieron m&aacute;s oportunos a principios de la  &uacute;ltima epidemia; pero ahora aconsejar&eacute; a los vecinos del  Cerro, que no hagan uso del agua de la Zanja Real ni para beber ni para  preparar las comidas, ni tampoco en ba&ntilde;os generales, mientras existan  casos de epidemias en el curso de esas aguas.        <P>"En casos de necesidad se tendr&aacute; la precauci&oacute;n de filtrar  el agua antes de hacer uso de ella y mejor ser&iacute;a hervirla antes  de filtrarla. Pero lo m&aacute;s acertado es proveerse de agua de lluvia  o usar agua de pozo.        <P>"A los que asistan enfermos de C&oacute;lera, interesa lavarse las manos  cuantas veces sea preciso para que en ellas no queden part&iacute;culas  de las deyecciones col&eacute;ricas; los objetos donde hayan ca&iacute;do  esos l&iacute;quidos, a pesar de no quedar manchados, ser&aacute;n desinfectados  con cloruro de cal o de sosa y cuando se pueda ser&aacute;n quemados; las  deyecciones mismas, despu&eacute;s de saturadas con el cloro ser&aacute;n  enterradas y as&iacute; como cualquier otro objeto contaminado. Se buscar&aacute;  para colocarse un lugar donde no puedan ponerse en contacto con las aguas  corrientes.        <P>"Pero en este momento reina la epidemia en Mazorra, muy cerca del R&iacute;o  Almendares, por cuyo motivo creo del caso recomendar a las autoridades  que no permitan que por incuria o accidentalmente los vecinos de esa localidad  arrojen el virus col&eacute;rico en las aguas del r&iacute;o, lavando en  &eacute;l ropa u otros objetos contaminados, porque seguramente arrastrar&iacute;a  la causa morbosa hacia Puentes Grandes y al trav&eacute;s de &laquo;Los  Filtros&raquo; (insuficientes para el caso) a la Zanja y con esta al Cerro  y otros barrios de la Habana.        <P>"S&eacute; de tres casos que parecen haber tenido este origen y con  las lluvias que ahora empiezan aumentar&aacute; mucho el riesgo que dejo  se&ntilde;alado si prontamente las autoridades no intervienen para precaverlo  o si los vecinos no se esmeran para precaverse de tan cruel azote".</DIR>  </DIR>  En otra parte de su carta al <I>Diario de la Marina, Finlay</I> aporta  los elementos de la opini&oacute;n que &eacute;l ten&iacute;a formada:  <DIR>  <DIR>"y que que me parece resultar de cuantas observaciones se han publicado  en Europa y que se hallan corroboradas por lo que nosotros hemos visto.        <P>"Se necesita para contraer el C&oacute;lera dos condiciones indispensables:</DIR>  "1a. la predisposici&oacute;n individual que resulta ya de la influencia  de la constituci&oacute;n m&eacute;dica reinante (esta causa es epid&eacute;mica)  ya de un estado morboso preexistente,        <P>"2da. que el sujeto ya predispuesto a contraer la enfermedad introduzca  en sus &oacute;rganos digestivos o ponga en contacto con algunas partes  m&aacute;s absorbentes que la piel part&iacute;culas de las deyecciones  col&eacute;ricas que se hayan adherido a las manos, que est&eacute;n mezcladas  con los alimentos, que se hayan identificado con el polvo de las calles  o como sucede generalmente, que se hallen suspendidas en las aguas filtradas  que se emplean para los usos dom&eacute;sticos o para beber.        <P>"Muchos autores creen que de las deyecciones col&eacute;ricas se desprenden  tambi&eacute;n emanaciones delet&eacute;reas (alude el doctor<I> Finlay</I>  a la teor&iacute;a miasm&aacute;tica), pero jam&aacute;s he sabido de ning&uacute;n  caso aut&eacute;ntico que demuestre esa propiedad vol&aacute;til del virus  col&eacute;rico y s&iacute; tengo presente varios hechos que impugnan esa  condici&oacute;n de manera muy significante."</DIR>  Con esta carta que remiti&oacute; el doctor <I>Carlos J. Finlay</I> al  <I>Diario de la Marina</I> para su publicaci&oacute;n, &eacute;l cumpli&oacute;  la parte de la vuelta a la pr&aacute;ctica o comprobaci&oacute;n de su  hip&oacute;tesis, que debi&oacute; culminar brillantemente su investigaci&oacute;n  sobre el c&oacute;lera del Cerro, al permitir al Gobierno Espa&ntilde;ol  y a los vecinos del Cerro, la yugulaci&oacute;n de la epidemia.        <P>L&aacute;stima que la desidia o el desinter&eacute;s que tuvieron las  autoridades espa&ntilde;olas, haya impedido que el pueblo, a trav&eacute;s  de las p&aacute;ginas del <I>Diario de la Marina</I>, conociera de las  recomendaciones que muy sabiamente les suger&iacute;a tomar el m&aacute;s  grande de los epidemi&oacute;logos cubanos de aquellos tiempos.        ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Como hemos podido comprobar de lo planteado,<I> Carlos J. Finlay</I>  en su l&iacute;nea de pensamiento sigui&oacute; los mismos pasos que el  doctor <I>John Snow </I>en Inglaterra, cumpli&oacute; las distintas etapas  del m&eacute;todo cient&iacute;fico que m&aacute;s tarde ser&iacute;a denominado  M&eacute;todo epidemiol&oacute;gico, por lo tanto, si como sabemos nadie  antes que <I>Finlay</I> en el continente latinoamericano utiliz&oacute;  este m&eacute;todo, le cabe al doctor <I>Carlos J. Finlay</I> de Cuba,  el llamarse Primer Epidemi&oacute;logo de Latinoamerica.  <H4>  CONCLUSIONES</H4>  Hemos demostrado a trav&eacute;s de nuestro trabajo el paralelismo existente  entre el m&eacute;todo utilizado por el doctor <I>John Snow</I> en su investigaci&oacute;n  del brote de c&oacute;lera ocurrido en el Soho londinense, que le vali&oacute;  el ser denominado Padre de la Epidemiolog&iacute;a Moderna, con el m&eacute;todo  empleado por el doctor <I>Carlos J. Finlay y de Barr&eacute;</I> en Cuba,  solamente 13 a&ntilde;os despu&eacute;s de aqu&eacute;l, para estudiar  un brote de c&oacute;lera que se present&oacute; en la barriada del Cerro  durante el transcurso de la tercera de las epidemias de c&oacute;lera que  tuvimos que afrontar durante el siglo xix, para quien reclamamos sea reconocido  como el Primer Epidemi&oacute;logo Latinoamericano por haber empleado,  antes que ning&uacute;n otro en Latinoam&eacute;rica, el m&eacute;todo  cient&iacute;fico a la investigaci&oacute;n y soluci&oacute;n de un importante  problema de salud.  <H4>  SUMMARY</H4>  The objective of this paper is to demonstrate how with a difference of  13 years Dr. <I>John Sonw</I> in England, in 1854, and Dr. <I>Carlos J.  Finlay y de Barr&eacute;</I> in Cuba, in 1867, used the same reasoning  and the same approach that later will be know as epidemiological to solve  disease outbreaks. The first epidemic occurred in Broad Street in Soho,  a district of London, England, and the second one in the district of Cerro,  outside Havana, Cuba. Only 13 years separated these great scientists in  the utilization of the scientific method in its particular form, the Epidemiological  Method, to investigate and resolve a severe problem that affected public  health and that was connected with cholers this time. If that fact allowed  <I>John Snow</I> to be considered as the "Father of modern epidemiology",  with which we completely agree, we demand that Dr. <I>Carlos J. Finlay  y de Barr&eacute;</I>, who used the scientific method for the first time  in Latin America to investigate and face an extremely serious health problem  that was taking place in Cuba, be considered as the "First Latin American  epidemiologist".        <P><I>Subject headings</I>: CHOLERA/epidemiology;CHOLERA/transmission;  DISEASE OUTBREAKS; EPIDEMIOLOGIC METHODS.  <H4>  REFERENCIAS BIBLIOGR&Aacute;FICAS</H4>    <OL>  <OL>      <!-- ref --><LI>  Kramer SN, La historia empieza en Sumer. Barcelona:Aym&aacute;,1962:110-5.</LI>    </OL>      </OL>    <OL>      <!-- ref --><LI>  2.Oxford University. The Compact Edition of the Oxford English Dictionary,  Glasgow: Oxford University Press, 1971.</LI>    <!-- ref --><LI>  Lilienfeld DE. The Greening of Epidemiology: Sanitary physicians and the  London Epidemiological Society (1830-1870). Bull Hist Med 1978;52(4):503-28.</LI>    <!-- ref --><LI>  Definitions of epidemiology, Epidemiol 1978;107:87-90.</LI>    <!-- ref --><LI>  Rodr&iacute;guez Exp&oacute;sito C. Obras completas de Carlos J. Finlay.  La Habana: Academia de Ciencias de Cuba,1967;t3:399-402.</LI>    <!-- ref --><LI>  Delgado Garc&iacute;a G. El C&oacute;lera Morbo Asi&aacute;tico en Cuba  y otros ensayos, Cua Hist Salud P&uacute;blica. 1993;(78):27.</LI>    </OL>  Recibido: 10 de septiembre de 1998. Aprobado: 28 de septiembre de 1998.        <P>Dr<I>.Gabriel J. Toledo Curbelo.</I> Facultad de Ciencias M&eacute;dicas  "10 de Octubre". Calzada de 10 de Octubre, entre Alejandro Ram&iacute;rez  y Agua Dulce, municipio Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba.        <P><SUP>1</SUP>&nbsp;<A NAME="autores"></A>Doctor en Ciencias M&eacute;dicas.  Jefe del Departamento de Salud. Facultad de Ciencias M&eacute;dicas "10  de Octubre".  <H5>&nbsp; </H5>         ]]></body><back>
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<collab>Oxford University.</collab>
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<article-title xml:lang="en"><![CDATA[The Greening of Epidemiology:: Sanitary physicians and the London Epidemiological Society (1830-1870).]]></article-title>
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