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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Guía práctica para la fase de emergencia en caso de desastres y poblaciones desplazadas]]></article-title>
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<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1561-30032002000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1561-30032002000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1561-30032002000200006&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[La epidemiología de los desastres ha tenido varias aplicaciones, relacionadas con la clasificación de las observaciones de los efectos de los desastres en la salud de las poblaciones, el empleo de encuestas y otras técnicas para la recolección de datos y así como con el establecimiento de la vigilancia en salud, diseñada para monitorear los efectos después de un desastre. Los métodos epidemiológicos se aplican principalmente en las operaciones de auxilio, tanto en la fase de emergencia como en la de recuperación. El carácter interdisciplinario de la epidemiología permite trascender la simple agregación de conceptos y prácticas sobre vigilancia epidemiológica para contribuir a una síntesis integral del conocimiento sobre temas específicos como salud ambiental, servicios médicos y control de vectores con posterioridad a los desastres. En este trabajo se desarrolla una guía rápida, a partir de la revisión actualizada de la literatura nacional en internacional, que sirve de orientación al personal de salud para el manejo de la fase de emergencia en caso de desastres y poblaciones desplazadas.]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[Disaster epidemiology has had variuos applications related to the classification of the observations of the effects of disasters on the health of the population, to the use of surveys and of other techniques to collect data, as well as to the establishment of health surveillance designed to monitor the effects after a disaster. The epidemiological methods are mainly applied to relief operations, both in the emergency and recovery stage. The interdisciplianry character of epidemiology allows to go beyond the simple addition of concepts and practices of epidemiological surveillance to contribute to have a comprehensive synthesis of knowledge about specific topics, such as environmental health, medical services and vector control after the disasters. A fast guide is prepared in this paper, starting from the updated review of national and international literature that serves to help the health personnel to manage the emergency phase in case of disasters and displaced populations.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[EPIDEMIOLOGIA DE DESASTRES]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[ <h3>Revisi&oacute;n Bibliogr&aacute;fica</h3>     <p>Instituto Nacional de Higiene, Epidemiolog&iacute;a y Microbiolog&iacute;a</p> <h2>Gu&iacute;a pr&aacute;ctica para la fase de emergencia en caso de desastres    y poblaciones desplazadas</h2>     <p><i><a href="#cargo">Dr. Armando Rodr&iacute;guez Salv&aacute;<span class="superscript">1</span>    y Dra. Blanca Terry Berro<span class="superscript">2</span></a><span class="superscript"><a name="autor"></a></span></i></p> <h4>Resumen</h4>     <p>La epidemiolog&iacute;a de los desastres ha tenido varias aplicaciones, relacionadas    con la clasificaci&oacute;n de las observaciones de los efectos de los desastres    en la salud de las poblaciones, el empleo de encuestas y otras t&eacute;cnicas    para la recolecci&oacute;n de datos y as&iacute; como con el establecimiento    de la vigilancia en salud, dise&ntilde;ada para monitorear los efectos despu&eacute;s    de un desastre. Los m&eacute;todos epidemiol&oacute;gicos se aplican principalmente    en las operaciones de auxilio, tanto en la fase de emergencia como en la de    recuperaci&oacute;n. El car&aacute;cter interdisciplinario de la epidemiolog&iacute;a    permite trascender la simple agregaci&oacute;n de conceptos y pr&aacute;cticas    sobre vigilancia epidemiol&oacute;gica para contribuir a una s&iacute;ntesis    integral del conocimiento sobre temas espec&iacute;ficos como salud ambiental,    servicios m&eacute;dicos y control de vectores con posterioridad a los desastres.    En este trabajo se desarrolla una gu&iacute;a r&aacute;pida, a partir de la    revisi&oacute;n actualizada de la literatura nacional en internacional, que    sirve de orientaci&oacute;n al personal de salud para el manejo de la fase de    emergencia en caso de desastres y poblaciones desplazadas.</p>     <p><i>DeCS:</i> EPIDEMIOLOGIA DE DESASTRES; DESASTRES NATURALES; EMERGENCIAS EN    DESASTRES; SALUD AMBIENTAL; VIGILANCIA EPIDEMIOLOGICA; EDUCACION EN SALUD; GUIA    DE PRACTICA MEDICA [TIPO DE PUBLICACION].    <br> </p>     <p>La epidemiolog&iacute;a de desastres es una disciplina relativamente reciente    que trata de desarrollar un enfoque sistem&aacute;tico para medir los efectos    que una cat&aacute;strofe causa en la salud y orientar las acciones m&aacute;s    eficaces y pertinentes en cada caso. Las aplicaciones pr&aacute;cticas de los    m&eacute;todos epidemiol&oacute;gicos se relacionan principalmente con las operaciones    de auxilio, tanto en la fase de emergencia como en la de recuperaci&oacute;n.    <br> </p>     <p>La clasificaci&oacute;n de las observaciones de los posibles efectos de un    desastre en la salud de las poblaciones permite establecer &aacute;reas de intervenci&oacute;n    y definir acciones inmediatas a&uacute;n antes de disponer de informaci&oacute;n    detallada de las necesidades de la poblaci&oacute;n damnificada. El empleo de    encuestas y otras t&eacute;cnicas para la recolecci&oacute;n de datos resultan    pr&aacute;cticas para evaluar las necesidades de las poblaciones afectadas;    pero sin duda alguna, el establecimiento de sistemas de vigilancia en salud    p&uacute;blica dise&ntilde;ados especialmente para monitorear los efectos en    salud despu&eacute;s de un desastre, constituye la principal aplicaci&oacute;n    de los m&eacute;todos epidemiol&oacute;gicos en el cuidado efectivo de la salud    de las poblaciones afectadas.    <br> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La obtenci&oacute;n de datos sobre la poblaci&oacute;n, las condiciones sanitarias    y la situaci&oacute;n en salud es requerida por las autoridades de salud, los    comit&eacute;s de emergencia, las agencias de cooperaci&oacute;n y las dem&aacute;s    personas e instituciones para la toma de decisiones y la planificaci&oacute;n    de las acciones de atenci&oacute;n a las personas y al ambiente as&iacute; como    de las acciones de prevenci&oacute;n de brotes y epidemias.    <br> </p>     <p>Un indicador &uacute;til para definir la severidad y la evoluci&oacute;n de    los efectos del desastre es la tasa bruta de mortalidad, bas&aacute;ndose en    este dato se pueden identificar las situaciones de refugiados o desplazados    en dos fases:</p>     <p><b>Fase de emergencia,</b> cuando la tasa bruta de mortalidad es mayor que    la encontrada en la poblaci&oacute;n de donde ellos provienen, y de forma similar    se puede decir que se est&aacute; en esta fase, cuando la tasa bruta de mortalidad    es mayor de 1 muerte por 10 000 refugiados/d&iacute;a. Estas tasas se pueden    disminuir mediante una intervenci&oacute;n adecuada y coordinada.</p>     <p><b>Fase posemergencia,</b> cuando la tasa bruta de mortalidad retorna a valores    normales o es igual a 1 muerte por 10 000 refugiados/d&iacute;a.</p>     <p>La cooperaci&oacute;n internacional resulta muy valiosa y debe ser un elemento    que se inserte coordinadamente en las fases mencionadas. La experiencia cubana    de formular cooperaci&oacute;n de emergencia bajo el principio de la rehabilitaci&oacute;n    y el desarrollo, se ha llevado adelante con el env&iacute;o de brigadas m&eacute;dicas    a diversos pa&iacute;ses.    <br> </p>     <p>El objetivo de este trabajo es proporcionar una gu&iacute;a pr&aacute;ctica    y r&aacute;pida a partir de la revisi&oacute;n actualizada de la literatura    nacional e internacional, que sirva de orientaci&oacute;n al personal de salud    para el manejo en la fase de emergencia bajo condiciones de desastres y con    poblaciones desplazadas.    <br> </p>     <p>Internacionalmente se han desarrollado varios protocolos para el manejo de    la fase de emergencia en caso de desastres o atenci&oacute;n a la poblaci&oacute;n    de desplazados.<span class="superscript">1-6</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>Las intervenciones en caso de desastres deben llevarse a cabo simult&aacute;neamente,    mediante equipos coordinados.</p> <h4>    <br>   Diez prioridades en la fase de emergencia</h4> <ol>       <li> EVALUACI&Oacute;N INICIAL. Se refiere a la recolecci&oacute;n de datos      y su an&aacute;lisis en los primeros d&iacute;as. Mediante esta evaluaci&oacute;n      debe determinarse con la mayor precisi&oacute;n posible los efectos del desastre      en la salud, identificar las necesidades en materia de salud y establecer      prioridades para la programaci&oacute;n sanitaria. La informaci&oacute;n obtenida      debe incluir datos geopol&iacute;ticos (antecedentes m&iacute;nimos de la      poblaci&oacute;n refugiada y la seguridad del &aacute;rea involucrada); datos      demogr&aacute;ficos de la poblaci&oacute;n-objeto enfocados a los grupos de      alto riesgo: n&uacute;mero total de desplazados, n&uacute;mero de ni&ntilde;os      menores de 5 a&ntilde;os, n&uacute;mero de mayores de 60 a&ntilde;os, n&uacute;mero      de mujeres embarazadas y de mujeres cabeza de familia, n&uacute;mero de discapacitados      y ni&ntilde;os sin acompa&ntilde;antes adultos y su distribuci&oacute;n por      sexo y edad; factores de riesgo para las principales patolog&iacute;as que      puedan afectar la poblaci&oacute;n refugiada; datos de mortalidad y morbilidad;      datos de los servicios de salud que haya en el &aacute;rea; condiciones clim&aacute;ticas      y ambientales en el sitio del asentamiento y requerimientos de recursos humanos      y materiales. La informaci&oacute;n demogr&aacute;fica obtenida se utilizar&aacute;      como denominador en los indicadores. En una primera fase se pueden recolectar      los datos m&aacute;s gruesos posibles en un tiempo inferior a 3 d&iacute;as;      en las siguientes 1 a 3 semanas, se pueden recolectar datos m&aacute;s precisos.</li>     </ol> <ul>       <li><b>Recolecci&oacute;n de la informaci&oacute;n.</b> Puede realizarse un      muestreo sistem&aacute;tico si el refugio est&aacute; organizado y tiene filas      definidas o por muestreo de conglomerados (selecci&oacute;n de 30 conglomerados      y estudio de 7 familias de cada uno)7 seleccionados aleatoriamente. Se recolecta      en las casas la informaci&oacute;n demogr&aacute;fica y en lo posible se establece      el estado nutricional de los ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os de edad      (peso para la talla), la cantidad de agua disponible por persona y el n&uacute;mero      de letrinas por persona. Idealmente esta informaci&oacute;n debe ser complementada      con informaci&oacute;n de otro origen como mapeo, entrevistas (principalmente      a l&iacute;deres comunitarios) y observaci&oacute;n directa en el campo, as&iacute;      como datos aportados por otras entidades que est&eacute;n en el &aacute;rea      como la Cruz Roja. Debe tenerse en cuenta que estos datos iniciales han de      ser corroborados posteriormente con estudios que permitan un tama&ntilde;o      de muestra m&aacute;s ajustado a la realidad.<span class="superscript">8</span>    <br>   </li>     </ul> <ol start="2">       <li> INMUNIZACI&Oacute;N PARA SARAMPI&Oacute;N. Durante la fase de emergencia      debe planearse la vacunaci&oacute;n masiva en ni&ntilde;os de 6 meses a 15      a&ntilde;os de edad y efectuarla debe ser una absoluta prioridad durante la      PRIMERA SEMANA luego del evento catastr&oacute;fico o del desplazamiento,      debido a que diferentes situaciones como el hacinamiento y las malas condiciones      higi&eacute;nicas, entre otras, favorecen las epidemias. Esta inmunizaci&oacute;n      no debe retardarse hasta que se presenten los casos de sarampi&oacute;n ni      a&uacute;n cuando se demuestren coberturas vacunales superiores al 80 %, porque      a pesar de esta cobertura, con la efectividad de la vacuna de 90 % se encontrar&aacute;      por cada 50 000 personas una poblaci&oacute;n susceptible aproximada de 2      400 ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os. En caso de que la disposici&oacute;n      de dosis no sea suficiente para cubrir toda la poblaci&oacute;n en riesgo,      se debe enfocar el programa a grupos de alto riesgo en orden de prioridad:      desnutridos o ni&ntilde;os enfermos entre 6 meses y 12 a&ntilde;os, atendidos      en centros de alimentaci&oacute;n o servicios de hospitalizaci&oacute;n; todos      los ni&ntilde;os entre 6 y 23 meses; todos los ni&ntilde;os entre 24 y 59      meses y por &uacute;ltimo, los ni&ntilde;os mayores de 5 a&ntilde;os, adolescentes      y adultos que sea necesario inmunizar si los datos de an&aacute;lisis muestran      afectaci&oacute;n de un grupo en especial durante un brote. Todo ni&ntilde;o      que sea vacunado entre los 6 y 9 meses de edad, debe ser revacunado tan pronto      como sea posible despu&eacute;s de que alcance los 12 meses de edad. En caso      de que se desarrolle una epidemia, la vacunaci&oacute;n de los susceptibles      se deber&aacute; hacer en los 3 d&iacute;as siguientes luego de la exposici&oacute;n,      porque se ha demostrado que disminuye la severidad de la enfermedad. Idealmente,      esta vacunaci&oacute;n debe realizarse conjuntamente con la administraci&oacute;n      de vitamina A.<span class="superscript">1,4</span></li>       <li> AGUA Y SANEAMIENTO. Este es un punto b&aacute;sico para la prevenci&oacute;n      de la enfermedad diarreica aguda y otras enfermedades de trasmisi&oacute;n      h&iacute;drica como c&oacute;lera y fiebre tifoidea, enfermedades que se ven      favorecidas bajo estas circunstancias.<span class="superscript">9,10</span>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   </li>     </ol> <ul>       <li><b>Agua:</b> es necesario revisar todos los suministros p&uacute;blicos      de agua potable, comenzar por el sistema de distribuci&oacute;n y progresar      hacia las fuentes. Los or&iacute;genes de agua existentes deben ser establecidos      y, en caso de necesidad, se asegura su suplencia por medio de tanques y recipientes      donde pueda ser tratada, almacenada y distribuida. Durante los primeros d&iacute;as      de la fase de emergencia se requiere una cantidad m&iacute;nima de 5 litros      por persona/d&iacute;a, que s&oacute;lo cubre las necesidades de bebida, cocina      y poca cantidad para higiene personal; por tanto, tan pronto sea posible,      esa cantidad debe incrementarse a 15 &oacute; 20 litros por persona/d&iacute;a,      cantidad que es suficiente para bebida, cocina, higiene personal y lavado      de ropa y utensilios de cocina. Estas necesidades se basan en c&aacute;lculos      de poblaci&oacute;n general y no son aplicables a los servicios de salud.      Es esencial confirmar la integridad f&iacute;sica de los componentes del sistema,      su capacidad y la calidad bacte-riol&oacute;gica y qu&iacute;mica del agua      suministrada. Debe hacerse an&aacute;lisis de la calidad del agua que se est&aacute;      utilizando para consumo, teniendo en cuenta que &eacute;sta debe contener      menos de 10 coliformes fecales/100 mL. Otro punto a tener en cuenta es la      turbidez, en caso de que en la inspecci&oacute;n macrosc&oacute;pica el agua      sea muy turbia o cuando microsc&oacute;picamente esta turbidez sea mayor de      20 NTU (unidad de turbidez nefelom&eacute;trica) debe recibir un tratamiento      previo al consumo humano.<span class="superscript">4,11</span> El aspecto      m&aacute;s importante de seguridad p&uacute;blica en relaci&oacute;n con la      calidad del agua es su contaminaci&oacute;n microbiana. La primera prioridad      para garantizar la calidad del agua en situaciones de emergencia es la cloraci&oacute;n;      gracias a su eficacia, costo y disponibilidad, este es el mejor medio para      desinfectar y hacer un tratamiento de urgencia al agua. Se recomienda aumentar      los niveles de cloro residual y elevar la presi&oacute;n del sistema de distribuci&oacute;n      del agua.10,12 Para preparar la soluci&oacute;n primaria al 1 %; utilizar      15 g de hipoclorito de calcio al 70 % o 250 g de hipoclorito de sodio al 5      % en un litro de agua. Para desinfectar el agua, utilizar 0,6 mL o 3 gotas      de soluci&oacute;n por litro de agua. Dejar el agua en reposo durante al menos      30 minutos antes de usarla. En situaciones de emergencia, se recomienda un      nivel m&iacute;nimo de cloro residual en el grifo de 0,7 mg/L. Los an&aacute;lisis      de cloro residual deben iniciarse de inmediato mediante estuches sencillos      de an&aacute;lisis, y deben mantenerse hasta la fase de rehabilitaci&oacute;n.      Los valores de cloro libre residual entre 0,2 y 1,0 mg/L son considerados      normales y permiten considerar el agua examinada como potable; sin embargo,      en situaciones de emergencia se considera que el valor de cloro residual admisible      para considerar el agua como segura es entre 0,3 a 1,3 mg/L.<span class="superscript">4</span></li>       <li><b>Letrinas:</b> Se estima una necesidad en los primeros d&iacute;as de      emergencia de 1 letrina por cada 50 a 100 personas y aumentarla tan pronto      sea posible a 1 letrina por 20 personas (idealmente, debe ser 1 letrina por      cada familia).<span class="superscript">4,13</span></li>       <li><b>Disposici&oacute;n de desechos s&oacute;lidos:</b> los desechos org&aacute;nicos      deben ser enterrados y cubiertos con tierra; para otro tipo de desechos debe      organizarse un sistema de recolecci&oacute;n que permita transportar este      material en veh&iacute;culos a otros sitios.<span class="superscript">4,13</span></li>       <li><b>Jabones:</b> se debe garantizar una distribuci&oacute;n aproximada de      250 a 500 g de jab&oacute;n por persona/mes para garantizar el lavado de manos,      cuerpo y ropa.<span class="superscript">1,4</span></li>       <li><b>Control de vectores:</b> los vectores que presentan riesgos para la comunidad      son los mosquitos (g&eacute;neros <i>Culex, Anopheles y Aedes</i>), piojos,      pulgas, moscas, roedores y garrapatas. La primera medida efectiva para su      control es garantizar un sitio lo m&aacute;s limpio posible (letrinas seg&uacute;n      indicaciones, eliminar el agua estancada, recolecci&oacute;n de desechos s&oacute;lidos,      mejor&iacute;a de la higiene personal) y si a pesar de estas medidas, el incremento      de vectores se produce debe pasarse a control por medios qu&iacute;micos planeados      por expertos, teniendo en cuenta que la utilizaci&oacute;n masiva de qu&iacute;micos      nunca est&aacute; libre de riesgos y no siempre es efectiva.<span class="superscript">4,14</span></li>       <li><b>Agua para los servicios de salud:</b> la tabla da una idea de las necesidades      vitales que se presentan.</li>     </ul>     <p align="center">TABLA. <i>Necesidades vitales de agua para los servicios de    salud</i></p> <table width="75%" border="1" align="center">   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Servicio</td>     <td>Est&aacute;ndar</td>   </tr>   <tr>      <td>Requerimiento de agua</td>     <td>Hospitalizaci&oacute;n</td>     <td>50 L/persona/d&iacute;a</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Cirug&iacute;a/maternidad</td>     <td>100 L/local/d&iacute;a</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Consulta</td>     <td>5 L/local/d&iacute;a</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Centro de alimentaci&oacute;n</td>     <td>20 a 30 L/persona/d&iacute;a</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Cocina</td>     <td>10 L/persona/d&iacute;a</td>   </tr>   <tr>      <td>Intervalo de limpieza</td>     <td>Duchas/ba&ntilde;os</td>     <td>Una vez al d&iacute;a</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Pisos</td>     <td>Una vez a la semana</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Paredes/techos </td>     <td>Una vez cada 6 semanas</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Camas</td>     <td>Despu&eacute;s de cada paciente</td>   </tr>   <tr>      <td>&nbsp;</td>     <td>Pisos de cirug&iacute;a </td>     <td>Despu&eacute;s de cada operaci&oacute;n</td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>     <td>Salas de parto</td>     <td>Despu&eacute;s de cada parto</td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center">Fuente: MSF, Refugee health, 1997 (Ref. 1); The Sphere Project,    1998 (Ref. 4).</p>     <p align="center">    <br> </p> <ol start="4">       <li> ALIMENTOS Y NUTRICI&Oacute;N. La desnutrici&oacute;n es frecuente en las      poblaciones desplazadas y es una importante causa que incide en la mortalidad,      principalmente en ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os. Una atenci&oacute;n      m&aacute;xima debe darse a la raci&oacute;n de alimentos distribuida por persona;      se ha estimado que la cantidad de calor&iacute;as por persona necesarias oscila      entre 1 900 y 2 100 kcal/d&iacute;a. La cantidad de calor&iacute;as por persona      debe ser modificada e incrementar el requerimiento cal&oacute;rico en 1 %      por cada grado de temperatura por debajo de los 20 &deg;C y tener en cuenta      para el aumento de las recomendaciones nutricionales, la labor que realizan      las personas y la edad. Debe realizarse una evaluaci&oacute;n del estado nutricional      para establecer la situaci&oacute;n real y la necesidad de programas especiales      de nutrici&oacute;n. Cualquier puesto de salud ubicado en la regi&oacute;n      puede servir para monitorear el estado nutricional de los ni&ntilde;os, medir      su peso y talla durante las oportunidades que tengan. Especial atenci&oacute;n      debe dedicarse a la ingesti&oacute;n de micronutrientes (hierro, vitaminas      A, C y niacina, entre otros) que son condicionantes de enfermedades que favorecen      infecciones y mayores tasas de mortalidad.<span class="superscript">15,16</span></li>       <li> DEFINICI&Oacute;N DE DESNUTRICI&Oacute;N PROTEICA Y ENERG&Eacute;TICA.      Seg&uacute;n las tablas de peso para la talla con referencia a la poblaci&oacute;n      del Centro Nacional de Estad&iacute;sticas Sanitarias de los EE.UU. (NCHS)<span class="superscript">17</span>      cuando un porcentaje superior al 20 % de los ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os      se encuentra por debajo de -2 DS se establece la desnutrici&oacute;n. Una      tasa de desnutrici&oacute;n entre 10 y 19 % asociada a factores agravantes,      tambi&eacute;n se considera seria. Como factores agravantes se consideran:      estar en fase de emergencia; inadecuada raci&oacute;n de comida (menor 1 900      kcal/persona/d&iacute;a); epidemias de sarampi&oacute;n, <i>Shigella</i> u      otras enfermedades importantes de notificaci&oacute;n; fr&iacute;o severo      o inadecuados refugios y, por &uacute;ltimo, una situaci&oacute;n inestable      en el &aacute;rea.</li>       <li> ASENTAMIENTOS, MICROLOCALIZACI&Oacute;N Y PLANEAMIENTO DEL SITIO. Asentamientos      inadecuados y sobrecongestionados son condicionantes en la transmisi&oacute;n      de enfermedades y potenciales productores de epidemias que, a su vez, son      m&aacute;s frecuentes y severas cuando la densidad de poblaci&oacute;n es      alta. Es igualmente importante favorecer refugios que est&eacute;n protegidos      del sol, la lluvia, el viento y el fr&iacute;o, con el &uacute;nico fin de      disminuir las complicaciones de salud en la poblaci&oacute;n desplazada. Algunas      recomendaciones dadas son las siguientes: utilizaci&oacute;n de un &aacute;rea      aproximada de 3.5 m<span class="superscript">2</span>/personas en el refugio;      distancia m&iacute;nima entre refugios de 2 m; n&uacute;mero de personas por      punto de agua, 250; distancia m&aacute;xima al punto de distribuci&oacute;n      de agua, 150 m; distancia a la letrina, 30 m; distancia entre la letrina y      el punto de distribuci&oacute;n de agua, 100m.<span class="superscript">4,18</span></li>       <li> CUIDADO DE SALUD. Las infecciones respiratorias agudas, enfermedades diarreicas      agudas, paludismo y otras enfermedades comunes deben tratarse mediante una      red de trabajo descentralizada. Deben elaborarse gu&iacute;as de diagn&oacute;stico      y tratamiento estandarizados que permitan normalizarlos. En varios trabajos      cient&iacute;ficos se ha llegado a la recomendaci&oacute;n de elaborar m&oacute;dulos      b&aacute;sicos de tratamiento; cada m&oacute;dulo debe cubrir las necesidades      terap&eacute;uticas m&aacute;s comunes de 1 000 personas desplazadas, durante      un tiempo aproximado de 3 meses.<span class="superscript">13,19</span></li>       <li> CONTROL DE LAS ENFERMEDADES TRANSMISIBLES Y EPIDEMIAS. Durante la fase      de emergencia, las cuatro enfermedades m&aacute;s comunes son: sarampi&oacute;n,      enfermedades diarreicas agudas (EDA), infecciones respiratorias agudas (IRA)      y paludismo. Otras infecciones frecuentes en este tipo de emergencias son:      tuberculosis, hepatitis A, meningitis meningoc&oacute;cica, fiebres hemorr&aacute;gicas      (dengue y leptospirosis), fiebre tifoidea, influenza, tos ferina, t&eacute;tanos,      escabiosis, pediculosis y conjun-tivitis.[Rodr&iacute;guez Salv&aacute; A.      Estrategia de atenci&oacute;n primaria y situaci&oacute;n de salud y saneamiento      b&aacute;sico en condiciones de desastre. (Tesis de Maestr&iacute;a en Salud      Ambiental) y Terry Berro B. Manejo del riesgo de enfermedades asociadas al      saneamiento ambiental en condiciones de desastres. Municipio Calarc&aacute;,      Colombia 1999. (Tesis de Maestr&iacute;a en Salud Ambiental. C. de La Habana:      INHEM; 2001]    <br>     Por tanto, especial atenci&oacute;n debe darse a la instalaci&oacute;n de      centros de rehidrataci&oacute;n oral en los refugios, para ayudar a descender      la mortalidad por EDA, as&iacute; como a las condiciones b&aacute;sicas de      vivienda que son la principal forma de prevenir epidemias por la mayor&iacute;a      de estas entidades. Simult&aacute;neamente debe establecerse un sistema de      vigilancia activo para las principales enfermedades y evaluar peri&oacute;dicamente      los indicadores de morbilidad que deben ser comparados con los obtenidos en      la regi&oacute;n antes del evento catastr&oacute;fico o con la poblaci&oacute;n      de donde provienen los desplazados; este an&aacute;lisis debe realizarse por      grupos de edad y sexo. En lo posible, deben desarrollarse o distribuirse protocolos      con definiciones de caso, as&iacute; como de manejo m&eacute;dico, con el      fin de estandarizar la pr&aacute;ctica m&eacute;dica en el &aacute;rea. Por      &uacute;ltimo, deben conformarse equipos de asesores que permitan elaborar      planes de contingencia en caso de brotes.<span class="superscript">20,21</span></li>       <li> VIGILANCIA EN SALUD P&Uacute;BLICA. La tasa bruta de mortalidad expresada      como n&uacute;mero de muertes por 10 000 desplazados es el indicador m&aacute;s      &uacute;til durante la fase de emergencia. Cuando es superior a 1 muerte por      10 000 personas/d&iacute;a es el mejor criterio de severidad e indica una      situaci&oacute;n de emergencia. Tambi&eacute;n lo indica cuando la tasa bruta      de mortalidad en ni&ntilde;os menores de 5 a&ntilde;os es superior a 2 por      10 000 ni&ntilde;os en esas edades/d&iacute;a. Las tasas espec&iacute;ficas      de mortalidad por enfermedades &#147;trazadoras&#148; ayudan a determinar      las principales enfermedades que est&aacute;n produciendo muertes y establecer      prioridades. Tambi&eacute;n se utilizan para medir el impacto de los programas      de salud.<span class="superscript">1,6</span></li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> RECURSOS HUMANOS Y ENTRENAMIENTO. Diversos tipos de personal se requiere      para implementar las actividades salubristas, epidemi&oacute;logos, nutri&oacute;logos,      administradores, higienistas y otros. Es &uacute;til asimismo la participaci&oacute;n      de l&iacute;deres comunitarios para realizar intervenciones espec&iacute;ficas      y obtener informaci&oacute;n. La coordinaci&oacute;n adecuada entre diferentes      equipos de trabajo es esencial para el planeamiento y ejecuci&oacute;n efectiva      ante la emergencia.<span class="superscript">22</span></li>     </ol> <h4>Consideraciones finales</h4>     <p>En las situaciones de emergencia se ha documentado una gran p&eacute;rdida    de vidas a causa de una mayor incidencia de enfermedades y traumatismos. La    elevada incidencia de las enfermedades se debe a factores ambientales a los    que est&aacute;n expuestas las poblaciones, como: hacinamiento, cantidad y calidad    insuficientes del agua, saneamiento deficiente, refugio inadecuado y suministro    insuficiente de alimentos.    <br> </p>     <p>La finalidad principal de prestar servicios de salud a una poblaci&oacute;n    afectada por un desastre es prevenir la mortalidad y morbilidad masivas. Para    ello es indispensable determinar prioridades mediante una evaluaci&oacute;n    r&aacute;pida y realizar actividades de vigilancia y control continuas. Las    intervenciones deben responder a las prioridades determinadas en la evaluaci&oacute;n    inicial y deben ser t&eacute;cnicamente acertadas. La planificaci&oacute;n,    la ejecuci&oacute;n y la vigilancia deben estar coordinadas entre los organismos    participantes.    <br> </p>     <p>Es indudable que los desastres se ven agravados por los errores y la falta    de previsi&oacute;n humanos; el socorro en casos de cat&aacute;strofes puede    hacerse m&aacute;s eficaz mediante una planificaci&oacute;n y administraci&oacute;n    sistematizadas, la planificaci&oacute;n anterior a los desastres sirve, al menos,    para reducir algunos de sus efectos m&aacute;s graves. Por consiguiente, sean    cuales fueren las dificultades, los esfuerzos por mejorar el socorro en casos    de desastre y la planificaci&oacute;n previa a estos no deben disminuir.    <br> </p>     <p>El presente documento ofrece una herramienta para que los profesionales cooperantes    mejoren la eficacia y la calidad de su asistencia y de ese modo aporten un cambio    significativo a la vida de las personas afectadas por un desastre.    <br> </p> <h4>Summary </h4>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Disaster epidemiology has had variuos applications related to the classification    of the observations of the effects of disasters on the health of the population,    to the use of surveys and of other techniques to collect data, as well as to    the establishment of health surveillance designed to monitor the effects after    a disaster. The epidemiological methods are mainly applied to relief operations,    both in the emergency and recovery stage. The interdisciplianry character of    epidemiology allows to go beyond the simple addition of concepts and practices    of epidemiological surveillance to contribute to have a comprehensive synthesis    of knowledge about specific topics, such as environmental health, medical services    and vector control after the disasters. A fast guide is prepared in this paper,    starting from the updated review of national and international literature that    serves to help the health personnel to manage the emergency phase in case of    disasters and displaced populations.</p>     <p><i>Subject headings:</i> DISASTER EPIDEMIOLOGY; NATUTRAL DISASTERS; DISASTER    EMERGENCIES; ENVIRONMENTAL HEALTH; EPIDEMIOLOGIC SURVEILLANCE; HEALTH EDUCATION;    MEDICAL PRACTICE GUIDELINE (PUBLICATION TYPE).    <br> </p> <h4>Referencias bibliogr&aacute;ficas </h4> <ol>       <!-- ref --><li> M&eacute;dicins sans fronti&eacute;res. Refugee health. An approach to      emergency situations. London: Macmillan; 1997.</li>    <!-- ref --><li> Noji EK Ed. The public health consequences of disasters. New York: Oxford      University Press; 1997.</li>    <!-- ref --><li> Brew &#150; Graves SH. Indice para evaluar con rapidez la situaci&oacute;n      sanitaria de los distritos. 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Manual para la mitigaci&oacute;n      de desastres naturales en sistemas rurales de agua potable. Washington, DC:OPS;      1998.</li>    <!-- ref --><li> Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud, Organizaci&oacute;n Mundial      de la Salud. Los desastres naturales y la protecci&oacute;n de la salud. Washington,      DC: OPS/OMS; 2000:1-122. (Publicaci&oacute;n Cient&iacute;fica No. 575).</li>    <!-- ref --><li> Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Control de vectores con posterioridad      a los desastres naturales. Washington, DC: OPS; 1982 (Publicaci&oacute;n Cient&iacute;fica      No. 419).</li>    <!-- ref --><li> United Nations High Commissioner for Refugees. Environmental Guidelines.      Domestic Energy Needs in Refugee Situation. Geneva: UNHCR; 1997.</li>    <!-- ref --><li> Instituto de Nutrici&oacute;n de Centro Am&eacute;rica y Panam&aacute;.      La seguridad alimentaria y nutricional en situaciones de emergencia. C. Panam&aacute;:      INCAP; 1998:1-7.</li>    <!-- ref --><li> de Ville de Goyet C Ed. El manejo de las emergencias nutricionales en grandes      poblaciones. Washington, DC: OPS; 1983 (Publicaci&oacute;n Cient&iacute;fica      No. 444).</li>    <!-- ref --><li> Chalinder A. Good Practice Review 6: Temporary Human Settlement Planning      for Displaced Populations in Emergencies. Londres: Instituto de Desarrollo      de Ultramar/Relief and Rehabilitation Network; 1998.</li>    <!-- ref --><li> Garc&iacute;a GV. Preparaci&oacute;n del sector salud para caso de sismo.      Informe preparado por el Ministerio de Salud de Cuba, 1995 (Disponible en      el Centro Regional de Informaci&oacute;n sobre Desastres, I.D. No. CR3. 1/DES.6734).</li>    <!-- ref --><li> Noji EK, Toole MJ. The historical development of public health responses      to disasters. Disasters 1997;21(4):369-79.</li>    <!-- ref --><li> United Nations High Commissioner for Refugees. Refugee Operations and Environmental      Management: Key Principles of Decision-Making. Geneva: UNHCR; 1998.</li>    <!-- ref --><li> Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud. Material de Adiestramiento      en Desastres. Washington, DC:OPS; 1998.</li>    </ol>     <p>Recibido: 4 de mayo de 2001. Aprobado: 4 de enero de 2002.    <br>   Dr. <i>Armando Rodr&iacute;guez Salv&aacute;</i>. Instituto Nacional de Higiene,    Epidemiolog&iacute;a y Microbiolog&iacute;a, Infanta No. 1158 entre Llin&aacute;s    y Clavel, Centro Habana, Ciudad de La Habana, CP 10300, Cuba.    <br> </p>     <p><span class="superscript"><b><a href="#autor">1</a></b></span><a href="#autor">    Especialista de I Grado en Administraci&oacute;n de Salud y Epidemiolog&iacute;a.    M&aacute;ster en Salud Ambiental. Instructor de la Facultad &#147;Calixto Garc&iacute;a&#148;.    Investigador Auxiliar.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   <span class="superscript"><b>2</b></span><b> </b>Especialista de I Grado en    Higiene y Epidemiolog&iacute;a. M&aacute;ster en Salud Ambiental. Instructora    de la Facultad &#147;Calixto Garc&iacute;a&#148;. Investigadora Agregada.</a><a name="cargo"></a>    <br> </p>       ]]></body><back>
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