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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El doctor Manuel Delfín Zamora y la primera revista cubana especializada en Higiene]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The 40th anniversary of the first issue of the Boletín de Higiene y Epidemiología, the introduction to the current Revista Cubana de Higiene y Epidemiología, will be marked this year. This is an opportune occasion to make the present and future generations of hygienists and epidemiologists, historians, documentation specialists and other interested people know the most important formal and contents aspect of La Higiene, the preceding publication of the Cuban periodicals in this discipline, as well as some other useful data about the life and work of its founder Dr. Manuel Delfín Zamora. We intend with this article to contribute to save from ignorance and oblivion a journal of great importance in the last years of the colonial period and its creator who, despite his modest origin, managed to hold a social position, to make a scientific name for himself and to be considered a noble benefactor of mankind by his contemporaries.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p>Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas</p> <h3>    <br>   Historia de la Medicina</h3> <h2>    <br>   El doctor Manuel Delf&iacute;n Zamora y la primera revista cubana especializada    en Higiene    <br> </h2>     <p><a href="#cargo">Lic. Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa<span class="superscript">1</span>    y Dr. Enrique Beldarra&iacute;n Chaple<span class="superscript">2</span></a><a name="autor"></a><a href="#cargo">    <br>   </a></p>     <p>&nbsp;</p> <h4>Resumen</h4>     <p>    <br>   El pr&oacute;ximo a&ntilde;o 2003 se cumplir&aacute;n 40 a&ntilde;os de la puesta    en circulaci&oacute;n del BOLET&Iacute;N DE HIGIENE Y EPIDEMIOLOG&Iacute;A,    antecedente de la actual REVISTA CUBANA DE HIGIENE Y EPIDEMIOLOG&Iacute;A. La    ocasi&oacute;n resulta propicia para dar a conocer a la actual y a las futuras    generaciones de higienistas y epidemi&oacute;logos, a los historiadores, documentalistas    y a otros interesados en el tema, los aspectos formales y de contenido m&aacute;s    importantes de LA HIGIENE, publicaci&oacute;n precursora de la literatura peri&oacute;dica    cubana sobre esta disciplina, as&iacute; como algunos datos &uacute;tiles acerca    de la vida y la obra de su fundador, el doctor Manuel Delf&iacute;n Zamora.    Con este art&iacute;culo se trata de rescatar del olvido una revista de gran    trascendencia en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de la etapa colonial y a su    creador, quien, desde su modesto origen pudo hacerse de un nombre cient&iacute;fico    y llegar a ser considerado por sus contempor&aacute;neos un noble benefactor    de la humanidad. </p>     <p><i>DeCS: </i>PERSONAJES; BIBLIOGRAFIA DE MEDICINA; HIGIENE; PUBLICACIONES PERIODICAS/historia.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>&nbsp;</p>     <blockquote>       <p align="right">&quot;De la vida de los grandes hombres que han se&ntilde;alado      su paso con un rayo de luz duradera, recojamos piadosamente, para la ense&ntilde;anza      de la posteridad, hasta sus menores actos susceptibles de dar a conocer lo      m&aacute;s &iacute;ntimo de su alma&quot;    <br>     Pasteur</p> </blockquote>     <p>Tuvieron que transcurrir m&aacute;s de dos siglos desde la llegada a Cuba de    los colonizadores espa&ntilde;oles para que &eacute;stos repararan por primera    vez en la necesidad de aplicar medidas de car&aacute;cter higi&eacute;nico dentro    de su territorio; las m&aacute;s antiguas de que se tiene conocimiento se atribuyen    a los capitanes generales Juan F. G&uuml;emes y Jos&eacute; de Espeleta. El    primero orden&oacute; en 1735 la limpieza de las calles habaneras; mientras    que por edicto del segundo, fechado 30 de octubre de 1786, se sabe que entonces    las autoridades coloniales volvieron la vista de nuevo a la incomodidad y el    desorden ocasionados por la oscuridad y a los padecimientos de las ciudades    por la falta de limpieza de las casas y calles.<span class="superscript">1</span></p>     <p>Por otra parte, fue al cabo de transcurridos casi dos tercios de centuria desde    la introducci&oacute;n de la imprenta en la isla, que aparecieron los primeros    documentos dados a la publicidad sobre asuntos de higiene, los cuales datan    del &uacute;ltimo decenio del siglo XVIII.</p>     <p>El 22 de diciembre de 1791 vio la luz en una de las columnas de la p&aacute;gina    404 del PAPEL PERI&Oacute;DICO DE LA HAVANA un breve trabajo con recomendaciones    a la poblaci&oacute;n para que aprendiera el modo de conservar su salud durante    el invierno. Luego de casi dos a&ntilde;os y medio, sali&oacute; en las p&aacute;ginas    129 y 130 de la misma publicaci&oacute;n el 24 de abril de 1794, un art&iacute;culo,    cuyo texto divulgaba los beneficios que desde el punto de vista higi&eacute;nico    pod&iacute;a reportar la actividad f&iacute;sica, especialmente la pr&aacute;ctica    del deporte ecuestre. Despu&eacute;s, hubo que esperar cerca de cinco a&ntilde;os    para ver aparecer en las p&aacute;ginas 25-27 del n&uacute;mero correspondiente    al 24 de enero de 1799, otro trabajo sobre la materia, que abordaba la importancia    de la renovaci&oacute;n del ambiente para la salud y la vida. Por &uacute;ltimo,    entre las p&aacute;ginas 175 y 177 de la entrega del 5 de junio de 1800 hay    una divulgaci&oacute;n de varios medios para disminuir la insalubridad de las    habitaciones demasiado h&uacute;medas por inundaciones u otras causas.<span class="superscript">2</span></p>     <p>Se puede decir que el iniciador de la Higiene como disciplina independiente    en Cuba fue el doctor Tom&aacute;s Romay y Chac&oacute;n (1754-1849), cl&iacute;nico    sagaz y observador talentoso y erudito, que a principios del siglo XIX propugn&oacute;    la creaci&oacute;n de cementerios para que los enterramientos se realizaran    en las afueras de las ciudades y no en las iglesias, como hasta entonces; adem&aacute;s    de haber introducido la vacunaci&oacute;n en el pa&iacute;s. Estos acontecimientos,    con justeza considerados como puntos de partida de la ciencia m&eacute;dica    cubana, conllevaron la aparici&oacute;n de mayor cantidad de trabajos sobre    Higiene en publicaciones populares como el PAPEL PERI&Oacute;DICO DE LA HAVANA,    en las MEMORIAS DE LA SOCIEDAD ECON&Oacute;MICA DE AMIGOS DEL PA&Iacute;S y    tambi&eacute;n de monograf&iacute;as de contenido relativamente extenso en relaci&oacute;n    con el tema.<span class="superscript">3</span></p>     <p>Con el establecimiento en 1840 de la prensa m&eacute;dica peri&oacute;dica    fue mucho m&aacute;s abundante la producci&oacute;n de art&iacute;culos sobre    la materia, sobre todo en publicaciones de tanto prestigio como el REPERTORIO    M&Eacute;DICO HABANERO, la pionera de las revistas m&eacute;dicas cubanas,<span class="superscript">4</span>    los ANALES DE LA ACADEMIA DE CIENCIAS M&Eacute;DICAS, F&Iacute;SICAS Y NATURALES    DE LA HABANA y la CR&Oacute;NICA M&Eacute;DICO-QUIR&Uacute;RGICA DE LA HABANA,    entre otras.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Durante la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 1880 se advirti&oacute; en Cuba    un mayor desarrollo intelectual en general y de la Medicina en particular, al    punto de que en esa &eacute;poca, la isla lleg&oacute; a tener una de las sociedades    m&aacute;s progresistas de toda la Am&eacute;rica. De tal modo, a la introducci&oacute;n    de la Anatom&iacute;a Patol&oacute;gica con el doctor Nicol&aacute;s Jos&eacute;    Guti&eacute;rrez Hern&aacute;ndez (1800-1890) a la cabeza; al anuncio p&uacute;blico    del agente transmisor de la fiebre amarilla por el sabio Carlos J. Finlay Barr&eacute;s    (1833-1915) y al inicio del tratamiento antirr&aacute;bico, gracias a la iniciativa    del c&eacute;lebre doctor Juan Santos Fern&aacute;ndez Hern&aacute;ndez (1847-1922),    por s&oacute;lo citar algunos de los logros de ese per&iacute;odo, se uni&oacute;    una mayor preocupaci&oacute;n por las cuestiones higi&eacute;nicas. De lo &uacute;ltimo    fueron expresiones, la fundaci&oacute;n en 1891 de la Sociedad de Higiene de    La Habana, as&iacute; como la puesta en circulaci&oacute;n el mismo a&ntilde;o    de la revista LA HIGIENE.</p>     <p>La epidemia de viruela que en 1887 ocasion&oacute; s&oacute;lo en la capital    1 654 defunciones, tuvo su origen en los vapores espa&ntilde;oles de la Compa&ntilde;&iacute;a    Trasatl&aacute;ntica, donde ven&iacute;an los primeros afectados de la enfermedad,    que luego se propag&oacute; por toda la provincia. En consideraci&oacute;n a    que de Espa&ntilde;a pod&iacute;an venir m&aacute;s epidemias -era una de las    naciones civilizadas de Europa m&aacute;s abandonadas en lo relativo a la higiene    p&uacute;blica- el doctor Antonio Gonz&aacute;lez Curquejo (1847-?) lanz&oacute;    desde las p&aacute;ginas de su revista REPERTORIO M&Eacute;DICO FARMAC&Eacute;UTICO    Y DE CIENCIAS AUXILIARES la conveniencia de crear en La Habana una Sociedad    de Higiene que contribuyera a propagar los conocimientos de esta ciencia y sobre    todo, a mejorar el estado de salud de la poblaci&oacute;n.<span class="superscript">5,6</span>    La idea fue acogida de modo muy favorable, lo cual facilit&oacute; que el proyecto    se realizara en breve tiempo y, por una coincidencia digna de notarse, casi    en los mismos d&iacute;as de mayo de 1891 en que el doctor Gonz&aacute;lez Curquejo    dio a la publicidad su iniciativa, vio la luz el primer n&uacute;mero de un    semanario titulado LA HIGIENE, fundado y dirigido por un laborioso e inteligente    m&eacute;dico y farmac&eacute;utico, el doctor Manuel Delf&iacute;n Zamora (1849-1921).</p>     <p>El a&ntilde;o 1891 fue por lo tanto de gran trascendencia para la HIGIENE cubana,    pues en su transcurso surgieron la primera corporaci&oacute;n cient&iacute;fica    y la primera revista de la especialidad.</p> <h4>S&iacute;ntesis biogr&aacute;fica</h4>     <p>    <br>   El doctor Manuel Delf&iacute;n Zamora naci&oacute; el 28 de febrero de 1849    en Baracoa, antigua provincia de Oriente, donde aprendi&oacute; las primeras    letras. Continu&oacute; sus estudios en Santiago de Cuba y despu&eacute;s en    La Habana. Ingres&oacute; en el Colegio de Bel&eacute;n, donde obtuvo el t&iacute;tulo    de Bachiller. En la Universidad de La Habana curs&oacute; un a&ntilde;o de ampliaci&oacute;n    para luego comenzar los estudios de Farmacia. Terminada esta carrera, emprendi&oacute;    la de Medicina y, a pesar de las numerosas dificultades que enfrent&oacute;    por carencia de recursos, pudo hacerse farmac&eacute;utico en La Habana y despu&eacute;s    m&eacute;dico en Madrid, hacia donde se vio obligado a viajar con motivo del    fusilamiento de los estudiantes de Medicina en 1871.<span class="superscript">7</span></p>     <p>De regreso a Cuba fue a residir al poblado de Los Palacios en Pinar del R&iacute;o,    donde fund&oacute; el peri&oacute;dico El VEGUERO, que por aquella &eacute;poca    goz&oacute; de gran favor del p&uacute;blico. En la provincia pinare&ntilde;a    contrajo matrimonio y fue propuesto candidato a Diputado, hizo campa&ntilde;a    abolicionista y de protecci&oacute;n al ni&ntilde;o y fue el m&aacute;s celoso    centinela de la educaci&oacute;n popular. </p>     <p>No obstante ejercer lejos de la capital, el doctor Delf&iacute;n mantuvo relaciones    cient&iacute;ficas con la revista CR&Oacute;NICA M&Eacute;DICO-QUIR&Uacute;RGICA    DE LA HABANA, de la que fue uno de sus m&aacute;s antiguos y activos colaboradores.    Por ello, en 1887 a&ntilde;o en que el cuerpo de redacci&oacute;n de esta revista    estableci&oacute; el Laboratorio Histo-Qu&iacute;mico Bacteriol&oacute;gico    y de Vacunaci&oacute;n Antirr&aacute;bica, fue uno de sus m&aacute;s entusiastas    profesores y puso a su servicio su excepcional laboriosidad e inteligencia,    sobre todo en su secci&oacute;n de Investigaciones M&eacute;dico-Legales sobre    Higiene, creada por iniciativa del doctor Gonz&aacute;lez Curquejo.<span class="superscript">8</span></p>     <p>En 1893 fue elegido Acad&eacute;mico de N&uacute;mero de la Academia de Ciencias    M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de La Habana; su Vicesecretario de    1895 a 1897, su Secretario de 1897 a 1899 y Miembro Honorario en 1913.<span class="superscript">9    </span>Tambi&eacute;n fue nombrado socio corresponsal de la Sociedad de Higiene    de Par&iacute;s.<span class="superscript">10</span></p>     <p>Aunque incursion&oacute; en varias disciplinas m&eacute;dicas, dedic&oacute;    su mayor atenci&oacute;n a la Higiene y a la Pediatr&iacute;a. En relaci&oacute;n    con esta &uacute;ltima especialidad, fue el iniciador en Cuba de los dispensarios    para ni&ntilde;os al crear primero el que se conoci&oacute; con el nombre de    &quot;La Caridad&quot;, luego la asociaci&oacute;n &quot;La Casa del Pobre&quot;    en la barriada de Luyan&oacute; y, por &uacute;ltimo, la &quot;Granja Modelo&quot;    en Jes&uacute;s del Monte, que funcionaba para librar del contagio a ni&ntilde;os    propensos a la tuberculosis.<span class="superscript">10,11</span></p>     <p>En 1899 lo nombraron Secretario de Beneficencia, pero renunci&oacute; al cargo    por motivos de car&aacute;cter pol&iacute;tico. Adem&aacute;s de fundar en 1891    LA HIGIENE, revista que dirigi&oacute; durante 16 a&ntilde;os, tuvo siempre    un espacio reservado en el peri&oacute;dico DIARIO DE LA MARINA, donde escribi&oacute;    muchos art&iacute;culos sobre esta materia. Aparte de los trabajos que prepar&oacute;    para las citadas publicaciones, escribi&oacute; varias obras y tratados sobre    Pediatr&iacute;a, Higiene y Medicina Legal e infinidad de folletos relacionados    con el ni&ntilde;o, que se distribu&iacute;an gratis entre las familias.<span class="superscript">7</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El doctor Delf&iacute;n desempe&ntilde;&oacute; la direcci&oacute;n de sanidad    durante el gobierno de Tom&aacute;s Estrada Palma y fue largo tiempo Presidente    de la Junta de Educaci&oacute;n, dej&oacute; de existir luego de tres a&ntilde;os    de cruel padecimiento, el 18 de abril de 1921, al poco tiempo del fallecimiento    de su esposa.</p> <h4>    <br>   Revista LA HIGIENE</h4>     <p>De la s&iacute;ntesis biogr&aacute;fica anterior se deduce la estela de servicios    y buenas obras sociales que dej&oacute; el doctor Delf&iacute;n a su desaparici&oacute;n.    Una de ellas fue la creaci&oacute;n de LA HIGIENE, semanario con el que se propuso    combatir lo m&aacute;s posible la ignorancia del pueblo y popularizar los conocimientos    necesarios para evitar enfermedades y prolongar la vida.</p>     <p>Para dar una visi&oacute;n m&aacute;s exacta del objetivo de la revista, procede    reproducir textualmente algunas consideraciones emitidas por su fundador en    el prefacio del primer n&uacute;mero, dado a la publicidad el 30 de mayo de    1891.&quot;Es indispensable que nuestros pueblos sacudan el letargo en que viven,    esperando que el gobernante ofrezca todos los beneficios a que aspiran. Se hace    necesario llevar a la humilde barraca del obrero los beneficios de la ciencia;    lo mismo que a los palacios de los poderosos y he aqu&iacute; nuestro empe&ntilde;o:    difundir aquellos conocimientos que son indispensables para la vida culta e    inculcar al pueblo de esta Isla las doctrinas de la Higiene, que no es una ciencia    misteriosa ni debe estar oculta a la vista de los profanos. Sus l&iacute;mites    son indefinidos, pues en todos los momentos de la vida se la ve promulgar sus    preceptos y est&aacute; constituida por un conjunto arm&oacute;nico de los conocimientos    que contribuyen a la conservaci&oacute;n de la salud y al perfeccionamiento    de la raza humana. Propagar esos conocimientos es nuestro prop&oacute;sito:    dar a conocer por la estad&iacute;stica la situaci&oacute;n sanitaria de la    ciudad, por la meteorolog&iacute;a la situaci&oacute;n atmosf&eacute;rica, por    la climatolog&iacute;a las regiones habitables, por la bromatolog&iacute;a la    calidad de los alimentos que ingerimos. En una palabra, poner en &iacute;ntimo    contacto al hombre de ciencias con el hombre ajeno por completo a la Medicina.&quot;<span class="superscript">12</span></p>     <p>Si bien el doctor Delf&iacute;n brind&oacute; las p&aacute;ginas de su revista    a colegas dispuestos a secundarle, algunos de los cuales contribuyeron con valiosos    art&iacute;culos, lo cierto es que &eacute;l solo hizo las funciones de director,    redactor, traductor, corrector de pruebas y administrador, por lo cual pod&iacute;a    cobrar cada mes 50 centavos por ejemplar a los suscriptores que pod&iacute;an    pagarle, pues m&aacute;s que el lucro lo que buscaba era la propagaci&oacute;n    de buenas ideas. Como auxiliares ten&iacute;a reporteros que le hac&iacute;an    llegar a diario las defunciones por enfermedades y las direcciones de los lugares    donde &eacute;stas ocurr&iacute;an; as&iacute; como noticias que &eacute;l publicaba    a fin de obligar a los due&ntilde;os de las casas a que las limpiaran y desinfectaran    antes de alquilarlas, lo que serv&iacute;a a su vez a los inquilinos para que    tomaran precauciones en ese sentido.<span class="superscript">13</span></p>     <p>Por esa &eacute;poca no eran pocas las enfermedades causantes de un alto &iacute;ndice    de mortalidad en la poblaci&oacute;n. La fiebre amarilla, la viruela, el tifus    y el paludismo eran end&eacute;micas, aparte de otras que tambi&eacute;n coexist&iacute;an    como la tisis pulmonar, la difteria, el t&eacute;tanos y el muermo. A cada una    dedicaba el doctor Delf&iacute;n art&iacute;culos breves para explicar su origen,    sus s&iacute;ntomas y los medios para evitarlas.</p>     <p>En cuanto a los ni&ntilde;os, explicaba el peligro que significaba la oftalmia    purulenta y las medidas para prevenir la ceguera, de la misma manera que recomendaba    el mejor medio de curar el ombligo. Con referencia a la lactancia, daba prioridad    a la materna o, en su defecto, a la de una buena nodriza. Trat&oacute; extensamente    el asunto de la dentici&oacute;n, el modo de curar las lombrices y combati&oacute;    la nociva costumbre de algunos ni&ntilde;os de chuparse los dedos.</p>     <p>En casi todos los n&uacute;meros sal&iacute;a una secci&oacute;n con el nombre    de <i>Ma&ntilde;anas Cient&iacute;ficas</i>, en la cual se establec&iacute;an    di&aacute;logos muy amenos entre &quot;el doctor&quot; y su criada Filomena,    que eran muy &uacute;tiles y constitu&iacute;an una permanente ense&ntilde;anza    de aspectos de gran inter&eacute;s para la poblaci&oacute;n. En ellos &quot;el    doctor&quot; explicaba entre otras cosas qu&eacute; eran los microbios; la manera    de distinguirlos por medio del microscopio; c&oacute;mo pod&iacute;an destruirlos    los desinfectantes; el da&ntilde;o que pod&iacute;an causar algunos alimentos    como la leche adulterada, los vinos falsificados, los quesos en descomposici&oacute;n    y otros.</p>     <p>En relaci&oacute;n con la higiene privada, el doctor Delf&iacute;n se ocup&oacute;    de los medicamentos de uso peligroso, de la regularidad a la hora de ingerir    alimentos, de la forma de administraci&oacute;n de los f&aacute;rmacos, de los    ba&ntilde;os, de los beneficios de la pr&aacute;ctica de ejercicios f&iacute;sicos    y del modo de vestir seg&uacute;n las estaciones del a&ntilde;o. El director    de la revista no s&oacute;lo abord&oacute; la higiene en aspecto m&eacute;dico,    sino tambi&eacute;n desde el punto de vista moral, al demostrar los perniciosos    efectos de ciertos h&aacute;bitos como el alcoholismo, las visitas reiteradas    a las casas de juego y la lectura de bibliograf&iacute;a pornogr&aacute;fica,    entre otras cuestiones.</p>     <p>Las p&aacute;ginas de LA HIGIENE atesoran tambi&eacute;n, por supuesto, las    actividades de la Sociedad de Higiene de La Habana,<span class="superscript">14    </span>adem&aacute;s de una serie de interesantes art&iacute;culos titulada    &quot;M&eacute;dicos cubanos contempor&aacute;neos&quot;.<span class="superscript">15</span></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En sus inicios, la revista se public&oacute; con periodicidad semanal hasta    que, probablemente con motivo de la Guerra de Independencia contra Espa&ntilde;a,    se suspendi&oacute; su salida en diciembre de 1895 como &oacute;rgano de la    Sociedad de Higiene de La Habana. Reapareci&oacute; en una segunda &eacute;poca    en enero de 1900, aunque con otra frecuencia, pues a partir de entonces sus    entregas se comenzaron a efectuar los d&iacute;as 10, 20 y 30 de cada mes, hasta    que se dej&oacute; de publicar definitivamente en 1907.</p>     <p>Durante los dos per&iacute;odos en que circul&oacute;, LA HIGIENE acumul&oacute;    un total de 13 vol&uacute;menes, con m&aacute;s de 500 p&aacute;ginas cada uno.</p>     <p>&nbsp;</p>     <p align="center"><a href="/img/revistas/hie/v40n3/f0111302.jpg"><img src="/img/revistas/hie/v40n3/f0111302.jpg" width="434" height="300" border="0"></a></p>     
<p>&nbsp;</p> <h4>Consideraciones generales</h4>     <p>En este art&iacute;culo se ha puesto a disposici&oacute;n de los interesados    en el tema una informaci&oacute;n extra&iacute;da de las sombras impuestas por    el implacable paso del tiempo, acerca de los antecedentes de la bibliograf&iacute;a    cubana en materia de Higiene. Uno de sus m&aacute;ximos representantes fue sin    duda el doctor Manuel Delf&iacute;n Zamora, m&eacute;dico fil&aacute;ntropo    nacido en Cuba en 1849 que se dedic&oacute; como publicista a difundir en los    hogares de su pa&iacute;s cualquier informaci&oacute;n que fuera &uacute;til    para promover la salud.</p>     <p>El galeno criollo, que demostr&oacute; una marcada inclinaci&oacute;n por mejorar    la calidad de vida de la poblaci&oacute;n en general y de los ni&ntilde;os en    particular, fund&oacute; en 1891 una revista que lleg&oacute; a convertirse    en constante pregonera de conocimientos provechosos, aun cuando nunca lleg&oacute;    a contar con los recursos necesarios para hacer realidad el programa que se    hab&iacute;a propuesto de inicio, lograr tiradas suficientes para que no quedara    una familia cubana sin recibir un ejemplar y para que nadie en la isla permaneciera    ajeno a los preceptos de la ciencia.    <br>   La mayor&iacute;a de los trabajos publicados en LA HIGIENE se rubricaron por    su director. Todos se orientaban a promover la salud desde una perspectiva higi&eacute;nica,    al igual que las escasas contribuciones firmadas por otros m&eacute;dicos cubanos    y las traducciones y rese&ntilde;as aparecidas originalmente en fuentes extranjeras.    <br> </p>     <p>Actualmente los especialistas en Cuba cuentan con la REVISTA CUBANA DE HIGIENE    Y EPIDEMIOLOG&Iacute;A, en cuyas p&aacute;ginas se nutren de informaci&oacute;n    actualizada sobre higiene del ambiente y de los alimentos, epidemiolog&iacute;a,    medicina del trabajo y otras ramas afines, a la vez que pueden enriquecerla    con los nuevos conocimientos que generan en su actividad cient&iacute;fica,    pero se consider&oacute; necesario dedicar unos p&aacute;rrafos a recuperar    del pasado colonial los aspectos formales y de contenido m&aacute;s importantes    de la publicaci&oacute;n que fuera su m&aacute;s remota precursora. Esta contribuci&oacute;n    para que el manto del olvido no llegue a cubrir para siempre a LA HIGIENE, es    a la vez un modesto homenaje al aniversario 40 de la revista que hoy d&iacute;a    patrocinan el Instituto Nacional de Higiene, Epidemiolog&iacute;a y Microbiolog&iacute;a,    la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiolog&iacute;a y el Ministerio de Salud    P&uacute;blica de Cuba.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> </p>     <p>&nbsp;</p> <h4>Summary</h4>     <p>The 40th anniversary of the first issue of the Bolet&iacute;n de Higiene y    Epidemiolog&iacute;a, the introduction to the current Revista Cubana de Higiene    y Epidemiolog&iacute;a, will be marked this year. This is an opportune occasion    to make the present and future generations of hygienists and epidemiologists,    historians, documentation specialists and other interested people know the most    important formal and contents aspect of La Higiene, the preceding publication    of the Cuban periodicals in this discipline, as well as some other useful data    about the life and work of its founder Dr. Manuel Delf&iacute;n Zamora. We intend    with this article to contribute to save from ignorance and oblivion a journal    of great importance in the last years of the colonial period and its creator    who, despite his modest origin, managed to hold a social position, to make a    scientific name for himself and to be considered a noble benefactor of mankind    by his contemporaries.    <br> </p>     <p><i>Subject headings: </i>FAMOUS PERSONS; BIBLIOGRAPHY OF MEDICINE; HYGIENE;    PERIODICALS/history.    <br> </p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     <p></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p></p>     <p></p>     <p></p>     <p></p> <h3><a href="#autor">1 Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica    y Bibliotecolog&iacute;a. Instructor de la Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica    &quot;Dr. Carlos J. Finlay&quot;. Investigador del Centro Nacional de Informaci&oacute;n    de Ciencias M&eacute;dicas.    <br>   2 Especialista de II Grado en Epidemiolog&iacute;a. Instructor del Departamento    de Salud P&uacute;blica e Investigador del Centro de Estudios Human&iacute;sticos    de las Ciencias M&eacute;dicas de la Facultad &quot;Gral. Calixto Garc&iacute;a&quot;.</a><a name="cargo"></a></h3>      ]]></body>
</article>
