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<journal-title><![CDATA[Revista Cubana de Higiene y Epidemiología]]></journal-title>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[El pensamiento preventivista en José Martí]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[José Martí's preventive thinking]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Facultad de Ciencias Médicas 10 de Octubre.  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A search of José Julián Martí Pérez's thinking related to health was made in his Obras Completas by using methods of historical research. Enough textual quotations were found allowing to consider him as one of the greatest health thinkers of his time, since he explored all the fields of hygiene, epidemiology and, in general sense, of public health, which comprises among its component parts all the health sciences. His contribution became brighter when he analyzed what real medicine was, which he called Hygiene. By analyzing all the literary production of Martí concerning the health field, it is proved the deepness with which he studied the problems of poverty and misery of the Latin American countries and how, in a brilliant way, he related them to disease and death. It is also showed that Martí was a precursor in Latin America on stressing the responsibility of the State as regards the preoccupation and solution of the health-disease problems of its peoples.We conclude this search with one of his verses, where showing his fervent patriotism, he compared the Spanish doctors he met with the Cuban doctors.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <H3>Historia </H3>     <P>Facultad de Ciencias Médicas &quot;10 de Octubre&quot;</P> <H2>El pensamiento preventivista en José Martí    <BR></H2>     <P><A  href="#autor">Dr. Gabriel José Toledo Curbelo<SPAN class=superscript>1</SPAN></A><span  class=superscript><a name=cargo></a></span></P> <H4>Resumen</H4>     <P>Con el empleo de los métodos de la investigación histórica se realizó una búsqueda    en las Obras Completas de José Julián Martí y Pérez acerca de su pensamiento    relacionado con la salud, y se encontraron suficientes citas textuales que permitieron    enmarcarlo como uno de los más grandes pensadores sanitaristas de su tiempo,    pues incursionó en todos los campos de la higiene, la epidemiología y, en sentido    general, de la salud pública, la cual comprende, entre sus partes integrantes,    todas las ciencias de la salud. Su aporte se hizo más brillante cuando analizó    cuál era la verdadera medicina, a la que denominó Higiene. Se demuestra, mediante    el análisis de toda la producción literaria de Martí relacionada con el campo    de la salud, la profundidad con que él analizó los problemas de la pobreza y    la miseria de los pueblos latinoamericanos y cómo, de una manera brillante,    los relacionó con la enfermedad y con la muerte. También se demuestra que Martí    fue un precursor en Latinoamérica del planteamiento de la responsabilidad del    Estado en la preocupación y en la solución de los problemas de salud-enfermedad    de sus pueblos. Terminamos esta búsqueda con unos de sus versos donde, haciendo    gala de su fervoroso patriotismo, comparó a los médicos españoles que él conoció    con los médicos cubanos.</P> <h6>Mart&iacute;, uno de los m&aacute;s grandes pensadores del siglo XIX </h6>     <P>Si le preguntamos a cualquier cubano, independientemente de su nivel cultural,    qué conoce acerca de la vida de José Julián Martí y Pérez, tal vez nos mire    extrañado, porque para él no sería comprensible que alguien desconociera a la    figura más grande de Cuba en el siglo XIX. Seguramente nos manifestaría que    fue un gran poeta, que escribió magníficos versos sencillos, poemas muy llenos    de inspiración y de patriotismo, y tal vez nos pondría como ejemplo "Los zapaticos    de Rosa", "La niña de Guatemala" o "La rosa blanca". </P>     <P>Cualquier cubano nos diría que fue un gran prosista u orador, y nos  explicaría que pronunció maravillosos discursos como "Prado para los pinos  nuevos" o "Con todos y para el bien de todos", dirigidos a los cubanos que  tuvieron que emigrar a los Estados Unidos para tratar de subsistir.</P>     <P>Sin dudas, todos conocen que fue un gran maestro y un eminente pedagogo, un  traductor talentoso, un políglota, un literato de altura, quien dejó obras  imperecederas para adultos y niños. Baste recordar su célebre obra "La edad de  oro", que escribiera para los niños de América; fue novelista. Recordemos  "Abdala" y "La niña de la flecha de oro; también periodista, que inundó con sus  enjundiosos artículos los rotativos de los Estados Unidos y de muchos países  latinoamericanos, como México y Argentina. Fue un gran estadista, un político  audaz y visionario, quien legó para la posteridad las bases de su Partido  Revolucionario Cubano y el Manifiesto de Montecristi. En resumen fue, ante todo,  un revolucionario cabal en su tiempo y para todos los tiempos.</P>     <P>Martí fue uno de los más grandes pensadores del siglo XIX y de los más  profundos filósofos humanistas que dio nuestro país en su momento histórico.  Cultivó el panamericanismo, y junto a Francisco de Miranda y a Simón Bolívar  soñó siempre con la unión latinoamericana como un solo país, desde el Río Bravo  hasta la Patagonia, por su origen, su lengua y su historia. </P>     <P>Fue además un gran patriota cubano que desde su más temprana edad supo poner    su alma justiciera frente a cualquier sentimiento opuesto. Recordamos la anécdota    de sus años de estudiante (tenía entonces solo 16 años) cuando le envió una    carta a un compañero de estudios quien, a pesar de haber nacido cubano como    él, se había enrolado con los españoles como voluntario, cuya conducta Martí    acusó de apostasía. La misiva llegó a las manos de ellos, lo que le valió una    condena por los tribunales peninsulares por motivo de infidencia. De este modo,    conoció los rigores del presidio político en Cuba en la finca "El Abra", en    Isla de Pinos, y luego los del destierro, en España.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Cuánta grandeza hubo en Martí, hombre capaz de todos los sacrificios frente a  su familia querida (madre amantísima, padre recto y justo y hermanas a quienes  idolatraba), su matrimonio, su hijo a quien quería entrañablemente, su posición,  su carrera brillantísima. Todo lo supo dar por la libertad de su patria quien,  al decir del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, fue el autor intelectual del  asalto al Cuartel Moncada, al referirse a él en su célebre alegato "La Historia  me Absolverá", como el máximo impulsor de la Generación del Centenario aquel 26  de Julio del año 1953.</P>     <P>Martí signific&oacute; para nuestra patria el hombre-faro que iluminó con luces    seguras el camino hacia la libertad, la independencia absoluta sin otros amos    ni banderas, la soberanía indiscutible, la dignidad plena, el decoro y todo    lo que truncó el imperialismo norteamericano al intervenir en Cuba a finales    del siglo XIX, cuando ya estaba prácticamente derrotado el régimen colonialista    español que nos explotó durante casi 400 años, hasta que la Revolución triunfante    se hizo realidad en la alborada del primero de enero del año 1959.</P>     <P>Pero hay una arista del más grande pensador latinoamericano del siglo XIX que    no es muy conocida por la mayoría de los cubanos, incluyendo a los médicos de    la actualidad. Se trata del pensamiento preventivista de Martí, de su proyección    en el campo de la salud pública, de su visión sobre los problemas de salud que    aquejaban a los pobres de los países de nuestra América india, española, mestiza    y africana; a los trabajadores humildes de los hambreados pueblos latinoamericanos,    donde él también incursionó con su pensamiento ágil y fecundo, que supo sembrar    en casi todos los terrenos de la política, la administración, el Estado, las    artes y las ciencias, sobre todo las ciencias médicas, donde se proyectó con    palabras que son válidas tanto para aquellos tiempos en que las escribió hace    casi 130 años, como para la actualidad.</P>     <P>En cuanto a la responsabilidad del Estado en la solución de los problemas de    salud y de miseria de nuestros pueblos, Martí representa uno de los pioneros    en el continente americano que relacionaron la miseria y la pobreza con la salud    y la enfermedad. En este sentido afirmó lo siguiente:</P>     <P>&quot;No es bueno que el ayuntamiento desdiga a los que le recuerdan su deber.    Es que en los barrios pobres, en que la muerte vestida de miseria está siempre    sentada en los umbrales de las casas, la muerte toma ahora una forma nueva;    se exhalan miasmas mortíferas de la capa que cubre cenagosas extensiones de    agua; respirase como cuando el aire pesa mucho, o cuando falta mucho aire, y    este pobre pueblo nuestro, tan débil ya por su hambre, su pereza y sus vicios,    sufre más con los estragos de esa muerte vagabunda, que vive errante y amenazadora    en todas las pesadas ondulaciones de la atmósfera. No es que la prensa se querella    por hábito o manía; es que mueren más los pobres por el descuido incomprensible    del Ayuntamiento. No es esta la cuestión fácil que pueda desentender el municipio:    es cuestión de vida, gravísima, inmediata, urgente&quot;.</P>     <P>Martí se hallaba entonces en Ciudad de México, y allí se encontró con los problemas    de la higiene de la ciudad. Identificó perfectamente la miseria, la pobreza    que abatía a los pueblos de Latinoamérica y las gravísimas situaciones que tenían    que enfrentar y que él veía en los miasmas mortíferos que exhalaban las capas    que cubrían grandes extensiones de agua (se refería al lago de Texcoco) y en    la calidad del aire, que era materialmente irrespirable, y relacionaba estos    problemas con la muerte vagabunda que se enseñoreaba "en este pueblo nuestro"    (Martí consideraba al pueblo mexicano como nuestro al sentirse él parte de la    gran patria latinoamericana). Véase como Martí, al igual que lo hiciera el médico    alemán Wolfgang Thomas Rau, quien escribió un libro titulado "Consideraciones    acerca de la utilidad y necesidad de un reglamento para la policía médica de    un estado", publicado en 1764, Villerme en Francia, Max von Pettenkofer, Johan    Peter Frank, quien publicó una monumental obra en 8 tomos, titulada "Un sistema    completo de policía médica", de 1779 a 1821 (Delgado García G. Trabajo inédito,    presentado en el acto por el 90 aniversario de la fundación del Ministerio de    Salud Pública, celebrado en el salón "Camilo Cienfuegos", del MINSAP, el 18    de octubre de 1999), Virchow y Neubauer, quienes preconizaron el papel del Estado    en la solución de los problemas de salud del pueblo, en el siglo XIX en Alemania,    y más tarde Henry Sigerist y Milton Terris en los Estados Unidos de Norteamérica,    en pleno siglo XX, consideraba al Ayuntamiento (representante del Estado) como    responsable por todos los padecimientos existentes, pero se anticipó a muchos    pensadores de Latinoamérica al responsabilizar al Estado en el cuidado y preservación    de la salud de nuestros pueblos, y aludía a quienes estimaba responsables de    este panorama de muerte y de miseria que contemplaban sus ojos, lo que se pone    de manifiesto en el siguiente párrafo:</P>     <P>&quot;¿Por qué en el centro de la ciudad (se refería a Ciudad de México), donde    los aires puros no corren fácilmente, repugnan a los ojos y estorban a la respiración    y se aspiran elementos dañosos en los miasmas que se desprenden de las extensiones    de aguas estancadas, cubiertas por una capa verde de sustancias corrompidas?    Daña tener que ocuparse con esto, como daña a la reputación del Ayuntamiento    no haberse ocupado en ello ya".</P>     <P>Identificó las condiciones de miseria, como la causa de la mortalidad, y las  condiciones del medio ambiente como condicionantes, tal y como lo señaló  Hipócrates en el año 460 a. n. e. y su participación fue decisiva en el proceso  salud-enfermedad, mientras indicó el deber de los funcionarios públicos y de las  instituciones representativas de ocuparse y dar atención a estos problemas  graves que afectaban a la comunidad.</P>     <P>En el año 1882, Martí esbozó su idea principal, genial, que encerró la más    acabada concepción sobre su pensamiento indiscutiblemente preventivista:</P>     <P><I>&quot;</I>El arte de curar consiste más en evitar la enfermedad y precaverse    de ella por medios naturales, que en combatirla por medios violentos e inevitablemente    dañosos para el resto del sistema, cuyo equilibrio es puesto a contribuir en    beneficio del órgano enfermo. La higiene va siendo la verdadera medicina, y    con un tanto de atención, cada cual puede ser un poco médico de sí mismo. Debía    hacerse obligatoria la enseñanza de la higiene en las escuelas públicas&quot;.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Martí no fue el primero en destacar que era mejor prevenir que curar. Hay  referencias de que en la medicina china de la más remota antigüedad ya se  hablaba en estos términos y también existen referencias de que en el mismo  sentido se pronunciaron los primeros médico filósofos de la Grecia antigua; se  desconoce si él tuvo acceso a estos escritos, pero de todas formas se cree que  la profundidad de su pensamiento preventivista, expresado en el año 1882, lo  acerca incuestionablemente a los pensadores contemporáneos más avanzados, y con  su frase "cada cual puede ser un poco médico de sí mismo", se acerca a algunos  investigadores de los temas avanzados de salud latinoamericana, que insisten en  abogar en contra de la extrema medicación que está teniendo la atención médica  en estos últimos tiempos, al incorporar las nuevas técnicas que proliferan en  las sociedades de consumo y el crecimiento desenfrenado del arsenal de drogas  prodigiosas, que a veces se ponen a la venta sin las consiguientes pruebas  previas de inocuidad. </P>     <P>En agosto de 1883, mientras se encontraba en New York, Martí publicó de nuevo    en el diario "La América" un artículo titulado "Abono: La sangre es un buen    abono" donde abordó de nuevo el concepto expresado en 1882:</P>     <P><I>&quot;</I>La verdadera medicina no es la que cura, sino la que precave:    la higiene es la verdadera medicina. Más que recomponer los miembros desechos    del que cae rebotando por un despeñadero, vale indicar el modo de apartarse    de él". </P>     <P>En este artículo él volvió a insistir en su concepción de que la verdadera    medicina es la higiene (en ese entonces desconocía la existencia de la epidemiología,    la cual había emergido como ciencia en 1854 con los trabajos del Dr. Jhon Snow,    en Londres, y se consolidó como tal solo a finales del siglo XX) y destacó la    importancia que tiene la enseñanza de reglas y normas de higiene en las escuelas    públicas de nuestras naciones, cuando el niño está en plena formación de sus    hábitos y de su carácter. En relación con esto, expresó:</P>     <P><I>&quot;</I>Se dan clases de geografía antigua, de reglas de retórica y de    antañerías semejantes en los colegios: pues en su lugar deberían darse cátedras    de salud, consejos de higiene, consejos prácticos, enseñanza clara y sencilla    del cuerpo humano, sus elementos, sus funciones, los modos de ajustar aquellos    a estos, y ceñir estas a aquellos, y economizar las fuerzas, y dirigirlas bien,    para que no haya después que repararlas".</P>     <P>En septiembre de 1883 escribió un artículo para el diario "La América" titulado    "Congreso Forestal", mientras se encontraba en Nueva York, Estados Unidos de    Norteamérica, donde reafirm&oacute; sus concepciones ya expresadas en sus artículos    de 1882 y agosto de 1883: &quot;mejor es evitar la enfermedad que curarla. La    verdadera medicina es la que precave&quot;.</P>     <P>Al reiterar en 3 ocasiones distintas y en diferentes momentos del tiempo las  mismas concepciones, nos parece que Martí tenía una concepción muy clara sobre  la medicina y quiso dejarla bien explicitada como para que no fuesen  tergiversadas sus ideas. </P>     <P>Pero su genio, visionario como ningún otro, le permitió en 1883 acercarse a    la demostración que realizaron en Londres, en la década de los años 50 del siglo    pasado, <I>Richard Doll</I> y <I>Austin Bradford Hill</I> sobre el papel de    fumar cigarrillos (taquismo) en la etiología del cáncer del pulmón. Él se expresó    en el diario "La América", en un artículo titulado "Observaciones sobre el hábito    de fumar cigarrillos de papel", en septiembre de 1883, como sigue:</P>     <P><I>&quot;</I>La costumbre que se va haciendo cada vez más generalizada de fumar    incesantemente cigarrillos de papel es muy poco menos dañina, aunque de una    manera sutil y poco sensible, que el hábito de tomar tragos de alcohol entre    las comidas. Quizás no sea muy grande la cantidad de tabaco consumido, pero    no hay dudas de que el volumen de humo a que están expuestos los órganos respiratorios    del fumador y las propiedades de ese humo respecto a la proporción de nicotina    introducida en el sistema, se combinan para poner el sistema completamente bajo    la incidencia del tabaco. Hemos tenido conocimiento en estos últimos meses de    un número considerable de casos, que en muchachos jóvenes que no habían alcanzado    aún su completo desarrollo físico, han visto su salud seriamente alterada por    el hábito de fumar incesantemente cigarrillos de papel. Conveniente es que estos    hechos se sepan, pues es evidente que prevalece la idea de que, cualquiera que    sea su número, estas bocanadas de humo no pueden ser dañinas en lo más mínimo,    cuando al contrario, producen con frecuencia mucho daño".</P>     <P>Él no sabía de los más de 400 compuestos químicos diferentes que hay en el  humo del cigarro, ni del poder cancerígeno, demostrado sólo años después, de  muchos de estos compuestos, pero intuyó magistralmente su poder dañino, sobre  todo para la juventud, al señalar que este actuaba de forma sutil y menos  sensible que el mal hábito de ingerir bebidas alcohólicas, al cual también se  refirió en el mencionado artículo.</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>En el año 1883, preocupado por los problemas del cólera que azotaba en ese    entonces al continente americano, escribió una crónica para el diario "La Nación",    de Bueno Aires, Argentina, donde describió los efectos del cólera, sobre todo    en la población infantil, a la vez que fustigó de nuevo al Estado, a quien hizo    responsable de los grandes males que afectaban a los pueblos de América, y el    deber de éste en su solución.</P>     <P>El problema del cólera y el drama social fueron retomados de nuevo por Martí    en 1884, cuando los mencionó en los siguientes términos:</P>     <P><I>&quot;</I>Allí, como en los maizales jóvenes al paso de la langosta, mueren    los niños pobres en centenas al paso del verano. Como los ogros a los niños    de los cuentos, así el <i>choliera infantum</i> les chupa la vida; una boa no    los dejará como el verano de Nueva York deja a los niños pobres, como roídos,    como mondados, como vaciados y enjutos. Sus ojitos parecen cavernas, sus cráneos    o cabezas calvas de hombres viejos; sus manos, manojos de hierbas secas. ¡y    digo que este es un crimen público, y que el deber de remediar la miseria innecesaria    es un deber del Estado!".</P>     <P>En relación con los elementos que caracterizan a la epidemiología contemporánea,    hay uno que era muy debatido en esos momentos y coincide con lo expresado por    el Dr. Carlos J. Finlay y de Barré en 1881 en su ya célebre trabajo titulado    "El mosquito hipotéticamente considerado como agente transmisor de la fiebre    amarilla", presentado en la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales    de La Habana, donde plantea la teoría metaxénica de la transmisión de las enfermedades    a través de insectos chupópteros (hematófagos). Pues bien, Martí incursionó    también en este campo, con su artículo "Insectos", publicado en el periódico    "La América", en New York, Estados Unidos de Norteamérica, en enero de 1884,    donde dijo:</P>     <P><I>&quot;</I>Sábese que los insectos son portaepidemias. Es corriente entre    los médicos la creencia de que los mosquitos y otros animalillos de su especie    transmiten y diseminan las enfermedades contagiosas. Un buen médico de Georgia    publica ahora hechos que estima pruebas de la agencia activa de los mosquitos    e insectos semejantes en el desarrollo de la fiebre amarilla. Él aboga porque    los actuales cordones sanitarios imperfectos, por entre cuyas filas y sobre    cuyas zonas vuelan ahora los diminutos y poderosos agentes de la fiebre, se    completen con la creación de cordones de fuego que detengan el paso a los funestos    mensajeros".</P>     <P>Es decir, que al parecer Martí ignoraba los planteamientos del Dr.Finlay en    1881, y todos los trabajos investigativos realizados por este para demostrar    su teoría, y publicó un artículo en el que trataba de un médico de Georgia (se    desconoce a quién se refería), y abogaba por sus indicaciones en relación con    los cordones sanitarios, que él estimaba debían ser cordones de fuego en vez    de simples cordones sanitarios que detenían el paso de las gentes, pero no el    de los minúsculos mosquitos y otros animalillos de su especie. Estamos seguros    de que de haber conocido los trabajos del Dr. Finlay, habría hecho referencia    a los trabajos del ilustre sanitarista cubano.</P>     <P>La higiene del trabajo, hoy denominada salud de los trabajadores, no escapó    a la mente inquisitiva de Martí, y así vemos como este, en su artículo "La exhibición    sanitaria", aparecido en el año 1884 en el diario "La América", de Nueva York,    Estados Unidos de Norteamérica, escribía lo siguiente:</P>     <P><I>&quot;</I>No se puede ver a un obrero de estas grandes ciudades sin sentir    lástima, respeto y cariño. ¡padecen tanto!, ¡gastan tanta fuerza!, ¡la reparan    tan mal!, ¡gozan tan poco! Para comenzar no tenemos tiempo, sino apenas para    aunciar cuánto hay de nocivo a la salud y a la inteligencia en ciertos oficios,    y el modo en que se puede remediarlo; cuánto es necesario tenerlo en cuenta    para evitar catástrofes en las fábricas y en las minas, y para hacer menos ingrato    el trabajo en unos y en otras (…) cómo puede ventilarse, sacando de él el aire    viciado o destruyendo sus elementos nocivos (...) cómo librarse de unos y otros    daños, y cómo proteger los ojos, que tanto sufren en estas labores, y aliviar    el calor excesivo&quot;. </P>     <P>En este artículo él se refirió a las condiciones infrahumanas en que  trabajaban los obreros newyorkinos de las fábricas y de las minas, con calor,  soportando el aire viciado que respiraban. También hizo referencia a la  necesidad de proteger los ojos; en una palabra, Martí se nos reveló en esta cita  como un gran conocedor de la higiene del trabajo.</P>     <P>Con respecto a la nutrición y la higiene de los alimentos y su relación con  la salud de las personas, expresó en el mismo artículo:</P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&quot;Comer bien, que no es comer ricamente, sino comer cosas sanas, bien condimentadas,    es necesidad primera para el buen mantenimiento de la salud del cuerpo y de    la mente&quot;.</P>     <P>Como puede verse, él también se adentró en el difícil camino de la nutrición  humana y la higiene de los alimentos, al recomendar que no se debía comer  ricamente, es decir, no se debería comer mucho, sino comer cosas sanas, y  recalcó que esto constituía la primera necesidad del cuerpo y de la mente para  el buen mantenimiento de la salud.</P>     <P>En relación con la higiene escolar, también dejó escrito en el mismo artículo    para el diario &quot;La América&quot; la siguiente frase, donde se nos revela    como un profundo conocedor de los males que aquejaban a la escuela primaria    en ese momento en Nueva York:</P>     <P>&quot;(…) en la cual se ve cómo ha de ser esta en espacio, ventanas y muebles,    para que no empobrezca con su aire viciado y con la larga sesión en bancos incómodos    la naturaleza física de los niños que en la escuela se instruyen y necesitan    tanto de buen aire como de buenos libros&quot;. </P>     <P>Es de destacarse que él analizó cuidadosamente cómo ha de ser la escuela para  que a los niños no se les dañen sus tiernos órganos, la ventilación, el espacio  para cada uno de ellos, la comodidad de los pupitres o bancos para sentarse, y  señaló la necesidad de que haya tanto buena ventilación como buenos libros.</P>     <P>Respecto a la práctica del ejercicio físico como condición plena del disfrute    de una buena salud, escribió:</P>     <P><I>&quot;</I>En estos tiempos de ansiedad de espíritu, urge fortalecer el cuerpo    que ha de mantenerlo en las ciudades, sobre todo donde el aire es pesado y miasmático,    el trabajo excesivo, el placer violento y las causas de fatiga grandes. Se necesita    asegurar a los órganos del cuerpo, que todas estas causas empobrecen y lastiman,    habitación holgada en un sistema muscular bien desenvuelto, nivelar el ejercicio    de todas las facultades para que no ponga en riesgo la vida el ejercicio de    una sola, y templar con un sistema saludable la circulación de la sangre, y    con la distribución de la fuerza en el empleo de todos los órganos del cuerpo,    el peligro de que toda ella se acumule, con el mucho pensar, en el cerebro,    y con el mucho sentir, en el corazón y den la muerte&quot;.    <BR> </P>     <P>&quot;A los niños, sobre todo, es preciso robustecer el cuerpo, a medida que    se robustece el espíritu. Bien se sabe lo que dijo el latino: ha de tenerse    alma robusta en cuerpo robusto (<i>mens sana in corpore sano</i>)&quot;.</P>     <P>Creo que no merece otro comentario su alusión a la práctica del ejercicio  físico como mecanismo para poseer una mente sana en un cuerpo sano. En cuanto a  esto, nada es más verdadero que estas palabras de Martí. </P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Hubo una época, a principios de nuestra Revolución, en que en los centros de  trabajo, escuelas, fábricas e industrias se detenía el trabajo que se estaba  realizando para hacer fisminutos o sea hacer ejercicios físicos ligeros, para  cambiar de trabajo brevemente y para poner en circulación la sangre, con lo cual  se obtenía lo que él nos planteaba, con su visión de futuro, en 1883.</P>     <P>En relación con la práctica de la medicina, o sea, la atención médica que se  brinda a quienes demandan un servicio, Martí escribió los siguientes versos:</P>     <P align=center><I>Vino el médico amarillo    <BR>a darme su medicina,    <BR>con una  mano cetrina    <BR>   y la otra en el bolsillo...</I></P>     <P align=center><I>Yo tengo allá en el rincón    <BR>a un médico que no manca    <BR>con  una mano muy blanca    <BR>y otra mano al corazón…</I></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P>Creo que nada más elocuente que esta concepción de Martí en relación a como  debía ser un médico. En ella él nos habla, con todo su fervor patriótico, de las  diferencias entre el médico español, que con una mano verdeamarillenta,  melancólica, venía a dar su medicina, teniendo la otra extendida para pedir el  dinero (la mano en el bolsillo) y por otro lado el tenía al médico cubano, que  no hacía daño (no mancaba), con una mano blanca (encarnaba la pureza) y se  llevaba la otra al corazón, indicando la nobleza de espíritu y el desinterés con  que brindaba sus servicios.</P>     <P>En conclusión, hemos realizado un breve recorrido por la obra de José Martí    Pérez, gestor de la epopeya independentista de 1895, apóstol de nuestra independencia    y Héroe Nacional de la República de Cuba, tratando de encontrar la esencia de    su pensamiento preventivista, y la hemos hallado. Hemos visto cómo Martí incursionó    en la higiene en todas sus manifestaciones (urbana y rural, del trabajo, escolar,    de la nutrición y de los alimentos), en la epidemiología, en su concepción sobre    el Estado como máximo responsable por la salud de sus pueblos y en su brillante    concepción de lo que, seg&uacute;n &eacute;l, debía ser la verdadera medicina,    es decir, la que precave: la higiene.</P> <h4>Summary</h4> <h6>Jos&eacute; Mart&iacute;'s preventive thinking     <br> </h6>     <p>A search of Jos&eacute; Juli&aacute;n Mart&iacute; P&eacute;rez's thinking    related to health was made in his Obras Completas by using methods of historical    research. Enough textual quotations were found allowing to consider him as one    of the greatest health thinkers of his time, since he explored all the fields    of hygiene, epidemiology and, in general sense, of public health, which comprises    among its component parts all the health sciences. His contribution became brighter    when he analyzed what real medicine was, which he called Hygiene. By analyzing    all the literary production of Mart&iacute; concerning the health field, it    is proved the deepness with which he studied the problems of poverty and misery    of the Latin American countries and how, in a brilliant way, he related them    to disease and death. It is also showed that Mart&iacute; was a precursor in    Latin America on stressing the responsibility of the State as regards the preoccupation    and solution of the health-disease problems of its peoples.We conclude this    search with one of his verses, where showing his fervent patriotism, he compared    the Spanish doctors he met with the Cuban doctors.</p> <H4>&nbsp;</H4> <H4>Bibliograf&iacute;a consultada perteneciente a las Obras Completas de Jos&eacute;    Mart&iacute;:</H4> <OL>       <LI>Artículo publicado en la revista "Universal de México" el 4 de septiembre      de 1875. t 6. La Habana: Editorial Ciencias Sociales;1991:332.        <LI>Artículo publicado en el diario "La América", de Nueva York, en mayo de      1882. t 23. La Habana: Editorial Ciencias Sociales;1991:286.        <LI>Abono. La sangre es un buen abono. Artículo publicado en el diario "La América".      t 8. La Habana: Editorial Ciencias Sociales;1991:298.        <LI>Congreso Forestal. Artículo publicado en el diario "La América" en septiembre      de 1883. t 8. La Habana: Editorial Ciencias Sociales;1991:302.        <LI>Artículo publicado en el diario "La Nación", de Buenos Aires, Argentina,      en 1883. t 9. La Habana Editorial Ciencias Sociales;1991:458-9.        <LI>Artículo publicado en el diario "La América". t 13. La Habana: Editorial      Ciencias Sociales;1991:488-9.        ]]></body>
<body><![CDATA[<LI>La exhibición sanitaria. Artículo publicado en el diario "La América" en      1884. t 8. La Habana: Editorial Ciencias Sociales;1991:437-8.        <LI>Artículo publicado en el diario "La América" en 1883. t 8. La Habana: Editorial      Ciencias Sociales;1991:389.        <LI>Reflexiones sobre la práctica de ejercicios físicos. La Habana: Editorial      Lex. 1953;2:1356. </LI>     </OL>     <P>Recibido: 2 de julio de 2004. Aprobado: 19 de diciembre de 2004.    <BR>   Dr. <I>Gabriel José Toledo Curbelo</I>. Facultad de Ciencias Médicas 10 de Octubre.    Ciudad de La Habana, Cuba.</P>     <P></P>     <P></P>     <P></P>     <P></P>     ]]></body>
<body><![CDATA[<P><A  href="#cargo"><SPAN  class=superscript><b>1</b> </SPAN>Profesor De Mérito. Profesor Consultante. Doctor    en Ciencias Médicas. </A><A name=autor></A></P>      ]]></body><back>
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<label>4</label><nlm-citation citation-type="book">
<collab>Congreso Forestal</collab>
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