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</front><body><![CDATA[ <h3>Editorial </h3> <h2>Vivienda saludable por la construcci&oacute;n de la salud humana </h2>     <p align="justify">Es conocido que la salud es producto de la interacci&oacute;n    entre nuestra biolog&iacute;a y el ambiente f&iacute;sico, sociocultural y pol&iacute;tico    en el cual vivimos y actuamos. Las causas sociales de la enfermedad se relacionan    con aspectos de la justicia social y la equidad. No son evitables pero pueden    ser cambiadas si hay voluntad pol&iacute;tica. Pobreza, exclusi&oacute;n social,    precariedad habitacional, desnutrici&oacute;n, ambientes insalubres, conductas    de riesgo, estilos de vida y deficientes sistemas de salud est&aacute;n entre    las principales causas de enfermedad. </p>     <p align="justify">Hoy d&iacute;a el peso de la marginalidad de grupos humanos    se traduce en carga de enfermedad para la sociedad y los servicios de salud.    El n&uacute;mero de personas que viven en la miseria, estimados en 924 millones    en el a&ntilde;o 2000 &#150;13 % en Latinoam&eacute;rica y el Caribe&#150;,    crecer&iacute;a a 2 billones en el 2030. El mundo entra al siglo <tt>XXI</tt>    con problemas severos en cuanto a la satisfacci&oacute;n de las necesidades    b&aacute;sicas de una poblaci&oacute;n creciente, en un medio biogeogr&aacute;fico    en sensible medida degradado por la contaminaci&oacute;n y el agotamiento de    los recursos naturales, con ingentes retos m&aacute;s comprometidos en la distribuci&oacute;n    que en la producci&oacute;n de la riqueza e inequidades en el acceso a las oportunidades    laborales, la atenci&oacute;n m&eacute;dica, la educaci&oacute;n, sacudido por    guerras, desastres y crisis econ&oacute;micas que inciden en un desequilibrado    h&aacute;bitat humano. </p>     <p align="justify">En el curso c&iacute;clico diario de las actividades regulares    del individuo, la vivienda constituye un espacio de elevada vulnerabilidad para    la salud humana, dada la naturaleza de las demandas elementales biol&oacute;gicas,    sociales y psicol&oacute;gicas que el hombre satisface en sus espacios de facilitaci&oacute;n    de funciones, que le colocan en estado de mayor labilidad relativa. A esto se    a&ntilde;ade la concurrencia de exposici&oacute;n de grupos de riesgo &#150;ni&ntilde;os,    ancianos, mujeres, incapacitados, enfermos&#150; en muchos casos a ambientes    residenciales integralmente insanos. </p>     <p align="justify">En Latinoam&eacute;rica un creciente proceso de urbanizaci&oacute;n    &#150;75 % en el 2000, 82 % esperado en el 2020&#150; acompa&ntilde;a el d&eacute;ficit    habitacional, que se considera pueda hoy ser de hasta unos 50 millones de unidades    con unos 400 millones de personas residiendo en asentamientos precarios. Con    una informalidad del 20 al 50 % de la vivienda, se habla de la urbanizaci&oacute;n    de la pobreza y de la ciudad no inclusiva. El 60 % de los hogares en la regi&oacute;n    presentan carencias: espacios reducidos e insalubridad, materiales peligrosos,    tr&aacute;fico y ruido, contaminaci&oacute;n del aire, t&oacute;xicos, migraciones    y estr&eacute;s psicosocial. </p>     <p align="justify">La vivienda precaria es un espacio de cohabitaci&oacute;n con    determinantes socioambientales de salud que operan como factores de distr&eacute;s.    La insalubridad provoca m&uacute;ltiples problemas de salud p&uacute;blica,    entre ellos el dengue, el paludismo, la tuberculosis, la filariasis, la enfermedad    de Chagas, las infecciones respiratorias agudas (IRA), las alergias, los accidentes    dom&eacute;sticos, adicciones y hasta la violencia. </p>     <p align="justify">La Carta de Bangkok (2005) afirma que las pol&iacute;ticas y alianzas para empoderar las comunidades y mejorar la salud y la equidad deben ser el centro del desarrollo global y nacional. Participaci&oacute;n comunitaria, alianzas, empoderamiento y equidad son claves para la construcci&oacute;n de espacios saludables. Ellos integran el compromiso de la salud dentro de la cultura, la estructura, los procesos y las rutinas de los espacios. </p>     <p align="justify">De este modo, vivienda saludable &#150;que resulta el enfoque    de proceso e intervenci&oacute;n social que toma a la vivienda bajo la &oacute;ptica    de la promoci&oacute;n de salud&#150; constituye una estrategia b&aacute;sica    de la salud p&uacute;blica y constituye un objetivo de tarea en salud ambiental.    Persigue propiciar espacios funcionales saludables. Su mec&aacute;nica es la    gerencia del riesgo. Su condici&oacute;n es la cultura de la salud. Su resultado    es la transformaci&oacute;n de los factores de riesgo en agentes promotores    de salud humana. </p>     <p align="justify">En Cuba, en el per&iacute;odo de la pseudorrep&uacute;blica,    se logr&oacute; alcanzar apenas 20 % de la demanda de vivienda con un &iacute;ndice    de construcci&oacute;n anual de 1,2 entre 1 000 habitantes. Del censo de 1953    se deriva que nacionalmente solo 13 % de la vivienda ten&iacute;a buen    nivel de habitabilidad (20 % urbana y 3 % rural). En 1953, 75 % de la vivienda    rural era mala con pisos de tierra y ninguna instalaci&oacute;n sanitaria. La    electricidad solo llegaba al 9 % de las casas en el campo. En la urbana,    el servicio sanitario interior de uso exclusivo solo llegaba al 42 %    de las viviendas y en la rural solo al 3 %. Puede decirse que al triunfo    de la Revoluci&oacute;n, entre 1959 y 1990 se duplic&oacute; el fondo de viviendas    y la poblaci&oacute;n creci&oacute; en 61 %. La vivienda rural mala se redujo    a 25 % y la buena subi&oacute; a 25 % y la vivienda urbana buena subi&oacute;    a 39 % restando a&uacute;n 15 % de vivienda urbana mala o precaria. </p>     <p align="justify">La pol&iacute;tica nacional se orient&oacute; a promover el    desarrollo de los pueblos urbanos y ciudades peque&ntilde;as y medianas y contener    o paralizar las grandes. En la etapa de 1991 al 95, sobrevino la crisis econ&oacute;mica    con la reducci&oacute;n de la capacidad de importaciones en 73 % y el recrudecimiento    y extensi&oacute;n del bloqueo en un mundo unipolar. La vivienda, como prioridad    social, pas&oacute; a un segundo plano. Los materiales de bajo consumo energ&eacute;tico    y f&aacute;cil accesibilidad fueron priorizados. En una investigaci&oacute;n    conducida en m&aacute;s de 300 amas de casa, residentes en viviendas de proyectos    t&iacute;picos, se constat&oacute;, respecto a residentes de viviendas no expuestas,    que entre otros estresores el ruido y las vibraciones presentaban un riesgo    relativo de producir alteraciones del sue&ntilde;o 1,5 y 1,8 veces m&aacute;s    alto y que la deficiente iluminaci&oacute;n artificial y los gases incid&iacute;an    en el ardor ocular 2,1 y 1,8 veces m&aacute;s frecuentemente. Asimismo, la deficiente    iluminaci&oacute;n artificial se asoci&oacute; al lagrimeo (riesgo relativo    (RR): 2,9) y los gases y la humedad a la frecuencia de nariz tupida (RR: 2,4    y 2,1 respectivamente). Ello tiende a confirmar que la calidad del medio residencial    repercute tambi&eacute;n en la calidad de vida en salud en nuestro medio. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="justify">Cuba cuenta hoy con un fondo habitacional de 3,54 millones    de viviendas, 43 % en estado regular o malo. De las que se encuentran en mal    estado, una tercera parte podr&iacute;a ser recuperada y el resto paulatinamente    sustituido. En septiembre de 2005 el pa&iacute;s plante&oacute; una reimpulsi&oacute;n    de la pol&iacute;tica constructiva. En el 2006 se edificaron 113 463 viviendas,    lo que representa 174 % de las cifras de viviendas alcanzadas en a&ntilde;os    anteriores. </p>     <p align="justify">La Organizaci&oacute;n Panamericana de la Salud (OPS) lanza la Iniciativa Regional de Vivienda Saludable en 1994, cre&aacute;ndose en 1995 la Red Interamericana de Vivienda Saludable, que hoy cuenta con la participaci&oacute;n de 18 pa&iacute;ses en las Am&eacute;ricas. Su finalidad propende asumir la vivienda como espacio preferencial de concertaci&oacute;n y construcci&oacute;n de la salud humana. Se estructura en grupos, centros y redes nacionales articulados regionalmente. Motiva la generaci&oacute;n e intercambio de experiencias en investigaciones, desarrollo de tecnolog&iacute;a, promoci&oacute;n de valores l&iacute;mites de exposici&oacute;n a estresores ambientales, vigilancia epidemiol&oacute;gica ambiental y contribuci&oacute;n a las pol&iacute;ticas p&uacute;blicas saludables. Sus condiciones de funcionalidad se fundamentan en la movilizaci&oacute;n de recursos y construcci&oacute;n de capacidades. Ha encontrado aliados en un h&aacute;bitat ROLAC, CEPAL, AIDIS y la Red Internacional de Ecoclubes. </p>     <p align="justify">La Red Cubana de Vivienda Saludable, fundadora de la Interamericana    es hoy su Secretar&iacute;a Ejecutiva. Cuenta con tres nodos coordinados en    occidente por el INHEM &#150;Centro Colaborador OPS/OMS para Vivienda Saludable&#150;    y los centros provinciales de Higiene y Epidemiolog&iacute;a (CPHE) de Villa    Clara y Santiago de Cuba. Sus lineamientos son intersectoriales y multidisciplinarios.    La Red de Vivienda Saludable respalda la reanimaci&oacute;n de las pol&iacute;ticas    constructivas proponi&eacute;ndose, desde una &oacute;ptica t&eacute;cnica,    contribuir a alcanzar calidad de vida en la salud del cubano en su ambiente    construido al tiempo de cooperar a tan noble empe&ntilde;o en nuestro continente,    hermanado en el esp&iacute;ritu bolivariano. </p>     <p>Dr.C. Carlos Barcel&oacute;     <br> Doctor en Ciencias F&iacute;sicas, Profesor e Investigador Titular     <br> Secretario Ejecutivo de la Red Interamericana de Vivienda Saludable </p>      ]]></body>
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