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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Abelardo Ramírez Márquez, un paradigma de la salud pública cubana]]></article-title>
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</front><body><![CDATA[ <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i><b>IN    MEMORIAM</b></i></font></p>     <p align="right">&nbsp;</p>     <p align="left"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="4"><i>Abelardo    Ram&iacute;rez M&aacute;rquez</i></font></b><font size="4">,<b> un paradigma    de la salud p&uacute;blica cubana<a href="##pie">*</a><a></a></b></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><font size="4"><b><a name="#t&iacute;tulo"></a></b></font></font></font></p>     <p align="left">    <br>   <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><b><font size="4"><i><font size="3">Abelardo    Ram&iacute;rez M&aacute;rquez</font></i></font></b></font><font size="3" face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif"><b>,    a paradigm of the Cuban public health </b></font></p>     <p align="left"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <br>       <br>   </font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>    <br>   </i></font></p> <hr> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     <br> </i></font>     <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i><img src="/img/revistas/hie/v51n1/f0112113.jpg" width="168" height="146"></i></font></p>     
<p align="left"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Cuando    se cerr&oacute; la tapa del f&eacute;retro cubierto con la bandera cubana donde    se encontraba el cuerpo sin vida del Dr. </i>Abelardo Ram&iacute;rez M&aacute;rquez    <i>el 28 de diciembre de 2002, por los misterios de la mente humana record&eacute;    aquella memorable frase de</i> Fidel <i>pronunciada el 8 de enero de 1959 en    el antiguo campamento de Columbia, el d&iacute;a de su entrada triunfal a La    Habana, cuando expres&oacute; &quot;&#133; quiz&aacute;s en lo adelante todo    sea m&aacute;s dif&iacute;cil&quot;.    <br>       <br>   &iquest;Por qu&eacute; pens&eacute; as&iacute; hace diez a&ntilde;os y por qu&eacute;    mantengo en la actualidad esa l&iacute;nea de pensamiento? Porque al desaparecer    f&iacute;sicamente el Dr. </i>Abelardo Ram&iacute;rez M&aacute;rquez<i>, se    cerraba la vida de un hombre que, sin ser infalible como todo ser humano, se    dedic&oacute; en cuerpo y alma a la construcci&oacute;n y consolidaci&oacute;n    de un sistema nacional de salud dentro de un proyecto de justicia social en    una Cuba por la cual hemos trabajado y lo seguimos haciendo para que sea definitivamente    &quot;con todos y para el bien de todos&quot;, como la so&ntilde;&oacute; el    Ap&oacute;stol J</i>os&eacute; Mart&iacute;<i>.    <br>       <br>   Porque </i>Abelardo<i>, como lo llam&aacute;bamos con respeto y admiraci&oacute;n,    en s&iacute; mismo era un misterio, una leyenda, un s&iacute;mbolo, un paradigma    nacional e internacional de la Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica y del    Sistema Nacional de Salud de Cuba, y esos paradigmas no suelen fabricarse en    laboratorios ni en las aulas, sino que surgen del pueblo, de las condiciones    hist&oacute;ricas concretas del desarrollo de un pa&iacute;s y de la pr&aacute;ctica    social de la salud p&uacute;blica a lo largo de los a&ntilde;os.    <br>       <br>   Porque </i>Abelardo<i> fue un hombre de su &eacute;poca &#151;al igual que lo    fueron, y son, otros hombres y mujeres de su generaci&oacute;n&#151; que ten&iacute;a    dentro de s&iacute; el don del liderazgo, el poder de convocatoria que motiva    a enfrentar con convicci&oacute;n los m&aacute;s complejos problemas de la sociedad    en general y de la salud p&uacute;blica en particular, convencido de que se    tiene la raz&oacute;n sin dogmatismo alguno y de que se poseen y conocen los    mecanismos para llevar adelante en forma exitosa las acciones necesarias para    solucionarlos de manera sostenible, proclamando la verdad por dura o desagradable    que fuera en todo momento en correspondencia con aquella frase de nuestro </i>Mart&iacute;    <i>que sentenciaba &quot;La palabra no es para encubrir la verdad, sino para    decirla&quot;.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   Porque transcurridos diez a&ntilde;os de su fallecimiento, en mi apreciaci&oacute;n    personal, no vislumbro en un futuro inmediato en las actuales generaciones,    paradigmas que sustituyan a la figura hist&oacute;rica del Dr. </i>Abelardo    Ram&iacute;rez M&aacute;rquez <i>en toda su magnitud, cual br&uacute;jula &eacute;tica    y sanitarista de la salud p&uacute;blica cubana que propicien que &quot;en lo    adelante todo no sea m&aacute;s dif&iacute;cil&quot;.    <br>       <br>   Los que tuvimos la suerte de ser sus alumnos primero, y despu&eacute;s sus colaboradores,    sus compa&ntilde;eros, sus amigos, aprendimos de </i>Abelardo<i> desde los primeros    encuentros que todas las personas son importantes, no importa su posici&oacute;n    en la escala social, y que es preciso escucharlas y tratarlas siempre con respeto,    con paciencia, teniendo siempre muy presente que la condici&oacute;n humana    es algo inherente e inseparable del hombre como especie en todas sus facetas.    Su c&oacute;digo &eacute;tico basado en sus convicciones solidarias y humanas,    en su estricto apego a la verdad, a la lealtad, al valor educativo de la cr&iacute;tica    y a la dignidad plena del ser humano, siempre estuvo presente en su vida en    su interactuar con las personas. Es por todo eso que no result&oacute; una casualidad    que Abelardo fuera uno de los coautores del programa de estudios y el libro    de texto de la asignatura &quot;&Eacute;tica y Deontolog&iacute;a M&eacute;dicas&quot;    junto a </i>Var&aacute;n Von Smith<i> y </i>Ana Ortega<i> con </i>Daniel Alonso    Men&eacute;ndez <i>como principal promotor de este acontecimiento que propici&oacute;    que en el curso acad&eacute;mico 1978-1979 por primera vez en la historia de    la educaci&oacute;n m&eacute;dica cubana se impartiera la referida asignatura    independientemente para todas las carreras de las ciencias de la salud. Es un    imperativo hist&oacute;rico destacar que hasta ese momento los contenidos de    &eacute;tica m&eacute;dica se ense&ntilde;aban b&aacute;sicamente como lecciones    al final del curso de Medicina Legal, que desde la d&eacute;cada de 1960 cont&oacute;    con la acertada direcci&oacute;n del inolvidable Profesor </i>Francisco Lanc&iacute;s    y S&aacute;nchez<i>.    <br>       <br>   Igualmente, interiorizamos de las ense&ntilde;anzas del Dr. </i>Ram&iacute;rez    M&aacute;rquez <i>que &quot;la satisfacci&oacute;n de la poblaci&oacute;n sobre    los servicios de salud constituye un indicador importante que mide la calidad    de la atenci&oacute;n institucional recibida&quot; y que en este empe&ntilde;o    la motivaci&oacute;n del personal de salud en la realizaci&oacute;n de sus actividades    constituye un elemento fundamental a tomar en consideraci&oacute;n.    <br>       <br>   Por la vigencia plena de sus palabras quisiera citar en este momento lo expresado    por </i>Abelardo,<i> siendo Viceministro Primero del Ministerio de Salud P&uacute;blica,    en el Taller Nacional de Vigilancia en Salud el d&iacute;a 25 de octubre de    1994:</i></font></p>     <blockquote>        <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>     &quot;En estos &uacute;ltimos a&ntilde;os, muy particularmente en Latinoam&eacute;rica      y el Caribe, zona geogr&aacute;fica donde nos encontramos y con la cual se      incrementan nuestras relaciones en todos los campos, enfermedades como el      c&oacute;lera, paludismo y dengue han elevado extraordinariamente sus tasas      de morbilidad y mortalidad, con el consiguiente riesgo potencial de introducci&oacute;n      en nuestro pa&iacute;s de estas en algunos casos o la reintroducci&oacute;n      de otras ya erradicadas o controladas&#133; Era necesario que el &quot;pensamiento      epidemiol&oacute;gico&quot; formara parte integrante de las acciones, tanto      del m&eacute;dico como de los diferentes profesionales y t&eacute;cnicos de      la rama de la Salud P&uacute;blica, donde el m&eacute;dico y enfermera de      la familia como </i>piedra angular<i>, deber&iacute;an jugar un rol mucho      m&aacute;s activo en la transformaci&oacute;n y perfeccionamiento de la pr&aacute;ctica      sanitaria a nivel de la comunidad, en el contexto de los Consejos Populares      que cada d&iacute;a representan un eslab&oacute;n fundamental en el trabajo      de la Salud P&uacute;blica. Por otro lado, el m&eacute;todo epidemiol&oacute;gico      en su aplicaci&oacute;n universal deber&iacute;a tener una mayor utilizaci&oacute;n      tanto al nivel de policl&iacute;nicos y de hospitales, como de otras instituciones      del sector salud&#133; Nos convoca a realizar an&aacute;lisis profundos y      serios que, conjugados con el nivel tecnol&oacute;gico alcanzado en la actualidad,      permitan alcanzar los niveles de eficacia y eficiencia que exigen estos tiempos      y que nuestro pueblo espera, elevando los niveles de disciplina y exigencia      en que cada problema de salud detectado tenga una respuesta r&aacute;pida      y adecuada&quot;. </i></font></p> </blockquote>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>El &uacute;ltimo    recuerdo que tengo de </i>Abelardo<i>, ya en su etapa final de la vida en los    &uacute;ltimos meses de 2002, es un encuentro fortuito que tuve con &eacute;l    en la misma entrada de su casa en el Vedado habanero, cuando me dirig&iacute;a    caminando hacia una reuni&oacute;n de trabajo en la sede de la Organizaci&oacute;n    Panamericana de la Salud. Estaba apoyado en la puerta de su carro, tratando    de bajarse con mil dificultades, y preocupado al verle as&iacute; le pregunt&eacute;:    &quot;&iquest;</i>Abelardo<i>, como se siente Ud.?&quot;    <br>   </i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Con la angustia    que vi reflejada en su rostro y llev&aacute;ndose las manos al abdomen, con    voz entrecortada me respondi&oacute;: &quot;Luisito, tengo un dolor intenso    que me est&aacute; destruyendo, pero no me voy a dejar derrotar sin luchar hasta    el final&quot;.</i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>Acudi&oacute;    a mi memoria en aquel momento, y acude de nuevo ahora en que escribo estas l&iacute;neas    como un modesto homenaje a </i>Abelardo<i> en este 27 de diciembre de 2012 en    que se cumplen diez a&ntilde;os de su fallecimiento, las palabras del viejo    </i>Santiago<i>, el protagonista de la novela &quot;El Viejo y el Mar&quot;,    de </i>Ernest Hemingway<i>, Premio Nobel de Literatura 1954: &quot;El hombre    no est&aacute; hecho para la derrota. Un hombre puede ser destruido, pero no    derrotado&quot;.</i></font></p>     <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><i>El Dr. </i>Abelardo    Ram&iacute;rez M&aacute;rquez<i> nunca estar&aacute; derrotado mientras seamos    capaces de preservar su memoria hist&oacute;rica en este pa&iacute;s, que como    expres&oacute; recientemente el Dr. </i>Eusebio Leal Spengler<i>, Historiador    de la Ciudad de La Habana, quien fue homenajeado por el Instituto Cubano del    Libro en el espacio El Autor y su Obra, es un pa&iacute;s de grandes olvidos,    y donde lamentablemente en correspondencia con esta apreciaci&oacute;n del Dr.    Leal que personalmente comparto, existen frecuentes olvidos de figuras de la    salud p&uacute;blica tanto de su etapa prerrevolucionaria como de la revolucionaria.        <br>       <br>   &iquest;Qui&eacute;n se acuerda de </i>Oscar Amoedo Vald&eacute;s<i>, de </i>Ar&iacute;stides    Agramonte Simoni<i>, de </i>Mario Garc&iacute;a-Lebredo Arango<i>, de </i>Pedro    Azcuy Henr&iacute;quez<i>, de </i>Roberto Hern&aacute;ndez El&iacute;as<i>,    de</i> Manuel Becerra Troya<i>, de </i>Felipe Soto Padr&oacute;n<i>, de </i>Luis    Rodr&iacute;guez Rivera<i>, de </i>N&eacute;stor Garc&iacute;a Calella<i>, de    </i>Luis C&oacute;rdova Vargas<i>, de </i>Jos&eacute; Otero Molina?<i>, por    solo citar algunos ejemplos y no hacer m&aacute;s extensa la lista de aquellos,    poco o nada recordados, que transitan a&uacute;n entre las brumas de sus leyendas    y las p&aacute;ginas de la historia que contienen la obra de sus vidas comprometidas    con el tiempo y las circunstancias que les toc&oacute; vivir, de las cuales    quiz&aacute;s apenas se ha escrito para conocimiento de las actuales y nuevas    generaciones de sanitaristas.    <br>       <br>   &quot;La memoria de los hombres se disuelve&#133; Cronos devora a sus hijos&#133;    el tiempo se desvanece&quot;. As&iacute; se afirma en los poemas &eacute;picos    que narran la historia de la ca&iacute;da de Troya y las gestas de sus h&eacute;roes    en fecha tan remota como los siglos XII o XIII, despu&eacute;s de un cerco de    diez a&ntilde;os por los ej&eacute;rcitos griegos.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>       <br>   Es un imperativo del momento actual del desarrollo hist&oacute;rico de la sociedad    cubana y de su salud p&uacute;blica revolucionaria lograr que la memoria hist&oacute;rica    de los troncos fundacionales y de los continuadores de esta obra no se pierda    y que el Dios Cronos no devore a sus hijos y los desvanezca en el olvido.    <br>       <br>   El Dr. </i>Abelardo Ram&iacute;rez M&aacute;rquez <i>podr&aacute; estar destruido    como ente viviente ante la muerte inexorable, pero jam&aacute;s ser&aacute;    derrotado en sus convicciones, en sus ideas, en sus ense&ntilde;anzas, porque    &eacute;l, como el viejo Santiago, el de &quot;El Viejo y el Mar&quot;, y el    hombre como especie, no fue hecho para la derrota.    <br>       <br>   Muchas gracias.</i></font></p>     <p align="right"><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">DR.    LUIS SU&Aacute;REZ ROSAS    <br>   Profesor Titular    <br>   Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica.    <br>   La Habana, Cuba.</font></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <br>   </font></p> <hr> <font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><a href="#t%EDtulo">*</a><a name="##pie"></a><font size="1">Palabras  pronunciadas en la sesi&oacute;n de la C&aacute;tedra &quot;Dr. Abelardo Ram&iacute;rez  M&aacute;rquez&quot;, de la Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica (ENSAP).  La Habana, Cuba. Diciembre 21 de 2012.</font><font size="1">    <br> </font> </font>       ]]></body>
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