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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Los retos de la tecnociencia y algunas contradicciones del saber médico contemporáneo]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Science and technology challenges and some of the contemporary medical knowledge inconsistencies]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Superior de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay  ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In this article some contradictions that reveal the importance of the understanding of technoscience in the study of medicine are evaluated. It is particularly emphasized the necessity of overcoming the minimalist approach that interprets medical technology taking into consideration only its artifactual understanding, separated from medical knowledge. It propounds the necessity to widen this image of science to the knowledge of technoscience. Important moments in the historical development of medical techniques and technologies are briefly presented. Carl Mitcham 's ideas on the philosophy of technology in medicine, valuating them not only as artifacts, but also as knowledge, human activity, and will, are summarized. All that has been mentioned leads to the necessity of meditating on the problems of ethical, philosophical, sociological, and historical nature introduced in these analyses. Finally, innovative aspects that the social studies of science and technology can display are remarked]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[CIENCIA, TECNOLOGÍA Y SOCIEDAD]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <table width="100%" border="0" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif; line-height:200%; text-align:justify; font-size:12px;">   <tr>     <td width="958">    <div align="center"></div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Art&iacute;culo</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p align="center"><b>Los retos de la tecnociencia y algunas contradicciones del saber m&eacute;dico contempor&aacute;neo. </b></p>           <p align="center"><b>Science and technology challenges and some of the contemporary medical knowledge inconsistencies. </b></p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Autor</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p><b>Rosa Aguirre del Busto</b>. Lic. en sociolog&iacute;a. M&aacute;ster en Trabajo Social. Profesora Auxiliar de la Universidad M&eacute;dica de Camag&uuml;ey Carlos J. Finlay. Universidad M&eacute;dica &quot;Carlos J. Finlay&quot;, Carretera Central Oeste, CP. 70100, AP 144, Camag&uuml;ey, Cuba. Telef.:82015 Ext. 384. E.Mail: raguirre@finlay.cmw.sld.cu </p></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p align="center"><b>Resumen</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En el presente art&iacute;culo se valoran algunas contradicciones que revelan la importancia de la comprensi&oacute;n de la tecnociencia en el estudio de la medicina. En particular se enfatiza en la necesidad de superar la visi&oacute;n reduccionista que interpreta a la tecnolog&iacute;a m&eacute;dica, s&oacute;lo en su comprensi&oacute;n artefactual, separada del conocimiento m&eacute;dico. Proponiendo la necesidad de ampliar esta imagen de la ciencia hacia el conocimiento de la tecnociencia. Se detallan brevemente algunos momentos en el desarrollo hist&oacute;rico de las t&eacute;cnicas y tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas. Se resumen algunas ideas de Carl Mitcham sobre la filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a en medicina donde se eval&uacute;an a las tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas no s&oacute;lo como artefactos, sino tambi&eacute;n como conocimientos, actividad humana, y voluntad. Todo lo que conduce a la necesidad de reflexionar sobre los problemas de naturaleza &eacute;tica, filos&oacute;fica, sociol&oacute;gica, e hist&oacute;rica presentes en estos an&aacute;lisis. Finalmente se puntualizan algunos aspectos que la perspectiva sobre estudios sociales de la ciencia y la tecnolog&iacute;a pueden aportar: Los problemas relacionados con la deshumanizaci&oacute;n o despersonalizaci&oacute;n dentro de las pr&aacute;cticas m&eacute;dicas no deben ser explicados, como lo hacen ciertas im&aacute;genes heredadas de las tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas, a partir de responsabilizarlas a ellas de estas dificultades. Son los imperativos de reinterpretar el discurso tecnocient&iacute;fico contempor&aacute;neo los que pueden ayudar a despertar el inter&eacute;s &eacute;tico dentro de los profesionales de la salud, para que estos fen&oacute;menos no se presenten en su pr&aacute;ctica diaria. Estas consideraciones son de inter&eacute;s para la medicina cubana, siendo sus servicios y acceso sociales, resulta una emergencia del desenvolvimiento de su pr&aacute;ctica de avanzada responder a las siguientes interrogantes, &iquest;conocen nuestros profesionales dedicados a la atenci&oacute;n de salud que se mueven en los marcos de la tecnociencia? </p>     <p>Palabras Clave: CIENCIA, TECNOLOG&Iacute;A Y SOCIEDAD; MEDICINA; CONOCIMIENTO </p>     <p align="center"><b>Introducci&oacute;n</b> </p>     <p>Los giros sociol&oacute;gicos, filos&oacute;ficos e hist&oacute;ricos, que han caracterizado a la actividad tecnocient&iacute;fica durante el siglo XX hacen emerger la necesidad de una comprensi&oacute;n renovada de la misma y la proposici&oacute;n de nuevas y variadas interrogantes. </p>     <p>La intensidad con que se profundiza, al decir de Manuel Medina (<a href="#ref">1</a>), una nueva vuelta de tuerca al giro sociol&oacute;gico, donde se enfatiza en la concepci&oacute;n de la ciencia como construcci&oacute;n social y la proliferaci&oacute;n de h&iacute;bridos tecnocient&iacute;ficos propios de una cultura planetaria, ponen fin a las divisiones dogm&aacute;ticas infranqueables entre ciencia, tecnolog&iacute;a, sociedad, naturaleza y cultura permitiendo proponer algunos cuestionamientos que desde el saber m&eacute;dico contempor&aacute;neo exigen la ampliaci&oacute;n de la llamada racionalidad cient&iacute;fica heredada de la concepci&oacute;n tradicional de la ciencia. </p>     <p>Tal racionalidad cient&iacute;fico m&eacute;dica descansa en la confluencia m&uacute;ltiple de variadas disciplinas, en una discreta, pero a veces evidente separaci&oacute;n entre el conocimiento cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico m&eacute;dico y la inmadurez en la consolidaci&oacute;n de marcos te&oacute;ricos, metodol&oacute;gicos y conceptuales que permitan un acercamiento m&aacute;s exacto al conjunto de saberes y pr&aacute;cticas que hoy se definen como ciencias m&eacute;dicas. Todo lo que ha conducido a una comprensi&oacute;n reduccionista de la medicina que suele caracterizarse en varios momentos: reduccionismo biol&oacute;gico, tecnol&oacute;gico, social, occidentalismo, antisistemismo e individualismo (<a href="#ref">2</a>) entre otros. </p>     <p>Tal situaci&oacute;n se exacerba con el desarrollo tecnol&oacute;gico contempor&aacute;neo y la aplicaci&oacute;n de las nuevas tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas en el &aacute;mbito de la salud y la reproducci&oacute;n humana que ponen al descubierto vac&iacute;os legales e interrogantes &eacute;ticas (<a href="#ref">3</a>), pero que al mismo tiempo hacen emerger la naturaleza compleja del conocimiento m&eacute;dico, y el imperativo de transitar de una imagen fragmentada de este saber hacia la integraci&oacute;n del mismo como totalidad. </p>     <p>En este art&iacute;culo se valorar&aacute;n algunos aspectos que revelan la importancia de la comprensi&oacute;n de la tecnociencia en el estudio de la medicina y la necesidad de superar la visi&oacute;n reduccionista de la tecnolog&iacute;a m&eacute;dica como esfera separada del conocimiento m&eacute;dico y su simple comprensi&oacute;n artefactual, permitiendo ensanchar la visi&oacute;n cognoscitiva de estas ciencias y realizar una evaluaci&oacute;n m&aacute;s amplia de las mismas en su importante misi&oacute;n dentro de la sociedad. </p>     <p>En las condiciones cubanas, el imperativo de modificar nociones caducas de las ciencias y tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas constituye una perspectiva estrat&eacute;gica y pr&aacute;ctica, pues aunque con escasos recursos, cuenta con niveles educacionales, de desarrollo en la esfera de la salud y trayectoria cient&iacute;fica que le permiten participar en determinadas predicciones sobre los nuevos desarrollos y problemas que posiblemente surjan en la presente centuria y m&aacute;s all&aacute; (<a href="#ref">4</a>), pero que resultan una emergencia del desenvolvimiento de su pr&aacute;ctica de avanzada, &iquest;conocen los profesionales cubanos dedicados a la atenci&oacute;n de salud que se mueven en los marcos de la tecnociencia? &iquest;Pudieran identificar a la tecnolog&iacute;a con algo m&aacute;s que artefactos que los auxilian en el diagn&oacute;stico, la terap&eacute;utica y la rehabilitaci&oacute;n? Los estudios sobre Ciencia Tecnolog&iacute;a y Sociedad pueden contribuir a un acercamiento a estas interrogantes y motivan las siguientes reflexiones. </p>     <p><b>Las ciencias y tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas, &iquest;esferas del conocimiento separadas?</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A modo de conceptualizaci&oacute;n inicial, se pueden reconocer algunas definiciones esenciales que funcionar&aacute;n como presupuestos metodol&oacute;gicos b&aacute;sicos para comprender qu&eacute; se intenta demostrar. </p>     <p>Los estudios CTS definen un campo de trabajo reciente y heterog&eacute;neo, aunque bien consolidado, de car&aacute;cter cr&iacute;tico respecto a la tradicional imagen esencialista de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, y de car&aacute;cter interdisciplinar que buscan comprender la dimensi&oacute;n social de la ciencia y la tecnolog&iacute;a tanto desde el punto de vista de sus condicionamientos sociales como de sus consecuencias sociales y ambientales, es decir, se refieren tanto a los actores de naturaleza social, pol&iacute;tica o econ&oacute;mica que modulan el cambio cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico y que desarrollan su actividad en un contexto socio-cultural concreto, como a las repercusiones &eacute;ticas, ambientales, y culturales de ese cambio. (<a href="#ref">5</a>) </p>     <p>&quot;Se trata de una transformaci&oacute;n de la imagen esencialista de la ciencia y la tecnolog&iacute;a hacia su comprensi&oacute;n como procesos o productos inherentemente sociales, donde los elementos no t&eacute;cnicos (por ejemplo: valores morales, convicciones religiosas, intereses profesionales, presiones econ&oacute;micas, etc.) desempe&ntilde;an un papel decisivo en su g&eacute;nesis y consolidaci&oacute;n. La complejidad de los problemas abordados y su flexibilidad interpretativa desde distintos marcos te&oacute;ricos, hacen necesaria la presencia de esos elementos no t&eacute;cnicos bajo la forma de valores o intereses contextuales. En otras palabras, el cambio cient&iacute;fico no es visto como resultado de algo tan simple como una fuerza end&oacute;gena, un m&eacute;todo universal que garantice la objetividad de la ciencia y su acercamiento a la verdad, sino que constituye una compleja actividad humana, sin dudas con tremendo poder explicativo o instrumental, pero que tiene lugar en contextos sociopol&iacute;ticos dados&quot; (<a href="#ref">3</a>) </p>     <p>Aunque se habla de una tradici&oacute;n europea y norteamericana en los enfoques y estudios sobre esta perspectiva, se considera que ambas son complementarias por la necesidad de trascender tanto al condicionamiento social de las relaciones entre ciencia y tecnolog&iacute;a (posici&oacute;n europea) como a lo referido a sus consecuencias sociales (tradici&oacute;n norteamericana) mucho m&aacute;s relacionadas con la tradici&oacute;n de activismo social. </p>     <p>Es de inter&eacute;s resaltar, c&oacute;mo dentro de este campo, ha aparecido un marco de reflexi&oacute;n importante dentro del panorama acad&eacute;mico internacional. Se trata de la filosof&iacute;a de la t&eacute;cnica o filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a, que plantea la necesidad de reconsiderar el intenso desarrollo tecnol&oacute;gico actual en sus condicionamientos y consecuencias sociales. </p>     <p>Tal y como afirma Carlos Delgado(<a href="#ref">6</a>): “Si hasta hace apenas una d&eacute;cada era una verdad frecuente en la literatura metodol&oacute;gica el poder heur&iacute;stico de la ciencia respecto a la tecnolog&iacute;a y la producci&oacute;n, y era por todos reconocida su capacidad de adelantarse y poner a la orden del d&iacute;a cuestiones cosmovisivas, te&oacute;ricas y metodol&oacute;gicas que exig&iacute;an tratamiento desde la filosof&iacute;a; para asombro del hombre moderno la tecnolog&iacute;a ha venido de la mano con las ciencias y adelant&aacute;ndosele para hacer de lo que antes era soporte seguro y firme, terreno de inseguridad, de duda, o mejor, de reflexi&oacute;n profunda y cuestionamiento existencial”. </p>     <p>Como resultado de la reacci&oacute;n antipositivista de la ciencia, no es posible pasar por alto la estrecha dependencia de la econom&iacute;a, las instituciones y las formas de vida de los artefactos y procesos tecnol&oacute;gicos, pero vistos &eacute;stos como resultado del conocimiento cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico y no en su concepci&oacute;n tradicional, donde la tecnolog&iacute;a era concebida s&oacute;lo como ciencia aplicada. Es aqu&iacute; donde resulta imprescindible resaltar que la sociedad contempor&aacute;nea se mueve en el &aacute;mbito de la tecnociencia (<a href="#ref">7</a>), que tal como la define N&uacute;&ntilde;ez (<a href="#ref">8</a>) es un fen&oacute;meno que expresa la &iacute;ntima conexi&oacute;n entre ciencia y tecnolog&iacute;a y el desdibujamiento de sus l&iacute;mites, que no cancela las identidades respectivas sobre ellas, pero que subraya la naturaleza tecnocient&iacute;fica de la actividad cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica contempor&aacute;neas. </p>     <p>No resulta ocioso se&ntilde;alar, que la reflexi&oacute;n meta- cient&iacute;fica sobre la tecnolog&iacute;a y sus v&iacute;nculos con la ciencia, no han estado ajenos a la tradici&oacute;n marxista en su concepci&oacute;n original, dada la importancia prestada por Marx en el Capital a los medios de producci&oacute;n, como uno de los elementos principales a considerar en el desarrollo social y como sistema osteo muscular de la producci&oacute;n. En el pensamiento cubano, figuras como Fernando Ortiz o Moreno Fraginals, entre otros, son dignos exponentes de esta tradici&oacute;n, aunque no hayan aparecido acu&ntilde;ando el t&eacute;rmino de Filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a. Ambos autores, analizan el desarrollo tecnol&oacute;gico en Cuba, como procesos sociales y no en su dimensi&oacute;n instrumental. </p>     <p>En Cuba, actualmente, se atisban desarrollos importantes en torno a estas reflexiones. Por un lado nos referimos a algunas publicaciones que muestran su valor por s&iacute; solas: &quot;Tecnolog&iacute;a y Sociedad&quot;, de 1999 (<a href="#ref">9</a>) de un colectivo de autores pertenecientes en su mayor&iacute;a al IPSJAE, &quot;Ciencia, Innovaci&oacute;n y Futuro&quot; de Fidel Castro D&iacute;az Balart (<a href="#ref">10</a>). Tirzo S&aacute;enz y Emilio Garc&iacute;a Capote, con numerosas publicaciones sobre el tema y que vienen laborando en el dise&ntilde;o de un sistema nacional de innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica desde hace a&ntilde;os, en colaboraci&oacute;n con un n&uacute;mero importante de docentes e investigadores. </p>     <p>A partir de estas consideraciones se intentar&aacute; en unas breves l&iacute;neas un acercamiento conceptual a las ciencias y tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas teniendo en consideraci&oacute;n las limitaciones, pr&aacute;cticamente imposibles de solucionar, que unas reflexiones como &eacute;stas imponen. Si se toman en cuenta las obras sencillamente monumentales de La&iacute;n Entralgo, 1974 (<a href="#ref">11</a>) en Espa&ntilde;a o en Cuba de Jos&eacute; L&oacute;pez S&aacute;nchez, 1997 (<a href="#ref">12</a>), entre otros, emergen en forma inmediata la compleja interacci&oacute;n entre diferentes disciplinas, campos del saber, grupos de investigaci&oacute;n, creciente especializaci&oacute;n, pero sobre todo la importancia muchas veces relegada de los conocimientos aportados por las tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas, impulsadas por el desarrollo del capitalismo desde el siglo XIX, pero precedida por los siglos anteriores. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ahora bien, valorar c&oacute;mo ciencia y tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas siguieron caminos separados es la idea que a continuaci&oacute;n se intenta demostrar. El reconocimiento del surgimiento de la medicina como ciencia suele asociarse a los descubrimientos de Pasteur y sus colaboradores que junto al desarrollo de las mentalidades anatomocl&iacute;nica, y fisiopatol&oacute;gica consolidaron la concepci&oacute;n etiopatol&oacute;gica, permitiendo la aparici&oacute;n de una teor&iacute;a que identific&oacute; de manera coherente el origen de las enfermedades y sus agentes causales. (hay que recordar que en estos a&ntilde;os, a&uacute;n no se tiene una percepci&oacute;n de lo aleatorio, del riesgo y la ignorancia, tal como se conciben hoy) </p>     <p>La interpretaci&oacute;n m&aacute;s simple y lineal de estos descubrimientos desarroll&oacute; en los cient&iacute;ficos dedicados a la medicina una comprensi&oacute;n biol&oacute;gica del proceso salud- enfermedad y un acercamiento a la confirmaci&oacute;n del origen natural de las enfermedades: un agente, un hospedero, un medio ambiente, ( identificada como causalidad lineal). La haza&ntilde;a de Pasteur y sus colaboradores es muchas veces reconocida a trav&eacute;s de la relaci&oacute;n microbio- enfermedad, sin embargo no se presta mucha atenci&oacute;n al hecho, que desde el comienzo de su carrera era &quot;un experto en promover grupos de inter&eacute;s y en convencer a sus miembros de que &quot;sus intereses coincid&iacute;an con los de ellos&quot; y que adem&aacute;s de qu&iacute;mico, era un excelente soci&oacute;logo y epistem&oacute;logo de la ciencia, al se&ntilde;alar que el laboratorio, como instituci&oacute;n encargada de producir ciencia, es una de las causas de la fuerza que el cient&iacute;fico tiene sobre la sociedad. (<a href="#ref">13</a>). </p>     <p>Junto a la visi&oacute;n que sosten&iacute;a acerca de que tal proceso pose&iacute;a una explicaci&oacute;n biol&oacute;gica, comienzan a darse condiciones, para entender, que tanto salud como enfermedad son fen&oacute;menos esencialmente sociales y que su causalidad tambi&eacute;n lo es. Esto explica el hecho de que junto a la microbiolog&iacute;a y la bacteriolog&iacute;a, aparecieran tambi&eacute;n la inmunolog&iacute;a, la epidemiolog&iacute;a, la medicina social, la higiene y organizaci&oacute;n de la salud p&uacute;blica y hasta las concepciones de la antropolog&iacute;a y la sociolog&iacute;a m&eacute;dicas. La confirmaci&oacute;n de la teor&iacute;a etiopatol&oacute;gica permiti&oacute; el surgimiento de un conjunto de disciplinas y no de una sola como muchas veces se resalta. </p>     <p>No obstante la expansi&oacute;n disciplinar dominada por la visi&oacute;n limitada del positivismo, contribuy&oacute; al nacimiento de una medicina cient&iacute;fica muy altamente especializada, donde los diferentes campos del saber se encontraron bien delimitados por fronteras disciplinares que un proceso de creciente institucionalizaci&oacute;n contribuy&oacute; a consolidar y que ha permitido que la imagen del especialista y su poder emerjan como parte consustancial del &quot;fen&oacute;meno cultural que denominamos modernidad y elemento b&aacute;sico de la llamada civilizaci&oacute;n industrial&quot;. (<a href="#ref">2</a>) La explosi&oacute;n de conocimientos m&eacute;dicos estaba en relaci&oacute;n con el desarrollo de un capitalismo en expansi&oacute;n que requer&iacute;a de estos conocimientos. </p>     <p>En todo este proceso de consolidaci&oacute;n, por una parte de las ciencias m&eacute;dicas y por otra del capitalismo, es necesario cuestionar la legitimidad, t&eacute;cnico- cient&iacute;fica de lo que estaba ocurriendo, que incluso sirvi&oacute; despu&eacute;s a nuevos modos de dominaci&oacute;n. Al aceptar como v&aacute;lidos los c&oacute;digos te&oacute;ricos y las pr&aacute;cticas m&eacute;dicas, no se cuestionaban la l&oacute;gica del funcionamiento de las instituciones sanitarias, la desigual relaci&oacute;n m&eacute;dico- paciente, el estatuto de &quot;verdaderos&quot; a los c&oacute;digos te&oacute;ricos por los que ha discurrido el saber m&eacute;dico y finalmente el monopolio m&eacute;dico de la enfermedad que cada vez tiende en la actualidad a hacerse m&aacute;s extensivo al terreno de la salud. (<a href="#ref">14</a>) </p>     <p>La tradicional separaci&oacute;n heredada de la concepci&oacute;n esencialista de la ciencia, que mostraba una medicina cient&iacute;fica virtuosa y desviaba la atenci&oacute;n de la sociedad por la tecnolog&iacute;a, permiti&oacute; que &eacute;sta de alg&uacute;n modo se desarrollara independientemente del conocimiento m&eacute;dico, viendo en ella s&oacute;lo el conjunto de herramientas auxiliares para diagnosticar, e introduciendo el sesgo de que justamente la medicina se deshumaniza porque utiliza herramientas que provocan esta deshumanizaci&oacute;n. </p>     <p><b>Sobre las t&eacute;cnicas y las tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas. </b></p>     <p>La indagaci&oacute;n sobre las t&eacute;cnicas y tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas presupone partir del acercamiento conceptual realizado al inicio de este art&iacute;culo en la distinci&oacute;n entre ellas y la comprensi&oacute;n de que se reconoce a las tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas como fen&oacute;meno secundario, pero asociado al desarrollo de la medicina como ciencia a partir del siglo XIX. Sin embargo en el caso particular de este saber, esta delimitaci&oacute;n no es tan evidente y a cada momento se aprecia como el desenvolvimiento de las t&eacute;cnicas y tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas han estado condicionando al mismo. &iquest;Qu&eacute; hubiera sido de la mentalidad anatomocl&iacute;nica sin las tecnolog&iacute;as de la disecci&oacute;n de cad&aacute;veres, o de las concepciones de la fisiopatolog&iacute;a sin las t&eacute;cnicas del laboratorio o los propios descubrimientos de Pasteur, sin el uso de las t&eacute;cnicas de fermentaci&oacute;n? </p>     <p>Una valoraci&oacute;n hist&oacute;rica muestra c&oacute;mo las t&eacute;cnicas de los m&eacute;dicos griegos fueron relativamente simples. Ellos usaron ung&uuml;entos, compresas, vendas, instrumentos quir&uacute;rgicos, drogas y sangr&iacute;as con moderaci&oacute;n. Utilizaron las t&eacute;cnicas de hacer la historia, la observaci&oacute;n visual y la palpaci&oacute;n para aprender las circunstancias de la enfermedad. Reconocieron que la manera en la cual, los m&eacute;dicos se dirigen y aproximan al otro y discuten la enfermedad con el paciente, podr&iacute;a influir en el &eacute;xito de su sanaci&oacute;n, por la producci&oacute;n de ayuda oportuna, lo que de hecho tuvo un significado &eacute;tico. (<a href="#ref">15</a>) </p>     <p>Generalmente, en esta &eacute;poca, la naturaleza era vista como el m&aacute;s poderoso agente de sanaci&oacute;n y el m&eacute;dico el asistente por excelencia de la naturaleza. Los griegos reconocieron que la aplicaci&oacute;n de determinadas t&eacute;cnicas y tecnolog&iacute;as requer&iacute;an de un an&aacute;lisis investigativo de sus posibilidades, de sus c&aacute;nones &eacute;ticos y de las relaciones entre la tecnolog&iacute;a y la naturaleza de los pacientes, esta tradici&oacute;n se perdi&oacute; con el surgimiento del capitalismo. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El conocimiento tecnol&oacute;gico m&eacute;dico tuvo un gran desarrollo a partir del renacimiento, pero fue el siglo XIX el que mostr&oacute; plenamente toda su magnitud. En su forma tradicional, el car&aacute;cter objetal de &eacute;ste, y su componente funcional principal fue lo que les otorg&oacute; una dimensi&oacute;n tangible de tecnolog&iacute;as (los rayos x, los pulmones y los ri&ntilde;ones artificiales, son ejemplos). </p>     <p>Otras tecnolog&iacute;as se enmarcan en forma m&aacute;s definida en los procedimientos. Sus principales funciones son organizar hechos, individuos y procesos, ejemplos de ello son: las estad&iacute;sticas m&eacute;dicas y hospitalarias o los procedimientos quir&uacute;rgicos. </p>     <p>Es importante distinguir entre las tecnolog&iacute;as que sirven como acciones a trav&eacute;s de las cuales se desarrolla la pr&aacute;ctica m&eacute;dica, como por ejemplo la percusi&oacute;n y el pulso y las acciones donde el sentido humano es lo principal que media m&aacute;s que los objetos, como la entrevista m&eacute;dica o el psicoan&aacute;lisis. </p>     <p>Aunque no se intenta exponer una cronolog&iacute;a de las tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas a manera de ejemplo se mencionan algunas que influyeron decisivamente en el desarrollo del conocimiento m&eacute;dico y su percepci&oacute;n. Andrea Vesalius en Padua, 1543, en su obra &quot;Estudio de la composici&oacute;n estructural del cuerpo a trav&eacute;s de la disecci&oacute;n anat&oacute;mica&quot; corrigi&oacute; m&aacute;s de doscientos errores a la autoridad textual de la anatom&iacute;a escrita por Galeno y que perduraba por m&aacute;s de quince siglos. Bas&oacute; su trabajo principalmente en la t&eacute;cnica de disecci&oacute;n de cad&aacute;veres. </p>     <p>Giovanni Battista Morgani (1771) en su obra &quot;El lugar de las causas de las enfermedades investigadas por la anatom&iacute;a&quot; demostr&oacute; que los s&iacute;ntomas de la enfermedad eran determinados por los cambios estructurales producidos dentro del cuerpo por la enfermedad (desarrollando la t&eacute;cnica de la necroscopia). </p>     <p>En el siglo XVI, la anatom&iacute;a abandon&oacute; la perspectiva del cuerpo como un todo para centrarse en la investigaci&oacute;n del lugar donde el cambio de estructura hab&iacute;a ocurrido. La pregunta que los m&eacute;dicos se hicieron fue: &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la enfermedad? Esta cuesti&oacute;n o punto de vista paviment&oacute; el camino de la especializaci&oacute;n moderna de la medicina y el retiro por parte de los m&eacute;dicos de sus pacientes como individuos, dirigiendo su mirada principalmente hacia aspectos de su anatom&iacute;a. </p>     <p>Con la ideolog&iacute;a anat&oacute;mica firmemente establecida, el siglo XIX se convirti&oacute; en un per&iacute;odo de significativo desarrollo para la innovaci&oacute;n tecnol&oacute;gica. La transformaci&oacute;n del diagn&oacute;stico por la tecnolog&iacute;a fue uno de los rasgos m&aacute;s importantes de la centuria. El s&iacute;mbolo de estos cambios fue un simple instrumento: el estetoscopio. Antes de &eacute;l, la evidencia que los m&eacute;dicos adquir&iacute;an de la enfermedad proced&iacute;a de la inspecci&oacute;n visual de los signos y la superficie del cuerpo y de la historia narrada por el paciente, la cual usualmente no pod&iacute;a ser confirmada y pod&iacute;a ser matizada por la fantas&iacute;a y los errores de la memoria. </p>     <p>El surgimiento del estetoscopio introducido por el franc&eacute;s Laennec Laennec (1819) signific&oacute; alcanzar mayor &quot;objetividad&quot; en el diagn&oacute;stico y establecer correspondencia entre los signos anat&oacute;micos y fisiol&oacute;gicos confirmados por la necroscopia y el diagn&oacute;stico de determinada enfermedad. </p>     <p>Otras herramientas tales como el oftalmoscopio (1850), el term&oacute;metro cl&iacute;nico (1867) y el esfigmoman&oacute;metro (1896) fueron introducidas durante el siglo XIX. El malet&iacute;n negro del medico, contentivo de sus tecnolog&iacute;as, se convirti&oacute; en la imagen cultural m&aacute;s aceptada que del mismo se tuvo como profesional. La interrogante planteada de si es posible conciliar la tradici&oacute;n humanista de la tecnolog&iacute;a con su comprensi&oacute;n ingenieril aqu&iacute; encuentran respuesta. (<a href="#ref">16</a>) Cuando se analice el fen&oacute;meno de la salud humana como aspecto consustancial de la cultura, no se podr&aacute; bajo ninguna circunstancia, olvidar el an&aacute;lisis de las tecnolog&iacute;as. </p>     <p>Otra de las tecnolog&iacute;as m&aacute;s desarrolladas durante este siglo fue la cirug&iacute;a. Los procedimientos m&eacute;dicos no se redujeron a ayudar a la naturaleza, sino intervinieron directamente en ella. Las t&eacute;cnicas de cirug&iacute;a r&aacute;pida (1846), el uso de anest&eacute;sicos para aliviar el dolor, as&iacute; como la utilizaci&oacute;n de la higiene y las reglas de la asepsia (1867), descubiertas treinta a&ntilde;os antes, por el m&eacute;dico Ignaz Semmelweis, pero no utilizadas, por resistencia a la innovaci&oacute;n por parte de la comunidad m&eacute;dica (<a href="#ref">17</a>) produjeron un salto notable en los avances del conocimiento m&eacute;dico. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>A partir del siglo XX, los hospitales devinieron de instituciones para indigentes en centros donde se prestaban los mejores y m&aacute;s variados tratamientos. Las nuevas tecnolog&iacute;as transformaron el hospital desde el punto de vista profesional, pero sobre todo socialmente. La cirug&iacute;a requer&iacute;a de un ambiente antis&eacute;ptico y un conjunto de enfermeras entrenadas en pr&aacute;cticas especiales. Como la maleta negra del doctor se torn&oacute; insuficiente en la prestaci&oacute;n terap&eacute;utica y en el diagn&oacute;stico, los simples instrumentos para extender los sentidos de los m&eacute;dicos fueron reemplazados por enormes m&aacute;quinas, s&oacute;lo utilizables en los hospitales. El diagn&oacute;stico cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gico entra ahora en una nueva fase de desarrollo. </p>     <p>Los rayos x, descubiertos en 1895, el laboratorio de guardia con sus microscopios y an&aacute;lisis qu&iacute;micos (1900), el electrocardi&oacute;grafo, introducido en 1906 convierten al acto personal de la relaci&oacute;n m&eacute;dico- paciente en un evento cient&iacute;fico. El hospital se convirti&oacute; en el lugar donde los pacientes, los m&eacute;dicos crecientemente especializados (m&aacute;s de 200 especialidades a mediados de la d&eacute;cada de los 70 del siglo XX) y las tecnolog&iacute;as pudieran coincidir. </p>     <p>Las estad&iacute;sticas m&eacute;dicas, como principales agentes de s&iacute;ntesis y &quot;expresi&oacute;n exacta del conocimiento m&eacute;dico&quot; y el control de los datos de la instituci&oacute;n hospitalaria fueron el colof&oacute;n que situ&oacute; al hospital como la cima de la medicina cient&iacute;fica y el medio para obtener el preciado valor social que es la salud. </p>     <p>La producci&oacute;n de antibi&oacute;ticos merece ser distinguida particularmente. La utilizaci&oacute;n masiva en 1944 de la penicilina inaugur&oacute; la era de los antibi&oacute;ticos en la medicina. Su tr&aacute;nsito del laboratorio a la industria y de all&iacute; a la atenci&oacute;n de la enfermedad que pod&iacute;a ser erradicada en forma barata en una semana abri&oacute; la primera innovaci&oacute;n de una revoluci&oacute;n farmac&eacute;utica para producir no s&oacute;lo drogas antibacterianas, sino para manejar m&aacute;s efectivamente otros padecimientos humanos. Esta revoluci&oacute;n a&uacute;n hoy perdura y se intensifica. </p>     <p>Los respiradores artificiales iniciaron la era de la asistencia total a las personas cr&iacute;ticamente enfermas en cuanto al sostenimiento de sus funciones fisiol&oacute;gicas vitales. La creaci&oacute;n de unidades de cuidados intensivos, junto a los avances en enfermer&iacute;a, monitoreo y terapia farmacol&oacute;gica permitieron el surgimiento de t&eacute;cnicas de prolongaci&oacute;n de funciones vitales m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;mites humanos naturales y trajeron, entre otras consecuencias, la desatenci&oacute;n de los dilemas &eacute;ticos presentes. Una respuesta a estos problemas ha sido el discurso bio&eacute;tico contempor&aacute;neo (<a href="#ref">18</a>) </p>     <p>La creciente extensi&oacute;n cualitativa y cuantitativa del saber m&eacute;dico, la desigual distribuci&oacute;n de las atenciones sanitarias y el condicionamiento social de la misma, las duras consecuencias sociales desatadas por las decisiones que necesariamente en el terreno t&eacute;cnico, cient&iacute;fico y m&eacute;dico descansan en juicios de valor, en intereses pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos entre otros, pusieron en crisis la imagen de la medicina haciendo evidentes las dificultades que entra&ntilde;an la separaci&oacute;n del acto cient&iacute;fico-t&eacute;cnico del acto &eacute;tico en medicina. Se hizo necesario la reevaluaci&oacute;n de este saber a partir de otras miradas que la perspectiva CTS puede proporcionar. La filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a se encarg&oacute; de desarrollar tal comprensi&oacute;n. </p>     <p><b>La filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a y un esbozo de las ideas de Carl Mitcham. </b></p>     <p>La filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a es una rama de estudios surgida m&aacute;s tard&iacute;amente que la filosof&iacute;a de la ciencia. Es posible, debido al primado que en nuestra cultura, ha tenido la concepci&oacute;n cl&aacute;sica de la ciencia sobre la importancia y significado de la tecnolog&iacute;a. Se trata de una reflexi&oacute;n metacient&iacute;fica sobre el lugar de las tecnolog&iacute;as en la vida de la sociedad, y esencialmente su relaci&oacute;n con la ciencia. </p>     <p>A grandes rasgos se pueden distinguir dos enfoques opuestos: la tradici&oacute;n anal&iacute;tica, y el de la cr&iacute;tica humanista. El primero de estos enfoques, ha estado vinculado a la comprensi&oacute;n de la tecnolog&iacute;a como ciencia aplicada, y sobretodo estudiada en su dimensi&oacute;n artefactual, mientras que el segundo ha sido influido por la llamada filosof&iacute;a humanista de la tecnolog&iacute;a, que “ha realizado una cr&iacute;tica cultural de nuestra era tecnol&oacute;gica, apelando a una movilizaci&oacute;n &eacute;tica” para impedir que los &quot;aut&eacute;nticos valores humanos&quot; queden ahogados en el camino. (<a href="#ref">19</a>) . Se trata de su comprensi&oacute;n como actividad humana, dentro de contextos de aplicaci&oacute;n concretos. </p>     <p>La figura de Carl Mitcham est&aacute; vinculada a la &quot;escuela&quot; americana de cr&iacute;ticos culturales, por lo que se inserta en la tradici&oacute;n humanista, vinculada al an&aacute;lisis de los aspectos valorativos de la tecnolog&iacute;a, su atenci&oacute;n a los posibles impactos sobre la sociedad y la necesidad de evaluar y controlar el desarrollo tecnocient&iacute;fico. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mitchan ha elaborado una filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a que reclama el primado de las humanidades, para rescatar valores humanos y sociales, frente a la despersonalizaci&oacute;n producida por el desarrollo tecnol&oacute;gico de la segunda mitad del siglo XX, en las condiciones del capitalismo transnacionalizado. Enfatizando en la necesidad de propiciar el activismo social, como una de las formas principales, que los distintos actores sociales tienen para resolver los problemas contempor&aacute;neos m&aacute;s urgentes, que presenta la sociedad en el &aacute;mbito mundial. </p>     <p>Aunque su filiaci&oacute;n filos&oacute;fica se vincula entre otras, a la tradici&oacute;n del pragmatismo norteamenricano, el estudio de la filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a en Carl Mitcham resulta de inter&eacute;s, en las condiciones de nuestra pr&aacute;ctica salubrista, debido fundamentalmente al surgimiento relativamente reciente de esta perspectiva en su dimensi&oacute;n filos&oacute;fica y a la carencia de estudios de este tipo en las condiciones cubanas. </p>     <p>Para desarrollar este ep&iacute;grafe se expondr&aacute;n algunas de sus ideas fundamentales, desplegadas en su art&iacute;culo Philosophy of Technology que se encuentra en la Encyclopedia of Bioethics publicada en 1995. </p>     <p>Seg&uacute;n Carl Mitcham (<a href="#ref">20</a>) la medicina est&aacute; definida no s&oacute;lo por el car&aacute;cter de las interacciones humanas (relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente) o por la pericia profesional (conocimiento de la enfermedad y la terapia) o por sus fines (la salud), sino por el tipo y car&aacute;cter de sus instrumentos ( desde el estetoscopio hasta la alta tecnolog&iacute;a para la obtenci&oacute;n de im&aacute;genes y la construcci&oacute;n de interacciones especiales entre los humanos y los artefactos ( drogas sint&eacute;ticas, pr&oacute;tesis etc.) </p>     <p>De hecho, en opini&oacute;n de este autor, la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente, el conocimiento m&eacute;dico y el concepto de salud est&aacute;n todos afectados por los cambios tecnol&oacute;gicos. Por eso desde cualquier perspectiva, tanto la medicina como sus aspectos bio&eacute;ticos caen entro de la esfera de la filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a. </p>     <p><b>Desarrollo hist&oacute;rico. </b></p>     <p>Una de las figuras fundadoras de la filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a con implicaciones para la medicina fue Friedrich Dessauer, quien en sus libros &quot;Filosof&iacute;a de la t&eacute;cnica&quot; (1827) y &quot;Streit um die technik&quot; (1856) refleja sus experiencias como inventor de la terapia profunda mediante el uso de los rayos x, d&aacute;ndole preponderancia al acto de la invenci&oacute;n. </p>     <p>Seg&uacute;n este autor, Marcuse (1964) y Habermas (1968) han debatido el car&aacute;cter de la tecnolog&iacute;a como ideolog&iacute;a mientras que Foucault vi&oacute; a todas las tecnolog&iacute;as y las ciencias como manipulaciones del poder, desarrollando un an&aacute;lisis especial de las tecnolog&iacute;as como transformaciones hist&oacute;ricas y determinaciones del yo. Estas ideas influyeron en los debates sobre la extensi&oacute;n de la filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a, evaluando cu&aacute;les pueden ser consideradas propiamente como determinantes aut&oacute;nomas de encuentros humanos, o como una construcci&oacute;n social. </p>     <p>&nbsp;Tales debates hicieron girar las orientaciones fundamentales observadas hacia cuestiones pr&aacute;cticas que encuentran alguna expresi&oacute;n en campos aplicados como la &eacute;tica m&eacute;dica, la &eacute;tica medioambiental, la ingenier&iacute;a &eacute;tica y la &eacute;tica computacional. Todas con repercusi&oacute;n en la medicina. </p>     <p><b>Perspectivas te&oacute;ricas </b>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mitcham, analizando a la tecnolog&iacute;a como objeto, se&ntilde;ala como Ihde distingue la personificaci&oacute;n y hermen&eacute;utica de las relaciones entre los humanos y sus instrumentos. En las relaciones hermen&eacute;uticas el instrumento mismo se convierte una parte del mundo con la cual el terapeuta se ajusta, centrando su uso conscientemente sobre la operaci&oacute;n e interpretaci&oacute;n del instrumento, mientras que la experiencia de la personificaci&oacute;n de las relaciones del mundo a trav&eacute;s de instrumentos, significa la incorporaci&oacute;n de los mismos al accionar de los sujetos como si los instrumentos desaparecieran, o fueran la prolongaci&oacute;n natural de los sujetos. Ambas distinciones proporcionan marcos de trabajo para interpretar las variadas herramientas o instrumentos de alta tecnolog&iacute;a m&eacute;dica. </p>     <p>Seg&uacute;n Mitcham, la tecnolog&iacute;a m&eacute;dica puede ser comprendida como conocimiento y ser incorporada en an&aacute;lisis epistemol&oacute;gicos donde las t&eacute;cnicas m&eacute;dicas se encuentran enclavadas en determinadas teor&iacute;as cient&iacute;ficas como la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica (en opini&oacute;n de Jos&eacute; San Mart&iacute;n), as&iacute; como en los an&aacute;lisis de lo te&oacute;rico y lo pr&aacute;ctico, de lo &eacute;tico y lo pol&iacute;tico. </p>     <p>Valorando a la tecnolog&iacute;a m&eacute;dica como actividad, Mitcham argumenta que es posible ver la medicina moderna como forma de conocimiento gracias a la reorganizaci&oacute;n del hospital, el consultorio del m&eacute;dico de familia y a los nuevos tipos de pr&aacute;ctica m&eacute;dica a partir de su comprensi&oacute;n como secuencia sistem&aacute;tica y regulada de actos humanos. La creciente institucionalizaci&oacute;n y profesionalizaci&oacute;n de la medicina, concuerdan con la comprensi&oacute;n de la tecnolog&iacute;a como actividad humana. Incluso los an&aacute;lisis de racionalidad econ&oacute;mica que necesariamente emergen, la evaluaci&oacute;n tecnol&oacute;gica, las formas alternativas de instituciones t&eacute;cnicas, el desempe&ntilde;o responsable y los riesgos propios de los hospitales y las policl&iacute;nicas pueden emerger de all&iacute;. </p>     <p>Aclarando el problema de la tradici&oacute;n &eacute;tica en la tecnolog&iacute;a, Mitcham se&ntilde;ala que com&uacute;nmente se cree que en la antig&uuml;edad cl&aacute;sica, la Techn&eacute; no era considerada una actividad virtuosa y enfatiza que esa creencia es errada, porque el propio Arist&oacute;teles la valor&oacute; como una virtud intelectual . As&iacute; desde la era plat&oacute;nica al Renacimiento, la tecnolog&iacute;a fue evaluada como una materia sujeta a restricciones &eacute;ticas, pero que los intereses pol&iacute;ticos surgidos en el Renacimiento y consolidados en la ilustraci&oacute;n hicieron abandonar. </p>     <p>Esto ha obligado a reflexionar sobre los problemas &eacute;ticos de la tecnolog&iacute;a y en particular los de la tecnolog&iacute;a m&eacute;dica. En opini&oacute;n de Mitcham en la pr&aacute;ctica biom&eacute;dica, el uso de instrumentos tecnol&oacute;gicos y sistemas racionalizados de diagn&oacute;stico, incrementan los elementos de alienaci&oacute;n a partir de los problemas que ocasionan la despersonalizaci&oacute;n por la introducci&oacute;n de t&eacute;cnicas y la organizaci&oacute;n de los cuidados de salud. </p>     <p>Otro de los problemas &eacute;ticos y pol&iacute;ticos del uso irresponsable de las tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas es su aplicaci&oacute;n indiscriminada en la guerra. Esta perspectiva que hasta hace poco, pod&iacute;a parecer tan remota que su propia posibilidad era impensable, cobra vigencia. Los acontecimientos vividos por la humanidad en los &uacute;ltimos 50 a&ntilde;os, y muy particularmente en el presente siglo demuestran que los intereses de poder imperialistas han conducido a su pr&aacute;ctica. Como se sabe los l&iacute;deres pol&iacute;ticos deben impedir su uso y su producci&oacute;n debe ser limitada. Pero en realidad, estas afirmaciones se han quedado en el discurso. </p>     <p>Con la ingenier&iacute;a gen&eacute;tica aparece un argumento parecido, entre su uso pragm&aacute;tico y la delimitaci&oacute;n idealista de sus posibles consecuencias sociales, se han legitimado un conjunto de pr&aacute;cticas, que en la actualidad se reflejan en la creciente mercantilizaci&oacute;n de este conocimiento y la distribuci&oacute;n de sus resultados en forma desigual. El refinamiento progresivo de los condicionamientos t&eacute;cnicos y la farmacoterapia sofisticada, son ejemplos ilustrativos. </p>     <p>Los desarrollos de las tecnolog&iacute;as del ADN recombinantes y el proyecto del Genoma Humano ofrecen oportunidades de extender este poder a la creaci&oacute;n biol&oacute;gica de la vida humana. Estos descubrimientos comparados con la cosmon&aacute;utica, son algunos de los acontecimientos cient&iacute;fico- culturales m&aacute;s notables de la segunda mitad del siglo XX, y hablan de la necesidad de una nueva comprensi&oacute;n en las complejas relaciones entre ciencia, tecnolog&iacute;a y sociedad y sus posibles consecuencias sociales. </p>     <p>La exigencia de un control a&uacute;n m&aacute;s racional y efectivo de las modernas tecnociencias m&eacute;dicas, los desajustes entre el cambio tecnol&oacute;gico y su asimilaci&oacute;n por la sociedad, debido a inadaptaciones entre ambos, el uso, a veces indiscriminado, de las tecnolog&iacute;as de la reproducci&oacute;n y la medicalizaci&oacute;n femenina son algunos de los argumentos que justifican destacar la importancia de la perspectiva aportada por los estudios CTS dentro del saber m&eacute;dico y la emergencia de superar visiones anquilosadas de este saber, hacia nuevas concepciones que permitan vincular org&aacute;nicamente ciencias y t&eacute;cnicas m&eacute;dicas. </p>     <p><b>Perspectiva CTS y algunos retos de la tecnociencia en medicina. </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Despu&eacute;s de haber expuesto algunas ideas en relaci&oacute;n con el desarrollo cient&iacute;fico- tecnol&oacute;gico m&eacute;dico, se puntualizan algunos aspectos que la perspectiva CTS aporta a la cuesti&oacute;n analizada. Los giros sociol&oacute;gicos introducidos a partir de las obras de Fleck (21), Kuhn (<a href="#ref">22</a>) y la perspectiva aludida requieren enfatizar sobre la imprescindible comprensi&oacute;n de la nueva visi&oacute;n ideol&oacute;gica de la tecnociencia (<a href="#ref">23</a>) </p>     <p>Se conoce c&oacute;mo dentro de la comprensi&oacute;n tradicional de la medicina, las ciencias que se ocuparon de este campo, se encargaron de consolidar la imagen tradicional y esencialista de la ciencia, propias del capitalismo de mediados del siglo XX. Baste mencionar los primeros trasplantes de ri&ntilde;&oacute;n ( 1950) o la invenci&oacute;n de la p&iacute;ldora anticonceptiva, en los pa&iacute;ses m&aacute;s desarrollados. En el contexto Latinoamericano las realidades son otras, algunas de las propuestas hechas desde la medicina social identifican que: </p> <ol>       <li>“La literatura cient&iacute;fica latinoamericana aborda la tecnolog&iacute;a m&eacute;dica bajo el &aacute;ngulo de los ensayos cl&iacute;nicos, generalmente de car&aacute;cter descriptivo, siendo los m&aacute;s frecuentes, los que se refieren a procedimientos quir&uacute;rgicos, medicamentos y procedimientos de diagn&oacute;stico. </li>       <li>No son frecuentes los estudios de evaluaci&oacute;n, entendi&eacute;ndose como tales, las investigaciones de la efectividad de procedimientos de diagn&oacute;stico o tratamiento, a trav&eacute;s de estudios padronizados. </li>       <li>El aporte de las ciencias sociales en este campo es a&uacute;n restringido”. (<a href="#ref">24</a>). </li>     </ol>     <p>Lo que revela los atrasos que el subdesarrollo puede ocasionar, en los marcos de una visi&oacute;n tradicional de las tecnolog&iacute;as, a&uacute;n sin detallar a qu&eacute; procedimientos quir&uacute;rgicos, de diagn&oacute;stico, o de medicamentos refiere, aspectos que podr&iacute;an generar otros cuestionamientos </p>     <p>Una tesis por desarrollar es el hecho, de que podr&iacute;a ser m&aacute;s apropiado el concepto de tecnociencia en medicina, que vistas por separado ciencias y tecnolog&iacute;as m&eacute;dicas. </p>     <p>Las im&aacute;genes caducas que perviven hoy d&iacute;a, en el contexto globalizador se basan en un concepto anticuado de la medicina, donde su met&aacute;fora no es m&aacute;s que una historia legendaria, sentimental y rom&aacute;ntica de la sanidad y sobre todo de la profesi&oacute;n m&eacute;dica (<a href="#ref">25</a>), pero las realidades mundiales son otras. Variadas han sido las reacciones, entre ellas el ya se&ntilde;alado pensamiento bio&eacute;tico contempor&aacute;neo. </p>     <p>La tecnociencia contempor&aacute;nea pudiera ser entendida como un estetoscopio epist&eacute;mico. Un instrumento autorizado, objetivo y valorativamente neutral que no s&oacute;lo se aplica por el mero hecho de estar disponible, sino que impone una inercia propia, un sonambulismo tecnol&oacute;gico, que hace olvidar a los seres humanos, con sus experiencias, temores y opiniones. (<a href="#ref">7</a>) </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una experiencia a considerar es la pr&aacute;ctica m&eacute;dica cubana. No se trata solamente de las tecnolog&iacute;as o instrumentos m&eacute;dicos por s&iacute; mismos, o su necesaria interpretaci&oacute;n, es m&aacute;s bien el contexto social en que descansa esta pr&aacute;ctica y los intereses a los cuales sirve. En Cuba los servicios m&eacute;dicos son sociales y su acceso tambi&eacute;n, sin embargo el discurso tecnocient&iacute;fico contempor&aacute;neo ha de ser reinterpretado. </p>     <p>Si perviven nociones caducas en la ense&ntilde;anza de las ciencias m&eacute;dicas entonces se corre el riesgo de caer en posiciones positivistas e incluso deshumanizadoras, que podr&iacute;an no responder a los objetivos que la salud p&uacute;blica cubana se ha propuesto, en su voluntad pol&iacute;tica de brindar atenciones de salud que se inserten en el seno de su comunidad y cultura. </p>     <p>La subestimaci&oacute;n a la tecnolog&iacute;a, por parte de la concepci&oacute;n positivista, y el primado de la episteme sobre la techn&eacute;, ha ejercido una variada influencia. Si se identifican las tecnolog&iacute;as s&oacute;lo con los artefactos, entonces ellos son los responsables de la despersonalizaci&oacute;n y deshumanizaciones m&eacute;dicas, lo que inexorablemente ocurrir&aacute; en cualquier contexto. </p>     <p>De lo que se trata es de generar esperanzas de renovaci&oacute;n social (<a href="#ref">26</a>), mostrando los imperativos de una nueva visi&oacute;n sobre las ciencias y tecnolog&iacute;as en general y sobre la tecnociencia m&eacute;dica en particular. </p>     <p>La ampliaci&oacute;n en la comprensi&oacute;n del m&eacute;todo cient&iacute;fico, las diferentes perspectivas epistemol&oacute;gicas del conocimiento m&eacute;dico, la importancia de los escenarios dentro del contexto educativo, el cambio de las concepciones del profesorado en general sobre el car&aacute;cter de la medicina (<a href="#ref">27</a>) como tecnociencia, pueden ser aspectos positivos para la generaci&oacute;n de esas esperanzas en un contexto no mercantil y socializado como el cubano. </p>     <p>Si se conoce que cada sociedad y cultura tienen sus propios conflictos y tareas por resolver (<a href="#ref">28</a>) Los estudios CTS invitan a nuevos retos que la ense&ntilde;anza m&eacute;dica cubana tendr&aacute; que enfrentar. </p>     <p align="center"><b>Summary</b> </p>     <p>In this article some contradictions that reveal the importance of the understanding of technoscience in the study of medicine are evaluated. It is particularly emphasized the necessity of overcoming the minimalist approach that interprets medical technology taking into consideration only its artifactual understanding, separated from medical knowledge. It propounds the necessity to widen this image of science to the knowledge of technoscience. </p>     <p>Important moments in the historical development of medical techniques and technologies are briefly presented. Carl Mitcham 's ideas on the philosophy of technology in medicine, valuating them not only as artifacts, but also as knowledge, human activity, and will, are summarized. All that has been mentioned leads to the necessity of meditating on the problems of ethical, philosophical, sociological, and historical nature introduced in these analyses. </p>     <p>Finally, innovative aspects that the social studies of science and technology can display are remarked. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Key wods: SCIENCE, TECHNOLOGY AND SOCIETY; MEDICINE; KNOWLEDGE </p>     <p>Recibido:2/3/03 </p>     <p>Aprobado: 2/4/03 </p>     <p align="center"><b><a name="ref"></a>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</b> </p>     <p>(1) Medina M. Ciencia y Tecnolog&iacute;a como sistemas culturales. En: Ciencia, Tecnolog&iacute;a, Sociedad y Cultura en el cambio de siglo. L&oacute;pez Cerezo J, S&aacute;nchez Ron JM, editores. Madrid, Editorial Biblioteca Nueva. S.L; 2001. p.69-88. </p>     <!-- ref --><p>(2) N&uacute;&ntilde;ez Jover J. Epistemolog&iacute;a, interdisciplinariedad y medicina. 1996. <!-- ref --><p>(3) L&oacute;pez Cerezo JA Ciencia, tecnolog&iacute;a y sociedad, el estado de la cuesti&oacute;n en Europa y Estados Unidos. Revista Iberoamericana de Educaci&oacute;n [ serial on line ] 1998 sept- dic [ citado 2 Ene 2002 ] ;18: [ 12 pantallas aprox. ] . Disponible en: http://www.oei.es/rie18.htm <!-- ref --><p>(4) Castro D&iacute;az-Balart F. Cuba. 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