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<institution><![CDATA[,Hospital Docente Provincial Manuel Ascunce Doménech  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <table width="100%" border="0" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif; line-height:200%; text-align:justify; font-size:12px;">   <tr>     <td width="958">    <div align="center"></div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Art&iacute;culo</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p align="center"><b>C&aacute;ncer bucal. &iquest;Informar al paciente? </b></p>           <p align="center"><b>Buccal cancer. Informing the patient? </b></p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Autor</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p><b>Oscar&nbsp; Garc&iacute;a-Roco P&eacute;rez</b>. Especialista de I grado en Cirug&iacute;a M&aacute;xilofacial. Hospital Docente Provincial Manuel Ascunce Dom&eacute;nech. Carretera Central Oeste. Camag&uuml;ey, Cuba. E-mail: ogarcia@finlay.cmw.sld.cu </p></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p align="center"><b>Resumen</b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Resulta dif&iacute;cil la pr&aacute;ctica de una adecuada informaci&oacute;n por parte del m&eacute;dico al enfermo oncol&oacute;gico a causa de los numerosos prejuicios culturales que giran en torno a la palabra &quot;c&aacute;ncer&quot;. En la mayor parte de los casos una actitud semejante no s&oacute;lo es equivocada sino da&ntilde;ina en la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente afectando la comunicaci&oacute;n entre ambos, as&iacute; como la confianza y la colaboraci&oacute;n por parte del paciente. Se abordan las posiciones actuales acerca de este problema y se recogen algunas sugerencias para el manejo de este tipo de informaci&oacute;n, as&iacute; como datos reflejados en las investigaciones realizadas en diferentes latitudes y en nuestro medio. </p>     <p>Palabras claves<b>: </b>C&Aacute;NCER ORAL/ &eacute;tica </p>     <p align="center"><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>El c&aacute;ncer, enfermedad que constituye un grave problema para la salud del hombre, genera un gran impacto psicol&oacute;gico ya que se asocia con la muerte, el dolor y el sufrimiento; por lo que representa para muchos soledad y desamparo. Independientemente del avance cultural de la poblaci&oacute;n actual a&uacute;n la palabra &quot;c&aacute;ncer&quot; constituye un tab&uacute; que atenta contra las acciones de salud encaminadas a la prevenci&oacute;n y al diagn&oacute;stico precoz; generando conductas inadecuadas que condicionan un rechazo para acudir al m&eacute;dico por el miedo al diagn&oacute;stico de esta enfermedad.En este contexto psicocultural que acompa&ntilde;a a esta enfermedad se aprecian numerosos conflictos &eacute;ticos a enfrentar por el equipo de salud .(<a href="#ref">1-3</a>) </p>     <p>En todo el mundo la proyecci&oacute;n anual de casos nuevos de c&aacute;ncer de cabeza y cuello es de aproximadamente 500 000. (4) Los tumores malignos de la cavidad bucal al igual que los de otras partes del organismo, son capaces de dar al traste con la vida de los pacientes. Promedian una tasa bruta mundial de 9,2 en el hombre y de 3,2 en la mujer por 100 000 habitantes. (<a href="#ref">5</a>) En Cuba, el c&aacute;ncer bucal se encuentra entre las 10 primeras causas de incidencia del c&aacute;ncer en los hombres, el 4 % de todas las neoplasias malignas reportadas en este sexo. (<a href="#ref">4</a>) Si la tendencia actual contin&uacute;a, esta enfermedad ser&aacute; a comienzos del presente siglo la primera causa de muerte. Supone un problema grave de salud p&uacute;blica, no tanto por su incidencia sino por su mortalidad, ya que se puede hablar de que el 50% de los diagnosticados fallecen en los 5 primeros a&ntilde;os. Pero se ha observado que si se realiza una detecci&oacute;n precoz se puede aumentar la probabilidad de supervivencia hasta un 86% . (<a href="#ref">4-5</a>) </p>     <p>En los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os se ha comenzado a observar enfermos de la tercera y cuarta d&eacute;cadas, en particular lo que se refiere a tumores de la cavidad bucal y la lengua. Como grupos de mayor riesgo de padecer c&aacute;ncer bucal, est&aacute;n los fumadores y bebedores; la tasa es m&aacute;s elevada en la raza blanca<em>. </em>(<a href="#ref">4</a>) La causa de las lesiones premalignas y malignas en la cavidad bucal es multifactorial y dentro de &eacute;stas se encuentran los efectos combinados de factores predisponentes y causales ex&oacute;genos; como el tabaco, el alcohol, las maloclusiones, la higiene oral defectuosa, infecciones localizadas, irritaci&oacute;n por pr&oacute;tesis y la exposici&oacute;n a las toxinas, y factores end&oacute;genos, como la herencia, las enfermedades hep&aacute;ticas, la malnutrici&oacute;n, los factores hormonales, algunas infecciones sist&eacute;micas como la s&iacute;filis y factores de riesgo de tipo profesional, como exposici&oacute;n a fibras textiles refinamiento del n&iacute;quel y trabajo con madera <em>. </em>(<a href="#ref">4-5</a>) </p>     <p>Aunque muchos pacientes prefieren conocer su verdad as&iacute; como que se le informe detalladamente las acciones terap&eacute;uticas relacionadas con la misma; el decir al enfermo el diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer de forma cruda, fr&iacute;a e impersonal, propicia en &eacute;l reacciones psicol&oacute;gicas que afectan su calidad de vida y su respuesta a los tratamientos, por lo que muchos bioeticistas recomiendan la informaci&oacute;n con una &quot;verdad soportable&quot; que no propicie efectos negativos, pero que le aporte la comprensi&oacute;n necesaria y le permita evitar el temor a lo desconocido; por lo que es importante identificar el grado de verdad soportable para cada enfermo considerando los siguientes elementos: la capacidad de tolerancia psicol&oacute;gica individual de cada paciente, las condiciones de vida social y su nivel cultural, el estadio y pron&oacute;stico de la enfermedad, el entorno y las posibilidades de colaboraci&oacute;n de la familia <em>. </em>(<a href="#ref">3</a>) </p>     <p>La relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente es un proceso importante en el cual los conocimientos cient&iacute;ficos, la habilidad y la experiencia del m&eacute;dico juega un papel fundamental, siempre que no prevalezca una actitud paternalista absoluta que pudiese da&ntilde;ar la confianza del paciente y sobre todo su autonom&iacute;a. El primer fundamento &eacute;tico en la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente est&aacute; representado por la informaci&oacute;n, pero cuando se trata de &quot;c&aacute;ncer&quot;, se enmascara con la mentira, no entreg&aacute;ndole al paciente la informaci&oacute;n requerida para aprobar o compartir las decisiones m&eacute;dicas. El ocultamiento al paciente del diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer, casi siempre informado a los familiares, genera un espectro negativo en la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente pudiendo presentarse situaciones indeseables <em>. </em>(<a href="#ref">1</a>) </p>     <p>A pesar de una mejor informaci&oacute;n actual sobre esta enfermedad los m&eacute;dicos no est&aacute;n preparados para enfrentar la situaci&oacute;n de como decir el diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer al paciente y a&uacute;n muchos pacientes prefieren no conocer la verdad sobre el mismo, siendo la familia la encargada de manejar las acciones que son propias de la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente. En nuestro pa&iacute;s el modelo de relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente que m&aacute;s se ha seguido es el activo-pasivo, basado en la cultura de la poblaci&oacute;n y de la comunidad m&eacute;dica y en la cual el paternalismo m&eacute;dico ha sido el eje principal de acci&oacute;n, pero en la actualidad cede el terreno a formas m&aacute;s democr&aacute;ticas de relaci&oacute;n y se valora m&aacute;s el derecho humano b&aacute;sico: el respeto a la libertad individual <em>. (<a href="#ref">1-2</a>) </em></p>     <p>La presente revisi&oacute;n se realiza con el objetivo de abordar las posiciones actuales acerca de este problema y&nbsp; recoger algunas sugerencias para el manejo de este tipo de informaci&oacute;n, as&iacute; como datos reflejados en las investigaciones realizadas en diferentes latitudes y en nuestro medio. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b>Desarrollo</b> </p>     <p>El proceso de informaci&oacute;n al paciente afecto de una enfermedad severa o invalidante es extremadamente complejo y se compone de una multiplicidad de factores, destac&aacute;ndose entre &eacute;stos: la informaci&oacute;n suministrada por el m&eacute;dico, la informaci&oacute;n retenida por el paciente, conocimiento de la enfermedad, deseo de informaci&oacute;n y satisfacci&oacute;n con la informaci&oacute;n recibida <em>. 6 </em>Con relaci&oacute;n a la informaci&oacute;n suministrada por el m&eacute;dico, presenta una enorme variaci&oacute;n entre los diferentes pa&iacute;ses, aunque existe una tendencia progresiva al incremento de la informaci&oacute;n, motivada en parte por los cambios en la actitud de los m&eacute;dicos pero sobre todo por aspectos legales y t&eacute;cnicos <em>. (<a href="#ref">6-8</a>) </em></p>     <p>Este proceso de la comunicaci&oacute;n del diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer var&iacute;a acorde a las diferencias culturales. Muchos estudios demuestran como los criterios de no comunicaci&oacute;n del diagn&oacute;stico se han ido modificando en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas. Uno realizado por Oken (1961) en los Estados Unidos evidenci&oacute; que el 90 % de los m&eacute;dicos prefer&iacute;an no decir la verdad a sus pacientes, sin embargo, Novack (1979) hace una r&eacute;plica del estudio anterior y report&oacute; que el 92 % de los m&eacute;dicos prefer&iacute;an comunicar al paciente su enfermedad; Holland (1987) encontr&oacute; en pa&iacute;ses de &Aacute;frica, Espa&ntilde;a, Hungr&iacute;a, Jap&oacute;n, Panam&aacute; y Portugal que m&aacute;s del 60 % de los m&eacute;dicos no revelaban el diagn&oacute;stico a su paciente y en pa&iacute;ses como Austria, Dinamarca, Holanda y Finlandia m&aacute;s del 80 % de los m&eacute;dicos revelaba la verdad al enfermo y en pa&iacute;ses como Francia e Italia exist&iacute;a la tendencia a comunicar la verdad s&oacute;lo a la familia, para que &eacute;sta sea quien decida la conveniencia o no de informar al paciente <em>. </em>(5) En Cuba el 28% de los profesionales encuestados al respecto s&iacute; comunican a sus pacientes tal diagn&oacute;stico; sin embargo, a estos profesionales s&iacute; les gustar&iacute;a que le comunicasen su diagn&oacute;stico, si fuesen los afectados, en un 97,9 % en EE.UU y en Cuba en un 75,9 % <em>. </em> (<a href="#ref">1-3,9</a>) </p>     <p>Respecto al deseo de informaci&oacute;n una gran mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en general manifestaron que si tuvieran una enfermedad grave desear&iacute;a que su m&eacute;dico se lo dijera, a la vez que manifiestan el deseo de ocultar la informaci&oacute;n a un familiar cercano si &eacute;ste se hallara en tal supuesto <em>. </em> (6,9-11) Esta tendencia aparece en multitud de estudios, independientemente de factores sociodemogr&aacute;ficos y culturales, aunque son resultados controversiales, ya que algunos han reportado que la mayor&iacute;a de los pacientes con c&aacute;ncer quieren conocer su diagn&oacute;stico <em>, </em>(<a href="#ref">2-15</a>) mientras otros hallazgos se manifiestan en sentido contrario <em>. </em>(<a href="#ref">6, 10, 16</a>) </p>     <p>Investigaciones acerca de la satisfacci&oacute;n con la informaci&oacute;n recibida, se se&ntilde;ala de manera general que aproximadamente la mitad de los pacientes m&eacute;dicos se sienten insatisfechos con la informaci&oacute;n que se les ha dado y otros pacientes,adem&aacute;s de la insatisfacci&oacute;n con la informaci&oacute;n recibida, se&ntilde;alan que querr&iacute;an disponer de m&aacute;s tiempo para hablar con su m&eacute;dico <em>.(<a href="#ref">10</a>) </em></p>     <p>La actitud fatalista hacia el c&aacute;ncer es tambi&eacute;n otra causa que afecta la comunicaci&oacute;n que debe brindar el m&eacute;dico, y que el paciente a su vez no se muestre interesado por el conocimiento cierto de su diagn&oacute;stico <em></em>(<a href="#ref">6</a>)Soriano y Arrebola en un estudio realizado en la comunidad de Alamar sobre conocimientos acerca del c&aacute;ncer, el 86,2 % de los encuestados consideraban que el c&aacute;ncer es m&aacute;s temible que las enfermedades del coraz&oacute;n y el 75,4 % respondieron que el c&aacute;ncer lleva irremediablemente a la muerte. En los EE.UU. en los a&ntilde;os 60 el 90 % de los m&eacute;dicos ocultaban a sus pacientes el diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer, pero ya en la d&eacute;cada del 80 s&oacute;lo conservan esta actitud menos del 10 % <em>. (<a href="#ref">1,3</a>) </em></p>     <p>En el caso de enfermedades cr&oacute;nicas de curso fatal, como el c&aacute;ncer bucal, este proceso de informaci&oacute;n est&aacute; grandemente bloqueado, entre otras razones, por el estigma a que est&aacute; asociado esta enfermedad, se percibe como sin&oacute;nimo de muerte, dolor, sufrimiento y deformaci&oacute;n, particularmente sensible para el paciente cuando es facial, y que puede provocar grandes alteraciones psicol&oacute;gicas en quien conoce o sospecha que la padece <em>.(<a href="#ref">3-5</a></em>) </p>     <p>La propia connotaci&oacute;n psicosocial que adquiere esta enfermedad, a la que no son ajenos los profesionales de la salud y fundamentalmente afecta con gran profundidad al m&eacute;dico, hace que la comunicaci&oacute;n del diagn&oacute;stico devenga un verdadero problema y reflejo de ello son las diferentes posiciones que al respecto se encuentran reflejadas en la literatura mundial m&aacute;s actualizada del tema <em>.(<a href="#ref">5-7</a>) </em></p>     <p>Algunos abogan por la veracidad total bajo todas circunstancias, partiendo del derecho de toda persona de conocer qu&eacute; ocurre en su organismo y decidir qu&eacute; hacer con su vida <em>.(<a href="#ref">1, 3, 8</a>) </em> Es muy importante pensar si el paciente desea hacer uso de ese derecho o no y si sus capacidades y caracter&iacute;sticas de personalidad se lo permiten. En la base de esta posici&oacute;n se encuentran valores morales un tanto r&iacute;gidos y muy dependientes de consideraciones econ&oacute;micas y legales que la hacen otro tanto pragm&aacute;tica <em>. (<a href="#ref">9-10</a>) </em></p>     <p>Otros refieren que no es conveniente informar al paciente el diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer por ser muy da&ntilde;ino para &eacute;l y consideran prudente ocultar la verdad bajo cualquier circunstancia, se&ntilde;alando que una profunda descompensaci&oacute;n en la conducta y en la vida afectiva, resulta desventajosa para el curso y evoluci&oacute;n de la enfermedad. Esta segunda posici&oacute;n, sin dudas, refleja paternalismo y desconfianza en las capacidades y recursos de afrontamientos del sujeto, privar a una persona del conocimiento sobre los procesos de enfermedad y la muerte es violatorio de sus derechos; si se enga&ntilde;a al paciente para evitar que se deprima, pronto la esperanza inicial ser&aacute; reemplazada por la desesperanza producto del enga&ntilde;o, el cual conduce casi siempre a un estado de p&eacute;rdida de la confianza en su m&eacute;dico de asistencia <em>. (<a href="#ref">9, 11-14</a>) </em></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Una consecuencia de ocultar informaci&oacute;n es que se crea un aura de secreto con referencia al status m&eacute;dico del paciente. El secreto y la ambig&uuml;edad con relaci&oacute;n al diagn&oacute;stico pueden aumentar la sospecha de &eacute;ste y su confusi&oacute;n acerca de las consecuencias de la enfermedad, llevando a sentimientos de p&eacute;rdida de control, asociados al estr&eacute;s impactante en el sistema inmunol&oacute;gico. Los estados de depresi&oacute;n ps&iacute;quica&nbsp; pueden provocar inmunodepresi&oacute;n o incluso estimular la expresi&oacute;n de oncogenes <em>. (<a href="#ref">13-15</a>) </em></p>     <p>Una&nbsp; posici&oacute;n m&aacute;s moderada, que complementa ambos extremos, considera que se debe informar a los enfermos pero respondiendo a sus necesidades y teniendo en cuenta elementos tales como: una buena calidad de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente, caracter&iacute;sticas de personalidad del paciente, existencia o no de apoyo familiar y social, entre otros factores <em>. (<a href="#ref">2,11,16-18</a></em>) </p>     <p>La preferencia por la informaci&oacute;n var&iacute;a, dependiendo de un conjunto de variables sociales y psicol&oacute;gicas. Los pacientes pueden tener preferencias de mayor informaci&oacute;n y necesidades en unas situaciones que en otras, notando que cuando el paciente ha recibido anticipadamente noticias referidas a su diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer, puede necesitar con m&aacute;s intensidad informaci&oacute;n y se torne especialmente vulnerable ante una comunicaci&oacute;n pobre o escasa. Tambi&eacute;n se refiere que los pacientes no s&oacute;lo desean informaci&oacute;n sobre aspectos m&eacute;dicos y fisiol&oacute;gicos de su enfermedad, sino tambi&eacute;n sobre el impacto psicol&oacute;gico y social esperado. Varios estudios sugieren que la b&uacute;squeda de informaci&oacute;n est&aacute; inversamente relacionada con la edad, sexo y seriedad de la enfermedad; otros han identificado factores culturales y socioecon&oacute;micos que influencian las preferencias de la informaci&oacute;n y caracter&iacute;sticas de personalidad <em>.(<a href="#ref">3,14,16</a>) </em></p>     <p>No todos los hombres son iguales, por lo que no todos viven su propia enfermedad de la misma manera, no todos se hallan en las mismas condiciones culturales, religiosas, familiares y econ&oacute;micas, para entenderla, afrontarla, tratar de resolverla o simple y llanamente, para soportarla. La presencia de un miembro de la familia es importante por varias razones: en primer lugar por las reacciones emocionales que la comunicaci&oacute;n del diagn&oacute;stico desencadena y en segundo lugar se asegura que al informar a los miembros de la familia, todos tienen la misma informaci&oacute;n, lo que evita confusiones y levantamiento de sospechas por parte del paciente<em>. (<a href="#ref">3</a>) </em> Qui&eacute;n presenta la informaci&oacute;n y c&oacute;mo se presenta la misma a los pacientes con c&aacute;ncer, influencia la capacidad de &eacute;stos para comprender y recordar la informaci&oacute;n; cu&aacute;ndo y d&oacute;nde hablar con el paciente tiene particular significado, es importante presentar la informaci&oacute;n en un ambiente privado y tranquilo en el cual los pacientes puedan sentirse c&oacute;modos para expresar reacciones y formular preguntas sin verg&uuml;enza ni interrupciones. En sentido general se se&ntilde;ala que una buena relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente basada en la confianza, ayuda a que el paciente acepte la informaci&oacute;n sobre su enfermedad y los tratamientos a los que ser&aacute; sometido <em>. (<a href="#ref">13, 14</a>) </em></p>     <p>La adecuada informaci&oacute;n depende fundamentalmente de la relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente que se establezca, a partir del contexto biol&oacute;gico y psicosocial que requiere el diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer, (<a href="#ref">8</a>) encamin&aacute;ndose &eacute;sta al desarrollo que reclama la pr&aacute;ctica m&eacute;dica oncol&oacute;gica con un enfoque positivo del principio &eacute;tico de autonom&iacute;a. Debido a estos factores socioculturales y de personalidad que influyen en la comunicaci&oacute;n, se sugiere que los m&eacute;dicos adapten su comunicaci&oacute;n al paciente, ya que la informaci&oacute;n se suministra mejor en el lenguaje que sea apropiado al nivel educacional del paciente y en una atm&oacute;sfera de comprensi&oacute;n y empat&iacute;a <em>. (<a href="#ref">6, 17-19</a>) </em></p>     <p>PERSPECTIVA CUBANA <em></em></p>     <p>En Cuba, despu&eacute;s del triunfo revolucionario, en 1959, comenz&oacute; a desarrollarse una atenci&oacute;n m&eacute;dica gratuita, con una cobertura nacional en su sentido m&aacute;s amplio. El estado cubano asumi&oacute; de un modo paternalista la atenci&oacute;n m&eacute;dica y, aunque desde un inicio hubo una participaci&oacute;n popular en la administraci&oacute;n de la salud p&uacute;blica, esta no alcanz&oacute; su m&aacute;xima expresi&oacute;n hasta la implementaci&oacute;n de los programas de los Municipios por la Salud y las Comunidades Saludables, basados en una iniciativa de la OPS sobre el principio de la multisectorialidad en el abordaje del problema de salud. Como se ve, el principio de “justicia distributiva” se ha tenido como una de las premisas fundamentales de la salud p&uacute;blica en nuestro pa&iacute;s <em>. (<a href="#ref">4,5</a></em>) </p>     <p>Con la filosof&iacute;a de que la muerte con dignidad y sin dolor deber&aacute; ser derecho de cada paciente, se ha promovido el enfoque de los cuidados paliativos, donde el criterio de &eacute;xito terap&eacute;utico no se mide por la prolongaci&oacute;n de la vida o la curaci&oacute;n del enfermo, sino bajo la concepci&oacute;n de que la muerte es un final inevitable a enfrentar por la persona, con el menor sufrimiento posible <em>. (<a href="#ref">3</a>) </em></p>     <p>En Cuba, el c&aacute;ncer ocupa el segundo lugar entre las principales causas de muerte. Una, de cada cinco defunciones en Cuba, se debe a esta enfermedad. De continuar la tendencia ascendente, tanto en morbilidad como en mortalidad, se prevee que en el a&ntilde;o 2025 desplace a las enfermedades cardiovasculares del primer lugar en la tabla de mortalidad general del pa&iacute;s <em>. (<a href="#ref">5</a>) </em></p>     <p>El sobredimensionamiento del diagn&oacute;stico “c&aacute;ncer” y la actitud fatalista hacia este, atentan contra las pol&iacute;ticas de salud encaminadas a modificar estilos de vida y lograr precocidad en los diagn&oacute;sticos <em>. </em> Los principales resultados de un estudio conducido por Soriano y Arrebola <em> (<a href="#ref">9</a>) </em> en 1991, donde se encuestaron 1222 personas de una comunidad en la periferia de la Ciudad de La Habana exploraron tres aspectos fundamentales: conocimiento de la incidencia de c&aacute;ncer, impacto o dimensi&oacute;n del mismo y progresos de los tratamientos actuales. La actitud pesimista y fatalista al enfrentamiento de la enfermedad constituye el com&uacute;n denominador, pero, indudablemente; es alentador el reconocimiento al progreso de las ciencias m&eacute;dicas en el control de esta enfermedad en m&aacute;s del 75% de los encuestados, quienes consideran un incremento en la supervivencia de los pacientes y en las posibilidades de prevenci&oacute;n de algunos tipos de tumores. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En Cuba, el sentido de percepci&oacute;n de riesgo&nbsp; del individuo es bajo, con una confianza extrema en el sector de la salud. No se comprende que en la soluci&oacute;n de su problema; es imprescindible la participaci&oacute;n conjunta de &eacute;l como individuo, y de la sociedad <em>. (<a href="#ref">17</a>) </em></p>     <p>En nuestro pa&iacute;s desde 1985 se puso en pr&aacute;ctica el programa nacional de detecci&oacute;n precoz del c&aacute;ncer bucal (PDCB), respaldado por el Ministerio de Salud P&uacute;blica, &uacute;nico en el mundo por su cobertura nacional, y su acci&oacute;n radica en el examen anual del complejo bucal a los sujetos de 15 a&ntilde;os y m&aacute;s por parte del&nbsp; Estomat&oacute;logo General Integral y el M&eacute;dico de Familia <em>.(<a href="#ref">5</a>) </em></p>     <p>Los programas de pesquizaje de c&aacute;ncer, de igual modo que la mayor&iacute;a de las tecnolog&iacute;as en salud act&uacute;an directamente sobre el cuerpo y la mente humanos. Siempre existen riesgos de orden biol&oacute;gico o psicol&oacute;gico, por lo que tomar en cuenta la seguridad de los individuos en t&eacute;rminos de un juicio de la aceptabilidad del riesgo, es imprescindible desde el punto de vista &eacute;tico. El uso indiscriminado de la tecnolog&iacute;a genera tasas m&aacute;s altas de yatrog&eacute;nesis cl&iacute;nica, adem&aacute;s de da&ntilde;os. A los individuos sometidos a un programa de este tipo habitualmente no se les pide un “consentimiento informado” como beneficiario del sistema de tamizaje&nbsp; y no se les informa de los posibles errores diagn&oacute;sticos <em>. (<a href="#ref">1,4,5</a>) </em></p>     <p>Consideramos que el individuo debe estar consciente de su papel en la salud p&uacute;blica, debe comprometerse luego de saber cu&aacute;les son sus riesgos y posibles beneficios, cuales son sus derechos, y de esta manera, comprometerse tambi&eacute;n con la sociedad, elevando su conciencia sanitaria <em>. (<a href="#ref">2</a>) </em></p>     <p>Gonz&aacute;lez en su trabajo sobre relaci&oacute;n m&eacute;dico paciente expresa que &eacute;sta puede ser afectada por la distorsi&oacute;n de la comunicaci&oacute;n (expresi&oacute;n facial, gestos o modulaci&oacute;n de la voz) en relaci&oacute;n al m&eacute;dico y en cuanto al paciente por su resistencia al diagn&oacute;stico, de ah&iacute; que la informaci&oacute;n al paciente del diagn&oacute;stico de c&aacute;ncer debe de acercarse a lo que &eacute;ticamente se considere m&aacute;s adecuado sin establecer un conflicto autonom&iacute;a paternalismo <em>. (<a href="#ref">8, 13</a>) </em></p>     <p>Todav&iacute;a muchos de los pacientes en nuestro pa&iacute;s pueden preferir no poseer la informaci&oacute;n, y que &eacute;sta sea manejada s&oacute;lo por sus familiares, y adoptar una actitud de negaci&oacute;n y pasividad <em>. (<a href="#ref">12</a>) </em> Aunque en nuestra experiencia esto es f&aacute;cilmente reversible con una buena relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente. </p>     <p align="center"><b>Conclusiones</b> </p>     <p>Cuba es el &uacute;nico pa&iacute;s del mundo con un Programa Nacional de Detecci&oacute;n de C&aacute;ncer Bucal, el cual incluye dentro de sus objetivos mejorar los indicadores de&nbsp; morbimortalidad de la enfermedad, pero sobre todo lograr educar a la poblaci&oacute;n en relaci&oacute;n con los factores de riesgo de la enfermedad y sus formas cl&iacute;nicas, de esta manera se logra que exista&nbsp; percepci&oacute;n de riesgo y que a trav&eacute;s del autoexamen bucal se logre una detecci&oacute;n precoz de la enfermedad, de esta manera el paciente pierde el “miedo a saber”, coopera concientemente con el tratamiento y se logra mayor satisfacci&oacute;n con los servicios de salud, aspectos sociales fundamentales. </p>     <p>Se concluye que el m&eacute;dico debe estar seguro del diagn&oacute;stico y del pron&oacute;stico, de lo que va a decir. Hacerlo en un lugar tranquilo, con privacidad y confort, sin prisas. Reconocer el derecho del enfermo a la verdad, lo que no significa que deba ser dicha de cualquier modo y en cualquier momento. Averiguar lo que el enfermo sabe, lo que quiere saber, lo que est&aacute; en condiciones de saber. Hablar con simplicidad, sin jerga profesional y palabras &quot;malsonantes&quot; (por ejemplo, c&aacute;ncer), pero no decir nada que no sea verdad. Informar gradualmente, extremando la delicadeza, ser prudente. Comunicar no es un acto &uacute;nico. </p>     <p align="center"><b>Summary</b> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Offering appropriate information on the part of the doctor to the oncologic patient has proven to be difficult because of the several cultural prejudices that surround the word &quot;cancer&quot;. In most of the cases a similar attitude is not only mistaken but harmful for the doctor-patient relationship, affecting their communication, as well as the trust and collaboration on the part of the patient. The current positions on this problem are approached through this work and some suggestions for the handling of this type of information, as well as data reflected in investigations carried out in different latitudes and in our context are exposed. </p>     <p>Key word: MOUTH NEOPLAMS/ethics </p>     <p>Recibido: 22/10/02 Aprobado: 4/4/03 </p>     <p align="center"><b><a name="ref"></a>Referencias bibliogr&aacute;ficas </b> </p> <ol>       <li>Mulens B, Torres P, Guti&eacute;rrez JA, Garc&iacute;a M, Ropero R. Conocimiento del diagn&oacute;stico en pacientes con c&aacute;ncer antes de recibir tratamiento oncoespec&iacute;fico en 1997. Rev Cubana Oncol 2000; 2(16): 93-9. </li>       <li>S&aacute;daba J. Los fines de la medicina vistos por un fil&oacute;sofo. Calidad Asistencial 2003, 18(1): 59-65. </li>       <li>Kotow M. Introducci&oacute;n a la bio&eacute;tica. Santiago de Chile: Editorial Universitaria, 1995:128-31. </li>       <li>Pire T, Grau J, Llant&aacute; MC. La informaci&oacute;n m&eacute;dica al paciente oncol&oacute;gico. Rev Cubana Oncol 2001; 17(2): 105-10. </li>       <li>Garc&iacute;a Jord&aacute;n M, Sosa Rosales M, Lence Anta J, Fern&aacute;ndez Garrote L, Mart&iacute;n Moya M. Mortalidad del <em></em>c&aacute;ncer bucal en Cuba (1987-1996). Rev Cubana Oncol 1999;15(2): 114-18 </li>       <li>Sankaranarayanan R, Fernandez Garrote L;,Lence Anta J,Pisani P, Rodriguez Salva A.&nbsp;&nbsp; Visual inspection in oral cancer screening in Cuba: a case-control study. <b></b>Oral Oncol <b></b>2002; 38(2): 131-6.&nbsp; </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Murray SA, Grant E, Grant A, Kendall M. Dying from cancer in developed and developing countries: lessons from two qualitative interview studies of patients and their carers. BMJ 2003; 326:368. </li>       <li>Gonz&aacute;lez R. La nueva dimensi&oacute;n de la relaci&oacute;n m&eacute;dico-paciente en nuestros d&iacute;as. En: Bio&eacute;tica desde una perspectiva cubana. La Habana: Centro F&eacute;lix Varela; 1997:105. </li>       <li>Soriano J, Norat T, Arr&eacute;bola JA y Fleites G. Algunas consideraciones &eacute;ticas en torno al c&aacute;ncer. En: Bio&eacute;tica desde una perspectiva cubana. La Habana: Centro F&eacute;lix Varela; 1997;165-72. </li>       <li>Bayes R. Psicolog&iacute;a Oncol&oacute;gica: Prevenci&oacute;n y terap&eacute;utica psicol&oacute;gicas del c&aacute;ncer. Madrid: Mart&iacute;nez Roca; 1991. </li>       <li>Astudillo W. Cuidados del enfermo en fase terminal y atenci&oacute;n a su familia, Pamplona: Ediciones de la Universidad de Navarra 1995:45. </li>       <li>Abreu MT, Mart&iacute;n A. Actitudes de alumnos y profesores de medicina ante la comunicaci&oacute;n del diagn&oacute;stico al paciente de c&aacute;ncer. Rev Cubana Oncol 1992; (8): 118-22. </li>       <li>Gonz&aacute;lez R. Son nuestras relaciones m&eacute;dico-paciente exitosas?. Rev Cubana Med 1979; 18(2):165-89. </li>       <li>Hersh SP, Aspectos psicol&oacute;giocos de los pacientes con c&aacute;ncer. En: DeVita VT, Hellman S, Rosenberg S, eds. C&aacute;ncer: principios y pr&aacute;ctica de oncolog&iacute;a. La Habana: Editorial Cientif&iacute;co-T&eacute;cnica, 1986; 247-60. </li>       <li>Flores JA. Atenci&oacute;n &eacute;tica al enfermo terminal. Med Integr 2002; 40(9): 377-8. </li>       <li>Baider L, Ever-Hadani P y De Nour AK. The impact of culture on perceptions of patients physician satisfaction. Isr Med Sci 1995; 311(23): 179-85. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li>Gonz&aacute;lez R. Relaciones con los pacientes en el marco institucional. Rev Cubana Med 1976; 15(4): 345-50. </li>       <li>G&oacute;mez M. C&oacute;mo dar malas noticias en Medicina. Madrid: Edit. Grupo Asta M&eacute;dica; 1996. </li>       <li>Vanchieri C. Cultural gaps leave patients angry: doctor confused. J Natl Cancer Inst 1995; 87:1576-7. </li>     </ol>      ]]></body><back>
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