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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The authors, studious of the extraordinary influence of Commandant and Dr. Ernesto Guevara de la Serna 's thought in Cuba and America, unveil the humanist perspective of this revolutionary doctor, through the most transcendental historical events in this man's life in different latitudes of the world. Che, young student, medicine doctor with promising gifts that knew how to place the human being and his values above his promissory future as scientific and medicine professional. The article dedicates special attention to his concepts about men, as well as his life and history and to his proverbial attachment to valuable revolutionary ethics. The article contributes to the enrichment of knowledge on the historical development of Cuban medical humanism, by reflecting this in the figure of one of its most mythical models]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <table width="100%" border="0" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif; line-height:200%; text-align:justify; font-size:12px;">   <tr>     <td width="958">    <div align="center"></div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Art&iacute;culo</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p align="center"><b>El humanismo del Che. </b></p>           <p align="center"><b>Che's Humanism. </b></p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Autores</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p><b>Avelino Fern&aacute;ndez Espert.</b> Profesor Auxiliar de Historia. Instituto Superior Pedag&oacute;gico &quot;Jos&eacute; Mart&iacute;&quot;. Carretera Circunvalaci&oacute;n Norte Km. cinco y medio. Camaguey. Cuba. Telef.: 261410 </p>           <p><b> Cristina Fern&aacute;ndez Rivero. </b> Estudiante de 6to a&ntilde;o de la carrera de Medicina. </p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b>Resumen</b></p>     <p>Los autores, estudiosos de la raigal influencia del pensamiento y la obra del Comandante Dr. Ernesto Guevara de la Serna (Che) en Cuba y Am&eacute;rica, proyectan la estampa humanista de este revolucionario m&eacute;dico, con el empleo de las m&aacute;s trascendentes pinceladas hist&oacute;ricas de un amplia hoja de vida en distintas latitudes del mundo. El Che, joven estudiante, m&eacute;dico graduado con prometedoras dotes que sabe ubicar al ser humano y sus valores por encima de un promisorio futuro como cient&iacute;fico y profesional de la medicina. El art&iacute;culo dedica atenci&oacute;n especial a sus conceptos sobre el hombre, su vida e historia y a su proverbial apego a una &eacute;tica revolucionaria de elevado calibre. El art&iacute;culo contribuye al enriquecimiento de los conocimientos sobre el desarrollo hist&oacute;rico del humanismo m&eacute;dico cubano, al proyectarlo en la figura de uno de sus m&aacute;s m&iacute;ticos modelos.&nbsp; </p>     <p>Palabras clave : HUMANISMO; MORAL </p>     <p align="center"><b>Introducci&oacute;n</b> </p>     <p>La clara inteligencia, la f&eacute;rrea voluntad, la valent&iacute;a sin l&iacute;mites, el desinter&eacute;s personal, la fidelidad absoluta a sus ideas, fueron atributos que adornaron la personalidad multifac&eacute;tica de Ernesto “Che” Guevara y lo hicieron descollar en su corta pero intensa y fruct&iacute;fera vida. </p>     <p>La grandeza de su pensamiento y de su actuaci&oacute;n lo convierten en una figura de car&aacute;cter universal y en un paradigma para todos los latinoamericanos honestos. </p>     <p>De ah&iacute; que el estudio de su vida constituya una fuente inagotable e inapreciable en la formaci&oacute;n y consolidaci&oacute;n de valores &eacute;ticos, antiimperialistas e internacionalistas para la presente y futuras generaciones del Continente y se inserte en la gran batalla de ideas en la que todo nuestro pueblo est&aacute; enfrascado. En tal sentido se han editado – y reeditado en algunos casos- sus escritos y han visto la luz diversas publicaciones en las que se han tratado aspectos importantes de su obra y vida revolucionaria. </p>     <p>No obstante, uno de los rasgos de su personalidad en el que no se ha profundizado todo lo necesario es el referido a su humanismo. Y es sumamente necesario y de vital importancia insistir en ello porque es la base de todo su accionar pol&iacute;tico. </p>     <p>Ciertamente, los que tuvieron la suerte de conocerlo personalmente se percataron de la exquisita sensibilidad que siempre lo acompa&ntilde;&oacute;, por lo que existen coincidencias al respecto. En tal sentido resulta altamente elocuente lo expresado por quien siendo su jefe y amigo entra&ntilde;able, supo aquilatar en toda su magnitud las virtudes que adornaron su vida ejemplar: el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, quien en sentidas y memorables palabras, que hacen vibrar de emoci&oacute;n a todos los revolucionarios, expres&oacute;: </p>     <p>“Pero, adem&aacute;s, a&ntilde;ad&iacute;a otra cualidad, que no era una cualidad del intelecto, que no es una cualidad de la voluntad, que no es una cualidad derivada de la experiencia, de la lucha, sino una cualidad del coraz&oacute;n, &iexcl;porque era un hombre extraordinariamente humano, extraordinariamente sensible! ”(<a href="#ref">1</a>) . </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Es por ello que, partiendo de la recopilaci&oacute;n y an&aacute;lisis de la bibliograf&iacute;a existente, el presente trabajo tiene por objetivo demostrar que el humanismo existente en Che, fue un rasgo caracter&iacute;stico de su personalidad que gui&oacute; toda su actuaci&oacute;n revolucionaria. </p>     <p align="center"><b>Desarrollo</b> </p>     <p>Fue el propio Che, qui&eacute;n en un trascendental art&iacute;culo publicado en el semanario “Marcha”, poco antes de partir hacia el territorio congole&ntilde;o, que tambi&eacute;n fue testigo de su ayuda internacionalista. Escribi&oacute;: </p>     <p>“ D&eacute;jeme decirle, a riesgo de parecer rid&iacute;culo, que el revolucionario verdadero est&aacute; guiado por grandes sentimiento de amor. Es imposible pensar en un revolucionario aut&eacute;ntico sin esta cualidad.”(<a href="#ref">2</a>) <b>&nbsp; </b></p>     <p>Precisamente, qui&eacute;n haya penetrado en el estudio de su vida, se percata de que esa cualidad &eacute;l la poes&iacute;a en grado sumo. Ello se observa en su accionar cotidiano, en los diarios confeccionados en distintos momentos de su vida, en sus cartas (fundamentalmente las dirigidas a sus padres e hijos), en sus escritos e incluso en su poes&iacute;a. Y, obviamente, es esa cualidad la que lo hace tomar importantes decisiones. </p>     <p>As&iacute;, por ejemplo, un golpe sentimental: la p&eacute;rdida de su abuela paterna en 1947, a la que el cuid&oacute; en su lecho de muerte durante diecisiete d&iacute;as, hace que abandone la idea de estudiar ingenier&iacute;a en la Ciudad de C&oacute;rdova, donde trabajaba en la Direcci&oacute;n de Vialidad, y matricule en la Facultad de Medicina de Buenos Aires. Posteriormente es esa cualidad la que lo impulsa a darle un trato humano y digno a los enfermos de los leprosorios de Lima y San Paulo, este &uacute;ltimo en plena selva peruana, durante el recorrido que junto a su amigo Alberto Granado realizara por Suram&eacute;rica siendo a&uacute;n estudiante. Gesto extraordinariamente humano y valiente que, por sus posibles implicaciones, muy pocos se atreven a realizar (<a href="#not">i</a>); pero, adem&aacute;s, de un valor incalculable para los pacientes, tal como manifiesta el Che en una de las cartas que dirigiera a sus padres, demostrativa de sus sentimientos humanitarios: </p>     <p>“[ ...] Es que despedida como la que nos hicieron los enfermos de la Leprosor&iacute;a de Lima es de las que invitan a seguir adelante [...] Todo el cari&ntilde;o depende de que fu&eacute;ramos sin guardapolvo ni guantes, les di&eacute;ramos la mano como cualquier hijo de vecino y nos sent&aacute;ramos entre ellos a charlar de cualquier cosa o jug&aacute;ramos al F&uacute;tbol con ellos. Tal vez te parecer&aacute; una compadrada sin objeto, pero el beneficio ps&iacute;quico que es para uno de estos enfermos tratados como animal salvaje, el hecho de que la gente los trate como seres normales es incalculable y el riesgo que se corre es extraordinariamente remoto [...]''(<a href="#ref">3</a>)&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </p>     <p>Llama la atenci&oacute;n el peso que el Che otorga al aumento de la autoestima que encierra su gesto, para los pacientes, cuesti&oacute;n que el sintetiza como “beneficio ps&iacute;quico” , que es, indudablemente, el objeto de su atenci&oacute;n. Ello es, por supuesto, un factor muy importante, imposible de soslayar para la compresi&oacute;n de su actitud con dichos enfermos, independientemente del valor personal necesario para ello, que fue una de las caracter&iacute;sticas de su personalidad. </p>     <p>El contacto directo con la miseria y la explotaci&oacute;n en que estaban sumidas, la mayor parte de la poblaci&oacute;n latinoamericana, lo condujo a su decisi&oacute;n m&aacute;s trascendental: la entrega absoluta a la causa de los humildes. Primero como un joven profesional, que de forma personal y un tanto aislada trataba de atenuar en lo posible el dolor de las masas oprimidas; despu&eacute;s como el legendario guerrillero y estadista de talla continental, que escribi&oacute; p&aacute;ginas cargadas de hero&iacute;smo en la historia de Cuba, de Am&eacute;rica y de &Aacute;frica y siempre, como el revolucionario consecuente con sus ideas y principios. </p>     <p>Hubiera podido asumir una posici&oacute;n indiferente o simplemente conformista, aceptando los padecimientos de los despose&iacute;dos como una realidad dolorosa pero inevitable. Esa en definitiva no era su situaci&oacute;n. Aunque la econom&iacute;a familiar no siempre fue halag&uuml;e&ntilde;a y esto motiv&oacute; que durante breves per&iacute;odos de tiempo realizara distintos empleos. El futuro se vislumbraba altamente prometedor para &eacute;l, cuando a los veinticuatro a&ntilde;os de edad recibi&oacute; el t&iacute;tulo de Doctor en Medicina. Nada lo obligaba a no pensar en su bienestar personal en un momento en que hab&iacute;a alcanzado una meta en su vida y ten&iacute;a ante s&iacute; la posibilidad de ejercer la profesi&oacute;n en una cl&iacute;nica bonaerense, al lado de uno de los mejores especialistas de alergia de su pa&iacute;s natal. Pero contrario a lo que esperaban sus familiares y amigos, el ya Dr. Guevara decidi&oacute; emprender un segundo viaje por Latinoam&eacute;rica que concluy&oacute; en Guatemala, pa&iacute;s del que &eacute;l ya conoc&iacute;a que se iniciaba un proceso nacionalista encabezado por el coronel Jacobo Arbenz y en el que, para ganarse el sustento, tuvo que desempe&ntilde;arse como enfermero. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Su comportamiento, aparentemente tan extra&ntilde;o, caus&oacute; incertidumbre entre sus allegados, constituyendo para ellos un enigma. Era llana y sencillamente inexplicable. Como inexplicable fue el grito con el que se despidi&oacute;, ya en marcha el tren, de todos ellos: ‘&iexcl; Aqu&iacute; va un soldado de Am&eacute;rica! (<a href="#ref">3</a>). Corr&iacute;a el mes de julio de 1953 y el joven doctor, el futuro Che, caminaba a encontrarse con la historia. </p>     <p>A&ntilde;os despu&eacute;s, siendo ya Presidente del Banco Nacional de Cuba, en el discurso que pronunciara el 19 de agosto de 1960 en La Habana, al iniciarse un curso de adoctrinamiento en el Ministerio de Salud P&uacute;blica, el propio Che explicar&iacute;a el m&oacute;vil que lo condujo a ello: </p>     <p>“Despu&eacute;s de recibido, por circunstancias especiales y quiz&aacute; tambi&eacute;n por mi car&aacute;cter, empec&eacute; a viajar por Am&eacute;rica y la conoc&iacute; entera [....] Y por las condiciones en que viaj&eacute;, primero como estudiante y despu&eacute;s como m&eacute;dico, empec&eacute; a entrar en estrecho contacto con la miseria, con el hambre, con las enfermedades, con la incapacidad de curar a un hijo por falta de medios, con el embrutecimiento que provocan el hambre y el castigo continuo, hasta hacer que para un padre perder a un hijo sea un accidente sin importancia, como sucede muchas veces en las clases golpeadas de nuestra patria americana; y empec&eacute; a ver que hab&iacute;a cosas que, en aquel momento me parecieron casi tan importantes como ser un investigador famoso o como hacer un aporte sustancial a la ciencia m&eacute;dica; y era ayudar a esa gente” (<a href="#ref">4</a>). </p>     <p> Permanece poco tiempo en Guatemala, que coincide con la duraci&oacute;n del gobierno de Arbenz, derrocado por la agresi&oacute;n orquestada por el imperialismo norteamericano con el auxilio de la reacci&oacute;n interna, pero la estancia en dicho pa&iacute;s fue muy importante en su formaci&oacute;n revolucionaria. All&iacute; se sinti&oacute; comprometido con el abortado proyecto progresista, al extremo de ser uno de los que pidieron armas para enfrentar el golpe contrarrevolucionario y, adem&aacute;s, madur&oacute; sus ideas en lo concerniente al papel del individuo en la sociedad, comenzando a comprender, seg&uacute;n sus propias palabras en el discurso citado, que de poco sirve el esfuerzo altruista pero aislado de una persona y que lo primero que se necesita para ser m&eacute;dico revolucionario- y ese era su prop&oacute;sito- es tener una revoluci&oacute;n (<a href="#ref">4</a>). </p>     <p>Y esa posibilidad la vio ante &eacute;l en M&eacute;xico, al sostener su primera conversaci&oacute;n con Fidel Castro, que trajo como resultado su inmediata incorporaci&oacute;n al movimiento revolucionario cubano. Conociendo de su af&aacute;n por ser m&eacute;dico revolucionario, a&uacute;n sin vivir la experiencia de una revoluci&oacute;n, &iquest;podr&iacute;a alguien extra&ntilde;arse de su r&aacute;pida determinaci&oacute;n? Las palabras pronunciadas por nuestro m&aacute;ximo l&iacute;der al respecto, son de una claridad extraordinaria: </p>     <p>“Para un hombre como &eacute;l no eran necesarios muchos argumentos, le bastaba saber que Cuba viv&iacute;a en una situaci&oacute;n similar, [se refiere a Guatemala] le bastaba saber que hab&iacute;a hombres decididos a combatir con las armas en la mano esa situaci&oacute;n, le bastaba saber que aquellos hombres estaban inspirados en sentimientos genuinamente revolucionarios y patri&oacute;ticos. Y eso era m&aacute;s que suficiente”. (<a href="#ref">1</a>). </p>     <p>En el pa&iacute;s azteca trabaja como m&eacute;dico al mismo tiempo que se entrena como futuro combatiente. Del contacto directo, al parecer con uno de sus pacientes, escribe unos versos, que por su relaci&oacute;n con el tema objeto de estudio, considero de mucha importancia el an&aacute;lisis de algunas de sus partes: </p>     <p>“ Vieja Mar&iacute;a, vas a morir </p>     <p>quiero hablarte en serio: </p>     <p>Tu vida fue un rosario completo de agon&iacute;as, </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No hubo hombre amado, ni salud, ni dinero, </p>     <p>Apenas el hambre para ser compartida; </p>     <p>Quiero hablar de tu esperanza, </p>     <p>De las tres distintas esperanzas </p>     <p>Que tu hija fabric&oacute; sin saber c&oacute;mo. </p>     <p>.......... </p>     <p>Escucha, abuela proletaria: </p>     <p>Cree en el hombre que llega, </p>     <p>Cree en el futuro que nunca ver&aacute;s. </p>     <p>........ </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Pero quiero anunciarte, </p>     <p>En voz baja y viril de las esperanzas, </p>     <p>La m&aacute;s roja y viril de las venganzas, </p>     <p>Quiero jurarlo por la exacta </p>     <p>Dimensi&oacute;n de mis ideales. </p>     <p>&nbsp; </p>     <p>Toma esta mano de hombre que parece de ni&ntilde;o </p>     <p>Entre las tuyas pulidas por el jab&oacute;n amarillo, </p>     <p>Restriega los callos duros y los nudillos puros </p>     <p>En la suave verg&uuml;enza de mis manos de m&eacute;dico. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&nbsp; </p>     <p>Descansa en paz, vieja Mar&iacute;a, </p>     <p>Descansa en paz, vieja luchadora, </p>     <p>Tus nietos todos vivir&aacute;n la aurora, </p>     <p>LO JURO ”(<a href="#ref">5</a>) </p>     <p>&nbsp; </p>     <p>Ellos reflejan los sentimientos humanitarios del Che, que lo llevan a compenetrarse con la paciente, de procedencia muy humilde, y a sentir verdadero pesar por su situaci&oacute;n, como correspond&iacute;a a su concepci&oacute;n de m&eacute;dico revolucionario y, adem&aacute;s, -pienso que esto es lo m&aacute;s importante- su compromiso. El compromiso de qui&eacute;n vislumbra que muy pronto sus manos de m&eacute;dico, endurecidas por la convicci&oacute;n de sus ideas, empu&ntilde;ar&iacute;an el fusil en otras tierras para cambiar la suerte de otras viejas Mar&iacute;as. Lejos de observarse una contemplaci&oacute;n pasiva de la realidad, hay en ellos una impl&iacute;cita determinaci&oacute;n de luchar para trasformarla y en este sentido su compromiso con la “abuela proletaria,” que tiene como destinatarios a sus tres nietos, constituye un canto a la vida, a la esperanza de que, mediante “ la m&aacute;s roja y viril de las venganzas”, es decir, mediante la lucha en&eacute;rgica por el Socialismo, un futuro mejor es posible. </p>     <p>Ya como guerrillero, tanto en Cuba como en Bolivia, el humanismo del Che se manifest&oacute; innumerables veces, lo que indudablemente tuvo una influencia educativa entre sus subordinados. No dej&oacute; escapar el momento preciso para consolidar en ellos los valores que el profesaba. Fue en este aspecto un formador en el contexto de la lucha armada, mediante el ejemplo de su actuaci&oacute;n personal. </p>     <p>Che siempre se sinti&oacute; muy comprometido con los combatientes bajo su mando. Es m&aacute;s, sin dejar de ser exigente, sinti&oacute; por ellos la m&aacute;s genuina hermandad, observada en distintos momentos de su quehacer revolucionario y que en determinadas ocasiones lo condujo a realizar actos de verdadero hero&iacute;smo. </p>     <p>Uno de ellos fue en la Sierra Maestra, en el combate sostenido contra las fuerzas del sanguinario S&aacute;nchez Mosquera, a las que trato de copar y aniquilar en la zona del Mar Verde, el 29 de Noviembre de 1957. Che consideraba que deb&iacute;an hacerse todos los esfuerzos por impedir que un compa&ntilde;ero quedara a merced del enemigo y all&iacute;, fiel a este principio que refleja su compa&ntilde;erismo, no vacil&oacute; en arriesgar su vida para rescatar el cuerpo herido de Joel Iglesias, ante las miradas at&oacute;nitas de tres soldados enemigos, que sorprendidos ante su audacia no atinaron a dispararle. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Otro fue en su &uacute;ltimo combate, en la Quebrada del Yuro, Bolivia, el 8 de Octubre de 1967, en el que se mantuvo combatiendo, para facilitar que los enfermos e imposibilitados de combatir de su peque&ntilde;o n&uacute;cleo guerrillero pudieran eludir el cerco. </p>     <p>Sus escritos traslucen el profundo dolor que le causaba la muerte de sus compa&ntilde;eros, como sucedi&oacute; cuando cay&oacute; Roberto Rodr&iacute;guez “ El Vaquerito”, durante la Batalla de Santa Clara o Eliseo Reyes (“San Luis, Rolando”) y Carlos Coello “ Tuma”, en la selva boliviana, por solo citar tres casos. Pero, adem&aacute;s, quien lea las p&aacute;ginas de su diario en Bolivia, se percata que la solidaridad del Che con sus hermanos de lucha no conoci&oacute; l&iacute;mites, lo que se aprecia con nitidez en sus apuntes del 25 y 26 de septiembre, cuando se encaminaba hacia una zona de operaciones m&aacute;s propicia. Fue su ansia de aliviar la dif&iacute;cil situaci&oacute;n por la que atravesaba el combatiente Octavio de la Concepci&oacute;n y de la Pedraja (“Moro”, “M&eacute;dico”), enfermo de lumbago, la que lo impulsa a no desviarse del camino m&aacute;s f&aacute;cil y por el que ven&iacute;a transitando desde hacia varios d&iacute;as, para que este pudiese ir montado en mula, a&uacute;n con plena conciencia de la peligrosidad que ello entra&ntilde;aba por las grandes posibilidades de caer en una emboscada, como en efecto ocurri&oacute;. </p>     <p>El respeto que siempre sinti&oacute; por la vida de un ser humano fue proverbial y eso lo manifest&oacute; fehacientemente, en el tratamiento humanitario que dio, no solo a los prisioneros, sino incluso a los esp&iacute;as enemigos. El 26 de Junio de 1967, comenz&oacute; las anotaciones de su diario especificando “D&iacute;a negro para m&iacute;” (<a href="#ref">6</a>), con lo que resum&iacute;a el gran dolor que lo aflig&iacute;a por la muerte de Carlos Coello “ Tuma”, a qui&eacute;n lo un&iacute;a un cari&ntilde;o especial, un cari&ntilde;o casi como de padre a hijo, consolidado con los a&ntilde;os. Coincidentemente fueron apresados dos esp&iacute;as, que una vez advertidos fueron dejados en libertad ese mismo d&iacute;a. No hubo ajusticiamiento (lo que no hubiera sido criticable dado a las normas de la guerra), ni maltratos, ni una ofensa- por insignificante que fuera- que denotar&aacute; venganza por el compa&ntilde;ero ca&iacute;do, que hab&iacute;a sido uno de los m&aacute;s familiares y queridos en la guerrilla. Es m&aacute;s, cuando debido a una mala interpretaci&oacute;n de su orden consistente en que se le quitaran todo lo que fuera de utilidad, ambos detenidos fueron liberados en calzoncillos, la reacci&oacute;n del Che fue de indignaci&oacute;n. Seg&uacute;n narra Inti Peredo, uno de los sobrevivientes de la guerrilla qui&eacute;n posteriormente cayera combatiendo dos a&ntilde;os despu&eacute;s, el Che critic&oacute; a los compa&ntilde;eros que confundieron su orden “[ ...]” y les dijo que a los seres humanos hab&iacute;a que tratarlos con dignidad ,que no se les deb&iacute;a ocasionar humillaciones ni vejaciones gratuitas. A su lado estaba el cad&aacute;ver de “Tuma” (<a href="#ref">7</a>). </p>     <p>La actividad del Che, con toda su carga &eacute;tica y emocional, tiene un valor formativo extraordinario, si se toma en cuenta el substrato humano que debe guiar la actuaci&oacute;n de todo revolucionario, incluso con el adversario. No fue la &uacute;nica vez que se proyect&oacute; en esa direcci&oacute;n. Veinte y tres d&iacute;as antes, estando al frente de una emboscada en la que deb&iacute;a iniciar el fuego, fue incapaz de dispararle a dos soldados que tapados con una frazada ven&iacute;an en la cama de un cami&oacute;n, exclamando posteriormente que “era un crimen dispararles a esos soldaditos” (<a href="#ref">7</a>). Es muy probable que ellos desconozcan a&uacute;n hoy, lo cerca que estuvieron de la muerte aquel d&iacute;a y que viven gracias a la generosidad de un hombre, cuyos sentimientos no estaban endurecidos a pesar de las condiciones extremadamente dif&iacute;ciles de la guerra que desarrollaba. </p>     <p>En el escrito del Che sobre el combate del “ El Uvero”, hay un fragmento en el que narra el dolor que sinti&oacute; al dejar a dos combatientes heridos de suma gravedad en poder del enemigo, que por la ternura que en el se observa, bien pudiera considerarse una s&iacute;ntesis del humanismo que se escond&iacute;a tras su car&aacute;cter adusto:&nbsp; </p>     <p>“ Cuando se lo comuniqu&eacute; a Cilleros [que lleg&oacute; muerto a Santiago de Cuba] dici&eacute;ndole las palabras reconfortantes de rigor, me salud&oacute; con una sonrisa triste que pod&iacute;a decir m&aacute;s que todas las palabras en ese momento y que expresaba su convicci&oacute;n de que todo hab&iacute;a acabado. Lo sab&iacute;a tambi&eacute;n y estuve tentado en aquel momento de depositar en su frente un beso de despedida pero, en m&iacute; m&aacute;s que en nadie, significaba la sentencia de muerte para el compa&ntilde;ero y el deber me indicaba que no deb&iacute;a amargar m&aacute;s sus &uacute;ltimos momentos con la confirmaci&oacute;n de algo de lo que &eacute;l ya ten&iacute;a casi absoluta certeza. Me desped&iacute;, lo m&aacute;s cari&ntilde;osamente que pude y con enorme dolor, de los dos combatientes que quedaban en manos del enemigo. Ellos clamaban que prefer&iacute;an morir en nuestras tropas, pero ten&iacute;amos nosotros tambi&eacute;n el deber de luchar hasta el &uacute;ltimo momento por sus vidas [...] ”(<a href="#ref">8</a>). &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>     <p align="center"><b>Conclusiones</b> </p>     <p>El humanismo fue un rasgo inherente a la personalidad de Ernesto Che Guevara. Y ello se observa, fundamentalmente, en su decisi&oacute;n de estudiar la carrera de Medicina, en el trato que tanto &eacute;l como Alberto Granados, dieron a los enfermos de los leprosorios de Lima y San Paulo, en la disposici&oacute;n, como m&eacute;dico revolucionario, de poner todos sus conocimientos al servicio de los m&aacute;s necesitados y en su vida como guerrillero. </p>     <p>Espec&iacute;ficamente en esto &uacute;ltimo, sus sentimientos humanitarios los expresa desde dos &aacute;ngulos distintos: en los lazos de hermandad que estableci&oacute; con sus compa&ntilde;eros, por los que en ocasiones arriesg&oacute; su vida, y en el respeto a la dignidad y a la vida del ser humano, manifestado en el tratamiento a los prisioneros e incluso a los esp&iacute;as y, adem&aacute;s, en su actuaci&oacute;n en la emboscada del 3 de Junio de 1967, gracias a la cual dos soldados enemigos pudieron conservar sus vidas. </p>     <p>A trav&eacute;s de su obra escrita y del ejemplo que emanaba de accionar cotidiano, fue un verdadero educador no solo para los hombres que combatieron bajo su mando, sino para todos aquellos que se decidan a profundizar en su vida, en sus escritos y en sus discursos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Che es un paradigma para las actuales y futuras generaciones, que nos impulsa al mejoramiento humano de que hablara Mart&iacute;, para ser cada d&iacute;a mejores revolucionarios.&nbsp; </p>     <p align="center"><b>Summary</b> </p>     <p>The authors, studious of the extraordinary influence of Commandant and Dr. Ernesto Guevara de la Serna 's thought in Cuba and America, unveil the humanist perspective of this revolutionary doctor, through the most transcendental historical events in this man's life in different latitudes of the world. Che, young student, medicine doctor with promising gifts that knew how to place the human being and his values above his promissory future as scientific and medicine professional. The article dedicates special attention to his concepts about men, as well as his life and history and to his proverbial attachment to valuable revolutionary ethics. The article contributes to the enrichment of knowledge on the historical development of Cuban medical humanism, by reflecting this in the figure of one of its most mythical models. </p>     <p><b>Key Words </b>: HUMANISM, MORAL. </p>     <p>Recibido: 20/6/04 Aprobado: 15/7/04 </p>     <p align="center"><b><a name="ref"></a>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</b> </p>     <!-- ref --><p>(1) Castro Ruz F. Discurso pronunciado en la velada solemne en memoria del Comandante Ernesto Che Guevara. En Guevara de la Serna E. Obras 1957-1967. Tomo 1. La Habana, Casa de las Am&eacute;ricas; 1970. p 19. <!-- ref --><p>(2) Guevara de la Serna Ernesto.: El socialismo y el hombre en Cuba. En Obras 1957-67. Tomo 2. La Habana, Casa de las Am&eacute;ricas; 1970. p. 382. <!-- ref --><p>(3) Guevara Lynch E. Mi hijo el Che. Ciudad de la Habana, Editorial Arte y Literatura; 1988. p.405, 406, 427 <!-- ref --><p>(4) Guevara de la Serna E. Fragmentos del discurso que pronunciara al iniciarse un curso de adoctrinamiento del Ministerio de Salud P&uacute;blica, el 19 de agosto de 1960 en La Habana. Revista Tricontinental (falta a&ntilde;o); 83: 5- 82 <!-- ref --><p>(5) Guevara de la Serna E. Sobre Literatura y Arte. Ciudad de la Habana, Editorial Arte y Literatura; 1997. p 21-23. <!-- ref --><p>(6) Guevara de la Serna E. El Diario del Che en Bolivia. Ilustrado. La Habana, Editora Pol&iacute;tica; 2000. p 261. <!-- ref --><p>(7) Peredo I. Mi Campa&ntilde;a con el Che. Pensamiento Cr&iacute;tico 1971; 52 Mayo: 31-35. <!-- ref --><p>(8) Guevara de la Serna E. Pasajes de la Guerra revolucionaria. Cuba 1956-1959. La Habana, Editora Pol&iacute;tica; 2000. p 100. <p align="center"><b>Bibliograf&iacute;a</b> </p>     <p>Gonz&aacute;lez F. De Nacahuas&uacute; a la Higuera. La Habana, Editora Pol&iacute;tica; 1989. </p>     <p>Guevara Lynch E. Mi hijo el Che. La Habana, Cuba: Editorial Arte y Literatura; 1988. </p>     <p>Guevara de la Serna E. Obras: 1957-57. La Habana, Cuba: Casa de las Am&eacute;ricas;1970 </p>     <p>Guevara de la Serna E. Pasajes de la Guerra Revolucionaria. Cuba 1956-1959. La Habana, Cuba: Editora Pol&iacute;tica; 2000. </p>     <p>Guevara de la Serna E. El Diario del Che en Bolivia. La Habana, Cuba: Editora Pol&iacute;tica; 2000. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Guevara de la Serna E .Sobre Literatura y Arte. La Habana, Cuba: Editorial Arte y Literatura; 1997. </p>     <p>Peredo I. Mi Campa&ntilde;a con el Che. Pensamiento Cr&iacute;tico 1971 Mayo; (52): 2-67. </p>     <p align="center"><b><a name="not"></a>Nota</b> </p>     <p>(i)Ernesto Guevara Lynch, en un formidable estudio biogr&aacute;fico sobre su hijo, comenta la conversaci&oacute;n sostenida con un fraile amigo de una de sus hermanas en la que este , al conocer la compenetraci&oacute;n lograda por el Che y su acompa&ntilde;ante con los enfermos de dichos leprosorios, le confes&oacute; que sent&iacute;a mucha admiraci&oacute;n por lo que ellos hab&iacute;an realizado, cosa que el hubiera sido incapaz de hacer, no obstante su condici&oacute;n de eclesi&aacute;stico.&nbsp; V&eacute;ase Guevara lynch E. Mi hijo el Che. Ciudad de la&nbsp; Habana,&nbsp;&nbsp;Editorial Arte y Literatura; 1988. p. 344 y 406. </p>      ]]></body><back>
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