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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Noviembre 27 de 1871. Fusilamiento de Ocho Inocentes Estudiantes de Medicina]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas (Infomed) Universidad Virtual de la Salud de Cuba ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <table width="100%" border="0" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif; line-height:200%; text-align:justify; font-size:12px;">  <tr>     <td width="958">    <div align="center"></div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Rese&ntilde;a</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p align="center"><b>Noviembre 27 de 1871. Fusilamiento de Ocho Inocentes Estudiantes de Medicina. </b></p>           <p align="center"><b>November 27</b><b>th </b><b> de 1871. Eight innocent medical students excecuted by shooting.</b></p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Autor</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p><b>Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa</b>. Licenciado en Informaci&oacute;n Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica y Bibliotecolog&iacute;a. Investigador Agregado Secci&oacute;n de Humanidades M&eacute;dicas de la Universidad Virtual de la Salud de&nbsp; Cuba. Centro Nacional de Informaci&oacute;n de Ciencias M&eacute;dicas (Infomed) . Calle 27 No. 110 e/ M y N. Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. CP 10400 Correo electr&oacute;nico: <a href="mailto:jale@infomed.sld.cu">jale@infomed.sld.cu </a></p></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p>Palabras Clave: HISTORIA DE LA MEDICINA; CUBA </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b>Noviembre 27 de 1871. </b></p>     <p>Era la tarde del viernes 24 de noviembre y los alumnos del primer curso de Medicina esperaban en el Anfiteatro Anat&oacute;mico la llegada de su profesor, doctor Pablo Valencia y Garc&iacute;a, quien a las 3:00 p.m. deb&iacute;a impartir una clase de Anatom&iacute;a. El anfiteatro estaba ubicado en lo que hoy es la calle San L&aacute;zaro entre Aramburu y Hospital, muy pr&oacute;ximo al cementerio de Espada que en aquella &eacute;poca no se hab&iacute;a a&uacute;n clausurado. </p>     <p>Al enterarse los estudiantes de que demorar&iacute;a la llegada del profesor, por un examen que ten&iacute;a en el edificio de la Universidad, situado entonces en la calle O'Reilly esquina a San Ignacio, se dispusieron varios a asistir a las pr&aacute;cticas de disecci&oacute;n que explicaba el doctor Domingo Fern&aacute;ndez Cubas. Algunos entraron en el cementerio y recorrieron sus patios, pues la entrada no estaba prohibida para nadie. Otros, al salir del anfiteatro, vieron el veh&iacute;culo donde hab&iacute;an conducido cad&aacute;veres destinados a la sala de disecci&oacute;n, montaron en &eacute;l y pasearon por la plaza que se encontraba delante del cementerio. Los nombres de estos &uacute;ltimos eran Anacleto Berm&uacute;dez, &Aacute;ngel Laborde, Jos&eacute; de Marcos y Juan Pascual Rodr&iacute;guez. Por otra parte, un joven estudiante de 16 a&ntilde;os llamado Alonso &Aacute;lvarez de la Campa, tom&oacute; una flor que estaba delante de las oficinas del cementerio. </p>     <p>El vigilante del cementerio nombrado Vicente Cobas, mortificado porque aquel grupo de j&oacute;venes “hab&iacute;a descompuesto sus siembras”, hizo una falsa delaci&oacute;n al gobernador pol&iacute;tico Dionisio L&oacute;pez Roberts, pues le dijo que los estudiantes hab&iacute;an rayado el cristal que cubr&iacute;a el nicho donde reposaban los restos de Gonzalo Casta&ntilde;&oacute;n. Esa declaraci&oacute;n de Cobas, cuyas funestas y terribles consecuencias ni &eacute;l mismo previ&oacute;, fue motivo para que el gobernador fraguara con incre&iacute;ble prontitud un plan para elevar su “prestigio” ante sus superiores. </p>     <p>Gonzalo Casta&ntilde;&oacute;n fue en vida un periodista &aacute;vido de notoriedad, que escrib&iacute;a en el peri&oacute;dico La Voz de Cuba , del cual era el director. Integrista furibundo, comenzaba sus art&iacute;culos con la frase &iexcl;Sangre y fuego! y predicaba siempre el exterminio de los cubanos para repoblar la isla con nuevos espa&ntilde;oles. Luego de haber ofendido a la mujer cubana y a los naturales del pa&iacute;s en las p&aacute;ginas de su peri&oacute;dico, viaj&oacute; a Cayo Hueso, Estados Unidos, a batirse con el director del peri&oacute;dico El Republicano  que all&iacute; se editaba, quien le hab&iacute;a salido al paso en t&eacute;rminos que consider&oacute; injuriosos para La Voz de Cuba  y su persona. Su viaje a Cayo Hueso buscaba, m&aacute;s que la realizaci&oacute;n del duelo propiamente dicho, la publicidad que &eacute;ste atraer&iacute;a sobre s&iacute;. Sin embargo, las cosas no salieron como &eacute;l pensaba y fue muerto a tiros el 31 de enero de 1870 en el hotel Russell House por el cubano Mateo Orozco, a quien hab&iacute;a agredido junto con su compa&ntilde;ero de aventuras y compinche, el Capit&aacute;n de voluntarios Felipe Alonso. Luego de su traslado a La Habana, el cad&aacute;ver fue embalsamado&nbsp; por el m&eacute;dico y profesor universitario doctor Antonio Caro Carecio y colocado en uno de los nichos del cementerio de Espada en febrero de 1870. </p>     <p>Despu&eacute;s de visitar el cementerio, el gobernador pol&iacute;tico L&oacute;pez Roberts se person&oacute; en la c&aacute;tedra del doctor Juan Manuel S&aacute;nchez Bustamante y Garc&iacute;a del Barrio, quien daba una clase de Anatom&iacute;a descriptiva a los alumnos del segundo a&ntilde;o de Medicina. En ese lugar quiso reducir a prisi&oacute;n a todos los estudiantes presentes por profanadores, lo que no logr&oacute; por la actitud en&eacute;rgica del profesor S&aacute;nchez Bustamante, quien manifest&oacute; que, antes de sus disc&iacute;pulos, hab&iacute;a que llevarlo a &eacute;l preso. </p>     <p>Tras este fracaso, L&oacute;pez Roberts se apareci&oacute; en la clase de Anatom&iacute;a descriptiva que explicaba el doctor Pablo Valencia Garc&iacute;a a los alumnos del primer a&ntilde;o de Medicina. En esta ocasi&oacute;n iba acompa&ntilde;ado por el Capit&aacute;n de voluntarios Felipe Alonso, el mismo que acompa&ntilde;&oacute; a Casta&ntilde;&oacute;n en su infortunada aventura de Cayo Hueso y dispar&oacute; su rev&oacute;lver contra el cubano Mateo Orozco en el suceso del hotel Russell House. En el aula repiti&oacute; su acusaci&oacute;n y esa vez tuvo &eacute;xito, a pesar de las protestas de inocencia de los alumnos por la cobarde postura del catedr&aacute;tico Valencia, que penosamente contrastaba con la del profesor S&aacute;nchez Bustamante. </p>     <p>As&iacute; se decret&oacute; prisi&oacute;n para todos los que estaban en clase ese d&iacute;a, con la excepci&oacute;n de un alumno peninsular y militar del cuerpo de sanidad de apellido Godoy, a quien el gobernador pol&iacute;tico exoner&oacute; de culpa por considerar que no pod&iacute;a haber participado en la comisi&oacute;n del supuesto delito. El resto de sus compa&ntilde;eros -45 en total- se condujeron a la c&aacute;rcel, a la que entraron a las 8:00 p.m. del s&aacute;bado 25 de noviembre. </p>     <p>Hacia la media noche del domingo 26 y primeras horas de la madrugada del lunes 27 comenz&oacute; a funcionar el primer Consejo de Guerra que habr&iacute;a de juzgar a los 45 presos, condenados a las penas que, de haberse cometido en realidad la profanaci&oacute;n, impon&iacute;a el c&oacute;digo. Pero los voluntarios manifestaron pronto su inconformidad con esa sentencia y exigieron que se formara otro Consejo de Guerra m&aacute;s severo. El General Romualdo Crespo, entonces en funciones interinas de Gobernador y Capit&aacute;n General en ausencia del Conde de Valmaseda quien se hallaba en campa&ntilde;a en Las Tunas, integr&oacute; un nuevo Consejo bajo la presidencia del Coronel Alejandro Jaquetot, con un total de 15 vocales, seis de ellos del ej&eacute;rcito y nueve elegidos entre los Capitanes de voluntarios. </p>     <p>A las 12:00 m. del d&iacute;a 27 todav&iacute;a deliberaba el segundo Consejo de Guerra, no tanto sobre la sentencia, sino sobre el n&uacute;mero de prisioneros que se someter&iacute;an a la pena m&aacute;xima. El Consejo lleg&oacute; a fijar en ocho la cantidad total de v&iacute;ctimas, de las cuales las cinco primeras le fueron f&aacute;ciles de escoger. El primero fue el joven Alonso &Aacute;lvarez de la Campa y Gamba, quien hab&iacute;a arrancado una flor del jard&iacute;n situado delante de las oficinas del cementerio. A &eacute;l le siguieron Anacleto Berm&uacute;dez y Pi&ntilde;era, Jos&eacute; de Marcos y Medina, &Aacute;ngel Laborde y Perera y Juan Pascual Rodr&iacute;guez y P&eacute;rez, quienes hab&iacute;an jugado con el veh&iacute;culo de transportar los cad&aacute;veres destinados a la clase de disecci&oacute;n. Los tres restantes condenados a la pena de muerte se escogieron al azar entre el resto de los presos. Ellos fueron Carlos de la Torre y Madrigal, Carlos Verdugo y Mart&iacute;nez y Eladio Gonz&aacute;lez y Toledo. Procede se&ntilde;alar que Carlos Verdugo era natural de la ciudad de Matanzas y el d&iacute;a 24 se encontraba en su hogar. Hab&iacute;a llegado a La Habana el d&iacute;a 25; pocas horas antes de la detenci&oacute;n masiva en la clase del doctor Valencia. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El Consejo firm&oacute; la sentencia a la 1:00 p.m. y, le&iacute;do el fallo a los ocho estudiantes que deb&iacute;an morir, entraron en la capilla poco antes de las 4:00. Despu&eacute;s de permanecer all&iacute; por espacio de media hora, se les condujo con las manos esposadas y un crucifijo entre ellas hasta la explanada de la Punta, donde se llevar&iacute;a a cabo la ejecuci&oacute;n. Frente a los pa&ntilde;os de pared formados por las ventanas del edificio usado como dep&oacute;sito del Cuerpo de Ingenieros, fueron colocados de dos en dos, de espaldas y de rodillas a los infelices inocentes, fusilados a las 4:20 por el piquete de fusilamiento al mando del Capit&aacute;n de voluntarios Ram&oacute;n L&oacute;pez de Ayala. </p>     <p>Los cad&aacute;veres fueron trasladados a un lugar extramuros de lo que actualmente es el cementerio de Col&oacute;n y conocido con el nombre de San Antonio Chiquito, acompa&ntilde;ados&nbsp; por una compa&ntilde;&iacute;a de voluntarios, sin que se permitiera a sus familiares reclamar a sus muertos para darles sepultura. En el lugar fueron arrojados los cuerpos sin vida en una fosa de dos metros de largo por metro y medio de ancho y dos y medio de profundidad. Para proporcionarles un mejor acomodo en el fondo, se dispuso la colocaci&oacute;n de cuatro en un sentido y los otros cuatro en sentido opuesto. </p>     <p>Las partidas de defunci&oacute;n no se registraron en ninguna iglesia parroquial. No fue sino despu&eacute;s de dos meses y medio que se asentaron sus partidas de enterramiento en los libros del cementerio de Col&oacute;n, donde aparece que los cad&aacute;veres fueron inhumados de limosna. Esto permite comprender hasta qu&eacute; punto de humillaci&oacute;n quiso llevarse todo lo concerniente a la ejecuci&oacute;n de los ocho estudiantes del primer a&ntilde;o de Medicina. De sus restantes compa&ntilde;eros de su curso, 11 fueron condenados a seis a&ntilde;os de prisi&oacute;n, 20 a cuatro a&ntilde;os y cuatro a seis meses de reclusi&oacute;n, con independencia de que los bienes de todos quedaron sujetos a las responsabilidades civiles determinadas por las leyes. </p>     <p>El fusilamiento de los j&oacute;venes estudiantes caus&oacute; sorpresa y repulsa en Madrid y en el extranjero en general. La condena de los 31 restantes apenas de seis y cuatro a&ntilde;os de prisi&oacute;n levant&oacute; un clamor un&aacute;nime en la prensa madrile&ntilde;a, a la que unieron su voz unos 60 Diputados y Senadores que solicitaron al Gobierno el indulto de los condenados, el cual fue firmado el 9 de mayo de 1872 por el Rey de Espa&ntilde;a Amadeo de Saboya. En el documento se aceptaba la falsa imputaci&oacute;n y se conced&iacute;a el indulto “por el indudable arrepentimiento de los j&oacute;venes penados, hijos de leales y buenos espa&ntilde;oles”. La verdad es que el indulto se concedi&oacute; por la presi&oacute;n de los Diputados y Senadores espa&ntilde;oles y porque el extranjero se escandalizaba por lo que toda la prensa americana y europea llamaba asesinatos del 27 de noviembre. </p>     <p>En este breve espacio se ha tratado de divulgar algunos detalles relativos al criminal suceso ocurrido en horas de la tarde del lunes 27 de noviembre de 1871, fecha en que fueron injustamente pasados por las armas ocho inocentes estudiantes del primer curso de Medicina. Al efecto se han considerado en primera instancia el clima que imperaba entonces en la ciudad de La Habana, adem&aacute;s de qui&eacute;n hab&iacute;a sido Gonzalo Casta&ntilde;&oacute;n y cu&aacute;l era la calidad moral y humana de quienes tomaron su nombre como pretexto para convertirse en los principales responsables de este horrendo homicidio colectivo. </p>     <p>A continuaci&oacute;n se brindan datos que pueden ser de inter&eacute;s acerca de los nombres y apellidos completos, el lugar y fecha de nacimiento, la iglesia parroquial donde fueron bautizados y la edad que ten&iacute;an los ocho estudiantes cuando fueron fusilados: </p>     <p>Alonso &Aacute;lvarez y Gamba naci&oacute; en La Habana el 24 de junio de 1855: bautizado en la iglesia parroquial de Nuestra Se&ntilde;ora de Monserrate; fusilado a los 16 a&ntilde;os. </p>     <p>Jos&eacute; de Marcos y Medina naci&oacute; en La Habana el 7 de marzo de 1851; bautizado en la iglesia parroquial de Nuestra Se&ntilde;ora de Monserrate; fusilado a los 20 a&ntilde;os. </p>     <p>Juan Pascual Rodr&iacute;guez P&eacute;rez naci&oacute; en La Habana el 24 de junio de 1850; bautizado en la iglesia parroquial del Esp&iacute;ritu Santo; fusilado a los 21 a&ntilde;os. </p>     <p>Anacleto Berm&uacute;dez y Pi&ntilde;era naci&oacute; en La Habana el 7 de junio de 1851; bautizado en la iglesia parroquial de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe, hoy d&iacute;a llamada Nuestra Se&ntilde;ora de la Caridad; fusilado a los 20 a&ntilde;os. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&Aacute;ngel Laborde y Perera naci&oacute; en La Habana el 5 de diciembre de 1853; bautizado en la iglesia parroquial de El Salvador del Mundo en la barriada de El Cerro; fusilado a los 17 a&ntilde;os. </p>     <p>Eladio Gonz&aacute;lez y Toledo naci&oacute; en Quivic&aacute;n el 29 de octubre de 1851; bautizado en la iglesia parroquial de San Pedro Ap&oacute;stol de Quivic&aacute;n; fusilado a los 20 a&ntilde;os. </p>     <p>Carlos Verdugo y Mart&iacute;nez naci&oacute; en Matanzas el 15 de enero de 1854; bautizado en la iglesia parroquial de San Carlos de Matanzas, hoy d&iacute;a Santa Iglesia Catedral de San Carlos de Matanzas; fusilado a los 17 a&ntilde;os. </p>     <p>Carlos de la Torre y Madrigal naci&oacute; en Puerto Pr&iacute;ncipe, actualmente Camag&uuml;ey el 29 de julio de 1851; bautizado en la antigua Parroquial Mayor de Puerto Pr&iacute;ncipe, hoy d&iacute;a Santa Iglesia Catedral de Camag&uuml;ey; fusilado a los 20 a&ntilde;os. </p>     <p>Key words: HISTORY OF MEDICINE; CUBA </p>     <p>Recibido: 10/7/04 Aprobado: 5/9/04 </p>     <p align="center"><b>Bibliograf&iacute;a </b></p>     <p> Federaci&oacute;n Estudiantil Universitaria del Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas de La Habana. Discurso pronunciado por el Presidente de la FEU del ISCM Habana el 27 de Noviembre, en la Necr&oacute;polis de Col&oacute;n, en conmemoraci&oacute;n del aniversario del fusilamiento de los estudiantes de medicina [en l&iacute;nea]. Disponible en: http://www.feu.sld.cu/discurso.html </p>     <p> Guevara E. Los estudiantes de medicina fusilados el 27 de noviembre de 1871. Bohemia 1961; 53(49):76. </p>     <p> Le Roy G&aacute;lvez LF. Muerte de Casta&ntilde;&oacute;n y sucesos del 23 al 27 de noviembre de 1871. Vida Univers 1957; (78-79):3-6. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Le Roy G&aacute;lvez LF. Partidas de bautismo y asientos de enterramiento de los ocho estudiantes de medicina fusilados el d&iacute;a 27 de noviembre de 1871. La Habana: Universidad de La Habana; 1957. </p>     <p> Le Roy G&aacute;lvez LF. Responsabilidad de Espa&ntilde;a por los sucesos del 27 de noviembre de 1871. Patria 1970; 26(11):1-2. </p>     <p> L&oacute;pez Serrano E. Efem&eacute;rides m&eacute;dicas cubanas. Cuad Hist Salud Pub 1985;(69):198. </p>     <p> Necr&oacute;polis “Crist&oacute;bal Col&oacute;n”. Libro 6 de enterramientos, folio 235, partida 949. </p>     <p> Necr&oacute;polis “Crist&oacute;bal Col&oacute;n”. Libro 6 de enterramientos, folio 235, partida 950. </p>     <p> Necr&oacute;polis “Crist&oacute;bal Col&oacute;n”. Libro 6 de enterramientos, folio 235, partida 951. </p>     <p> Necr&oacute;polis “Crist&oacute;bal Col&oacute;n”. Libro 6 de enterramientos, folio 236, partida 952. </p>     <p> Necr&oacute;polis “Crist&oacute;bal Col&oacute;n”. Libro 6 de enterramientos, folio 236, partida 953. </p>     <p> Necr&oacute;polis “Crist&oacute;bal Col&oacute;n”. Libro 6 de enterramientos, folio 236, partida 954. </p>     <p> Necr&oacute;polis “Crist&oacute;bal Col&oacute;n”. Libro 6 de enterramientos, folio 236, partida 955. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> Necr&oacute;polis “Crist&oacute;bal Col&oacute;n”. Libro 6 de enterramientos, folio 237, partida 956. </p>     <p> Ram&iacute;rez Torres TY. En voz de la justicia. 16 de Abril 2001;40(1) [en l&iacute;nea]. Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/abr/vol40_1_01/abr111-200.htm </p>     <p> Vald&eacute;s Dom&iacute;nguez F. Los voluntarios de La Habana en el acontecimiento de los estudiantes de Medicina. Por uno de ellos condenado a seis a&ntilde;os de presidio. Madrid: Imp. de S. Mart&iacute;nez; 1873. </p>     <p> Vald&eacute;s Dom&iacute;nguez F. El 27 de noviembre de 1871. La Habana; Imp. La Correspondencia de Cuba; 1887. </p>      ]]></body>
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