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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Motivos para pensar en una propuesta sobre la Evolución Histórica de la Medicina en el Puerto Príncipe]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Superior de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay. Centro para el Desarrollo de las Ciencias Sociales y Humanísticas en Salud ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A descriptive analytic study was carried out in April 2003 on the investigation: Historical evolution of the medicine in Puerto Principe. This study allowed to evaluated, on one hand, the side histories that structure and bring it near to be a documental reflection in the way the features of the medical profession were forged in the Colonial Puerto Principe, and on the other hand the narrations that blacken this forge. Both sides enrich the didactic instruments that fulfill the objective of teaching a History of Medicine, with strong town slips in the Medical University in Camagüey]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <table width="100%" border="0" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif; line-height:200%; text-align:justify; font-size:12px;">   <tr>     <td width="958">    <div align="center"></div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Art&iacute;culo</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p align="center"><b>Motivos para pensar en una propuesta sobre la Evoluci&oacute;n Hist&oacute;rica de la Medicina en el Puerto Pr&iacute;ncipe. </b></p>           <p align="center"><b>Reasons to think of a proposition on the historical medical development in Puerto Principe.</b></p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Autores</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p><b>Jorge Luis Quintana Torres. </b>Lic. en Filosof&iacute;a. Profesor Asistente. Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas. Centro para el Desarrollo de las Ciencias Sociales y Human&iacute;sticas en Salud.Carretera Central Oeste e/ Madame Cour&iacute; y Hospital Provincial. Camag&uuml;ey 1, Cuba. CP 70100 Ap 144. Tel&eacute;fono: 201015. E-mail: <a href="mailto:quintana@finlay.cmw.sld.cu">quintana@finlay.cmw.sld.cu </a></p>           <p><b> Jorge Luis Flores Rodr&iacute;guez.</b> Lic. en Filosof&iacute;a. Profesor Asistente. </p>           ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b> Miguel Rodr&iacute;guez Despaigne.</b> Lic. en Cultura F&iacute;sica. Profesor Asistente.</p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p align="center"><b>Resumen</b></p>     <p>Se realiz&oacute; un estudio anal&iacute;tico descriptivo en abril del 2003 de la investigaci&oacute;n titulada: Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la medicina en Puerto Pr&iacute;ncipe, finalizada en 1997. Dicho estudio permiti&oacute; evaluar, por un lado, las subhistorias que estructuran a la misma y que la acercan a ser un reflejo documental de la manera en que se fraguaron los rasgos de la profesi&oacute;n m&eacute;dica en el Pr&iacute;ncipe Colonial, y por el otro, las narraciones que desdibujan dicha fragua. Ambos lados enriquecen los instrumentos did&aacute;cticos que cumplen con el objetivo de ense&ntilde;ar una HISTORIA DE LA MEDICINA, con fuertes visos de localidad en la Universidad M&eacute;dica del Camag&uuml;ey. </p>     <p>Palabras Clave: EDUCACI&Oacute;N M&Eacute;DICA; HISTORIA DE LA MEDICINA </p>     <p align="center"><b>Introducci&oacute;n</b></p>     <p>El contenido de toda asignatura o disciplina docente, constituye el reflejo de aspectos culturales que peculiarizan una actividad humana en un per&iacute;odo de tiempo determinado. La Historia de la Medicina en tanto disciplina docente, estructura su contenido de modo que refleje la cultura m&eacute;dica del pasado para poder asimilar el presente m&eacute;dico instalado en sus fecundas ra&iacute;ces y buscar proyectos futuros. </p>     <p>La columna vertebral del proceso de ense&ntilde;anza-aprendizaje de la Historia de la Medicina radica, pues, en alcanzar la s&iacute;ntesis entre las culturas m&eacute;dicas universal, nacional y local. El colectivo de profesores de esta disciplina en la Universidad M&eacute;dica de Camag&uuml;ey, conscientes de dicha columna did&aacute;ctica, se motivaron en buscar las propuestas de investigadores e historiadores camag&uuml;eyanos en torno a una visi&oacute;n hol&iacute;stica del desarrollo de la medicina en la localidad y la regi&oacute;n en las etapas colonial, neocolonial y revolucionaria. </p>     <p>Una importancia formativa posee el recurso de la historia regional y local. “Ya desde 1835, Jos&eacute; de la Luz y Caballero reclamaba la necesidad de empezar la ense&ntilde;anza con la historia local, despu&eacute;s la del pa&iacute;s y finalmente la universal. La concatenaci&oacute;n de cada una de ellas permite la construcci&oacute;n de una sola. En los programas actuales de la asignatura se reconoce la necesidad de los estudios locales dentro de la clase; pero c&oacute;mo hacerlo depende de la capacidad, inter&eacute;s y motivaci&oacute;n del profesor...”. (<a href="#ref">1</a>) </p>     <p>En la provincia se cuenta con estudios e investigaciones hist&oacute;ricas en la esfera de la medicina y de la profesi&oacute;n m&eacute;dica. Pero esas historias aparecen sobre tem&aacute;ticas dispersas y carecen de hilos integradores y disciplinares. Tres parecen ser los intentos de excepci&oacute;n entre esos estudios. </p>     <p>Por ejemplo, la investigaci&oacute;n titulada: “Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la medicina en Puerto Pr&iacute;ncipe desde el siglo XVIII al XIX” y “Evoluci&oacute;n de la medicina en Camaguey del 1900-1959”. De los autores: Roberto M&eacute;ndez M. Ana Mar&iacute;a P&eacute;rez Pino y Gustavo Sed Nieves. (Este resultado no ha sido publicado). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La investigaci&oacute;n sobre la historia de la medicina en Camaguey, una obra testimonial del Dr. Pedro Hugo Pedroso, premiada en un concurso del MINFAR y que lamentablemente no ha visto las puertas de una editora. Y la historia de la medicina bajo la versi&oacute;n de la investigadora Amparo Fern&aacute;ndez, que est&aacute; en proyecto de editarse. </p>     <p>Se seleccion&oacute; la propuesta de Roberto, Ana Ma. y de Gustavo Sed, porque la misma saca a la luz la g&eacute;nesis de la medicina profesional desde la etapa colonial en la villa de Santa Mar&iacute;a del Puerto del Pr&iacute;ncipe y vali&eacute;ndose de documentos hist&oacute;ricos, preservados en el archivo y el museo Provincial, demuestra sus tesis a cerca de la fundaci&oacute;n y el quehacer de instituciones sanitarias; as&iacute; como, de aquellos que intervinieron en el ejercicio del control de la actividad m&eacute;dica en sus aspectos asistenciales en el territorio. </p>     <p>En resumen si se tiene por objetivo perfeccionar la disciplina docente Historia de la Medicina, &eacute;sta ha de contar; adem&aacute;s, de los referentes universales y nacionales, con una Historia de la Medicina del Puerto Pr&iacute;ncipe en la perspectiva local y del Camaguey en el prisma de la regi&oacute;n, cuyo sistema de conocimientos privilegie cr&iacute;ticamente las p&aacute;ginas de &eacute;sta y las otras investigaciones que se analicen en un futuro. </p>     <p align="center"><b>Material y m&eacute;todo</b></p>     <p>Se realiz&oacute; un estudio descriptivo anal&iacute;tico de la investigaci&oacute;n terminada en 1997 que versa sobre la “Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la medicina en Puerto Pr&iacute;ncipe desde el siglo XVIII al XIX”. Aunque esta investigaci&oacute;n consta de una segunda parte, dedicada al per&iacute;odo del 1900 al 1959, no fue considerada en el objeto de este estudio y el prop&oacute;sito de esta tesis. </p>     <p>La investigaci&oacute;n fue analizada en abril del 2003 en la sala de archivo del Mueso Provincial Ignacio Agramonte y Loynaz y se comprob&oacute; la autenticidad de los documentos hist&oacute;ricos que refieren los autores; al consultarse los mismos en el Archivo Provincial de Historia, con el &aacute;nimo de profundizar en la informaci&oacute;n que brindan los autores. </p>     <p>Fue comparada la imagen epistemol&oacute;gica de la profesi&oacute;n m&eacute;dica con el relato del proceso evolutivo de los rasgos de la actividad profesional en el Puerto Pr&iacute;ncipe en los siglos XVIII y XIX. Revel&aacute;ndose en esa actividad, peculiaridades inherentes al proceso mencionado. </p>     <p align="center"><b>Desarrollo </b> </p>     <p>Los autores de la propuesta se&ntilde;alan en los inicios de la misma, lo siguiente; “nuestro estudio se propone abordar el desarrollo de la medicina en Puerto Pr&iacute;ncipe desde sus m&aacute;s remotos or&iacute;genes... Hasta el momento tal tema no ha sido abordado de manera integral, diversos historiadores se han acercado a la vida de m&eacute;dicos ilustres, a la fundaci&oacute;n de ciertas instituciones o a la vinculaci&oacute;n de la medicina con las guerras de independencia...”. (<a href="#ref">2</a>) </p>     <p>La primera precisi&oacute;n que requiere esta tesis es que los autores s&oacute;lo abordan el desarrollo de una forma hist&oacute;rica de medicina; la profesional: A&uacute;n cuando mencionen determinadas leyendas, que no tratan en el contexto de la medicina popular. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Esto ocurre porque existe en la base concepcional una imagen estrecha sobre lo que ha de entenderse por medicina. Que debe abrir el &aacute;ngulo, de manera que, se entienda por medicina cualquier forma de atenci&oacute;n sistem&aacute;tica a la enfermedad o la salud de los individuos y que no reduzca la atenci&oacute;n a la que estatalmente se acepta, se promueve y se controla. </p>     <p>La idea de la que parte este an&aacute;lisis muestra el oficio de los investigadores, con los que hay que coincidir en que el tema o estudio no ha sido abordado de manera integral, esta consideraci&oacute;n debe ser valorada por el colectivo de profesores de Historia de la Medicina en la b&uacute;squeda de la integraci&oacute;n de cuantas historias y subhistorias de la medicina se hayan divulgado para a&ntilde;adirles un tratamiento did&aacute;ctico y resulten, desde esa perspectiva, una especie de compendio bibliogr&aacute;fico en el lugar que ocupar&aacute; la literatura b&aacute;sica del programa de la disciplina Historia de la Medicina en el Puerto Pr&iacute;ncipe y del Camag&uuml;ey. As&iacute; lo anterior constituye una invariante de la mirada docente que se haga entorno al desarrollo de la actividad m&eacute;dica en el territorio. </p>     <p>La investigaci&oacute;n fue estructurada en cap&iacute;tulos que tratan los “or&iacute;genes de la Ciencia M&eacute;dica en Puerto Pr&iacute;ncipe, el surgimiento y evoluci&oacute;n de las principales instituciones de salud hasta el siglo XIX y posteriormente nos acercamos a las figuras m&aacute;s relevantes... cierra el trabajo un cap&iacute;tulo sobre la medicina en las guerras de independencia, aspecto tratado hasta hoy de manera dispersa y fragmentaria”... (<a href="#ref">2</a>) </p>     <p>Ha de respetarse el sentido de estructuraci&oacute;n que los autores utilizan. En cada cap&iacute;tulo ofrecen argumentos suficientes sobre el material hist&oacute;rico expuesto, logrando una imagen de conjunto en el “intento reconstructivo” del quehacer m&eacute;dico principe&ntilde;o. Ahora bien, en este trabajo no se seguir&aacute; la trayectoria del discurso expositivo que aparece en la investigaci&oacute;n sino que las reflexiones cr&iacute;ticas giran en torno a momentos de ese discurso, en la medida que ellos permiten pensarlo con fines did&aacute;cticos. Por tanto no se abordar&aacute; todo el contenido de un cap&iacute;tulo y ni siquiera todos los cap&iacute;tulos; por ejemplo, no se tratar&aacute; la subhistoria de los hospitales fundados en el Puerto Pr&iacute;ncipe antes o despu&eacute;s de las guerras de independencia ni el que recrea la medicina durante la guerra del 1868 y del 1895. </p>     <p>Se debe tomar distancia con respecto al criterio que sostiene que en uno de los cap&iacute;tulos se “trata los or&iacute;genes de la Ciencia M&eacute;dica en Puerto Pr&iacute;ncipe”, porque en realidad se centran en el relato de m&eacute;dicos naturales de otras Villas de la Isla o del Pr&iacute;ncipe que se hab&iacute;an graduado en la Real y Pontificia y que trabajaron en nuestra localidad. </p>     <p>Por ejemplo “En 1753 aparece ejerciendo en Puerto Pr&iacute;ncipe el doctor Lorenzo de Zayas Baz&aacute;n y Z&uacute;&ntilde;iga que hab&iacute;a nacido en Trinidad en 1718. Y se hab&iacute;a licenciado en la Real y Pontificia el 11 de diciembre de 1744 y se recibi&oacute; de doctor el 25 de marzo de 1745... Permaneci&oacute; en Puerto Pr&iacute;ncipe hasta 1793...” (<a href="#ref">3</a>) </p>     <p>El hecho de relatar los nombres de esos m&eacute;dicos, que resultaban poco estables en el ejercicio profesional, no implica un tratamiento del origen de la Ciencia M&eacute;dica. Cabe preguntarse &iquest;Esos m&eacute;dicos eran genuinos representantes del pensamiento cient&iacute;fico que se ven&iacute;a anunciando en la Europa en el siglo XVIII? &iquest;Qu&eacute; instituciones cient&iacute;ficas y acad&eacute;micas, donde se produce la ciencia, se promovieron en las tierras del Pr&iacute;ncipe?.&nbsp; </p>     <p>Los mismos autores citando a Torres Lasquetti abren el espacio de la duda cuando escriben que “... seg&uacute;n consta en un listado de profesiones y oficios en la Villa confeccionado por el ayuntamiento, valorado por Torre Lasquetti en 1805 quien se&ntilde;ala que a la terminaci&oacute;n de este a&ntilde;o s&oacute;lo exist&iacute;an en la Villa cuatro m&eacute;dicos, dos inv&aacute;lidos, el Dr. Don Antonio Guill&eacute;n, decr&eacute;pito y Don Antonio Camacho, demente: otro que ejerc&iacute;a poca facultad Don Pedro Nolasco Vallagas y s&oacute;lo expedito Don Juan Porro. Una poblaci&oacute;n de las de 20 000 almas con un m&eacute;dico y un cirujano que lo era el Dr. Carlos Loret de Mola. O hab&iacute;a pocos enfermos o no necesitaba los auxilios de los hombres de ciencia, teniendo m&aacute;s confianza en los emp&iacute;ricos. (<a href="#ref">4</a>) </p>     <p>Ser&iacute;a pertinente agregar que los autores confunden el proceso de hacerse la profesi&oacute;n con el de la ciencia m&eacute;dica en el pr&iacute;ncipe colonial. En todos los contextos culturales la Historia atestigua que la medicina madur&oacute; primero sus rasgos profesionales que los propiamente cient&iacute;ficos, que a la postre se erigen, una vez surgidos en el siglo XIX, como un atributo indispensable para que el m&eacute;dico se forme y act&uacute;e como tal.&nbsp; </p>     <p>Conviene en este punto, repasar un concepto de profesi&oacute;n y los rasgos que la acompa&ntilde;an para ganar en claridad: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por profesi&oacute;n se entiende “... la peculiar especificaci&oacute;n, especializaci&oacute;n y coordinaci&oacute;n que muestran los servicios prestados por una persona, fundamento para la misma de una probabilidad duradera de subsistencia y ganancia”. (Weber 1922-1997). Profesi&oacute;n es entonces sin&oacute;nimo de ocupaci&oacute;n que asegura la subsistencia. El concepto es extraordinariamente amplio; pero el mismo Weber distingue, entre el conjunto de las profesiones, las llamadas”profesiones liberales” que se caracterizan por exigir una competencia t&eacute;cnica intelectual y por hacer uso de lo recogido en una tradici&oacute;n cultural. Las profesiones liberales no se aprenden como otras en la pr&aacute;ctica del trabajo productivo; se aprenden en la universidad. Constituyen actividades socialmente responsables, en las cuales es tan importante el desarrollo del conocimiento como el servicio social que se presta...” (<a href="#ref">5</a>) </p>     <p>Pueden subrayarse, en esta definici&oacute;n, dos rasgos de las profesiones liberales; primero, ellas se aprenden en las escuelas que modelan las habilidades necesarias para que el profesional pueda ejercitarse. Las universidades acapararon ese rol formativo all&aacute; por el lejano siglo XII en la cultura europea. Y, segundo, las profesiones son responsables en el desarrollo del conocimiento y as&iacute; ha sido, desde que este rasgo surge en la edad antigua, en el caso de la profesi&oacute;n m&eacute;dica, por ejemplo; tal empe&ntilde;o se viene manifestando a partir del siglo VI a.n.e. </p>     <p>En el largo camino de la medicina profesional, las escuelas y universidades estuvieron responsabilizadas en perfeccionar el conocimiento m&eacute;dico; pero ha de tenerse en cuenta que en las universidades m&eacute;dicas por mucho tiempo no se ense&ntilde;&oacute; una verdadera ciencia y, s&iacute;, un conocimiento especulativo. La revoluci&oacute;n se produce a partir del siglo XIX y son protagonistas las universidades en Europa y algunas en los EE.UU. </p>     <p>La ciencia m&eacute;dica experimental nace en el siglo XIX, las instituciones docentes y las academias de ciencia la promueven; pero el control sobre la marcha de ella se produce en el &aacute;mbito de la profesi&oacute;n, que ha perfeccionado todo los resortes estatales de ese control, como herencia de la fiscalizaci&oacute;n de la actividad formativa y del ejercicio profesional que ha acumulado durante centurias. </p>     <p>Lo anterior nos obliga a pensar c&oacute;mo se dio este proceso en el acontecer nacional. En Cuba la &uacute;nica Universidad que form&oacute; m&eacute;dicos durante m&aacute;s de tres siglos fue la Pontificia Universidad de San Jer&oacute;nimo de La Habana, fundada en 1728, que en 1842, al calor de una reforma se convierte en la Real y Literaria.&nbsp; </p>     <p>Esta alta casa de estudios hasta todo el siglo XIX present&oacute; un curr&iacute;culo y un plan de estudio para formar m&eacute;dicos pre&ntilde;ado de escolasticismo; debido al esquema heredado de la metr&oacute;polis espa&ntilde;ola. La “Ciencia M&eacute;dica que se ense&ntilde;a” obedece a la imagen medieval de la misma que perdura en Espa&ntilde;a. </p>     <p>Tal como lo atestigua el criterio autorizado de Jos&eacute; L&oacute;pez S&aacute;nchez cuando valora que la “Universidad a pesar de confer&iacute;rsele derechos para una m&aacute;s amplia difusi&oacute;n de la cultura, por la sujeci&oacute;n de los Dominicos, no avanza por la senda de las ciencias naturales. Las c&aacute;tedras de Matem&aacute;ticas y Astronom&iacute;a&nbsp; permanecieron desiertas y la de Medicina se ci&ntilde;&oacute; a los estudios tradicionales de las Universidades del XVII, basadas en las lecturas de las obras de Hip&oacute;crates, Galeno y Avicena. Ni el m&aacute;s leve soplo de las adquisiciones filos&oacute;ficas de la &eacute;poca penetr&oacute; en el recinto claustral... </p>     <p>El siglo XVIII, no obstante, tiene sus virtudes: fue una etapa de instintos y b&uacute;squedas, sobre todo en su primera mitad se estudia pero no se profundiza, no asoma a&uacute;n la erudici&oacute;n y la sabidur&iacute;a individuales que ser&aacute;n frutos del siglo por venir. Se tiene la convicci&oacute;n de que la sociedad exige mayor perfecci&oacute;n, pero no brota el ansia de lograrla”. (<a href="#ref">6</a>) </p>     <p>&iquest;Qu&eacute; calidad presentaron los estudios de medicina en el siglo XIX? </p>     <p>En el a&ntilde;o 1842 “... se inicia un nuevo plan de estudios que contempla la disecci&oacute;n anat&oacute;mica y la ense&ntilde;anza pr&aacute;ctica de las cl&iacute;nicas m&eacute;dicas y quir&uacute;rgicas en las salas del Hospital militar San Ambrosio, primero, y en el Hospital de San Juan de Dios, despu&eacute;s...” </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Se sucedieron otros planes de estudios en los a&ntilde;os1863 y 1887 que aunque introdujeron algunas mejoras en la ense&ntilde;anza, no lograron cambiar las p&eacute;simas condiciones en que se brindaba la misma en las aulas del convento Santo Domingo y el Hospital de San Juan de Dios calificados, en aquel entonces, de estado ruinoso y antihigi&eacute;nico. (<a href="#ref">7</a>) </p>     <p>En aquella condici&oacute;n de colonia, la universidad cubana en el siglo XVIII y el XIX se encuentra en cierta desventaja con respecto a diversas universidades europeas y norteamericanas en lo tocante a una s&oacute;lida formaci&oacute;n cient&iacute;fica. Por tal raz&oacute;n el egresado de la carrera de medicina, poca Ciencia M&eacute;dica trajo para oficiar en el puerto pr&iacute;ncipe. Resulta de vital significado reconocer; adem&aacute;s, que nuestra localidad carec&iacute;a de instituciones acad&eacute;micas y cient&iacute;ficas que promovieran en esos siglos una actividad de la &iacute;ndole que encaran las mismas. </p>     <p>En efecto, ni siquiera en el siglo XIX se puede contar con una instrucci&oacute;n m&eacute;dica cient&iacute;fica, el Lugare&ntilde;o en 1839 en “Escenas cotidianas” aduce el atraso de la instrucci&oacute;n y la ciencia; respecto a la medicina dice tajantemente: “De afuera vinieron los primeros m&eacute;dicos y cirujanos que merecen este nombre. Don Carlos Loret de Mola... los Tresinis, etc., llegaron aqu&iacute; en &eacute;poca en que unas tercianas o viruelas eran enfermedades mortales y asoladoras. Don Carlos difundi&oacute; las primeras luces... y ennobleci&oacute;... una profesi&oacute;n que era tenida en menos por la aristocracia. Empezaron nuestros j&oacute;venes a ir a La Habana a visitar el templo de Esculapio y ya no se contentaban con La Habana porque saben que con todas sus c&aacute;tedras y sus hospitales todav&iacute;a no est&aacute; lo bastante afuera que necesitamos los de ac&aacute; adentro. Los Habaneros van a Par&iacute;s y tras ellos se empluman los Camag&uuml;eyanos”. (<a href="#ref">2</a>) </p>     <p>Esta afirmaci&oacute;n de Gaspar Cisneros Betancourt es corroborada en p&aacute;ginas siguientes cuando se afirma que: “... la Universidad de la Habana gradu&oacute; a prestigiosas figuras de la medicina Camag&uuml;eyana como, Don Jos&eacute; Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez y Fruto (1846), Don Manuel Usatorres Molina (1848), Enrique Hortsman Cantos (1860) Y Don Enrique Valeriano Agramonte y Loynaz (1860). Sin embargo muchas figuras de la ciudad cursaron sus estudios en Universidades de Espa&ntilde;a, Francia, E.U.; por ejemplo, Juan Arteaga y Borrero, doctorado en la Facultad de Medicina de la Universidad de Par&iacute;s, Francisco Fontanals y Vela, licenciado en Madrid... Eduardo Agramonte Pi&ntilde;a graduado en Barcelona en 1864, Emilio Luaces Iraola, graduado en New York en 1862 y su hermano Antonio Luaces en la misma ciudad en 1865. Este intercambio con el exterior permiti&oacute; un alto grado de actualizaci&oacute;n de la medicina en Puerto Pr&iacute;ncipe que no estuvo siempre apegada al conocido tradicionalismo de la Universidad de la Habana”. (<a href="#ref">8</a>) </p>     <p>Merece reiterar que no existi&oacute; en Camag&uuml;ey durante los siglos XVIII, XIX y la primera mitad del siglo XX, una instituci&oacute;n acad&eacute;mica que formase m&eacute;dicos profesionales con rigor cient&iacute;fico. S&oacute;lo con el triunfo revolucionario&nbsp; se crearon las bases para crear la Universidad de Camaguey y una Facultad de Medicina cuyo claustro se form&oacute; de m&eacute;dicos camag&uuml;eyanos y de otras provincias, fundamentalmente de Ciudad de la Habana. </p>     <p>Los anteriores se&ntilde;alamientos en nada desmerecen la investigaci&oacute;n objeto de an&aacute;lisis; m&aacute;s bien, potencian la importancia que &eacute;sta reviste, porque a partir de ellos se debe establecer una estrategia que contemple la redacci&oacute;n de textos complementarios o textos que complementen las verdades hist&oacute;ricas que narra la investigaci&oacute;n. En esa especie de s&iacute;ntesis estar&aacute; identificado una parte del sistema de conocimientos de la disciplina.&nbsp; </p>     <p>El segundo cap&iacute;tulo trata del surgimiento y la evoluci&oacute;n de las principales instituciones de salud hasta el siglo XIX, entre las que se encuentran algunas no hospitalarias, cuya proyecci&oacute;n est&aacute; dirigida a atender los problemas higi&eacute;nicos y de salud propiamente dichos. En este an&aacute;lisis se exponen las faenas del cabildo de Puerto Pr&iacute;ncipe en materia de sanidad. Evidenci&aacute;ndose que el mismo tiene la primicia en estos menesteres y realiza encargos y controles a las instituciones que se gestaron. </p>     <p>Y no era para menos; porque las condiciones higi&eacute;nicas de la localidad dejaban mucho que desear, son deplorables en el siglo XVIII, pues no exist&iacute;a el servicio de limpieza de calles, ni alcantarillado y recogida de la basura, el agua se tomaba de las zanjas, en las que beb&iacute;an y se ba&ntilde;aban los animales, las letrinas en las casas estaban cerca de los pozos. Los cad&aacute;veres se enterraban en las iglesias, conventos o alrededor de los hospitales, trayendo como efectos el hedor y la propagaci&oacute;n de enfermedades. </p>     <p>El cabildo tom&oacute; medidas, pues en el cementerio en horas de la noche se acostumbraba a lanzar, por encima de sus muros, los restos de los menesterosos. </p>     <p>En 1756 el Obispo Morell de Santa Cruz, realiz&oacute; una visita eclesi&aacute;stica a la villa y deja constancia del estado sanitario del modo siguiente: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>“Diez y nuebe a&ntilde;os despu&eacute;s, es a saber en el de 98 (1698), padecieron una peste* tan terrible, que algunas casas se cerraban por averse extinguido enteramente las familias que las avitaban, el n&uacute;mero de los que murieron fue considerable y el vecindario padeci&oacute; grav&iacute;sima decadencia. Apenas av&iacute;an respirado de esta calamidad cuando se hallaron insultados de otra verdaderamente insufrible, quiero decir del accidente de culebras** jam&aacute;s conocido, ni a&uacute;n o&iacute;do por lo pasado; sobre su origen no hai cosa cierta unos lo atribuyen a las aguas de la laguna y otros a los negros bozales introducidos, por que en sus tierras se experimentaba la propia enfermedad... (<a href="#ref">2</a>) </p>     <p>Sin dudas que en el espacio de este tratamiento el estudiante, el estudioso o el investigador de la historia m&eacute;dica, halla “el hilo de Ariadna” que conduce a los actuales procedimientos del gobierno local y del Ministerio de Salud en la gesti&oacute;n sanitaria. </p>     <p>Se ha heredado una tradici&oacute;n en favor de la higiene, la prevenci&oacute;n y el cuidado de la salud; al menos, es lo que sugiere esta referencia “gradualmente se van observando algunos avances en el saneamiento de la Villa y en ciertas medidas relacionadas con la medicina preventiva; por ejemplo, el 7 de agosto de 1835, seg&uacute;n Torres Lasquetti, el teniente gobernador de Puerto Pr&iacute;ncipe a pesar de haber escuchado el informe de una comisi&oacute;n m&eacute;dica sobre una epidemia que comenzaba y que ellos consideraban no era el c&oacute;lera, &eacute;ste dio &oacute;rdenes a los Comisarios de Barrios para conservar una estricta higiene en sus respectivas demarcaciones; aunque de cuatro enfermos que hab&iacute;a en d&iacute;as anteriores, s&oacute;lo hab&iacute;a uno muerto”. (2) </p>     <p>Algunas figuras m&eacute;dicas de la &eacute;poca van dando muestra de una mentalidad ilustrada que excede la visi&oacute;n tradicional de dedicarse s&oacute;lo a curar enfermedades para defender el punto de vista de ayudar al desarrollo sano de la persona; por ejemplo est&aacute; el caso del Licenciado en Medicina Don Juli&aacute;n de Miranda Betancourt quien inaugur&oacute; el 20 de Diciembre de 1846 un gimnasio bien equipado en un sal&oacute;n ubicado en la calle Jes&uacute;s Mar&iacute;a y Jos&eacute; (Padre Valencia) N&deg; 18 donde m&aacute;s tarde se construir&iacute;a el Teatro Principal. (<a href="#ref">9</a>) </p>     <p>Las brev&iacute;simas referencias hist&oacute;ricas apuntadas arriba poseen un valor curricular enorme. Cuando est&eacute;n contenidas en el sistema de conocimientos de la disciplina, potenciar&aacute;n en &eacute;sta, su correspondencia con el perfil de salida o modelo del egresado de la carrera de medicina. Porque ellas son el justificativo que nos est&aacute; dictando el pasado en cuanto a la proyecci&oacute;n del futuro m&eacute;dico hacia la comunidad. Y este discurso justificativo, por su peso heur&iacute;stico, puede complementar cuantos discursos curriculares o extracurriculares existan al respecto. </p>     <p>En una revisi&oacute;n de los estudios que se han realizado sobre el perfil del egresado de la carrera de medicina en la universidad m&eacute;dica cubana desde el 2000 al 2005, que aparecen en la Revista Educaci&oacute;n M&eacute;dica Superior, se pudo comprobar que en ninguno de ellos se aborda la contribuci&oacute;n que los estudios hist&oacute;rico-m&eacute;dicos pueden realizar en esa carrera. </p>     <p>La producci&oacute;n cient&iacute;fica que se divulga en esa Revista, no abarca; todav&iacute;a, el nuevo modelo de formaci&oacute;n m&eacute;dica que se conoce con el nombre de Proyecto de Policl&iacute;nico Universitario y que se comenz&oacute; de forma experimental en el curso 2004-2005. </p>     <p>Se subraya el m&aacute;s lejano de los estudios publicado en el 2000 para dejar constancia de la forma en que es abordada la necesidad de cambios en la educaci&oacute;n m&eacute;dica superior. </p>     <p>Acerc&aacute;ndonos a ese art&iacute;culo cient&iacute;fico se percibe que el autor valora parte de la experiencia acumulada en los &uacute;ltimos 10 a&ntilde;os de formaci&oacute;n de recursos humanos en salud de amplio perfil y donde la atenci&oacute;n primaria, como escenario laboral y docente, juega un importante papel. Y como todos los &eacute;xitos alcanzados en la salud p&uacute;blica tienen relaci&oacute;n directa con el desarrollo de la atenci&oacute;n primaria de salud y en el fortalecimiento del trabajo en los consultorios. </p>     <p>Pero “si bien es cierto que el egresado de la universidad m&eacute;dica actual tiene un por ciento importante del tiempo de formaci&oacute;n en la atenci&oacute;n primaria, &eacute;ste a&uacute;n es insuficiente... </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>... En la actualidad, por diversas dificultades, se encuentra la contradicci&oacute;n de formar un profesional para la atenci&oacute;n primaria, desde o en la atenci&oacute;n secundaria... Finalmente el egresado no posee todas las habilidades en el manejo de la situaci&oacute;n de salud a nivel primario, con la consiguiente incomprensi&oacute;n... de su perfil profesional”. (<a href="#ref">2</a>) </p>     <p>De suyo, los futuros m&eacute;dicos, necesitan dominar el invariante de conocimientos y habilidades para actuar con competencia y desempe&ntilde;o profesional, tanto en la atenci&oacute;n primaria como en los restantes niveles. Desde la Universidad, el sistema de disciplinas docentes y asignaturas poseen el encargo de formar los modos de actuaci&oacute;n diagn&oacute;stica y terap&eacute;utica. Se conoce que el modo de cumplir ese encargo pedag&oacute;gico en los aspectos cient&iacute;fico-t&eacute;cnico y &eacute;tico humanista es muy heterog&eacute;neo; a&uacute;n predominan o m&aacute;s bien se privilegia a las disciplinas que potencian el modelo biol&oacute;gico frente al modelo m&eacute;dico social. Privilegio que debe eliminar la formaci&oacute;n en el Policl&iacute;nico Universitario. </p>     <p>Ese acto de eliminaci&oacute;n no ser&aacute; alcanzado hasta que todas las disciplinas docentes, desde sus estructuras, preparen al estudiante de medicina para actuar con preferencia hacia la comunidad. Porque se puede dar el caso que estando situados en el nuevo modelo pedag&oacute;gico se ense&ntilde;e las disciplinas como tradicionalmente se ha hecho y eso ser&iacute;a un fracaso de la misma concepci&oacute;n. </p>     <p>Resulta interesante hacer &eacute;nfasis en una tesis que se ha manejado con anterioridad y que nos acerca a uno de los valores did&aacute;cticos que posee la primera parte de la investigaci&oacute;n: “Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la medicina en Puerto Pr&iacute;ncipe desde el siglo XVIII al XIX; cuando permite pensar una de las tantas maneras en que las p&aacute;ginas de la historia local se pueden integrar a las perspectivas de modelaci&oacute;n de las acciones futuras, porque en el detalle de sus narraciones se demuestra cu&aacute;n privilegiada fue la conducta m&eacute;dica hacia la comunidad en los intentos de atender primariamente a la poblaci&oacute;n del Puerto Pr&iacute;ncipe. </p>     <p>No se debe aducir que esa conducta est&aacute; condicionada, t&eacute;cnicamente, por la ausencia de una atenci&oacute;n hospitalaria o porque en el siglo XIX en los hospitales del Camag&uuml;ey, la atenci&oacute;n no era buena, pues persist&iacute;a la idea de reunir en un mismo local a enfermos y asilados, lo que ocasionaba hacinamiento y dificultaba los servicios. Los hospitales no estaban preparados para dar una buena atenci&oacute;n a las epidemias, que peri&oacute;dicamente asolaban el territorio y todos viv&iacute;an al borde de la penuria econ&oacute;mica, pues el gobierno espa&ntilde;ol s&oacute;lo aparentaba financiarlos y en muchos casos encubr&iacute;an negocios turbios con los proveedores que ayudaban a enriquecer a comerciantes y funcionarios. </p>     <p>A pesar de esto, se puede notificar que “... las instituciones hospitalarias en Puerto Pr&iacute;ncipe en el siglo XIX, cumpl&iacute;an una indudable funci&oacute;n sanitaria y representaba un avance&nbsp; respecto a los siglos anteriores...” (<a href="#ref">2</a>) </p>     <p>Los profesionales de la medicina y los cirujanos estaban obligados a rendir un parte sanitario a la subdelegaci&oacute;n del 8 al 10 de cada mes, como colegia un aviso publicado por la Gaceta del 13 de Abril de 1847, lo que significaba un control bastante avanzado para la &eacute;poca de las estad&iacute;sticas “epidemiol&oacute;gicas”. (<a href="#ref">2</a>) </p>     <p>Eh ah&iacute;; s&oacute;lo un &aacute;ngulo de la g&eacute;nesis de la actividad administrativa que deb&iacute;a ejercer el m&eacute;dico, actividad que viene patrocin&aacute;ndose, primero, por el ayuntamiento y luego, conjuntamente, con el Real Protomedicato del Puerto del Pr&iacute;ncipe. </p>     <p>Entonces, no constituye una novedad hist&oacute;rica el hecho de que el m&eacute;dico de la comunidad ocupe un tiempo preciable en el acopio y emisi&oacute;n de m&uacute;ltiples estad&iacute;sticas sanitarias y epidemiol&oacute;gicas. A sabiendas que esta actividad de corte administrativo no es acogida con benepl&aacute;cito por &eacute;l. </p>     <p>En la localidad principe&ntilde;a durante el siglo XIX y antes del estallido de la Guerra del 68 se fundaron instituciones m&eacute;dicas que llegaron a superar la atenci&oacute;n hospitalaria tradicional, entre las que se destaca la Casa de Salud “El Comercio”,que ten&iacute;a un car&aacute;cter mutual y se ubic&oacute; en la calle Coronel Bringas N&deg; 9, Plaza de la Caridad, su direcci&oacute;n radicaba en la calle Mayor N&deg; 47. All&iacute; los enfermos recib&iacute;an tratamiento homeop&aacute;tico y eran visitados por el Dr. Antonio Bergillas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La instituci&oacute;n fue fundada por el Dr. Agust&iacute;n Adolfo de Varona, hermano del ilustre pensador Camag&uuml;eyano Enrique Jos&eacute; Varona, quien en 1858 hab&iacute;a recibido el t&iacute;tulo de m&eacute;dico home&oacute;pata en el Hannemanian Medical Institute of Filadelfia y al a&ntilde;o siguiente se gradu&oacute; de medicina y cirug&iacute;a en el colegio m&eacute;dico de Pensilvania. </p>     <p>Por el a&ntilde;o 1866 la Casa de la Salud funcionaba exitosamente seg&uacute;n la consideraci&oacute;n del S&iacute;ndico del Ayuntamiento Don Salvador Cisneros Betancourt, tal como consta en acta capitular del 8 de febrero de 1866. </p>     <p>El propio Agust&iacute;n Varona en 1866 viaj&oacute; a Europa para ponerse al corriente de los adelantos en los hospitales de Par&iacute;s, Berl&iacute;n, Londres, etc. Y en 1867 ejerc&iacute;a de nuevo en Puerto Pr&iacute;ncipe. Comparti&oacute; con su labor profesional, importantes contribuciones a la pintura, el teatro y la m&uacute;sica. </p>     <p>Este camag&uuml;eyano fue uno de los conspiradores de la Logia T&iacute;nima en la que se prepar&oacute; la insurrecci&oacute;n del Camag&uuml;ey y ya durante la guerra lleg&oacute; a ostentar el cargo de Jefe Principal de la Sanidad militar en el Departamento del Centro luego de la deposici&oacute;n del General Manuel de Quesada. </p>     <p>La “Casa de la Salud resulta interesante... porque significa una concepci&oacute;n m&aacute;s moderna que el sistema hospitalario espa&ntilde;ol de la &eacute;poca, al no mezclar enfermos y asilados; adem&aacute;s por introducir el m&eacute;todo de abonados que favorec&iacute;a el acceso a ella de personas de escasos recursos y por admitir a blancos y negros sin ning&uacute;n tipo de discriminaci&oacute;n (JQ)... lo que no era usual en las asociaciones mutuales de la &eacute;poca...” (<a href="#ref">2</a>) </p>     <p>A la lista de instituciones de la salud hay que a&ntilde;adir el funcionamiento de los asilos que durante el siglo XIX jugaron un rol preventivo y en donde se prestaba asistencia m&eacute;dica. </p>     <p>Otra prueba documental de la administraci&oacute;n de la salud se sabe por lo que publica el peri&oacute;dico El Fanal, el 7 de julio de 1869 “... en el d&iacute;a de ayer el Cabildo extraordinario trata las medidas que deb&iacute;an dictarse... por consecuencia de haber ocurrido varios casos de c&oacute;lera morbo, terminando algunos con la muerte, con el objeto de evitar no s&oacute;lo el desarrollo de la enfermedad; sino prestar cuantos auxilios pueden necesitarse... acord&oacute;... nombrar una comisi&oacute;n de su seno para cada una de las cuatro demarcaciones... y que (JQ)... proceda a cuanto se previene; Adem&aacute;s de todas aquellas medidas que son inherentes al particular como visitas frecuentes a los establecimientos de expendio para consumo p&uacute;blico, aseo de las casas, los patios, etc. y muy especialmente la tranquilidad de los &aacute;nimos...” (<a href="#ref">5</a>) </p>     <p>Para esa fecha ese control administrativo estuvo antecedido por las funciones del protomedicato en las tierras del Camag&uuml;ey hasta 1834. Recu&eacute;rdese que la “instauraci&oacute;n del Protomedicato, a&uacute;n con un s&oacute;lo miembro, fue otro eslab&oacute;n importante para la formaci&oacute;n de un cuerpo m&eacute;dico &eacute;tico y capaz. Y una forma de imponer normas para mejorar atenci&oacute;n y protecci&oacute;n de la salud... al evitar el desorden y perniciosa consecuencia de introducirse a curar como m&eacute;dicos y cirujanos algunos individuos que transitaban... sin la debida suficiencia ni leg&iacute;timos t&iacute;tulos...” </p>     <p>... el protom&eacute;dico deb&iacute;a asumir todas las funciones... examinar los t&iacute;tulos... en el caso de los m&eacute;dicos deb&iacute;a exigir que fuese graduado de universidad autorizada, haber practicado dos a&ntilde;os en compa&ntilde;&iacute;a de m&eacute;dicos en plena capacidad de su ejercicio y juntos concurrir al hospital o a las consultas con enfermos privados, en los cirujanos se exig&iacute;a cuatro a&ntilde;os de pr&aacute;ctica con los m&aacute;s experimentados y legalmente autorizados y para los boticarios el mismo tiempo; pero adem&aacute;s deb&iacute;an saber lat&iacute;n. (<a href="#ref">2</a>) </p>     <p>El real tribunal fue instaurado en la Habana y all&iacute; deb&iacute;an concurrir a ex&aacute;menes los m&eacute;dicos que deseaban oficiar en el Pr&iacute;ncipe, entonces, los m&eacute;dicos cirujanos, los cirujanos latinos y los romancistas luego de obtener los t&iacute;tulos correspondientes en el protomedicato habanero deb&iacute;an hacer tomas de raz&oacute;n en el ayuntamiento de la localidad. En el Archivo Provincial de Historia se conserva el Fondo del ayuntamiento de Puerto Pr&iacute;ncipe donde existen diversas tomas de raz&oacute;n y asentamientos de esos t&iacute;tulos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Torres Lazquetti cuenta que en el 1834 se suprimi&oacute; el empleo de Fiscal del Protomedicato, que desempe&ntilde;aba hac&iacute;a a&ntilde;os el Lic. Juan Porro y se cre&oacute; la subdelegaci&oacute;n de medicina y cirug&iacute;a dirigida por el m&eacute;dico cirujano Don Vicente de la Cruz y D&iacute;az. Por esta v&iacute;a la subdelegaci&oacute;n sustituye las funciones del Protomedicato en el quehacer profesional m&eacute;dico. </p>     <p>Hasta aqu&iacute; se ha intentado pensar en las novedades que los autores de la investigaci&oacute;n introducen, cuando analizan las caracter&iacute;sticas del desarrollo de la medicina profesional en el Puerto Pr&iacute;ncipe. Como se ha expuesto, esas novedades y caracter&iacute;sticas han pasado por el tamiz did&aacute;ctico con el fin de fundamentar un grupo de criterios que contextualizan la visi&oacute;n del dise&ntilde;o curricular desarrollador en el caso que nos ocupa; a saber: construir la disciplina Historia de la Medicina del Puerto Pr&iacute;ncipe del Camag&uuml;ey. </p>     <p>Aunque al inicio de este trabajo se advirti&oacute; que no se tratar&iacute;a el cap&iacute;tulo dedicado a evaluar la medicina durante las Guerras de Independencia, se extraer&aacute; de &eacute;l una extensa referencia sobre un m&eacute;dico principe&ntilde;o que acapara, como el que m&aacute;s, los valores que tanto se quieren construir en las universidades m&eacute;dicas. Y que habla por s&iacute; sola, de la reserva educativa que contienen las p&aacute;ginas de la historia m&eacute;dica de la localidad. </p>     <p>Antonio Mar&iacute;a Lorenzo Luaces Iraola, naci&oacute; en Puerto Pr&iacute;ncipe el 11 de junio de 1842. Curs&oacute; sus estudios superiores y universitarios en la New York University y recibi&oacute; el grado de m&eacute;dico y cirujano el 1ro. de marzo de 1865 en el Bellevue Hospital Medical College, tras hacer dos a&ntilde;os de internado all&iacute;. Se afirma que concurri&oacute; como estudiante de medicina a curar heridos en la batalla de Gettysburg durante la Guerra de Secesi&oacute;n en julio de 1863. En Julio de 1868 solicit&oacute; al Rector de la Universidad Central de Madrid ser recibido a ex&aacute;menes y el 8 de enero del a&ntilde;o siguiente recibi&oacute; el grado de m&eacute;dico. </p>     <p>Se incorpor&oacute; a la expedici&oacute;n del Perrit preparada por Francisco Javier Cisneros, desembarc&oacute; el 13 de marzo de ese a&ntilde;o en la pen&iacute;nsula del Ram&oacute;n, Nipe. Primeramente estuvo bajo las &oacute;rdenes del General Tom&aacute;s Jord&aacute;n y despu&eacute;s a las de Ignacio Agramonte en Camag&uuml;ey; aunque en abril de 1870 fue designado Jefe de Sanidad Militar del Estado Oriente; prefiri&oacute; permanecer junto al Mayor, como m&eacute;dico y soldado. </p>     <p>Particip&oacute; en el Rescate del Brigadier Julio Sanguily, tras la ca&iacute;da de El Mayor permaneci&oacute; bajo las &oacute;rdenes del General G&oacute;mez. Se destac&oacute; por su caballerosidad y generosidad con los prisioneros y por su firme negativa a toda oferta de presentarse al enemigo. Fue herido y hecho prisionero el 20 de abril de 1875 en la Crimea, sometido a Consejo de Guerra en Puerto Pr&iacute;ncipe y fue condenado a muerte; se neg&oacute; a aceptar la conmutaci&oacute;n a cambio de retractarse de sus ideas independentistas y pedir a sus compa&ntilde;eros que se presentaran a las autoridades espa&ntilde;olas. A pesar de las gestiones de familiares y amigos, fue fusilado el 21 de abril de 1875”. </p>     <p align="center"><b>Conclusiones</b> </p>     <p>La historia del comportamiento de la profesi&oacute;n m&eacute;dica en la Villa del Puerto del Pr&iacute;ncipe, debe investigarse y ser narrada con la plena conciencia que va existiendo a partir del siglo XVIII como suceso cultural, facturado localmente por el complej&iacute;simo proceso de contextualizaci&oacute;n de saberes y pr&aacute;cticas m&eacute;dicas y que fue protagonizado por m&eacute;dicos de la localidad y de otras Villas y naciones, formados en la Habana o el extranjero. </p>     <p>Lo m&aacute;s avanzado en el pensamiento profesional proven&iacute;a de circuitos formacionales extranjeros, los debates y publicaciones que socializan ese pensamiento y que constituyen valores identitarios de una comunidad cient&iacute;fica s&oacute;lo comenzaron a manifestarse con la maduraci&oacute;n de las funciones del Colegio M&eacute;dico que se fund&oacute; en Camag&uuml;ey en octubre del 1917; es decir en el siglo XX. Por tanto no se puede se&ntilde;alar que la Ciencia M&eacute;dica tiene una notable manifestaci&oacute;n en los siglos XVIII y XIX en el Puerto Pr&iacute;ncipe. </p>     <p>Resulta medular las “subhistorias” que nos proponen de las instituciones de la salud desde el siglo XVIII al XIX, pues se integran a las mismas notas biogr&aacute;ficas de personalidades m&eacute;dicas del Camag&uuml;ey hacedores, no s&oacute;lo de la labor asistencial, sino; adem&aacute;s, hombres comprometidos con la cultura y los destinos pol&iacute;ticos del territorio y la naci&oacute;n. A la vez que nos dan cuenta de las ra&iacute;ces hist&oacute;ricas que nutren la actividad preventiva y promotora de la salud de los futuros m&eacute;dicos camag&uuml;eyanos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El valor del patriotismo que tanto buscamos en las lecciones de la Historia de Cuba, para compartirlo con los estudiantes, bien puede encontrarse en las p&aacute;ginas de esta investigaci&oacute;n. El ejemplo del m&eacute;dico que combina su arte profesional con el de la pol&iacute;tica y las armas para estar a la altura de la Patria, lo encontramos en dos principe&ntilde;os, ricos y que formados en el extranjero, pusieron su ciencia al servicio de la naci&oacute;n chica, ocuparon alt&iacute;simos cargos en la Rep&uacute;blica en Armas y murieron combatiendo el colonialismo espa&ntilde;ol. </p>     <p>El texto de la “Evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la medicina en Puerto Pr&iacute;ncipe desde el siglo XVIII al XIX”, debe asumirse como un recurso bibliogr&aacute;fico b&aacute;sico del futuro programa de la asignatura Historia de la Medicina del Puerto Pr&iacute;ncipe. Por lo que el colectivo de profesores debe coordinar con la direcci&oacute;n del CENDECSA para lograr Editar ese producto cient&iacute;fico. </p>     <p align="center"><b>Summary</b> </p>     <p>A descriptive analytic study was carried out in April 2003 on the investigation: Historical evolution of the medicine in Puerto Principe. This study allowed to evaluated, on one hand, the side histories that structure and bring it near to be a documental reflection in the way the features of the medical profession were forged in the Colonial Puerto Principe, and on the other hand the narrations that blacken this forge. Both sides enrich the didactic instruments that fulfill the objective of teaching a History of Medicine, with strong town slips in the Medical University in Camag&uuml;ey. </p>     <p>Key words: MEDICAL EDUCATION; HISTORY OF MEDICINE </p>     <p>Recibido: 15/12/04 Aprobado: 24/3/05 </p>     <p align="center"><b><a name="ref"></a>Referencias Bibliogr&aacute;ficas </b> </p>     <!-- ref --><p>(1) Rivera Oliveras M. Entrevista Peri&oacute;dico Granma 2002 Julio 9. <!-- ref --><p>(2) Sed Nieves G. Evaluaci&oacute;n hist&oacute;rica de la medicina en Puerto Pr&iacute;ncipe desde el siglo XVIII al XIX. Camag&uuml;ey: Museo Ignacio Agramonte;1997. P. 1, 28, 22-24, 31, 34, 39, 41. <!-- ref --><p>(3) Torres Lasquetti J. Colecci&oacute;n de datos hist&oacute;ricos, geogr&aacute;ficos y estad&iacute;sticos de Puerto Pr&iacute;ncipe y su Jurisdicci&oacute;n. Imprenta El Retiro. La Habana. p. 120; 1888. <!-- ref --><p>(4) Augusto Hern&aacute;ndez C, L&oacute;pez Carrascal J. Disciplinas del Instituto Colombiano para el fomento de la Educaci&oacute;n Superior. Bogot&aacute;: Procesos Editoriales; 2002. p. 40. <!-- ref --><p>(5) L&oacute;pez S&aacute;nchez J. Cuba: Medicina y Civilizaci&oacute;n. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnica; 1997. p. 190. <!-- ref --><p>(6) Canizares Luna O. El paradigma socio-m&eacute;dico cubano un reto para la ense&ntilde;anza de la anatom&iacute;a humana. Revista Educ M&eacute;d Sup 2000; 14(2): 149. <!-- ref --><p>(7) Cisneros Betancourt G. Escenas Cotidianas. La Habana, Cuba: Publicaci&oacute;n del Ministerio de Educaci&oacute;n; 1950. p. 191-192. <!-- ref --><p>(8) Morell de Santa Cruz A. En la visita eclesi&aacute;stica. La Habana: Editorial Ciencias Sociales; 1985. p.31, 34,70. <!-- ref --><p>(9) Caballero Gonz&aacute;lez J. An&aacute;lisis del perfil del egresado de la carrera de medicina en la universidad m&eacute;dica cubana. Rev Educ M&eacute;d Superior 2000; 14(1): 12-13. <p></p>       ]]></body><back>
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