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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La ideología en el debate filosófico de lo moderno y lo postmoderno]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Ideology in Modern and Postmodern phylosophic discussion]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Superior de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay  ]]></institution>
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<self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S1727-81202006000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_abstract&amp;pid=S1727-81202006000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><self-uri xlink:href="http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_pdf&amp;pid=S1727-81202006000100001&amp;lng=en&amp;nrm=iso"></self-uri><abstract abstract-type="short" xml:lang="es"><p><![CDATA[El debate filosófico sobre los temas centrales de la relación modernidad - postmodernidad no ha perdido vigencia y más bien se ha desplazado hacia sus connotaciones gnoseológica y epistemológica, es decir, hacia las polémicas referidas a la relación Filosofía - Ciencia, dentro de la cual ocupa un lugar especial el tema de la ideología. En esta primera década del tercer milenio se recrudece la labor desideologizadora del imperialismo como parte de su política hegemónica fundada en la globalización neoliberal. Ante la desenfrenada carrera por el dominio del mundo y las crecientes calamidades sociales y ambientales generadas por el capitalismo salvaje, se precisa de una verdadera y profunda revolución en las ideas, Como modesta contribución a esta batalla se presenta este trabajo con el objetivo de sistematizar los diversos enfoques del concepto de ideología y su expresión en el contexto del debate filosófico de lo moderno y lo postmoderno]]></p></abstract>
<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The philosophical debate on the central topics of the relationship modernity - post modernity has not lost validity and rather it has moved toward its epistemologically connotations, that is to say, toward the polemics referred to the relationship Philosophy - Science, inside which occupies a special place the topic of the ideology. In this first decade of the third millennium the imperialism recrudesces their political has been founded in the neoliberal globalization. Before the wild career for the domain of the world and the growing social and environmental calamities generated by the wild capitalism, it is necessary of a true and deep revolution in the ideas, As modest contribution to this battle this work is presented with the objective of systematizing the diverse focuses of the ideology concept and its expression in the context of the philosophical debate of the modern thing and the postmodern thing.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[FILOSOFIA]]></kwd>
<kwd lng="en"><![CDATA[PHILOSOPHY]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <table width="100%" border="0" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif; line-height:200%; text-align:justify; font-size:12px;">   <tr>     <td width="958">    <div align="center"></div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Art&iacute;culo</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p align="center"><b>La ideolog&iacute;a en el debate filos&oacute;fico de lo moderno y lo postmoderno.</b></p>           <p align="center"><b>Ideology in Modern and Postmodern phylosophic discussion. </b></p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Autor</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p><b>Fidel Mart&iacute;nez &Aacute;lvarez</b>. Profesor de Filosof&iacute;a y de Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a del Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas Carlos J. Finlay de Camag&uuml;ey, Cuba. E-mail: fidema@finlay.cmw.sld.cu, fidema59@yahoo.es</p></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p align="center"><b><b>Resumen</b></b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<div>       <p>El debate filos&oacute;fico sobre los temas centrales de la relaci&oacute;n modernidad – postmodernidad no ha perdido vigencia y m&aacute;s bien se ha desplazado hacia sus connotaciones gnoseol&oacute;gica y epistemol&oacute;gica, es decir, hacia las pol&eacute;micas referidas a la relaci&oacute;n Filosof&iacute;a – Ciencia, dentro de la cual ocupa un lugar especial el tema de la ideolog&iacute;a. En esta primera d&eacute;cada del tercer milenio se recrudece la labor desideologizadora del imperialismo como parte de su pol&iacute;tica hegem&oacute;nica fundada en la globalizaci&oacute;n neoliberal. Ante la desenfrenada carrera por el dominio del mundo y las crecientes calamidades sociales y ambientales generadas por el capitalismo salvaje, se precisa de una verdadera y profunda revoluci&oacute;n en las ideas, Como modesta contribuci&oacute;n a esta batalla se presenta este trabajo con el objetivo de sistematizar los diversos enfoques del concepto de ideolog&iacute;a y su expresi&oacute;n en el contexto del debate filos&oacute;fico de lo moderno y lo postmoderno. </p>       <p>Palabras Clave: FILOSOFIA </p> </div>     <p align="center"><b><b><b>Introducci&oacute;n</b></b></b> </p>     <p>Desde lo m&aacute;s general analizar el concepto de ideolog&iacute;a implica un enorme reto y lleva, ante todo, a una circunstancia muy compleja. Se precisa de la comparaci&oacute;n de este t&eacute;rmino con otros comunes o parecidos que se hayan establecido en la historia del pensamiento filos&oacute;fico, l&oacute;gico y cient&iacute;fico. </p>     <p>En sentido general, esclarecer las bases conceptuales, especialmente de car&aacute;cter gnoseol&oacute;gico, que subyacen en el nuevo enfoque filos&oacute;fico que aqu&iacute; se pretende proponer sobre la ideolog&iacute;a, constituye una divisa muy importante para la soluci&oacute;n de cualquier interrogante sobre este tema, pues de la comprensi&oacute;n que se tenga de estas premisas filos&oacute;ficas, depender&aacute; la interpretaci&oacute;n que se obtendr&aacute; de su contenido. </p>     <p>Con el derrumbe del socialismo en la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica y en los pa&iacute;ses de Europa del Este, as&iacute; como con la euforia triunfalista del imperialismo y, en consecuencia, con sus intentos de globalizar el neoliberalismo, el postmodernismo y la desideologizaci&oacute;n, la humanidad se enfrenta a nuevos y enormes retos para la supervivencia. Es por ello que en el plano de las ideas se deben librar duras batallas para contrarrestar los embates de las teor&iacute;as reaccionarias que pretenden acabar con los mejores y m&aacute;s nobles valores e ideales del movimiento progresista internacional. </p>     <p>En estos tiempos uno de los conceptos m&aacute;s fustigados por la demagogia imperialista ha sido el de ideolog&iacute;a, <a href="#I">(i)</a> el cual se ha pretendido eliminar no s&oacute;lo de la filosof&iacute;a, sino del lenguaje y la cultura de los pueblos en general. No obstante, en Cuba en las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, se ha consolidado una trinchera de combate en defensa de nuestra ideolog&iacute;a que, saliendo con gallard&iacute;a de la crisis espiritual de estos tiempos de transici&oacute;n, va dejando atr&aacute;s las trifulcas te&oacute;ricas generadas por mercenarios de las ideas de la globalizaci&oacute;n neoliberal, del postmodernismo aberrado y de las dem&aacute;s doctrinas desideologizadoras del imperialismo. </p>     <p>Estas son trifulcas que, en honor a la verdad, no dejaron de estar motivadas tambi&eacute;n por el dogmatismo de unos y las insatisfacciones de otros, en tiempos de amenazas, limitaciones y sacrificios propios de los per&iacute;odos de crisis. El desprecio a las ideolog&iacute;as, a las utop&iacute;as y a la historia es una pr&aacute;ctica propia de los mercaderes de las ideas o de miopes que no perciben las oportunidades de las crisis y mucho menos el vigor y las oportunidades que proporcionan a los revolucionarios. </p>     <p>En los c&iacute;rculos acad&eacute;micos de la Cuba que se recupera de los avatares del Per&iacute;odo Especial ya se comparte el criterio de que: &quot;... parece haber quedado atr&aacute;s los tiempos en que los sepultureros de la ciencia – parientes de los que hoy amontonan tierra sobre las categor&iacute;as de progreso, ley, totalidad o necesidad – fabricaron un ata&uacute;d ideol&oacute;gico para el concepto de ideolog&iacute;a y proclamaron, junto al feliz advenimiento de sociedades postindustriales y postburguesas, el fin de las ideolog&iacute;as, en medio de una ideologizaci&oacute;n virtualmente absoluta de los medios de informaci&oacute;n masiva y, en general, de todos los canales de comunicaci&oacute;n entre los hombres&quot; <a href="#1">(1)</a>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Ante tal situaci&oacute;n se precisa del uso del concepto de ideolog&iacute;a en su sentido m&aacute;s amplio, pues ella, como sistema de presupuestos te&oacute;ricos m&aacute;s generales, constituye la base de toda estrategia social en cualquier esfera de la actividad humana. En s&iacute;, los presupuestos ideol&oacute;gicos son premisas de la aplicaci&oacute;n sistem&aacute;tica de las ideas referidas a un &aacute;mbito espec&iacute;fico de la realidad; constituye, en s&iacute;ntesis, los fundamentos gnoseol&oacute;gicos y valorativos de las formas particulares de la conciencia social, tales como: pol&iacute;tica, jur&iacute;dica, moral, cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gica, etc. </p>     <p>No obstante al esfuerzo de varios fil&oacute;sofos e investigadores sociales, todav&iacute;a no se ha realizado un estudio del concepto de ideolog&iacute;a en el sentido y con la finalidad que aqu&iacute; se intenta. Hist&oacute;ricamente, cuando este concepto ha sido tratado desde la filosof&iacute;a y la pol&iacute;tica, se ha efectuado en un marcado esp&iacute;ritu disciplinar o parcelario. Algo parecido ha sucedido en el plano de otras ciencias sociales y human&iacute;sticas, donde se ha puesto el &eacute;nfasis en los intereses de una o pocas disciplinas. A su vez, es muy significativo el hecho de que en el &aacute;mbito espec&iacute;fico de la Filosof&iacute;a de la tecnolog&iacute;a y de la Sociolog&iacute;a del conocimiento pocos autores le han prestado especial atenci&oacute;n al estudio de la dimensi&oacute;n ideol&oacute;gica de los problemas que tratan. Mucho m&aacute;s cr&iacute;tica es la situaci&oacute;n en la Filosof&iacute;a de la ciencia, en la cual el tema de la ideolog&iacute;a ha sido casi excluido, pues ha predominado el mito de la pretendida &quot;neutralidad ideol&oacute;gica&quot;. </p>     <p>El hecho de que exista gran cantidad de enfoques sobre el concepto de ideolog&iacute;a y que haya sido tratado desde tantas disciplinas ha proporcionado un rico pero complicado espectro de interpretaciones. Por ello resulta de gran inter&eacute;s sistematizar los diversos enfoques del concepto de ideolog&iacute;a y su expresi&oacute;n en el contexto del debate filos&oacute;fico de lo moderno y lo postmoderno. </p>     <p align="center"><b><b><b>Desarrollo</b></b></b> </p>     <p>Hoy se puede percibir que todav&iacute;a existe un reconocido apremio de discutir los llamados &quot;problemas te&oacute;ricos de la ideolog&iacute;a. No cabe duda de que lo m&aacute;s urgente en este momento del desarrollo de las ciencias sociales es el estudio de las formas concretas de producci&oacute;n, circulaci&oacute;n y consumo de ideolog&iacute;a&quot; <a href="#1">(1)</a>. </p>     <p>Desde una primera mirada general abstracta, ideolog&iacute;a es un concepto que posee una “enfermedad polis&eacute;mica cr&oacute;nica”, la cual puede ser caracterizada desde una serie de grandes tendencias de interpretaci&oacute;n sin agotar, ni mucho menos, su riqueza sem&aacute;ntica. </p>     <p>Napole&oacute;n Bonaparte (1769-1821), influido por el sensualismo de &Eacute;tienne Bonnot de Condillac (1715-1780), fue quien populariz&oacute; el calificativo de &quot;ide&oacute;logo&quot;, a quien se le consideraba privado de sentido pol&iacute;tico y asum&iacute;a posiciones demag&oacute;gicas y apolog&eacute;ticas. Aqu&iacute; nace precisamente una de las primeras deformaciones del concepto de ideolog&iacute;a, al ser tomado en su forma despectiva y calificar as&iacute; a quien tergiversa la realidad a favor de sus intereses y fines personales. </p>     <p>Ante tal deformaci&oacute;n del concepto se necesita realizar una breve caracterizaci&oacute;n de otros t&eacute;rminos similares y concomitantes con &eacute;ste, algo que servir&aacute; para definir el punto de partida y trazar una ruta en el an&aacute;lisis. Por supuesto que ello conducir&aacute; a muchas interrogantes. Sin embargo, esto es muy &uacute;til, pues las dudas mismas llevar&aacute;n hacia una mejor comprensi&oacute;n del concepto de ideolog&iacute;a. </p>     <p>En el plano m&aacute;s simple y abstracto posible, como punto de partida en el an&aacute;lisis del concepto, se precisa tomar la tesis de Antoine Louis Claude Desttut de Tracy (1754-1836), quien consideraba a la ideolog&iacute;a, en su significado m&aacute;s amplio, como teor&iacute;a de las ideas. Tambi&eacute;n, m&aacute;s o menos en este mismo sentido es que, Pierre-Jean Georges Cabanis (1757-1808) desarrolla su doctrina al respecto. Es significativo el hecho de que ambos fueron continuadores del pensamiento de Condillac. </p>     <p>Con esta definici&oacute;n abstracta general a la usanza griega antigua, Desttut de Tracy se convierte en uno de los fundadores de la teor&iacute;a sobre la Ideolog&iacute;a. En su concepci&oacute;n destaca como premisa el rasgo m&aacute;s general que asemeja este concepto con otros muy generales tambi&eacute;n, tales como: filosof&iacute;a y l&oacute;gica, pues, ante todo y precisamente, ambos t&eacute;rminos significan: teor&iacute;as de las ideas. No por casualidad en la &Eacute;poca Moderna, especialmente en el iluminismo europeo y latinoamericano, se difundi&oacute; mucho una asignatura que se denominaba precisamente as&iacute;: Ideolog&iacute;a. Por ejemplo, Sucre, <a href="#II">(ii)</a> introduce en todos los colegios de Venezuela la ense&ntilde;anza de esta como asignatura. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>De hecho, el origen etimol&oacute;gico del t&eacute;rmino ideolog&iacute;a denota expl&iacute;citamente su esencia misma, sin embargo, ha sido desnaturalizado a lo largo de su historia sem&aacute;ntica, pues otros t&eacute;rminos han ocupado su lugar, por ejemplo, los ya mencionados t&eacute;rminos, l&oacute;gica y filosof&iacute;a, de manera que incluso hoy nadie pone en duda que por su esencia sean teor&iacute;as de las ideas. Esta confusi&oacute;n o tautolog&iacute;a involuntaria codificada en la historia debe ser de alguna manera esclarecida. Por tanto, se precisa revelar la inconsistencia sem&aacute;ntico-conceptual del t&eacute;rmino griego antiguo Filosof&iacute;a, ya que su significado etimol&oacute;gico-psicol&oacute;gico de “amor a la sabidur&iacute;a” no revela, ni siquiera se acerca a su verdadera esencia sem&aacute;ntica y mucho menos expresa la especificidad de esta milenaria y universal forma del saber. </p>     <p>Es cierto que la Filosof&iacute;a debe asumirse, ante todo, como teor&iacute;a de las ideas, pero la propia etimolog&iacute;a del t&eacute;rmino conspira contra la comprensi&oacute;n tanto de su objeto de estudio, como de sus funciones sociales. Parecer&iacute;a como que el t&eacute;rmino ideolog&iacute;a fuese el ideal para revelar el verdadero significado de lo que hoy ha de entenderse como filosof&iacute;a. Aunque estos desvar&iacute;os no son una regularidad en la historia de la cultura humana, ning&uacute;n caprichoso “rigor l&oacute;gico” en los conceptos puede borrar de un plumazo esta milenaria historia sem&aacute;ntica de los t&eacute;rminos codificados en el lenguaje. </p>     <p>A pesar de que la etimolog&iacute;a de la palabra filosof&iacute;a no la define como teor&iacute;a de las ideas, su objeto real si lo testifica, por lo que el t&eacute;rmino filosof&iacute;a tambi&eacute;n pudiera tomarse como sin&oacute;nimo de ideolog&iacute;a. </p>     <p>Algo parecido ocurre con el t&eacute;rmino L&oacute;gica, concebido desde los antiguos como tratado de las ideas, <a href="#III">(iii)</a> En esencia puede afirmarse que &eacute;ste revela tambi&eacute;n el mismo significado etimol&oacute;gico que ideolog&iacute;a. Las diferencias cualitativas m&aacute;s significativas entre estos t&eacute;rminos s&oacute;lo se pueden determinar al profundizar en los dem&aacute;s componentes constitutivos de la riqueza real de estos conceptos, es decir, cuando se penetra en la historia de su evoluci&oacute;n, en la sus aspectos gen&eacute;tico, estructural y funcional que en verdad le pueden caracterizar plenamente. </p>     <p>En el siglo XIX fueron Carlos Marx (1818-1883) y Federico Engels (1820-1895), quienes asumieron el concepto de ideolog&iacute;a en un doble car&aacute;cter: como “formas de conciencia” o conjunto de representaciones o ideas, en general, as&iacute; como “falsa conciencia” en particular. </p>     <p>Es muy significativo el hecho de que no le dedicaran una obra filos&oacute;fica especial al tema de la ideolog&iacute;a,<a href="#IV">(iv)</a> m&aacute;s bien dejaron cierta ambig&uuml;edad sem&aacute;ntica en el manejo del t&eacute;rmino, algo que posteriormente se prest&oacute; para dis&iacute;miles interpretaciones. </p>     <p>Seg&uacute;n Eugenio Tr&iacute;as, en realidad Marx utiliz&oacute; el concepto de ideolog&iacute;a en esos dos sentidos, porque parti&oacute;, por un lado de la perspectiva filos&oacute;fica al considerarla como “formas de conciencia”, mientras que por el otro, asumi&oacute; una comprensi&oacute;n sociol&oacute;gico-particular al definirla como “conciencia deformada” en tanto expresi&oacute;n de la g&eacute;nesis de la ideolog&iacute;a burguesa en particular. </p>     <p>Una de las premisas gnoseol&oacute;gicas de Marx y Engels en el tratamiento del concepto se evidencia cuando expresan que: </p>     <p>“... en todos estos casos dichas ideas son una expresi&oacute;n consciente –efectiva o ilusoria- de sus verdaderas relaciones y actividad, de su producci&oacute;n, de sus contactos, de su organizaci&oacute;n social y pol&iacute;tica” <a href="#2">(2)</a> </p>     <p>Cuando Marx precisa que la ideolog&iacute;a puede ser: efectiva o ilusoria (correcta o falsa) subraya que ello depende de la manera en que se reflejen las tres relaciones fundamentales del hombre con la realidad, es decir, 1) las relaciones del hombre con la naturaleza, 2) las relaciones entre s&iacute;, y, adem&aacute;s, 3) acerca de lo que son con respecto a ellos mismos <a href="#3">(3)</a>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>No obstante a las hist&oacute;ricas veleidades en las interpretaciones, de pasajes como este de la obra cl&aacute;sica del Marxismo La Ideolog&iacute;a alemana, se precisa una necesaria salvedad: no existen dos teor&iacute;as marxistas de la ideolog&iacute;a, sino una concepci&oacute;n dial&eacute;ctico-materialista en desarrollo que caracteriza sociol&oacute;gicamente a la ideolog&iacute;a y sus formas particulares de manifestaci&oacute;n en el capitalismo de su &eacute;poca. </p>     <p>A su vez, Eugenio Tr&iacute;as afirma que en su uso actual el concepto de ideolog&iacute;a denota un conjunto de representaciones mentales y connota una deformaci&oacute;n de tales representaciones, as&iacute; tambi&eacute;n, subraya sus momentos sustantivo y adjetivo para delimitar la diferencia entre las formas de conciencia cient&iacute;fica y no-cient&iacute;fica y correctas e incorrectas, etc. <a href="#3">(3)</a> </p>     <p>La tendencia racionalista en la Modernidad considera a la ideolog&iacute;a como teor&iacute;a no-cient&iacute;fica o no l&oacute;gico-experimental. Particularmente en l os debates en torno a este concepto en el proceso de formaci&oacute;n de la Sociolog&iacute;a cl&aacute;sica del conocimiento,<a href="#v">(v)</a> (finales del siglo XIX – inicios del XX) se ha perpetuado un prejuicio que todav&iacute;a hoy no ha sido superado. La ideolog&iacute;a es tomada solo en su forma concreta, esa que adopta en las condiciones propias de las sociedades divididas en clases descrita por Marx, es decir, como “falsa conciencia” o como la “forma pol&iacute;tica en s&iacute;” y esta es solo una de sus m&uacute;ltiples manifestaciones. </p>     <p>Precisamente, esta interpretaci&oacute;n limitada, que se le ha dado a la concepci&oacute;n marxista, en la que se ha exagerado su naturaleza enga&ntilde;osa, es la que ha santificado la naturaleza pol&iacute;tica del concepto de ideolog&iacute;a. </p>     <p>Incluso todav&iacute;a hoy se subraya el siguiente postulado: la ideolog&iacute;a es falsa conciencia en tanto que &quot;… no es el sujeto quien se enga&ntilde;a a trav&eacute;s de sus prejuicios o quien enga&ntilde;a a otros –consciente o inconscientemente--, sino que es la propia realidad la que enga&ntilde;a al presentarse con formas enga&ntilde;osas. La apariencia de los fen&oacute;menos enga&ntilde;a al sujeto y lo mistifica, lo fechitiza&quot; <a href="#4">(4)</a> </p>     <p>En consecuencia, para estos autores, la ideolog&iacute;a, seg&uacute;n Marx, es s&oacute;lo el medio te&oacute;rico en que la clase dominante falsifica sin querer la realidad. Con esta caricaturesca interpretaci&oacute;n de Marx, se pretende justificar la necesidad de la existencia del dominio de una clase sobre las otras. Esto es algo muy c&iacute;nico, pues, de hecho, “este fen&oacute;meno enga&ntilde;oso” coincide con los intereses econ&oacute;micos de la burgues&iacute;a en el capitalismo. En esencia, en semejante interpretaci&oacute;n queda reducido el concepto de ideolog&iacute;a a una de sus formas hist&oacute;rico-concretas, es decir, a la pol&iacute;tica. </p>     <p>Por otro lado, estos autores mucho menos comprendieron la esencia de lo que quiso decir en su tiempo el luchador h&uacute;ngaro Georgy Lukc&aacute;cs en &quot;Historia y conciencia de clase&quot;: </p>     <p>&quot;No es s&oacute;lo que la realidad se oculta para enga&ntilde;arnos, pues ella misma se estructura tambi&eacute;n para su desvelamiento y, del mismo modo que enga&ntilde;a con formas fetichizadas a la burgues&iacute;a, se presenta n&iacute;tida y transparente ante el proletariado. De modo que es la propia realidad social la que, de una parte, nos mistifica y, de otra, genera al sujeto que puede eventualmente trascender la ilusi&oacute;n.&quot; <a href="#4">(4)</a>. </p>     <p>En este contradictorio segundo postulado los autores no aclaran c&oacute;mo &quot;puede el sujeto trascender la ilusi&oacute;n&quot;, aunque reconocen que la interpretaci&oacute;n de Lukc&aacute;cs de la tesis de Marx esclarece otra arista del problema. En verdad, este problema quedar&aacute; resuelto solo cuando se reconozca que la ideolog&iacute;a del proletariado no es “falsa conciencia”, sino una efectiva conciencia capaz de desvanecer la naturaleza enga&ntilde;osa de la realidad. A su vez, se precisa identificar la naturaleza enga&ntilde;osa de la falsa conciencia (ideolog&iacute;a) de la clase dominante y reaccionaria en las condiciones de explotaci&oacute;n y alienaci&oacute;n propias del capitalismo. </p>     <p>Estas reflexiones nos llevan a reconocer, desde las posiciones de la concepci&oacute;n dial&eacute;ctico-materialista de la historia, que para la Marx la ideolog&iacute;a es algo m&aacute;s que falsa conciencia, pues ella puede y tiene que alcanzar como esfera del nivel te&oacute;rico de la conciencia , en las condiciones favorables para ello, un car&aacute;cter cient&iacute;fico que descubra la naturaleza enga&ntilde;osa de las ideolog&iacute;as anti-cient&iacute;ficas en todas y cada unas de las formas concretas de la conciencia social (moral, arte, religi&oacute;n, filosof&iacute;a, derecho, ciencia) y no solo en la pol&iacute;tica como frecuentemente se hace. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Al asumir esta tesis se precisa hacer un &eacute;nfasis especial en la naturaleza ideol&oacute;gica de la ciencia, la cual por cierto se est&aacute; cuestionando en los &uacute;ltimos tiempos. </p>     <p>&quot;Verdad, racionalidad, progreso, m&eacute;todo cient&iacute;fico, son temas que han llenado vol&uacute;menes y son parte de una concepci&oacute;n de la ciencia que hacia fines del Siglo XX es puesta en duda&quot; <a href="#5">(5)</a> </p>     <p>Esta reflexi&oacute;n sobre la relaci&oacute;n entre ciencia e ideolog&iacute;a nos obliga a revisar la historia del debate sobre lo moderno y lo postmoderno, pues de hecho se est&aacute;n cuestionando los propios conceptos de ideolog&iacute;a, filosof&iacute;a y ciencia, es decir, son objeto del m&aacute;s despiadado ataque de las corrientes postmodernas. </p>     <p>Es incuestionable la necesidad de reflexionar sobre las concepciones postmodernas, <a href="#vi">(vi)</a> tanto progresistas como reaccionarias sobre la racionalidad. Se precisa crear un punto firme para cimentar el edificio te&oacute;rico del concepto de ideolog&iacute;a que aqu&iacute; se pretende replantear. </p>     <p>La postmodernidad nos alerta que est&aacute;n en juego no s&oacute;lo tesis, postulados o categor&iacute;as filos&oacute;ficas y conceptos cient&iacute;fico-particulares, sino la existencia misma de la propia filosof&iacute;a, la l&oacute;gica, la ideolog&iacute;a y la ciencia. Esta sentencia, nacida hace ya 30 a&ntilde;os,<a href="#vii">(vii)</a> impone la necesidad de valorar cr&iacute;ticamente, en el esp&iacute;ritu dial&eacute;ctico hegeliano y marxista (no ortdodoxo, sino renovado), la relaci&oacute;n modernidad - postmodernidad, para luego replantear todo lo restante (filosof&iacute;a, ideolog&iacute;a, racionalidad, objetividad, ciencia, tecnolog&iacute;a, teor&iacute;a, l&oacute;gica, etc.). </p>     <p>Ante todo se exige definir el concepto de Modernidad, el cual se comprende como una larga &eacute;poca hist&oacute;rica que tiene sus or&iacute;genes en el Renacimiento. Esta &eacute;poca comienza con el propio proceso de g&eacute;nesis del modo capitalista de producci&oacute;n, cuando el trabajo asalariado se convierte en est&iacute;mulo para satisfacer las necesidades mundanas del hombre, de manera que genera un giro en su concepci&oacute;n del mundo, la cual le sugiere una mirada hacia s&iacute; mismo, en lugar de seguir mirando a los cielos pr&iacute;stinos y divinos. </p>     <p>En la Modernidad para el hombre lo esencial es la comprensi&oacute;n de sus problemas sociales, es decir, su preocupaci&oacute;n por lo hist&oacute;rico a trav&eacute;s de la racionalidad objetiva que comienza a promover el pujante conocimiento cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico. Tanto, los pensadores m&aacute;s avanzados del iluminismo del siglo XVIII, primero, como los genios del XIX (E. Durkheim, M. Weber y K. Marx), despu&eacute;s, se esforzaron por establecer las bases te&oacute;ricas del estudio de: </p>     <p>&quot;Un nuevo objeto, la sociedad,... el primero no dejar&aacute; de enfatizar la legitimidad de la nueva ciencia partiendo del hecho de que la misma, a diferencia de la especulaci&oacute;n metaf&iacute;sica, aplica el m&eacute;todo objetivante consagrado por los &eacute;xitos de las ciencias naturales; el segundo, disintiendo con este planteo, defender&aacute; la idea de que el m&eacute;todo de la sociolog&iacute;a es un m&eacute;todo propio, diferente del mencionado, pues reserva un papel a la subjetividad del investigador sin que, no obstante, esto afecte la objetividad y la neutralidad que caracterizan al conocimiento cient&iacute;fico; el tercero, a diferencia de uno y de otro, tendr&aacute; a la vista una concepci&oacute;n de la objetividad cient&iacute;fica que no pretender&aacute; representar la realidad social sino poner de relieve la contrariedad, su car&aacute;cter conflictivo, proporcionando un conocimiento que sirva a los fines cr&iacute;ticos y emancipatorios de los que en ella sufren sometimiento y explotaci&oacute;n&quot; <a href="#6">(6)</a> </p>     <p>As&iacute; tambi&eacute;n, para la cultura occidental, la Modernidad es “… espacio y tiempo a dominar, conquistar, disponer, transformar e intervenir, y los usos de la raz&oacute;n para tal empe&ntilde;o ser&iacute;an la formalizaci&oacute;n, la sistematizaci&oacute;n, la experimentaci&oacute;n, la contrastaci&oacute;n emp&iacute;rica, la cr&iacute;tica especializada. Es este esp&iacute;ritu de vocaci&oacute;n racionalista el que va a cualificar a la modernidad europea capitalista y sus procesos de expansi&oacute;n (cultural y social) progresiva sobre s&iacute; misma, y m&aacute;s all&aacute; tambi&eacute;n de sus fronteras en su imperialista empresa de dominaci&oacute;n del mundo&quot; <a href="#7">(7)</a> </p>     <p>Por otro lado, todav&iacute;a en pleno esplendor de la Modernidad, V.I. Lenin (1870-1924) comprende y asume los conceptos de racionalidad e ideolog&iacute;a con el mismo optimismo, pero con una especial manera de matizarlos, pues ante todo reconoce la necesidad de tomar en consideraci&oacute;n el contexto hist&oacute;rico-concreto en el proceso mismo de definici&oacute;n de cualquier concepto, es decir, revelar la dial&eacute;ctica de sus momentos universal, particular e individual. El genio ruso puso &eacute;nfasis en el car&aacute;cter cient&iacute;fico de la Ideolog&iacute;a marxista frente a la falacia oportunista de la ideolog&iacute;a de los pseudorevolucionarios y en oposici&oacute;n radical ante el contenido reaccionario de la ideolog&iacute;a burguesa. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En esta misma l&iacute;nea y precisamente como ejemplo de sistematizaci&oacute;n y racionalizaci&oacute;n (rasgos distintivos de la Modernidad) son muy representativas las ideas y reflexiones de Adam Schaff, marxista polaco que diferencia dos problemas en la definici&oacute;n del concepto de ideolog&iacute;a: </p>     <p>1. La elaboraci&oacute;n misma del concepto de ideolog&iacute;a que puede realizarse teniendo en cuenta sus aspectos gen&eacute;tico, estructural y funcional, de aqu&iacute; su naturaleza compleja y polisem&aacute;ntica. </p>     <p>2. El razonamiento mediante una valoraci&oacute;n gnoseol&oacute;gica de dicho concepto. </p>     <p>Para Schaff la ideolog&iacute;a debe definirse a trav&eacute;s de su momento gen&eacute;tico-funcional (no toma en consideraci&oacute;n su determinaci&oacute;n estructural) como: &quot;… el sistema de opiniones que, fund&aacute;ndose en el sistema de valores admitidos, determina las actitudes y los comportamientos de los hombres con relaci&oacute;n a los objetivos deseados del desarrollo de la sociedad, del grupo social o del individuo&quot; <a href="#8">(8)</a> </p>     <p>Schaff introduce una interpretaci&oacute;n muy lineal del concepto de ideolog&iacute;a, al punto de contraponerlo de forma muy absoluta con otras formas de conciencia, tales como la ciencia, la religi&oacute;n y el arte, entre otras. Sin embargo, indic&oacute; que con Lenin el concepto de ideolog&iacute;a no es peyorativo e introduce la idea de clasificar a la ideolog&iacute;a como: </p>     <p>1. cient&iacute;fica. </p>     <p>2. no-cient&iacute;fica. </p>     <p>3. anti-cient&iacute;fica. </p>     <p>Adam Schaff tiene otras ideas muy interesantes, considera que las ciencias ideol&oacute;gicas por antonomasia son la filosof&iacute;a, la econom&iacute;a y la sociolog&iacute;a. A su vez, asevera que la ideolog&iacute;a puede alcanzar un estatus cient&iacute;fico apoyado en los datos emp&iacute;ricos que, en &uacute;ltima instancia, son los que confirman su objetividad y justeza. </p>     <p>De hecho se percibe, seg&uacute;n M.A. Quintanilla, que A. Schaff presenta limitaciones en su concepto de Ideolog&iacute;a, pues: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#149;&nbsp; Restringe la ideolog&iacute;a s&oacute;lo a aquellas formas de pensamiento referidas a los objetivos del desarrollo de la sociedad. </p>     <p>&#149;&nbsp; Reduce la ideolog&iacute;a a sus aspectos pol&iacute;tico y moral. </p>     <p>Adam Schaff considera, adem&aacute;s, que lo valorativo en la ideolog&iacute;a limita la objetividad y por tanto su cientificidad. En consecuencia, es dogm&aacute;tico en la interpretaci&oacute;n del car&aacute;cter cient&iacute;fico de la ideolog&iacute;a, pues no lo demuestra ni te&oacute;rica ni pr&aacute;cticamente; adem&aacute;s, Quintanilla alega que Schaff oculta el problema m&aacute;s importante de la ideolog&iacute;a, el cual se refiere a la g&eacute;nesis de su deformaci&oacute;n. </p>     <p>Sin embargo, en honor a la verdad, A. Schaff dej&oacute; una idea muy aguda: “no toda Ideolog&iacute;a es pensamiento deformado, pues existen ideolog&iacute;as gnoseol&oacute;gicamente correctas” <a href="#9">(9)</a>. </p>     <p>Un destacado soci&oacute;logo de la ciencia que introduce algunos elementos subversivos en la visi&oacute;n moderna y racionalista de la ideolog&iacute;a fue Karl Mannheim (1893-1947), emigrado h&uacute;ngaro, soci&oacute;logo del conocimiento. Aunque en su obra &quot;Ideolog&iacute;a y utop&iacute;a&quot;, publicada en 1929, este pensador concibe a la ideolog&iacute;a como visi&oacute;n del mundo peculiar de cada grupo humano que defiende sus intereses y valores hist&oacute;rico-culturales, sin embargo, hace &eacute;nfasis en el car&aacute;cter relativo del conocimiento y su veracidad (10). </p>     <p>Para Mannheim, tanto el conocimiento como su veracidad resultan siempre socialmente condicionados por las limitaciones propias de la &eacute;poca hist&oacute;rica y por el segmento social que la sustenta. De aqu&iacute; la deformaci&oacute;n y falsedad de toda ideolog&iacute;a, lo cual s&oacute;lo puede atenuarse, seg&uacute;n Mannheim, recurriendo al &quot;escepticismo honrado&quot;, algo que permite la diferenciaci&oacute;n entre ideolog&iacute;a total y particular: </p>     <p>&#149;&nbsp; Ideolog&iacute;a total: es la estructura general del pensamiento de una &eacute;poca o grupo social, con trascendencia epistemol&oacute;gica como resultado necesario de una posici&oacute;n social hist&oacute;rico-concreta. </p>     <p>&#149;&nbsp; Ideolog&iacute;a particular: es una parte del pensamiento del adversario (en su nivel individual y psicol&oacute;gico) que no tiene trascendencia epistemol&oacute;gica, vulnerable a las influencias de otros individuos que tratan de convencer al adversario de su &quot;error&quot; ideol&oacute;gico, el cual ha sido fruto de la apolog&iacute;a a sus intereses individuales por encima de los grupales y de clase. </p>     <p>Seg&uacute;n Mannheim la ideolog&iacute;a puede ser: </p>     <p>&#149;&nbsp; Epistemol&oacute;gica (valorativa). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#149;&nbsp; Emp&iacute;rico-descriptiva (no-valorativa). </p>     <p>Para Mannheim la ideolog&iacute;a es a la vez: </p>     <p>&#149;&nbsp; Pensamiento pr&aacute;ctico, porque responde a los objetivos de la acci&oacute;n humana (Pol&iacute;tica). </p>     <p>&#149;&nbsp; Conciencia deformada, pues es determinada por la estructura social y sus intereses clasistas, grupales e individuales (desvalorizada en el plano epistemol&oacute;gico). </p>     <p>En la teor&iacute;a de este autor la ideolog&iacute;a es sustituida por el concepto de &quot;Perspectiva&quot; como visi&oacute;n total del sujeto hist&oacute;ricamente insertado en la sociedad concreta de su &eacute;poca. Aqu&iacute; nos recuerda la definici&oacute;n abstracta y general de ideolog&iacute;a realizada por Desttut de Tracy. En resumen, Mannheim realiza una manipulaci&oacute;n liberal y positivista de la ideolog&iacute;a desde su Sociolog&iacute;a del conocimiento cient&iacute;fico. </p>     <p>Para valorar una interpretaci&oacute;n algo diferente tomemos las ideas fundamentales de un pensador franc&eacute;s que asume posiciones muy controvertidas en la comprensi&oacute;n de la modernidad y la racionalidad en general, y de la ideolog&iacute;a de la ciencia en particular. Louis Althusser introduce una complicada teor&iacute;a sobre la &quot;naturaleza deformada&quot; de la ideolog&iacute;a, al considerar que la deformaci&oacute;n ideol&oacute;gica de la conciencia no tiene su origen en la lucha de clases, sino en la &quot;opacidad&quot; necesaria de la estructura social. </p>     <p>Para Althusser el pensamiento social no es ideol&oacute;gico, sino cient&iacute;fico. Por este camino se justifica el calificativo que le dio M.A. Quintanilla de &quot;revisionista&quot;, pues para Althusser el pensamiento pr&aacute;ctico no tiene car&aacute;cter ideol&oacute;gico. Esto lo lleva a afirmar que el pensamiento social puede ser cient&iacute;fico, pero no ideol&oacute;gico, lo cual justifica su concepci&oacute;n de la neutralidad cient&iacute;fica, en la que le suprime la ideolog&iacute;a a la ciencia <a href="#9">(9)</a>. </p>     <p>Luego de realizar una valoraci&oacute;n hist&oacute;rica sobre la evoluci&oacute;n del t&eacute;rmino y tomar algunos de los autores m&aacute;s conocidos en la d&eacute;cada del 60 sobre este tema, M. A. Quintanilla, sintetiza lo siguiente: </p>     <p>“Ideolog&iacute;a: en el uso actual, denota un conjunto de representaciones mentales y connota una deformaci&oacute;n de tales representaciones&quot;. Adem&aacute;s, puede entenderse como: &uml;...el sistema m&aacute;s o menos coherente, de ideas, por las que un hombre o un grupo de hombres se orienta en su pr&aacute;ctica (ideolog&iacute;a como concepci&oacute;n del mundo, frente a la ciencia como conocimiento parcial y preciso), entonces nos sentiremos inclinados a pensar que la deformaci&ograve;n ideol&oacute;gica es inherente a toda forma de conciencia cient&iacute;fica y consiste, por lo tanto, en la falta de precisi&oacute;n o algo as&iacute;” <a href="#9">(9)</a> </p>     <p>Para este autor es preciso esclarecer dos problemas para alcanzar una definici&oacute;n adecuada de este concepto: primero, determinar la naturaleza de la ideolog&iacute;a y, segundo, explicar sus formas de producci&oacute;n espiritual. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para determinar la naturaleza de dicho concepto se precisa concretarlo a partir de sus tres ejes definitorios b&aacute;sicos: </p>     <p>&#149;&nbsp; Gen&eacute;tico (condiciones hist&oacute;rico-sociales de su aparici&oacute;n). </p>     <p>&#149;&nbsp; Estructural (por oposici&oacute;n a otras formas de conciencia: ciencia, religi&oacute;n, arte, etc.) </p>     <p>&#149;&nbsp; Funcional (por su papel en la vida de los individuos, grupos y sociedades hist&oacute;rico- concretas de una &eacute;poca). </p>     <p>M. A. Quintanilla, subraya la necesidad de no ce&ntilde;irse s&oacute;lo a una definici&oacute;n, sino concretarla a partir de sus tres ejes fundamentales y desplegar su caracterizaci&oacute;n a trav&eacute;s de los siguientes momentos: </p>     <p>&#149;&nbsp; Todas las formas de conciencia est&aacute;n determinadas por las condiciones sociales de existencia (entre ellas la ideolog&iacute;a). </p>     <p>&#149;&nbsp; Algunas formas de conciencia est&aacute;n ideol&oacute;gicamente deformadas. </p>     <p>&#149;&nbsp; La deformaci&oacute;n ideol&oacute;gica consiste en la negaci&oacute;n del car&aacute;cter socialmente determinado e hist&oacute;ricamente contingente de los contenidos y/o formas de conciencia. </p>     <p>&#149;&nbsp; La deformaci&oacute;n ideol&oacute;gica de la conciencia est&aacute; determinada por la divisi&oacute;n social clasista del trabajo (en trabajo intelectual y f&iacute;sico): </p>     <p>&#149;&nbsp; En cualquier forma de conciencia puede haber deformaci&oacute;n &quot;ideol&oacute;gica&quot; (falsa o err&oacute;nea ideolog&iacute;a). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#149;&nbsp; Las ciencias son &quot;ideol&oacute;gicas&quot; (asumir posiciones err&oacute;neas en la interpretaci&oacute;n de la realidad concreta al defenderse solo los intereses de la clase explotadora), susceptibles de este tipo de deformaci&oacute;n (a pesar de L. Althusser o de A. Schaff) </p>     <p>&#149;&nbsp; Ninguna forma particular de pensamiento puede ser considerada, de por s&iacute; necesariamente, deformada ideol&oacute;gicamente (las teor&iacute;as y las formas de pensamiento pueden ser acertadas o err&oacute;neas). </p>     <p>&#149;&nbsp; La deformaci&oacute;n no es una caracter&iacute;stica de una teor&iacute;a en s&iacute;, sino de la interpretaci&oacute;n y valoraci&oacute;n metate&oacute;rica de ella. </p>     <p>&#149;&nbsp; El simbolismo de los ni&ntilde;os o de las &quot;culturas primitivas&quot; no son ideolog&iacute;as deformadas, sino en formaci&oacute;n, pues existen ideolog&iacute;as desarrolladas y limitadas, correctas e incorrectas, cient&iacute;ficas, no-cient&iacute;ficas y anti-cient&iacute;ficas, etc. </p>     <p>&#149;&nbsp; La Teolog&iacute;a es ideolog&iacute;a deformada por su car&aacute;cter idealista y dogm&aacute;tico. </p>     <p>No obstante a la riqueza de esta caracterizaci&oacute;n de M.A. Quintanilla sobre el concepto de ideolog&iacute;a, no ha sido favorecida por la divulgaci&oacute;n, esto se debe a la hegemon&iacute;a de la maquinaria medi&aacute;tica del Imperio. Aunque no se est&eacute; plenamente de acuerdo con todas sus tesis se precisa buscar nuevas alternativas para elevar su difusi&oacute;n en los textos, enciclopedias y manuales. </p>     <p>En concreto la batalla es muy dif&iacute;cil, porque en manuales, libros de textos, enciclopedias y diccionarios predominan definiciones de ideolog&iacute;a muy ambiguas que enfatizan significados tan abstractos como el de &quot;sistema de ideas&quot; y tambi&eacute;n, reducen su concepto a su dimensi&oacute;n solo pol&iacute;tica, cuando definen la ideolog&iacute;a como “... el conjunto de concepciones que expresan los intereses econ&oacute;micos de estados, organizaciones, clases y grupos sociales hist&oacute;ricamente determinados&quot;. </p>     <p>Afortunadamente, en otros textos, aunque menos difundidos, se pueden encontrar definiciones m&aacute;s plausibles, ideolog&iacute;a: “… es el sistema de ideas, creencias, juicios de valor, actitudes y opciones respecto a fines y objetivos, que se halla en el fondo, y que a la vez es el origen, de las opiniones, decisiones y actuaciones que los individuos adoptan en los asuntos sociales y pol&iacute;ticos. Por motivos hist&oacute;ricos, se ha adherido al t&eacute;rmino una connotaci&oacute;n peyorativa de autoritarismo de las ideas, dominio sobre todo de una clase social sobre otra, y hasta de un g&eacute;nero (o sexo) sobre otro <a href="#11">(11)</a> </p>     <p>Salvando las distancias entre la enorme profusi&oacute;n de textos populares que existen en el mundo y sin la posibilidad de poder matizar algunas de las definiciones que se distinguen sustancialmente entre s&iacute; sobre el concepto de ideolog&iacute;a, se toma a continuaci&oacute;n un ejemplo concreto, que no obstante a su fama y popularidad y utilizando una amplia explicaci&oacute;n, no solo no llega a revelar la esencia real de este concepto, sino incluso tergiversa la concepci&oacute;n marxista del mismo: </p>     <p>&quot;Ideolog&iacute;a, amplio sistema de conceptos y creencias, muchas veces de naturaleza pol&iacute;tica, que defiende un grupo o un individuo. El t&eacute;rmino fue acu&ntilde;ado por el fil&oacute;sofo Antoine Destutt de Tracy, uno de los llamados ide&oacute;logos que intent&oacute; reformar la sociedad posrevolucionaria mediante una &quot;ciencia de las ideas&quot; pragm&aacute;tica. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Or&iacute;genes modernos</b></p>     <p>El concepto moderno naci&oacute; con los escritos de Karl Marx, que pensaba que las ideolog&iacute;as eran sistemas te&oacute;ricos err&oacute;neos formados por conceptos pol&iacute;ticos, sociales y morales desarrollados y protegidos por las clases dirigentes en su propio beneficio. Para Marx las jerarqu&iacute;as religiosas, por ejemplo, intentan perpetuar sistemas de fe que en el fondo protegen el bienestar econ&oacute;mico de los que est&aacute;n en el poder. Corregida por pensadores sociales posteriores, esta definici&oacute;n peyorativa de la ideolog&iacute;a acab&oacute; por dominar el uso moderno del t&eacute;rmino. Siguiendo a Marx, los defensores de un sistema sociopol&iacute;tico concreto se sent&iacute;an libres para rechazar los argumentos de sus oponentes por estar fundamentados en alguna ideolog&iacute;a, es decir, por ser falsos al fundamentarse en preferencias ideol&oacute;gicas del oponente m&aacute;s que en la situaci&oacute;n real. Dado que esta t&aacute;ctica puede orientarse contra cualquier ideolog&iacute;a, la confrontaci&oacute;n de los sistemas doctrinales modernos se convirti&oacute; en un asunto estridente y apasionado dominado m&aacute;s por la propaganda que por argumentos racionales&quot; <a href="#12">(12)</a> </p>     <p>Aunque el autor de tales l&iacute;neas, en tan afamada enciclopedia (o quiz&aacute;s los autores, pues no aparece referencia alguna), se esfuerza por remarcar su “neutralidad ideol&oacute;gica”, no logra escapar de una determinada postura ideol&oacute;gica. Esto es evidente ya que la valoraci&oacute;n te&oacute;rica que realiza del concepto est&aacute; cargada de compromisos ideol&oacute;gicos insoslayables, presupuestos en la concepci&oacute;n del mundo en que se ha formado. A su vez, esto queda patente tambi&eacute;n en la intencionada ausencia de un estudio serio de la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica del concepto de ideolog&iacute;a. </p>     <p>Por otro lado, se revela en semejante caracterizaci&oacute;n un gran desconocimiento de la esencia de la concepci&oacute;n marxista de la ideolog&iacute;a, pues se le atribuye a Marx determinadas tesis y valoraciones que nunca realiz&oacute;. Adem&aacute;s, la pobre s&iacute;ntesis, en la que el autor pretende atrapar la riqueza polisem&aacute;ntica del t&eacute;rmino ideolog&iacute;a, constituye el principal delator de sus posiciones ideol&oacute;gicas. </p>     <p>Para ilustrar mejor como se globalizan las corrientes te&oacute;ricas anticient&iacute;ficas, dogm&aacute;ticas y burguesas sobre el concepto de ideolog&iacute;a s&oacute;lo basta echar mano a cualquier manual o enciclopedia. En fin, es m&aacute;s f&aacute;cil encontrar una aguja en un pajar que lograr adquirir un texto serio sobre este tema. </p>     <p>Es l&oacute;gico que por su af&aacute;n de lucro los monopolios de la transculturaci&oacute;n no se interesen por publicar textos que revelen su propia naturaleza mezquina, manipuladora y expoliadora de los pueblos. Mucho menos les motiva publicar trabajos de quienes no est&aacute;n en sinton&iacute;a con sus verdaderos intereses econ&oacute;micos e ideol&oacute;gicos. De hecho, se sabe que estas no son las &uacute;nicas causas de la escasez de trabajos de autores comprometidos con los intereses de las grandes masas despose&iacute;das. Tambi&eacute;n, existen otros males que limitan la divulgaci&oacute;n de obras serias sobre estos temas. Por ejemplo la gerontocracia y otras calamidades reveladas en los estudios sobre el Ethos de la ciencia (Anexo-1) </p>     <p>En toda la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica del concepto de ideolog&iacute;a, antes y despu&eacute;s de Marx, no se ha revelado plenamente la dial&eacute;ctica de los momentos: absoluto y relativo, universal e individual, objetivo y subjetivo en su especificidad filos&oacute;fica, como teor&iacute;a general de las ideas y modos concretos de manifestaci&oacute;n de las dem&aacute;s formas de saber (ciencia, arte, religi&oacute;n, etc.) </p>     <p>Que existan quienes auguran una salida reaccionaria de la Modernidad hacia el posmodernismo tiene su fundamento en las condiciones dram&aacute;ticas que hoy vive el mundo en calidad de aldea global hegem&oacute;nicamente sometida por el neoliberalismo imperialista y los caprichos del libre mercado, fuente de enormes riquezas para unos pocos y causa de las m&aacute;s inimaginables miserias humanas para la mayor&iacute;a. Estos antagonismos tan irracionales provocan efectos desestabilizadores cargados de pesimismo en los c&iacute;rculos acad&eacute;micos, no s&oacute;lo de occidente, sino frecuentemente y con gran fuerza en pensadores de nuestras latitudes y hasta entre nuestros compatriotas. </p>     <p>Por tal raz&oacute;n, aunque el boom del postmodernismo en las discusiones acad&eacute;micas ya est&aacute; languideciendo, todav&iacute;a toma cuerpo y se esconde en diferentes corrientes de pensamiento, manifestaciones de la cultura y ramas particulares del saber. Por ello se justifican esfuerzos como este de esclarecer las interioridades de este debate. </p>     <p>“La Postmodernidad tiene un car&aacute;cter multidimensional… se trata de un pensamiento problematizador y problem&aacute;tico que teoriza sobre una presunta &quot;condici&oacute;n posmoderna&quot; (J.F. Lyotard) o &quot;situaci&oacute;n posmoderna&quot; (J. Arac) a que ha arribado la cultura (las artes, las letras, las ciencias, la filosof&iacute;a tambi&eacute;n), despu&eacute;s de haber sufrido esta un schok paralizante a manos de los dispositivos de la modernizaci&oacute;n que la modernidad pone en curso. Los efectos exacerbados de ese proceso han hecho pre&ntilde;ar a la cultura de otra, o de una nueva &quot;sensibilidad&quot; (S. Sonntag, A. Huyssen) o &quot;emocionalidad&quot; (F. Jameson), y se carga de impulsos cuestionadores y transgresores respecto a todo canon o valor establecido por ella misma. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El prefijo &quot;post&quot; parecer&iacute;a indicar algo que surge nuevo, un despu&eacute;s, un estar m&aacute;s all&aacute; de... respecto a algo que ha envejecido o agotado su misi&oacute;n a cumplir, o que ha llegado a su final, y por ende, indicar&iacute;a el principio de otra cosa, pero a&uacute;n imprecisable e inatrapable: la Posmodernidad - grito de rebeli&oacute;n y contesta que no sabe a d&oacute;nde orientarse- la cual viene a dar por concluida la Modernidad... En todo caso se trata de una relaci&oacute;n de engarce como continuidad/discontinuidad, clausura/apertura que tiene como punto de referencia, y de la que no puede desligarse, a la tradici&oacute;n, el pasado (la Modernidad). Se trata, a su vez - y este ser&iacute;a su principal rasgo- de un enjuiciamiento del &eacute;xito o fracaso de su proyecto de realizaci&oacute;n hist&oacute;rica: el proyecto de modernidad (de la ilustraci&oacute;n dieciochesca, del marxismo, de la vanguardia est&eacute;tica) y su ideal de racionalidad&quot; (7) </p>     <p>En verdad es muy significativo reconocer la contrariedad que entra&ntilde;a la din&aacute;mica de la realidad, pues: </p>     <p>&quot;La modernidad de toda &eacute;poca, sea como realidad hist&oacute;rica o como modo de &quot;organizaci&oacute;n&quot; de lo discursivo en el pensamiento, es incomprensible sin sus sucesivas crisis de auto-destrucci&oacute;n&quot; <a href="#7">(7)</a> </p>     <p>Esto significa que la postura postmoderna hace &eacute;nfasis en un aspecto de la realidad, en la que el DiaMat .<a href="#viii">(viii)</a> la ortodoxia y dem&aacute;s formas del dogmatismo filos&oacute;fico no han reparado, o mejor dicho, no han querido aceptar, debido, quiz&aacute;s, al car&aacute;cter amenazador y demoledor de la reflexi&oacute;n postmoderna contra la precaria estabilidad de las teor&iacute;as sostenidas en el paradigma del dogmatismo &quot;moderno&quot;. </p>     <p>El temor a las crisis no es nuevo ni mucho menos en la historia de la filosof&iacute;a, muchos pensadores han visto en la coherencia l&oacute;gica y la estabilidad conceptual de sus teor&iacute;as la garant&iacute;a de su cientificidad, por ello se han dedicado afanosamente a apuntalar sus sistemas filos&oacute;ficos con una pretendida perfecci&oacute;n l&oacute;gica inconmovible ante las teor&iacute;as opuestas. </p>     <p>Por tanto, la aceptaci&oacute;n de esa otra forma de manifestaci&oacute;n de la naturaleza: tan imprevisible, enga&ntilde;osa, compleja, variable, ca&oacute;tica, casual, contradictoria, antag&oacute;nica, etc. en oposici&oacute;n a aquella que la hace regularmente comprensible (estabilidad, armon&iacute;a, coherencia, identidad, etc.), ha llevado a algunos fil&oacute;sofos y cient&iacute;ficos a ser tildados de relativistas, especuladores, ecl&eacute;cticos, pseudocient&iacute;ficos, y quien sabe que otros calificativos. </p>     <p>Pueden ser inaceptables tales calificativos si se reconoce que el dilema en el per&iacute;odo cl&aacute;sico griego de la primac&iacute;a del &quot;Caos&quot; o el &quot;Cosmos&quot;, en el Medioevo de la inmortalidad o no del alma, en la &Eacute;poca Moderna entre la inducci&oacute;n y la deducci&oacute;n, etc. s&oacute;lo han servido para confirmar la naturaleza aproximadamente acertada de las teor&iacute;as creadas por el hombre y, a su vez, lo suficientemente imprecisas y desacertadas para que se reconozca que todas las teor&iacute;as son tambi&eacute;n por su naturaleza perfectibles, es decir, tienen que ser lo suficientemente flexibles como para que puedan ser superadas, sustituidas y enriquecidas. Estos son atributos del universo, por tanto tambi&eacute;n de las teor&iacute;as, que nadie les puede quitar. Tales atributos de la realidad encierran una riqueza y complejidad tan deslumbrantes que han atormentado a casi todos los fil&oacute;sofos, cient&iacute;ficos, profetas, te&oacute;logos y artistas en la historia. </p>     <p>En esencia, la noci&oacute;n de crisis presupone ir m&aacute;s all&aacute; de la idea de perturbaci&oacute;n, de prueba, de ruptura del equilibrio, “… es preciso concebir la sociedad como un sistema capaz de sufrir crisis, es decir, proponer tres &oacute;rdenes de principios, el primero sist&eacute;mico, el segundo cibern&eacute;tico, el tercero negaentr&oacute;pico, sin los cuales la teor&iacute;a de la sociedad es insuficiente y la noci&oacute;n de crisis inconcebible” <a href="#13">(13)</a> </p>     <p>Adem&aacute;s, al enfatizar sobre la oportunidad creadora que proporcionan las condiciones de crisis, se puede afirmar que: </p>     <p>“El principio de que &laquo;no hay organizaci&oacute;n sin anti-organizaci&oacute;n&raquo; muestra que antagonismo y complementariedad son dos polos de una misma realidad compleja. El antagonismo, cuando va m&aacute;s all&aacute; de ciertos umbrales y procesos, da lugar a la desorganizaci&oacute;n; pero, incluso al volverse desorganizacional, puede constituir la condici&oacute;n de reorganizaciones transformadoras” <a href="#13">(13) </a></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Hoy la pr&aacute;ctica demuestra, con una infinidad de casos, tanto la certeza de la noci&oacute;n de Mor&iacute;n como del concepto chino de crisis, pues en la milenaria cultura asi&aacute;tica se ha fijado el significado contradictorio y de complementariedad del t&eacute;rmino, al expresarse la palabra crisis en dos trazos, los cuales situados uno encima del otro, revelan, nada m&aacute;s y nada menos, que dos caras de una misma moneda: crisis significa a la vez amenaza y oportunidad. </p>     <p>Por ejemplo, en otra manifestaci&oacute;n de la cultura humana, en la literatura, un destacado poeta brasile&ntilde;o, Mauricio Gois sintetiza, con elocuencia sin par, la riqueza sem&aacute;ntica del concepto de crisis. La idea central del poema gira en torno a la naturaleza contradictoria del fen&oacute;meno como premisa y ra&iacute;z de su movimiento hacia la autosuperaci&oacute;n, pero para ello se exige de la toma de conciencia inmediata del papel de la propia crisis en la resoluci&oacute;n del conflicto. </p>     <p>Al concebir de esta manera el concepto de crisis, se est&aacute;n estableciendo las bases de una renovada reflexi&oacute;n sobre los conceptos de ideol&oacute;gica, racionalidad, ciencia, etc., los cuales exigen ser reinterpretados con fundamentos gnoseol&oacute;gicos flexibles y din&aacute;micos, bien atemperados a los nuevos tiempos marcados por la impetuosa revoluci&oacute;n del saber. </p>     <p>Hasta aqu&iacute; percibimos lo m&aacute;s positivo de la reflexi&oacute;n posmoderna. Con ella debemos asistir a una reinterpretaci&oacute;n creadora de la historia, las artes, la filosof&iacute;a, la ciencia y la tecnolog&iacute;a; as&iacute; como, de la ideolog&iacute;a y de las dem&aacute;s formas de la cultura humana. En s&iacute;ntesis esta interpretaci&oacute;n se distingue sustancialmente de la actitud reaccionaria que pretende desmontar las bases conceptuales de toda actitud racional del hombre. En semejante acto de incredulidad se domicilia el pesimismo, la anarqu&iacute;a, la desesperanza, la irracionalidad y dem&aacute;s miserias humanas, propias del existencialismo, del pragmatismo y restantes ismos, reliquias que pretenden resucitar con nuevos ropajes de postmodernidad. </p>     <p>Antecesores y pioneros, del controvertido debate filos&oacute;fico y sociol&oacute;gico sobre la relaci&oacute;n entre lo moderno y lo postmoderno, fueron los representantes de la Escuela de Frankfurt (Adorno, M. Horkheimer, Herbert Marcuse, J&uuml;rgen Habermas, entre otros). </p>     <p>Todos estos pensadores partieron del concepto de racionalidad, desde el cual se puede lograr una especial comprensi&oacute;n de la realidad social, algo, que a su vez, les permiti&oacute; revelar la naturaleza ideol&oacute;gica de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, concretamente en su aspecto pol&iacute;tico como dominio del hombre sobre la naturaleza y de unos hombres sobre otros. </p>     <p>Seg&uacute;n Marcase, la ideolog&iacute;a como racionalidad cient&iacute;fico-t&eacute;cnica se convierte en una seria amenaza para la libertad del hombre, pues revela la opresi&oacute;n y enajenaci&oacute;n propias del &quot;Confort&quot; y del &quot;Bienestar&quot; en la vida moderna, algo que a su vez, legitima la opresi&oacute;n de la autonom&iacute;a y la toma de decisi&oacute;n del hombre, justifica el totalitarismo de base racional, as&iacute; como el sometimiento, la explotaci&oacute;n y hasta la transculturaci&oacute;n globalizadora de hoy. </p>     <p>Evidentemente en la propia Escuela de Frankfurt han existido posturas tanto pesimistas como optimistas con respecto a la Ideolog&iacute;a en general, como con sus formas cient&iacute;fica y tecnol&oacute;gica en particular. Por ejemplo, no obstante, a que Marcuse ve en la ideolog&iacute;a cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gica racionalista una seria amenaza al futuro de la humanidad, trata de proponer un necesario &quot;… cambio en la direcci&oacute;n del progreso, con capacidad para torcer ese fatal destino, tendr&iacute;a que influir tambi&eacute;n en la estructura de la ciencia misma, en el proyecto de la ciencia. Sin perder su car&aacute;cter racional, sus hip&oacute;tesis se desarrollar&aacute;n en un contexto experimental esencialmente distinto (en un mundo pacificado); a consecuencia de lo cual, la ciencia llegar&iacute;a a unos conceptos, sobre la naturaleza, esencialmente distintos y constatar&iacute;a hechos esencialmente distintos.&quot; <a href="#14">(14)</a> </p>     <p>En este mismo esp&iacute;ritu, el contenido social de la ciencia en general y de la epistemolog&iacute;a en particular es enfatizado por M. Horkheimer al considerar que: “... separada de una teor&iacute;a particular de la sociedad, toda teor&iacute;a del conocimiento permanece formalista y abstracta. No s&oacute;lo expresiones como vida y producci&oacute;n, sino tambi&eacute;n t&eacute;rminos que aparentemente son espec&iacute;ficos de la teor&iacute;a del conocimiento tales como verificaci&oacute;n, confirmaci&oacute;n, prueba, etc., permanecen vagos e indefinidos a pesar de las m&aacute;s escrupulosas definiciones y traducciones al lenguaje de las matem&aacute;ticas, si no est&aacute;n en relaci&oacute;n con la historia real y son definidos como parte de una unidad te&oacute;rica comprehensiva” <a href="#15">(15) </a></p>     <p>Tambi&eacute;n en esta posici&oacute;n optimista est&aacute; J&uuml;rgen Habermas, quien cifra las esperanzas de una salida de la crisis actual de la Modernidad en la “acci&oacute;n comunicativa” de los hombres, mediante la racionalidad cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gica, y, para ello, se precisa de una s&iacute;ntesis del conocimiento basada en la historia de la cultura y de la ciencia, la cual es posible lograr a trav&eacute;s del desmontaje de las teor&iacute;as y su recomposici&oacute;n en forma nueva con arreglo a las nuevas circunstancias hist&oacute;ricas que hoy vive el mundo. Es sabido que para la mayor&iacute;a de los pensadores de la Escuela de Frankfurt el concepto de ideolog&iacute;a es comprendido en su naturaleza polisem&aacute;ntica, pero hacen &eacute;nfasis (utilizando el concepto de racionalidad) en sus formas sociol&oacute;gica, pol&iacute;tica y &eacute;tica concretas <a href="#16">(16)</a>. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por otro lado se pudiera formular la siguiente tesis: La actividad cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gica es una forma particular de manifestaci&oacute;n de la actividad social y posee un contenido ideol&oacute;gico espec&iacute;fico para cada contexto hist&oacute;rico-cultural, el cual est&aacute; determinado por las formas concretas que adoptan los nexos y relaciones existentes entre la ciencia y la tecnolog&iacute;a con todos los componentes del entramado social propio de cada &eacute;poca y lugar. </p>     <p>En consecuencia, si se acepta esta manera espec&iacute;fica de reconocer la dial&eacute;ctica de los conceptos aqu&iacute; involucrados, es decir: Ideolog&iacute;a, Ciencia y Tecnolog&iacute;a, se reconoce una de las m&aacute;s importantes premisas de la racionalidad filos&oacute;fica en general y de su forma cient&iacute;fica en particular, es decir, que estos conceptos poseen simult&aacute;neamente dos atributos universales constitutivos que se expresan en su objetividad (de racional aprehensi&oacute;n) y en su indiscutible car&aacute;cter social complejo, revelador de su subjetividad y relatividad intr&iacute;nsecas, pero que, a su vez, desborda la propia objetividad de la racionalidad y conducen hasta lo que se ha dado en llamar &quot;factores no-epist&eacute;micos&quot; (entidades extra-cognitivas, &quot;consenso&quot; entre los actores sociales, &quot;matrices disciplinarias&quot;, etc.). </p>     <p>Si hasta aqu&iacute; se ha caracterizado varias tendencias de interpretaci&oacute;n del concepto de ideolog&iacute;a en el plano internacional, ahora se presenta la necesidad de sistematizar las ideas m&aacute;s representativas de la visi&oacute;n nacional que sobre este concepto se ha alcanzado. </p>     <p>Afortunadamente se pueden encontrar algunos autores que trabajan seriamente el tema de la ideolog&iacute;a y ya est&aacute;n siendo divulgados en nuestras revistas especializadas de las ciencias sociales (Anexo-2) . Entre los autores cubanos que m&aacute;s han profundizado en el concepto de ideolog&iacute;a desde el punto de vista filos&oacute;fico se destaca Rub&eacute;n Zardoya Laureda, <a href="#xix">(ix)</a> quien analiza la ideolog&iacute;a a trav&eacute;s de los conceptos de idealidad e ideales, los cuales permiten esclarecer mucho m&aacute;s la polisemia del t&eacute;rmino. A su vez, el autor caracteriza el concepto mediante un grupo de rasgos fundamentales que le son inherentes, as&iacute; como las formas concretas de producci&oacute;n que en general se desarrollan. </p>     <p>Sin embargo, otros momentos de la ideolog&iacute;a como fen&oacute;meno social (muy valiosos para el an&aacute;lisis aqu&iacute; en este trabajo) no son tratados por el autor en su art&iacute;culo: &quot;Idealidad, ideales e ideolog&iacute;a&quot;. Esto se debe a la naturaleza compleja de la tem&aacute;tica, la cual no puede ser desarrollada plenamente en las pocas cuartillas de un art&iacute;culo y, por tanto, no todos los aspectos del concepto de ideolog&iacute;a pudieron ser objeto de an&aacute;lisis all&iacute;. <a href="#1">(1)</a>. </p>     <p>Para ser justo con el autor se precisa retomar sus propias palabras: </p>     <p>“Intentar&eacute; ofrecer una respuesta a la interrogante: &iquest;qu&eacute; es la ideolog&iacute;a?... lo har&eacute; desde las posiciones de la concepci&oacute;n marxista de la historia, o, al menos, desde la forma en que yo asumo esta concepci&oacute;n. Aunque lo aclaro desde el inicio –no utilizo el t&eacute;rmino ideolog&iacute;a en el mismo sentido en que lo utilizaron Marx y Engels, sobre todo en la “Ideolog&iacute;a Alemana”... el marxismo es, en buena medida, una cr&iacute;tica de las ideolog&iacute;as y constituye en s&iacute; mismo una ideolog&iacute;a” <a href="#1">(1)</a> </p>     <p>En el esquema general de la producci&oacute;n social se representan de inmediato sus formas material y espiritual, as&iacute; como en la reflexi&oacute;n filos&oacute;fica sobre la actividad humana se nos dan sus formas pr&aacute;cticas e ideales (ideol&oacute;gicas entre ellas). De lo que resulta la correspondiente comparaci&oacute;n entre los conceptos m&aacute;s gen&eacute;ricos de las formas ideales de actividad humana. </p>     <p>En concreto Zardoya propone establecer las relaciones que se manifiestan entre los conceptos de idealidad, lo ideal, <a href="#x">(x)</a> ideolog&iacute;a; as&iacute; se conduce a una reflexi&oacute;n mucho m&aacute;s rica de los mismos, a trav&eacute;s de diversos rasgos de la ideolog&iacute;a que afloran en el proceso de comparaci&oacute;n con los dem&aacute;s conceptos concomitantes a &eacute;l. Esto es algo nuevo incorporado en su an&aacute;lisis que no ha estado presente en otros autores, tanto for&aacute;neos como nacionales. En s&iacute;ntesis el autor caracteriza y compara estos conceptos as&iacute;: </p>     <p>“Idealidad: es el conjunto de las formas universales de actividad (muy gen&eacute;rico) que termina como finalidad y como ley la voluntad del hombre, es esquema objetivo y la determinaci&oacute;n social de la actividad. Comprende como momentos suyos tanto a lo ideal como a la ideolog&iacute;a. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Lo ideal: son las formas y normas universales socio-hist&oacute;ricas y objetivas de la cultura humana hacia las cuales tiende la actividad progresista de los pueblos. Por tanto, no debe entenderse como lo subjetivo que verifica los fen&oacute;menos ps&iacute;quicos, sino como algo mucho m&aacute;s rico y concreto que establece los valores m&aacute;s elevados del g&eacute;nero humano <a href="#1">(1)</a> </p>     <p>El autor establece la comparaci&oacute;n de estos conceptos con el de ideolog&iacute;a sin utilizar una definici&oacute;n de turno, sino desplegando los diversos rasgos fundamentales que le caracterizan, por ello comienza por lo m&aacute;s general: “… no toda forma o figura ideal es ideol&oacute;gica, pero toda ideolog&iacute;a constituye una forma de idealidad”. Esto se puede ilustrar parafraseando el convincente ejemplo que pone el autor: </p>     <p>“Figuras ideales son: el tri&aacute;ngulo, la rosa, la tela, las cuales por s&iacute; solas no representan ninguna ideolog&iacute;a, pero colgadas en un asta con un significado de valores concretos (propios de una cultura, pa&iacute;s, organizaci&oacute;n, etc.) s&iacute; constituyen un fen&oacute;meno ideol&oacute;gico” <a href="#1">(1)</a>. </p>     <p>Seguidamente se relacionan una serie de rasgos que caracterizan el concepto de ideolog&iacute;a, tales como: </p> <ul>       <li> La ideolog&iacute;a tiene relaci&oacute;n directa con los ideales sociales. </li>       <li> Es reflejo de una situaci&oacute;n socio-hist&oacute;rica contradictoria, pre&ntilde;ada de necesidades insatisfechas de grupos, clases sociales y comunidades hist&oacute;ricas. </li>       <li> Es g&eacute;nesis, realizaci&oacute;n, confrontaci&oacute;n y lucha de ideales sociales. </li>       <li> Es un proceso din&aacute;mico del desarrollo de dichos ideales. </li>       <li> Es la formaci&oacute;n misma de la subjetividad humana y de la socializaci&oacute;n de los individuos, de sus capacidades para la acci&oacute;n en una organizaci&oacute;n en determinadas relaciones sociales y es aqu&iacute; donde radican sus funciones sociales. </li>       <li> Se expresa de diversas formas como ideal social:  Realizado,  Realizable,  Irrealizable,  Por realizar. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Es una forma concreta de fijar valores absolutos universales (o como pretensi&oacute;n para toda la sociedad). </li>       <li> Constituye una forma especial de legitimaci&oacute;n o condena del orden social existente, con el fin de modelar la identidad de la esencia humana (grupo, clase, naci&oacute;n, etc.) y el sentido de la vida. </li>       <li> Es una forma concreta opuesta a otras formas ideol&oacute;gicas. </li>       <li>Las oposiciones pueden ser de:  Clases,  Genero,  Raza,  Religi&oacute;n,  Nacionalidad, Naci&oacute;n,   Otras. </li>     </ul>     <p>En este punto el autor se detiene a esclarecer algunas de las causas ideol&oacute;gicas de la llamada “crisis del marxismo” y algunas de sus consecuencias. Entre ellas destaca las referidas a las posiciones dogm&aacute;tica y ecl&eacute;ctica en la interpretaci&oacute;n de los factores que condicionan cualquier an&aacute;lisis sobre los fen&oacute;menos sociales, es decir, el aferramiento al car&aacute;cter determinante de las relaciones de clases y el menosprecio de las restantes en nombre del “marxismo cl&aacute;sico” o viceversa. </p>     <p>De pasada, analizando dichas tendencias de interpretaci&oacute;n se aproxima a una sint&eacute;tica caracterizaci&oacute;n transitoria del concepto de ideolog&iacute;a al afirmar que: </p>     <p>“… No se circunscribe, pues, en una esfera independiente o relativamente independiente de la conciencia social, ni constituye una forma espec&iacute;fica de producci&oacute;n de ideas, que puede ser clasificada y dispuesta en una misma serie de conjunto con la ciencia, el arte, la filosof&iacute;a, la pol&iacute;tica o la mitolog&iacute;a. Constituye m&aacute;s bien una determinaci&oacute;n sustancial de todos los modos de producci&oacute;n espiritual existentes en los marcos de las formaciones sociales antag&oacute;nicas: globalmente hablando, estos modos de producci&oacute;n de ideas y correspondientes formas de conciencia son esencialmente ideol&oacute;gicos, apuntan impl&iacute;cita o expl&iacute;citamente y con independencia de toda intencionalidad, a la fundamentaci&oacute;n o descalificaci&oacute;n de uno u otro ideal, capacitan o incapacitan a los sujetos sociales para la acci&oacute;n socialmente significativa, en correspondencia con los imperativos que dimanan de aquel. </p>     <p>En virtud de esta omnipresencia, la Ideolog&iacute;a: constituye un factor determinante de todas las formas de actividad humana, de todas las instituciones sociales, y de todas las modalidades de la cultura, un medio poderoso del proceso de producci&oacute;n social” (Las negritas y cursivas son nuestras al igual que el apartado n&uacute;mero 10; Ibid., p. 36). </p>     <p>En este sentido la ideolog&iacute;a es, tambi&eacute;n, el proceso social de producci&oacute;n, distribuci&oacute;n, cambio y consumo de ideales que penetra todos los tejidos del organismo social considerado como una totalidad. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En cuanto a las formas que adopta la ideolog&iacute;a se debe somete a cr&iacute;tica la tendencia a reducir la ideolog&iacute;a a su forma concretamente pol&iacute;tica. A su vez, se debe reconocer la existencia de la ideolog&iacute;a cient&iacute;fica, al definirla como: “… un modo espec&iacute;fico de construcci&oacute;n ideol&oacute;gica que tiene por fundamento la ciencia” <a href="#1">(1)</a> </p>     <p>Zardoya define el concepto de producci&oacute;n de ideolog&iacute;a: es el proceso que traspasa los l&iacute;mites de la profesionalizaci&oacute;n, pues la ideolog&iacute;a se produce y reproduce gracias a la actividad del artista, del mit&oacute;logo, del jurista, del religioso, as&iacute; como gracias a la creaci&oacute;n colectiva de las clases, capas y grupos sociales. </p>     <p>El autor cierra su art&iacute;culo con una relaci&oacute;n de tem&aacute;ticas poco estudiadas dentro del tema de la ideolog&iacute;a, proponiendo con ello la realizaci&oacute;n inmediata de investigaciones que desarrollen las teor&iacute;as filos&oacute;ficas sobre este concepto y busquen las soluciones pr&aacute;cticas a los problemas que se generan en nuestra compleja realidad social actual. </p>     <p>Tem&aacute;ticas poco estudiadas. </p> <ul>       <li> Vida de la ideolog&iacute;a. </li>       <li> Gesti&oacute;n y diferenciaci&oacute;n de la ideolog&iacute;a. </li>       <li> Institucionalizaci&oacute;n. </li>       <li> Articulaci&oacute;n con los mecanismos del poder. </li>       <li> Desarrollo y metamorfosis. </li>       <li> Interiorizaci&oacute;n de los sujetos y su conversi&oacute;n en m&oacute;viles ideales de la actividad en el antagonismo social. </li>       ]]></body>
<body><![CDATA[<li> Fuerzas hegem&oacute;nicas o contrahegem&oacute;nicas. </li>     </ul>     <p>En mayor o menor medida estas recomendaciones de Zardoya est&aacute;n siendo tomadas en consideraci&oacute;n por varios investigadores cubanos que llevan adelante los debates actuales sobre este tema en las publicaciones peri&oacute;dicas m&aacute;s importantes de las ciencias sociales en el pa&iacute;s. </p>     <p align="center"><b><b><b>Conclusiones</b></b></b> </p>     <p>Los diferentes enfoques y formas de interpretaci&oacute;n del concepto de ideolog&iacute;a o lo que se denomin&oacute; inicialmente como patolog&iacute;a polisem&aacute;ntica del t&eacute;rmino no limita la coherencia hist&oacute;rica en que se asume el t&eacute;rmino en la academia progresista de nivel mundial y mucho menos descalifica la interpretaci&oacute;n cubana de dicho concepto. Por el contrario, este controvertido y maltratado t&eacute;rmino, que se ha arraigado en el argot popular en su sentido pol&iacute;tico, ha permanecido esencialmente claro en la conciencia de los cubanos y nos permite afirmar que la labor ideol&oacute;gica de nuestro pueblo en la actual batalla de ideas no ha sido afectada significativamente por las resbaladizas interpretaciones que se han disparado en las tertulias de la intelectualidad cubana en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas. </p>     <p>En resumen, se puede afirmar que las tendencias de interpretaci&oacute;n actuales se est&aacute;n moviendo hacia una reivindicaci&oacute;n del concepto de ideolog&iacute;a en una fecunda polidimensionalidad, la cual se expresa en las siguientes vertientes que deben ser objeto de impostergables estudios: </p>     <p>&#149;&nbsp; La ideolog&iacute;a en su relaci&oacute;n con los ideales de los diversos grupos y estratos sociales, en los cuales la participaci&oacute;n democr&aacute;tica reste espacio a los excesivos “estados de dominaci&oacute;n” generados por la centralizaci&oacute;n, fen&oacute;meno que limita constantemente el progreso social hacia el bienestar de la mayor&iacute;a. </p>     <p>&#149;&nbsp; Su relaci&oacute;n con los valores desde los enfoques de la complejidad, de la diversidad y de la interdisciplinariedad, en los cuales la aprehensi&oacute;n del sentido personal de la ideolog&iacute;a se convierta en el valor y la fuerza creadora que genera y aglutina los ideales colectivos gracias a los nuevos espacios de participaci&oacute;n que urgen ser creados. </p>     <p>&#149;&nbsp; Su relaci&oacute;n con las estrategias y prioridades pol&iacute;ticas en tanto estas pueden bien beneficiar a unos grupos y estratos sociales y perjudicar a otros, de manera que generan desigualdades en el acceso a las oportunidades en los diferentes sectores sociales. </p>     <p>&#149;&nbsp; Su relaci&oacute;n (compleja imbricaci&oacute;n en el tejido social) con los dem&aacute;s componentes de la cultura, entre ellos la Ciencia, el Arte, la Religi&oacute;n, etc. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas complejas relaciones de la ideolog&iacute;a en la trama social pueden estar afectadas, porque la ideolog&iacute;a constituye un inmenso poder espiritual de unos hombres sobre otros. Por supuesto que este poder asume formas de manifestaci&oacute;n muy diversas, las cuales van: desde la violencia directa y abierta hasta las m&aacute;s refinadas formas de “estados de dominaci&oacute;n” (utilizando en el mejor sentido estos t&eacute;rminos de Michael Foucault) presentes en las diversas formas de la pol&iacute;tica y la cultura, en el uso de la ciencia y la tecnolog&iacute;a, en todas las artes, en la recreaci&oacute;n, en la moda, en el deporte, etc. Y precisamente, todos estos &aacute;mbitos deben ser objeto de impostergables estudios y reconceptualizaci&oacute;n en las complejas condiciones hist&oacute;ricas que vive hoy nuestro pueblo. </p>     <p align="center"><b><b><b>Summary</b></b></b></p>     <p>The philosophical debate on the central topics of the relationship modernity - post modernity has not lost validity and rather it has moved toward its epistemologically connotations, that is to say, toward the polemics referred to the relationship Philosophy - Science, inside which occupies a special place the topic of the ideology. In this first decade of the third millennium the imperialism recrudesces their political has been founded in the neoliberal globalization. Before the wild career for the domain of the world and the growing social and environmental calamities generated by the wild capitalism, it is necessary of a true and deep revolution in the ideas, As modest contribution to this battle this work is presented with the objective of systematizing the diverse focuses of the ideology concept and its expression in the context of the philosophical debate of the modern thing and the postmodern thing. </p>     <p>Key words: PHILOSOPHY </p>     <p>Recibido: 23/12/05 Aprobado: 20/3/06</p>     <p align="center"><b><b><b>Referencias bibliogr&aacute;ficas </b></b></b></p>     <p><a name="1"></a>1 Zardoya Laureda R. Idealidad, ideales e ideolog&iacute;a. Contracorriente 1996; 5. </p>     <p><a name="2"></a>2 Marx C, Engels F. La Ideolog&iacute;a Alemana. Obras escogidas en tres tomos, t. 1. Mosc&uacute;: Editorial Progreso; 1976. p 11-81. </p>     <p><a name="3"></a>3 Tr&iacute;as E. Teor&iacute;a de las ideolog&iacute;as. Barcelona, Espa&ntilde;a: Editorial AKAL; 1971. </p>     <!-- ref --><p><a name="4"></a>4 Lamo de Espinosa E, Gonz&aacute;lez Garc&iacute;a JM, Torres Albero C. La sociolog&iacute;a del conocimiento y de la ciencia. Madrid, Espa&ntilde;a: Alianza Editorial; 1994. p. 54-61. <p><a name="5"></a>5 N&uacute;&ntilde;ez Jover J. La ciencia y la tecnolog&iacute;a como proceso sociales. La Habana, Cuba: Editorial F&eacute;lix Varela; 1999. p 245. </p>     <p><a name="6"></a>6 D&iacute;az E. Figuras epistemol&oacute;gicas: Validaci&oacute;n, Historicidad, Complejidad. Acerca de la raz&oacute;n cr&iacute;tica y de la cr&iacute;tica de la raz&oacute;n. Diosa Episteme 1998; VI (5): 75-87. </p>     <p><a name="7"></a>7 Rabelo P. Modernidad, Posmodernidad y Posmodernismo en Am&eacute;rica Latina. En: Guadarrama Pablo; et. al. Filosof&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. La Habana: Editorial F&eacute;lix Varela; 1998. p 420-432. </p>     <p><a name="8"></a>8 Schaff A. Sociolog&iacute;a e ideolog&iacute;a. Barcelona: Editorial AKAL; 1969. </p>     <!-- ref --><p><a name="9"></a>9 Quintanilla MA. Ideolog&iacute;a y ciencia. Valencia, Espa&ntilde;a: Fernando Torres Editora; 1976. p 155. <!-- ref --><p><a name="10"></a>10 Mannheim K. Ideolog&iacute;a y utop&iacute;a. Madrid; 1966. <!-- ref --><p><a name="11"></a>11 Diccionario Herder de Filosof&iacute;a.     Barcelona: Cort&eacute;s Morat&oacute; J; Mart&iacute;nez Riu A; 1999. Empresa Editorial Herder S.A. [ en CD-ROM ] </p>     <p><a name="12"></a>12 Enciclopedia Encarta. Microsoft Corporation; 2005. </p>     <!-- ref --><p><a name="13"></a>13 Mor&iacute;n Edgar. Ciencia con conciencia. Barcelona, Espa&ntilde;a: Anthropos ; 1984 <!-- ref --><p><a name="14"></a>14 Marcuse H. El hombre unidimensional. Barcelona: Editorial Ariel; 1954. <!-- ref --><p><a name="15"></a>15 Horkheimer. 1994. p. 32 <!-- ref --><p><a name="16"></a>16 Habermas J&uuml;rgen. La l&oacute;gica de las ciencias sociales. Madrid: Editoriales Tecnos;1984. <p align="center"><b><b><b>Notas</b></b></b></p>     <p><a name="I"></a>I&nbsp; Ideolog&iacute;a es un concepto que se pretende eliminar hoy en la denominada postmodernidad por “ide&oacute;logos” como Francis Fukuyama (Fukuyama, F., 1992, <em>El fin de la historia y el &uacute;ltimo hombre. </em>Editorial Planeta), quien declara el fin de la historia y de las ideolog&iacute;as. Pero, no obstante a estos fallidos intentos de desacreditar el significado social de tan utilizado t&eacute;rmino, todav&iacute;a este concepto conserva vigencia y actualidad, aunque precise una reconceptualizaci&oacute;n y redimensionamiento gnoseol&oacute;gico. </p>     <p><a name="II"></a>II&nbsp; Esta interesante referencia es de Isabel Monal en: Guadarrama, Pablo; Monal, Isabel; N&uacute;&ntilde;ez, Jorge; et. al., 1998, p, 20. </p>     <p><a name="III"></a>III&nbsp; El concepto de L&oacute;gica y las diversas expresiones del t&eacute;rmino en la historia de este conjunto de disciplinas se puede encontrar de manera resumida en: Mart&iacute;nez &Aacute;lvarez, Fidel, 1996, Significaci&oacute;n hist&oacute;rico-social de la L&oacute;gica, 22 p. Art&iacute;culo elaborado en 1988, luego mejorado y completado en 1996, in&eacute;dito y solo utilizado en la ense&ntilde;anza de Postgrado en el curso de Estudio sociales de la Ciencia y la Tecnolog&iacute;a (CTS), impartido por el autor durante m&aacute;s de una d&eacute;cada. </p>     <p><a name="IV"></a>IV&nbsp; La Ideolog&iacute;a alemana, aunque es una obra donde se establecen ciertos fundamentos de la concepci&oacute;n marxista de la ideolog&iacute;a en la cr&iacute;tica al pensamiento socio-pol&iacute;tico alem&aacute;n, no se puede calificar de un trabajo especial en el que se desarrolla una teor&iacute;a gnoseol&oacute;gica sobre ideolog&iacute;a. </p>     <p><a name="v"></a>V&nbsp; En el libro “La Sociolog&iacute;a del conocimiento y de la ciencia” (Lamo de Espinosa, et. al., 1994, p. 50, 175-204, 313-348), se realiza indirectamente un extenso, controvertido pero interesante an&aacute;lisis del concepto de ideolog&iacute;a a prop&oacute;sito del estudio de la evoluci&oacute;n hist&oacute;rica de la Sociolog&iacute;a del conocimiento y de la ciencia. </p>     <p><a name="vi"></a>VI&nbsp; Es oportuno reconocer que aqu&iacute; se asume la visi&oacute;n sistematizada del Postmodernismo que nos da Paul Rabelo en sus textos, en especial, en su libro titulado: &quot;El debate de lo moderno-postmoderno (La Postmodernidad de J.F. Lyotard)&quot;. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1996. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p><a name="vii"></a>VII&nbsp; Ver: Rabelo, Paul. (1998): Modernidad, Postmodernidad y Postmodernismo en Am&eacute;rica Latina. En: Guadarrama, Pablo; et. al. Filosof&iacute;a en Am&eacute;rica Latina. Editorial F&eacute;lix Varela, La Habana, p. 421. </p>     <p><a name="viii"></a>VIII&nbsp; DiaMat: Variante solapada del neopositivismo que subyac&iacute;a en la postura dogm&aacute;tica y conservadora de muchos cultivadores de la ense&ntilde;anza manual&iacute;stica del Materialismo dial&eacute;ctico en las condiciones hist&oacute;ricas del socialismo euro-sovi&eacute;tico, que tuvo tambi&eacute;n su impacto negativo en la academia cubana hasta la segunda mitad de la d&eacute;cada del noventa del pasado siglo, cuando se logr&oacute; afortunadamente superar las disputas intelectuales sobre la denominada “Crisis del Marxismo <em>”. </em></p>     <p><a name="xix"></a>IX&nbsp; Decano de la Facultad de Filosof&iacute;a de la Universidad de la Habana, quien ha publicado un interesante art&iacute;culo al respecto titulado: Idealidad, ideales e ideolog&iacute;a. Revista Contracorriente. (La Habana), No. 5, 1996. -- 32-39, el cual es un resumen de su intervenci&oacute;n en el Ciclo de debates “Los problemas te&oacute;ricos del concepto de ideolog&iacute;a” en la Universidad de la Habana. Aqu&iacute; se hacen varias referencias al art&iacute;culo. </p>     <p><a name="x"></a>X&nbsp; En los siguientes trabajos de E. V. Ilienkov se tratan estos conceptos, m&aacute;s directamente en unos que otros, pero con gran profundidad y con ejemplos muy convincentes de su riqueza, complejidad y significaci&oacute;n social: “Lenin y la concepci&oacute;n hegeliana del pensamiento”. Academia de Ciencias de la URSS. Serie Problemas del mundo contempor&aacute;neo (Mosc&uacute;) No. 32, 1979, p. 162-178; “El problema de lo ideal”. Revista Voprosi Filosofii. (Mosc&uacute;) No. 6, 1979, p. 128-140 (en ruso).; “L&oacute;gica Dial&eacute;ctica”. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1984, 286 p; “Hegel y el objeto de estudio de la L&oacute;gica” (fotocopia, traducci&oacute;n de Eduardo de los Santos Albert) La Habana, 1984, 18 p.; “De &iacute;dolos e ideales”. Revista Contracorriente (La Habana) A&ntilde;o 3, No. 10, 1997, p. 72-92. </p>     <div align="center"><b><b><b>Anexos</b></b></b> </div>     <p align="center">Anexo – 1: “Ethos de la Ciencia” </p>     <p>En cuanto al tema del Ethos de la Ciencia se ha escrito mucho en torno a lo debido y lo indebido en el desarrollo del joven cient&iacute;fico. Sin embargo, la situaci&oacute;n es m&aacute;s compleja cuando la referencia se hace sobre los autores que o bien no son ideol&oacute;gicamente aceptados por la comunidad cient&iacute;fica de cada pa&iacute;s, o bien que estos no comparten el paradigma predominante de la &eacute;poca en que la ha tocado vivir. Ejemplos lamentables en la historia de la Ciencia ha habido muchos: autores que no han visto publicados sus trabajos, otras v&iacute;ctimas de plagios a manos de una “autoridad” o “vaca sagrada” de la ciencia, etc. </p>     <p>Sobre estos problemas &eacute;ticos “Merton identific&oacute; diferentes hechos que atentan contra el Universalismo y condicionan que el proceso de distribuci&oacute;n de recompensas no se base exclusivamente en &eacute;l. Estos hechos son: </p>     <p>&#149;&nbsp; “El fen&oacute;meno del sill&oacute;n 41”: s&oacute;lo 40 personas pueden formar parte de la Academia francesa y por tanto hay muchas personas que independientemente de sus m&eacute;ritos nunca acceder&aacute;n a ese puesto. </p>     <p>&#149;&nbsp; “Efecto trinquete”: cuando los cient&iacute;ficos ya han alcanzado un grado determinado de reconocimiento y recompensas ya no van a caer por debajo de ese nivel, aunque los j&oacute;venes los aventajen. Como se suele decir, un Premio N&oacute;bel siempre ser&aacute; un Premio N&oacute;bel. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#149;&nbsp; “Efecto Mateo”. Este nombre se debe a un pasaje del Evangelio seg&uacute;n Mateo que indica “pues al que tenga se le dar&aacute;, y tendr&aacute; abundancia; pero al que no tenga se le quitar&aacute; hasta lo poco que tenga”. El efecto Mateo se muestra en los siguientes ejemplos: acumulaci&oacute;n de recompensas en personas distinguidas y negaci&oacute;n de &eacute;stas a los emergentes; en la diferencia en la distribuci&oacute;n y acceso a recursos, donde personas y centros con m&aacute;s prestigio logran mejores dividendos y tambi&eacute;n se aprecia en las comunicaciones cient&iacute;ficas donde son m&aacute;s “visibles” las contribuciones de los que ya tienen una reputaci&oacute;n alcanzada: los cient&iacute;ficos tienden a prestar atenci&oacute;n a los nombres ya conocidos. </p>     <p>Esto implica que el reconocimiento tiende a acumularse y la falta de reconocimiento a autoreforzarse negativamente. El rango y la autoridad se adquieren por realizaciones pasadas y se adscriben a las personas por tiempo indeterminado. Los juicios acerca de los aportes de los cient&iacute;ficos tambi&eacute;n resultan sesgados por estos factores. Los que est&aacute;n etiquetados como autoridades suelen recibir juicios sesgados favorables, ya sea por el temor a enfrentarse a ellos, el sentido de inferioridad u otras razones. </p>     <p>Todos estos argumentos terminan por relativizar el valor de las contribuciones como fuente de reconocimiento frente a otros factores. </p>     <p>Un trabajo de Merton y Zuckerman “Edad, envejecimiento y estructura de edades en la ciencia” centrado en el estudio de los &aacute;rbitros de la Phisical Review, cuya edad promedio es mayor que la de los autores que eval&uacute;an, le permite concluir la existencia de una gerontocracia en la vida cient&iacute;fica. </p>     <p>Zuckerman, en un estudio sobre los premios N&oacute;bel en los Estados Unidos encuentra que la mitad de los laureados han estudiado con cient&iacute;ficos que previamente hab&iacute;an recibido ese premio. A esto se suma que s&oacute;lo cinco universidades acogen a la mitad de los premios N&oacute;bel que trabajan en ese pa&iacute;s. Esto sugiere que existe cierta discriminaci&oacute;n como resultado de la socializaci&oacute;n y el reclutamiento selectivo. </p>     <p>Esto lleva a decir que en la ciencia est&aacute; presente un continuo de desigualdades que permite la existencia de elites, gerontocracias, las cuales tienen un papel decisivo en la distribuci&oacute;n de recompensas, recursos y otros reconocimientos” (5:83-85). </p>     <p>En este punto merece una reflexi&oacute;n la afirmaci&oacute;n siguiente: Una de las m&aacute;s despiadadas desigualdades en la ciencia actual se revela en el tema de las publicaciones, pues los j&oacute;venes autores o los que no gozan del reconocimiento oficial de los Consejos editoriales, (relacionado con el manido tema del papel de los expertos en la ciencia) por tales o m&aacute;s cuales razones (fundamentalmente ideol&oacute;gicas), no pueden publicar sus trabajos ni con celeridad ni con la calidad que merecen sus resultados. Si en el Primer Mundo la situaci&oacute;n es dif&iacute;cil que decir de tal situaci&oacute;n en los pa&iacute;ses perif&eacute;ricos. </p>     <p align="center">Anexo – 2: “Estudios filos&oacute;ficos sobre Ideolog&iacute;a en Cuba y en el Mundo”. </p>     <p>En la literatura nacional no existe una fuerte tradici&oacute;n en los estudios te&oacute;rico-filos&oacute;ficos del concepto de ideolog&iacute;a. Sin embargo, esto no significa que no se hayan realizado tales estudios (Zardoya, Laureda, R., 1996), pues ya se est&aacute;n apareciendo tesis de diploma, maestr&iacute;a y doctorado sobre el tema en algunas universidades del pa&iacute;s. Adem&aacute;s, es justo reconocer los esfuerzos que, desde la pol&iacute;tica fundamentalmente, se vienen concretando en los trabajos de Limia, Miguel; Machado, Dar&iacute;o; Pupo, Pupo, Rigoberto; et. al., 1997, Machado, Dar&iacute;o; Limia, Miguel; M&aacute;rquez, Ren&eacute;; et. al., 1997a y b. Adem&aacute;s, en otros art&iacute;culos de Dami&aacute;n Fern&aacute;ndez, Jorge Dom&iacute;nguez, Rafael Hern&aacute;ndez, Lu&iacute;s Su&aacute;rez, entre otros. </p>     <p>En el &aacute;mbito internacional se destacan los trabajos de los autores: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&#149;&nbsp; Naess, Arne. (1964): Historia del t&eacute;rmino 'ideolog&iacute;a' desde Destutt de Tracy hasta Karl Marx. En: Irving L. Horowitz (edit.): Historia y elementos de la sociolog&iacute;a del conocimiento. Vol. I. Buenos Aires. </p>     <p>&#149;&nbsp; Lenk, Kurt. (1974): Las etapas esenciales en la concepci&oacute;n de la ideolog&iacute;a. En: El concepto de ideolog&iacute;a. Amorrortu, Buenos Aires. </p>     <p>&#149;&nbsp; Quintanilla, Miguel, &Aacute;ngel. (1976): Ideolog&iacute;a y ciencia. Fernando Torres – Editor, Valencia. </p>     <p>&#149;&nbsp; Therborn, G&ouml;ran. (1980): La ideolog&iacute;a del poder y el poder de la ideolog&iacute;a. Editorial Siglo XXI de Espa&ntilde;a, Madrid. </p>     <p>&#149;&nbsp; Kapcia, Antoni. (1997): Cuba: 40 a&ntilde;os de una idea centenaria de naci&oacute;n. Continuidades en el proceso revolucionario cubano. Revista Contracorriente (La Habana) No. 10, noviembre-diciembre, p. 39-55. </p>     <p>No obstante, a la existencia de estos textos todav&iacute;a hoy se presentan muchas dificultades a la hora de asumir el concepto de ideolog&iacute;a, pues las posibles acepciones del t&eacute;rmino son tantas que ha adquirido en los c&iacute;rculos acad&eacute;micos una expresi&oacute;n polisem&aacute;ntica que lleva a una ambig&uuml;edad inaudita. Se presenta, a su vez, un hecho contradictorio, pues en el plano popular, cotidiano y, no pocas veces, en el plano profesional, administrativo, pol&iacute;tico, institucional, etc. el significado del t&eacute;rmino ideolog&iacute;a se identifica inmediatamente con la conciencia pol&iacute;tica o m&aacute;s exactamente con la forma espec&iacute;ficamente pol&iacute;tica que la ideolog&iacute;a adopta como sistema te&oacute;rico que fundamenta y protege los intereses econ&oacute;micos de una clase social determinada. </p>      ]]></body><back>
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