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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La práctica social de las comadronas en Nuevitas antes del Triunfo de la Revolución]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Midwives' social practice in Nuevitas before the triumph of the Revolution]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[A historical investigation was carried to reflect the midwives´ social practice in the period from 1937 to 1967 in the city of Nuevitas. This exercise of social work got to an end with the disappearance of the domiciliary childbirths after the coming forth of the National Health System. It was carried out a bibliographical revision of texts that offers the “juridical and professional” image of this service, however there was not written record of the development of the midwives social practice in this town. The empiric methods that were used: interviews to midwives and their families, to old authorities of the municipality and old workers. The work of the most popular midwives was studied; and was used as variables: their ethical-humanistic values, the activity in the domiciliary childbirths and in private clinics, and their life histories.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[  <table width="100%" border="0" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif; line-height:200%; text-align:justify; font-size:12px;">   <tr>     <td width="958">    <div align="center"></div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Art&Iacute;culo</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p align="center"><b>La pr&aacute;ctica social de las comadronas en Nuevitas antes del Triunfo de la Revoluci&oacute;n. </b></p>           <p align="center"><b>Midwives' social practice in Nuevitas before the triumph of the Revolution. </b></p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Autores</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p><b>Mariela Hern&aacute;ndez Sa&iacute;nz</b>. Licenciada en Enfermer&iacute;a .Miembro Titular de la Sociedad Cubana de Enfermer&iacute;a. Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas “Carlos J. Finlay” Carretera Central Oeste S/N. Camag&uuml;ey, Cuba. Filial Nuevitas. Sito en Joaqu&iacute;n de Ag&uuml;ero #9.e-mail: mhs@finlay.cmw.sld.cu. </p>           <p> <b>Moraima Martel Mart&iacute;nez</b>. Licenciada en Enfermer&iacute;a .Miembro Titular de la Sociedad Cubana de Enfermer&iacute;a. Instituto Superior De Ciencias M&eacute;dicas “Carlos J. Finlay” Carretera Central Oeste S/N. Camag&uuml;ey, Cuba. Filial Nuevitas. Profesor Instructor. </p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr> </table>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b>Resumen</b></p>     <p>Se realiz&oacute; una investigaci&oacute;n hist&oacute;rica desde Febrero de 2004 hasta el 2005 para reflejar la pr&aacute;ctica social de las comadronas en el per&iacute;odo que comprenden los a&ntilde;os de 1937 al 1967 en la ciudad de Nuevitas. Este ejercicio asistencial dej&oacute; de existir con la desaparici&oacute;n de los partos domiciliarios tras el surgimiento del Sistema Nacional de Salud. Para esta investigaci&oacute;n se realiz&oacute; una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica de textos que ofrecen la imagen “jur&iacute;dica y profesional” de este servicio; sin embargo, no se hall&oacute; constancia escrita del desarrollo de la pr&aacute;ctica social de las comadronas en la localidad. En cuanto a los m&eacute;todos emp&iacute;ricos que se emplearon: entrevistas a parturientas, a familiares de las comadronas, a antiguas autoridades del municipio y antiguos trabajadores. Se estudiaron las principales comadronas de la localidad, se utilizaron como variables: sus valores &eacute;tico- human&iacute;sticos, la actividad en el parto domiciliario y en la cl&iacute;nica particular, y sus historias de vida. </p>     <p>Palabras Claves: HISTORIA DE LA ENFERMER&Iacute;A; CAMAGUEY; CUBA </p>     <div>       <p align="center"><b>Introducci&oacute;n</b>   </p>       <p> La clara habilidad, la dedicaci&oacute;n, la entrega sin l&iacute;mites, el desinter&eacute;s personal, sin esperar recompensa y la conciencia mostrada en su actividad, fueron los atributos que adornaron las personalidades de las comadronas Didimas Pichardo Mola, Luz Marina Lastre Navarro, Isolina Hinojosa Medrano y Luz Blanca Pel&aacute;ez, de Nuevitas y las distinguieron por largos a&ntilde;os y fruct&iacute;fera vida. </p>       <p>Al prestar el servicio no tuvieron en cuenta la distinci&oacute;n de razas y la pertenencia clasista de las parturientas, esto las convierte en un paradigma para los trabajadores del campo de la medicina. De ah&iacute; que el estudio de sus actividades constituya una fuente de valores humanos, tales como: la honestidad, la justicia y la responsabilidad. </p>       <p>Los que tuvieron la suerte de conocerlas, recibir sus cuidados y atenci&oacute;n se percataron de la exquisita sensibilidad que siempre las acompa&ntilde;&oacute;. Existe una coincidencia entre las valoraciones de &eacute;stos con lo que expres&oacute; en un momento la figura m&aacute;s destacada de la ginecolog&iacute;a Espa&ntilde;ola, fundador de la primera escuela especial de matronas de la naci&oacute;n, el Doctor G&aacute;lvez Ginachero: “Lo importante es que cumplan la misi&oacute;n social que corresponde. Al mismo tiempo que asistan a las embarazadas, parturientas o pu&eacute;rperas, deben actuar como difusoras de los principios de higiene, aprovechando su otra cualidad, que no es una cualidad derivada de la experiencia, del sacrificio, sino una cualidad del coraz&oacute;n. &iexcl;Por ser personas extraordinariamente humanas y sensibles&iexcl;” (<a href="#1">1</a>) </p>       <p>“Lo com&uacute;n entre las mujeres de las familias espa&ntilde;olas establecidas en Cuba eran los partos fisiol&oacute;gicos, el pudor natural del mismo sexo, era preferible antes de exponerlo al sexo contrario, aunque esto estuviera revestido de car&aacute;cter m&eacute;dico” (<a href="#1">1</a>): </p>       <p>“Eran las madres u otra mujer con experiencia quines asist&iacute;an a las parturientas, y de esta costumbre surgi&oacute; indudablemente la comadre o comadrona” (<a href="#2">2</a>) </p>       ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las matronas se han convertido, en la mayor parte de los pa&iacute;ses, en una profesi&oacute;n universitaria, bien independiente o bien como especialidad de la Enfermer&iacute;a. La funci&oacute;n cl&iacute;nica de las matronas tambi&eacute;n es muy variable seg&uacute;n la legislaci&oacute;n o costumbre de cada pa&iacute;s, pueden asistir los partos por s&iacute; mismas o supervisadas por un m&eacute;dico, a quienes pueden ayudar en la asistencia del parto. </p>       <p>En algunos pa&iacute;ses incluso asumen funciones de la especialidad extraordinariamente humana, la ginecolog&iacute;a (<a href="#3">3</a>). </p>       <p>Tras el triunfo revolucionario y el surgimiento del Sistema Nacional de Salud (1960) desaparecieron los partos domiciliarios realizados por la figura centenaria en nuestro pa&iacute;s de las comadronas. (<a href="#4">4</a>) Al no quedar constancias escritas de esta pr&aacute;ctica social, los autoras de este trabajo emprendieron la faena investigativa que tiene como objetivo reflejar la pr&aacute;ctica social de las comadronas en Nuevitas entre 1937 y 1967 del pasado siglo. El desarrollo de la presente investigaci&oacute;n se llev&oacute; a cabo desde febrero de 2004 hasta el presente 2005. </p> </div>     <p align="center"><b>Desarrollo</b> </p>     <p>En la ense&ntilde;anza de la Medicina, la ense&ntilde;anza de la obstetricia y de la ginecolog&iacute;a era eminentemente te&oacute;rica. “El alumno deb&iacute;a asistir solamente a un peque&ntilde;o anfiteatro desde el cual pod&iacute;a observar los partos que ocurr&iacute;an en el sal&oacute;n de partos adyacentes, a trav&eacute;s de cristales, por lo que una gran cantidad de m&eacute;dicos se graduaban sin haber asistido siquiera a un parto durante su carrera”. (<a href="#5">5</a>). </p>     <p>Con la realidad del desarrollo de la docencia m&eacute;dica en el pa&iacute;s, si no fuera porque los acontecimientos son bastante recientes y a&uacute;n tienen lugar en alguna porci&oacute;n del mundo, nadie se atrever&iacute;a a creer y todos pensar&iacute;an que estas cosas son sacadas de la fantas&iacute;a. As&iacute; parece, pero hay j&oacute;venes que no conocen la vida del campo y les cuesta trabajo creer en aquellas mujeres que, por su oficio, les toc&oacute; recibir en sus brazos a centenares de reci&eacute;n nacidos, todav&iacute;a con el ombligo guind&aacute;ndole de su pierna y con el abdomen ensangrentado y el llanto desgarrador que anunciaba el alumbramiento. </p>     <p>Las comadronas andaban de pueblo en pueblo ofreciendo sus servicios y cumpl&iacute;an una cita con las parturientas. En la gran mayor&iacute;a de los casos obten&iacute;an el &eacute;xito y cuando una criatura o la madre fallec&iacute;an se desvalorizaba la fama de la comadrona. </p>     <p>Sin haber pisado jam&aacute;s un aula de clases, fueron mujeres que aprendieron el oficio de manera emp&iacute;rica, no utilizaron medios t&eacute;cnicos, pero asegura la memoria popular que “pod&iacute;an con s&oacute;lo mirar la barriga de la embarazada, identificar el sexo del beb&eacute;”, descubr&iacute;an cuando estaban en una posici&oacute;n incorrecta pero ellas se encargaban de todas esas tareas y casi siempre sal&iacute;an bien libradas. (<a href="#5">5</a>) </p>     <p>En el art&iacute;culo publicado, “El embarazo, parto en la tradici&oacute;n ind&iacute;gena Americana”, la doctora &Aacute;ngela Broker resalta la vocaci&oacute;n de ellas en el campo de la medicina, tras el saldo de la experiencia de sus tres partos a la manera tradicional nos dice: </p>     <p>“No conociendo a las parteras fui en busca de alg&uacute;n lugar llamado “Cl&iacute;nica”, que se pareciera a mi casa para que me atendieran sin tensiones, de manera m&aacute;s c&aacute;lida, m&aacute;s intima, m&aacute;s privada.”(<a href="#5">5</a>). </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Las comadronas proporcionaban el pudor natural del mismo sexo, en el parto fisiol&oacute;gico era preferible antes de exponerse a otras tensiones. (<a href="#6">6</a>). Ello se observa en su accionar cotidiano, en los partos domiciliarios, en los complicados, fundamentalmente las presentaciones de “nalgas” y pie, los m&eacute;dicos les enviaban los casos. </p>     <p>As&iacute;, por ejemplo, a la comadrona emp&iacute;rica del pueblo de Nuevitas de la Casa de Socorros, Luz Blanca Pel&aacute;ez, vecina de Narciso L&oacute;pez No 79 y nombrada por el, entonces alcalde, Emilio Fern&aacute;ndez, el Dr. Mart&iacute;nez Caballero la buscaba para los partos de nalgas, pie y transverso. Con amor y paciencia lograba generalmente un final feliz. A los vecinos no les cobrara sus manos enguantadas, su yodo, su agua hervida y se conformaba con lo que le diesen. </p>     <p>Durante los a&ntilde;os 1930 hasta 1962, pose&iacute;an una placa en la puerta de sus casas que las acreditaba como comadronas calificadas. D&iacute;dima Pichardo Mola, vecina de la calle Mamac&uacute; No.101, se caracterizaba por acudir de forma sol&iacute;cita a los partos domiciliarios, de diversos lugares del municipio. </p>     <p>Irma Fern&aacute;ndez Ramos, en su momento parturienta asistida, se refiere al parto que en el 1948 le realiz&oacute; Pichardo Mola, ella pernoct&oacute; en su casa hasta las 6:00 AM, la asisti&oacute; con ternura y paciencia, por lo que recurri&oacute; a su arte para que atendiera tres alumbramientos de “Ni&ntilde;os muy grandes”. Se manten&iacute;an en comunicaci&oacute;n por tres d&iacute;as, realizando cura del cord&oacute;n umbilical, orientado sobre la higiene de ambos, y si era necesario las visitaba por m&aacute;s tiempo hasta que el reci&eacute;n nacido y la parturienta estuvieran bien, gesto extraordinariamente humano. </p>     <p>Al establecer un s&iacute;mil hist&oacute;rico entre aquellas realidades nueviteras con el de otras latitudes y &eacute;pocas se acude, de nuevo, a &Aacute;ngela Broker. Dada su experiencia en los partos como estudiante, les fascinaba la manera como estas mujeres pod&iacute;an llegar a realizar diagn&oacute;sticos y solucionar problemas obst&eacute;tricos sin la tecnolog&iacute;a moderna. En esta perspectiva anotamos: </p>     <p>“Me daba perfectamente cuenta que ten&iacute;a un vocabulario tan amplio como el de la obstetricia acad&eacute;mica”, obviamente con su manera peculiar de hablar y sentir todo lo relacionado con el mundo de la mujer, la parturienta y el reci&eacute;n nacido (<a href="#7">7</a>). </p>     <p>Alejandrina Escabro Chiley, de 94 a&ntilde;os de edad, en su &eacute;poca f&eacute;rtil fue asistida en 3 de sus partos por la comadrona y amiga Dirima Pichardo Mola. Ella relata uno de estos eventos de parto: El del 1940 fue un embarazo pret t&eacute;rmino, con placenta previa, diagnosticado por Didima, en medio de un profuso sangramiento y de la presi&oacute;n familiar. S&oacute;lo despu&eacute;s de haber coordinado el traslado a la provincia (por ferrocarril), inform&oacute; a los familiares el diagn&oacute;stico, estado del feto y de la madre, necesidad de practicarle una ces&aacute;rea y de acompa&ntilde;arla. </p>     <p>Elvia Piloto N&aacute;poles, de 70 a&ntilde;os de edad, en su segundo parto, por presentaci&oacute;n de “Nalgas”, la comadrona de su primer parto (Dirima Pichardo), no pudo realizarlo. Se necesit&oacute; buscar al Dr. Cabrera, m&eacute;dico particular, quien se neg&oacute; a asistirla. De inmediato, tuvo que trasladarse para Camag&uuml;ey, a la maternidad obrera, donde no la quisieron atender por no estar asociada. En un estado perentorio, con un pie del beb&eacute; fuera, finalmente fue atendida en el hospital general, sito en el actual Hogar de Ancianos de la Avenida Finlay, por una comadrona que utiliz&oacute; los f&oacute;rceps y amplio el canal del parto y no acept&oacute; honorarios por su servicio. Esta azarosa experiencia narrada por Elvira Piloto Pone de manifiesto la deshumanizaci&oacute;n del sistema social imperante en aquellos a&ntilde;os y la cualidad digna de las comadronas, en sus relaciones Humanas y en la habilidad en la aplicaci&oacute;n de sus conocimientos. </p>     <p>Entre los a&ntilde;os 1950 y 1962 en la localidad de nuevitas se practicaban partos a la minor&iacute;a pudiente y ces&aacute;rea a los partos fallidos, en la cl&iacute;nica particular del Dr. Mart&iacute;nez Caballero. </p>     <p>La primera “Enfermera” emp&iacute;rica Luz Marina Lastre Naranjo, en la actualidad con 80 a&ntilde;os de edad, vecina de C&eacute;spedes No. 150 en Nuevitas, tuvo gran &eacute;xito en los partos Institucionalizados. Era la Enfermera del Doctor Mart&iacute;nez Caballero. Ejerc&iacute;a su labor de lunes a viernes. Ten&iacute;a gran habilidad con los partos de pie y de nalgas. Ella nos coment&oacute;: “Yo le introduc&iacute;a las manos y le hacia un giro, sal&iacute;a sin dificultad, gracias a Dios nunca se me complic&oacute; ning&uacute;n ni&ntilde;o, ni se&ntilde;ora “... les cobraba $25.00, hice muchos partos, no recuerdo cu&aacute;ntos, no se llevaban estad&iacute;sticas, los atend&iacute;an con cuidado y sin pagar si no pod&iacute;an. Con el Doctor aprend&iacute; procederes. En la ces&aacute;rea, yo cog&iacute;a los puntos, trasfund&iacute;a, mandaba a limpiar, pon&iacute;a formol con permanganato, lavaba el instrumental y lo esterilizaba en un horno peque&ntilde;o, por la noche hacia faja para los operados, por la ma&ntilde;ana los ba&ntilde;aba, curaba y le tomaba los signos vitales, preparaba el sal&oacute;n para cualquier urgencia y localizaba al m&eacute;dico “. Le pagaban $55.00 mensuales, y se conformaba con tener uniforme y zapatos, una cantina de comida y poder vivir al lado de la cl&iacute;nica con su esposo. Tambi&eacute;n narra como estas condiciones m&iacute;nimas de existencia le dieron la posibilidad de compartir junto a su esposo, un combatiente revolucionario, acciones como las de refugiar a tres valiosos combatientes perseguidos, atenderlos y enviar medicamentos y alimentos. Se deshizo de objetos valiosos para ayudar a los rebeldes y estuvo en situaciones tensas, pero no fueron descubiertos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estas situaciones recuerdan lo expresado en torno al humanismo por Jos&eacute; Sobrino Di&eacute;guez: quien ha dicho, coincidiendo con Bentrand Russell, que la posici&oacute;n del hero&iacute;smo a ultranza es atractiva y conmueve especialmente el instinto dram&aacute;tico del hombre. Pero el prop&oacute;sito del Revolucionario serio no es el hero&iacute;smo personal, no es el martirio, sino la creaci&oacute;n de un mundo m&aacute;s feliz. (<a href="#0">10, 11</a>). </p>     <p><b>Actuaci&oacute;n pr&aacute;ctica de las comadronas en el parto domiciliario. </b></p>     <p>Las comadronas vest&iacute;an de blanco, la calificada usaba cofia, malet&iacute;n negro con pinzas, tijeras, ligaduras, pa&ntilde;os verdes, guantes, yodo, y la identificaban por tener en las puertas una placa, acud&iacute;an a los partos de forma solicita, acompa&ntilde;adas por los esposos de las parturientas principalmente, y por sus propios medios. Permanec&iacute;an durante todo el trabajo del parto en sus hogares (en ocasiones les amanec&iacute;a). Los partos los realizaban en la mesa o en la cama, a la parturienta le colocaban una tabla debajo de los gl&uacute;teos (seg&uacute;n estado del mueble), despejaban el lugar de todos los familiares y en escasas ocasiones utilizaban ayudantes. </p>     <p>Lavaban los genitales con agua hervida, con yodo antes y despu&eacute;s del parto, eran muy pacientes ,ten&iacute;an gran habilidad en los partos de ni&ntilde;os grandes y de presentaci&oacute;n viciosa (nalga, pie…) no realizaban incisi&oacute;n para facilitar la salida de los macro fetos, causa de desgarro que provocaba la solicitud del m&eacute;dico particular para la sutura del mismo (ellas no suturaban), utilizaban sus instrumentales para la limpieza y corte, ligadura del cord&oacute;n umbilical, realizaban cuidados inmediatos al reci&eacute;n nacido y pu&eacute;rpera, y se manten&iacute;a visit&aacute;ndolas por tres d&iacute;as. El instrumental lo lavaban y flameaban, luego envolv&iacute;an en pa&ntilde;os verdes y guardaban en el malet&iacute;n hasta el pr&oacute;ximo parto, cobraban $25.00 .Los ni&ntilde;os los pesaban e inscrib&iacute;an d&iacute;as despu&eacute;s, no exist&iacute;a registros estad&iacute;sticos. </p>     <p>Las se&ntilde;oras permanec&iacute;an por 45 d&iacute;as sin lavarse el cabello, con medias, en reposo (las que su estatus econ&oacute;mico y social lo permit&iacute;a), preferiblemente inger&iacute;an caldo de gallina los primeros d&iacute;as, no cog&iacute;an sereno…etc. </p>     <p><b>Las comadronas emp&iacute;ricas </b></p>     <p>La m&aacute;s solicitada “Luz Blanca”, quien hab&iacute;an sido nombrada por la alcald&iacute;a como ”La comadrona del ayuntamiento”, en la mayor&iacute;a de las ocasiones no cobraba y aceptaba lo que le pudieran dar, sobre todo, vecinos y amistades. Las parturientas que acud&iacute;an al ayuntamiento eran previamente destinadas a ellas y deb&iacute;an pagar por adelantado a esta instituci&oacute;n, que les exped&iacute;a una entregada una tarjeta. </p>     <p>Las enfermeras emp&iacute;ricas, a diferencia de las calificadas no usaban cofia y vest&iacute;an de blanco, se menciona que entre ellas circulaba un libro para comadrona que hab&iacute;a sino regalado por un Dr. apellidado Salas. El Doctor Mart&iacute;nez Caballero, por su parte, manifestaba confianza en las habilidades de &eacute;stas y las solicitaba para evitar las ces&aacute;reas en los partos dif&iacute;ciles, casi siempre al tratarse de personas sin posibilidades de pagar la ces&aacute;rea. </p>     <p>Ellas no utilizaban instrumentales solamente sus manos enguantadas. Las parturientas compraban en la botica la caja antis&eacute;ptica (<a href="#12">12</a>) que ten&iacute;a lo necesario para los cuidados con el cord&oacute;n umbilical (tijeras, ligaduras y gasa) que costaba 0.55 ctvs, adem&aacute;s del yodo y guante. Si demoraba en salir la placenta hac&iacute;an un lavado vaginal con yodo. </p>     <p>La actuaci&oacute;n en el cumplimiento del deber responde a los principios &eacute;ticos de la moral socialista, y es asumida por la &eacute;tica de la profesi&oacute;n m&eacute;dica, expresi&oacute;n de los intereses de la clase obrera y del pueblo en general.(<a href="#11">11</a>) </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Precisamente tras el triunfo Revolucionario, y la conformaci&oacute;n del Sistema Nacional de Salud en 1960, se inicia el proceso de eliminaci&oacute;n del ejercicio privado de la medicina, y con ello de la cl&iacute;nica del Dr. Mart&iacute;nez Caballero, que se produce en 1963. Se inicia as&iacute; la &eacute;poca de los partos institucionalizados y la prohibici&oacute;n de los partos domiciliarios en Cuba, tambi&eacute;n para Nuevitas. </p>     <p>Las comadronas, ya de avanzada edad, no estaban en condiciones de recalificarse o convalidar estudios, por lo que s&oacute;lo D&iacute;dima qued&oacute; por poco tiempo realizando los partos en el Hospital General. </p>     <p>Con posterioridad al inicio de esta etapa se da el testimonio de un parto domiciliriario en 1962, por petici&oacute;n de la parturienta, realizado tambi&eacute;n por la comadrona D&iacute;dima Pichardo Mola. Refiere la paciente haber sentido m&aacute;s seguridad, que de haberse sometido al practicado en el Hospital. Abunda explicando que necesit&oacute; ayuda del m&eacute;dico para suturar los desgarros por presentaci&oacute;n de nalgas. Esta actividad la realiz&oacute; en horario extra laboral, lo que muestra el sacrificio personal, mantenido en larga y fruct&iacute;fera vida laboral, que le vali&oacute; para ser acogida por el sistema nacional de salud p&uacute;blica. (Testimonio de Carmen Malledo Morales). </p>     <p>La enfermera emp&iacute;rica y comadrona institucionalizada Luz Marina Lastre luego de la salida del pa&iacute;s del Doctor Mart&iacute;nez Caballero, e intervenida la cl&iacute;nica en 1963, pasa al hospital general como enfermera. Aporta sus experiencias en la ense&ntilde;anza a los auxiliares de enfermer&iacute;a, como Mercedes Ferrer, Mercedes Herrera y otras; en la canalizaci&oacute;n de venas femoral, en fontanela, etc. La solicitaban con frecuencia por sus habilidades en la canalizaci&oacute;n de venas. Al jubilarse les fueron reconocidos 33 a&ntilde;os de trabajo, incluyendo los de la cl&iacute;nica particular. Cuando se encontr&oacute; incapacitada para prepararse sus alimentos, ir de compras, manejo de la casa, lavado y transportase fue acogida en el Hogar de ancianos el 24 de Diciembre del 2002, recibiendo la alimentaci&oacute;n, asistencia m&eacute;dica diaria. Ella falleci&oacute; en el a&ntilde;o 2004, por shock cardiog&eacute;nico. </p>     <p>En 1962 llegaron al hospital de Nuevitas tres compa&ntilde;eras tras graduarse en cursos emergentes de auxiliar de enfermer&iacute;a con una duraci&oacute;n de 6 meses, para prestar sus servicios en la ciudad donde viv&iacute;an. Ellas eran Fl&eacute;rida Sabatela Borla, Noelia Casa Abreu y Clara Mustelier Betancourt. En el hospital contaban con 40 camas de adultos, un sal&oacute;n de parto, otro de operaciones, un peque&ntilde;o cuarto para la central de esterilizaci&oacute;n, cuerpo de guardia, el cuarto de enfermer&iacute;a y una sala de pediatr&iacute;a con cuatro camas y seis cuneros, separados del hospital por un patio de 20 metros. </p>     <p>Hab&iacute;a en aquel entonces dos enfermeras graduadas, una auxiliar de enfermer&iacute;a del curso anterior y otra compa&ntilde;era enfermera emp&iacute;rica. Se trabaj&oacute; durante dos a&ntilde;os turnos de 8 horas con rotaci&oacute;n mensual de un mes y un franco semanal cuando se pod&iacute;a. La enfermera atend&iacute;a durante su turno: la atenci&oacute;n a todos los pacientes hospitalizados, el cuerpo de guardia donde suturaban todo lo que pod&iacute;an, ayudaban al cirujano en las urgencias quir&uacute;rgicas, preparaban las leches de los ni&ntilde;os ingresados y les cumpl&iacute;an el tratamiento, dej&aacute;ndolos en la salita de atr&aacute;s, atendidos por una ni&ntilde;era (llamada as&iacute; en aquel entonces). En los turnos de noche eran adem&aacute;s las responsables de poner a cocinar algunos alimentos para los pacientes y trabajadores, en el horario de las 4 de la ma&ntilde;ana. El salario devengado era de $88.10 y posteriormente aument&oacute; a $100.00 y $120.00 pesos </p>     <p>Adem&aacute;s del trabajo se cumpl&iacute;an otras tareas como: movilizaciones con la sanidad militar en la crisis de octubre, cicl&oacute;n flora y otras. </p>     <p><b>Experiencias de esa etapa </b></p>     <p>Cuenta la Se&ntilde;o Noelia, que en un turno de 11 a 7 a m, ten&iacute;a dos embarazadas en trabajo de parto, comenzaron los pujos y mando a llamar al m&eacute;dico (que dorm&iacute;a al fondo del patio en el cuarto de la guardia) el que se demor&oacute; y ella algo asustada vio salir el primer feto e inmediatamente al otro que estaba al lado, la empleada le dijo, “s&aacute;calo del charco” y tom&oacute; a cada uno colgados por los pies y ella en el medio de las dos camas lloraba tanto como las parturientes y reci&eacute;n nacidos, cuando lleg&oacute; el doctor </p>     <p>Ren&eacute; Beltr&aacute;n le dijo: “Se&ntilde;o te graduaste de comadrona”. Seg&uacute;n refiere Noelia ese hecho la motiv&oacute; para continuar estudios de plan II de enfermer&iacute;a obst&eacute;trica en 1965. (<a href="#i">i</a>) </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En 1967 se grad&uacute;an Noelia y Fl&eacute;rida; la compa&ntilde;era Noelia es ubicada a brindar sus servisios en el Hospital Materno “Mariana Grajales” de Nuevitas. All&iacute; el trabajo era fuerte y de muchos riesgos, pues hab&iacute;a un s&oacute;lo m&eacute;dico para todo, que despu&eacute;s de 8 horas de trabajo se manten&iacute;a localizable. El hospital contaba 24 camas, sal&oacute;n de parto, sal&oacute;n de operaciones, un cub&iacute;culo con dos camas de post parto y al lado el cuarto de la guardia, que muchas veces se utilizaba para pacientes en trabajo de parto. </p>     <p>La enfermera obst&eacute;trica atend&iacute;a el cuerpo de guardia, el trabajo de parto, realizaba el parto, le brindaba los cuidados inmediatos al reci&eacute;n nacido, hac&iacute;a guardias las 24 horas en d&iacute;as alternos. Durante la guardia, el m&eacute;dico se encontraba en el albergue y s&oacute;lo se mandaba a buscar en la ambulancia si el caso no pod&iacute;a ser resuelto por la enfermera, al terminar su guardia iba al Policl&iacute;nico a realizar las consultas tanto de embarazadas como de alto riesgo obst&eacute;trico y en horario de esa tarde visitaba a las pacientes que no acud&iacute;an a las consultas. Los fines de semanas las guardias eran de 48 horas. Las enfermeras eran pocas y la obstetra atend&iacute;a en muchas oportunidades todo el trabajo de enfermer&iacute;a m&aacute;s el trabajo m&eacute;dico hasta donde pod&iacute;an. Al a&ntilde;o, Noelia es enviada a prestar servicios al Hospital de Lugare&ntilde;o por seis meses, relevando a la enfermera Fl&eacute;rida, que a su vez se incorpor&oacute; a trabajar en este hospital. Esta etapa se prolong&oacute; por tres a cuatro a&ntilde;os, hasta que se incorporaron nuevos m&eacute;dicos. </p>     <p>Por otro lado, la enfermera obstetra Fl&eacute;rida Sabatela Borla es ubicada en el Hospital de Lugare&ntilde;o, all&iacute; el trabajo era a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil, ya que no hab&iacute;a m&eacute;dico ginecoobstetra, ni f&iacute;sico ni localizable. En situaciones de ser remitida una paciente, actuaba la enfermera que viv&iacute;a en el hospital. Al regresar Noelia a Nuevitas las guardias se extendieron cada 72 horas. </p>     <p>En estos primeros a&ntilde;os, la tasa de mortalidad infantil era m&aacute;s de 20 por cada mil nacidos vivos. La actividad de la escuela de las enfermeras obstetras, el trabajo mancomunado con otros factores de la pol&iacute;tica social del proceso revolucionario, contribuyeron notablemente a la reducci&oacute;n progresiva de esta tasa, adem&aacute;s sirvieron de acicate para enfrentar el futuro con m&aacute;s conocimientos y experiencia. </p>     <p>Es el caso de la enfermera Noelia, que al cumplir una misi&oacute;n internacionalista en la Rep&uacute;blica de Angola en 1977 se encontr&oacute; un hospital con personal de enfermer&iacute;a emp&iacute;rico, sin m&eacute;dico ginecoobstetra y ella asumi&oacute; la responsabilidad del pase de visita, indicando tratamiento, realizando partos, consultas, manteni&eacute;ndose localizable durante los 16 meses de esa misi&oacute;n, adem&aacute;s de convocar y desarrollar un curso de auxiliar de enfermer&iacute;a parteras, graduando a 15 estudiantes. Al regresar de su misi&oacute;n curs&oacute; estudios de posb&aacute;sico en 1979 y posteriormente se gradu&oacute; como licenciada en enfermer&iacute;a en 1989 y a su vez atiende la docencia en el municipio. (<a href="#ii">ii</a>) </p>     <p align="center"><b>Conclusiones</b> </p>     <p>En condiciones, donde la salud humana, era un negocio. Las comadronas realizaban una importante funci&oacute;n social, que permiti&oacute; a los sectores m&aacute;s pobres y menos favorecidos recibir atenciones y cuidados de la salud, a&uacute;n sin recibir un digno reconocimiento por desempe&ntilde;ar esa labor imprescindible. </p>     <p>- Los testimonios ayudan a tener un acercamiento a las pr&aacute;cticas realizadas en los partos domiciliarios. </p>     <p>- Al triunfo de la Revoluci&oacute;n se institucionaliz&oacute; el parto y las consultas a las embarazadas garantizando la calidad de las atenciones de salud de forma profesional y gratuita. </p>     <p>- Las comadronas no quedaron desamparadas fueron reconocidos sus a&ntilde;os de trabajo y disfrutaron de los beneficios de la Seguridad Social que brinda la Revoluci&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>- El ejemplo y la dedicaci&oacute;n de estas mujeres es fuente de valores formativos. </p>     <p align="center"><b>Summary</b> </p>     <p> A historical investigation was carried to reflect the midwives&acute; social practice in the period from 1937 to 1&ordm;967 in the city of Nuevitas. This exercise of social work got to an end with the disappearance of the domiciliary childbirths after the coming forth of the National Health System. It was carried out a bibliographical revision of texts that offers the “juridical and professional” image of this service, however there was not written record of the development of the midwives social practice in this town. The empiric methods that were used: interviews to midwives and their families, to old authorities of the municipality and old workers. The work of the most popular midwives was studied; and was used as variables: their ethical-humanistic values, the activity in the domiciliary childbirths and in private clinics, and their life histories. </p>     <p>Key words: HISTORY OF NURSING; NUEVITAS; CUBA </p>     <p>Recibido: 29/3/04 Aprobado: 2/3/06 </p>     <p align="center"><b><a name="notasyref"></a> Referencias bibliogr&aacute;ficas</b>       <br> </p>     <!-- ref --><p><a name="1"></a>1. D&iacute;as del Castillo O. Obstetricia para comadronas. Tercera edici&oacute;n. La Habana: Editorial Revolucionaria; 1963. p 7-10. <!-- ref --><p><a name="2"></a>2. Delgado Garc&iacute;a G. Presencia de la mujer en la Historia de la medicina Cubana. Estudios sobre historia M&eacute;dico Cubano. Cuadernos de Historia de la Salud P&uacute;blica No. 66. Ciudad de la Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 1963. p 48-49 <!-- ref --><p><a name="3"></a>3. Enciclopedia Microsoft Encarta 2002, 1993- 2001. <!-- ref --><p><a name="4"></a>4. Delgado Garc&iacute;a G Cuadernos de Historia de la Salud P&uacute;blica No. 81. Ciudad de la Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 1996. <!-- ref --><p><a name="5"></a>5. Rigor Ricardo O. Obstetricia y Ginecolog&iacute;a La Habana: Editorial Pueblo nuevo y Educaci&oacute;n; 1983. p 1-4. <!-- ref --><p><a name="6"></a>6. Amaya Luaiza E. Las Comadronas que se fueron. La Habana: Editorial S.A.; 2003. p 2-3. <!-- ref --><p><a name="7"></a>7. Segovia LI Formaci&oacute;n de Matronas. Salud mundial. OMS; 1997. p 8-9). <!-- ref --><p><a name="8"></a>8. Ancheta Niebla E. Historia de la Enfermer&iacute;a en Cuba. La Habana: Editorial Ciencias M&eacute;dicas; 1998. <!-- ref --><p><a name="9"></a>9. Arrebola V. Guillermo. Historia de Nuevitas 1492-1943. <!-- ref --><p><a name="0"></a>10. Guadarrama Gonz&aacute;lez P, Su&aacute;rez G&oacute;mez P. Filosof&iacute;a y Sociedad. Tomo I, La Habana: Editorial F&eacute;lix Varela; 2000. <!-- ref --><p><a name="11"></a>11. Escuela Nacional de Salud P&uacute;blica. Principio de la &Eacute;tica M&eacute;dica. La Habana: Editorial Pol&iacute;tica;1983. <!-- ref --><p><a name="12"></a>12. Biograf&iacute;a del Dr. Juan N. D&aacute;valos Cuaderno de Historia de la Salud P&uacute;blica, No. 35; 1967. <p align="center"><b><a name="notas"></a> Bibliograf&iacute;a</b> </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>&Aacute;lvarez Sintes . Temas de Medicina General Integral. Volumen 1 Editorial Ciencias M&eacute;dicas: 2001: 1-5.    <br>   Baxter P&eacute;rez, E. La Formaci&oacute;n de Valores : Una Tarea Pedag&oacute;gica . editorial Pueblo y Educaci&oacute;n. La Habana, 1989 .3.    <br>   Couverage Of maternal Care : A listing of Available informati&oacute;n, for urth Edition &#8220; Word Hearth Organization, Genova, 1997.    <br>   Delgado Garc&iacute;a G. Cuaderno de Historia de Salud P&uacute;blica. 75. Ciudad de la Habana: Ciencias M&eacute;dicas, 1990: ( 209-212)    <br>   Delgado Garc&iacute;a G. Cuaderno de la Historia de la salud P&uacute;blica 81. La Habana. Ciencias M&eacute;dicas. 1996: (8-9)    <br>   Delgado Garc&iacute;a G. Cuadernos de Historias de Salud P&uacute;blica. 75. Ciudad de la Habana. Ciencias M&eacute;dicas 1990 : 209-212.    <br>   Documentos de Tesis y resoluciones del I Congreso Editorial. Dor, la Habana. PCC.1976: 87.    <br>   Fern&aacute;ndez del Castillo F, Hern&aacute;ndez Torres A. El tribunal del Protomedicato en la Nueva Espa&ntilde;a. M&eacute;xico, DF: Universidad Nacional Aut&oacute;noma de M&eacute;xico 1965: 2-    <br>   Nu&ntilde;ez Jover Dr. Jorge. Ciencia y la Tecnolog&iacute;a como proceso sociales. Editorial F&eacute;lix Varela. Habana. 1999: 13.    <br>   Ramos Dom&iacute;nguez Dr. B. Narcy. Higiene social y Organizaci&oacute;n de la salud P&uacute;blica. Editorial Pueblo y Educaci&oacute;n, 1987: 264-266.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   Villa Ma, Falla M.N. Manual Programa para Complementaci&oacute;n de Partera Tradicionales. Ministerio de Salud, Bogota : 1997. </p>     <p align="center"><b><a name="not"></a>Notas</b> </p>     <p><a name="i"></a>i) Malledo Morales C. Comunicaci&oacute;n personal. Entrevista 2004 </p>     <p><a name="ii"></a>(ii) Noelia Casa Abreu. Comunicaci&oacute;n personal. Entrevista 2004</p>      ]]></body><back>
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