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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[La visión de José Martí sobre ciencia y técnica en la revista La América]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Instituto Superior de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay Facultad de Tecnología de la Salud ]]></institution>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The fundamental purpose of the work is to highlight the Teacher's figure like utterer of the advances of the science and the technique in the last two decades of the XIX century, and its influence in its scientific thought - technician. He/she is carried out an analysis of the time of the last fifteen years lived by Martí, of their journalistic exercise, as more important vehicle, by means of which their interest is manifested by becoming scientific - technician, which finds its highest expression in the magazine The America. You concludes that the journalistic exercise, the sense of up-to-date information and of popularization orientadora they transform the Teacher into one of the most complete utterers in the advances of the science and the technique of their time.]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[JOSÉ MARTÍ]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <table width="100%" border="0" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif; line-height:200%; text-align:justify; font-size:12px;">   <tr>     <td width="958">    <div align="center"></div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Art&iacute;culo</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center"><b>La visi&oacute;n de Jos&eacute; Mart&iacute; sobre ciencia y t&eacute;cnica en la revista La Am&eacute;rica.</b>          </p>     </div>          <p align="center"><b>Jos&eacute; Mart&iacute;'s own vision on Science and Techniques in La America Magazine.</font></b></p></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Autores</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p><b>Mercedes C. Garc&iacute;a Gonz&aacute;lez</b>. Profesor Instructor. Master en Ense&ntilde;anza de la Qu&iacute;mica. Facultad de Tecnolog&iacute;a de la Salud. Instituto Superior de Ciencias M&eacute;dicas &#8220;Carlos J. Finlay&#8221;. e-mail: mcgg@finlay.cmw.sld.cu</p>           <p><b>M&eacute;rida Cruz Carbonell.</b> Profesor Instructor. Master en Metodolog&iacute;a de la Investigaci&oacute;n Educativa.</p>         ]]></body>
<body><![CDATA[<p><b>Rolando Placeres Rodr&iacute;guez</b>. M&eacute;dico Veterinario. Profesor Instructor.</p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p align="center"><b>Resumen</b></p>     <p>El prop&oacute;sito fundamental del trabajo es destacar la figura del Maestro como divulgador de los avances de la ciencia y la t&eacute;cnica en las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas del siglo XIX, y su influencia en su pensamiento cient&iacute;fico – t&eacute;cnico. Se realiza un an&aacute;lisis de la &eacute;poca de los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os vividos por Mart&iacute;, de su ejercicio period&iacute;stico, como veh&iacute;culo m&aacute;s importante, mediante el cual se manifiesta su inter&eacute;s por el devenir cient&iacute;fico – t&eacute;cnico, el cual encuentra su m&aacute;s alta expresi&oacute;n en la revista La Am&eacute;rica. </p>     <p>Se concluye que el ejercicio period&iacute;stico, el sentido de informaci&oacute;n actualizada y de divulgaci&oacute;n orientadora convierten al Maestro en uno de los m&aacute;s completos divulgadores de los avances de la ciencia y la t&eacute;cnica de su &eacute;poca. </p>     <p>Palabras Clave: JOS&Eacute; MART&Iacute;, REVISTA LAS AM&Eacute;RICAS. </p>     <p align="center"><b>Desarrollo</b></p>     <p>El desarrollo tecnol&oacute;gico transforma los procesos sociales, desde lo econ&oacute;mico y lo pol&iacute;tico hasta la vida &iacute;ntima de las personas, los patrones de consumo, la reproducci&oacute;n humana, la extensi&oacute;n de la vida y sus l&iacute;mites con la muerte. La tecnolog&iacute;a invade el mundo contempor&aacute;neo. Tal omnipresencia es un resultado hist&oacute;rico tras el cual se revelan varios destacados procesos sociales que explican el estatuto social de la ciencia y la tecnolog&iacute;a. </p>     <p>Antes de la Revoluci&oacute;n Industrial, la ciencia tuvo muy escasa influencia en la vida econ&oacute;mica y en los procesos productivos. En este sentido la revoluci&oacute;n cient&iacute;fica del siglo XVII cre&oacute; una ciencia potencialmente capaz de intervenir en los m&eacute;todos productivos en la explotaci&oacute;n de los recursos naturales. </p>     <p>Hasta finales del siglo XVIII, toda la tecnolog&iacute;a fue emp&iacute;rica, es decir, se fundaba en la experiencia y en la escasa intervenci&oacute;n de la ciencia. Pero en el curso de la Revoluci&oacute;n Industrial, la tecnolog&iacute;a se fue haciendo progresivamente m&aacute;s cient&iacute;fica, y desde finales del siglo XIX, la ciencia se convirti&oacute; en el factor dominante del cambio tecnol&oacute;gico. </p>     <p>Por otra parte, a lo largo de dicho siglo, la ciencia fue perdiendo su car&aacute;cter acad&eacute;mico y transform&aacute;ndose paulatinamente en uno de los elementos principales de las fuerzas productivas. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En las dos d&eacute;cadas finales del siglo XIX se abre paso una transformaci&oacute;n profunda del proceso de industrializaci&oacute;n, denominada segunda Revoluci&oacute;n Industrial. En el campo de la energ&iacute;a, esta nueva etapa se caracteriza por el dominio de la electricidad. En este per&iacute;odo, la ciencia conquista definitivamente un papel dominante en la industria, dejando de ser, en lo esencial, ciencia acad&eacute;mica, para convertirse en ciencia industrial. </p>     <p>Si la primera Revoluci&oacute;n Industrial fue la era de la inventiva mec&aacute;nica individual, la segunda lo ser&aacute; de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica planificada. </p>     <p>Se afirma definitivamente la idea del poder de la ciencia como agente de transformaci&oacute;n social, y en consecuencia, la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica se planifica, en lugar de dejarse al azar de las fuerzas econ&oacute;micas o al esfuerzo individual solitario. </p>     <p>Despu&eacute;s de la Segunda Guerra Mundial, el desarrollo tecnol&oacute;gico e industrial entra en una nueva fase; esta tercera revoluci&oacute;n ha recibido muchas caracterizaciones: era electr&oacute;nica, era espacial, era biotecnol&oacute;gica y sobre todo la era de la inform&aacute;tica y las comunicaciones. </p>     <p>En esta nueva etapa, los v&iacute;nculos e interdependencias de la ciencia y la tecnolog&iacute;a se han hecho tan estrechos que resulta muy dif&iacute;cil separarlos. </p>     <p>Las revoluciones industriales y los profundos cambios tecnol&oacute;gicos que los acompa&ntilde;an conducen a una aproximaci&oacute;n creciente con la ciencia hasta confundirse ambos, en la segunda mitad del siglo XX. </p>     <p>El paradigma tecnol&oacute;gico que se desenvuelve en las tres &uacute;ltimas d&eacute;cadas ha sido especialmente intensivo en el consumo de conocimiento e impactante en t&eacute;rminos de su alcance social. </p>     <p>Entonces, &iquest;qu&eacute; son la ciencia y la tecnolog&iacute;a? </p>     <p>A la luz de las consideraciones precedentes se revelan diferentes manifestaciones del fen&oacute;meno que llamamos ciencia. Tambi&eacute;n se aprecian las transformaciones profundas que ha experimentado en su devenir y el cambio en su posici&oacute;n social. </p>     <p>Por ello es tan dif&iacute;cil ofrecer una caracterizaci&oacute;n breve y precisa de lo que entendemos por ciencia. “Se le puede analizar como sistema de conocimiento que modifica nuestra visi&oacute;n del mundo real y enriquece nuestra imaginaci&oacute;n y nuestra cultura; se le puede comprender como proceso de investigaci&oacute;n que permite obtener conocimiento, los que a su vez ofrecen mayores posibilidades de manipulaci&oacute;n de los fen&oacute;menos; es posible atender a sus impactos pr&aacute;cticos y productivos, caracteriz&aacute;ndola como fuerza productiva que propicia la transformaci&oacute;n del mundo y es fuente de riquezas; la ciencia tambi&eacute;n se nos presenta como una profesi&oacute;n debidamente institucionalizada portadora de su propia cultura y con funciones sociales bien identificadas”.(<a href="#1">1</a>) </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>La raz&oacute;n por la cual es posible apreciar tantas facetas diferentes de la ciencia es porque ella constituye un fen&oacute;meno complejo cuyas expresiones hist&oacute;ricas han variado considerablemente. </p>     <p>La ciencia es ante todo, producci&oacute;n, difusi&oacute;n y aplicaci&oacute;n de conocimientos y ello la distingue, la califica, en el sistema de la actividad humana. Pero la misma no se da al margen de las relaciones sociales, sino penetradas de determinaciones pr&aacute;ctico - materiales e ideol&oacute;gico - valorativas, tipos de actividad en las cuales ella tambi&eacute;n influye considerablemente. </p>     <p>La tecnolog&iacute;a suele identificarse con equipos, aparatos, sin embargo, es mucho m&aacute;s que una suma de los mismos. La tecnolog&iacute;a es una pr&aacute;ctica social que tiene tres dimensiones, la t&eacute;cnica, la organizativa y la ideol&oacute;gico – cultural. </p>     <p>La tecnolog&iacute;a, m&aacute;s que como un resultado, &uacute;nico e inexorable, debe ser vista como un proceso social, una pr&aacute;ctica que integra factores psicol&oacute;gicos, sociales, econ&oacute;micos, pol&iacute;ticos, culturales; siempre influido por valores e intereses. </p>     <p>A reflexionar en torno a tal problem&aacute;tica en sus diversos &aacute;ngulos, se han dedicado historiadores, fil&oacute;sofos, soci&oacute;logos, cient&iacute;ficos, y que sin duda enriquecen en profundidad y diversidad tan complejo como importante fen&oacute;meno social. La ciencia, la t&eacute;cnica y la tecnolog&iacute;a no escaparon al pensamiento martiano con su visi&oacute;n pol&iacute;tica, human&iacute;stica y &eacute;tica. </p>     <p>Fue Jos&eacute; Mart&iacute;, ejemplo singular de hombre de formaci&oacute;n esencialmente human&iacute;stica, quien percibi&oacute; a plenitud la necesidad de poseer una cultura integral a la altura de su tiempo. </p>     <p>Poco antes de morir en tierra cubana, le manifiesta en carta a Mar&iacute;a Mantilla: ”Donde yo encuentro poes&iacute;a mayor es en los libros de ciencia, en la vida del mundo, en el orden del mundo (…) y en la unidad del universo, que encierra tantas cosas diferentes, y es todo uno…” (<a href="#1">2</a>) </p>     <p>La ciencia y la t&eacute;cnica son vistas por Mart&iacute;, ante todo, como un fen&oacute;meno social, su desarrollo depende de las condiciones hist&oacute;ricas concretas en que un pueblo surge y progresa. Concibe la ciencia como el conjunto de los conocimientos humanos aplicables a un grupo de objetos que se relacionan entre s&iacute;. </p>     <p>Mart&iacute; considera que el desarrollo cient&iacute;fico t&eacute;cnico debe estar en funci&oacute;n de la satisfacci&oacute;n de las necesidades de las grandes mayor&iacute;as, de los humildes, que crean la cultura con su trabajo manual y espiritual, y no de las ansias de riqueza y poder de los que explotan a esas mayor&iacute;as en su beneficio personal. De ah&iacute;, que los pueblos de Am&eacute;rica Latina deb&iacute;an asimilar de manera creadora los adelantos cient&iacute;fico - t&eacute;cnicos. </p>     <p>Jos&eacute; Mart&iacute;, al analizar con mayor profundidad y realismo la sociedad de la &eacute;poca en que vive en los Estados Unidos (1881 – 1895), accede a una visi&oacute;n muy avanzada de la relaci&oacute;n hombre, naturaleza y sociedad, convirti&eacute;ndose en uno de los m&aacute;s completos divulgadores de los avances de la ciencia y la t&eacute;cnica de su &eacute;poca. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mart&iacute; cronista de una &eacute;poca (1880 -1895) </p>     <p>Son &eacute;stos justamente a&ntilde;os claves en la consolidaci&oacute;n del capitalismo y el consecuente ascenso imperialista. El Maestro es un testigo en este proceso que, emanado de la base econ&oacute;mica, tiene su caja de resonancia en todas las expresiones de la superestructura social, tanto pol&iacute;tica, ideol&oacute;gica y jur&iacute;dica como &eacute;tica y est&eacute;tica. </p>     <p>Caracter&iacute;sticas de la &eacute;poca de los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os vividos por Mart&iacute; </p>     <p>El hecho de haber vivido durante la mayor parte de los &uacute;ltimos quince a&ntilde;os de su vida en los Estados Unidos de Norteam&eacute;rica, donde se desarrollaba a toda m&aacute;quina la revoluci&oacute;n t&eacute;cnica e industrial de fines del siglo XIX, desempe&ntilde;&oacute; un papel muy importante en la formaci&oacute;n de la cultura cient&iacute;fica y t&eacute;cnica de Jos&eacute; Mart&iacute;. Su voluntad permanente de cultivarse, de tratar de entender al mundo y no s&oacute;lo de vivirlo, de razonarlo, fue el motor principal que llevar&iacute;a a Mart&iacute; a hacerse de una cultura cient&iacute;fica y t&eacute;cnica poco com&uacute;n entre los hombres de su &eacute;poca. </p>     <p>La Revoluci&oacute;n Industrial y su trascendencia en la esfera econ&oacute;mica, tecnol&oacute;gica y social. </p>     <p>Primero, la expansi&oacute;n a Estados Unidos de la Revoluci&oacute;n del vapor y del carb&oacute;n y, despu&eacute;s la Revoluci&oacute;n de la electricidad, influyeron en sectores de producci&oacute;n claves como: el textil, el sider&uacute;rgico, el de automoci&oacute;n, el aeron&aacute;utico y el petroqu&iacute;mico. La Revoluci&oacute;n Industrial propici&oacute; un fuerte desarrollo de los medios de comunicaci&oacute;n: tel&eacute;fono, radio, cine. La revoluci&oacute;n cient&iacute;fico – t&eacute;cnica, reconocible inicialmente, por la generalizaci&oacute;n del alumbrado p&uacute;blico y la instauraci&oacute;n del tel&eacute;fono tiene en Jos&eacute; Mart&iacute; un cronista informado. </p>     <p>El Proceso de surgimiento y consolidaci&oacute;n de los monopolios, como uno de los rasgos definitorios del imperialismo. </p>     <p>Esta circunstancia matiza el pensamiento y la acci&oacute;n de Jos&eacute; Mart&iacute;. El triunfo del Norte abolicionista sobre el Sur esclavista en la Guerra de Secesi&oacute;n (1860 – 1865) propici&oacute; en los Estados Unidos el inicio de un proceso socioecon&oacute;mico que fijar&iacute;a en los a&ntilde;os subsiguientes los rasgos definitorios del capitalismo. </p>     <p>A partir de entonces (1870 – 1890) se pone en marcha, a ritmo acelerado, la formaci&oacute;n del capitalismo financiero en los Estados Unidos: surgen y se fortalecen r&aacute;pidamente los monopolios. Cada escala del poder&iacute;o econ&oacute;mico marca el ascenso hacia la etapa imperialista. </p>     <p>Influencia del positivismo, como tendencia de pensamiento id&oacute;neo para la sociedad burguesa. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El positivismo hab&iacute;a surgido en la primera mitad del siglo XIX en Europa bajo los auspicios de pensadores como el franc&eacute;s Augusto Comte, el ingl&eacute;s Herbert Spencer y otros representantes. Como tendencia filos&oacute;fica, el positivismo aport&oacute; desde sus inicios una imagen apolog&eacute;tica de la sociedad burguesa, cuyos intereses explotadores serv&iacute;a fielmente. </p>     <p>Esta escuela filos&oacute;fica obviaba la esencia contradictoria del capitalismo – producci&oacute;n social contra apropiaci&oacute;n privada – y pretend&iacute;a explicar el desbordante auge econ&oacute;mico de la sociedad burguesa a partir del extraordinario desarrollo que estaban experimentando las ciencias naturales aplicadas, la tecnolog&iacute;a y la industria. </p>     <p>La influencia del positivismo es asimilada en los Estados Unidos como tendencia del pensamiento id&oacute;neo para la sociedad burguesa, y su ascendencia se extiende tambi&eacute;n hacia los pa&iacute;ses hispanoamericanos. En la Cuba colonial algunos postulados te&oacute;ricos del positivismo fueron asimilados con un enfoque diferente del que esta tendencia hab&iacute;a entronizado en los contextos europeo y norteamericano. Algunos rasgos del positivismo sirvieron para estimular las ansias de progreso y conocimientos cient&iacute;ficos de la burgues&iacute;a criolla. </p>     <p>El positivismo no es para Mart&iacute; un bloque monol&iacute;tico y le reconoce sus aristas beneficiosas, &uacute;tiles para impulsar el desarrollo de los pueblos de nuestra Am&eacute;rica en estos a&ntilde;os, en que una concepci&oacute;n estrecha del escolasticismo frenaba a&uacute;n el desarrollo cient&iacute;fico (el positivismo jerarquiza la observaci&oacute;n y el experimento, estimulando la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica). </p>     <p>Este marco que sirvi&oacute; de contexto y fuente a las ideas de Mart&iacute; respecto al progreso cient&iacute;fico – t&eacute;cnico, encontr&oacute; su despliegue en el quehacer literario del Maestro, y en particular en su ejercicio period&iacute;stico. </p>     <p>El ejercicio period&iacute;stico es el vehiculo m&aacute;s importante – no el &uacute;nico mediante el cual se manifiesta el inter&eacute;s martiano por el devenir cient&iacute;fico – t&eacute;cnico. </p>     <p>Comienza en la d&eacute;cada del 80 la &eacute;poca de las grades cr&oacute;nicas martianas en publicaciones neoyorkinas como The Tour y The Sun, o enviadas desde all&iacute; hacia peri&oacute;dicos hispanoamericanos. Estas cr&oacute;nicas reflejan el devenir social norteamericano de estos a&ntilde;os y traslucen la voluntad de su autor no s&oacute;lo de informar sino de unir en torno a sus intereses comunes a nuestra Am&eacute;rica para poder comentar su desarrollo. Vertidos en formato epistolar, inicia un ejercicio period&iacute;stico que, sin ser absolutamente nuevo, es raigalmente original. </p>     <p>La originalidad del periodismo de nuevo tipo que inicia Jos&eacute; Mart&iacute; como veh&iacute;culo para la divulgaci&oacute;n cient&iacute;fico – t&eacute;cnica encuentra una de sus m&aacute;s altas expresiones en la revista La Am&eacute;rica. Esta publicaci&oacute;n hab&iacute;a comenzado en abril de 1882, en Nueva York, bajo la direcci&oacute;n de Rafael de Castro Palomino, quien solicita la colaboraci&oacute;n del poeta. En los primeros meses de 1883 Jos&eacute; Mart&iacute; asume la direcci&oacute;n de La Am&eacute;rica y se mantiene en ese cargo al menos durante trece meses, pues se sabe que en enero de 1884 es ratificado en &eacute;ste por Ricardo Farr&eacute;s, entonces nuevo propietario de la revista. A partir del mes de marzo de 1883, el Maestro redacta La Am&eacute;rica en su totalidad, desde los titulares hasta los art&iacute;culos ensay&iacute;sticos. </p>     <p>Mart&iacute; caracteriza La Am&eacute;rica como “peri&oacute;dico &uacute;til”, pues se dedic&oacute; a divulgar los adelantos de la industria, comercio y agricultura de los productores de la Am&eacute;rica del Norte, y en el avisador prudente de los compradores de la Am&eacute;rica del Sur. </p>     <p>Este m&oacute;vil econ&oacute;mico no escapa a la sagacidad de nuestro H&eacute;roe que, paralelamente a su labor divulgativa, alerta a nuestros pueblos sobre las intenciones norte&ntilde;as de seguir creciendo a sus expensas, y sugiere en cada caso cu&aacute;les son los aportes cient&iacute;ficos – t&eacute;cnicos cuya incorporaci&oacute;n redundar&iacute;a en beneficios inmediatos para las econom&iacute;as agrarias de los pa&iacute;ses latinoamericanos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Este car&aacute;cter de la publicaci&oacute;n permite a Jos&eacute; Mart&iacute; tratar desde las p&aacute;ginas de La Am&eacute;rica los recientes descubrimientos cient&iacute;ficos, la rese&ntilde;a permenorizada de las exposiciones que exhib&iacute;an los &uacute;ltimos logros de la t&eacute;cnica, as&iacute; como el comentario de libros nuevos y la reflexi&oacute;n sobre importantes aspectos de las relaciones econ&oacute;micas que trataban de imponer los Estados Unidos a nuestra Am&eacute;rica. Especial &eacute;nfasis pone en subrayar la necesidad de la formaci&oacute;n cient&iacute;fica como soporte esencial de la educaci&oacute;n en nuestros pueblos. </p>     <p>Estas valoraciones martianas, como es l&iacute;cito esperarlo, est&aacute;n presididas por una enraizada formaci&oacute;n human&iacute;stica y aluden a t&oacute;picos tan dis&iacute;miles como: medicina, qu&iacute;mica, agricultura, geolog&iacute;a, telecomunicaciones, mec&aacute;nica, transporte; as&iacute; como a personalidades de la ciencia y la t&eacute;cnica. </p>     <p>Jos&eacute; Mart&iacute; sobre la Educaci&oacute;n. </p>     <p>El an&aacute;lisis martiano toma como premisa en todos los casos el punto de vista educativo y utilitario que estos logros cient&iacute;ficos – t&eacute;cnicos pueden aportar a las econom&iacute;as de los pa&iacute;ses de nuestra Am&eacute;rica. La tesis general de Mart&iacute; es trabajar para que los contenidos de la ense&ntilde;anza en nuestros pueblos abandonaran el apego a los c&aacute;nones escol&aacute;sticos heredados del colonialismo y persiguieran objetivos cient&iacute;ficos: </p>     <p>“Que se trueque de escol&aacute;stico en cient&iacute;fico el esp&iacute;ritu de la educaci&oacute;n; (...) .Que la ense&ntilde;anza cient&iacute;fica vaya, como la savia en los &aacute;rboles, de la ra&iacute;z al tope de la educaci&oacute;n p&uacute;blica”. (<a href="#1">3</a>) </p>     <p>En el art&iacute;culo “Escuela de Electricidad”, Mart&iacute; dice: </p>     <p>“Al mundo nuevo corresponde la Universidad nueva. A nuevas ciencias que todo lo invaden, reforman y minan nuevas c&aacute;tedras. Es criminal el divorcio entre la educaci&oacute;n que se recibe en una &eacute;poca, y la &eacute;poca. En tiempos teol&oacute;gicos, universidad teol&oacute;gica. En tiempos cient&iacute;ficos, universidad cient&iacute;fica.”(<a href="#1">4</a>) </p>     <p>El Maestro se refiere a las escuelas t&eacute;cnicas, de las que se sale graduado en toda ciencia nueva, con programas que recogen lo m&aacute;s actualizado del saber cient&iacute;fico. </p>     <p>A este nuevo mundo corresponde la Universidad nueva. Seg&uacute;n N&uacute;&ntilde;ez Jover en las universidades actuales se tiende a identificar ciencia con conocimiento probado o con teor&iacute;a cient&iacute;fica, enfoque muy estrecho que ignora que la ciencia es una actividad social dedicada a la producci&oacute;n, as&iacute; como a difundir y aplicar conocimientos, por lo que constituye una actividad institucionalizada, que debe promulgar la educaci&oacute;n de profesionales y estudiantes en estos principios. </p>     <p>Abogando por la universidad nueva, Mart&iacute; propone que en nuestros pa&iacute;ses debe hacerse una revoluci&oacute;n radical en la educaci&oacute;n; que se debe aprender a cultivar en las haciendas, aprender mec&aacute;nica en los talleres; a aprender, a la par que h&aacute;bitos dignos y enaltecedores de trabajo, el manejo de las fuerzas reales y permanentes de la naturaleza, que aseguran al hombre un sustento permanente y real. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Por esto, en el art&iacute;culo “Escuela de Mec&aacute;nica” llama la atenci&oacute;n sobre una compa&ntilde;&iacute;a de San Luis “The Excelsior Manufacturing Co”, en la que se educa bien a aprendices mec&aacute;nicos y merece ser conocida; donde todos los trabajos son hechos por los aprendices y a cada aprendiz nuevo lo ponen a trabajar al lado de uno adelantado, lo que auxilia grandemente las explicaciones te&oacute;ricas y pr&aacute;cticas de los instructores. </p>     <p>Criterios martianos sobre el desarrollo de la Agricultura </p>     <p>Los criterios martianos sobre agricultura evidencian una valoraci&oacute;n dirigida a destacar el primer&iacute;simo lugar que ella ocupa en la infraestructura de nuestros pa&iacute;ses. El tratamiento de este tema en la obra del Maestro deviene fundamentalmente lecci&oacute;n socioecon&oacute;mica para el &oacute;ptimo aprovechamiento de nuestra riqueza agr&iacute;cola. Se roza la alusi&oacute;n directa a t&eacute;cnicas espec&iacute;ficas de explotaci&oacute;n; abonos, maquinarias agr&iacute;colas, cultivo, animales y recomienda la necesidad de adoptarlas como premisa en aras del progreso social. </p>     <p>Prevalece en sus concepciones agrarias la proyecci&oacute;n de un estilo de econom&iacute;a asentado en la explotaci&oacute;n inteligente de la tierra y armonizado con la instrucci&oacute;n continua de la masa campesina: “Si&eacute;mbrese qu&iacute;mica y agricultura, y se cosechar&aacute;n grandeza y riqueza” (<a href="#5">5</a>) se&ntilde;ala en 1878. </p>     <p>En el art&iacute;culo “Maestros Ambulantes” Mart&iacute; responde a un entusiasta caballero de Santo Domingo que pregunta &iquest;c&oacute;mo se establecer&iacute;a un sistema de maestros ambulantes de que en libro alguno de educaci&oacute;n se haya visto menciones, y que se aconseja en uno de los n&uacute;meros de La Am&eacute;rica?. </p>     <p>Los hombres necesitan conocer, cultivar y aprovechar los elementos inagotables e infatigables de la naturaleza. Los hombres crecen cuando aprenden algo, cuando entran a poseer algo, y cuando han hecho alg&uacute;n bien. </p>     <p>Con el conocimiento de la ciencia, el hombre revela su propia naturaleza. “Ser bueno es el &uacute;nico modo de ser dichoso. Ser culto es el &uacute;nico modo de ser libre. (…) He ah&iacute;, pues, lo que han de llevar los maestros por los campos. No s&oacute;lo explicaciones agr&iacute;colas e instrumentos mec&aacute;nicos; sino la ternura, que hace tanta falta y tanto bien a los hombres.” (<a href="#5">6</a>) </p>     <p>Lo anterior es lo que se pondr&iacute;a como alma de los maestros ambulantes, hombres buenos que ensa&ntilde;ar&iacute;an a los campesinos lo que no saben, gente conversadora e instruida. El conocimiento de las t&eacute;cnicas nuevas y la instrucci&oacute;n general ser&iacute;an llevadas por estos maestros ambulantes que utilizar&iacute;an para ello, in situ, m&eacute;todos tan pr&aacute;cticos como amenos. </p>     <p>En el art&iacute;culo “Abono. La sangre es buen abono”, Mart&iacute; comenta: </p>     <p>“Ahora se recomienda mucho la sangre como abono. Y como es novedad que va logrando cr&eacute;dito, La Am&eacute;rica cuida de decir lo que sabe de ella a sus lectores.” (<a href="#5">7</a>) </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Mart&iacute; aconseja el uso de la sangre mezclada con cal, como abono org&aacute;nico, pero advierte que no todo abono que se recomienda es bueno, porque cada pu&ntilde;ado de tierra tiene su constituci&oacute;n propia, expresa que al ma&iacute;z le est&aacute; muy bien este abono, como a casi todas las plantas que sirven de alimento en nuestra Am&eacute;rica, y alerta el riesgo que puede venir del uso inmoderado o torpe de este abono. “Quien abona bien su tierra, trabaja menos, tiene tierra para m&aacute;s tiempo y gana m&aacute;s. (…) He aqu&iacute;, pues, una ventaja para los agricultores, - y una industria nueva, de posible y provechoso comercio.” (<a href="#5">8</a>) </p>     <p>Los avances de la Qu&iacute;mica en el pensamiento martiano. </p>     <p>En los an&aacute;lisis de Jos&eacute; Mart&iacute; sobre la Qu&iacute;mica advertimos que su af&aacute;n cognoscitivo rebasa lo fenom&eacute;nico para desentra&ntilde;ar lo esencial de la fundamentaci&oacute;n cient&iacute;fica que rige cada ley, cada nuevo experimento. </p>     <p>En noviembre de 1884 p&uacute;blica en la Am&eacute;rica uno de sus trabajos period&iacute;sticos m&aacute;s t&eacute;cnicos y m&aacute;s profundos sobre los procesos qu&iacute;micos. Lo titula “El carb&oacute;n, su importancia y su obra”, y evidencia su conocimiento general del desarrollo hist&oacute;rico de esta ciencia. </p>     <p>La Qu&iacute;mica, ciencia que trata de las sustancias y sus transformaciones tuvo sus or&iacute;genes en Egipto, el pa&iacute;s t&eacute;cnicamente m&aacute;s avanzado del mundo antiguo. En Egipto, la qu&iacute;mica se consideraba una ciencia divina y se hallaba totalmente en manos de los sacerdotes. A pesar de esto, algunos conocimientos pudieron traspasar los l&iacute;mites de ese pa&iacute;s, llegando a Europa a trav&eacute;s de Bizancio, y m&aacute;s tarde, por Espa&ntilde;a, despu&eacute;s de conquistada &eacute;sta por los &aacute;rabes. </p>     <p>Durante miles de a&ntilde;os, los alquimistas fueron acumulando grandes cocimientos, que permanec&iacute;an aislados, como los eslabones sueltos, de una cadena. Fue el descubrimiento de la combusti&oacute;n por eminentes cient&iacute;ficos como J. Priestley, K. Scheele y A. Lavoisier, la aplicaci&oacute;n de la balanza al an&aacute;lisis y la teor&iacute;a at&oacute;mica de Dalton, lo que sold&oacute; los eslabones de esa cadena. Se funda la ciencia Qu&iacute;mica y se sepultan para siempre en el olvido las divagaciones de la Alquimia. </p>     <p>Mart&iacute; plantea: </p>     <p>“Tres formas tiene el carb&oacute;n, que son el carb&oacute;n propiamente dicho, (…), en la hulla, el grafito, cristalizaci&oacute;n amorfa, de que hacemos nuestros l&aacute;pices, y en el diamante, el cristal perfecto, la m&aacute;s hermosa de las cristalizaciones del mundo mineral.”(<a href="#8">8</a>) </p>     <p>A partir del tema del art&iacute;culo se refiere a la utilizaci&oacute;n de la hulla como combustible, y reflexiona sobre la preocupaci&oacute;n que pudiera surgir en cuanto al posible agotamiento de las reservas naturales de este recurso. Se refiere a otras manifestaciones del carb&oacute;n como el grafito y su empleo en la fabricaci&oacute;n de l&aacute;pices. </p>     <p>El Maestro rese&ntilde;a con precisi&oacute;n t&eacute;cnica y evidente informaci&oacute;n sobre el tema, los esfuerzos en que se afanaban los qu&iacute;micos para lograr la cristalizaci&oacute;n del carbono en el laboratorio y obtener el diamante artificial. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Describe que al hacer pasar una corriente de azufre en estado de vapor sobre carbones enrojecidos se obtiene un l&iacute;quido de fuerte olor, denominado sulfato de carb&oacute;n (hoy conocido como disulfuro de carbono, CS2), que parece diamante l&iacute;quido, pues tiene su brillantez y su transparencia,”… parece que de ah&iacute; al diamante no hubiera ya sino un paso; mas vanos han sido todos los esfuerzos hechos para obtenerlo.” (<a href="#8">8</a>) </p>     <p>Jos&eacute; Mart&iacute; plantea en su articulo su convicci&oacute;n en el &eacute;xito futuro, de nuevos intentos por medio de nuevas t&eacute;cnicas para lograr la cristalizaci&oacute;n del carbono:”… la fabricaci&oacute;n artificial del diamante es un triunfo posible para la ciencia que tarde o temprano se ha de obtener.”(<a href="#8">8</a>) </p>     <p>En un art&iacute;culo donde sintetiza con mano maestra el desarrollo hist&oacute;rico de la Qu&iacute;mica hasta esos momentos, y rese&ntilde;a los aportes de sus m&aacute;s connotados investigadores, Jos&eacute; Mart&iacute; no dice que la fabricaci&oacute;n artificial del diamante es un triunfo posible para la Qu&iacute;mica. Dice que es un triunfo posible para la ciencia. </p>     <p>Para valorar en toda su pasmosa magnitud la osad&iacute;a de este vaticinio cient&iacute;fico basta tener en cuenta que el diamante artificial es un resultado de complejas tecnolog&iacute;as, desarrolladas a partir de la d&eacute;cada del 20 del siglo pasado. </p>     <p>Los diamantes sint&eacute;ticos obtenidos, hoy d&iacute;a no son imitaciones, sino verdaderos diamantes obtenidos sometiendo al grafito a presiones elevad&iacute;simas (entre 50 000 y 130 000 atm&oacute;sferas) y a temperaturas de 1 400 a 2 400 &deg; C, en prensas especiales cuya fuerza corresponde a una carga de 1 000 toneladas. </p>     <p>Una mirada a las Exposiciones cient&iacute;fico-tecnol&oacute;gicas. </p>     <p>Mart&iacute; con su esp&iacute;ritu de divulgador del desarrollo tecnol&oacute;gico universal escribir&iacute;a respecto a los eventos donde se exhib&iacute;an estos avances:”Ya las exposiciones no son lugares de paseos. Son avisos: son lecciones enormes y silenciosas: son escuelas. Pueblo que nada ve en ellas que aprender, no lleva camino de pueblo.” (<a href="#8">9</a>) </p>     <p>La tecnolog&iacute;a all&iacute; expuesta, su manufactura despertaban en el Ap&oacute;stol su inter&eacute;s por conocer cada detalle de lo que all&iacute; se exhib&iacute;a reflejado en las descripciones de cada una de ellas con una mezcla del poeta apasionado que era y amante de la ciencia y la t&eacute;cnica, lo refleja en sus apuntes sobre la exposici&oacute;n de Material de Ferrocarriles de Chicago: </p>     <p>“Tuvo la exhibici&oacute;n de Chicago tanto de pintoresco como de &uacute;til. All&iacute; estaba la rueda y la poes&iacute;a de la rueda. ( . ) Y el cambio ma&ntilde;oso y sorprendente de la m&aacute;quina larva a la m&aacute;quina &aacute;guila; que es ya poema.” (<a href="#8">10</a>) </p>     <p>Destaca como otro m&eacute;rito de las exposiciones la muestra del progreso del hombre basado en el empuje, el af&aacute;n de lo de anta&ntilde;o, de ello escribir&iacute;a: </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>”&iexcl;Qu&eacute; luz la que emerge de un rostro a&ntilde;oso! &iexcl;Qu&eacute; saludable alegr&iacute;a, engendradora de &iacute;mpetus, la de ver, como en entra&ntilde;as maternales, aquellos fetos inmensos de madera y de hierro en la ancha sala, aquellas deformes e imperfectas masas mugientes de que, como el ni&ntilde;o entozoario, ha nacido la magnifica moderna locomotora!” .(<a href="#8">10</a>) </p>     <p>Mart&iacute; observ&oacute; que el hombre era el factor fundamental y mas valioso dentro de los avances tecnol&oacute;gicos; en sus apuntes sobre la exposici&oacute;n de Electricidad refiere al escritor Franc&eacute;s Edouard Fournier como buscador infatigable de hechos olvidados, que hall&oacute; singulares analog&iacute;as entre las cosas de ciencia que posan ahora plaza de nuevas, y otras de anta&ntilde;o olvidadas; en su libro Le Vieux Neuf el que no debe faltar, escrib&iacute;a, en mesa alguna de hombre pensador expone; la ciencia del esp&iacute;ritu menos perfeccionada que la dem&aacute;s por estar formada de leyes m&aacute;s ocultas y hechas menos visibles, ha de construirse sobre el descubrimiento, clasificaci&oacute;n y codificaci&oacute;n de los hechos espirituales. </p>     <p>En sus apuntes destaca la necesidad de libertad del hombre para hacer ciencia cuando precisa que “…El siglo XVIII fund&oacute; la Libertad: el siglo XIX fundar&aacute; la Ciencia As&iacute; no se ha roto el orden natural: y la ciencia vino despu&eacute;s de la Libertad, que es madre de todo. Los hombres parecen estatuas de oro que juegan con fango, tienen celos uno de otros, y con el ruido que hacen sus querellas, no se oyen las voces pac&iacute;ficas del ej&eacute;rcito de sabios…” (<a href="#11">11</a>), o sea, solo en la paz hija de la libertad se puede hacer ciencia prudente. As&iacute; llegaba Mart&iacute; a la ciencia a trav&eacute;s de la libertad como amante y luchador que era por alcanzarla en su Am&eacute;rica a la que dedicaba su obra se&ntilde;alando su camino. </p>     <p>De la exposici&oacute;n de Electricidad se&ntilde;alar&iacute;a: “El departamento en que hemos de tener puestos con m&aacute;s cuidado los ojos los latinoamericanos, es el de las aplicaciones de la electricidad a las minas y a la agricultura: en este departamento entrar&aacute;n tambi&eacute;n los inventos aplicables a la navegaci&oacute;n. De un lado se ver&aacute;n los usos de la electricidad en la medicina y en la cirug&iacute;a: de otro, los modos de servir de la fuerza el&eacute;ctrica a la Meteorolog&iacute;a, a la Astronom&iacute;a y a la Geodesia (…) su modo de ense&ntilde;arla y trocarla en industria y en beneficio del hombre.” (<a href="#11">11</a>) </p>     <p>Mart&iacute; describir&iacute;a la tecnolog&iacute;a expuesta queriendo llevar como escribir&iacute;a al mec&aacute;nico que mucho perdi&oacute; al no ver los materiales en exposici&oacute;n de manera brillante y apasionada destacando que en cada una de ellas el celo de las naciones, descubridores, las m&uacute;ltiples compa&ntilde;&iacute;as que all&iacute; participaban por el premio sobre la propiedad de la t&eacute;cnica generaban querellas entre los hombres, por eso exalt&oacute; la pr&oacute;xima exposici&oacute;n que seria en Viena en la ciudad del Prater, paseo vasto y solemne, donde habr&iacute;a, auguraba, menos celos que en la de Par&iacute;s, “…porque no habr&aacute; premios: y no querellar&aacute;n tan &aacute;speramente sobre la propiedad de uno y otro descubrimiento norteamericanos y franceses. No habr&aacute; jurado como no lo hubo en Munich; una comisi&oacute;n de hombres de ciencia har&aacute; experimentos con los inventos presentados y extender&aacute; certificados de los resultados obtenidos. As&iacute; pues, el premio ir&aacute; en el hecho y no a favor de los jueces.”(<a href="#11">11</a>) </p>     <p>De la electricidad escribir&iacute;a “…A&ntilde;os hace, la electricidad era fuerza rebelde, destructora y confusa. Hoy obedece al hombre, como caballo domado. De lo que hace decenas de a&ntilde;os era apenas grupo oscuro de hechos sueltos, se hace ahora muchedumbre de familias de hechos, cada cual con campo y tienda propios que tienen aires ya de pueblo y ciencia…”. (<a href="#11">11</a>) </p>     <p>Mart&iacute; no solo ve en las exposiciones el lugar de exhibici&oacute;n de los avances tecnol&oacute;gicos de la &eacute;poca sino el lugar donde se muestra la espiritualidad del hombre, en su af&aacute;n de hacer ciencia y el v&iacute;nculo de la ciencia y el esp&iacute;ritu con el progreso del hombre, que depender&aacute; del modo en que se utilicen estos avances. Ejemplos destaca en sus obras de sitios, ciudades donde anta&ntilde;o el hombre pele&oacute; con el hombre al punto de lograr triste celebridad, hoy el hombre no lleva all&iacute; revancha sino su esp&iacute;ritu cient&iacute;fico – tecnol&oacute;gico, de intercambios de productos y m&aacute;quinas. Estos sitios no deber&iacute;an ceder terreno jam&aacute;s a contiendas b&eacute;licas, donde la hegemon&iacute;a del hombre impere. Cada gobierno podr&iacute;a mantener una propia exposici&oacute;n en su pa&iacute;s mantenida con peque&ntilde;o sacrificio personal de los productores unidos; y los gobiernos en com&uacute;n podr&iacute;an contribuir al mantenimiento de exposiciones permanentes.</p>     <p align="center"> <b>Conclusiones</b></p>     <p>La estancia alrededor de quince a&ntilde;os de Jos&eacute; Mart&iacute; en una naci&oacute;n que aceleradamente se incorpora a la Revoluci&oacute;n Cient&iacute;fica – T&eacute;cnica y que como en ninguna otra repercutir&aacute; en convertirse en hegem&oacute;nica, no solo en el plano econ&oacute;mico, sino en la ciencia y la t&eacute;cnica mundial, necesariamente tuvo que influir en el pensamiento martiano por lo tanto se concluye que: </p>     <p>El intenso ejercicio period&iacute;stico de estos a&ntilde;os, aliado al sentido de informaci&oacute;n actualizada y divulgaci&oacute;n orientadora, convierte a nuestro Maestro en uno de los m&aacute;s completos divulgadores de los avances de la ciencia y la t&eacute;cnica de la &eacute;poca, donde realiza una justa valoraci&oacute;n de la ciencia y la t&eacute;cnica como fen&oacute;menos sociales y vincula el desarrollo de estos con las condiciones hist&oacute;ricos concretas, ejerciendo una alerta constante a nuestros pueblos sobre las intenciones norte&ntilde;as de dominarlos. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Los conocimientos tecnocientificos que Mart&iacute; asimila y comenta en sus trabajos period&iacute;sticos inciden de forma poderosa en la evoluci&oacute;n de su pensamiento filos&oacute;fico. En la medida en que se pertrecha del saber cient&iacute;fico de su &eacute;poca se acerca cada vez m&aacute;s a la comprensi&oacute;n dial&eacute;ctica del proceso del desarrollo social, considerando el desarrollo cient&iacute;fico - t&eacute;cnico en funci&oacute;n de las necesidades de los pueblos, y no para satisfacer las ansias de poder de los explotadores, lo que le permite acceder a una visi&oacute;n muy avanzada de la relaci&oacute;n hombre, naturaleza y sociedad. </p>     <p align="center"><b><b>Summary </b></b></p>     <p>The fundamental purpose of the work is to highlight the Teacher's figure like utterer of the advances of the science and the technique in the last two decades of the XIX century, and its influence in its scientific thought - technician. He/she is carried out an analysis of the time of the last fifteen years lived by Mart&iacute;, of their journalistic exercise, as more important vehicle, by means of which their interest is manifested by becoming scientific - technician, which finds its highest expression in the magazine The America. You concludes that the journalistic exercise, the sense of up-to-date information and of popularization orientadora they transform the Teacher into one of the most complete utterers in the advances of the science and the technique of their time. </p>     <p> Key words: JOSE MARTI, REVISTA LA AMERICA </p>     <p>Recibido:13/11/06 Aprobado: 4/2/07 </p>     <p align="center"><b><a name="ref"></a>Referencias Bibliogr&aacute;ficas</b></p>     <!-- ref --><p><a name="1"></a>1. N&uacute;&ntilde;ez Jover J. La Ciencia y la Tecnolog&iacute;a como procesos sociales. Ciudad de la Habana, Cuba: Editorial F&eacute;lix Varela; 1999. p 22 – 23. <p><a name="2"></a>2. Mart&iacute; P&eacute;rez J. Cartas a Maria Mantilla. En: Mart&iacute; P&eacute;rez J. Obras Completas. 2nd ed. La Habana, Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. p 218. </p>     <!-- ref --><p><a name="3"></a>3. Mart&iacute; P&eacute;rez J. Educaci&oacute;n Cient&iacute;fica. En: Mart&iacute; P&eacute;rez J. La Am&eacute;rica. 2nd ed. La Habana, Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. p 278. <!-- ref --><p><a name="4"></a>4. Mart&iacute; P&eacute;rez J. Escuela de Electricidad En: Mart&iacute; P&eacute;rez J. La Am&eacute;rica. 2nd ed. La Habana, Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. p 281- 284. <!-- ref --><p><a name="5"></a>5. Mart&iacute; P&eacute;rez J. Guatemala. En: Mart&iacute; P&eacute;rez J. Obras Completas. 2nd ed. La Habana, Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. p 156. <!-- ref --><p><a name="6"></a>6. Mart&iacute; P&eacute;rez J. Maestros Ambulantes. En: Mart&iacute; P&eacute;rez J. La Am&eacute;rica. 2nd ed. La Habana: Editorial Ciencias Sociales;1975. pp. 288 – 292. <!-- ref --><p><a name="7"></a>7. Mart&iacute; P&eacute;rez J. Abono. La sangre es buen abono. En: Mart&iacute; P&eacute;rez J. La Am&eacute;rica. 2nd ed. La Habana, Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. p 298 – 300. <!-- ref --><p><a name="8"></a>8. Mart&iacute; P&eacute;rez J. El carb&oacute;n, su importancia y su obra. En: Mart&iacute; P&eacute;rez J. La Am&eacute;rica. 2nd ed. La Habana, Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. p 447 – 450. <!-- ref --><p><a name="9"></a>9. Mart&iacute; P&eacute;rez J. Exposici&oacute;n de Boston. En: Mart&iacute; P&eacute;rez J. La Am&eacute;rica. 2nd ed. La Habana, Cuba: Editorial Ciencias Sociales;1975. p 349. <!-- ref --><p><a name="0"></a>10. Mart&iacute; P&eacute;rez J. La Exposici&oacute;n de Material de Ferrocarriles de Chicago. En Mart&iacute;: P&eacute;rez J. La Am&eacute;rica. 2nd ed. La Habana, Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. p 352. <!-- ref --><p><a name="11"></a>11. Mart&iacute; P&eacute;rez J. Exposici&oacute;n de Electricidad. En Mart&iacute;: P&eacute;rez J. La Am&eacute;rica. 2nd ed. La Habana, Cuba: Editorial Ciencias Sociales; 1975. p 347 – 349. <p><b><a name="bib"></a></b></p>     <p align="center"><b>Bibliograf&Iacute;a</b> </p>     <p> 1. Abad Pascual, J. Garc&iacute;a Guti&eacute;rrez A, Sang&uuml;esa Orti J. Ciencia, Tecnolog&iacute;a y Sociedad. Espa&ntilde;a: Mc Graw &#8211; Hill; 1997.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br>   2. Caum Aregay, J. Dom&eacute;nech Amigot B, Flores Seijas J, Fransoy Bel M, Guisasola Valencia L, Hern&aacute;ndez Poveda C. et &#8211; al. Tecnolog&iacute;a &Oacute;ptica. Barcelona: Ediciones de la Universidad de Catalu&ntilde;a; 1997.    <br>   3. Carnota Lauz&aacute;n, O. Tecnolog&iacute;as Gerenciales. La Habana: Ciencias M&eacute;dicas; 2005.     <br>   4. D&iacute;az Caballero, J. Isaac Borrero S, Arana Ercilla M, Vald&eacute;s Espinosa R, Fern&aacute;ndez Font M, N&uacute;&ntilde;ez Jover J. et &#8211; al. Tecnolog&iacute;a y Sociedad. La Habana: F&eacute;lix Varela. 1999.    <br>   5. Mart&iacute; P&eacute;rez, J. Obras Completas. Vol. 7. 2nd ed. La Habana: Ciencias Sociales; 1975.    <br>   6. Mart&iacute; P&eacute;rez, J. Obras Completas. Vol. 8. 2nd ed. La Habana: Ciencias Sociales; 1975.    <br>   7. Mart&iacute; P&eacute;rez, J. Obras Completas. Vol. 20. 2nd ed. La Habana: Ciencias Sociales; 1975    <br>   8. N&uacute;&ntilde;ez Jover, J. La Ciencia y la Tecnolog&iacute;a como procesos sociales. La Habana: F&eacute;lix Varela; 1999.    <br>   9. Toledo Benedit, J. La Ciencia y la T&eacute;cnica en Jos&eacute; Mart&iacute;. 2nd ed. La Habana: Cient&iacute;fico &#8211; T&eacute;cnica; 2003.    <br>   10. Toledo Sande, L. Biograf&iacute;a de Jos&eacute; Mart&iacute;. 2nd. La Habana: Pueblo y Educaci&oacute;n; 1998. </p>       ]]></body><back>
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