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<journal-title><![CDATA[Humanidades Médicas]]></journal-title>
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<publisher-name><![CDATA[Centro para el Desarrollo de las Ciencias Sociales y Humanísticas en Salud]]></publisher-name>
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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Psiquiatría y ética médica]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Psychiatry and Medical Ethics]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Hospital Psiquiátrico Provincial Docente Cdte. René Vallejo Ortiz Cátedra de Psiquiatría ]]></institution>
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<country>Cuba</country>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[In spite of the development, in different latitudes, of the practice of medical ethics during the second half of the last century, there is still a lot to do in relation to the patient that suffers from a psychiatric dysfunction. Regardless of the fact that better conditions have been created for the attention of psychiatric patients, and that in many countries, the admission system of hospitals has been humanized, it becomes mandatory the revision of situations of psychiatric urgency such as patients ' admission, transfer and poor compliance, as well as the use of the informed consent in these and other situations. The present article revises these topics, making stress in the practice of Psychiatry in Cuba nowadays, and referring to the Cuban Bill of Mental Health, with its concepts of severe mental dysfunction and dangerousness]]></p></abstract>
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<kwd lng="es"><![CDATA[ÉTICA MÉDICA]]></kwd>
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<kwd lng="es"><![CDATA[SALUD MENTAL]]></kwd>
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</front><body><![CDATA[  <table width="100%" border="0" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif; line-height:200%; text-align:justify; font-size:12px;">   <tr>     <td width="958">    <div align="center"></div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">           <p>Art&Iacute;culo</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p align="center"><b>Psiquiatr&iacute;a y &eacute;tica m&eacute;dica. </b></p>           <p align="center"><b>Psychiatry and Medical Ethics.</b></p></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">           <p>Autor</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td><b>Pablo Hern&aacute;ndez Figaredo</b>. M&aacute;ster en Ciencias. Especialista de Segundo Grado en Psiquiatr&iacute;a. Profesor Principal de la C&aacute;tedra de Psiquiatr&iacute;a. Vice Director Docente del Hospital Psiqui&aacute;trico Provincial Docente &#8220;Cdte. Ren&eacute; Vallejo Ortiz&#8221;. Camaguey. Cuba. e-mail: paher@finlay.cmw.sld.cu</td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr> </table>     <p align="center"><b>Resumen</b></p>     <p>A pesar del desarrollo alcanzado en cuanto a la pr&aacute;ctica de la &eacute;tica      m&eacute;dica durante la segunda mitad del pasado siglo en diferentes latitudes,      queda mucho por hacer en relaci&oacute;n con el paciente portador de un trastorno      psiqui&aacute;trico. Independientemente de que se han creado mejores condiciones      para la atenci&oacute;n al enfermo mental, y de que en muchos pa&iacute;ses      se ha humanizado el sistema de hospitalizaci&oacute;n, se hace obligatoria la      revisi&oacute;n de situaciones de urgencia psiqui&aacute;trica tales como el      ingreso, traslado y tratamiento involuntarios, as&iacute; como la utilizaci&oacute;n      del consentimiento informado en estas y otras situaciones. El presente art&iacute;culo      revisa estos temas, haciendo hincapi&eacute; en la pr&aacute;ctica de la Psiquiatr&iacute;a      en Cuba actualmente, y refiri&eacute;ndose al Proyecto de Ley de Salud Mental  cubano, con sus conceptos de trastorno mental severo y peligrosidad. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Palabras clave: &Eacute;TICA M&Eacute;DICA, PSIQUIATR&Iacute;A, SALUD MENTAL, CONSENTIMIENTO INFORMADO. </p>     <p align="center"><b>Introducci&oacute;n </b></p>     <p>Las      personas con trastornos mentales estuvieron estigmatizadas por la incomprensi&oacute;n      y la falta de compasi&oacute;n por parte de aquellos supuestamente sanos. </p>     <p>  Aunque es innegable que se ha avanzado mucho al respecto, desgraciadamente el  siglo XXI nos sorprende todav&iacute;a con mucho camino por recorrer para que      el paciente psiqui&aacute;trico sea visto de la misma manera que cualquier otro      individuo que ha perdido su salud, con el respeto y solidaridad que inspiran      los dem&aacute;s enfermos. </p>     <p>  No hay que ir muy lejos para comprobar que la sociedad no acepta por igual al  diab&eacute;tico o al hipertenso, que al esquizofr&eacute;nico o al alcoh&oacute;lico.  </p>     <p>  Asuntos como la autonom&iacute;a del enfermo mental, su internamiento y tratamiento          involuntarios, el uso de la terapia electroconvulsivante en los casos que lo          requieran, la confidencialidad del profesional y la determinaci&oacute;n de          la competencia mental, entre otros, adquieren un papel preponderante en nuestros          d&iacute;as. </p>     <p>  Los encargados de velar por la salud mental de la comunidad tenemos un compromiso  con quienes la han perdido, para que la enfermedad sea s&oacute;lo eso, que            ya es bastante, y no estigma adem&aacute;s. </p>     <p>  El presente trabajo se propone revisar algunos aspectos &eacute;ticos inherentes              a la pr&aacute;ctica m&eacute;dica en la atenci&oacute;n al enfermo mental,              y describir c&oacute;mo se encuentra en Cuba en la actualidad.</p>     <p align="center"><b>Desarrollo</b></p>     <p>La &eacute;tica tiene como tarea propugnar y justificar una conducta moral determinada      para todos los hombres o una parte de ellos en un momento hist&oacute;rico. (<a href="#ref">1</a>)  </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  En cuanto a la &eacute;tica m&eacute;dica, la misma aborda las decisiones m&eacute;dico-morales      relacionadas con las normas o valores, el beneficio o el perjuicio, lo justo      o lo injusto, y lo que debe llevarse a cabo o no en el contexto de la atenci&oacute;n      m&eacute;dica. Es por tanto, la &eacute;tica en el marco de la atenci&oacute;n      a la salud. (<a href="#ref">2</a>)</p>     <p>  Tan temprano como en el siglo V a.n.e. en Grecia, el llamado padre de la medicina,  Hip&oacute;crates, elabor&oacute; su conocido juramento, que llega hasta nuestros        d&iacute;as con el principio &eacute;tico primun non nocere (primero no hacer        da&ntilde;o). Entonces prim&oacute; la beneficencia paternalista, esencia de        la pr&aacute;ctica m&eacute;dica cl&aacute;sica.</p>     <p>  La tradici&oacute;n occidental se asent&oacute; en este principio de beneficencia          en el quehacer m&eacute;dico (<a href="#ref">3</a>), que se mantuvo pr&aacute;cticamente inmodificable          hasta cuando, tras las atrocidades cometidas por los nazis en los campos de          concentraci&oacute;n, el C&oacute;digo de Nuremberg (1947) resalt&oacute; la          necesidad del consentimiento voluntario del paciente en la realizaci&oacute;n          de cualquier tipo de investigaci&oacute;n o pr&aacute;ctica. De esta manera,          al principio de beneficencia del juramento hipocr&aacute;tico, se le a&ntilde;adi&oacute;    el de la autonom&iacute;a del paciente. </p>     <p>  Estos principios fueron ampliados luego por la Declaraci&oacute;n de Helsinki            (1964) y el Informe Belmont (1978), texto este &uacute;ltimo donde por primera            vez se integraron en un sistema la beneficencia, la autonom&iacute;a y la justicia. </p>     <p>  En 1979 se publica Principles of Biomedical Ethics, libro de Beauchamp y Childress,  profundizando la teor&iacute;a enunciada en el informe Belmont, y agregando              el principio de no maleficencia de la &eacute;tica hipocr&aacute;tica, con lo              cual se inici&oacute; el llamado principalismo anglosaj&oacute;n. (<a href="#ref">4</a>)</p>     <p>  Unos a&ntilde;os antes, en 1970, el onc&oacute;logo norteamericano Von Rensselaer                Potter hab&iacute;a acu&ntilde;ado el t&eacute;rmino de bio&eacute;tica para                resaltar el enorme desarrollo de las ciencias biol&oacute;gicas en la segunda                mitad del siglo XX, y la necesidad de compensarlo con una &eacute;tica global                basada en el conocimiento emp&iacute;rico de todas las dem&aacute;s ciencias                para conseguir la supervivencia de la especie humana. (<a href="#ref">5</a>)</p>     <p>  La bio&eacute;tica norteamericana prioriza, como regla, el respeto a los valores                  individuales de las personas y por tanto el principio de autonom&iacute;a por                  encima del de beneficencia y de justicia, debido al predominio del utilitarismo                  a partir de una concepci&oacute;n pragm&aacute;tica de la realidad, reflejo                  del liberalismo de su sistema. La posici&oacute;n europea, en cambio, resalta                  el principio de la justicia de manera preponderante. (<a href="#ref">6</a>)</p>     <p>  El desarrollo de la bio&eacute;tica en Am&eacute;rica Latina, as&iacute; como                    en otras regiones del mundo, se inicia m&aacute;s tarde, pues exceptuando personalidades                    e instituciones aisladas, no es hasta la d&eacute;cada de los &#8217;90 que                    se consigue un movimiento intelectual y organizativo capaz de incentivar la                    reflexi&oacute;n y el quehacer bio&eacute;tico en la regi&oacute;n. </p>     <p>  Es en esa d&eacute;cada tambi&eacute;n, cuando en Cuba se generan movimientos                      similares de relativa importancia. No cabe dudas de que nuestro pa&iacute;s                      es precursor de la bio&eacute;tica en el mundo, debido a que la obra de la Revoluci&oacute;n                      en el campo de la salud, particularmente en cuanto a justicia distributiva,                      ha solucionado a nivel social el dilema bio&eacute;tico m&aacute;s serio que                      enfrenta el mundo de hoy, que es precisamente el acceso de la poblaci&oacute;n                      a los servicios de salud. No s&oacute;lo se ha brindado acceso universal y gratuito                      a los mismos, sino que se ha elevado su nivel cient&iacute;fico-t&eacute;cnico                      de forma acelerada, se ha extendido hasta las zonas m&aacute;s intrincadas del                      pa&iacute;s y se ha acercado a los lugares de residencia, trabajo y estudio                      de la poblaci&oacute;n, con lo cual se ha desarrollado una labor tanto curativa      y de rehabilitaci&oacute;n, como preventiva y de promoci&oacute;n de salud. (<a href="#ref">7</a>) </p>     <p><b>Consentimiento informado </b></p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Para    respetar la autonom&iacute;a del paciente, &eacute;ste debe conocer y aceptar    cualquier maniobra a la que vaya a ser sometido. As&iacute;, el paradigma b&aacute;sico    del principio de autonom&iacute;a es el consentimiento informado, t&eacute;rmino    que apareci&oacute; por vez primera en la literatura m&eacute;dica en los a&ntilde;os    &#8217;50. (<a href="#ref">8, 9</a>) </p>     <p>  El Manual de &Eacute;tica del Colegio de M&eacute;dicos norteamericano lo defini&oacute;    como &quot;la explicaci&oacute;n, a un paciente atento y mentalmente competente,      de la naturaleza de su enfermedad, as&iacute; como del balance entre los efectos      de la misma y los riesgos y beneficios de los procedimientos terap&eacute;uticos      recomendados, para a continuaci&oacute;n solicitarle su aprobaci&oacute;n para      ser sometido a esos procedimientos. La presentaci&oacute;n de la informaci&oacute;n      al paciente debe ser comprensible y no sesgada; la colaboraci&oacute;n del paciente      debe ser conseguida sin coerci&oacute;n, el m&eacute;dico no debe sacar partido      de su potencial dominio psicol&oacute;gico sobre el paciente&quot;. (<a href="#ref">10</a>) </p>     <p>  El consentimiento informado no es una acci&oacute;n aislada destinada a lograr        que el paciente firme un documento autorizando al equipo de salud a realizar        un tratamiento o investigaci&oacute;n, sino un proceso donde deben ser explicadas        todas las acciones para la salud en cualquiera de los tres niveles de atenci&oacute;n.        Cada examen complementario o fase del tratamiento, sobre todo los m&aacute;s        invasivos y dolorosos, deben ser informados con los beneficios y los riesgos        que conlleva. (<a href="#ref">11</a>) </p>     <p>  Pero hay que tener en cuenta adem&aacute;s a la familia, que casi siempre reclama          un protagonismo en la informaci&oacute;n y toma de decisiones que el enfermo          suele aceptar, pues aunque &eacute;l es el ente principal, probablemente ser&aacute;n          sus familiares quienes asuman el cuidado posterior. (<a href="#ref">12</a>) </p>     <p>  Todo consentimiento informado debe tener dos caracter&iacute;sticas: voluntariedad            e informaci&oacute;n. La voluntariedad se define como elecci&oacute;n sin impulso            externo que obligue a tomar una decisi&oacute;n, y est&aacute; en funci&oacute;n            de la percepci&oacute;n del paciente, por lo que tiene que estar libre de cualquier            coacci&oacute;n o manipulaci&oacute;n. La informaci&oacute;n brindada debe ser            clara, inteligible y concisa para que sea comprensible, incluyendo diagn&oacute;stico,            pron&oacute;stico y alternativas de tratamiento. Despu&eacute;s de informar            al paciente de forma verbal sobre el procedimiento a realizar, se le entregar&aacute;    un documento donde se refleje por escrito dicha informaci&oacute;n, elaborado            por los profesionales que realicen el procedimiento y revisado por el Comit&eacute;    de &Eacute;tica de la instituci&oacute;n, el cual ser&aacute; firmado por el            paciente, o por su representante legal en caso de incapacidad o minor&iacute;a            de edad. (<a href="#ref">13</a>)</p>     <p>  Precisamente dos art&iacute;culos realizados en la provincia de Camaguey demuestran              que es preciso seguir insistiendo y mejorando la utilizaci&oacute;n del consentimiento              informado. (<a href="#ref">14, 15</a>) No obstante, es v&aacute;lido recalcar que su firma no presupone              que la responsabilidad de la decisi&oacute;n recaiga sobre el paciente. (<a href="#ref">16</a>) </p>     <p><b> El paciente psiqui&aacute;trico </b></p>     <p>  En el caso de las enfermedades mentales, la indefensi&oacute;n y vulnerabilidad                  con que ha sido visto el paciente lo han hecho extremadamente dependiente del                  profesional que lo atiende, y esto es v&aacute;lido no s&oacute;lo para los                  pacientes psic&oacute;ticos y deficitarios, sino tambi&eacute;n para los neur&oacute;ticos,                  los trastornos de la personalidad, etc., foment&aacute;ndose incluso en algunos                  casos esa dependencia por parte del m&eacute;dico. </p>     <p>  Est&aacute; claro que la competencia y la capacidad de una persona que sufre                    de un trastorno mental puede estar disminuida o alterada en alguna medida, pero                    la creencia previa en la incompetencia global de los enfermos mentales ha sido                    reemplazada por un entendimiento m&aacute;s detallado de su competencia, como                    una gradaci&oacute;n en la toma de decisiones. </p>     <p>  Sin embargo, el potencial de la enfermedad mental para distorsionar las capacidades  de la persona para prestar atenci&oacute;n, as&iacute; como comprender y manejar                      la informaci&oacute;n, contin&uacute;a planteando retos para el consentimiento                      informado y su aplicaci&oacute;n en Psiquiatr&iacute;a. (<a href="#ref">17</a>) </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Por supuesto, afloran de inmediato cuestiones tales como el tipo de enfermedad  mental y el estad&iacute;o en la evoluci&oacute;n por la que atraviesa el paciente. </p>     <p>  Los trastornos neur&oacute;ticos dif&iacute;cilmente interferir&aacute;n en                          la capacidad del que los padece, pero los cuadros donde se afecta el juicio                          cr&iacute;tico del individuo, y estamos hablando entonces de todos los trastornos                          de nivel psic&oacute;tico, entorpecen el adecuado reflejo de la realidad circundante,                          dificultando as&iacute; la total competencia del afectado. </p>     <p>  Por otra parte, no puede ser aceptada igualmente la opini&oacute;n de un esquizofr&eacute;nico                            fuera de crisis, controladas sus manifestaciones psic&oacute;ticas, que otro                            en un brote agudo con actividad alucino delirante.</p>     <p>  En Cuba se someti&oacute; a la valoraci&oacute;n de los niveles pertinentes                              un Proyecto de Ley de Salud Mental. En &eacute;l se emplea el concepto de trastorno                              mental severo, definido como un trastorno sustancial del pensamiento, estado                              de &aacute;nimo, orientaci&oacute;n o memoria, que limita severamente el juicio                              cr&iacute;tico y la conducta, el reconocimiento de la realidad o la habilidad                              para afrontar adecuadamente las demandas habituales de la convivencia social,                              y que requiere tratamiento m&eacute;dico o supervisi&oacute;n y control para                              la protecci&oacute;n de quien lo presenta o de otros. </p>     <p>  Adem&aacute;s, se define como Peligrosidad el estado inherente a un trastorno                                mental en el que existe riesgo inmediato y relevante para la vida o integridad                                f&iacute;sica de quien lo presenta o de quienes lo rodean. (<a href="#ref">18</a>) </p>     <p>  Por la naturaleza misma del trastorno mental, sobre todo del psic&oacute;tico,                                  pueden presentarse situaciones en las que el proceder m&eacute;dico va contra                                  la voluntad del paciente. </p>     <p>  As&iacute;, en las urgencias psiqui&aacute;tricas, que determinan la necesidad                                    de atenci&oacute;n inmediata por el equipo de salud al representar un riesgo                                    notable e inminente para la integridad f&iacute;sica del paciente u otras personas (<a href="#ref">19</a>),                                    con mucha frecuencia se act&uacute;a sin tener en cuenta el criterio del afectado. </p>     <p>  Uno de los m&aacute;s claros ejemplos de esta situaci&oacute;n ocurre con el                                      ingreso compulsorio, tambi&eacute;n llamado internamiento involuntario, que                                      es aqu&eacute;l que se efect&uacute;a sin la anuencia del interesado, aunque                                      exista autorizaci&oacute;n de la familia, representante legal o instancia judicial.                                      Existe el ingreso compulsorio no judicial y el judicial, &eacute;ste &uacute;ltimo                                      exclusivamente orientado por el tribunal, una vez o&iacute;do el criterio de                                      dos expertos designados. Al ser el internamiento una medida terap&eacute;utica,                                      corresponde al m&eacute;dico la determinaci&oacute;n de su conveniencia. Hay                                      pa&iacute;ses en los que para ello se requiere de una autorizaci&oacute;n judicial                                      previa al ingreso, salvo cuando por razones de urgencia fuera necesaria la inmediata                                      adopci&oacute;n de la medida, y en este caso el responsable del centro de internamiento                                      debe dar cuenta al tribunal competente lo antes posible.</p>     <p>  El proyecto de ley cubano en su Art&iacute;culo 21 expresa que &#8220;en todas                                        las modalidades de ingresos compulsorios el paciente tendr&aacute; derechos                                        de apelaci&oacute;n a los cuerpos de revisi&oacute;n (&oacute;rganos establecidos                                        para que reconsideren la admisi&oacute;n o retenci&oacute;n involuntaria de                                        pacientes admitidos en instituciones psiqui&aacute;tricas mediante este tipo                                        de ingreso, representados por la Comisi&oacute;n de &Eacute;tica de las instituciones                                        y por los niveles administrativos y jur&iacute;dicos correspondientes) en el                                        plazo estipulado. En todo ingreso compulsorio la anuencia del o los psiquiatras                                        del servicio receptor debe ocurrir antes de las 72 horas de d&iacute;as h&aacute;biles                                        del criterio del psiquiatra de emergencia, y la recepci&oacute;n de un ingreso                                        compulsorio por el psiquiatra de asistencia en sala debe ocurrir antes de transcurridas                                        72 horas de d&iacute;as h&aacute;biles de la orden de ingreso, donde se transcribe                                        el criterio del psiquiatra del servicio de emergencia. La comunicaci&oacute;n                                        del ingreso compulsorio a la familia, cuerpo de revisi&oacute;n y direcci&oacute;n                                        del hospital debe ocurrir en las primeras 72 horas del ingreso&#8221;. (<a href="#ref">18</a>) </p>     <p>  Otra situaci&oacute;n compleja, que muchas veces se torna dram&aacute;tica,                                          es la relacionada con el traslado involuntario tras intervenci&oacute;n domiciliaria                                          del enfermo mental, sin el consentimiento de &eacute;ste. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  Un familiar o incluso un miembro de la comunidad pueden solicitar el servicio  de ambulancia (SIUM) para trasladar a un paciente potencialmente peligroso.  Cuando es necesaria esta acci&oacute;n debe garantizarse, adem&aacute;s del                                            personal param&eacute;dico que realiza el traslado, la presencia de un miembro                                            del equipo de salud mental que propicie el adecuado tratamiento del enfermo.     <br>   Por lo general, el paciente que no acepta la idea del internamiento voluntario,  rechazar&aacute; igualmente el recibir cualquier tipo de medida terap&eacute;utica,                                            sobre todo la utilizaci&oacute;n de psicof&aacute;rmacos por v&iacute;a oral                                            o parenteral. Aun as&iacute;, el m&eacute;dico se ve obligado a emplearlos con                                            el mismo criterio de urgencia psiqui&aacute;trica ya comentado, y as&iacute;    evitar que aparezcan complicaciones si se pospone su asistencia. Este ser&iacute;a                                            el caso del denominado tratamiento involuntario.</p>     <p>En    el Libro Blanco del Consejo de Europa se indican los criterios y condiciones    para el tratamiento involuntario. Tales son la existencia de un trastorno mental,    el representar un serio peligro para la persona o para otras personas, cuando    el paciente tiene capacidad para consentir y no consiente (rechaza el tratamiento),    o no tiene capacidad para consentir y rechaza el tratamiento, y por &uacute;ltimo  cuando las alternativas terap&eacute;uticas menos restrictivas no son viables.(<a href="#ref">20</a>)  </p>     <p>  En nuestro caso, en el Art&iacute;culo 4 del Proyecto de Ley citado, se expresa      que &#8220;el ingreso compulsorio, al igual que el voluntario, no descarta el      derecho del paciente a rechazar la terap&eacute;utica propuesta, siempre y cuando    &eacute;ste se encuentre en estado de competencia mental para el consentimiento      informado. En caso de que el paciente en tratamiento sea incompetente mentalmente      y no pueda comprender las consecuencias de su negaci&oacute;n o aceptaci&oacute;n      del tratamiento propuesto, tendr&aacute; derecho al consentimiento substituto      por un tutor designado por la corte, el c&oacute;nyuge o un familiar cercano.&#8221;    (<a href="#ref">18</a>)</p>     <p>  Menci&oacute;n aparte merece la terapia electroconvulsivante (TEC), recurso        de gran eficacia para el tratamiento de las depresiones profundas cuando existe        verdadero riesgo suicida, as&iacute; como en los cuadros catat&oacute;nicos        y delirantes que no responden a la terapia convencional. (<a href="#ref">21</a>) Esta terapia se        utiliza desde hace aproximadamente 60 a&ntilde;os y ha provocado una de las        m&aacute;s grandes pol&eacute;micas entre Psiquiatr&iacute;a y sociedad, siendo        quiz&aacute;s el tratamiento m&eacute;dico m&aacute;s cuestionado, promovi&eacute;ndose        incluso en algunos lugares su total prohibici&oacute;n. En Cuba se utiliza racionalmente,        y previo el consentimiento del paciente, o de sus familiares, o, en el caso        de que no haya familiares allegados y el paciente no est&eacute; apto para opinar,        de una comisi&oacute;n creada al efecto y conformada por tres especialistas        en Psiquiatr&iacute;a, que ser&aacute;n los encargados de evaluar si es pertinente      el uso de esta terapia en el paciente y de firmar el documento. </p>     <p>  Precisamente uno de los art&iacute;culos revisados, hace alusi&oacute;n a la          posibilidad de poner a disposici&oacute;n judicial el caso de un paciente con          depresi&oacute;n grave quien se opuso, al igual que los familiares, a la indicaci&oacute;n        de TEC. (<a href="#ref">22</a>) </p>     <p>  El mencionado proyecto de ley cubano acerca de la competencia mental para el  consentimiento informado expresa que este status lo presenta el paciente que  sea capaz de entender la explicaci&oacute;n en lenguaje asequible de la terap&eacute;utica            propuesta, y de valorar las consecuencias de aceptarla o no; as&iacute; mismo,            tener habilidad para entender la naturaleza de la enfermedad para la cual se          propone el tratamiento. </p>     <p>  Entre las excepciones a la obligatoriedad del consentimiento informado se encuentran  precisamente el tratamiento involuntario en pacientes incompetentes, las urgencias,  la renuncia del paciente a recibir informaci&oacute;n, la necesidad terap&eacute;utica              (llamada tambi&eacute;n excepci&oacute;n o privilegio terap&eacute;utico), que              es la facultad del m&eacute;dico para actuar profesionalmente cuando por razones              objetivas el conocimiento de la situaci&oacute;n del paciente puede perjudicar              su salud de manera grave (en este caso la decisi&oacute;n ser&aacute; comunicada              a los familiares), y por &uacute;ltimo la incapacidad, que puede ser de derecho              (minor&iacute;a de edad, incapacidad legal) o de puro hecho (paciente inconsciente).            En todos estos casos se emplear&aacute; el consentimiento substituto. </p>     <p>  En pacientes de dif&iacute;cil manejo, altamente agresivos y peligrosos, en                ocasiones la contenci&oacute;n mec&aacute;nica (restricci&oacute;n f&iacute;sica)                se hace necesaria. Lo que pudiera verse como una limitaci&oacute;n a la libertad                del enfermo, no es m&aacute;s que un procedimiento terap&eacute;utico consistente                en la restricci&oacute;n de movimientos con objeto de preservar su integridad                y/o la de terceros, o asegurar la correcta aplicaci&oacute;n de otras medidas                diagn&oacute;sticas o terap&eacute;uticas. Se realiza sin consentimiento del                paciente y equivaldr&iacute;a al ingreso y/o tratamiento involuntario. Si los                familiares se negaran a la restricci&oacute;n y &eacute;sta no fuera imprescindible,                deben firmar responsabiliz&aacute;ndose con la situaci&oacute;n. Si la fijaci&oacute;n                fuera indispensable, en otras latitudes se procede al alta voluntaria o se somete                a decisi&oacute;n judicial. Esta, valga la acotaci&oacute;n, es tambi&eacute;n                una indicaci&oacute;n m&eacute;dica y debe ser utilizada por breves per&iacute;odos              de tiempo.</p>     <p>  As&iacute; como el internamiento del paciente en un servicio de salud es un                  acto y decisi&oacute;n eminentemente m&eacute;dicos, igual lo es el alta. Cuando                  no es as&iacute; se est&aacute; hablando del alta voluntaria, o sea, el fin                  del internamiento sin recibir el alta terap&eacute;utica, que la mayor parte                  de las veces es firmada por los familiares, quienes asumen la responsabilidad                de esta alta tambi&eacute;n denominada a petici&oacute;n. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>  No obstante, en el caso del paciente en tratamiento de deshabituaci&oacute;n                    alcoh&oacute;lica, cuyo ingreso es absolutamente voluntario, &eacute;l mismo                    puede interrumpir su hospitalizaci&oacute;n solicitando el alta. Los pacientes                    neur&oacute;ticos que han accedido al ingreso de forma voluntaria raramente                    solicitan su alta, y si as&iacute; fuera no debe haber inconvenientes en concederla.                    La otra forma de interrupci&oacute;n del internamiento sin que intervenga el                  criterio m&eacute;dico es mediante la fuga del centro asistencial.</p>     <p>  A diferencia del anterior, el alta involuntaria se decide a&uacute;n contra                      la voluntad del paciente, cuando &eacute;ste sin estar psic&oacute;tico comete                      indisciplinas serias, entorpece el funcionamiento del servicio, se refugia en                      la hospitalizaci&oacute;n para evadir responsabilidades penales, etc. Lo mismo                    sucede con los simuladores. </p>     <p>  Cuando se habla de &eacute;tica m&eacute;dica no se puede dejar de mencionar                        la confidencialidad, vinculada indisolublemente al secreto profesional, que                        se refiere a la obligaci&oacute;n del m&eacute;dico de no revelar informaci&oacute;n                        sobre el paciente a terceras personas sin permiso espec&iacute;fico del interesado.                        Excepciones al respecto, ser&iacute;an las urgencias ya mencionadas, las condiciones                        comunicables, en las que se incluyen las enfermedades de declaraci&oacute;n                        obligatoria, conducta suicida, maltrato infantil, etc., y por &uacute;ltimo                        el deber de informar a terceros, como es el caso de un paciente que amenaza                      con lesionar a otra persona. </p>     <p>  Con respecto al establecimiento de la competencia mental, porque hacerlo implica  una alta responsabilidad moral, y ante la posibilidad de que existan partes  interesadas que distorsionen voluntariamente la informaci&oacute;n, debe ser                          efectuada preferiblemente en equipo. Consiste en dictaminar las posibilidades                          de una persona para procesar la informaci&oacute;n recibida y ante ella comportarse                        de manera que evidencie un adecuado juicio cr&iacute;tico. </p>     <p>  Otras situaciones relacionadas con la salud mental han tenido repercusi&oacute;n                            en pa&iacute;ses desarrollados, tales como la asistencia al suicidio, algo totalmente                            incompatible con los principios cubanos, y que constituye un dram&aacute;tico                            ejemplo de lo que en el campo de la &eacute;tica m&eacute;dica puede provocar                            la liberalidad, y de que, defendi&eacute;ndose la autonom&iacute;a a ultranza,                            puede hacerse caso omiso de las otras tres categor&iacute;as de beneficencia,                          no maleficencia y justicia. Algo similar ha ocurrido con la eutanasia. (<a href="#ref">2</a>)</p>     <p>  En Cuba, tras tantos a&ntilde;os de pr&aacute;ctica m&eacute;dica sin inter&eacute;s                              de lucro, donde la poblaci&oacute;n ha interiorizado que los m&eacute;dicos                              obran con el mayor rigor profesional y humanitario, ha sido tradicional que                              los enfermos se pongan incondicionalmente en manos de quienes los tratan, acatando                            la opini&oacute;n de los profesionales de la salud sin aprehensiones. </p>     <p>  Los m&eacute;dicos disfrutan de libertad para ejecutar las acciones que les                                parezcan necesarias en beneficio de quienes sufren, y evidentemente esto se                                ha conseguido debido a que el m&eacute;dico, al igual que cualquier otro profesional,                                es parte de esa poblaci&oacute;n que trata, ha salido de su seno, y se siente                              comprometido con la sociedad. </p>     <p>El    m&eacute;dico cubano establece un v&iacute;nculo casi familiar con su paciente    y allegados, y la comunicaci&oacute;n afectuosa y directa es parte de esa relaci&oacute;n.    As&iacute;, culturalmente, en la decisi&oacute;n m&eacute;dica predomina el    principio de beneficencia sobre el de autonom&iacute;a, lo que ha propiciado    el h&aacute;bito de practicar el consentimiento informado de forma verbal, m&aacute;s  que por medio de un documento firmado. (<a href="#ref">23</a>)</p>     <p>  Pero esto no deja de ser paternalismo, y es preciso que se contin&uacute;e educando      a la poblaci&oacute;n, d&aacute;ndole a conocer sus derechos de una forma todav&iacute;a      m&aacute;s legal y oficial, haci&eacute;ndoles ver que tienen posibilidad de    elecci&oacute;n, y utilizando el consentimiento informado. </p>     <p>  En Cuba la pr&aacute;ctica de la Psiquiatr&iacute;a se enriqueci&oacute; con        la promulgaci&oacute;n de los Derechos de los Pacientes Psiqui&aacute;tricos,        discutidos y aprobados por los especialistas del pa&iacute;s, donde adem&aacute;s        se especifican sus derechos en servicios ambulatorios y hospitalizados. Este        documento est&aacute; disponible en los servicios de atenci&oacute;n y debe        ser conocido por los pacientes, sus familiares, y la comunidad en general. (Ver      Anexo) </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"><b>Conclusiones</b></p>     <p>        A manera de conclusi&oacute;n</p>     <p>Un trabajo como &eacute;ste no puede plantearse conclusiones definitivas, apenas      sugerir ad&oacute;nde, a nuestro modesto juicio, deben encaminarse los siguientes    pasos para continuar avanzando en el campo de la &eacute;tica y la salud mental.</p>     <p> Aunque todav&iacute;a existe preocupaci&oacute;n por los prejuicios y la discriminaci&oacute;n      mostrados hacia los enfermos mentales en otras latitudes (24), las reformas en      la atenci&oacute;n psiqui&aacute;trica, la humanizaci&oacute;n de los hospitales,      la sustituci&oacute;n por formas m&aacute;s terap&eacute;uticas y menos degradantes,      ocurridas en diversos lugares del mundo; y en Cuba en especial, la reorientaci&oacute;n      de la Psiquiatr&iacute;a hacia la atenci&oacute;n primaria y la creaci&oacute;n      de diferentes programas nacionales de salud mental, hacen vislumbrar un futuro      m&aacute;s promisorio para los que padecen alg&uacute;n tipo de trastorno mental.      As&iacute; mismo, los Principios y Regulaciones &Eacute;ticas para la protecci&oacute;n      y beneficio de las personas con trastornos mentales en Cuba, demuestran la respetabilidad    creciente de los profesionales cubanos de la salud ante el asunto. </p>     <p>  A&uacute;n queda mucho por hacer con respecto a la promoci&oacute;n de la salud        mental en la poblaci&oacute;n, y sobre todo insistir en la asunci&oacute;n de        estilos de vida m&aacute;s saludables; la prevenci&oacute;n al da&ntilde;o teniendo        en cuenta los riesgos, combatir los h&aacute;bitos t&oacute;xicos de una manera        m&aacute;s en&eacute;rgica y rigurosa, crear mejores condiciones para la atenci&oacute;n        a las adicciones, sobre todo el alcoholismo, seguir trabajando en la prevenci&oacute;n        y control de la conducta suicida, profundizar en las diferentes manifestaciones        de la violencia, y continuar mejorando la calidad de la atenci&oacute;n al enfermo,        tanto en atenci&oacute;n primaria como secundaria. Para ello, hay que insistir        en la superaci&oacute;n constante de los profesionales del equipo de salud mental,        pero tambi&eacute;n del resto del personal que de una forma u otra tiene que        ver con la atenci&oacute;n del paciente, ya sean t&eacute;cnicos como trabajadores      en general. </p>     <p>  Adem&aacute;s, hay que continuar educando a la poblaci&oacute;n y sobre todo          a los familiares en cuanto a la convivencia con el paciente psiqui&aacute;trico,          hasta conseguir que sea absolutamente aceptado en su medio, que es donde pertenece,          y que el internamiento se vea como lo que es, una medida m&eacute;dica temporal          cuando sea necesaria, y no la posibilidad de recluirlo indefinidamente y de          alguna manera prescindir de &eacute;l, para que despu&eacute;s del tiempo requerido          de hospitalizaci&oacute;n retorne a la comunidad y sea aceptado como un miembro          m&aacute;s, digno de respeto y consideraci&oacute;n, precisamente por ser m&aacute;s        vulnerable. </p>     <p align="center"><b>Summary</b></p>     <p>In spite of the development, in different latitudes, of the practice of medical ethics during the second half of the last century, there is still a lot to do in relation to the patient that suffers from a psychiatric dysfunction. Regardless of the fact that better conditions have been created for the attention of psychiatric patients, and that in many countries, the admission system of hospitals has been humanized, it becomes mandatory the revision of situations of psychiatric urgency such as patients ' admission, transfer and poor compliance, as well as the use of the informed consent in these and other situations. The present article revises these topics, making stress in the practice of Psychiatry in Cuba nowadays, and referring to the Cuban Bill of Mental Health, with its concepts of severe mental dysfunction and dangerousness. </p>     <p>Key words:     MEDICAL ETHICS, PSYCHIATRY, MENTAL HEALTH, INFORMED CONSENT.</p>     <p>Recibido: 26/6/07 Aprobado: 29/8/07</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p align="center"> <b><a name="ref"></a>Referencias bibliogr&aacute;ficas </b></p>     <!-- ref --><p align="left">1.&nbsp; Barreras A. Construcci&oacute;n de una teor&iacute;a &eacute;tica. En: Acosta Sariego, J, editor. Bio&eacute;tica para la Sustentabilidad. La Habana: Publicaciones Acuario. Centro F&eacute;lix Varela; 2002. p 28. <!-- ref --><p align="left">2.  Gonz&aacute;lez Men&eacute;ndez R. Humanismo, espiritualidad y &eacute;tica m&eacute;dica. La Habana: Editora Pol&iacute;tica; 2005. p 53-79. <p align="left">3. &nbsp; Conejo Galindo J. Introducci&oacute;n e informaci&oacute;n sobre el consentimiento informado. 2005; [En Internet]; [4 p&aacute;ginas]. Disponible en: http://www.psiquiatria.com/congreso/2005/psiquiatria_legal/articulos/21248/ Consultado Febrero 2, 2007. </p>     <!-- ref --><p align="left">4.&nbsp; Acosta Sariego J. Bio&eacute;tica desde una perspectiva cubana. (Nota del editor) La Habana: Centro F&eacute;lix Varela; 1997. p25 <!-- ref --><p align="left">5. &nbsp; Acosta Sariego J. La bio&eacute;tica de Potter a Potter. En: Acosta Sariego, J, editor. Bio&eacute;tica para la Sustentabilidad. La Habana: Publicaciones Acuario. Centro F&eacute;lix Varela; 2002. p 17. <!-- ref --><p align="left">6.  Araujo Gonz&aacute;lez R. Hacia una bio&eacute;tica latinoamericana. En: Bio&eacute;tica desde una perspectiva cubana. La Habana: Centro F&eacute;lix Varela; 1997, p. 25-27. <!-- ref --><p align="left">7.  P&eacute;rez M, P&eacute;rez A. Fundamentar la bio&eacute;tica desde una perspectiva nuestra. En: Bio&eacute;tica desde una perspectiva cubana. La Habana: Centro F&eacute;lix Varela; 1997. p. 32-35. <!-- ref --><p align="left">8.  Wider J. The Ethical Question: Informed Consent. Medscape Med Students 2000; 2(1). <!-- ref --><p align="left">9.  Ortega Moreno A. La autonom&iacute;a del paciente. 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Disponible en: http://www.psiquiatria.com/congreso/2005/psiquiatria_legal/articulos/21248/ Consultado Febrero 2,2007. </p>     <!-- ref --><p align="left">19. Ordaz Ducunge EB, et al. Regulaciones jur&iacute;dicas, principios &eacute;ticos y deontol&oacute;gicos en la salud mental en Cuba. Ministerio de Salud P&uacute;blica, Hospital Psiqui&aacute;trico de la Habana, Sociedad Cubana de Psiquiatr&iacute;a; 1998. <!-- ref --><p align="left">20.  Gonz&aacute;lez Men&eacute;ndez R. Cl&iacute;nica Psiqui&aacute;trica B&aacute;sica Actual. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico T&eacute;cnica; 1998. p 171. <p align="left">21.  Mor&aacute;n S&aacute;nchez I; Barea Esp&iacute;n J; de Concepci&oacute;n Salesa MA; Robles S&aacute;nchez F. Aspectos &eacute;tico-legales de las urgencias psiqui&aacute;tricas. 2007; [10 p&aacute;ginas]. Disponible en: http://www.psiquiatria.com/congreso/2007/psiquiatria_legal/articulos/28862/ Consultado Febrero 2, 2007. </p>     <!-- ref --><p align="left">22.  Gonz&aacute;lez Men&eacute;ndez R. Terap&eacute;utica Psiqui&aacute;trica B&aacute;sica Actual. La Habana: Editorial Cient&iacute;fico T&eacute;cnica; 1998. p 100-101. <!-- ref --><p align="left">23.  Candela Ram&iacute;rez R.; Villasante Armas, O. Rechazo a la terapia electroconvulsiva en paciente con depresi&oacute;n bipolar refractaria a tratamiento. Archivos de Psiquiatr&iacute;a 2006; Abr; 69 (2). <!-- ref --><p align="left">24.  Mac&iacute;as Gelabert A. El consentimiento informado en Pediatr&iacute;a. Rev Cubana Pediatr 2006; 78 (1). <!-- ref --><p align="left">25.  Guim&oacute;n J. La evaluaci&oacute;n del respeto a los derechos humanos de los pacientes psiqui&aacute;tricos: un manual de calidad. Avances en Salud Mental Relacional 2004; 3(1). <p align="center"><b>Anexo</b></p>     <p>MINISTERIO DE SALUD P&Uacute;BLICA    <br>   DERECHOS DEL PACIENTE MENTAL EN CUBA</p>     <p> 1. Recibir en forma totalmente gratuita la m&aacute;s calificada atenci&oacute;n en Salud Mental y otros servicios que se requieran sin discriminaci&oacute;n alguna por razones de edad, sexo, raza, nacionalidad, ocupaci&oacute;n, opini&oacute;n pol&iacute;tica, ideolog&iacute;a, creencias religiosas, procedencia cultural, preferencia sexual o cualquier otra causa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 2. Realizar en forma totalmente gratuita cualquier indicaci&oacute;n de an&aacute;lisis, estudios radiogr&aacute;ficos y otras investigaciones m&eacute;dicas.</p>     <p> 3. Recibir un tratamiento individualizado seg&uacute;n su problem&aacute;tica personal.</p>     <p> 4. Optar por otra opini&oacute;n de terceras partes en el caso de que el paciente o su familia lo requieran por tener alguna preocupaci&oacute;n diagn&oacute;stica o terap&eacute;utica.</p>     <p> 5. Ser adecuadamente informado de su diagn&oacute;stico y pron&oacute;stico evit&aacute;ndose iatrogenias.</p>     <p> 6. Aceptar o rechazar cualquier examen que se realice con fines de investigaci&oacute;n cient&iacute;fica, exigi&eacute;ndose para ello su consentimiento informado.</p>     <p> 7. Ser informado del tratamiento propuesto as&iacute; como los resultados esperados y posibles efectos indeseables de los recursos terap&eacute;uticos y obtener el consentimiento informado en los casos de electroterapia y tratamiento con Disulfiram.</p>     <p> 8. Disfrutar del mayor grado posible de privacidad durante su atenci&oacute;n y que su historia cl&iacute;nica o cualquier otra informaci&oacute;n obtenida del paciente o sus familiares se mantengan bajo estricta confidencialidad.    <br> </p>     <p>Derechos del paciente mental en servicios ambulatorios.</p>     <p> Adem&aacute;s de los derechos generales enunciados, disfrutar&aacute; del derecho a:</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 1. Recibir la m&aacute;s calificada atenci&oacute;n ambulatoria y tener acceso gratuito a todas las modalidades asistenciales comunitarias.</p>     <p> 2. Solicitar ser atendido por el profesional de salud mental de su preferencia dentro de las posibilidades del sistema regionalizado de salud.</p>     <p> 3. Garantizar su seguimiento ambulatorio despu&eacute;s del egreso o en condiciones de alta protegida luego de un proceso rehabilitatorio hospitalario.</p>     <p> 4. Recibir las orientaciones y certificaciones pertinentes en los casos necesarios de reposo temporal o de valoraci&oacute;n por las comisiones de peritaje laboral.</p>     <p> 5. Solicitar ingreso y recibirlo en forma totalmente gratuita seg&uacute;n lo estipulado.</p>     <p>    <br>   Derechos del paciente mental hospitalizado en Cuba</p>     <p> Adem&aacute;s de los derechos generales enunciados disfrutar&aacute; del derecho a:</p>     <p> 1. Recibir en forma totalmente gratuita la orientaci&oacute;n legal que sea necesaria para afrontar cualquier problem&aacute;tica jur&iacute;dica vinculada con la afecci&oacute;n que determina su ingreso.</p>     <p> 2. Ser tratado por el personal institucional, otros pacientes y sus acompa&ntilde;antes sin que su dignidad sea afectada por razones de edad, sexo, raza, nacionalidad, ocupaci&oacute;n, opini&oacute;n p&uacute;blica, ideolog&iacute;a, creencia religiosa, procedencia cultural, preferencia sexual o alguna otra causa.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 3. Profesar la religi&oacute;n de su elecci&oacute;n si la tuviera.</p>     <p> 4. Recibir la informaci&oacute;n que se difunda por los medios de comunicaci&oacute;n.</p>     <p> 5. Ser respetado en sus derechos civiles, pol&iacute;ticos y socioculturales durante su hospitalizaci&oacute;n.</p>     <p> 6. Disponer de un medio hospitalario adecuado en lo referente a seguridad, condiciones higi&eacute;nico-sanitarias y trato humano.</p>     <p> 7. Disfrutar del menor grado posible de restricciones seg&uacute;n sus manifestaciones cl&iacute;nicas.</p>     <p> 8. Ser atendido en salas abiertas y reunirse con quien desee.</p>     <p>9. Mantener la custodia de las pertenencias b&aacute;sicas para su recreaci&oacute;n aseo y vestuario, as&iacute; como disponer de dinero de bolsillo.</p>     <p> 10. Utilizar el tel&eacute;fono p&uacute;blico y remitir o recibir correspondencia libremente.</p>     <p> 11. Recibir visitas en los d&iacute;as y horas programadas y en casos especiales, en d&iacute;as y horas extraordinarias, seg&uacute;n criterio m&eacute;dico.</p>     <p> 12. Recibir informaci&oacute;n del personal que lo atiende en lo referente a nombre, cargo y perfil profesional, as&iacute; como en cuanto a la evoluci&oacute;n de su enfermedad y razones de su traslado a otros servicios o instituciones en caso de resultar necesario para su mejor atenci&oacute;n.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p> 13. Ser informado del tratamiento propuesto as&iacute; como de los resultados esperados y posibles efectos indeseables de los recursos terap&eacute;uticos.</p>     <p> 14. Disfrutar del mayor grado posible de privacidad en la instituci&oacute;n.</p>     <p> 15. No sufrir ning&uacute;n tipo de abuso f&iacute;sico, mental o social y estar libre de todo v&iacute;nculo sexual con los miembros del equipo de salud que lo atienden, lo que constituir&iacute;a tambi&eacute;n una forma de abuso.</p>     <p> 16. Presentar quejas ante la comisi&oacute;n de &eacute;tica, direcci&oacute;n del servicio o del hospital o ante otros niveles administrativos y jur&iacute;dicos en caso de consideraci&oacute;n necesario.</p>     <p> 17. Recibir la remuneraci&oacute;n correspondiente al trabajo que realice en funci&oacute;n de su rehabilitaci&oacute;n en instituciones especializadas.</p>     <p>18. Solicitar a los cuerpos de revisi&oacute;n la valoraci&oacute;n de la admisi&oacute;n y la permanencia en la instituci&oacute;n en los casos de ingresos compulsorios.</p>     <p>Cl&aacute;usula final limitante</p>     <p> Los presentes derechos estar&aacute;n sujetos a las limitaciones que sean necesarias para proteger la salud o el bienestar de la persona de que se trate o de otras personas, o para proteger la moral o los derechos y libertades b&aacute;sicas de otros.</p>     <p align="left">&nbsp;</p>      ]]></body><back>
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