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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[Un libro que hacía tiempo se necesitaba: los médicos y los inicios de la antropología en Cuba, de Enrique Beldarraín Chape]]></article-title>
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<institution><![CDATA[,Universidad Virtual de Salud de Cuba  ]]></institution>
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</front><body><![CDATA[  <table width="100%" border="0" style="font-family:Arial, Helvetica, sans-serif; line-height:200%; text-align:justify; font-size:12px;">   <tr>     <td width="958">    <div align="center"></div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Rese&ntilde;a</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p align="center"><b>Un libro que hac&iacute;a tiempo se necesitaba: los m&eacute;dicos y los inicios de la antropolog&iacute;a en Cuba, de Enrique Beldarra&iacute;n Chape. </b></p>           <p align="center"><b>A Book needed since a long time: Medical Doctors and the beginning of Anthropology in Cuba, by Enrique Beldarra&iacute;n Chaple </b></p>      </td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <div align="center">             <p>Autor</p>     </div></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr>   <tr>     <td>    <p><b>Jos&eacute; Antonio L&oacute;pez Espinosa</b>. Universidad Virtual de Salud de Cuba</p></td>   </tr>   <tr>     <td>&nbsp;</td>   </tr> </table>        <p>Etimol&oacute;gicamente,    la Antropolog&iacute;a es la ciencia que se ocupa del estudio del hombre en    general, con inclusi&oacute;n de sus subdivisiones naturales con las que se    constituyen las razas, as&iacute; como de sus subdivisiones artificiales con  las que se forman conglomerados de individuos llamados pueblos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>En    el libro intitulado Los m&eacute;dicos y los inicios de la Antropolog&iacute;a    en Cuba, de la autor&iacute;a del doctor Enrique Beldarra&iacute;n Chaple y    publicado en virtud de un proyecto de la Fundaci&oacute;n Fernando Ortiz, m&aacute;s    que fundamentarse, se ponen de relieve por encima de este concepto los estrechos    v&iacute;nculos existentes entre esa disciplina y la Medicina, en tanto ciencias    consagradas al estudio del hombre desde una perspectiva biol&oacute;gica, f&iacute;sica    y social.</p>     <p>La    obra, dividida en siete cap&iacute;tulos, distribuye sus 248 p&aacute;ginas    en un extenso recorrido por la historia y evoluci&oacute;n de esos v&iacute;nculos    y demuestra lo indispensable de que &eacute;stos se mantengan y perfeccionen    de manera permanente. Este valioso producto del doctor Beldarra&iacute;n, forma    parte de su abundante bibliograf&iacute;a atesorada en otros tres t&iacute;tulos    de libros editados en Ciudad M&eacute;xico, San Jos&eacute; de Costa Rica y    en La Habana, Cuba, as&iacute; como en gran n&uacute;mero de art&iacute;culos    publicados en revistas cubanas y extranjeras, que abordan dis&iacute;miles aspectos    en relaci&oacute;n con las ciencias de la salud en general, con la Epidemiolog&iacute;a,    especialidad que cultiva como m&eacute;dico, con la historia de la ciencia y    con la historia de la medicina en particular.</p>     <p>Tras    hacer menci&oacute;n a los precursores de los estudios antropol&oacute;gicos    en Cuba, como fueron los doctores Luis Montan&eacute; Dard&eacute;, Ar&iacute;stides    Mestre Hevia, Antonio de Gordon y Acosta, Juan Santos Fern&aacute;ndez Hern&aacute;ndez,    Carlos de la Torre y Huerta y Enrique L&oacute;pez Veit&iacute;a, entre otros,    en el primer cap&iacute;tulo se analiza la literatura relativa al modo de vida,    las enfermedades que sufr&iacute;an y los maltratos a que eran sometidos los    negros esclavos tra&iacute;dos de &Aacute;frica, luego del total exterminio    de los abor&iacute;genes cubanos por los conquistadores y colonizadores. En    este an&aacute;lisis sale a relucir que dichos textos, a la vez que denunciaban    los abusos a esa masa de esclavos, serv&iacute;an de instructivos a sus propietarios    sobre las formas de evitar el deterioro de su salud y garantizar con ello su    estabilidad como fuerza productiva, con lo cual queda demostrado el nivel de    profundidad del examen realizado por el autor en torno a este fen&oacute;meno.  </p>     <p>Al    igual que en el primer cap&iacute;tulo, se realiza en el segundo un minucioso    an&aacute;lisis de la literatura, en este caso la vinculada en espec&iacute;fico    con los h&aacute;bitos, las ideas sobre las enfermedades y las medidas terap&eacute;uticas    que aplicaban los indios cubanos a&uacute;n antes de la llegada de los espa&ntilde;oles.    Aqu&iacute; se estudian de modo particular tres obras escritas al respecto por    los doctores Enrique L&oacute;pez, Antonio de Gordon y Ar&iacute;stides Mestre.    La lectura de esa parte convence de que entre los indo cubanos no exist&iacute;a    el grado de salvajismo que tradicionalmente se les ha adjudicado, cuesti&oacute;n    que representa un aporte de gran originalidad del escritor de este libro.</p>     <p>Los    amantes de la historia de las ciencias, conocen el papel protag&oacute;nico    de la Real Academia de Ciencias M&eacute;dicas, F&iacute;sicas y Naturales de    La Habana en el desarrollo cient&iacute;fico y cultural de Cuba durante la segunda    mitad del siglo XIX y la primera del XX. Esta corporaci&oacute;n, que durante    casi una centuria rigi&oacute; los destinos de las diversas manifestaciones    de la ciencia en el pa&iacute;s, tuvo una activa secci&oacute;n de Antropolog&iacute;a    en la cual se gest&oacute; lo que tiempo m&aacute;s tarde se convirti&oacute;    en la Sociedad Antropol&oacute;gica de la Isla de Cuba. En el tercer cap&iacute;tulo    de Los m&eacute;dicos y los inicios de la Antropolog&iacute;a en Cuba se detalla    el quehacer de los m&aacute;ximos exponentes de la disciplina y se examina el    resultado de su producci&oacute;n cient&iacute;fica plasmada en forma de art&iacute;culos    en las p&aacute;ginas de los Anales de la Academia de Ciencias M&eacute;dicas,    F&iacute;sicas y Naturales de La Habana, &oacute;rgano de la organizaci&oacute;n    de su nombre, as&iacute; como en libros, folletos y otras fuentes documentarias.</p>     <p>En    el cap&iacute;tulo 4, dedicado a la Sociedad Antropol&oacute;gica de la Isla    de Cuba, se abordan en primer lugar los antecedentes que dieron origen a su    constituci&oacute;n como organismo que desde octubre de 1877 agrup&oacute; de    manera oficial a los que desde las tribunas de la Academia de Ciencias ven&iacute;an    hac&iacute;a tiempo demostrando su inter&eacute;s por el estudio de las distintas    facetas de la historia natural del ser humano. Seg&uacute;n los razonamientos    del doctor Beldarra&iacute;n, fue en el seno de esa Sociedad donde se gest&oacute;    una verdadera Antropolog&iacute;a cubana, en virtud de los importantes asuntos    all&iacute; debatidos, como fueron entre otros el lacerante problema de la esclavitud,    la conducta delictiva y la cuesti&oacute;n racial, siempre desde una posici&oacute;n    positivista, es decir, libre de toda especulaci&oacute;n metaf&iacute;sica o    teol&oacute;gica. En este apartado se dedican tambi&eacute;n unos p&aacute;rrafos    al Bolet&iacute;n de la Sociedad Antropol&oacute;gica de la Isla de Cuba, &oacute;rgano    de la corporaci&oacute;n del mismo nombre, del cual se examina la forma en que    se nutrieron sus p&aacute;ginas con las actas de sus reuniones, los extractos    de las conferencias, los cursos en ella impartidos y las comunicaciones y memorias    le&iacute;das por sus miembros.</p>     <p>La    descripci&oacute;n del acontecer docente desde la c&aacute;tedra Antropolog&iacute;a    de la Universidad de La Habana, es el tema del quinto cap&iacute;tulo, donde    se puede encontrar informaci&oacute;n concerniente a la ense&ntilde;anza de    esta materia en Cuba a partir de planes de estudio oficiales. La actividad de    los profesores que la iniciaron al finalizar el per&iacute;odo colonial y la    de los forjadores que la desarrollaron durante la etapa republicana aparece    muy bien relatada. En otra parte de este segmento se destaca la estrecha vinculaci&oacute;n    de los museos de antropolog&iacute;a, establecidos en aquellos tiempos, con    el aprendizaje y la ense&ntilde;anza de esta ciencia; as&iacute; como el papel    que desempe&ntilde;aron varios profesionales de la medicina en su fundaci&oacute;n    y funcionamiento, todo ello basado en una minuciosa investigaci&oacute;n bibliogr&aacute;fica    de parte del autor.</p>     <p>Cuando    se hable de la pr&aacute;ctica de la Medicina legal en cualquier &eacute;poca    en Cuba, no se puede dejar de mencionar el nombre de ese gran humanista m&eacute;dico    habanero que fue el doctor Ram&oacute;n Zambrana Vald&eacute;s, a quien con    justicia se le considera el padre de esa especialidad en el pa&iacute;s por    las ideas propias y las concepciones originales que aport&oacute; para nutrirla    y desarrollarla cuando era una ciencia incipiente, aspecto sobre el cual se    reflexiona en el sexto cap&iacute;tulo de modo muy acucioso y pormenorizado.    Otros asuntos concernientes a este ac&aacute;pite son los de las t&eacute;cnicas    utilizadas por la Medicina legal en la &eacute;poca del doctor Zambrana, que    se relacionaban con la Antropolog&iacute;a; el impuso que dio la Comisi&oacute;n    de Medicina Legal de la Academia de Ciencias al progreso de la disciplina en    el pa&iacute;s; la revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica de los trabajos de esta    organizaci&oacute;n publicados en tres tomos y la significaci&oacute;n del doctor    Raimundo de Castro y Bachiller, protagonista de una verdadera revoluci&oacute;n    en la ense&ntilde;anza de la Medicina legal y la m&aacute;s eminente personalidad    de esta ciencia durante la primera mitad del siglo XX. Una relaci&oacute;n de    otras figuras representativas de la disciplina en ese per&iacute;odo completan    el contenido de este cap&iacute;tulo.</p>     <p>En    virtud del inter&eacute;s de los obstetras cubanos Eusebio Hern&aacute;ndez    P&eacute;rez y Domingo F. Ramos Delgado de desarrollar la puericultura para    lograr una poblaci&oacute;n cubana sana y robusta, surgi&oacute; una corriente    que complement&oacute; y hasta super&oacute; en esencia a esa rama encargada    de propiciar cuidados a la embarazada y el ni&ntilde;o peque&ntilde;o, a la    que llamaron homicultura. Por aquel entonces ten&iacute;a seguidores otra corriente    encaminada a cultivar las condiciones y medios m&aacute;s favorables con vistas    el mejoramiento f&iacute;sico y moral de la especie humana, conocida con el    nombre de eugenesia. En el cap&iacute;tulo 7 el autor se concentra en dilucidar    las fortalezas y debilidades de ambas corrientes; destacar los esfuerzos de    los m&eacute;dicos cubanos, con los doctores Hern&aacute;ndez y Ramos a la cabeza,    por perfeccionarlas y poner al descubierto la connotaci&oacute;n racista y discriminatoria,    muy cercana a la fascista que ambas fueron tomando en la pr&aacute;ctica.</p>     <p>Como    colof&oacute;n de la obra, se ofrece lo que el doctor Beldarra&iacute;n llam&oacute;    testimonio gr&aacute;fico, donde aparecen 20 ilustraciones, ocho de ellas con    las cubiertas de las publicaciones analizadas y mencionadas como fuentes en    el texto. Asimismo se muestran fotos de negros esclavos donde se reflejan las    enfermedades que padec&iacute;an y de m&eacute;dicos que fueron pr&oacute;ceres    en la evoluci&oacute;n de la Antropolog&iacute;a en Cuba. Una copiosa relaci&oacute;n    de fuentes documentarias entre libros, folletos, monograf&iacute;as y art&iacute;culos    de revistas, dan cuerpo a la &uacute;ltima parte del contenido principal del    libro.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p>El    que suscribe esta rese&ntilde;a es testigo cercano de que para la redacci&oacute;n    de su obra, el doctor Beldarra&iacute;n vivi&oacute; durante a&ntilde;os primero    acodado encima de amarillas p&aacute;ginas y borrosos textos de la &eacute;poca    colonial y republicana y despu&eacute;s enfrascado en profundas reflexiones    para llegar a un resultado, en el cual se deja ver la aplicaci&oacute;n del    m&eacute;todo anal&iacute;tico de la interpretaci&oacute;n materialista de la    historia. </p>     <p>Los    m&eacute;dicos y los inicios de la antropolog&iacute;a en Cuba se concibi&oacute;    a partir del estudio de fuentes originales, varias de ellas poco conocidas,    otras ignoradas y descubiertas por el autor, a las que &eacute;ste consagr&oacute;    no poco tiempo y les supo poner el pensamiento de primera mano y de mano propia    para obtener un producto llamado a enriquecer a la literatura hist&oacute;rica    cubana en general y a la que aborda el tema de la antropolog&iacute;a en particular,    producto que, dicho sea de paso, tiene la virtud poco frecuente de servir a    la vez como fuente de consulta, obra de referencia y libro de texto, por cuanto    es capaz de brindar datos, informaci&oacute;n y conocimientos, atributos que    hacen de &eacute;l una obra muy completa. Algo que da fe de esta aseveraci&oacute;n    fue lo acontecido el pasado 13 de marzo de 2007, cuando el Pleno de la Academia    de Ciencias de Cuba, encabezado por su Presidente, el doctor Ismael Clark Arxer,    otorg&oacute; a esta obra el Premio Anual 2006 en reconocimiento al resultado    impl&iacute;cito en su contenido.</p>     <p>En    realidad, se trata de un libro cuya existencia se necesitaba hac&iacute;a tiempo    y al que por las cuestiones que aborda, por su originalidad y por su funci&oacute;n    did&aacute;ctica, se le augura desde estas l&iacute;neas mucha demanda y grandes    &eacute;xitos.    <p> </p>     <p>Recibido: 28/7/07 Aprobado: 30/8/07 </p>     <p>&nbsp;</p>      ]]></body>
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