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    <div align="right">
      <p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>CARTA AL DIRECTOR</B></font></p>
</div>
    <p>&nbsp;</p> 
    <p><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="4">¿Qué pacientes deben ir a la unidad de cuidados intensivos?</font></b></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p><b><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3">Which Patients Should Be Admitted to Intensive Care Units?</font></b></p>
    <p>&nbsp;</p>
    <p>&nbsp;</p>

    <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><B>






Lester Pérez Hernández
</B></font></P>



    ]]></body>
<body><![CDATA[<p><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">



Hospital General Universitario Dr. Gustavo Aldereguia Lima, Cienfuegos, Cienfuegos, Cuba, CP: 55100<br />
</font></p>
    <P>&nbsp;</P>
    <P>&nbsp;</P>
    <P> 
        <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">    <p><strong>Sr. Director:</strong></p>      <p>Es un impostergable deber comentar lo que, en la actualidad, para muchos profesionales de la salud constituye un verdadero enigma: &iquest;Qu&eacute; pacientes deben ir a la unidad de cuidados intensivos?</p>      <p>Quer&iacute;amos referirnos, espec&iacute;ficamente, a los criterios de ingreso en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). En esta ocasi&oacute;n el fin no es otro que transmitir y compartir la preocupaci&oacute;n de autores nacionales y extranjeros cuando advierten que el ingreso no justificadoen UCI, pudiese traer consecuencias funestas como: el incremento de las infecciones nosocomiales, alteraci&oacute;n de la din&aacute;mica de trabajo, desviaci&oacute;n de la atenci&oacute;n de pacientes graves.<sup>1</sup></p>      <p>Al concluir el pasado a&ntilde;o 2014, en la Unidad de Cuidados Intensivos Polivalentes de nuestro Hospital Gustavo Alderegu&iacute;a Lima, se hab&iacute;a admitido un total de 580 pacientes, con un &iacute;ndice ocupacional de 75%, el segundo m&aacute;s alto en los &uacute;ltimos 20 a&ntilde;os de trabajo; la cirug&iacute;a oncol&oacute;gica, con un 13 %, fue la causa m&aacute;s frecuente de ingreso, y para asombro de muchos solo el 8,2 % de estos pacientes requirieron ventilaci&oacute;n mec&aacute;nica o tuvieron disfunci&oacute;n org&aacute;nica,el resto curs&oacute; un posoperatorio sin complicaciones; un comportamiento muy diferente mostraron los pacientes admitidos por lesiones traum&aacute;ticas, segunda causa de ingreso de la Unidad, pues cerca del 80% presentaron complicaciones y 30% de ellos fallecieron.</p>      <p>Dentro de las afecciones cl&iacute;nicas el protagonismo lo obtuvieron la cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica aguda complicada y la neumon&iacute;a adquirida en la comunidad, la letalidad de la cardiopat&iacute;a isqu&eacute;mica alcanz&oacute; un 32 % y fue la primera causa de muerte del total de pacientes admitidos.</p>      ]]></body>
<body><![CDATA[<p>Estos indicadores nos llevan a la pregunta de si en realidad estamos utilizando de manera &oacute;ptima las capacidades instaladas en estas unidades, cumpliendo con la misi&oacute;n y el objetivo para lo cual fueron dise&ntilde;adas y por ende si los pacientes, m&aacute;ximos beneficiarios del proceso, est&aacute;n recibiendo una asistencia m&eacute;dica de m&aacute;xima calidad.</p>      <p>Es una necesidad palpable lograr distinguir aquellos pacientes que se beneficiar&aacute;n de estas unidades de aquellos que no lo har&aacute;n.Tampoco se trata de votar por un &ldquo;no&rdquo; rotundo a la idea de &ldquo;terapias a puertas abiertas&rdquo;, lo cual se pudiese adoptar ante determinado grupo de pacientes o situaci&oacute;n particular.</p>      <p>La preocupaci&oacute;n de nuestros galenos toma m&aacute;xima expresi&oacute;n cuando la Unidad se encuentra casi al l&iacute;mite y no se tiene un mecanismo totalmente confiable para lograr ubicar a los pacientes en los extremos del espectro de riesgo vital: <em>&ldquo;Demasiado bien para beneficiarse&quot; o &ldquo;Demasiado enfermo para beneficiarse&rdquo;.</em><sup>2 &nbsp; </sup>Esta situaci&oacute;n se pudiera describir como <em>&ldquo;el ritual de la &uacute;ltima cama&rdquo;, </em>expresi&oacute;n muy gr&aacute;fica que tuvo gran difusi&oacute;n entre los intensivistas y que denota el conflicto que surge cuando la solicitud de un nuevo ingreso termina por completar la dotaci&oacute;n de camas de la unidad, lo que obliga a valorar no solo el beneficio sobre ese enfermo en concreto, sino las repercusiones sobre el siguiente paciente probable, posible o casi seguro.<sup>3</sup></p>      <p>La provincia, adem&aacute;s, se encuentra dentro de las m&aacute;s envejecidas del pa&iacute;s, con un incremento progresivo en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de las enfermedades malignas,<sup>4</sup>&nbsp; por lo que las pol&iacute;ticas de salud est&aacute;n siendo encaminadas a la organizaci&oacute;n en aras de mejorar la calidad de la asistencia a estos grupos de pacientes, no son siempre las Unidades de Cuidados Progresivos la respuesta a estas interrogantes, pero s&iacute; permiten una visi&oacute;n m&aacute;s amplia del problema.</p>      <p>Referente a este tema, numerosos grupos y sociedades cient&iacute;ficas han elaborado gu&iacute;as para la admisi&oacute;n y el egreso de los pacientes en las unidades de atenci&oacute;n al paciente grave, las cuales se han adaptado a la condiciones pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales de las instituciones, y aunque han contribuido a aumentar la eficiencia y la efectividad en la atenci&oacute;n m&eacute;dica, no han logrado escapar totalmente de la cr&iacute;tica.<sup>5,6</sup></p>      <p>Los profesionales que nos dedicamos a esta rama de la medicina no nos podemos conformar con protocolos r&iacute;gidos, qued&aacute;ndonos como &uacute;nica salvaci&oacute;n: someter estas pol&iacute;ticas de admisi&oacute;n y egreso a revisiones sistem&aacute;ticas, basadas en datos objetivos que permitan redise&ntilde;ar el proceso.<sup>7</sup></p>      <p>Se hace oportuno y saludable, arribar a un consenso entre todos &ndash;intensivistas, dem&aacute;s especialistas y la administraci&oacute;n-&nbsp;sobre qui&eacute;nes se beneficiar&iacute;an en mayor medida con estos servicios, para optimizar el proceso de atenci&oacute;n m&eacute;dica con la m&aacute;xima calidad requerida, con la condici&oacute;n primordial de &quot;Atenci&oacute;n centrada en el paciente&quot;.</p></font></P>
        <P>&nbsp;</P>

                  <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="3"><B>REFERENCIAS 
  BIBLIOGR&Aacute;FICAS</B></font><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 
  </font> </P>
      <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 1.                        Uriarte Méndez A, Pérez Pintado E, L&#243;pez González Y, Capote Padr&#243;n J, Fernández González A, Herrera L, Penichet Cortiza J. Bronquiolitis aguda ¿qué pacientes deben ir a la unidad de cuidados intensivos?. Medisur [revista en Internet]. 2014 [citado 5 Feb 2015];12(6):[aprox. 7p]. Disponible en: <a href="http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/2675/1619" target="_blank">http://www.medisur.sld.cu/index.php/medisur/article/view/2675/1619</a></font></P>
       ]]></body>
<body><![CDATA[<!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 2.                    Society of Critical Care Medicine. Guidelines for UCI Admission, discharge and triage. Critical Care Med. 1999;27(3):633-38</font><!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 3.                    Colmenero M. El ritual de la falta de camas. Med Intensiva. 2011;35(3):139-42</font><!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 4.            Ministerio de Salud Pública. Direcci&#243;n Nacional de Registro Médico y Estadística de Salud. Anuario Estadístico de Salud. 2014. Ciudad de La Habana: MINSAP; 2015</font><!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 5.                    Capuzzo M, Moreno RP, Alvisi R. Admission and discharge of critically ill patients. Curr Opin Crit Care. 2010;16(5):499-504</font><!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 6.                    Murias G, Sales B, García-Esquirol O, Blanch L. Telemedicina: mejora de la calidad en la atenci&#243;n de los pacientes críticos desde la fase prehospitalaria hasta el servicio de medicina intensiva. Med Intensiva. 2010;34(1):46-55</font><!-- ref --><P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"> 7.                    Society of Critical Care Medicine. Guidelines for Admission and discharge for Adult Intermedie Care Units. Critical Care Med. 1998;26(3):607-10</font><P>&nbsp;</P>
    <P>&nbsp;</P>
    <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2">Recibido: 17 de marzo de 2015.    <BR>Aprobado: 07 de julio de 2015. </font></P>
    ]]></body>
<body><![CDATA[<P>&nbsp;</P>
    <P>&nbsp; </P>
    <P><font face="Verdana, Arial, Helvetica, sans-serif" size="2"><I>Lester Pérez Hernández</I>. Especialista de I Grado en Medicina Intensiva y Emergencia del Adulto. Profesor Instructor. Hospital General Universitario Dr. Gustavo Aldereguía Lima. Cienfuegos. Correo electr&oacute;nico: <U><FONT COLOR="#0000ff"><a href="mailto:lester.perez@gal.sld.cu">lester.perez@gal.sld.cu</a></FONT></U> 
  </font> </P>

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