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<article-title xml:lang="es"><![CDATA[ABORDAJE HISTORICO DE LA PSICOLOGIA DE LA VEJEZ]]></article-title>
<article-title xml:lang="en"><![CDATA[Historical approach to elder's psychology]]></article-title>
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<abstract abstract-type="short" xml:lang="en"><p><![CDATA[The old age is an important and final stage in the life of the human being. As an essential concern it requires the attention of society.The objective of this piece of work is to present a bibliographical review about the psychology of the old age.This theme has been left behind due to the group of myths, stereotypes and prejudices that surround it. To make professionals aware and more sensible to the changes that occur during this stage is a big challenge to increase life quality for this group of people which is bigger each time.]]></p></abstract>
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</front><body><![CDATA[ <p align="center" class="Estilo2">Centro de Salud Sexual</p>     <p align="center" class="Estilo2">Municipio de San Miguel del Padr&oacute;n</p>     <p align="center" class="Estilo2">Ciudad de La Habana</p>     <p class="Estilo2"><strong>&nbsp;</strong></p>     <p align="center" class="Estilo1"><strong>ABORDAJE HISTORICO DE LA PSICOLOGIA    DE LA VEJEZ</strong></p>     <p align="center" class="Estilo2"><b>Historical approach to elder's psychology</b></p>     <p align="center" class="Estilo2"><strong>&nbsp;</strong></p>     <p class="Estilo2">Lic. Mercedes Villanueva Claro. Calle 8 n&uacute;m. 6910, entre 69 y 71, Reparto Vedado. Cotorro. Ciudad de La Habana.    <br>   Tel&eacute;fono: 6829556 <a href="mailto:mercedes.villanueva@infomed.sld.cu" target="_blank">mercedes.villanueva@infomed.sld.cu</a></p>     <p class="Estilo2">&nbsp;</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="Estilo2">Licenciada en Psicolog&iacute;a. MSc en Psicolog&iacute;a Cl&iacute;nica. MSc. en Sexualidad. Auxiliar Adjunta de la Universidad de La Habana.</p>     <p class="Estilo2"><strong>&nbsp;</strong></p>     <p class="Estilo1">RESUMEN</p>     <p class="Estilo2">Desde finales del siglo pasado, la humanidad se enfrenta con un fen&oacute;meno de envejecimiento poblacional.     <br> La vejez es una etapa importante, final en la vida del ser humano. Como preocupaci&oacute;n esencial reclama la atenci&oacute;n de la sociedad. El objetivo del presente trabajo es presentar una revisi&oacute;n bibliogr&aacute;fica sobre el abordaje de la psicolog&iacute;a de la vejez, tema que ha permanecido rezagado debido al conjunto de mitos, estereotipos y prejuicios que lo rodean.    <br> Sensibilizar a los profesionales con los cambios que ocurren en esta etapa de la vida es un gran reto: elevar la calidad de vida de estas personas, que cada vez constituyen un grupo mayoritario de nuestra sociedad.</p>     <p class="Estilo2"><strong>Palabras clave</strong>: Vejez, psicolog&iacute;a del desarrollo de la vejez, calidad de vida.<strong>&nbsp;</strong></p>     <p class="Estilo2"><strong>    <br>   ABSTRACT</strong></p>     <p class="Estilo2">The old age is an important and final stage in the life of the human being. As an essential concern it requires the attention of society.The objective of this piece of work is to present a bibliographical review about the psychology of the old age.This theme has been left behind due to the group of myths, stereotypes and prejudices that surround it.    ]]></body>
<body><![CDATA[<br> To make professionals aware and more sensible to the changes that occur during this stage is a big challenge to increase life quality for this group of people which is bigger each time. <strong>&nbsp;</strong></p>     <p class="Estilo2"><strong>Key words:</strong> old age, psychology of development of old age, life quality.</p>     <p class="Estilo2">    <br> <strong class="Estilo1">INTRODUCCION</strong></p>     <p class="Estilo2">Las proyecciones demogr&aacute;ficas, seg&uacute;n datos de las Naciones Unidas, indicaron para el 2000 alrededor de seiscientos millones de ancianos, cifra que se duplicar&iacute;a en el 2025. Los estimados de poblaci&oacute;n para Am&eacute;rica Latina y el Caribe, en 1980, van desde m&aacute;s de 300 millones de habitantes, de ellos m&aacute;s de 23 millones de ancianos (6,4%) hasta m&aacute;s de 800 millones de habitantes con m&aacute;s de 93 millones de ancianos (10,6%) en el 2025.<sup>1</sup></p>     <p class="Estilo2">Desde el prisma de la Psicolog&iacute;a del desarrollo, en la literatura se encuentran escasas referencias al estudio de la vejez, al compararlas con las diferentes etapas de la vida, de modo que no existe nada semejante a las teor&iacute;as psicol&oacute;gicas del desarrollo infantil o la adolescencia.</p>     <p class="Estilo2">Las teor&iacute;as y esquemas que han utilizado son rudimentarios y lo que poseen son m&aacute;s bien resultados de investigaciones. Muchos de los aportes de la psicogerontolog&iacute;a se caracterizan por el &eacute;nfasis de lo patol&oacute;gico sobre lo normal, aunque los sujetos patol&oacute;gicos constituyen s&oacute;lo un peque&ntilde;a parte de la poblaci&oacute;n afectada.<sup>2</sup></p>     <p class="Estilo2">    <br> <strong>DESARROLLO</strong></p>     <p class="Estilo2">Al analizar el abordaje hist&oacute;rico de los estudios en el campo de la psicolog&iacute;a de la vejez, podemos enmarcar diferentes etapas hist&oacute;ricas que comienzan desde el siglo XVIII hasta nuestros d&iacute;as.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="Estilo2">En el siglo XVIII, la obra de Nicol&aacute;s Tetens (1777), citada por L. Galvanoski, <sup>3</sup> es el primer trabajo serio en el campo del desarrollo adulto y envejecimiento; pone de relieve la importancia de encontrar leyes generales de desarrollo que no se encuentran en otros per&iacute;odos de edad. Es considerado precursor por dos razones:</p>     <p class="Estilo2">--Presenta una revisi&oacute;n comprensiva de las distintas formulaciones sobre el desarrollo a trav&eacute;s de la vida.</p>     <p class="Estilo2">--Enfatiza la necesidad de atender el desarrollo y los cambios de conducta del ser humano en la vejez.</p>     <p class="Estilo2">F. A. Carus (1808) fue el primero en ofrecer una descripci&oacute;n psicol&oacute;gica del desarrollo humano a lo largo de la vida; distingui&oacute; cuatro per&iacute;odos generales: infancia, juventud, edad adulta y vejez. Adem&aacute;s se&ntilde;al&oacute; que la edad cronol&oacute;gica no es un determinante psicol&oacute;gico del desarrollo.</p>     <p class="Estilo2">A finales del siglo XVIII y principios del XIX, el clima pol&iacute;tico, social y la evoluci&oacute;n general de pensamiento crearon las bases del inter&eacute;s en el estudio de los grupos sociales definidos en intervalos de edad, y surgieron as&iacute; los primeros estudios cient&iacute;ficos sobre el desarrollo del ni&ntilde;o, el adolescente y el adulto.</p>     <p class="Estilo2">A partir de 1920, comienzan a ser m&aacute;s frecuentes los trabajos sobre el desarrollo adulto y el envejecimiento. Stanley Half es reconocido como uno de los pioneros en la psicolog&iacute;a de la vejez en los Estados Unidos. En 1922, public&oacute; su libro <em>Senectute:The Last Half of Life,</em> en el que apunta la dependencia de las particularidades psicol&oacute;gicas de la edad o las causas biol&oacute;gicas.</p>     <p class="Estilo2">Crowdry, en 1939, publica su libro <em>Problems of aging </em>y hace importantes contribuciones acerca del envejecimiento y abarca los aspectos culturales, psicol&oacute;gicos y espec&iacute;ficos para la psicolog&iacute;a de la vejez, que hasta el momento no hab&iacute;an sido abordados de manera integral y con una visi&oacute;n amplia.</p>     <p class="Estilo2">El inter&eacute;s cient&iacute;fico sobre el tema permanece adormecido hasta finales de la d&eacute;cada del 50 y principios de la d&eacute;cada del 60, etapa donde surge y se desarrolla la Psicolog&iacute;a evolutiva del ciclo vital. Este enfoque sostiene que durante la adultez y la vejez ocurren importantes hechos evolutivos, por lo que el estudio del desarrollo tiene que salir de los primeros a&ntilde;os de vida y extenderse a todo el ciclo vital.</p>     <p class="Estilo2">La Psicolog&iacute;a evolutiva del ciclo vital se fundamenta en los siguientes principios: <sup>4</sup></p>     <p class="Estilo2">1. El desarrollo se concibe como un proceso que tiene lugar durante toda la vida, desde el nacimiento hasta la muerte.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="Estilo2">2. El desarrollo es tanto expresi&oacute;n de principios ontogen&eacute;ticos individuales como de los principios del cambio hist&oacute;rico o evolucionista.</p>     <p class="Estilo2">3. La importancia de los efectos generacionales en la naturaleza del desarrollo a lo largo del ciclo vital completo . El desarrollo tiene lugar e interact&uacute;a con una macroecolog&iacute;a cambiante.</p>     <p class="Estilo2">4. Los antecedentes del enfoque del ciclo vital surgen desde finales del siglo XVIII y no tienen eco en el mundo cient&iacute;fico precisamente hasta la d&eacute;cada del 60, etapa que enmarca el comienzo de una psicolog&iacute;a evolutiva contempor&aacute;nea. </p>     <p class="Estilo2">Erick Ericsson (1902-1994) es considerado el autor m&aacute;s relevante, de tradici&oacute;n psicoanal&iacute;tica que supone una reconceptualizaci&oacute;n de la din&aacute;mica evolutiva del ser humano. En su teor&iacute;a del desarrollo psicosocial, identific&oacute; todas la etapas en funci&oacute;n de las crisis del yo que describe para cada una de ellas; denomin&oacute; la fase final con el t&eacute;rmino de vejez y se&ntilde;al&oacute; como crisis caracter&iacute;stica de esta etapa la relaci&oacute;n entre la integridad del yo <em>versus</em> la desesperanza.</p>     <p class="Estilo2">En una de sus &uacute;ltimas obras, <em>Vital involvement in Old Age</em>, define la vejez como la edad en que se adquieren comportamientos de dependencia, ligada a una fragilizaci&oacute;n del estado de salud; reconoce que los comportamientos de adaptaci&oacute;n suponen el reconocimiento y la aceptaci&oacute;n de una relaci&oacute;n de interdependencia -dependencia del organismo que impone limitaciones motrices, sensoriales o mentales- hacia un entorno social donde la calidad de vida actual depende completamente de esta relaci&oacute;n. Ericsson insiste sobre el reflejo de supervivencia indispensable durante esta edad y sobre la flexibilidad del funcionamiento ps&iacute;quico necesaria, permanente o indispensable para resolver cualquier situaci&oacute;n. <sup>5</sup></p>     <p class="Estilo2">Describe la vejez como la fase que prepara al Hombre para la etapa final, la muerte y la experiencia de soledad. Muchas han sido las investigaciones que han asociado la vejez con la experiencia de soledad como una caracter&iacute;stica de la edad; sin embargo, estudios recientes sobre el tema, realizados por T. Oroza (2001), confirman que la soledad no es un patrimonio de la vejez, que puede aparecer en otras etapas del ciclo vital de la familia o como resultado de diferentes eventos vitales como crisis circunstanciales de la vida. <sup>6</sup></p>     <p class="Estilo2">Desde el enfoque del ciclo vital, en la literatura comienzan a aparecer numerosas investigaciones sobre la vejez a partir de la d&eacute;cada del 60, las cuales son portadoras de criterios involutivos, en tanto, no la analizan como una etapa de desarrollo. Entre ellas, tenemos aquellas centradas en estudiar los rasgos o caracter&iacute;sticas propias de la vejez, diluyendo en los rasgos comunes la individualidad innegable de la personalidad anciana. En la investigaci&oacute;n realizada en los Estados Unidos por Neugarten y Weinstein, encontraron cinco estilos principales asociados con el papel de abuelos: <sup>7</sup></p>     <p class="Estilo2">1 El formal: los abuelos dejan toda la crianza del ni&ntilde;o a los padres y limitan su inter&eacute;s por aquel a ocasionales cuidados y al ofrecimiento de agasajos especiales.</p>     <p class="Estilo2">2 El buscador de bromas: llega a ser un compa&ntilde;ero de juego para el nieto en una relaci&oacute;n mutua que ambos disfrutan.</p>     <p class="Estilo2">3 El progenitor sustituto: que asume la responsabilidad de cuidador real, usualmente debido a que ambos progenitores trabajan fuera del hogar y tienen que dejar los ni&ntilde;os a su cuidado.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="Estilo2">4. El recept&aacute;culo de sabidur&iacute;a de la familia: asume un papel autoritario, en el que dispensa habilidades o recursos especiales.</p>     <p class="Estilo2">5. El distante: tiene contacto ocasional con los nietos en celebraciones o cumplea&ntilde;os, pero b&aacute;sicamente alguien remoto respecto a sus vidas.</p>     <p class="Estilo2">S.Reichars y P.G.Paterson estudiaron el problema de la adaptaci&oacute;n a la vejez y encontraron cinco tipos de perfiles, por sus caracter&iacute;sticas:</p>     <p class="Estilo2">--<em>Ancianos constructivos</em>: Se encuentran bien integrados en el &aacute;ngulo personal, familiar y social. No presentan indicios de neurosis o de cualquier otra forma de ansiedad. Disfrutaron de una infancia feliz y en la edad adulta sufrieron pocas tensiones, todav&iacute;a son sexualmente activos o al menos aprecian la compa&ntilde;&iacute;a del sexo opuesto. Fueron felices en el matrimonio aunque no siempre en el primero.</p>     <p class="Estilo2">--<em>Ancianos dependientes</em>: Son menos autosuficientes y sufren de mayor pasividad y dependencia, lo que tiene mucha relaci&oacute;n con el hecho de tener una esposa o esposo como cabeza del matrimonio, situaci&oacute;n que en cierta medida es continuaci&oacute;n de la experiencia que vivieron con una madre o un padre. Experimentan confianza en los otros, en sus relaciones, con una mezcla de tolerancia pasiva y desconfianza a nuevos contactos, son relativamente muy interesados, no presentan s&iacute;ntomas de ansiedad.</p>     <p class="Estilo2">--<em>Ancianos defensivos</em>: Estamos ante los ancianos sin control emocional, con comportamientos estereotipados y absolutamente convencionales. Paralelamente a la vida profesional, participaron activamente en la de instituciones sociales. Son muy prejuiciados con los grupos minoritarios. En su mayor&iacute;a, son pesimistas en las im&aacute;genes que proyectan sobre la vejez.</p>     <p class="Estilo2">--<em>Ancianos hostiles</em>: Reflejan pocas condiciones en lo que respecta a realizaciones futuras, en su mayor&iacute;a tuvieron una vida profesional inestable y se atormentan con sentimientos de fracaso. Acostumbran culpar al mundo y, sobre todo, a otras personas, por las dificultades personales. Son flexibles en sus valores y no permiten que se les aconseje en su manera de pensar o hacer. Alimentan muchos prejuicios, se aprehenden al trabajo con desesperaci&oacute;n como si con eso pudieran combatir la propia vejez.</p>     <p class="Estilo2">--<em>Ancianos pesimistas</em>: Este grupo lo constituyen los individuos que dirigen toda hostilidad hacia s&iacute; mismos, con comportamientos conflictivos, vivieron un pasado desagradable, por lo que jam&aacute;s expresan el deseo de volver atr&aacute;s. Presentan una tendencia a exagerar sus faltas de capacidad f&iacute;sica y psicol&oacute;gica; se colocan como v&iacute;ctimas de las circunstancias y no creen en la capacidad humana de influir en el curso natural de la vida, no prejuzgan ni tienen sentimientos de envidia u hostilidad hacia los j&oacute;venes. Sienten que ya vivieron su &eacute;poca y ahora les queda por delante solo la vejez.</p>     <p class="Estilo2">Estos autores sostienen que en dependencia de la actividad, participaci&oacute;n social y relaciones humanas, las personalidades bien adaptadas son:</p>     <p class="Estilo2">--<em>Maduras</em>: La mejor adaptada. Constructivas en sus relaciones con otros; se acepta satisfactoriamente, as&iacute; como su pasado y presente; buenas relaciones interpersonales; escasos o nulos rasgos neur&oacute;ticos.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="Estilo2">--<em>Caseras</em>: M&aacute;s pasivas que los anteriores, consideran la vejez desprovista de toda responsabilidad, sus relaciones con los dem&aacute;s se caracterizan por la dependencia.</p>     <p class="Estilo2">--<em>Blindadas</em>: Bien adaptadas, pero r&iacute;gidas, recurren constantemente a mecanismos de defensa, prosiguen una vida activa, pero r&iacute;gida; en este grupo se encuentra la mayor probabilidad de mal adaptaci&oacute;n.</p>     <p class="Estilo2">Otras dos personalidades consideradas mal adaptadas son: <em>los descontentos</em> y <em>los autof&oacute;bicos</em>, caracterizados por amargura, agresividad y depresi&oacute;n. Los descontentos son extrapunitivos (castigan a los dem&aacute;s) y los autof&oacute;bicos son intrapunitivos ( se castigan a s&iacute; mismos).</p>     <p class="Estilo2">Otro de los estudios que refiere tipolog&iacute;as de personalidad en la vejez es el que ha ofrecido el <em>Kansas City Study of Adult Life</em>, sobre cuatro tipos de personalidad. <sup>8</sup> Estas se correlacionan con diversos niveles de actividad en once papeles sociales diferentes como ser: progenitor, c&oacute;nyuge, abuelo, pariente, trabajador, responsable de casa, ciudadano, amigo, vecino, miembro de club y de iglesia.</p>     <p class="Estilo2">En esta tipolog&iacute;a se presentan las personalidades integradas donde se encuentran los reorganizadores, los concentrados y los desvinculados; las personalidades acorazadas-defensivas, en las cuales se ubican los de pautas persistentes y constre&ntilde;idos; las personalidades pasivo-dependientes, donde se encuentran los buscadores de socorro y los ap&aacute;ticos, y las personalidades desintegradas.</p>     <p class="Estilo2">Este estudio concluye que el nivel de actividad no es un indicador b&aacute;sico que defina la tipolog&iacute;a, sino su motivaci&oacute;n y estructura personol&oacute;gica subyacente, por lo que refieren satisfacci&oacute;n por la vida personas activas o pasivas, en funci&oacute;n de un estilo de vida precedente.</p>     <p class="Estilo2">Es cierto que el desarrollo precedente es necesario, pero tambi&eacute;n hay que considerar el car&aacute;cter activo del individuo en sus constantes y m&uacute;ltiples interrelaciones con el medio social en un contexto sociohist&oacute;rico y cultural, aspectos que se excluyen en esta clasificaci&oacute;n.</p>     <p class="Estilo2">El denominador com&uacute;n de todas las investigaciones referidas anteriormente est&aacute; en la tendencia de caracterizar a las personas mayores de 60 a&ntilde;os de forma homog&eacute;nea, haciendo &eacute;nfasis en rasgos comunes y poco en los diferenciales. </p>     <p class="Estilo2">Dejando el &eacute;nfasis en la tipolog&iacute;a de personalidad en la vejez, G. Quintero <sup>9</sup> centra su atenci&oacute;n en los aspectos que hay que considerar en el trabajo cl&iacute;nico diario y que apuntan a una desintegraci&oacute;n, m&aacute;s o menos r&aacute;pida de la personalidad, de modo que puedan ser observados y tratados precozmente. Los cambios m&aacute;s frecuentes que considera con los siguientes:</p>     <p class="Estilo2">1-Cambios en el pensamiento, en la afectividad o la conducta diaria del anciano.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="Estilo2">2-Insatisfacci&oacute;n por la vida.</p>     <p class="Estilo2">3-P&eacute;rdida de autonom&iacute;a.</p>     <p class="Estilo2">4-Insatisfacci&oacute;n y desajustes sexuales.</p>     <p class="Estilo2">5-P&eacute;rdida de papeles familiares y sociales.</p>     <p class="Estilo2">6-Rechazo e inadaptaci&oacute;n a la vejez.</p>     <p class="Estilo2">7-Inconformidad con su imagen corporal.</p>     <p class="Estilo2">8- Procesos de aislamiento o disminuci&oacute;n de las relaciones humanas.</p>     <p class="Estilo2">A partir de la d&eacute;cada del 90, comienzan a aparecer interesantes teor&iacute;as y estudios que parten de un enfoque de la vejez como etapa vital; como una etapa m&aacute;s de la experiencia humana y que puede y debe ser considerada una fase positiva del desarrollo individual y social.</p>     <p class="Estilo2">Ricardo Moragas, soci&oacute;logo dedicado al estudio de la gerontolog&iacute;a social, ha tenido una influencia notoria en el estudio de la vejez. En su teor&iacute;a, considera que el estudio de la vejez debe hacerse desde una concepci&oacute;n amplia e integradora que supere los prejuicios sociales y actitudes negativas hacia la misma; que la edad no es algo determinante de las posibilidades vitales de una persona, sino que es una variable m&aacute;s de las que condicionan su situaci&oacute;n. Al respecto, considera que se trata de no disminuir la importancia de la edad, sino solamente encuadrarla en su aut&eacute;ntica dimensi&oacute;n, una condici&oacute;n personal m&aacute;s que proporciona informaci&oacute;n sobre el sujeto y debe ser considerada objetivamente como cualquier otra variable m&aacute;s sobre las que el sujeto no tiene influencia alguna: sexo, raza, lugar de nacimiento, familia de origen, entre otras.<sup>2</sup></p>     <p class="Estilo2">En su concepci&oacute;n propone ante el mito, la realidad, en tres aspectos que considera conflictivos en la ancianidad: la definici&oacute;n, las aptitudes y la etapa vital.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="Estilo2">En relaci&oacute;n con la definici&oacute;n ante el mito, la ancianidad no comienza a una edad cronol&oacute;gica uniforme, sino variable e individualizada. Considerar vieja a toda persona de m&aacute;s de 65 a&ntilde;os, tiene una explicaci&oacute;n arbitraria y poco racional, definida por las fronteras de la jubilaci&oacute;n, pues hoy se reconoce que los topes cronol&oacute;gicos de derecho a trabajar infringen los derechos especiales de la persona y que a los 65 a&ntilde;os las personas se pueden desempe&ntilde;ar perfectamente en un trabajo, para lo que se deben tener en cuenta otras caracter&iacute;sticas personales (estado f&iacute;sico, enfermedades, historia personal y profesional, equilibrio familiar y social).</p>     <p class="Estilo2">Ante el mito de que las personas en la vejez se hallan muy limitadas en sus aptitudes antepone las muchas posibilidades sociales y psicol&oacute;gicas que tienen. El envejecimiento no es una enfermedad ni tiene que ser limitante, pues la vejez es una etapa de la vida que puede ser tan sana como otras, si los &oacute;rganos y tejidos est&aacute;n afectados con el paso del tiempo, se puede dise&ntilde;ar un papel social con menores tensiones que permita vivir de acuerdo con las menores posibilidades vitales y dejar las tareas f&iacute;sicas m&aacute;s exigentes a las generaciones j&oacute;venes. Las limitaciones ps&iacute;quicas de estas personas se han reflejado tradicionalmente en etiquetas poco demostradas cient&iacute;ficamente y basadas en el prejuicio popular de la p&eacute;rdida acelerada de las facultades mentales o modelo deficitario. Se ha comprobado que los ancianos pueden aprender con facilidad.</p>     <p class="Estilo2">Al analizar las aptitudes sociales, plantea que los dem&aacute;s son los que pesan en la configuraci&oacute;n del papel del anciano que reacciona favorable o desfavorablemente, seg&uacute;n los est&iacute;mulos del medio social. En una sociedad que promueve los valores de la juventud tales como la belleza y el poder econ&oacute;mico, estas personas sufren marginaci&oacute;n. La mayor&iacute;a de ellos mantiene capacidad para llevar una vida independiente; de hecho, seg&uacute;n los reportes estad&iacute;sticos en ning&uacute;n pa&iacute;s occidental la tasa de personas viviendo en instituciones supera 10%, de modo que de lo que se trata es de redise&ntilde;arles su papel social y reconocer que constituyen un recurso de la comunidad y que como tal puede y debe ser utilizado.</p>     <p class="Estilo2">Ante el mito de que la ancianidad es una etapa totalmente negativa, contrapone que no es m&aacute;s que una etapa vital peculiar, con caracter&iacute;sticas tanto positivas como limitadoras. Este mito tiene su origen en los prejuicios sociales tradicionales que asocian vejez con limitaci&oacute;n, enfermedad, achaques y problemas individuales o sociales. &ldquo;Sin embargo, la mayor&iacute;a de las personas a&ntilde;osas no se hayan limitadas ni sus vidas son negativas y dependientes.&rdquo; <sup>2</sup></p>     <p class="Estilo2">A.Fierro, al referirse a esta etapa de la vejez, considera que la tercera edad no tiene l&iacute;mites exactamente definidos y se halla en continuidad con la adultez intermedia y tard&iacute;a. Es dif&iacute;cil de acotar: no suele exhibir indicios de comienzo tan claros como los que la adolescencia muestra en el momento de la pubertad. La entrada en ella se produce a trav&eacute;s de un proceso m&aacute;s imperceptible y dilatado que la entrada en la adolescencia: un proceso adem&aacute;s que, por tener como base biol&oacute;gica el envejecimiento celular, comienza muy pronto en la vida y desde luego se halla en marcha en cuanto termina el desarrollo infantil y adolescente.<sup>9</sup></p>     <p class="Estilo2">Analiza el envejecimiento desde el enfoque que considera que en &eacute;ste no se dan tan solo deterioros, sino que conjuntamente se mantienen e incluso despliegan ciertas funciones vitales y psicol&oacute;gicas, de modo que hace &eacute;nfasis en el proceso de diferenciaci&oacute;n psicol&oacute;gica que caracteriza el desarrollo humano.</p>     <p class="Estilo2">En sus estudios sobre el desarrollo de la personalidad en la vejez afirma que no existe un perfil caracter&iacute;stico de personalidad en esta etapa; que los muchos a&ntilde;os no transforman a las personas, salvo en casos de problemas org&aacute;nicos, de modo que la conducta de una persona que envejece sigue siendo pl&aacute;stica, cambiable y al igual que en otras edades persiste cierta estabilidad en algunos rasgos, mientras se dan o pueden darse cambios en otros.</p>     <p class="Estilo2">Considera que los cambios que surgen con la edad se deben a una respuesta a las condiciones nuevas que experimenta la persona (disminuci&oacute;n de responsabilidades, disponibilidad de tiempo, reducci&oacute;n de la actitud funcional), m&aacute;s que a una tendencia inevitable a la personalidad que envejece. Concluye que aquellas personas que se mantienen activas, con responsabilidad y plena actitud funcional apenan muestran cambios en su personalidad. Las personas mayores que siguen siendo emprendedoras, activas, interesadas por el mundo, por las relaciones y las tareas, por el sexo, viven m&aacute;s tiempo y m&aacute;s felices, afrontan mejor el paso de los a&ntilde;os. La cuesti&oacute;n, en cualquier caso, no es c&oacute;mo envejecen las personas, sino c&oacute;mo podr&iacute;an envejecer mejor. Y las reglas de la calidad de ello son las mismas que en el buen madurar. Quien no ha sabido adaptarse y manejar las adversidades en los a&ntilde;os anteriores, tampoco va a hacerlo ahora <sup>9</sup></p>     <p class="Estilo2">Reconoce que la psicolog&iacute;a de la cognici&oacute;n en la vejez est&aacute; mucho m&aacute;s desarrollada que la psicolog&iacute;a de su personalidad, la cual forma una parcela relativamente peque&ntilde;a dentro del &aacute;mbito del estudio del envejecimiento. Los temas de adaptaci&oacute;n, ajuste y afrontamiento constituyen los m&aacute;s frecuentes en el estudio de la personalidad de los ancianos.</p>     <p class="Estilo2">El autor reflexiona sobre el enfoque del ciclo vital y plantea que este es necesario para captar el proceso del envejecimiento, en sus elementos m&aacute;s universales, pero resulta insuficiente para describir y explicar otros elementos diferenciales, idiosincr&aacute;sicos de cada envejecer individual. </p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="Estilo2">Parte de un enfoque del curso de la vida y del curso de la acci&oacute;n, que maneja como modelo el itinerario o camino personal de la vida, por donde discurre la secuencia de las acciones libremente emprendidas por el sujeto y resalta que ese itinerario, en parte debido a circunstancias externas y en parte elegido por la persona, contribuye a determinar la vejez de cada cual.</p>     <p class="Estilo2">Considera que hay varios modos de envejecer, algunos preferibles a otros, de modo que hay un &ldquo;buen envejecer&rdquo; y que las caracter&iacute;sticas del buen envejecer dif&iacute;cilmente pueden extraerse de los procesos mismos del envejecimiento, que m&aacute;s bien han de derivarse del buen madurar o buen adquirir la plenitud humana, sobre todo en la adultez tard&iacute;a; de modo que, como caracter&iacute;sticas de la plenitud humana, destaca las siguientes: capacidad de comunicaci&oacute;n, de amor, de goce, de trabajo, de disposici&oacute;n activa y creativa, y la elaboraci&oacute;n de un sentido de la propia identidad, el despliegue de estrategias de afrontamiento funcionales, ajustadas al medio y a la realidad de cada individuo.</p>     <p class="Estilo2">A lo largo de la vida, dentro de ciertos l&iacute;mites las personas pueden prepararse para el buen envejecer. Ello se puede lograr por medio de un determinado curso de acciones y decisiones (del contenido de la vejez apetecida del proyecto personal de cada individuo acerca de su propio buen envejecer), as&iacute; como por el hecho de que la mejor vejez puede ser favorecida por el medio familiar y social, y por la sociedad a trav&eacute;s de programas, experiencias, entornos que contribuyan a modificar de manera favorable el curso de los acontecimientos de la persona que envejece.</p>     <p class="Estilo2">En la vida del ser humano, existe una continuidad en su desarrollo, lo cual no excluye cierto cambio, comparativamente menos importante en el conjunto de su personalidad, que lo estable. Los cambios que se dan en esta etapa no tienen que ver necesariamente con los cambios del envejecimiento, sino con el cambio de papeles sociales. </p>     <p class="Estilo2">Consideramos que la concepci&oacute;n hist&oacute;rico-cultural del desarrollo ps&iacute;quico es una de las construcciones m&aacute;s integradoras de la explicaci&oacute;n de la estructura, el contenido y la g&eacute;nesis de la psiquis humana.</p>     <p class="Estilo2">Desde esta perspectiva, la vejez se considera una etapa desarrolladora y se identifican necesidades y formaciones psicol&oacute;gicas que lo pueden potenciar como individuo en esta &uacute;ltima etapa de la vida humana. A partir de los estudios realizados en Cuba, por T. Oroza, <sup>6</sup> se identifican tres determinantes de desarrollo que socializan a estas personas: El sociocultural, el familiar y el individual. Reconoce que la formaci&oacute;n psicol&oacute;gica t&iacute;pica de esta etapa es la autoevaluaci&oacute;n de s&iacute; mismo y de la vida, y que las formaciones psicol&oacute;gicas nuevas son la necesidad de trascender en el otro, la elaboraci&oacute;n de duelos y la representaci&oacute;n de la muerte.</p>     <p class="Estilo2">    <br> <strong>CONCLUSIONES</strong></p>     <p class="Estilo2">La vejez es el destino de todos; una fase natural del ciclo vital humano que tiene sus peculiaridades, sus posibilidades de desarrollo y crecimiento humano, y, por tanto, no es una etapa de involuci&oacute;n. Los mitos, sentimientos y expectativas negativas que pesan sobre ella forman parte de una representaci&oacute;n social que define negativamente lo que es ser viejo y c&oacute;mo debe serlo, interfiriendo en el &ldquo;buen envejecer de las personas&rdquo;.</p>     <p class="Estilo2">La personalidad es el nivel m&aacute;s complejo de integraci&oacute;n y organizaci&oacute;n de los procesos psicol&oacute;gicos que intervienen en la regulaci&oacute;n del comportamiento. Tiene particularidades irrepetibles en cada sujeto y est&aacute; en constante cambio y desarrollo a lo largo de la vida. Es necesario comprender esta individualidad en esta &uacute;ltima etapa de la vida.</p>     ]]></body>
<body><![CDATA[<p class="Estilo2">Disfrutar de la vejez de manera satisfactoria y placentera es esencial para elevar la calidad de vida de estas personas.    <br>       <br>       <br> </p>     <p align="center" class="Estilo3"><strong>REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS</strong></p>     <p class="Estilo3"><strong>&nbsp;</strong></p>     <!-- ref --><p class="Estilo3">1. Anuario Estad&iacute;stico. Ciudad de La Habana: MINSAP; 2004. <!-- ref --><p class="Estilo3">2. Moragas R. Gerontolog&iacute;a social. Envejecimiento y calidad de vida. Barcelona: Editorial Herder; 2004.<!-- ref --><p class="Estilo3">3. Galvanovsky L. Psicolog&iacute;a y envejecimiento. Editorial Mexico,S.A.;1997.<!-- ref --><p class="Estilo3">4. Vega Vega JL.Concepciones educativa en la tercera edad. En:Psicolog&iacute;a evolutiva. Desarrollo psicol&oacute;gico y educaci&oacute;n. Compilaci&oacute;n de Jes&uacute;s Palacios, &Aacute;lvaro Marchesi y C&eacute;sar Coll. Espa&ntilde;a: Editorial Alianza; 2005, p.561-563.<!-- ref --><p class="Estilo3">5. Ericsson EH. Chilhood andsociety. New York: Norton;1963.<!-- ref --><p class="Estilo3">6. Orosa FT. Determinantes del desarrollo de la psicolog&iacute;a de la vejez. Presupuestos cient&iacute;ficos en la Universidad del Adulto Mayor. La Habana: Editorial F&eacute;lix Varela; 2003.<!-- ref --><p class="Estilo3">7. Neugarten B. Personality and psychological paterns of aging. In: Crossroads in ageing. London: Academics Press;1988.<!-- ref --><p class="Estilo3">8. Quintero G. Calidad de vida y envejecimiento. En: O.Prieto    y E.Vega. Temas de gerontolog&iacute;a . La Habana: Editorial Cient&iacute;fico-T&eacute;cnico;    1999.<!-- ref --><p class="Estilo3">9. Fierro A. Proposiciones y propuestas del buen envejecer.    En: J. Buend&iacute;a. Envejecimiento y psicolog&iacute;a de la salud. Espa&ntilde;a:    Editorial Siglo Veintiuno; 2002, p.567-590. <p class="Estilo4">&nbsp; </p>     <p class="Estilo4">&nbsp; </p>      ]]></body><back>
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